Movilidad Sostenible en San Salvador
Movilidad Sostenible en San Salvador
Resumen- A principios del 2010 se impulsa fuertemente, desde los Gobiernos Locales y Cen-
tral, el aparecimiento de infraestructuras inéditas en el Área Metropolitana de San Salvador,
destinadas a la modernización del transporte público, tomando como base el sistema Bus Ra-
pid Transit, este sistema es llamado en El Salvador Sistema Integrado de Transporte para el
Área Metropolitana de San Salvador y puede introducir novedad y mejorar la eficiencia de la
ya deteriorada movilidad urbana área Metropolitana o desencadenar otras dinámicas de índole
negativa en la calidad de vida. En este contexto, este artículo se divide en tres (3) partes y sin-
tetiza un proceso de búsqueda de información que tiene como meta última colaborar en la
construcción de conocimiento respecto al estado de la movilidad urbana sostenible en esta El
Salvador. La primera parte consiste en un marco de referencia que aborda de manera sintética
elementos que actualmente estructuran el estudio de la movilidad urbana en el ámbito acadé-
mico, con especial énfasis en el cambio de paradigma de investigación que busca: la dialéctica
entre territorio urbano y transporte, la introducción de la variable de sostenibilidad y la rela-
ción socio-económica de las estructuras de la movilidad urbana en el territorio. La segunda
parte identifica el estado de esos elementos en la situación salvadoreña, tomando como estruc-
tura de análisis el marco de referencia planteado. Finalmente el artículo dedica sus conclusio-
nes sobre los elementos relevantes encontrados en el análisis poniendo énfasis en definición
de elementos claves para la formulación de proyectos y políticas en el tema de movilidad ur-
bana.
1
Carlos Ernesto Grande Ayala, es docente e investigador del Departamento de Organización del Espacio de la Universidad Centroamerica-
na “José Simeón Cañas”, UCA; es Arquitecto por la UCA con Master en Desarrollo Urbano y Territorial: Gestión y Transformación de las
Ciudades de Países en Desarrollo, de la Universidad Politécnica de Cataluña. Coordinador por El Salvador y miembro de la Red Iberoameri-
cana de Transporte y Movilidad Urbana Sostenible (RITMUS) del CYTED y Doctorando por la Universidad de Loyola Andalucía en el pro-
grama de Desarrollo Inclusivo y Sostenible.
Este manuscrito fue recibido en Barquisimeto el enero 2018 y aprobado para su publicación julio 2018. Carlos Ernesto Gran-
de Ayala, es docente e investigador del Departamento de Organización del Espacio de la Universidad Centroamericana “José
Simeón Cañas”, UCA. Email: cgrande@[Link]
REDIP. UNEXPO. VRB. Venezuela. Vol. 8 No. 1. Julio 2018.. [Link]
INTRODUCCIÓN
Actualmente, el sistema de transporte público con que cuenta el AMSS se encuentra caracte-
rizado por una baja eficiencia y de calidad del servicio prestado (COAMSS-OPAMSS, 2010).
En este sentido, es necesario cuestionarse sí ¿será el SITRAMSS la solución para los proble-
mas de movilidad? y, además, ¿qué otros aspectos pueden contribuir a mejorar la movilidad
en la ciudad para hacerlo eficiente, inclusivo para vivir y atractivo para la inversión?
Para darle respuesta a las interrogantes la metodología desarrollada para elaborar este texto ha
sido la búsqueda sistematizada de textos, artículos, tesis doctorales, libros especializados y
otros, que permitan articular, en torno al tema de movilidad, un marco de referencia, como he-
rramienta necesaria para comprender los procesos y mecanismos que rigen las relaciones en-
tre sus variables complejas, como son el transporte y territorio urbano (Miralles i Guasch,
2002). Por lo que se plantea, desde la realidad Salvadoreña, una aproximación ontológica de
los procesos y mecanismos propios de la movilidad urbana en el AMSS. Paralelo a este pro-
ceso se desarrollaron diversas discusiones con un equipo consultivo de profesionales en dis-
tintas especialidades: desarrollo local, sociología, economía urbana e ingeniería del transporte,
con el fin de conformar un equipo multidisciplinario de investigación en torno a aspectos cla-
ves del amplio tema de la movilidad urbana sostenible.
Los resultados obtenidos del proceso anterior permiten la construcción de un esquema que
sintetiza la problematización de la realidad de la movilidad urbana sostenible en el AMSS, la
definición de potenciales temas a investigar para profundizar en el conocimiento de este as-
pecto de la vida de la ciudad y, finalmente, la articulación de un marco de referencia concep-
tual que brinda una estructura básica de cara al tipo de investigación a desarrollar y, por lo
tanto, al planteamiento del diseño de futuras investigaciones.
La movilidad urbana es un fenómeno estudiado por diversas ciencias y disciplinas. Por ejem-
plo, desde las ciencias sociales se estudian las nuevas relaciones que los usuarios tienen en los
espacios propios de la infraestructura del transporte, tales como: estaciones, terminales y el
mismo medio de transporte, el cual favorece situaciones de proximidad (con los alejados de
su entorno vital) y, a su vez, de lejanía, con quienes comparten estos espacios creados por la
movilidad (Lange Valdés, 2011). Desde las ciencias económicas existen diversos estudios a
partir de la economía urbana que encuentran en la movilidad un fenómeno articulador de cri-
terios de ordenamiento y desarrollo del territorio (Camagni, 2005) o aquellos que centran su
análisis en las diversas implicaciones que posee la movilidad para la ciudad, en cuanto a su
impacto por externalidades generadas en elementos estructurantes como la vivienda, el uso de
suelo, vías de circulación, contaminación y otros (Pigou & Ramos, 1946). Por otro lado, dis-
ciplinas como la ingeniería de tráfico y del transporte abordan las relaciones existentes entre
elementos más específicos de la movilidad, como el tráfico, los vehículos, los usuarios y las
vías, entre otros (Cal y Mayor & Cárdenas, 2007). Por el contrario, el urbanismo, entendido
como una disciplina, centra su interés en el diseño y la forma de las estructuras del transporte,
así como en comprender las dinámicas que se desarrollan en la ciudad en torno al fenómeno
de la movilidad urbana. Respecto a este punto existen enfoques como la noción del GPU
(Lungo, 2004) que tiene como componentes el desarrollo de proyectos, redes de actores, ges-
tión de la ciudad, diseño y ejecución de planes de transporte e infraestructura, entre otros, que
vuelven a esta perspectiva urbanista más amplia y constituye el presente texto.
Algunos de los componentes de los GPU implican una fuerte carga para el medio ambiente, el
mismo fenómeno de la movilidad está vinculado al cambio climático como uno de sus prime-
ros responsables, por lo que la sostenibilidad2 es requisito indispensable para abordar el tema
2
Se hacer referencia al término Sostenible, elaborado a partir del Informe Brundland de 1987, de la Comisión Mundial del Medio Ambiente
de las Naciones Unidas que establece el término “Sostenible” como la traducción oficial en su versión español al término original en inglés
“sustainable development”.
complejo de la movilidad urbana (Mataix, 2010). Para ello es necesario lograr verificar en ca-
da uno de sus elementos y sus respectivas interacciones, fortalezas o debilidades respecto a un
equilibrio apropiado entre medio ambiente, sociedad y economía, para garantizar viabilidad
de los emprendimientos (Brundtland, 1987). En este sentido, para estructurar mejor el proceso
de verificación del equilibrio entre componentes de la movilidad se crea la definición de estra-
tos de la realidad (Zetino Duarte, 2005) y (Ekström, 2016) , que establece para este artículo
tres (3) niveles de complejidad en cuanto a los componentes que integran el fenómeno de la
movilidad urbana, éstos se detallan más adelante así como sus respectivos procesos y meca-
nismos con los que actúan en la realidad salvadoreña.
El siguiente marco de referencia plantea tres (3) estratos de la realidad del fenómeno de la
movilidad urbana, con el fin de estructurar mejor el análisis de verificación del equilibrio de
sus componentes y para sistematizar las acciones en este proceso de comprensión de la situa-
ción actual.
Primer Estrato
El viaje, núcleo de la movilidad
entre vehículo, usuario y sistema vial (Cal y Mayor & Cárdenas, 2007), en este texto y con-
cepto nos auxiliaremos para perfilar la idea que denominaremos el viaje. El viaje, como acti-
vidad, es dinámico y va mucho más allá de estos tres (3) elementos, pero parte de su análisis
para entenderlo, ya que es multidimensional cualitativa y cuantitativamente e implica espacio,
tiempo, un origen y un destino y, finalmente, unas determinadas superficies y modalidades.
Este puede hacerse solo o en grupo, con medios privados o públicos. Son estas características
que hacen ricamente multiespectral este elemento hilvanador, que integra la ciudad y, por lo
tanto, la sociedad. Podría decir que el viaje es el núcleo de la Movilidad Urbana y desencade-
na dinámicas de gran relevancia para la vida en la ciudad (Véase figura 1).
La movilidad urbana, desde la perspectiva del ciudadano, es una necesidad, en cuanto que las
personas requieren de insumos varios para desarrollar con normalidad sus actividades, sean
éstas vitales o no, convirtiéndola en un derecho (Derechos Humanos, 2001). Cada ser humano
tiene el derecho del libre tránsito, sin obstrucciones y, en todo caso, el gobierno (local o cen-
tral) debe facilitar la realización de este derecho. Cerca del 61% de alcaldes de ciudades en-
cuestados por The Economist Itelligence Unit (2011), citado en (Cervero, 2013) reconocieron
que “mejorar calles y el transporte público ha sido lo más importante que han hecho para
hacer que sus ciudades sean más competitivas para los negocios en el contexto global”.
Por otro lado, desde la perspectiva de la ciudad, como una entidad “socioeconómica autóno-
ma” (Camagni, 2005) y, por lo tanto, con múltiples factores a considerar, el concepto de mo-
vilidad va más allá del tráfico y del transporte e introduce otras variables, ya que como parte
integral interactúa con otras estructuras y actividades que se desarrollan en la misma. Actual-
mente, una mirada a tendencias de políticas urbanas como los TOD (Jang, 2014), que vincu-
lan a los sistemas de transporte decisiones como: (a) densificación de áreas, (b) modificación
de usos de suelo y, finalmente, (c) introducción de modalidades blandas de movilidad, entre
otras, revela que en el vínculo transporte–ciudad va más allá que una simple relación de cau-
salidad para transformarse en una dialéctica: Transporte–Territorio urbano (Miralles i Guasch,
2002), en la que para un estudio más apegado a la realidad se plantea un seguimiento de las
repercusiones para la ciudad, no sólo en el espacio, sino también en el tiempo.
Por lo tanto, si el viaje es el núcleo de la movilidad urbana, para que ésta exista y genere las
dinámicas es importante favorecer su realización y, por consiguiente, un buen nivel de efi-
ciencia. La eficiencia que se logra si sus componentes están bien articulados, esto es un suje-
to/población usuaria del que surge la necesidad de moverse a su destino y la obligación de un
gobierno local o central de satisfacer este propósito, favoreciendo el aparecimiento de dos (2)
elementos básicos como lo son el “medio de transporte” y el “espacio para la movilidad”
(véase figura 1)
tudios especializados destacan que las externalidades negativas son mayores cuando las gene-
ran los vehículos privados, en comparación con los transportes públicos (Lizárraga Molline-
do, 2006), por lo que esto establece una ruta en la toma de decisión por parte de las autorida-
des que gestionan el tránsito terrestre.
En síntesis, este primer estrato facilita comprender los componentes de la movilidad urbana
que podrían ser agrupados en dos (2): un primer grupo que proviene de la noción de flujo de
tránsito que son el vehículo (incluido su modalidad y tenencia), el Usuario (comprendiendo
para este texto la población usuaria que necesita movilizarse) y las vías de circulación, más
otros espacios de apoyo que se denominan en este texto espacio para la movilidad. En otro
sentido, el segundo grupo está compuesto de un elemento amplio y tiene relación con el lugar
de destino y partida del usuario, esto es el Uso del suelo. Es importante introducir al análisis
de la movilidad este elemento, ya que es quien la genera y transforma y es transformado por
dicho fenómeno.
Segundo Estrato
El Gran Proyecto Urbano: del proyecto de transporte al proyecto de movilidad urbana
Juntos “medio de transporte” y “espacio para la movilidad” facilitan “el viaje”, quien es el
que interrelaciona “sujeto/población usuaria y destino”. Respecto al “espacio para la movili-
dad” es importante recalcar que, sea cual sea la modalidad, éste necesitará de vías de circula-
ción y, lo que hemos denominado de manera genérica, de “equipamiento complementario pa-
ra el transporte” (véase Figura 1). Por ejemplo, para un medio como el autobús requiere de
estaciones y paradas intermedias para el abordaje, trasbordo y/o desabordo, así como termina-
les y parqueos que a su vez faciliten el mantenimiento. Vale la pena aclarar que cada uno de
estos elementos propios del espacio para la movilidad variará en escala y número según el
modo seleccionado como medio de transporte.
La Figura 1 amplía el panorama planteado y sirve como instrumento de análisis, poniendo ba-
jo un enfoque proyectual3 el transporte y la movilidad urbana. En ésta se pueden ver los com-
3
Enfoque proyectual refiere a la idea expuesta en (Cosme, 2008)“… [con] 'proyecto' nos podemos estar refiriendo tanto a una idea o un de-
seo, [sobre todo]… al proceso y a la serie de operaciones necesarias para definirlos y convertirlos en realidad,… todas estas acepciones son
complementarias y están en la base del concepto moderno de proyecto”.
La anterior reflexión abre pie a la noción del GPU, denominada noción porque si bien no es
un concepto plenamente concertado entre urbanistas, economistas y juristas, si es posible per-
filar una serie de características que obliguen a concebir un plan de transporte4 como un tipo
de proyecto urbano que requiere de un manejo especial. Este manejo se refiere a la manera de
gestionar su diseño, la normatividad que lo rige, los actores involucrados, el financiamiento
que lo impulsa, los impuestos y tasas que implica y, por supuesto, los impactos en la ciudad
en que se desarrollan. La noción de GPU representa una guía para comprender las implicacio-
nes que tiene un proyecto de transporte para la ciudad, en cuanto a dinámica y procesos de las
estructuras, permitiendo reconocer elementos pertinentes a un ámbito amplio que es la movi-
lidad urbana y, por lo tanto, nos refiere y obligan a prever grandes transformaciones más allá
de las infraestructuras que integran la ciudad.
La Figura 1 abre el panorama e introduce al análisis estructuras más diversas como los acto-
res sociales involucrados en el tema de movilidad y su respectivo vínculo con las autorida-
des, sobre todo aquellas relacionadas con las acciones de gestión y planificación de la ciudad
y como éstas deben repercutir a manera de retroalimentación en el sistema de transporte y,
por consiguiente, en el planteamiento de estrategias para la movilidad urbana a través de polí-
ticas, normativas, institucionalidad y acciones concretas.
Tercer Estrato
Desarrollo, Ciudad y Movilidad Sostenible
Un GPU tiene como objetivo impulsar el desarrollo de la ciudad a partir de una fuerte inter-
vención urbana, lo que podría generar una contradicción para la visión planificadora más es-
tricta, que concibe el desarrollo sólo desde una planificación integral a largo plazo. Lo cierto
es que desde los países en desarrollo, las oportunidades de grandes proyectos no son comunes,
por lo tanto está claro que éstas pueden ser verdaderos motores de Desarrollo Económico5.
4
Un GPU no es solo un proyecto de transporte, se le puede considerar así: “al hecho de articular una estrategia fuerte alrededor de apuestas
urbanas y larga duración que inciden en el desarrollo de la ciudad”.(Lungo, 2004) Masboungi 2001 citado en (Lungo, 2004)
5
Entendemos en este texto Desarrollo Económico: el concepto de “Desarrollo Económico Local (DEL) que consiste en el proceso por el
cual los sectores público, privado y no gubernamental de un determinado territorio, trabajan coordinada y colectivamente para mejorar su
entorno socio-económico a fin de generar empleo digno y sostenible para su población.” (Centelles Portella, 2006)
En lo que respecta al equilibrio económico, hay que partir del hecho que toda inversión en un
sistema de transporte es significativa, tal vez por ello muchos de los más importantes referen-
tes en esta materia, por ejemplo (Cervero, 2013), lo sintetizan en dos (2) aspectos: estos pro-
yectos son capaces de atraer inversores privados y ser sujetos de crédito y, el segundo aspec-
to, la utilización eficiente de la inversión, en la cual se maximicen los beneficios y se minimi-
cen las externalidades de los costos de la movilidad (los que tienen que ver con la contamina-
ción, los accidentes de tránsito y la congestión, principales externalidades) y que logran con-
sumir gran parte del presupuesto de los gobiernos locales y centrales.
Merece una reflexión la sostenibilidad social (McKenzie, 2004) de los proyectos de transpor-
te, sobre la cual John Flora en (Freire & Stren, 2001) asegura que se logra con seis (6) ele-
mentos en el transporte si: 1) se mejora la seguridad y acceso físico a los trabajos, infraestruc-
tura y sistemas de movilidad, 2) se logra evitar cualquier tipo de discriminación de género; 3)
se provee y promueve el uso de transporte no motorizado; 4) se favorecen sistemas de subsi-
dios directos; 5) se incluye a los antiguos empresarios en el nuevo sistema y, finalmente, 6) se
desarrolla participación comunitaria en torno al tema de movilidad y, en este último punto
(Miralles-Guasch, Cebollada, & Requena, 2010), señalan que los componentes de participa-
ción ciudadana son de importancia insustituible, ya que aportan a los tomadores de decisión
en el tema transporte. Valiosa información para: “diseñar estrategias políticas a medio y lar-
go plazo, así como para poder incluir presiones de ciertos grupos ciudadanos y por supuesto,
posibilitar a las instituciones el incluir puntos de vista de quienes normalmente no tienen
voz”. Por el contrario (Cervero, 2013) es más sintético a la hora de abordar este tema, al cual
define como un “transporte urbano socialmente sostenible” si se distribuyen sus beneficios
imparcial y equitativamente y se amplía su accesibilidad de la ciudad a cualquier persona sin
ninguna exclusión.
Para sintetizar es necesario poner énfasis en dos (2) aspectos: el primero es la transversalidad
de los elementos de la sostenibilidad social sugeridos por los referentes en temas de movili-
dad, profundizar en su medición y análisis podría contribuir a garantizar tomas de decisiones
y emprendimientos en el área más apegado a la realidad, en su estrato más amplio y que brin-
den un panorama holístico del problema, poniendo como centro de estudio la persona. Un se-
gundo aspecto a destacar es la forma de la ciudad, ya que en la medida nos enfrentamos al
Grande Ayala, Carlos Ernesto. MOVILIDAD URBANA SOSTENIBLE Y SISTEMA INTEGRADO DE
TRANSPORTE PARA EL ÁREA METROPOLITANA DE SAN SALVADOR. Revista Digital de Investigación y
Postgrado de la Universidad Nacional Experimental Politécnica “Antonio José de Sucre”, Vicerrectorado Barquisimeto. Ve-
1451
nezuela. Vol. 8. No. [Link] 2018. Pp. 1441-1463. ISSN: 2244-7393. [Link]
REDIP. UNEXPO. VRB. Venezuela. Vol. 8 No. 1. Julio 2018.. [Link]
Lo anterior obliga a volver la mirada hacia las modalidades de transporte que permite consta-
tar que en El Salvador este espectro no es amplio. Las posibilidades son reducidas ya que la
Ley vigente (Asamblea Legislativa, 1995) sólo faculta para el transporte público a los autobu-
Grande Ayala, Carlos Ernesto. MOVILIDAD URBANA SOSTENIBLE Y SISTEMA INTEGRADO DE
TRANSPORTE PARA EL ÁREA METROPOLITANA DE SAN SALVADOR. Revista Digital de Investigación y
Postgrado de la Universidad Nacional Experimental Politécnica “Antonio José de Sucre”, Vicerrectorado Barquisimeto. Ve-
1452
nezuela. Vol. 8. No. [Link] 2018. Pp. 1441-1463. ISSN: 2244-7393. [Link]
REDIP. UNEXPO. VRB. Venezuela. Vol. 8 No. 1. Julio 2018.. [Link]
ses, microbuses, pickup y tricimotos (moto taxis), este último luego de las reformas a la mis-
ma en años recientes. Respecto la modalidad y la tenencia en el AMSS entre 1997 y el 2009,
se experimenta un incremento en la motorización de un 87,5%, lo que implica que para el
2009 se tiene un sistema vial ocupado principalmente por el vehículo privado. Esto representa
alrededor de 346.184 vehículos, en el cual se mueve entre un 30 y 35% de la población y re-
presenta el 81,7% del total de vehículos automotores, en contraste con un 2,5% destinados al
transporte público, en el que se mueve el 70% de la población. Esto plantea una situación de
desigualdad en torno al uso del espacio para la movilidad, que procede de los medios de
transporte respecto a su modalidad y tenencia, lo que implica que la población, al no contar
con un medio público adecuado para transportarse, recurre a un “autoabastecimiento”, incre-
mentando así el consumo de espacio público y efecto barrera en detrimento de las mayorías
(Mataix, 2010).
6
Véase en este texto el apartado, El Gran Proyecto Urbano: del proyecto de transporte al proyecto de movilidad urbana.
El Salvador y, por lo tanto, en el proyecto de ciudad más relevante por dos (2) elementos fun-
damentales:
1) Por primera vez en la historia del transporte en El Salvador, el Gobierno Central invierte
en un sistema de transporte público completo (Unidades de transporte y espacio para la
movilidad), destinando un importante recurso económico y logístico en función de este
rubro que es el más utilizado (70% de la población del AMSS) por los salvadoreños
2) Ningún otro proyecto urbano en la historia reciente, de lo que hoy se conoce como Área
Metropolitana de San Salvador, ha transformado su estructura física como lo hace y lo ha-
rá la implantación del SITRAMSS.
Aún hay mucho que analizar, por lo menos en dos (2) aspectos, el primero corresponde a la
infraestructura en especial el equipamiento complementario para el transporte, por ejemplo
accesibilidad universal para estaciones de buses, puntos de información, mapas de localiza-
ción y rutas para turistas y usuarios, aceras con adecuada arborización, iluminación y sin res-
tricciones para la accesibilidad universal, carriles para bicicleta, vínculos intermodalidades de
transporte y otros. Vale la pena destacar que en el país los viajes de población usuaria hacia
sus destinos se realizan sobre un espacio integrado por el sistema vial urbano y una serie de
equipamientos complementarios para el transporte. Respecto a este punto la política de
OPAMSS se limita a plantear en su diagnóstico un problema de desintegración de este espa-
cio complementario con las vías, pero no existe documento oficial que refleje con precisión su
estado actual.
7
Estructuras de la ciudad analizada desde los componentes de la noción de Gran Proyecto Urbano, como se ha mencionado en este texto, por
ejemplo, gestionar diseño, normatividad que lo rige, los actores involucrados, financiamiento que lo impulsa, impuestos y tasas que implica y
por supuesto los impactos.
La movilidad plantea un reto amplio para la gestión de la ciudad, los elementos revisados con
anterioridad reflejan una visión hacia el interior de la relación transporte-ciudad, que como se
8
Ley de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, D. O. Nº 212, TOMO Nº 39 (16 de Noviembre de 1995).
9
Reglamento General de Transporte Terrestre, Reglamento de transporte general de Carga, Reglamento interno del MOP y el Reglamento
General de Transito y Seguridad Vial.
percibe en la realidad salvadoreña, se maneja en dos (2) esferas diferentes que niegan su in-
terdependencia. El proyecto de Modernización del Sistema de Transporte Público puesto en
marcha por el Gobierno Central a través del SITRAMSS, es sin duda una inyección importan-
te para la mejora de la movilidad metropolitana, pero está claro que no será suficiente y puede
desperdiciar una gran oportunidad de cambio en las dinámicas urbanas actuales del AMSS, si
no se realiza con una visión más amplia e integral que el enfoque sectorial del transporte.
Los BRT, entre otros sistemas de transporte, permiten a través de los TOD articular una serie
de políticas de la ciudad y sus respectivas actividades con los sistemas de transporte, sus in-
fraestructuras y operaciones. En consecuencia con lo anterior la Oficina de Planificación del
Área Metropolitana propone una Política de Movilidad planteada por OPAMSS basada en tres
principios rectores: 1) La inclusión y equidad social; 2) La competitividad económica y 3) La
sustentabilidad ambiental. Si bien es cierto, las autoridades competentes en la gestión del sue-
lo no optan explícitamente por un plan TOD, los fines que los planes persiguen están implíci-
tos en la conceptualización y principios básicos de la política de Movilidad. Sin embargo, has-
ta la fecha y según lo estimado en la política, las líneas de acción estratégica y sus respectivas
actuaciones o metas a plazo inmediato (2012), no se han podido llegar a concretar.
En la línea de las tres (3) dimensiones de la sostenibilidad (económico, social y ambiental) re-
sulta necesario impulsar una revisión profunda del proyecto a manera de encontrar, desequili-
brios en los que será prioritario aportar rutas de solución de cara a la sostenibilidad. Muestra
de esto se puede percibir en la Figura 5, una serie de vínculos rotos entre el Gobierno Central
y los locales, así como con la población, donde la Ley (Asamblea Legislativa, 1995) establece
vínculos entre ellos, pero en la práctica los hace desaparecer como se ha precisado anterior-
mente.
CONCLUSIONES
La bicicleta es poco empleada y caminar es invisibilizado en los modos de transporte por po-
cos datos que refuercen su importancia en el reparto modal, pero ambas se caracterizan por la
falta de espacios y condiciones de inseguridad, además carecen de viabilidad, ya que no existe
por parte de las autoridades, políticas de movilidad centradas en la proximidad de los servi-
cios urbanos (comercio, salud, ocio, otros) que permitan viajes más cortos que promuevan el
uso de la movilidad blanda.
Sigue apostando fuertemente a la política de accesibilidad a los medios de transporte que co-
necten a los servicios urbanos muchas veces alejados de las zonas más habitadas. Pero con
sistemas de transporte deficientes o incompletos, es necesario entonces apostar para el caso
concreto de El Salvador y en específico del AMSS a un adecuado equilibrio entre las políticas
de movilidad centradas en la accesibilidad y la proximidad, por dos (2) motivos, primero de-
bido al modelo de ciudad dispersa que predomina en el AMSS el cual obliga a pensar en
transportes más eficientes y que conecten bien los diversos usos de la ciudad y segundo a las
condiciones institucionales de la separación de competencias de transporte y gestión de la
ciudad entre el Gobierno Central y el Municipal respectivamente, inhabilitan en el corto y
mediano plazo a mejorar la integración de estos importantes componentes de desarrollo que
los tiempos modernos demandan.
El reto de introducir un nuevo sistema de transporte público pasa, no sólo por solucionar el
problema de transporte; además, en la situación actual de cambio climático implica hacerlo en
condiciones de sostenibilidad que hace indispensable mirar los componentes sociales, econó-
micos y medioambientales del AMSS.
AGRADECIMIENTOS
Agradecimientos especiales al equipo consultivo multidisciplinario que aporto desde sus di-
versos especialidades insumos significativos para el proceso problematización sintetizado en
este texto, Aguilar, L. Sociólogo del departamento de Sociología y Ciencias Políticas, Fuentes
de Zetino, P. Maestra en Desarrollo Local del Departamento de Organización del Espacio,
Recinos, H. Economista, Maestro en Economía Urbana y de manera especial a Mario Zetino
Director de investigación de la UCA por sus aportes y comentarios sobre abordaje metodoló-
gico de esta fase de la investigación, Ayansi Avendaño aportes en redacción y estilo así como
a Javier Cortez estudiante de arquitectura por su colaboración en la búsqueda de información
y diagramación de esquemas de problematización.
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