SERVIDUMBRES
SUPERINTENDENCIA DE SERVICIOS PÚBLICOS DOMICILIARIOS
CONCEPTO 691 DE 2006
CONCEPTO SSPD-OJ-2006-691
LUIS ANTONIO SILVA RAVELO
Alcalde Municipal de Macaravita
Carrera 3 No. 3-38 Fax: 6607679
Macaravita, Santander del Sur
Ref.: Consulta
Se basa la consulta objeto de estudio en emitir concepto sobre las siguientes inquietudes:
1. ¿Es competente un municipio para imponer por acto administrativo una servidumbre sobre
predios que no se encuentran ubicados en la comprensión municipal respectiva, cuya
imposición es necesaria para la construcción del acueducto veredal del municipio?.
2. ¿Para la imposición de la servidumbre es necesario dar aplicación al artículo 1 de la Ley 56
de 1981 en concordancia con el artículo 3 del Decreto 1324 de 1995, cuando los predios no
tienen registrados titulares de derechos reales?.
3. ¿Es competente un municipio para imponer una servidumbre sobre bienes baldios que no
se encuentran ubicados en la comprensión municipal respectiva? ¿Debe pagar algún tipo de
indemnización?
4. ¿Se encuentra ajustado a derecho el procedimiento señalado en la consulta para imponer
servidumbres por acto administrativo emanado del municipio?
Las siguientes consideraciones se formulan con el alcance previsto en el artículo 25 del
Código Contencioso Administrativo.
1. Sobre la competencia para la imposición de servidumbres, la Oficina Asesora Jurídica
mediante concepto SSPD-OJ-2006-79, señaló:
"En relación con el tema de servidumbre, se prevé en los artículos 117 y 118 de la Ley 142 de
1994, los parámetros para la imposición de las servidumbres y señala cuáles son las
entidades facultadas para su imposición, de la siguiente manera:
“ARTICULO 117.- La adquisición de la servidumbre. La empresa de servicios públicos que
tenga interés en beneficiarse de una servidumbre, para cumplir su objeto, podrá solicitar la
imposición de la servidumbre mediante acto administrativo, o promover el proceso de
imposición de servidumbre al que se refiere la Ley 56 de 1981”.
“ARTÍCULO 118.- Entidad con facultad para imponer la servidumbre. Tienen facultades
para imponer servidumbre por acto administrativo las entidades territoriales y la Nación,
cuando tengan competencia para prestar el servicio público respectivo, y las comisiones de
regulación”.
Entre las diversas entidades a las cuales la Ley 142 de 1994 le otorgó competencias para
imponer servidumbres, se encuentran las entidades territoriales y la Nación, cuando tengan
competencia para prestar un servicio público y las comisiones de regulación. Con relación a
las comisiones de regulación esta Oficina en concepto 19991300000397expuso que la
facultad para imponer servidumbres se limitaba a la interconexión de redes entre empresas de
servicios públicos.
Las empresas interesadas podrán solicitar la imposición de la servidumbre mediante acto
administrativo, o promover el proceso de imposición de servidumbre al que se refiere la
Ley 56 de 1981 (Artículos 117 y 57). Es decir, que la empresa de servicios públicos tiene la
facultad de promover esos trámites ante la entidad pública o el juez civil competente.
De acuerdo con lo establecido en el Artículo 12 del Código de Procedimiento Civil, es de
competencia de la jurisdicción civil todo asunto que no esté atribuido por la ley a otras
jurisdicciones y el Artículo 408 ibídem prevé que se tramitarán y decidirán en proceso
abreviado, cualquiera que sea la cuantía, "los procesos relacionados con servidumbres de
cualquier origen o naturaleza y la indemnizaciones a que hubiere lugar, salvo norma en
contrario". (resaltamos).
De conformidad con lo anterior, el municipio está facultado para imponer servidumbres cuando
tenga competencia para prestar el servicio público respectivo, lo cual se entiende que ocurre
cuando el municipio es prestador directo, sin importar si el bien se encuentra en otro
municipio, ya que la ley no hizo tal distinción. Es importante tener en cuenta que los bienes
baldíos son administrados por el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural -INCODER-, de
conformidad con lo establecido en el Decreto 1300 de 2003, razón por la cual dicha entidad
debe ser vinculada al proceso respectivo.
2. Si serían aplicables los artículos 1o de la ley 56 de 1981 y 3o del Decreto 1324 de 1995 si
existen ocupantes en el bien baldío. Además, el artículo 3 de la ley 56 señala:
“ARTICULO 3o. Las entidades propietarias que con el lleno de los requisitos legales acometan
las obras de que trata la presente Ley, están en la obligación de pagar, reponer o de adecuar
a su cargo, con las características necesarias y similares de uso, todos los bienes del Estado
que por causa de los trabajos desaparezcan o se destruyan total o parcialmente y que sean
indispensables para la nueva estructura regional”.
4. Finalmente, esta Entidad no tiene competencia para pronunciarse sobre la legalidad del
procedimiento para imponer la servidumbre.
Finalmente, le informamos que esta Superintendencia ha puesto a disposición de la
ciudadanía un sitio de consulta al que usted puede acceder en la siguiente
dirección: basedoc.superservicios.gov.co/basedoc/ . Ahí encontrará normatividad,
jurisprudencia y doctrina sobre los servicios públicos domiciliarios, en particular los conceptos
emitidos por esta Entidad.
Cordialmente,
GUILLERMO OBREGÓN GONZÁLEZ
Jefe Oficina Asesora Jurídica
Compilado, editado y concordado para SSPD por BISA Corporation Ltda.
Editores y Compiladores: Yezid Fernando Alvarado Rincón, Astrid Suárez Prieto.
Sabiamente el legislador define la servidumbre como un gravamen impuesto sobre un
predio, en utilidad de otro predio de distinto dueño. Art. 879 C.C.
Defino personalmente servidumbre como el derecho en un predio ajeno que limita el
dominio en este y que esta constituido a favor de la necesidades de otro predio de distinto
propietario.
El código civil nos habla de las servidumbre desde su art. 879 hasta el art. 945 y en ellos
encontramos las distintas clase de servidumbre que existen en nuestra normatividad
jurídica y es así que encontramos las servidumbre naturales, legales y servidumbres
voluntarias, pero como se trata de un ensayo no voy a entrar en materia en cada una de
ellas, pero es bueno recordar que cada un de ellas sus clasificaciones.
El Dr. GUILLERMO CABANELLAS en su diccionario de ciencias jurídicas políticas y
sociales define un gran sin número de clases de servidumbre. Podemos concluir de este
pequeño estudio hecho al Dr. CABANELLAS con respecto a las servidumbre es que en
otros país como argentina existen muchas más clases de servidumbres que las que
existen en Colombia. Trataremos en este ensayo de explicar de manera breve y concisa
la interpretación del Art. 32 de la 153 de 1887 ya que este nos habla de lo siguiente:
La ley 153 de 1887 en su art. 32 las servidumbre naturales y voluntarias constituidas
validamente bajo el imperio de una antigua ley se sujetaran en su ejercicio y conservación
a las reglas que establecieren leyes nuevas. Pero desde mi punto de vista, observo que
para aceptada interpretación del articulo anteriormente mencionado debemos referirnos
apoyarnos jurídicamente en el art. 33 de la ley mencionada: de la misma ley dice
cualquiera tendrá derecho aprovecharse de las servidumbres naturales que autorizare a
imponer una nueva ley; pero para hacer tendrá que abonar al dueño del predio sirviente
los perjuicios que la constitución de la servidumbre le irrogare, renunciando este por su
parte las utilidades que la reciprocidad de la servidumbre pudieran resultarle; pero podrá
recobrar su derecho a tales utilidades siempre que pague la indemnización antedicha.
Considero que estos artículos están correlacionados con el art. 891 del C.C el cual no
habla de: Código Civil dice DE LAS SERVIDUMBRES NATURALES, Servidumbre de
aguas, el predio esta sujeto a recibir las aguas que descienden del predio superior
naturalmente, es, decir, sin que la mano del hombre contribuya a ello. No se puede, por
consiguiente, dirigir un albañal o acequia sobre el predio vecino, sino se ha constituido
esta servidumbre especial.
En le predio servil (SIC) no se pude hacer cosa alguna que estorbe la servidumbre
natural, ni (SIC) el predio dominante que la grave.
Apoyándonos en la interpretación jurídica de las norma y la vigencia de las mismas me
permito concluir y creo que es de manera acertada, en el evento de la existencia o
nacimiento de una servidumbre a la vida jurídica bajo la postedad de una ley esta
servidumbre deberá sujetarse a esta ley hasta cuando entre en vigencia una nueva ley.
Claro esta que esta servidumbre al sujetarse a esta nueva ley lo hará de inmediatamente
cuando esta ley sea publicada. Ya que el desconocimiento de una nueva ley no es
pretextó para no cumplirla.
Normas aplicables:
Código Civil
Artículo 793.—El dominio puede ser limitado de varios modos:
1. Por haber de pasar a otra persona en virtud de una condición.
2. Por el gravamen de un usufructo, uso o habitación a que una persona tenga derecho en
las cosas que pertenecen a otra.
3. Por las servidumbres.
Artículo 879.—Servidumbre predial o simple servidumbre, es un gravamen impuesto
sobre un predio, en utilidad de otro predio de distinto dueño.
Artículo 880.—Se llama predio sirviente el que sufre el gravamen, y predio dominante el
que reporta la utilidad.
Con respecto al predio dominante, la servidumbre se llama activa, y con respecto al
predio sirviente, se llama pasiva.
Artículo 883.—Las servidumbres son inseparables del predio a que activa o pasivamente
pertenecen.
Autor No. 65, T. VI, Vol. 2, p. 81
“Servidumbres. – La servidumbre constituye para el propietario de un fundo un derecho
real accesorio a su derecho de propiedad, y para el propietario del fundo sobre el cual se
ejerce una carga real. Los dos predios son denominados, uno predio dominante, el otro
predio sirviente, lo que es una manera de señalar el carácter real del derecho.
Ciertas servidumbres son establecidas por la ley para facilitar la explotación de predios
vecinos; otras nacen del hecho del hombre. Unas tienen por objeto prohibir a un
propietario usas ciertas prerrogativas de su derecho. Las otras permiten al propietario
usar el predio vecino”.
Autor No. 57, pp. 257, 260
En nuestro Código la servidumbre reúne una doble calidad: de una parte se mira como un
gravamen y de otra como un beneficio, ambas en relación a predios de distinto dueño.
Todo ello contenido en la fórmula del art. 879: “Servidumbre predial o simple servidumbre,
es un gravamen impuesto sobre un predio, en utilidad de otro predio de distinto dueño.
(...)
El espíritu de las servidumbres no es otro que el permitir una racional explotación y
utilización de los predios. Nada ganaría un propietario con tener un predio si no tiene
forma de llegar hasta él porque se le interponen otros predios. Por ello, la servidumbre de
tránsito. Nada ganaría con tener un predio si el mismo carece de aguas y no hay forma de
transportarlas porque se opone el dueño del otro predio. Por ello, la servidumbre de
acueducto. En ambos casos esos predios no tendrían valor alguno, y si este dunfamento
era lógico en la época de los romanos y en la expedición del Código civil, con mayor
razón lo es ahora que la propiedad inmueble presenta un interés para toda la comunidad.
El principio de la función social vuelve a cobrar vigencia, pues el interés común exige que
los predios sean explotados debidamente. Que a cada predio se le saque el mayor
beneficio posible y para ello muchas veces son necesarias las servidumbres.
(…)
“Servidumbres activas y pasivas: Esta denominación hace alusión a los dos aspectos de
la servidumbre tomados de acuerdo al predio que se beneficia o que se grava. Es activa
la servidumbre para el predio dominante o beneficiado y pasiva para el predio sirviente o
gravado. Solamente la servidumbre activa puede ser derecho real. Obvio, pues la pasiva
es un gravamen”.
Autor No. 63, p. 351 – 352
“La expresión “gravamen”, contenida en la definición, no puede entenderse, como lo
exponen algunos tratadistas, en el sentido de considerar la servidumbre desde el punto de
vista del precio que lo soporta (pasiva). Si hay un gravamen o carga, el legislador le da
más importancia a este hecho, pero de nada servirá una carga sola que no tenga al frente
un beneficio recibido por el verdadero titular del derecho. En las servidumbres solo hay un
derecho real radicado en el precio beneficiado o dominante; el precio sirviente soporta
una carga u obligación que por sí sola no es una servidumbre. La expresión “gravamen”,
utilizada en la definición, es correcta si tiene como base la explicación dada.
La expresión “impuesto”, utilizada por el legislador, da a entender que el gravamen
subsiste obligatoriamente por mandato legal, cuando de verdad existen servidumbres
originadas, por el principio de la autonomía de la voluntas, en la disposición o
consentimiento de las partes (Servidumbres voluntarias).
La servidumbre es un derecho real inmueble por el cual un predio llamado dominante, se
aprovecha del gravamen o carga impuesta a otro predio, denominado sirviente, con el
presupuesto de que ambos predios pertenezcan a diferentes dueños.
El autor Alfonso María Barragán la define así: “Es un derecho real accesorio limitativo del
de dominio, que consiste en la facultad que tiene su titular de aprovechar parte de la
utilidad de un predio ajeno o de imponer la abstención de actos ilícitos inherentes a la
propiedad, en beneficio de su propio predio o de la comunidad”.
SERVIDUMBRES PREDIALES
AUTOR: DR. JUAN CARLOS GHIRARDI
1. NOCIONES GENERALES SOBRE SERVIDUMBRES.
Etimológicamente, la palabra servitus -servidumbre- viene a significarr esclavitud,
cautividad, yugo. De donde el sustantivo conlleva la idea de sumisión, de restricción de
la libertad, idea que viene a representar muy gráficamente cuál es la esencia del
derecho real que recibe ese nombre: es una restricción al dominio.
Por consiguiente, la existencia de una servidumbre implica, correlativamente, un derecho
de propiedad desmembrado, o de alguna manera restringido, ya fuere porque el
propietario tiene vedado hacer todo lo que normalmente podría conforme su calidad de
sueño, ya porque se ve obligado a tolerar que otra persona realice alguna actividad
que normalmente su calidad de dominus le habría dado derecho a impedir.
Las hay personales, es decir instituidas en beneficio de una persona determinada, o
prediales, las que se constituyen sobre un fundo (llamado sirviente) y en favor de otro
(denominado dominante), tal como enseña Marciano en D. 8.1.1). De éstas últimas, de
las servitutes praediorum (Ulpiano, en D. 8.4.1.1), concretamente, es que voy a
ocuparme.
Son características generales de las servidumbres prediales:
a) No consisten en un obrar, sino en un tolerar, "servitus in faciendo consistere
nequit" (Pomponio, en D. 8.1.15.1 y Javoleno, en D. 8.3.13.1).
b) Satisfacen las necesidades o conveniencia de los fundos vinculados por una
relación de vecindad, dando al dominante facultades concreta y positivamente
determinadas sobre el sirviente (I. 2.3.3. En igual sentido Ulpiano, en D. 8.3.5.1).
c) Aportan una utilidad al fundo dominante, independientemente de la persona que
sea dueña o poseedora de éste. Por tal motivo, no son lícitas las servidumbres de recoger
fruta, pasear o cenar en predio ajeno, enseña Paulo en D. 8.1.8.pr, ni tampoco las de
tolerar algo que no redunde en correlativo beneficio del predio dominante (Pomponio, en
D. 8.1.15.pr).
d) Son indivisibles, razón por la cual no pueden constituirse ni extinguirse pro parte
(por ejemplo por uno solo de los condóminos del fundo sirviente, como afirma Ulpiano en
D. 8.1.2, y en D. 8.3.18, y ratifica Africano, en D. 8.3.32). En igual sentido Modestino, en
D. 8.1.11 y Pomponio, en D. 8.1.17.
e) Son perpetuas, ya que reconocen como fundamento el satisfacer alguna necesidad
perenne del fundo dominante. De suerte que, si por ejemplo la fuente de la que se saca
agua se seca, y al cabo de unos años vuelve a manar, la servidumbre no se extingue
(Papiniano, en D. 8.3.34.1 y Paulo, en D. 8.3.35).
f) Son inherentes a los fundos, es decir configuran una situación objetiva que implica,
de por sí y naturalmente, un incremento en el dominante y un correlativo desmedro en el
sirviente, del que viene a representar una verdadera cualidad negativa.
g) En virtud de lo señalado en el apartado anterior, no pueden transferirse ni ejercerse
por alguna persona independientemente del fundo dominante (Pomponio, en D. 8.3.25).
Por este motivo, está vedado transferir un fundo y reservarse el ejercicio de la
servidumbre que éste poseía, o a la inversa. Ni tampoco locar, dar en prenda o en
usufructo una servidumbre, "servitus servitutis esse non potest".
h) Debe basarse en una causa perpetua, es decir una condición permanente de los
fundos que haga siempre útil y posible su ejercicio. De suerte que si bien es posible una
servidumbre de sacar agua de un lago, no lo sería si la fuente de líquido fuese una
cisterna.
i) Su ejercicio debe ser posible, tanto material como jurídicamente. Así no puede
constituirse una servidumbre de acueducto entre dos fundos separados por un camino
público, aunque entre los mismos sí cabría la de sacar agua (Paulo, en D. 8.1.14.2)..
j) Como la servidumbre implica una desmembración del derecho real de propiedad,
nunca se presume que exista. Su prueba corresponde a quien la invoca.
k) Revistan dentro de la categoría de derechos reales sobre cosa ajena, iura in re
aliena. Se cuentan entre los más antiguos que existen, ya que se ocupa de las
servidumbre la sexta de las XII Tablas.
l) Se hallan tuteladas por una in rem actio, denominada confessoria, ya que tiene
por objeto el hacer reconocer -confesar- el derecho que compete a su titular.
m) Son típicas, esto es que el derecho romano primitivo no conoció la categoría general
de las servidumbres, sino ciertas y concretas servidumbres determinadas.
n) Pueden constituirse para ser usadas durante ciertos momentos del día, o ciertos
días o meses en el año. Así dice Gayo en D. 8.1.5.pr, que "el uso de las servidumbres
puede distribuirse por tiempos, por ejemplo para que use uno de tal derecho después de
la hora tercia y hasta la hora décima, o en días alternos".
o) Pueden constituirse y correlativamente remitirse sobre determinadas partes de un
fundo (Paulo, en D. 8.1.6). Ello de ninguna manera se contradice con el principio de que la
servidumbre no puede adquirirse pro parte, como enseña Ulpiano en D. 8.4.6.1.
p) Son cosas corporales, aunque estén constituidas sobre predios, que por naturaleza
son corporales (Paulo, en D. 8.1.14).
2. CLASIFICACION: RUSTICAS Y URBANAS.
Se dividen las servidumbres prediales en rústicas y urbanas. Con un criterio un tanto
simplista, podría decirse que la clasificación responde a la naturaleza del fundo en
beneficio del cual han sido constituidas, en otras palabras, atendiendo al fundo
dominante. Si éste es un inmueble rústico, esto es no edificado y dedicado a la
explotación agropecuaria, la servidumbre sería rústica. Si se trata de un terreno
edificado, concepto en el cual se comprenden las partes baldías del inmueble en el que
existe una construcción, y aún los edificios existentes en una granja (Ulpiano, en D.
8.4.1.pr), la servidumbre sería urbana. Tal se desprendería de lo que afirma Paulo en
D. 8.1.3: "las servidumbres de los predios, unas radican en el suelo, otras en lo
edificado".
Pero la cuestión no es tan fácil, porque existen otras cualidades distintivas, que son
inherentes a cada categoría y no pasan necesariamente por el carácter de urbano o
rural del fundo dominante. Así puede hacerse notar que el ejercicio de una servidumbre
rústica suele implicar un ius faciendi, para el propietario del fundo dominante, mientras
que las urbanas consisten más bien en la posibilidad de levantar obras exteriores,
gozar de un estado de cosas determinado (ius habendi), o prohibir lisa y llanamente
(ius prohibendi) al titular del fundo sirviente la realización de edificaciones a las que
normalmente tendría derecho de no existir la servidumbre.
Entre ambas categorías, las más antiguas son las rústicas, las que por su importancia
para la economía agraria y pastoril de la Roma primitiva, se encontraban incluidas
entre las res mancipi. Algunas de ellas son mencionadas ya en la sexta de las XII
Tablas, siendo probablemente las primeras que se conocieron la de paso y la de
acueducto, habiéndose luego incorporado las demás, algunas por la actividad
iurisdiscente del pretor. . Paso a enumerarlas concretamente.
a) Servidumbres rústicas.
Ensayando una primer y somera distinción, podría señalar que las hay de dos grandes
clases, iura itinerum y iura aquarum, esto es los derechos de paso y los derechos
vinculados al agua. En esta línea de razonamiento, las Institutas de Justiniano dice que
existen las de paso, conducción, camino y acueducto (I. 2.3.pr), a las que luego agrega
las de sacar agua, abrevar el ganado, apacentar, cocer cal y excavar arena (I. 2.3.3).
Así existieron:
1. La servidumbre de paso, subdividida a su vez en iter, actus y via.
- Llamábase iter al derecho de paso de una persona ya fuere a pie, a caballo, o en
litera (Ulpiano, en D. 8.3.1.pr, Modestino en D. 8.3.12, y Paulo, en D. 8.3.7.pr).
- - Actus implicaba la facultad de conducir caballerías o carros
por el fundo sirviente. Incluye al iter (Ulpiano, en D. 8.3.1.pr, Modestino en D. 8.3.12, y
Paulo en D. 8.3.7.pr).
- Por su parte, la servidumbre de via, la forma más amplia de las tres y que
comprende a las otras dos (Ulpiano, en D. 8.3.1.pr), no solamente permitía pasar, sino
también transportar cargas de piedras, maderas o materiales de construcción, a través del
terreno ajeno (Paulo, en D. 8.3.7.pr). Implicaba un verdadero camino cuyas dimensiones
eran en principio, de ocho pies en las rectas (in porrectum) y dieciséis en las curvas (in
anfractum), medidas éstas que se remontarían a las XII Tablas, según enseña Gayo en
D. 8. 3. 8, aunque dichas dimensiones podían variar, siempre y cuando se mantuviese el
requisito esencial de que su anchura permitiese pasar vehículos (Paulo, en D. 8.3.23.pr).
2. Una variedad, dentro de las precedentemente señaladas, sería la servidumbre de
paso a un sepulcro, iter ad sepulcrum, que es de derecho privado, no obstante el
carácter de cosa religiosa de aquél (Paulo, en D. 8.1.14.1).
3. A las mencionadas podría adicionarse la servitus navigandi, que da el derecho de
pasar por un estanque o lago, siempre que sea perpetuo, ubicado en el fundo sirviente
(Paulo, en D.8.3.23.1).
4. La servidumbre de acueducto, o acquae ducendae, que implicaba el derecho de
derivar aguas provenientes del fundo ajeno (Ulpiano, en D. 8.13.1.pr), o de conducirlas a
través de un inmueble ajeno. Quizás fue mencionada también en las XII Tablas, aunque
no tenemos sobre ello ningún dato preciso. Tenía por objeto las aguas vivas, es decir
perennes, como las que se toman de un río, pudiendo en su origen establecerse sólo
desde la fuente de agua, aunque Paulo expresa en D. 8.3.9 que "hoy suele constituirse
desde cualquier lugar". Por su naturaleza es de ejercicio continuado, aunque podía darse
durante todo el año o solamente en algunos meses del mismo. Implica el derecho de
colocar los correspondientes tubos para hacer pasar el agua a través del fundo dominante
(Pomponio, en D. 8.3.15), aunque no el de levantar conductos de mampostería, y siempre
que ello no haga al dueño del fundo sirviente más gravosa la carga de la servidumbre.
5. La servidumbre de sacar agua, servitus aquae haustus o aquae hauriendae,
implicaba la facultad de tomar agua de una fuente (ex capite vel ex fonte) existente en
un inmueble ajeno Ulpiano, en D. 8.3.1.1). Justiniano la amplió, haciéndola efectiva a los
manantiales . Por su naturaleza implicaba también el derecho de paso (ius itineris),
imprescindible para poder ejercerla (Ulpiano, en D. 8.3.3.3).
6. La servidumbre de abrevar el ganado en el fundo sirviente, servitus pecoris ad
aquam adpellendi, (Ulpiano, en D. 8.3.1.1) que como en el caso anterior, implicaba el
derecho de pasar, esta vez con animales (actus).
7. La servidumbre de pastaje, a favor del ganado de labor existente en el fundo
dominante (Ulpiano, en D. 8.3.1.1 y D. 8.3.3.pr), servitus pascui o pecoris pascendi,
que comprendía la servitus actus, igual que en el caso anterior.
8. Posteriormente fueron agregándose otras, posiblemente por creación pretoriana
(Ulpiano, en 8.3.1.2). Así aparecieron las servidumbres que daban derecho a tomar
piedras, greda, arena, cal, estacas para las viñas (ius lapidis eximendi, cretae
eximendae, arenae fodiendae, calcis coquendae, sylvae caeduae ut pedamenta in
vineis non desint), siempre con destino a ser utilizadas en el fundo dominante y en
interés de éste y no únicamente de su dueño (Ulpiano, en D. 8.3.1 y 2 y Paulo, en
D.8.3.6.pr y 1).
b) Servidumbres urbanas.
Existen numerosas especies de servidumbres urbanas, algunas de las cuales son
enumeradas por las Institutas justinianeas: apoyar vigas, soportar cargas en la pared
medianera, recibir o no recibir agua de tejados y canalones del techo del vecino,
impedir construcciones que obstaculicen el paso de la luz (I. 2.3.1), enunciación que
repiten de manera coincidente Gayo en D. 8.2.2, y Ulpiano, en D. 8.2.3. A los fines de
intentar un ordenamiento podemos agruparlas en iura stillicidiorum (relativas a las
cañerías), iura parietum (atinentes a las paredes) e iura luminum (relacionadas con
las luces o vistas).
1. Son atinentes a las paredes las siguientes servidumbres:
- Ius tigni immitendi, consistente en el derecho de apoyar vigas o materiales de
construcción en el muro del fundo sirviente Pomponio, en D. 8.2.25.pr y 1).
- Servitus oneris ferendi, que era el derecho de hacer descansar cualquier
construcción sobre el muro medianero del edificio del vecino, a cuyo fin éste estaba
obligado a mantener en buen estado dicho edificio, salvo que abandonase la propiedad de
la pared o columna que servía de sostén.
- Ius proiiciendi, que facultaba tener balcones u otros salientes sobre espacios
libres de la propiedad del vecino.
- Ius protegendi, que implicaba el derecho de construir por encima de un espacio
cubierto del fundo sirviente
- Servitus luminum, que consistía en poder abrir ventanas en el muro medianero, o
aún en la pared propia, pero en contra de lo establecido por los estatutos locales que
regulaban las construcciones, siempre que no fuesen de orden público.
2. Tienen relación con las cañerías, las servidumbres que a continuación se
enumeran:
- Servitus stillicidii vel fluminis recipiendi, avertendi vel immitendi, en virtud de
las cuales el propietario de un fundo está obligado a recibir las aguas provenientes del
inmueble contiguo, ya fuere gota a gota, ya por medio de una cañería o canaleta
(Ulpiano, en D. 8.2.17.3 y 4)..
- Ius stillicidii non recipiendi, vendría a significar lo inverso, esto es la liberación
de la obligación de recibir las aguas pluviales que los estatutos locales impusiesen como
norma común a las propiedades que fuesen vecinas.
- Servitus cloacae, que permite hacer pasar las aguas servidas provenientes del
fundo dominante a través de un conducto extendido a través del fundo sirviente (Paulo, en
D. 8.1.7).
3. Finalmente, son atinentes a las luces y vistas, las siguientes:
- Servitus ne luminibus, ne prospectui officiatur, que veda levantar
construcciones en el fundo sirviente que obstaculicen el paso de la luz, o impidan la vista
a los ocupantes del fundo dominante. (Paulo, en D. 8.2.4).
- Servitus altius non tollendi, por la cual se prohibía levantar edificios más allá de
cierta altura (Ulpiano, en D.8.2.12 y 15), para no perjudicar las vistas.
- servitus altius tollendi que, a la inversa de la anterior, permitía construir edificios
más altos de lo que las ordenanzas reguladoras de las construcciones permitiesen,
siempre que no fueren de orden público.
4. CONSTITUCION Y EXTINCION DE LAS SERVIDUMBRES.
En un principio, la constitución de las servidumbres es a título derivado, esto es en virtud
de un negocio celebrado entre los propietarios de los fundos sirviente y dominante. En
el derecho clásico consistía en un acto expreso y formal, que podía revestir la forma
de:
a) Mancipatio o in iure cessio, para constituir servidumbres rústicas sobre fundos
situados en suelo itálico las que –recordemos- eran res mancipi, motivo por el cual la
tradición estaba expresamente vedada. Para las servidumbres urbanas, sobre terrenos
ubicados en Italia, el modo de constitución era la in iure cessio, mientras que en relación
a los fundos provinciales, como éstos no podían en rigor de verdad ser objeto de
propiedad, tampoco podían serlo de servidumbre. Ello no obstaba a que los ciudadanos
que los detentaban realizasen pactos (pactionibus et stipulationibus, dice Gayo en 2.
31), que podían ser inclusive dotados de garantías, conteniendo estipulaciones formales
que confiriesen derechos similares a los que dan las servidumbres. Con el andar del
tiempo los pretores reconocieron y tutelaron las "servidumbres" así constituidas, mediante
acciones útiles.
b) Deductio, que consistía en la reserva de la servidumbre que hacía el dueño de dos
fundos a favor de uno de ellos, cuando enajenaba el otro (Juliano, en D. 8.2.34). Dicha
reserva debe ser expresa (Ulpiano, en D. 8.4.10).
c) Usucapio, o prescripción adquisitiva, que implicaba el ejercicio de la servidumbre
por el término de un año. Fue abolida como modo de constitución de servidumbres por la
ley Scribonia, que se debe al tribuno Scribonio Curio, y data del año 30 a J.C.
d) Adjudicatio, creación por disposición judicial que tenía lugar en los juicios
divisorios (familiae erciscundae, communi dividundo)., al realizarse la partición.
e) Legatum, legado realizado por un ciudadano en su testamento, quien podía si era
propietario de dos fundos, dejarlos a personas distintas, e instituir servidumbre sobre uno
de ellos y a favor del otro. Debía hacerse bajo la forma del legado per vindicationem.
En el derecho justinianeo, eliminada toda diferencia entre fundos itálicos y provinciales,
caídas en desuso la mancipatio y la in iure cessio, y constituida la traditio en el
medio normal de transferencia de propiedad inter vivos, ya no hay formalidades para
la constitución de las servidumbres prediales, las que pueden nacer en virtud de:
a) Simples convenciones, en base a alguna justa causa, como podía ser la venta,
donación no prohibida por la ley Cincia o cualesquiera otra semejante. Así dicen las
Institutas de Justiniano que si alguien quisiese constituir a favor del vecino algún derecho,
debe hacerlo a través de pactos y estipulaciones (I. 2.3.4).
b) Subsisten las formas de constituir servidumbre por adjudicatio, legatum y
deductio.
c) Aparece, pese a la prohibición introducida por la ley Scribonia, la longi temporis
praescriptio, en virtud de la cual quien había ejercido una servidumbre sin los vicios de
violencia, clandestinidad ni precariedad durante el tiempo legal, era defendido por el
pretor en el ejercicio de ésta, mediante una acción útil. Justiniano le dio la calidad de
modo de adquisición del derecho real, asimilándola en el término de duración a la que era
requerida para los inmuebles, esto es diez años entre presentes y veinte entre ausentes.
d) En el período romano-helénico, se reconoce la constitución tácita, esto es ipso
iure, de la servidumbre de paso cuando dos fundos contiguos, de los que originariamente
uno servía al otro, son asignados a distintos legatarios. Es lo que se denomina destino
del padre de familia. (Marcelo, en D. 8.2.10; Scaevola, en D. 8.5.20.pr; el mismo Scaevola
en D. 8.2.41.pr; nuevamente Marcelo, en D. 33.2.15.1).
e) Finalmente, recordemos quasi traditio sive patientia, que comenzó a reconocerse
luego que se admitiese la posesión de los derechos. Con arreglo a la cual se entiende
operada la quasi traditio en virtud del tolerar (patientia) el ejercicio de una servidumbre
con la intención de constituirla, lo que haría viable para quien la ejerciera, el defenderse
mediante los interdictos cuasi posesorios (Javoleno, en D. 8.1.20).
5. EXTINCION DE LAS SERVIDUMBRES.
No obstante ser las servidumbres prediales, por definición perpetuas, pueden extinguirse.
Ello sucede por distintos motivos:
a) Por falta de objeto, cuando el fundo sirviente o el dominante se destruyen, o salen
del comercio (Paulo, en D. 8.2.20.2 y 31; Javoleno, en D. 7.4.24.pr).
b) Por renuncia del titular, esto es el propietario del fundo dominante. En el derecho
clásico debía realizarse esta renuncia por la vía de la mancipatio o la in iure cessio,
caso este último en el cual el propietario del fundo sirviente intentaba el ejercicio de una
acción negatoria, a la que se allanaba el titular del fundo dominante (Gayo, 2. 30; Paulo,
en D. 8.6.8.pr). En el derecho justinianeo basta con el simple pacto.
c) Por el non usus, de las servidumbres prediales rústicas durante el tiempo legal
(Paulo, en D. 8.6.10.1; Pomponio, en D. 8.6.17), el que recordamos era de diez años
entre presentes o veinte entre ausentes. Para las urbanas, sin embargo, es menester que
haya concurrido también por parte del propietario del fundo sirviente la usucapio
libertatis, es decir la posesión del fundo sirviente durante el período indicado, de modo tal
que haya hecho imposible el ejercicio de la servidumbre Gayo, en D. 8.2.6).
a) Por la confusión en una misma persona de las calidades de
propietario del fundo dominante y el fundo sirviente, ya que en este caso se trataría de
ejercitar servidumbre sobre cosa propia, lo cual no tiene sentido (Gayo, en D, 8, 6.1;
Paulo, en D.8.2.30). Recibe el nombre de consolidación.
1. 6. DEFENSA DE LAS SERVIDUMBRES.
Para proteger las servidumbres existieron acciones e interdictos.
a) En primer lugar, y en lo atinente a los acciones, la defensa específica
estuvo librada a una actio in rem, denominada vindicatio servitutis y designada por
los compiladores justinianeos actio confessoria, ya que su objeto es hacer confesar al
propietario del fundo sirviente, la existencia de la servidumbre que sobre él pende y
que es controvertida (Ulpiano, en D. 8.5.2.pr). Para que proceda, quien la intenta debe
probar la existencia de la servidumbre (Ulpiano, en D. 8.5.10.pr), y obviamente la
calidad de propietario del fundo dominante (al menos por el período de la usucapión),
ya que nadie sino él puede vindicar las servidumbres que competen a su inmueble
(Ulpiano, en D. 5.2.1), así como los actos lesivos realizados en perjuicio de su derecho,
entendiendo por tales a la instauración de cualquier estado de cosas que implique un
atentado contra el ejercicio de la servidumbre (Paulo, en D. 8.5.9.pr). Se dirige contra
el propietario del fundo sirviente (Paulo, en D. 8.5.9.pr), o contra cualquier persona que
impida el libre ejercicio de la servidumbre (Ulpiano, en D. 8.5.10.1).
Es una ación de las denominadas arbitrarias, de prosperar, se logra el reconocimiento y
restablecimiento del derecho real (Ulpiano, en D. 8.5.8.4), así como la indemnización
de los daños y perjuicios ocasionados por la perturbación. El vencido debe otorgar
igualmente la caución de non amplius turbando, esto es de que no reincidirá en la
perturbación de la servidumbre (Paulo, en D. 8.5.7).
El poseedor de buena fe del fundo dominante cuenta con la acción publiciana, de
prueba más fácil, al igual que quien no adquirió la servidumbre del propietario de éste,
y no la ejercitó durante el tiempo necesario para que se opere la usucapión (Ulpiano,
en D. 6.2.11.1). Por su parte, a quienes estuvieren directamente interesados en el
mantenimiento de la servidumbre, como el acreedor hipotecario, el enfiteuta y el
superficiario, se les concedía utiliter la acción confesoria, esto es bajo la forma de una
acción útil (Juliano, en D. 8.2.16).
b) El uso de las servidumbres prediales, consistentes en definitiva de
poder el fundo dominante gozar de un cierto estado de cosas que el sirviente puede
tolerar, podía ser atacado por actos que cuestionasen la posesión del primero.
Consecuentemente, los pretores concedieron interdictos, para proteger el ejercicio de
ciertas servidumbres. Debiéramos aclarar que en relación a las servidumbres urbanas,
se trató siempre de interdictos retinendae possessionis, ya que las perturbaciones
por graves que fuesen no llegarían nunca a privar de la posesión del inmueble
dominante, y si tal sucediese lo que el poseedor intentaría sería recuperar ésta, con lo
que la servidumbre retornaría por añadidura. Existe no obstante una excepción, que
más abajo se menciona, relativa al ius cloacae immitendae.
Distinto es el caso de las rústicas, cuyo ejercicio supone actos posesivos por parte de
quien reclama su reconocimiento, y que estuvieron tuteladas por interdictos
particulares, como a continuación se expresa:
- El interdicto de itinere actuque privato, a favor de quien hubiese ejercido nec vi, nec
clam, nec precario, una servidumbre de paso durante treinta días en el año, y se le
impidiere luego continuar haciéndolo (cfr. D, 43.19, De itinere actuque privato)..
- El interdicto de itinere reficendo, para reparar el camino a través del cual se ejercita
la servidumbre de paso, cuando dicha reparación es impedida. Tanto éste como el
anterior, presentaban la particularidad que a más de la prueba del uso exigía
acreditar el derecho, y se exigía de una caución (cfr. el título citado en el párrafo
anterior).
- El interdicto de aqua cotidiana et aestiva, en beneficio de quien hubiere ejercitado
de buena fe y de manera no viciosa la servidumbre de acueducto para valerse del
agua ajena, ya fuere durante todo el año o solamente en verano (cfr. D. 43.20. De
aqua quotidiana et aestiva).
- El interdicto de fonte, o de fonte reficendo, que protegía la servidumbre de sacar
agua (cfr. D. 43.22. De fonte).
- El interdicto de rivis o de rivo reficendo, para reparar los conductos de agua (cfr.
D. 43.21, De rivis).
- El interdicto, de cloacis, en materia de servidumbres urbanas, para la reparación y
limpieza del conducto cloacal (cfr. D. 43.23. De cloacis).
Fuera de los casos precedentes, la simple posesión de una servidumbre no gozó de
protección legal alguna, sin perjuicio de la posibilidad de utilizar la acción confesoria, o las
emanadas de las relaciones de vecindad. En la legislación de Justiniano, todos estos
interdictos, denominados veluti possessoria, fueron encuadrados dentro de la tutela
posesoria, ya que el ejercicio de hecho de una servidumbre se consideró una iuris
possessio, esto es posesión de un derecho, o quasi possessio.
2. 7. EL CODIGO DE LAS SIETE PARTIDAS.
Sin ignorar en absoluto la riqueza de la legislación intermedia de España, pero en
atención a la circunstancia de haber constituido las Siete Partidas ley civil supletoria en
las Provincias del Plata hasta la sanción de nuestro código civil, voy a detenerme
brevemente en ellas.
El título trigésimo primero de la Partida III, lleva como rúbrica "De la servidumbre que
han los unos edeficios en los otros et las unas heredades en las otras", lo que en
castellano actual bien podría traducirse como "De las servidumbres urbanas y rústicas". El
título consta de veintisiete leyes, aunque solamente las diecinueve primeras se refieren a
las servidumbres prediales, ya que las ocho últimas tratan del usufructo, el uso y la
habitación.
Se puntualiza en la ley primera, que existen las servidumbres que en latín llaman
"urbanas" , porque "las tiene una casa en otra", y las denominadas "rústicas" que son las
que "ha una heredad en otra".
Son urbanas (ley 2), la de soportar una casa la carga de otra, ya sea sobre pilar o
columna; la de introducir vigas en la pared del vecino; la de soportar la abertura de
ventanas para el paso de luz; recibir agua proveniente del edificio vecino; no construir por
sobre cierta altura, para no impedir la vista o el paso de luz; permitir el paso a una casa o
corral a través de la casa o el corral de otro, o cualquier situación similar que implique un
tolerar en beneficio del edificio lindero.
Entre las rústicas se mencionan la senda, la carrera y la vía (ley 3), indicándose que las
medidas de esta última es de ocho pies en las rectas, y dieciséis en las curvas. Asimismo
existe la servidumbre de pasar agua a través de acequias, canales o cañerías, para
proveer de agua para molinos o riego (leyes 4 y 5). Igualmente, la de sacar agua "para
beber los homes y las bestias que labran su heredad" (ley 6), así como la de tomar tierra
para hacer tinajas, sacar cal o piedras (ley 7).
Estas servidumbres se mantienen entre fundo y fundo, no obstante la circunstancia de
que éstos puedan cambiar de dueño (ley 8) transmitiéndose a quien los herede (ley 9).
Como son inherentes a los fundos, la venta o enajenación de uno de ellos implica la
correlativa transmisión de la servidumbre (ley 12),
Deben ser constituidas por el propietario del fundo sirviente, y si tal calidad
correspondiese a varios, por todos (ley 10). La facultad se extiende a quienes tienen
alguna cosa en feudo o censo, o a quienes compren aunque todavía no sean propietarios
(ley 11).
Objeto de servidumbre pueden ser los predios sujetos a propiedad privada, estando
excluidos los que fueren sagrados, santos o religiosos, o que estuvieren sujetos a uso
comunal de alguna ciudad o villa, como los mercados, plazas y lugares semejantes (ley
13).
Se constituyen (ley 14) de tres maneras distintas: por otorgamiento hecho por el dueño
de la heredad sirviente, ya fuere a título oneroso o gratuito; por testamento o por uso
durante largo tiempo. En relación a esta última manera, la ley 15 hace una serie de
distinciones, fijando un plazo de diez años entre presentes y veinte entre ausentes con
justo título y buena fe, para las servidumbres que implican un ejercicio cotidiano, como
la de pasar una acequia, apoyar una viga o gozar de aire y luz. En cambio para las que
son de ejercicio discontinuo, como la de paso o sacar agua, se requería que se
hubiese gozado de ellas tanto tiempo "que non se puedan acordar los homes quanto
ha que lo comenzaron a usar".
Las servidumbres que pertenecen a edificios (como la de introducir vigas), se extinguen
por falta de uso durante diez años entre presentes y veinte entre ausentes, en cambio en
el caso de las que pertenecen a heredades es menester distinguir: si fuesen de naturaleza
tal que se usan periódicamente (una o varias veces en el día, o en distintos días en el
año), por la falta de ejercicio durante veinte años. Finalmente, las que fueren de tal
naturaleza "que ficiesen servicio sin obra del que la rescibe... por desuso de luengo
tiempo que los homes no se podiesen acordar" (ley 16).
También acaban si los dos fundos devienen propiedad de la misma persona, o si
renunciare a la servidumbre el dueño del fundo sirviente (ley 17). Lo mismo sucede si
quien es titular del fundo dominante permite se hagan obras en el sirviente que impidan el
ejercicio de la servidumbre (ley 19).
Finalmente, si la heredad dominante fuere de propiedad de varios hombres, el ejercicio de
la servidumbre por parte de uno solo de esto aprovecha a todos mientras dure el estado
de indivisión (ley 18).
3. 8. EL CODIGO CIVIL ARGENTINO
Dalmacio Vélez Sársfield se ha ocupado de las servidumbres en el libro tercero de su
código civil. Concretamente en los títulos duodécimo ("De las servidumbres"), y décimo
tercero ("De las servidumbres en particular"). Entre ambos, comprenden los artículos
2970 a 3107 inclusive. A ellos habría que agregar lo relativo a la prescripción para
adquirir, capítulo tercero de la sección tercera, título primero del libro cuarto, que exige
diez años entre presentes y veinte entre ausentes (hoy lisa y llanamente diez), habiendo
buena fe y justo título (art. 3999), o treinta años (hoy veinte) para quien no reúna esas
cualidades (art. 4016). Por su parte el art. 4019 sienta el principio de la prescriptibilidad de
todas las acciones, salvo la negatoria que tenga por objeto una servidumbre no adquirida
por prescripción (inc. 4).
El título duodécimo, mencionado más arriba, consta de una parte general (arts. 2970-
2976) en la que se definen las servidumbres, se las clasifica (reales y personales,
continuas y discontinuas, aparentes y no aparentes), y se conceptualiza lo que es fundo
dominante y fundo sirviente.
Luego hay cuatro capítulos:
- El primero (arts. 2977-3017), dedicado a legislar acerca de cómo se establecen y
adquieren las servidumbres: por contratos traslativos de propiedad, ya fueren onerosos
(casos en que se rigen por las disposiciones aplicables a la compraventa) o gratuitos
(en relación a los cuales tienen vigencia las normas que regulan las donaciones),
disposiciones de última voluntad y por destino del padre de familia. El último artículo, el
3017, instaura también como modo de adquisición a la posesión treintañal (hoy
veinteañal).
- El segundo (arts. 3018-3035), regula los derechos del propietario del predio dominante,
quien como regla general puede ejercerlos en toda la extensión que soporten, según el
uso local, las servidumbres de igual género a la que se encuentra establecida en
beneficio de su heredad (art. 3020), sin excederse de lo que sea útil a las necesidades
del predio dominante (art. 3025). Ello implica la posibilidad de ejecutar, en la heredad
sirviente, todos los trabajos que fueren necesarios para poder disfrutar de su derecho
(art. 3022).
- En el reverso de la moneda, el capítulo tercero (arts. 3036-3044) se ocupa de las
obligaciones y derechos del propietario de la heredad sirviente, quien debe abstenerse
de los actos que puedan impedir el disfrute de las servidumbres y permitir todo aquello
que el propietario del fundo dominante se encuentre obligado a hacer(art. 3036). En
caso de duda, habrá de estarse a favor de la libertad de la heredad (art. 3044).
- El capítulo cuarto (arts. 3045-3067) habla de la extinción de las servidumbres. Cosa
que se produce por rescisión o anulación del título constitutivo (art. 3045), vencimiento
de plazo o cumplimiento de condición resolutoria (art. 3046), renuncia (art. 3047),
tolerancia de obras que impidan su ejercicio durante el tiempo de la prescripción (art.
3048), pérdida de utilidad para el fundo dominante (art. 3050), imposibilidad definitiva
de ejercitarlas (art.3051), confusión en la misma persona de la calidad de dueño de los
fundos dominante y sirviente (art. 3055), no uso durante el plazo de prescripción (art.
3059).
El título décimo tercero (arts. 3068-3107), dedicado a las servidumbres en particular,
consta también de cuatro capítulos:
- El primero (arts. 3068-3081), relativo a las servidumbres de tránsito
- El segundo (arts. 3082-3092), que se ocupa de la servidumbre de acueducto.
- El tercero (arts. 3093-3103), atinente a la servidumbre de recibir agua de los predios
ajenos.
- El cuarto (arts. 3104-3106), que regula la servidumbre de sacar agua.
Existen, en los ciento treinta y seis artículos que el código civil dedica a las servidumbres
prediales, abundantes alusiones a fuentes romanas. He creído interesante transcribir,
para terminar, las que se toman directamente del Corpus Iuris y las Partidas respetando
rigurosamente la manera de citar del Codificador, y dejando de lado esta vez las
referencias doctrinarias, como las numerosas citas que se hacen de Maynz, Duranton,
Zachariae, Pothier y tantos otros, o las menciones de códigos como el francés, el de
Louisiana, el italiano o el napolitano, para dar algunos ejemplos, pese a que nadie pueda
negar su directa ascendencia romanista.
BIBLIOGRAFIA
ALBA CRESPO, Juan. Manual de Derecho Romano. 3º ed. Eudecor. Córdoba. 1997.
BONFANTE, Pedro. Instituciones de Derecho Romano. 3º ed. Reus. Madrid. 1965.
CODIGO CIVIL ARGENTINO. 2º ed. oficial. Establecimiento Tipográfico La Pampa. Bs.
As. 1883.
CODIGO DE LAS SIETE PARTIDAS. Glosadas por Gregorio López. 5 tomos. Lib. De
Rosa y Bouret. París. 1861.
CODIGOS ESPAÑOLES CONCORDADOS Y ANOTADOS. 2º ed. 12 tomos. Antonio de
San Martín. Madrid. 1873.
CUERPO DE DERECHO CIVIL ROMANO. ed. a cargo de Ildefonso L. García del corral. 6
tomos. Jaime Molinas. Barcelona. 1892.
GAYO. Instituciones. ed. coordinada y prologada por Francisco Hernandez-Tejero.
Civitas. Madrid. 1985.
MAYNZ, Carlos. Curso de Derecho Romano. 2º ed. trad. por A. Antonio Pou y Ordinas.
Jaime Molinas. Barcelona. 1892.
PEÑA GUZMAN, Luis A. Y ARGUELLO, Luis R. Derecho Romano. 2º ed. TEA. Bs. As.
1966.
Servidumbre como derecho real [editar]
Se entiende por servidumbre aquel derecho real que afecta al dominio de un bien
inmueble, limitando algunos de los derechos inherentes a la propiedad y obligando al
titular del bien a permitir a uno o más terceros, en virtud de la misma, realizar
determinadas actividades.
La mayor parte de los derechos reales (propiedad, usufructo, etc.) se refieren al derecho
de una persona sobre una cosa, siendo por ello derechos de configuración positiva. La
servidumbre, por el contrario, es un derecho de configuración negativa, dado que se basa
en que una persona tiene derecho a que otra, propietaria de un bien jurídico, no haga algo
con ese bien, o permita que él haga algo. Es por ello una limitación en el derecho de
propiedad de otra persona, una carga.
En su faceta de derecho real, la servidumbre está adherida a la cosa objeto de la misma.
En caso de compraventa, sucesión, donación o cualquier otra forma de traslación de la
propiedad, el derecho real sigue vigente y obliga al nuevo propietario. Es por ello que
normalmente se debe inscribir en algún registro de la propiedad o catastro, con fines de
publicidad.
Dado que es un derecho que surge, sobre todo, en el ámbito rural, entre diferentes fincas,
la más característica y extendida es la servidumbre de paso o derecho de paso, que
obliga al predio sirviente a permitir el tránsito de personas o cosas por su propiedad,
generalmente para acceder a otras fincas (predio dominante).
Sin embargo, la definición es muy flexible y pueden existir servidumbres de todo tipo. En
España, por ejemplo, se han dado casos de servidumbres en Andalucía que permiten el
paso de antiguos propietarios a un piso para ver las procesiones de Semana Santa desde
el balcón.[cita requerida]
Clases de servidumbres [editar]
Continuas o discontinuas: Continuas son aquellas cuyo uso es o puede ser
incesante, sin la intervención de ningún hecho del hombre. Discontinuas son las
que se usan a intervalos más o menos largos y dependen de los actos del hombre.
Aparentes o no aparentes: Aparentes son las que se anuncian y están
continuamente a la vista por signos exteriores, que revelan el uso y
aprovechamiento de las mismas. No aparentes son las que no presentan indicio
alguno exterior de su existencia.
Positivas o negativas: Se llama positiva la servidumbre que impone al dueño del
predio sirviente la obligación de dejar hacer alguna cosa o de hacerla por sí
mismo, y negativa la que prohíbe al dueño del predio sirviente hacer algo que le
seria lícito sin la servidumbre.
Legales o voluntarias: Las servidumbres pueden establecerse por la ley (u otras
normas del ordenamiento jurídico) o por la voluntad de los propietarios.
Serventía [editar]
La Ley de Derecho Civil de Galicia recoge la figura de la serventía y la regula en los Art.
76 a 81. Es una figura jurídica que antes de la Ley de Derecho Civil de Galicia ya tenía
una gran importancia consuetudinaria. El Art. 76 la define como:
Paso o camino privado de titularidad común y sin asignación de cuotas, cualquiera
que sea lo que cada uno de los usuarios o causantes hubiera cedido para su
constitución, que se encuentra establecido sobre la propiedad no exclusiva de los
colindantes y que tienen derecho a usar, disfrutar y poseer en común a efectos de
paso y servicio de los predios. No es necesario que exista un predio dominante y
otro sirviente, a diferencia de la servidumbre de paso, lo fundamental es el
desconocimiento del dominio o identidad individualizada del camino o vía
colindante.
La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia de 24 de junio de 1977 supone la
consagración de la serventía judicialmente, dice que la serventía tiene su origen en el
agra pero que también se da cuando hay un acuerdo entre los propietarios de las leiras
para ceder una parte de las mismas para utilizar todos los predios y así tener una vía más
cómoda que les permitiese alcanzar el camino publico. Se da una situación de
cotitularidad en la que todos los titulares tienen derecho a utilizarla por igual. No es un
camino publico sino privado. Pertenece a todos. Es una propiedad distinta de la titularidad
de cada una de las fincas colindantes.
SUPERINTENDENCIA DE SERVICIOS PÚBLICOS DOMICILIARIOS
CONCEPTO 691 DE 2006
CONCEPTO SSPD-OJ-2006-691
LUIS ANTONIO SILVA RAVELO
Alcalde Municipal de Macaravita
Carrera 3 No. 3-38 Fax: 6607679
Macaravita, Santander del Sur
Ref.: Consulta
Se basa la consulta objeto de estudio en emitir concepto sobre las siguientes inquietudes:
1. ¿Es competente un municipio para imponer por acto administrativo una servidumbre sobre
predios que no se encuentran ubicados en la comprensión municipal respectiva, cuya
imposición es necesaria para la construcción del acueducto veredal del municipio?.
2. ¿Para la imposición de la servidumbre es necesario dar aplicación al artículo 1 de la Ley 56
de 1981 en concordancia con el artículo 3 del Decreto 1324 de 1995, cuando los predios no
tienen registrados titulares de derechos reales?.
3. ¿Es competente un municipio para imponer una servidumbre sobre bienes baldios que no
se encuentran ubicados en la comprensión municipal respectiva? ¿Debe pagar algún tipo de
indemnización?
4. ¿Se encuentra ajustado a derecho el procedimiento señalado en la consulta para imponer
servidumbres por acto administrativo emanado del municipio?
Las siguientes consideraciones se formulan con el alcance previsto en el artículo 25 del
Código Contencioso Administrativo.
1. Sobre la competencia para la imposición de servidumbres, la Oficina Asesora Jurídica
mediante concepto SSPD-OJ-2006-79, señaló:
"En relación con el tema de servidumbre, se prevé en los artículos 117 y 118 de la Ley 142 de
1994, los parámetros para la imposición de las servidumbres y señala cuáles son las
entidades facultadas para su imposición, de la siguiente manera:
“ARTICULO 117.- La adquisición de la servidumbre. La empresa de servicios públicos que
tenga interés en beneficiarse de una servidumbre, para cumplir su objeto, podrá solicitar la
imposición de la servidumbre mediante acto administrativo, o promover el proceso de
imposición de servidumbre al que se refiere la Ley 56 de 1981”.
“ARTÍCULO 118.- Entidad con facultad para imponer la servidumbre. Tienen facultades
para imponer servidumbre por acto administrativo las entidades territoriales y la Nación,
cuando tengan competencia para prestar el servicio público respectivo, y las comisiones de
regulación”.
Entre las diversas entidades a las cuales la Ley 142 de 1994 le otorgó competencias para
imponer servidumbres, se encuentran las entidades territoriales y la Nación, cuando tengan
competencia para prestar un servicio público y las comisiones de regulación. Con relación a
las comisiones de regulación esta Oficina en concepto 19991300000397expuso que la
facultad para imponer servidumbres se limitaba a la interconexión de redes entre empresas de
servicios públicos.
Las empresas interesadas podrán solicitar la imposición de la servidumbre mediante acto
administrativo, o promover el proceso de imposición de servidumbre al que se refiere la
Ley 56 de 1981 (Artículos 117 y 57). Es decir, que la empresa de servicios públicos tiene la
facultad de promover esos trámites ante la entidad pública o el juez civil competente.
De acuerdo con lo establecido en el Artículo 12 del Código de Procedimiento Civil, es de
competencia de la jurisdicción civil todo asunto que no esté atribuido por la ley a otras
jurisdicciones y el Artículo 408 ibídem prevé que se tramitarán y decidirán en proceso
abreviado, cualquiera que sea la cuantía, "los procesos relacionados con servidumbres de
cualquier origen o naturaleza y la indemnizaciones a que hubiere lugar, salvo norma en
contrario". (resaltamos).
De conformidad con lo anterior, el municipio está facultado para imponer servidumbres cuando
tenga competencia para prestar el servicio público respectivo, lo cual se entiende que ocurre
cuando el municipio es prestador directo, sin importar si el bien se encuentra en otro
municipio, ya que la ley no hizo tal distinción. Es importante tener en cuenta que los bienes
baldíos son administrados por el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural -INCODER-, de
conformidad con lo establecido en el Decreto 1300 de 2003, razón por la cual dicha entidad
debe ser vinculada al proceso respectivo.
2. Si serían aplicables los artículos 1o de la ley 56 de 1981 y 3o del Decreto 1324 de 1995 si
existen ocupantes en el bien baldío. Además, el artículo 3 de la ley 56 señala:
“ARTICULO 3o. Las entidades propietarias que con el lleno de los requisitos legales acometan
las obras de que trata la presente Ley, están en la obligación de pagar, reponer o de adecuar
a su cargo, con las características necesarias y similares de uso, todos los bienes del Estado
que por causa de los trabajos desaparezcan o se destruyan total o parcialmente y que sean
indispensables para la nueva estructura regional”.
4. Finalmente, esta Entidad no tiene competencia para pronunciarse sobre la legalidad del
procedimiento para imponer la servidumbre.
Finalmente, le informamos que esta Superintendencia ha puesto a disposición de la
ciudadanía un sitio de consulta al que usted puede acceder en la siguiente
dirección: basedoc.superservicios.gov.co/basedoc/ . Ahí encontrará normatividad,
jurisprudencia y doctrina sobre los servicios públicos domiciliarios, en particular los conceptos
emitidos por esta Entidad.
Cordialmente,
GUILLERMO OBREGÓN GONZÁLEZ
Jefe Oficina Asesora Jurídica
Compilado, editado y concordado para SSPD por BISA Corporation Ltda.
Editores y Compiladores: Yezid Fernando Alvarado Rincón, Astrid Suárez Prieto.