Tema 4
Tema 4
Desarrollo de la
personalidad en la
adolescencia
Índice
Esquema 3
Ideas clave 4
4.1. Introducción y objetivos 4
4.2. Desarrollo moral: concepto y modelos teóricos 5
4.3. Desarrollo de la identidad, autoconcepto y
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autoestima 15
4.4. Motivación y aprendizaje: concepto y estrategias
en el aula 22
4.5. Referencias bibliográficas 25
A fondo 27
Test 29
Esquema
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Cuando hablamos de desarrollo moral nos referimos a cómo las personas construyen
ese sistema de pensamientos, normas, valores, etc., en las diferentes etapas de su
vida.
Moral heterónoma: se produce entre los cuatro y los siete años. En esta etapa se
conciben la justicia y las normas como entidades superiores, impuestas por otros,
inamovibles y fuera del control de las personas. Normalmente, los niños regirán
sus conductas por las normas que le impongan sus figuras de autoridad (familia,
profesores, adultos, etc.), pero no son conscientes de la importancia que una
norma puede tener en sí misma. Los sujetos que están en esta etapa creen en la
justicia inmanente, es decir, que si quebranta una norma, será castigado de forma
automática e inmediata.
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Antes de la etapa heterónoma, existe una etapa premoral. En los primeros años de
vida, el niño no es muy consciente de la existencia de normas y reglas, y por tanto no
rige su conducta en base a ellas. Más tarde, irán transformando su visión de las reglas
(externas, impuestas, no modificables, etc.) hasta llegar a la moral heterónoma.
Por otra parte, entre los siete y los diez años existe una etapa de transición entre
ambos tipos de moral, por lo que se presentarán rasgos de ambas. Por otra parte, es
importante tener en cuenta que la moral heterónoma persiste a lo largo de toda la
vida de las personas, aunque sea en menor grado. La presión de la autoridad será en
muchas ocasiones de la etapa adulta la que guíe el comportamiento de las personas.
Un niño que se encuentra en una etapa de moral heterónoma, por ejemplo, tendrá
bastantes dificultades para modificar normas, o introducir algunas nuevas, cuando
está jugando. Por el contrario, un niño que hace uso de una moral autónoma no
tendrá problemas para modificar o introducir normas, e incluso no hacer uso de
ellas en determinadas ocasiones.
consciente, por ejemplo por estar enfadado con el propietario del lápiz, que puede
ser un compañero. En cambio, un pensador autónomo pensará lo contario, puesto
que ya tiene en cuenta la intencionalidad (el primero lo haría de forma accidental,
mientras que el segundo lo haría de forma consciente y como consecuencia de su
enfado).
Egocentrismo: esta etapa tiene lugar entre los dos y los cinco años. Los niños
comienzan a jugar con otros niños, pero no se rigen por normas de juego
compartidas. En cambio, es el momento en el que comienzan a recibir normas y
reglas impuesta de forma externa (padres, profesores, etc.) y creen que juegan de
acuerdo a ellas. Sin embargo, el niño suele adaptarlas a sus necesidades.
Cooperación naciente: esta etapa se da entre los siete y los ocho años,
aproximadamente. Aparece la necesidad de que el sujeto llegue a un acuerdo
sobre las normas de juego con sus compañeros, aunque cada uno tratará de
imponer sus normas. Se pasa de una conducta más relacionada con aspectos
motores a una conducta más social.
Codificación de las reglas: se alcanza en la adolescencia, entre los once y los doce
años. Se establecen reglas de forma muy detallada y deben ser conocidas y
respetadas por todos.
Por otra parte, en lo que respecta a la conciencia de la regla, Piaget estableció tres
estadios (Aguirre, 2009):
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1er estadio: va desde los cuatro a los siete años. En esta etapa, los sujetos no
tendrán la conciencia de la que las normas y reglas son «obligatorias», sino que las
tomarán como ejemplos interesantes a seguir. No hay una conciencia real de la
regla.
3er estadio: a partir de los diez años. El niño toma las reglas como algo decidido de
forma libre, no como algo superior e impuesto. Una regla será adecuada siempre
que haya un consentimiento mutuo, que sea transformable por voluntad propia y
siempre que sea adecuada a la opinión general.
Respecto a la idea de justicia, Piaget distingue tres períodos en base a cómo los
sujetos comprenden la misma:
Justicia relacionada a la obediencia: entre los seis y los ocho años. La justicia será
obedecer los que los adultos «imponen» a través de reglas y normas.
Justicia relacionada con la igualdad: entre los ocho y los once años. En esta etapa,
la justicia se basará en un trato igualitario para todas las personas,
independientemente de la situación.
Justicia relacionada con la equidad: a partir de los once o doce años. En esta
etapa, aunque se partirá de las reglas y normas, se actuará en base a cada situación
específica.
Una vez revisadas las aportaciones hechas por Piaget en el campo del desarrollo
moral, reflexiona sobre las siguientes cuestiones: ¿crees que el sistema moral se
forma completamente al llegar a la adolescencia, o todavía se sigue moldeando en la
etapa adulta? ¿Crees que en todos los adultos predomina una moral autónoma sobre
una heterónoma? En nuestra sociedad actual, ¿existe realmente un concepto de
justicia relacionado con la equidad?
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Como futuros docentes, debemos tener en cuenta que los estudiantes con los que
trabajaremos en el aula se encontrarán en una fase de moral autónoma. Sin embargo,
es muy probable que algunos de ellos aún muestren rasgos de las anteriores fases del
desarrollo moral, independientemente de la edad. Esto provocará dificultades a la
La teoría del desarrollo moral de Kohlberg toma como base las ideas de Piaget en
este campo. Para comprender correctamente la teoría, es necesario tener presente
el concepto de interiorización, es decir, el hecho de que la conducta humana pasa de
estar controlada de forma externa a que lo esté de forma interna, por el propio
individuo.
Kohlberg estableció que el desarrollo moral tiene tres niveles, que a la vez se dividen
en dos etapas cada uno (Mariscal, Giménez-Dasí y Carriedo, 2009; Santrock, 2004;
Woolfolk, 2014):
Es importante destacar que muy pocos adultos son capaces de alcanzar un juicio
posconvencional.
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2o nivel. Orientación hacia las necesidades de los otros: tiene lugar en las mismas
etapas que la anterior. El sujeto se preocupa por las necesidades de los demás,
aunque entren en conflicto con las suyas.
La educación del carácter: busca enseñar a los alumnos los principios morales
básicos para evitar conductas inmorales o dañinas (mentir, robar, copiar, hacer
trampas, etc.) para ellos mismos o los demás. Sería adecuado que todos los
centros educativos posean un código moral registrado, para ser transmitido a los
alumnos.
Las propuestas de educación en valores deben ser enseñadas de diferente forma que
los contenidos disciplinares, puesto que además de un componente cognitivo, hay
que tener en cuenta los sentimientos y preferencias de los sujetos, además del
componente conductual, que serían las acciones manifiestas y las declaraciones de
intenciones. Para que los alumnos puedan percibir los valores y, por tanto, se pueda
lograr una adecuada educación en valores, deben darse una serie de requisitos
(Parra, 2003):
Debe establecerse una relación adecuada y congruente entre los valores básicos
que deben estar presentes en todas las personas y los valores del contexto
sociocultural en el que se encuentre el centro educativo. También será
importancia relacionarlos con los valores individuales de cada persona y el sistema
de valores del educador. En caso contrario, se producirían incongruencias que
dificultarían mucho el proceso.
de los métodos y las estrategias adecuadas para hacerlo habrá un alto porcentaje
de garantí de éxito.
Identidad
La consecución de la identidad es una de las tareas básicas que deben llevar a cabo
los adolescentes. Podríamos definir la identidad como la concepción o sentido que
cada persona tiene sobre sí misma, la cual va unida a creencias y actitudes. La
identidad engloba a otros términos relativos a la percepción de uno mismo, tales
como el autoconcepto y la autoestima, aunque debemos ser conscientes de que en
muchas ocasiones son utilizados de manera indistinta por algunos autores (Woolfolk,
2014).
Erikson (1968) afirmó que una de las tareas básicas de la adolescencia consiste en el
establecimiento de una identidad coherente para el sujeto y la anulación del
sentimiento de difusión de la identidad que suelen sufrir las personas en las primeras
etapas adolescentes.
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Por su parte, Marcia fue un autor que, tomando como base los trabajos de Erikson,
propuso cuatro estatus de identidad que dependerían de la combinación de dos
dimensiones: el haber atravesado, o no, una crisis de identidad y el haber adoptado,
o no, compromisos de tipo vocacional, ideológico o personal (Delgado, 2009).
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Crisis
Sí No
Woolfolk (2014) propone las siguientes directrices para docentes orientadas al apoyo
de la formación de la identidad de los alumnos:
Mostrar a los alumnos diversos modelos para la elección de carrera y para otros
roles como adultos. Por ejemplo: enseñar modelos de personas que hayan
contribuido a la literatura o historia, marcando la fecha de su cumpleaños en un
calendario y hablando sobre sus logros en el día marcado.
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Autoconcepto
Es un término que hace referencia a la dimensión cognitiva sobre el propio «yo» (la
autoestima sería la dimensión afectiva). Son los conocimientos y creencias que cada
sujeto tiene sobre sí mismo. Es decir, es lo que cada uno piensa sobre sí mismo.
Como comentábamos, dentro de cada área del autoconcepto habrá otras subáreas
(por ejemplo: dentro del autoconcepto físico, la apariencia física y la capacidad física).
Dentro de cada subárea, habrá situaciones específicas en las que el sujeto podrá
sentirse más o menos competente. Así, por ejemplo, dentro de la capacidad física, un
sujeto puede pensar: «soy muy rápido corriendo, pero tengo muy mala puntería con
el balón». Por tanto, el autoconcepto se verá modificado en cada situación específica
vivida por el sujeto.
Debemos tener en cuenta que, tal y como ya vimos, los rápidos cambios puberales
de los sujetos provocarán que la apariencia física ocupe un lugar predominante
dentro del autoconcepto. Esta situación se irá modificando a medida que los sujetos
se hacen mayores, haciendo que el autoconcepto se vea más influido por sus rasgos
psicológicos, por sus relaciones sociales, etc.
Autoestima
Dentro de la autoestima, Harter (2012) estudió otros aspectos de esta. Diseñó una
escala que define el perfil de autopercepción en adolescentes que recoge ocho
dominios de la autoestima que conforman la autoestima global:
problemas.
Amistad íntima: está relacionada con la capacidad de cada uno para hacer amigos
cercanos.
En el apartado A Fondo puedes leer más sobre este tema en el artículo de Roa: «La
educación emocional, el autoconcepto, la autoestima y su importancia en la
infancia».
La motivación, de forma muy básica, podría definirse como aquello que mueve a las
personas a hacer algo, dirigiendo y manteniendo la conducta. Dentro de la
motivación podemos diferenciar, también de forma muy general, entre: motivación
intrínseca y motivación extrínseca.
Perspectivas de la motivación
Reforzadores,
CONDUCTUAL Extrínseca recompensas, Skinner
incentivos y castigos
Necesidad de
Maslow
HUMANISTA Intrínseca autoestima,
autorrealización y Deci
autodeterminación
Creencias, atribuciones Weiner
COGNITIVA Intrínseca del éxito y del fracaso,
Graham
expectativas
COGNITIVA Intrínseca y Metas, expectativas, Locke y Latham
intenciones,
SOCIAL extrínseca Bandura
autoeficacia
Participación
comprometida en
comunidades de
aprendizaje; Lave
SOCIOCULTURAL Intrínseca mantenimiento de la
Wenger
identidad a través de la
participación en
actividades grupales
En cualquier caso, lo ideal en el ámbito del aprendizaje será que el alumno posea un
alto grado de motivación intrínseca, pero en muchas ocasiones no ocurre esto. Por
ello, como futuros docentes debemos disponer de estrategias que tengan como
objetivo motivar al alumno.
Coll (2010) hace referencia a cinco propuestas para mejorar la motivación de los
alumnos en el aula:
organizar las clases para que haya tiempo a prestar ayuda individualizada y
recordar que las amonestaciones van dirigidas a corregir comportamientos y
promover su formación.
Erikson, E. (1968). Youth: Identity and crisis. New York: W.W. Norton & Company.
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Gutiérrez, F. y Vila, J. Ó. (coords.) (2015). Psicología del Desarrollo II. Madrid: UNED.
En las páginas 281-291 de este libro podrás ampliar información sobre el desarrollo
moral de las personas revisando algunas de las principales teorías al respecto,
elaboradas por Piaget, Kohlberg, Ausubel y Bandura, o la teoría psicoanalítica.
2. Cuando un niño está jugando con sus compañeros e intenta que todos jueguen en
base a las normas que él dispone:
A. Se encontrará en el estadio de la cooperación naciente.
B. Se encontrará en el estadio de codificación de las reglas.
C. Se encontrará en el estadio del egocentrismo.
D. Ninguna de las anteriores es correcta.
6. La clarificación de valores:
A. Persigue que todos los sujetos adquieran los valores básicos universales.
B. Promueve la responsabilidad social.
C. Pretende que los sujetos sean capaces de ser conscientes de sus valores
individuales.
D. Todas las anteriores son correctas.
7. Un sujeto que está comprometido con las elecciones que sus padres han hecho
por él:
A. Estará en un estatus de identidad difusa.
B. Mostrará un estatus de identidad hipotecada.
C. Estará en un estatus de identidad de logro.
D. Estará en un estatus de moratoria.
8. El autoconcepto:
A. Es un término más general que el de identidad.
B. Puede utilizarse de forma indistinta con el de autoestima.
C. Es la dimensión afectiva del propio «yo».
D. Ninguna de las anteriores es correcta.
A. La identidad y el autoconcepto.
B. La autoestima estable y la autoestima inestable.
C. Varios tipos de autoestima relacionados con diversos aspectos del sujeto.
D. Ninguna de las anteriores es correcta.