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Arquitectura Vernácula Colombiana

El Proyecto Atarraya es una guía para abordar las complejidades del habitar en la Depresión Momposina, una región afectada por constantes inundaciones, baja productividad y soluciones de vivienda insostenibles. Este libro propone un manual práctico para construir un habitar anfibio sostenible, desde la organización del territorio hasta la tectónica de las viviendas, fomentando comunidades cohesionadas y resilientes que aprovechen al máximo los beneficios de su entorno.

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Arquitectura Vernácula Colombiana

El Proyecto Atarraya es una guía para abordar las complejidades del habitar en la Depresión Momposina, una región afectada por constantes inundaciones, baja productividad y soluciones de vivienda insostenibles. Este libro propone un manual práctico para construir un habitar anfibio sostenible, desde la organización del territorio hasta la tectónica de las viviendas, fomentando comunidades cohesionadas y resilientes que aprovechen al máximo los beneficios de su entorno.

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PROYECTO

ATARRAYA
ARQUITECTURA SIN ARQUITECTO

PROYECYO INTEGRADOR FINAL


Para todos los que me ayudaron a ver aquello
que me hacía ciego
PROYECTO

ATARRAYA
ARQUITECTURA SIN ARQUITECTO

PROYECYO INTEGRADOR FINAL


PREFACIO
Cuando nace una piedra, los cañones retumban. Nace del movimiento,
de la fricción. Una fricción que empuja desde lo más profundo de nuestro pla-
neta. Era energía y ahora es piedra. Era calor y ahora es dureza. La vida de una
piedra ha comenzado y con ella ha comenzado un ser. Parece muerta. Parece
quieta. Pero no es así, solo está vieja. Tan vieja como el humano mismo, como
el temblor en vela. Una piedra ha nacido y ahora es río.

Ella baja. Baja fervorosa. Baja a un ritmo que no entendemos. Pero baja. La
empujan las aguas de su misma madre. Aguas expulsadas por sus familiares.
Conforme baja evoluciona, crece, aprende. Ella aprende al hacerse menos,
al hacerse limpia. Con los choques ella libera, se rompe. Ella no llora pero sí
rueda.

Y ahí se ve, ya va pasando. Es esta piedra que va trovando. Ella hace música,
sabe cantar. Las aguas chocan, empieza a sonar. Poquito a poco se va par-
tiendo, se hace pedazos que van fluyendo, y en ese ruido el río aprovecha y
empuja hermanas al lado de ella.

Ahora es gravilla, no solo piedra, parece poco pero es su huella. Ella sí impor-
ta, ella sí es algo, así en los pies solo sea barro. Pero en su suerte ella ha en-
contrado dos mil culturas que la han tocado. Partes de ella construyen casas,
partes de ella flotan al alba. Alba de un río, alba de un sol. Este es su viaje, es
su canción.

Y ya es arena, ya ha caminado. Está en la playa ahí esperando. Algún día el


tiempo, quizás el mundo, hará de ella un pesar profundo.

- Piedra en un río -
ÍNDICE
0. INTRODUCCIÓN 14

1. EL RÍO (LUGAR) 16
1.1 ECOSISTEMA ACUÍFERO DEL RÍO AMAZONAS 20
1.2 ECOSISTEMA ACUÍFERO DEL RÍO ORINOCO 23
1.4 ECOSISTEMA ACUÍFERO DEL RÍO MAGDALENA 24
1.4.1 FUNCIONAMIENTO DE LA DEPRESIÓN MOMPOSINA 28
1.4.2 DETERIORO DE LA RELACIÓN CON EL AGUA 30

2. EL TERRITORIO (CULTURA) 34
2.1 LA HISTORIA DE LA DEPRESIÓN MOMPOSINA 36
2.1.1 MOMPOX, UNA HISTORIA 38
2.2 DEPRESIÓN MOMPOSINA, UNA REALIDAD BIPOLAR 58

3. LA ARQUITECTURA, PASADO ANFIBIO PRESENTE AGENO 62


3.1 EL HOMBRE ANFIBIO (LAS TEMPORADAS) 64
3.2 CÓMO SE ESTA EJECUTANDO EL HABITAR
3.2.1 LA CASA DE TABLA 66
3.2.2 LA CASA DE BAHAREQUE 70
3.2.3 LA CASA VIS 74

4. ¿A QUÉ NOS ENFRENTAMOS? 80


4.1 ¿COMO TE SUEÑAS TU CASA DEL FUTURO? 84
4.1 HIPÓTESIS 92

5. PROYECTO PILOTO, DESCUBRIENDO UNA NUEVA ARQUITECTURA 94


5.1 PIJIÑO DEL CARMEN 96
5.2 PROYECTO PILOTO, RESPONDIENDO AL TERRITORIO 134
5.2.1 PRIMERAS IDEAS 136
5.2.2 ESCALA TERRITORIAL 144
5.2.3 ESCALA HABITACIONAL 148
5.2.4 ESCALA TÉCNICA 152
5.2.5 ESCALA COMUNAL 156

6. CREAR UN MANUAL 162


6.1 ¿ARQUITECTURA SIN ARQUITECTO? 163
6.1.1 LA NECESIDAD DE UN PLAN MAESTRO 164
6.1.1 EL PATIO, EL COMODÍN DE LA PRODUTIVIDAD 166
6.1.2 LA VIVIENDA, SOLUCIÓN SISTEMÁTICA VERSÁTIL 168
6.1.2 LO COMÚN, BLINDAJE HACIA EL FUTURO 170

7. CONCLUSIONES Y CIERRE 172


INTRODUCCIÓN

14
Muchas veces, cuando se habla de arquitec- Ahí, con la frase que usted apreciado lector aca-
tura, se suele retratar un gran edificio de estructura ba de recitar, fue que entendí el verdadero propósito
metálica, cubriendo amplios espacios y recubierto de de mi trabajo. Yo no tengo que inventarme un inge-
modernas fachadas modeladas con diseño paramétri- nioso método todo poderoso que resuelva todos los
co por computadora. Sin embargo, este tipo de arqui- problemas de la arquitectura en Colombia. No. Yo ten-
tectura, que muchos de nosotros quizás aspiramos a go que servir como medio de comunicación para que
construir algún día, puede no ser la mejor forma de la persona, el territorio, mejor dicho, la arquitectura
aproximarse a ciertos territorios. sin arquitecto; pueda ser oída, vista, entendida.
Cuando empezamos a considerar los elementos Siendo así pues, mi trabajo no tendría que ser
nativos del territorio colombiano, como la pobreza, la nada más que una galería. Una voz para que ese ter-
naturaleza y el agua, todo cambia. ritorio se comunicara con nosotros los citadinos.

Este libro nace, entonces, de la piedrita en el Unas buenas fotos, dibujos, textos y un poquito
zapato que me ha venido atormentando ya por un ti- de sentimiento, serían suficientes para que el propósi-
empo. Rebotando constantemente en mi cabeza esa to de mi experimento pudiera llegar a ser lo que de-
pregunta sobre cómo puede ser la arquitectura, cual bería ser. Y si. Uno más uno es dos, y este trabajo
puede ser su papel en el territorio colombiano y qué se aleja del clásico trabajo proyectual al que siempre
propósito debe cumplir para mi como arquitecto. se le observa en planos cuidadosamente producidos
Por eso he decidido emprender este primer es- para impactar.
fuerzo y tratar de descifrar esa pregunta. Recorrer los Pero lo más bonito, lo que más me impactó a
caminos de un territorio “perdido” en nuestro país y mi, es que no solo se limitó a ser una galería. Este
empaparme de sus aprendizajes para tratar de desti- trabajo terminó siendo algo más:
lar de ellos una arquitectura nueva. - Una Conversación -.

Pero esta “arquitectura nueva”, que no es ni Una conversación entre el arquitecto y la cultu-
nueva, ni precisamente - según la regla - arquitec- ra, entre la tradición vernácula y la desarraigada mod-
tura; tenía que partir de una premisa incial que debía ernidad.
perdurar durante todo el proceso como brújula astral Por lo anterior, apreciado lector, en este traba-
de esta búsqueda. Incialmente, esa premisa empezó jo usted podrá recorrer dos procesos diferentes pero
siendo un interés por inventar un sistema, una espe- que forman parte de la misma unidad. En primer lugar
cie de técnica repetible y fácil de transmitir que pud- podrá conocer mejor lo que, con mi mayor esfuerzo,
iera transformarse en una vivienda o, quizás, en otra logré recopilar de este misterioso lugar perdido de la
cosa. Pero esa idea incial no fue la premisa definitiva. memoria colectiva de nuestro país.
Es decir, claro que su esencia permnanece, pero tam-
bién mutó.

Lo que ocurre es que cuando uno trata de que Pero sobre todo, y haciendolo aún más intere-
un absoluto, un sistema, cumpla el papel de todo al sante, podrá acompañarme en el proceso que ocurrió
tiempo; termina formulando una arquitectura margin- en mí para llegar a la formulación de esta conver-
al, separada de la persona. Por eso se vuelve nece- sación con el territorio.
sario reconsiderar la premisa para que esta, a su vez, Elaborando un manual, una especie de instruc-
pueda acomodar tanto a la persona como a la técnica. tivo tipo IKEA, se propondrá paso a paso una concili-
Problema al que es más fácil aproximarse si seguimos ación entre la arquitectura, el arquitecto y el territorio.
las palabras de la siguiente frase: Se rescatará, dentro de lo alcanzable, lo más hermoso
de una arquitectura del pasado y se reimaginará en
- No existe arquitectura sin la persona, pero si puede todos los aspectos necesarios aquello que le ayude a
existir arquitectura sin el arquitecto - conservarse sostenible en el entorno del futuro.
15
EL RÍO, EN BUSQUEDA DE UN LUGAR

16
17
G1

AGUA CONDENSADA

CURSO ALTO

CURSO MEDIO

DELTA, DESEMBOCADURA

18
Para empezar hablemos del río. El río se di-
vide en tres tramos diferentes (G1). Tras la conflu-
encia de multiples nacederos en las montañas, se
forma la cuenca alta. Dentro de ésta se alberga
todo el recorrido que emprende un río mientras
baja la geografía montañosa. Las cascadas, los
riachuelos, los caños o nacederos; todos hacen
parte de esta primera etapa. Si usted, apreciado
lector, reside por ejemplo en la ciudad de Bogotá;
la mayoría de los ríos cercanos a usted están en
su cuenca alta.
Conforme van bajando la montaña los ríos
empiezan a crecer gracias a su encuentro con
otros afluentes. En el momento en que ya el río
baja de la montaña, empieza recorrer su cuenca
media: la llanura fluvial.
Este suceso es vital. Los ríos bajan carga-
dos de energía y al tocar tierras llanas la liberan
empezando a “meandrar” (G2). En otras palabras,
los ríos empiezan a moverse. Y, dependiendo del
tamaño, estos movimientos pueden llegar a ser
gigantes. G2

El concepto del río en movimiento va a ser, Por eso sus meandros empiezan a disiparse
entonces, imprescindible para el presente tra- en ramificaciones que inundan grandes exten-
bajo. Los grandes ríos tropicales tienen un con- ciones de tierra y llegan al mar como si fuesen
stante curso cambiante, lo que hace de plantear decenas de ríos diferentes en vez de uno solo.
ciudades o pueblos en sus bordes una tarea com- Durante este proceso, el mar se mezcla con
plicada, especialmente comparado a un río en su el río y se produce un estado salobre del agua lo
cuenca alta. que propicia algunos de los ecosistemas más
Pero todavia nos queda una etapa más por diversos y masivos de la tierra.
recorrer: El Delta (G3). El delta es el nombre técni- Comunmente denominados
co para denominar la desembocadura de un río como “manglares”.
en el mar. Cuando los ríos llegan a esta etapa ya Miremos como
vienen muy cargados de sedimentos y de grandes funcionan.
cantidades de agua.

G3
19
RÍO
RIO AMAZONAS

AMAZONAS
En este ejemplo se ob-
serva el delta del río
Amazonas, el cual es el
río más caudaloso del
mundo y desemboca
en las costas de Brasil.

El tramo que podem-


os visitar desde Leticia
en Colombia sería par-
te de la llanura fluvial
del Amazonas, es de-
cir, parte de su cuenca
media.

Como se puede apre-


ciar en el dibujo, el río
presenta la morfología
típica de un sistema
delta, como revisa-
mos anteriormente. Se
ramifica en múltiples
brazos de diferentes
tamaños al llegar al
mar, culminando así
su viaje en las costas
y depositando todo el
sedimento y la rique-
za biodiversa que ha
acumulado desde su
cuenca alta.

Para tener una refer-


encia, en las partes
más anchas del dibujo,
el río puede alcanzar
más de 1 km de ancho.

20
RÍO
ORINOCO
En segundo lugar,
tenemos el río Orinoco.
Este sigue al Amazo-
nas como el segundo en
cuanto a caudal y de-
semboca en las costas
venezolanas.

Lo más interesante del


río Orinoco es que, aun-
que atraviesa el conti-
nente de forma similar
al Amazonas, se divide
en un mayor número de
ramificaciones que ter-
minan ocupando cientos
de kilómetros de la costa.

Este río también funcio-


na como la frontera norte
de la selva amazónica y,
por ende, forma parte del
mismo nicho ecológico
que el río Amazonas.

Colombia también tiene


acceso a este río en una
gran parte de la frontera
con Venezuela y tam-
bién se encuentra en su
cuenca media.

23
RÍO
MAGDALENA
Y por fin llega-
mos a nuestro río fa-
vorito: el Río Grande de
la Magdalena.

El río Magdale-
na es el único río que
fluye de sur a norte y
desemboca en el mar
Caribe. Es, de cierto
modo, un espejo del
río Misissipi.

Ya tendremos un
el momento preciso
para hablar de la histo-
ria y función del río en
Colombia, pero primero
quisiera que centrara-
mos nuestra atención
en una importante pe-
culiaridad.

El delta del Mag-


dalena no se parece a
los otros dos. Había-
mos dicho que el delta
es el lugar donde el río
termina de liberar en-
ergia e inunda grandes
cantidades de tier-
ra. Pero en este mapa
pareciera que el río ya
hizo eso antes de lle-
gar al Caribe. Eso que
vemos, se llama La De-
presión Momoposina.
24
FOTO DEL RIO

EL RÍO GRANDE DE LA MAGDALENA

26
El río Magdalena se origina
un par de millones de años atrás.
Ante el ruido de las placas chocan-
RÍO ORINOCO
do se comienza a formar la cordil-
lera de los Andes y poco a poco el
RÍO CAUCA
ecosistema que antes era parte del
río Amazónas se divide en cuatro.
Se crea el valle del Magdalena, el
valle del Cauca, la costa pacífica RÍO META

y las llanuras amazónicas. Tres de


estas olvidando su pasado.

Dicho de otro modo se for-


man 3 nuevos ecosistemas con
tres nuevos ríos que fluyen de sur
a norte; Magdalena, Cauca y Atrato.
De los tres, el valle del Magdale-
na es la cuenca más larga y más
profunda, por lo que el río que se
forma en ella, el Magdalena, pasa
a ser el principlal afluente del país,
naciendo en el departamento del
RÍO MAGDALENA
Huila y terminando en el Caribe.
RÍO CAQUETÁ

A lo largo de sus aguas se


comenzaron a instalar multiples
civilizaciones indígenas que uti-
lizaban el río para alimentarse.
Gracias a pesca, la siembra y el
transporte que este permitía, el río
empezó a cobrar valor como recur-
so necesario para los indígenas.
Sin embargo, pronto, el río rápi-
damente querdaría expuesto a su RÍO AMAZÓNAS
primer gran cambio de uso.

Los españoles habían llegado Pero la historia del río debía que lo cargaba por el magdalena
a las costas del caribe colombiano continuar y algunas decadas hasta llegar a la costa caribe.
pero necesitaban un método para después de haber declarado la in- Y habría mucho más que
adentrarse en la jungla. El Magda- dependencia, los ingleses fueron contar sobre este maravilloso río
lena se convirtió indudablemente elegidos para potencializar la in- pero por ahora será suficiente cer-
en el aliado perfecto. Adentrando dustria del café y el tabaco. Para rar esta breve historia con el apa-
a los españoles al centro del país lograrlo, construyeron el cable más recer del tren y las carreteras que
y permitiendoles fundar Bogotá a largo del mundo para poder, así, se fueron armando a su lado y
apenas pocos kilómetros del botín bajar el café desde Manizales has- haciendo que con ellos las aguas
más abundante del mundo; El Do- ta Mariquita, montarlo en tren has- del río Grande de la Magdalena se
rado. ta Honda y enbarcarlo en un vapor cedieran al olvido.
27
LA D E P R E S I Ó N M O M P O S I N A RÍO CAUCA

Ya con un una breve historia del río Magdale-


na podemos adentrarnos en la depresión Momposi- BRAZO DE LOBA

na. Primero que nada, tratemos de entender por qué RÍO MAGDALENA BRAZO DE MOMPÓX
ocurre este extraño suceso. Como veíamos anterior-
mente, uno de estos no es como los otros. Y es que
cuando miramos el delta del río Magdalena y lo com- EL BANCO

paramos con el delta del río Amazonas y el río Orino-


co, rápidamente nos damos cuenta que el Magdalena
es el niño diferente.
Normalmente, cuando miramos un mapa satel-
ital, deberiamos ver grandes acumulaciones de agua
en la desembocadura de los ríos y el mar. El río se CNG DE LA ZAPATOSA

subdivide en múltiples brazos e inunda grandes ex-


tensiones de tierra a su paso.
En el Magdalena no ocurre lo mismo principal-
mente por dos razones. En primer lugar porque para
evitar que los sedimentos taponaran la entrada de
embarcaciones del mar al río, se instaló un espolón de
varios kilómetros de largo que impide la bifurcación
del río tras su paso por Barranquilla.

Pero de todos modos esto no habría sido Las aguas del río Magdalena que vienen bajan-
posible hacerlo si no fuese por la segunda razón. El do con fuerza entre la cordillera oriental y la central;
río Magdalena ya ha liberado grandes cantidades de así como las aguas del río Cauca que vienen bajan-
energía mucho antes de llegar a su desembocadura. do por el valle formado entre la cordillera central y
Este suceso es el que observamos cuando miramos occidental, terminan desbordando sus aguas en esta
el mapa del río y vemos que grandes concentraciones extensión de tierra formando, a su paso, una enorme
de agua se acumulan antes de su desembocadura llanura de inundación. De cierto modo esta depresión
en el mar caribe. Esto es la depresión Momposina. Y es hueco en constante hundimiento que atrae las
se forma, como bien lo indica su nombre, gracias a aguas de estos ríos como un pequeño mar antes del
la presencia de una depresión, una gran cantidad de mar. Pero no solo desembocan en ella estos dos ríos
tierra hundida que forma, de cierto modo, una piscina. sino cientos de ríos más.

Las tres cordilleras empiezan a hundirse en las Ríos provenientes del cerro San Lucas, La Sier-
tierras antes de llegar al mar. Solo una pequeña pero ra Nevada de Santa Marta, y las dos cordilleras bajan
muy alta parte de la cordillera oriental se asoma en las hacia la depresión y mezclan sus aguas inundándo-
costas de Santa Marta formando la Sierra Nevada. Yo la. Gracias a ello, dos de los ecosistemas que antes
diría que podriamos imaginarnos que la cordillera se veníamos diciendo que estaban separados se unen y,
vuelve como una gran culebra que se abre paso por a su vez, estos mismos empiezan a interactuar con las
debajo de la tierra y que con su movimiendo empieza especies migratorias que vienen del mar caribe.
a producir un hundimiento de casi tres millones de No se si usted, apreciado lector, haya entendi-
héctaras encima de ella. Para que lo tengamos como do la magnitud de lo que estamos hablando. Colom-
referencia, estamos hablando de un área que, suma- bia, el pais con mayor densidad de biodiversidad en el
da, sería equivalente a poco más de 18 veces Bogotá. mundo, le debe esto gracias a cuatro ecosistemas.
28
Pero todavia nos queda un último elemento por
CNG EL FLORAL
mencionar. Si vemos el dibujo es fácil distinguir los
ríos, los brazos y las ciudades que hay frente a ellos,
pero también nos damos cuenta de que hay grandes
cuerpos de agua rodeando la isla y dentro de ella mis-
ma. Esto que estamos observando son la ciénagas. El
elemento más importante de todo ecosistema.
Las ciénagas son las encargadas de equilibrar
todo el ecosistema. Similar a lo que ocurría en un del-
ta tradicional con el manglar, la ciénagas funcionan de
forma relativamente similar.

MAGANGUÉ
El agua que llega cargada de contaminantes y
sedimentos se deposita en la ciénaga y los sedimen-
MOMPÓX tos bajan al fondo del lecho acúatico. Así mismo la
disminución en las corrientes permite que las algas
puedan proliferar y estas purifican el agua.
En otras palabras cada una de estas cienagas
funciona como un enorme filtro que limpia las aguas
PIJIÑO DEL CARMEN
que ya vienen cargadas de contaminantes desde las
grandes ciudades río arriba. No solo limpian el agua
sino oxigenan el aire hasta 10 veces más eficiente-
mente que un árbol.

Y de estos, dos confluyen en la depresión Momposi- Y bueno, que más se puede decir. Creo que es
na. El cuento se va poniendo poco a poco bien inte- evidente, apreciado lector, el valor de este territorio
resante. Pero todavía hay más. olvidado. Muchos colombianos hemos oído hablar de
El río Magdalena que viene viajando, en su Mompox, pero pocos hemos comprendido la impor-
mayor parte, como una unidad decide dividirse en tancia del entorno en el que se encuentra. Junto con
dos. Mejor dicho le salen dos brazos que se separan la parte de la amazonía y la selva de la costa pacífica
durante varios kilómetros y luego se vuelven a unir. se conforma la triada magnifica y super poderosa de
Y con ese baile nos deja una isla. Pero no cualquier nuestro país.
isla, la isla fluvial más grande de toda latinoaméri- Entonces, mi querido lector, creo que hemos
ca. Una extensión de tierra que alcanza cerca de 235 encontrado nuestro lugar de trabajo. No solo es río,
hectáreas y se llama la Isla de Mompox. no solo es ciénaga, no solo es cultura.

La Isla está delimitada por dos brazos del río Siendo así, seguiremos profundizando sobre
Magdalena, el brazo de Loba y el brazo de Mom- cada uno de los aspectos que conforman este her-
pox. Dos ciudades se encuentran en el punto donde moso territorio y trataremos de aproximarnos a él
se dividen y se unen estos dos brazos. En el punto desde, por lo menos, dos perspectivas diferentes.
donde se dividen se encuentra El Banco Magdalena y En primer lugar, necesitamos acercanos a la
en donde se unen se encuentra Magangué. Estas dos cultura, concer de dónde viene todo esto, quién vive
ciudades son las más importantes de la zona. ahí y, sobre todo, quién vivió ahí. Así empezaremos a
En medio de la isla se encuentra Mompox, la encontrar a la persona que va a conformar esta arqui-
única ciudad colombiana con el titulo de Patrimonio tectura. Y, en segundo lugar, necesitamos comprender
de la Humanidad e importante centro histórico de la cómo funciona este hábitat anfibio. Qué llega con el
colonia, pero ya hablaremos más de ella. agua, qué se queda, y qué se va.
29
RELACIÓN CON EL AGUA, EL PRODUCTO DEL MIEDO

30
P ROB L E M Á T I CA
Pero bueno, a todas estas, si
la región de la depresión Mompo-
sina es tan magnífica, porqué de-
beríamos tratar de encontrar una
nueva arquitectura ahí. ¿No está
acaso todo ya medio resuelto?
La realidad parece mostrar-
nos que no. Y este resultado ob-
dece a, al menos, cuatro problemas.
El primero de ellos tiene
nombre y apellido; se le conoce
como “miedo al agua”.
En las civilizaciones latino-
americanas, tal vez como heren-
cia de la conquista, la distibución
de riqueza de una ciudad parece
organizarse inversamente propor-
POBLACIÓN POBRE
cional a la cercanía con los cuer- POBLACIÓN RICA
pos de agua. Los ricos están en las RIESGO DE INUNDACIÓN
montañas y los pobres en el agua.

Este fenómeno se debe a que causando una situación de insalu- Por lo que poco a poco el
conforme se acerca al agua tam- bridad que la población rica pre- agua se ha venido convirtiendo en
bién se aumenta el riesgo de inun- fiere evitar. Especialmente porque un denominador de pobreza. Ante
dación. Un caso muy diferente al los ríos en Colombia se han venido ese fenómeno la población ha de-
que se podría ver en Europa donde contaminando de forma exponen- cidido construir cientos de diques
el valor de las propiedades aumen- cial en los últimos 10 años. y jarillones que han empezado a
ta conforme está más cerca a un Este proceso se ve refleja- empujar el agua de las cienégas
cuerpo de agua. En el Magdalena, do directamente en la amplia dis- para obtener más tierra sembra-
además, las poblaciones cercanas minución de toneladas pescadas ble y menos riesgos de inundación.
al agua están más expuestas a la en el Magdalena que se han visto ¿Existe quizás otra forma de aprox-
contaminación que carga el río, reducidas en casi un 80%. imarse al agua?

MAGNIFICACIÓN ECOLÓGICA DE METALES PESADOS VOLÚMEN DE PESCA EN LA CUENCA DEL MAGDALENA CONSTRUCCIÓN DE DIQUES EN LA DEPRESIÓN
EN TONELADAS POR AÑO MOMPOSINA
PORCENTAJE DE METALES PESADOS POR LITRO

RÍO ARRIBA

RÍO ABAJO 208.11 T/Año 37,4 T/Año 15 diques 350 diques


1977 2023 1985 2023

31
EL TERRITORÍO, COMPRENDIENDO UNA CULTURA

34
35
Para poder empezar a conocer el mundo del río ATARRAYA BOLICHE
y la depresión momposina, es necesario comprender
quiénes la habitaron antes de la llegada de los es-
pañoles. Es común que en nuestro país se olvide par-
te de la historia previa a la conquista, pero la historia
de aquellos que habitaron este territorio sigue viva.

Sin embargo, es una historia que sigue siendo par-


cialmente desconocida, al menos para las personas
que habitan la zona central de Colombia. Pero a ella le
debemos la entera razón de quiénes somos.

Todo comenzó un bello día hace más de tres mil Pero esas limitaciones no fueron un gran prob-
años, cuando una tribu indígena decidió habitar una lema para los Zenú. Con un poco de ingenio y métodos
de las zonas más complejas de lo que hoy es Colom- desconocidos, los Zenú cavaron canales perpendicu-
bia. lares a los ríos en millones de hectáreas. Estos cana-
les les permitían asegurar que durante la temporada
La tribu se llamaba Zenú, debiendo su nombre al río de sequía no se quedaran sin agua para sus cultivos.
Sinú. Estos aventurados seres escogieron vivir en Pero también evitaban que los cultivos quedaran bajo
un territorio tan abundante en agua que sus tierras el agua.
podían permanecer inundadas durante años. Esto,
claro, representaba un gran inconveniente para so- Utilizaban las cumbres de los canales para sembrar y
brevivir, sembrar y moverse. los valles para llevar agua.

36
ATRAPAPECES COROTO
El hombre anfibio ha ido muriendo lentamente
con la llegada de la ingeniería y el ser humano ‘civi-
lizado’, pero aún no es solo una historia del pasado.
Los Zenú vivían de la pesca y el cultivo. Ya discutimos
cómo resolvieron los problemas para poder cultivar,
pero no hemos hablado de la pesca.

Estos pueblos también eran expertos pescadores. Se


aprovechaban de la ‘subienda’ para pescar con imple-
mentos de toda clase, algunos de los cuales todavía
se siguen utilizando.

De estos canales aún quedan trazos cerca de La más importante quizás, y a la que este
la región de la Mojana y se pueden ver desde una fo- proyecto debe su nombre, es la atarraya. Una malla
tografía aérea. De hecho, son de tal importancia para tejida a mano, a menudo por mujeres, a la que se le
la historia del país que el Banco de la República dibujó amarraban piedras o pesas en toda su circunferencia.
los canales en su billete de veinte mil pesos.
Cuando el pescador, en total silencio, observaba pec-
Pero los canales no son la única herencia que es pasando bajo el agua, lanzaba la atarraya en un
tenemos hoy en día de los pueblos del pasado. Tam- elegante movimiento que la hacía volar por los aires
bién dejaron una cultura. La cultura de lo anfibio. Del como una gran ola y aterrizaba delicadamente sobre
hombre que vive en un constante ir y venir con el el agua, aprisionando a los peces que no cabían por
agua. entre los espacios de su red.

37
MOMPOX, UNA HISTORIA

38
De los relatos de la historia y lo humano siem- ¿El tiempo? ¿El tiempo que tiene que ver con
pre se tamiza en la bruma un mismo amanecer. Es el el amor? ¿Cómo es que este tipo nos está contando
amanecer de los ángeles, de la novedad y del miedo a así este cuento? Sí. El amor y el tiempo son lo mismo,
ser humano. Siempre, en los espasmos del universo, pero no queremos que lo sean. ¿No me creen?
trasciende la idea del pesado cuerpo que se carga
hasta encontrar el flote, el resurgir. Es el amor. La me- A ver, ¿qué pasa cuando nuestra madre, sin importar
dia naranja. El bebé que arroja la flecha. la edad, se mira en el espejo y ve en su reflejo la ima-
gen de su rostro envejecido... Se asusta. Ve al tiempo
En la historia de lo humano mucho se habla, cierto, y olvida que lo vio cruzar. Ahora, ¿qué pasa cuando
pero poco se dice cuando se habla del amor. Pero yo su alma enamorada le pregunta a su pareja lo mismo
he venido a contarles todo. Sí. Todo lo que hay para que antes le preguntó al espejo? Hay dos opciones. O
saber sobre el amor. Lo que pasa es que no lo con- se asusta con el golpe de la verdad enardecida, o se
taré con fábulas o poesías. Ni siquiera con cuentos o asombra en el resguardo de una mentira piadosa para
novelas. No. Lo contaré con la historia de una ciudad. no asustar. En ambos casos, y sin importar su ocur-
Mejor dicho, de un pueblo. O, bueno, no sé. rencia, el amor y el tiempo dicen la verdad.
Lo que ocurre es que el amor, en su inaccesible Por eso es que son hermanos, por eso es que
destello, esconde una parecida similitud con un her- son lo mismo. Porque ambos viven y crecen del tem-
mano perdido. Ambos comparten el mismo padre. peramento desterrado de la humilde verdad. El amor
Pero su madre es diferente. El amor es el hijo recon- solo es amor cuando se perpetúa en el tiempo. Porque
ocido. Es el orgullo familiar, la medalla en el cuello. Su con el tiempo se desdoblan las mentiras piadosas, se
hermano, por otro lado, causa miedo. Es desconocido. desenvuelve el nudo y se llega al desenlace. Y, a su
Nadie sabe muy bien quién es, ni qué conforma su vez, el tiempo solo enamora cuando, en su uso, deci-
cuerpo. Y aunque todos lo hayamos visto alguna vez, dimos dejar salir nuestra verdad.
preferimos evitarlo. Olvidarnos de que lo vimos cruzar.
Pero ¿qué pasa si les dijera que existe un paraíso?
Pero resulta que estos hermanos son lo mismo. O más Una ciudad en la que habitan solo aquellos que ya
bien, son lo mismo. Son el mismo ser que nos habita descubrieron cómo funcionaba el cuento. Donde el
en el centro, solo que a uno de ellos hemos decidido tiempo enamora y el amor se perpetúa en el tiempo.
embellecerlo y al otro castigarlo. Una ciudad que ya no envejece, que ya no necesita
del espejo.
Claro que hay quienes claman haber descu- Esta ciudad se llama Mompox. O, Mompos. O,
bierto que ambos hermanos son el mismo. Algunos Santa Cruz de Mompos. Mejor dicho, se llama paraí-
decidieron que, si ambos son lo mismo, pues ambos so. Y es un paraíso no por sus playas, o porque Adán
son bastardos, y dejan de creer en el amor... Por el y Eva vivan ahí, sino por su silencioso estruendo. El
contrario, otros decidieron aceptar al hijo no recon- estruendo de la nada. El estruendo del recuerdo. En
ocido. Y ahora, ambos son hermosos... Pero lo cierto Mompox, el hombre vive solo para ver el paso de su
es que ninguno de estos aventurados personajes lo vida morir. En Mompox no se hacen cosas. No se sale.
pudo comprender. Ambos terminaron abandonando la No se entra. Solo se fluye. Se fluye al paso eterno y
naturaleza de estos dos hermanos unidos en su ser. retardado con el que el río Magdalena expone el pas-
ar de los objetos que, de algún lado vienen, y a algún
Lo que ha fallado en su intento por comprender las lado van. Por eso es que Mompox es el lugar perfecto
sutilezas de este simple suceso, es el coraje para de- para contarles la historia del amor. Porque ya no hay
jar que ambos sean lo suyo. Ambos sean bastardos y enamoramiento. Porque ya lo ha visto todo. Porque en
corona. Nobleza y plebeyo. Por eso, y con miedo a que ella, la madre permanece enamorada viendo el sigilo-
se asusten, diré su nombre. El tiempo. so pasar del tiempo.
39
FOTO MOMPOX DE NOCHE

40
La historia de Mompox ha comenzado y ter-
minado muchas veces. Se han visto pasar los atar-
deceres desde muchas casas y bajo muchos techos.
Pero si la fuésemos a visitar hoy, encontraríamos pre-
dominantes rasgos de un comienzo particular.
FOTO PLAZA 1
Los españoles llegaron a Colombia y empezaron a bus-
car la forma de sacar provecho de su ‘descubrimien-
to’. En la tierra nueva se les prometía tal abundancia
de oro que, para los locales, valía lo mismo que la sal.

Ante tal propuesta, los españoles decidieron encauzar


su rumbo hacia lograr un objetivo y solo un objetivo:
encontrar el oro.

Pero había un problema. El oro no estaba en


la playa. El oro estaba, se decía, en las cimas de las
montañas más altas del país. Ante el problema, la
solución parecía evidente. Se funda una ciudad donde FOTO PLAZA 2
haya oro, lo sacamos, y lo llevamos al mar para traerlo
a España. Pero en la práctica no iba a ser tan fácil.

Primero se necesitó un río. El río Magdalena. En él se


llevarían los comercios hasta el mar. Segundo se con-
struyó un fuerte. El castillo San Felipe. Donde podrían
almacenar todo el oro antes de llevarlo a España. Y
tercero, se fundó una ciudad. ¿Dónde? En algún lugar
oportuno, donde sea fácil transportar el oro y alma-
cenarlo.

Como resultado surgió Mompox. En el esqueleto


de un pueblo indígena, se escondía el lugar perfecto.
Estaba ubicado a las puertas del río Magdalena, des- FOTO PLAZA 3
de donde se podría traer y llevar todo el comercio a
Bogotá. Y para mejorar aún más el asunto, el río Cauca
desembocaba lo suficientemente cerca de este mar-
avilloso pueblo, por lo que se podía transportar el oro
de las minas del valle entre la cordillera central y oc-
cidental.
Así, con tres plazas y una calle (la albarrada),
se fundó el pueblo que serviría como la bodega del
país. Un lugar donde no solo la aduana, sino también
la gente, vería pasar toda clase de conjuntos y com-
binaciones de saberes y creencias enredadas en el
cuerpo de los viajeros que llegarían ahí.
41
En cada plaza se instaló Río arriba se fundaría la Ig- Al recorrer la albarrada se
una iglesia. Pero no por el deseo lesia de Santa Bárbara, de heren- recorren los primeros pasos de la
de abundancia, sino porque poco cia mora, y río abajo el colegio San historia momposina. Y esto se re-
a poco la ciudad se estaba con- Franciscano. Frente a cada una pite de calle en calle. Mompox iba
virtiendo en el vértice donde con- de ellas se formó una plaza y en- creciendo con calles paralelas al
vergerían los intereses de dif- tre ellas se localizaban las casas y río. En la segunda, la calle Real del
erentes órdenes religiosas. La posadas de todos los habitantes Medio, se fundarían dos iglesias
primera, la Iglesia fundacional, se de la ciudad. Uniéndolas se erigió más. La de la orden agustiniana y
constituyó en la plaza central de la albarrada, una calle que toma su la iglesia San Juan de Dios. Final-
la albarrada. Frente a esta se con- nombre de la muralla que la prote- mente, en la calle tercera se fund-
struyeron las bodegas del oro. gía de la creciente del río. aría la iglesia de Santo Domingo.

Entre sus seis iglesias, se


recorre una ciudad llena de mo-
mentos, de un pasado y presente
que, a veces, dejan de ser fáciles
de distinguir. El río es la vida y ale-
jarse de él es acercarse a la muerte.
Quizás por eso el cementerio es
el remate, terminaba la ciudad. La
calle que pasa frente a la Iglesia
Santo Domingo se estrella repen-
tinamente contra este y llega el fin.

CONCLUCIONES Porque para hablar de Mom-


pox también hay que hablar de la
vida y de la muerte. Del nacer y el
perecer. Mientras que en la ocupa-
da ciudad de Bogotá el nacimien-
to del sol cada mañana levanta a
miles de personas para ir al trabajo,
en Mompox, el hombre se levanta
en la noche. Durante el día se cam-
ina como momia, escondiéndose
del calor.

CONCLUCIONES Durante la noche se vive.


Cualquiera que visitase Mompox
pasadas las siete de la noche em-
pezaría a ver cómo los locales em-
piezan a sobresalir de sus puertas
y ventanas. Sentados en la silla
mecedora que debe su nombre a
la ciudad - La Silla Momposina -,
discuten al ritmo de un jugo fresco
o una cerveza los quehaceres más
profundos del momento.
44
Pero si la sociedad mompo-
sina estaba tan avanzada, tan evo-
lucionada en la labor de existir, ¿por
qué quedó perdida en las cenizas
del pasado? La razón es simple,
pero no deja de ser fascinante. Sin
embargo, para responderla primero
necesitamos explorar el contexto.
Un contexto que nos devuelve a
los españoles, al río Magdalena y a
los indígenas.

Los españoles nombraron a caciones) tenían salario. Y no solo


los pueblos indígenas como prote- eso, podían escoger cuándo parar
gidos del pueblo español. En pocas y por cuánto tiempo hacerlo, para
palabras, tenían derecho a ciertas así obtener su merecido descanso.
libertades y podían ganar un sala- Una de esas paradas, evidente-
rio, aunque muy reducido en com- mente, era Mompox. Toda clase de
paración. Por otro lado, “el hom- “zambaje” (mezcla de negros con
bre negro” llegó de África y sí era indígenas) se daba. Y la norma era
esclavo. Pero, como siempre, en muy clara, hijo de vientre libre, na-
Mompox había una excepción. La cerá libre. Pero estos regalos que
razón era el río. trajo el río también se los llevó.

¡Y si que tienen temas para Recorrer los cauces del río A principios del año 1800,
conversar! En Mompox se fundó la Magdalena en dirección contraria a por la mera culpa de la naturale-
primera universidad del Caribe. Sus la corriente no era una tarea fácil. za de un río, el Magdalena decidió
habitantes, carentes de clases so- Por lo que ciertos “negros”, los más cambiar su curso. El ancho brazo
ciales o pleitesías, decidieron que fuertes y grandes, eran escogidos de 200 metros que colindaba con
en Mompox no habría persona sin para tan engorrosa labor. Dado que Mompox se fue reduciendo len-
el saber bien instruido. Por eso, escapar durante el recorrido era tamente a un esquivo tamaño de
pedían al profesor de anatomía tan fácil, y dejar a los desampara- solo 40 metros. El río prefirió el
que disecara un cuerpo todos los dos españoles en medio de la sel- brazo de Loba y por ello, Magangué
sábados y de manera pública. De va significaba la muerte; los bogas se robó el crecimiento que antes le
ahí surgen tan bellas interacciones. (negros que empujaban las embar- pertencía a Mompox.
45
Las puertas de las casas Algunos lo han intentado. Pero es
permanecen abiertas. Las perso- como robarse a sí mismo. Es una
nas, como sus puertas, de cierto imposibilidad física, una especie
modo también. Basta con acer- de utopía. Cuando pisé las tierras
carse a cualquier casa y saludar momposinas, llegó a mí una his-
con una calurosa sonrisa, para que toria de apenas unos días antes.
el dueño de casa lo invite a uno Un tipo había entrado a una casa,
a tomarse un jugo en su patio y subiendo por los tejados y escab-
a conocer su casa. Allá no exíste ulléndose en el patio, y al llegar la
el individuo. Allá todos funcionan hora de robar, decidió quedarse
como un organísmo. dormido en una hamaca.

Pero en el olvido del río tam- Es incluso sorprendente que


bién se formó un recuerdo. El eter- este curioso hecho haya ocurrido.
no recuerdo de la memoria. Ahora Desde la construcción del puente
Mompox se había convertido en entre Magangué y la isla de Mom-
una especie de enciclopedia. Mejor pox, la conexión con este pueblo
guardada que las bitácoras del Vat- se ha restablecido. Cada día se han
icano. Cientos de historias y reza- inaugurado más hoteles, restau-
gos fueron quedando preservados rantes y casas restauradas, perte-
en el tejido físico y cultural de este necientes a un forastero enamora-
abandonado pueblo. Mientras la do. Pero todo sigue funcionando
fama del río relevaba su cargo. igual.

Por eso es que al visitar Todos conocen el nombre de


Mompox aún se viven inmensas su vecino y del vecino que vive al
cantidades de pasado. La parte otro lado del pueblo. Todos salu-
baja de las ventanas, por ejemplo, dan, todos comparten. Allá nadie
era usada como un símbolo social. es un secreto, nadie es privado.
Todas, siempre diferentes, acom- Todos son uno y viven de esa ex-
pañaban los cerrojos y escudos fa- trañamente confortante realidad.
miliares que, más que representar Es incluso sorprendente cómo,
prestigio, representaban una uni- con tan adineradas familias, nadie
dad. Una unidad que se ha man- ha intentado recolectar, algún ele-
tenido intacta hasta hoy. mento de valor no autorizado.
48
Nada, claro está, que la Esta curiosa habilidad, que cer que el oro pudiese ser más ma-
Coca-Cola que le llevaron a los no aparece en ninguna otra par- leable. La visita fue efectiva para
dueños de la casa, a modo de dis- te de Colombia, viene nuevamente los objetivos de los conquistadores
culpas, no hubiese podido resolver. del río. El oro era abundante en las neogranadinos. Pero no solo habría
Es como lo dije antes, una imposib- plazas momposinas. Más barato y de cumplir un papel para la Corona.
También había cumplido un papel
ilidad robarse a uno mismo. Y así, más puro que cualquier otro. Vein-
para el futuro. Para la República
como en el cuerpo humano, todo ticuatro quilates. Pero el oro puro
hija de Bolívar. La filigrana había
allá funciona como un ordenado no era suficiente, es más, era una quedado soldada a las fibras de
organismo. El joyero hace joyas. El dificultad, porque es más difícil de la población momposina y, hasta
ebanista trabaja la madera. El guía manipular. Pero la solución esta vez ahora, no ha dejado su puerto, no
guía. En fin... no vendría de España. ha embarcado el olvido.

Quien sí lo hizo fue Bolívar.


Lo hizo con 400 hombres propor-
cionados por Mompox para el en-
tonces ambicioso encargo de liber-
ar Colombia, Venezuela, Panamá y
Ecuador. Pero Bolívar no acabó en
Mompox por cuestiones de la su-
erte. Bolívar necesitaba un pueblo
ayuda, un ancla, un lugar de donde
partir y a donde volver. Ese lugar no
fue ni más ni menos que Mompox.

Lo que ocurre es que la ciu-


dad le había ganado el puesto. Era
la primera ciudad en declarar total
independencia de la corona es-
pañola. La primera independencia
de la Gran Colombia no era, ni más
ni menos, que producto del zaba-
jame, del boga, del artesano y de
este organismo impenetrable que
no permitía jerarquía ni castigo.

Cada uno cumple su papel La solución vendría de los Yo pensaría que lo más boni-
en el armado de este complicado moriscos, los árabes. Muchos años to de toda esa historia que se car-
mecanismo. Un mecanismo que ar- atrás, la región andaluza había sido ga en el lomo de Mompox es que
ticula el pasado y el presente. Que controlada por los musulmanes. ha permitido mantener vivas las
lo moldea a punta de rodillo hasta Ellos habían traído consigo bellí- tradiciones, dándole motivos a los
convertirlo en un hilo. Un hilo fino simas técnicas de orfebrería, den- momposinos para celebrar, para vi-
pero brillante. Tan brillante como la tro de las cuales una de ellas era vir, para unirse. Uno de los ejemplos
plata. Que es otra cosa que también la filigrana. Cuando los españoles más emblemáticos de esta partic-
vuelve un hilo. Un proceso que, aún empezaron a encontrar el oro puro, ular tradición de continuidad es la
hoy, se hace a mano. Prensando trajeron a los orfebres sevillanos a celebración de la Semana Santa.
una y otra vez... Mompox con la encomienda de ha- Un despliegue absoluto.
49
En la mayoría de las ciudades, la Semana Santa Las procesiones principales ocurren el jueves
empieza el Jueves Santo. Pero en Mompox, el día a día y el viernes. Todo el pueblo se prepara para recibir a
empieza a cambiar desde el lunes de esa semana. La miles de personas de municipios aledaños, así como
ciudad empieza a prepararse para los días más impor- turistas, para estas procesiones. Las calles se cierran
tantes de la celebración con pequeñas procesiones. a las once de la mañana y, con el timbre de la campa-
Bueno, pequeñas... de unas 3 o 4 horas. Recorren las na, comienza una de las tradiciones más especiales
calles, siempre con un motivo, transportando a Jesu- de toda la Semana Santa. Alrededor de 2000 naza-
cristo de una iglesia a otra. Desde ese lunes, el icono renos, de carácter voluntario, empiezan a recorrer la
no pasará más de una noche en un mismo lugar. Mom- ciudad a las doce. Deben pasar por cada uno de los
pox tiene seis iglesias, por lo que el icono debe pasar monumentos de importancia religiosa y rezar la euca-
por cada una de ellas en algún punto de la semana. ristía frente a ellos o dentro de estos.

Los nazarenos estarán desde las 12 del me-


diodía hasta las 12 de la medianoche realizando su
recorrido y, al terminar, se dirigirán a la iglesia funda-
cional desde donde partirán en la primera gran pro-
cesión el Jueves Santo. La procesión empieza a las
8 de la noche y termina a las 3 o 4 de la madrugada
cuando la imagen llega a la iglesia de Santa Bárbara.
Acompañando la imagen pasarán 12 carrozas repre-
sentando las escenas de la Pasión de Cristo. Cada
una de estas carrozas estará cargada por, al menos,
40 nazarenos.

También los acompañan 20 nazarenos más a


cada lado de la carroza, con quienes pueden ir in-
tercambiando al sonido de la campana. Es una labor
ardua. La procesión se camina dando tres pasos hacia
adelante y dos hacia atrás, por lo que en una hora
puede haber avanzado media cuadra. Pero quizás lo
más sorprendente es la magnitud de la multitud que
atrae la procesión. No existe mucha diferencia entre
asistir a una procesión en Mompox o ir a un concierto
de Taylor Swift. Las calles se llenan de personas an-
siosas por ver las carrozas desfilar frente a ellos.

Finalmente, la procesión del viernes es la más


importante. En muchos casos, termina con la salida
del sol y tal vez no sea casualidad, ya que se llama
la procesión de la luz. La dinámica es similar, pero
con una vital diferencia. Todos los asistentes llevan
consigo una pequeña vela. Las calles se iluminan al
compás de los pasos pausados de la procesión y los
pecados se evaporan al calor del fuego de las velas
encendidas. Definitivamente, es un cierre impactante
para este momento tan incontrolablemente autóctono
de la ciudad, pero a mí algo me gustó más.
52
En México es famoso el Día de los Muertos. Es
el día en que el pueblo mexicano puede ir a visitar
a sus muertos y llevarles comida. Y, efectivamente,
como Mompox lo tiene todo, también tiene su propio
Día de los Muertos. En Mompox se llama la Serenata
de los Muertos, nombre que debe su existencia a que
los nazarenos trompetistas efectúan una serenata
frente al cementerio de la ciudad mientras todos sus
habitantes van a visitar a sus muertos. Este fenómeno
cultural no goza del mismo reconocimiento que las
procesiones, pero parece sumamente honesto.

Los momposinos se reúnen a las 7 de la noche


frente a las puertas del cementerio. Todos traen velas
para iluminar a sus antepasados. Frente a ellos, en el
suelo, se coloca un gran tapete con la imagen de Cris-
to. Este tapete no es cualquier tapete; está hecho de
arenas de colores, a mano. Previo al comienzo de este
evento, un equipo de unas 10 personas va, a plena luz
del día, a pintar con arenas una imagen perfecta de
Jesucristo. Lo más interesante es que lo hacen jus-
to en medio del acceso al cementerio, pero aún así,
ningún niño o adulto pisa este tapete.

Todo esto es, sin duda, una pequeñísima parte Es importante entender, aunque sea breve-
de lo que es la ciudad de Mompox. Miles de historias y mente, el poder de esta ciudad en el territorio. Este
momentos han ocurrido en las calles de esta pequeña trabajo se ha enfocado en comprender la depresión
ciudad ribereña. El río Magdalena es la razón por la momposina. Pero no se puede ignorar un lugar con el
que seguramente todo empezó, pero definitivamente peso de Mompox. Por eso, he dedicado este espacio a
no es la razón por la que se ha mantenido a lo largo contar su historia. Desde sus calles han surgido gran
de los años. Esa responsabilidad cae en las personas parte de las tradiciones que han influido en pueblos
que, orgullosas, se levantan cada día simplemente más pequeños de este territorío. Pero también han
para ser momposinos. Aprenden, observan pasar el funcionado como un imán para atraer nuevas culturas
día, sufren el calor y celebran la llegada de la noche. y personas. Una vez me preguntaron, ¿Pero en Mom-
Pero el río sí es importante. pox si hay algo que hacer?

Quizás no tiene la prominencia del puerto de Y la respuesta es no. No hay nada que hacer en
Barranquilla, o la fuerza de los rápidos de Honda, pero Mompox. Y si se llega a Mompox esperando encon-
el río carga una forma de ser. Una forma de exist- trar algo que hacer, nunca se llega verdaderamente a
ir en el mundo. Es el símbolo del tiempo. Del pasar. Mompox. En Mompox no se va a hacer cosas. En Mom-
De aprovechar el momento. Después de todo, cuan- pox se va a ser. A ser uno mismo. A observar el tiempo
do algo se lo lleva el río, ya no se volverá a ver. Ir pasar. Se va a sudar un poco, o mucho, y a tomarse un
a Mompox es, sin duda, como adentrarse en medio jugo mientras los pensamientos se mecen en una silla
de Macondo. Se puede respirar la muerte del coronel momposina, incitados por algún vecino que antes de
Aureliano Buendía frente al pelotón de fusilamiento. llegar ni conocíamos. Esta es la historia de un pueblo
Las alquimias de Melquíades. Y la fuerza femenina de que no necesita que su historia sea contada, pero es
Úrsula. una historia que los ajenos sí necesitamos contar.
53
DEPRESIÓN MOMPOSINA, UNA REALIDAD BIPOLAR

58
Pero entre las hermosas historias de Mompox y los Zenú, se es-
conde un delicado desequilibrio en el tejido social. Es casi como si se
estuviera intentando ser alguien más. Las generaciones más jóvenes han
encontrado mayores beneficios en la ganadería que en la pesca; la vivien-
da se ha olvidado de sus antepasados y ha abandonado su conexión con
el lado anfibio; y una gran parte de la población no logra ser productiva.

Más exactamente, estamos hablando de que tan solo un 4 por cien-


to de las viviendas son productivas. Asimismo, el negocio de la ganadería
ha empujado a los finqueros a construir diques improvisados para evitar
que el agua inunde los terrenos donde las vacas pastan. Pero sobre todo
se observa una especie de reacción ante el olvido. No quiero decir que las
personas se sientan literalmente olvidadas, pero creo que gran parte de la
población se ha inspirado en el modelo del hombre de la ciudad porque,
al parecer, ellos son más felices.

Lo cierto es que la cultura del hombre anfibio se ha venido diluyen-


do con el tiempo. Es curioso porque aún quedan muchas cosas que son
evidentes para un externo, pero para ellos estas vivencias parecen casi un
inconveniente. Por ejemplo, comúnmente y debido a cómo se construyen
las viviendas actualmente, las personas empiezan a elevar sus muebles
en estructuras de guadua o madera llamadas ‘támbos’ cuando el agua
empieza a inundar. Cuando el agua alcanza un punto en el que impide
habitar bajo el techo, las personas salen y duermen en los techos. Esto
podría parecer increíble para alguien que no viva ahí, pero para ellos es
una normalidad. Sin embargo, las generaciones más jóvenes aspiran a via-
jar a la ciudad. Quieren partir. Desean olvidar los ‘támbos’ y dejar de usar
sus techos como camas temporales.

Estas son las realidades que se observan rápidamente al adentrarse


en la depresión momposina. Lo que está claro es que es un territorio que
está pidiendo algo. Más aún, está suplicando. Está suplicando ser es-
cuchado. Está pidiendo autonomía, personalización. Necesita, y rápido,
que alguien se tome el tiempo de enamorarse de este lugar y, desde ese
amor, pueda ayudarlo a resurgir.

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El tema de la ganadería es, por ejemplo, una Colombia le debe mucho a la ganadería, pero
clara analogía de lo que está ocurriendo en la región. sus beneficios han llegado a un gran costo. Si se mira
Los terrenos cenagosos son muy interesantes porque, un mapa de Colombia hoy en día, parecería que toda
gracias a sus sequías y crecientes, están en continua la sección de los llanos orientales y el valle del Mag-
renovación de material orgánico en el suelo. dalena bajo fueran espacios de pastizales naturales.
Pero lo cierto es que esto no era así.
Este fenómeno es lo que ha permitido a las pobla-
ciones legendarias sobrevivir con tanto éxito medi- En Colombia, el mapa se teñía de un verde intenso de
ante la siembra de alimentos. Pero el sector de la ga- punta a punta. Era difícil distinguir dónde empezaba la
nadería también ha descubierto las virtudes de este Amazonía y dónde terminaba la selva del Caribe.
espectacular fenómeno.

NIVEL DE CIENAGA FINCA GANADORA, PIJIÑO O EL HORNO

60
Pero resulta que todas estas tierras hacían par- Para dedicarse a la ganadería, el finquero debe
te del ecosistema más afectado del país: el bosque tener dos tipos de tierras: una ubicada al nivel de una
seco tropical, del cual la depresión momposina forma ciénaga y otra en lo que ellos llaman ‘la montaña’.
parte. Sin embargo, en la depresión momposina ex- Claramente, el término ‘montaña’ no tiene el mismo
iste la particularidad de los flujos de agua. Durante la significado para quienes habitamos en la fría Bogotá.
temporada de creciente, no se camina por las fincas, Básicamente, estas tierras están hacia Valledupar,
se navega sobre ellas. Entonces, ¿qué hacen con el alejándose de la depresión momposina. Durante el
ganado? verano, las vacas regresan para alimentarse de lo
que dejó la temporada de lluvia. Así, lentamente se
Lo suben. Y luego lo bajan. va constatando la ineficiente e ilógica industria que,
además, está acabando con la depresión momposina.

FINCAS HACIA VALLEDUPAR (LA MONTAÑA)

61
LA ARQUITECTURA, PASADO ANFIBIO - PRESENTE AJENO

62
63
No es la primera vez que
hablamos de la cultura Zenú. Pero
me gustaría retomarla para tra-
tar de entender de dónde viene la
herencia arquitectónica de la de-
presión momposina.

Los Zenú eran una cultura anfibia.


Habitaban en las cuencas de los
ríos Magdalena, Sinú y Cauca. Du-
rante toda su existencia, ocuparon
una gran cantidad de territorios de
la depresión momposina. Y para
poder hacerlo, tuvieron que inven-
tar uno de los métodos más inte-
resantes de acondicionamiento del
terreno.

Un método que todavía persiste


en la sangre de ciertas partes del
territorio. Esta maravillosa técnica
que tenemos a la derecha se llama:
EL Aterrado..

64
El Aterrado es, básicamente, un encofrado de tierra entre maderas
apuntaladas al suelo del cuerpo de agua. Con este sistema, los Zenúes
construyeron sus ciudades. Ciudades que, de cierto modo, no le tenían
nada que envidiar a Venecia. Es más, la solución es similar, solo que los
Zenúes la habían implementado antes en un continente desconocido.

Mediante el aterrado, los Zenúes podían construir islas entre las


aguas de los ríos. Estas islas colindaban con el sistema de canales del que
hablamos previamente. Lo interesante es que las ciudades funcionaban
como parches a los que se les asignaba un uso específico. Por ejemplo,
una casa podía estar al lado de una sección de canales, y al otro lado del
agua, en otro aterrado, se localizaba el lugar donde se recogía la cosecha.

También es muy probable que los Zenúes fueran parte del grupo de
habitantes que desarrolló la construcción con barro. Es extraño pensar
que en un territorio que se inunda, las viviendas se hicieran de barro. Pero
el bahareque, del que hablaremos luego, era sumamente fácil de recon-
struir. Y eso es algo que se repetía con todos los sistemas de construcción
que desarrollaron. Existía la costumbre de reconstruir en comunidad, por
lo que la casa no tenía que durar para siempre. La cultura perduraba y la
arquitectura se adaptaba.

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66
El primer estilo arquitectónico vernáculo del que vale la
pena hablar es la casa de tabla. Como indica su nombre, son
viviendas construidas con ‘tabla’, que en otras palabras, es
cualquier pedazo más o menos uniforme de madera que se
pueda encontrar. Pero es precisamente esa desordenada línea
la que hace interesante todo el sistema de vivienda.

Las casas de tabla se anclan al suelo con maderas horizon-


tales apuntaladas con tacos de madera. Y esa estructura es
suficiente para sostener la pared. Pero aparte de esto, este
es uno de los sistemas constructivos vernáculos que utiliza el
techo de palma o paja, normalmente proveniente de la palma
de vino. Estos tejidos, que además son diferentes dependiendo
de cada región, permiten un confort térmico muy superior a las
soluciones de la modernidad. En el techo de palma no existe
elemento aislante. Funciona igual que el pelaje de una nutria.
La conjunción de las fibras tejidas una sobre otra crea una
capa espesa que evita que el agua entre.

Las ventanas pequeñas y centrales son el único punto de en-


trada de luz, porque la luz es calor. Pero aún así, no dejan de
robar la atención del transeúnte con su simpleza y desordena-
da conformación.
67
70
El segundo tipo de arquitectura que se observa de forma
prominente en la depresión momposina es la casa de bahare-
que. Estas casas están armadas con un entramado de varas
de la palma de lata de corozo, que es una especie de corozo
que no tiene un tronco grueso, sino cientos de pequeños tallos
duros y resilientes. Sobre el entramado de lata de corozo am-
arrada se arroja barro o arcilla mezclada con estiércol o bosta.
Esto le ayuda a ganar plasticidad para evitar que se quiebre.

Al igual que con la casa de tabla, las casas de bahareque casi


siempre están cubiertas por un techo de palma. Aunque a veces
es difícil reconocer que son casas de bahareque porque este
se puede alisar y pintar hasta parecer una pared convencional.

Pero quizás eso es lo más hermoso. Cuando se termina de con-


struir la casa parece normal. Pero conforme pasa el tiempo y
la casa interactúa con el agua durante las crecientes, las par-
tes bajas del bahareque se diluyen formando interesantes pa-
trones generados por el entramado de lata de corozo. Y cuando
ya está muy deteriorado, simplemente se vuelve a verter baha-
reque sobre la pared.

71
74
Finalmente llegamos al tercer tipo de vivienda que se ob-
serva en la depresión momposina. Y, tristemente, este es el mét-
odo constructivo más nocivo de los tres. Lo que ocurre es que
en la ruralidad colombiana, quizás por culpa del olvido, existe un
deseo de tener una casa de ‘material’. Con esto se refieren a una
casa como la de una ciudad. Pero estas casas que solo se limitan
al uso de ladrillo y cemento, suelen ser las menos adaptadas al
clima y a las necesidades anfibias.

Y es que la casa de ‘material’ es mucho más que solo una mala


casa para la zona. Es un símbolo. Un símbolo del abandono de la
tradición anfibia, de la interacción con el agua y el territorio.

Además, como resultado de las afectaciones en la vivienda


debido a las inundaciones, se han construido viviendas VIS (Vivi-
enda de Interés Social), que simplemente copian y pegan el mis-
mo modelo de casa que construirían en Bogotá. Esto ha generado
una serie de barrios que no se integran en ningún sentido con la
naturaleza y el funcionamiento de los pueblos tradicionalmente
vernáculos. Por eso nos encontramos con un pueblo trazado con
escuadra en una retícula de 100 x 100, insertado como un parche
en medio de la diversidad de la arquitectura cultural. Y lo peor es
que estas viviendas siguen sufriendo inundaciones y carecen de
cualquier tipo de adaptación anfibia.

75
HACIENDO CUENTAS, A QUÉ NOS ESTAMOS ENFRENTANDO

80
81
Entonces, ¿qué es lo que necesitamos hacer? Porque el territorio cenagoso parece
estar suscitando la necesidad de una nueva arquitectura. Una arquitectura que no
sea completamente vernácula ni urbana y desadaptada. Creo que entender este punto
es clave para comenzar la transformación, porque esta nueva arquitectura no ha sido
objeto de mucho estudio o análisis por parte de la mayoría de los arquitectos. Y sin
embargo, hay espacio para que la práctica comience a considerar formas de adaptarse
al mundo del hombre anfibio y abandone el interés por las casas de material. Quizas
el territorio está susitando una arquitectura sin arquitecto. Una arquitectura donde la
persona sea dueña de su propia construcción, pero que igual sea sostenible.
¿CÓMO TE SUEÑAS TU CASA DEL FUTURO? EL SUEÑO DE UN NIÑO

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Entonces,

¿Cómo podemos ayudar a construir una nueva arquitectura anfibia que no


requiera de arquitectos?

Para cambiar la dualidad del habitar en la depresión momposina, es necesario


elaborar un manual desde el saber arquitectónico. Un manual que al introducirse
en el territorio, ayude a construir la definición de una nueva arquitectura anfibia,
conjugando la mitigación del riesgo, el legado vernáculo y la sostenibilidad hacia
el futuro. Una arquitectura sin arquitecto.

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PROYECTO PILOTO, DESCUBRIENDO UNA NUEVA ARQUITECTURA

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DIBUJO DE LA ATARRAYA

MISMO DE LA PORTADA

POR COMPLETAR

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FOTO PORTADA PIJIÑO DEL CARMEN

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PIJIÑO DEL CÁRMEN PIJIÑO DEL CARMEN
CABRERA
PITA

Para poder elaborar el manual, primero necesit-


aba un lugar. Un lugar que sufriera la dualidad que
caracteriza a muchas poblaciones de la depresión CIENAGA DE PIJIÑO

momposina. Este lugar debía servirme primero como


destino, pero sobre todo, debía permitirme conec-
tar con este territorio para poder discernir las prob-
lemáticas y detectar los aciertos. CAÑO DE PEÑONCITO

A raíz de una visita previa a la ciénaga de Pijiño, cer-


cana a la ciudad de Mompox, empecé a buscar un lu-
gar que estuviera cerca de esa ciénaga. Para mi sor-
presa, existía un lugar que compartía el mismo nombre CNG SINCANACHA
CNG JUAN CRIOLLO
que la ciénaga: Pijiño del Carmen. A apenas una hora
en carro de Mompox, Pijiño se convirtió rápidamente PEÑONCITO

en el lugar perfecto para plantear el proyecto piloto


desde el cual se destilaría el manual. EL HORNO
MAGDALENA BRAZO DE MOMPÓX

Para llegar, como mencionaba antes, se puede tomar MOMPÓX

un carro, pero también se puede llegar en bote desde


Mompox. Esto se hace navegando el brazo de Mompox
cauce abajo hasta llegar a un caserío llamado Peñon-
cito. Ahí desemboca el caño natural que conecta el
sistema cenagoso de Mompox. Desde ahí, por entre el
caño, se puede llegar hasta la boca de varias ciéna-
gas, una de ellas, y la más grande, es la ciénaga de
Pijiño. Es toda una aventura, pues hay que atravesar
tupidas barreras de buchón. Los pescadores empujan
la embarcación con palos largos mientras esta trata
de cruzar lo que parece una abundante ensalada.

Pijiño del Carmen es un pueblo que surgió como una


agrupación de pescadores. Era también un pueb-
lo de paso para los españoles que viajaban hacia
Valledupar. Por ende, también fue albergue para los
viajeros contrabandistas que viajaban desde la Guaji- FOTO PUEBLO GANADERO
ra hasta Mompox. Esperaban a que los barcos pasa-
ran las aduanas en Mompox e introducían el comercio
dentro de la embarcación.

Sin embargo, a día de hoy, Pijiño se ha convertido


en un pueblo principalmente ganadero. Muchos habi-
tantes del pueblo y de las ruralidades aledañas tienen
como centro de operaciones a Pijiño. A las vacas se
les ve, incluso, dentro de la misma ciénaga.
97
FOTO PERSONAS EN PIJIÑO

Adentrarse en Pijiño podría ser como llegar a la luna. No existe mucho turismo
que lo visite, y mucho menos personas de Bogotá. Pero curiosamente, a excepción de
una mirada cargada de curiosidad, llegar a Pijiño es como llegar a la casa de un amigo.
El pueblo ha tenido una serie de iniciativas para incentivar el turismo, como el malecón
frente a la ciénaga, pero, en realidad, se ha generado muy poco turismo. Aun así, el
primer día que estuve ahí fui invitado a tomar café en la casa de un músico llamado An-
drés. Solo fue necesario preguntarle por el tipo de palma que componía su techo para
que Don Andrés ya me hubiera invitado a un café con él. Una conversación mucho más
abierta y sincera de la que los bogotanos estamos acostumbrados a tener incluso con
los amigos más cercanos.

Y es que ese es el aspecto más impresionante de este pueblo. Aunque es un lugar que
vive en el anonimato frente al resto del país, sus habitantes parecen habitarlo tran-
quilamente. ¡Y qué lugar el que habitan! Pijiño está frente a la ciénaga más grande del
complejo cenagoso momposino. Desde el malecón se avista una vasta extensión de
agua que, en otro lado del mundo, sería un lago suizo. Aquí, la ciénaga es el organismo
que provee sustento al pueblo. Es una ciénaga de cientos de hectáreas a disposición de
unos cuantos miles de habitantes. Un paraíso.

100
LA VIRGEN DEL RETABLO Los testimonios fueron contundentes. Las personas me juraron
que realmente la habían visto crecer en tamaño desde que eran niños.
Me nombraron a varias personas que, gracias a la virgen del retablo, se
La virgen del retablo es, sin lugar habían salvado de graves enfermedades. El padre actual me comentó
a dudas, una de las historias más que estaba intentando encontrar al perpetuador de esa atrocidad para
bonitas que he escuchado. devolver la virgen.

Dice la leyenda que un pescador Lo cierto es que la leyenda y la reacción que esta generaba me
estaba pescando en medio de la ayudaron a confirmar mis sospechas. Pijiño es un pueblo de unidad, un
ciénaga. De repente, se le apare- pueblo lleno de posibilidades y personas amorosas. Un lugar al que de-
ció flotando un pequeño recuadro finitivamente se tiene que ir.
de madera. En él se distinguía una
imagen de la virgen. El pescador,
sorprendido, lo llevó a la iglesia de
Pijiño.

El padre encargado de la iglesia


la guardó en una pequeña caja y
se olvidó de ella. Pero los rumores
corren rápido y todos los habi-
tantes del pueblo se enteraron. A FOTO VIRGEN DEL RETABLO
raíz de eso, comenzaron a rezarle a
la virgen del retablo.

Los milagros no dejaron de ocurrir:


curaciones de enfermedades mor-
tales, recuperaciones de trabajo,
entre muchas más. Desde entonc-
es, la virgen fue instalada en la ig-
lesia de forma permanente.

Lo curioso es que la virgen parecía


aumentar de tamaño con los años.
Inicialmente, era más pequeña que
la palma de una mano y, con el ti-
empo, fue creciendo progresiva-
mente.

Las personas colgaban pequeñas


ofrendas hechas en plata de aquel-
lo que la virgen les había ayudado a
curar. Hasta que un día, el padre de
la iglesia de ese momento decidió
robársela. Se escapó y una réplica
ocupa hoy en día su lugar.

101
VISITANDO LA CASA DE ANDRÉS

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105
En cuanto a la ciénaga, todo es muy interesante. Normalmente, cuando
se habla de un ecosistema, siempre se mencionan sus beneficios y limitaciones.
Pero cuando se habla de la ciénaga, parece que las limitaciones se borran de la
ecuación.

La ciénaga es un cuerpo de agua alimentado por un conjunto de caños y ríos,


principalmente el Magdalena. Estos ríos inundan los terrenos de forma constante
y producen un ecosistema en sí mismo. Como mencionamos antes, la ciénaga
está cubierta de especies como el buchón.

Pero la verdadera estrella del espectáculo son las algas. En la ciénaga, las algas
se reproducen muy rápidamente. Las algas son un excelente alimento para los
peces, por lo que los peces se desvían por los caños para alimentarse en la ciéna-
ga. Pero las algas flotan, por lo que los peces suben cerca de la superficie para
alimentarse. Al hacerlo, atraen a las aves que se alimentan de pescado. Las aves
atraen a predadores más grandes como los caimanes, y todo se vuelve a repetir.

El ciclo de la ciénaga es un ciclo cerrado. Es un ecosistema que se autogestiona


de forma ejemplar, además de albergar algunas de las especies más interesantes
desde un punto de vista ecológico.

Y es en este escenario en el que los pescadores salen todos los días hacia las 6
de la tarde a pescar. En canoas y a punta de atarraya, se quedan hasta las 11 o
12 de la noche haciendo su pesca del día.

110
FOTO CIENAGA

FOTO CIENAGA

111
Sin embargo, no todo es un mar de rosas. Debido a las con-
stantes inundaciones, el municipio gestionó un enorme jarillón. Este
jarillón es de unos 3 metros de alto y rodea casi todo el pueblo.

Inicialmente, se podría decir que es algo bueno. Pero, como veía-


mos antes, este es otro signo que evidencia la dualidad de pens-
amiento en el territorio de la depresión momposina.

Debido a que el jarillón rodea todo el perímetro del pueblo, las vivi-
endas perdieron toda posible conexión con la ciénaga. Ahora, des-
de las viviendas se observa una enorme montaña de color arena en
lo que antes era una vasta y amplia superficie de agua.

Además, el jarillón ha afectado las actividades de pesca. Antes de


construirlo, los peces se acercaban a los bordes para buscar ali-
mento, lo que facilitaba la pesca. Pero ahora, los peces han migrado
a otros bordes.

Sin duda, el efecto más impactante es la carencia de borde urbano


contra la ciénaga. Sí, existe el malecón, pero este es de carácter
admirativo. No permite interactuar con el agua ni articula la unión
entre lo urbano y lo anfibio

126
Por lo tanto, esta problemática tendría que ser el primer foco
del proyecto piloto: la necesidad de recuperar el borde con el agua
y articularlo con una arquitectura que enseñe nuevamente a convi-
vir con el agua sin tener que sufrir constantes inundaciones.

Para lograr lo anterior, era necesario delimitar una zona de inter-


vención. Un espacio que reuniera un conjunto de características
suficientes para que la intervención tuviera un impacto más allá de
la zona intervenida.

Eso me llevó al lugar que vemos en la foto y que luego veremos


resaltado en los mapas. Este espacio, que durante las épocas de
lluvia estaría inundado, tiene una característica muy interesante.

Cuando se mira desde la perspectiva de la trama urbana, nos da-


mos cuenta de que en Pijiño se han formado dos penínsulas apar-
entemente desconectadas. Esto se debe a que antes estas tierras
se inundaban y, por ende, no se podía construir allí. Pero después
de la construcción del jarillón, esa división se perpetuó. Por lo tan-
to, este espacio es un lugar interesante para comenzar a intervenir
el territorio, haciendo uso del jarillón y de las penínsulas para pro-
poner e investigar qué sería necesario para rearticular el borde.

127
PROYECTO PILOTO; RESPONDIENDO AL TERRITORIO

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PRIMERAS IDEAS; RESOLVIENDO EL BORDE

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Para poder empezar a reimaginar una arquitectura anfibia para la ciénaga de Pijiño, quizás debemos
entender cómo funcionan los movimientos de agua. Entender qué ocurre con el borde cuando hay un jarillón
en contraposición a cuando no lo hay. Pero, sobre todo, tenemos que entender cuáles son las medidas. Medir
es una de las funciones más profundas de la arquitectura y es un proceso que se empieza cuando se llega al
territorio.

La medida se da con el cuerpo, con el paso. Cuando me demoro caminando, ¿qué tan alto o incómodo
se siente caminar sobre el jarillón? Pero también se mide el tiempo. ¿Cómo percibo el tiempo en el lugar? ¿Es
rápido? ¿Es lento? Y, por supuesto, también se mide con los sentidos. ¿Cómo es el sol? ¿Es caliente o frío?
¿Dónde quisiera estar? En mi caso, y bajo el radiante sol a mediodía, yo quería estar metido entre las aguas
de la ciénaga. Sin embargo, eso es algo que se volvió difícil con la construcción del jarillón; la ciénaga se hizo
ajena a Pijiño.

Por eso se vuelve vital com-


prender el comportamiento del
agua. En este momento, Pijiño
carece de un borde, carece de un
lugar que invite a integrarse con el
agua.

Si vamos a construir una arqui-


tectura que nos permita reconcil-
iar esa conexión, primero tenemos
que considerar qué tipo de relación
puede llegar a tener, qué tan ma-
siva es la creciente o la sequía.

En la observación, se denota un
serio problema con la sequía, por
ejemplo. La ciénaga se retrae vari-
os kilómetros y abandona el borde.
Por el contrario en la creciente la
cienaga se apoya contra el jarillón.
Pero, ¿cómo solucionarlo?

137
OPCIONES PARA CONVIVIR CON EL AGUA:
Necesitamos buscar una manera de devolverle el borde a Pijiño, de manera que la vivienda se vuelva a vincu-
lar con la pesca y el agua, haciendo que la ciénaga se convierta en la piscina de la casa. Sin embargo, también
debemos considerar cómo proteger ese hábitat de la sequía. No es ideal vivir inundado, pero tampoco sin
agua, por lo que es de suma importancia resolver ambos problemas.

Para hacerlo, podríamos revisar al menos tres posibles combinaciones. Estas combinaciones están basadas
en la idea de tener una vivienda capaz de convivir con el agua, pero además ser productiva. Es la llegada de
la productividad a la ecuación lo que cambia las posibilidades. Inmediatamente, la tierra se vuelve invaluable
si la vamos a usar para sembrar en ella.

Por lo que la primera opción en nuestras manos


sería el aterrado. Así, después de todo, vivían los Ze-
núes. Para eso, tendríamos que engordar el jarillón,
agrandándolo lo suficiente como para que se ubicara
una vivienda completa y un patio para el pancoger.

El problema es que, para lograr ubicar un ele-


mento de tanta dimensión, tendríamos que tener un
aterrado de casi 30 metros de ancho. ¿Es verdadera-
mente esta la mejor opción?

La segunda posibilidad estaría en hacer una


vivienda palafítica como las del Pacífico o las de la
Ciénaga Grande. Para ello, tendríamos que elevar la
casa sobre “zancos” y construir sobre estos. Sin em-
bargo, para incluir la productividad dentro de este
sistema, también tendríamos que construir gigantes
materas palafíticas.

Parece una solución demasiado compleja


estructuralmente.

Por lo que llegamos a la tercera opción: ¿qué


pasa si la casa es palafítica y el terreno es aterrado?
Esto definitivamente nos permitiría ser más eficientes
con la cantidad de relleno necesario y sería menos
complejo estructuralmente que construir una vivienda
y una gran huerta palafítica.

Quizás esta sea la opción más viable, pero ex-


ploremos un poco cómo podría ser.

138
Entonces, la vivienda estaría situada en un
aterrado lineal donde se pueden establecer siembras
y huertas de toda clase. Esto suena interesante. Sin
embargo, todavía hay un problema: aunque estamos
solucionando la carencia de borde de Pijiño, no esta-
mos abordando adecuadamente el segundo proble-
ma. ¿Qué pasa con la sequía?

Quizás este es un tema en el que nuestros antepas-


ados podrían ayudarnos. Al fin y al cabo, ellos fueron
los primeros en habitar estas tierras ribereñas y cien-
agosas. Lo hacían mediante la creación de canales.
Estos canales, durante la sequía, hacían el fondo más
profundo y permitían que el agua llegara hasta sus
viviendas.

Podríamos imaginar que las viviendas están situadas


sobre el agua en los valles de los canales, mientras
que la siembra se realiza sobre las crestas de los ca-
nales. Mezclando así ambas posibilidades.

Además, si las viviendas están sobre los canales, la


distancia de borde efectivo con contacto anfibio se
multiplica varias veces. Este enfoque reorganizaría el
territorio siguiendo la forma de una peinilla, abriendo
canales que permiten que el agua fluya durante la se-
quía.

Si tomamos como base la forma en que ya funcionan


los loteos de Pijiño y que visitamos cuando recorrimos
el patio de Andrés, podríamos proponer un sistema en
el cual el patio sea parte del aterrado-canal y la casa
esté por fuera de este, flotando de forma palafítica
sobre el agua.

Por lo tanto, quizás deberíamos utilizar este tipo de


loteo como la materia prima para dar escala a la con-
strucción de nuestra nueva arquitectura para Pijiño.

139
Entonces, ¿cómo se vería esto? En primer lugar, tendríamos nuestro jarillón,
que se podría mantener casi intacto y del mismo ancho. Además, tendríamos nues-
tros canales de peinilla. Este sistema permitiría que las viviendas se ubiquen en-
frentadas siempre por dos elementos en cada costado.

Por un lado, estaría la tierra, nuestro canal, donde podrían ubicarse los patios y los
accesos a las viviendas, así como un camino que nos permitiría llegar a ellas. Por
otro lado, estaría el agua, y sería este frente el que compartiría con la otra vivienda
construida.

El problema surge con las puntas de los canales. Al intentar ubicar el patio y la
vivienda en ellas, los patios de las viviendas colisionan debido a la curva oblicua.
Además, este espacio es muy exclusivo para una sola vivienda. Por lo tanto, quizás
podríamos utilizar las puntas de los canales como espacio público.

Podríamos llevar los caminos de acceso a las viviendas hasta la punta de los ca-
nales y terminarlos en un lugar perfecto para atar las canoas al borde después de
una larga noche de pesca. Veamos cómo podríamos implementar esta solución en
Pijiño.

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ESCALA TERRITORIAL; ARTICULANDO EL TERRENO

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Observando la fotografía aérea que tomamos
desde el dron, se evidencia como primer elemento la
magnitud de las temporadas de sequía. Todo lo que
se ve a la derecha del jarillón (línea arenosa) debería
ser agua. Sin embargo, en esta época no lo es. Y ahí
es donde se hace particularmente evidente la necesi-
dad de los canales que planteábamos como concepto
inicial.

Al sobreponer en la imagen el espacio inundable,


también se hace evidente que el borde entre la tra-
ma construida del pueblo y el agua está muy alejado
y desvinculado. Esto puede ser porque inicialmente
las viviendas se construyeron al lado de lo que era la
ciénaga, pero con el jarillón se corrió el borde y ahora
permanece distante de las viviendas.

Esto demuestra que nuestro segundo objetivo con-


ceptual también parece validarse rápidamente en este
sector del pueblo. Es necesario construir un espacio
que aumente y fomente la conexión entre la vivienda
y el agua.

Si utilizamos como medida los tamaños de los lotes:

Podríamos formular canales que tengan entre 28 y


30 metros de ancho para poder adosar viviendas una
contra otra.

Pero para implantar los lotes necesitaremos un es-


pacio entre las viviendas. A diferencia de cuando se
construye en tierra firme, la construcción sobre agua
es húmeda y por ende necesita más espacio para
respirar. Al hacerlo, terminamos dividiendo los cana-
les por franjas de 10 metros, luego 5, y luego 10, etc.
Sobre estos podemos construir nuestras viviendas,
obteniendo como resultado final un sistema de orga-
nización territorial.
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147
ESCALA HABITACIONAL; ECONTRANDO EL ESPACIO PRODUCTIVO

148
En la escala habitacional es necesario definir todos los elementos que
tendrán contacto directo durante la interacción diaria con las personas. Es
decir, aquellos que están fuera de los límites de la vivienda pero dentro de
los límites de lo privado. Este es el lugar, además, para resolver la carencia de
productividad por vivienda. Por lo tanto, para proponer un sistema efectivo se
debe trabajar con el espacio libre definido dentro del lote: el patio.

Este patio, a diferencia del tradicional, tiene una pendiente por estar localiza-
do en las laderas de los canales. Por lo tanto, la parte más baja estará pro-
pensa a inundaciones continuas, la intermedia a inundaciones ocasionales, y
la más alta permanecerá seca. Para aprovechar esto, en la parte más alta se
puede realizar compost, reutilizando residuos alimenticios como abono. En
la parte intermedia se pueden sembrar especies que resistan inundaciones
ocasionales. Y en la parte baja se pueden situar huertas elevadas. Estas no
solo estarían elevadas para evitar el contacto con el agua, sino también para
evitar que hormigas u otras plagas las invadan, permitiéndonos sembrar es-
pecies más delicadas.

ESPECIES PARA SIEMBRA EN SUELO:

ESPECIES PARA SIEMBRA EN HUERTO ELEVADO:

149
ESCALA TÉCNICA; RESOLVIENDO EL ESPACIO ANFIBIO

152
Para poder resolver el espacio de la vivienda, lo primero que es
importante es comprender el alcance de la versatilidad y el costo. Dado
que la persona que terminará construyendo las viviendas no necesari-
amente maneja la capacidad de recursos para financiar construcciones
con altas cantidades de desperdicio, la estructura de la vivienda debe
ser modular. Debe estar basada en las medidas de las maderas dis-
ponibles en el mercado: 3 m, 6 m, y 4 m. De las tres, la más interesante
parece ser la de 3 m, porque además se acopla con el sistema imperial
de medidas, que es en el que se venden muchos de los materiales de
construcción.

Adicionalmente a la modularidad, es importante asegurar la versatilidad.


Una vivienda construida de forma anfibia y en madera tiene que tener
una mayor facilidad para reemplazar los materiales que se pudran, en
este caso, los palafitos. Pero si además se consigue formular un sistema
donde no solo sea fácil reemplazarlos, sino que estos puedan estar in-
dependizados de la estructura principal de la vivienda, se puede pensar
en un sistema que permita que la vivienda pueda flotar durante tempo-
radas de extrema crecida. Esto se consigue con el sistema de uniones
que vemos a la izquierda. El palafito es independiente y sirve como cil-
indro para permitir el movimiento vertical.

Por lo tanto, si empezamos a construir un sistema modular


de 3x3 m, se podrá generar toda una vivienda utilizando los ele-
mentos más básicos y económicos del mercado. Solo se necesi-
tan dos tipos de módulos: uno que resuelva las esquinas y los
techos a cuatro aguas, y otro que resuelva los centros con techos
a dos aguas. El primer módulo se arma completamente y, si se
desea añadir más módulos con el tiempo, estos se ensamblan
como piezas suplementarias que se amarran a las ya existentes.
Esto es lo que se muestra en el diagrama de abajo:

153
BLOQUE DE BAHAREQUE: Adicionalmente a resolver el sistema estructural, es vital
reincorporar las técnicas vernáculas que hemos venido discu-
tiendo a lo largo de la investigación. El bahareque, la casa de
palo o de palma de corozo, así como los techos de palma, son
materialidades que han permanecido por sus beneficios térmicos
y habitacionales.

Por lo tanto, pensar en un sistema arquitectónico para este terri-


BLOQUE DE LATA DE COROZO: torio implica, casi por defecto, que estas técnicas deben manten-
erse y reimaginarse. El principal problema con la implementación
actual de estas técnicas es que a menudo se utilizan en lugares
donde los beneficios no superan las dificultades del material. Por
ejemplo, el bahareque se implementa de piso a techo, pero en
los primeros 40 cm de la vivienda el bahareque se deteriora más
rápido debido a la lluvia y las inundaciones.

BLOQUE DE ANGEO: Dado esto, el sistema que se propone está basado en el mundo
del arte. La pintura es lo que el ser humano realiza, es la obra
de arte. Pero el marco es lo que le trae utilidad, es lo que per-
mite colgarla en la pared y observarla todos los días sin que se
deteriore. Este mismo concepto se puede extrapolar al sistema
de construcción de los cerramientos. Podemos enmarcar cada
BLOQUE DE PAPEL: una de estas técnicas en pequeños bloques que se acoplen a
la modulación estructural, y así el complejo de cerramiento se
puede armar como quien arma un modelo de Lego. El bahare-
que se puede poner solo desde los 40 cm hacia arriba y abajo
podemos hacer el cerramiento de corozo. O el angeo para dejar
entrar luz se puede poner como la última hilada y así no deja pas-
ar el calor. También podemos introducir materiales nuevos como
el papel tratado con ACPM. El papel deja pasar la luz pero no la
radiación, lo que lo hace ideal.
Lo interesante de ‘modularizar’ lo vernáculo es que po-
demos instalarlo como deseemos: alineado, trabado, en
órdenes diferentes, etc. Esto también nos permite uti-
lizar el mismo sistema para los cerramientos interiores
de la vivienda. Y como el módulo cuadra perfectamente
con la estructura, se pueden separar las viviendas en 2,
3 y hasta 4 habitaciones.

Adicionalmente, podemos
replicar todo nuestro sistema
de cerramientos y estructu-
ra para proponer soluciones
dotacionales como el tanque
de agua. Podemos hacer sus
bases con la misma madera
que la casa y cubrirlo con lata
de corozo y palma de vino
para evitar que el agua se
caliente. Este tanque puede
recibir el agua del techo, cre-
ando así un ciclo cerrado.
ESCALA COMUNAL; ASEGURANDO LA SOSTENIBILIDAD

158
Finalmente, debemos tratar de resolver el problema de la baja sostenibili-
dad del hábitat que actualmente se evidencia con la dualidad en el territorio de
la Depresión Momposina. Para hacerlo, lo más importante es lograr articular la
comunidad como un organismo. De cierto modo, como ocurre en Mompox. Para
esto es importante revisar dos frentes principales.

El primero es asegurar la independencia de la nueva comunidad de viviendas.


Es necesario que estas comunidades puedan subsistir por sí mismas, que sepan
cómo manejar sus residuos o, incluso, cómo sacarles provecho. Tener un objetivo
común y una serie de políticas basadas en el reconocimiento y no en el castigo.

El segundo punto a asegurar es que las comunidades tengan lugares de ex-


pansión cultural. Lugares donde reunirse, celebrar, expandir sus conocimientos o
mostrarse en sociedad. No vamos a lograr articular una nueva forma de habitar el
territorio si las personas se encierran en sus lotes a vivir una vida ensimismada.
Y esto puede sonar lógico, pero es algo en lo que definitivamente hemos venido
fallando como seres humanos. No solo en la Depresión Momposina, es más, allí
puede estar mejor. Sino en general, en las ciudades y asentamientos humanos,
donde la conexión con otros y los espacios para mostrarse en sociedad y com-
partir un crecimiento cultural se ven cada vez más limitados.

Entonces, la pregunta es: ¿cómo vamos a lograr estos espacios para asegurar la
sostenibilidad y el desarrollo cultural de las personas sin necesidad de acudir a un
arquitecto para que nos diseñe el Guggenheim de Bilbao flotante?

159
HUB DE SOSTENIBILIDAD:

Utilizando el mismo método constructivo, podremos generar estos espa-


cios. Por eso el módulo estructural central es tan importante: podemos ampliar
el espacio útil añadiendo más módulos centrales y luego rematándolos con los
módulos esquineros.

Si creamos un equipamiento en el que se añadan tres pares de módulos más,


tendremos la posibilidad de crear un espacio de 135 metros cuadrados, en el que
es mucho más fácil organizar un equipamiento para la sostenibilidad. Pero, ¿qué
debería tener este?

Estamos en el borde de una de las ciénagas más grandes de la zona. En estas


ciénagas hay una abundancia de buchón, una planta químicamente perfecta para
la creación de compostaje comercial. ¿Por qué no hacemos un equipamiento que
utilice la producción de residuos de toda la comunidad como insumo para generar
productos comerciales?

Solo es necesario instalar una chipiadora y unas mesas de compostaje para que
este espacio se convierta en el lugar de manejo de residuos de todo el plan.
ESPACIO AMBIVALENTE:

Para poder desarrollar un espacio de reunión y crecimiento cultural, solo es


necesario repetir el proceso. Añadimos módulos estructurales extra y los monta-
mos con una pequeña modificación: se eliminan las columnas centrales de la con-
strucción. El techo está diseñado para funcionar como una gran viga de soporte,
por lo que no son necesarias esas columnas. De esta manera, obtenemos un es-
pacio completamente libre, perfecto para organizar cualquier clase de reuniones
culturales y de ocio.

Si lo deseamos, podemos instalar cerramientos en dos de los módulos y así ten-


dremos el lugar perfecto para una pequeña tienda y un depósito. Pero lo más inte-
resante es que, al igual que las casas, podremos ir creciendo estos equipamientos
conforme avanza la comunidad y crece la demanda. No pasa nada si inicialmente
son muy pequeños. No es necesario derruirlos y rehacerlos. Podemos ampliarlos
y adaptarlos libremente a las necesidades que se vayan desarrollando.
CREAR UN MANUAL; UNIVERSALIZANDO LO APRENDIDO

162
ARQUITECTURA SIN ARQUITECTO

Desde la introducción hemos hablado de la necesidad de


generar una arquitectura sin arquitecto. Espero que esta
necesidad se haya vuelto más clara para usted, apreciado
lector, a lo largo de su lectura. Lo que está claro es que
para conseguir este objetivo, es necesario un dispositivo
que nos permita transportar el conocimiento técnico al ter-
ritorio sin imponerlo sobre los saberes culturales.

Para poder hacerlo, decidimos que vamos a necesitar un


manual. Un manual que recoja toda la información trabaja-
da en el proyecto piloto y la recupere para ser universaliza-
da. Generalizada, dicho de otro modo.

Esto es lo que se realizó con el manual Atarraya. Partiendo


de las diferentes escalas desde las que nos aproximamos
al proyecto piloto en Pijiño del Carmen, logramos destilar
las bases fundamentales para llevar a cabo un manual que
pueda guiar a las personas a construir sus viviendas y co-
munidades generando un impacto positivo en el territorio.

Para mí, esto es la arquitectura sin arquitecto: un objeto


que, dentro de todas sus limitaciones físicas, es capaz de
transportar la motivación para que la creatividad y el in-
genio lo genere la persona. Finalmente, ya sabemos que no
puede existir arquitectura sin persona, pero sí puede existir
arquitectura sin el arquitecto.

163
LA NECESIDAD DE UN PLAN MAESTRO

164
Entonces, ¿cómo podemos hacer que este
manual tenga el impacto necesario para permitir
TIPOLOGÍA CENAGOSA verdaderamente que las personas construyan
su propia vivienda?

Lo primero es entender que existe la necesi-


dad de explicar cómo se crea un plan maestro.
Dado que la mayoría de proyectos de vivienda
y reorganización de tierras están manejados por
entes públicos como las alcaldías o, al menos,
propulsados por entidades privadas en comu-
nicación con las alcaldías, es necesario que las
personas aprendan a consolidar una propuesta
que transmita los propósitos y el alcance de su
proyecto a estas entidades. Así podrán solici-
TIPOLOGÍA RIVEREÑA tar las ayudas necesarias o las posibles dona-
ciones de los predios.

Siendo así, el primer elemento que se trabajó


en el manual es la toma de medidas y análisis
del terreno. En esta etapa, la persona podrá de-
terminar si su terreno es apto para el Sistema
Atarraya y podrá establecer un segundo punto
muy importante.

TIPOLOGÍA INUNDABLE Lo trabajado en el proyecto piloto está estre-


chamente ligado con la ciénaga, basado en sus
movimientos de agua y su sedimentación. Por lo
tanto, para que el manual funcione para hacer
vivienda en un río o en un terreno inundable que
forme parte de la cuenca de un río, se necesita-
ba diseñar dos formas adicionales de organizar
el territorio.

Una tipología ribereña y una tipología inundable.


Con estas dos tipologías, podremos reunir los
diseños estructurales y comunales en un man-
ual universal para la construcción de vivienda
anfibia en la Depresión Momposina.

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EL PATIO; EL COMODÍN DE LA PRODUCTIVIDAD

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Para poder explicar lo que debe ocurrir
en la escala de lo habitable, es decir, con el
patio que se estableció en el proyecto pi-
loto, es muy importante poder transmitir un
tipo de información que no parece ser de
carácter arquitectónico.

Los patios deben funcionar como los cora-


zones de la productividad privada, pero tam-
bién como el ente transformador del pens-
amiento hacia la sostenibilidad ambiental.
Por eso es que en esta etapa el manual debe
explicar, más que técnicas, costumbres, ri-
tos.

Se debe explicar cómo se elabora un com-


postaje, qué cosas son buenas y qué cosas
no lo son. Qué tan grandes deben ser los
huecos para sembrar o los espacios entre
las huertas para que sean accesibles y er-
gonómicas. La distribución del patio también
es, de cierto modo, el as bajo la manga para
lograr la productividad y el pancoger privado,
por eso es importante enseñar a preservar.

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LA VIVIENDA; SOLUCIÓN SISTEMÁTICA VERSÁTIL

168
El objetivo de esta etapa del manual debe ser entonc-
es acompañar todo el proceso constructivo de la vivienda.
Como la vivienda está montada sobre un diseño modular,
basta con explicar cómo funciona la construcción de un
módulo en detalle para que la persona ya pueda construir
la vivienda completa.

Es importante que esta explicación recorra todos los ele-


mentos y pasos para construirla. En muchas cartillas ar-
quitectónicas se muestra un diagrama deconstructivo con
axonometrías para explicar cómo se ensambla un sistema.
Pero en este caso, esa técnica no sería suficiente porque
dejaría a la persona sin conocimiento sobre dónde conse-
guir los materiales o qué medidas pueden tener los tornillos.
Para evitar esto, la sección constructiva del manual debe
cubrir todo el proceso, desde las cantidades de materiales
para poder hacer un presupuesto, hasta los ensambles y
técnicas de montaje para la construcción sobre el agua.

Por eso es que se vuelve muy interesante el sistema modu-


lar. Porque no es necesario explicar todos los acoples múl-
tiples veces. Siendo así, en el manual se destina toda una
sección a la explicación de cómo se ensambla el palafito,
luego las columnas, vigas y viguetas, y finalmente las albar-
das y correas. Se explica cómo se debe instalar el tejado de
zinc, entrando incluso en detalles como cuántas ondula-
ciones deben sobreponerse para evitar filtraciones.

Al final de este proceso, la persona ya debe tener suficiente


contacto con el sistema para que sea intuitiva la unión con
los demás módulos. Por lo que solo será necesario explicar
brevemente cómo funcionan y dónde se acoplan.

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LO COMÚN; BLINDAJE HACIA EL FUTURO

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Finalmente, el elemento que cierra el ciclo de todo el
sistema son los equipamientos. Sin ellos, existen viviendas
sostenibles pero no una comunidad sostenible. Por lo tanto,
en el manual, la aparición de esta etapa que desarrollamos en
el proyecto piloto es muy necesaria. Esto implica que desde el
momento de la planeación del plan maestro, el manual expli-
que cómo identificar y aislar los mejores sitios para localizar
los equipamientos. Es importante que, lo que parece el final del
proyecto, se articule con el principio, y por eso se vuelve vital
realizar procesos como la identificación de accesos y puntos
de interés. Estos serán los mejores lugares para organizar los
equipamientos.

En cuanto a lo demás, la explicación, de nuevo, no tendrá que


ser sobre estructuras. Como lo hablamos previamente en el
proyecto piloto, si los equipamientos se construyen con el mis-
mo sistema y los mismos módulos, las personas van a ser ex-
pertas constructoras de Módulos Atarraya para cuando llegue
el momento de construir los equipamientos.

El manual debe focalizarse, entonces, en trabajar sobre las


prácticas, sobre los saberes. Por ejemplo, ¿cómo se hace un
sistema de incentivos para que las personas lleven sus plásti-
cos al Hub de Sostenibilidad?

Pero, sobre todo, creo que el foco de este punto en el manual


debe ser enamorar. Hay que elevar el ánimo e ilusionar con la
construcción de estos equipamientos. Después de todo, estos
serán los corazones que impulsan a la comunidad.

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CONCLUSIONES Y CIERRE; EL FIN DE UN NUEVO COMIENZO

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Creo que ha sido un recorrido interesante. Sin duda, para mí y espero que para
usted, apreciado lector, también lo haya sido. Al principio de este libro les prometí un
recorrido, una exposición, un lugar para que el territorio de un olvidado rincón del país
pudiera decir unas palabras. Siendo ya el final, espero haber sido un buen interlocutor de
este. Lo que para mí es cierto, es que Colombia tiene un territorio impactante. Cuando se
le recorre, se conoce el poder que tenemos como colombianos. A mí me queda siempre
un sabor a resiliencia, a empuje y a carácter. Un carácter que ha sido moldeado a pulso, a
fuerza de trabajo y amor.

Estamos muy acostumbrados, y quizás ensimismados, a ver las noticias negativas


sobre el país. Hablamos de los presidentes y de política, de cómo esto y lo otro. Por eso
consideré pertinente este libro así. Como una conversación. Este libro es, espero, el signo
mismo de tomarse un café, o un jugo momposino, y sentarse en una silla mecedora a per-
mitir que las palabras se roben el tiempo y nos dejen lo bello.

Ya hemos recorrido la historia sobre cómo hacer un manual. De otro modo es como
si hubiésemos recorrido mi camino para poder generar esta conversación. Espero no me
toque definir a mí si realmente hemos logrado construir una nueva arquitectura. Yo creo
que no. Pero no porque lo que está consagrado en este libro no sea importante, sino
porque creo que lo que hicimos fue comenzar a construir esta nueva arquitectura. Aún
habrá que dejarla vivir, que salga y conozca el mundo.

Y en cuanto al manual, todo es, no más, un comienzo. Proponer un manual como


resultado de un proyecto arquitectónico no es habitual. Pero es un comienzo. Y creo que
también es el comienzo de mucho más. Es el comienzo de un camino propio. De una
búsqueda para encontrar una forma de replantearse la arquitectura. Pero también es un
comienzo para un trabajo que seguirá en rumbo. Nada nunca está en su versión final. Es
más, nadie nunca está en su versión final. Y el manual no es la excepción. Con la Atarraya
no se pesca todos los días, pero sin ella no se pesca ninguno.

Por eso quisiera terminar este recorrido dándoles las gracias. Las gracias porque,
si llegaron hasta aquí, es porque leyeron todo el libro. Y porque ahora son parte de no-
sotros. De una comunidad de personas que está interesada en desenterrar los rincones
del país. Que quiere llevarle algo bueno a las personas que viven en ellos. Una comunidad
que entiende que el hecho de tener títulos o ser un gran profesional no es indicativo de la
necesidad de solo trabajar por las necesidades de una gran ciudad como Bogotá, sino que
también el territorio merece ser oído. Merece tener su lugar y recibir amor a través de las
habilidades de cada uno de nosotros. Yo espero que después de esto salgan un poco más
enamorados. Ya sea de nuestro país en general o, al menos, de su riqueza. Espero que
leer este libro sobre arquitectura les ayude a no pensar en la arquitectura. A salir a viajar,
visitar y conocer. Después de todo, esta es nuestra historia y solo tenemos un intento al
escribirla.

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GRACIAS POR HACER PARTE DE
LA COMUNIDAD

ATARRAYA

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ILUSTRACIONES: Miguel Samper y María Gutiérrez
FOTOGRAFÍA: Miguel Samper
TEXTOS: Miguel Samper
DISEÑO ARQUITECTÓNICO: Miguel Samper
DIAGRAMACIÓN Y EDICIÓN: Miguel Samper
BOTÁNICA Y BIODIVERSIDAD: Patricia Samper
BIBLIOGRAFÍA:
- Técnicas Vernáculas, AGRA, 2016
- Mompox Isla en el tiempo, Diego Samper, 1996
AGRADECIMIENTOS:
- A Jimmy Álvarez, por su hermoso recuento de la historia de Mompox
- Al Chipi, por su profundo recorrido por las ambigüedades del hombre anfibio y su ayuda para con-
ocer, entrevistar y adorar a Pijiño del Carmen.
- A Augusto, por habernos acompañado y transportado en esta aventura.
- A mi mamá, por ser una increíble compañera de viaje.
- A mi papá y mi mamá, por ayudarme a hacer que este proyecto fuera posible.
- A María Gutiérrez, por acoger esta causa monumental y reducir sus dificultades.
- A Stefano, Catalina y Nathalia, por permitirme desarrollar este proyecto tan peculiar como
Proyecto Integrador Final.
EDICIONES ATARRAYA

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