GAMETOGÉNESIS:
Es la conversión de las células germinales en gametos masculinos y femeninos.
El desarrollo comienza con la fecundación, proceso por el cual el gameto masculino:
espermatozoide y el femenino: ovocito, se unen para dar origen al cigoto.
Los gametos son derivados de las células germinales que aparecen en la pared del saco vitelino
en la 3ra semana de desarrollo. Estas células emigran hacia las gónadas en desarrollo. Como
preparación para la fecundación, las células germinales siguen la gametogénesis, que incluye
meiosis para reducir el número de cromosomas, y la citodiferenciación para completar su
maduración.
Teoría cromosómica de la herencia:
Los rasgos de un nuevo individuo son determinados por genes específicos presentes en
cromosomas heredados del padre y de la madre.
En las células somáticas, los cromosomas se presentan como 23 pares de homólogos para formar
el número diploide de 46. Hay 22 pares de cromosomas apareados, los autosomas y 1 par de
cromosomas sexuales.
Si este último es XX, individuo es femenino, si es XY, masculino.
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OVOGÉNESIS:
Cuando las células germinales primordiales han alcanzado la gónada genéticamente femenina, se
diferencian en ovogonios. Estas células continúan dividiéndose por mitosis y luego se organizan
en grupos rodeados por una capa de células epiteliales planas: células foliculares, que se
originan a partir del epitelio superficial que recubre el ovario.
Algunos de los ovogonios se diferencian en ovocitos primarios, que poseen mayor tamaño.
Después de ser formados, replican su ADN y entran en la profase de meiosis I. Luego, incrementa
su cantidad, y hacia el 5º mes el número total de células germinales en el ovario alcanza su
máximo. En este momento comienza la muerte celular de muchos ovogonios, y al mismo tiempo
muchos ovocitos primarios se vuelven atrésicos.
Hacia el 7º mes de desarrollo prenatal, la mayor parte de los ovogonios han degenerado. Los
ovocitos primarios que sobreviven han entrado en la primera división meiótica y están rodeados
individualmente por una capa de células epiteliales planas: folículo primordial.
Pubertad:
En el momento del nacimiento, todos los ovocitos primarios han comenzado la profase de la
meiosis I, pero en vez de continuar con la metafase, entran en período de diploteno: etapa de
reposo.
Los ovocitos primarios se mantienen en profase y no terminan su primera división meiótica hasta
que se ha alcanzado la pubertad.
Número de ovocitos al nacimiento: de 700.000 a 2.000.000
Número de ovocitos al comienzo de la pubertad: 400.000
En la pubertad, 5 a 10 folículos primordiales comienzan a madurar con cada ciclo ovárico. El
ovocito primario, todavía en estado de diploteno, comienza a crecer y las células foliculares
pasan a ser cúbicas, luego proliferan formando un epitelio estratificado de células de granulosa.
El folículo ahora es un folículo primario.
Las células de la granulosa apoyan sobre una membrana basal que las separa de las células de la
estroma circundante, que forman la teca folicular. Además, estas células y el ovocito secretan
una capa de glucoproteínas que se deposita sobre la superficie del ovocito: zona pelúcida.
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A medida que los folículos crecen, las células de la teca folicular se organizan en una capa interna
de células secretoras: teca interna; y una capa externa de t.c que contiene células semejantes a
los fibroblastos: teca externa.
Continúa el desarrollo, y comienzan a aparecer espacios ocupados por líquido entre las células
de la granulosa. La coalescencia entre estos espacios forma el antro y el folículo se denomina
folículo secundario. Alcanzada la madurez, el folículo (10mm), se llama folículo terciario o de
Graaf. Se halla rodeado por la teca interna y la externa.
En cada ciclo ovárico comienzan a desarrollarse varios folículos, pero por lo general sólo uno
alcanza la madurez completa. Los otros degeneran y se tornan atrésicos.
Tan pronto como el folículo madura, el ovocito primario reanuda la meiosis I, llevando a la
formación de 2 células hijas que difieren en tamaño: una de ellas, el ovocito secundario recibe la
mayor parte del citoplasma; mientras que la otra: el primer cuerpo polar, casi nada. La primera
división meiótica se reanuda poco antes de la ovulación.
Terminada la meiosis I y antes de que el núcleo del ovocito secundario retome a su estado de
latencia, la célula entra en meiosis II. En el momento en que el ovocito secundario se encuentra
en metafase, se produce la ovulación y el ovocito es expulsado del ovario.
La meiosis II llega a su término sólo si el ovocito es fecundado; de lo contrario, la célula degenera
en 24 horas después de la ovulación.
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ESPERMATOGÉNESIS:
La espermatogénesis, que comienza en la pubertad, comprende todos los fenómenos mediante
los cuales los espermatogonios se transforman en espermatozoides.
Al nacimiento, las células germinales se identifican en el varón en los cordones sexuales de los
testículos como células grandes y pálidas rodeadas por células de sostén. Estas últimas, se
convierten en células sustentaculares o de Sertoli.
Antes de la pubertad, los cordones sexuales se tornan huecos y se convierten en los túbulos
seminíferos. Casi al mismo tiempo, las células germinales primordiales dan origen a los
espermatogonios, que se dividen en 2 tipos: de tipo A (se dividen por mitosis para formar una
reserva continua de células madre) y de tipo B (dan origen a generaciones sucesivas de
espermatogonios). Los espermatogonios de tipo B finalmente se diferencian a espermatocitos
primarios. Los espermatocitos primarios luego entran en una profase prolongada (22 días),
seguida por una finalización rápida de la meiosis I y la formación de espermatocitos secundarios.
Durante la segunda división meiótica, estas células comienzan a formar espermátides haploides.
La citocinesis es incompleta, de modo que las generaciones celulares sucesivas están unidas por
puentes citoplasmáticos. Así, la progenie de un solo espermatogonio de tipo A forma un grupo de
células germinales que mantienen contacto durante la diferenciación. Los espermatogonios y las
espermátides permanecen incluidos en profundos recesos de las células de Sertoli.
Espermiogénesis:
Son la serie de cambios que experimentan las espermátides para su transformación en
espermatozoides. Son:
a) Formación del acrosoma, que se extiende sobre la mitad de la superficie nuclear y contiene
enzimas que ayudan a la penetración del ovocito y las capas que lo rodean durante la
fecundación.
b) Condensación del núcleo.
c) Formación del cuello, pieza intermedia y cola.
d) Eliminación de la mayor parte del citoplasma.
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El tiempo necesario para que el espermatogonio se convierta en un espermatozoide maduro es
de 64 días.
Los espermatozoides completamente formados llegan a la luz de los túbulos seminíferos, desde
donde son empujados hacia el epidídimo por los elementos contráctiles que se encuentran en la
pared de los túbulos. Aunque en un principio son poco móviles, alcanzan su movilidad completa
en el epidídimo.
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