0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas65 páginas

Asd Asd

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas65 páginas

Asd Asd

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Bitácora

Renacentista

[Link] [Link].
[Link]ínez [Link]ía
Bitácora
Renacentista
Solo aquellos que comprendan el arte podran crearla;
Quienes ignoran el arte solo podran destruirla.

Martín Aldana, José Juan Mejía, Daniel Kim, Samuel Martínez - 1620, 1638, 1627, 1653 -
Bitacorá Renacentista: El renacer del arte/ Martín Aldana, José Juan Mejía, Daniel Kim, Samuel Martínez
Editores, Samuel Martínez, Penguis Mischius, José Juan Mejía, Daniel Kim. -- Roma:
Pico Della Mirandola Editorial, 1684
; 28 cm.
Incluye bibliografía e índice.
Título original: Bûche Renaissance Anima
ISBN 956-341-29-2087-5
CEP-Banco de la Monarquía-Biblioteca Real
P. Mischius D. Kim.
S. Martínez J. Mejía

Bitácora
Renacentista
El renacer del arte

Pico Della Mirandola Editorial


CDD: 940.2

Bitácora Renacentista
Penguis Mischius
Daniel Kim
Samuel Martínez
Juan Mejía

Primera edición en Pico Della Mirandola Editor


Editorial, Pico Della Mirandola Editorial
Verano de 1684 Edición
Título original: Registro rinascimentale Primera edición-Samuel Martínez, Penguis
© 1684 Pico Della Mirandola Editorial Mischius, José Juan Mejía, Daniel Kim
Península Ibérica, Toledo Tel. Paloma Mensajera Ilustraciones de portadillas
de Pico Della Mirandola Siglo de las luces
Fax: Imprenta de la virreina Traducción del Italiano
[Link] Bestia dell’apiario, escriba personal de la corte
Península Ibérica, Toledo real.
Diagramación
Marca Registrada Diseño Gráfico de la Realeza
Ltda.

ISBN 956-341-29-2087-5

Prohibida su reproducción total o parcial por


cualquier medio sin permiso del Editor.
Impreso por la Virreina e Imprenta de Pico Della
Mirandola S.A

Versos de mil rimas


Fax: Mensajería Real
Península Ibérica, Toledo
Quien solo actúa como impresor
Impreso en Península Ibérica
La joven de la perla de Johannes Vermeer, 1667
El matrimonio Arnolfini de Jan van Eyck en 1434
Índice
Gelido invierno xiv
Encuentro enigmatico xix
Fieras de bronce 5
Magia de cascabeles 9
Nobles encantos 13
Canticos hermosos 17
Sobre los autores 20
Promts 22
Bibliografia 24
Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz de Fray Miguel de Herrera en el siglo 18
Último
Suspiro
Sabían que tenían que separarse; no había vuelta atrás. Los cuatro mula-
tos tenían que escapar, los habían delatado; en apuros, mientras corretea-
ban, empezaron a arrepentirse de aquel gran pecado, el responsable por su
próxima muerte. Por más que intentaban arrepentirse, no podían, pues su
amor por la poesía era más grande que su devoción a Dios, si iban a morir,
morirán con el poemario de Sor Juana que robaron. Lastimosamente, para
ellos, ese mismo día las autoridades los atraparon y condenaron. Una sema-
na después, el pueblo se unió para ver a los mulatos arder en la plaza sobre
la fogata creada por los vigilantes. Sor Juana, quien tenía que recoger un
encargo para el monasterio en la misma plaza, no pudo evitar ver la muerte
de los mulatos, quienes ardían con el esplendor de mil soles. De repente,
algo emitió un destello que le llamo atención, era su poemario perdido,
usando una rama de palmera que se había encontrado en la vecindad, acer-
ca el poemario hasta el punto que ya lo pueda recoger del piso. Atónita, por
su nuevo hallazgo, decide sentarse en una banca que estaba al lado de la
tienda de frutas; empezó a revisar el estado de su extrañado poemario, no
solo vio que estaban todas sus obras originales, sino que también, los mu-
latos se habían usado sus poemas para hacer diferentes tipos de producción
textual. Sorprendida decide publicar esta ‘bitácora’ de los mulatos quema-
dos, la misma que usted como lector tiene en sus manos, lo que procede a
esta introducción, es obra de estos mártires de las letras, quienes amaron y
defendieron las letras hasta su último suspiro.
1
La Gioconda de Leonardo da Vinci 1519

2
Sentimientos
Pesados,
Palabras
Ligeras
Realización de una nube de pa-
labras usando el poema de tres
letras para cantar, el proceso fue
mediante la escritura grupal en
clase, después de esto se editó
el proceso hecho en clase hasta
llegar a la versión final.

3
Tres letras para
cantar
Hirió blandamente el aire Homicidas sus facciones
Con su dulce voz Narcisa, El mortal cambio ejercitan;
Y él le repitió los ecos Voces, que alteran los ojos
Por boca de las heridas. Rayos que el labio fulmina.

De los celestiales Ejes Quién podrá vivir seguro,


El rápido curso fija, si su hermosura Divina
Y en los Elementos cesa Con los ojos y las voces
la discordia nunca unida. Duplicadas armas vibra.

Al dulce imán de su voz El Mar la admira Sirena,


Quisieran, por asistirla, Y con sus marinas Ninfas
Firmamento ser el Móvil, Le da en lenguas de las Aguas
El Sol ser estrella fija. Alabanzas cristalinas:
Pero Fabio que es el blanco
Tan bella, sobre canora, Adonde las flecha tira,
Que el amor dudoso admira, Así le dijo, culpando
Si se deben sus arpones De superfluas sus heridas:
A sus ecos, o a su vista. No dupliques las armas,
Bella homicida,
Porque tan confusamente que está ociosa la muerte
Hiere, que no se averigua, Donde no hay vida.
si está en la voz la hermosura,
O en los ojos la armonía.

4
Nube De
Palabras
Sufrimientojos Narcisistagravios
Rupturamantes Silenciobsequios
Sospecha mor Sentimientosoledad
Corazónostalgia Opuesto
Desamorepresión
Desleallorar
Romancesperanza
Aflicciónecia
Necedad

5
El Parnaso de Rafael en 1511

6
Poema en
Cadaver
Exquisito
Realización de estrofas de
manera individual que con-
forman el poema grupal, en
clase se hizo este proceso y
después en las versiones edi-
tas se logró perfeccionar.

7
En que expresa los efectos
del Amor Divino, y
propone morir amante, a
pesar de todo riesgo
Traigo conmigo un cuidado, ¡Oh, cuánta fineza! ¡Oh, cuántos
y tan esquivo, que creo cariños he visto tiernos!
que aunque sé sentirlo tanto Que amor que se tiene a Dios
aún yo mismo no lo siento. es calidad sin opuestos.

Es amor, pero es amor De lo lícito no puede


que, faltándole lo ciego, hacer contrarios conceptos,
los ojos que tiene son con que es amor que al olvido
para darle más tormento. no puede vivir expuesto.

El término no es a quo, Yo me acuerdo (¡ah, nunca fue-


que causa el pesar que veo ra!)
que siendo el término el bien que he querido en otro tiempo
todo el dolor es el medio. lo que pasó de locura
y lo que excedió de extremo.
Si es lícito y aún debido
este cariño que tengo, Mas como era amor bastardo
¿por qué me han de dar castigo y de contrarios compuesto,
porque pago lo que debo? fue fácil desvanecerse,
de achaque de su ser mesmo.
8
Mas ahora (¡ay de mí!) está Bien ha visto quien penetra
tan en su natural centro lo interior de mis secretos
que la virtud y razón que yo misma estoy formando
son quien aviva su incendio. los dolores que padezco.

Quien tal oyere dirá Bien sabe que soy yo misma


que si es así ¿por qué peno? verdugo de mis deseos,
Mas mi corazón ansioso pues muertos entre mis ansias
dirá que por eso mesmo. tienen sepulcro en mi pecho.

¡Oh, humana flaqueza nuestra, Muero (¿quién lo creerá?) a ma-


adonde el más puro afecto nos
aún no sabe desnudarse de la cosa que más quiero,
del natural sentimiento! y el motivo de matarme
es el amor que le tengo.
Tan precisa es la apetencia
que a ser amados tenemos, Así alimentando triste
que aun sabiendo que no sirve la vida con el veneno,
nunca dejarla sabemos. la misma muerte que vivo
es la vida con que muero.
Que corresponda a mi amor
nada añade; mas no puedo Pero valor, corazón,
(por más que lo solicito) porque en tal dulce tormento,
dejar yo de apetecerlo. en medio de cualquier suerte
no dejar de amar protesto.
Si es delito, yo lo digo;
si es culpa, ya lo confieso;
mas no puedo arrepentirme
por más que hacerlo pretendo.

9
Mujer desnuda de Tiziano 1514

10
Sacro Amor
Prefiero morir así,
a vivir siempre privada,
sin yo poderme ocultar
ni esconder mi alma en la nada.

como tu voz, yo lo digo,


como mensajera escucho,
misionera al méndigo
llevo tu amor sin repucho.

Te entrego mi devoción,
tú, que me entiendes clemente.
cumpliendo tu gran misión,
te doy mi arte y corazón.

En un amor espiritual,
mi fe dejo, sin temor,
en religión celestial
que me nubla con fervor.
11
Francisco Álvarez de Toledo, autor no conocido, del siglo XVI

12
Carta de la
Virreina
Después de la declamación,
cada integrante del grupo rea-
lizo una carta como si fuéra-
mos la virreina, respondién-
dole al poema hecho por Sor
Juana.

13
Expresa su respeto
amoroso: dice el sentido
en que llama suya a la
señora Virreina Mar-
quesa de la Laguna
Divina Lysi mía:
perdona si me atrevo
a llamarte así, cuando
aun de ser tuya el nombre no merezco.

A esto, no osadía
es llamarte así, puesto
que a ti te sobran rayos,
si en mí pudiera haber atrevimientos.

Error es de la lengua,
que lo que dice imperio
del dueño, en el dominio,
parezcan posesiones en el siervo.

14
Mi rey, dice el vasallo; En fin, yo de adorarte
mi cárcel, dice el preso; el delito confieso;
y el más humilde esclavo, si quieres castigarme,
sin agraviarlo, llama suyo al este mismo castigo será premio.
dueño. si quieres castigarme,
este mismo castigo será premio.
Así, cuando yo mía
te llamo, no pretendo
que juzguen que eres mía,
sino sólo que yo ser tuya quiero.

Yo te vi; pero basta:


que a publicar incendios
basta apuntar la causa,
sin añadir la culpa del efecto.

Que mirarte tan alta,


no impide a mi denuedo;
que no hay deidad segura
al altivo volar del pensamiento.

Y aunque otras más merezcan,


en distancia del cielo
lo mismo dista el valle
más humilde que el monte más
soberbio,
15
Sor Juana, obra hecha por Miguel Cabrera en el 1750

16
Estimada Sor
Juana,
No puedo, sino conmoverme desde lo profundo de mi alma al
recibir vuestras cartas, cuyas palabras expresan delicadamen-
te emociones sublimes que tan solo un espíritu tan ilustrado
como el vuestro podría relatar. La devoción con la que os en-
tregáis es verdaderamente noble, y a través de vuestra elocuen-
te poesía, mi corazón se exalta con gratitud. Con todo, no olvi-
déis mi posición como digna Señora Virreina, y en ello me veo
obligada a recordaros que el respeto y la cortesía deben ser pre-
servados en esta correspondencia. Os ruego, noble Sor Juana,
que continuéis compartiendo los frutos de vuestra pluma, desde
que guarden el debido respeto que mi estirpe y título exigen.
Sepáis que sois en mi corazón la más célebre de las poetisas y
que vuestras palabras siguen siendo una joya que adorno con
orgullo. Con aprecio y siempre esperando nuevas muestras de
vuestra preciosa lírica,

La Señora Virreina Marquesa de la Laguna

17
La primavera de Sandro Botticelli, en 1482

18
Comic

En clase, después de ver la


declamación, el grupo se dis-
tribuyo las viñetas por hacer,
después juntamos las viñetas
que cada uno hizo en orden.

19
En que describe
racionalmente los
efectos irracionales del
amor
Este amoroso tormento o el susto la desvanece.
que en mi corazón se ve,
sé que lo siento y no sé Y si alguna vez sin susto
la causa porque lo siento. consigo tal posesión,
cualquiera leve ocasión
Siento una grave agonía me malogra todo el gusto.
por lograr un devaneo,
que empieza como deseo Siento mal del mismo bien
y para en melancolía. con receloso temor,
y me obliga el mismo amor
Y cuando con más terneza tal vez a demostrar desdén.
mi infeliz estado lloro,
sé que estoy triste e ignoro Cualquier leve ocasión labra
la causa de mi tristeza. en mi pecho, de manera,
que el que imposibles venciera
Siento un anhelo tirano, se irrita de una palabra.
por la ocasión a que aspiro,
y cuando cerca la miro Con poca causa ofendida,
yo misma aparto la mano. suelo, en mitad de mi amor,
negar un leve favor
Porque, si acaso se ofrece, a quien le diera la vida.
después de tanto desvelo
la desazona el recelo
20
Ya sufrida, ya irritada, que yo pienso que es rigor
con contrarias penas lucho: y se remata en halago.
que por él sufriré mucho,
y con él sufriré nada. Hasta el labio desatento
suele, equívoco, tal vez,
No sé en qué lógica cabe por usar de la altivez
el que tal cuestión se pruebe: encontrar el rendimiento.
que por él lo grande es leve,
y con el lo leve es grave. Cuando por soñada culpa
con más enojo me incito,
Sin bastantes fundamentos yo le acrimino el delito
forman mis tristes cuidados, y le busco la disculpa.
de conceptos engañados,
un monte de sentimientos; No huyo del mal ni busco el bien:
porque, en mi confuso error,
y cuando a averiguar llego ni me asegura el amor
el agravio porque riño, ni me despecha el desdén.
es como espanto de niño
que para en burlas y juego. En mi ciego devaneo,
bien hallada con mi engaño,
Y aunque el desengaño toco, solicito el desengaño,
con la misma pena lucho, y no encontrarlo deseo.
de ver que padezco mucho
padeciendo por tan poco. Si alguno mis quejas oye,
más a decirlas me obliga
A vengarse se alabanza porque me las contradiga,
tal vez el alma ofendida; que no porque las apoye.
y después, arrepentida
toma de mí otra venganza.

Y si al desdén satisfago,
es con tan ambiguo error,
21
Porque si con la pasión Esto de mi pena dura
algo contra mi amor digo, es algo del dolor fiero;
es mi mayor enemigo y mucho más no prefiero
quien me concede razón. porque pasa de locura.

Y acaso en mi provecho Si acaso me contradigo


hallo la razón propicia, en este confuso error,
me embaraza la justicia aquel que tuviere amor
y ando cediendo el derecho. entenderá lo que digo.

Nunca hallo gusto cumplido,


porque, entre alivio y dolor,
hallo culpa en el amor
y disculpa en el olvido.

22
23
24
Titulo
Lorem Ipsum

25
Arguye de inconsecuentes
el gusto y la censura de los
hombres que en las mujeres
acusan lo que causan
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón, ¿Qué humor puede ser más raro
sin ver que sois la ocasión que el que, falto de consejo,
de lo mismo que culpáis. él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
Si con ansia sin igual
solicitáis su desdén, Con el favor y el desdén
¿por qué queréis que obren bien tenéis condición igual:
si las incitáis al mal? quejándoos si os tratan mal;
burlándoos, si os quieren bien.
Combatís su resistencia
y luego, con gravedad, Opinión ninguna gana,
decís que fue liviandad pues la que más se recata,
lo que hizo la diligencia. si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco, Siempre tan necios andáis,
al niño que pone el coco que, con desigual nivel,
y luego le tiene miedo. a una culpáis por cruel
a otra por fácil culpáis.
Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para, pretendida, Tais;
en la posesión, Lucrecia.
¿Pues cómo ha de estar templada ¿O cuál es más de culpar
la que vuestro amor pretende, aunque cualquiera mal haga:
si la que es ingrata ofende la que peca por la paga
y la que es fácil enfada? o el que paga por pecar?

Mas entre el enfado y la pena ¿Pues para qué os espantáis


que vuestro gusto refiere, de la culpa que tenéis?
bien haya la que no os quiere, Queredlas cual las hacéis
y quejaos enhorabuena. o hacedlas cual las buscáis.

Dan vuestras amantes penas Dejad de solicitar,


a sus libertades alas, y después, con más razón,
y después de hacerlas malas acusaréis de afición
las queréis hallar muy buenas. de la que os fuere a rogar.

¿Cuál mayor culpa ha tenido Bien con muchas armas fundo


en una pasión errada: que lidia vuestra arrogancia,
la que cae de rogada pues en promesas e instancia
o el que ruega de caído? juntáis diablo, carne y mundo.

27
28
Publicidad

29
El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli 1485

30
Metrica y
Modernización
En clase se hizo el analisis
metrico al poema y ademas se
modernizo el tema del poema
usando vocablo mas moder-
no.

31
Cinco Sonetos
Burlescos I
INÉS, cuando te riñen por bellaca,
para disculpas no te falta achaque
porque dices que traque y que barraque;
con que sabes muy bien tapar la caca.

Si coges la parola, no hay urraca


que así la gorja del mal año saque;
y con tronidos, más que un triquitraque,
a todo el mundo aturdes cual matraca.

Ese bullicio todo lo trabuca,


ese embeleso todo lo embeleca;
mas aunque eres, Inés, tan mala cuca,

sabe mi amor muy bien lo que se peca:


y así con tu afición no se embabuca,
aunque eres zancarrón y yo de Meca.

II
AUNQUE eres, Teresilla, tan muchacha,
le das quehacer al pobre de Camacho,
porque dará tu disimulo un chacho
a aquel que se pintare más sin tacha.

32
De los empleos que tu amor despacha
anda el triste cargado como un macho,
y tiene tan crecido ya el penacho
que ya no puede entrar si no se agacha.

Estás a hacerle burlas ya tan ducha,


y a salir de ellas bien estás tan hecha,
que de lo que tu vientre desembucha

sabes darle a entender, cuando sospecha,


que has hecho, por hacer su hacienda mucha,
de ajena siembra, suya la cosecha.

III
INÉS, yo con tu amor me refocilo,
y viéndome querer me regodeo;
en mirar tu hermosura me recreo,
y cuando estás celosa me reguilo.

Si a otro miras, de celos me aniquilo,


y tiemblo de tu gracia y tu meneo;
porque sé, Inés, que tú con un voleo
no dejarás humor ni aun para quilo.

Cuando estás enojada no resuello,


cuando me das picones me refino,
cuando sales de casa no reposo;

y espero, Inés, que entre esto y entre aquello,


tu amor, acompañado de mi vino,
dé conmigo en la cama o en el coso.

33
IV
VAYA con Dios, Beatriz, el ser estafa,
que eso se te conoce hasta en el tufo;
mas no es razón que, siendo yo tu rufo,
les sirvas a otros gustos de garrafa.

Fíaste en que tu traza es quien te zafa


de mi cólera, cuando yo más bufo;
pues advierte Beatriz, que si me atufo
te abriré en la cabeza tanta rafa.

¿Dime si es bien que el otro a ti te estafe


y, cuando por tu amor echo yo el bofe,
te vayas tú con ese mequetrefe;

y yo me vaya al Rollo o a Getafe


y sufra que el picaño de mí mofe
en afa, ufo, afe, ofe y efe?

34
V
AUNQUE presumes, Nise, que soy tosco
y que, cual palomilla, me chamusco,
yo te aseguro que tu luz no busco,
porque ya tus engaños reconozco.

Y así, aunque en tus enredos más me embosco,


muy poco viene a ser lo que me ofusco,
porque si en el color soy algo fusco
soy en la condición mucho más bosco.

Lo que es de tus picones, no me rasco;


antes estoy con ellos ya tan fresco,
que te puedo servir de helar un frasco:

que a darte nieve sólo me enternezco;


y así, Nise, no pienses darme chasco,
porque yo sé muy bien lo que me pesco.

35
Metrica
III
I|NÉS|, yo| con| tu a|mor| me| re|fo|ci|lo|,
y| vién|do|me| que|rer| me| re|go|de|o|;
en| mi|rar| tu her|mo|su|ra| me| re|cre|o|,
y| cuan|do es|tás| ce|lo|sa| me| re|gui|lo|.

Si a o|tro| mi|ras|, de| ce|los| me a|ni|qui|lo|,


y| tiem|blo| de| tu| gra|cia y| tu| me|ne|o|;
por|que| sé, I|nés|, que| tú| con| un| vo|le|o|
no| de|ja|rás| hu|mor| ni aun| pa|ra| qui|lo|.

Cuan|do es|tás| e|no|ja|da| no| re|sue|llo|,


cuan|do| me| das| pi|co|nes| me| re|fi|no|,
cuan|do| sa|les| de| ca|sa| no| re|po|so|;

y es|pe|ro, I|nés|, que en|tre es|to y en|tre a|que|llo|,


tu a|mor|, a|com|pa|ña|do| de| mi| vi|no|,
dé| con|mi|go en| la| ca|ma o en| el| co|so|.

36
Modernización
III
Inés, yo con tu flow me desestreso,
y al verme en tu crew, solo me emociono;
chequeando tu perfil, me desentono,
y aun si estás de malas, me decompreso.

Si texteas a otro, pierdo el progreso,


y el drama en que te metes no razono;
porque sé, Inés, que tú con un buen tono,
me bajas el nivel, y eso me estresa.

Si te enojas, me callo y no respiro,


si me dejas en visto, me torturo;
cuando te vas de party, yo deliro.

Y espero, Inés, que entre el vibe y la espera,


entremos juntos dentro de mi cama
pues por ti mi cora se acelera

37
38
Titulo
Lorem Ipsum

39
Que expresa
sentimientos de ausente
Amado dueño mío:
escucha un rato mis cansadas quejas,
pues del viento las fío
que breve las conduzca a tus orejas,
si no se desvanece el triste acento
como mi esperanza en el viento.

Óyeme con los ojos,


ya que están tan distantes los oídos
y de ausentes enojos
en ecos de mi pluma mis gemidos;
y ya que a ti no llega mi voz ruda,
óyeme sordo, pues me quejo muda.

Si del campo te agradas,


goza de sus frescuras venturosas,
sin que aquestas cansadas
lágrimas te detengan enfadosas;
que en él verás, si atento te entretienes,
ejemplo de mis males y mis bienes,

Si el arroyo parlero
ves galán de las flores en el prado,
que amante y lisonjero
a cuantas mira íntima su cuidado,
en su corriente mi dolor te avisa

40
en su corriente mi dolor te avisa Si ves el cielo claro,
que a costa de mi llanto tienes risa. tal es la sencillez del alma mía;
y si, de luz avaro,
Si ves que triste llora de tinieblas emboza el claro día,
su esperanza marchita en ramo ver- es con su oscuridad y su clemencia
de imagen de mi vida en esta ausencia.
tórtola gemidora,
en él y en ella mi dolor te acuerde Así que, Fabio amado,
que imitan con verdor y con lamento saber puedes mis males sin costarte
él a mi esperanza y ella mi tormento. la noticia cuidado,
pues puedes de los campos infor-
Si la flor delicada, marte,
si la peña, que altiva no consiente y pues yo a todo mi dolor ajusto,
del tiempo ser hollada, saber mi pena sin dejar tu gusto.
ambas me imitaban, aunque varia-
mente, Mas ¿cuándo (¡ay, gloria mía!)
ya con fragilidad, ya con dulzura, mereceré gozar tu luz serena?
mi dicha aquélla, y ésta mi firmeza. ¿Cuándo llegará el día
que pongas dulce fin a tanta pena?
Si ves el ciervo herido ¿Cuándo veré tus ojos, dulce encan-
que baja por el monte acelerado, to,
buscando, dolorido, y de los míos quitarás el llanto?
alivio al mal en un arroyo helado,
y sediento al cristal se precipita, ¿Cuándo tu voz sonora
no en el alivio, en el dolor me imita. herirá mis oídos, delicada,
y el alma que te adora,
Si la liebre encogida de inundación de gozos anegada,
huye medrosa de los galgos fieros, a recibirte con amante prisa
y por salvar la vida saldrá a los ojos desatada en risa?
no deja estampa de los pies ligeros,
tal mi esperanza en dudas y recelos
se ve acusada de villanos celos.

41
¿Cuándo tu luz hermosa a toda humana pluma inexplicable?
revestirá de glorias mis sentidos? Que mal se ceñirá a lo definido
¿Y cuándo yo dichosa lo que no cabe en todo lo sentido.
mis suspiros daré por bien perdidos,
teniendo en poco el precio de mi Ven, pues, mi prenda amada,
llanto? que ya fallece mi cansada vida
¡Que tanto ha de penar quien goza de esta ausencia pesada;
tanto! ven, pues, que mientras tarda tu ve-
nida,
¿Cuándo de tu apacible aunque me cueste su verdor enojos,
rostro alegre veré el semblante afable regaré mi esperanza con mis ojos.
y aquel bien indecible,

42
Publicidad

43
44
Titulo
Lorem Ipsum

45
Que no me quiera
Fabio al verse amado
Que no me quiera Fabio al verse amado
es dolor sin igual, en mi sentido;
mas que me quiera Silvio aborrecido
es menor mal, mas no menor enfado.

¿Qué sufrimiento no estará cansado,


si siempre le resuenan al oído,
tras la vana arrogancia de un querido,
el cansado gemir de un desdeñado?

Si de Silvio me cansa el rendimiento,


a Fabio canso con estar rendida:
si de éste busco el agradecimiento,

a mí me busca el otro agradecida:


por activa y pasiva es mi tormento,
pues padezco en querer y ser querida.

46
Modernización

Que no me escriba Fabio al ser buscado,


Es dolor sin igual, en mi sentido,
Más que me escriba Silvio, sin estilo,
Es menor mal, más no menor enfado.

¿Qué sufrimiento no estará cansado,


Si siempre le resuenan al oído,
Tras la selfi arrogante de un querido,
El cansado suspiro de un dejado?

Si de Silvio me agobia su insistencia,


A Fabio le canso con mi atención:
Si de este busco un poco de coherencia,

Del otro solo hay pura confusión:


Lo dejo en visto y sin una respuesta
Que sufro en amar y en ser una opción.

47
48
49
50
Hace siglos que los Juglares sintieron la necesidad de documentar estas criaturas de fantasía, en las
páginas que el libro esconde verás las mágicas criaturas con la que nuestros amigos de las líricas se
encontraron, observaras un nuevo mundo, creado gracias a la relación de las letras y las bestias.

El juglar, a pesar de haber sufrido el rechazo por todos, todavía mantuvo el ánimo y el gozo, lo que lo
llevo a conocer a las víctimas del hombre, las fieras ocultas, algunas de estas se mostraron amigables,
otras, por el contrario, se mostraron fuertemente hostiles.

Querido lector, adéntrese en estas páginas casi de en sueño y descubra una realidad a la cual sus sen-
tidos han de haber sido privados si no fuera por el siguiente libro.

También podría gustarte