T1 Acosta El Cambio de Paradigma
T1 Acosta El Cambio de Paradigma
ACOSTA GÓMEZ
EL LECTOR Y LA OBRA
TEORÍA DE LA RECEPCIÓN LITERARIA
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BIBLIOTECA ROMÁNICA HISPÁNICA
EDITORIAL GREDOS
)R Y LA OBRA
EL LECTOR Y LA OBRA
TEORÍA DE LA RECEPCIÓN LITERARIA
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BIBLIOTECA ROMÁNICA HISPÁNICA
EDITORIAL GREDOS
MADRID
CAPÍTULO IV
EL CAMBIO DE PARADIGMA
tipo de historia de aquellos años. Hay que hacer con todo la obser- tura pueden ser descritos sólo como componentes del proceso gene-
vación de que ello no quiere decir que sus principios supongan ral de la historia.
un rechazo total de la una o de la otra; si es que lo hay, puede, Sin embargo, al marxismo le surgen una serie de contradiccio-
a lo sumo, vislumbrarse respecto de la Interpretación; de ninguna nes y un problema insoluble cuando se ocupa de la cuestión de
manera es el caso de la historia de la literatura. El programa consis- la imitación literaria y de la explicación de la teoría del reflejo.
te simplemente en una revalorización de ésta frente a aquélla, ade- Partiendo del concepto clásico de la imitatio naturae, sustituye
más de frente a sí misma, es decir, frente a la manera como se ha el segundo elemento, es decir, la naturaleza, por el elemento reali-
desarrollado comúnmente: una historia que no ha ido más allá de dad, entendida como ejemplo y norma, como naturaleza mejorada
ofrecer una simple cronología. y superada; lo cual no significa otra cosa que limitarse al ideal del
Una muestra evidente de la acentuación del pensamiento históri- realismo burgués. Por otra parte, tampoco parece un acierto redu-
co es, en primer lugar, la observación que realiza sobre la evolu- cir los fenómenos culturales a fenómenos económicos, sociales o
ción de los movimientos literarios que, o bien confirman la vali- de clase. Jauss piensa que la literatura puede referirse, sólo en par-
dez del paradigma en vigor o bien muestran que ya no sirve; ade- te, a condicionamientos concretos del proceso económico. Por otro
más de, en segundo lugar, la aceptación y, por tanto, continuación lado cree también, que la teoría del reflejo de la realidad sólo pue-
de los principios desarrollados por los mismos. Dos son las corrien- de entender la relación existente entre la producción de lo nuevo
tes de crítica literaria que le merecen una especial atención, desta- y la reproducción de lo antiguo, volviendo a su naturaleza diacróni-
cando de ellas el hecho de haber logrado superar el empirismo posi- ca, lo que trae como consecuencia una comprensión dialéctica de
tivista y ofrecer, como ya se vio, unos puntos de partida para la literatura y a la vez la abolición de la propia teoría del reflejo 6.
una evolución posterior. Son el marxismo literario y las escuelas El punto de partida para solucionar esta aporía y, de esta manera,
formalistas. salvar el carácter histórico de la literatura, está en los marxistas
Por lo que al marxismo se refiere, Jauss diferencia entre las modernos. Kosík defiende abiertamente que toda obra artística
aportaciones del marxismo clásico y las orientaciones dadas por crí- posee un doble carácter dentro de la unidad inseparable que consti-
ticos más modernos. En la teoría clásica encuentra que, frente a tuye: al tiempo que es expresión de la realidad, conforma también
un aspecto positivo que todavía puede ser aprovechado, hay otro esa realidad, la cual no existe ni junto a la obra ni antes de la
que ha constituido la causa de que la corriente haya llegado a en- misma, sino que existe en ella 7. Además, la obra de arte no se
contrarse en un callejón sin salida. Ese aspecto positivo se puede manifiesta sólo como algo individual y aislado en cuanto producto
apreciar ya en las primeras obras, como Die deutsche Ideologie específico que es de un autor, sino que lo hace de una manera
(1845-46) de Marx y Engels, en que se estabalece el principio de dialéctica, participando en el proceso de la historia y poniendo en
que la historia del arte y de la literatura es un proceso que no puede interacción al autor con el público, tal y como ya se vio aquí al
ser considerado al margen de la producción material, ni de manera tratar de la sociología marxista de la literatura.
independiente de la vida social del hombre. En el proceso vital de 6
Vid. J. R. Jauss, «Literaturgeschichte ais Provokation der Literaturwissen-
apropiación de la naturaleza la producción artística participa de
schaft», Literaturgeschichte ais Provokation, pág. 159.
una manera muy importante y como la historia cobra vitalidad cuan- 7
Vid. K. Kosík, Dialektik des Konkreten, pág. 123, citado según Jauss, ibid.,
do se describe ese proceso, ocurre que tanto el arte como la litera- pág. 162.
126 El lector y la obra
El cambio de paradigma 127
Algo similar ocurre con el formalismo, aunque en este caso sea
en un sentido muy diferente. Las dos cuestiones fundamentales se Sin embargo, la historicidad de la literatura no puede terminar
refieren, la primera de ellas a la fijación de la naturaleza de la ahí —aquí radica precisamente la crítica de Jauss a los formalistas—,
obra artística; la segunda al carácter histórico de la literatura. Son dado que no puede reducirse solamente a su aspecto inmanente,
sea sincrónico o diacrónico; la historicidad de la literatura ha de
dos aspectos que serán asumidos por los estructuralistas de Praga
harse en su relación con el proceso general de la historia.
y que, como se ha visto también aquí, constituirán un punto
La cuestión que se plantea es precisamente la de superar la dis-
básico de referencia y de partida para la teoría moderna de la re-
ancia que separa a la literatura de la historia. Ello se puede conse-
cepción. No obstante, los planteamientos del formalismo y el
ruir a partir del punto a que ambas corrientes críticas habían lléga-
desarrollo que elabora de los mismos, aun constituyendo una solu- lo y en que se habían detenido. Jauss cree que tanto el marxismo
ción a la crisis del paradigma positivista, no ofrece la adecuada a :omo el formalismo se quedaron cortos por el hecho de no haber
la crisis que se plantea dentro del mismo. La naturaleza pecu- enido en consideración un factor muy importante del fenómeno
liar de la obra literaria se entiende desde la oposición entre el iterario. Cuando los métodos marxistas y formalistas se sienten jus-
lenguaje práctico, objeto fundamental de estudio de la lingüística, ificados con los principios de la estética de la producción y de
y el lenguaje poético o literario. Este último se caracteriza por la a estética de la representación, están pasando por alto la dimensión
capacidad que tiene de tratar de tal manera el lenguaje práctico lúe significa la recepción de la obra y el efecto que la misma pro-
que lo convierte, por así decirlo, en otro cargado de fuertes dosis duce en el lector. La solución pasa, por tanto, por la conjugación
de artificialidad. Por ello y con el objeto de poder captarlo, se hace de esas dos estéticas con la estética de la recepción. Puesto que,
necesario que el observador sea consciente del procedimiento utili- bien se trate de un crítico, bien de un escritor o bien de un historia-
zado por el autor en la fijación de las formas. Por lo que al segun- dor de la literatura, todos ellos han pasado por la experiencia de
do aspecto se refiere, los formalistas, que en un principio habían lector antes de iniciar una actividad reflexiva sobre la obra literaria.
descuidado la consideración de la historia literaria, se ven con pos- La historia de la literatura no puede pensarse sin la participación
terioridad obligados a tenerla en cuenta. Para ello distinguen entre del lector; es quien hace que la obra «entre en el horizonte, no
los aspectos de la sincronía y la diacronía en la reflexión sobre la perenne sino transformable y cambiante, de una continuidad, en
historia de las formas y de los géneros, de acuerdo con los cuales el que se consuma el cambio permanente de una simple recepción
se configura el lenguaje poético. Así, el surgimiento de nuevas for- en una comprensión crítica, el cambio de una recepción pasiva en
mas, lo mismo que de nuevos estilos, se explica desde el principio otra de naturaleza activa, el cambio de normas estéticas conocidas
de la evolución literaria que, frente a la tradición, opera como un y reconocidas en una producción, cuyos ámbitos van más allá de
proceso dialéctico en el que la oposición y enfrentamiento entre la frontera de las mismas». En la historia de la literatura se presu-
formas y géneros distintos, hacen que aparezcan necesariamente otros pone una relación dialógica entre obra, público y nueva obra; una
nuevos8. relación que puede «ser captada tanto en la referencia de la comu-
nicación con el público receptor como en la pregunta y respuesta,
problema y solución» 9. Una historia estético-literaria exige, frente
8
Vid., V. Erlich, Russischer Formalismus, Munich, 1964. T. Tynjanov, Die lite-
rarischen Kunstmittel und die Evolution in der Literatur, Frankfurt am Main, 1967. 9
«Literaturgeschichte ais Provokation der Literaturwissenschaft», pág. 169.
V. Sklovskij, Theorie der Prosa, Frankfurt am Main, 1966.
128 El lector y la obra
El cambio de paradigma 129
al positivismo, la formación de nuevo canon, y frente a la tradi-
ción, una revisión crítica y si fuera necesario hasta una destrucción distinta según los actos de lectura realizados por distintos recepto-
del canon literario heredado 10. res. De otro lado, la experiencia tenida por distintos lectores bien
Partiendo de estos presupuestos, Jauss elabora siete tesis que en la época de la aparición de una obra, bien en un momento pos-
constituyen una respuesta a las exigencias metodológicas de una his- terior a la misma, tiene lugar siempre dentro de un horizonte con-
toria de la literatura actual y actualizada. En ellas están, asimismo, creto de expectativas, en el que también participan los diferentes
contenidos de una manera sistematizada los principios que configu- autores, así como todos aquellos críticos que se han ocupado de
ran la teoría y estética de la recepción de cuño y consecuencias su estudio.
más modernos. Por esta razón se hace necesario comentar los fun- 2. «El análisis de la experiencia literaria del lector escapa al
damentos teóricos de cada una de ellas: psicologismo amenazador si se configura como descripción de la
recepción y el efecto que produce una obra dentro del sistema veri-
1. «Una renovación de la historia de la literatura exige la
ficable de expectativas, resultante para cada obra en el momento
eliminación de los prejuicios del objetivismo histórico y una funda-
histórico de su aparición a partir de la forma en que previamente
mentación de la estética tradicional de la producción y representa-
se ha entendido el género, la forma y la temática de obras conoci-
ción en una estética recepcional y efectual. La historicidad de la
das ya antes, y a partir de la oposición entre lenguaje poético y
literatura se fundamenta... en la experiencia previa del lector con lenguaje práctico» 12.
la obra literaria. Esta relación dialógica constituye el presupuesto Se trata, en este caso, de la fórmula de acuerdo con lá cual
elemental de la historia de la literatura...» n . se puede llegar a describir el sistema referencial de expectativas,
Tres son los puntos que en esta primera tesis han de considerar- dentro del que se da la recepción de una obra. Se sostiene que
se de relevancia especial. Uno de ellos se refiere a la historia de hay medios de naturaleza tanto empírica como literaria, a partir
la literatura, otro a la naturaleza de la obra literaria y el tercero, de los cuales puede deducirse la disposición del lector o lectores,
aunque no se mencione de una manera expresa, al horizonte de en cualquier caso previa al contacto con una obra, y sus reacciones
expectativas. La historia de la literatura no puede limitarse, al posteriores. Al ser un problema que ha sido resuelto satisfactoria-
igual que hiciera el positivismo, a la presentación de una serie de- mente por el pensamiento fenomenológico, no se hace necesario
terminada de fenómenos literarios, como si se tratara de hechos insistir aquí.
de la naturaleza; su tarea consiste, más bien, en la consideración La teoría de la interpretación resuelve, por su parte, el paso
del proceso que constituye la producción y recepción de la obra siguiente: cuando un lector acomete la acción de la lectura de una
u obras* del que forman parte no sólo el escritor, sino también obra, se encuentra en posesión de un conocimiento previo'sobre
el crítico y, por consiguiente, el lector. Por su parte, la obra litera- la realidad genérica a que esa obra pertenece. La obra está dotada
ria no se configura como una realidad independiente y de naturale- de una serie de símbolos y señales, en gran parte identificables por
za autónoma que se ha constituido de una vez para siempre, sino el hecho de pertenecer al horizonte de expectativas en que se mueve
que es una realidad, cuya naturaleza puede configurarse de manera el lector. En el proceso de identificación de ese horizonte pueden
ocurrir dos cosas: o bien que las señales necesarias para la identifi-
10
Ibid., pág. 170.
11 Ibid., pág. 174.
Ibid., pág. 171.
EL LECTOR Y LA OBRA. — 9
\
130 El lector y la obra El cambio de paradigma ^__ ^
cación aparezcan de una manera clara, lo cual constituiría el caso el efecto que la obra produce en el público lector, sino en las reac-
óptimo, o bien que esas señales falten o no se muestren con trans- ciones del mismo a los estímulos ofrecidos por aquélla, trátese de
parencia. Los géneros, formas y estilos convencionales hacen que un público lector o trátese de un lector crítico. Con ello al aspecto
el horizonte de expectativas sea confirmado, modificado o, llegado meramente efectual se ha añadido el aspecto recepcional.
el caso, incluso destruido, a fin de que, de esta manera, pueda sur- 4. «La reconstrucción del horizonte de expectativas en que ha
gir uno nuevo. En el caso de que la obra no disponga de medios tenido lugar la producción y recepción de una obra del pasado per-
explícitos adecuados para ese fin, se puede, de todos modos, acu- mite, por otra parte, plantear una serie de cuestiones a las que el
dir, como solución, a «las normas conocidas o poética inmanente texto ha dado respuesta y, de esta manera, descubrir la forma como
del género», a «las relaciones implícitas con obras conocidas» y el lector de entonces pudo ver y entender la obra. Esta aproxima-
a «la oposición entre ficción y realidad, función poética y función ción... hace ver la diferencia hermenéutica entre cómo fue entendi-
práctica de la lengua» 13. da entonces la obra y cómo se entiende hoy, hace consciente de
3. «El horizonte de una obra, reconstruido de este modo, hace la historia de su recepción, poniendo así en duda la evidencia apa-
posible fijar el carácter estético de la misma desde la consideración rente de que la poesía de un texto literario es algo que está siempre
de la manera y el grado como ejerce su influencia sobre un cierto ahí presente y que el intérprete puede llegar a captar el sentido ob-
público. Si a la diferencia existente entre el horizonte de expectati- jetivo que ha sido fijado para siempre, lo que no es otra cosa que
vas y la aparición de una nueva obra... lo denominamos distancia un dogma platónico de la metafísica filosófica» 15.
estética, su forma de materialización se produce en las múltiples Esta es la tesis, cuyo origen ha de encontrarse, sin duda, en
posibles reacciones del público y en los juicios emitidos por la la hermenéutica de Gadamer, si bien Jauss, consciente de la insufi-
crítica...» 14. ciencia de la misma, intenta una solución.
El hecho de poder determinar el carácter estético de una obra El lector o crítico actuales, al reconstruir el horizonte en que
a partir de la observación de la forma como ha influido en el públi- apareció la obra, puede plantear las cuestiones a las que dio ya
co, aunque se trate sólo de un público específico, es una de las una respuesta, sin necesidad de tener que volver al momento en
peculiaridades más sobresalientes de la teoría de la recepción. Sin que fueron planteadas las preguntas. Ello es así porque, según
embargo, esto sólo no bastaría para justificarse como tal teoría, se vio ya al tratar la teoría de Gadamer, no existen dos hori-
puesto que, de esta manera, no se iría más allá del punto marcado zontes distintos, sino que el horizonte del pasado está incluido
por Gadamer en la consideración del aspecto efectual. Con todo, en el horizonte del presente. Como el fenómeno de la comprensión
la posibilidad, al menos teórica,"de reconstrucción del horizonte es un fenómeno de naturaleza histórica, dentro del que paulatina-
de expectativas ofrece una referencia que permite una aproximación mente se van asumiendo todos los actos concretos de comprensión
más objetiva. Otra cosa es la cuestión sobre cómo fijar la distancia de una obra, ésta puede ser entendida de distintas maneras, esto
estética que permita apreciar la diferencia entre el horizonte y la es, dependiendo de la forma que ha tomado el desarrollo del hori-
aparición de la obra. La solución hay que encontrarla, ya no en zonte del presente en cuanto continuación que es de una tradición.
13
Ibid., pág. 177.
15
14
Ibid., pág. 177. Ibid., pág. 183.
132 El lector y la obra El cambio de paradigma 133
Con todo, Jauss va más allá y, en vez de limitar la comprensión cionar los problemas de la historia de la literatura, entendida
al hecho de entrar en «un proceso de tradición», la amplía a la como evolución literaria. Según los representantes del formalismo,
«función productiva... que incluye también una crítica a la tradi- toda obra vive un proceso que va desde el momento en que surge,
ción». Se trata de una coincidencia con la crítica que hiciera Haber- pasando por un estadio, por así decirlo, de lucha frente a otras
mas a Gadamer en el sentido de que la tradición ha de ser acepta- obras y en el que logra afianzarse, hasta llegar a un punto de auto-
da, pero de una manera crítica 16. Pues bien, teniendo en cuenta matización y extinción en cuanto género literario. Y es de esta ma-
este aspecto, en una historia de la literatura, elaborada según las nera, efectivamente, como se explica la evolución histórica literaria.
perspectivas de la teoría de la recepción, hay que tener en cuenta Sin embargo, con ello, como observa el propio Jauss, lo que se
que se trata, primero, de un proceso diacrónico; segundo, que se hace es afirmar la equivalencia del carácter histórico de una obra
ha desarrollado sobre momentos concretos del proceso general, es con su carácter estético, lo que significa que la innovación o
decir, que es también de naturaleza sincrónica; y tercero, que existe novedad que pueda representar no explica su valor estético-literario.
una relación entre el desarrollo de lo literario y el proceso general Por otra parte, además, la observación del cambio de estructura
de la historia. Se trata de los aspectos que constituyen los conteni- no lleva necesariamente a explicar ni el contenido ni la función de
dos de las tres tesis restantes. la obra.
5. «La teoría de la recepción permite no sólo comprender el La salida sólo puede estar en la consideración de la producción
sentido y la forma de la obra literaria en el desarrollo histórico y de la recepción en cuanto proceso que se extiende desde ese pri-
que constituyen las distintas maneras como ha sido entendida. Exige mer momento hasta el presente del sujeto observador. Pues puede
también encuadrar la obra concreta dentro de su 'secuencia litera- ocurrir que cuando una obra es concretizada por vez primera no
ria', a fin de reconocer el lugar y los significados históricos dentro quiere decir que con ello se agoten todos los posibles significados;
del contexto de experiencias literarias. Al pasar de una historia de antes al contrario, parte de lo que la obra en un principio ofrecía
las recepciones a una historia de los acontecimientos literarios, se de novedad, pudo no ser apreciado entonces. Cómo se llega a ello
puede ver que la literatura se manifiesta como un proceso en el después de un largo proceso, es algo que se explica a partir de
que la recepción pasiva del lector y del crítico se transforma en las orientaciones que ofrece el horizonte actual.
una recepción activa, al tiempo que, por parte del autor, en una De esta manera, lo nuevo, además de ser una categoría estética
recepción nueva; o visto de otra manera, como un proceso en el es también una categoría histórica que se verifica en el análisis dia-
que la obra siguiente puede dar soluciones a los problemas formales crónico, dilucidando los «momentos históricos que hacen que lo
o morales que la última obra dejó tras de sí, al mismo tiempo que nuevo sea realmente nuevo», el «grado de percepción de lo nuevo
plantear otros nuevos» 17. en el momento de su aparición», el «camino que ha tenido que
Con esta formulación Jauss pretende ir más allá de princi- recorrer para ser rescatado» y la «actualización completa, cuyo efecto
pios desarrollados por el formalismo, que no permitieron solu- fue capaz de cambiar la perspectiva de lo viejo y la canonización
del pasado literario» 18.
16
Vid. J. Habermas, «Zu Gadamers 'Wahrheit und Methode'», Hermeneutik
und Ideologiekritik, Frankfurt am Main, 1971, págs. 45-46.
17
«Literaturgeschichte ais Provokation der Literaturwissenschaft», pág. 189 Vid. ibid., págs. 193-194.
134 El lector y la obra El cambio de paradigma 135
6. «Los resultados a los que ha llegado la lingüística al dife- que lo que tiene lugar de manera simultánea se caracteriza por ser
renciar y juntar metodológicamente el análisis diacrónico y el sin- de naturaleza homogénea. Si como en opinión de Kracauer ello no
crónico, hacen que en la historia literaria se supere el análisis dia- es así, esto es, que aquello que tiene lugar de manera simultánea
crónico como análisis común. Si la perspectiva de la historia de a otra cosa, puede ser de otra naturaleza, se hace necesario llegar
la recepción, por el hecho de darse un cambio en los criterios estéti- a la comprensión de los fenómenos, incluidos los literarios, a partir
cos, tiene que ver una y otra vez con relaciones funcionales entre no sólo de la consideración del medio homogéneo del tiempo cro-
la comprensión de obras nuevas y el significado de otras más anti- nológico, sino también de cortes sincrónicos dentro de la diacronía.
guas, tiene que ser también posible un corte sincrónico en un mo- Una historia genuina de la literatura tiene que ser posible des-
mento de la evolución, clasificar la variedad heterogénea de obras de la explicación del «horizonte literario de un determinado mo-
simultáneas en sus estructuras equivalentes, opuestas y jerárquicas mento histórico, en cuanto un sistema sincrónico, referido al cual
y descubrir así un sistema amplio de relaciones dentro de la literatu- la recepción de la literatura ha tenido lugar de manera diacrónica
ra de un momento histórico. A partir de ahí podría desarrollarse y referida a momentos distintos aparece simultáneamente». Este mo-
el principio descriptivo de una historia literaria nueva mediante mento histórico constituye un horizonte que es común a todo ob-
la realización de otros cortes en los puntos anteriores y posteriores servador y es la razón además del pasado y futuro literarios del
de la diacronía, de manera que articulen históricamente el cambio lector.
de la estructura literaria en los momentos decisivos desde un punto Al igual que los formalistas 21 Jauss encuentra que, de la misma
de vista histórico» 19. manera que en la lengua se desarrollan una serie de factores que
Esta tesis, al tiempo que considera insuficiente una visión dia- pueden ser constantes o variables, en la literatura se desarrolla una
crónica de la historia de la literatura, aboga por otra también de especie de sistema gramatical o conjunto de normas, de acuerdo
dimensión sincrónica. Para la configuración concreta de la misma, con los cuales se orientan las manifestaciones literarias concretas.
Jauss se apoya en uno de los resultados y a la vez puntos más Se trata,de una sistematización gramatical que se conforma en una
peculiares de la lingüística moderna: la consideración de los aspec- unidad completa y definida en los distintos géneros que han existi-
tos sincrónico y diacrónico en el análisis lingüístico. Para la aplica- do en un tiempo pasado o que tienen vigencia en la actualidad,
ción literaria van a servirle de una gran ayuda los principios de estilos y formas de expresión, figuras retóricas, simbología, etc. Con
análisis de textos desarrollados por los formalistas rusos, así como todo, una historia sincrónica de la literatura no se agota con
los de la hermenéutica. este aspecto que muy bien podría considerarse de naturaleza for-
mal; en la reflexión sobre la evolución y los cambios de este tipo,
Partiendo de las consideraciones de S. Kracauer 20, Jauss pone
ha de ser posible también comprender la evolución y los cambios
en tela de juicio la idea hegeliana de que los acontecimientos histó-
en la manera de captación estética del mundo y, en consecuencia,
ricos pueden ser entendidos como un proceso unitario conformado
también del horizonte estético.
por la suma de todos los momentos históricos individuales en los
21
Jauss se apoya fundamentalmente en J. Tynjanov y R. Jakobson a partir
19 del trabajo publicado por ambos en 1928, «Probleme de Literatur- und Sprachfor-
Ibid., págs. 194-195.
20 schung», Kursbuch 5 (1966), pág. 75, lo mismo que en R. Jakobson, Essais de
Vid. S. Kracauer, «Time and History», Zeugnisse. Theodor W. Adorno zum linguistique, París, 1963.
60. Geburtstag, Frankfurt am Main, 1963, págs. 50-64. -4 , . . , , „ . . ,
136 El lector y la otra El cambio de paradigma 137
El procedimiento para lograr ver el proceso de la historia de ha podido comprobarse que lo netamente sociológico no va más
la literatura sólo puede estar en una selección de hechos literarios, allá de constituir una peculiaridad entre otras.
que no tienen por qué ser necesariamente las consideradas grandes Independientemente de ello, este aspecto de la teoría histórico-
obras u obras clásicas y consagradas. El cambio de horizonte en recepcional se configura de una manera distinta a como se ha confi-
la evolución literaria puede fijarse en la permanencia transformada gurado en la teoría sociológica marxista de la literatura, para la
de un sistema deducible a partir de la consideración de otros cortes que la obra literaria se entiende desde el objetivo y la función de
sincrónicos. En último término es la historia efectual la que los presentar una realidad social, es decir, de reflejar en la forma de
determina, a la vez que las obras que permiten ver el carácter de la escritura esa realidad mediante el método conocido como «realis-
proceso: «lo que nace del hecho notable y lo que desde la perspecti- ta». Es a partir de ahí como ha de entenderse además la relación
va actual constituye el contexto de la literatura en cuanto prehisto- entre literatura y sociedad. Pues bien, Jauss entiende que ni esta
ria de su aparición» 22. visión de la obra literaria, ni la que sobre este aspecto social es
7. «No sólo se cumple la tarea de la historia de la literatura común entre los estructuralistas, han sido capaces de superar el abis-
cuando se presenta la producción literaria de una manera sincróni- mo abierto entre literatura y sociología, además de haber pasado
ca y diacrónica en la sucesión de los sistemas, sino también cuando por alto la observación de la auténtica función social de la literatu-
se la ve como una historia específica en sus relaciones con la histo- ra. Solamente la teoría de la recepción puede dar explicación a este
ria general; relaciones que no se agotan con el hecho de que en asunto.
la literatura de cualquier época se encuentre una imagen tipificada, Para ello es necesario una vez más acudir al concepto de hori-
idealizada, satírica o utópica de la existencia social. La función so- zonte de expectativas, partiendo —lo que de alguna manera puede
cial de la literatura sólo se manifiesta en su posibilidad auténtica sorprender—, de la utilización que del mismo se ha hecho en las
allí donde la experiencia literaria del lector penetra en el horizonte ciencias sociales y en la teoría de la ciencia 24. En efecto, en el
de expectativas de la propia experiencia vital, preforma su com- progreso de la ciencia ocurre que cada hipótesis presupone unas
prensión del mundo e influye de esta manera en su comportamiento expectativas que, con el desarrollo del proceso, pueden o no cum-
social» 23. plirse. En el segundo de estos casos se produce en el científico una
Aunque el concepto de sistema u horizonte de expectativas in- decepción que puede ser muy provechosa en el sentido de que le
cluye también un componente sociológico claro, tal y como ha po- da opciones para avanzar en el estudio del fenómeno y eliminar
dido deducirse de alguna de las tesis anteriores, es en esta séptima otras posibilidades. En el caso de la obra literaria ocurre asimismo
y última en la que el sistema literario histórico-recepcional de Jauss que el lector se encuentra dentro de un horizonte de expectativas
aparece fijado en su aspecto sociológico más genuino. Con ello se que en la lectura de la obra puede que se realice o puede que no.
evidencia además el error de quienes han entendido la teoría de
la recepción tan sólo como una variante de la sociología de la lite- 24
Según Jauss, este concepto ha sido utilizado por K. Mannheim para las Cien-
ratura, cuando al partir de las observaciones hasta ahora realizadas cias Sociales en Mensch und Gesellschaft im Zeitalter des Umbaus, Darmstadt, 1958.
También por K. Popper para la Teoría de la Ciencia en «Naturgesetze und theoreti-
«Literaturgeschichte ais Provokation der Literaturwissenschaft», pág. 199. sche Systeme», Theorie und Realitat, ed. de H. Albert, Tübingen, 1964, págs. 87-102;
ibid., pág. 201, notas; 134 y 135.
El cambio de paradigma 139
138 El lector y la obra
ción social y comunicativa del fenómeno literario. Aceptadas las
Si la obra no coincide con los prejuicios del lector, marcados y premisas sobre las que se fundamentan estos tres contenidos, no
fijados en su horizonte puede en cualquier caso ofrecerle una nueva parece encontrarse dificultad alguna para entender en principio el
percepción de las cosas. Ahora bien, no hay que olvidar que se resto del entramado teórico. Con ello el sistema de Jauss puede
trata de un lector de obras literarias, además de un horizonte estético- considerarse completo y su elaboración, de entrada, cerrada.
literario. Una nueva manera de percibir la realidad que tenga impli- No obstante, es en torno a estos tres puntos sobre los que se
caciones de tipo moral puede transmitirse en un tratado de sociolo- desarrollan las críticas iniciales a la teoría y alrededor de los cuales
gía o en un tratado de moral. La obra literaria puede ofrecer tam-
también gira la contracrítica del autor. Gracias a los efectos de aqué-
bién esa posibilidad de un cambio de percepción, siempre y cuando
llas tiene lugar, si no una rectificación de los fundamentos teóricos,
lo realice por medio de la forma; una forma de peculiaridades dis-
sí una serie de aclaraciones que permiten profundizar en los princi-
tintas a las que configuraba el horizonte de expectativas anterior,
pios establecidos.
es decir, el momento anterior del horizonte del lector y la consi-
guiente nueva experiencia a través de la forma. No es otra cosa Aunque las críticas y comentarios realizados a raíz de la publi-
que el hecho de que, por medio de la percepción estética, se pro- cación de «Literaturgeschichte ais Provokation der Literaturwissen-
duzca una motivación hacia la reflexión moral 25 . La obra literaria schaft» fueron múltiples y variados 26 , puede considerarse suficiente
cumple su función social al plantear una cuestión o una serie de reflexionar tan sólo sobre las realizadas por tres o cuatro autores,
cuestiones, y al ofrecer al lector por medio de la forma estética referidas a cada uno de los tres contenidos a que se acaba de hacer
nueva una solución de las mismas. Como ejemplo de nueva manera referencia.
de ver las cosas en una obra literaria, Jauss aduce la obra de Flau- Las objeciones de G. Kaiser 27 a los principios teóricos de Jauss
bert Madame Bovary, en la que con una nueva forma de narrar, tienen su fundamento y punto de partida en una concepción especí-
una forma impersonal conseguida con la técnica del monólogo inte-
rior, logra abordar un problema de la vida de todos los días, cuya
formulación hubiese sido imposible de haber hecho uso de los me- Aparte de las críticas que se discuten más abajo, son de destacar también
las elaboradas por los siguientes autores en los siguientes estudios: H. C. Seeba,
dios tradicionales de narración. «Wirkungsgeschichte der Wirkungsgeschichte. Zu den romantischen Quellen (F. Schle-
gel) einer neuen Disziplin», Jahrbuch fúr internationale Germanistik III (1971), 1,
CRÍTICAS págs. 145-167. D. Harth, «Begriffsbildung in der Literaturwissenschaft. Beobach-
tungen zum Wandel der 'semantischen Orientierung'», Deutsche Vierteljahrsschrift
für Literaturwissenschaft und Geistesgeschichte, 45 (1971), págs. 397433. W. Bauer,
Si hubiera que resumir en pocas palabras los contenidos elabo- R. Braunschweig-UUmann, H. Brodmann, M. Bühr, B. Kaisers, W. Mauser, Text
rados en las siete tesis anteriores, habría que decir que se reducen und Rezeption. Wirkungsanalyse zeitgenóssischer Lyrik am Beispiel des Gedichtes
básicamente a tres. El primero de ellos se refiere a una concepción 'Fadensonnen' von Paul Celan, Frankfurt am Main, 1972. S. Müller-Hanpft, Lyrik
no sustancialista de la obra literaria; el segundo a la manera crítica und Rezeption. Das Beispiel Günter Eich, Munich, 1972. R. Wellek, «Zur methodi-
de objetivación de la misma; y el tercero, al concepto de horizonte schen Aporie einer Rezeptionsgeschichte», Geschichte - Ereignis und Erzahlung, edic.
de R. Roselleck y W.-D. Stempel, Munich, 1973, págs. 515-517.
de expectativas, directamente relacionada con el cual está la fun- 27
G. Kaiser, «Uberlegungen zu einem Studienplan Germanistik. Literaturwis-
senschaftlicher Teil», Fragen der Germanistik. Zur Begründung und Organisation
25
Ibid., pág. 203. des Faches, edic. de H. Turk, Munich, 1971, págs. 59-65.
El cambio de paradigma 141
140 El lector y la obra
Muy similar a la crítica de Kaiser es la que elabora Weimann 30,
fica del texto, que no concuerda con la que da fundamento a la
con las diferencias y matizaciones que, en este caso, supone la pro-
teoría de la recepción. Pues mientras que Jauss lo entiende como
veniencia marxista de sus principios literarios. Lo que explica,, por
una potencialidad de sentido que puede ser determinado por el
ejemplo, que en la teoría de Jauss reconozca el modelo típico de
lector, Kaiser ve las cualidades del mismo como una realidad
la crítica burguesa tardía.
inmanente y objetiva que, por esta misma razón, no puede variar
Pero independientemente de esta apreciación, la base fundamental
con el trascurso del tiempo. Se trata de una diferencia fundamental
radica también aquí en una concepción sustancialista de la obra
que se aprecia con mucha mayor evidencia en la concepción, igual-
literaria, en una concepción del texto como realidad autónoma. Por
mente diferente, del concepto de clásico: si para Jauss la obra
esta razón se hace fácil entender que, desde una comprensión de
clásica es tal como consecuencia de una actualización histórica del
la obra como «producto objetivable y sustancial», -vea en la teoría
hecho de que en un principio no era clásica, para Kaiser se funda-
de la recepción no sólo el peligro de relativismo, sino también una
menta en la permanente actualidad con que ejerce su efecto sobre
alabanza y «homenaje» del mismo, tal y como se expresará más
el lector 28.
tarde Jauss en su réplica. Por esta razón se ve obligado también
Por otra parte, objeta Kaiser, la teoría de la recepción, al basar
a rechazar el principio de que ante el potencial de sentido ilimitado
sus análisis en la relación existente entre el lector y la obra, corre
del texto, todas las normas de acuerdo con las cuales ha sido enten-
el peligro de menosvalorar y dejar un poco de lado la obra, convir-
dido tengan igual justificación. Por el contrario, la obra puede
tiéndola, de esta manera, en una realidad vacía de contenido, sus-
ser valorada a partir de la comprensión del proceso de surgimiento
ceptible de ser llenada de un virtual significado. Y por lo que al
y a la valoración resultante están sometidas todas las recepciones
horizonte de expectativas se refiere, es de la opinión que, en contra
que de ella puedan haber tenido lugar 31. Frente al subjetivismo
de lo que cree Jauss, es un concepto que no supone avance alguno
y al relativismo contrapone la idea de conseguir «la conexión entre
respecto al desarrollado por Gadamer, teniendo de manera especial
el trabajo histórico-literario y una conciencia de tradición histórico-
en cuenta que se trata de algo que no es objetivable; en consecuen-
efectual viva, que confronte a la obra con su presencia supratempo-
cia, la nueva teoría no va más allá de los principios desarrollados
ral y su función expresiva cambiante» 32.
en este sentido por la teoría de la interpretación de textos 29.
La crítica es, con todo, mucho más radical en el campo de la Sobre la tarea que ha de desempeñar la literatura, conviene con
relación entre literatura y sociedad, pues entiende que ésta no se Jauss en que se trata de una tarea propiamente social. No obstante,
agota con los polos literatura y lector, es decir, en el ámbito del y al igual que ocurre en la crítica de Kaiser, desde el momento
consumo, sino que, por el contrario, ha de ser tenido en cuenta en que entiende la relación entre el texto y el lector a partir de
también el ámbito de la producción, lo que no es el caso en la
teoría de Jauss, que, al final, no es otra cosa que un enfrentamien- 30
R. Weimann, Literaturgeschichte und Mythologie. Methodologische und his-
to y, por lo demás, la manifestación de la oposición de la estética
torische Studien, Berlín, Weimar, 1971. R. Weimann, y otros, Tradition in der Lite-
de la recepción con aquella de la producción y la representación. raturgeschichte, Berlín, 1972. R. Weimann, «'Rezeptionsásthetik' und die Krise der
'Literaturgeschichte'», Weimarer Beitráge 19 (1973), págs. 5-33.
31
Vid. Literaturgeschichte und Mythologie, págs/ 34-46.
Ibicl., pág. 64. 32
Ibid., págs. 47-60. 'A
Ibid., pág. 61.
142 El cambio de paradigma 143
El lector y la obra
la dirección que va desde el primero hacia el segundo y no vicever- de esas innovaciones y mucho menos aún que, como manifestacio-
sa, observa igualmente el pelibro de que de esta manera se desatien- nes literarias, aporten algo al proceso de emancipación del ser hu-
da la parte más importante del proceso histórico-literario, como mano. Eggert considera que si una obra puede realizar algún tipo
es la producción de la obra, si bien teniendo en cuenta los condicio- de aportación para la realidad vital del lector, ha de entenderse
namientos sociales en que hace su aparición. El surgimiento del como un resultado de los contenidos y no como un efecto de las
texto es el punto de partida de toda valoración literaria, indepen- innovaciones formales. Una solución en este sentido sólo puede con-
dientemente de que para ella haya que someter a consideración la seguirse mediante la concreción del horizonte de expectativas a par-
historia de su recepción. Por la misma razón, observa las muchas tir no sólo de la consideración y perspectiva del lector, sino también
dificultades que tienen necesariamente que surgir al intentar objeti- de la consideración de la producción de la obra. La fijación de
var un horizonte de expectativas, entendido como sistema referen- un horizonte ideal intraliterario no puede considerarse válido. Sólo
cial, por lo que entiende que es mucho más fácil objetivar el proce- alcanzará esta categoría si en el análisis del lector se trasciende del
so de producción. lector ideal al examen de los grupos distintos de lectores, que son
El tercer aspecto de la crítica concierne al concepto de horizonte los que pueden aportar los materiales necesarios para la construc-
de expectativas, considerado como construcción que tiene directa- ción de la historia literaria.
mente que ver con la función social que Jauss atribuye al hecho En este sentido son semejantes, con las diferencias de naturaleza
literario. La diferenciación que se realiza en algunos puntos está ideológica a que se ha hecho alusión, las críticas procedentes de
claramente determinada y explicada por la procedencia ideológica teóricos marxistas como, por ejemplo, Naumann o Warneken.
de los principios que representan los respectivos autores. El primero de ellos 34 ataca la teoría de Jauss ya no como a
H. Eggert 33 cree que con la experiencia realizada por el lector una estética incapaz de resolver la relación existente entre literatura
sobre el «carácter anticipatorio de la literatura», no se aporta una y sociedad, sino como la teoría de la recepción pura que desenmarca
solución al problema de la relación que existe entre el desarrollo del proceso histórico y social tanto al lector como a la propia obra 35.
literario y el desarrollo social, o lo que es lo mismo, no se explica Una historia de la recepción pura ni aclara la relación que existe
la función social del fenómeno literario, así como tampoco supone, entre literatura y sociedad, ni tampoco la forma como se produce
en consecuencia, un avance con respecto al punto al que habían la emancipación del hombre como individuo social. El estudio de
llegado los presupuestos del formalismo. Porque cuando Jauss in- la obra literaria desde la perspectiva del lector sólo puede realizar
tenta explicar el efecto emancipador de la literatura, acudiendo al alguna aportación a un nivel meramente literario; desde el momen-
concepto de horizonte de expectativas, lo que hace es construir una to en que se desatiende la relevancia de los procesos económico
realidad abstracta, que a lo más que puede llegar es a explicar las y político ya no es posible explicar el proceso de desarrollo social 36 .
innovaciones de tipo estético-literario o servir, cuando menos, de
orientación para descubrirlas. Lo que sin embargo no quiere decir
que ese horizonte sirva para poder descubrir el componente social M. Naumann, «Literatur und Leser», Weimarer Beitráge 16 (1970), 5, págS;
92-116.
35
33
Ibid., pág. 112.
H. Eggert, Studien zur Wirkungsgeschichte des deutschen historischen Ro~ 36
Vid. también la crítica que en este sentido se desarrolla en la obra de un
mans 1850 bis 1875, Frankfurt am Main, 1971. colectivo de autores en el capítulo «Bürgerliche Reform der Literaturgeschichte: das
144 El lector y la obra El cambio de paradigma 145
Por su parte Warneken argumenta que en un horizonte cons- En este trabajo se observa, en primer lugar, la insistencia en
truido sobre elementos y experiencias puramente literarias no es po- la idea de que el arte no puede ser entendido como una realidad
sible la crítica de ideologías. Una afirmación que, independiente- autónoma; que es un fenómeno, para cuyo conocimiento es necesa-
mente de la validez que se le pueda atribuir, se presenta excesiva- rio acudir al análisis de su función social y, en consecuencia, tam-
mente severa, de manera especial desde el momento en que niega bién al de su historia efectual. Como resultado de los presupuestos
la posibilidad de una crítica tal, dado que no resulta difícil deducir que ha asumido de la teoría de la interpretación de textos, de la
de la última tesis del entramado teórico de Jauss las afinidades que sociología de la literatura, de la teoría de la comunicación y del
le unen en este sentido con muchos aspectos desarrollados tanto estructuralismo, Jauss no puede por menos de rechazar el que la
en la teoría de Adorno como en la de Habermas. Pero independien- obra literaria haya de ser tenida por una realidad autónoma y sus-
temente de todo esto, para Warneken no es en ningún caso posible tancial, una realidad de naturaleza fija y no cambiante; pues uno
una objetividad social desde la construcción de un horizonte de ex- de los principios básicos de la teoría de la interpretación consiste
pectativas puramente literario. en el reconocimiento de que una obra objeto de análisis, está some-
tida a la historicidad de la comprensión (Gadamer); lo que supone
RÉPLICAS que el canon sobre el que podría sustentarse su autonomía no es
fijo, sino que va modificándose con el transcurso del acontecer
Pasado no mucho tiempo desde la aparición de las críticas so- histórico. Por otra parte, es la experiencia estética personal el lugar
bre estos tres aspectos de su sistema recepcional, Jauss responde donde se entiende la función social y comunicativa de la obra litera-
sirviéndose de un epílogo al ensayo que escribe sobre Iphigenie de ria, la cual no es independiente de la influencia que ha ejercido
Goethe y de Racine 38. Se trata de un estudio que supone, al tiempo sobre los lectores a lo largo de su historia, como la constitución
de su tradición tampoco es independiente de la recepción a que
que afirmarse en sus formulaciones, aclarar algunos puntos de las
ha sido, sometida.
mismas y profundizar en la construcción teórica. En él siguen pre-
sentes las premisas y planteamientos que fundamentaron la elabora- En segundo lugar, Jauss quiere dejar bien sentado que en sus
ción de las siete tesis. réplicas parte del hecho de que, frente a la pretensión de totalidad
de las teorías de análisis idealistas y materialistas, la estética de
la recepción que él elabora, es necesariamente parcial desde un pun-
to de vista metodológico. La razón de ello radica en la observación
antimarxistische Modell einer Rezeptions- und Wirkungsasthetik», Zum Verháltnis de la asimismo «parcialidad de la historia del arte dentro del com-
von Ókonomie, Politik und Literatur im Klassenkampf. Grundlagen einer historisch- plejo que constituye la historia general». Por tanto, un presupuesto
materialistischen Literaturwissenschaft, Berlín, 1971. básico de la teoría de la recepción es el concepto de autonomía
37
B. J. Warneken, «Zu Hans Robert Jauss' - Programm einer Rezeptionsásthe-
tik», Das Argument 14 (1972), 3/4, págs. 360-366. Publicado también en Sozialge-
relativa de la obra literaria. La relación entre arte y sociedad puede
schichte und Wirkungsasthetik. Dokumente zur empirischen und marxistischen Re- entenderse como un proceso de «producción, consumo y comunica-
zeptionsforschung, edic. de P. U. Hohendahl, Frankfurt am Main, 1974, págs. 238-268. ción dentro del proceso más amplio que constituye la historia».
38
Más tarde publicará una réplica a las críticas de representantes de la teoría Partiendo de estas premisas, trata los tres aspectos en que
marxista de la recepción, de título «Zur Forschung des Dialogs zwischen 'bürgerli- cree que se manifiesta la parcialidad necesaria de una teoría conse-
cher' und 'materialistischer' Rezeptionsásthetik», Rezeptionsásthetik, págs. 343-352.
EL LECTOR Y LA OBRA. — 10
146 El lector y la obra
El cambio de paradigma 147
cuente de la recepción: el proceso de recepción, en primer lugar,
la formación de la tradición, en segundo y, por fin, el concepto un diálogo entre la comprensión pasada ,de la obra y su compren-
de horizonte y la función comunicativa del texto. sión actualizada, una relación entre la obra y el sujeto que atiende
La historia de la recepción ha de entenderse como un proceso (tanto su aspecto formal como su aspecto de contenido. A través
amplio en que confluyen dos componentes o aspectos distintos: de de este diálogo el receptor busca en el primero el carácter meramen-
un lado la recepción efectual de la obra, y de otro la recepción te poético del texto, mientras que en el segundo se interesa por
realizada por el destinatario. Se trata además de un proceso que la respuesta que se da a una cuestión determinada, a una pregunta
se caracteriza por el hecho de ser dialógico. Por otra parte, la teo- formulada a través de una expresión literaria específica.
Por otro lado, este diálogo, este proceso receptivo artístico-
ría de la recepción en cuanto procedimiento metodológico, ha de
literario entre dos sujetos, se produce en el momento en que el
entenderse dentro del modelo interpretativo conocido como de pre-
sujeto del pasado aparece todavía en situación y capacidad de de-
gunta y respuesta.-
cirle algo al sujeto del presente, siempre y cuando este último reco-
De los dos componentes que constituyen el proceso recepcional,
nozca en aquél la respuesta implícita a una pregunta que en este
Jauss entiende el primero, la recepción efectual, como «el elemento momento plantea el lector actual 40.
de la concretización o de la tradición, que ha sido condicionado De esta manera, Jauss da una contestación además a la defensa
por el texto». El segundo, por el contrario, como «el componente que frente a él hiciera Kaiser de la forma atemporal, en el sentido
asimismo de la concretización o de la tradición que ha sido condi- de que una obra del pasado sigue siendo capaz de decir o de sugerir
cionado por el lector». Son dos elementos de un proceso, en el todavía algo, no en razón de que esté construida en una forma
que se requiere, por un lado, la participación del texto que ejerce atemporal, sino en razón de que «la forma que encierra dentro de
un efecto sobre el lector, esto es, que está a disposición de decirle sí una respuesta implícita la mantiene de una manera abierta y ac-
o sugerirle algo. Por otro lado, se requiere además la participación tual a lo largo del tiempo» 41. Dentro del marco del procedimiento
del destinatario, en tanto en cuanto se encuentra en disposición de de pregunta y respuesta, el sentido puede permanecer en todo mo-
recibirlo, de concretizarlo 39. mento abierto a una actualización nueva y distinta de recepción a recep-
En este proceso se produce al mismo tiempo una relación direc- lión, corno una consecuencia de \a actuación que ejerce \a íoima sobre
ta entre el sujeto lector y la obra; también una relación entre dos ü contenido. Ello no significa, en último término, otra cosa que
espacios temporales: el presente del lector y el pasado de la obra. una defensa del carácter no sustancialista de la obra literaria.
Cuando el lector realiza la tarea de concretizar un texto, lo que La teoría de la recepción muestra su carácter de parcialidad en
hace es intentar entenderlo como "una realidad que pertenece a un o que se refiere a la fijación de la tradición. Y es parcial en rela-
tiempo pasado y que, como tal, ha ejercido una actividad en la jón con la idea aceptada y reconocida de que el sentido de una
recepción realizada por diferentes lectores, pero que, por otra par- abra es algo que en ningún momento puede ser considerado defini-
te, también es actualizada, por así decirlo, por el último lector. d o , sino que, por el contrario, constituye una realidad de natura-
Por esta razón, el proceso de comprensión de la misma puede con- eza abierta; bien entendido que ello no supone una aceptación o
siderarse como una relación dialógica entre aquellos componentes, »—
40
Ibid., pág. 385.
41
Ibid., pág. 383. Ibid., págs. 383-384. , r Ví'. (>8Í .¡W*<J , *«<U '
El cambio de paradigma 149
148 El lector y la obra
Con ello, Jauss se enfrenta a uno de los puntos más problemáti-
defensa del relativismo. Por otra parte, la reproducción del pasado cos de todo su entramado teórico. Cuando reconoce que en el pro-
artístico y literario ha de ser necesariamente parcial. En este senti- ceso de recepción, al realizarse una selección «se hace uno conscien-
do, la actualización de una obra, o dicho de otra manera, la pre- te del cambio de horizonte de la experiencia estética», se acepta
gunta que la actualiza, se entiende como una operación de media- la posibilidad de negar la tradición que ha dominado hasta el mo-
ción entre el pasado y el presente. mento de la última recepción. La cuestión que entonces se le plan-
Para defender que el sentido siempre abierto de una obra no tea consiste en lograr un punto de apoyo para poder encontrar-
implica un reconocimiento del relativismo, Jauss se apoya en los se en condiciones de rechazar una tradición, esto es, para estar en
principios de la hermenéutica de Gadamer, según uno de los cuales situación de considerar que ha dejado de ser válida. Para dar una
la comprensión que del pasado puede conseguir el sujeto conocedor solución a este problema acude a la idea de Habermas, de que un
es una comprensión limitada; lo que implica que en un acto de consenso sobre la tradición puede haber tenido lugar «de una ma-
recepción no pueda llegarse a ver todo el sentido que encierra un nera forzada debido a presupuestos comunicativos falsos» 43 ; no
texto, sino que éste queda necesariamente abierto a otras recepcio-
obstante, la acepta con una salvedad al fijar la procedencia de la
nes que puedan completarlo una y otra vez. Ello es así porque la
crítica a la tradición. Así, mientras que para Habermas la crítica
prehistoria que condiciona nuestra pre-comprensión no puede co-
está en el «desenmascaramiento de la conciencia falsa», lo que im-
nocerse de una manera completa. La pre-comprensión está someti-
rplica que parte de una conciencia verdadera, Jauss rechaza esa «su-
da a dos condicionamientos que se derivan de dos tipos de tradi-
I puesta conciencia verdadera», argumentando que hay que tratar con
ción: una tradición que se ha ido constituyendo para el lector de
'justicia a aquellas concretizaciones que no responden a los intereses
una manera inconsciente y otra, cuya constitución se ha producido
e intenciones de la pregunta actual 44 .
de manera consciente; lo que Jauss denomina institucionalización
latente o tradición propiamente dicha en el primer caso, y forma- La solución no está, pues, en entender que la actualización de
ción consciente de canon o selección en el segundo 42 . A fin de .una obra se determina mediante la intervención de la conciencia
que pueda establecerse una tradición, es presupuesto necesario que ' verdadera, sino viendo que el proceso de actualización consiste en
se dé una selección que se deja notar en cualquier actualización i una mediación entre el sentido y significado del pasado y el sentido
que se realice de una obra del pasado. íy significado del presente, «una reelaboración necesariamente selec-
Esta es además la razón por la cual la reproducción del pasado tiva y abreviada del proceso que se extiende desde la obra recibida
en el ámbito de las manifestaciones artísticas ha de ser necesaria- «hasta la conciencia receptora» 45 . Este fenómeno encuentra una ex-
mente parcial. En este sentido se entiende que en el proceso de plicación desde el sentido que Kosík otorga al término totalizar,
recepción los receptores seleccionen y acepten unas posibilidades [entendido como el «proceso de producción y reproducción, de revi-
de interpretación y al mismo tiempo tengan que renunciar a otras. fíalización y rejuvenecimiento» 46 . De esta manera la recepción totali-
Lo que en realidad ocurre es que en la recepción se va fijando 43
J. Habermas, «Der Universalitátsanspruch der Hermeneutik», Hermeneutik
un proceso natural de tradición.
undldeologiekritik, págs. 53 y sigs.; según Jauss, «Racine...», pág. 399.
44
Ibid., pág. 388.
45
Ibid., pág. 389. nrr
42 46
Ibid., págs. 386-387. Según Jauss en ibid. ., ,Ü> , ¡,
El cambio de paradigma 151
150 El lector y la obra
amplio, la estética recepcional ha de abrirse a aquellas disciplinas
zadora habría que entenderla como un aspecto de la totalización que, como la teoría de la comunicación, la teoría del comporta-
del pasado. El lugar de la conciencia verdadera de la crítica de ideo- miento y la teoría de la ciencia, pueden ofrecer su colaboración
logías, viene a ser ocupado por la perspectiva del presente, entendi- en el proceso de comprensión de las manifestaciones artísticas en
do como conciencia que sirve de norma para juzgar el pasado 47 .
cuanto fuerzas de naturaleza histórica y de dimensión social 48 .
Respecto de las críticas que sobre el concepto de horizonte se
Es aquí donde, una vez más, entra en juego el concepto de hori-
le han formulado, responde insistiendo en la parcialidad de la me-
zonte de expectativas y donde Jauss lo defiende de la crítica. En-
todología estético-recepcional. Es, por otra parte, el punto de la
tiende que la función social de la literatura puede objetivarse como
teoría en que, además de afianzarse en sus principios generales,
un sistema de normas, para lo que se hace necesario captar la me-
reconoce la validez de algunas de las objeciones y se muestra clara-
diación estética de los conocimientos habituales y los modelos co-
mente dispuesto a aceptarlas. Insiste, una vez más, en la importan-
cia de la función social y comunicativa de la literatura, desarrollan- municativos de comportamiento. Estas pautas se concretizan dentro
do así su concepción de la experiencia estética. del horizonte de expectativas de una experiencia vital. Acepta las
La teoría de la recepción es parcial en el sentido de que, como críticas de que, de un lado, el concepto de horizonte tiene un origen
ya expuso en «Literaturgeschichte ais Provokation der Literaturwis- intraliterario; por otro lado, que el código estético o canon norma-
senschaft» sólo pretende un objetivo hermenéutico frente a los ob- tivo, reconstruido según las perspectivas que ofrece un público de-
jetivos de las teorías de la producción y representación, dejando terminado, debería de establecerse desde una perspectiva sociológi-
claro que sus planteamientos teóricos pueden muy bien ser comple- ca en los niveles de expectativas de distintos grupos. Cree, sin em-
mentados con los planteamientos de éstas. No obstante, el aspecto bargo, que de esta forma no se soluciona el problema fundamental,
de la parcialidad que más le interesa resaltar es que, en primer lu- esto es, la cuestión de «cómo se produce la transferencia estética
gar, dado que las concretizaciones han de referirse a recepciones dentro del horizonte de expectativas a modelos comunicativos de
* 49
realizadas a partir de la consideración de sus condicionamientos
histórico-sociales, la crítica de los procesos de recepción ha de enca- comportamiento» .
minarse desde el análisis y el conocimiento históricos. Por otra par- Es cierto que la experiencia estética en el horizonte de expectati-
te, dado que el diálogo que se establece entre el lector y la obra, vas está delimitada por el horizonte de la realidad de todos los días.
entre su presente y su pasado, no es un diálogo en el que el lector Con todo, ello no quiere decir que no sea posible que aquélla inter-
aparece como un individuo aislado, sino como un individuo enmar- venga el sistema de normas o, dicho de otra manera, las expectati-
cado dentro de un proceso comunicativo social y, en consecuencia, vas hechas normas. Antes al contrario, la experiencia estética puede
convertir en asunto propio el ámbito de otro horizonte, esta vez
«un horizonte latente de experiencias no conscientes y, de esta
47
Jauss cree con ello haber contestado suficientemente a las críticas que le hicie manera, hacer que el lector asuma un mundo en el que conviven
ra Weimann en el sentido de que su teoría, primero, no entiende la historicidad de otros individuos». Es el punto en que precisamente empieza la fun-
la literatura desde «la correlación histórico-estética del surgimiento y la recepción
efectual de la obra» y que, además, «abre un gran abismo entre la tradición, enten
ción comunicativa y con ello social del arte. Con la experiencia
dida como movimiento propio supuestamente sustancial y la historia en cuanto trans
formación del horizonte de la experiencia estética». Jauss, ibid., págs. 389-390. Ibid., págs. 391-392.
Ibid., pág. 393.
152 El lector y la obra
estética no sólo se asumen implícitamente las expectativas y normas
de otros, «sino que también se comprenden las experiencias y com-
portamientos que pueden preformar, motivar y cambiar el propio
comportamiento social».
Para concluir la réplica, manifiesta en consecuencia con lo que
acaba de afirmar, poder diferenciar tres tipos de funciones de la
experiencia estética en el proceso de comunicación, que correspon-
CAPÍTULO V
den, en último término, a los efectos que ésta puede producir: una
función preformativa, otra motivadora y una tercera transformado-
ra. Entre el extremo que supone la función transformadora, defen- LA PRAGMÁTICA DEL DISCURSO LITERARIO
dida por la mayor parte de las teorías actuales, y el que implican
las esteticistas, «prefiero... una posición metódica que gracias a su
parcialidad puede continuar en una acción común el diálogo sobre
la cuestión de si se puede y de qué manera devolver hoy día al De esta manera, la teoría de la recepción alcanza una sistemati-
arte la función comunicativa casi perdida» 50. zación autónoma; ha llegado al final de un proceso en el que han
coincidido una serie de elementos y presupuestos que se habían de-
Ibid., pág. 394. sarrollado de una manera aislada, y por ello no podían ser tenidos
por elementos propios de una teoría. Con las aportaciones de Jauss,
la estética de la recepción se estructura, en primer lugar, como una
teoría sistematizada a partir de la sintetización de elementos prove-
nientes de distintas tendencias. En segundo término, en ella ocupa
un lugar de especial relevancia un concepto específico de texto, en
el que, a su vez, y en tercer lugar, es de importancia fundamental
el aspecto comunicativo y extraliterario del proceso de la experien-
cia estética concreta.
La teoría de la recepción se ha ido fundamentando, desde diver-
sos elementos y principios de otros sistemas. Lo ha realizado
unas veces de una manera explícita, otras, sólo dejando notar en
algunos aspectos las reminiscencias correspondientes. En cualquier
caso, ha sido evidente la asimilación de fundamentos de la teoría
de la interpretación desarrollada por Gadamer, de manera especial
en lo que se refiere a la historicidad de la comprensión. Ello supone
asimismo la presencia del pensamiento existencial de Heidegger, si
bien las coincidencias en la teoría de la recepción no han de ser