ANATOMIA
La musculatura lateral está formada por tres capas, y los fascículos de cada una de ellas se
orientan oblicuamente en ángulos diferentes para formar una envoltura muy resistente para el
contenido abdominal. Cada uno de esos músculos forma una aponeurosis que se inserta en la
línea alba, una estructura de la línea media que une ambos lados de la pared abdominal.
Pared abdominal
Fascia de Camper (superficial) y fascia de Scarpa (profunda), que es la fascia vascular, ya que por
ella transcurren los vasos subcutáneos, la cual se continúa por debajo del pliegue inguinal con la
fascia cribiforme. En cuanto a la pared anterolateral del abdomen, en su constitución intervienen
los músculos anchos: oblicuo mayor, oblicuo menor y transverso, de la superficie a la profundidad,
y en situación más medial, el músculo recto anterior. Por debajo del plano musculoaponeurótico
se encuentra la fascia transversalis y luego el peritoneo.
Músculo oblicuo mayor. A este nivel es casi totalmente aponeurótico; sus fascículos inferiores
siguen una dirección oblicua hacia abajo y adentro dando origen a la arcada crural o ligamento
inguinal y termina por insertarse en la cresta pectínea conformando el ligamento de Gimbernart
(fig. 35-2). Otro manojo de sus fibras, al insertarse en la espina del pubis, forma el pilar externo del
orificio inguinal superficial. Las fibras más mediales se insertan en el ángulo del pubis y forman el
pilar interno; otro grupo llega hasta la sínfisis pubiana e incluso hasta la cresta pectínea del lado
opuesto, formando así el ligamento de Calles o pilar posterior (no siempre identificable). Esta
brecha entre los pilares interno y externo del músculo oblicuo mayor es recubierta por su fascia
superficial de envoltura o fascia innominada de Gallaudet, que origina las fibras arciformes. A nivel
del cordón espermático se une con la fascia profunda y forma la fascia espermática externa.
Debajo del pliegue inguinal, el plano aponeurótico se encuentra representado por la aponeurosis
femoral o fascia lata. Músculo oblicuo menor. Está ubicado por debajo del oblicuo mayor. En esta
región es casi completamente muscular y va desde la espina ilíaca anterosuperior hasta por debajo
del orificio profundo del trayecto inguinal. Sus fibras aponeuróticas más altas contribuyen a formar
la hoja anterior de la vaina del recto; las medianas terminan en la vaina del recto, pero a una
altura variable del borde superior del pubis, dando lugar a una zona de debilidad, tanto mayor
cuanto más alta sea su inserción, conocida como triángulo de Willian Hessert (fig. 35-3); sus fibras
inferiores a nivel del orificio inguinal profundo le forman al cordón una cubierta, la fascia
espermática media, y más profundamente transcurren los vasos funiculares. En definitiva, este
músculo no integra la pared posterior del trayecto inguinal, pues se encuentra por encima de esa
zona y aparece luego en la fascia cremasteriana. En su superficie y por encima del orificio inguinal
profundo encontramos al nervio abdominogenital mayor, y siguiendo al cordón por la cara
superoexterna, al nervio abdominogenital menor.
La musculatura lateral está formada por tres capas, y los fascículos de cada una de ellas se
orientan oblicuamente en ángulos diferentes para formar una envoltura muy resistente para el
contenido abdominal. Cada uno de esos músculos forma una aponeurosis que se inserta en la
línea alba, una estructura de la línea media que une ambos lados de la pared abdominal.
El músculo oblicuo externo es el más superficial de la pared abdominal lateral. Por
debajo del oblicuo externo se localiza el músculo oblicuo interno. Las fibras del oblicuo
externo discurren en dirección inferomedial (como las manos en los bolsillos), mientras
que las del oblicuo interno discurren por debajo y en sentido opuesto a las del oblicuo
externo.
La capa muscular más profunda de la pared abdominal está formada por el músculo
transverso del abdomen. Sus fibras discurren en dirección horizontal.
Estos tres músculos laterales dan lugar a unas capas aponeuróticas laterales al recto del
abdomen, y contribuyen a los estratos anterior y posterior de la vaina del recto. La
extensión medial de la aponeurosis del oblicuo externo forma la capa anterior de la vaina
del recto abdominal.
El músculo transverso del abdomen y su aponeurosis se extienden por dentro de la línea
semilunar, aportando componentes a la vaina posterior del recto.
En la línea media, las dos vainas de los rectos anteriores forman la línea alba
tendinosa. A ambos lados de la línea alba se sitúan los músculos rectos abdominales,
cuyas fibras se orientan longitudinalmente y recorren toda la pared abdominal anterior.
Por debajo de cada músculo recto se encuentra la capa posterior de la vaina del recto
abdominal, que contribuye igualmente a la línea alba.
Otra estructura anatómica importante de la pared abdominal anterior es la línea arqueada
(arcuata), que se localiza 3-6 cm por debajo del ombligo. La línea arqueada marca el
punto por debajo del cual desaparece la vaina posterior del recto abdominal. La vaina
posterior de los rectos por debajo de la línea arqueada está constituida exclusivamente
por la fascia transversal y el peritoneo.
Anatomía. El orificio umbilical constituye una zona de debilidad en la pared
anterior del abdomen, fundamentalmente por estar sometido a una tracción
divergente provocada por los músculos anchos del abdomen, sumada a la
presión intraabdominal que empuja constantemente a las visceras. En esta
región confluyen el ligamento redondo del hígado (vena umbilical obliterada),
que se inserta en el contorno del orificio dividiéndose en dos ramas y formando
el arco superior; los ligamentos correspondientes a ambas arterias umbilicales
obliterada y el uraco estrechan su parte inferior.
De afuera hacia adentro, está constituido por:
a) la piel con su depresión cicatrizal en el centro;
b) el tejido celular subcutáneo escaso en la periferia y nulo en el centro, donde
la piel está en contacto directo con la aponeurosis;
c) capa aponeurótica que cubre con su tejido fibroso el anillo umbilical;
d) tejido preperitoneal escaso, por donde transcurren los cordones fibrosos
correspondientes al uraco, vena umbilical y arterias umbilicales obliteradas; e)
fascia umbilical (de Richet), preperitoneal, que cuando existe suele reforzar el
cierre del anillo umbilical:
f) peritoneo
La pared abdominal recibe la mayor parte de su inervación de los nervios intercostales 7
a 12, y del primer y segundo nervios lumbares. Estas ramas proporcionan inervación a los
músculos abdominales laterales y al músculo recto y la piel suprayacente. Los nervios
atraviesan la pared abdominal lateral entre el transverso del abdomen y los músculos
oblicuos internos, y penetran la vaina del recto posterior en posición inmediatamente
medial a la línea semilunar.
Los músculos abdominales laterales reciben su irrigación sanguínea de las tres o cuatro
arterias intercostales inferiores, de la arteria ilíaca circunfleja profunda y de las arterias
lumbares. El recto del abdomen presenta una irrigación más compleja, derivada de la
arteria epigástrica superior (una rama terminal de la arteria mamaria interna), la arteria
epigástrica inferior (una rama de la arteria ilíaca externa) y las arterias intercostales
inferiores. Las arterias epigástricas superior e inferior se anastomosan en proximidad del
ombligo.
El área periumbilical aporta vasos perforadores esenciales que, si se preservan, pueden
reducir la necrosis de los colgajos cutáneos durante el despegamiento cutáneo extenso
Conducto inguinal
El conducto inguinal tiene una longitud aproximada de 4 cm y se sitúa justo por encima
del ligamento inguinal. Este conducto se extiende entre los anillos inguinal interno
(profundo) y externo (superficial).
El conducto inguinal contiene el cordón espermático en el hombre y el ligamento redondo
del útero en la mujer. El cordón espermático se compone de fibras del músculo cremáster,
la arteria testicular y las venas concomitantes, el ramo genital del nervio genitofemoral, el
conducto deferente, los vasos cremastéricos, los vasos linfáticos y el conducto
peritoneovaginal. Estas estructuras penetran en el cordón por el anillo inguinal, y los
vasos y el conducto deferente salen por el anillo inguinal externo.
El músculo cremáster nace de las fibras inferiores del músculo oblicuo interno y encierra
el cordón espermático dentro del conducto inguinal. Los vasos cremastéricos son ramas
de los epigástricos inferiores y atraviesan la pared posterior del conducto inguinal por un
orificio propio. El conducto inguinal limita superficialmente con la aponeurosis del músculo
oblicuo externo.
La capa musculoaponeurótica de los músculos oblicuo interno y transverso del abdomen
constituye la pared superior del conducto inguinal. La inferior está formada por el
ligamento inguinal y el ligamento lagunar. La pared posterior del suelo del conducto
inguinal se debe a la fascia transversal y a la aponeurosis del músculo transverso del
abdomen.
El triángulo de Hesselbach se refiere a los bordes del suelo del conducto inguinal. Los
vasos epigástricos inferiores actúan como límite superolateral, la vaina del músculo recto
como borde medial y los ligamentos inguinal y pectíneo como límite inferior. Las hernias
directas ocurren dentro del triángulo de Hesselbach y las indirectas surgen laterales a
este triángulo. Sin embargo, no es raro que las hernias inguinales indirectas de tamaño
intermedio o grande afecten al suelo del conducto inguinal durante su expansión.
Los nervios iliohipogástrico e ilioinguinal y el ramo genital del nervio genitofemoral son los
nervios sensitivos esenciales de la ingle (fig. 45.4). Los nervios iliohipogástrico e
ilioinguinal conducen la sensibilidad de la piel inguinal, la base del pene y la parte superior
interna del muslo homolateral. Los nervios iliohipogástrico e ilioinguinal se sitúan bajo el
músculo oblicuo interno, en un punto que queda inmediatamente medial y superior a la
espina ilíaca anterosuperior, por donde penetra el músculo oblicuo interno para situarse
bajo la aponeurosis del oblicuo externo. El tronco principal del nervio iliohipogástrico
discurre por la cara anterior del músculo oblicuo interno y su aponeurosis, medial y
superior al anillo interno. El nervio iliohipogástrico puede dar un ramo inguinal que se une
al nervio ilioinguinal. El nervio ilioinguinal discurre delante del cordón espermático en el
conducto inguinal y se ramifica en el anillo inguinal superficial. El nervio genital inerva el
músculo cremáster y la piel de la cara lateral del escroto y los labios genitales. Este nervio
se encuentra en la cintilla iliopúbica y acompaña a los vasos cremastéricos para formar un
paquete neurovascular. En las mujeres, esta rama generalmente sigue el recorrido del
ligamento redondo.
Conducto femoral
Los límites del conducto femoral son la cintilla iliopúbica por delante, el ligamento de
Cooper por detrás y la vena femoral por la cara lateral.
La espina del pubis constituye el vértice del triángulo del conducto femoral. Normalmente
este conducto contiene tejido conjuntivo y linfático. Las hernias femorales ocurren en este
espacio y son mediales a los vasos femorales