5.3.
Casos de estudio:
Control de la hiperinflación de los años 90
A finales de los años 80, Perú se encontraba en una grave crisis económica
marcada por una hiperinflación que alcanzó niveles superiores al 7,000% anual en 1990,
acompañada de un colapso de la inversión y un deterioro del aparato productivo. En
respuesta, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) adoptó una política monetaria
restrictiva, reduciendo drásticamente la emisión inorgánica de dinero y recuperando su
independencia en la nueva Constitución de 1993, con un mandato claro de priorizar la
estabilidad de precios. Simultáneamente, el gobierno de Alberto Fujimori implementó
una política fiscal orientada al ajuste estructural. Esto incluyó recortes significativos en
el gasto público, la eliminación de subsidios generalizados, la privatización de empresas
estatales y una reforma tributaria destinada a ampliar la base impositiva y aumentar los
ingresos fiscales. Estas medidas conjuntas no solo lograron reducir la inflación a niveles
de un solo dígito para 1995, sino que también permitieron estabilizar la economía y
restaurar la confianza en los mercados, creando un entorno propicio para el crecimiento
económico y la atracción de inversiones extranjeras en la década siguiente.
Respuesta a la crisis financiera global (2008-2009)
La crisis financiera internacional de 2008 impactó a la economía peruana a
través de una caída en los precios de las materias primas, la reducción de las
exportaciones y un menor flujo de inversión extranjera. En este contexto, el BCRP
asumió un papel clave al reducir de manera agresiva la tasa de interés de referencia,
llevándola de 6.5% a 1.25% en 2009, para estimular la economía mediante el
abaratamiento del crédito. También redujo los encajes bancarios, liberando liquidez para
el sistema financiero, y realizó intervenciones en el mercado cambiario para evitar
fluctuaciones excesivas del tipo de cambio. Por su parte, el gobierno peruano diseñó un
Plan de Estímulo Económico (PEE) equivalente al 2% del PBI, que se enfocó en la
ejecución acelerada de proyectos de infraestructura pública, incentivos fiscales para
promover la inversión privada y programas sociales dirigidos a los sectores más
afectados por la crisis. Esta respuesta coordinada permitió que Perú mantuviera un
crecimiento económico positivo del 1.1% en 2009, en un contexto regional donde la
mayoría de los países experimentaron recesiones económicas severas.
Respuesta a la pandemia del COVID-19 (2020-2021)
La pandemia del COVID-19 representó un desafío monumental para la
economía peruana, ocasionando una caída histórica del 11.3% en el PBI durante 2020,
acompañada de una fuerte contracción en el empleo y los ingresos de la población. Ante
esta situación, el BCRP implementó una política monetaria expansiva sin precedentes,
reduciendo la tasa de interés de referencia a 0.25%, su nivel más bajo en la historia.
Además, diseñó e implementó el programa "Reactiva Perú", que movilizó recursos
equivalentes al 8% del PBI, ofreciendo garantías estatales para créditos con tasas de
interés reducidas, dirigidos principalmente a las pequeñas y medianas empresas. En
paralelo, el gobierno peruano desplegó un paquete fiscal masivo que representó más del
12% del PBI, destinando recursos a transferencias directas para familias vulnerables,
subsidios para proteger el empleo formal, y un aumento significativo del gasto en salud
pública para enfrentar la emergencia sanitaria. Esta combinación de medidas permitió
una recuperación económica sólida en 2021, con un crecimiento del 13.3%,
estabilizando la economía y reduciendo los efectos negativos sobre los sectores más
vulnerables.
5.4. Desafíos actuales
Inflación global y su impacto en la economía peruana
En el contexto actual, la inflación global derivada de problemas en las cadenas
de suministro, el aumento en los costos de energía y alimentos, y las tensiones
geopolíticas, como el conflicto entre Rusia y Ucrania, ha generado presiones
inflacionarias significativas en el Perú. Aunque el Banco Central de Reserva del Perú
(BCRP) ha respondido con una política monetaria contractiva, elevando la tasa de
interés de referencia para contener la inflación, este enfoque enfrenta el desafío de
equilibrar la estabilidad de precios sin comprometer el crecimiento económico ni
aumentar el costo del crédito para los hogares y empresas.
Déficits fiscales y su sostenibilidad
El déficit fiscal, que aumentó considerablemente durante la pandemia debido al
gasto público extraordinario en salud, transferencias sociales y estímulos económicos,
plantea desafíos significativos en la actualidad. Aunque se han logrado avances en la
consolidación fiscal, la necesidad de mantener el equilibrio entre reducir el déficit y
continuar impulsando el crecimiento económico y la inversión en infraestructura sigue
siendo un tema prioritario. Además, el aumento de los niveles de deuda pública, aunque
todavía manejables, requiere estrategias claras para asegurar su sostenibilidad a largo
plazo.
Dependencia de las materias primas y volatilidad externa
La economía peruana sigue siendo altamente dependiente de la exportación de
materias primas, como minerales y productos agrícolas. Las fluctuaciones en los precios
internacionales de estos productos, impulsadas por factores externos como la
desaceleración económica en China y la incertidumbre en los mercados financieros
globales, representan un riesgo constante. Esta dependencia limita la capacidad del país
para diversificar su economía y reducir la vulnerabilidad frente a choques externos.
Factores internos: conflictos sociales y desigualdad
En el plano interno, los conflictos sociales relacionados con la minería y otros sectores
extractivos, sumados a la percepción de desigualdad en la distribución de los beneficios
económicos, afectan la estabilidad política y económica. Estos conflictos generan incertidumbre
para los inversionistas y pueden ralentizar proyectos estratégicos de inversión, afectando el
crecimiento económico.
Desafíos institucionales y políticos
La estabilidad económica también se ve influenciada por la situación política del
país. La incertidumbre generada por los cambios frecuentes de gobierno, la falta de
continuidad en las políticas públicas y los problemas de corrupción afectan la confianza
de los inversionistas, dificultando el crecimiento económico sostenible.
Ceballos, F., Didier, T., Hevia, C., & Schmukler, S. L. (2012). Respuestas de política a
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