SEGUNDO SEMESTRE.
(LECTURA ACTIVA)
¿Qué es la lectura activa?
La lectura activa, también llamada lectura crítica o consciente,
implica, ni más ni menos, entender lo que estamos leyendo. La
lectura activa es un método de lectura que te ayuda a reforzar lo
que lees. En vez de simplemente leer un texto, la lectura activa
requiere que leas, pienses críticamente sobre qué has leído y te
involucres para ayudarte a entender el texto.
Fases de la lectura activa
1. Entiende lo que lees
Si no comprendes algo, lo olvidarás con mucha más facilidad. Por eso
es importante que prestes menos atención a la velocidad de lectura
como a la comprensión del texto. Lo más frecuente es que haya
alguna palabra cuyo significado desconozcas o que se mencionen
aspectos que sean importantes para la narración, como algún
hecho histórico o algún aspecto socioeconómico que influyen en
la forma de actuar o comportarse de los protagonistas.
1- Pierde tiempo en releer los párrafos que te hayan resultado más
difíciles de comprender.
2- Limítate a apuntar las dudas que te surjan y acláralas después
de la sesión de lectura.
2. Hazte muchas preguntas.
Parte de lo más general hacia aspectos más concretos:
¿Qué te ha querido contar el autor con este libro?
¿Puedes hacer una sinopsis breve?
¿Qué te han parecido los personajes?
¿Te parecen realistas o son demasiado planos?
¿Hay alguna escena que te haya gustado o desagradado en especial?
¿Cuáles son las razones?
¿Hay alguna parte que te ha resultado difícil de comprender?
¿Crees que no estás preparado para el nivel del texto o, por el
contrario, es un problema del escritor por cómo se ha expresado?
3. Busca conexiones
Con la lectura sucede lo mismo:
- Trata de recordar alguna obra anterior del autor,
- Busca similitudes en el estilo,
- Plantéate si algún otro libro que hayas leído escribe de una
forma parecida,
- Recuerda si has leído algún libro anterior cuya historia tenga
lugar en un mismo espacio físico o época…
Encontrar conexiones te ayudará a un análisis más profundo y a
retener mejor lo que lees.
4. Toma notas
Te doy un truco que a lo mejor te sirve:
- tomar una fotografía al párrafo en cuestión. No tardas más de un
par de segundos y la información que te interesa queda recogida
y lista para ser procesada más tarde.
- subrayar los párrafos, si no te importa dejar marcas en los libros
Al subrayar un texto estás mandando una señal al cerebro
diciéndole que eso merece una atención especial.
- Pero no deberías limitarte a eso, sino que también estaría bien
que añadieras alguna anotación al margen resumiendo qué te ha
sugerido.
- Destaca los párrafos que te resulten más interesantes, aquellas
porciones de texto que te aportan algo o consideras relevantes.
- Extrae conclusiones de lo aprendido durante la lectura y
concreta su aplicación y piensa brevemente en cómo podrás
aplicar las ideas que has tenido.
- El conocimiento de por sí es inútil si no lo pasas a la acción.
Detalla un plan de acción o unos usos concretos de lo aprendido
y busca la forma de ponerlos en práctica.