LENGUA Y LITERATURA 2º BACHILLERATO
TEMA 5. EL GRUPO POÉTICO DEL 27
Se conoce como Generación del 27 a un grupo de escritores (principalmente poetas) que brillaron
en las décadas de los años veinte y treinta, con un claro afán renovador y que mantienen contacto e
incluso generan lazos de amistad entre sí. Nacidos la mayoría sobre 1900, también son conocidos como la
Generación de la Amistad.
Fuertemente vinculados a la Residencia de Estudiantes, fundada en 1910 y la Institución Libre
de Enseñanza, dirigida por Giner de los Ríos. Allí pudieron disfrutar de conferencias y charlas con
Einstein, Marie Curie o H. G. Wells entre otros... También será fundamental la importancia de las revistas
literarias, en las que se divulga esta nueva forma de hacer poesía y que permiten la relación entre los
escritores. Algunos ejemplos son Litoral o Verso y prosa.
Este grupo poético nace en plena dictadura de Primo de Rivera, que aunque vive una primera
etapa de cierta prosperidad, acabó desembocando en una grave crisis económica y en la proclamación de
la Segunda República. Esta quedará interrumpida por la Guerra Civil, que supuso la desmembración del
grupo.
La nómina de los autores que indiscutiblemente pertenecen al grupo es la siguiente: Pedro
Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca,
Rafael Alberti y Luis Cernuda. Otros nombres se incluyen también en el grupo, como Emilio Prados y
Manuel Altolaguirre. Podemos incluir también a Miguel Hernández que, aunque más joven, tiene mucho
en común con el resto de integrantes.
RASGOS COMUNES
Aunque todos los poetas del 27 cultivan la poesía con su propia y original voz, sí que podemos
encontrar varios rasgos comunes:
• Mezcla de tradición y modernidad. Rescatan y valoran formas de la poesía tradicional
(neopopularismo) pero asumen también las nuevas corrientes vanguardistas.
• Innovación métrica y mezcla de diferentes estrofas.
• Uso de la metáfora buscando un lenguaje propio y lejos de lo común. (Influencia del surrealismo)
• Depuración estilística: la poesía pura. Evitan el retoricismo, lo recargado, para favorecer lo esencial.
• Variedad de temas: amor, muerte, paisaje, libertad, ciudad, naturaleza, desarrollo urbano (mezcla
de tradición y vanguardias).
• Rechazo del sentimentalismo y del academicismo. La emoción del poema no debe basarse en
reconocer los sentimientos.
• Sus maestros son Ortega y Gasset (teorías sobre el arte deshumanizado), Ramón Gómez de la
Serna (talante vanguardista) y Juan Ramón Jiménez (búsqueda de la poesía pura)
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ETAPAS DE LA GENERACIÓN
Dámaso Alonso y Luis Cernuda han señalado varias fases en la evolución del grupo. Podemos
hablar de tres grandes etapas, advirtiendo que no todos los poetas las cumplen en la misma medida nial
mismo tiempo.
Primera etapa. Hasta 1928 (aproximadamente)
En las primeras producciones que salen a la luz en las revistas se nota la influencia de
Bécquer y del Modernismo. Son todavía muy jóvenes y están experimentando. En esa búsqueda
hay un predominio de la poesía pura y deshumanizada, bajo el ala de Juan Ramón Jiménez.
Aunque se empieza a sentir pronto el influjo de las Vanguardias (sobre todo Ultraísmo y
Creacionismo) y del Neopopularismo (rescatando formas tradicionales como el romance o las
cancioncillas populares).
Encontramos así Presagios de Pedro Salinas (1923) que se aproxima a la vanguardia
partiendo de una clara influencia de la poesía de Machado.
En Cántico (1928) de Jorge Guillén vemos la poesía pura del maestro Juan Ramón
Jiménez, con una yuxtaposición de metáforas y un tono enfático y exclamativo (por la admiración del
autor ante la realidad).
Gerardo Diego publica en 1922 Imagen, un poemario creacionista y en 1924 Manual de
espumas, su obra de vanguardia más destacada (con influencia ultraísta y cubista). Ambas obras
pertenecen a la llamada poesía absoluta del autor.
En cuanto a Lorca (que ya ha escrito su Libro de Poemas (1921), obra juvenil en la que
predominan los temas sentimentales) nos regala el Romancero gitano (1928) en el que recrea el
mundo andaluz reelaborando formas tradicionales como la canción y el romance, combinando lo
lírico con lo dramático y lo narrativo y el que los temas principales son la libertad, la muerte, la
violencia y el amor.
Marinero en tierra (1924) de Alberti es eminentemente neopopularista, con la imagen
recurrente del mar como símbolo de libertad e inmensidad.
Vicente Aleixandre evoluciona desde la poesía pura de Ámbito (1928) hacia el surrealismo.
Y en Cernuda encontramos experimentos con poesía pura (Perfil del aire, 1927)
Al final de esta etapa, el esteticismo y el ansia de perfección formal desemboca en el fervor
por Góngora. A los poetas del 27 les seducen la técnica y las metáforas delpoeta barroco. Versos
humanos (1925), de Gerardo Diego, Cal y canto de Alberti o Égloga, elegía y oda de Cernuda son
ejemplos de esta línea.
Segunda etapa. Entre 1928 y la Guerra Civil
Hacia 1930 comienza a notarse en el grupo cierto cansancio del esteticismo. Se inicia
así el proceso de rehumanización del arte, más rápido en unos que en otros; pero en todos hay
un deseo de expresar sentimientos y de una comunicación más cercana con el lector.
Ello coincide con la irrupción del Surrealismo. Pasan a primer término los sentimientos
humanos: el amor, el ansia de plenitud, las frustraciones, las inquietudes existenciales, el
compromiso político y social...
La Trilogía sobre el amor de Pedro Salinas (1933-39) está compuesta por tres obras
cuyos títulos están inspirados en la tradición y tratan sobre el amor en sus diferentes momentos y
etapas, tratando de captar su esencia de expresar su intensidad. Estas obras son La voz a ti
debida (1933), Razón de amor (1936) y Largo lamento (1936-39 e inédito hasta 1971).
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En esta etapa, en Lorca vemos una gran influencia surrealista, con imágenes irracionales y
verso libre. A esta etapa pertenecen Poeta en Nueva York, en el que encontramos una gran
crítica social, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, escrito tras la muerte de un amigo o Sonetos
del amor oscuro, en el que se adentra en sus sentimientos más íntimos. La mayoría de los
poemarios de esta época fueron publicados de manera póstuma (recordemos que Lorca es
ejecutado en 1936). A esta época pertenecen también sus más grandes obras teatrales: Bodas de
sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba.
Sobre los ángeles (1929) o Sermones y moradas (1934) nos muestran a un Alberti
inmerso en una profunda crisis espiritual, que canaliza gracias al surrealismo, con un lenguaje
mucho más oscuro lleno de metáforas.
La destrucción o el amor (1935) o Espadas como labios (1932) de Vicente Aleixandre
ya son totalmente surrealistas.
Cernuda encuentra en esta etapa su propia voz, escribiendo algunos de sus poemarios
más célebres, que tienen por tema principal el amor frente a los límites que impone la realidad:
Donde habite el olvido (1934), Los placeres prohibidos (1931). El surrealismo le proporciona a
Cernuda libertad en cuanto a la forma, pero también libertad en cuanto a los temas, ya que le
permite ahondar en su subconsciente.
En esta etapa podríamos también incluir las primeras obras de Miguel Hernández, que
sigue los modelos de la vanguardia y de sus compañeros mayores. Encontramos así la famosa
Elegía a Ramón Sijé, un doloroso y hermoso canto a la amistad.
Tercera etapa. Después de la Guerra Civil
Tras la Guerra Civil la trayectoria vital de los poetas del 27 sufre duros cambios: el asesinato
de Lorca, el encarcelamiento de Miguel Hernández al acabar la guerra y la partida hacia el exilio de la
mayoría de los miembros del grupo –todos salvo Aleixandre, Dámaso Alonso y Gerardo Diego-
produce una dispersión en la que cada poeta sigue su rumbo, pero ninguno abandonará ya los
caminos de una poesía rehumanizada.
En el exilio Guillén, Salinas, Cernuda, Prados, Alberti, Altolaguirre y otros inician ciclos
poéticos diferentes. En todos hay textos de enfrentamiento verbal con los vencedores de la Guerra.
Con el tiempo, la nota dominante en ellos será la nostalgia de la patria perdida. Son destacables
algunas obras: Guillén –el poeta más químicamente puro- escribe Clamor, un libro sobre el dolor
humano; El contemplado, de Salinas, presenta la lucha entre la fe en la vida y el mundo terrible de la
posguerra; Desolación de la quimera, de Cernuda, y Retornos de lo vivo lejano, de Alberti, expresan
la angustia y el desarraigo provocados por el exilio.
En España la poesía deriva hacia un humanismo angustiado, de tonos existenciales, cuya
muestra más intensa es Hijos de la ira de Dámaso Alonso. Poco después, Aleixandre comienza a
escribir Historia del corazón, un giro hacia una concepción del poeta como “hombre solidario”, como
“una conciencia puesta en pie hasta el fin”.