NECEDADES
SIR CARLOS GUEREEJORT
LA NOCHE ME REGALA
La noche me regala mil promesas y aventuras,
Mil tertulias y proezas que no había vivido nunca;
La noche me regala ensueños
Que aunque falsos son tan bellos,
Las caricias, las delicias,
Lo perverso de estos juegos;
La noche me regala una memoria adormecida,
La salida de estas horas en que me duele la vida
La noche me regala un beso,
Y aunque no haya más que eso,
De dolores y rencores
No hay amor que salga ileso;
Y aunque la noche me regala tanto,
Manto negro con su luna tornasol,
No puedo yo negar de cuando en cuando
Que extraño al sol.
PODEMOS VIVIR SEPARADOS
Tienes razón, es verdad,
Podemos vivir separados,
No estamos por nada atados
Ni mata la soledad
Pero esto ya no se trata de vida o muerte,
La vida es un concepto sobrevaluado,
En la vida no hay valor sin ser amado,
Ni la muerte es un pesar si alguien te quiere
¿Que puedo amar a alguien más
Y alguien nuevo me querrá?
¿Qué algo nuevo nacerá
Entre el antes y el jamás?
¿A cuántos conoces tú que hayan amado?
Porque querer y amar no es lo mismo,
Querer es solo un temporal espejismo,
Amar es cielo, tierra, infierno conjugados;
La mayoría en su desesperación
De no buscar sin encontrar,
Buscan amores de bar,
Amor de consolación
No, no es tan fácil mi pequeña,
El amor no es ningún juego,
Cuando es verdadero el fuego,
No arde con cualquier leña;
¿Te has detenido a leer
Esos librillos de tal?
¿Que si el amor es real
No tendría que doler?
O esas canciones sin vida
Que solo buscan la fama,
Que dicen que si alguien ama
Todo es gloria desmedida;
Muy pocos saben lo que es amar,
La mayoría vive en esferas,
No conocen las barreras,
No tienen por qué pelear;
Quien busca amores sin osadía,
Sin sufrimiento ni pormenores,
Busca el más triste de los amores,
Tan solo busca compañía
Tu amor me hiere profundamente,
Tu amor me mata en cada momento,
Yo estoy dispuesto a cualquier tormento
Porque lo vale completamente;
Por eso quiero decirte ahora y aquí,
Sobre aquello de que podemos vivir separados,
Yo prefiero morirme en este instante y entre tus brazos
Que vivir para siempre separado de ti.
AL HABLAR CON EL BOSQUE
¿Recuerdas cuando hablamos con el bosque?
Estaba oscuro y la incertidumbre nos envolvía,
Aun con todo, el viento entre las hojas un secreto nos decía,
Un secreto solo para nosotros, espero no me equivoque,
Incluso la misma luna entre nubes se escondía
Con tal de no perturbar nuestra dulce fantasía;
Y reímos, y cantamos,
Y en la yerba nos tumbamos,
Y la lluvia que perversa acarició nuestra piel,
De la misma resbalaba con sabor a sal y miel;
No encontraríamos jamás un follaje más espeso,
Ni un instante más propicio para morir en un beso;
Y ahora dime, ¿recuerdas nuestro secreto?
Tampoco yo, lo olvidé por no volver a contarlo,
Quizás, alguna vez volveremos a escucharlo
De la voz de nuestro bosque que ha quedado casi muerto;
Me quedan vagos recuerdos de cómo se fue muriendo,
Algo tenia aquel secreto que no debimos contarlo,
Mas al paso de este tiempo me parece que lo entiendo,
Pero es un nuevo secreto, ¿te gustaría escucharlo?
LA REALIDAD DE LOS RECUERDOS
Piensa
Rastreador
Incansable,
Muéstrate
Enérgico,
Resuelve
Advenedizos
Secretos
Lee,
Encuentra,
Traza
Rastros
Ante
Sonidos
Memorias Eternas, Ninfas Saboreando Antiguos Juegos Enredados;
Solo Entre Cristales Rotos Entonan Trovas Obstinadas;
Destinos Encontrados;
Soledades Ilusorias, Roídas;
Como Antes, Rasgan La Obscuridad Solitaria;
Guardan Universos Estrellados, Rompiendo En El Jolgorio Ocultan Rostros Terrenales;
Esperan Sedientas Tiempos Añorados;
Ríen Enloquecidas Ante Los Indicios De Años Devastados;
Escuchan Silenciosas;
Forjan Ansiosas, Lóbregas Sus Alas
OLAS DE MAR
Como quisiera verte tan solo un día,
Como volver a ti mi querido mar,
Entre tu oleaje tibio yo me mecía,
Y en la arena caliente solía andar;
Al llegar el momento de la alborada
Del cielo alma gemela tú puedes ser,
Luego el sol se cobija playa dorada
Entre tus tibias aguas de atardecer;
Olas de mar,
Que vienen y van,
Agua salada,
Dulce soñar;
Luego al llegar la noche y la madrugada
El cielo enamorado te quiere hablar,
En tu espejo se ve una luna plateada
Que entre tu fiero oleaje suele temblar;
Olas de mar,
Que vienen y van,
Agua salada,
Tiempo de amar
LOS GRITOS DE ESTAS PAREDES
Calla, baja la voz, que tus palabras no apague los gritos de estas paredes; mejor aún, no
digas nada, que mis oídos han aprendido a ensordecerse ante los sonidos que ya conocen,
pero, ¿Qué pasará si las paredes aprenden nuevas palabras?; no sonrías así, no me beses,
que tus labios son navajas que me rebanan la piel; no me veas así, tampoco llores, que tu
mirada es luz incandescente que me ciega el alma, y tus lagrimas me queman como el
infierno; no acerques a mi tu cuerpo que se amolda tan perfectamente al mío, que cuando te
hayas ido seguramente me sentiré incompleto; no bailes, no te rías, no hay motivo de
festejo, es solo una noche como cualquiera entre el delirio y la ausencia; no te muevas, no
respires, no hagas nada; desaparece recuerdo.
EL SOL QUE ME RECUERDA
Vuelo a tus brazos
Y me fundo con la luz,
Sigo los rastros
Que me dejo el mar azul;
Vuelo de nuevo
Y esta vez vuelas conmigo,
Nos vamos lejos,
No nos importa el camino;
Tomo tus manos,
Esta vez no hay más temor,
Beso tus labios
Como quien corta una flor;
Nos abrazamos
En los confines del mundo,
Todo es tan claro,
La niebla cambio de rumbo;
Siento ganas de estallar,
Siento ganas de gritar
Que estoy vivo
Y que respiro
Porque estas;
¿Qué es ese ruido
Que nos trastorna esta paz?
Tiemblo de frío
Y algo me obliga a gritar;
Todo es tan raro,
Se va perdiendo la luz;
¿Qué está pasando?
Ya no pareces ser tú;
Te vas desvaneciendo,
Te vas deshaciendo,
En mi angustia yo despierto
Y algo se deja mirar
Es el sol que me recuerda
Que fue todo solo un sueño
Y que no estás.
VENUS DORADA
Y ahí es donde estabas, resplandeciente Venus dorada esperando a que la Tierra entera se
moviera por completo al chasquido de tus dedos, regalándole al viento el roce de tu piel,
desbaratando los espacios con una sonrisa, desafiando al paraíso con tus labios de manzana;
te busqué tanto, te sufrí tanto, fuiste para mí una noche oscura y sin farolas, sin siquiera una
esperanza de la cual sujetarse, y aun así, yo estaba dispuesto a seguir tus huellas hasta el
final de los espacios de ser necesario, podía darlo todo, incluso aquello que no poseo, tan
solo por sentir alguna vez el calor de tus manos sobre las mejillas; el buscarte llegó a
convertirse en mi destino, adorarte a gritos desesperados llegó a ser mi forma de vida, me
veía morir a tus pies, y lo deseaba, tú eras el llanto que me hacía sentir con vida, eras el
infierno anticipado de la derrota, y yo amaba hasta tu desprecio, hasta tu forma debe
pisarme como si yo no valiera ni el roce de tus tacones; y así de pronto y sin saber muy
bien porqué, me abres tu mundo por completo, me esperas con los brazos de par en par, y
tu mirada es cristalina al mirarme, como si quisieras atrapar alguna parte de mi ser en tus
pupilas; te contemplo y tristemente noto que todo terminó, porque a fin de cuentas eres una
Venus dorada, y nada más, una Venus dorada, como muchas otras.
BUSCO LIBRARME DE TI
Busco como librarme de tu presencia,
Busco desesperadamente, casi con impaciencia;
Ya barrí los besos que no recibiste,
Ya tire los versos que nunca dijiste,
Me lave tus brazos
Que me hacían vivir,
Ya corte los lazos
De tu sonreír,
Me busque sin ti,
Rompí los cerrojos,
Me escombre los ojos,
Y sigues aquí;
Sacudo mi mente,
Te logro olvidar,
Y en un de repente
Te vuelvo a encontrar;
Te encuentro desnuda tendida en la cama,
Te encuentro en el rostro de alguna otra dama,
Ten encuentro en los días lluviosos de octubre,
Y en la primavera perdida de abril,
Te encuentro en las muecas de horrible costumbre,
Y cuando una dama me mira gentil;
Y en ciertos momentos tan cerca te siento
Que me quedo quieto esperando por ti,
Casi juraría que en ese momento
Estas intentando librarte de mí.
VEO
Me cobijo en la penumbra de una sombra y desde ahí observo a todo aquel que no puede
verme, todo aquel que me culpa y que niega conocerme; he gritado tan fuerte que mis gritos
se hacen materiales, y aun así muy pocos son los que me escuchan; he tomado el tiempo y
el espacio, y he creado con ellos cadenas irrompibles pacientemente elaboradas para luego
repartir entre todos ellos los eslabones, pero todos niegan haberme visto alguna vez; he
venido a ver por qué, por qué busco a tantos y nadie me busca a mí; en mi andar veo un
circulo de serpientes intentando arrancarse el cascabel unas a otras, veo ríos de sangre y un
montón de hienas nadando complacidas, mordiendo la carne muerta que flota sin cesar; veo
mi casa, el techo que había pintado de todos los azules posibles ahora está sucio y
maltrecho; alguien ha arrasado con mi galería de obras personales, y ha dejado en su lugar
solo rocas, vidrios y metales por doquier; recuerdo que en el comedor solían jugar, reír y
saltar montones de niños que venían a verme, ahora son tan pocos; busco a todos los que
faltan, y solo me encuentro decenas de lobos hambrientos gruñéndose agresivos, algunos
buscando la yugular de su adversario; veo a un par de conejos huyendo aterrados, y a uno
de ellos ser atrapado por las fauces de uno de los lobos, y antes de que pudiera hacer algo el
conejo había sido destazado por completo, el otro volteó a mirarme indignado, con los ojos
inyectados de sangre, como si hubiera sido yo el asesino de su compañero; en al portón de
mi hogar me apedrean millares de zombis de miradas perdidas a la vez que se apedrean
entre ellos mismos, los que aun pueden hablar me gritan y me culpan por las serpientes, por
las hienas, por los ríos de sangre, por mi hogar destrozado, por los conejos, incluso por los
piedras que ellos mismos arrojan; busco desesperadamente a quienes dicen conocerme, y
solo veo un puñado de escuadrones de asnos y cerdos que se lanzándose mordidas y
patadas, discutiendo quien me conoce mejor; entre ellos hay también los que ponen
palabras en mi boca que yo jamás he pronunciado y relatan mi historia como si yo estuviera
muerto; veo todo aquello que construí convertido en escombros, dejé por completo libres a
los cuidadores, y ahora ellos me culpan por la devastación y por haberse convertido en
bestias aun habiéndoles dado todas las herramientas necesarias para evitarlo; yo soy aquel a
quien llaman Dios; yo veo a todos, pero nadie me ve.
ANGEL SIN SOMBRA
Hasta donde yo recuerdo
Yo era de lo más normal,
Hasta que vino el encuentro
De lo que me iba a cambiar,
Estaba leyendo un rato
En la cama de mi cuarto;
¿Qué es lo que viene en picada
A estrellarse en mi ventana?
Después de un gran estallido
Me quede sin respirar,
Por completo confundido
Con lo que pude mirar;
Tirado sobre la alfombra
Había un ángel ya sin sombra,
Con las manos apretadas
Y las alas destrozadas;
Invadido por la duda
Y un poco por compasión,
Me agache por su armadura
Y pregunté su situación,
Una horrible carcajada
De temores me llenaba,
Aquel ángel me miraba
Con su risa despiadada;
La conciencia me fallaba
Y empecé a convulsionar,
Y espalda se rasgaba,
No paraba de sangrar,
Luego todo fue pasando,
El dolor se fue menguando;
De la espalda como en llamas
Me brotaron unas alas;
Una vez que fui consciente
A la alfombra me giré,
El ángel estaba ausente
Mas algo nuevo encontré,
No podía aguantar las ansias,
En la alfombra había clavada
Hecha en plata una espada,
En el filo mil galaxias;
Al empuñarla en mi mano
Sentí un inmenso poder,
Casi con solo desearlo
Yo podía hacer llover,
Y el espejo me acusaba
Del poder que me cegaba,
Escape por la ventana
De mi condición humana;
Fijamente vi una nube,
Quise ver qué había detrás,
Fui tan alto como pude
Hasta que ya no pude más,
Entonces cambie mi rumbo
Mirando abajo esta vez,
Desde ahí veía al mundo
Arrodillado a mis pies;
Mi sombra se fue alejando,
Con la vista la seguí,
Note que venía volando
Un arcángel hacia mí,
Pero tuve tanto miedo
De volver a ser humano,
Que temblándome la mano
Le di muerte con el hierro;
Preparándome a la fuga,
Al mundo me dirigí,
Mas el sol en plena furia
No tuvo piedad de mí,
Sus rayos me flagelaban
Y mis alas destrozaban,
Casi muerto y de picada
Fui a estrellarme en mi ventana