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Cooperación Sur-Sur en Colombia: Crecimiento Sostenible

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La Cooperación Sur-Sur como mecanismo de crecimiento económico inclusivo y

sostenible en Colombia

Capítulo 1: Planteamiento del Problema

1. El problema

1.1. Descripción del problema

La búsqueda de desarrollo social, económico, y ambiental, ha llevado a los países a

implementar estrategias no solo locales, sino también a considerar abrirse ante las

posibilidades que ofrece hoy en día la interconexión como resultado del movimiento de la

globalización, y que da lugar a interacciones creativas y el acercamiento entre Estados con

el fin de promover diálogos que produzcan una respuesta favorable de los objetivos

propuestos en cada mesa de trabajo nacional (Pérez & Sierra, 1998).

Según (Hirsch, 1997) en la globalización pueden diferenciarse analíticamente varios

niveles que pueden ser considerados para permear una idea del enfoque de trabajo de los

Estados, estos son el técnico, que está relacionado a la revolución tecnológica; el político,

en el que se busca un gobierno mundial; el ideológico-cultural, que se entiende como la

universalización de determinados modelos de valor, y el económico, para la

internacionalización de la producción y posición de empresas.

Estos niveles dentro del marco de la globalización impulsan a las naciones a

identificar sus debilidades y fortalezas para que a través de mecanismos y alianzas se pueda

operar de forma más eficiente, buscando e implementando accionadores en las áreas más

limitadas y potencializando la participación en áreas de mayor desarrollo, es decir, en el

proceso de globalización se hace necesario considerar el nivel actual de desarrollo del país

y cuáles son los Estados que pueden ser claves para el trabajo conjunto y estratégico que
permita a la nación superar las limitaciones identificadas, y alcanzar los objetivos de

desarrollo propuestos.

De esta manera, el desarrollo pasa a ser entendido como un proceso de progreso

económico y social donde lo fundamental es el mejoramiento de las condiciones materiales

y sociales de la población, que va más allá del crecimiento del PIB, y trasciende en la

reducción de la desigualdad y mejoramiento de indicadores como el empleo o la

distribución funcional del ingreso. Así, el desarrollo económico tiene que ver con la

sustentabilidad de un determinado régimen de acumulación, y cómo esta sustentabilidad

debe proyectarse en una serie de políticas y determinaciones económicas tomadas por los

diferentes gobiernos nacionales en pro de su población (Morillo, 2021).

Partiendo de esto, la búsqueda de este crecimiento económico y su impacto y

sustentabilidad en la población es para los países en vía de desarrollo el reto más grande

hoy día, pues demanda de esfuerzos políticos y económicos que influyan de manera

significativa en la calidad de vida de la sociedad; erradicando el trabajo forzoso,

protegiendo los derechos laborales, promoviendo el turismo, incentivando el comercio y

preservando los recursos naturales, objetivos, que figuran dentro de la Agenda 2030 y los

Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS(Naciones Unidas, 2018).

En el caso de Colombia, el país experimentó una considerable reactivación

económica Post-Covid, pues para septiembre del año 2021 el sector turístico había llegado

a los $ 22 billones (Ministerio de Comercio, 2021), consolidándose como el octavo país

con mejor recuperación en esta actividad económica (El Espectador, 2022), aportando de

esta manera al PIB total, a la creación de puestos de trabajo formales, y al consumo de

productos locales. Sin embargo, estas estadísticas no reflejan el panorama real de los demás

factores que intervienen en el crecimiento económico y en el progreso social de la nación,


pues, de hecho, tener una tasa de crecimiento anual del PIB real per cápita que pasó del 1%

en 2018 al -7,8% en 2020 (Banco Mundial, 2022) refleja el deterioro en el nivel de

bienestar de los habitantes de Colombia, y el hecho de que bajo estas condiciones el PIB

real por persona empleada en el mismo periodo aumente (Banco Mundial, 2022), implica

una reducción del personal empleado en el mismo tiempo, dejando ver la brecha en el

personal ocupado en situación de informalidad que adicionalmente es mal remunerado, no

pudiendo tener un ingreso justo y por ende, tampoco bienestar social para sus familias.

Por otro lado, conocer que al año 2020 en Colombia el 29,1% de los jóvenes (entre

15 y 24 años) no cursaran estudios, no estuvieran empleados y no recibieran capacitación

frente al 22,9% del 2018 (DANE, 2022), implica retrocesos y limitaciones en el sistema

educativo para la formación del capital humano, y en la creación de nuevas vacantes de

empleos de calidad que den la oportunidad de producir con versatilidad (Comisión

Económica para América Latina y el Caribe, 2004).

En contraste con este panorama, se observa que Colombia ha acumulado

reconocimiento y experiencia significativa en el ámbito internacional mediante alianzas,

estrategias, proyectos y acciones con múltiples entes, logrando avances relevantes en

materia de diálogo y acercamiento para resolución de problemas comunes entre este y otros

Estados, a partir del instrumento de Cooperación Internacional.

Sobre este instrumento de Relaciones Internacionales, Colombia conserva una

posición dual de cooperación internacional, pues es receptor de Asistencia Oficial al

Desarrollo (AOD), y a su vez, participa como oferente y receptor en intercambios bajo otras

modalidades como la Tradicional o Vertical, Triangular, Multilateral, Bilateral y Sur-Sur

(Ministerio de Relaciones Exteriores, APC Colombia & Departamento Nacional de

Planeación, 2019). En el caso de la Cooperación Sur-Sur, a nivel internacional se ha podido


observar cómo esta modalidad ha servido de puente estratégico para alcanzar avances

significativos en el desarrollo de países emergentes en el sur de los diferentes continentes

gracias al intercambio de experiencias, prácticas y recursos, como sucedió en el caso de los

gobiernos de Kosovo, Moldavia, Serbia, Turquía y Ucrania con la cooperación de

Argentina en la mejora de conocimientos de obras públicas (Banco Mundial, 2013).

Demostrando que las experiencias de éxito vividas por otros países del hemisferio sur

pueden replicarse y complementar las acciones nacionales en pro del desarrollo.

En concordancia con esto, Colombia ha venido incrementado su impacto en el

escenario internacional gracias al diseño e implementación de buenas prácticas en diversos

espacios regionales del sur (Ministerio de Relaciones Exteriores, APC Colombia &

Departamento Nacional de Planeación, 2019), asumiendo un rol cada vez más protagónico

como oferente de CSS, contribuyendo así con soluciones colaborativas a los desafíos de

desarrollo que tienen otros países del Sur Global, llegando a aportar desde su aprendizaje y

experiencia nacional en temas como la Desmovilización y Reintegración (DDR), la salud, y

la formación técnica profesional y vocacional (Cancillería de Colombia, s.f.). En este

sentido, solo en el año 2019 Colombia ejecutó 200 iniciativas de Cooperación Sur-Sur bajo

la modalidad bilateral y regional, compartiendo su experiencia en agropecuaria,

fortalecimiento de instituciones, y salud con sus pares, contribuyendo así a que la región

avanzara en el cumplimiento del ODS 16, que agrupa Paz, justicia e instituciones sólidas; el

ODS 8, Trabajo decente y crecimiento económico; y el ODS 11, Ciudades y comunidades

sostenibles (SEGIB, 2021).

Por otro lado, según el Informe de la Cooperación Sur-Sur Y Triangular en

Iberoamérica 2020, en el 2019 Colombia también recibió iniciativas para el fortalecimiento

en la gestión de desastres, medio ambiente, agropecuaria, fortalecimiento de instituciones,


entre otros sectores, dejando ver que los proyectos ligados al Trabajo decente y crecimiento

económico se realizaron en menores proporciones, no alcanzando el umbral para

consolidarse en el informe como uno de los sectores más favorecidos mediante la recepción

de CSS (SEGIB, 2021). Esta situación evidencia la necesidad de alinear la gestión para

recepción de acciones y proyectos acordes con las metas de crecimiento económico

inclusivo y sostenible en Colombia, pues la relevancia de este componente es tal, que forma

parte de al menos 23 metas de los ODS, afectando de manera directa en la protección

social, el empleo de la población joven, los ingresos y medios de vida, el trabajo infantil y

la igualdad de género medida en estas mismas condiciones (OIT, 2015), elementos que

afectan en gran medida la percepción de desarrollo y bienestar de los ciudadanos en

general.

Por tanto, los organismos encargados de la creación, implementación y control de

Política Exterior y Cooperación Internacional de Colombia, en los últimos años han venido

planteando la necesidad de optimizar la articulación de la cooperación internacional con las

necesidades de orden nacional, que permitan una gestión efectiva en el logro de resultados

positivos en las áreas priorizadas previo diagnóstico de los desafíos más urgentes que

enfrenta el país (OECD, 2021).

Es así como en Colombia se establecieron “Metas Transformacionales” guías para

la gestión de Cooperación Internacional en un período comprendido entre 2018 y 2022. Sin

embargo, en la práctica, los informes sobre acciones y proyectos de CSS recibidos han

mostrado resultados aislados de algunos componentes priorizados, dejando ver, en una

percepción anticipada, que la CI ha sido tomada como un sustituto de las acciones del

Estado para el desarrollo, en lugar de un complemento, evidenciado además un bajo nivel

de seguimiento sobre el impacto de las iniciativas gestionadas en materia de CSS, lo que ha


repercutido en duplicidad de acciones en problemáticas ya tratadas (Ministerio de

Relaciones Exteriores, APC Colombia & Departamento Nacional de Planeación, 2019).

Ante esto, se hace necesario redireccionar los frentes de acción y los controles de

seguimiento de los acuerdos de CSS gestionados por el Estado con miras a articular

mecanismos de respuesta a través de políticas, procesos, proyectos y acciones que se

ajusten en mayor medida a los objetivos de mayor impacto económico y social en el país,

esto con el fin promover el aprendizaje con base en soluciones de CSS que han demostrado

ser efectivas en estas áreas en otros países, o que deben crearse sistemáticamente para

establecer una ruta estratégica para potencializar el crecimiento económico inclusivo y

sostenible en Colombia.

1.2. Formulación del problema

¿Puede la Cooperación Sur-Sur potenciar el crecimiento económico inclusivo y sostenible

en Colombia?

1.3. Objetivos

1.3.1. General

Analizar el uso de la Cooperación Sur-Sur como potenciador del crecimiento económico

inclusivo y sostenible en Colombia.

1.3.2. Específicos
• Identificar los proyectos y acciones de CSS que inciden de manera directa e

indirecta en los indicadores de crecimiento económico en el país entre 2016 y 2021.

• Revisar los efectos de los proyectos de CSS vigentes en la consecución de las metas

del Objetivo de Desarrollo Sostenible 8, trabajo decente y crecimiento económico,

en Colombia durante los años 2016 y 2021.

• Proponer una guía de gestión para la articulación de las iniciativas de CSS que

potencialice el crecimiento económico inclusivo y sostenible en Colombia.

1.3.3. Sistematización de los objetivos

• ¿Cuáles fueron los proyectos y acciones de CSS que incidieron de manera directa e

indirecta en el crecimiento económico en Colombia entre 2016 y 2021?

• ¿Cuáles han sido los efectos de los proyectos de CSS vigentes en la consecución de

las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible 8, trabajo decente y crecimiento

económico, en Colombia durante los años 2016 y 2021?

• ¿Cuál sería la guía para articular de manera óptima las iniciativas de CSS para

potencializar el crecimiento económico inclusivo y sostenible en Colombia?

1.4. Justificación

1.4.1. Justificación Teórica

La presente investigación surge a partir del interés por conocer el comportamiento de la

Cooperación Sur-Sur en Colombia, y su impacto en el crecimiento económico inclusivo y

sostenible del país, ya que estas variables han sido estudiadas de manera aislada sin llegar a
conocer profundamente la interconexión o efectos entre sí, por lo que se hace indispensable

realizar aproximaciones sobre el tema confrontando las bases teóricas de las Relaciones

Internacionales, Cooperación Internacional, y Cooperación Sur-Sur para el avance en la

dinámica del crecimiento económico en Colombia, con el fin de generar conocimiento que,

a partir de los datos existentes, contribuya a encontrar nuevos elementos, y aporte en la

construcción de material teórico para futuros estudios sobre los temas planteados.

1.4.2. Justificación Metodológica

Para lograr el pleno desarrollo de este estudio, la investigación parte de la identificación

de las metas del ODS 8 como base intencional para posteriormente hacer uso de técnicas e

instrumentos metodológicos que permitan recopilar, sistematizar y analizar la información

con el fin de garantizar la integridad de los resultados obtenidos. Es así como esta

investigación aporta desde la aplicación y análisis de fichas técnicas, informes, matrices de

registro, categorías y análisis al desarrollo de otras investigaciones que sirvan de referencia

en los procesos metodológicos a realizar en proyectos con el mismo nivel de estudio.

1.4.3. Justificación Práctica

Dado el interés en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y de

manera especial en el crecimiento económico inclusivo por su impacto en el bienestar

social en los ciudadanos colombianos, se ha hecho trascendental para los investigadores

contribuir desde el campo académico a la identificación de las participaciones que ha tenido

la Cooperación Sur-Sur y sus más recientes aportes en dicho desarrollo, y a partir de esto,

plantear respuestas que permitan asimilar la importancia de este mecanismo de cooperación


con el fin de aumentar el crecimiento económico en Colombia y potenciar el desarrollo del

país.

1.5. Delimitación

1.5.1. Delimitación espacial

La propuesta investigativa busca analizar el uso de la Cooperación Sur-Sur como

potenciador del crecimiento económico inclusivo y sostenible en todo el territorio

colombiano.

1.5.2. Delimitación temporal

El estudio pretende identificar los posibles efectos de los proyectos de Cooperación

Sur-Sur en el crecimiento económico inclusivo y sostenible colombiano en el periodo

comprendido entre el año 2016 y 2021.

1.5.3. Delimitación teórica

La Cooperación Sur-Sur está definida por bases teóricas que enmarcan la

conceptualización misma del hecho de estudio, por lo que la Teoría de la Integración

definida por Karl W. Deutsh, y Mitrany, junto con la Teoría de la Interdependencia de

Knorr y Calduch son la hoja de ruta de esta variable. Mientras que para la variable de
crecimiento económico se considera el Modelo Dual, la corriente teórica humanista del

desarrollo, y la espiral de políticas de la Organización Internacional del Trabajo.

Capítulo 2: Marcos de Referencia

Considerando que para el estudio correcto del objeto de investigación se requiere

una explicación lógica de sus variables, se hace necesaria la revisión teórica sobre estas a

fin de comprender e interpretar de manera correcta tanto la Cooperación Sur-Sur y el

Crecimiento económico inclusivo y sostenible, identificando sus regularidades y la

definición conceptual de los mismos (Hernández et al., 2014).

2.1. Antecedentes de la investigación

Con el propósito de dar respuesta a los objetivos propuestos en este trabajo, se

analizaron entre las investigaciones encontradas aquellas con una aproximación mayor a las

variables estudiadas: Cooperación Sur-Sur y Crecimiento Económico, lo que permitió


evidenciar por los estudios recientes que el interés en la temática es cada vez mayor,

resultando pertinente para profundizar sobre el tema y aportar a la construcción de futuros

análisis sobre el mismo.

Molinari Mena & Ghiglione (2022) en su investigación buscaban mapear las

iniciativas de CSS bilateral entre América Latina y África, teniendo en cuenta en el mismo

estudio a Argentina y Brasil como socios principales de África, para finalmente brindar

conclusiones sobre el potencial económico de las experiencias dadas bajo esta modalidad.

En el estudio se evidenció que más del 56% de las iniciativas se llevaron a cabo en los

sectores de salud, agricultura y educación, seguidos de la administración pública con un

11%, por lo que los investigadores concluyeron que América Latina es una de las regiones

con mayor desarrollo institucional y de políticas bajo CSS, mientras que la región de África

está cada vez más interesada en este tipo de relaciones horizontales puesto que, al mismo

tiempo en el que resurgían iniciativas de cooperación Sur-Sur, muchos países africanos

experimentaban mejoría en los niveles de ingresos, por lo que también argumentan un

fortalecimiento en las relaciones económicas bilaterales gracias a esta modalidad.

Por su parte, Gray & Gills (2016) en su investigación introductoria buscaban

examinar el desarrollo que la CSS ha tenido en los escenarios políticos y económicos

mundiales, mostrando a esta modalidad de cooperación como clave de éxito en el orden

mundial, esto a través de un estudio descriptivo que arrojó entre sus resultados la no

negación del potencial emancipatorio por parte de los contribuyentes, que una vez, a

diferencia del pasado, el Norte no se ha opuesto a crear vínculos crecientes que expandan

oportunidades para la cooperación triangular y se propone a la Cooperación Sur-Sur como

ente transformador del orden mundial y como un llamado al Norte Global que dominaba, a
la igualdad y a la reestructuración como un paso importante para un comercio global más

justo.

Sobre esto, los autores afirman que aunque el recorrido no ha sido fácil para los

países del Sur, por lo que ha existido un desequilibrio en el que una parte siempre es más

favorecida, la CSS encarna otro tipo de objetivos que pueden hacer del Sur Global

predominante en su participación mundial, objetivos como el conocimiento o desarrollo de

capacidades, intercambio cultural, la experiencia, la promoción de los derechos humanos,

entre otros, que al ser intangibles también generan valor para su posicionamiento en el

sistema internacional.

Por otro lado, el artículo de Marcondes & Mawdsley (2017) el cual está basado en

varios años de investigación, pretendía evaluar críticamente la cooperación brasileña para el

desarrollo presentando también argumentos basados en actividades relacionadas por ciertos

mandatos presidenciales. Ellos explican que en el cambio de gobierno de Luis Inácio Lula a

Dilma Rousseff, antiguos presidentes del país, se vivieron muchas transformaciones,

evidenciando que la gestión de la política exterior y de CSS del primer mandato fue mucho

más ambiciosa, además que se trabajaba en un entorno externo favorable, pero sobre todo

en la profundización de las relaciones con el Sur global, por lo que el presupuesto dedicado

a cooperación técnica entre el año 2001 y 2005 con países desarrollados se multiplicó por

70 mientras que para el año 2015 se vivía una reducción del 25% en dicho presupuesto y se

desarrollaban 92 proyectos menos, por lo que concluyen que los cambios de liderazgo

político son un desafío para la economía y para las actitudes hacia el Sur global, pero que la

política exterior puede ser impulsada y reforzada a través de la CSS.


Por su parte, la investigación realizada por Roy (2016) pretendía examinar la

economía global contemporánea para después retroceder a los orígenes de las aspiraciones

de desarrollo de la ONU en 1945, y también analizaba las aspiraciones del Sur Global

ligadas al llamado a un Nuevo Orden Económico Internacional, NOEI, para finalmente

discutir sobre la cooperación económica Sur-Sur, dando como resultado la afirmación de

que dada la dominancia del Norte por los intereses globales de EE.UU y China ha sido muy

difícil lograr un pacto sobre los arreglos financieros globales, pero si estos países acordaran

trabajar en sistemas multilaterales se verían muy beneficiados.

El autor también afirma dentro de las conclusiones que el Sur Global ha fallado en

el intento por generar cambios en el orden mundial y no ha sido capaz de articular las

condiciones en las que el financiamiento efectivo del desarrollo pueda emerger un

crecimiento acelerado de la productividad y una transformación en la estructura de los

países en desarrollo, de hecho, se estima que un gran número de personas en estos países no

tienen medios o altos niveles de habilidades, lo que imposibilita que el crecimiento de la

productividad sea impulsada por los servicios.

Con respecto a Palestini (2017) el autor usó la metología process tracing analysis en

su estudio, buscando presentar la gobernanza regional del desarrollo (GRD) como

modalidad de cooperación Sur-Sur tomando como ejemplo el trabajo en infraestructura de

América del Sur durante el periodo del 2000 al año 2015, de modo que se identifique todo

aquello que ayude al bien general de la región e impulse al fortalecimiento de modalidades

como la CSS en un contexto económico global.

El análisis de resultados identificó cuatro factores así: Consenso intergubernamental

como condición indispensable para que exista cooperación y coordinación de políticas para
implementar bienes colectivos; Relaciones estratégicas con organizaciones multilaterales;

Movilización de actores privados (compañías, asociaciones con empresas, entre otros) para

la integración regional mediante intercambios económicos y financieros entre las

economías, y por último la ingeniería financiera para inversiones como fue el caso en

proyectos de infraestructura. Como conclusión el autor destaca que América Latina cuenta

con algunas organizaciones regionales y multilaterales con conocimiento experto que

pueden contribuir potencialmente para ese crecimiento.

Es por ello que Ray & Kamal (2019) afirman en su investigación que el

financiamiento para la implementación de proyectos de infraestructura también es un tema

importante para las economías en desarrollo pues aporta al desarrollo global de cada país, y

esto se puede llevar a cabo mediante instituciones como el Banco de Desarrollo de América

Latina, CAF, y el Banco Islámico de Desarrollo, IsDB, que han llegado a ser conductores

cruciales del crecimiento en cuanto a infraestructura sostenible regional, por lo que sería

gratificante que estos bancos continúen perfeccionando estas metas y se conviertan en

instrumento de ayuda para la CSS.

En contraste, Ferraz da Silva (2022) estudió el desarrollo de capacidades como

instrumento destacado del régimen de cambio climático junto con los mecanismos de

financiamiento, desarrollo y transferencia de tecnología como pilar para mejorar la

cooperación Sur-Sur. De este estudio como resultados se establecieron principios dentro de

los que fueron los primeros esfuerzos importantes para poner en marcha ‘’el desarrollo de

capacidades’’ mediante dos marcos estipulados en los Acuerdos de Marrakech, que

buscaban guiar las iniciativas de creación de capacidad, estos principios son: ‘nadie sirve

para todos’, ‘aprender haciendo’ y trabajo mano a mano entre instituciones nacionales (del
país receptor) y entidades ejecutoras, principios que deberían guiar cualquier estrategia de

desarrollo de capacidades. Así, primero se debe buscar que los proyectos sean adaptados a

las necesidades y características del país receptor, en segundo lugar, se debe buscar un

enfoque práctico que desarrolle habilidades duraderas mediante actividades “en el trabajo”,

y en última instancia buscar la intensa relación entre los actores ejecutantes para la

incorporación amena en el entorno conocido y desconocido. Finalmente, el autor afirma

que estos Acuerdos de Marrakech también enfatizaron en la cooperación Sur-Sur, y se

empezó a incentivar en las economías en desarrollo, el uso de los servicios prestados por

sus instituciones.

2.2. Bases teóricas

2.2.1 Cooperación Internacional desde las Relaciones Internacionales

Aunque las Relaciones Internacionales son consideradas como una disciplina

relativamente joven en comparación con otras ciencias sociales, pues se originaria a raíz de

la primera guerra mundial con el fin de debatir sobre el conflicto armado y la paz, lo cierto

es que ha generado provechosas discusiones en torno a la sociedad internacional y los

actores que conforman esta. En este sentido, dadas las condiciones características de cada

época, la disciplina ha girado en torno a las mismas, tratando de comprender, caracterizar y

explicar estas interacciones entre los miembros de la sociedad internacional que pueden ser

conducidas o no por un gobierno (Holti,1995, como se citó en Serrano, 2020). De esta

forma, han surgido corrientes de pensamiento diferenciados por su visión e interpretación

de un mismo hecho.
Tal fuera el caso de la corriente realista o hobbesiana cuya visión del mundo radica

en la primacía de la naturaleza humana egoísta y conflictiva, trascendiendo este

comportamiento a la política internacional, en la que el Estado, como actor relevante,

permanece en un estado de guerra constante; mientras que la corriente universalista o

kantiana interpreta el mundo desde las relaciones transnacionales fundamentadas en la

cooperación y los principios morales, es decir, como una comunidad humana universal. Por

otro lado, la internacionalista o grociana plantea una posición media entre ambas corrientes,

pues acepta la relevancia del Estado, pero consideran que su progreso ha sido posible

gracias a las normas éticas establecidas y la cooperación para lograr su coexistencia

(Serrano, 2020).

Para el caso de este estudio, se considera que la interpretación de los autores

concuerda con la visión de la corriente internacionalista, al concebir la relevancia de la

cooperación como mecanismo de provisión de redes más estables y beneficiosas para los

actores internacionales frente a la tan marcada interdependencia. Así, las relaciones

internacionales están determinadas por relaciones de beneficio mutuo, aunque estas no sean

necesariamente simétricas (Serrano, 2020).

En consecuencia, la satisfacción de sus necesidades internas dependerá en gran

medida del grado de complementación y solidaridad que desarrolle. Sin embargo, no todos

los actores, en este caso, los Estados, están en igualdad de condiciones, por lo que países

más desarrollados históricamente han dominado estas relaciones complementarias, lo que

ha suscitado diversas opiniones sobre su operacionalización mediante el mecanismo de

cooperación.

A partir de esto, la cooperación puede entenderse como alianzas estratégicas de

beneficio mutuo (Muhr, 2016), que de implementarse de manera adecuada podría llegar a
mejorar las condiciones económicas y sociales de sus pueblos (Palestini, 2017). De esta

forma, la cooperación puede ser entonces concebida también como un instrumento de

política y ayuda exterior del que las motivaciones pueden ser variadas. Por ejemplo,

mientras que en algunos casos puede ser otorgada por intereses estratégicos del Estado

donante, así como por el poder y la riqueza; puede también responder a valores morales y

humanitarios ideológicos que buscan beneficiar a una población mayor; o simplemente

como respuesta de coordinación para enfrentar los retadores efectos de la interdependencia

(Malacalza, 2019).

Lo cierto es que, independientemente del objetivo de esta ayuda exterior, y su

perspectiva teórica, en la práctica la cooperación ha evolucionado, acotando los

mecanismos y ampliando el número de actores, ya que el Estado, aunque sigue siendo el

actor más relevante dentro del panorama mundial, las organizaciones de la sociedad civil, la

academia y las empresas, también se han configurado como actores privados altamente

participativos. De esta forma Malacalza (2020) planteó tres conceptos y subtipos de

cooperación representados en la Tabla 1.

Tabla 1
Conceptos y subtipos de la cooperación al desarrollo
Concepto Subtipos
Ayuda al desarrollo (asistencia económica: donaciones
y préstamos)
Ayuda Exterior (foreign aid) Ayuda militar
Ayuda humanitaria
Otros (de subsistencia, de prestigio, sobornos, etc.)
Donaciones
Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)
Préstamos concesionales (con elemento mínimo
(Official Development Aid-ODA)
subvencionado al 25%)
- Pública (nacional, regional, y descentralizada;
Cooperación al desarrollo concesional y no concesional; multilateral, bilateral
(Develompent cooperation) Sur-Sur y triangular; reembolsable y no reembolsable)
- Privada (empresarial y no gubernamental)
Fuente: Malacalza (2020).
De estos conceptos, se deben considerar tres elementos relevantes, el primero, que

la Ayuda al desarrollo ha sido uno de los subtipos más predominantes en la Ayuda Exterior;

en segundo lugar, la ejecución de la Ayuda Oficial al Desarrollo y su evolución como un

concepto notable dentro del Sistema Internacional y los estudios de este; y tercero, la

Cooperación Sur-Sur como representación de las relaciones internacionales horizontales

bajo la modalidad de Cooperación al Desarrollo.

Sobre la transición entre Ayuda al desarrollo y Ayuda Oficial al Desarrollo

Malacalza (2020) afirma que:

En las décadas de 1950 y 1960, los estudios estaban centrados

exclusivamente en el concepto de «ayuda exterior» que, además de la ayuda

al desarrollo, incluye la asistencia militar, la humanitaria y la inteligencia,

así como los sobornos, entre otras modalidades (Morgenthau, 1962). A partir

de la década de 1970, se pone en boga el concepto de «Ayuda Oficial al

Desarrollo» (AOD), acotando la referencia a donaciones, préstamos

concesionales e intercambio de conocimientos técnicos de organismos

oficiales a países incluidos en la lista de elegibilidad del Comité de Ayuda al

Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo

Económicos (OCDE) (p. 211-212).

En este sentido, la Ayuda al Desarrollo se ha caracterizado por ser

predominantemente financiera, aunque limitada, ya que a 2013 en promedio los flujos eran

inferiores a la tasa a la que se habían comprometido los países donantes. Sin embargo, pese

a ser inferiores, la movilización de recursos logró escalar en sus resultados, en parte,

gracias a la visión compartida por la comunidad internacional propuesta por la Declaración

del Milenio (CEPAL, 2015).


Así las cosas, la Ayuda Oficial al Desarrollo, AOD, continuó su progreso bajo la

premisa de la Ayuda al Desarrollo, en la que la ayuda tenía lugar en el sistema internacional

pues un buen número de naciones vivían una realidad social y económica totalmente

diferente a la de los países industrializados, por lo que la cooperación tradicionalmente se

ha regido por un esquema en el que los “países desarrollados” son donantes, y los “países

en desarrollo” son receptores (Millán Acevedo & Santander Campos, 2013), ignorando sus

características centrales en las que el comportamiento de las variables socioeconómicas de

la periferia, difiere de los países centrales.

En consecuencia, los autores plantean que más allá de una interdependencia en la

que tanto los actores desarrollados y subdesarrollados complementan sus intereses, en

realidad, los Estados subdesarrollados siempre lo serán, pues la ayuda recibida estará

condicionada a la replicación de patrones externos que han demostrado ser exitosos en las

naciones donantes, pero que parten de unas condiciones y posicionamiento en el Sistema

Internacional diferentes, por lo que aunque sufran cambios significativos en su sistema

productivo, no podrán ser autónomos sobre la estructura económica internacional

condicionante definida por los Estados desarrollados (Rostoldo, 2021), perpetuando las ya

marcadas asimetrías económicas, tecnológicas, sociales y ambientales entre los países

(Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2022).

En contraste con esta perspectiva, aunque la AOD continúa siendo financiada

gracias a países donantes de condiciones desarrolladas, se considera que la relación entre

donantes y receptores no se trata de una subordinación total, sino más bien de una posición

dentro de las relaciones del sistema, en el que cada actor se vincula de acuerdo con su

estado actual con el fin de estabilizar y mantener el orden mundial (Hettne, 1995, como se

citó en Malacalza, 2020).


Afortunadamente, aunque la Ayuda internacional ha sido concebida históricamente

en una estrecha relación Norte-Sur, en la que el término Norte ha representado a los países

desarrollados, y Sur a los países del tercer mundo o en desarrollo, implicando desigualdad

(Muhr, 2016); lo cierto es que el panorama ha cambiado gracias a que la participación en el

Sistema por parte de los Estados también lo ha hecho, ya que los países del Sur han logrado

una considerable notoriedad mediante la intensificación de relaciones horizontales entre

estos bajo la modalidad de Cooperación Sur-Sur (CEPAL, 2015).

2.2.2 Cooperación Sur-Sur en el Sistema Internacional

Sobre la Cooperación Sur-Sur, CSS, se entiende por esta como un subtipo público

de la Cooperación al Desarrollo (Malacalza, 2020) en el que los intercambios de

capacitación, y el apoyo financiero y económico están basados en la horizontalidad,

solidaridad, y el beneficio mutuo (Molinari et al., 2022) como estrategia para incrementar el

poder y participación del Estado (Herrero & de Oliveira, 2022). Por consiguiente, la CSS,

resume un conjunto de prácticas de dimensiones políticas, técnicas y económicas capaces

de promover un conglomerado de proyectos interdisciplinarios de beneficios incluso

intangibles (Gray & Gills, 2016).

No obstante, el desarrollo de la CSS ha estado marcado por procesos históricos

determinantes de su evolución y para Sá e Silva (como se citó en Muhr, 2016) estos están

comprendidos en tres períodos. El primero, correspondiente a los años entre 1949 y 1979,

concebía el desarrollo como un resultado de la asociación y cooperación entre vecinos

regionales a través de la convergencia de las políticas públicas de los mismos, mientras que
de manera paralela se implementaba globalmente todo un sistema de cooperación

internacional para el desarrollo bajo la coordinación de instituciones especializadas como la

Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD, que

posteriormente daría lugar a la CSS (Palestini, 2017).

El segundo periodo tuvo lugar entre 1980 y 1998 y en este lapso el regionalismo

tuvo significativas variaciones, predominando la tendencia a la relevancia de agentes

privados como medio para la obtención de desarrollo, frente a la cooperación regional e

internacional, y la coordinación de políticas públicas resultantes de estas (Palestini, 2017).

En contraste, los principios de reciprocidad, horizontalidad y responsabilidad compartida

estuvieron constantes en proyectos de regionalismo y fueron aplicados como medios de

trasferencia tecnológica para una mayor apertura comercial que trascendería en el auge

económico del Sur Global y que dotó a los países del Sur de suficiente autonomía como

para la realización de proyectos de CSS (Molinari et al., 2022).

En cuanto al tercer periodo, este iniciaría en 1999 con la creación de la Red Mundial

de Desarrollo del Banco Mundial y por el surgimiento de la cooperación triangular donde

un país del Norte colaboraba como intermediario en un intercambio Sur-Sur (Palestini,

2017), sin embargo, los procesos de cooperación fueron catalogados como transferencias de

mejores prácticas, por lo que desde este periodo se ha revitalizado la cooperación Sur-Sur

como una sinergia de capacidades para mejoras sociales y multidimensionales en la que los

principios han permanecido constantes (Muhr, 2016).

En este sentido, aunque la CSS fue planteada como un acto empático de solidaridad

entre países con pasados históricos e identidades similares (Mawdsley, 2018), desde sus

inicios ha estado definida por la solidaridad, la complementariedad y la cooperación como

principios reguladores de estas nuevas articulaciones más horizontales (Herrero & de


Oliveira, 2022; Muhr, 2016) capaces de dar un lugar en el orden mundial a los más

desfavorecidos del sistema frente al Norte (Gray & Gills, 2016). De hecho, la conciencia de la

débil posición de un país por separado es superada por la esperanza de mejores resultados

en una lucha unificada por las necesidades y aspiraciones en común (Sauvant, 1981), como

ocurrió con el impulso de la integración del Sur Global a raíz del Plan de Acción de Buenos

Aires que luego se conocería como cooperación técnica entre los países en desarrollo hoy

conocida como cooperación Sur-Sur- y que influiría en diversas áreas temáticas y

geográficas (PNUD, 2021).

En esta medida, la CSS ha buscado la mejora de las capacidades creativas internas

para el logro de la autosuficiencia de los países en desarrollo, la promoción del intercambio

y transferencia de recursos técnicos, experiencias, tecnologías, y competencias, siempre y

cuando se centren en áreas de alta prioridad (PNUD, 2021), por lo que la CSS parte de la

reciprocidad como un elemento condicionante en la relación de fortalecimiento entre el

oferente y el receptor sin dejar de lado el respeto de su soberanía nacional (Palestini, 2017),

en consecuencia, la responsabilidad es compartida y la actuación es colectiva con el fin de

hacer frente a las desventajas identificadas, aumentando las oportunidades de mejora, pero

también los riesgos asociados a esta interdependencia (Börzel & Risse, 2019).

De esta forma, la teoría de la interdependencia explica que, aunque las asimetrías

son una fuente de poder para la parte menos vulnerable, lo cierto es que se trata de un

vínculo directo y positivo de los intereses de los Estados en el que mediante este apoyo una

necesidad es satisfecha, por lo que la independencia del actor no permitiría esta satisfacción

y sufriría los costos de dicha desvinculación (Zheng, 2021). Por consiguiente, esta relación

de reciprocidad es motivada por los apoyos y beneficios multidimensionales que cada parte

puede alcanzar. De ahí que los Estados sean dependientes unos de otros y que aquellos en
condiciones de desarrollo similares, trabajen de manera conjunta para la superación de estas

problemáticas coincidentes entre las partes.

Por otro lado, aunque otras teorías de integración originarias de las teorías de

cooperación dentro del marco de las relaciones internacionales consideren otros enfoques y

elementos, finalmente también concluyen que la interdependencia compleja entre los

Estados da lugar a la cooperación y la integración entre estos, aumentando los riesgos, pero

también las oportunidades (Börzel & Risse, 2019) de una creciente conectividad influyente en

todo tipo de flujos (Oatley, 2019). Por tanto, la interdependencia explica y permite una

combinación multidimensional más efectiva entre las circunstancias y las respuestas

requeridas para una mejora considerable mediante herramientas implementadas y

gestionadas entre Estados pares (Oatley, 2019), como lo son aquellos catalogados como

subdesarrollados y que participan de intercambios de cooperación Sur-Sur.

2.2.3 Desarrollo económico

Durante el transcurrir de la historia el significado de «desarrollo» ha ido cambiado,

variando según la visión y comprensión de los hechos por parte de los autores. En este

sentido, a partir de la consideración de nuevas variables complementarias o partes del

conjunto ya existentes con una nueva interpretación, redefinen este concepto en el tiempo.

De ahí que según Palestini (2017) en la Teoría de la Modernización y algunas

variantes de la Teoría de la Dependencia, el «desarrollo» significara la transformación

productiva de las economías nacionales, y su inserción en la división internacional del

trabajo como resultado esperado de las inversiones del Estado. Mientras que, para la
escuela Neoclásica, el desarrollo supuso la incitación a mejoras en la competitividad de

ciertos sectores económicos de los países, con implicaciones regionales y globales.

Luego, posterior a la Segunda Guerra Mundial el desarrollo era sinónimo de

crecimiento económico, asumiendo la acumulación de capital físico como núcleo principal

del crecimiento, no obstante, para 1960 otros autores indicaron la relevancia del capital

humano, quien finalmente era quien tenía la capacidad de generar esa acumulación de

capital (Litwiński, 2017). De esta forma, los términos empleados para la definición del

desarrollo dieron lugar a otros conceptos cruciales tales como los del «desarrollo

económico», definido como un proceso diferente al de crecimiento económico, siendo más

complejo pues incluía aspectos cualitativos y cuantitativos con repercusiones estructurales

tanto en la producción como en la gestión de recursos, permitiendo generar mayores

oportunidades de crecimiento económico (Kubiczek, 2014 (como se citó en Litwiński,

2017)), y que a su vez era entendido como indicador del progreso material, calculándose

sobre la compilación de cuentas nacionales de diferentes países y la comparación entre

estos (Clark, 1940 (como se citó en Litwiński, 2017)).

Sin embargo, en esta comparación se hizo evidente que en la medida que los

Estados no alcanzaban los resultados esperados en materia de industrialización, estos

estaban condicionados a la expansión de una economía más grande, generando

cuestionamientos sobre la base de este modelo de desarrollo, pues era notorio el tema del

subdesarrollo como un producto de la expansión del capitalismo a nivel global, y que esta

relación de interdependencia entre dos o más países provocaba dependencia hacia el más

avanzado, afectando el desarrollo inmediato de la economía menos industrializada en

términos capitalistas (Dos Santos, 2020).


En este punto, ya se demostraba que un país con mayor y constante avance técnico

era proveedor de los demás países con acumulación de capital e industrialización inferior,

en consecuencia, el poco capital y el atraso técnico generaba una condena a la agricultura

de subsistencia, por lo que la productividad era muy baja en estos países y continuaba el

proceso de dependencia en el que el desarrollo no era el esperado (Vázquez, 2021), lo que

era una situación constante en la periferia, en la que Latinoamérica resultaba condicionada

y subordinada por temas de trayectoria histórica e industrial.

A raíz de esto, se marcó una oposición entre la periferia y el centro debido a un

claro patrón de inserción económica mundial nada igualitaria ni dinámica, pues, aunque la

periferia producía bienes y servicios con demanda internacional, sus importaciones son más

altas e influenciadas por patrones de consumo generados por el centro sin considerar los

ingresos percibidos en la periferia. De esta forma, la estructura socioeconómica de la

periferia tiene un ritmo distinto de avances técnicos, del cuidado de la mano de obra, de los

ingresos generados y de la forma de industrializarse en general por la arraigada adopción de

patrones de consumo de los Estados desarrollados adoptados por la sociedad de la periferia

en general, delimitando su visión de desarrollo al patrón imperante en el sistema global

(Rostoldo, 2021).

Así, los distintos modelos de desarrollo resultado de la sinergia entre el ámbito

económico, institucional y político por parte de diversas escuelas de pensamiento tienden a

reproducir en muchos casos las asimetrías ya identificadas por la reiteración en la

aplicación de variables claves en la economía. Sin embargo, cabe aclarar que, en la

práctica, pese a la constante de estas asimetrías, muchos estilos de desarrollo han

promovido procesos económicos capaces de reducir brechas económicas y tecnológicas que


fomenten la igualdad, aunque otros a su vez empeoren los problemas iniciales (ONU &

CEPAL, 2022).

Análogamente, la teoría de la modernización también ha explicado el desarrollo

como la transición a la industrialización por parte de las económicas nacionales de base

agrícola o primaria, por lo que el fomento de la competitividad global era necesario para

dar lugar a una progresiva transformación. Sin embargo, sería hasta la implementación de

las medidas adoptadas por el Banco Mundial para el alivio de la pobreza, y el ajuste

estructural de las economías nacionales, que se pensaría en el «rostro humano» o el

«mercado amigable con la gente», generando en la década de las 90 reformas neoliberales y

humanitaristas influyentes en el concepto de desarrollo (Palestini, 2017).

Con la puesta en marcha de la tendencia creciente del humanitarismo, se arraigó el

concepto de que las marcadas diferencias de condiciones entre países ricos y pobres eran

inaceptables, pues el concepto de desarrollo no podía estar limitado únicamente a la

acumulación de capital físico mientras se ignoraban otras condiciones requeridas para

lograr un bienestar pleno, en consecuencia, el crecimiento económico aunque en teoría

generaba mejores ingresos, no garantizaba un nivel de vida satisfactorio (Litwiński, 2017).

De esta forma, según Litwiński (2017) se logró comprobar que las ganancias

producto del crecimiento económico no reducían el nivel de pobreza de la población dada

la distribución desigual del producto obtenido, lo que ocasionó que se tomara en cuenta el

concepto de «desarrollo social» como un objetivo de bienestar social mundial promovido

por las Naciones Unidas, y que integraba la educación, la nutrición y la salud, como

componentes primordiales para la transformación social de los países subdesarrollados y las

condiciones de vida de sus ciudadanos, mediante el ofrecimiento y gestión de igualdad de


oportunidades. De esta forma, el bienestar pasó a ser el objetivo y parámetro del desarrollo

en lugar de un medio políticamente estratégico.

A partir de esto, la comprensión del fenómeno de desarrollo ha estado orientada por

instituciones internacionales de la que los Estados y otros organismos son parte, por lo que

la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha promovido un nuevo ciclo de

desarrollo compuesto por lo social, económico y ambiental que, desde políticas sostenibles,

produzca transformaciones relevantes capaces de impactar económica, social y

ambientalmente (ONU & CEPAL, 2022).

Así, el debate participativo de los actores del desarrollo en estos nuevos espacios de

visión conjunta humanista, se han tornado en una agenda pública de alcance global,

articulada con planes de largo plazo y estrategias de mediano y corto plazo capaces de

integrar las tres dimensiones del desarrollo, es decir, la articulación de medidas aceptadas y

adoptadas por los Estados en organizaciones de alcance global está permeando los planes

nacionales en materia de economía, sociedad y ambiente, anticipando el camino a seguir

para la construcción internacional de nuevos resultados en niveles de vida satisfactorios

(ONU & CEPAL, 2022, Chapter 4).

A partir de este nuevo concepto de desarrollo, en el año 2000 surgiría la Declaración

del Milenio en la que se definieron ocho objetivos enfocados a solucionar las constantes

asimetrías globales, y en el que los países del Centro o ricos se comprometían a ayudar para

que los países de la periferia, en una asociación renovada en pro tanto del desarrollo

económico, como de la sostenibilidad ambiental, y el bienestar social, lograran el fin común

en una nueva agenda para el desarrollo post 2015 en el que los objetivos pasaron a ser

diecisiete y de carácter universal bajo el nombre de Objetivos de Desarrollo Sostenible,

ODS, y donde se da trascendencia al Crecimiento económico inclusivo y sostenible, el


empleo y el trabajo decente para todos en el ODS 8 (Ayllón Bruno et al., 2014; CEPAL,

2015).

2.2.4 Crecimiento económico

Así, el crecimiento económico es entonces uno de los conceptos cruciales y más

populares dentro de la economía, y es entendido como el incremento de lo material, tanto

en bienes y servicios producidos, implicando cambios cuantitativos (Litwiński, 2017). Si

bien, el concepto históricamente fue considerado el sinónimo o equivalente del desarrollo,

lo cierto es que en la década de 1960 se dividió, quedando definido como uno de los medios

para alcanzar el desarrollo sostenible.

Sobre esto, en 1990 Dosi, Pavitt y Soete (como se citó en (ONU & CEPAL, 2022)

propusieron el modelo económico de la «eficiencia keynesiana» denominado también la

«eficiencia del crecimiento», al considerar el impacto de la transformación tecnológica en

la competitividad de un país y su capacidad de participar de mercados nacionales e

internacionales, generando mayores oportunidades de crecimiento de la economía sin ser

afectados considerablemente por crisis externas recurrentes, sin embargo, se reconoce que

pese a su implementación, y aunque los factores productivos del país puedan ser

determinantes en su nivel de desarrollo económico, este no es garantizado y se ve

influenciado por las políticas macroeconómicas que en el corto y largo plazo transforman la

capacidad productiva; también por la apertura financiera, que recientemente ha tendido a la

inestabilidad; y por último, por las políticas industriales que definen la proporción de la

inversión por sectores de la economía.

En consecuencia, el crecimiento económico es trascendental para el bienestar de la

sociedad y para medir el éxito del gobierno, indicando la robusticidad de su sistema


económico (Tadele & Sirany, 2021), e incidiendo en su clasificación como países en

desarrollo o subdesarrollados según su desempeño.

Por otro lado, si bien el desarrollo económico es considerado un “proceso

acumulativo de aumento de los salarios reales y del nivel de vida” (Oreiro et al., 2020, p.

26), lo cierto es que este depende de otros componentes que propician o afectan su

crecimiento de acuerdo con su rendimiento. En este sentido Tadele & Sirany (2021) afirman

que los recursos humanos, los recursos naturales, la formación de capital, y la tecnología,

son los cuatro factores covariables determinantes del crecimiento económico de las

naciones, pues tienen un impacto directo sobre el valor de los bienes y servicios, lo que

repercute en la oferta, la eficiencia y la demanda.

Sobre el recurso humano, se ha considerado la vinculación entre la calidad del

mercado laboral y el mejoramiento socioeconómico, por lo que tanto el “crecimiento

económico” como el “trabajo decente” denotan implícitamente condiciones laborales

dignas dentro de las cadenas de comercio globales y la competitividad de las empresas que

conforman dichas cadenas, estimulando en conjunto la economía (Rai et al., 2019). De esta

forma se considera que el crecimiento de la economía es posible desde el incremento de la

productividad en materia laboral y la calidad de este (Peláez, 2021).

2.2.4.1 Componentes del crecimiento económico

Desde una perspectiva teórica, los modelos duales consideran que el crecimiento

económico nace del sector formal de la economía, es decir, aquellas actividades

económicas dentro del marco regulatorio de las disposiciones gubernamentales que cuentan

con procesos de formación y niveles más altos de productividad (la Porta & Shleifer, 2014).

En este sentido, la teoría de la dualidad plantea una relación inexistente entre la economía

formal e informal en materia de productividad, por lo que hay una nula competencia entre
ambas (Martínez Prats et al., 2022), por lo tanto, el porcentaje de formalidad se traduce en

una representación de la productividad del trabajo y del recurso humano y físico, al igual

que de la calidad de la gobernanza (Loayza, 2020), mientras que la economía informal

implica entonces relaciones de producciones y relaciones de empleo lejos del amparo legal

e institucional en el que no se garantiza el cumplimiento de los derechos humanos, y donde

se desconoce el impacto de las actividades económicas en los datos formales

representativos de la economía nacional (Martínez Prats et al., 2022).

En este sentido, en materia de empleo según Litwiński (2017) aunque

históricamente se había creído que el crecimiento económico era posible por la

acumulación del capital físico, posterior a 1960 se estudió la relevancia del capital humano

como el origen de la habilidad intelectual capaz de desarrollar los sistemas de producción,

por lo que en la actualidad, el incremento en los empleos, ingresos más altos, y una mayor

productividad, son considerados efectos del crecimiento económico, y en consecuencia, los

indicadores como tasas de desempleo o tasas de actividad laboral permiten establecer el

avance de la economía y junto con otras políticas maximizar los beneficios sociales de

dichas medidas (Organización Internacional del Trabajo, s.f.).

Sin embargo, el recurso humano además de ser una condición es un resultado y un

fin dependiente de otros componentes de la economía, tales como el crecimiento del capital

y la diversificación (Organización Internacional del Trabajo, s.f.), por lo que mayores

progresos en estos factores tendrían impactos positivos en esta variable codependiente. De

esta forma, la diversificación industrial implicaría nuevos requisitos del mercado de trabajo

y ajustes del sistema educativo a las necesidades del sistema productivo (CEPAL-OCDE,

2018), generando nuevas oportunidades de ocupación y un mayor rendimiento del trabajo

del personal empleado (Organización Internacional del Trabajo, s.f.).


Por consiguiente, la productividad se configura como un elemento determinante del

capital humano, pues cuantifica el comportamiento económico en función de la producción

por unidad de trabajo, lo que permite evaluar la capacidad económica de un país para crear

y mantener oportunidades de empleo decente con una remuneración justa y equitativa

(CEPAL-ONU, 2015). Así, las metas del ODS 8, crecimiento económico inclusivo y

sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos, velan por la diversificación hacia una

reestructuración del sistema productivo con actividades de mayor valor agregado e

innovación que puedan generar mejoras salariales, y que es medible dentro de los

indicadores de cada meta del objetivo, en el que se consideran las políticas nacionales del

empleo, la formalidad, la productividad, la formación, entre otros aspectos (CEPAL, 2021).

A partir de esto, la remuneración salarial de los trabajadores y el PIB son el insumo

para determinar la productividad laboral, por lo que se ha evidenciado que incrementos en

alguna de estas variables mejoraría su resultado. Por tanto, el fortalecimiento del capital

humano mediante mejoras en el sistema educativo y la implementación de nuevas

tecnologías en los sistemas productivos repercutiría en una transición exitosa a sectores con

mejores niveles de productividad, lo que finalmente se traduciría en una reducción del

empleo vulnerable en el país mediante le formalización laboral por aplicación del derecho,

permitiendo así el acceso a programas de protección social (Lambrechts Maarten & Stacy

Brian, 2020).

De esta forma, la productividad laboral es también un indicador de eficiencia

económica pues al implicar más y mejores competencias del recurso humano, el valor

aumenta, por lo que se genera un mayor rendimiento y alta competitividad en los mercados

mundiales, repercutiendo positivamente en los demás factores codependientes del

crecimiento económico, y por ende, el desarrollo sostenible (OIT, 2016, 2020).


Finalmente, la aplicación de metas ambiciosas desde la implementación de los

Objetivos de Desarrollo del Milenio, y posteriormente los Objetivos de Desarrollo

Sostenible 2030, han propuesto un nuevo concepto de desarrollo, en el que el crecimiento

económico es uno de los medios para lograr el bienestar social dentro de los límites

impuestos por la naturaleza (Porritt, 2012). Por lo tanto, la gestión gubernamental debe

estar orientada al impulso de sus componentes mediante la correcta alineación de las

medidas con las agendas internacionales de desarrollo, posibilitando la sostenibilidad de las

medidas como garantía del derecho a la conservación presente y futura (CONPES, 2016).

En este sentido, y para el objeto de esta investigación, se considera que el

crecimiento económico está estrechamente relacionado con el empleo decente mediante una

relación directa, conservando los objetivos de la Organización Internacional del Trabajo,

OIT, y su terminología histórica de «empleo pleno y productivo y el trabajo decente para

todos», premisa propia del Programa de Trabajo Decente de la OIT de 1999, a la vez que la

Declaración del Centenario de la OIT de junio 2019 adopta la terminología de los ODS

«promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible» (Organización

Internacional del Trabajo, 2020).

En consecuencia, la nueva perspectiva de las causas del crecimiento económico

contempla nuevos elementos como la diversificación productiva, las inversiones

financieras, y la justicia social representada en la dimensión laboral, otorgándole una

clasificación de tres grupos. El primero, el crecimiento económico sostenido que incluye las

metas 8.1, 8.2, 8.3, 8.10 y 8.a; el segundo, el crecimiento económico inclusivo y trabajo

decente para todos los hombres y mujeres que contempla las metas 8.5, 8.6, 8.7, 8.8, 8.b; y

por último, el crecimiento sostenible con las metas 8.4 y 8.9 (Fedesarrollo, 2019;

Organización Internacional del Trabajo, 2020).


Es así que a partir de esta clasificación, para esta investigación se analizan los

indicadores relacionados directamente con el mercado laboral, que pertenecen al segundo

grupo -crecimiento económico inclusivo y trabajo decente para todos los hombres y

mujeres-, además de considerar las metas 8.2 y 8.3 en razón de que representan la tasa de

productividad y formalidad de la economía, que como se indicó antes en este mismo

apartado, son una representación de la productividad del trabajo y del recurso humano

(Loayza, 2020), configurándose como elementos relevantes de la economía al cuantificar el

comportamiento económico en función de la producción por unidad de trabajo, al igual que

permiten establecer el avance de la economía y junto con otras políticas maximizar los

beneficios sociales de dichas medidas (Organización Internacional del Trabajo, s.f.).

Finalmente, considerando que el crecimiento económico inclusivo es en sí mismo

un resultado y un motor de garantías económicas y sociales mediante la correcta

integración de los componentes sociales y ambientales, las asociaciones renovadas entre los

actores del sistema internacional, tales como la Cooperación Sur-Sur, como una práctica

solidaria y complementaria, deberían promover la gestión de recursos financieros y técnicos

que permitan mejorar los procesos nacionales (CEPAL, 2015).

Por otro lado, aunque el estudio del comportamiento del ODS 8, está definido por

metas e indicadores globales, cuyos componentes tienen respaldo teórico y están

contemplados en su caracterización conceptual, lo cierto es que en Colombia se ha

priorizado algunas metas de acuerdo con las disposiciones nacionales, considerando que

estas podrían representar un panorama general de dichos indicadores.

Ante esto, si bien esta priorización podría entenderse como una segmentación de la

información y una visión parcializada de los indicadores de los determinantes del

crecimiento económico en el país, también es cierto que las metas priorizadas involucran
factores claves del crecimiento económico inclusivo, por lo que sigue estrechamente

relacionado a los fundamentos teóricos de las metas.

2.3. Marco Conceptual

2.3.1. Ayuda Oficial al Desarrollo.

Hace referencia a todo intercambio de conocimientos técnicos por parte de

organismos oficiales y préstamos concesionales a países que se encuentran en la lista de

elegibilidad del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la

Cooperación y el Desarrollo Económico Malacalza (2020).

2.3.2 Cooperación.

Se puede entender como la alianza estratégica que al ser puesta en marcha mejoran

las condiciones económicas y sociales generando así un beneficio mutuo entre los

participantes (Palestini, 2017).

2.3.3. Cooperación Internacional.

2.3.4. Cooperación Sur-Sur.

Intercambios basados en la horizontalidad, solidaridad y el beneficio mutuo, que

también puede ser intangible, como estrategia de mejoramiento y crecimiento de las

naciones involucradas (Molinari et al., 2022).

2.3.5. Crecimiento económico.


Implica un incremento de lo material, tanto en bienes y servicios producidos que

aportan al desarrollo sostenible y a su vez generando cambios cuantitativos en la economía

(Litwiński, 2017; Porritt, 2012).

2.3.6. Desarrollo.

Proceso de progreso económico y social que busca mejorar las condiciones de la

población (Morillo Martínez, 2021).

2.3.7. Desarrollo económico.

Proceso acumulativo de sustentabilidad dada por una serie de políticas y

determinaciones a nivel económico, social y ambiental tomadas por los distintos gobiernos

nacionales en beneficio de su población (Morillo Martínez, 2021) (ONU & CEPAL, 2022).

2.3.8. Objetivos de Desarrollo Sostenible.

2.3.9. Productividad.

Cuantifica el comportamiento económico en función de la producción por unidad de

trabajo para evaluar la capacidad económica de un país y consolidar el área de empleos

decentes (CEPAL-ONU, 2015)

2.3.10. Relaciones Internacionales.

Disciplina de las ciencias sociales que comprende las interacciones entre los

miembros de la sociedad internacional que pueden ser conducidas o no por un gobierno y

que están determinadas por relaciones de beneficio mutuo, aunque estas no sean

necesariamente simétricas (Holti,1995, como se citó en Serrano, 2020) (Serrano, 2020).


2.5. Sistema de variables

Tabla 2

Sistema de variables

Variable Definición Dimensiones Indicadores


Es un subtipo público de la
Cooperación al Desarrollo
(Malacalza, 2020) en el que los No. De iniciativas de CSS recibidas por
Gestión
intercambios de capacitación, y el Colombia entre 2016-2021
apoyo financiero y económico
están basados en la horizontalidad,
solidaridad, y el beneficio mutuo
(Molinari et al., 2022) como
estrategia para incrementar el
Cooperación
poder y participación del Estado
Sur – Sur
(Herrero & de Oliveira, 2022). Por
consiguiente, la CSS implica un Alineación de las iniciativas con los
conjunto de prácticas de Priorización ODS
dimensiones políticas, técnicas y
económicas capaces de promover
un conglomerado de proyectos
interdisciplinarios de beneficios
incluso intangibles (Gray & Gills,
2016).
Crecimiento Tasa de crecimiento anual del PIB real
Es un medio para el logro del
económico por persona empleada (PPA constantes)
desarrollo sostenible que implica un
Crecimiento sostenido y
incremento de lo material, tanto en
económico desarrollo Proporción de empleo informal en el
bienes y servicios producidos,
(Organización sector no agrícola, desglosada por sexo
generando cambios cuantitativos en
Internacional
la economía (Litwiński, 2017; Porritt, del Trabajo,
2012). 2020)

Tasa de desempleo
Crecimiento
económico
Proporción de jóvenes (entre 15 y 24
Inclusivo y
años) que no cursan estudios, no están
trabajo
empleados ni reciben capacitación
decente para
todos los
Tasa de trabajo infantil
hombres y
mujeres
Porcentaje de población ocupada
(Organización
afiliada a Administradora de Riesgos
Internacional
Laborales
del Trabajo,
2020) Implementación de una estrategia
nacional para el empleo juvenil
Crecimiento
Participación del valor agregado
Sostenible
turístico
(Organización
Internacional Proporción de empleos en el sector del
del Trabajo, turismo sostenible respecto del total de
2020) empleos del turismo
Fuente: Elaboración propia (2022)
Nota: Aunque la clasificación de Crecimiento económico sostenido y desarrollo de la Organización Internacional del Trabajo (2020)
incluye un total de cinco metas, los autores seleccionaron únicamente la 8.2 y 8.3 para el estudio, esto considerando la base teórica
referente a productividad y formalidad. En lo que corresponde a Crecimiento Sostenible, se incluye la medición del turismo.
Capítulo 3: Marco Metodológico

La metodología, entendida como el modo en que se abordan los problemas y se dan

respuestas a estos, implica la forma en que se lleva a cabo una investigación, estableciendo

procedimientos sistemáticos y fiables que, de acuerdo con el método científico, contribuyan

a la construcción de conocimiento (Hurtado, 2000; Vieytes, 2004). Por tanto, en las próximas

líneas se abordará la metodología empleada para el desarrollo de la presente investigación,

relacionando su enfoque, nivel y diseño, al igual que las técnicas e instrumentos de

recolección y análisis.

3.1 Enfoque de la investigación

Según Hernández et al. (2014) de acuerdo con las características de los datos se

establecen procesos para el abordaje del problema de investigación, en este sentido, las

particularidades de la información determinan los aspectos críticos y empíricos para el

estudio. En consecuencia, la investigación puede ser ejecutada bajo dos enfoques, estos son

el cualitativo y el cuantitativo.

Por tanto, cuando las realidades son subjetivas por la interpretación de los

individuos de los fenómenos, pues dan sus perspectivas de acuerdo con su experiencia, se

trata de una investigación cualitativa; mientras que cuando la medición es el criterio

fundamental para la recolección y el análisis de los datos, implicando una rigurosidad

secuencial y probatoria del fenómeno, y una comprobación de elementos, se habla de una

investigación cuantitativa (Hernández et al., 2014).


De esta manera, una vez establecida la perspectiva teórica del problema, la

hipótesis, y las variables, se implementan diversos métodos estadísticos, estandarizados y

aceptados por la comunidad científica, para probar dicha hipótesis, y finalmente aportar

conocimiento del objeto de estudio a través de conclusiones de la investigación. Enfoque

metodológico planteado para este proyecto dado que sus fenómenos de estudio son

cuantificados y contrastados con la literatura existente sobre el tema para determinar

coincidencias teóricas (Creswell, 2013a, como se citó en Hernández et al., 2014).

3.2 Nivel de investigación

Arias (2012) afirma que el nivel de investigación es el grado de profundidad con el

que se busca ejecutar un estudio, por lo que, a partir del alcance definido por el autor, la

investigación podrá ser exploratoria, descriptiva o explicativa.

De acuerdo con Hernández (1991), una investigación descriptiva pretende

caracterizar los elementos del fenómeno de estudio mediante la medición de todos los

aspectos de este. En otras palabras, el estudio descriptivo busca decir cómo es, y cómo se

manifiesta el hecho a través de la medición independiente de los componentes, dando mayor

precisión del objeto de estudio, siempre y cuando el autor sepa establecer lo que se medirá y

la forma en que deberá hacerse (Vieytes, 2004).

De esta forma, la investigación descriptiva obtiene un perfil del fenómeno,

permitiendo conocer sus atributos más relevantes y su comportamiento. En consecuencia, el

grado de profundidad de la presente investigación ha sido definido por los autores como

descriptivo, ya que se busca caracterizar la CSS y el estado del ODS 8 en Colombia durante

el periodo comprendido entre el 2016 y el 2021.


3.3 Diseño de investigación

Al establecer una estrategia para abordar y responder el problema planteado se habla

entonces del diseño de investigación, pues a partir de las fuentes de los datos se definen los

métodos para su recolección. Por lo cual, la investigación podrá ser experimental cuando el

fenómeno sea sometido a estímulos para conocer sus reacciones; de campo, cuando los

datos sean recolectados de manera directa a los involucrados, pero no sean manipulados o

alterados; y documental, cuando los datos procedan de trabajos previos u otros registros

(Arias, 2012).

Teniendo en cuenta esto, la presente investigación es de diseño documental ya que

las fuentes de los datos proceden de registros de organismos públicos e instituciones

internacionales que generan los reportes anuales de los proyectos y acciones de CSS

recibidos, y los indicadores de las metas del ODS 8 en Colombia.

3.4 Fuentes de información

Al tratarse de una investigación de diseño documental, las fuentes de información

surgen como resultado de la recuperación y registro de datos secundarios de bases de datos

e instituciones fiables (Arias, 2012). En este sentido, los datos numéricos y cualitativos para

la caracterización de los proyectos de CSS recibidos por Colombia entre 2016 y 2021, al

igual que el porcentaje representativo del estado de las metas del ODS 8, fueron

clasificados y tabulados de acuerdo con la estructura dada por los autores a las variables.
Por otro lado, las fuentes de información fueron organizadas en una matriz

considerando las variables de estudio, los criterios, el tipo de fuente y las fuentes

seleccionadas, ver tabla 3.

Tabla 3
Matriz de registro de fuentes según variables

Variable Criterio Tipo de fuentes Fuentes


• Artículos • (Börzel & Risse, 2019; CEPAL,
científicos 2015; Gray & Gills, 2016;
• Libros Molinari et al., 2022; Muhr,
Teoría • Reportes 2016; Palestini, 2017; PNUD,
institucionales 2021; Rostoldo, 2021;
Sauvant, 1981; Serrano, 2020;
Zheng, 2021)
Revisión documental • Informes de la Secretaría
de fuentes secundarias: General Iberoamericana,
• Informes SEGIB (2018, 2020, 2021)
CSSyTr No. De • Documentos • Boletín de cooperación de la
Proyectos y técnicos Agencia Presidencial de
acciones por • Planes de Cooperación Internacional,
modalidad de trabajo APC-Colombia (2020, 2021,
cooperación y 2022)
su alineación • Análisis de la Cooperación
con el ODS 8 Internacional en Colombia,
entre 2016 y APC-Colombia, (2019, 2020,
2021 2021)
• Estrategia Nacional de
Cooperación Internacional
2019-2022 (2022)
• Artículos • (CEPAL, 2021a; CEPAL-OCDE,
científicos 2018; Política Nacional de
• Libros Desarrollo Productivo, 2016;
• Reportes dos Santos, 2020; Goiria &
institucionales Herrera, 2021; Lambrechts
• Políticas Maarten & Stacy Brian, 2020;
nacionales Litwiński, 2017b; OIT, 2020,
Teoría
Crecimiento 2021; ONU & CEPAL, 2022;
económico Oreiro et al., 2020; Palestini,
2017; Porritt, 2012; Rostoldo,
2021; Santiago et al., 2020;
Steffen et al., 2015; Tadele &
Sirany, 2021; Wang et al.,
2022)
Indicador de • Informes • World Development Indicator,
la meta institucionales DataBank (2022)
trazadora del • Políticas • Informe anual de avances en la
ODS 8 en nacionales implementación de los ODS
Colombia • Reportes en Colombia del
entre 2016 y públicos Departamento Nacional de
2021 Planeación (2019, 2020, 2021)
• Estrategia para la
implementación de los ODS
en Colombia, CONPES
(2018).
• Inclusión de los ODS en los
Planes
de Desarrollo Territorial, 2016
– 2019 (2020)
Fuente: Elaboración propia (2022).

3.5 Técnicas e instrumentos de recolección de datos

Una vez delimitada la investigación y definidos los objetivos, se procedió a la

recolección de datos considerando su diseño documental, en este sentido, se trazó un plan

para la búsqueda y recuperación de datos de fuentes secundarias de forma organizada y

estandarizada (Hernández et al., 2014).

En concordancia con esto, se seleccionaron criterios de inclusión para las fuentes de los

datos considerando en primer lugar la idoneidad de las fuentes sobre la variable, y la

pertinencia de los datos con el factor de estudio, resultando de esta forma cuatro elementos

a considerar según Hernández Sampieri et al. (2010):

a) Cercanía o similitud al planteamiento de investigación

b) La semejanza del método

c) Fecha de publicación

d) Y el rigor de la calidad del estudio

Lo que permitió darle un soporte lógico, organizado y coherente a la selección de

contenidos según la variable.


En el caso de las variables: CSS y Crecimiento Económico, la recolección de datos de

su aspecto teórico y metodológico estuvo definida por la búsqueda en la base de datos Web

Of Science para un posterior registro en una matriz definida por los criterios de los autores.

Sobre esto, cabe recalcar que la matriz de registro de datos es una de las técnicas de

revisión documental (Hurtado, 2000), y se aplicó por fases de la siguiente manera:

• Fase 1: Definición de criterios de inclusión

Dada la cantidad de referencias bibliográficas disponibles sobre diversos temas en

las bases de datos, se definieron palabras claves que se relacionaran directamente

con el tema de investigación, para posteriormente ser combinadas; además, el tipo

de búsqueda se dio en “todos los campos” para ampliar el alcance resultados,

siempre y cuando los documentos a revisar fueran artículos de las categorías

relacionadas con las variables y que estuvieran dentro del rango de años definidos

para el proyecto, es decir, del año 2016 al 2021 (Ver tabla 4).

Tabla 4.
Criterios de inclusión para consulta en la base de datos Web Of Science

Tipo de Tipo de
Palabras claves Categoría
búsqueda documento
“South-South cooperation” and “economic
development”
Political
“South-South cooperation” and “economic growth” Science,
Development
“International cooperation” and “economic
Studies,
development” International
Todos los Relations, Area
“International cooperation” and “economic growth” Artículo
campos Studies,
Geography,
“South-South cooperation” and “Latin America” Economics,
Public
“International cooperation” and “Latin America” Administration,
Business

“South-South cooperation” and “Colombia”


“International cooperation” and “Colombia"

“South-South cooperation” and “Latin America” and


“economic development”

“South-South cooperation” and “Colombia” and


“economic development”

“South-South cooperation” and “Latin America” and


“economic growth”

“South-South cooperation” and “Colombia” and


“economic growth”

Fuente: Elaboración propia (2022).

• Fase 2: Aplicación de filtros

La fase uno dejó 222 resultados, por lo que se debieron aplicar filtros para eliminar

duplicados, resultando 198 documentos. Posteriormente, se incluyeron los artículos de

revistas clasificadas Q1, Q2, Q3, y Q4 considerando su rigurosidad científica, dejando

109 trabajos para revisión.

• Fase 3: Revisión de contenidos

A partir de los 109 artículos resultantes de la fase 2, se procedió con una revisión de

contenidos, considerando el título y resumen de los documentos para determinar su

pertinencia real con el proyecto en curso, resultando solo 30 artículos alineados con las

variables.

3.6 Técnicas de procesamiento y análisis de datos


Dadas las condiciones de las variables de estudio, el análisis se dio en dos frentes, el

primero, relacionado con el aspecto teórico de las mismas, y el segundo, en el

procesamiento de los datos de los indicadores, por lo tanto, se detallan ambos procesos en

las siguientes líneas.

- Procesamiento y análisis de datos teóricos

Una vez completada la fase 3 de recolección de datos, se procedió a la clasificación de

estos en una matriz para su procesamiento. De esta manera sobre los 30 documentos

resultantes se clasificó los contenidos teóricos por categorías y subcategorías para un mejor

control y manejo de datos (ver tabla 5), facilitando la construcción y redacción de los

resultados por parte de los autores, y ya con esta estructura se pudo efectuar el análisis

organizado de los resultados teóricos.

Tabla 5.
Matriz de Categorías para clasificación de las fuentes

Categoría Subcategoría
Historia
Cooperación Internacional Modalidades
Teorías
Historia
Teorías
Cooperación Sur-Sur
Problemáticas y necesidades
Beneficios y casos de éxito
Historia
Desarrollo Teorías
Concepto
Historia
Crecimiento económico Teorías
Concepto
Fuente: Elaboración propia (2022).

- Procesamiento y análisis de los indicadores


Por su parte, en lo que refiere al análisis de los indicadores, estos se procesaron

inicialmente de forma independiente para cada variable, de esta forma en cuanto a la CSS y

Tr se tabularon y graficaron los datos respecto a la:

- Participación por modalidad y rol de receptor

- Alineación de las iniciativas por ODS en el conglomerado del 2016 al 2021

Sobre esto, cabe mencionar que los datos son recopilados de informes de las organizaciones

a cargo, por lo que, al tratarse de fuentes secundarias, la información macro ya fue

consolidada en estos reportes, de esta manera, para su procesamiento se aplican únicamente

métodos de estadística descriptiva según el caso que aplique, o la representación gráfica de

los resultados.

Caso similar ocurre en el indicador del crecimiento económico seleccionado para el estudio

de acuerdo a lo planteado en la Agenda 2030 sobre los ODS y las metas trazadoras del país.

En esta medida, se asignó equivalencia porcentual, se representó gráficamente el porcentaje

de avance y se tabularon los datos sobre beneficiarios.

Capítulo 4: Análisis de los Resultados

4. Análisis de resultados

4.1. Cooperación Sur-Sur

Entendiendo la Cooperación Sur-Sur como una práctica común entre países del Sur

Global, en la que estos disponen de sus recursos a nivel político, técnico, y económico a fin
de contribuir al desarrollo de las naciones involucradas, permitiendo el fortalecimiento de

sus capacidades a través del intercambio de experiencias replicables y adaptables a distintos

contextos (APC, 2021) (Molinari et al., 2022), se reconoce su relevancia dentro de la

Cooperación Internacional al aumentar el poder de negociación de los países del Sur y

potenciar el desarrollo horizontal.

En esta medida, al responder la CSS a un modelo de búsqueda de soluciones a

problemas de desarrollo, esta puede ejecutarse por proyectos o acciones. De esta forma, los

proyectos se definen como todas aquellas actividades interrelacionadas para el

cumplimiento de un objetivo común, mientras que una acción implica la realización de una

única actividad. Sin embargo, en ambos casos, se hace uso de herramientas que pueden ir

desde asistencia online, hasta las visitas físicas por parte de personal del Estado a cargo de

la asistencia (APC, 2020).

Adicionalmente los Estados toman parte en este tipo de cooperación con un rol

específico, pudiendo ser Oferentes, Receptores o de Doble Vía según el caso. Por tanto, el

país asume un rol de receptor cuando solicita asistencia en iniciativas por cuenta de una

necesidad específica que implica ayuda de un segundo que posee la capacidad en la

materia; por su parte, podrá ser oferente cuando el país es quien posee la capacidad y la

ofrece a los demás países en desarrollo; y finalmente podrá ser de doble vía cuando se

cumple con los dos roles de manera simultánea (APC, 2020).

Por otro lado, la CSS también se lleva a cabo bajo modalidades de cooperación, que

una vez establecidos los países participantes y las instituciones multilaterales socias de la

intervención-en caso de aplicar-, pueden ser clasificadas como Bilateral cuando la

cooperación se da entre dos países bajo un acuerdo singular; Triangular cuando involucra a

un primer oferente, segundo oferente y receptor, es decir a un país en desarrollo, a un


organismo multilateral y a un país desarrollado; y Regional cuando la cooperación reúne a

un mínimo de tres países en desarrollo y tenga además como objetivo el desarrollo de una

región (APC, 2020).

De esta manera, y a partir de las aproximaciones conceptuales dadas, se

puede afirmar entonces que Colombia si bien ha desempeñado un rol dual al ofertar y

recibir cooperación horizontal, también ha tenido una tendencia mayoritaria a la

participación como oferente de la ayuda, prevaleciendo la modalidad bilateral durante los

últimos años, tal como se puede observar en la Figura 1.

Figura 1

Participación de Colombia en la CSS por modalidades y roles entre 2016 y 2021

93
100
68 74 68 6355
No. de iniciativas

80 56
60 46
32 29 24 27 19
40 20
20 0 00 0 4 10 0 1 3 3 5 9
0
O R A PO SO R O R A
CSS Bilateral Cooperación triangular CSS Regional
Modalidad de Cooperación

2016 2017 2018 2019 2020 2021

Nota: El gráfico representa en unidades la participación por modalidad y rol desempeñado

de la siguiente manera: O para Oferente, R para Receptor, A para Ambos, PO para Primer

Oferente y SO para Segundo Oferente. Elaborado con datos de los informes de CSS

publicados a la fecha por parte de la SEGIB (2018, 2020, 2021)

Así mismo, sobre la participación de Colombia en la CSS por modalidad bilateral,

se evidencia que para los años 2016, 2017 y 2019 el país reportó 68, 93 y 74 iniciativas

respectivamente en calidad de Oferente; 56, 68 y 32 en calidad de receptor en los mismos


años; y 29 y 24 desempeñando ambos roles para los años 2017 y 2019. Por su parte, en el

año 2016 más de la mitad de los países de América Latina ejercieron labores como primer

oferente participando en al menos un proyecto del total registrado, entre esos Colombia, sin

embargo, cabe resaltar que no se publicó informe por parte de la SEGIB con datos del año

2018 sino hasta la publicación del informe del 2020 que consolida esta información, y en

este mismo informe también se aprecian los datos en materia de CSS del año 2019,

restando por conocer los datos de los informes de la SEGIB que contengan la información

correspondiente al año 2020 y 2021, ya que a la fecha estos no han sido publicados.

Por otro lado, es importante mencionar que las iniciativas sí han cooperado al

desarrollo de la Agenda 2030 y los ODS, siendo alineadas al ODS 2, 3 y 16, que representa

el Hambre Cero, Salud y Bienestar; Paz, Justicia e Instituciones Sólidas, siendo los

protagonistas del año 2016. Por su parte, en lo que corresponde al año 2017 y 2019

figuraron los ODS 8, Crecimiento económico y trabajo decente; 11, Ciudades y

Comunidades Sostenibles; y 16, Paz Justicia e Instituciones Sólidas como los ODS con más

iniciativas de CSS alineadas (SEGIB, 2018, 2020, 2021).

Además, según los informes de la SEGIB las iniciativas de CSS fueron clasificadas

por sectores de recepción, por lo que durante este mismo periodo de estudio las iniciativas

estuvieron dirigidas mayoritariamente al sector agropecuario, gestión de desastres y

fortalecimiento de instituciones y políticas públicas, seguido de los sectores de medio

ambiente y otros sectores, finalizando a su vez con el Desarrollo legal y judicial – DDHH, y

otros servicios y políticas públicas, junto con el resto de sectores no detallados por los

informes (SEGIB, 2018, 2020, 2021).

Con lo anterior, se puede afirmar entonces que Colombia se ha posicionado

paulatinamente como oferente, pero también es necesario considerar la oportunidad que


tiene el país de participar de manera activa en más proyectos y acciones bajo el rol de

receptor dado el gran desarrollo de muchos de sus homólogos del Sur Global, logrando un

impulso complementario que le ayude al cumplimiento del alcance de sus objetivos de

desarrollo nacional.

En este orden de ideas, y considerando que el objeto de estudio de esta investigación

son los proyectos de CSS recibidos por Colombia entre 2016 y 2021, resulta relevante

entonces conocer también la financiación recibida. Sobre este elemento, APC (2021a)

reporta que el promedio anual de cooperación entre el año 2015 y 2017 fue de USD 610

millones, mientras que el promedio entre el 2018 y 2021 fue de USD 1.032 millones,

siendo el año 2021 en el que se registró la mayor cifra de cooperación en la historia de

Colombia con USD 1.428 millones; recursos alineados mayormente a los ODS 1,2,10 Y 16.

En contraste con lo reportado hasta el momento aparecen otros datos publicados por

APC (2022) y donde se registran 135 proyectos en ejecución o finalizados entre 2016 y

2021 por Colombia bajo el rol de beneficiario o ejecutor-receptor. De estos, 130 fueron por

modalidad de Ayuda Oficial al Desarrollo, y 5 puestos en marcha de modo bilateral.

Adicionalmente, el registro de proyectos finalizados y en ejecución contempla un total de

20 proyectos distribuidos entre el 2017 y 2021, resultando 11 para el año 2017, 12 en

ejecución desde el año 2018, 43 registrados en el año 2019, siendo este el mayor número

hasta entonces; y por último se le atribuyen 31 proyectos al año 2020 y 18 para el año 2021,

véase la Figura 2.

Figura 2
No. De proyectos en ejecución y finalizados en el periodo 2016-2021
50 43
40
Número 31
30
20 18
20 12
11
10
10 10 5 6 12 0 43 0 31 0 18 0
0
2016 2017 2018 2019 2020 2021
Período

No. Proyectos en ejecución No. De Proyectos Finalizados No. Total de Proyectos

Nota: El gráfico representa el número de proyectos en ejecución y finalizados entre

2016-2021 según APC-Colombia, cabe resaltar que existen informes actualizados con datos

de los años 2019,2020,2021 que se presentan más adelante.

Por otro lado, es importante resaltar que estos 135 proyectos de AOD estuvieron

alineados a metas específicas del ODS 8, resultando de esta forma 19 proyectos a nivel

macro, 40 correspondientes a la meta 8.2, nivel de productividad, diversificación e

innovación; 36 proyectos alineados a la meta 8.3, dirigidos a la promoción de políticas

orientadas al desarrollo de actividades productivas y el empleo formal; 18 a la meta 8.6,

contribuyendo al porcentaje de jóvenes en formación, capacitación y empleo; a su vez 12

proyectos orientados a la meta 8.5, en pro del empleo pleno y productivo y el trabajo

decente; y finalmente 10 a la meta 8.8, para la protección de los derechos laborales APC

(2022).

De esta forma se puede deducir que los proyectos de AOD al igual que los de CSS

han estado alineados con la Agenda 2030, empleando esfuerzos directos para alcanzar

niveles mucho más elevados de productividad económica mediante la diversificación, la

modernización tecnológica y la innovación, al igual que la promoción de la creación de


puestos de trabajo decentes, el emprendimiento, la formalización y el crecimiento de

MiPymes. Véase la Tabla 6.

Tabla 6.

Tabla de Distribución de Frecuencia de la alineación de los proyectos de AOD con las

metas del ODS 8 entre 2016-2021 en Colombia.

FRECUENCIA FRECUENCIA
INDICADOR
ABSOLUTA RELATIVA
8 19 14%
8.2 40 30%
8.3 36 27%
8.5 12 9%
8.6 18 13%
8.8 10 7%
TOTAL 135 100%

Fuente: Elaboración propia con datos del Mapa APC-Colombia (2022).

Además de este reporte APC detalla los sectores donde se alinearon los proyectos de

AOD con las metas del ODS 8, resultando de esta manera que entre los años 2016 y 2021

28 proyectos estaban relacionados con las actividades agrícolas, de pesca y ganadería,

teniendo incidencia en cooperativas agrícolas, desarrollo agrario, formación agraria,

desarrollo pesquero y desarrollo rural. Así mismo 28 proyectos estuvieron relacionados con

los servicios e instituciones de apoyo a la empresa; 18 proyectos más con la gestión

financiera que incluyó la formación en Banca y Finanzas, servicios financieros privados y

del sector público, financiamiento del gobierno, y apoyo presupuestario general; y

finalmente 55 proyectos de diversos sector que aportaron al desarrollo de las MiPymes, los
servicios sociales, habilidades básicas para la vida, capacitación básica de jóvenes y

adultos, otros servicios e infraestructuras sociales, y ayuda multisectorial para servicios

sociales básicos (APC, 2022).

De lo anterior, cabe resaltar que informes más recientes emitidos por APC-

COLOMBIA de los años 2019, 2020 y 2021 reportan que los proyectos recibidos por

Colombia han seguido ejecutándose, aunque en un número inferior a los ofertados, ya que

para el año 2019, de 193 iniciativas de CSS clasificadas en 40 acciones y 153 proyectos, 42

fueron bajo el rol de receptor, representando únicamente un 22% del total de iniciativas, de

las cuales la mayoría fueron desarrolladas en el continente latinoamericano (ver figura 3), y

25 de ellas estuvieron estaban alineadas al ODS 8 (APC, 2020a).

Figura 3

No. de iniciativas de CSS por continente durante el año 2019.

200 168
No. de iniciativas

150

100

50
9 14
2
0
Regiones

LATINOAMERICA ÁFRICA ASIA Y EUROPA VARIAS REGIONES

Nota: Tomado de Informe del Análisis de las Dinámicas de la Cooperación Sur-Sur

coordinadas por APC Colombia en el año 2019.

Por su parte, para el año 2020 se reportaron 102 iniciativas de CSS y CTr, un

número que, si bien es menor en comparación al año anterior, no deja de ser positivo al

considerar el desarrollo y repercusiones de la pandemia del Covid-19, la cual incidió en la


forma habitual de hacer cooperación, y retrasó la ejecución de algunas iniciativas.

Por otro lado, vale la pena mencionar que durante el mismo año hubo una alineación

positiva de los proyectos con la Agenda 2030, aportando significativamente con proyectos

y acciones a los ODS 8, 4, 3, 2, y 11, lo que representó el 62% de las medidas,

direccionando de esta forma aportes en pro de logros como la reducción de la pobreza, la

inequidad en el trabajo, y el mejoramiento del desarrollo social en materia de salud,

educación de calidad y ciudades y comunidades sostenibles (APC, 2021).

Bajo estas condiciones, Colombia demandó del continente Latinoamericano 12

proyectos y 4 acciones, 2 iniciativas al continente africano, y 3 a Asia. De estas, el 76%

estuvo relacionado al fortalecimiento de capacidades de los jóvenes, del turismo, del sector

agrícola, familias indígenas, etnoturismo y capacidades técnicas; un 10% al fortalecimiento

de capacidades enfocadas a los bienes, gestión y protección del patrimonio cultural, y con

respecto a Asia, estas iniciativas estuvieron orientadas a la economía naranja, el cultivo de

la granada, al turismo de salud y bienestar, y el fortalecimiento empresarial, para un total de

21 iniciativas demandadas por el país (APC, 2021). Ver Figura 4.

Figura 4

Número total entre proyectos y acciones demandados por Colombia a América Latina,

Asia y África entre 2016 y 2021.


Fuente: Elaboración propia con datos del Informe de Análisis de las Dinámicas de la CSS

Asia 3
Continente

Africa 2

America Latina 16

0 2 4 6 8 10 12 14 16 18
No. de iniciativas

Coordinada por APC-Colombia (2021).

En esa misma línea, las iniciativas de CSS en América Latina estuvieron alineadas a

los ODS 3, 4 y 8; en África a los ODS 1, 2 y 11; y en Asia y Europa al 3, 8 y 13, así,

teniendo en cuenta la emergencia sanitaria mencionada, fueron gestionadas experiencias de

CSS de manera remota y virtual a través de seis webinars preparados para ello y de esa

forma continuar con la labor de CSS mientras avanzaba el aislamiento total. De esta forma

durante estas jornadas se logró compartir medidas para mitigar las consecuencias venideras

en materia de salud pública a través de las TIC, medidas sociales, económicas y culturales y

en materia de educación, contribuyendo así al logro de metas de la Agenda. Además, en

estos encuentros que hacen parte del intercambio Sur-Sur se logró contar con el interés de

los países de Trinidad y Tobago, Paraguay y Perú para iniciar con la exploración de nuevas

iniciativas para trabajo conjunto a futuro (APC, 2021).

En consecuencia, para el año 2021 incrementó el número de iniciativas totales,

evidenciando un progreso significativo en el número de iniciativas, pasando de 102 en el


año 2020 a 160 para el año 2021, con 145 proyectos y 15 acciones. De estas, 108 fueron en

modalidad bilateral, 12 regionales y 6 triangulares (APC, 2021a)

Ver distribución porcentual en Figura 5.

Figura 5

Distribución porcentual por modalidad empleada en las iniciativas ejecutadas en el año


2021

5%
10%

Bilateral
Regional
Truiangular

85%
Fuente: Elaboración propia con datos de (APC, 2021a)

Por otro lado, la Cooperación Triangular se destacó como un tipo de

Cooperación Internacional relevante para Colombia en ese año, pues se finiquitaron

proyectos bajo esta modalidad con países de América Latina y con un socio de Asia, a fin

de fortalecer las capacidades productivas, la erradicación o disminución de cultivos ilícitos,

el estado de derecho y la inclusión de personas con discapacidad auditiva, de hecho, Asia es

la segunda región de la cual Colombia recibe más proyectos o acciones de cooperación,

seguida de América Latina (APC, 2021a).

Por su parte, Colombia bajo el rol de receptor participó en 22 iniciativas de CSS, lo

que representó el 17% de las participaciones totales, frente al 40% como oferente y el 43%

en doble vía. Cabe anotar que en estos intercambios estuvieron involucradas un poco más
de 90 entidades colombianas, participando en al menos una de estas iniciativas, además de

que el 79,3% estuvo dando en América Latina y el Caribe, mientras que el 20,7% incluía

Asia, África, Eurasia y varias regiones. Ver Figura 6.

Figura 6

Iniciativas de CSS gestionadas por continente en el año 2021

120 100%
100 80%
80
60%
60
40%
40
20 20%
0 0%
América
Varias
Latina y el Asia Africa Eurasia
regiones
Caribe
#Iniciativas 100 14 10 1 1
% 79,37% 11,11% 7,94% 0,79% 1%

#Iniciativas %

Fuente: Elaboración propia con datos del informe Análisis de la Cooperación Internacional

en Colombia, 2021 por APC-Colombia.

De igual manera, es indispensable resaltar que de los proyectos gestionados durante

este mismo año, el 99,44% se encontraban alineados con al menos uno de los ODS, siendo

uno de los más destacados el ODS 8, Crecimiento económico inclusivo y sostenible, el

empleo y el trabajo decente para todos al contar con un 17% de alineación, frente al ODS 4

con un 13,82% y el ODS 11 con un 12,5% (APC, 2021a)

Finalmente, posterior a la presentación de los datos se puede observar que si bien

Colombia se ha posicionado como agente oferente de CSS, compartiendo su experiencia en

los casos de éxitos con otros países en desarrollo de América Latina y el Caribe, lo cierto es

que aunque su participación como Estado receptor ha tendido a la baja, todos los proyectos
recibidos han estado alineados con los ODS, y esto, resulta trascendental al observar las

prioridades nacionales en Cooperación Internacional establecidas en Colombia, pues la

Estabilización territorial, el Desarrollo Rural, la Conservación y sostenibilidad ambiental, el

Emprendimiento y Economía Naranja, y el Fenómeno migratorio han tendido a

comportamiento diferentes a la hora de la recepción de ayudas de las diversas modalidades

de cooperación (Ministerio de Relaciones Exteriores, APC Colombia & Departamento Nacional de

Planeación, 2019)

En este sentido, aunque el país haya definido las pautas para la gestión de

demanda o recepción de CI, el grado de aporte de AOD, o CSS diferirá en la medida que

los Estados cooperantes cuenten con la experiencia y el recurso técnico, humano y

financiero para ser compartido, situación observada en el informe de (APC-Colombia,

2022) donde se demuestra que Colombia recibió amplio apoyo internacional en proyectos

para el fenómeno migratorio con un 31%, y para la estabilización de paz en un 26%, frente

a un 3% de aportes para el emprendimiento y la economía naranja.

De ahí que se hace relevante considerar que tanto el comportamiento como el

objetivo de la cooperación recibida será variable año tras año y no podrá ser controlada o

intervenida por el país receptor, sin embargo, pese a que la ayuda pudiera no estar orientada

a la meta u objetivo de los ODS priorizados nacionalmente en la medida esperada, siempre

resultará beneficioso para el país al complementar los recursos y conocimientos del mismo

en la materia elegida, independientemente del grado de aportación, demostrando de esta

manera que los procesos de cooperación proveen transferencias capaces de generar mejoras

sociales y multidimensionales (Muhr, 2016).

De ahí que, aunque los resultados de los procesos de CSS difieran de lo esperado,

siempre serán considerados un acto de solidaridad entre países de características similares


(Mawdsley, 2018) y complementarán las medidas nacionales establecidas con miras al

desarrollo sostenible como una lucha unificada por las necesidades y aspiraciones de todos

los pueblos (Sauvant, 1981).

4.2 Crecimiento económico

Bajo la nueva concepción de desarrollo en la que predomina la sostenibilidad, y en

la que se reconoce el crecimiento económico como uno de los medios para lograr un mayor

bienestar social, la aceptación de la agenda internacional 2030 por parte de los países,

otorgó nuevos compromisos para los años comprendidos entre el 2015 y el 2030

implicando el diseño de políticas para su implementación y la creación de indicadores para

su medición a fin de promover la rendición de cuentas y poder hacer un seguimiento

periódico de las acciones adelantadas y los resultados obtenidos de acuerdo con las metas

nacionales establecidas (Consejo Nacional de Política Económica y Social, 2018).

De esta forma, los ODS presentaron una agenda regulatoria a largo plazo integrada e

interrelacionada con las agendas nacionales en curso en Colombia, coincidiendo el 86% de

las metas de los ODS con acciones políticas públicas de agendas como las de Paz,

Crecimiento Verde, el acceso a la OCDE, y finalmente con el Plan Nacional de Desarrollo,

PND al año 2017 (Castro González, 2017). Cabe aclarar que, del total de 169 metas de los

ODS y 232 indicadores establecidos en la agenda internacional, después de la participación

de personal de entidades del Gobierno Nacional en reuniones programadas por el Consejo

Nacional de Política Económica y Social, se establecieron 161 indicadores para medir el

avance del país en el logro de los ODS (Consejo Nacional de Política Económica y Social,

2018).
En este sentido, dada la importancia de la gestión institucional necesaria para

cumplir con dichos objetivos, se creó la "Comisión Interinstitucional de Alto Nivel para el

alistamiento y efectiva implementación de la Agenda de Desarrollo Post 2015 y sus

Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS - (Comisión ODS), mediante el Decreto 280 de

2015" (Consejo Nacional de Política Económica y Social, 2018, p. 13), que de la mano con

otras entidades, adoptó el compromiso de implementación de políticas públicas, así como

su monitoreo frente a las metas trazadas para el 2018 y el 2030.

Ahora bien, de manera específica, en lo que corresponde al crecimiento económico

inclusivo y sostenible, el ODS 8 plantea una clasificación de las metas en tres enfoques, a

saber: crecimiento económico sostenido, crecimiento económico inclusivo, y crecimiento

económico sostenible (Organización Internacional del Trabajo, 2020), por lo que por el

objeto de esta investigación debía estudiarse las metas e indicadores de la clasificación dos

y tres (Ver tabla 7 para conocer clasificación de las metas).

Tabla 7.
Clasificación de las metas incluidas en el ODS 8

Crecimiento económico
Crecimiento económico inclusivo y trabajo Crecimiento
sostenido y desarrollo decente para todos los Sostenible
hombres y mujeres
8.1 Crecimiento del PIB 8.4 Mejorar la
per cápita sostenido eficiencia de los
8.5 Trabajo decente e
(Crecimiento anual del recursos en el
igualdad de remuneración
PIB >7% en los países consumo y la
menos desarrollados) producción
8.2 Diversificar,
8.9 Promover
innovar y mejorar 8.6 Reducir el desempleo
turismo sostenible
la productividad juvenil
y beneficioso
económica
8.3 Promover políticas
para apoyar la 8.7 Poner fin a la
creación de empleo y esclavitud moderna, la
el crecimiento de las trata y el trabajo infantil
empresas
8.10 Fortalecer la 8.8 Derechos laborales
capacidad de las universales y entornos de
instituciones financieras trabajos seguros
nacionales
8.b Para 2020, desarrollar y
8.a Aumentar el apoyo poner en práctica una
de la ayuda para el estrategia global para el
comercio a los países en empleo juvenil e implementar
desarrollo el Pacto Mundial para el
Empleo de la OIT

Fuente: Elaboración propia con datos de Fedesarrollo (2019), Organización Internacional


del Trabajo (2020).

Sin embargo, considerando las fuentes teóricas y la disponibilidad de los datos, en

este apartado se estudian las siguientes dimensiones, metas e indicadores del crecimiento

económico:

Tabla 8.

Dimensiones, metas e indicadores del crecimiento económico abordados en la

investigación

Clasificación Meta Indicador


8.2 Diversificar,
Crecimiento Tasa de crecimiento anual del PIB
innovar y mejorar
económico real por persona empleada (PPA
la productividad
sostenido y constantes)
económica
desarrollo
8.3 Promover políticas
(Organización
para apoyar la Proporción de empleo informal en el
Internacional
creación de empleo y sector no agrícola, desglosada por
del Trabajo,
el crecimiento de las sexo
2020)
empresas
8.5 Trabajo decente e
Crecimiento Tasa de desempleo
igualdad de remuneración
económico
Inclusivo y Proporción de jóvenes (entre 15 y 24
8.6 Reducir el desempleo
trabajo años) que no cursan estudios, no están
juvenil
decente para empleados ni reciben capacitación
todos los 8.7 Poner fin a la
hombres y esclavitud moderna, la Tasa de trabajo infantil
mujeres trata y el trabajo infantil
(Organización 8.8 Derechos laborales Porcentaje de población ocupada
Internacional universales y entornos de afiliada a Administradora de Riesgos
trabajos seguros Laborales
del Trabajo, 8.b Para 2020, desarrollar
2020) y poner en práctica
una estrategia global
Implementación de una estrategia
para el empleo juvenil
nacional para el empleo juvenil
e implementar el Pacto
Mundial para el Empleo
de la OIT
Crecimiento
- Participación del valor agregado
Sostenible
8.9 Promover turístico
(Organización
turismo sostenible - Proporción de empleos en el sector
Internacional
y beneficioso del turismo sostenible respecto del
del Trabajo,
total de empleos del turismo
2020)

Fuente: Elaboración propia (2022).

4.2.1 Crecimiento económico sostenido y desarrollo

4.2.1.1 Tasa de crecimiento anual del PIB real por persona empleada (PPA

constantes)

La Tasa de crecimiento anual del PIB real por persona empleada (PPA constantes)

en los ODS representa el nivel de productividad de la economía, por lo que su porcentaje

indica la medida de la diversificación, modernización e innovación, representando a su vez

el crecimiento de la productividad laboral. Por otro lado, el indicador guarda estrecha

relación con el ODS 1, erradicación del hambre, y el ODS 2, salud y bienestar, ya que

mejoras tanto en el PIB como en la productividad, son necesarias para reducir estas

problemáticas (Organización Internacional del Trabajo, 2020).

En el caso de Colombia, la Comisión ODS propuso una meta de 1,5% a 2018 y de

3,0% a 2030, partiendo de una base de 0,6% en 2015 (Departamento Nacional de

Planeación, 2018). Sin embargo, el comportamiento fue superior al esperado entre los años

2019 y 2020, con una tasa de 3,6% y 4,5% respectivamente, mientras que para el 2021 la

tasa pasó a 2,3%. Con este panorama, se puede afirmar entonces que el país experimentó un
crecimiento constante de la productividad entre el año 2018 y 2020, lo que permitió que

pese al retroceso del 2021 la tasa no esté muy lejos de lo proyectado al 2030 (Ver figura 7).

Por lo tanto, se hace necesaria la implementación y continuación de medidas que garanticen

la sostenibilidad de la productividad, a fin de aumentar la tasa.

Figura 7.

Tasa de crecimiento anual del PIB real por persona empleada (en USD constantes de

2010) entre 2016 y 2021

5,0% 4,5%
3,6%
4,0%
3,0% 2,3%
Tasa (%)

2,0% 1,4%
1,1%
1,0%
-0,4%
0,0%
-1,0% 2016 2017 2018 2019 2020 2021
Período

Fuente: Elaboración propia con datos de CEPAL - ONU (2022)

Por otro lado, cabe resaltar que, pese a la utilización de la tasa de crecimiento anual del PIB

real como unidad de medida de la productividad, organismos internacionales como la OIT,

cuestionan su uso considerando que este indicador no proporciona información precisa del

impacto de la diversificación e innovación sobre la productividad total, por lo que sus

resultados podrían ser cuestionables (Organización Internacional del Trabajo, 2020).

4.2.1.2 Proporción de empleo informal en el sector no agrícola, desglosada por

sexo
A nivel internacional el empleo informal sigue siendo una realidad preocupante,

pues representa a los trabajadores y actividades que operan fuera del marco legal y, por

ende, la exposición a los riesgos de protección social que trae consigo la exclusión del

sistema económico formal (Loayza, 2020). Además, la ausencia de garantías legales no solo

expone a la persona empleada, sino que afecta la productividad del trabajo, generando

mayor retraso económico por la ausencia de mejora tecnológica o procesos de innovación,

características propias de las actividades informales (Rai et al., 2019). En este sentido, la

economía y el empleo informal no solo afecta el cálculo real del Producto Interno Bruto,

PIB, sino que somete a una vulneración constante de derechos al individuo (Martínez Prats et

al., 2022).

Partiendo de esto, en la Figura 8 se puede evidenciar que en Colombia la tasa de

informalidad entre los años 2016 y 2019 fue superior al 50%, lo que implica que el

desarrollo de las actividades productivas informales ha sido muy alto en el país, por lo que

la población empleada en estas condiciones no gozaba de trabajo decente y el Estado no

proporcionaba las garantías necesarias para la promoción de actividades productivas dentro

del marco legal, afectando el surgimiento y crecimiento de MiPymes e incluso el acceso a

servicios financieros (Fedesarrollo, 2019), lo que resulta grave considerando que la

economía estructural plantea la necesidad de una transformación productiva en la que

tienen lugar "una política macroeconómica adecuada y favorable al empleo y unas

condiciones económicas estables, es la clave para promover un crecimiento más rápido en

el mundo en desarrollo" (Ocampo, Rada y Taylor, 2009; Ocampo, 2016; Nübler, 2018,

como se citó en Organización Internacional del Trabajo (2020)).


Figura 8
Proporción de empleo informal en el sector no agrícola, desglosada por sexo entre los
años 2016 y 2021

70,0%
60,0%
50,0%
Tasa (%)

40,0%
30,0%
20,0%
10,0%
0,0%
2016 2017 2018 2019 2020 2021
Proporción de empleo informal en
el sector no agrícola, desglosada 60,0% 59,3% 59,3% 59,7% 46,60% 48,10%
por sexo femenino
Proporción de empleo informal en
el sector no agrícola, desglosada 55,1% 54,6% 55,5% 55,2% 46,00% 45,90%
por sexo masculino
Proporción de empleo informal en
el sector no agrícola, por ambos 57,4% 56,8% 57,3% 57,3% 46,30% 46,90%
sexos

Fuente: Elaboración propia con datos de CEPAL - ONU (2022)

Por otro lado, si bien el país experimentó altas tasas de informalidad entre el año

2016 y 2019, para el año 2020 y 2021 se ha experimentado una representativa reducción,

llegando a ser de 46,3% y 46,9% respectivamente. De ahí que en este último período

Colombia estuviera más cerca de las metas de formalidad laboral, donde se propone un

52% a 2018 y un 60% a 2030, lo que se traduce en un 48% de informalidad a 2018 y 40% a

2030 (Departamento Nacional de Planeación, 2018). En consecuencia, estas mejoras

representan "la existencia de instituciones eficaces e inclusivas que benefician a toda la

sociedad y que son esenciales para promover la innovación y la creatividad (Acemoglu y

Robinson, 2012, como se citó en Organización Internacional del Trabajo (2020)), además

de evidenciar la creación de condiciones justas y equitativas tanto para el empleado, que

ahora goza de acceso a protección social, como para las empresas, pues pueden acceder a
servicios financieros y acompañamientos para la mejora de la productividad (Martínez

Prats et al., 2022).

4.2.2 Crecimiento económico Inclusivo y trabajo decente para todos los

hombres y mujeres

4.2.2.1 Tasa de desempleo

El empleo decente, pleno y productivo es un derecho de todas las mujeres y

hombres, por lo tanto, la inclusión de ambos sexos, al igual que la población joven o con

discapacidad parte del principio de igualdad, en consecuencia el Estado, como institución

garante de derecho debe velar por la implementación de medidas capaces de mantener y

fomentar la demanda laboral en condiciones legales a fin de proporcionar nuevas

incorporaciones a la fuerza de trabajo, logrando la generación de los recursos económicos

necesarios para el mejoramiento de las condiciones de bienestar social de los ciudadanos

(Organización Internacional del Trabajo, 2020).

En este punto se habla entonces de dos elementos trascendentales, el primero, el

tener un empleo, y el segundo tener un trabajo decente, pues como se mencionó antes en el

apartado 4.2.1.2, la clave radica en la legalidad del trabajo, pues es esta quien propicia las

garantías de protección social del individuo. Sin embargo, cuando no se tiene un empleo la

vulnerabilidad de la población es mayor, generando hambre (ODS 2), afectando la salud y

bienestar (ODS 3) y aumentando la pobreza (ODS 1) (Organización Internacional del

Trabajo, 2020).

Sobre esto, en los últimos años Colombia ha presentado una tendencia al aumento

del desempleo, pasando de 9,2% en 2016 a 15,9% en 2020 (ver figura 9), evidenciando el

camino que aún resta en el país en materia laboral. Por otro lado, de los resultados
obtenidos, también se puede observar que la tasa de desempleo es mayor en las mujeres que

en los hombres con al menos un 4% de diferencia, y que al igual que la tasa general, esta ha

ido en aumento, incluso en un porcentaje superior de la tasa general, pasando de 12,0% en

2016 a 20,4% en el año 2020, es decir, un incremento de 8,4%, mientras que en el sexo

masculino el incremento solo fue del 5,6% en el mismo período (Departamento Nacional de

Planeación, 2021).

Figura 9.
Tasa de desempleo en Colombia entre 2016 y 2021 desglosada por sexo

25,0%
20,4%
20,0%
13,6% 15,9%
12,7%
Tasa (%)

15,0% 12,0% 12,3%


10,5%
10,0% 9,2% 9,4% 9,7% 12,7%

5,0% 7,4% 8,2%


7,1% 7,2%

0,0%
2016 2017 2018 2019 2020
Período

Tasa de desempleo Tasa de desempleo Tasa de desempleo


(%) general (%) sexo femenino (%) sexo masculino

Fuente: Elaboración propia con datos del Departamento Nacional de Planeación (2021).
Nota: No hay información correspondiente al año 2021.

Con este panorama, hay que destacar que aunque en la mayoría de países las tasas

de desempleo de las mujeres son más altas que la de los hombres, se hace indispensable la

adopción de medidas que velen por reducir la brecha laboral de género en Colombia, al

igual que la implementación de mecanismos institucionales que promuevan la

consolidación de las pequeñas y medianas empresas, y la creación de las mismas a fin de

aumentar la oferta de empleos y con ello, reducir no solo la tasa de desempleo general del

país, sino también la exposición a las condiciones precarias de bienestar de los ciudadanos
que aún no pueden salir de la pobreza por la ausencia de un empleo que otorgue fuentes de

ingresos legales (Organización Internacional del Trabajo, 2020).

4.2.2.2 Proporción de jóvenes (entre 15 y 24 años) que no cursan estudios, no

están empleados ni reciben capacitación

Según la Organización Internacional del Trabajo (2020) la trascendencia de reducir

de manera significativa el número de jóvenes que no cuenta con empleo y no cursan

estudios ni reciben capacitación, radica en que no habría oportunidades de empleo

adecuadas para las próximas generaciones de trabajadores, ya que estos no tendrían las

competencias demandadas por el mercado laboral.

Dada la trascendencia, Colombia estableció la meta de que al año 2018 la población

entre 15 y 24 años sin estudio o empleo fuera del 20%, y a 2030 de 15%, sin embargo,

como se observa en la Figura 10, la tendencia de este indicador ha sido al aumento desde el

2016, provocando que la meta establecida de 20% para 2018 no se cumpliese

(Departamento Nacional de Planeación, 2021). En este sentido se requiere entonces la

implementación de medidas nacionales que oferten la formación en las habilidades que

demanda el mercado laboral, además de políticas de primer empleo, coordinando de esta

manera el sistema educativo con la fuerza de trabajo nacional para generar nuevas

oportunidades de ocupación (Fedesarrollo, 2019) y garantizar el bienestar de los

colombianos en el mediano plazo (Departamento Nacional de Planeación, 2021b).


Figura 10.

Proporción de jóvenes que no cursaban estudios, no estaban empleados ni recibían

capacitación en Colombia entre 2016 y 2020

35,0%
29,1%
30,0%
22,9% 23,9%
25,0% 21,2% 21,9%
Tasa (%)

20,0%

15,0%

10,0%

5,0%

0,0%
2016 2017 2018 2019 2020
Período

Nota: La fuente no reporta información correspondiente al año 2021. Elaboración propia

con datos del Departamento Nacional de Planeación (2021).

4.2.2.3 Tasa de trabajo infantil

El Departamento Nacional de Planeación (2021b) señala en su Reporte Nacional

Voluntario que el crecimiento económico inclusivo y sostenible implica también la

eliminación de las formas de trabajo forzoso e infantil como una forma de respeto a los

derechos fundamentales. De esta forma, tal objetivo demanda un accionar político amplio y

multidimensional para el desarrollo de la niñez, lo que llevó en Colombia a la

implementación del Sistema de Información Integrado para el Registro y la Erradicación

del Trabajo Infantil y sus Peores Formas, SIRITI, permitiendo el "monitoreo y control de

las acciones que realizan las gobernaciones y las alcaldías en sus territorios para erradicar el
trabajo infantil" (Departamento Nacional de Planeación, 2021b, p. 45), logrando una

importante disminución al pasar de 7,8% en 2016 a 4,67% en 2020, superando la meta

nacional de 2018 y 2030, pues estas se había trazado en 7,9% y 6,0% respectivamente,

como se puede observar en la Figura 11.

Figura 11.

Tasa de trabajo infantil en Colombia entre 2016 y 2020

9,0%
7,8%
8,0% 7,3%
7,0% 5,9%
6,0% 5,37%
4,67%
Tasa (%)

5,0%
4,0%
3,0%
2,0%
1,0%
0,0%
2016 2017 2018 2019 2020
Período

Nota: No se reporta información correspondiente al año 2021. Fuente: Elaboración propia

con datos del Departamento Nacional de Planeación (2021a, 2021b).

4.2.2.4 Porcentaje de población ocupada afiliada a Administradora de Riesgos

Laborales

Según la Organización Internacional del Trabajo (2020) " El control de la seguridad

en los lugares de trabajo en todo el mundo implica la medición de las tasas de frecuencia de

lesiones ocupacionales mortales y no mortales" (p. 24) como un mecanismo para la


protección de los derechos en entornos laborales sin riesgos, a fin de preservar la salud de

los trabajadores. En este sentido, mejoras en el indicador demostraría en compromiso con la

salud y seguridad por parte de las empresas y la capacidad institucional del Estado para

garantizar el cuidado de la fuerza de trabajo.

En esta medida, en Colombia los reportes indican que el 86,5% de las empresas han

implementado sistemas para la gestión de la seguridad y salud en el trabajo (Departamento

Nacional de Planeación, 2021b) y una reducción en las tasas de accidentes a 2018, al igual

que reportan un aumento en el porcentaje de la población ocupada afiliada a las

Administradoras de Riesgos Laborales, ARL (Fedesarrollo, 2019). Sobre esto último, cabe

resaltar que a pesar de que la meta 8.8 del ODS 8 plantea dos tipos de indicadores distintos,

en Colombia la medición de avance en esta meta está representada por el Porcentaje de

población ocupada afiliada a las ARL,lo que permite identificar el progreso solo de los

trabajadores formales(Organización Internacional del Trabajo, 2020).

En todo caso, la Comisión ODS de Colombia estableció para este indicador la meta

de 37,1% a 2018, y 48,0% a 2030, y aunque en el año 2018 la meta no fue alcanzada, al año

2019 se logró llegar a 37,5%, como se puede observar en la figura 12. Evidenciando la

paulatina mejora del indicador.


Figura 12.

Porcentaje de población ocupada afiliada a ARL en Colombia entre 2016 y 2019

38,0% 37,5%
37,5%
37,0% 36,7%
36,5%
36,5%
35,8%
%

36,0%
35,5%
35,0%
34,5%
2016 2017 2018 2019
Período

Nota: El indicador en la CEPAL no reporta información, y la Comisión de los ODS en

Colombia mide la meta 8.8 según los derechos laborales universales y entornos de trabajo

seguros. En este sentido, el indicador tiene en cuenta la población ocupada afiliada a

Administradora de Riesgos Laborales, respecto al total de población ocupada.

Fuente: Elaboración propia con datos del Departamento Nacional de Planeación (2021a).

4.2.2.5 Implementación de una estrategia nacional para el empleo juvenil

Este indicador de crecimiento económico inclusivo y trabajo decente parte de la

base de la existencia de una estrategia nacional orientada al empleo juvenil, ya sea de forma

independiente o como un componente de otras estrategias nacionales, y su medición fue

determinada en 2018 en la 20.ª Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo

mediante la asignación de un valor entre 0 y 3, donde 0 indica que el país no ha

implementado o ejecutado estrategias nacionales con este fin, mientras que la clasificación
de 3 representa que sí se han implementado políticas para el empleo juvenil (Organización

Internacional del Trabajo, 2020).

En el caso de Colombia el Observatorio de avance de ODS de la CEPAL (2022)

reporta la calificación de 3 para el año 2019, 2020 y 2021, indicando que el país sí se han

desarrollado políticas económicas, sociales y laborales para la promoción del empleo joven

tanto en la calidad de este, como en la oferta y demanda de mano de obra de la población

entre 15 y 24 años.

4.2.3 Crecimiento Sostenible

4.2.3.1 Participación del valor agregado turístico

Este indicador porcentual representa:

"El PIB directo del turismo (TDGDP) se define como la suma de la parte del valor

añadido bruto (a precios básicos) generada por todas las industrias en respuesta al

consumo de turismo interno más el importe de los impuestos netos sobre los

productos y las importaciones incluidos en el valor de este gasto a precios de los

compradores" (CEPAL - ONU, 2022, sec. 8.9.1).

Sobre este, el gobierno colombiano ha implementado diversas estrategias para la

atracción de inversión extranjera de base sostenible, considerando el desarrollo a partir de

alternativas como el turismo. En este sentido se estableció la meta de 1,45% para 2018 y de

1,56% para el 2030 teniendo en cuenta el comportamiento histórico de esta cuenta satélite

dentro del PIB (Departamento Nacional de Planeación, 2018, 2021b).


Sin embargo, como se puede ver en la figura 13, aunque el comportamiento entre el

año 2016 y 2019 fue superior al esperado, llegando a 2,6% en 2018, para el año 2020 cayó

a 1,0% (CEPAL - ONU, 2022) debido a sucesos internacionales como la pandemia del

COVID-19 por el que la afectación fue de escala mundial y nacional (Cabello Beltrán &

Pulido Arbeláez, 2020). Por otro lado, si bien a la fecha no se reportan los datos en las fuentes

institucionales, se reconoce una posible recuperación de este sector posterior a la pandemia

(Camacho & Vanegas, 2020).

Figura 13

Participación del valor agregado turístico en Colombia entre 2016 y 2020

3,0% 2,8%
2,6%
2,5%
2,1% 2,1%
2,0%

1,5%
%

1,0%
1,0%

0,5%

0,0%
2016 2017 2018 2019 2020
Período

Fuente: Elaboración propia con datos de (CEPAL - ONU, 2022).


4.2.3.2 Proporción de empleos en el sector del turismo sostenible respecto del total de

empleos del turismo

Este indicador permite conocer el porcentaje de la población ocupada en actividades

relacionadas con el turismo respecto a la población total (Departamento Nacional de

Planeación, 2018) y se contempla como una alternativa para la creación de nuevos empleos

y crecimiento económico sectorial por la integración de la Agenda 2030 con la Política de

Crecimiento Verde y el PND 2018-2022.

De igual manera, aunque la Comisión ODS estableció la meta de 8,6% para 2018 y

10,8% para 2030 (Departamento Nacional de Planeación, 2018), los reportes oficiales solo

registran datos de los años 2016, 2017 y 2018. Sobre esto, cabe resaltar que la meta fue

superada por 0,2% en el 2018, con lo que se puede identificar un paulatino crecimiento en

el personal ocupado formal en este sector económico cada vez más explorado. Ver figura

14.

Figura 14.

Proporción de empleos en el sector del turismo sostenible en Colombia entre 2016 y 2018.

10,0%
9,5%
8,8%
9,0% 8,5%
8,5% 8,2%
%

8,0%
7,5%
7,0%
2016 2017 2018
Período

Fuente: Elaboración propia con datos del Departamento Nacional de Planeación (2021a).
Finalmente, después de la revisión de los indicadores de las dimensiones del

crecimiento económico, se puede afirmar que dicho desarrollo es un proceso dinámico e

interdependiente de las políticas macroeconómicas y sectoriales propuestas por el Estado,

en las que se deben considerar las competencias, los salarios, la tecnología y la innovación

como elementos fundamentales regidos por el principio de sostenibilidad. En esta medida,

el establecimiento de metas e indicadores en la Agenda 2030 como pautas para los

gobiernos, conlleva a un recordatorio vinculante de las normas e iniciativas internacionales

que propician el desarrollo siempre y cuando se tomen medidas nacionales en esa línea. Por

tanto, el Estado colombiano debe seguir creando, implementando y combinando

mecanismos institucionales acordes a las normas internacionales del trabajo, que son el

medio para garantizar el cumplimiento de los derechos a los que la ciudadanía tiene lugar.

Por otro lado, aunque el país estableció la Comisión de los ODS en compañía de

otras 6 instituciones e identificó indicadores, al igual que definió la entidad líder y

acompañante encargadas de su gestión y seguimiento, lo cierto es que de los nueve

indicadores evaluados, a 2018 solo 4 habían alcanzado o superado la meta, mientras que los

otros cinco experimentaban un resultado negativo o inferior al año de corte para evaluación.

Sin embargo, pese a este comportamiento, se pudo evidenciar un constante y

paulatino acercamiento a los objetivos nacionales en materia de crecimiento económico

bajo los indicadores del ODS 8, de este comportamiento también cabe resaltar que la

pandemia del COVID-19 junto con otros factores sí tuvo repercusiones en estos objetivos

ya que para el período 2020 y 2021 los indicadores experimentaron significativos

retrocesos.

Por último, se hace hincapié en la trascendencia de la adaptación de los indicadores

del crecimiento económico establecidos en el ODS 8 a la política nacional colombiana,


considerando la capacidad institucional para el diseño e implementación de las mismas,

evidenciando un sistema robustecido del Departamento Nacional de Planeación para

adaptar los indicadores, pero también la existencia de significativas limitaciones en el

seguimiento y reporte de los resultados actualizados de los mismos, situación que aunque se

ha mejorado significativamente, se viene presentando desde la implementación de los

ODM.

De esta manera se contempla la necesidad de instaurar mecanismos eficaces de

seguimiento y dialogo no solo entre los entes públicos sino también entre la ciudadanía,

esto a fin de identificar otras alternativas para el diseño e implementación de políticas más

efectivas a partir de la consideración de todos los elementos que impulsan el alcance del

ODS 8. Sobre esto, la Organización Internacional del Trabajo (2020) propone una

articulación entre las políticas nacionales de empleo, que comprenden los indicadores 8.2,

8.3, 8.5, 8.6, y 8.9; junto con las Normas del trabajo e instituciones laborales con los

indicadores 8.7, y 8.8, pues de esta manera se podría "aumentar la inversión, la innovación

y los ingresos provenientes del trabajo y la demanda agregada, al tiempo que se promueve

la inclusión y se evita la degradación del medio ambiente" (p. 58), lo que según el modelo

en espiral de políticas promovería el crecimiento económico sostenido, inclusivo y

sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, ODS 8.

4.3 Efectos de la Cooperación Sur-Sur en el Crecimiento económico colombiano

Después de la revisión teórica y el análisis de los reportes institucionales de ambas

variables se pudo establecer que la Cooperación Sur-Sur como modalidad de ayuda


horizontal ha cumplido en cada una de las iniciativas, independientemente del rol, con los

principios de reciprocidad, horizontalidad y responsabilidad compartida (Molinari et al.,

2022), aportando de manera significativa al posicionamiento de los países de Latinoamérica

y el Caribe en el escenario internacional.

En el caso de Colombia, dado al crecimiento del país en los últimos años en

diversos factores del desarrollo, se ha posicionado como agente activo en la oferta de CSS

desde su aprendizaje y experiencia nacional en temas como la Desmovilización y

Reintegración (DDR), la salud, y la formación técnica profesional y vocacional (Cancillería

de Colombia, s.f.), lo que permite afirmar que entre mayor sea el progreso del país, mayor

será su grado de participación en iniciativas de cooperación. En esta media, se podría inferir

entonces que la implementación de medidas exitosas en materia de crecimiento económico

a futuro, podrían ser ofertadas en la CSS para su replicación.

Ahora, si bien los datos de las intervenciones de AOD y CSS recibidas por el país

demostraron su alineación con los ODS, y en particular con el ODS 8, crecimiento

económico y trabajo decente, lo cierto es que estos valores no hacen parte del registro

nacional macro y quedaron a disposición de la Secretaría Técnica de los ODS (Consejo

Nacional de Política Económica y Social, 2018), por lo que aunque se conozca el número

de proyectos, acciones y la cantidad de recursos invertidos en iniciativas para el

fortalecimiento económico, realmente se desconoce el impacto dentro de los datos formales

de la economía.

Con esto, no se quiere decir que las iniciativas de CSS ejecutadas no tengan efectos

positivos sobre los indicadores de los ODS con los que estuvieran alineados, sin embargo,

al no registrar información precisa de por lo menos el número de beneficiarios en estas

intervenciones, no se puede establecer cuantitativamente la dimensión de sus efectos.


Sobre esto, cabe destacar que, aunque a nivel nacional la Agencia Presidencial de

Cooperación Internacional de Colombia cuente con un sistema robustecido y de calidad

referente para otros países del Sur, también es cierto que la información sobre los

resultados de la iniciativa no es pública, por lo que el rastreo de la información para

determinar sus efectos es muy limitado. En esta medida, sale a relucir una problemática

constante en materia institucional y política, como lo es el seguimiento, monitoreo y

evaluación de las iniciativas ejecutadas como componente primordial para garantizar la

efectividad de las medidas presentes y futuras.

Por otro lado, aunque inicialmente se planteó en esta investigación la necesidad de

priorización de las iniciativas de CSS a recibir según los requerimientos nacionales, se

logró comprobar que el país sí estableció cinco líneas de priorización para la demanda de

iniciativas de CSS, en la que una de ellas era el Emprendimiento y la Economía Naranja

(Blum De Barberi et al., n.d.) ( Relaciones Exteriores de Colombia, 2019), no obstante, la

oferta de los demás países en esta priorización no depende de Colombia, por lo que el flujo

de cooperación queda sujeto a que los Estados cooperantes cuenten con la experiencia y el

recurso técnico, humano y financiero para ser compartido, lo que permite afirmar que el

comportamiento será variable cada año y dependerá también de otros factores externos,

como lo vivido con el COVID-19 (APC-Colombia, 2022), pero independientemente de

este, siempre será beneficiario para el país receptor, aunque reste todavía conocer el efecto

cuantitativo dentro de los indicadores nacionales del ODS 8.

En contraste con este panorama, se evidenció que el crecimiento económico

inclusivo y sostenible sí cuenta con indicadores de medida y metas nacionales a corte de

2018 y 2030 según las pautas establecidas en la Agenda 2030, y que también están

dimensionadas y reguladas por la Organización Internacional del Trabajo (2020), por lo


tanto, todos los factores relacionados con este tales como las competencias, los salarios, la

tecnología, la productividad, y la innovación están regidos por el principio de

sostenibilidad.

Sobre esto, cabe recalcar que los resultados en el nivel de avance respecto a la meta

estuvieron divididos en dos líneas, la primera, aquellos indicadores que a 2018 no

presentaron cumplimiento de la meta, y la segunda, aquellos que sí, sin embargo, de los

nueve indicadores evaluados, solo cuatro tuvieron este comportamiento, por lo que según el

modelo espiral de políticas de la OIT (2020) el crecimiento económico sostenido, inclusivo

y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, representados

con el ODS 8, estaría experimentando un lento crecimiento pues se presentan deficiencias

tanto en el componente de las políticas nacionales de empleo y en el componente de las

normas del trabajo e instituciones laborales.

En consecuencia, un crecimiento económico lento implica también, junto con otras

variables, un bienestar social limitado, por lo que indicadores de las metas del ODS 8

relacionados con la educación, el empleo informal, el desempleo, el trabajo infantil y

forzoso, la productividad, o un entorno de trabajo seguro, representan el grado de bienestar

social del país (Litwiński, 2017) en la creciente y predominante teoría del desarrollo

humanitarista. Así, el cuidado del capital humano bajo programas de protección social

continúa siendo prioridad nacional en Colombia (Lambrechts Maarten & Stacy Brian, 2020).

Por lo que, finalmente se comprueba que en el país se requiere la continuación de las

medidas políticas adoptadas que han demostrado resultados satisfactorios, y la búsqueda de

instrumentos complementarios que permitan el logro de los objetivos trazados, de esta

forma el conocimiento del número de beneficiarios de la intervenciones de CSS y el

resultado de las medidas adoptadas, podría potenciar el crecimiento económico inclusivo y


sostenible, siempre y cuando los estados oferentes cuenten con las capacidades para dicha

oferta, mientras que Colombia establece el monitoreo y evaluación de las medidas

implementadas a fin de buscar su replicación en otras áreas.

Conclusión

Con el propósito de responder al problema de esta investigación que llevó a la

formulación de unos objetivos, se realizó un estudio cuantitativo con un nivel descriptivo y

diseño documental que permitió determinar coincidencias teóricas de los elementos de

estudio mediante la medición de sus aspectos más relevantes y acordes a la temática,

estudiando también su comportamiento dentro del periodo estipulado, caracterizando así a

la CSS y el estado del ODS 8 proveyendo información a partir del análisis de artículos de

alto impacto, libros, reportes, informes y registros de instituciones internacionales y

organismos públicos.

Después de un recorrido por el periodo comprendido entre el año 2016-2021, se

pudo identificar que la predominancia del Norte sobre los países del Sur estuvo marcada

por una desigualdad en la que el término Norte o Sur representó por décadas a los países

desarrollados y subdesarrollados respectivamente. Este concepto estuvo arraigado de tal

forma que regía el accionar en los proyectos conjuntos, llegando finalmente a un estado de

subordinación o de más beneficio otorgado en este caso a los países desarrollados, pues un

país con un mayor avance técnico y un constante crecimiento industrial cumpliría el rol de

ayudador a aquel país con industrialización o capital menor, esto condenaba al país menos

favorecido ocasionando dependencia y retroceso en los objetivos propuestos para el

desarrollo, no cumpliendo así con la naturaleza propia de la cooperación.


Sin embargo, la realidad es que este concepto sigue experimentando

transformaciones gracias a que los países del Sur han logrado aumentar su participación

mediante relaciones horizontales, vivenciando solidaridad mutua, horizontalidad y

reciprocidad como elementos claves para llevar a cabo alianzas estratégicas entre el

oferente y el receptor en las que entra en función la modalidad de Cooperación Sur-Sur

respetando la soberanía nacional de las partes, pero generando intercambios y

transformaciones que según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe

aportan al desarrollo ahora compuesto por lo social, económico y ambiental.

Con esto, se puede asegurar que la integración de los Estados construye una

interdependencia que, aunque puede ser riesgosa, también puede traer consigo

oportunidades para promover la gestión de recursos financieros y técnicos que permitan

mejorar los procesos nacionales y aportar al cumplimiento de la Agenda 2030.

De lo anterior, se puede concluir entonces que hubo una participación significativa

de la CSS en el periodo estudiado en el que se resalta el año 2020, puesto que a pesar de la

emergencia sanitaria causada por la pandemia del Covid-19 en la que todos los organismos,

sistemas y ciudadanos se vieron afectados, se reportaron 102 iniciativas de CSS y CTr y se

acogió una nueva práctica de CSS mediante diálogos del Sur dirigidos por APC-Colombia

de manera remota, dejando a su vez interés de generar nuevas iniciativas de intercambio y

de trabajar en aquellas que hasta el momento contaban con un proceso de ejecución

retrasado.

Cabe resaltar que, para el año 2021, el cual fue catalogado como el año de la

reactivación económica, el 99.44% de los proyectos gestionados estaban alineados con

algún ODS dentro de los cuales figuró el ODS 8, Crecimiento económico inclusivo y

sostenible, propiamente estudiado, como uno de los visionados con mayor esmero para
levantar a la nación, por lo que podemos concluir que los proyectos de CSS al igual que los

proyectos de AOD han estado firmemente alineados a la Agenda 2030.

Al mencionar entonces este ODS 8, cabe resaltar que dentro de sus indicadores,

tanto el trabajo decente como el crecimiento económico, potencializan las cadenas globales

y la internacionalización competitiva de las empresas, aportando a la productividad y en

conjunto a la economía, en este sentido, se puede asegurar que dentro del crecimiento

económico el capital humano es relevante, pues es la habilidad intelectual indispensable

para desarrollar los sistemas de producción, por lo que las tasas de actividad laboral junto

con otros elementos, denotan avance en la economía sumando a los beneficios sociales. Por

consiguiente, el crecimiento económico inclusivo y sostenible no solo involucra garantías

económicas, sino una correcta integración de lo económico, social y ambiental en la que la

Cooperación Sur-Sur, a través de proyectos y acciones, de manera indirecta ha promovido

gracias a su práctica complementaria la gestión de recursos tangibles e intangibles, técnicos

y financieros que permiten mejorar los procesos nacionales y vislumbrar una ruta adecuada

de los procesos priorizados a futuro.

Finalmente se hace un llamado a un seguimiento más estructurado y organizado de

los proyectos y acciones de CSS en Colombia, su efecto en la sociedad y cómo aportan al

fortalecimiento del sistema internacional, pues en este marco hemos constatado que la

Cooperación Sur-Sur significa mayor fortaleza, demostrando desde sus inicios que los

países ya venían cooperando entre ellos y en conjunto con múltiples organismos del mundo.

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