Análisis de la Poética de Aristóteles
Análisis de la Poética de Aristóteles
1
CAPÍTULO I:
1
Aristóteles, Poética, Emecé Editores, S. A. Buenos Aires, 1947, p. 9
2
Aristóteles, Poética, p. 26
2
itinerario de este griego no se detiene. Funda su propia escuela: El
Liceo3. Institución de carácter religioso, en cuanto rendían culto a las
Musas, deidades del conocimiento en sus diversas ramas, que no se
enfrascaban en solo impartir enseñanza, “sino también la investigación
en común”4.
Los conflictos socio-políticos estallan por los años cercanos a su
muerte, la cual tuvo lugar por los años 322-321 a.C. 5, dado la repentina
muerte de su pupilo más reconocido, Alejandro de Macedonia. Son
perseguidos todos aquellos que participen de sus ideas, entre los cuales
se encuentra el mismo, motivo suficiente como para huir de Atenas e
irse a Calcis. Es en este tiempo de dificultad en el que el pensamiento
aristotélico llega a su etapa de maduración total, desprendiéndose de las
enseñanzas de Platón, su antiguo maestro.
El Tratado de Poética, se manifiesta como una respuesta aristotélica
a la cuestión del arte, en sus manifestaciones cronológicamente
concordes, tales como la épica y la tragedia, la poesía, la comedia y la
epopeya, los elementos que les componen y los rasgos resaltantes que
les envuelven, demarcando un patrón definido de lo que podía
considerarse para la época como arte, siempre desde la visión del
Estagirita. Además perfila detalles elementales de lo que se conocería
posteriormente como literatura y su relación con otras manifestaciones
artísticas y folclóricas, propias de la cultura helenística.
Compone una verdadera obra maestra en el marco del tema del arte,
muy recurrente pero poco estudiado y contabilizado por aquellos días,
así como una crítica y una sugerencia a las manifestaciones circundantes
en tiempo y espacio en el que se encontraban, exaltando el verdadero
significado e impacto de lo que un hombre puede transmitir y/o expresar
por medio de palabras, versos, ritmos, músicas y cuentos.
3
que le son naturales, gracias a su composición biológica y espiritual.
Pues, todo ser humano, con plenas facultades fisiológicas es participe
del ambiente que le rodea y forma, por medio de la experimentación del
mismo en el diario vivir, a lo largo de su vida.
Él mismo, como agente individual, considerado microcosmos por la
cultura griega, se ve estrechamente condicionado por las estructuras de
mayor dimensión que le envuelven, los macrocosmos. Esto no puede ser
otra cosa más que el espacio-tiempo en el que conviven las
singularidades de cada microcosmos, independientemente de su
naturaleza constitutiva u orgánica.
Desde una visión más racionalista, el hombre, entendido como zoon
politikon, que también desarrolla Aristóteles, que compendia la
necesidad y habilidad humana de entrar en relación armoniosa y
organizada con sus semejantes en una comunidad particular, contempla
la naturaleza –Phisys- y luego del proceso de aprehensión sobresale de
él la mímesis: capacidad del artista de, captando el exterior y/o interior,
plasmar a manera de imitación lo que contempla con sus sentidos.
No siendo este un proceso aislado o exclusivo pertenece a todos los
hombres, de todas las culturas y tiempos, que en el intento de
manifestarse para con los demás, captan las circunstancias reales que
perciben e intentan desarrollarlas a manera de fábula o poesía.
Aristóteles, desde los inicios de su tratado, expone las pautas
correctas que validan la belleza de las obras artísticas que antes se han
mencionado. A todas estas las cataloga de imitaciones en cuanto extraen
contenidos presentes o bien en una dimensión interior tanto en alguna
dimensión exterior. Esto no significa que al ser tomadas de fuentes
comunes o paralelas, las manifestaciones artísticas constituyan un
compendio amontonado de repeticiones a manera de plagio. El mismo
Aristóteles lo aclara a poco de iniciar su reflexión: “coinciden en que
son imitaciones [tipos de arte], pero difieren entre sí de tres maneras,
ya sea por los medios de imitación, ya por lo que se imita, ya en cuanto
imitan de diferente y no del mismo modo”6.
En relación a lo primero, un buen artista –según Aristóteles- puede
recurrir a la mímesis por medio de la música, la palabra y el ritmo,
entendiendo este último como una técnica literaria que consiste en la
composición de sílabas largas y cortas que conforman una estructura
equilibrada en su métrica y al oído del espectador 7; así como palabras
6
Aristóteles, Poética, p. 35
7
Pequeño Larousse Ilustrado, Barcelona, 1965, p. 654
4
desnudas o de los metros –como la cantidad de silabas presentes en los
versos de los textos griegos antiguos-, siempre y cuando corresponda a
la creación poética temas de este mismo nivel y no cualquier otro del
saber humano que por contar con el metro sea presentado como arte y
por tanto poeta su autor.
El arte pasa a ser de esta manera en una forma de enseñanza
equilibrada, que se ve sustentada por lo que pertenece a la realidad
constante del hombre. Consistentemente aportaba Longino: “En toda
enseñanza se requieren dos cosas, la primera hacer conocer el punto de
que se trata, y la otra, segunda en orden pero no en importancia, indicar
la manera y método de amaestrarse en ello” 8, que de un ángulo
semejante tocará Aristóteles al afirmar que en la mimesis los imitadores
deben distinguir aquellos que imitan tomando por partida un bando o
lado a expresar.
Sea imitando virtudes o vicios, personas mejores, peores o iguales,
como, expone, era el caso de Polignoto, Pausón y Dionisio
respectivamente9; uno u otro objeto, así como esta o aquella acción
desde la perspectiva del hombre que imita por medio de su arte y en
algún contexto se expresa a sí mismo. Cierto es que existe una tercera
forma de imitar según se aclaraba anteriormente y es “imitar con los
mismos medios y los mismos objetos, o bien narrándolos […] o bien
haciendo obrar y actuar a todos os imitados”10. Dando una especie de
vida propia a lo que se emplea en el arte, dotándole o no de fuerza vital.
Siendo de esta manera las tres bases de la mímesis, la primera
tomando en consideración la forma en como es presentado el arte desde
los elementos artísticos utilizados en la época; recabando los elementos
protagonistas del medio interno o externo al hombre poeta; y finalmente
fungiendo en relación a su papel o rol en medio de la obra poética.
Finalmente se puede acotar la naturaleza de la mimesis en la
actividad artística humana constante, ya que desde su infancia en los
patrones de comportamiento y acogida de información, hasta el disfrute
de las representaciones artísticas, el ser humano manifiesta inclinaciones
connaturales y constantes hacia la base radical de arte expuesto por
Aristóteles, plasmándolo como un ser imitador nato que reescribe la
realidad que experimenta en las vastas expresiones del arte antiguo.
8
Longino, De lo sublime [On-Line edition] Buenos Aires, 1863, p. 57 (Ingreso: 19-11-2022)
9
Aristóteles, Poética, p. 38
10
Aristóteles, Poética, p. 40
5
3. La inexistencia del término literatura en la época aristotélica.
11
Pequeño Larousse Ilustrado, p. 478
12
Aristóteles, Poética, p.42
13
Longino, De lo sublime, p. 58-59.
6
En una época marcada por las argucias de algunos supuestos filósofos 14,
es imperativo que los poetas y artistas no caigan en el error de convencer a
la multitud a fuerza de presunciones propias y poco válidas para la
colectividad, por el contrario deben ser garantes de resguardar y exaltar la
verdad de todo lo que compone el universo entero por medio del ingenio y
el talento, afianzados por el conocimiento general y especifico de aquello
que retratan.
El arte figuraba no como un hobbit o una ocupación carente de
sentido profesional. Era vista como una forma de expresión creativa y
atrevida de enseñar y valorar las experiencias humanas más básicas como
las más complejas, las que se enfrascaban en la pura materia y las que
trascendían a lo divino, las que eran ampliamente exploradas por los peritos
en la materia y las desconocidas por su escasa aparición y lo misterioso que
les envuelve. Desde esta perspectiva, el arte, la poesía, la “literatura”, para
a ser un arte auxiliar a las ciencias y las filosofías humanas, graficando
aquello que ellas estudian con la razón.
De este modo, aún sin existir el término literatura, para designar una
serie de escritos y textos de diversos géneros, compiladores del saber
humano general, la población de la Antigua Grecia si producía dichos
textos, con el carácter de poética que mantenían en sí mismos la rica
cultura que les precedía y a la vez profundizaba más en la experiencia
humana. Por consiguiente, sabiendo el estatus de este término, es necesario
expresar finalmente lo elemental de su composición cuidadosamente
detallada para alcanzar el ideal sublime que Dionisio de Halicarnaso
propone en su obra.
De modo que siempre se cumplen cuatro cosas: una frase es bella cuando
las palabras son bellas; las sílabas y las letras bellas son la causa de las
palabras bellas; un lenguaje agradable proviene de lo que es agradable al oído
según la semejanza de las palabras, silabas y letras; y sus diferencias parciales,
por medio de las que se muestran los caracteres, sentimientos estados, y
acciones de los personajes y sus circunstancias son así por la organización
primera de las letras.15
Lo que refuerza la característica de enseñanza y patrimonio con el
que se constituye el arte como un mecanismo no solo de referencias sino
también de profundización para alcanzar el punto clave de obtener y
reflexionar la verdad de forma individual, provocando en los espectadores
14
Haciéndose referencia a los folósofos conocidos con el nombre de “Sofistas”.
15
Dionisio de Halicarnaso, Sobre la composción literaria. Sobre dinarco, [On-Line edition], Madrid, 2001,
p. 73 (Ingreso: 20-11-2022).
7
la sensación de atracción positiva que les mueva a redescubrir la verdad en
lo que ven, sienten, saborean, huelen, palpan y oyen.
8
CAPÍTULO II:
1. La comedia y la epopeya.
9
I. Feliz arrojo de las expresiones
II. Afecto vehemente y que parece inspirado de arriba
III. Acertado empleo de las figuras
IV. Brillante elocución
V. Espléndida y vigorosa composición19
Según el autor, son estas las características necesarias
recurrentemente para que los textos en orden a la transmisión de ideas
literarias sean calificados de sublimes, mas no por esto es aceptable tildar
de contrarias a las que no ocupen sus líneas con todos los ítems antes
mencionados20. Es más, algunos escritores se han atrevido a unificar en un
único renglón lo que llaman Sublime, como aquello inspirado y espléndido
con lo caracterizado como Patético, mientras este transcienda en el texto a
ideas magnánimas21.
Conforme a la primera prerrogativa, por expresiones se refiere a la
calidad de las palabra o vocablos empleados por el autor, que dan elegancia
y confort a la obra; seguidamente, el afecto vehemente, se posiciona como
la capacidad impetuosa de expresión que intenta parecer divina, o en otro
orden, divinizada; estas dos últimas las cataloga como «constituyentes de
lo sublime»22.
Por otro lado, las figuras son consideradas los métodos para expresar
los dígitos lingüísticos en forma de dicciones o sentencias respectivamente;
en relación a la cuarta característica mencionada, debe entenderse como la
acertada elección de formas de las voces verbales que expresan el
contenido de la obra, que primariamente es contenido en la mente del autor;
para finalmente llegar a la espléndida composición, siendo el resultado de
los caracteres anteriores, que no es otra cosa que la satisfacción del
espectador y el claro traspaso de las ideas que contenía la obra, que siempre
apuntan a una enseñanza en positivo, según Aristóteles23.
Estos componentes de los sublime, se ven vinculados o conectados
con otros componentes de orden no transcendente más literario o poético,
que apuntan a la excelencia del texto u obra en relación a su escritura,
como en su transmisión de ideas y la claridad con la que la comprenden
terceros. Estos son: la fábula, los caracteres, el lenguaje, el pensamiento, el
espectáculo y la composición musical. En este apartado dedicaremos la
explicación de lo que Aristóteles entiende por fábula, que, en conjunto con
19
Cf. Longino, De lo sublime [On-Line edition] Buenos Aires, 1863, p. 65 (Ingreso: 19-11-2022)
20
Cf. Longino, De lo sublime, p. 66
21
Ibíd. 1
22
Longino, De lo sublime, p. 66
23
Ibíd. 2
10
los demás componentes, es compartido en menor cantidad entre la comedia
y la epopeya, así como la tragedia, con más presencia en este, y otros
géneros artísticos, a explicar en los apartados siguientes.
Por lo tanto, la fábula, como elemento constitutivo de las expresiones
artísticas antes descritas, es un «relato, generalmente en verso, que oculta
una enseñanza moral bajo el velo de una ficción»24, que es lo mismo o
semejante a la composición misma de las acciones 25 pues es resaltante, de
manera más presente en la tragedia; no se imita a hombres sino a las
acciones que estos realizan y generan una realidad concreta 26. Además, esta
no trata o refiere a lo que corresponde a un único personaje, sino que, al
tener parte en la composición de las acciones de una narrativa, engloba un
conglomerado de ellas que mantenga unidad y «asimismo las partes de las
acciones deben estar compuestas en tal manera que, quitada alguna de
ellas, el todo se diferencie y conmueva, pues la cosa cuya presencia o
ausencia no produce ningún efecto, no es parte del todo»27.
Lo que nos deja definido que al momento de crear comedias y
tragedias, los autores deben considerar bien este aspecto, pues bien
comenta Aristóteles, «Quienes componen bien las fábulas, no deben
comenzarlas ni terminarlas al azar, sino que deben atenerse a los
conceptos indicados»28.
Finalmente, la epopeya, expresión artística tipo poema, generalmente
de extensión prolongada, que incurre en acciones y consecuencias de
margen heroico29 y/o barbárico, va a resaltar como sus protagonistas a
hombres y mujeres de calidad social digna y/o noble que defienden buenos
y sanos ideales30. Es muy similar a la tragedia en estructura salvo que
presenta un metro más largo, es una narrativa ilimitada y no tan uniforme,
además que sus componentes corresponden a los de la tragedia, pero
difieren en el orden contrario31.
2. La poesía
24
Pequeño Larousse Ilustrado, p. 455
25
Aristóteles, Poética, p. 50
26
Aristóteles, Poética, p. 51
27
Aristóteles, Poética, p. 59
28
Aristóteles, Poética, p. 55-56
29
Cf. Pequeño Larousse Ilustrado, p. 414
30
Cf. Aristóteles, Poética, p. 48
31
Ibíd. 3
11
Siendo la poesía una más de las expresiones del arte, se diferencia de
las demás ya que representa, al menos en el tiempo de Aristóteles, el
todo de lo que hoy conocemos como literatura o expresión lingüista
organizada, que se presenta en un formato especial, ya que técnicamente
es «el arte de hacer versos»32. Quienes son la «reunión de palabras
combinadas con arreglo a la cantidad de las sílabas»33, ya que a
diferencia de la prosa, un estilo diverso de escritura, su finalidad yace en
manifestar información de una forma equilibrada, rítmica y melodiosa
para quien la lee y escucha.
«Con respecto a la composición melódica y métrica que tiene una
gran semejanza con la prosa, tengo que decir que la primera causa es
también ahora, de la misma manera que en la prosa poética el ajuste de
las palabras»34, para dar un color y estructura armónica que
corresponda entre sí y genere un cántico o melodía, que bien puede
presentarse en diversos tipos o clasificaciones.
Sin embargo, el estilo propio de cada autor va a demarcar este “todo”
literario que a su vez es un apartado propio pero no tan difundido en
relación a la literatura actual. A pesar de esto, sigue formando parte del
arte gracias a su condición de mimesis o imitación, mecanismo humano
elemental que fluye con la naturaleza del mismo, y es fuente de todo
arte, «puesto que el poeta es imitador, lo mismo que el pintor o
cualquier otro realizador de imágenes, […]»35 ya que extrae o abstracta
lo que produce o genera, si bien de su creatividad e ingenio, más
enrraizadamente de aquello que le abarca y/o constituye, tal como la
naturaleza, los pensamientos, lo trascendental o divino, lo que especula,
entre otros.
Cada buena obra poética tiene también algunas condiciones de orden
sugerente que le permiten una dirección y un perímetro de acción que
no perturbe la consecución de la obra, tal como lo dice Aristóteles
«conviene en efecto que el poeta hable lo menos de sí mismo, porque en
estas cosas no es imitador»36, lo que deja de manifiesto el carácter
relevante de la mímesis dentro del arte y la no vinculación de la propia
vida de forma directa, por considerarse historia y no poesía.
32
Pequeño Larousse Ilustrado, p. 818
33
Ibíd. 4
34
Dionisio de Halicarnaso, Sobre la composción literaria. Sobre dinarco, [On-Line edition], Madrid, 2001,
p. 125 (Ingreso: 20-11-2022).
35
Aristóteles, Poética, p. 120
36
Aristóteles, Poética, p. 116
12
La afirmación anterior tiene fundamento en la siguiente: «Deben
preferirse las cosas imposibles, pero verosímiles, a las cosas posibles,
pero no convincentes»37, ya que dentro de la misma fábula persiste la
inclinación a la creatividad personal, mientras esta mantenga la
coherencia y la credibilidad de las acciones que tienen como fin el
contenido desplegado para enriquecer la concepción moral de quienes
espectan38. En el próximo capítulo dedicaremos un apartado a la
diferenciación entre el arte y la historia.
En otro orden de ideas, «respecto a la imitación narrativa y en verso
[tal como lo es la poesía] es evidente que las fábulas deben estar
compuestas de forma dramática, […] y alrededor de una acción entera
y perfecta […]»39 esto con respecto a la duración y amplitud del texto u
obra, que permite mantener la continuidad clara y evidente de los
hechos, sin desviar al espectador de la ruta poética trazada, llevándolo
hacia un desenlace; «[…] de tal manera que esta tenga principio, medio
y fin, para que sea un todo, como un ser vivo, y produzca el placer que
le es propio»40. Aquí Aristóteles despliega su idea más profunda en
torno al arte. Le concibe como un organismo, un sistema ordenado, que
articulado y preciso manifiesta belleza y reflexión.
De esta forma, es imperativo reflexionar brevemente los
componentes restantes de que comparten la comedia, la epopeya, la
tragedia y otras manifestaciones del arte de la Edad Antigua. A saber,
caracteres, lenguaje, pensamiento, espectáculo, composición musical.
Los Caracteres, como segundo componente de la poesía –entendida
como un todo- es parecido al caso de la «pintura, pues si alguien
pintara con los más bellos colores confusamente, no agradaría de igual
modo que el que solo con el solo dibujo y sin color logra una imagen
clara»41, ya que dentro del arte es el producto con el que se confecciona
la obra, es decir, su materia primaria literaria, tal como las acciones 42 y
elecciones. Por otro lado, el lenguaje es «la exteriorización por la
palabra, lo cual vale tanto para la prosa como para el verso»43.
El pensamiento es claramente «el saber decir lo que está implicado
en la acción y lo que corresponde»44 que funciona como una especie de
37
Aristóteles, Poética, p. 118
38
Ibíd. 5
39
Aristóteles, Poética, p. 111
40
Ibíd. 6
41
Aristóteles, Poética, p. 53
42
Ibíd. 7
43
Aristóteles, Poética, p. 54
44
Aristóteles, Poética, p. 53
13
conciencia infusa que se le dota a los personajes para que manifiesten
un mensaje particular45.Tanto el espectáculo como la composición
musical refieren a la puesta en escena de los personajes tanto dentro del
texto como en la escenificación viva del relato, y suponen un punto de
perspicacia y dominación de la atención de los observadores. Claro que
también agregan dramatismo y preparan y embellecen los demás
componentes. De allí su uso constante46.
Finalmente, en torno a la elección por parte del poeta para redactar
su obra es necesario que considere la advertencia de Longino acerca de
este tema: «En todas las situaciones, y por la naturaleza misma de las
cosas, hay una porción de incidentes que ligan por su común origen a
la materia principal», promoviendo la unidad de la que habla el mismo
Aristóteles. «En consecuencia, serian necesariamente para el escritor
una fuente de sublimidad, si él pudiese siempre elegir aquellas
circunstancias más nobles que gozan de tal adherencia, y agruparlas en
un solo conjunto […]»47, apuntando, de igual forma a la acción del
ejercicio o influencia moral del arte; «pues lo sublime resulta en parte
de la elección de las circunstancias más importantes, y en parte de la
conveniente aglomeración de las que se hayan elegido»48.
3. La épica y la tragedia.
45
Ibíd. 8
46
Aristóteles, Poética, p. 54
47
Longino, De lo sublime, p. 77
48
Ibíd. 9
49
Aristóteles, Poética, p. 49
14
Es el mismo Aristóteles quien más adelante, en su Tratado, explica una
de sus expresiones de la cita anterior: «Llamo lenguaje que deleita por su
suavidad al que tiene ritmo, armonía y música»50, entendiendo por cada
uno: «Disposición periódica y armoniosa de voces y cláusulas en el
lenguaje»51, «unión o combinación de sonidos agradables»52, y «arte de
combinar los sonidos de un modo agradable al oído»53 respectivamente.
En otras palabras, la tragedia es la «imitación de los que son mejores
que nosotros»54, pero no al personaje sino a sus obras, que son buenas 55.
Estas mismas pueden ser causadas por dos motivos: pensamiento y
carácter –ya descritos anteriormente- que dan al relato, a las acciones y a
los personajes como consecuencia la felicidad o la infelicidad, estados de
ánimo que, para Aristóteles, son elementales en la vida. Por ello, cada
repercusión de las acciones narrativas tiene un impacto social en la realidad
de los consumidores del contenido de la obra.
Es por esto que las acciones, dentro de la fábula, que a su vez está
dentro de la poesía toda, son el fin de la narrativa, es decir, lo más
importante56. Desde esta tónica, la fábula, cuenta con dos medios de cambio
literario que ayudan al escritor a dar transición entre estados de ánimo en la
obra, tal como la peripecia, que es «el cambio de suerte contraria
producida en quienes actúan como ya se ha dicho [Acción compleja], y
esto, como también dijimos, de acuerdo con la verosimilitud o la
necesidad»57; mientras que por otro lado, el reconocimiento «es, como su
nombre lo indica, el cambio de ignorancia en conocimiento, para
provecho o para daño de los que están destinados a la felicidad o la
desgracia»58, constituyendo así dos métodos y transformación dentro de la
escritura, que moldean o modifican la narrativa trágica.
Es necesario acotar que, Aristóteles en su pensamiento considera bien
definido por sí mismo el esquema de este tipo de expresión artística, pues
asevera: «Quedó establecido por nosotros que la tragedia es imitación de
una acción acabada y entera, que tiene amplitud adecuada […]»59 y lo
50
Ibíd. 10
51
Pequeño Larousse Ilustrado, p. 906
52
Pequeño Larousse Ilustrado, p. 92
53
Pequeño Larousse Ilustrado, p. 709
54
Aristóteles, Poética, p. 81
55
Cf. Aristóteles, Poética, p. 50
56
Aristóteles, Poética, p. 51
57
Aristóteles, Poética, p. 65
58
Ibíd. 11
59
Aristóteles, Poética, p. 55
15
confirma y desglosa más adelante diciendo: «toda tragedia se compone de
nudo y desenlace»60, apuntando al sistema de orden que existe en la obra.
En consecuencia, es evidente la necesidad y obligatoriedad del orden
dentro de la tragedia, como expresión poética, más, sin embargo, «también
debe existir la medida correspondiente, pues la belleza consiste en la
medida y en el orden»61, ya que las proporciones de la narrativa deben ser
equivalentes a su contenido y no exceder la capacidad memorística del
espectador62. De igual forma, considera el Estagirita aconsejable que,
respecto al espectáculo, experiencias como el temor y la misericordia sean
incluidos ya que, «la fábula debe estar compuesta de tal modo que quien
escucha el relato de las acciones que se producen, aun sin verlas, se
estremezca y sienta conmiseración por lo que sucede»63. Esto último remite
a un factor clave en la literatura de todos los tiempos: la identificación del
lector/espectador con la crónica que es narrada, y acontece, de alguna
forma, en sí mismo.
Finalmente, arguye entre la primacía de la épica (epopeya) y la tragedia
como imitaciones artísticas. Distingue entre ambos a los tipos de público:
la primera a uno con capacidad cultural más elevada y la segunda a una de
inferior condición (vulgo)64. Una heroica y otra trágica. Que comparten
componentes y estructuras, y emiten un mensaje moral que impacta en los
consumidores del producto poético, pero que guardan sus diferenciaciones
en formato y forma.
En todo caso, es la finalidad que producen ambos géneros poéticos de la
Antigüedad la verdadera relevancia social y literaria por la que son
juzgados. Dando valor primordial a todos los aspectos que se han descrito
en este capítulo, pero dimensionándolo más allá de la barrera de las letras y
estructuras o de las actuaciones y piezas musicales, sino en la contribución
social que ejerce y su relación con las virtudes y sentimientos humanos que
compactan a una sociedad.
60
Aristóteles, Poética, p. 90
61
Aristóteles, Poética, p. 56
62
Ibíd. 12
63
Aristóteles, Poética, p. 74
64
Aristóteles, Poética, p. 129
16
CAPÍTULO III:
17
de la unidad, del decoro y de la consecuencia68. Los cuales son relativos a
los expuestos en De Lo Sublime69, obra que de seguro también influyó en el
pensamiento literario de Horacio.
Cuando refiere a la verdad, denota la esencia natural de las cosas que
están presenten en la vida corriente del ser humano, de las cuales extrae
ideas por medio de la imitación. La sencillez debe considerarse en la forma
de la elaboración de las figuras de una obra, que no rebajan la calidad de
las mismas pero si las simplifica para el consumo del espectador. La
unidad pone de manifiesto la concordia existente en todo el arquetipo de la
obra literaria; mientras que el decoro y la consecuencia propician el deleite
o placer que se experimenta al degustar lo que el autor prepara para mostrar
al público un contenido cualquiera. Normalmente este se afinca a la
presentación de un modelo moral aceptable.
Dejando de lado el impacto ejercido sobre Horacio, es en la Edad Media
donde se desarrolla el impacto mayor del pensamiento poético aristotélico
en la obra de Francesco Robertello titulado In Librum Aristotelis de Arte
Poetica Explicationes donde el autor desglosa una articulada y profunda
reflexión y comentario a la obra original de Aristóteles, que dentro de otras
cosas, analiza sus prescripciones y las pone en perspectiva con el arte épico
de la época en cuestión.
68
Cf. Horacio, El Arte Poética de Horacio ó Epístola a los Pisones, p. V.
69
Cf. Longino, De lo sublime, p. 65
70
Cf. Resumen del Tratado de Poética de Aristóteles, [On-Line edition], lugar, año, pagina, url
18
estaba compuesta por uno o dos espacios en los que se desarrollaban las
acciones ejecutadas por los personajes dispuestos.71
Como se hace evidente, estas unidades de criterio son propuestas
como orientaciones prácticas de Aristóteles, quien presta sumo interés
no solo en la redacción “apropiada” de los textos poéticos, sino también
su minuciosa adaptación teatral, que para la época era de más alcance en
relación a los espectadores. Esto significaba un verdadero impacto
social-transformador, que como es de entendimiento común en los
capítulos anteriores era una finalidad clave dentro de la misión de la
poesía.
La presencia de estas unidades se evidencia y se contraponen en las
prescripciones que a su vez realiza, siglos más tarde, el escritor Lope de
La Vega, en su obra El Arte Nuevo de Hacer Comedias, que en la
narrativa española se erige como un cese de la estructura tradicional del
teatro impuesta por Aristóteles. Cabe mencionar que las ideas
aristotélicas vinculadas a esta rama pierden fuerza con el nacimiento del
Romanticismo que postula el acto poético como uno subjetivo y
profundo72 más allá de su carácter creativo. Esto demarca un cambio
epocal literario que pretende salir de la mímesis moral de la Antigüedad
para enrumbarse a la fijación de criterios artísticos en orden a lo
individual sin consideración a los cánones preestablecidos de belleza,
bondad y verdad.
Actualmente, la concepción aristotélica se encuentra en desuso.
Tomando en consideración el avance del rol social y artístico que tiene
la narrativa y la puesta en escena para el hombre contemporáneo, dado
que, al margen de la existencia de nuevos formatos de literatura y
nuevos esquemas mentales presentes en la cultura occidental, más
globalizada, los paradigmas literarios ha perdido su fin comunicativo y
transmisor de mensajes morales, para convertirse en un elemento
excelso del mercado y el entretenimiento corriente, en ocasiones carente
de contenido significativo y significante.
71
Cf. Elia Tabuenca, Poética de Aristóteles: resumen. [On-Line Edition] UNED (Actualizado: 17 de Marzo
de 2021) <https://www.unprofesor.com/lengua-espanola/poetica-de-aristóteles-resumen-3555.html>
72
Cf. Elia Tabuenca, Poética de Aristóteles: resumen.
19
CONCLUSIÓN
20
BIBLIOGRAFÍAS
21