2º BACHILLERATO
ACTIVIDADES DE MÉTRICA, III
Se ha llenado de luces
mi corazón de seda,
de campanas perdidas,
de lirios y de abejas.
Y yo me iré muy lejos,
más allá de esas sierras,
más allá de los mares,
cerca de las estrellas,
Para pedirle a Cristo
Señor que me devuelva
Mi alma antigua de niño,
Madura de leyendas,
Con el gorro de plumas
Y el sable de madera.
Lorca, Balada de la placeta (fragmento)
Terribles noches de insomnio en las que se cuenta
el toque de las horas que van al vacío;
su procesión cargada de vidas va lenta
bajando por las aguas del eterno río.
E insomne en la ribera el corazón se sienta
no pensando ni soñando si no en sombrío
rumiar lo inevitable con que tienta
al alma el Tentador, que así mete el desvío
de la lucha viril. Oh las noches terribles
de locas aprensiones y de vil congoja
al ver las esperanzas hechas ya imposibles
si una gota del río que pasa nos moja
y en el alba al mirarla con los aprensibles
tristes ojos la vemos cual la sangre roja.
Miguel de Unamuno
3
En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.
A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.
"¡Oh, reina rubia! -díjele, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia a ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,
y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar".
El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.
4.
El temblor del rosal aún no abierto
Es veleta del viento
Que gira sin flecha ni dirección,
En ronco silencio aguarda tu vuelta
y dar cara al norte entera su flor.
¿Dónde, amigo, te encuentras?
Preguntan las plantas altas y enhiestas
Colmando el aire con todo su olor,
Creen robadas tus manos
de ligero algodón.
No saben nada ni rosa y geranio,
De los que con ojos tristes lloramos
Y que al ver en ellas todo tu amor,
Nos traen tu viva, tu fuerte presencia
Rotas las penas en el corazón.
Héctor Martínez
5.
¿ Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?
De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.
Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.
Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.
Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.
Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.
GIL DE BIEDMA
6.
Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.
Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.
Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira a la niña tocando
una dulce gaita ausente.
Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre.
Federico García Lorca
7.
Para mis manos tumbada'
Pa mis caprichos monea
Y pa mi cuerpo lucirlos, mantones bordaos, vestíos de seda
La luna que yo via, la luna que me da
Que pa eso mi payo
Habilla más parné que tiene un sultán
¡Envidio tu suerte!
Me dicen algunas al verme lucir
Y no saben, probes
La envidia que ellas me causan a mí
¡María de la O!
Qué desgraciaíta gitana tú eres teniéndolo to'
Te quieres reír
Y hasta los ojitos los tienes moraos de tanto sufrir
Maldito parné
Que por su culpita dejaste al gitano que fue tu querer
Castigo de Dios, castigo de Dios
Es la crucecita que llevas a cuestas, María de la O
Para su sed, fui el agua
Para su frío, candela
Y pa sus clisos gitanos
Un cielo de amores con luna y estrellas
Querer como aquel nuestro
No hay en el mundo dos
¡Maldito dinero, que así de su vera
A mí me apartó!