Wesak simboliza la unión del futuro.
Alice Bailey comenzó ya a promoverlo desde su Escuela Arcana, hace más de medio siglo.
Desde entonces diversos movimientos de nueva espiritualidad lo han tomado como uno de
sus más importantes citas. Wesak simboliza la oportunidad de reunir en una sola festividad
mundial a Oriente y a Occidente, de acercar a las grandes religiones del mundo, un evento
universal con vocación de ser reconocido por todos los humanos de cualquier creencia. La
luna llena de Tauro sería el germen, el punto de arranque de la religión unificada, más allá
de las formas particulares de cada credo, la religión del espíritu por encima de las
circunstancias del tiempo o geografía.
La fundadora de la Escuela Arcana dejó escrita una breve invocación con el objetivo de
preparar la festividad de Wesak e ir procurando así “un impulso de gran potencia”:
“Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.
Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.
Que el espíritu de colaboración una a todos los hombres de buena voluntad donde quiera
que estén.
Que el olvido de agravios, por parte de los hombres, sea la tónica de esta época.
Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres.
Que así sea y cumplamos nuestra parte”.
Cada año, más y más personas de orientación espiritual están reconociendo la importancia
de los tres Festivales espirituales principales de Aries, Tauro y Géminis como constituyentes
de un flujo unido de energías que afectan a la conciencia humana. La Pascua, o el Festival
del Cristo Resucitado, va seguido del Festival de la Luna Llena de Wesak, el Festival del
Buda. Ambos se funden con la energía de la inteligencia de la raza humana durante el tercer
Festival en Géminis, culminando en el Día Mundial de Invocación. Durante este período de
Luna Llena, la atención se centra sobre Wesak, el Festival del Buda.
Los que aceptan el hecho del Dios uno, como hacen la mayoría de las personas inteligentes
en la actualidad, no tienen ninguna dificultad en aceptar igualmente que existen numerosas
formas de acercarse a Él. Cada una de las principales religiones mundiales, que han surgido
a través de los tiempos en diferentes épocas y entornos humanos, tiene un valor, una
energía y una cualidad específicos que establecer en la consciencia humana.
Las dos religiones, que han tenido mayor impacto y han estimulado los cambios más
profundos en la consciencia humana durante los últimos dos mil quinientos años, han sido el
resultado de la vida y trabajo de Gautama Buda y de Cristo. Tanto el Budismo en sus
diversas formas como el Cristianismo bajo sus diversas denominaciones se han extendido
por el mundo y juntos reúnen un numero de seguidores mayor que todas las demás
religiones juntas. Para muchas personas, estas enseñanzas no constituyen algo separado o
diferente, excepto como instituciones organizadas. Los valores que enseñan forman un
desarrollo complementario y secuencial de los principios fundamentales. Es sabido que el
Cristo y el Buda son hermanos, además de hijos del Dios Uno. El Buda predijo la venida del
Cristo. Y el Cristo, apareciendo en una época posterior, edificó sobre el trabajo ya
establecido por el Buda, agregando las enseñanzas requeridas por la humanidad durante la
era de Piscis, estos últimos 2000 años. La cooperación entre estos dos hijos de Dios es un
incesante servicio, enfocado actualmente sobre el posible desarrollo espiritual durante el
siguiente período de 2000 años de la era de Acuario y enfocado, también, en la preparación
para la reaparición del Cristo.
El Señor Buda funciona en la Vida planetaria como el intermediario espiritual entre el centro
planetario superior, Shamballa, “donde la voluntad de Dios es conocida”, y la Jerarquía
espiritual, el centro cardíaco planetario. El es la expresión de la sabiduría de Dios y el
indicador del Propósito divino. El Buda es la encarnación de la Luz, así como el Cristo es la
encarnación del Amor. Sirve durante el Festival de Wesak en el período de la Luna Llena de
Tauro, para comunicar la luz de la sabiduría a la humanidad, a través del Cristo y de la
Jerarquía. Cada año, mediante este acto de comunión y cooperación entre el Cristo y el
Buda, se fortalece la relación planetaria entre el centro “donde la voluntad de Dios es
conocida” y el centro “que llamamos la raza de los hombres”.
El Festival de Wesak representa ciertas ideas muy definidas y claramente señaladas, y el
ofrecimiento de una gran oportunidad. Las ideas que representa podrían enumerarse como
sigue:
En primer lugar, este Festival enlaza el pasado con el presente como ningún otro Festival,
relacionado con cualquiera de las religiones mundiales, lo ha hecho. Representa una verdad
viva y una oportunidad presente. En su mutuo servicio a la raza, el Buda y el Cristo
producen este enlace. También fusionan Oriente con Occidente y unen en una totalidad la
tradición cristiana, las creencias budistas e hindúes y la aspiración de todos los creyentes
del mundo de hoy, ortodoxo y no ortodoxo. Las distinciones religiosas desaparecen.
En segundo lugar, este Festival señala el momento de máxima bendición espiritual en el
mundo. Es una época de una llegada inusual de vida y de estimulación espiritual y sirve
para vitalizar la aspiración de todos.
En tercer lugar, en el momento del Festival y mediante el esfuerzo unido del Cristo y del
Buda, trabajando en la más estrecha colaboración, se abre un canal de comunicación entre
la humanidad y Dios por el cual el amor y la sabiduría, del Mismo Dios, pueden descender
hacia un mundo expectante y necesitado. Hablando simbólicamente, y recordando que los
símbolos siempre velan una verdad, podría afirmarse que, en la época de la Luna Llena, es
como si, súbitamente, se abriera de par en par una puerta que en otros momentos
permanece cerrada. A través de esa puerta los aspirantes y discípulos pueden contactar
energías que, de otra forma, no estarían fácilmente asequibles. A través de esa puerta
puede realizarse un acercamiento a la verdad y a la realidad y a Aquéllos que guían a la
humanidad que no es posible en otros momentos. Ello está a disposición de todos cuántos
se encuentran a ambos lados de la puerta, y cada vez lo estará más.
En la actualidad, lo más necesario es desarrollar la intuición y la discriminación de los
discípulos del mundo. Deben aprender a sentir la visión superior, a responder al día de la
oportunidad y a alcanzar la relación superior consciente, sea cual sea el precio para el ser
inferior. Al hacer esto, deberán recordar que el ser inferior, debido a su naturaleza íntima y
cerrada, parecerá anormalmente atractivo y puede transcenderse sólo a un precio
infinitamente elevado. Por lo tanto, debe desarrollarse la intuición grupal, y el sentido de
valores debe ajustarse mucho más adecuadamente, antes de que pueda estar a la altura de
los requerimientos y cumplir su función, que es inaugurar la nueva era. El descenso de
fuerza espiritual, en el tiempo del Festival de Wesak, tiene como objetivo la estimulación de
la intuición de los discípulos agrupados, de los aspirantes y de la gente de buena voluntad.
Las Fuerzas de Iluminación están especialmente activas durante este período de los
Festivales. Emanan del centro cardíaco y están relacionadas con la comprensión y la
sabiduría divinas. El Buda y el Cristo constituyen las dos expresiones más destacadas de
esta energía de amor/sabiduría hasta la fecha. Las Fuerzas de Iluminación afectan,
especialmente, a los grandes movimientos educativos y a los foros de gentes en todas las
tierras, así como afectan a la cualidad de los valores que se despliegan a través de los
medios de comunicación de masas. Todas las formas de comunicación publica, los
oradores, los escritores, los comentadores y los trabajadores sociales, resultan afectados
por esta energía que fluye a la mente. La misma consciencia humana es, actualmente,
receptora de las energías de iluminación que introducen nuevas ideas e influencian los
asuntos humanos en general.
El Festival de Wesak forma un punto de cohesión para quienes, en síntesis y
simbólicamente, se unen en meditación y en pensamiento reflexivo como representantes
tanto del Reino de Dios como de la humanidad. Establece una solidaridad fáctica entre los
acercamientos Orientales y Occidentales a un entendimiento superior, porque tanto el Cristo
como el Buda están presentes y activos durante este ciclo anual.
El Festival de Wesak es un Festival de Luna Llena universal, o planetario, para gentes de
todas las creencias. Es un elevado punto de inspiración para el trabajo del año venidero.
Todos pueden cooperar en la consciencia en este flujo singularmente disponible de energías
espirituales. Todos pueden participar en la meditación y en el esfuerzo por expresar una
hermandad práctica como forma de vida. El valor de semejante servicio grupal unido, en el
alineamiento con el Cristo y el Buda y las Fuerzas de Iluminación, es obvio e inspirador.
Mediante el empleo del mantram o plegaria mundial, la Gran Invocación, las energías
disponibles pueden invocarse magnéticamente y ponerse, literalmente, al alcance de la
consciencia humana:
Desde el punto de luz en la Mente de Dios,
Que afluya luz a las mentes humanas;
Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya amor a los corazones humanos;
Que Aquél que viene retorne a la Tierra.
Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades humanas,
El propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza humana,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra
CEREMONIA:
Cada año, en el mes de mayo, durante la noche de la luna llena, se desarrolla en el
Himalaya la ceremonia del Wesak. En esta fecha se conmemora, simbólicamente, el
nacimiento de Buda.
Algunos Iniciados pueden ir físicamente a esta ceremonia, y otros van con su cuerpo astral,
desdoblándose. Pero cada uno de vosotros tiene la posibilidad de participar al menos con el
pensamiento. En el transcurso de esta ceremonia, los Hermanos de la Luz entran en
comunión con las Entidades Celestiales afín de atraer las Fuerzas Cósmicas y de propagar
en el espacio ondas y vibraciones de la más alta espiritualidad.
Si queréis uniros a la reunión de todos estos Iniciados, tenéis que prepararos. Durante esta
noche, no conservad sobre vosotros ningún objeto metálico, porque el metal no es un buen
conductor de las ondas que, durante esta ceremonia, vienen de las Regiones Espirituales.
Pero la única condición verdaderamente indispensable para ser admitido a esta Fiesta es la
Armonía; entonces, sed vigilantes, no guardéis ningún mal pensamiento, ningún mal
sentimiento con respecto a los demás. Adoptad una buena actitud que os permitirá
vincularos con los Iniciados, con el deseo de recibir las Bendiciones que envían a todos los
Hijos de Dios.
Mediante el ayuno, la oración y eventualmente la meditación grupal, con el delineamiento de
meditación Dejar penetrar la Luz. Recitar tantas veces como sea posible La Gran
Invocación, los dos días previos, el día del Festival y durante los dos días posteriores. El
programa mínimo es recitarla al amanecer, al mediodía, a las cinco de la tarde, al anochecer
y en el momento exacto del Plenilunio que marca el punto culminante. Mantener
permanentemente un estado de atención y de serena expectación. Nadie es demasiado
insignificante para prestar servicio, pues la totalidad de las vehementes aspiraciones traerá
la bendición. Todos podemos hacer algo para terminar con el actual estado de cosas, e
introducir un período de paz y de buena voluntad en el mundo.
Delineamiento de la Meditación: Dejar Penetrar la Luz
1. Fusión Grupal
Fortalezcamos la realidad de la fusión e integración grupal dentro del centro cardíaco del
Nuevo Grupo de Servidores del Mundo que está mediando entre la Jerarquía y la
Humanidad:
Soy uno con mis hermanos de grupo, todo lo que poseo es de ellos.
Que el amor de mi alma afluya hacia ellos.
Que la fortaleza que hay en mí, los eleve y ayude.
Que los pensamientos creados por mi alma lleguen a ellos y los alienten.
2. Alineamiento
Proyectemos una línea de energía iluminada hacia la Jerarquía espiritual del planeta, el
Corazón planetario, el Gran Ashrama de Sanat Kumara, y hacia el Cristo en el Corazón de la
Jerarquía.
Extendamos esa línea de luz hacia Shamballa, el Centro donde la Voluntad de Dios es
conocida.
Permanezcamos como grupo dentro de la periferia del Gran Ashrama, la Jerarquía, abiertos
a las energías extraplanetarias que ahora están disponibles.
3. Intervalo superior
Enfoquémonos con la luz de la Jerarquía, el Centro Cardíaco planetario y mantengamos la
mente abierta a la Luz y el Amor, buscando exteriorizarlos en la Tierra.
4. Meditación
Reflexionemos sobre el pensamiento simiente:
Que el grupo permanezca dentro del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo
como un gran ‘ejército de implacable voluntad espiritual’
en un momento de decisión.
5. Precipitación
Empleando la imaginación creadora, visualicemos las energías de la Luz, el Amor y la
Voluntad al Bien, afluyendo a todo el planeta y arraigándose en la Tierra en los centros
físicos ya preparados, a través de los cuales puede manifestarse el Plan. (Utilicemos para
ello la séxtuple progresión del Amor divino como secuencia de la precipitación de energía:
Shamballa, la Jerarquía, el Cristo, el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, hombres y
mujeres de buena voluntad de todo el mundo y los centros físicos de distribución).
6. Intervalo inferior
Enfoquemos nuevamente la conciencia, como grupo, dentro de la periferia del Gran
Ashrama y pronunciemos juntos la afirmación siguiente:
En el centro de total Amor yo permanezco.
Desde ese centro, yo el alma, me exteriorizaré.
Desde ese centro, yo el que sirve, trabajaré.
Que el Amor del Yo divino se difunda en mi corazón
a través de mi grupo y por todo el mundo.
Luego, de acuerdo a nuestra comprensión y responsabilidad aceptada, visualicemos el
trabajo inmediato que debe realizarse para la preparación de la Reaparición de Cristo y el
establecimiento del Plan en la Tierra.
7. Distribución
A medida que pronunciemos La Gran Invocación, visualicemos la afluencia de la Luz, el
Amor y el Poder desde la Jerarquía espiritual a través de las cinco entradas planetarias
(Nueva York, Londres, Ginebra, Darjeeling y Tokio), irradiándose sobre la conciencia
humana:
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,
Que afluya luz a las mentes humanas;
Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya amor a los corazones humanos;
Que Aquél que viene retorne a la Tierra.
Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades humanas,
El propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza humana,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.
OM OM OM