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Urbangelizacion - Kratzig ORIGINAL

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U R B A N G E L IZ A C IO N es una palabra creada por el

pastor G u ille rm o Kratzig, autor de este libro para


denom inar un desafio nuevo para el cristianism o. El
fenomental desarrollo de las grandes m etrópolis mo­
dernas ha cambiado la dem ografia y ha cambiado tam-
bién al rnismo ser humano. Por lo tanto, si bien no
podrá cam biar nunca el m ensaje del evangelio, exige
s i cambios en su presentación, en su com unicación,
en su confrontación con la realidad.
Sobre la base dte una abundante bib lio grafia, así
como tam bién de intensos estúdios y práctica perso-
nales, el autor ha producido este p rim er libro sobre
el tema que surge en nuestro am biente latinoame-
ricano. El m aterial de origen norteam ericano o euro-
peo es, por supuesto, vastísim o, pero hasta ahora
nadie se había pUesto a la tarea de presentar algo
surgido y adaptado a las características tan particu­
lares de las ciudades de nuestro continente.
Kratzig comienza con un estúdio estadístico, para
luego senalar los obstáculos internos y externos para
la evangelización. Finalm ente, se plantea dos pre-
guntas: "^Cam inos de esperanza o fantasias?" y "j,Es-
trategias o estructuras?". Podríam os decir que es un
libro sincero, que puede sincerar a muchos delante
de un C risto que se nos mostró en toda su gloria
Morando sobre la ciudad capital de su tierra natal.

A rt. N ° 14.875
Urbangelización

Análisis de los obstáculos y ventajas


que la acción evangelística encuentra en
los grandes centros urbanos.

Guillermo Krátzig
Impreso en Argentina
Printed in Agentina

I N T R O D U C C I O N
“ Ustedes en la ciudad no tienen tantas dificultades
para evangelizar a la genie como nosotros aqui en
el pueblo. A q u i la gente es más dura, nuestros tem ­
plos son pequenos, el pecado está muy arraigado;
allá en la ciudad iodo es más fácil."
Este era el concepto de un cristiano evangélico, re­
sidente en un pequeno pueblo en el interior del pais,
Queda hecho el depósito respecto de la evangelización en las ciudades. Logica­
que previene la ley 11.723 m ente hay impresiones que difieren de ésta. A si lo
0 1975
demuestra esta segunda opinion:
‘‘En el interior, el trabajo es más fácil. La genie
es más accesible, el ritm o de vida menos acelerado y
con sólo anunciar la proyección de unas vistas en
colores ya se llena el tem plo.” O bviam ente son pa-
labras de un hom bre urbano que lamenta el escaso
crecim iento de la iglesia a pesar de los grandes es-
fuerzos hechos con el fin de ganar a otras personas
para Cristo.
A m bos testim onios senalan la preocupación que es­
tas personas tienen p o r el campo misionero donde
viven. Tanto la zona rural como la urbana constitu-
yen campos misioneros con su propio desafio, sus
propias características y sus propios indices de recep-
tividad y crecim iento evangélico.
Si la preocupación de estas lineas va dirigida prin ­
cipalm ente a la evangelización en el âm bito de la ciu­
JUNTA BAUTISTA DE PUBLICACIONES dad, no es para restar im portância a otros campos
Rivadavia 3464 Buenos Aires, Argentina
misioneros, sino para destacar sim plem ente una rea- es lo que pasaf”, “ia qué se debe el crecim iento tan
hdad innegable: el desbordante crecim iento de los escasof”, “ihay formas de solucionar el problem a?”,
centros urbanos y el contraste entre este crecimiento, “zcuàles son?”. En otras palabras pon er a la luz los
raudo e m contenibie, con el crecimiento de las igle- hechos positivos y negativos que hacen a la evange­
sias alli establecidas, tantas veces tortuoso y decepcio­ lización en las ciudades; plantear interrogantes sobre
nante. nuestra actitud ante tales hechos, y comenzar con
La pasión evangelística, característica propia de la esta manera una reflexion, abrir una línea de pen-
mayoría de los cristianos evangélicos está teniendo samientos e inquietudes que finalm ente nos ayuden
sus menores frutos precisamente donde la muchedum- a sem brar y cosechar con mayor abundancia en el
bre es mayor, esto es, en las ciudades. gran campo misionero que es la ciudad .
Cuando en la ciudad se m ultiplica el caudal de A ntes de pasar al análisis propiam ente dicho deseo
recursos por cuyo m edio es posible anunciar el evan- expresar m i más profundo reconocim iento y gratitud
gelio de Jesucristo, es paradójicam ente alli donde la a la “Comisión Asesora”, integrada p o r profesores
curva de crecim iento muestra su mayor declive. dei Seminário Internacional Teológico Bautista de
M ientras por una parte se construyen edifícios más y Buenos Aires, que periodicam ente se reunió para
más altos, al tiem po que la m uchedum bre se alberga evaluar, corregir y alentar la marcha dei trabajo.
en ellos como el enjam bre en la colmena, mientras D el mism o m odo merece m i más sentida gratitud
miles y m illones de personas, atraídas p o r las luces la misionera Sarah W ilson, por poner a m i disposiciòn
de la ciudad, llenan y desbordan todo espacio libre, la vivienda donde pasé, con mi familia, el ano de
hay un lugar qwe queda sorprendentem ente vacío: estúdios. i
el tem plo, la casa de Dios. D e manera especialmente afectuosa agradezco la pa­
Esta realidad que en general es innegable, aunque ciência y apoyo recibidos de m i fiel esposa en un
en particular tiene sus excepciones, sumada a una trabajo que nunca contó con la m enor garantia de
breve experiencia que tuve como pastor en una zona éxito o recompensa.
netam ente urbana, originó la inquietud que luego Pero si al final de cuentas estas lineas logran des­
cristalizo en el presente estúdio. I pertar e l interés de algún lector p o r el trem endo
M i propósito es analizar en forma más bien crítica desafio que es la ciudad como campo misionero, con­
los grandes obstáculos por un lado, y las inmensas sidero recompensado el esfuerzo. Mas, si p o r encima
ventajas, por otro, que los m odernos centros urbanos de tal interés, Ud., apreciado lector, se siente inspi­
ofrecen a la acción evangelística del pueblo de Dios. rado a una mayor dedicación en este campo tan dificil
Con este análisis las siguienles páginas no preten- pero siem pre facisnante, daré gracias a D ios y lo ten-
den tanto ofrecer “recetas” o “programas” para nue- dré p o r una de sus bendiciones sobreabunãantes.
vas campanas evangelísticas, como preguntar: “jÇhic E l A utor
CAPITULO PRIMERO

ESTADISTICAS: UN GRITO DE ALARMA

Hablar de “evangelización urbana”, es destacar en


primer lugar, un fenómeno mundial, irreversible e
innegable: la urbanización. Por “urbanización” en­
tendemos un constante movimiento según el cual la
población dei mundo se concentra en los centros
urbanos, en las ciudades.
U rbanización es una transform ación por la cual la so-
ciedad pasa de un nivel esencialm ente rural a otro esen-
cialm ente urbano. En un p rim e r momento, esta defini-
ci6n p u e d e p are c er simple, p ero no nos debem os en-
g afiar: la urbanización im plica profundos câm bios socio-
lógicos. D esde la antigüèdad, estos câm bios son cada
vez más com plejos e incluyen la especialización d e la
mano de obra, la movilidad de la población, el predo­
mínio d e la maquinaria, la dependencia dei tiem po m e­
cânico en sustitución dei tiem po natural, en lugar de*
control fam ilia r un acentuado individualism o, la aparición
d e grupos sociales secundários, m ayores inventos, un
increm ento dei espíritu com petitivo y un desarrollo de la
burocracia. (*).

Esto significa que la urbanización no sólo implica


un crecimiento gigantesco de las ciudades, sino sobre
todo, el orígen de características particulares en sus
habitantes. Evangelización urbana es la proclama-

(1) C o p elan d , E. L u th e r, C o n fe re n c ia so b re E v an g elism o U rb an o ,


13-20 d e a g o sto 1974. C o pelan d c ita a V e ja J a n e t B o eb u c, T h e Shaping
o f U rban Society (New Y ork : C h a rle s S c rib n e r’s S ons, 1974) p p . lss.

9
ción del evangelio de Jesucristo en estos centros de nos dio el primer mártir cristiano; allí los discípulos
población multitudinaria y particular. dei Senor fueron llamados por vez primera “cristia­
Pero, tanto la simple observation como el estúdio nos”. Las ciudades fueron el campo misionero dei
cuidadoso de estadísticas demuestran que esta pre- apóstol Pablo; ellas son el escenario donde nuestra
dicación tiene escasos resultados en hombres y mu- fe vivió sus primeros grandes triunfos y donde sufrió
jeres ganados para la fe de Cristo; es en menor o sus más sangrientas persecusiones.
mayor medida irrelevante y está en una total des- Jesús mismo sentia una gran pasión por las ciuda­
proporción con la densidad de la población urbana. des. Por eso llora con sus “ayes” no sólo a los fa-
Por eso es oportuno conocer más de cerca esas esta­ riseos, escribas y doctores; no sólo a los ricos, a los
dísticas, tener una vision clara dei papel que la que ríen, a quienes confían en los hombres, a los
Iglesia desempenó a lo largo de la historia en las que matan, a los profetas, a las mujeres encintas,
ciudades dei mundo y luego hacer nuestras propias y al que finalmente traerá el escândalo. No sólo a
conclusiones en cuanto al momento que nos toca ellos; con sus “ayes” también llora a las ciudades:
vivir. Corazín, Betsaida y Capernaum (Mateo 11:20-22). Las
llora y las amonesta porque en ellas había hecho la
i. LA IGLESIA EN LA HISTORIA DE LA CIUDAD mayoría de sus milagros, sin lograr que se arrepin-
tieran. Les había dado su gran oportunidad pero
A . La ciudad, cuna y campo de batalla de la Iglesia no la supieron usar. Vieron los milagros dei Cristo
pero ignoraron el mensaje de Dios. Y ahora ya es
Quince mil habitantes por km2. (2) Este es el cam­ tarde para ellas. Un solo destino les espera: “Ay
po misionero que en Buenos Aires desafia a los de tí, Corazín! Ay de tí, B etsa id a ... Y tú, Caper­
cristianos evangélicos. Es sin duda el mayor campo naum . hasta el Hades serás abatida.” (3).
misionero de Argentina, como Montevideo lo es de
Se equivocan quienes afirman que Jesús fue hom-
Uruguay, Sao Paulo de Brasil, Quito de Ecuador, etc.
bre de campo y que sólo Pablo predicó en las gran­
Sobrada justificación tienen entonces los esfuerzos
des ciudades de su tiempo.
que el pueblo de Dios hace por llegar con el evan­
gelio al corazón de esas ciudades. Para los grandes eventos, para las transacciones
decisivas de su ministério, Jesús va a la ciudad. Allí
Además de la inmensa multitud hay otro motivo
que justifica nuestra atención y trabajo en los cen­ se las tiene que ver con la rancia aristocracia de la
tros urbanos: La cuna de la Iglesia Cristiana fue un religion; allí enfrenta a las más crudas expresiones
centro urbano. La Iglesia nació en la ciudad; de del materialismo; echa fuera del templo a mercade-
ella salieron los pioneros de la obra misionera; ella res y cambistas empenados en hacer su agosto con
la religión. Allí, en la ciudad, hace sus grandes se-
(2) Censo Nacional de Población, Fam ílias y Viviendas 1970 ■ .P r e ­
sid ê n cia d e la N aclón A rg e n tin a - In s titu to N acio n al d e E stadisU ca (3) E llul, Ja c q u e s, La Ciudad, L a A u ro ra , B u en o s A ires, 1970 (pgs.
y Censos, p á. 26. 118-121).

10 11
nales, y finalm ente allí es arrestado y condenado a
muerte. comercial y política. Y en este sentido las ciudades
del César iban a la vanguardia. Eran importantes
En la ciudad Jesús establece la pun ta de lanza centros de civilización, poder político, estrategia mi­
del movimiento que marcará el comienzo de una
litar, dominio comercial y cultural. Visto en esta
nueva era; desde allí sale el evangelio rumbo “hasta perspectiva las ciudades contemporâneas sólo difie-
lo último de la tierra” (Hechos 1:8). Desde entonces
ren de aquéllas en que han desarrollado esas carac­
y para siempre la Iglesia de Cristo está estrechamen-
terísticas a un grado superlativo.
te ligada a la ciudad. Ella es simultáneamente su Debemos reconocer entonces que las ciudades
cuna y su campo de batalla. (4)
son puntos claves para la estrategia evangelística y
B. La ciudad: estratégia apostólica lanzarnos en busca de nuevas victorias:
Nacida en la ciudad de David, la Iglesia fue a cre- “ Hoy las victorias d ©ben ser ganadas nuevam ente en las
grandes ciudades dei mundo. Cristo cam inó en medio de
cer en las ciudades dei César: Antioquía, Efeso, Co­
las masas de las metrópolis. Desde allí Hama a sus segui­
rinto, Alejandría, Cartago, Roma. La estrategia dei d ores. . . D esde a llí debem os seguirle en o bediencia” ... (5)
primer misionero es viajar de centro urbano en cen­
tro urbano al punto que hoy, ocho de sus epístolas C. La ciudad: imagen histórica dei Reino de Dios
tienen el nombre de la ciudad destinataria. en camino
Otras religiones tuvieron un medio ambiente dis­
tinto. El Islam, por ejemplo, alcanzó su mayor difu- Hemos dicho “hoy”. Y hoy todavia arden las brasas
sión en los pueblitos y campamentos de los oasis de un debate acalorado y profundo referido al papel
árabes. de la iglesia en la ciudad moderna y secular dei si-
Es indudable que entre las ciudades de aquella glo XX. El fuego fue encendido por un joven teólogo,
época y las megalopolis de nuestros dias hay muy que en 1965 lanzó al mundo un ensayo titulado “La
poco en común. Sin embargo, Corinto contaba en el Ciudad Secular”. Ni el autor ni su editor habían ima­
tiempo de Pablo con una población de aproximada­ ginado que en poco tiempo aquella obra se conver-
mente medio millón de habitantes. La misma pobla­ tiría en un bestseller en los Estados Unidos de Nor-
ción que tienen muchas ciudades latinoamericanas teamérica y gran parte de Europa. Desde entonces
de hoy. Además, el común denominador no debe ser es prácticamente imposible hablar de la ciudad mo­
buscado precisamente en el número de habitantes derna, de su problemática, de su religion y de su
sino en la influencia de la ciudad hacia el “hinter­ relación con el pueblo de Dios sin hacer referencia
land”, hacia el interior, hacia las provindas o esta­ a esa obra.
dos que la rodean y se nutren de su vida cultural, Harvey Cox traza tres líneas básicas para la cons-
trucción de su obra: el concepto de la ciudad secular;
(4) D u B ose, F ., Th e Firat A nnual Urban In stitute, M ill V alley, Ca­
lifo rn ia , 1968 - G olden G ate S e m in a ry - pg. 18. (5) W a lk e r, A lan , A Ringing Call to Mission, A b in g d o n P re s s , N ew
Y o rk , N ash v ille , 1966 - pg. 30.

12
13
la función de la Iglesia en un mundo secular y el D. La ciudad: el nuevo Edén
problema de Dios para el hombre secular. Volveré A las evidencias dei pasado y dei presente se suman
a referirme a este iibro, pero aqui es propicio desta­ las profecias dei futuro. El futuro es de la ciudad.
car que el punto de vista de Cox, referido a la ciudad No sólo el futuro es una realidad irreversible donde
de hoy, es esencialmente optimista. Para él la secu- el hombre busca cristalizar su existencia, sino tam-
larización moderna “no debe ser vista como ejemplo bién el futuro absoluto. Ese futuro que comienza
de una corrupción masiva y catastrófica, sino como cuando Dios haya puesto el punto final al presente
un producto dei impacto de la fe bíblica en la his­ orden de cosas.
toria humana” (6). Y en cuanto al papel de la iglesia Habrá cielos nuevos y tierra nueva, y el hombre
en esa ciudad su opinión es totalmente clara. Es: vivirá en una ciudad nueva. El mensaje de la Biblia
“e l pueblo de Dios en m archa, cuya tare a consiste en echa por tierra las esperanzas de un paraíso en forma
descobrir la acción d e Dios en el m undo y colaborar con de jardín semejante al huerto de Edén. La expecta-
el la” (7). ción de un idílico descanso a la sombra de frondosas
arboledas donde un mar de flores inunde de aroma
Pero esta colaboración sólo será posible en la me­ el ambiente, donde todo está lleno dei trino de las
dida en que la iglesia cumpla con una cuádruple ta­ aves y dei murmullo de cristalinas aguas, nada tiene
rea: 1) El kerygma: la Iglesia tiene el deber de pre­ que ver con el mensaje de la Biblia. Es un concepto
dicar el mensaje de un hombre culto que ha recibido totalmente pagano.
de Dios la responsabilidad dei mundo. 2) La diakonía:
La Iglesia debe cumplir su misión como un servicio Esta expectación dei futuro que con el correr de
al hombre, un servicio dedicado a recogerlo para los siglos han cristalizado diversas religiones no cris-
tianas implican un movimiento retrógrado. Lo que
curar sus heridas y fracturas. 3) La koinonía: La Igle-
sia debe crear las condiciones que permitan la comu- una vez era bueno será restaurado. La historia habrá
nión entre los hombres. 4) El exorcismo: Es de­ corrido en vano y el proceso dei hombre será recha-
ber de la Iglesia liberar al mundo de los demonios zado. La creatura volverá a su ingenuidad original.
que actualmente los subyugan, tanto en las esferas En cambio, el concepto cristiano dei futuro gira en
laborales como sexuales y culturales. En el fiel cum- torno de la ciudad, incluye a ésta y las demás obras
plimiento de esta misión la Iglesia otorga a la ciudad dei hombre. En lugar de abogar por el pasado pide
un paso al frente. La gran edad de oro se caracte­
el inigualable papel de ser imagen histórica dei Reino
riza por la aceptación de la historia, no por su re-
de Dios que viene.
chazo (8).
Cuando Dios cristalice su anuncio: “Todas las cosas
pasaron y yo hago todas las cosas nuevas”, estará
(6) Cox, H arv ey , La Ciudad Seeular, E d ic io n e s 62 s /a B a rcelo n a, 1968 (8) E llul, Ja c q u e s, La Ciudad, L a A u ro ra , B u en o s A ire s, 1970 - p gs.
(v ersio n esp afio la), p g. 13. 119-158.
(7) Ib id , p g . 9.

14 15
entre ellas la gran ciudad del futuro. Y, quién sabe, echar mano de las ventaj as que proyecta a favor de
quizá haya entre esa ciudad y las de nuestros dlas la evangelización un proceso que más adelante vere­
una sola diferencia: en aquélla, habitará Dios. mos bajo el título de “Migraciones”.
Por todo esto, al volver nuestra atención a la evan- Otro estudioso de este tema afirma:
gelización de los grandes centros urbanos; al insistir
“ Hay tres grandes áreas d e nuestro mundo, donde las
que el Cristo debe ser anunciado con más poder en
Iglesias realm ente no han penetrado: El hinduismo, el
este lugar, al afirmar que la Iglesia está ligada para Islam, y la cultura de las ciudades m o d e r n a s " ...
siempre a la ciudad, al buscar nueva inspiración y "L a causa, yo creo, es un prejuicio antiurbano que
nuevas estrategias en la evangelización urbana, no casi ha II eg ado a ser un dogm a en el protestantism o
estamos haciendo otra cosa que tomar nuestro lugar am ericano. M uchos lideres protestantes honestam ente
correcto en la historia. En esta gran historia que Dios creen en una contínua y mortal enem istad entre el
está tejiendo. h om bre urbano y el que es leal a la fe y ética cristia-
na" (10).
II. LAS IGLESIAS EVANGELICAS EN LAS
La existencia de tales prejuicios ha afectado por
CIUDADES MODERNAS largo tiempo los planes del pueblo de Dios, dirigién-
A. Preocupación mundial dolo invariablemente a zonas rurales, a regiones ale-
jadas en el interior de los países latinoamericanos.
El nacimiento, la pasiôn y sobre todo la muerte de Sólo en los últimos anos de la década se han visto
tantas Iglesias evangélicas de nuestras ciudades está planes específicos que consideran a la ciudad como
llenando de estupor y alarma a vastos sectores del campo misionero. Y si en alguna manera, queremos
pueblo de Dios. mantenernos al ritmo de la vida moderna, pretender
Cuando los líderes comenzaron a evaluar el creci- alguna relevancia para el hombre del siglo XX y ser
miento de las congregaciones urbanas, vieron defrau­ realistas ante el proceso de urbanization y seculari­
dadas sus esperanzas. En lugar de dinamismo, mul­ zation, tendremos que cristalizar, en teoria y práctica,
tiplication y expansion, encontraron estancamiento, nuevas acciones evangelísticas proyectadas hacia las
ineficacia y aùn retroceso. condiciones específicas de las grandes ciudades.
Greenway dice de las Iglesias urbanas:
En tiempos pasados cupo a la Iglesia Cristiana una
“Fracasaron con los miem bros inm igrados del campo. influencia decidida en la vida del hombre. Sus insti­
Fracasaron en im pactar a las masas urbanas, y fraca­ tu tio n s eran agentes de autoridad moral, espiritual,
saron en producir Iglesias urbanas con un oorazôn mi- cívica y aun política. Hoy en cambio, están despro­
sionero” (9).
vistas de ese halo sagrado y sólo en contadas ocasio­
Esto significa que las Iglesias urbanas no supieron nes tienen un mensaje de profunda relevancia para

<9) G reen w ay , R., A n U rban Strategy fo r Latin A m erica, B a k e r B ook (10) L ee, R. (Ed.) Cities and Churches, T h e W e s tm in s te r P re s s , P h i­
H o u se, G ra n d R ap id s, M ichigan, 1973 - p g. 60. la d e lp h ia , 1962 • p g s. 90-91.

16 17
el hombre moderno. En el primer Instituto de Iglesias
Urbanas realizado en California, Estados Unidos, en
1968, esta realidad fue definida de la siguiente ma-
nera:
"H oy la Iglesia está en el mundo — m ayorm ente como
un parêntesis en una oración — y sin grandes perjuicios CAPITULO SEGUNDO
podrfa ser borrada de a l i i . . . La Iglesia es irrelevante
e inefectiva en la vida del hom bre y en la ciudad secu­ OBSTÁCULOS INTERNOS A LA EVANGELIZACION
la r. . . La Iglesia está en peligro de ser testigo del naci-
m iento de una nueva e ra cuando d eb eria ser la p ar- Afortunadamente muchas iglesias y, sobre todo, in-
te ra ” f11). contables creyentes, aún tienen una clara vision mi-
La realidad que revelan estas expresiones va pro- sionera y una ardiente voluntad por llevar el evangelio
yectando un nuevo desafio misionero para el pueblo hasta lo último de la tierra y al corazón de cada
de Dios. Un desafio que crece en proporciones cuan­ persona.
do, además de los concpetos anteriores, miramos la iGracias al Senor, porque en este siglo secular y
curva del crecimiento en nuestras principales ciuda- tecnológico, todavia hay hombres y mujeres que como
des. Guillermo Carey están dispu estos a viajar a los luga­
6 . Estadisticas locales res más inhóspitos, a climas insalubres, a montanas
y a selvas, para proclamar allí èl mensaje de la cruz
Para la proyección de los siguientes gráficos se ha
de Cristo!
tornado como ejemplo, el desarrollo de las iglesias
bautistas del centro metropolitano de Buenos Aires, Por otro lado, sin embargo, se nota que hay eh los
Argentina. Los datos fueron tomados de los informes grandes centros urbanos de nuestro continente y
anuales de dichas iglesias. Dado el valor de otros grá­ quizá dei mundo entero, un alarmante decaimiento
ficos, resultado de estúdios anteriores a éste, invito misionero. Ano tras ano se registra en las grandes
al lector a consultarlos y completar así su ilustración ciudades un escasísimo número de bautismos. En la
al respecto (12). Los gráficos de nuestro estudio si- capital argentina, por ejemplo, durante el ano 1972
guen las sugerencias de un librito muy útil de Ger­ las iglesias bautistas bautizaron un total de 147 per­
ber (13). Los cuadros van al final del libro. sonas, un promedio de 6,7 bautizados por iglesia. Y
esa cifra no permite hablar de crecimiento respecto
(11) T h e First A nnual U rban Church In stitute, G olden G ate, B a p tis t dei ano anterior, ya que el ano anterior la cifra fue
T h eo lo g ical S em in ary , M ill V alley, C a lifo rn ia . (A rtícu lo d e R. L ee). mayor. En otras palabras, hay en esa ciudad, como
(12) L o s lib ro s q u e el le c to r p u e d e c o n s u lta r son:
E n n s, A rn o , M an, M ilieu and Mission in A rg en tin a , E e rd m a n s, G ra n d en tantas otras del mundo, una creciente ineficacia
R ap id s, M ichigan, 1971 - pg. 258.
R e ad W illiam R. M o n te rro so , V ic to r M. a n d Jo h n s o n H arm o n , Latin evangelistica.
A m erican Church G row th, E e rd m a n s, 1969, G ra n d R apids.
(13) G e rb e r, V irg ilio , M anual para Evangelismo y Crecim iento de la iCuâl es el motivo?
•glesia. E d ito ria l L ib e rta d o r, M aracaibo, 1973 - pg. 90. Un análisis cuidadoso y honesto revela que las estra-

18 19
considerable de creyentes. Los arrebato de sus iglesias
tegias evangelísticas y los planes misioneros, si y los reunió donde no hay iglesias.
existen, son incapaces de superar eficazmente los iN o seria lo más lógico establecer inmediatamente,
obstáculos que se le presentan, tanto de adentro de con esos creyentes una iglesia nueva y asi proyectar
la iglesia como de afuera. Con o sin planes, el tra- sobre toda la zona un vigoroso plan de testimonio
bajo no alcanza el objetivo de un verdadero creci- cristiano?
miento. La urbanización frustro el ministério de muchas
Entonces veamos primero cuáles son esos obstácu­ iglesias arrebatándoles buenos creyentes, pero por
los que provienen dei interior mismo de la iglesia. otra parte la urbanización abre las puertas para la
fundación de una congregation nueva. Sólo una gra­
I. INDOLÊNCIA ve indolência, o en el mejor de los casos, una escasa
El proceso de urbanización es mundial y avanza comprensión de situaciones como ésta, ha podido im ­
con una fuerza incontenible, irreversible, y de con- pedir pasos concretos con ese fin. Dos actitudes ne­
secuencias imprevisibles para todo el género humano. gativas sustentan, además, esta falta de iniciativa.
Sin embargo, muchos pastores y líderes religiosos
A . Conformismo
que trabajan en zonas urbanas, que realizan su mi­
nistério en las grandes ciudades, ignoran olimpica­ El pueblo de Dios está atrapado en la telarana del
m ente este proceso. Son indolentes ante un fenóm e­ conformismo (3). Aqui está el peor de los obstáculos
no del cual son protagonistas y al mismo tiempo, al crecimiento de las iglesias, porque además de
víctimas. inhibir la acción evangelistica de los creyentes los
En este proceso, la migración de los pueblos hacia engana con una peligrosa sensation de bienestar y
las áreas urbanas afecta a las iglesias tradicionales felicidad.
de dos maneras: por un lado, neutraliza el impacto Seducidos por el conformismo el pueblo de Dios
de su ministério; y por el otro lado, les abre puertas se contenta con cosas buenas cuando las hay mejores
nuevas e insospechadas hacia una acción evangelís- al alcance de la mano. Se alimenta de mendrugos en
tica renovada (x). tanto que Dios le ofrece el pan entero. Se debate
Un ejemplo concreto es el caso de un barrio de con un índice anual de crecimiento que contempla
monobloques, llamado Villa Celina (2). Sus últimos escasamente a los hijos de los creyentes, pero. . . está
edifícios fueron terminados y habitados en 1970. No contento.
hay iglesia en las cercanias inmediatas, pero si hay
Por eso es inútil esforzar la imaginación en busca
numerosos creyentes. La urbanización reunió en una
de nuevos métodos, planes, estratégias y estructu-
zona geográficamente bien delimitada un número
ras evangelísticas, para ganar a la ciudad. For ahora
(1) G reen w ay , R., A n Urban S trategy fo r Latin A m erica, B a k e r B ook
H o u se, G. R ., M ichigan, 1973 - pg. 137. (3) L ib e rt, S am u el, In fo rm e s a la C o n v en ció n E v an g élica B a u tis ta ,
(2) B a rrio d e m o n o b lo q u es e n u n a zona d e l G ra n B u e n o s A ires, 1972 - p g. rv-v (sin n ú m e ro ).
d o n d e a c tu a lm e n te se in te n ta e s ta b le c e r u n a ig lesia.

21
20
Ia única medida eficaz es romper categoricamente sia para dirigir el debate en la forma más objetiva
con ese conformismo y dar lugar a una pasión in- posible. La primera pregunta que ella lanzó a los pre­
contenible por las multitudes urbanas (4). sentes fue: “iCuántos miembros ya no viven en el
Algunas esferas en la obra del pueblo de Dios barrio?”. Las respuestas mostraron que dos tercios
dan cuenta especial de este conformismo: se habían mudado y vivían en zonas muy distantes
1. — Pobreza literaria: Una bibliografia actualizada dei templo. Luego preguntó al tercio que aún vivia
sobre el presente tema se encuentra al final de este en el barrio cuántos câmbios habían notado en la
estúdio, pero cabe senalar aqui que en una selec- comunidad durante los últimos diez anos.
ción de cincuenta y nueve libros escritos desde 1960 Algunos de los câmbios que se anotaron fueron;
a 1973 (trece anos), no hay uno solo escrito original­ más edificios de departamentos, la salida del barrio
mente en idioma castellano y referido al problema de muchas familias mayores, instalación de pequenas
específico de la evangelización urbana. industrias aunque tradicionalmente el barrio había
2. — Pobreza académica: Si bien todos los seminá­
sido residencial, la construcción de nuevas líneas
férreas, etc.
rios, facultades e institutos teológicos de América
Latina contemplan la evangelización como materia de Finalmente, el director del debate preguntó qué
gran importância, en general todavia no hay ninguna modificaciones había hecho la iglesia a lo largo de
institución teológica que dicte cursillos o matérias esos diez anos en que el barrio quedó casi totalmente
especificamente relacionadas a la evangelización en transformado, a efecto de ganar sus habitantes para
la gran ciudad. Cristo. La iglesia no había modificado nada. Tenía
todas las organizaciones y actividades que tenían las
B. Traditionalism«» demás iglesias y eran las mismas que había tenido
diez anos atrás. Había trabajado fuertemente, pero
La congregation de una destacada y próspera igle- sólo para mantenerlo todo en marcha. La iglesia mis-
sia afectada por el proceso de la urbanización, tenía ma se había condenado al fracaso pensando que el
amplias instalaciones edilitias, un destacado pastor, secreto dei éxito estaba en mantener siempre el mis-
miembros fieles y un caudaloso presupuesto. Contra­ mo programa, aun cuando ese programa ya no con-
riamente a lo esperado, comenzó a menguar la asis- templaba la naturaleza y las necesidades de los ha­
tencia a los cultos y a decrecer la membresía. Los bitante de la zona (6).
ímprobos esfuerzos por volver a las metas anteriores
resultaron vanos. I I. INTROVERSION
Ante esta situación, se organizó una reunión espe­
cial para los miembros a fin de discutir el futuro Nuestro análisis nos impone la necesidad de men­
de la iglesia. Se invitó a una persona ajena a la igle- cionar la introversion como segundo obstáculo que

(4) L ib e rt, S am u el, In fo rm e s a la C onvención E van g élica B a u tis ta (6) R eview a n d E x p o sito r, S u m m e r, 1966 (Vol. LX IU , N<? 3) - pgs.
(A rg en tin a), 1972 - pgs. IV-V (sin n ú m e ro ). 287-300.

22 23
la iglesia misma pone a la evangelización. Sus motivos acción evangelística y en consecuencia inhibe el avan­
son ciertos prejuicios y las constantes tensiones in­ ce dei reino de Dios.
ternas; su consecuencia más funesta, la inercia del El problema entonces no es tanto la indiferencia
pueblo de Dios en el trabajo de evangelización. dei hombre de la ciudad hacia Dios o hacia la reli-
gión, sino la indiferencia dei cristiano evangélico
A . Prejuicios hacia algunos sectores de sus semejantes. Greenway
dice:
Con el correr de los anos, muchas iglesias evan­ “ Cuando los líderes miran la ciudad y ven sólo a sus
gélicas y muchas denominaciones se han ido identi­ propios miem bros dispersos en e lla y estos miem bros
ficando con un estrato social que tiende a ser de tienen en general p o c o interés en las multitudes, resulta
clase media (7). q ue la indiferencia de los d e afu era hacia el cristianis­
mo es sólo un reflejo de la indiferencia d e los oristianos
Cuando una iglesia local alcanza esa meta, mues-
hacia la g en te y sus n ecesidades” (9).
tra simultáneamente una increible reticencia a res­
ponder positivamente al imperativo de un testimonio B. Tensiones internas
vigoroso. Logicamente que en su programa y presu-
puesto todavia figura la evangelización. Incluso puede El problema de las tensiones internas, como el de
que sea el primer rubro, pero en muchos casos, y la inercia, la proclamación deficiente, etc. (obstácu­
por el motivo que veremos, ese programa se torna los que analizaremos enseguida) no se encuentran sólo
inoperante. La iglesia local u otro grupo de personas en las iglesias urbanas. Existen igualmente en las
que alcanza un nivel social de clase media, comienza, congregaciones rurales. Tampoco son obstáculos re-
al mismo tiempo a ejercer un prejuicio social, una cientes, sino más bien “pecados originales” propios
discriminación de clases: evita identificarse con la de las iglesias cristianas. Si aqui le dedicamos estas
clase inmediatamente inferior. Seria volver atrás. Su líneas, es porque sus efectos negativos pueden ser
interés está en la direction opuesta, en la clase combatidos, atenuados o al menos “sublimados”. Y
inmediatamente superior. Pero esa clase ya ha de­ el mundo urbano, como el mayor de los campos mi-
mostrado que da una respuesta muy pero muy escasa sioneros, necesita con urgência de esta acción correc­
al llamado de Cristo (8). tora. Pero vayamos por parte.
Toda congregación cuyo trabajo es apoyado por
La consecuencia de este interés es que la iglesia iniciativa de sus miembros cae víctima de una triple
comienza a centrar sus planes y su trabajo en man- tensión interna, una pugna entre líderes que inhibe
tener las estructuras internas y en cultivar las cos- los esfuerzos por ganar a los perdidos (10).
tumbres tradicionales. Esto logicamente traba la
(9) G reen w ay , R . S., A n U rban Strategy fo r Latin A m erica, B a k e r
(7) G reen w ay , R. S., An Urban Strategy fo r Latin A m erica, B a k er B ook H ouse, G ra n d R ap id s, M ichigan, 1973 - pg. 149.
Book H o u se, G ran d R ap id s, M ichigan, 1973 - pg. 139. (10) A q u i re su m o co n cep to s q u e A m o E n n s d e s a rr o lla m á s am plia-
(8) G reen w ay , R. S., A n U rban Strategy fo r Latin A m erica, B a k er m e n te e n su lib ro M an, M ilieu and Mission in A rg en tin a , E e rd m a n s,
B ook H o u se, G ran d R apids, M ichigan, 1973 - pg. 137. P. C., M ichigan, 1971 - pgs. 216-220.

24 25
Esa triple tensión surge de los tres tipos de líderes Su ímpetu atemoriza tanto al líder tradicional como
que generalmente se pueden encontrar en las con- al foráneo, y cada uno tratará de defenderse ante
gregaciones evangélicas. El primero es el líder tra­ la nueva amenaza. Esto va nuevamente en desmedro
dicional. Más que de un líder se trata dei liderazgo dei trabajo positivo de la iglesia, pues la fuerza
que ejerce una familia en la congregación. Frecuen- espiritual, esa fuerza que debería estar aplicada a la
tem ente esta familia participo en la fundación de la proclamación dei evangelio, se gasta y agota en el
iglesia, integro el diaconado, comisiones “pro-pastor”, forcejeo de las tensiones internas.
comisiones de finanzas, etc., desempenando así, por Si estas tensiones aumentan y ninguno de los lide-
muchos anos, un papel de liderazgo. razgos se impone sobre los otros, hay peligro de que
Hay algunas congregaciones que tienen más de una la congregación se divida definitivamente en dos
familia con estas características, y es en ellas donde grupos antagónicos dando lugar al nacimiento de una
se da la tensión interna a raiz de las fricciones que congregación nueva.
siempre surgen entre ambas. El forcejeo de esta ten­ El hecho en sí de una congregación nueva es posi­
sión interna divide a la iglesia en partidos o bandos. tivo. Por lo general, es muestra de crecimiento. Pero
Cada bando apoya a la familia de su predilección en este caso particular la relación incorrecta, tensa,
resistiendo a la otra y a quienes la apoyan. Esto im- entre ambos grupos empana el proceso. El crecimien­
pide un trabajo unânime y en consecuencia se inhibe to no fue resultado de una autêntica reproducción
la acción evangelística de la iglesia. espiritual (n ), sino de antagonismos humanos. El pro­
Un segundo tipo de líder es el líder foráneo. ceso no fue por multiplicación sino por división.
Tanto el nuevo pastor como el misionero extran- Pero una buena dosis de sabiduría y visión por
jero constituyen un liderazgo foráneo que, por su parte dei liderazgo foráneo puede evitar este desen­
influencia, es una virtual amenaza para el líder tra­ lace canalizando las fuerzas de los otros dos hacia
dicional. Nuevamente es inevitable la tensión interna, trabajos positivos en áreas diferentes. Puede dirigir
y nuevamente es afectado en forma negativa todo el la fuerza de los jóvenes hacia un programa agresivo
programa de la iglesia. La fricción entre el liderazgo de evangelización fuera de la iglesia, y encauzar el
tradicional y el liderazgo foráneo impide la ejecución ceio dei liderazgo tradicional a trabajos positivos den­
dinâmica de cualquier programa. tro de las estructuras de la iglesia. De esta manera,
Además de estas dos fuerzas, en lucha por el lide­ se evitará la fricción entre ambos sectores y se lo­
razgo de la congregación, está el líder naciente. Es grará un trabajo positivo de las principales fuerzas
la fuerza que ejerce la juventud de la iglesia. de la congregación.
Las inquietudes propias de la juventud, su energia,
su idealismo, su necesidad de acción, su protesta ante C. Inércia dei pueblo de Dios
lo tradicional y su aversión por la hipocresía, son La consecuencia inevitable de los prejuicios socia-
todos factores que convierten al grupo juvenil, o a
uno de sus integrantes, en otra fuerza de liderazgo. (11) T é rm in o u sa d o p o r J a m e s C ran e.

26 27
les y de las tensiones internas es la inactividad dei
pueblo de Dios. ritual” (12); la tesis de “Evangelismo a Fondo” (13);
el plan de evangelismo “TEA” (14), son voces que
Si de alguna manera hemos de alcanzar metas alen- hoy se unen para decirnos nuevamente: “<;Por qué
tadoras en la evangelización urbana, nuevos creyentes te sientas solo, y todo el pueblo está delante de ti
en las iglesias, y un considerable aumento en el desde la manana hasta la tarde?” y “No está bien
número de bautismos, será por una renovada parti- lo que haoes. D esfalecerás del todo, tú, y también este
cipación del pueblo de Dios generalmente conocido p u e b lo ... Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré y Dios
por “pueblo laico”. estará co n tig o .. . Escoge tú de entre todo el pueblo
Ya por muchos anos se viene insistiendo en este varones de virtud, temerosos de Dios, varones de
punto, y iacaso en vano? verdad, que aborrezcan la avaricia, y ponlos sobre
el pueblo. . . Si esto hicieres, y Dios te lo mandare,
Mientras muchísimos ministros ordenados desespe-
tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo
ran ante un virtual fracaso en su ministério porque
irá en paz a su lugar” (Exodo 18:14-27).
materialmente no les alcanza el tiempo, el dinero y
las fuerzas físicas para hacer la obra de Dios; mien­ Aquellas experiencias en que el pastor de la con-
tras numerosos sièrvos dei Senor se rinden por tener gregación cumplió un papel netamente docente, el de
las manos demasiado llenas, centenares y miles de ensenar y guiar a los miembros de la iglesia a hacer
“laicos” fracasan como creyentes simplemente por­ ellos el ministério de ganar a otros para Cristo, o
que tienen las manos demasiado vacías. Y las manos vender literatura evangéüca, a preparar una campa­
vacías las llena el diablo. na de predicación evangelística, no sólo tuvieron por
resultado nuevas personas decididas a seguir la fe
iQ ué causas nos han llevado a esta situación? £Se de Cristo, sino que significaron además, una profunda
debe sólo a los prejuicios sociales y a las tensiones experiencia espiritual en la vida de los participantes,
internas? i O se debe también al ceio personal y egó- tan profunda como tal vez no la habían tenido desde
latra de muchos pastores que lo quieren hacer todo el dia de su propia conversion. Buscando mayores evi­
ellos mismos? íN o influye también esa fatídica ten- dencias de esa experiencia que el cristianismo evan­
tación de comodidad de tantos creyentes que dicen gélico, el miembro “laico” de la iglesia, vive al par­
que “para eso está el pastor; para eso se le paga”? ticipar activamente en el extendimiento dei reino de
^Cuál es el motivo? ^.Quizá sea una conjunción de Dios, he recogido muchas de sus expresiones.
motivos, tanto conocidos como ocultos? Lo cierto es Aqui destaco el testimonio de tres personas que
que algo está minando lo mejor de nuestras fuerzas participaron consagradamente en otros tantos traba-
y gastando por exceso de carga la energia, capacidad
y dedicación de quienes fueron llamados y ordenados (12 ) C ra n e , Ja m e s, La Reproducciân E spiritual, C asa B a u t. d e P u -
para el ministério. b licacio n es, B i P a so , T ex as, 1965 - p g . 62.
(13) S tra c h a n , K e n e th , El Llamado In elud ible, E d ito ria l C a rib e, S an
Jo s é , C osta B ica, 1969 - 143 pp.
James Crane, en su librito “La Reproduction Espi­ (14) Manual de Preparacl6n para la Escuela Evangelística de Laicos,
H om e M ission B o a rd , C.B.P., 1972 • 46 p p .
28
29
jos, diferentes, pero cuyo objetivo siempre fue evan- K.: — iAdoptarían un trabajo similar para realizarlo
gelístico. en la iglesia?
a) El primero de los trabajos, el “cen-portaje”, es A.: — Realmente vale la pena. Nos interesó sobre
una combinación de censo y colportaje. La ocasión todo la reacción de la juventud. Fudimos anotar el
de un censo es usada para vender Biblias o Nuevos nombre y la dirección de varios jóvenes para con­
Testamentos. En este operativo participó el alum- tinuar el trabajo con ellos.
nado de un seminário teológico (1S). Si aqui destaco b) Este segundo testimonio lo recogí en una iglesia
un solo testimonio de dicho trabajo, lo hago porque que dias antes había realizado una Escuela Evange-
refleja el sentir general que hubo entre los partici­ lística para Laicos (16). Dicha escuela consiste esen-
pantes después de la visitación. cialmente de un período de adiestramiento en el cual
Este fue el diálogo que tuve con una de las pare- los participantes, miembros de la congregación, son
jas visitantes: instruídos y ensenados a presentar en forma concreta
Kratzig: — Por favor, vengan por aqui, £CÓmo les el mensaje de Cristo y enseguida extender una invi-
fue? tación para que el interpelado acepte la fe de Cristo.
Este testimonio pertenece a un diácono de la igle­
Alumnos: — Muy bien, dejamos seis Nuevos Testa­
mentos y cinco Biblias. sia.
(Los alumnos dejaban las Biblias y los Nuevos Tes­ “Realmente salí con temor. Iba orando por el ca-
tamentos para pasar al dia siguiente por las mismas mino, pero dudaba que la persona que queria visitar
casas y cerrar la venta o bien retirar los libros). tomara una decisión por Cristo. No obstante, Dios
K.: — ^Vendieron algo? contesto las oraciones. La persona aceptó la invita-
A.: — Hoy no, manana venderemos. (Efectivamen­ ción. Se convirtió. Noté enseguida que esto significó
te, al dia siguiente concretaron varias ventas). una gran bendición para ella, pero también noté
K.: — iPudieron dar algún testimonio de lo que la algo inesperado: yo mismo fui e l más bendecido, yo
Biblia significa para ustedes? mismo era quien más alegria tenía. Me parece que
la bendición mayor la había recibido yo mismo” (17).
A.: — Si, y la gente está muy agradecida porque
c) Y este último testimonio proviene de un grupo
no sabe mucho acerca de ella. Nos hicieron pasar,
de jóvenes que realizaron una campana de predica-
y nos escucharon con mucha atención y carino.
ción evangelística. Con algunos meses de antelación,
K.: — iEntonces les pareció un trabajo positivo? el predicador invitado sugirió al grupo que celebrara
A.: — Nos resultó más fácil de lo que pensábamos. reuniones con el fin de intercambiar ideas de cómo
Notamos que la gente respondia positivamente; estaba hacer los preparativos de la campana. Se concretaron
deseosa por conocer más. Cuando preguntábamos dos reuniones: una entre el predicador y el joven que
acerca de la salvación no sabían qué es salvación.
(18) Escuela Evangelística de Laicos en la Iglesia Local, H om e Mls-
(15) S em in ário In te rn a c io n a l T eológico B a u tista . B u en o s A ire s, A r ­ slo n B o a rd , S.B.C. V ersió n c a ste lla n a , C asa B a u tis ta de P u b lic a d o -
g e n tin a , n o v ie m b re 1973. n e s, 1972. Se conoce b a jo la sig la TEA (T estim o n io E v an g élico A b o la).

30 31
lideraba a los demás, y otra con la participación de En resumen, podemos ver en los tres operativos
un número mayor de jóvenes. En ambas ocasiones, otros tantos elementos comunes, tres factores que
el predicador sugirió no sólo algunos pasos prácticos constituyen un común denominador de la satisfaction
para la confección de un fichero, la organization del experimentada en el trabajo de la evangelization:
trabajo de conservation de frutos y de pequenas 1. Participación activa y responsable de cada in­
reuniones al aire libre momentos antes de comenzar tegrante dei grupo.
las reuniones a fin de traer gente de la calle, el 2. Adiestramiento previo. En los tres operativos
trabajo de consejeros, etc., sino que también prac- hubo un período de adiestramiento. En el caso
ticaran todo esto en cada servicio religioso de la dei “cen-portaje” y de la Escuela Evangelística
iglesia a fin de llegar a la fecha de la predicación ya TEA, hubo un taller de trabajo en el que algu­
adiestrados en el trabajo. Los jóvenes lo hicieron asi. nos voluntários simularon espontáneamente una
La campana tuvo sus frutos en un grupo de personas visita o una conversation destinada a dar un
que aceptó la fe de Cristo. Y entonces recogí este testimonio y extender la invitación para que
testimonio que, con palabras casi idênticas, surgió el interpelado tome su decision.
de varios jóvenes: 3. Contacto testimonial. En las tres experiencias
“Estamos tan contentos, no sólo porque muchas se llegó al punto de hacer un contacto con
personas aceptaron la fe de Cristo, sino porque he­ personas hasta entonces ajenas a la iglesia. Pero
mos aprendido cómo se hace una campana de pre­ ese contacto trascendió el limite de la mera
dicación. Y además, el tener que cumplir cada uno amistad o amabilidad para enfrentar al contac­
con su trabajo, su responsabilidad particular, hemos tado con el testimonio personal con una breve
estado, por primera vez en muchos anos, totalmente pero clara exposición dei mensaje de Dios.
unidos, con un mismo espíritu” (17). La ensenanza bíblica apoya a quienes insisten en
El diálogo con otros participantes en cada uno la necesidad de que el pueblo de Dios debe salir nue-
de estos tres trabajos m e permitió descubrir la causa vamente para ganar a los perdidos. Y estas expe-
dei tono netamente positivo de todos estos testimo­ riencias, sumadas a otras numerosas, que responden
nies. Descubrí que el contacto con personas ajenas a ese llamado no sólo demuestran que es el camino
a la iglesia, y la oportunidad de darles claramente hacia el anhelado crecimiento sino también hacia
un testimonio personal, e instarles a poseer y conocer una nueva y profunda alegria en la vida de muchísi-
las Escrituras y a tomar una décision por la fe de mos creyentes evangélicos.
Cristo, en una palabra, la participación activa en la
evangelization, esto era la causa de las expresiones III. PROCLAMACION DEFICIENTE
positivas y manifestaciones de alegria. El factor decisivo para un aumento en el índice
anual de conversiones son los creyentes. Su calidad
(17) iglesia Evangélica Bautista da Constitucién, B u e n o s A ires. Se-
tle m b re 1974. personal como discípulos de Cristo, su ceio espiri-

32 33
lual, su influencia como sal de la tierra y luz dei sia un terrible obstáculo al crecimiento. Es un obs­
mundo, y su testimonio personal jamás podrán ser táculo que nace de una deficiente predicación, de
sustituídos por ningún plan, técnica o estrategia. una predicación que no proclama debidamente el
Sin embargo, cuando se trata de la evangelización perdón de Cristo.
en la selva de cemento, hay otros factores que sin
B. Aspiración equivocada: el perfeccionismo
ser decisivos son muy importantes y deben recibir
adecuada atención. Tal es el caso de la predicación Muchos cristianos evangélicos tienen una profunda
en los cultos de la iglesia local. Hay tres notas en pasión por hacer las cosas bien. Casi no soportan la
esta predicación que senalan cierta deficiência. sensación dei fracaso. Su ceio, además de ardi ente,
les exige continuas evidencias de éxito, evidencias que
A. Predicación incompleta los acredite como personas exitosas.
€uando esa predicación deja de insistir en el per- Al calor de este ceio, egocêntrico si se quiere, es
dón de Cristo; cuando ya no anuncia “a tiempo y muy fácil pensar que la perfección es un paso previo
fuera de tiempo” la salvación por pura gracia; cuando a la multiplicación, que ambas metas son dos esca­
los sermones atienden toda la gama de temas ima­ lones superpuestos, y que alcanzando el primero auto­
ginables, en perjuicio dei mensaje de perdón; cuando màticamente se llega al segundo. Pero esto es un
los vecinos pueden resumir la imagen que tienen error.
de los evangélicos en estas cuatro palabras: “Es gen­ Este perfeccionismo se manifiesta en por lo menos
te muy buena”, sin saber que detrás de toda bondad tres esferas: 1) En una esfera material, en el sentido,
está el perdón de Cristo y su gracia salvadora; cuan­ por ejemplo, de mejores templos. 2) En una esfera
do, en resumidas cuentas, el pueblo deja de agra­ espiritual, en el sentido de esperar prematuramente
decer y proclamar el perdón de pecados, se pone en que el recién convertido muestre las características
marcha un proceso que paulatinamente irá impidien- dei cristiano maduro, olvidando que dicha madurez
do el crecimiento dei pueblo de Dios (18). requiere mucho tiempo, dedicación y paciência. 3)
Los creyentes atrapados en este proceso ya no ven Finalmente en una esfera cultural, que bien se puede
el milagro dei perdón, y si lo ven ya no reconocen ver en la música, el contenido de los sermones y los
sus implicâncias. Dejan de mirar hacia afuera, hacia programas de la iglesia (19).
aquel que también necesita ser perdonado, para mi- Logicamente no es maio querer hacer las cosas
rarse a si mismos, a su propio grupo, a la congré­ bien. El creyente incluso tiene la responsabilidad de
gation de su iglesia. Dicen, sin pronunciar las pala­ hacerlas lo mejor posible. Lo maio es pensar que la
bras: “Gracias, Senor, porque no soy como él”. Y tal multiplicación en el número de conversiones es re­
actitud es en cualquier creyente y en cualquier igle- sultado de la perfección en la calidad de las cosas.

(18) E n n s, A m o , M an, M ilieu and Mission in A rg en tin a , E e rd m a n s, (19) E n n s, A m o , M an, M ilie u and Mission in A rg an tln a, E e rd m a n s,
G ran R ap id s, M ichigan, 1971 • pg. 209. G ra n d R ap id s, M ichigan, 1971 - p g . 243.

34 35
La multiplicación de las conversiones nunca es pro- minan con sacrifício largos kilometros para ser bue­
ducto de obras humanas sino sólo de la acción que nos sembradores, pero nunca cuentan la cosecha. Rara
el Espíritu Santo ejecuta a través de vidas limpias vez se convierten en segadores, en obreros que reco-
y dispuestas para la obra de Dios. gen la mies.
C. Teologia parcial De otro modo, £por qué hay todavia tantas congre-
gaciones que no tienen un fichero ordenado y actua­
Una ilustración nos llevará más al grano de esta lizado con el nombre, dirección y datos generales de
cuestión: sus miembros? Más frecuente todavia es la falta dei
La creciente aumento inusitadamente el raudal dei fichero de miembros en perspectiva y la falta de
rio. La primera lluvia dei verano ha banado las la- planes concretos para cultivar el contacto con las
deras dei cerro. Ahora corre torrencialmente por el personas que figuran en tal fichero.
lecho donde el resto dei ano sólo serpentea un insig­
nificante hilo de agua. Para los ninos ha comenzado En todas partes abundan los planes y esfuerzos
una gran fiesta. Viejos anzuelos, gastadas canas, hilos para hacer campanas de evangelización, no así para
enredados, lombrices y corchos han pasado al centro campanas de conservación de frutos. Y al decir esto
de su atención. En menos de una hora, están listos estamos usando una terminologia equivocada. No es
para salir a pescar. Y allí van, seguros de que la cre­ cuestión de conservar los frutos, como si se tratara
ciente les ayudará a tener una buena pesca. Todos de ciertos productos alimentícios a los que se pre-
saben que para ello deben respetar una regia funda viene de la descomposición encerrándolos en envases
mental, una regia que sin estar en los libros requiè­ especiales o en câmara frigoríficas. Nuestros frutos
re absoluto respeto y consiste en no contar los pes­ son personas entregadas a Cristo, y no necesitan ser
cados hasta estar de vuelta en casa. Cualquier trans- conservadas sino desarrolladas. Nos faltan esfuerzos
gresión, esto lo saben todos, traerá mala suerte. específicos y bien planeados para el desarrollo de los
Seria una torpeza insinuar que en algunas iglesias frutos. Carecemos de planes de trabajo para desarro-
y en algunos sectores de la obra evangélica subsistan llar a los miembros en perspectiva.
supersticiones semejantes en lo que a la pesca de En la ciudad más que en cualquier otra parte, las
hombres se refiere. Sin embargo, hay en muchas par­ empresas y los comércios deben hacer tremendos
tes, una actitud muy parecida a la superstition re­ esfuerzos para mantenerse al ritmo de la competên­
ferida. cia. La empresa que pierde su clientela pierde su
iCuántos creyentes salen a pescar! Invierten dinero posibilidad de subsistir. Y la gran empresa de Dios
y tiempo, dones y talentos para ser buenos pescado­ no está exenta de esta ley. La gran empresa de Dios
res en el reino de Dios. Pero nunca cuentan sus debe salir todos los dias al encuentro de una com­
“pescados”. Llega el fin dei ano y no saben cuántos petência implacable, ingeniosa, sagaz y diabólica. Ha-
han pescado para su Senor. Trabajan con dedicación, cerlo sin todos los recursos a su alcance, pensando
discuten en interminables reuniones de comisión, ca- en sembrar solamente sin extremar esfuerzos para

36 37
cosechar también, es entregarse en manos dei ene-
migo.
Esta actitud de hacer todo por sembrar y prácti-
camente nada por cosechar es consecuencia de una
teologia mutilada, una teologia que entiende el evan- CAPITULO TERCERO
gelismo en términos de sembrar solamente (20), una
teologia que responde a la palabra de Dios: “andando OBSTÁCULOS EXTERNOS A LA
y llorando” para llevar la preciosa semilla pero que URBANGELIZACION
dice poco y nada sobre volver con regocijo “trayendo
sus gavillas”. “Sembraré, sembraré. dejaré el re­ I. LA CIUDAD
sultado al Senor”, estrofas que muchos evangélicos
cantan con profunda emoción, se han convertido en La ciudad en si es un obstáculo a su propia evan­
una peligrosa teologia de evangelismo. gelización. Ella misma impide ser evangelizada. El
centro urbano, como entidad particular e indepen­
Jesús pidió que se orase por obreros para cosechar,
y el Espíritu Santo se tomó el trabajo de anotar el di ente, se opone al mensaje de Dios, resiste la cruz
de Cristo y niega el ministério de sus discípulos.
valor numérico de algunas cosechas. “Todos estos
perseveraban unânimes en oración y r u e g o .. . y los Esta oposición está relacionada con el nacimiento
reunidos eran como ciento veinte en número” (He- mismo de la ciudad. Cuando las Escrituras nos lle-
chos 1:14-15); “así que los que recibieron su palabra van a Enoc, la primera ciudad en la historia de nues-
fueron bautizados; y se anadieron aquel dia como tro mundo, también nos presentan a su constructor:
tres mil personas” (Hechos 2:41); “pero muchos de un asesino, un fraticida, Caín.
los que oyeron la palabra, creyeron; y el número de Caín se ha rebelado contra Dios; ha matado a su
los varones era como cinco m il” (Hechos 4:4). hermano, ha sido el primero en derramar sangre
Lo primero siempre debe ir primero. Y en un estú­ humana sobre la joven tierra, sin embargo, Dios le
dio de estratégias para la evangelización en la ciudad ofrece ciertas garantias o por lo menos una seguridad
lo primero debe ser tomar conciencia de estos obs­ mínima. Pero el hombre alejado de Dios la rechaza.
táculos internos y no escatimar ningún recurso para La rechaza porque desconfia, tiene miedo, huye y
reducirlos a su menor potência. Sólo entonces esta­ corre en busca de otro refugio. Sabe que sobre su
remos en condiciones de ver cuáles son los obstáculos cabeza se ciernen densas nubes de venganza y que
de afuera, los obstáculos externos, y cuáles las armas “cualquiera que me hallare me matará”.
que Dios nos ha dado para combatirlos. En su temor, siente que la promesa y la creación
de Dios no le son protection suficiente. Así que
(20) M cG avran, D., U nderstandíng Church G row th, E e rd m a n s, G ran d
R ap id s, M ichigan, 1970 - pg. 34. construye una ciudad, su propia creación y da lugar
M cG avran d e s a rro lla m ás e x te n s a m e n te e s te concepto. A q u i m e p e r ­ así a que el primer centro urbano nazca de las
m ito s e n a la r la e x iste n c ia r e a l de e s ta ac titu d .

39
38
manos de un a se sin o ... para proteger a un asesi- ciudad la que con sus leyes inapelables enriquece
no (i). hasta la locura a unos, y despoja, hasta la más de­
No, no es un equipo de arquitectos preocupados sesperante miséria a otros.
por encontrar un mejor ambiente habitacional para B. Las luces de la ciudad también resisten la pro­
el hombre, quien disena y construye esta primera clamación dei evangelio.
ciudad. El constructor es sólo un hombre, y ese
hombre es un criminal. La primera ciudad es obra Al mismo tiempo ofrece toda la variedad imagi­
dei primer criminal. nable de pasatiempos, diversiones y entretenimientos.
Por eso a nadie se le ocurre pensar que la ciudad
Desde entonces, y hasta que descienda dei cielo la
sólo resiste al mensaje de Dios por albergar tantas
nueva Jerusalén, la ciudad construída por Dios, los
cosas malas. No, también el torrente de cosas bue-
centros urbanos, antiguos y modernos, reflejan y
nas que encontramos en ella son parte de la resis­
reflejarán ese origen banado en sangre. Es como un
tência. Cosas buenas, humanitarias, piadosas que cau-
sello que ha quedado estampado en forma indeleble
tivan el tiempo, las fuerzas y la atención de sus hom-
sobre la ciudad. Por eso el hombre de corazón empe­
bres al punto de tenerlos tan ocupados, tan envueítos
dernido, sin escrúpulos, sin moral, desalmado, incon-
en obras positivas que ya no pueden escuchar el men­
movible está allí. En ella tiene su mejor refugio.
saje de Dios. No sólo las tinieblas de la ciudad, sino
A. Las tinieblas de la ciudad resisten la proclamación también sus luces, resisten el evangelio de Cristo.
dei evangelio.
C. Su lenguaje
El traficante de drogas encuentra en ella las me-
jores garantias para responder satisfactoriamente a A esta doble fuerza de resistência se une una ter-
la oferta y demanda de su macabra mercancia. Ella cera: el lenguaje de la ciudad. “Los eruditos han
es el âmbito de acción dei delincuente moderno por­ apreciado por mucho tiempo la dificultad de traducir
que pone a su alcance la electrónica, la medicina, la a términos pertinentes a la ciudad y sus habitantes,
mecânica, etc., herramientas imprescindibles para el lenguaje pastoril y el simbolismo de la Biblia como
poder vaciar los caudalosos tesoros que se esconden por ejemplo la figura dei pastor dei Salmo 23 y del
en sus arcas. Pero también el simple ladrón descui- capítulo 10 del evangelio de San Juan” (2).
dista hace su agosto en la ciudad. ^0 acaso hay algún Y Jesús sabe esto. Por eso, cuando amonesta a las
lugar donde encuentre más bolsillos apretujados uno ciudades (Mateo 11:20-24) y pronuncia sus famosos
contra otro, desprevenidos, y más o menos llenos? ayes sobre ellas, no lo hace porque no supieron
Aqui se auspicia la prostitución, se paga la violência, interpretar sus palabras, sino por no haber sabido
se planea la guerra, se negocia indistintamente con interpretar sus milagros (3).
la vida como con la muerte dei ser humano. Es la
(2) L ee, R o b e rt, (Ed.) Cities and Churches, T h e W e s tm in s te r P re ss ,
P h ila d e lp h ia , 1962 - pg. 88.
(1) E llul, Ja c q u e s, La Ciudad, B uenos A ires, L a A u ro ra , 1970' - pg. 19. (3) E llul, Ja c q u e s, La Ciudad, B u en o s A ires, L a A u ro ra , 1970 - pg. 119.

40 41
II. EL HOMBRE URBANO: SU MAN ERA DE SER se podría hacer una clasificación, una estratificación
de los diversos niveles que en este sentido presenta
Orlando Costas dice en un meduloso trabajo que
la ciudad, baste con senalar el profundo abismo, la
el hombre de hoy, el hombre moderno y secular, es
gran distancia entre pobres y ricos, aun cuando viven
un ser heterogéneo y esto es especialmente cierto
uno frente al otro. La ciudad es refugio simultâneo
al tratarse dei hombre de la sociedad urbana (4).
dei superlativo de la riqueza y dei superlativo de la
Es imposible hablar dei hombre de la ciudad como
pobreza. El adinerado caudillo y el desposeído men­
si se tratara de hombres unidos por una misma ideo­
digo encuentran a un mismo tiempo, su refugio en
logia, costumbres similares, y culturas coincidentes.
Sucede todo lo contrario, en la ciudad se refugian las la ciudad.
personas, ideologias y culturas más diferentes que C. Diferencias culturales
se pueda imaginar. La sociedad urbana es un ver-
dadero mosaico griego, un gran conglomerado de per­ Lo mismo sucede con la cultura de la sociedad
sonas que se caracteriza por ser extremadamente urbana. No es de color uniforme, sino múltiple como
heterogéneo. los colores dei arco iris. Sectores culturalmente res-
Las diferencias que hacen a esa naturaleza hete­ plandecientes contrastan con otros aún suspendidos
rogénea, según el mismo Orlando Costas, son: en la oscuridad de la ignorancia, el analfabetismo y
la superstición. La ciudad tiene lugar para todas las
Á . Diferencias históricas culturas dei mundo y dei tiempo.
En la ciudad conviven personas más o menos ade- Cualquiera de nuestras congregaciones refleja este
lantadas dentro de la historia humana. Hay quienes cuadro de diferencias, esta naturaleza heterogénea
se aduenan de los avances técnicos y aun psicológicos de la ciudad. En un mismo banco, se sientan el pro-
de la era espacial, mientras que otros conservan con fesional y el analfabeto, el patrón y el empleado, el
sorprendente apego las ideas, costumbres, creencias que ha hecho estúdios universitários como el que
y aun herramientas de sus antepasados. La ciudad sólo tiene uno o dos anos dei ciclo primário.
representa a un mismo tiempo diferentes épocas his­ Es cierto que en Cristo estas diferencias se diluyen
tóricas: una época moderna, otra post-moderna, otra y no impiden un genuino amor cristiano dentro de la
pre-moderna. congregación. Pero también es cierto que esas dife­
rencias dificultan la tarea de la evangelización.
B. Diferencias económicas
D. Areas afectadas
Sin duda las diferencias económicas son aún más
notables. Hay un marcado contraste de niveles eco­ Las dificultades se manifiestan en dos áreas:
nómicos entre distintos sectores de la ciudad. Si bien 1. E| proceso de la comunicación dei mensaje
(4) C ostas, O rlan d o (Ed.) H acia Una T eologia d e la E vangelización, a) El emisor dei mensaje, ya sea éste un predica­
L a A u ro ra , B u en o s A ires, 1973. dor, un escritor, un programa radial o televisivo, tiene

42 43
que emitir un mensaje adecuado a receptores de cierta fuerza motriz, pero la fe no es condición sufi­
ciente para ello. La presencia de otros miembros de
diversas naturaleza. Ya vimos que las diferencias son
sim ilar nivel socioeconóm ico es la condición suficien­
históricas, económicas y culturales.
te" (5).
b) El conductor dei mensaje, es decir, el ambiente
en que el mensaje es emitido sufre alteraciones por La naturaleza heterogénea del hombre urbano aten­
la actitud propia y diferente de cada sector represen­ ta contra esta condición suficiente, y al poner a la
tado en el auditorio. Un sector puede estar esperando congregación en un proceso de desintegración debilita
una sacudida emocional, mientras que otro sector su fuerza evangelística.
espera una explicación más clara y sistemática de al-
guna cuestión teológica. III. EL HOMBRE URBANO: SU MANERA
c) El receptor, en este caso el auditorio, sólo recibe DE PENSAR
una parte dei mensaje emitido. Cada sector, cada indi- El hombre de la gran ciudad tiene un modo dife­
viduo, como un radio receptor, que sólo admite una rente de pensar. Logicamente no piensa igual que sus
frecuencia por vez, selecciona sólo una pequena parte padres, porque vive en otra época. Fero tampoco
dei mensaje. Ciertos tonos, determinados ejemplos, piensa igual que el hombre dei campo, o el hombre
algunos conceptos. Si a esto se suman las interferên­ de una ciudad pequena que vive en la misma época.
cias naturales en todo proceso de comunicación ya El hombre de la metrópoli tiene su propia manera
tenemos un cuadro completo de los obstáculos que de ver las cosas y esto se expresa con mayor clari-
pone una sociedad heterogénea a la proclamación dei
dad en relación con dos temas específicos:
mensaje de Cristo.
Pero hay otra esfera que también es afectada por A . En relación consigo mismo
la heterogeneidad de la sociedad urbana:
El hombre de la ciudad moderna ha cambiado en
2 . La integración de la congregación la manera de pensar de sí mismo. Tiende a sentirse
mayor de edad, libre, independiente y autónomo en
La desintegración de congregaciones ubicadas en
sus decisiones por la lucha diaria. Por eso el hombre
centros urbanos es un fenómeno alarmante pero que
y la sociedad urbana se esfuerzan por romper con
tiene su explicación precisamente en esta heteroge­
los valores tradicionales, terminar de una vez con los
neidad.
tabúes y con todo cuanto durante siglos le ha que­
“Una congregación sólo sobrevive si puede m antener rido imponer ciertas normas de conducta y pensa-
una m em bresía socialm ente hom ogénea, es decir, cuan- miento. Es decir, que ve en sí mismo un ser que se
do puede preservar una integración económ ica. La fe basta solo, que puede manejar y resolver los grandes
religiosa puede ser considerada una condición necesaria
p ara la m em bresía de una congregación, y a que la
(5) W in te r, G ibson, The Suburban C aptivity o f the Church, N ew
decisión de unirse a un grupo para adorar requiere Y o rk , T h e M acm illan C om pany, 1962 - pgs. 80-81.

44 45
problemas de la vida, que ya no necesita de la reli­ tuye en otro poderoso impedimento para una evan-
gion para forjarse su felicidad, que ya es adulto, y gelización eficaz.
que puede andar sin muletas por el camino de la
vida. B. En relación con el mundo
Cristo en cambio dice: “Sin mí nada podéis hacer”. Esta manera que el hombre de la ciudad tiene de
Son palabras que contradicen el pensamiento dei pensar acerca de sí mismo está acompanada de una
hombre urbano; por eso son palabras que no tienen manera, particular también, de pensar acerca dei
cabida en él. mundo y sus cosas. En este sentido el hombre de la
Pero cuando al fin el hombre se ve librado de las ciudad piensa en términos decididamente prácticos.
milenarias ataduras y en condiciones de contemplar- Cuando el hombre de la ciudad piensa acerca dei
se a sí mismo en esta nueva perspectiva, es atrapado mundo y sus cosas, se asemeja mucho al antiguo
y esclavizado por ataduras nuevas: las de la secula- judio que por naturaleza tenía muy poco talento para
rización. la ontologia. Si alguien le hubiese preguntado acerca
de Yahweh nunca hubiera contestado en términos
Por secularización entendemos una fuerza, un pro- de categorias metafísicas, como ser: omnisciência,
ceso histórico, casi irreversible, por el cual el hom­ omnipresencia, omnipotência. Hubiera contestado con­
bre, la sociedad y su cultura se liberan de la tutela tando los prodígios de Dios para con su pueblo. La
de la religion, entregándose al mismo tiempo en liberación de la esclavitud en Egipto, su dirección a
manos de la autoridad que las corrientes mundanales través dei desierto, el maná, el agua de la roca, el
ejercen sobre la vida dei hombre. Es esto lo que lleva derrumbamiento de los muros de Jericó, la posesión
a pensar de sí mismo como hombre maduro. de la tierra prometida.
Esta manera de pensar prospera sobre todo en Esta forma de contestar es netamente funcional, no
zonas urbanas y especialmente en zonas urbano-indus- ontológica. Es una manera eminentemente práctica de
triales. Allí se manifiestan con mayor claridad los ver las cosas.
intereses de las grandes empresas, y esos intereses Así es que el hombre de la ciudad, es un ser prác-
por cierto no apuntan al individuo en relación con tico. Dedica su atención y esfuerzo a la solución de
sus valores humanos, apuntan al individuo en rela­ problemas específicos, a encontrar la manera de hacer
ción a su trabajo, en relación con lo que puede rendir. marchar sus proyectos. Poco le interesan las pregun-
A Cristo en cambio le interesa fundamentalmente lo tas metafísicas, y como regia general no hace pre-
que el hombre es, es decir, un pecador. Y le interesa guntas de carácter religioso. Para él, el mundo no es
lo que el hombre debe ser, esto es, un hijo de Dios, tanto un mistério insondable, sino una serie de pro­
una persona nueva. blemas entrelazados que tarde o temprano serán re-
El profundo abismo que hay entre la manera de sueltos por la ciência y la técnica. Sus preguntas ya
pensar de Cristo respecto dei hombre, y la forma no son “iD e dónde vengo?” y “iAdónde voy?”, sino
secular dei hombre dei verse a sí mismo, se consti- “iQué me cuesta menos y me lleva más ligero?”.

46 47
Si pusiéramos a este hombre a estudiar el tema dei urbana como una vida preponderantemente negativa.
avestruz de las pampas argentinas, su primera pregun- En este sentido, es importante senalar que muchos
ta no seria “iEs un ave?, sino “^Puede llevar pasa- de los grandes hombres de Dios cumplieron la mejor
jeros?”. parte de su ministério en un estado de movilidad.
Este pragmatismo, esta manera práctica de ver las Abraham sale de su tierra en un viaje cuyo destino
cosas, propia dei hombre de la ciudad, también se desconoce. Moisés pasa los cuarenta anos más impor­
convierte en un obstáculo a la evangelización eficaz, tantes de su vida viajando por el desierto hacia la
sobre todo si el mensaje de Cristo es presentado en tierra de reposo. David sólo sube al trono después de
términos exclusivamente teóricos, conceptuales, doc- haber pasado largos anos huyendo de un escondite a
trinarios, cuando lo que quiere el hombre urbano, lo otro. Jesús, nuestro Salvador, viene al mundo en un
que despierta su interés y apela a su corazón, son alto dei camino y ni bien ha sido saludado por los
los hechos. pastores dei campo y los sabios dei oriente, y presen­
El pragmatismo dei hombre de la ciudad es, por tado a Dios en el templo, debe seguir camino. Ya en
lo tanto, un obstáculo de doble naturaleza: es un la plenitud de su ministério, se caracteriza por ser
obstáculo externo en tanto es propio al mundo que un hombre que no tiene dónde recostar su cabeza.
rodea a la iglesia local, y es un obstáculo interno Un hombre sin hogar. En su reunión cumbre con
cada vez que la iglesia no sabe adecuar la procla- Moisés y Elias en el monte de la transfiguración, su
mación dei mensaje a esta manera de pensar de su conversación gira en torno de su próximo éxodo,
auditorio. su nuevo viaje.
Todo esto nos hace pensar que la movilidad no es
IV. EL HOMBRE URBANO: SU MANERA DE V IV IR
una característica inherentem ente mala. Ha sido fac­
tor importante en la revelación de Dios, en la histo­
Mirando la manera de vivir dei hombre urbano, ria de la salvación.
inmediatamente llama la atención su característica Con esto en mente podemos continuar el análisis
de movimiento. Se ha querido simbolizar a la vida de la influencia negativa que la movilidad puede
dei hombre urbano con el gran trébol de autopistas tener sobre la evangelización urbana.
que se entrecruzan llevando el trânsito en todas direc- Decir que la movilidad es una característica dei
ciones. El movimiento es sin descanso, sin interrup- hombre urbano no es decir que sea un nómade. En
ción. rigor de verdad la antigua clasificación entre pueblos
Este continuo ir y venir que arrastra al hombre de nómades y sedentários no es aplicable al hombre de
la ciudad es visto con desconfianza y receio por los la ciudad, pues en él se conjugan ambos modos de
observadores, ya sean éstos teólogos, psiquiatras o vida. Es nómade pero también es sedentário. Es un
filósofos. En general, consideran que la excesiva mo- “sedómade” porque por un tiempo vive en una casa
vilidad es un factor netamente negativo en la vida o departamento, en una ciudad o barrio, pero no para
dei género humano. Por eso, también ven a la vida siempre. De pronto alterna con sus dos posibilidades,

48 49
deja de ser sedentário y se convierte en nômade. Se bién encontrará obstáculos especificamente propios.
muda, se cambia de domicilio, y e l pastor de la Debería conocerlos y recién entonces delinear una
iglesia local debe buscarlo en otra casa, en otro barrio estrategia evangelística.
o en otra ciudad. Y es esto lo que afecta a la iglesia
local y al programa evangellstico en dos aspectos 2. — La ciudad no sólo ofrece obstáculos a la obra
muy importantes: (1) atenta contra la fidelidad hacia de Dios. También tiene puertas abiertas. Y si es
una iglesia determinada, y (2) frustra los esfuerzos necesario conocer los obstáculos, icuánto más nece-
de la iglesia en su ministério de desarrollo de frutos. sario será conocer estas puertas abiertas! A su aná­
De pronto, éstos ya no estân en el árbol y la rama lisis está dedicado el próximo capítulo.
de siempre. Escaparon dei alcance de la iglesia local.
Estos cuatro obstáculos externos que dificultan la
evangelización urbana, de ninguna manera constitu-
yen una lista fija y uniforme para todas las iglesias.
En algunas ciudades habrá más obstáculos que en
otras. En algunas partes, estos serán más virulentos
que en otros. Además cada uno de estos factores
enumerados aqui es susceptible de un análisis más
profundo y minucioso.
Por lo pronto vemos que cualquier inquietud por
los escasos resultados de nuestra evangelización ur­
bana tiene sobradas razones de ser. Todo esfuerzo
evangelístico es sometido al constante bombardeo de
obstáculos internos y externos como los que acaba­
mos de ver. Esto nos lleva a dos consideraciones de
suma importância referidas a la acción evangelística
dei futuro:
1. — Cada iglesia urbana tendría que hacer su
propia investigación antes de lanzarse a la lucha. No
alcanza que una iglesia conozca sus propios recursos,
fuerzas y soldados; también debe conocer los dei
enemigo.
En la investigación encontrará que hay obstáculos
comunes a todas las iglesias de una ciudad, pero tam-

50 51
CAPITULO CUARTO

tC AMI NOS DE ESPERANZA O FANTASIAS?


(Factores favorables para la autoexpansión
dei evangelio)
Cuando el Senor detiene a Pablo en el camino a
Damasco para convencerlo de su error y encomen-
darle la predication, y no la persecution, de este
evangelio, ya es un hombre maduro. Comprende per-
fectamente bien las dificultades que le esperan, pero
se lanza con cuerpo y alma a cumplir la tarea.
Tiempo después, Dios vuelve a detenerlo. Esta vez
es para interrumpir su ministério en Antioquía y
apartarlo junto con Bernabé para la obra a la que
los ha llamado. Sin duda es doloroso para muchos
miembros de la iglesia tener que despedir a siervos
tan amados. Pero el Senor dijo “los he llamado”, de
modo que no hay lugar para excusas. La iglesia ayuna,
les impone las manos y los despide. Casi podemos
ver como se pierden sus figuras en la distancia rumbo
al puerto. Su estrategia, su itinerário, es ir DE CIU­
DAD EN CIUDAD.
,-Por qué?
En primer lugar porque las ciudades generalmente
son centros cosmopolitas, lugares donde transita gen­
te de todas partes dei mundo. Salamina, Pafos y
Ferge eran ciudades tanto más cosmopolitas cuanto
eran ciudades portuarias. Los barcos dei mundo en-
tero vienen aqui, descargan, negocian su cargamento

53
y se van con mercancia nueva en busca de nuevos hilos que llevan el fuego al cartucho de dinamita.
puertos. Una vez encendido, no requiere más cuidado, pues el
El evangelio predicado aqui tiene la garantia de fuego corre y la dinamita explota.
ir, sin pagar pasaje, con esa mercadería y sobre todo Además el plan es ir de ciudad en ciudad, porque
con los mercaderes y marineros a otros puertos. De generalmente las ciudades son también centros co-
allí puede emprender nuevos viajes y así llegar hasta merciales. Tal el caso de Antioquía de Pisidia e Ico-
lo último de la tierra. nio. A más de ser capitales de sus respectivas pro­
Cada ciudad es para el evangelio una catapulta, un víncias, eran importantes centros de comercio. En
centro de autoexpansión. Antioquía se negociaba el cuero y en Iconio los tejidos
Cabe hacer una reflexion aqui y preguntar: ^Cuán- lanares.
tas iglesias portuarias tenemos en América Latina? Con algo de imaginación, podemos ver a la gente
Por su propia naturaleza, una iglesia en e l puerto que viene y va, algunos de tierras lejanas, otros de la
tiene que ser eminentemente misionera. De ella salen misma ciudad. Allí vocean su mercadería. Se hace
hombres hasta los confines de la tierra. Su congre- la oferta, se evalúa la demanda, se ajustan los pre-
gación quizá nunca sea muy estable. Su membresía cios, se regatea, se compra, se vende, se gana y se
quizá nunca sume un número muy grande. Los cre- pierde. Al caer de la noche, cada cual vuelve a su
yentes de una iglesia en el puerto seguramente serán casa o albergue, llevando consigo el fruto de su ne­
personas diferentes a los demás habitantes de la gocio, y llevando consigo las últimas noticias dei
ciudad; tendrán un lenguaje, costumbres y opiniones quehacer mundial.
diferentes. Es así porque al mercado viene el extranjero, el
Una iglesia en el puerto es tan importante porque hombre dei interior, y el habitante de la ciudad. Y
pocos marineros tienen un lugar hogareno donde mientras se hace el negocio las noticias corren de
refugiarse cuando el barco está en tierra extranjera boca en boca. Un buen comentário sobre las últimas
descargando y preparándose para un nu evo viaje. noticias siem pre es una excelente introducción para
iCuántos, por falta de un rincón con calor de hogar, un buen negocio.
acuden a otros rincones, donde hombres ávidos de Hoy, cuando vivimos en la era de la ciência y la
ganancias materiales han sabido aprovechar esas cir­ tecnologia, de los viajes espaciales y de las comuni-
cunstancias especiales y han prosperado en su ne­ caciones masivas, todavia es así. Allí en el mercado se
gocio! encuentran las vecinas, y al tiempo que hacen sus
El apóstol a los gentiles también sabe aprovechar compras, comentan, con esa filosofia especial dei
esas circunstancias. Como gran estratega, predica en mercado, todo cuanto pudiera ser de interés. Los nue­
las ciudades portuarias. En su corta estada allí, apro- vos precios, el choque de la esquina, el programa de
vecha el tiempo para encender el fuego en vidas ne- televisión, la salud de fulano, el casamiento de men-
cesitadas de Dios. Sabe que cada barco, cada mari- gano con el infaltable comentário sobre el peinado y
nero, cada pasajero que parte es como uno de esos el vestido de Ia novia. Las noticias van y vienen.

54 55
Pablo, con su agudo discernimiento ve allí el lugar Virgen dei Valle. En una de esas fiestas, cuando la
propicio para las buenas noticias dei evangelio de ciudad estaba engalardonada, y cuando los prome-
Cristo. El sabe que predicando allí, el mensaje lle- santes venían, unos a pie, otros en bicicleta, otros
gará a los lugares más insospechados. Sabe que la sobre sus rodillas, y otros, más cómodos, en camio-
ciudad mercantil es un torrente que lleva el mensaje nes, para traer su tributo a la imagen, tuve el primer
hasta lo último de la tierra. contacto con misioneros evangélicos que en medio
Siguiendo aqui con nuestra reflexión: iQ ué pasaría de la muchedumbre habían instalado un puesto para
si hoy se hiciera un ministério de mercado? Se en- la difusión de la Biblia. A ese primer contacto, le
tiende que los cultos tendrían que ser todos los dias. siguieron otros que finalm ente me llevaron a los
Habría que respetar el horário de mayor movimiento pies de Cristo.
mercantil. En su mayoría, los cultos serían matutinos. El Espíritu Santo guia al apóstol Pablo a usar esta
Tendrían que ser reuniones de quince o veinte mi­ estrategia, por eso predica en Atenas donde el pue­
nutos, no más. Los mensajes tendrían que estar diri­ blo es tan religioso que incluso tiene un templo al
gidos a los grandes problemas de la vida cotidiana. dios no conocido. Un templo “por las dudas”. Tam­
La congregación quizá seria primordialmente feme- bién predica en Efeso, asiento de la “majestad de
nina, tal vez no muy estable, pero ihasta dónde lle- aquélla a quien adora toda Asia” y “guardiana dei
garía e l mensaje predicado allí, cuando cada oyente templo de la gran diosa Diana”. Pero el ejemplo más
vuelve a su casa? iQ ué pasaría con un puesto de claro y sorprendente de esta estrategia lo vemos
Biblias, Nuevos Testamentos y libros evangélicos en cuando Pablo está en Corinto. Los judios allí ya no
medio de la feria? ^Hasta dónde llegaría esa litera­ lo quieren escuchar. Entonces él sacude sus vestidos,
tura? los hace responsables de su dureza, se vuelve a los
Para Pablo el estratega había dos cosas esenciales; gentiles, y se hospeda en casa de “uno llamado Justo”
predicar el evangelio, y asegurar que su predicación ubicada al lado mismo de la sinagoga de los judios.
llegara lo más lejos posible. Para esto la ciudad es Por cierto que Pablo no va allí para esconderse sino
el lugar ideal. La ciudad es un centro de autoexpan- para predicar con más fuerza que nunca. Y el fruto
sión. no se hace esperar: al poco tiempo Crispo, e l prin­
La estrategia de ir de ciudad en ciudad responde cipal precisamente de esa sinagoga, con toda su fa­
también al hecho de que muchas ciudades son centros mília se encuentra entre los convertidos (J).
religiosos. Antioquía de Pisidia, por ejemplo, era cen­ Pablo va de ciudad en ciudad porque allí encuen­
tro de adoración a Men, dios de la fertilidad. ;Por qué tra por lo menos tres factores que hacen a la auto-
no predicar a Dios en el lugar donde la gente busca expansión dei evangelio: El puerto, el mercado y el
a Dios? centro religioso.
Personalmente conocí el evangelio en un impor­ Ahora la ciência, la tecnologia, la revolución in-
tante centro religioso: la ciudad de Catamarca. Allí se
realizan anualmente dos fiestas para venerar a la (1) K raetzig , G., "T rib u n a Evangélica".

56 57
dustrial y el urbanismo han aumentado el tamano pio. Este país tenía en 1970 zonas netamente expul-
de las ciudades modernas, pero al mismo tiempo tam- soras de población, en tanto que otras se constituyen
bién han aumentado los factores que influyen en la en centros de atracción. Estas absorben la población
autoexpansión dei evangelio en las ciudades. Cada proveniente de aquéllas. El mismo fenómeno ocurre
ciudad tendrá sus factores característicos; no obstante en los demás países latinoamericanos. El último censo
podremos senalar algunos que serán en mayor o me­ oficial informa al respecto:
nor medida, comunes a todas las grandes ciudades
"Este movinoiento tien e efectos múltiples, tanto en las
latinoamericanas.
regiones de origen como de destino. Las áreas de em i-
A . La Movilidad gración no sólo se ven afectadas p o r la pérdida de
población en valores absolutos, sino que sufren el de­
Hay por lo menos dos tipos de movilidad en las sequilíbrio que produce en su econ om ia el aum ento
ciudades modernas. proporcional de la población inactiva, respecto de 'a
que produce bienes y servidos.
1. La migración rurbanista “ En los centros receptores Ia capacidad de absorción
Llamemos con este título el constante éxodo de de mano de obra, particularm ente en algunos sectores
de la industria caracterizados por el uso creciente de
la población rural hacia las ciudades y sus alrede-
técn icas capital/intensivas, no p arece expandirse al ritmo
dores. que requirió la afluência de los migrantes, sino que las
Este éxodo es un movimiento mundial por el cual calificaciones exigidas en muchas de estas actividades
la población de toda la tierra tiende a trasladarse y constituyen un serio obstáculo para la incorporación de
aglomerarse en las grandes ciudades. Como el pueblo los nuevos trabajadores, que carecen, por lo general,
de Israel se traslado de la tierra de Egipto, de la ae la capacidad necesaria” (2).
esclavitud a la tierra prometida, así la población
mundial tiende a trasladarse dei campo, como si fuera Sumadas a estas consecuencias socioeconómicas en­
tierra de esclavitud, a la ciudad como si ella fuera contramos en estos datos indícios claros referidos a
prometida. Y efectivamente, para millares de perso­ la ubicación geográfica de los campos misioneros de
nas la ciudad es su última esperanza, su tierra pro­ hoy y manana. Pero dejemos que las cifras tengan
metida donde esperan encontrar torrentes de leche su oportunidad de expresarse:
y miei.
“ La característica ecológica más sobresaliente de la
Al pueblo de Israel le llevó cuarenta anos llegar a Argentina — y tal vez caso único en el m undo para
su tierra prometida, y en un período similar la pobla­ países dei tamano dei nuestro tanto en superficie como
ción de la tierra habrá llegado a la ciudad. Dentro en poblac'ón— es que un solo aglom erado urbano, ei
de cuarenta anos se habrá aglomerado en los grandes G ran Buenos Aires, con el 0,1 por ciento de la super-
centros urbanos de tal modo que sólo un diez por
ciento de la población quedará en el campo. (2) Censo N acio n al d e P o b lació n , F a m ilia y V iv ien d as - P re sid ê n c ia
d e la N ación A rg e n tin a - S e c re ta ria d e i C. N. d e D e sa rro llo - In s ti­
Tomemos nuevamente a la Argentina como ejem- tu to N acional de E sta d ístic a s y C ensos - 1970.

58 59
ficie total del pals, contiene el 35,7 pot ciento de su Podemos observar este fenómeno con mayor cla-
población. rldad en un sector específico de la población: las
“ Lo más rem arcable es que este fenóm eno se repite
tam bién en la m ayor parte de las províncias, que con-
senoritas. Es un hecho que estas grandes migraciones
gregan en su centro urbano más im portante — en casi tienen especial preferencia por el sexo femenino cuan­
todos los casos, su ciudad capital— entre el 25 y el do está entre los trece y los treinta anos, y todavia
50 por ciento de la población de toda la província. sin el compromiso de una família propia.
“ Los hechos senalados ponen de manifiesto dos fac­ iQué pasa con las senoritas cuando se trasladan
tores de suma relevancia con relación al proceso de dei campo a la ciudad, o dei interior a la capital?
urbanización en ©I último decenio:
a) La concentralción creciente de la población en
2. La "rurbanosis"
grandes a g lo m e ra d o s .. . Con el término de “rurbanosis” me refiero a una
b) E l rápido aum ento dei núm ero de centros urbanos
enfermedad característica de estas personas cuando
de tam afio interm edio (50.000 a 99.999 habitantes), que
han dejado su casa dei interior y han venido a la
evidencia que el proceso no se está produciendo en un
solo sentido, sino que a escala más reducida y a nivel
ciudad. Es una enfermedad que puede ser muy peli-
regional, estas ciudades han ejercido un grado de grosa para ellas y que se distingue por los siguientes
atracción sem ejante al de los grandes aglom erados (3). sintomas:

Esta information provee a nuestra reflexion dos a) Anoranza: La separation de los padres, herma-
importantes líneas directrices: a) El LUGAR de los nos y amigos produce una profunda tristeza. No es
mayores campos misioneros. Los campos misioneros anoranza sólo por el círculo familiar, también se
que necesitan con urgência de obreros, de dedication extrana al pueblo, el paisaje, sus flores y sus cardos,
de dinero, personal y habilidades no están a largos sus montahas y sus llanos, las costumbres. el clima,
dias de viaje, en selvas o desiertos inhóspitos, sino las comidas. Todo ello ha sido parte de la vida hasta
en estas grandes ciudades, pues en ellas están las el momento de partir, y ahora que se está lejos,
rodeado de una ciudad violenta, se lo anora entrana-
multitudes. blemente.
b) La NATURALEZA de estos campos misioneros.
Hay en ellos en proceso un factor de autoexpansión b) Desarraigo. La persona que recientem ente ha
para el evangelio, porque las personas afectadas por venido a la ciudad se siente atormentada por una
la migration de los pueblos han demostrado mayor sensation de estar perdida. Por eso surge la respues-
aceptación hacia el mensaje de Dios en virtud de ta “No me hallo” tan corriente cuando uno le pre-
gunta: “Cómo se siente”.
estar desarraigados de su terruno y con ello de mul­
tiples ataduras que les impedían escoger la religion c) La angustia de la libertad: Hasta el momento de
por propia decision. partir, esta persona ha estado bajo la autoridad de
sus padres, de los familiares más lejanos y de las
(3) C enso, pgs. 22-24. costumbres de su pueblo. Siempre tomó sus decisio-

60 61
nes bajo la presión de esa múltiple autoridad. Pero cubrimiento y su fe a las amigas y companeras que
ahora está lejos. Nadie le aconseja. Nadie le reprocha pasan por circunstancias iguales. Incluso no tardará
nada. Nadie le felicita. Debe tomar sus decisiones por en traerlas a la iglesia para que también conozcan
su propia cuenta y bajo su única responsabilidad. al Sehor y participen dei compaherismo de los cre
Tal situación provoca fácilm ente fuerte tensión in­ yentes.
terna. Es más fácil tomar decisiones sabiendo que Además estas personas no quedarán para siempre
serán reprobadas, o quizá condenadas, que decidir en la ciudad. En la primera oportunidad, viajarán a
sin saber qué pasará después. su província, a su pueblo, a su casa. Visitarán a su
familia y, junto con la ropa nueva, llevarán también
d) Aversión: A las personas recientemente llegadas la vida nueva que han comenzado a vivir.
a la ciudad les repugna el ambiente en que ahora Recuerdo a un creyente que había venido dei inte­
deben vivir. Les parece que la gente es fria, que su rior. El dia que decidió viajar y visitar a su familia
acento es arrogante; les resulta insoportable el cons­ vino a la iglesia diciendo que queria hacer un viaje
tante ritmo de vida, y estiman desalmadas a las m isionero, queria aprovechar su viaje para testificar
personas que les rodean. Deben vivir en este ambien­ de Cristo. Y así lo hizo. Partió provisto de abun­
te, pero no pueden identificarse con él. Fisicamente dante literatura evangélica y con el firme propósito
viven en la ciudad, pero espiritualmente la rechazan. de evangelizar, no sólo a su familia, sino también a
Y esta aversión con su consecuente falta de adapta- los eompaneros de viaje.
ción puede ser una fuente de graves trastornos en Del mismo modo, recuerdo a una senorita, cuya
su salud física y psíquica. primera carta, después de haber regresado a su pue­
Como toda persona enferma, pronto buscarán un blo, decía: “He comenzado una escuela dominical
remedio, y es entonces cuando el pueblo de Dios aqui”.
puede intervenir con una clara misión evangélica. Hoy más que nunca la ciudad ejerce una fuerza
Es e l momento indicado para que la iglesia relacione de atracción cada vez más irresistible para vastos sec­
a estas personas con el Médico de médicos, con el tores de la población humana. Respondiendo a esa
Senor Jesús. fuerza, los hombres son causa de grandes migraciones
Si se trata de una senorita que ya conoció al Senor que se dirigen a la ciudad. Y esas migraciones bien
tendrá que aprender a encontrarse con El en su nue- aprovechadas son importantes factores para la auto-
vo ambiente de la ciudad. Si no lo conoció todavia, expansíôn dei evangelio.
necesita con urgência de El. Primero, porque su movimiento nunca se realiza
Si la iglesia urbana cumple su ministério de ma- en una sola direcdón. Aunque en general el destino
nera que esa senorita se sienta apreciada, si encuen- sea la ciudad, en particular hay un movimiento en
tra en la iglesia una familia espiritual, no tardará en ambas direcciones, dei campo a la ciudad y de la
m anifestarse el proceso de autoexpansión. Simple- ciudad al campo. Es decir: un movimiento de “ida
m ente porque ella no tardará en manifestar su des- y vuelta*’. Si el pueblo de Dios puede lograr que el

62 63
testimonio cristiano sea arrastrado por ese movimien­ b) La búsqueda dei hogar. La constante búsqueda
to, estará aplicando una de las más antiguas y efica- dei hombre urbano de una vivienda más adecuada a
ces estratégias misioneras. En segundo lugar, y esto sus necesidades y a sus aspiraciones de confort, es
ya se dijo antes, el hombre en migración esta mas la otra causa dei movimiento urbanista.
abierto a nuevas formas de vida, a nuevas ensenan-
zas, a una nueva religion. Impulsado por esta búsqueda, el hombre de la ciu­
No en vano esperó Jehová de los Ejércitos hasta el dad se muda de domicilio con creciente frecuencia.
momento en que su pueblo migraba por el desierto A veces se traslada a un domicilio en un barrio dife­
para darle los mandamientos y estatutos dei Pacto. rente de la misma ciudad, pero a veces también
va a una ciudad diferente.
No fue en vano tampoco que los primeros cristianos
fueran perseguidos y tuvieran que emigrar. Sólo asi Cuando esto sucede en forma masiva, es muy pro-
se pudo escribir lo que hoy leemos en Hechos [Link] bable que alguna iglesia vea su membVesía drástica-
“Predicaban el mensaje de salvación por donde quie- mente reducida. Al mismo tiempo, es de esperar que
ra que iban”. otra zona experimente una afluência inusitada de
creyentes. Una encuesta religiosa realizada en forma
3. El movimiento urbanita periódica, quizá cada cinco anos, puede ser un ele­
mento muy positivo para una iglesia local en una
En e l capítulo anterior, ya se ha mencionado a la
zona densamente poblada (4).
movilidad como característica particular dei hombre
urbano. Se ha querido simbolizar la vida de la ciudad Cualquiera sea el lugar que el hombre urbano esco-
con el gran trébol de autopistas precisamente porque ja para su nuevo domicilio, la movilidad es siempre
en él el movimiento dei trânsito se entrecruza en un importante factor para Ia autoexpansión dei evan-
todas direcciones. La ciudad es una gran multitud gelio. Si se trata de una persona sin Cristo, es bueno
humana que con ritmo incansable, permanece en un recordar que toda mudanza, como toda migración,
movimiento, que constantemente corre en todas di­ debilita las ataduras tradicionales y predispone para
recciones. todo lo nuevo. Si en cambio es un buen creyente el
que se muda de domicilio, lo hará siempre acompa-
Dos grandes motores causan este movimiento:
nado de su testimonio cristiano, de su palabra opor­
a) La distancia hogar-trabajo. La distancia que cada tuna, de su Bíblia, de su conducta diferente, de su
hombre de la ciudad debe recorrer entre su fuente, o paz y de su amor por el prójimo. Y estas manifesta-
fuentes, de trabajo le obligan a mantenerse en movi­ ciones dei Espíritu de Dios no se pueden ocultar.
miento. Otro tanto sucede con todo producto nego- Dondequiera que estén se convierten en sal de la
ciable. Desde el punto de origen hasta e l lugar, o tierra y luz dei mundo.
lugares, de comercialización, debe recorrer largas e
intrincadas distancias. N L S Y0 ? k f,pgFsre 62e 9 2 k’ ChürCh W° rk th# CÍtV' Abín*don

64 65
Si el nuevo domicilio de este hombre está cerca Nos sentamos allí y dimos el mensaje a las mujeres
de una iglesia, no tardará en sumarse a ella y for­ que se habían reunido” (Hechos 16:12-13).
talecer su testimonio en la comunidad. En la ciudad viven las multitudes, los centenares,
Si no hay tal iglesia pero sí otra iglesia cristiana, miles y millones. Todos ellos deben oír el mensaje
buscará tener con ella comunión espiritual. Y si eso de Dios. Pero no es fácil reunir a esas multitudes
tampoco es posible buscará ganar, de entre sus ve- para predicarles, y cuando se logra una reunión gran­
cinos, personas a quienes anunciar el evangelio dei de, una reunión multitudinaria siempre es a un ele-
Senor. Es muy probable que así surja una reunion vadísimo precio, tanto en dinero como en organiza-
“casera”, una reunion de oración y estúdio bíblico ción. Con sólo pensar lo que cuesta el alquiler de un
en casa de familia. iY cuántas iglesias han nacido y cine, teatro o estádio, generalmente se descarta esos
actualmente nacen de esas reuniones “caseras”! lugares para la predicación.
Cuando Pablo llega a Filipos, no tiene recursos
La migración, tanto rurbanista como interurbana es
para reunir a la multitud. No puede alquilar un está­
pues un poderoso factor para la autoexpansion del
dio, teatro o cine. En cambio, va a un lugar donde
evangelio. determinado dia y a cierta hora Ia gente se reúne
La premisa esencial para tomar ventaja de estas sola. Y bien, allí predica el evangelio, allí hace el
migraciones es sin duda la madurez espiritual del cre- primer contacto, allí pone la piedra fundamental de
yente. Hoy por hoy, es todavia muy común ver que una nueva iglesia.
muchos buenos hijos de Dios viajan largas distancias Con el crecimiento de la ciudad también han cre-
para llegar a la iglesia hacia la cual se sienten atados. cido los lugares y las ocasiones en que grandes mul­
Con frecuencia, esos creyentes viven a pocos pasos titudes se reúnen sin que intervenga para ello ei
de la iglesia de su barrio. Hace falta una paciente esfuerzo dei pueblo de Dios. La iglesia urbana sólo
preparación, creciente madurez y una gran vision debe reconocer esos lugares y esos momentos para
misionera para comprender que es mejor usar esas apuntar hacia ellos la proclamación dei mensaje.
horas, que se invierte en el viaje, para fortalecer el Porque cuando la multitud se desconcentra, ese men­
testimonio de la iglesia local ya establecida en el saje es 11evado en todas las direcciones y a los lugares
barrio, o en su defecto ahondar el testimonio personal menos imaginados de la ciudad. Nuevos factores de
de manera de estar poniendo las bases para que en el autoexpansión entran en juego, y a favor dei pueblo
futuro una iglesia sea establecida allí. de Dios.
En un primer análisis, se destacan los siguientes
B. La concentración de multitudes lugares y momentos de concentración multitudinaria.
“Fuimos a Filipos, que es una colonia romana, y la 1. Estádio de fútbol
ciudad más importante de esa parte de Macedonia.
Un dia de descanso salimos fuera de la ciudad junto Cualquier encuentro futbolístico de mediana impor­
al rio, a un lugar donde se acostumbraba ir a orar. tância reúne fácilmente entre quince y treinta mil

66 67
personas. Los vendedores de café, helados, sandwi­ a) Las del trânsito que se mueve dentro de la ciu-
ches, golosinas, pizza, etc., saben aprovechar con muy dad.
buenas ganancias esas ocasiones. Los grandes comer­
b) Las del trânsito que se mueve de una ciudad a
ciantes incluso ven más allá. Ellos saben que una a otra.
multitud similar o mayor, invisible pero real, está
sentada ante las pantallas de televisión, siguiendo con A través de estos puntos, la iglesia urbana puede
gran expectativa las alternativas dei espectáculo. Los proyectar su acción evangelística a zonas más o m e­
comerciantes saben de esa multitud y la aprovechan. nos alejadas. Aprovechar al máximo estos puntos es
Intermitentemente le anuncian el santo evangelio de echar mano de una circunstancia feliz que rara vez
un buen cigarrillo, la felicidad celestial que da cierta se repite en la vida de las personas que allí se en-
marca de conac, y la sana doctrina que cada cual cuentran: tienen tiempo. Mientras dura el viaje, que­
practica si compra en tal o cual negocio. Mientras da invalidada la excusa más frecuencia dei hombre
tanto, a pocas cuadras, una iglesia evangélica realiza urbano: “No tengo tiempo”.
su culto lamentando la escasa asistencia y la ausên­ Naturalmente que la persona a punto de viajar ya
cia de personas nuevas a quienes anunciar el perdón ha hecho sus planes. Uno se perderá tras el diario,
de pecados, la salvation y la nueva vida en Cristo. otro querrá recuperar sueho perdido, otro irá con la
iHay algún precepto bíblico que impida mover mirada clavada en el infinito pensando cómo resolver
el horário dei culto de manera que se pueda llevar los multiples problemas que le esperan. La persona
un trozo de la palabra de Dios a esa multitud? i,No que viaja ha hecho sus planes, pero si el pueblo de
está esa multitud allí porque busca en la emotion algo Dios también hizo planes, sin duda podrá conquistar
que compense la rutina diaria? ^No tiene Cristo algo algo de ese tiempo libre dei viajero. Quizá el plan de
para esa gente? iPor qué el estádio tiene que ser nuestro viajero haya sido muy simple: nada más que
escenario exclusivo de Satanás? iN o hay allí una comprar una revista para leer durante el viaje. Aqui
puerta abierta para llevar el mensaje a una multitud está el punto clave para el pueblo de Dios. Porque
que de otra manera no podríamos reunir? Si supié- si el pueblo de Dios también hizo planes, es muy
ramos entregar un buen mensaje allí podemos estar posible que la revista comprada por el viajero haya
seguros de que correrá y se extenderá solo. sido una revista evangélica. Un ejemplar de litera­
tura con el mensaje de Dios. Si el pueblo de Dios
2. Estaciones terminales hizo planes podrá conquistar algo dei tiempo libre de
ese viajero. Por eso en sus planes tendrá que estar
Otros puntos de concentración multitudinaria son la instalación de un puesto de revistas y libros evan­
las estaciones terminales dei transporte automotor, gélicos en las grandes estaciones terminales.
ferroviário o aéreo. ^Podríamos predecir hasta dónde iria el mensaje
En general podemos dividir a las estaciones ter­ entregado en esos lugares? Además, icóm o llegó el
minales en dos clases: evangelio a Etiopía? í N o fue por medio de un hom-

68 69
bre que salió de viaje, y a su regreso vema leyendo Con millones de personas, la ciudad se comporta
la Palabra de Dios? <,Vemos cómo e l Espíritu Santo como esos ladrones que cayeron de improviso sobre
utilizo la ocasión dei viaje? ^Cómo primero puso un el desprevenido transeunte. Muchos de esos millones
ejemplar de las Escrituras en manos dei viajero. llegaron traídos por la urbanización, y entonces, para
iCómo después le envió un companero de viaje para algunos esta ciudad se convirtió en la anhelada tierra
que le explicara el plan de la salvación? prometida donde les fluye leche y miei, pero para
los más resultó ser un camino de Jericó atestado de
No hace falta reiterar la importância de puertos, ladrones que los sorprendió con sus golpes implaca-
mercados y centros religiosos como lugares de con- bles. [Guay dei que cayó herido en el camino sin que
centración multitudinaria y factores de autoexpansion. algún buen samaritano le haya tendido su mano, cu­
Recordemos sí que eran los lugares predilectos dei rado las heridas y asegurado su completa recupe-
gran apóstol y primer especialista en la evangeliza- ración!
ción urbana. Tampoco es éste el lugar para enu­
Por demasiado tiempo, nuestras iglesias vieron ai
merar todos los puntos y momentos que concentran herido pero, como el sacerdote y el levita, pasaron de
a las multitudes de la ciudad. Para ello habría que iargo.
hablar de cines, teatros, áreas peatonales, subterrâ­
^Acaso hemos estado demasiado ocupados en apren­
neos, balnearios, parques y logicamente la universi- der y ensenar las palabras dei evangelio como para
dad y las grandes fábricas. ir y hacer las obras dei evangelio tendiendo una mano
En cambio sí hace falta insistir en lo que dice San amiga al herido?
Mateo en su evangelio (Cap. 5:1): “Cuando Jesús vio
Es cierto, tenem os hogares para ancianos y ninos
toda la gente, subió al cerro y se sentó a llí... y Jesus y también tenemos buenas hermanas que juntan ropa
comenzó a enseíiarles así”. Como Jesús, también noso-
usada para mandaria a personas necesitadas dei inte­
tros debemos ver toda esa gente. Ese mar de gente rior. Además hay iglésias que ofreeen atención m é­
que la ciudad reúne en ciertos lugares y determinados
dica, psiquiátrica y asesoramiento legal. iPero, con
momntos. Y como Jesús debemos ensenarle, y no
todo esto, estamos realm ente curando las heridas dei
escondemos en nuestros templos. Siguiendo el ejem- maltrecho hombre urbano?
plo de Jesús debemos decir a la multitud que Dios
Después que Jesús anuncio en Nazaret el comienzo
ha trazado caminos hacia la felicidad que todos bus de su ministério, pasa a Capernaum y el primer dia
camos. Porque “felices los que reconocen su nece-
de descanso ensena las buenas nuevas y sana a los
sidad espiritual”. enfermos. Primero sana a un endemoniado, inmedia-
tamente después atiende a la suegra de Pedro y, ai
C. LAS HERIDAS DEL HOMBRE DE LA CIUDAD Ponerse- el sol, le traen una multitud de enfermos v
“Y le asaltaron unos ladrones que le robaron todo, poseídos. De manera que aqui, en el mismo comienzo
hasta la ropa; lo golpearon y se fueron dejándolo mé­ de su ministério, la proclamación y el servicio cris-
dio muerto” (Lucas 10:30). tiano van tomados de la mano.

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Alan Walker dice: es peor que cualquier otra cosa; la soledad m e deses­
pera”.
“ Dos grandes incidentes ocurrieron en la Ultim a Cena
en Jerusalén en vísperas de la crucifixión. En el pri-
Soledad siente la persona que acaba de llegar a la
mero Jesus to mó un pan y vino, símbolo de su próxim a ciudad; soledad siente el enfermo N. N. al que traje-
muerte, y los entregó a sus discípulos. Con este acto ron del interior para internarlo en el hospital. En el
instituyó la más solem ne y única cerem onia cristiana. hospital se lo conoce por “e l enfermo de la cama
En silencio los discípulos escuoharon sus palatoras: «H a- número tanto”. Soledad siente el jubilado con su
ced esto en m em ória de mí> (Luc. 22:19). escasa renta, su oscuro cuartucho y sus contados
“ En el segundo incidente Jesús tomó una toai ia y un amigos de la plaza; soledad siente aquella senorita que
lavamanos y cum pliendo la función de un siervo lavó
en un accidente perdió a sus familiares más queri­
los polvorieritos pies de sus hombres. Tam bién esio
les recom endó fuese repetido para siem pre por eílos.
dos (6). Este es un caso particular, cuando afortuna­
«Tam bién ustedes deben lavarse los pies unos a o tr o s .. . damente supieron aconsejarle que fuere a la “Casa
Ustedes hagan lo mismo que yo he h ech o»” (Juan 13: Bautista de Amistad”, allí la recibieron manos amigas
14-15) (5). y la rescataron dei abismo. Agradecida ella dijo: “Sa­
bia que no me equivocaba al venir aqui”.
Aqui nuevamente, como en el principio de su mi­ Necesitamos realmente de la dirección dei Espí-
nistério, Jesús pone la proclamation dei mensaje y ritu Santo para que toda persona herida por la so­
el servicio cristiano en una misma categoria. Son es­ ledad pueda ir con esa misma convicción a cualquier
tratégias correlativas. Como con las vias dei tren, iglesia evangélica. Necesitamos de la inspiración y
ambos rieles tienen que estar uno a la par dei otro de la creatividad dei Espíritu Santo para organizar
a lo largo de todo el trayecto. Separarlos es causar en la iglesia a un grupo de “buenos samaritanos” y
un desastre. adiestrarlos a brindar amistad y companía a tantas
Pastores, sacerdotes, psiquiatras, médicos y soció­ personas solitarias dei vecindario
logos están de acuerdo en diagnosticar la herida dei
hombre urbano y llamarla por su justo nombre: AN­ 2. Anonimato
GUSTIA. Esta angustia es causada por cinco factores
Esta característica dei hombre urbano tiene dos
propios de las grandes ciudades. aspectos:
1 Soledad
(i) Inmunológico: Harvey Cox afirma:
La gran muchedumbre de la ciudad es el lugar don­
“ Un escritor que adopta una actitud esencialm ente anti-
de las personas se sienten más desesperadamente urbana está negando sus pretensiones de grandeza, pues
solas. Recuerdo las palabras de un buen hermano al lo que queda g en e ra lm e rte sin d ecir por los que oritican
despedirse después dei culto: “Esto de volver a casa el anonim ato es que sin él la vida en una ciudad mo-

(5) W a lk e r, A lan, A Ringing Call to Mission, A bin g d o n P re ss , N ew (6) (T estim onio de la D ire c to ra S u p len te. S e tie m b re 1973, B uenos
Y o rk , N ash v ille, 1966 - pgs. 75. A ires. F ic h e ro dei au to r).

72 73
d erna no p odría ser humana, y que para muchas perso­ dera a esa persona como un ser anónimo, como un
nas el anonim ato representa un fenóm eno liberador más
dato que mejorará nuestro informe. Por eso necesita-
bien que peligroso. Para muchos es una posibilidad de
libertad en contraste con la ley y las normas convencio-
mos que en las iglesias urbanas trabaje, a la par
nales. El anonim ato ayuda al ser humano de la ciudad a dei secretario de la escuela dominical, un “secretario
preservar la dosis im prescindible de vida p rivada” (7). de rescate”, un hermano adiestrado para rescatar dei
anonimato a las personas que vienen por primera
(ii) Despersonalizante: Esta es la parte negativa. Es
vez al culto de la iglesia. Su misión será, con el apoyo
la parte que invita, que requiere, que espera una
de otros hermanos, establecer un contacto positivo,
decidida acción de la iglesia cristiana. Porque el ano­
amable, sincero con esa persona nueva. Un contacto
nimato y la despersonalización están estrechamente
que no se afane simplemente en asegurar la pre­
ligados. El hombre de la ciudad, en la multitud de la
sencia de tal persona en el próximo culto, sino que
ciudad pierde su identidad, se convierte en una no-
ofrezca gratuitamente todo el amor, companerismo
persona. La misión del pueblo de Dios es devolver ai
y ayuda que Cristo quiere brindar a través de su pue­
hombre urbano su identidad personal, tratar al hom- blo.
bre, sin prejuicios sobre su ropa, su barba o su vi-
vienda, como persona que es, originalmente creada 3. Indiferencia
a la imagen de Dios.
Actualmente estamos en peligro de hacer precisa­ El hombre de la ciudad se caracteriza por una fla­
mente lo contrario. Estamos organizados para anotar, grante indiferencia hacia su semejante.
contar y sumar, y obtener totales con el número de Tengo un amigo paralítico. A muy pocos dias de
personas que asisten a nuestros cultos. Y esto está haber nacido, una gravísima enfermedad afectó su
sistema nervioso. Hoy tiene cuarenta anos, de los
bien pues sólo los números dirán si tenemos ganancia
o pérdida. Pero al mismo tiempo estamos reduciendo cuales pasó veinte postrado en la cama y veinte atado
a una silla de ruedas. Es ciego, y sólo tiene dominio
a los presentes, tanto a los de siempre como a las
sobre una de sus manos.
visitas de primera vez, a números, a frias cifras, a
sumas desalmadas, cooperando en cierta manera con Mi amigo es creyente. Buenos hijos de Dios le ha-
blaron de Cristo, y desde muchos anos su oscuridad
el proceso de despersonalización.
Del mismo modo en que es adiestrado el secretario física es iluminada por la luz espiritual, la luz de
Cristo.
de la escuela dominical para hacer las anotaciones y
dar el informe de la asistencia deberían ser adiestra- Algunos anos atrás trabó amistad con una senorita
creyente, lisiada también, cuya situación sin embargo,
dos otros para entrar en contacto, persona a persona,
con los presentes, especialmente con los que vienen no es tan grave. Ella puede trabajar y defenderse por
sus propios medios para ganar el pan de cada dia.
por primera vez. Nuestra organización actual consi­
Ambos se sienten ligados por profundos lazos de
(7) Cox, H arv ey , The Secular C ity, M acm illan, N ew Y o rk , 1965 -
afecto.
Pg. 35. Eran miembros de una iglesia evangélica donde dos

74 75
o tres buenos hermanos se ocupaban de traerlos al problema que no se puede resolver en una “reunión
culto y regresarlos a su casa. Sin embargo, esto no de comisión” media hora antes dei culto.
duró mucho tiempo. En la actualidad ellos son miem- Lo primero que se requiere para hacer frente a
bros de otra iglesia y cuando pregunté por qué ha- estas situaciones es la atención dei pueblo de Dios.
bían pedido la transferencia, él contó lo siguiente: Una toma de conciencia y una firme decisión por
salirles al encuentro. Reconocer que aqui hay otra
"U n a vez fuim os a! c u l t o . .. El culto estuvo muy lindo y herida, otra necesidad dei hombre urbano, y por lo
con los herm anos nos sentimos muy bien. Cuando llegó
tanto otra puerta abierta para cumplir con el man­
el m om ento de volver a casa nos fuim os a la esquina.
Claro, ella (la amiga) en algunas ocasiones se las había
dato de Cristo: “De gracia recibisteis, dad de gracia”
a rreglado sola conmigo, pero ya no lo p o d ia hacer. (Mateo 10:8).
Entonces une de 'los hermanos, dueno d e un automóvil,
4. Inseguridad
se acercó y dijo: «Bueno, discúlpenm e, pero yo estoy
muy a p u r a d o ... y ya veo que se las arreglan solos. El hombre urbano es un hombre inseguro. Nunca
Bueno, j los felicito, y que Oios les bendiga!». Otro que está seguro de qué terribles noticias le puede traer
tam bién tiene automóvil apenas nos saludó. Y así, uno
el dia de manana. Nada ni nadie le garantiza éxito
a uno, se fueron yendo todos.
Al final nos quedam os los dos solos. Ella se fue a otra
en su constante lucha con la competência. Semana
esquina en busca d e un taxím etro, pero com o e ra un
tras semana se le anuncian nuevos descubrimientos
d ia en que el com bustible escaseaba mucho, fue en científicos, que pueden ser para bien, pero él sabe
vano su espera. Dado que e ra pleno invierno, hacía que pueden ser para mucho mal. Nadie le asegura que
mucho frio. Finalm ente otra herm ana que vive cerca nos al despertar no se encontrará con trascendentales
indicó una agencia de autos remises. D e lo contrario, câmbios en la política nacional e internacional. No
tod avia estábam os esperando alií. Eso si, nos salió caro puede asombrarnos que el hombre urbano lleve en su
el regreso, y jqué frio h ac ía esa noche!” (8).
interior una desesperante inseguridad.
La gran ciudad es el almácigo de este tipo de fla­ Aunque el temor por el trabajo y la salud son los
grante indiferencia. Miliares de personas viven an­ motivos más frecuentes de la inseguridad, hay áreas
gustiadas porque nadie pregunta por ellas. Nadie se muchísimo más profundas donde ésta impera.
interesa en los problemas ajenos. Todos buscan su Lo comprendí con mediana claridad después de
propia seguridad, sin preguntar por la dei semejante. entrevistarme con un buen hombre que había comen-
Cada uno vive su propia vida tratando de evitar todo zado a dar sus primeros pasos de la vida cristiana.
compromiso con las necesidades de los demás. Su hijito mayor, de nueve o diez anos, había mos­
No hay una respuesta fácil para situaciones como trado algunos problemas de garganta. El médico acon-
éstas. Ni hay programas preestablecidos que se pue- sejó una sencilla operación. Los padres estuvieron de
dan aplicar en todos los casos por igual. Hay aqui un acuerdo y, cuando menos lo esperaban, se vieron ante
el más doloroso drama de sus vidas. El nino no so-
(8) R e la to g ra b a d o y fich ad o e n fic h e ro d e i a u to r. 13-IX-73. portó e l efecto de las anestesia, y esto produjo en

76 77
contados minutos un paro cardíaco. Los médicos hi- D. EL NIVEL INTELECTUAL DEL PUEBLO
cieron cuanto estuvo a su alcance, pero todo fue en DE DIOS
vano. Aquel hijito, fuente de indescriptible alegria Anos atrás, cuando se hicieron los primeros tras-
para sus padres, era ahora el motivo de su mayor plantes de corazón, un buen hermano me preguntó
tristeza y desesperación. muy preocupado, cómo era posible semejante tran-
Me encontré a solas con el desdichado padre. Entre sacción, cuando cada corazón tiene sus propios peca­
lágrimas y sollozos me hizo estas dos preguntas: dos y cuando algunos corazones tienen a Cristo y
“iDónde está mi hijo ahora?” otros lo han rechazado siempre. i,Se puede entonces
Alguna vez volveré a ver a mi hijo?” — y esta era su gran preocupación— extirpar un
En ambas preguntas hay una temática sobre la cual corazón que tiene a Cristo y trasplantarlo a un cuerpo
el hombre urbano, y el hombre en general, está en cuvo corazón no lo tenía?
completa inseguridad: el futuro. La preocupación y consecuente consulta es sintoma
de una realidad que aún subsiste, sobre todo en zonas
iQué nos depara el futuro? ;Tendremos otra gue­ rurales, que en cambio está desapareciendo vertigi­
rra mundial? iN os invadirán seres extraterrestres? nosamente de las iglesias de la ciudad. Me refiero al
;,Cuándo y cómo será el fin dei mundo? iQué hay profundo desnivel intelectual entre el pastor y sus
más allá de la muerte? ^Existe o no una esperanza en feligreses.
el futuro? ^Habrá un reencuentro con los seres que­ Las congregaciones de la ciudad cuenta cada vez
ridos? con mayor número de profesionales y jóvenes que
El hombre urbano no vive expresando estas pre­ aspiran a estúdios universitários. Ya no es nada espe­
guntas. Ya hemos visto que es de naturaleza esencial- cial encontrar a creyentes con un nivel intelectual
m ente práctica. Por lo tanto, no es frecuente que marcadamente superior al de su pastor (9).
formule estas preguntas. Generalmente le interesan Ese nivel intelectual superior es una gran ventaja
más las soluciones necesarias para el dia en que vive. para la evangelización. Será más fácil preparar a esos
Pero en las circunstancias especiales de un drama creyentes para cumplir con muchos trabajos que has­
familiar, se ventila de pronto, y con tremenda inten- ta hace poco sólo parecían estar seguros en las manos
sidad, toda esta inseguridad respecto dei futuro. dei pastor. Este por su parte, quedará librado para
Como en el caso de la indiferencia, aqui también cumplir más cabalmente su tarea específica.
es imposible prescribir un programa que asegure Trueblood afirma que, según el Nuevo Testamen­
seguridad a quienes carecen de ella. No obstante, es to, realmente hay un sacerdocio pero que éste no está
necesario senalar que aqui hay una herida, oculta a reservado en forma exclusiva para personas ordena­
veces, manifiesta otras. Una herida que desafia la das, sino referido a todos los creyentes, a todos los
acción samaritana dei pueblo de Dios. Una herida que hijos de Dios.
da claros indicios dei tipo de proclamación evangé­
lica que necesitan millones de personas urbanas. (9) T ru eb lo o d , D. E lto n , Home Mission, nov. 1969 - p gs. 18-19.

78 79
En la frase “vosotros sois sacerdocio real”, el “vo- Es el lugar donde el hombre vive en soledad y an­
sotros” es enfaticamente plural. Por eso será impor­ gustia, pero donde también vive en plenitud y rea­
tante distinguir entre “pastor” y “ministro”. El tér­ lization. La ciudad es el lugar donde operan los mo­
mino “pastor” indica a una persona especializada, dernos medios de comunicación, donde se invierte el
llamada por Dios para promover el ministério de mayor esfuerzo tecnológico para elevar la prosperi-
otros. En cambio “ministro” es referido a todos los dad, el confort y la seguridad del hombre.
creyentes, cualesquiera sean sus dones y médios de Los medios de comunicación son característica
vida. El ministro es el creyente, el miembro de la esencial de la ciudad. Sin ellos, la ciudad pierde su
iglesia. característica particular de centro urbano. Porque un
Atendiendo a su función específica, el pastor urbano centro urbano no es simplemente un territorio den­
tendrá muy en cuenta el tipo de contactos que sus samente poblado. Un balneario también puede estar
feligreses tienen en la mayor parte del dia. Esos con­ densamente poblado y, sin embargo, no por eso es
tactos son de naturaleza personal. En zonas rurales una zona urbana. Para que la zona densamente po-
el hombre está en frecuente contacto con la natura­ blada sea un centro urbano necesita de la red de
leza, pero en la ciudad sus contactos más frecuentes comunicaciones que lo une a las zonas suburbanas y
son de tipo interpersonal. al interior. Los principales hilos de esta red son los
Esto requiere que el creyente debe ser adiestrado diários, los periódicos, la radio y la television (ll). Y
con mucho cuidado para que pueda tomar ventaja de junto a éstos que conforman la lista tradicional de
esa realidad y pueda convertir cada contacto en un medios de comunicación masiva hay que senalar ade-
testimonio eficaz de la obra, dei amor y de la salva- más al teléfono y al correo. Así enumerados, pueden
ción de Cristo. ser clasificados en tres grupos bien definidos. El ele­
La gran ventaja de adiestrar a los creyentes en su mento diferencial estará dado por el grado de con­
función de ministros es que el mensaje pronunciado tacto personal que se puede esperar de cada grupo.
por sus labios, el testimonio que ellos dicen en su
ambiente, suena mucho más natural, convincente y 1. Clasificación de los medios de comunicación
autêntico que cuando proviene de un pastor o sacer­ masiva
dote (10). La tarea de éste, insustituible por cierto, es
entonces la de equipar a los creyentes para ser fieles a) Medios de comunicación impersonal
ministros. La imprenta es un medio de comunicación eminen­
tem ente impersonal. Ella lleva un mismo mensaje a
E. LAS COMUNICACIONES millares de personas, sin que éstas tengan el más
La ciudad es el lugar de los grandes contrastes. mínimo contacto ni unas con otras, ni con el mensa-

(11) W in te r, G., Th e Suburban C aptivity o f the Church, N ew Y o rk ,


(10) M cG avran, D., Understanding Church G row th, E e rd m a n s, G ran d T h e M acm illan C om pany, 1962 - p g . 18.
R ap id s, M ichigan, 1970 - pg. 286.

80 81
jero. La posibilidad de responder al mensajero es mensajero. Sin embargo, esto no es todavia un con­
remota. tacto personal. Ni la radio ni la television permiten
La tecnologia moderna ha dotado a la imprenta de establecer un diálogo entre mensajero y auditorio.
recursos que le permiten penetrar incluso a zonas tan Sólo e l cine constituye una problemática aparte por­
recônditas como es el inconsciente. Esas son zonas don­ que es susceptible del cinedebate.
de la persona como indivíduo está inerme. ^0 acaso Lo más positivo de estos medios de comunica­
tiene algún arma, alguna especie de escudo para de- ción está en su virtud de llegar con un mismo men­
fenderse de la impresión que consciente o inconscien­ saje a millones de personas. Sobre todo permiten
tem ente le causan los grandes afiches murales colo­ llegar con ese mensaje a los más alejados rincones
cados en miles de muros en la ciudad? de la ciudad; las barreras de inaccesibilidad que el
Ya sea que la evangelización use estos alcances hombre urbano construye en torno suyo con los mo­
de la imprenta, o que la use dei modo tradicional, dernos recursos de la electromecánica, no son impe­
es decir, por medio de la simple hoja impresa, para dimentos para estos medios.
lograr un contacto personal entre emisor y receptor En ello también se manifiesta la gran misericórdia
siempre debe echar mano de algún recurso especial. de Dios, pues al tiempo que la humanidad transfor-
Alguna invitación, oferta o cupón. Algún apêndice maba a las ciudades en metropolis, y a éstas en me­
que incite al lector a ponerse en contacto con el men­ galopolis, Dios ponía en sus manos los secretos de
sajero. Esto significa que todo material, sea un libro la radiofonia. As! garantizaba que el evangelio siem­
o una simple hoja impresa, que tenga un propósito pre tuviera una puerta de acceso al corazón de los
evangelístico, debe estar provisto de algún aditamen­ hombres.
to que permita al lector ponerse rápida y economica­
m ente en contacto con el mensajero. Muy pocas per­ c) Medios de comunicación interpersonal
sonas, aunque las hay, se han convertido por la sim­ El teléfono y el correo difieren de los anteriores
ple lectura de la hoja impresa. En la mayoria de los medios de comunicación. En la imprenta, la radio y
casos, ésta ha actuado como un puente hacia el la television, el mensaje tiene una sola alternativa:
contacto entre dos personas. Una vez establecido correr del mensajero al auditorio. En cambio, en el
ese contacto entre el evangelista y el lector, si po­ caso del teléfono y del correo puede haber además
demos, y debemos, esperar el nacimiento de una de una “ida”, una “vuelta”. Son medios de comuni­
nueva vida. cación que permiten el diálogo, y un diálogo por cier-
b) Medios de comunicación cuasipersonal to muy positivo y muy codiciado por el hombre
urbano. Se trata de un diálogo que no afecta su in-
En la radio, la television y el cine el contacto entre timidad.
mensajero y auditorio es de calidad más personal. En Por ejemplo: una persona deseosa de conocer el
el caso de la radio el auditorio escucha la voz, en el mensaje de Dios, pero con temor de ser identificada
de la television y el cine vé además la imagen del en su inquietud, llama por teléfono a una iglesia,

82 83
pregunta e l horário dei culto para asistir luego en Pablo, el pionero de la evangelization urbana, hizo
perfecto anonimato. También puede darse el caso tan frecuente uso dei correo, tal como funcionaba en
de alguien que pregunta, como me pasó tiempo atrás, sus dias, que la mitad de todo el Nuevo Testamento
qué pasajes bíblicos podia leer a un matrimonio que consta de cartas enviadas por él a los creyentes,
estaba al borde de la separación. Por mi parte, pude usando e l correo.
contestar la pregunta, exponer claramente el men­ Llega un momento en la historia de la humanidad
saje de Dios, darle los consejos que necesitaba y en cuando el pueblo de Dios está a punto de expirar
toda esta transacción la persona interesada conservo en la urdimbre de negociados tejidos por los jerarcas
algo que le era muy caro, su intimidad. de la iglesia. Nuevamente el Espíritu Santo recurre
Tanto e l teléfono como el correo son medios de a medio de comunicación masiva. Ahora pone en ma­
comunicación masiva que no violan ese derecho tan nos de buenos cristianos el invento de la imprenta,
caro dei hombre. y ése ya es un medio masivo moderno, y su primer
No hay lugar aqui para profundizar más en esta mensaje fue precisamente la Santa Biblia en forma
aproximación a una teoria de las comunicaciones impresa.
urbanas. Lo que si hay que reiterar es que, si el
pueblo de Dios rechaza estos recursos, ya sea porque 2. Experiências varias con medios de comunicación
algunos de ellos son de costo elevado, o porque masiva
todos requieren un alto grado de creatividad, recha­
za uno de los más importantes factores en la estra­ El ceio evangelístico de muchos hijos de Dios ha
tégia evangelística para la ciudad. Además son uno llevado a una prolífera creatividad en cuanto al uso
de los medios más frecuentemente usados por el de todos estos medios. Veamos, a modo de ilustra-
Espíritu Santo en la extensión dei reino de Dios. ción solamente, algunos ministérios realizados con
Cuatro mil anos atrás El ya usaba los medios ellos. • l"*!
de comunicación masiva. Todavia no había llegado el
momento de poner en manos dei hombre la radio y a) La imprenta
la televisión, ni aún la imprenta, pero si la escritura. En el Congreso Mundial de Evangelización, reali­
“Y Moisés escribió todas las palabras. y tomó el zado en Berlin en 1966, se dijo:
libro dei pacto y lo leyó a oídos dei pueblo” (Exodo
"El potencial de la evangelización p e rlo d ís tlc a .. . debie-
24:4;7).
ra ser un desafio a todos los cristianos que piensan. Si
Para convencerse de que ése haya sido un autên­ un grupo de cristianos patrocinara regularm ente una co-
tico medio de comunicación masiva basta con buscar lumna en un periódico de circulación nacional, llegarían
y averiguar el número de los que oyeron ese dia el a millones de lectores y se em b arcarían en una aventura
mensaje de Dios. O con preguntar a la historia el espiritual que bien p o d r ía .. . liberar nuevas bendiciones
número de los que lo oyeron desde entonces hasta en las iglesias o grupos participantes. Cuanto más gran­
hoy. de ei espacio mejor. En Inglaterra por ejem plo, se com ­

84 85
praria una página entera por 700 libras en un periódico Alan Walker cuenta de un programa de television
que tiene tres millones y medio d e lectores” (12) en Sydney, Australia:
En este sentido la Junta de Evangelización de la “ El m ayor program a televisivo cristiano de Australia se
Convención Bautista Argentina realizo en 1972 un llamó “Yo desafio al ministro” y sóio fue interrum pido
interesante experimento usando literatura evangélica. después de siete anos de puesta en el aire.
“El Mundo Bautista”, publicación trimestral de la “ El formato de “Y o desafio al ministro” es muy simple.
Y a sea en un estúdio o al aire libre se reúne una
Alianza Bautista Mundial, dice del operativo:
audiência. Al tiem po q u e las câm aras com ienzan su tarea,
"Los medios de com unicación masiva contribuyen signi­ hago una introducción d e dos o tres minutos con el pro­
ficativam ente a ia form ación de congregaciones cristianas pósito de pro vo car p re g u n ta s ...
en la Argentina” . “ Luego el ir y venir d e preguntas y respuestas continua
“1Ei contacto inicial se hace por lo general, ofreciendo a lo largo de veinticinco minutos. En ese tiem po, se
una porción de literatura sin ningún cargo. Una vez esta- posibilitan doce o quince preguntas. Al final, hay nue-
blecido el contacto se cultiva por medio de cursos b íb li­ vam ente un resumen, resultado de! desafio.
cos por correspondência. Después que el alum no ter­ “ Nunca he conocido los térm inos d e las preguntas. En
mina ei curso inicial “V id a Abundante” (basado en el parte, la sesión apela por su elem ento de sorpresa. Hay
Evangelio de San Juan) se ofrece un segundo curso y expectativa en cuarrto a si se va a dar o no una respues-
la iglesia local asum e ya la responsabilidad” . ta. En lo posible, las preguntas son breves. Su duración
“ Estamos recibiendo cada vez más informes de personas prom edio es de un m in u to ...
que son bautizadas y anadidas a las iglesias a través de “Sin duda las sesiones más efectivas fueron las que se
este m e d i o . . . ” . realizaron a! aire libre. Se ha tenido sesiones en mue-
“ En plan de prueba se coiocaron anúncios en los perió­ lles, en tallenes, en fábricas, escuelas y universidades.
dicos. Los bautistas vieron que el resultado fue positivo. C ada verano “Yo desafio al m inistro” tiene en la tarde
Con la com pra de dos libros de una determ inada lista, de algún dom ingo un program a desde el centro de uno
se ofrecían ejem plares gratis del Nuevo Testam ento. El de los balnearios d e Sydney con su abundante sol y sus
libro que más se vendió fue “Victoria Sobre las Preocu- banistas.
paciones” (13).
“Se aceptan preguntas d e todo tipo. Con C risto como
Senor de toda la vida, no se prohibe ninguna pregunta.
Experiências como éstas deberían ser realizadas
En térm inos generales, éstas se dividen en tres categ o ­
con cierta regularidad ya que sus resultados permiten rias. Hay preguntas doctrinales y bíblicas, problem as
elaborar planes concretos de acción. personates, preguntas con tem as sociales, nacionales e
internacionales.
b) La radio y la television “ Lógicamentfcr el tem a determ ina el tenor de muchas p re ­
guntas. Luego de una fatal tragédia con tiburones en
(i) "Yo desafio al Ministro" uno de nuestros balnearios vino la pregunta: “í P o r qué
hace Dios los tiburones?” . En fábricas y talleres las pre­
(12) C o n g rcso M un d ial de E vangelización, 1966, B erlin . W orld W ide
P u b lic a tio n , M in n eso ta, U.S.A. - ng, 853, T. II. guntas más frecuentes son sobre la paz y la guerra, mos­
(13) El M undo B a u tis ta , Jul.-A g.-Set. 1973 ■ pg. 8. trando el verdadero estupor de la clase obrera sobre

86 87
el fracaso de la Iglesia en lo que a cuestiones interna- dentro de los limites de la zona senalada. El fin es
cionales respecta. establecer el tipo de gente, su oficio, nivel social, pre­
“E l requisito principal para este tipo de program a es la ferencia en cuanto a los medios masivos, necesidades
franqueza. N inguna audiência reacciona mal si la res-
específicas.
puesta “no sé ” es d ad a con toda honestidad.
“ Con m ucha facilidad surge la controvérsia. El locutor Medios masivos
logicam ente no puede dom inar los tem as que se escogen
com o cuando d eb e pronunciar un s e r m ó n ... 'En conse- Basándose en los resultados de la encuesta, se pro-
cuencia los siete anos han sido marcados por muchas yecta sobre la zona, una propaganda especial me­
y agudas controvérsias q u e han Ilegado hasta la prensa. diante el uso de todos los medios masivos disponibles.
Pero esto sólo produjo ganancias, en virtud de ser esti­ El propósito es despertar el interés y establecer con­
m ulado el interés dei público” (14).
tacto con la gente dei lugar, e inscribirlas en un cur-
(ii) "Tiro al Blanco" sillo bíblico por correspondência.

En algunas dudades de América Latina, las igle- Poner bases para una nueva congregación
sias bautistas están experimentando con un operativo Con el grupo de personas que se haya interesado
de evangelización que combina el uso de los medios en el curso bíblico, se trata de profundizar con otras
masivos, para apuntarios sobre un área geográfica- actividades, de manera de estar poniendo las bases
m ente bien delimitada, a fin de abrir en ella una de una nueva congregación.
obra nueva. El operativo fue ideado por Alan Comp­
ton y en la mayoría de las ciudades donde se ha c) El correo
realizado ha tenido resultados satisfactorios y alen-
tadores. Básicamente consiste en lo siguiente: Un pastor de la ciudad de La Plata, relata lo que
hizo con una cantidad de evangelios recibidos en
Selección de una zona donde no hay obra bautista cierta ocasión.
Se escoge una zona urbana donde aún no hay obra "S e me ocurrió enviarlos a los fam iliares d e duelo más
bautista para concentrar en ella todos los esfuerzos próximos, tom ando sus direcciones de los avisos fúne­
bres que aparecen en los diários, d onde tam bién se da
dei operativo. Desde el principio está vigente el pro
el nomfore de los deudos y la dirección d e la casa
pósito de abrir las puertas que permitan establecer mortuoria. Estos envios saltan las barreras de los por-
en el futuro una obra con actividades regulares. teros eléctricos y de las largas distancias, y Megan a los
hogares en la mayor intim idad” . . .
Encuesta “ ...P r o s e g u í con este trabajo m ejorándolo al agregar
al evangelio enviando una carta circu lar muy fam iliar,
El trabajo previo consiste en realizar una encuesta
incluyendo adem ás algún tratado adecuado a la situación
en que se encuentra el destinatário. D e esta m anera ya
(14) W a lk e r, A lan , A Ringing Call to Mission, A b in g d o n P re ss,
N ash v ille, 1966 - p g . 103-105. he enviado más de diez mil evangelios y cinco mil

88 89
tratados. Entre las cartas recibidas se destaca una de para estar siempre alguien atendiendo las llamadas.
la Acción Católica felicitándom e por esa labor. Supimos Y desde el dia de inaugurarse este ministério hubo
de una fam ilia que hizo circu lar la carta y el evangelio llamadas pidiendo oraciones por los motivos más di­
entre todos sus miembros. Se trataba de una fam ilia
num erosa” ( * 5).
versos.
Tanto la conversación como la plegaria eran gra-
d) El teléfono badas. Si el interesado estaba de acuerdo, se anota-
ban otros datos suyos. Basándose en esos datos la
Hablar por teléfono en la evangelización es co- iglesia pudo ampliar en gran manera su ayuda eficaz
menzar una lista de ministérios que va creciendo a a muchas personas con autênticas necesidades espi-
medida que corre el tiempo. En todas partes dei mun­ rituales (16).
do surgen nuevas ideas.
(ii) El censo telefónico
(i) La oración telefónica No es éste el lugar para indicar en detalle el pro-
Esta forma de trabajo comenzó en el escritorio de cedimiento de este tipo de trabajo, sino indicar sim-
un pastor. Un buen dia, ocupado en sus estúdios, plemente la posibilidad de hacer un censo o encuesta
suena el teléfono. Era un conocido que le comparte religiosa sin necesidad de las cuarenta o cien perso­
un problema. Al terminar pide: “Por favor, ore por nas que generalmente se necesitan para hacer la vi-
ml”. Sin pensarlo mucho, el pastor pregunta: sitación en un censo tradicional. El teléfono permite
hacer un trabajo similar y con un número mucho
“iPor teléfono?”
menor de personas. Además hay una ventaja con el
“Sí, por favor”, fue la respuesta decidida de la otra uso dei teléfono. En las grandes ciudades, la gente
punta. Por primera vez el pastor hizo una oración via desconfia de todo indivíduo que golpea a la puerta
telefono. de la casa. En consecuencia, es muchas veces muy
El mismo cuenta que a lo largo de ese dia hubo reticente en dar la información requerida. Al pedir
otras llamadas que también pedían su oración. In­ la información por teléfono, el censado puede des­
distintamente les respondia ofreciéndose a orar de cartar casi por completo la sospecha de que el censor
ininediato y por teléfono. Sin duda, fue una expe- sea un delincuente que en cualquier momento inten
riencia nueva y una gran bendición. tará forzar la entrada de la casa para aduenarse de
De la experiencia nació una idea; crear todo un la propiedad ajena.
ministério de oración usando el teléfono. El proyecto La Escuela Evangelística para Laicos (TEA) ofrece
fue aprobado por la iglesia. Se hizo propaganda en tres formas diferentes de hacer eficazmente este tipo
los diários y otros medios de difusión. Se anuncio de encuesta (17).
un horário determinado. Se instalo un teléfono para
este propósito específico. Se crearon varios turnos (16) F u lle r, M alcolm , W e Use th e Telephone to expand our M in istry,
C h u rc h A d m in istra tio n , M ay 1967 - pg. 40-41.
(17) Manual de Preparación para la Escuela Evangelfstica de Laicos -
(15) El E x p o sito r B a u tista , e n e ro 1973, pg. 6. C asa B a u tis ta de P u b licacio n es, 1972 - pgs. 34-43.

90 91
(iii) El auxilio telefónico (iv) El "Operativo Guia"

Ya hice m ention de este servicio. Se trata de una El “Operativo Guia” es un trabajo que combina
oficina telefónica que la Misión Central Metodista ha tres medios de comunicación masiva: el teléfono, el
instalado en Sydney, Australia. En eUa trabajan vá­ correo, y la imprenta. Básicamente consiste en tomar
rios grupos de operários que en sucesivos turnos de la guia telefónica una cantidad de números con el
atienden las veinticuatro horas dei dia para responder nombre de sus respectivos titulares y su dirección
a cuanto pedido de auxilio le formulen los habitantes para luego enviarles durante varios meses literatura
de la gran ciudad. Los pedidos provienen desde aquel evangélica. El paso siguiente es hablarles por telé­
que requiere urgente consejo para evitar un suicidio, fono para preguntar si recibieron los envios y anun-
hasta el nino que llama porque sus padres han sa- ciarles una próxima visita, que puede ser realizada
lido y él se siente solo y temeroso. con motivo de alguna fecha especial, como ser navi-
dad, primavera, etc., con el fin de hacerles entrega
Si el pedido puede ser atendido y suplida la ne-
de un obséquio. Este es preferentem ente un ejemplar
cesidad por telefono, se hace de esa manera. Para los dei Nuevo Testamento. Sin embargo, puede ser una
casos que requieren una intervention personal existe literatura diferente, siempre y cuando lleve un claro
un grupo de voluntários adecuadamente adiestrados mensaje evangélico al hogar que se visita.
que están listos para entrevistarse inmediatamente
con el petitionante. Cuando la necesidad está más Las personas que fueron visitadas mediante este
allá de las posibilidades de la pareja de voluntários, operativo se mostraron sumamente deseosas y agra­
la persona en cuestión es encaminada hacia un plan­ decidas por recibir el libro anunciado.
tei de profesionales, voluntários también, que le brin­ Naturalmente, un esfuerzo de esta índole debe ser
dará la necesaria atención, sea médica, psiquiátrica, seguido por otro plan cuyo propósito será descubrir
económica, pastoral, etc. y cultivar las personas que están abiertas al mensaje
de Cristo. De otra manera el operativo resultará poco
Un minuto después de haber sido inaugurado este
servicio, en marzo 1963, sonó el primer llamado. Des­ fructífero (19).
de entonces, el teléfono práeticamente no ha dejado 3. Advertências úti les en el uso de los medios
de llamar. de comunicación masiva
Por encima de todo el auxilio, ayuda y servicio Los medios de comunicación masiva pueden ser un
cristiano que los voluntários comprometidos con este instrumento milagroso para la conversión de una
servicio pueden brindar a la ciudad con sus múltiples persona.
necesidades, les guia esta suprema premisa: ganar las
personas para Cristo (1S). Durante la “Campana de las Américas”, conocí a
una joven pareja. Llegaron a la iglesia precisamente
(18) W a lk e r, A lan , As Close as the Telephone, A b in g d o n P re ss ,
N ash v ille an d N ew Y ork, 19067 - 159 pp. (19) K ratzig , G., El Expositor Bautista, d ic ie m b re 1972, pg. 5.

92 93
cuando ésta realizaba una reunión de evangelización. sólo en casos muy especiales y excepcionales. Ni si-
Atentamente escucharon el mensaje y al terminar el quiera sirven para llenar un templo y es erróneo com­
culto respondieron a la invitación dei predicador parar la cifra de dinero gastado con el número de
entregando sus vidas a Cristo. conversiones y la asistencia a la réunion.
Después supe el motivo que los había traído. Ha- c) Experimentador»
bían encontrado una invitación en la calle, y decidido
averiguar de qué se trataba. Para ellos, todo resultó El uso de los medios de comunicación masiva re­
en el comienzo de una nueva vida. quière una actitud de experimentación. Ya se ha com-
Si bien este es un testimonio muy alentador, per- probado que el programa que tiene éxito en una
tenece a esas bendiciones que son realmente excep- ciudad puede fracasar en otra. Algún medio específico
cionales. No todos los dias viene gente a la iglesia puede tener buenos resultados en una zona y frutos
porque encontró una invitación en la calle, ni todos totalmente diferentes en otra. No hay programas que
los dias se convierten personas por escuchar un men­ garanticen el éxito en todos los lugares por igual. Por
saje radial o por ver un programa en la televisión. eso, la actitud de la experimentación es imprescin-
Por eso, es necesario tener presentes las advertências dible. Ella nos permite descubrir lo que mejor se
fundamentales para el uso de los medios de comu- presta a nuestros propósitos, nos autoriza a desechar
nicación masiva. lo demás.
a) Suplemento, no sustituto
Existe el grave peligro de querer ver en estos
medios un sustituto de la obra personal. Pero LA
OBRA PERSONAL NO TIENE SUSTITUTO. Los
medios masivos son una especie de suplemento que
prepara el terreno para la obra personal. Ellos des-
piertan el interés, indican al interesado adónde diri-
girse para satisfacer su inquietud espiritual, tienden
el puente para un contacto persona a persona. Son
un puente. No el camino.
b) Comunicación, no conversión
El propósito de los medios de comunicación es co­
municar. Sirven para anunciar la existencia de un
mensaje, la realización de reuniones especiales. la
oferta dei Nuevo Testamento, la urgente necesidad
de volver a Dios, etc. Pero no producen conversión, o

94 95
CAPITULO QUINTO

tESTRATIGIAS O ESTRUCTURAS?
La pregunta ineludible que se impone a conse-
cuencia de reflexionar sobre los obstáculos y las ven-
tajas que la evangelización encuentra en la ciudad,
dice: i,Es todo esto una simple cuestión de estratégias,
o hay en el fondo un problema de estructuras?
La elocuencia de las estadísticas, la naturaleza ex­
traordinariamente compleja de la ciudad como campo
misionero, y las innegables debilidades de las iglesias
establecidas, suscitan esta inquietud que quiere saber
si sólo se necesitan nuevas estratégias, o si hay que
construir primero nuevas estructuras.
iCuál es la relación entre estratégias y estructuras?
<;En qué medida aquéllas son un reflejo de éstas? Y
ante la clamorosa necesidad de nuevos enfoques para
la evangelización, i,cuál es la zona de prioridad, las
estratégias o las estructuras?
En busca de respuestas que satisfagan estas cues-
tiones hagamos primero un ligero análisis de las es­
tructuras actuales.

I. ESTRUCTURAS ACTUALES
Las estructuras sobre las que está montada la ma-
yor parte de la obra evangélica no son fruto de la
casualidad. Fueron tomando sus formas actuales en
respuesta a necesidades y objetivos específicos. Ade-

97
más son estructuras que responden a modelos que En él todo era diferente. Desde el diseno edilicio
encontramos desde muy temprano en la historia dei hasta el programa del culto, todo era distinto. Fue
pueblo de Dios. construído en un lugar fijo e inamovible, que se man-
A . El modelo de nuestras estructuras tiene desde entonces a través de los siglos hasta
nuestros dias. Su material de construction es sólo uno
Dos son los modelos de estructura eclesiástica que de los impedimentos insuperables para un eventual
nos presenta la historia del pueblo de Dios. traslado. En consecuencia, el mismo lugar sobre el
cual fue edificado ha adquirido un halo de santidad.
1. El tabernáculo
EI culto en este templo supuso el establecimiento
El tabernáculo como centro de adoración estaba de un saeerdocio y el saeerdocio pronto apuntó a un
disenado en vista de las necesidades especiales dei propósito nuevo e inusitado: perpetuar el culto, la
éxodo. Debía servir al pueblo como lugar de adora­ tradition y el ministério a los temerosos de Dios,
ción en tanto durase la migración por el desierto. desafiando los cambios que obligatoriamente la his­
Su característica de “plegable” o “portátil” habla a toria trae consigo (20).
las claras de un propósito bien definido: adaptarse a Si el propósito del tabernáculo era adaptarse a
las diferentes situaciones de la peregrinación, para los cambios para garantizar el contacto del pueblo
garantizar el contacto regular del pueblo con su Dios. con su Dios, el objetivo del templo cristalizo en un
Era una estructura idónea para haeer frente a los desafio a esos cambios a fin de garantizar la conti-
muchos câmbios que supone una migración como fue nuidad de la tradition.
el éxodo.
Nuestras estructuras, por su parte, se identifican
Cualquiera fuera la situation del pueblo en su mar­
más con el modelo del templo que con el del taber­
cha, el tabernáculo permitia el contacto con Dios. No
náculo. Por medio de nuestros templos, pastores y
importaba que estuviesen marchando por las arenas
cultos, más o menos semejantes en todas partes dei
del Sinai, guardando el necesario reposo, o luchando
mundo, distinguimos un objetivo innegable: mante-
fieramente contra los enemigos que le salian al paso.
ner las viejas tradiciones, los tabúes, el horário de
El tabernáculo siempre permitia establecer un con­
las reuniones, las celebraciones especiales, algunas
tacto positivo y real entre aquellos hombres y Jehová
costumbres, muchas melodias, etc. En una palabra,
de los Ejércitos.
asegurar la continuidad, evitar las innovaciones, desa­
Vemos en el tabernáculo un modelo de estructura
fiar a los cambios.
práctica, adaptable e idónea para superar los cambios
más inesperados. Fieles a ese objetivo hemos desarrollado persisten­
tes prejuicios contra todo cuanto tenga visos de nue­
2. El templo vo. Con demasiada frecuencia, nos aferramos a las
El templo, como estructura eclesiástica, surge un
(20) D o lan R ex, Th e Big Change, T h e W e s tm in s te r P re s s , P h ila d e l­
poco más tarde en la historia del pueblo de Dios. p h ia , P e n n , 1967 - Pg. 28.

98 99
experiencias del pasado. Consciente o inconsciente­ en el alimento. Mientras permanece en el salero no
mente, veneramos ese pasado. A menudo tratamos puede cumplir su función.
de reeditarlo. Hemos desarrollado estructuras cuyo
Afirma Findley Edge: “Alguien ha dicho que nues­
objetivo de fondo es la preservación dei pasado y no
tras iglesias dei presente están construídas básica-
la proclamación dei evangelio en el presente.
mente sobre estructuras «venguistas» y que no tene­
B. La metodologia de nuestras estructuras mos una expresión adecuada de estructuras «idistas»
(estructuras cuyo imperativo básico sea «Id»), para
Para dar un nombre a la metodologia que rige a alcanzar a los de afuera. Y cuando salimos y los alcan-
nuestros programas, tenemos que inventar una pala- zamos siempre es con el propósito de que luego
bra. “Venguista” quizá seria la más adecuada. Todos vengan. Nuestro propósito debería ser servirles don­
nuestros programas procuran que la gente venga. de están”. “Venir a la iglesia no es un fin en si mismo
Que la gente venga a la iglesia, que los vecinos (exceptuando a la adoración); el fin de venir debe
vengan al culto, que los inconversos vengan a Cristo, ser ir. A menos que vayamos, nuestro venir habrá
que los her manos vengan a la asamblea y que tam- sido en vano” (21).
bién vengan al picnic. Aun nuestros más atrevidos A tales estructuras han surgido correspondientes
programas tienen un propósito, a veces bien disimu- consecuencias. ;,Cuáles son las más destacadas?
lado, de hacer venir a un grupo creciente de per­
sonas. Tendemos a medir el éxito y el crecimiento, C. Las consecuencias de nuestras estructuras
no por el número de personas que reciben un testi- La más inmediata consecuencia de estas estructu­
monio personal o que aceptan a Cristo, sino por el ras es la institucionalización. Otros movimientos re­
número de asistentes que vinieron a la iglesia. ligiosos ya han tenido la amarga experiencia de este
Es cierto que Jesús dijo, “Venid a mí”, pero tam- proceso, cuyos pasos son:
bién es cierto que antes El fue hacia ellos. Es cierto
que, en la parábola, Jesús habla de un rey que envia 1. Métodos inamovibles
a sus siervos y les dice: “Llamad a las bodas a cuan- Originalmente los métodos de trabajo surgieron
tos halléis” (Mateo 22:9b), pero antes les había dicho: como respuesta a necesidades específicas en lugares
“Id a las salidas de los caminos” (Mateo 22:9a). determinados. El correr dei tiempo llevó a los cre-
Es innegable que hemos desarrollado una metodo­ yentes a enfrentar nuevas necesidades y en lugares
logia “venguista”. Hemos tergiversado los propósitos diferentes. Era de esperar entonces que también sur-
esenciales. gieran métodos diferentes. Métodos que respondieran
Jesús dijo: “Vosotros sois la sal” y sabido es que positivamente a las condiciones específicas de cada
la sal sólo actúa cuando se esparce, sólo arde cuando lugar y de cada momento. Sin embargo, sucedió todo
cae en la herida, sólo conserva cuando se pone en
contacto con el producto, sólo sazona cuando penetra (21) E dge, F in d ley , Getting Out, into th e W orld? C h u rc h A d m in is­
tr a tio n , M ay 1967 - pgs. 16-21.

100 101
lo contrario. Al tiempo que las necesidades fueron tras preocupaciones y esfuerzos ya no se dirigen a
cambiando, los métodos de trabajo fueron persistien- resolver los detalles de una evangelización dinâmica
do hasta cristalizar como fines en si. Ya no vemos y eficaz, sino a implementar organizaciones capaces
en ellos las herramientas para construir un edificio. de perpetuar la vida de la institución.
Nos parece que ellos son el edificio y que nuestro Por este motivo son sobradas las razones para
deber es mantenerlo a toda costa. Ya no los aplica­ detener la marcha y hacer un análisis crítico de nues-
mos en función de condiciones específicas sino en tros recursos, inversiones y objetivos comenzando una
función de una perniciosa autoconservación. A guisa búsqueda honesta y diligente que canalice nuestro
de ejemplo digamos solamente que muchas veces nos trabajo a expresiones realmente acordes con el tiempo
parece un sacrilégio tan grande cambiar algún aspec­ actual y la realidad de la vida urbana.
to de la Escuela Dominical como arrancar una hoja
de la Biblia para no tener que ensenar su contenido. II. ESTRUCTURAS FUTURAS
O insistimos en que e l culto matutino es breve y
para creyentes, mientras que el vespertino es de evan- En busca de nuevas estructuras podemos destacar
glización, aunque al matutino vengan más personas las más divergentes tendencias:
nuevas. A . Conservadora
El paso inmediato, errado también, no se hace es­
perar: Es evidente la existencia de una mentalidad con­
servadora, indolente, dispuesta a mantener las cosas
2. Fidelidad equivocada como están. Cualquier cambio significa un riesgo que
Dice el Dr. Tinao: los conservadores no quieren correr.
Los ojos conservadores no ven el agotamiento es­
“ Las iglesias han cristalizado en instituciones y noso- piritual y físico que padece el pueblo de Dios, ni
tros nos hem os acostum brado a m edir la fidelidad cris-
reconocen que los actuales índices de crecimiento
tiana en términos de la lealtad a esas instituciones” (22).
están completamente desbordados por e l crecimiento
Desde luego, esta fidelidad nos lleva por un ca- demográfico y urbanístico.
mino equivocado. Sobre todo nos lleva a objetivos B . Perfeccionista
que no son precisamente los que propone la Palabra
de Dios. Cambiemos, dicen los perfeccionistas, pero pulien-
do lo que tenem os hasta las últimas consecuencias.
3. Objetivos antiescriturales El resultado seria evidente a corto plazo: un en-
Ya hemos mencionado al más destacado de estos quistamiento mayor y más acelerado.
objetivos: la autoconservación. En torno de él, nues- C. La No-Estructura
(22) T in ao , D., Testim onio Cristiano, N<? 3, ju lio 7, - p g s. 34. Ultra espiritualistas proponen remediar el exceso

102 103
de estructuras mediante una total ausência de ellas. se desintegra automàticamente cuando ha cumplido
Proponen la no-estructura, la ausência de toda orga- con su misión. Su vida y su muerte dependen de una
nización. neeesidad específica. Mientras persiste la neeesidad,
La proposición encierra dos errores: dura la organización. Cuando aparecen necesidades
En primer lugar, el ser humano es social por natu- nuevas, se busca organizaciones nuevas. Las que no
raleza y automàticamente se estructura en grupos si- cumplen con su función son reemplazadas por otras.
guiendo modelos perfectamente definibles. En segun­ Si dijimos, en páginas anteriores, que el hombre
do lugar, esta alternativa no es bíblica. Hay que re moderno y urbano es eminentemente práctico, aqui
cordar que los apóstoles, ante la primera neeesidad debemos anadir que el Espíritu de Dios lo ha sido
urgente de la iglesia de Jerusalén, decidieron organi- desde siempre. Por eso las estructuras dei futuro, si
zarse, distribuir el trabajo, atender cada uno sus han de ser inspiradas por el Espíritu Santo Uevarán
funciones específicas. Dios mismo estableció la Igle- en forma innegable las marcas de ese pragmatismo.
sia con una organización elemental: Cristo, la cabeza; Iniciamos esta reflexión preguntando si la cuestión
los creyentes, el cuerpo. estaba en las estratégias o las estructuras. Pero ahora
En el ejemplo de aquellos apóstoles en la iglesia se impone otra pregunta: <,Es esto una cuestión de
de Jerusalén, quizá encontremos las direcciones bá­ estructuras, o es un problema de actitudes? í N o su­
sicas y necesarias para la estructura dei futuro. No cede con las estructuras y las actitudes lo que afirma
se trata de un plan acabado, sino de líneas directrices el refrán “De tal paio, tal astilla”, es decir, de tales
sobre las cuales podemos construir lo que, por darle actitudes, tales estructuras? <,No es todo lo que te-
un nombre, llamaríamos una “estructura funcional”. nemos en cierta manera un fruto de nuestra actitud
interna? Y si la raiz de nuestros problemas en la
D. La estructura funcional evangelización de las ciudades se sitúa realm ente en
Se trata de aquella organización que nace de una esta área, debemos escuchar con renovada atención
neeesidad específica y muere cuando muere dicha la voz dei Senor que, desde el fondo de los siglos,
neeesidad. vuelve a decirnos: “Cambien de actitud porque el
En el ejemplo bíblico, vemos a los apóstoles frente reino de los cielos está cerca” (Mateo 4:17).
a un ministério humanamente imposible. Ellos solos Concluyendo, y atendiendo a lo expuesto en estas
no pueden hacer todo el trabajo. No pueden atender páginas, podemos notar todavia algunas directrices
a las mesas y simultaneamente predicar el evangelio. esenciales hacia un positivo cambio de actitud.
Entonces convccan a una “asamblea administrativa” 1. El imperativo bíblico: En la Gran Comisión el
y nombran a una “comisión” encargada de atender acento principal está puesto en hacer discípulos, no
el aspecto de las “m esas”. En tanto, los apóstoles en mantener instituciones.
continúan con su ministério propio. 2. Ojos abiertos a la realidad dei momento: Jesús,
La organización así establecida es completamente sus discípulos, la iglesia primitiva, el gran apóstol a
precaria. Totalmente práctica v funcional. Es decir, los gentiles, todos ellos presentaron el mensaje en

104 105
una forma adecuada al momento y a las circunstan­
cias de sus dias. No podemos cumplir un ministério
en el siglo XX presentando un mensaje empaquetado
en papeies dei siglo XVIII.
3. "Probar es mejor que estudiar": Un viejo refrán INTERPRETACJON DE LOS GRAFICOS
alemán apunta a la necesidad de no perder el espí-
ritu de la experimentación. Por medio de ella des-
cubriremos lo eficaz, lo funcional, para prescindir de Para que estos gráficos ilustren lo m ejor posible e l creci-
lo demás (23). m iento experim entado p or estas iglesias, es preciso introdu-
4 . "Sois la sal", no el oro: La misión de los cre- cirlos con algunas palabras, que por un lado sean una adver­
yentes es salir y penetrar el mundo. El valor dei oro tência de sus limitaciones, y por otro, destaquen tam bién sus
aumenta a medida que se junta más de él. Pero Jesús virtudes. Am bas cosas perm itirán com prender todo el signifi­
cado de las cifras en cuestión.
no nos dijo que somos el oro, sino la sal de la tierra.
El valor de la sal sólo se manifiesta cuando se es- I. L IM IT A C IO N E S
parcen sus granos. Nuestra misión es salir y pene­
En cuarrto a las limitaciones es preciso destacar dos hechos:
trar al mundo.
5. Nuestro mejor misionero, el cneyente: No hay A. No sort el trabajo de una computadora.
teólogo, pastor o misionero capaces de hacer el tra- Los gráficos presentes no son resultado de una com putadora
alim entada previam ente con datos m atem áticam ente precisos,
bajo de un c r ey en te.. . cuando éste está bien prepa­
sino la suma d e cifras que, en muchos casos, son aproxim adas
rado (24).
o estimativas.
Cuando las iglesias reciben Ia planifia q ue requiere los infor­
mes anuales de su crecim iento, no siem pre se recurre a los
libros para contestar con exactitud a ca d a una de las preguntas.
No es ra ro que el pastor, secretario o tesorero d e la iglesia
llene dichos form ulários sin atra referencia q ue un repaso
mental de lo ocurrido durante el afio. Por eso los cuadros no
son tan precisos com o deberían.
B. Son gráficos cuyo valor se ignora.
T od avia no hay una conciencia cabal de toda la im p ortân cia
que tiene este tipo de datos y los resultantes gráficos, en la
tarea d e planificar adecu ad am en te los esfuerzos evangelísticos.
Según el concepto de grandes sectores, los informes que se
(23) D e tr á s d e e s ta lin e a d e p e n sa m ie n to , e s tá n alg u n o s p u n to s de
S c h a u e r, L., e x p re sa d o s e n Home Missions, O rganizing f o r M ission. requieren anualm ente, sólo sirven para dem ostrar un inexistente
S e p t 1970 - p g . 29. crecim iento a quienes auspician y adm inistran las misiones
(24) D o lan , R e x , T h e Big Change, T h e W e s tm in s te r P re ss , P h ila d e l­
p h ia , P e n n , 1967 p gs. 29-31. e x tran jeras. Pero en este caso, tal concepto se derrum ba estre-

106 107
pitosam ente, pues lejos de senalar algún tipo de crecimiento, Las cifras consignadas por los gráficos perm iten formular
destacan, en form a desagradablem ente clara, un fracaso y una preguntas específicas y dar pasos concretos, en la búsqueda
ausência casi total dei crecim iento. Indican estancam iento en de respuestas acertadas. En suma, son la introducción ade-
lugar de avance, enferm edad en vez de salud. Pero paradóji- cuada para un estúdio q ue aún espera ser hecho.
cam ente, en esto consiste tam bién la virtud de los cuadros. Con estas aclaraciones y advertências ya es posible ver más
de cerca los sintomas que aqui se revelan.
II. VIR TU D ES
1. HAY C R E C IM IE N TO
Hay dos aportes fundam entales que p rovienen de estúdios
como el presente. La prim era realidad evidente, es la de cierto crecim iento. La
línea ascendente (vea G ráfico 1) indica el aum ento anual de
A. Son una indicación de sintomas la m em bresía total durante la d éc a d a 1964-1974 Vista en form a
Es cierto, estos gráficos no son como un term óm etro que aislada, la línea alienta un sentido de optimismo, sobre todo
indica, por ejem plo, 39,4 grados de fiebre; más b ien se asem e- en los dos anteúítimos anos de la década. En ellos se acentua
jan a la mano sensible que se posa sobre la frente dei enferm o el ritmo ascendente.
y d etecta un alto grado de tem peratura. En otras palabras, El optimismo sólo decae cuando se com para las dos cifras
estos gráficos tienen la virtud de descubrir sintom as de enfer­ extrem as: 1964, 3.044 miem bros evangélicos bautistas, y 1974,
medad, o de salud, que luego perm iten encontrar las corres- 3.441 miem bros evangélicos bautistas. Esto significa que en
pondientes causas, a fin de elim inarias, en el caso de enfer­ diez anos sólo se ganaron 397 miembros nuevos. Esta cifra
medad, o m ultiplicarias en el caso de salud. equivale a un crecim iento dei 1 3 ,0 0 % por década.
B. Son el tram polin para nuevos estúdios 2. EL C R E C IM IE N T O ES IN S U F IC IE N T E
G ráficos como los presentes constituyen la m ateria prima
para un estúdio más profundo de las causas dei éxito o de! Si se com para esta línea con la dei crecim iento biológico
fracaso en la evangelización. De este modo constituyen el en el G ráfico 2, (por C recim iento Biológico se entiende el bau­
adecuado punto de partida, para la form ulación de algunas tismo de los hijos de los creyentes y se estim a en un 2 5 %
preguntas importantes. Por ejem plo: £P o r qué se han alejado por década) es evidente que el crecim iento real supera, esca-
tantos creyentes en estos diez anos? Cuando se tenga una samente, la mitad dei crecim iento biológico).
respuesta certera a este interrogante se podrá ensayar algunos El crecim iento biológico, por referirse exclusivam ente a 'a
rem edios para evitar esa realidad. ^De dónde vienen, y adónde conversion de los hijos de creyentes, es el crecim iento mínimo
van, tantos creyentes que entran y salen por medio de cartas de una iglesia, o un conjunto de ellas, con vida sana. Pero
de transferencias? ^Por qué estas iglesias han tenido un nú­ aqui estam os en presencia d e un ejem plo en que el creci­
mero tan reducido de bautismos? i,Es sim plem ente porque miento no alcanza a dicho mínimo.
ganan a pocas personas nuevas, o ganan a muchos, pero los De ello, la conclusión inm ediata seria que estas iglesias fra-
pierden antes de llegar al momento dei bautism o? ^Es el an- casaron en ganar a los hijos d e sus propios miembros. Pero
zuelo el que no funciona, o es el canasto que está dem asiado esto no d eja de ser una suposición gratuita. Para nuevas
cerca dei agua, perm itiendo que los pescados salten y vuelvan conclusiones, perfectam ente argum entadas, es preciso analizar
a él, o acaso se está pescando en aguas equivocadas, echando el G ráfico 3. A lií se puede ver detalladam ente lo q ue en rea­
las redes en zonas donde no hay peces, o será que estas lidad ha ocurrido.
iglesias están dem asiado ocupadas en otros asuntos de modo El G ráfico 3 está m arcado por una línea divisória que asig-
que no salen con suficiente frecuencia a pescar? na un sector para la clasificación de las G A N A N C IA S (m iem -

108 109
------------------ r—, Gráfico N?1
G R A F IC O D E C R E C IM IE N T O
bros que entran), y otro para las PERDIDAS (m iem bros que
salen), registradas a lo largo de diez afíos. E n d ie i afíos el crecim iento fue d e 397 perso n a *
El po rce m aje de crecim iento en diee afíos es d e i 13,00%
Es preciso destacar que el crecm iento (G A N A N C IA S) de una
iglesia o conjunto de ellas, como el fenóm eno opuesto (PER­
DIDAS) puede ocurrir, básicam ente, por medio de tres vias.
Elias son:
(a) Bautism os-Fallecim ientos
E l bautismo de los nuevos creyentes constituye el crecim ien-
to p o r excelenoia de las iglesias. En este estúdio el movi-
miento contrario e s tá dado por el fallecim iento d e los m iem ­
bros de la iglesia. En ambos sectores dei gráfico, estos rubros
están representados por el color negro intenso.
Otros estúdios pueden ten er una clasificación diferente.
(b) Transferencias de entrada y salida
O tra via de crecim iento está d ad a por los creyentes que
ingresan a la m em bresía a través de una carta d e transferen­
cia extendida por otra iglesia. Hay un constante movimiento
de creyentes que se van y de otros que Megan, p a ra incor-
porarse a la m em bresía de nuestro estúdio. Este rubro está
representado por las líneas horizontales.
(c) Restauración y alejamiento C R A F IC O D E C R E C I M IE N T O
C O N E L C R E C IM IE N T O
REAL C O M PA RA DO
B IO L O C IC O E S T IM A D O
Finalm ente hay una v ía representada por m iem bros, que ha-
Se estim e q u e el crecnriienio biológico, representado po r el
biendo estado alejados, son recuperados y restaurados en la boetism o de hijos de creyentes, a lcansa en dica anoa un 23%
mem bresía. En el sector de las pérdidas son los miem bros que En estos d ie i anos el crecim iento real es dei 13% .

se alejan, ya sea por razones disciplinarias, un paulatino C recim iento real


decaim iento de la fe u otros motivos. Lo esencial es q ue se _ _ — C recim iento biológico

alejan de la m em bresía integrando el rubro d e las pérdidas.


En nuestro gráfico este sector se destaca por las zonas pun-
teadas.
H echa e s ta discrim inación de las vias de crecim iento y pér-
dida, y a es posible analizar lo ocurrido en la décad a dei
presente estúdio.
;H echa esta discrim inación de las vias d e crecim iento y pér-
dida, y a es p osible analizar lo ocurrido en Ia d é c a d a dei p re ­
sente estúdio.

B A U TISM O S
El prim er hecho Hamativo es la esca9ez d e bautismos.

110
G RAFICO [Link] DE GANANCIAS Y PERDIDAS “

G R A F IC O D E L C R E C IM IE N T O

P O R C E N T U A L D E CA DA A R O

Gráfico N? 4
Es im portante consignar que en 1970 y 1971, los anos con T R A N SFER E N C IA S
m ayor número de bautism os, la m em bresía sum aba un total
d e 3.171 creyentes. Pero con tod o ello sólo se bautizaron Tod a zona afectada por el fenóm eno d e la urbanización re­
176 m iem bros nuevos. Esto equivale a un 5 ,5 5 % en el rubro gistra un intenso movimiento d e personas que Megan y otras
de los bautism os. En e i ano siguiente, en 1971 ya declina este que se van. Las iglesias lógicam ente no quedan exsntas. Al
p orcentaje porque, habiendo crecido el número de miembros, contrario, son un reflejo de lo que sucede y en consecuencia
se m antiene igual e l d e los bautizados. Desde estonces es ofreoen un núm ero elevado de creyentes que entran y salen
lam entable ver q u e este rubro va en constante disminución. de la m em bresía p o r v ia de transferencias. Es evidente que
C o m o ya se ha seflalado, a p artir d e aqui d eb e ría com enzar en muchos casos el número d e las transferencias tiende a
un nuevo estúdio. Una investigaoiôn que encuentre respuesta igualar la cifra de los bautismos.
a tantas preguntas suscitadas por estas cifras. Preguntas que
Por un lado, este intenso movimiento invita a d elinear un
inquietan a los líderes religiosos, p reocupados p o r el futuro
ministério adecuado a la naturaleza de las congregaciones de
de la obra evangélica en esta zona. Algunas de las preguntas
hoy. No son congregaciones estab lecid as de una vez p a ra
inm ediatas p o d ría n ser: íC u á ! fue el núm ero de conversiones?
siempre. Hoy dfa la m em bresía está en constante peregrina-
i,H a sido igualm ente reducido o hay una diferencia sustancial
ción. El hom bre m oderno vive en movimiento. P or eso, el
entre los convertidos y los que llegaron ai bautism o? iC u á l
program a evangelístico d e una iglesia urbana apuntará a mi­
es e l am biente q ue reina en las iglesias frente a los nuevos
nistrar más especificam ente, tanto a los que recién Megan
convertidos? iE s un am biente d e bienvenida, d e júbilo, d e
com o a quienes van. En otro lugar se ha insistido en este
am istad y com pafterism o expresados hacia los nuevos, o es particular, p o -q u e tien e im portantes connotaciones para ia
un am biente caracterizado por pequefios grupos d e miembros evangeiizacicn de los centros urbanos.
antiguos que reohazan la integración de los nuevos? tC u á n to
Adem ás, las cifras de transferencias tam bién invitan a rea-
tiem po se espera entre el m om ento de la conversión y il
Mzar un estúdio más profundo. Algunas de las preguntas que
bautism o? iC u á l es la orientaclón general d e estas iglesias
se imponen son: í D e dónde vienen los que ingresan p or
en cuanto a sus program as de trabajo? iP reva lecen los p ro ­ transferencia? Seguram ente hay zonas especificas que aíimen-
gram as que se centran en 'a mism a iglesia. en la perpetua- tan a la inm igración más que otras. <,A dónde van los que
ción de algunas tradiciones y en la satlsfacción p artic u la r de salen p or transferencias? £ V a n sim plem ente a las zonas subur­
los miembros, o hay una actitud d e ganar a los d e afuera, a banas, o vuelven a su lugar de origen? C ualquiera sea el
desarrollar los program as y trabajos d e modo q ue la pro cla- caso, este movimiento constituye un conducto por el cua!
macíón dei evangelio sea escuchada en tod a la zona? iC u á l no solo se mueve una carrtidad d e seres humanos, sino con
es la teologia que p revalece en esta zona? £Es una teologia ellos, el m ensaje dei evangelio. Adem ás, iq u ié n e s son los
centrada en sem brar, esperando que algún dfa Dios recoja los q u e salen p o r transferencia? ^Son los mismos q ue h ac e poco
frutos, o es una teo log ia que contem pla la siem bra tanto como entraron por ese mismo m edio y poco después continúan su
la siega, y consecuentem ente adap ta sus program as de tra­ peregrinación, o son personas diferentes q ue de pronto se
b ajo ? ven arrastradas p o ' las corrientes d e la movilidad urbana, o
La respuesta a estas y otras preguntas revelará algunos creyentes que salen de la m em bresía p a ra constituir nuevas
d e los motivos por los cuales los bautismos son tan escasos. iglesias?
Y entonces se podrá to m ar decisiones concretas para rem ediar Aqui hay tam bién un tem a q ue to d a via espera ser analizado
la situación. y explicado en favor d e una evangelización urbana más eficaz.

114 115
R E S TA U R A C IO N -A LEJA M IEN TO Cel héroe p erm ite ia total recuperación de su cara cabalga-
dura.
Seria odioso insistir en la necesidad de nuevos estúdios Tam poco interesa aqui que en adelante M ünchhausen debe
como consecuencia dei presente gráfico. Pero en realidad, la rasurar a su caballo en la zona dei injerto, debido al pelaje
cifra de alejam ienlos es pavorosa e indica q ue el ministério espinoso que desde entonces le crece en e sa r e g ió n ... Lo
de algunas iglesias está profundam ente desvirtuado. Es cierto, que realm ente interesa es que en la evangelización urbana
tam bién hay una cifra de miem bros .restaurados, pero no hay frecuentem ente se trabaja y se gana a algunos para perderlos
una proporción lógica entre ei sector de G A N A N C IA S y el inm ediatam ente después, como por un misterioso drenaje.
de PERDIDAS. Entonces es preciso mirar hacia atrás, como lo hizo este
En las antiguas anécdotas de M ünchhausen (relatos, de tono caballero, aunque sea para descubrir que Ia cabalgadura de
exagerado, de las cam panas b élicas y viajes vividos por Karl nuestra evangelización ha sido seccionada por la mitad. Toda­
Friedrich Hierónymus, cuya vida se extendió desde 1720 hasta via se m antiene en pie y sirve para ganar a algunos, pero
1790) se cuenta que este caballero venía cabalgando, veloz­ no para conservarlos y desarrollarlos en la fe de Cristo.
mente, perseguido por un purtado de enem igos. Los guardias Entonces, sírvan estos gráficos y tantos otros que ya co-
de la ciudad, apostados en el muro, no tardaron en com pren- mienzan a circular, para estimula»- el puebío evangélico a
der la d elicada situación, y enseguida decidieron b aja r 'a buscar los caminos de una evangelización urbana más eficaz.
p esada puerta de entrada a la ciudad. M ünchhausen, hom bre
de perspicácia y gran ingenio, presiente la intención de los
centinelas. Sabe que su única salvación es pasar por la puerta
antes que sea bajada. De lo contrario q uedará a merced de
sus enemigos.
M ünchhausen espolea su caballo y afortunadam ente llega a
tiem po. No acaba de pasar por la puerta cuando ésta cae,
ruidosa y velozm ente. Pero él sigue su c a rrera hasta el pozo
dei m ercado. A llí detiene su caballo; allí p uede beber y
reponerse dei gran esfuerzo. Efectiva mente, el anim al bebe y
bebe. Su sed p arece ser insaciable. Finalm ente Münchhausen,
inquieto, mira hacia atrás y descutore lo ocurrido; la gran
puerta, una gigantesca hoja de hierro, cayó de filo sobre el
anim al, un centím etro detrás d e la montura y secciono al ani­
mal en dos. Pero tan de prisa venían que ni él ni el jinete
tomaron nota de ello. Y lógicam ente, ahora e l caballo no se
sacia. El agua entra por un lado, y sale, directam ente, por
el otro.
No im porta q ue Münchhausen, siem pre oportuno- en sus
decisiones, aprovecha, m ientras el caballo to d a via se sostiene,
para regresar al muro y reco ger la otra mitad de la bestia;
p ara unir am bas partes y cutorir la h erida con la piei de un
cerdo montés recién cazado. Como es de esperar, la p ericia

116 117
B I B L I O G R A F I A

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120 121
I N D I C E

Introducción .................................................................................... Pág. 5

C A P ITU LO I: E S TA D IS TIC A S , UN G R ITO D E A LARM A Pág. 9


I. La Iglesia en la historia de la c i u d a d ..................... 10
A . L a ciudad, cuna y cam po de b atalla de
la Iglesia ........................................................................ 10
B . La ciudad, estrateg ia apostólica .................. „ 12
C . L a ciudad: imagen histórica dei Reino de
Dios en cam ino .......................................................... 13
D . La ciudad: ei rvuevoEd én ................................. „ 15
II. Las iglesias evangélicas en las ciudades
modernas ................................................................................. 16
A . iPreocupación mundial ............................................. 16
0 . Estadísticas locales .................................................. 18

C A P IT U L O II: O B STAO ULO S IN T E R N O S A LA EVA N-


G E L IZA C IO N ........................................................................... P ág . 19
Introducción ............................................................................. „ 19
I. Indolência „ 20
A . Conform ism o ................................................................. 21
B . Tradicionalism o ..................................................... „ 22
II. Introversión ...................................................................... „ 23
A . Prejuicios . ...................................................................... 24
B . Tensiones internas .............................................. „ 25
C . Inércia del pueblo de Dios .................................... 27
III. Proclam ación deficiente ................................................. 33
A . Predicación incom pleta ........................................... 34
B . Aspiración equivocada: elperfeccionism o „ 35
C . T eo log ia parcial ......................................................... 36

123
CA P ITU LO III: O B STÁ C U LO S EX TERNO S A LA
D . El nivel intelectua1 del pueblo de D i o s .................... 79
EV A N G E L IZA C IO N .......................................................... Pág. 39
E. Las com unicaciones .......................................................... 80
I. La ciudad .............................................................................. 39
1. C lasificación de los medios de com unica­
A. Sus iinieblas ................................................................ 40
ción masiva ........................................................... „ 31
B. Sus luces ..................................................................... 41
a) M ed io s de com unicación impersonal . . ,, 81
C. Su lenguaje ................................................................. 41
b) M edios de com unicación cuasi personal ,, 82
II. El hom bre urbano: Su m anera de s e r ...................... 42 c) M edios de com unicación interpersonal ,, 33
A . Diferencias históricas .............................................. 42
2 . Experiências varias con medios de com u­
B . D iferencias económ icas ....................................... 42
nicación ............................................................................... 85
C . Diferencias culturales ............................................ ,, 43
a) La imprenta .............................................................. 85
D . Aneas afectadas............................................................. 43
b) La radio y la t e le v is ió n ....................................... 88
1. El proceso de la com unicación dei
( i) “Yo desafio al M inistro” ........................... 36
m ensaje ...................................................................... 43
(ii) “Tiro al B lanco” ............................................. 88
2 . l a integración de la congregación . . ,, 44
c) E! correo ................................................................... 89
III. El hom bre urbano: su m anera de pensar . . „ 45 d) El teléfono ................................................................ 90
A . En relación consigo mismo.............. ............... „ 45 (i) La oración telefónica ................................. 90
B. En relación con elmundo ....................................... 47 (ii) Ei censo telefónico ..................................... 91
IV . El hom bre urbano: Su m anera de vivir . . . . „ 48 (iii) El auxilio telefónico .................................... 92
(Iv) El “Operativo G u ia ” .................................. 93
C AP ITU LO IV: ^ C A M IN O S DE ESIPERANZA O FAN­
3 . Advertências útiles en el uso de los me­
TA SIA S? .................................................................................... Pág. 53
dios de com unicación ,, 93
(Factores favorables para la autoexpansión dei
a) Suplem ento, no s u s titu to ...................................... 94
evangelio)
b) Comunicación, no c o n v e r s io n .......................... 94
A. La movilidad ......................................................................... 58 c) Experim entación ........................................................ 95
1. La m igración rurbanista ...................................... ,, 58
2. La “ rurbanosis” ...................................................... „ 61 C A P IT U LO V: ^ES TR A TÉG IA S OES TR U C TU R A S ? . . „ 97
3. El movimiento urbanita ...................................... ,, 64 I. Estructuras actuales ............................................................. 97
B. La concentración de m u ltitu d e s ..................................... 66 A. El modelo da nuestras e s tr u c tu r a s ........................ 98
1. E stádio d e fútbol .................................................... „ 67 1. El tabernáculo .......................................................... 98
2 . Estaciones term inales ................................................. 68 2 . El tem plo ................................................................... 98
C. Las heridas dei hom bre de la c i u d a d ......................... 70 B. La m etodologia de nuestras estructuras . . ,, 100
1. Soledad ............................................................................... 72
C. Las consecuencias de nuestras estructuras ,, 101
2 . Anonimato ........................................................................ 73
1. M étodos inam ovibles ................................... „ 101
Sus dos aspectos:
2 . Fidelidad equ ivocada ................................... „ 102
i. Inm unológico ......................................................... 73
3 . O bjetivos antiescriturales .......................... „ 102
ii. Despersonalizante ............................................. „ 74
3 . Indiferencia ........................................................................ 75 II. Estructuras futuras ............................................. ' ................. 103
4 . Inseguridad ................................................................. „ 77 A. Conservadora ................................................................... 103

124 125
B . Perfeccionista .................................................................... 103
C . La No-Estructura ............................................................. 103
D . La estructura f u n c io n a l................................................. 104

G R Á FIC O S ................................................................................................. 107

BIBLIOGRAFIA ............................................ 119

Este libro se termino de im prim ir ei


d ia 10 de marzo de 1975, en los
Talleres G ráficos Argen-Press, S.R.L.,
T ac u a rí 743, Buenos Aires - Argentina

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