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Libro Nivel I Primera Parte

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AMARAS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS

Aquel joven le preguntó a Jesús: ¿Maestro que he de hacer yo para


conseguir la vida eterna? y El le contestó: “Si quieres entrar en la vida
eterna, cumple los Mandamientos” (Mt.19,16.19). Pero el joven insistió.
¿Cuál es el Mandamiento más importante de la Ley? Jesús le respondió:
“Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y
con toda tu mente. Este es el primero y más importante.

Y esto, me recuerda mi noble y sincera pregunta, a aquel hombre de


Dios, en una sesión de catequesis para adultos. ¿Cómo es posible amar
a Dios, al que no vemos, si nos resulta tan difícil, amar a los que viven a
nuestro alrededor? La respuesta fue tan contundente y definitiva, que
me hizo reflexionar. Si no amas a Dios, porque no lo ves, es que tu amor
a El es frágil. Porque amarle, es seguirle y reconocerlo como creador y
salvador. Como dueño y señor de todo lo que existe. Como destino de
nuestro espíritu, para agradecerle, todo lo que ha hecho y hace día a día
por nosotros. Es, profesarle libremente nuestro amor en público y en
privado. Es, pedirle ser el último en todo, y aceptar ser el primero en
amarle sin peso ni medida.

Amar a Dios, es verlo y sentirlo, no allá lejos, donde brillan las estrellas,
si no a nuestro lado, caminando por nuestras mismas calles.

Amarle, es contemplar todos los tesoros de bondad y ternura, que nos


ha dejado, y cumplir su nuevo Mandamiento: “Que os améis los unos a
los otros como yo os he amado” (Jn.15,12).

No sé, pero me parece a mí, después de escuchar al catequista, que el


amor a Dios, se refleja en esa lección de pequeños detalles que la vida
diaria nos enseña.
NO JURARAS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO
«El segundo mandamiento prohíbe todo uso inconveniente del
nombre de Dios». Toma el nombre de Dios el que jura, pues jurar es
poner a Dios por testigo de la verdad de lo que se dice.

Para que el juramento sea lícito debe reunir las tres condiciones: que
sea con verdad, que sea con justicia, y que haya verdadera necesidad.

No es lícito jurar con duda. Debes estar moralmente cierto. La certeza


moral excluye toda duda razonable, pero no excluye en absoluto el
temor a equivocarse. Con todo, cuando se declara ante un tribunal se
debe tener absoluta certeza de la cosa: como ocurre con lo que se
conoce por propia experiencia, o se ha oído de personas que ofrecen
total garantía. En este segundo caso hay que dejar bien claro que lo
que se jura es haberlo oído a personas dignas de crédito.
el que jura con mentira peca gravemente, si advierte que jura y sabe
que miente. Poner a Dios por testigo de una falsedad es injuriarle
gravemente.
Jurar sin justicia es jurar hace r algo malo o que sea en perjuicio del
prójimo. El pecado será grave o leve según que lo que se jure sea grave
o sea levemente ilícito. Si lo que se ha jurado es malo, no se puede
cumplir. Serían dos pecados. Uno por jurar una cosa mala, y otro por
hacerla. Quien ha jurado hacer algo malo, debe dolerse de hacerlo
jurado y no cumplirlo
SANTIFICARÁS LAS FIESTAS
Dedica por lo menos un día a la semana, al descanso, a la
convivencia familiar y a ocuparse en las cosas de Dios.

Hoy en día hemos entendido el descanso como algo que no


tiene nada que ver con Dios. Nuestras diversiones y
pasatiempos en ocasiones están muy alejadas de Dios y de la
convivencia familiar. A veces, incluso, no podemos asistir a Misa
porque no nos dio tiempo sabiendo que el domingo es "día del
Señor".

La Iglesia, en su esfuerzo por ayudar al hombre, establece un


mínimo indispensable que consiste en asistir a Misa y no realizar
trabajos que impidan el culto a Dios o el debido descanso.
"Santificar las fiestas" es dar un sentido de unión con Dios al
descanso merecido y a la necesaria convivencia familiar.

En tu tiempo de descanso debes tener siempre dos prioridades:


la atención a tu familia y las cosas de Dios. La atención a la
familia es importantísima, pues en los días de trabajo, hoy en
día, sabes que es muy difícil que todos los miembros de la
familia puedan estar reunidos, debido a los diferentes horarios
de estudio y trabajo y a las diversas actividades que cada
miembro debe realizar. Es necesario aprovechar los fines de
semana para platicar, convivir y conocerse mutuamente.

El cultivo del espíritu, la atención a las cosas de Dios, se hace


necesario, como ya dijimos, en un mundo en el que todo pasa de
prisa. Los domingos y días de fiesta debemos aprovecharlos
para conocer más a Dios y saber qué vamos a hacer para
alcanzar la felicidad eterna.
HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE
Cuarto mandamiento de la ley de Dios

«Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y en su vida no le causes tristeza.


Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies en la
plenitud de tu vigor [...] Como blasfemo es el que abandona a su padre,
maldito del Señor quien irrita a su madre» (Si 3, 12-13.16)» (CEC, n.
2218).

«Los cristianos están obligados a una especial gratitud para con


aquellos de quienes recibieron el don de la fe, la gracia del bautismo y
la vida en la Iglesia. Puede tratarse de los padres, de otros miembros
de la familia, de los abuelos, de los pastores, de los catequistas, de
otros maestros o amigos. “Evoco el recuerdo [...] de la fe sincera que tú
tienes, fe que arraigó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice,
y sé que también ha arraigado en ti” (2 Tm 1, 5)» (CEC, n. 2220).

«Los padres son los primeros responsables de la educación de sus


hijos en la fe, en la oración y en todas las virtudes. Tienen el deber de
atender, en la medida de lo posible, las necesidades materiales y
espirituales de sus hijos» (CEC, n. 2252).

«(…) Es una grave responsabilidad para los padres dar buenos


ejemplos a sus hijos. Sabiendo reconocer ante sus hijos sus propios
defectos, se hacen más aptos para guiarlos y corregirlos:

«El que ama a su hijo, le corrige sin cesar [...] el que enseña a su hijo,
sacará provecho de él» (Si 30, 1-2). «Padres, no exasperéis a vuestros
hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección
según el Señor» (Ef 6, 4).» (CEC, n. 2223).«Los hijos deben a sus padres
respeto, gratitud, justa obediencia y ayuda. El respeto filial favorece la
armonía de toda la vida familiar» (CEC, n. 2251).
QUINTO MANDAMIENTO: NO MATARÁS
Son pecado grave contra el quinto mandamiento: el suicidio, el aborto provocado, el
asesinato, el odio a muerte, las drogas, la borrachera hasta perder el uso de la razón, y
el ser para otros ocasión de que comentan un pecado grave.

Peca además contra este mandamiento el que escandaliza a otro, es


decir, le enseña, le invita o le provoca a pecar; ya sea con palabras, con
su ejemplo, o haciéndole cómplice de los propios pecados.

El escándalo es un pecado gravísimo, porque hace perder al prójimo la


vida de la gracia, que es mucho más preciosa que la vida del cuerpo.

El que escandaliza es un asesino de almas.

"Se hacen culpables de escándalo los que manipulando la opinión


pública la desvían de los valores morales".

Y dijo Jesucristo, hablando de los que escandalizan, que más le valiera


que los arrojaran al mar con una piedra de molino atada al cuello, pues
es grande el castigo que les espera en la otra vida.

El que ha hecho daño espiritual a otro tiene obligación de reparar el


daño según sus posibilidades. Debe procurar llevarle de nuevo al buen
camino. Debe exhortarle con la palabra y el buen ejemplo. Debe orar
por él. No se debe ser jamás un mal amigo.

Los que arrastran al pecado a sus compañeros hacen el oficio de


Satanás.

Y tú, mucho cuidado con los malos amigos o amigas.

Huye de ellos como de la peste.

Si no, acabarán por perderte y serás un desgraciado en esta vida y en la


otra: una manzana podrida pudre a las que la rodean.
SEXTO MANDAMIENTO: NO COMETERÁS ACTOS
IMPUROS
Pues el Señor ha dicho: "Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios"(Mt 5,8)

El Cuerpo de un cristiano, desde que recibió el Bautismo, es Templo de


Dios, y no debemos profanarlo cometiendo pecados de impureza, que
sacan a Dios del alma y la hacen merecedora del infierno, si no se
arrepiente bien antes de morir, a ser posible con una buena confesión.

¿Qué nos prohíbe el sexto mandamiento de la Ley de Dios?

El sexto mandamiento de la Ley de Dios nos prohíbe todos los pecados


contrarios a la castidad; entre los más graves están la masturbación, la
fornicación, la pornografía, las prácticas homosexuales y el adulterio.
El sexto mandamiento prohíbe también toda acción, mirada o
conversación contrarias a la castidad.

¿Son graves los pecados contra la pureza?

Los pecados contra la pureza, cometidos con pleno conocimiento y


consentimiento pleno, son siempre graves.

¿Cuáles son los medios principales para guardar la santa pureza?

Los principales medios para guardar la santa pureza son: la oración, la


confesión y la comunión frecuentes, la devoción a la Santísima Virgen,
la modestia y la guarda de los sentidos y la huida de las ocasiones de
pecar, como conversaciones, miradas, lecturas, amistades y
espectáculos deshonestos.
SÉPTIMO MANDAMIENTO: NO ROBARAS
El séptimo mandamiento declara el destino y distribución universal
de los bienes; el derecho a la propiedad privada; el respeto a las
personas, a sus bienes y a la integridad de la creación. La Iglesia
encuentra también en este mandamiento el fundamento de su
doctrina social, que comprende la recta gestión en la actividad
económica y en la vida social y política; el derecho y el deber del
trabajo humano; la justicia y la solidaridad entre las naciones y el
amor a los pobres.
Existe el derecho a la propiedad privada cuando se ha adquirido o
recibido de modo justo, y prevalezca el destino universal de los
bienes, para satisfacer las necesidades fundamentales de todos los
hombres.
La finalidad de la propiedad privada es garantizar la libertad y la
dignidad de cada persona, ayudándole a satisfacer las necesidades
fundamentales propias, las de aquellos sobre los que tiene
responsabilidad, y también las de otros que viven en necesidad.
El séptimo mandamiento prescribe el respeto a los bienes ajenos
mediante la práctica de la justicia y de la caridad, de la templanza y
de la solidaridad. En particular, exige el respeto a las promesas y a
los contratos estipulados; la reparación de la injusticia cometida y la
restitución del bien robado; el respeto a la integridad de la Creación,
mediante el uso prudente y moderado de los recursos minerales,
vegetales y animales del universo, con singular atención a las
especies amenazadas de extinción.
El hombre debe tratar a los animales, criaturas de Dios, con
benevolencia, evitando tanto el desmedido amor hacia ellos, como
su utilización indiscriminada, sobre todo en experimentos científicos,
efectuados al margen de los límites razonables y con inútiles
sufrimientos para los animales mismos.
OCTAVO MANDAMIENTO: NO DIRÁS FALSO TESTIMONIO
NI MENTIRAS
«No se puede revelar, sin causa grave, algo de lo que tenemos
conocimiento, que se refiere a la vida de otra persona, y cuya
revelación le causaría un daño.

Esta obligación subsiste aunque no se trate de un secreto confiado,


y aunque no se haya prometido guardarlo.

»Para que sea un secreto legítimo no es necesario que se refiera a


materias graves: secretos de Estado, secreto profesional, etc.
»Aunque el nombre de secreto no sea el más adecuado, cae también
en este ámbito la legítima reserva que toda persona guarda sobre su
vida privada y familiar.

»En la mayoría de los casos se trata de cosas conocidas en el círculo


de los amigos, es decir, más que de ocultar algo se trata de no darle
una publicidad innecesaria»

«Investigar la vida íntima de una persona sin su autorización o


consentimiento constituye una violación de un derecho natural de la
persona humana, que tiene derecho a que se le respete su intimidad
personal»

«Los responsables de los medios de comunicación social tienen


obligación de servir a la verdad y de no ofender a la caridad».
Es lícito revelar un secreto (aun el confiado) para evitar un daño muy
grave al que lo posee, o al que lo confió, o a tercera persona inocente
injustamente perjudicada por el que confió el secreto, o por
necesidad del bien común. Pero lo que el sacerdote sabe bajo
secreto de confesión no lo puede revelar por nada del mundo, ni para
salvar su vida, ni para evitar una guerra mundial
Esfuérzate, sí; pero siempre por medios lícitos; no con espíritu de
rebeldía, ni de odios, sino con espíritu cristiano, con fe en la Providencia
de Dios, y sin olvidar que en esta vida no se puede hacer desaparecer el
sufrimiento. Por otra parte, no olvides que no consiste todo en
amontonar dinero. Es mucho más importante hacer buenas obras, pues
el premio eterno del cielo vale más que todo el oro del mundo. Si
creyéramos esto de verdad, pondríamos mucho más empeño en
practicar el bien.

«La autoridad debe poner los medios para fomentar una mejor
prosperidad pública y mejorar el nivel de vida del pueblo, con una justa
distribución de la riqueza. Los padres deben procurar los bienes
convenientes para asegurar a sus hijos un buen porvenir. Los
poseedores de riquezas deben cuidar de su mayor rendimiento y de su
acertada inversión para crear otras fuentes de riqueza y nuevos puestos
de trabajo, en conformidad con las necesidades del bien común. Todos
debemos cooperar, con nuestro trabajo, al mayor bienestar y
prosperidad pública y privada. Pero el deseo de riquezas debe estar
moderado por la virtud de la justicia distributiva y social. Y no podemos
aspirar a ellas sino por medios lícitos y con fines honestos.

El deseo inmoderado de riquezas con fines egoístas y medios injustos


provoca luchas sociales e incluso guerras entre las naciones»
NOVENO Y DÉCIMO MANDAMIENTO: NO TENDRÁS MALOS
PENSAMIENTOS Y NO DESEARAS LOS BIENES AJENOS Codicia es la idolatría del dinero. Es un deseo de poseer sin límites que
lleva a la explotación del prójimo, o a no compartir los bienes propios
No dejes que la amargura de corazón corroa la paz de tu alma. Aunque con los necesitados.
la vida sea dura y la queja asome a tus labios, no dejes que la amargura
se apodere de tu corazón. El ansia de dinero puede esclavizar lo mismo al que lo tiene que al que
no lo tiene.
Esfuérzate por mejorar tu situación y satisfacer tus necesidades, pero
sin amargura. Dios lo quiere y la Iglesia -como madre tuya- es la primera Siempre se ha dicho que «la avaricia rompe el saco». Muchos se han
que lo procura, enseñando a todos lo que el trabajador se merece. perdido por su codicia.
Recuerda lo que te he dicho en el cuarto mandamiento.
LA CREACIÓN
iluminar la tierra, para presidir el día y la noche y separar la luz de las
Génesis, 1 tinieblas; y vio Dios que esto era bueno.
En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra, Y atardeció y amaneció: fue el día Cuarto. Dijo Dios: «Llénense las aguas
todo era confusión y no había nada en la tierra. Las tinieblas cubrían los de seres vivientes y revoloteen aves sobre la tierra y bajo el firmamento.»
abismos mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las Dios creó entonces los grandes monstruos marinos y todos los seres
aguas. Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Dios vio que la luz era buena, y que viven en el agua según su especie, y todas las aves, según su
separó la luz de las tinieblas. Dios llamó a la luz "Día" y a las tinieblas especie. Y vio Dios que todo ello era bueno. Los bendijo Dios, diciendo:
"Noche". Atardeció y amaneció: fue el día Primero. Dijo Dios: «Haya una «Crezcan, multiplíquense y llenen las aguas del mar, y multiplíquense
bóveda en medio de las aguas, para que separe unas aguas de las asimismo las aves sobre la tierra.» Y atardeció y amaneció: fue el día
otras.» Quinto.
Hizo Dios entonces como una bóveda y separó unas aguas de las otras: Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de diferentes especies,
las que estaban por encima del firmamento, de las que estaban por animales del campo, reptiles y animales salvajes.» Y así fue. Dios hizo
debajo de él. Y así sucedió. Dios llamó a esta bóveda "Cielo". Y atardeció las distintas clases de animales salvajes según su especie, los animales
y amaneció: fue el día Segundo. Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo del campo según su especie, y todos los reptiles de la tierra según su
de los cielos en un solo depósito, y aparezca el suelo seco.» Y así fue. especie. Y vio Dios que todo esto era bueno. Dijo Dios: «Hagamos al
Dios llamó al suelo seco "Tierra" y al depósito de las aguas "Mares". Y vio hombre a nuestra imagen y semejanza. Que tenga autoridad sobre los
Dios que esto era bueno. Dijo Dios: «Produzca la tierra hortalizas, peces del mar y sobre las aves del cielo, sobre los animales del campo,
plantas que den semilla, y árboles frutales que por toda la tierra den las fieras salvajes y los reptiles que se arrastran por el suelo.» Y creó Dios
fruto con su semilla dentro, cada uno según su especie.» Y así fue. al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los
La tierra produjo hortalizas, plantas que dan semillas y árboles frutales creó. Dios los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos y multiplíquense.
que dan fruto con su semilla dentro, cada uno según su especie. Dios Llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre los peces del mar,
vio que esto era bueno. sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la
tierra.» Dijo Dios: «Hoy les entrego para que se alimenten toda clase de
Y atardeció y amaneció: fue el día Tercero. Dijo Dios: «Haya lámparas en plantas con semillas que hay sobre la tierra, y toda clase de árboles
el cielo que separen el día de la noche, que sirvan para señalar las frutales. A los animales salvajes, a las aves del cielo y a todos los seres
fiestas, los días y los años, y que brillen en el firmamento para iluminar vivientes que se mueven sobre la tierra, les doy pasto verde para que
la tierra.» Y así sucedió. Hizo, pues, Dios dos grandes lámparas: la más coman.» Y así fue. Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno.
grande para presidir el día y la más chica para presidir la noche, e hizo Y atardeció y amaneció: fue el día Sexto.
también las estrellas. Dios las colocó en lo alto de los cielos para

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