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Convivientes y Compensación Hereditaria

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LA POSICIÓN DE LOS CONVIVIENTES COMO ACREEDORES

HEREDITARIOS DE LA COMPENSACIÓN ECONÓMICA

Zabalza, Guillermina

Schiro, María Victoria

Calá, María Florencia

Publicado en: LA LEY 02/03/2020 , 1

Sumario: I. Introito.— II. Las uniones convivenciales y el dilema en


torno a su regulación normativa.— III. Situaciones posibles, respuestas
posibles.— IV. Consideraciones comunes a las situaciones planteadas.
Quid sobre la vocación hereditaria del conviviente supérstite.

Cita Online: AR/DOC/3999/2019

Si el legislador a través del mecanismo de distribución forzosa del


patrimonio —legítima sucesoria— pretendió la protección de los vínculos
familiares del causante, debió asegurar un llamamiento similar para el
conviviente sobreviviente, sin introducir supresiones arbitrarias. Por ende,
dicha supresión conlleva una discriminación arbitraria y violatoria del
derecho de igualdad y, en consecuencia, devendría inconstitucional.

(*)

I. Introito (**)

La muerte del conviviente, o exconviviente y los reclamos relacionados con


los efectos jurídicos del cese de la unión convivencial (acaecido en vida o
en virtud del fallecimiento) determinan la necesidad de precisar sus
condiciones, alcances y límites; máxime porque implican poner en
equilibrio (sin que derive en tensión) las respuestas jurídicas derivadas del
Derecho de familia y el Derecho sucesorio.

En particular, reflexionaremos sobre la compensación económica cuando el


obligado (o pretenso obligado) al pago es el causante. La muerte del
beneficiario de la compensación no será objeto de nuestras reflexiones,
donde la discusión gira en torno a la definición del carácter intuitu personae
de la prestación. En este último caso, si bien hay un entendimiento general
en que la muerte del beneficiario de la compensación extingue el derecho,
por englobarse en aquellos derechos no transmisibles por muerte a los
herederos (1), ello nos parece más claro en relación con la acción en sí
misma, que no puede iniciarse ex novo, y que caduca si fue instada por el
causante y este muere sin que haya recaído sentencia. Ahora bien, distinto
es el supuesto del monto ya fijado judicialmente o establecido en un pacto,
y respecto del cual no se observara al momento de la muerte del causante,
su pago total o parcial; aquí su transmisibilidad sucesoria se abre como una
posibilidad que dejamos planteada.

Las meditaciones que siguen, que tienen como base la ponencia presentada
por las autoras en las XXVII Jornadas Nacionales de Derecho Civil, nos
colocan, por un lado, frente a la necesidad de volver sobre las
particularidades de la regulación de las uniones convivenciales, con el peso
de la autonomía que se halla presente en su regulación, pero con su
morigeración de la mano de institutos como la compensación económica,
que dan cima al principio de solidaridad familiar. Las respuestas jurídicas a
brindar deberán a la vez integrar las soluciones normativas sucesorias, con
la fuerte presencia de orden público que caracteriza a nuestro
ordenamiento, y donde el conviviente supérstite quedó fuera del elenco de
herederos forzosos (situación que, a nuestro criterio, debe incluirse en el
horizonte como variable cuando se toma una decisión en torno a la posición
del conviviente frente al resto de los sujetos en la sucesión). El resultado
final dependerá de la fuerza expansiva de las herramientas y una solución
que ponga en diálogo y coordinación (no oposición) a las ramas presentes
en los casos.
II. Las uniones convivenciales y el dilema en torno a su regulación
normativa (2)

La determinación del núcleo duro de regulación de las uniones


convivenciales nos interpela a una ponderación constante entre los
principios de autonomía y solidaridad, requiriéndose la proporcionalidad en
términos de equidad. La libertad de no casarse establece el criterio
diferencial en la regulación de aquellas y de sus efectos. No obstante,
coincidimos con Arianna en que la elección por una forma de constitución
familiar conlleva la asunción de determinadas responsabilidades que, si
bien no deben ser idénticas a las emanadas del matrimonio, sí deben
consagrarse estándares mínimos en pos de los derechos fundamentales de
sus integrantes. Sostener una postura prescindente de regulación llevaría a
la desprotección no solo de numerosos núcleos familiares sino también de
los más débiles (3).

En relación con la complejidad que presenta la regulación de las uniones


convivenciales, sostuvo Kemelmajer de Carlucci que "regular en el año
2012 las formas familiares no matrimoniales no ha sido fácil, dada la gran
variedad que presentan en la Argentina; pero la dificultad no justifica la
omisión" (4). Los informes estadísticos expresan las transformaciones
significativas en la constitución de la familia, observándose el descenso de
la tasa de nupcialidad y el aumento significativo de las uniones
convivenciales (5) (6). En la escena fáctica se advierte que algunas
personas conviven a modo de prueba antes de contraer matrimonio; otras
por estar en contra de la institucionalidad del matrimonio; tantas otras
porque no ven al matrimonio como una opción, sino que simplemente
conviven y con el tiempo se va configurando un proyecto de vida en común
(7).

Existe una diversidad de causas que pueden motivar las uniones


convivenciales, por ello coincidimos con Arianna en que sea que la
convivencia obedezca a una opción de vida basada en la autonomía
personal o a cuestiones culturales, la regulación es conveniente y necesaria
(8) (9). En consecuencia, la regulación se torna vital en razón de que la
falta de un piso mínimo de derechos para las personas que no se casan
terminaría conculcando los derechos de los más vulnerables —hoy, de las
mujeres—, constituyendo por tanto este piso mínimo un legítimo límite a la
autonomía de la voluntad (10).

El Código Civil y Comercial adopta en su captación normativa una


solución transaccional (11), intentando proyectar este equilibro entre los
derechos fundamentales de los convivientes y su ámbito de libertad a partir
de la regulación de un piso mínimo de protección de cada uno de los
integrantes. Dentro de este marco indisponible para los convivientes se
encuentran el derecho-deber de asistencia, la contribución a los gastos del
hogar, la responsabilidad solidaria frente a terceros por determinadas
deudas y la protección de la vivienda familiar (12).

Tal núcleo mínimo de protección incluye algunas respuestas a ser dadas a


los convivientes en el marco de la sucesión de uno de ellos. La protección
de la vivienda familiar otorgada al conviviente supérstite se halla captada
específicamente (13), pero la resolución de otras relaciones jurídicas en ese
marco, como la derivada de las compensaciones económicas —sea que se
fijen en el marco del proceso sucesorio, como las determinadas en vida del
causante y a hacer efectivas sobre el acervo hereditario—, requiere de una
delicada integración de las respuestas y las lógicas de las ramas en análisis.

III. Situaciones posibles, respuestas posibles

Entendemos que, frente a la compensación económica derivada del cese de


la unión convivencial, cuando el obligado (o pretenso obligado) al pago es
el causante, pueden acaecer tres situaciones posibles:

a) Reclamo de la fijación de la compensación económica post mortem;


b) Ejecución de la sentencia dictada en vida de los convivientes que fija la
compensación económica;

c) Ejecución del pacto celebrado en previsión de la ruptura, o luego de la


ruptura, que estipula la compensación económica teniendo como
beneficiario al conviviente supérstite;

Antes de sumergirnos en el análisis de cada una de ellas, cabe establecer las


particularidades del instituto que irrumpió en el derecho de familia
argentino a partir del Código Civil y Comercial, que acarrea la pretensión
de identificar las estructuras familiares desiguales e intentar retornar el
equilibrio económico perdido.

La compensación económica es un remedio propio del derecho de familia,


frente a los desequilibrios patrimoniales que la ruptura del proyecto,
convivencial en este caso, produce en cualquiera de los miembros de la
unión. Resulta un instituto que marca en su regulación la posibilidad de
dotar de valor económico al trabajo de cuidado y por tanto brindarle
visibilidad. La naturalización de las funciones de cuidado, que convirtieran
en trabajo no remunerado el realizado en el hogar y que expulsaran del
ámbito de "lo público" a las mujeres, determinó la consolidación de
estructuras económicas familiares, donde la ruptura del vínculo conyugal o
convivencial se ha traducido históricamente en desequilibrio económico
(14). Tal desbalance fue silenciado por el ordenamiento jurídico, hasta el
arribo de este instituto. Pese a que está concebido para ambos integrantes
de la unión, independientemente de su género, la división sexual del trabajo
resulta un hecho social que nos coloca ante la evidencia de que la
afectación del equilibrio patrimonial posterior al cese de un proyecto
convivencial tiene género.

Ahora bien, cuando la percepción de la compensación debe exteriorizarse


en el marco del proceso sucesorio del conviviente fallecido (sea que la
ruptura se haya producido en vida o como consecuencia de la muerte), la
confluencia de ambas ramas hace que los supuestos a resolver adquieran
ribetes complejos y requieran del encargado de resolverlos una solución
integradora de las reglas y los principios presentes en cada una de ellas.
Analizaremos las particularidades de cada supuesto planteado al inicio del
acápite, y las respuestas que podemos desprender del ordenamiento vigente
frente a los interrogantes que presenta su aplicación.

III.1. Reclamo de la fijación de la compensación económica post mortem

Acaecido el cese de la unión convivencial, en razón de alguna de las


causales previstas en el art. 523 del Cód. Civ. y Com., el conviviente que
alega un desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su
situación económica con causa adecuada en la convivencia y su ruptura
puede solicitar la compensación económica. Tanto si la causal de cese de la
unión convivencial es la muerte, como si la muerte del conviviente sucedió
luego de la ruptura de la unión en vida y antes de que el conviviente que
pretende la compensación económica la solicite (y siempre que no haya
transcurrido el plazo de caducidad), será menester dirimir algunas de las
cuestiones que a continuación se detallan.

Un interrogante principal frente al supuesto planteado es el carácter del


crédito; en particular, si constituye una deuda o una carga de la sucesión.
Para el caso en que la ruptura de la unión convivencial acaece en vida de
los convivientes, no caben dudas de que se trata de una deuda, puesto que
no es la muerte la que la origina, sino que, pese a que la determinación del
crédito operará luego de la muerte, las condiciones de su procedencia
(desequilibrio en razón de la convivencia y su ruptura) se desenlazaron en
vida del causante. El tema se presenta si el cese de la unión se originó en la
muerte del causante. Si ahondamos en los fundamentos de la compensación
económica, para hallar la fuente de la obligación, podremos concluir que tal
crédito comporta una deuda. Afirman Iglesias y Krasnow que se trata de
una deuda, puesto que la real fuente es la convivencia, siendo la muerte
solo el acontecimiento que determina el nacimiento del derecho (15).
Pellegrini entiende que si bien la muerte provoca el cese de la unión y por
tanto la procedencia de la compensación, la fuente de la obligación es el
pacto de convivencia que la reconoce o la vida en común que generó el
desequilibrio patrimonial (16). Coincidimos con las autoras, y podemos
agregar que la ruptura, por cualquier causa que fuera, es solo un
acontecimiento que actualiza un desequilibrio económico preexistente. De
hecho, las pautas para su fijación determinan su existencia, ya que
evidencian los roles que incidieron en la situación posterior al quiebre. Por
ello, el cese de la unión solo devela, hace emerger, un desequilibrio que ya
existía y que la convivencia compensaba (17).

Otro de los interrogantes se basa en las particularidades de su fijación,


puesto que, a diferencia de lo que ocurre con la determinación de la
compensación económica en vida del conviviente, aquí el conviviente
supérstite acude al proceso sucesorio a dirimir la existencia de su crédito, el
cual coexiste en el mismo proceso con el resto de los créditos contra el
causante, así como es posible que coexista con herederos con vocación
hereditaria legítima. ¿Es posible entonces que la suficiencia del caudal
hereditario pueda influir al momento de establecer la existencia y
cuantificación de la compensación? Entendemos que si bien es posible que
constituyan circunstancias a ser tenidas en cuenta por el juzgador, no es
correcto que influyan decididamente en la determinación de la
compensación. Lo que claramente no puede ser tenido en cuenta por el
juzgador, es la posible afectación de la porción que corresponde a
herederos y/o legatarios, puesto que se trata de un crédito que responde a la
máxima del art. 2316 y concs. de "antes pagar, que heredar". A efectos de
evitar una notoria inequidad respecto a lo que sucedería si tal prestación se
fija en vida de ambos convivientes, cabe atenerse para su fijación a las
pautas previstas en el art. 525 del Cód. Civ. y Com. Y en caso de
insuficiencia del caudal hereditario, deberá recurrirse eventualmente a las
pautas del art. 2360 del Cód. Civ. y Com. Puesto que si bien el conviviente
acude como un "acreedor más", lo cierto es que en su pretensión no están
en juego "derechos patrimoniales (de crédito)" meramente, sino el derecho
a la igualdad.
III.2. Ejecución de la sentencia dictada en vida de los convivientes que fija
la compensación económica

Claramente el monto correspondiente a la compensación económica fijada


en vida de los convivientes constituye una deuda sin inherencia personal y,
por tanto, una obligación de contenido patrimonial de carácter transmisible,
de modo que los herederos quedan obligados a su pago. Aquí cabe aplicar
las disposiciones pertinentes en torno a la liquidación del pasivo
hereditario, previstas en los arts. 2316 a 2322 y 2356 a 2360, conforme el
diseño legislativo del Código Civil y Comercial.

Al respecto, coincidimos con Iglesias y Krasnow en cuanto a que el rango


de preferencia previsto en la ley concursal (al que remite el art. 2358 del
Cód. Civ. y Com.) solo se aplicará si los acreedores se presentan al mismo
tiempo al proceso sucesorio; caso contrario, nos encontramos ante el
mismo sistema que Vélez: se paga a medida que los acreedores se
presenten. No se puede impedir o demorar el pago de las deudas
hereditarias con el argumento de posibles o hipotéticas presentaciones de
acreedores con igual o mejor derecho (18).

III.3. Ejecución del pacto celebrado en previsión de la ruptura, o luego de


la ruptura, que estipula la compensación económica teniendo como
beneficiario al conviviente supérstite

Los pactos que contengan acuerdos sobre compensación económica cuyo


beneficiario sea el conviviente supérstite, sea aquellos celebrados en
previsión de la ruptura de la unión convivencial o bien los que se llevan
adelante luego de la ruptura a efectos de acordar ciertos efectos jurídicos
del cese de la unión, pueden englobarse genéricamente bajo el carácter de
actos jurídicos familiares bilaterales (19). A la vez, la disposición que en un
pacto se efectúe en relación con la fijación de la compensación económica
encuadra, dentro de los actos patrimoniales, como un acto a título oneroso
(20).
En otro trabajo, establecimos las particularidades que pueden ostentar los
pactos en previsión de la ruptura de la unión, entendiendo que no
configuran pactos sobre herencia futura (21), ya que están vedados por la
disposición del art. 1010 del Cód. Civ. y Com. Estos acuerdos, "... suelen
tener lugar cuando una persona cede sus derechos eventuales de una
sucesión aún no abierta, por encontrarse viva la persona de la que se trata.
En doctrina se incluyen en tal categoría los pactos por los que se instituye
contractualmente a otra persona como heredera o legataria; los que
establecen la renuncia de una persona a una herencia futura del co-
contratante o de un tercero; aquellos por los que se acepta una herencia
futura y los pactos distributivos, por los que los presuntos herederos
acuerdan la división de la herencia, con o sin intervención del causante"
(22). Ninguno de tales objetos conforman el objeto de los pactos de
convivencia que, a nuestro criterio, hace parte del poder dispositivo del
causante y de las facultades asentadas en el ejercicio de su autonomía de la
voluntad (23).

Como dijimos, se trata aquí también, por principio, de actos a título


oneroso. Quien afirme que el monto pactado como compensación
económica es desmesurado en relación con la existencia y extensión del
desequilibrio; y por tanto constituye una liberalidad, deberá probarlo en el
marco del proceso sucesorio, que será el ámbito en el cual el conviviente
supérstite concurrirá a hacer valer su crédito emergente del pacto. Solo si se
logra acreditar su calidad de acto a título gratuito, podrá analizarse si media
una vulneración de la legítima hereditaria. Caso contrario se le brindará el
tratamiento de crédito; y, por tanto, comprendido en la máxima según la
cual los acreedores prevalecen sobre los herederos y legatarios (24).

Por último, y como común denominador a todos los supuestos planteados,


cabrá determinar si la competencia recaerá en el juez que lleva adelante el
proceso sucesorio, merced al fuero de atracción previsto en el art. 2336 del
Cód. Civ. y Com., o bien si incumbirá entender al juez con competencia en
materia familiar que corresponda. Entendemos que, más allá del reparo que
nos merece el hecho de que con esto se excepciona uno de los principios
procesales propio del régimen general de los procesos de familia [en
particular la especialización de los jueces y la multidisciplinariedad fijada
en el art. 706 del Cód. Civ. y Com. (25)], la acción tendiente a la fijación o
el cobro de la compensación económica se encuentra alcanzada por el fuero
de atracción del sucesorio. Como afirma Pellegrini, pese a no estar
mencionadas expresamente las acciones personales en la regla del art. 2336
del Cód. Civ. y Com., los efectos jurídicos del cese de la unión
convivencial producidos por la muerte (y agregamos nosotras, que tengan
que dirimirse luego de la muerte, aunque el cese de la unión se haya
producido previamente) inciden de forma directa en la liquidación de la
herencia y las operaciones de partición (26).

IV. Consideraciones comunes a las situaciones planteadas. Quid sobre la


vocación hereditaria del conviviente supérstite (27)

El análisis que nos antecede, y las respuestas que ensayamos al respecto, no


pueden escindirse de la solución que la legislación sucesoria actual asumió
en relación con el conviviente supérstite. El desplazamiento del acceso a la
herencia del conviviente fallecido en las mismas condiciones que el
cónyuge supérstite inciden (o deben incidir) en los operadores jurídicos al
momento de abordar su posición en el sucesorio. Si solo podremos
reconocerle, además de la protección (temporalmente limitada) de la
vivienda familiar (28), el carácter de acreedor del causante, nos
enfrentamos a un problema: el equilibrio entre la autonomía y la
solidaridad familiar puede volverse tensión y ruptura.

Al sostenerse la legítima hereditaria como forma de distribución forzosa


del patrimonio del causante entre sus afectos familiares más próximos, sin
incluirse al conviviente supérstite, se encarna un trato discriminatorio,
vulnerándose así la protección integral de esta forma de familia.

La relectura del Código Civil y Comercial nos plantea la necesidad de un


abordaje de esta cuestión desde la teoría general del derecho,
interpelándonos a una mirada integral y sistémica del fenómeno jurídico.
La teoría general del derecho nos permite repensar sobre el concepto, la
función y las autonomías de las ramas jurídicas; superando las
particularidades de cada una de ellas, para arribar a una mirada superadora
que incluya el enfoque de lo "común" y lo "abarcativo" de todo el
fenómeno jurídico (29). Por ello, creemos necesario analizar de manera
sincrónica el derecho sucesorio con el derecho de familia. La perspectiva
arrolladora y dúctil del Derecho de familia no parece haber calado aún en el
Derecho sucesorio, exigiéndonos a los operadores jurídicos la tarea de
integración. El derecho de familia capta normativamente diversas
estrategias de familia, en tanto el derecho sucesorio continúa su regulación
sobre la base del parentesco y de la familia matrimonial. La idea
proyectada y finalmente captada en el Código Civil y Comercial no se
aparta del sistema sucesorio intestado de remoto origen romano, subjetivo,
manifestado en la sucesión por líneas y grados de parentesco, a los cuales
se suma el consorte sobreviviente (30).

Coincidimos con Salomón en que si bien el derecho sucesorio hoy captado


en el Código Civil y Comercial constituye un avance respecto del
derogado, dentro de las objeciones constitucionales que se pueden hacer
está la no inclusión de algún tipo de beneficio sucesorio a los miembros de
las uniones convivenciales (31).

El legislador permite la concurrencia de algunos miembros de la familia


(descendientes, ascendientes y cónyuge, extendiendo el llamamiento hasta
los colaterales de manera supletoria), pero excluye al conviviente.
Coincidimos con Faraoni, Sola y Assandri cuando indican que tanto
descendientes, ascendientes como conviviente constituyen la familia más
cercana del causante, siendo todos amparados por la regla constitucional
que consagra la "protección integral de la familia". Por ello no se advierte
una justificación axiológica constitucional que habilite la exclusión de la
vocación sucesoria del conviviente, "no supera la 'razonabilidad
instrumental' que impone el proceso constitucional de reglamentación de
derechos, ya que no guarda coherencia con la finalidad perseguida
(protección de la familia) y los medios ideados para la consecución de esos
fines (exclusión de la vocación sucesoria del conviviente supérstite)" (32).

Estimamos que en el supuesto que estamos desarrollando, la exclusión de


la vocación sucesoria del conviviente podría ser declarada inconstitucional
en términos genéricos, porque es en sí misma irrazonable. Es así que su
omisión en la captación normativa resulta disvaliosa no solo en atención al
caso concreto, sino con respecto a la protección genérica de las familias,
implicando un gravamen irreparable a la esencia o sustancia de derechos
constitucionales.

En suma, si el legislador a través del mecanismo de distribución forzosa del


patrimonio —legítima sucesoria— pretendió la protección de los vínculos
familiares del causante, debió asegurar un llamamiento similar para el
conviviente sobreviviente, sin introducir supresiones arbitrarias (33). Por
ende dicha supresión conlleva una discriminación arbitraria y violatoria del
derecho de igualdad y, en consecuencia, devendría inconstitucional.

De modo tal que la solución que se elabore en el marco del proceso


sucesorio en relación con la situación del conviviente supérstite, cuando
concurre a exteriorizar un crédito fundado en la compensación económica,
debe ser una solución de contexto. Resulta necesario llevar adelante una
interpretación y aplicación situada de las herramientas normativas,
visibilizando las múltiples condiciones que pueden conjugarse en el caso
concreto. De tal solución dependerá que se tribute al caso; y al conviviente,
una adecuada protección que no agudice aún más los desequilibrios ya
existentes (que en el caso de las mujeres, se dan en un contexto de
desequilibrios propios de una estructura patriarcal de distribución de roles
familiares), y procure una solución que logre equiparar los intereses en
juego.

(A) Guillermina Zabalza: Magíster en Derecho Privado, Profesora Titular


de Derecho de Familia y Sucesiones, Bioderecho e Introducción al Derecho
de la Facultad de Derecho de la Unicen. María Victoria Schiro: Doctora en
Derecho, Magíster en Derecho Privado, Profesora Asociada de Derecho de
Familia y Sucesiones y Bioderecho de la Facultad de Derecho de la Unicen.
María Florencia Calá: Jefa de Trabajos Prácticos de Derecho de Familia y
Sucesiones y Bioderecho de la Facultad de Derecho de la Unicen.

(AA) Este artículo fue elaborado con base en la ponencia presentada en la


Comisión Derecho de Familia: "Uniones convivenciales" de las XXVII
Jornadas Nacionales de Derecho Civil, por las mismas autoras del presente.

(1) En este sentido, puede verse: IGLESIAS, Mariana B. - KRASNOW,


Adriana N., "Derecho de las familias y las sucesiones", Ed. La Ley, Buenos
Aires, 2017, ps. 1258-1259. PELLEGRINI, María Victoria, "Las uniones
convivenciales. Regulación en el Código Civil y Comercial y su impacto en
el ordenamiento jurídico", Ed. Erreius, Buenos Aires, 2017, p. 171.

(2) El presente acápite es parte del desarrollo de la ponencia presentada en


la Comisión Derecho de Familia: "Uniones convivenciales", titulada
"Uniones convivenciales. Dilemas que plantea su regulación", presentada
por las autoras del presente artículo en las XXVII Jornadas Nacionales de
Derecho Civil, por las mismas autoras del presente.

(3) ARIANNA, Carlos, "Uniones de hecho y Derecho Sucesorio", en


Revista de Derecho Privado y Comunitario 2014-3, Rubinzal-Culzoni Edit.,
Santa Fe, 2015, p. 386.

(4) KEMELMAJER de CARLUCCI, Aída, "Capítulo Introductorio", en


KEMELMAJER de CARLUCCI, Aída - HERRERA, Marisa -
LLOVERAS, Tratado de Derecho de Familia, Rubinzal-Culzoni Edit.,
Santa Fe, 2014.
(5) ARIANNA, Carlos, "Uniones de hecho y Derecho Sucesorio", ob. cit.,
p. 386.

(6) Entrevista a BINSTOCK, Georgina, en Revista Latinoamericana de


Población,10, año 6, marzo de 2013, Dirección Nacional de Población,
Registro Nacional de las Personas, disponible en
http://www.mininterior.gov.ar/poblacion/pdf/poblacion_10.pdf.

(7) HERRERA, Marisa, "Uniones convivenciales en el Código Civil y


Comercial: más contexto que texto", en Revista de Derecho Privado y
Comunitario 2014-3, Rubinzal-Culzoni Edit., Santa Fe, 2015, ps. 18 y ss.

(8) ARIANNA, Carlos, "Uniones de hecho y Derecho Sucesorio", ob. cit.,


p. 387.

(9) El destacado me pertenece.

(10) HERRERA, Marisa, "Uniones convivenciales en el Código Civil y


Comercial: más contexto que texto", ob. cit., p.19.

(11) KEMELMAJER de CARLUCCI, Aída, "Las nuevas realidades


familiares en el Código Civil y Comercial argentino de 2014", LA LEY,
2014-E, 1267 - ADLP 2014 (noviembre); AR/DOC/3592/2014.

(12) En los supuestos de uniones convivenciales registradas, conforme art.


522, Cód. Civ. y Com.

(13) "Art. 527.— Atribución de la vivienda en caso de muerte de uno de los


convivientes. El conviviente supérstite que carece de vivienda propia
habitable o de bienes suficientes que aseguren el acceso a esta puede
invocar el derecho real de habitación gratuito por un plazo máximo de dos
años sobre el inmueble de propiedad del causante que constituyó el último
hogar familiar y que a la apertura de la sucesión no se encontraba en
condominio con otras personas. Este derecho es inoponible a los acreedores
del causante. Se extingue si el conviviente supérstite constituye una nueva
unión convivencial, contrae matrimonio, o adquiere una vivienda propia
habitable o bienes suficientes para acceder a esta". Más allá de entender
que la solución que dispensa el art. 527 del Cód. Civ. y Com. es
inconstitucional, por los fundamentos vertidos en la ponencia "Uniones
convivenciales. Dilemas que plantea su regulación", presentada por las
coautoras del presente en las XXVII Jornadas Nacionales de Derecho Civil.

(14) ZABALZA, Guillermina - SCHIRO, María Victoria - CALÁ, María


Florencia, "La Compensación Económica. Su sentido, sus límites y sus
posibilidades", en Persona, autonomía y protección en la Teoría del
Derecho, Lapenta - Zabalza - Schiro (coords.), Ed. Azul, Azul, 2019 (en
prensa).

(15) IGLESIAS, Mariana B. - KRASNOW, Adriana N., "Derecho de las


familias y las sucesiones", ob. cit., p. 1259.

(16) PELLEGRINI, María Victoria, "Las uniones convivenciales.


Regulación en el Código Civil y Comercial y su impacto en el
ordenamiento jurídico", ob. cit., p. 171.

(17) Su consideración como deuda del causante, cuando la compensación


se fija post mortem, fue votado mayoritariamente a favor en la Comisión 7
de Derecho de Familia en el marco de las XXVII Jornadas Nacionales de
Derecho Civil, en el tema "Compensación económica post mortem":
"Despacho A. De lege lata. En el caso de la fijación de la compensación
económica post mortem, se trata de una deuda del causante y no de una
carga de la sucesión". A favor: Basset, Mazzinghi, Lafferriere, Flores
Levalle, Lozano, Jáuregui, Córdoba, Pitrau, Galli Fiant, Berbere Delgado,
Schiro, Zabalza, Rolando [13]. En contra: Roveda, Castro, Carriquiri [3].
Abstención: Mainard, González, Sambrizzi [3]. Las conclusiones de las
Jornadas pueden verse en:
https://www.fcjs.unl.edu.ar/sitios/jndc.Pages.showSubcategoria&id=1009.

(18) IGLESIAS, Mariana B. - KRASNOW, Adriana N., "Derecho de las


familias y las sucesiones", ob. cit., ps. 897-898.

(19) Sobre la caracterización de los actos jurídicos familiares puede verse:


KRASNOW, Adriana, "Derechos subjetivos familiares. Acto jurídico
familiar. Estado de familia y posesión de estado de familia. Acciones de
estado de familia y acciones de ejercicio de estado de familia", en
KRASNOW, Adriana (dir.), Tratado de Derecho de Familia, Ed. La Ley,
Buenos Aires, 2015, t. I, p. 227.

(20) Estos últimos representan sacrificios y ventajas para ambas partes.


Pero no requerirá necesariamente un estricto equilibrio o equivalencia entre
las prestaciones, más allá de que subsidiariamente se puedan aplicar las
disposiciones relativas a los contratos, en lo que corresponda en tanto acto
jurídico bilateral patrimonial.

(21) SCHIRO, María Victoria, "Implicancias patrimoniales del cese de las


uniones convivenciales por causa de muerte", en Suplemento Especial
"Cuestiones patrimoniales en el derecho de familia", Ed. La Ley, 2019, ps.
117 y ss.

(22) HERRERA, Marisa - CARAMELO, Gustavo - PICASSO, Sebastián,


"Código Civil y Comercial de la Nación Comentado", Ministerio de
Justicia y Derechos Humanos de la Nación - Infojus, 2015, t. III, ps. 407-
408. http://www.saij.gob.ar/docs-f/codigo-comentado/Cód. Civ. y
Com._TOMO_3_FINAL_completo_digital.pdf.
(23) SCHIRO, María Victoria, "Implicancias patrimoniales del cese de las
uniones convivenciales por causa de muerte", ob. cit., p. 120.

(24) Esta posición fue objeto de una conclusión en la Comisión 7 de


Derecho de Familia en el marco de las XXVII Jornadas Nacionales de
Derecho Civil, que obtuvo minoría de votos a favor, en el tema
"Compensación económica post mortem": "Despacho C. De lege lata. Los
pactos que contengan acuerdos sobre compensación económica cuyo
beneficiario sea el conviviente supérstite, sean aquellos celebrados en
previsión de la ruptura de la unión convivencial, o bien los que se llevan
adelante luego de la ruptura a efectos de acordar ciertos efectos jurídicos
del cese de la unión son actos a título oneroso. Por tanto, quien alegue su
carácter de liberalidad deberá probarlo". A favor: Zabalza, Schiro, Rolando,
Lozano, Jáuregui [5] En contra: Mazzinghi, Roveda, Sambrizzi, Callegari,
Mainard, Castro, Carriquiri, Galletti [8] Abstenciones: Basset, Berbere
Delgado, Córdoba, Pitrau, Lafferriere, Flores Levalle, González, Galli
Fiant [8]. Las conclusiones de las Jornadas pueden verse en:
https://www.fcjs.unl.edu.ar/sitios/jndc.Pages.showSubcategoria&id=1009.

(25) Como explica De los Santos, la especialidad involucra dos aspectos:


por un lado, apunta a reservar, para los tribunales competentes en la
materia, la exclusividad de aspectos vinculados a los conflictos
esencialmente familiares dejando de lado otras cuestiones, propias del
derecho común, aunque los reclamos se planteen entre cónyuges, quienes
lo fueron o parientes (por ej., daños, divorcio); por el otro, implica la
idoneidad técnico-jurídica de los operadores jurídicos, así como el
necesario entrenamiento en la especialidad. DE LOS SANTOS, Mabel,
"Los procesos de familia en el Proyecto de Código Civil y Comercial", en
Revista de Derecho Privado, 6, Año II, Infojus, 2013, p. 29.

(26) PELLEGRINI, María Victoria, "Efectos jurídicos de las uniones


convivenciales: la forma en garantía del fondo", RCCyC 2015 (noviembre),
17/11/2015, 46.
(27) El desarrollo en torno a la vocación hereditaria del conviviente
supérstite es parte de la ponencia presentada en la Comisión Derecho de
Familia: "Uniones convivenciales", titulada "Uniones convivenciales.
Dilemas que plantea su regulación", presentada por las autoras del presente
artículo en las XXVII Jornadas Nacionales de Derecho Civil, por las
mismas autoras del presente.

(28) Véanse sobre este instituto las Conclusiones de la Comisión 7 de las


XXVII Jornadas Nacionales de Derecho Civil: "4. Atribución de la
vivienda por causa de muerte Despacho A. De lege lata: El art. 527, Cód.
Civ. y Com. en cuanto restringe al plazo de dos años el derecho real de
habitación gratuito que puede invocar el conviviente supérstite que carece
de vivienda propia habitable o de bienes suficientes que aseguren el acceso
a esta sobre el inmueble de propiedad del causante que constituyó el último
hogar familiar, resulta inconstitucional en virtud de vulnerar el derecho
humano a la vivienda y los principios de protección integral de la familia,
igualdad y no discriminación. A favor: Schiro, Zabalza, Lozano [3]. En
contra: Mazzinghi, Lafferriere, Sambrizzi, Galli Fiant, Callegari, Mainard,
Flores Levalle, Castro, Carriquiri, Gómez, González, Jáuregui, Rolando,
Córdoba [14]. Abstención: Pitrau [1] Despacho B. De lege ferenda: Debe
regularse el derecho real de habitación para el conviviente supérstite con
carácter vitalicio con los mismos alcances que la del cónyuge supérstite. A
favor: Schiro, Zabalza, Lozano [3]. En contra: Basset, Galli Fiant,
Mazzinghi, Lafferriere, Sambrizzi, Castro, González, Galletti, Jáuregui,
Rolando, Córdoba [11]. Abstención: Pitrau, Callegari [2]", disponible en
https://www.fcjs.unl.edu.ar/sitios/jndc.Pages.showSubcategoria&id=1009.

(29) CIURO CALDANI, Miguel Ángel, "Lecciones de Teoría General del


Derecho", en Revista del Centro de Investigaciones de Filosofía Jurídica y
Filosofía Social, Investigación y Docencia, 32, Rosario, 1999, p. 37.

(30) LLOVERAS, Nora - ORLANDI, Olga, "La sucesión intestada en el


Proyecto de Código Civil", en Jurisprudencia Argentina, número especial:
Primeras reflexiones en materia de sucesiones en el ante Proyecto de
Código Civil, 2012-III, fasc. 7, Buenos Aires, p. 63.

(31) SALOMÓN, Marcelo, "La regulación de la legítima en el Código


Proyectado: Constitución Nacional, orden público y autonomía persona",
en Derecho Privado, Reforma del Código Civil V. Familia y Sucesiones, 6,
Año: II, Gustavo Caramelo - Sebastián Picasso (dirs.), Ed. Infojus, Buenos
Aires, disponible en:
http://www.saij.gob.ar/docs-f/ediciones/revistas/DERECHO_PRIVADO_A
2_N6.pdf.

(32) FARAONI, Fabián - SOLA, Andrea P. - ASSANDRI, Mónica, "La


vocación hereditaria del conviviente supérstite: la necesidad de su
reconocimiento legal", ponencia presentada en el marco de las XXV
Jornadas Nacionales de Derecho Civil, realizadas en Bahía Blanca, año
2015.

(33) FARAONI, Fabián - SOLA, Andrea P. - ASSANDRI, Mónica, "La


vocación hereditaria del conviviente supérstite: la necesidad de su
reconocimiento legal", ob. cit.

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