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Dignidad y Persona en Antropología Teológica

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Antropología Teológica

P. Jorge L. Nazareno
Vera Sabando Kevin Geovanny
18/Dic/2024
TEMA 16: La dignidad de la imagen: el hombre, ser personal

La pregunta que nos planteamos ahora versa no sobre el qué, sino sobre el quién: el
hombre, en efecto, no se limita a ser algo; es alguien; no sólo tiene una naturaleza, sino que
es persona, sujeto que dispone de su naturaleza.

 En cuanto persona, el hombre trasciende el mundo anónimo de los objetos y de los


fenómenos naturales.
 La idea de persona contiene virtualmente las de libertad y socialidad.
Desarrollo histórico de la noción de persona.
La génesis de la idea
 En principio, podría suponerse que el trayecto seguido por ella va de la
antropología a la teología, de la experiencia que el hombre tiene de sí mismo a la
representación que se hace del ser divino.
 Según el teólogo alemán, es desde la captación de lo divino y de su relación con
ello como el hombre se auto comprende a sí mismo en primera instancia.
 De la inviolable majestad de Dios habría derivado por participación la dignidad
personal del hombre.
 La Biblia no posee el término persona. Pero hemos visto que describe al hombre
por medio de una triple relación: de dependencia, frente a Dios; de superioridad,
frente al mundo; de igualdad, frente al tú humano.
 De las tres relaciones, la más destacada es la teologal; de ella extrae el hombre la
persuasión (de ninguna manera evidente) de su superioridad sobre el entorno.
 El arquetipo de lo humano es de carácter cósmico (hombre-microcosmos,
abreviatura de toda la naturaleza); la idea de hombre es ónticamente relevante, mas
no su realización en el individuo singular concreto.
 La autoconciencia sirve, pues, no ya para captarse en la propia singularidad, sino
para integrarse en la universalidad, sea ésta la universalidad inmanente de lo
mundano (Epicuro, estoicismo), sea la universalidad trascendente de lo divino
(Platón, neoplatonismo).
 La terminología antropológica griega ilustra esta carencia del concepto de persona;
en ella se privilegian las categorías de esencia (ousía), sustancia (hypóstasis) y
naturaleza (physi.

TEXTO: RUIZ DE LA PEÑA, Juan L, Imagen de Dios. Antropología Teológica fundamental,


Sal Terrae, Santander 1996. (pág. 153-166)
Antropología Teológica
P. Jorge L. Nazareno
Vera Sabando Kevin Geovanny
18/Dic/2024
 Ciertamente, el vacío griego al respecto y la carencia de vocabulario constituían
otras tantas dificultades añadidas a una cuestión ya de suyo ardua.
 Lo que Dios es la naturaleza divina se realiza en tres sujetos distintos, sin que por
ello se multiplique esa naturaleza, que sigue siendo única.
 Se constató asimismo que lo que constituye a los sujetos divinos, lo que hace que
Dios sea Padre, Hijo y Espíritu, no es la naturaleza, el esse in, que es común y
único, sino la relación, el esse ad.
 El ser de Dios se realiza en tanto en cuanto se da totalmente: el Hijo procede de la
autodonación del Padre, como el Espíritu procede de la autodonación reciproca del
Padre y el Hijo.
 En efecto, el diálogo intradivino generador de las tres personas se prolonga a
extramuros de la Trinidad inmanente para desplegarse en el marco histórico de la
creación.
 El hombre es querido y creado por Dios como estructura dialogante.
 El ser humano es, en una palabra, un ser relaciona; en él volvemos a toparnos con
lo que hemos dicho que la relación significaba en la articulación trinitaria del ser
divino: el hombre es persona.
 . La persona es “naturae rationalis individua substantia”.
 La razón de persona se hace descansar en la imparticipabilidad de la sustancia; la
naturaleza humana es caracterizada por la racionalidad.
 Se deja caer la imparticipabilidad sustancial de la definición de Boecio (individua
substantiá), que la hacía inaplicable a las personas divinas, y se sustituye por un
más concreto existens per se solum; la persona es ubicada en el ámbito metafísico
de la exsistencia.
 La definición de Duns Escoto, está más próxima a Ricardo de San Víctor que a
Boecio: “persona es la sustancia incomunicable de naturaleza racional”.
 Sin un fondo óptico duro y compacto, el sujeto de relaciones se difumina en mera
encrucijada de encuentros o nudo de la trama, en objeto pasivo, y no sujeto activo,
de las relaciones.
 La persona es justamente el resultado de la confluencia de ambos momentos.

TEXTO: RUIZ DE LA PEÑA, Juan L, Imagen de Dios. Antropología Teológica fundamental,


Sal Terrae, Santander 1996. (pág. 153-166)

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