República Bolivariana de Venezuela
Ministerio Del Poder Popular para la Educación Universitaria
Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centrales
"Rómulo Gallegos"
Área De Ciencias Políticas Y Jurídicas
Aula Territorial Zaraza
DER
ECH
O
PRO
Profesor(a): Participantes:
BAT
Abog. José marcano
Materia: Derecho Probatorio
Domenica Cordero C.I: 26.193.087
Yelibeth Pastor C.I: 24.469.552
Loreanny Vanezca C.I: 19.029.204
Jorge Bragado C.I: 16.141.288
ORIO Dixon Marcano C.I:
Cuarto Año de DERECHO
Sección: "2"
Zaraza, Marzo 2024
LA PRUEBA
Es todo motivo o razón aportada al proceso por los medios y procedimientos
aceptados en la ley para llevarle al juez al convencimiento de la certeza sobre los
hechos discutidos en un proceso. Ciertos autores le asignan a la prueba el fin de
establecer la verdad de los hechos y no solamente el convencimiento al juez.
Desde un punto de vista procesal, la prueba se aprecia desde tres aspectos:
desde su manifestación formal. En cuanto a la primera manifestación los medios
de prueba son los vehículos a través de los cuales probamos un hecho, objeto o
circunstancia y están establecidos en la ley, mientras que la manifestación
sustancial hace referencia a los hechos que se quieren probar a través de esos
medios.
Se pueden probar todos los hechos, a excepción de los hechos negativos
sustanciales y de los hechos que son moral y físicamente imposibles. En un
proceso judicial se deben probar los hechos que son objeto de litigio, teniendo
generalmente la carga de la prueba aquel que ha afirmado un hecho que no ha
sido admitido por la contraparte.
Según Carnelutti y Rocco la expresión prueba tiene un distinto significado en el
lenguaje común y en el lenguaje jurídico, pues prueba judicial es la comprobación,
no de los hechos, sino de las afirmaciones, a ello podríamos agregar que en
materia procesal se puede hablar de prueba solo cuando se trate de comprobar
hechos que están sujetos a contradicción y que no han sido admitidos por ambas
partes dentro del proceso judicial, es por eso que tiene características propias que
la diferencian de la prueba en sentido común.
FUENTES DE PRUEBA
Existen dos concepciones sobre las fuentes de la prueba: la sostenida por
Carnelutti y Bentham quienes consideran que las fuentes de la prueba son los
hechos percibidos por el juez y que le sirven de deducción del hecho que se va a
probar; y la sostenida por Guasp, quien ve tales fuentes en las operaciones
mentales de donde se obtiene la convicción judicial que se distinguen en
percepción y deducción. La doctrina más autorizada en Latinoamérica, entre las
que destaca Hernando Devis Echandía está de acuerdo con la primera
concepción, pues como dice el autor mencionado las operaciones mentales de
que habla GUASP sirven para saber cómo se obtiene la prueba, pero no de dónde
se obtiene, y que la fuente de esta consiste en lo segundo y no en lo primero.
En cuanto a las fuentes de la prueba, para deducir su significado debemos tener
en cuenta tres conceptos: el concepto de medio de prueba el concepto de objeto
de la prueba y el motivo o argumento de prueba El conocimiento de estos tres
conceptos es importante para determinar cuándo estamos frente a la fuente de la
prueba o a un medio de prueba. De ello deducimos que las fuentes de la prueba
son los hechos, objetos o circunstancias que se tratan de probar, teniendo en
cuenta que no siempre el objeto de prueba es la fuente de prueba, puesto que un
objeto de prueba puede llevar a deducir a la fuente de la prueba y por lo tanto no
son cosas iguales, aunque sí pueden llegar a confundirse.
MEDIOS DE PRUEBA
Los medios de prueba varían según la legislación de cada país. En los países con
libertad probatoria amplia, las leyes permiten que se pueda probar cualquier hecho
a través de cualquier medio que esté a su alcance, en cuyos casos las leyes no
enumeran exhaustivamente a los medios de prueba, pudiendo las partes
procesales probar los hechos de cualquier manera posible e idónea, mientras que
en los países con libertad probatoria restringida se permite que se puedan probar
los hechos solamente a través de los medios de prueba que están expresamente
establecidos en la ley.
En Ecuador y en la mayoría de países de Latinoamérica, la ley procesal enumera
exhaustivamente a los medios de prueba, y son los siguientes:
MATERIA CIVIL
Declaración de parte o confesión judicial: Consiste en la declaración que hace el
actor o el demandado a pedido de la otra parte. Forma parte de este medio de
prueba el juramento decisorio que es la declaración que hace el mismo requirente
respecto de las preguntas que hizo a la otra parte en la declaración de parte.
Declaración de testigos: Consiste en la declaración que hace un tercero ajeno al
litigio sobre un hecho.
Prueba documental: Los documentos pueden ser públicos cuando han sido
emitidos o autorizados por autoridad pública en uso de sus funciones, o privados
cuando han sido suscritos por particulares o autoridad pública que no haya estado
en el uso de sus funciones.
Inspección judicial: Consiste en la verificación personal que hace el juez del bien
materia de litigio.
Dictamen de peritos: Consiste en la verificación de los hechos, objeto o
circunstancias del litigio realizado por un experto en el tema.
Informes de traductores: Consiste en la traducción de un documento o de un
testimonio.
MATERIA PENAL
Declaración de testigos: Al igual que en materia civil, declarara un tercero ajeno al
proceso. Los familiares del procesado no puede ser obligados a declarar en su
contra.
Declaración del procesado: Esta declaración debe ser voluntaria, espontánea y sin
juramento. El procesado no puede ser obligado a declarar en contra de sí mismo.
Declaración de la víctima: Es la declaración que hace la víctima. Se debe evitar la
revictimización. Dictamen de peritos. Informes de traductores.
Prueba documental: En este caso no puede obligarse al procesado a reconocer
documentos.
MATERIA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
En materia contencioso administrativo son válidas todas las pruebas de materia
civil, a excepción de la declaración de parte o confesión judicial, misma que no
puede pedirse a un funcionario público demandado, sin embargo, se le puede
pedir que el funcionario requerido remita informes bajo juramento sobre los hechos
cuya respuesta se requiera.
MATERIA LABORAL
En el juicio laboral son admitidas todas las pruebas que son admitidas en materia
civil, pero en ellas adquiere un valor importante el juramento deferido, que es un
medio de prueba a través del cual el trabajador prueba el tiempo de servicios y la
remuneración percibida, a falta de otras pruebas más contundentes sobre tales
hechos.
FASES DE LA ACTIVIDAD PROBATORIA
La actividad probatoria se compone de tres fases:
La fase de producción u obtención de la prueba
La fase de asunción de la prueba por parte del juez
La fase de valoración o apreciación de la prueba.
En materia netamente procesal podría decirse que cursa cuatro etapas:
La de recibimiento genérico de las pruebas
La de proposición concreta de las pruebas
La de práctica de l prueba
La de valoración o apreciación de las pruebas.
LAS FASES SE PODRÍAN RESUMIR DE LA SIGUIENTE MANERA:
FASE DE PRODUCCIÓN U OBTENCIÓN DE LA PRUEBA
Esta fase contempla todos los actos procesales e incluso extraprocesales con
finalidad procesal que, de una u otra manera, conducen a poner la prueba a
disposición del juez e incorporarla al proceso. Esta fase podría tener sub fases,
como las siguientes:
AVERIGUACIÓN O INVESTIGACIÓN DE LA PRUEBA
En el proceso penal de acción pública es el fiscal quien generalmente se encarga
de hacer la investigación de los hechos, aunque también son los particulares
quienes pueden coadyuvar en ese proceso. En el proceso civil las partes
interesadas pueden hacer la investigación de los hechos por sí mismas, sin la
necesidad de intervención de funcionarios oficiales o terceros, excepto en el caso
de información restringida en el que podrán requerir del auxilio de un funcionario
público con potestad. Según Bentham, esta fase tiene por objeto descubrir la
fuente de las pruebas, sea la cosa, sea la persona que las puede suministrar.
ASEGURAMIENTO O DEFENSA DE LA PRUEBA
Una vez que se han averiguado los hechos o se ha podido determinar la persona
o personas de quien procede la prueba, se procede a asegurar que la prueba se
va a actuar, ya sea mediante apoderamiento material preventivo de las cosas, o
mediante medidas coercitivas, o a través de diligencias preparatorias que son
aquellas que tienen como finalidad determinar o completar la legitimación activa o
pasiva en el futuro proceso o anticipar la práctica de la prueba que pudiera
perderse.
PROPOSICIÓN Y PRESENTACIÓN DE LA PRUEBA
La proposición de pruebas sucede en dos momentos: en una forma genérica o
abstracta, cuando a petición de parte legitimada el juez se limita a abrir la etapa de
prueba y, en forma concreta cuando las partes legitimadas piden se practique
determinada prueba. En este caso, mientras la presentación de prueba implica
aducir un medio de prueba al cual el juez se limitará a admitirlo, sin que deba
adelantarse a su práctica.
ADMISIÓN Y ORDENACIÓN DE LA PRUEBA
La admisión implica una calificación previa por parte del juez de las pruebas que
han sido solicitadas por las partes. El juez determinará si es que las pruebas
cumplen con los requisitos intrínsecos de las mismas, esto es la conducencia,
utilidad, pertinencia y ausencia de prohibición legal de la prueba; y los requisitos
extrínsecos, esto es, la oportunidad, formalidad adecuada de su petición,
competencia del juez y legitimación de quien la solicita.
RECEPCIÓN O PRÁCTICA DE PRUEBA
La recepción es aquella diligencia judicial mediante la cual se agrega la prueba al
expediente. Generalmente ese acto procesal es la audiencia de prueba, que en el
sistema oral es el momento en el cual se recogen las pruebas que han sido
anunciadas por las partes, excepto en casos en que aquella prueba no pueda ser
actuada íntegramente en dicha audiencia, como es el caso de la inspección
judicial.
FASE DE ASUNCIÓN DE LA PRUEBA
La asunción de la prueba por parte del juez no debe ser confundida con la
recepción de la misma. Aunque ambas sucedan generalmente en el mismo
momento, hay que considerar que la prueba se refiere no al hecho físico o material
de la recepción o práctica del medio, sino a la comunicación subjetiva de juez con
ese medio y operaciones sensoriales y psicológicas para conocerlo y entenderlo,
es decir, para saber en que consiste y cuál es su contenido.
APRECIACIÓN DE LA PRUEBA
La apreciación de la prueba es la operación mental que tiene por fin conocer el
mérito o valor de convicción que puede deducirse del contenido de las pruebas,
siendo aquella una actividad propia del juez y que debe hacerse cada vez que se
tome una decisión dentro del proceso. En cuanto a su finalidad, mientras la
finalidad de la prueba es llevar al convencimiento al juez sobre determinado
hecho, la finalidad de la valoración de la prueba es terminar en forma legal el
proceso o resolver algún asunto o incidente dentro del mismo. La diferencia entre
el fin de la prueba y el fin de la valoración de la prueba radica en el hecho de que
mientras la prueba no lleve al convencimiento al juez sobre un hecho, podría
decirse que ha fracasado en su finalidad; mientras que la valoración de la prueba,
sea que fuere favorable o desfavorable para quien aportó la prueba, habrá
cumplido con su finalidad en el momento en que el juez adopta una decisión sobre
algo dentro del proceso.
Para la apreciación de la prueba existen dos sistemas: el sistema de tarifa legal y
el sistema de valoración personal del juez o libertad de apreciación. En el segundo
caso el juez puede valorar la prueba en forma libre, sin que exista norma legal que
le dé un valor determinado a una prueba en particular, para lo cual el juez deberá
valerse de las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia, en el primer
caso (tarifa legal) el valor de las pruebas están previstas en la ley impidiéndole al
juez que actúe conforme a su experiencia y a su propio entendimiento personal
sobre los hechos. Actualmente en la mayoría de países, los sistemas de
apreciación de la prueba son mixtos, es decir se permite la libre valoración de la
prueba por parte de los jueces, pero en ciertos casos la ley establece el valor de
algunas pruebas en determinados casos, como sucede en el caso de Ecuador en
que la ley dice que la prueba deberá ser apreciada en conjunto, de acuerdo con
las reglas de la sana crítica, sin embargo, en otras normas establece la prueba
que debe dar el convencimiento al juez, por ejemplo, dice que el estado civil de
casado, divorciado, viudo, unión de hecho, padre e hijo se probará con las
respectivas copias de las actas de Registro Civil.
LA CARGA DE LA PRUEBA
En un proceso la ley impone determinadas conductas a las partes procesales cuya
inobservancia puede acarrearle resultados adversos a los litigantes, una de
aquellas conductas es la carga de la prueba, que consiste en la facultad que tiene
una de las partes para probar los hechos, producto de lo cual el resultado le será
favorable y de la misma manera, la inobservancia de la carga de la prueba le
implicaría un resultado desfavorable. Dentro de la doctrina se discute sobre si la
carga de la prueba es un derecho, un deber libre o una obligación, sucediendo que
la doctrina moderna ha llegado a concluir que la carga de la prueba es una
facultad de adoptar libremente ciertos actos y cuya observancia no puede ser
obligada, pero cuya inobservancia puede acarrearle resultados adversos a quien
tiene la carga en referencia.
La carga de la prueba como respuesta frente al problema del non liquet que era
una figura existente en el derecho romano, según la cual si el actor no podía
probar sus afirmaciones el proceso quedaba varado hasta que se puedan probar
los hechos. Por lo tanto el principio de la carga de la prueba es la base del
razonamiento del juez, quien de no haberse probado los fundamentos de la acción
del actor, deberá negar la pretensión. Hernando Devis Echandía dice que la regla
de la carga de la prueba es de naturaleza sustitutiva, puesto que reemplaza a la
prueba en el momento de la decisión, es un sucedáneo de la prueba que faltó o
resultó insuficiente y que el juez no puede desatenderla sin incurrir en violación de
la ley, pues, incluso, puede estructurar una causal de casación.
DISTRIBUCIÓN DE LA CARGA DE LA PRUEBA
Para determinar la distribución de la carga de la prueba existen varios criterios, de
entre los cuales cabe destacar los siguientes:
Criterio que impone al actor la carga de la prueba: criterio, ha sido posicionado y
nacido en el Derecho Romano y que implica que el actor debe probar los hechos
alegados en su demanda y que se sintetiza en las máximas latinas onus probandi
incumbit actori y actore non probante, reus est absolvendus. La crítica a este
criterio se basa principalmente en el hecho de que es un error considerar que le
corresponde al actor, por su posición de tal en un juicio, probar todos los hechos,
tanto los positivos como los negativos, lo cual le impone, en este último caso,
inclusive la obligación de probar hechos que no han sucedido para afirmar su
pretensión.
Criterio que impone la carga de la prueba a quien afirma y le exime de ella a quien
niega: Este criterio evoluciona a partir del criterio expuesto en el numeral anterior y
su innovación surge en cuanto a cambiar la carga de la prueba ya no respecto de
la posición que tenga una persona en juicio sino con base en su posición frente a
los hechos y el derecho alegado. La crítica surgida en contra de este criterio
sostiene que, en primer lugar, la cuestión afirmación - negación, puede llegar a ser
una simple cuestión de redacción, pues a veces una negación puede ser
solamente aparente y en segundo lugar porque afirmar o negar algo no altera su
prueba, puesto que puede haber igualdad en oportunidad de probar un hecho
afirmativo como un hecho que sea aparentemente negativo. En cuanto a este
criterio, podemos observar que ha sido recogido, aunque no del todo, en varias
legislaciones de Latinoamérica y consta en el artículo 81 del Código Federal de
Procedimientos de México, el artículo 377 del Código de Procedimientos Civiles
argentino y el artículo 169 del Código Orgánico General de Procesos ecuatoriano.
Criterio que impone la carga de la prueba a quien alega hechos anormales: Según
este criterio, los hechos asumen una normalidad y es necesario que ocurra un
evento "anormal", es decir, extraordinario, para que cambien las circunstancias y
por lo tanto, considerando que las cosas transcurren con normalidad, le
corresponde probar los hechos a quien alegue la "anormalidad" de los mismos.
Para ejemplificar, podríamos decir que por normal tenemos al hecho de que
ninguna persona nace con un vínculo contractual hacia otra, por lo tanto si alguien
alega que hubo un contrato entre dos personas, la carga de la prueba recae sobre
este, ahora bien, una vez probado el vínculo contractual, se debe entender que
este siguió existiendo -dentro de la normalidad del mismo- hasta que algún evento
"anormal" haya dado por concluido el mismo, por lo tanto, si, por ejemplo, alguien
alega el despido intempestivo que terminó un contrato de trabajo, le corresponde
probar dicha "anormalidad" a quien lo alegó. La crítica a esta teoría se basa en el
hecho de que dada la subjetividad que encierra la normalidad, esta no podría ser
aplicada con seguridad en todos los casos.
IMPORTANCIA Y FINALIDAD DE LA PRUEBA:
La importancia y finalidad de la prueba está determinada por la
actividad procesal de las partes, que dentro del conjunto de principios
y consideraciones de orden legal, permitirá su acceso y control, para
en definitiva permitir comprobar al órgano judicial la veracidad sobre
los hechos, en aplicación del derecho.
Es así como, dentro del proceso penal, el Juez en el juicio, alcanzará
la convicción psicológica que determinará la prueba, siendo necesario
el ejercicio de la sana critica en aplicación de la actividad interpretativa
por parte del juzgador, ello a tenor de lo contemplado en el artículo 22
del Código Orgánico procesal Penal, lo cual obliga al tribunal a
apreciar las pruebas de acuerdo con la sana critica observando las
reglas de la lógica, los conocimientos científicos y las máximas de
experiencia, para fijar todos los argumentos que sustentarán la
motivación de la sentencia, la cual en definitiva recogerá las razones
de hecho y de derecho que sostienen el alcance de la responsabilidad
penal del justiciable, en ejercicio del derecho probatorio, que fija en la
mente acuciosa del juez, el desarrollo lógico y coherente de su
decisión.
Existen diversos criterios para definir el fin de la prueba:
La prueba como demostración o averiguación de la verdad de un
hecho, lo cual abarca aproximar la verdad formal con la verdad
material.
La prueba como mecanismo de fijación formal de los hechos.
La convicción judicial como fin de la prueba.
Es así como el fin de la prueba no debe confundirse con los fines
particulares de las partes en el proceso, quienes tratarán de alcanzar
objetivos distintos con las mismas pruebas, en muchos casos tales
fines no tienen coincidencia con la prueba según su naturaleza y
función procesal.
En definitiva, el fin de la prueba no es otro que formar la convicción del
Juez acerca de la exactitud de las afirmaciones formuladas por las
partes en el proceso, es decir, que el Juez se convenza o persuada de
que tales afirmaciones coinciden con la realidad material. La prueba
no persigue convencer a la parte procesal contraria, ya que el único
destinatario de la prueba es el Juez.
Es así como la valoración de la prueba implica para el juez, el ejercicio
de asignar categorías mentales a los indicios recabados y aportados
en el proceso, para que esta apreciación valorativa pueda
jurídicamente verificarse, deben las partes en juicio determinar con
absoluta precisión cuál es el dato y valor significativo sujeto a
estimación o prueba.
EVOLUCIÓN HISTÓRICA
Lo probatorio, en su génesis, va paralelo al origen mágico y mítico de
la aparición del hombre en el planeta y de la conformación social de la
humanidad, en esta etapa el derecho se confunde con las creencias
religiosas de los pueblos primitivos que tras rituales dará lugar a la
conformación inicial e incipiente de normas reguladoras del
comportamiento humano.
Por ello podría afirmarse que, el derecho probatorio surgió con la
misma humanidad, desde tiempos antiguos y ortodoxos, donde el
análisis interpretativo de la prueba, emergía o se fundamentaba de la
convicción material de las cosas acreditadas, el análisis partía del
juicio de valor que alcanzaba el juzgador por la misma fuerza de la
convicción y de las cosas. Es entonces con el transcurrir del tiempo,
que se ha sistematizado el sentido integral de la prueba, al
evolucionar con las artes y la ciencia adquiridas por el hombre. En
definitiva la prueba se presenta a lo largo de la historia como una
necesidad, cuando surge la evidente premisa de probar o demostrar
una verdad sobre un hecho o acto. En el campo procesal, lo que ha
sido fundamental en todos los tiempos, ha sido la necesidad de
demostrar consistentemente la certeza de lo alegado, para que el juez
alcance el conocimiento probatorio sobre la existencia material de los
hechos que se someten a su consideración.
PROBLEMAS GENERALES DEL DERECHO PROBATORIO
La prueba persigue la convicción judicial, es el mecanismo empleado
dentro del proceso para establecer la convicción judicial sobre un
hecho jurídico, sobre cuya existencia o particularidades se ha
establecido una duda. Dicho de otra forma, al estar presente una duda
existe la necesidad de obtener el conocimiento de lo cierto, ello nos
lleva al proceso y este a la prueba.
La necesidad de probar ha estado impresa en los modelos de
enjuiciamiento desde siempre: ordalías o pruebas de fe, prueba legal o
tarifada o la libre convicción de la prueba, todas ellas de alguna forma
se han apoyado en mecanismos instrumentales para su obtención.
Cada etapa de la historia de la humanidad ha buscado incorporar el
conocimiento humano para mejorar la racionalización de la convicción
del juzgador en el espectro de despejar la duda sobre la hipótesis
jurídica inicialmente planteada.
El derecho probatorio es una disciplina auxiliar pero autónoma del
derecho procesal, no se limita a enunciar los medios de prueba y al
examen aislado de cada uno de ellos, sino que hay que considerar
esos medios de prueba articulados a una mecánica procedimental e
incluido en un proceso especifico determinado, es decir, la sinapsis
entre ambas disciplinas no permite considerarlas aisladamente una de
otra, no es posible considerar el derecho procesal al margen del
derecho probatorio. El derecho probatorio va siempre inscrito en un
proceso determinado y desde luego, un sistema probatorio también
determinado.
NATURALEZA JURÍDICA
El Derecho Probatorio es una disciplina del Derecho Procesal o adjetivo,
constituido por el conjunto de premisas jurídicas, dispuestas en normas de
derecho positivo, reguladoras principalmente de las formas y mecanismos para la
obtención y conformación de los indicios en la etapa o fase procesal
correspondiente, hasta alcanzar el valor esencial de convicción como prueba
judicial. Principios que determina el proceso normativo, que es fruto de la
concepción filosófica, política, sociológica e histórica de una sociedad
jurídicamente organizada
DIFERENCIA PRUEBA Y MEDIOS DE PRUEBA
LA PRUEBA.
Cuando se habla de fuente de la prueba F. CARNELUTTI la define como “los
hechos percibidos por el juez y que le sirven para la deducción del hecho a probar”
(CARNELUTTI. 1982: 89). A su juicio las fuentes de las pruebas se agrupan en
dos grandes categorías según constituyan o no la representación del hecho a
probar, pero dejando por sentado que en cualquiera de los dos casos existen
fuentes de la prueba. En tal sentido, este autor distingue entre las fuentes de
prueba, la cual coincide con el concepto anteriormente citado y que están
constituidas por la representación del hecho a probar
MEDIOS DE PRUEBA.
En opinión de H. ALSINA se entiende por medio de prueba “el instrumento, cosa o
circunstancia en los que el juez encuentra los motivos de su convicción. La prueba
se produce por algunos de los medios que la ley admite y así es motivo de prueba
la declaración por un testigo veraz del hecho por él presenciado.” (ALSINA. 1958:
230) De ello resulta evidente la diferencia entre medio de prueba y prueba misma,
sobre lo que haremos referencia más adelante.
De tal modo en el sistema de pruebas legales, la seguridad jurídica se nutre de la
necesidad del conocimiento de los medios de prueba, y al mismo tiempo su
determinación no puede dejarse a la discrecionalidad del juez y menos aún, de las
partes. Por ello al concebir los medios de prueba como elementos o instrumentos
que deben estar expresados en la ley, es el propio derecho el que regula su
existencia y aplicación.