Tema 49. El Maltrato.
49.1 Tipologías del maltrato.
Maltrato físico: cualquier acción no accidental por parte de los padres/tutores que
provoque daño físico o enfermedad en el menor, o le coloque en grave riesgo de
padecerlo.
Maltrato psíquico: hostilidad verbal crónico en forma de insulto, desprecio, crítica o
amenaza de abandono, y constante bloqueo de las iniciativas de interacciones
infantiles (desde la evitación hasta el encierro o confinamiento) por parte de cualquier
miembro adulto del grupo familiar. Tipo de conductas que comprendería más
concretamente:
Rechazo
Aterrorizar al menor con amenazas o creando hacia él unas expectativas
inalcanzables con la amenaza de castigo por no conseguirlas
Aislamiento del niño privándole de oportunidades para establecer relaciones
sociales
Violencia doméstica extrema y/o crónica de manera permanente entre los
padres en presencia del menor.
Negligencia física: las necesidades físicas básicas del menor (alimentación, vestido,
higiene, protección y vigilancia en las situaciones potencialmente peligrosas, educación
y/o cuidados médicos) no son atendidas temporal o permanentemente por ningún
miembro del grupo que convive con el niño.
Negligencia psíquica: falta persistente de respuesta a las señales, expresiones
emocionales y conductas procuradoras de proximidad e interacción iniciadas por el
niño y falta de iniciativa de interacción y contacto por parte de una figura adulta
estable. Tipos de conducta que comprendería:
Ignorar al menor cuando hay una ausencia total de disponibilidad de los
padres hacia el niño y cuando se muestran inaccesibles e incapaces de
responder a cualquier conducta del menor
Rechazo de atención psicológica al iniciar un tratamiento de algún problema
emocional o conductual del menor, existiendo acceso a un recurso
recomendado por profesionales
Retraso en la atención psicológica para resolver una alteración emocional o
conductual del menor ante una circunstancia en la que es evidente la
necesidad de ayuda profesional.
Abuso sexual: cualquier clase de contacto sexual de un adulto con un menor, donde el
primero posee una posición de autoridad o de poder sobre el menor, que puede ser
utilizado para la realización de actos sexuales o como objeto de estimulación sexual.
Comprendería las siguientes conductas:
En función de la relación del menor con el adulto
Incesto: contacto físico sexual protagonizado por una persona que mantiene una
relación de consanguinidad con el menor
Violación: contacto físico sexual protagonizado por cualquier persona adulta no
relacionada consanguíneamente con el menor
En función del tipo de contacto sexual
Con contacto físico: tocar y acariciar los genitales del niño, coito, intentos de
penetración vaginal, oral y/o anal
Sin contacto físico: exhibicionismo, solicitudes al menor de implicarse en una actividad
sexual sin contacto físico, enseñar y/ o hablar con el menor acerca de material
pornográfico.
Explotación sexual: utilización del menor en la prostitución o en la realización de
pornografía con el fin de obtener un beneficio, sea económico, equivalente o de otra
índole por parte del padre o tutor.
Explotación laboral: los padres o tutores asignan al menor con carácter obligatorio la
realización continuada de trabajos (domésticos o no) que exceden los límites de lo
habitual, deberían ser realizados por adultos, interfieren de manera clara en las
actividades y necesidades sociales y/ o escolares del menor, y son asignados al menor
con el objetivo fundamental de obtener un beneficio económico o similar para los
padres o la estructura familiar.
Inducción a la delincuencia: los padres facilitan y refuerzan pautas de conducta
antisocial o desviadas (especialmente en el área de la agresividad, sexualidad y drogas)
que impiden el normal desarrollo e integración social del menor. También incluye
situaciones en las que los padres utilizan al menor para la realización de acciones
delictivas (que utilicen al niño para el transporte de drogas, hurtos, etc.)
49.2 Familias maltratadoras: Factores de riesgo y factores de protección.
El maltrato infantil es consecuencia de disfunciones familiares severas, crónicas y
transgeneracionales en donde los miembros de la familia asumen diferentes roles: desde un
rol activo (maltratador) hasta roles de complicidad, encubrimiento y/o instigación. Estos roles
pueden ser fijos o modificarse en el tiempo.
Factores de riesgo
Nunca el maltrato es motivado por un único factor. Los malos tratos no pueden ser atribuidos a
una enfermedad, ni física ni mental, ni a problemas adictivos, ni a carencias educativas o
económicas, aunque todos estos factores pueden contribuir o desencadenar situaciones de
violencia. El maltrato infantil ocurre en todas las clases sociales, en familias de todos los
contextos culturales, religiosos y étnicos. Factores que pueden ser de riesgo en una familia
pueden no serlo en otras.
Factores relacionados con características de los padres
Desconocimiento de las pautas evolutivas y de las necesidades emocionales de los
niños: que les lleva a exigir a los hijos respuestas o conductas que son incapaces de
alcanzar debido a su inmadurez.
Promueven la inversión de roles o “parentalización de los hijos”: son los niños
quienes cuidan de sus padres, satisfaciendo las necesidades de los adultos. Mientras la
persona menor responda adecuadamente, no se producen problemas. Cuando el hijo
no se comporta según lo esperado, los padres interpretan dicho comportamiento como
que éste deja en evidencia su falta de habilidades parentales.
Incapacidad para controlar racionalmente sus impulsos, sin estar asociado a salud
mental.
Indefensión aprendida: progenitores pasivos, aislados socialmente con baja
auotestima.
Inmadurez emocional: que no guarda relación con su edad o sus logros de vida.
Adicciones al alcohol y/o drogas: sus efectos interfieren en la capacidad de proteger,
cuidar, establecer prioridades, emitir juicios, respetar e imponer límites… además del
daño prenatal.
Edad: se dan con mayor frecuencia en padres jóvenes o adolescentes, asociado a su
vez a bajo nivel de ingresos, falta de apoyos sociales y altos niveles de estrés.
Conflictos maritales severos y violencia doméstica: además del riesgo de vivir en un
hogar violento, el sólo hecho de presenciar situaciones de violencia produce daño
emocional.
Familias monoparentales: asociado a niveles de ingresos más bajos y falta de
colaboración que incrementa las dificultades y el estrés.
Familias numerosas: en las que viven niños con poca diferencia de edad entre sí.
Familias desorganizadas: caos en las rutinas cotidianas y cambios en la composición
del grupo familiar. Se asocia a promiscuidad, poco respeto a los límites y falta de
intimidad.
Actitudes negativas hacia los hijos: falta de refuerzos, métodos disciplinarios muy
severos, etc. A pesar de ello se da un fuerte apego y los progenitores creen que lo
hacen de la mejor y única manera posible.
Características de los niños que sufren malos tratos
Niños “especiales” o “difíciles”: aquellos que requieren mayor atención o afecto de sus
padres. Esa condición especial puede deberse a una discapacidad, enfermedad,
trastorno o a un momento evolutivo concreto.
Niños que han sufrido separaciones tempranas y alteraciones del vínculo: esto afecta
a las relaciones de apego y al comportamiento del niño.
Niños percibidos como “especiales” o “difíciles”: proyecciones de los padres para
adjudicarles atributos o intencionalidades a los hijos que no tienen fundamento.
Crisis desencadenantes
Situaciones de cambio o pérdida que dejan al descubierto la falta de habilidades de los adultos
de la familia para resolver conflictos o tolerar emociones intensas o estresantes. No suelen
prever las consecuencias de decisiones que han tomado y cuando aquellas se producen, no
encuentran estrategias adecuadas para afrontarlas. Por ello exacerban la hostilidad, la
ansiedad y la depresión de la familia e incrementa los niveles de conflicto y violencia dentro del
hogar.
Tolerancia sociocultural
Se refiere a la aceptación por parte del colectivo social de que los malos tratos físicos y
emocionales constituyen una estrategia educativa más.
Factores asociados
Pobreza: la mayoría de familias de bajos recursos no maltrata a sus hijos.
Aislamiento social y falta de apoyos: es difícil definir si es causa o consecuencia.
Entornos violentos: se correlaciona con la aceptación y normalización de la violencia.
Factores de protección
Son aquellos que parecen modificar, mejorar o cambiar la posibilidad de que el niño sea
dañado en el futuro. Se relacionan con las fortalezas del niño y la familia:
En lo personal: autoestima alta, buena salud, habilidades interpersonales y cognitivas
adecuadas, capacidad para predecir situaciones peligrosas, evitar el daño o protegerse.
En lo familiar: relaciones de colaboración y apoyo entre sus integrantes; normas y
rutinas coherentes y adecuadas; vínculos de apego fuerte; habilidad de solicitar y
buscar ayuda ante circunstancias de estrés.
Redes sociales y comunitarias: familia extensa y amigos cercanos, participación en
actividades y encuentros extracurriculares, posibilidad de acceder a servicios
disponibles en la comunidad.
Cuando se evalúa una situación de riesgo, resulta de gran utilidad explorar la percepción que
tiene la familia de sus puntos fuertes, sus debilidades y de la aceptación por parte de los
integrantes adultos de su responsabilidad para generar cambios.
49.3 Pautas de intervención: detención, notificación, valoración, intervención y seguimiento.
Detección y notificación
Detectar significa “reconocer o identificar la existencia de una posible situación de maltrato
infantil”. Debe ser lo más precoz posible y tiene que incluir aquellas situaciones donde existe
maltrato y situaciones de riesgo. Ante cualquier sospecha los profesionales actuarán según las
guías de detección y notificación del maltrato infantil que existan en cada CA, sin perjuicio del
deber de denunciar ante la autoridad judicial o el Ministerio Fiscal los hechos, si el maltrato
detectado pudiera ser constitutivo de delito. Las fuentes de detección son dos:
Cualquier ciudadano que fuera testigo o tuviera conocimiento del presunto maltrato
en el entorno del menor, incluyendo los propios niños.
Profesionales que están en contacto con el menor: personal de ss.ss, educadores,
personal sanitario, trabajadores sociales, AFCS, monitores de ocio y tiempo libre, etc.
Para facilitar la detección, comunicación y denuncia de los ciudadanos, deben promoverse
campañas informativas, líneas de ayuda telefónica o Web donde se recaben los datos y se
remita esta información a los organismos oportunos (SS. SS de Atención Primaria, Servicio de
Protección a la Infancia, Fiscalía o FCSE).
Notificar es transmitir o trasladar información sobre el supuesto caso de riesgo o maltrato
infantil a la autoridad o a sus agentes más próximos, sin perjuicio de prestarle el auxilio
inmediato que precise. Es una condición necesaria para posibilitar la intervención y una
obligación legal y profesional.
Se realiza a través de una hoja de notificación específica para cada uno de los ámbitos de
actuación. Su uso promueve la coordinación interinstitucional, la recogida sistemática de la
información y aumenta la eficacia en la toma de decisiones. Cada hoja consta de tres copias,
que deben dirigirse a:
El expediente del menor del ámbito específico del que se trate.
A la intervención social: dirigida a los SS. SS de atención primaria en el procedimiento
de actuación ordinario y a la entidad competente en materia de protección de
menores en el procedimiento de actuación urgente.
Al centro de registro de datos de maltrato infantil de la Comunidad Autónoma, a
efectos estadísticos.
Procedimientos de notificación:
Procedimiento ordinario: cualquiera que sea la vía de detección se debe poner en
conocimiento de los SS. SS la información. Sus profesionales están capacitados para
valorar inicialmente estos casos y decidir si la intervención se realizara desde dichos
servicios o desde el Servicio de Protección de Menores.
Procedimiento urgente: cuando existe la sospecha o indicios razonables de que la
salud y/o seguridad del menor se encuentran o pudieran encontrarse en grave riesgo o
directamente amenazada y no hay figura familiar o de apego que pueda hacerse cargo
del menor. En estos casos se realizará la notificación directamente al Servicio de
Protección de Menores.
Particularidades por ámbitos:
Ámbito social: Cuando los SS.SS y los especializados en vg tengan conocimiento de un
caso de maltrato infantil darán prioridad a esta actuación y lo comunicarán al Servicio
de Protección de Menores de la CA para que tome las medidas pertinentes de
protección. Si es por exposición a vg detectado por los SS. SS, también se comunicará a
los organismos competentes en atención a las situaciones de vg de la CA.
Si el caso es urgente y grave, se presentará directamente el parte de denuncia en 24 horas, al
Juzgado de guardia, Fiscalía o servicios especializados de atención a la mujer y de los menores
que existen dentro de las FCSE, que a su vez enviarán copia a la DGM u organismo
correspondiente de la CA.
Si procede, se acompañará al menor a un centro sanitario/hospital para que reciba la atención
que precise, informando después a la familia y solicitando la colaboración de otros
profesionales especializados. Si fuera necesario, serán las FCS las encargadas de trasladar al
menor a los servicios sanitarios oportunos, cuerpos especializados o Juzgados. Si se sospecha la
existencia de un delito, se deberá comunicar inmediatamente con el Juzgado de Guardia y
ponerlo en conocimiento del Ministerio Fiscal, recabando en caso necesario la colaboración de
las FCSE.
Valoración, intervención y seguimiento
La valoración debe responder a un enfoque integral que incluya las circunstancias precedentes
y desencadenantes, la intensidad y la frecuencia del maltrato para garantizar que no se actúa
sólo sobre un hecho puntual. Debe ser del menor, la familia y el medio y la realiza un equipo de
profesionales, con formación especializada en problemática familiar y protección de la infancia
coordinándose con los equipos de orientación psicopedagógica, la policía local y los equipos de
salud, recogiendo toda la información disponible sobre ese niño y el análisis interdisciplinar del
caso y con el apoyo, en caso necesario, del Servicio de Protección de Menores y de los servicios
de atención a las mujeres vvg de la CA correspondiente.
En caso de no constatar el maltrato en la valoración:
Si no existe otro factor de riesgo, se archivará el caso, comunicando a la persona o
institución que lo notificó los motivos del cierre del mismo.
Si existen otros factores de riesgo, se adoptará la medida de protección que más
convenga. Esta intervención psicopedagógica se hará de forma coordinada con los
equipos y/o departamentos de orientación y el pediatra de atención primaria, así como
con el médico general o, en su caso, especialista.
En caso de constatar un maltrato, la intervención y su seguimiento variarán en función del
grado de su gravedad y del ámbito de actuación.
Los SS. SS son la Institución central en la intervención ante el maltrato infantil. Podrán solicitar
la colaboración de los servicios sanitarios, educativos y policiales, que deberán cooperar y
facilitar su intervención.
En los casos de sospecha de maltrato infantil, valorarán los indicios y la información disponible,
y establecerá las precauciones necesarias cuando el núcleo familiar no pueda dar esa
protección o sea la causa del maltrato.
Cuando haya claros indicios de una situación en la que la integridad del menor se encuentra en
peligro se informará del caso, rápidamente, al Ministerio Fiscal, Juzgado de Instrucción de
Guardia y al Servicio de Protección de Menores de la CA, así como, en su caso, al servicio de
atención a mujeres VG de la CA.
Si la situación lo requiere, se trasladará al menor al servicio médico correspondiente y a los
equipos especializados de infancia de Policía y Guardia Civil, comunicando la actuación
realizada a la familia.
Aunque el plan de intervención se vaya a desarrollar, coordinar y cerrar desde los SS. SS de
atención primaria, siempre se notificará a la Entidad Pública de protección de Menores para
que ésta incluya el caso en el registro unificado de casos de sospecha de maltrato infantil
(RUMI)
Si se constata un maltrato leve o moderado, los ss. ss desarrollarán un plan de
intervención y, si es necesario, lo diseñarán y desarrollarán conjuntamente con el
centro escolar y/o de salud. En él se decidirán las medidas a tomar en cada caso
(tratamiento, apoyo social, apoyo escolar etc.) y se realizará el seguimiento
correspondiente.
Si se constata un maltrato grave, la Entidad Pública de Protección de Menores será la
encargada de llevar a cabo las siguientes funciones:
Tomará la medida de protección correspondiente y pondrá los hechos en
conocimiento del Ministerio Fiscal o en su caso del Juzgado de Instrucción de
Guardia. En caso de que se incoe un procedimiento penal, la Entidad Pública
enviará un informe de evaluación de la situación del menor y el Plan de
Intervención que se ha desarrollado para atenderlo, si así lo solicita Fiscalía o el
órgano judicial.
Garantizará el tratamiento terapéutico a aquellas víctimas de maltrato que
están sujetas a una medida de protección que lo necesiten, promoviendo una
unidad específica de valoración y tratamiento de víctimas de maltrato infantil.
Esta unidad apoyará y asesorará a los servicios sociales, teniendo en cuenta la
especificidad de los menores víctimas de violencia de género.
Coordinará el seguimiento del caso junto con los ss.ss y las otras redes de
atención (sanitaria y educativa), elaborando un informe de seguimiento, en un
plazo máximo de seis meses.
En los supuestos de declaración de desamparo, este informe se enviará
también a Fiscalía de Menores. Así mismo, en los casos relacionados con la
exposición a violencia de género, se enviará una copia del informe de
seguimiento a los organismos competentes en las CA.