ENSAYO POLITICO.
EL
Sfóttttia Colombiano
POPULAR, ELECTIVO, Y REPRESENTATIVO,
ES EL
OJIE MAS CONVIENE
Grecorum anoalibus ignoti», qui sua tantúm mirantur: Romaois haud perinde
celebró, dum vetera extollimus, recentium incurioai.
Tac Ank. ii. 88
NUEVA-YORK:
EN LA IMPRENTA DE A. PAUL, 79 NASSAU-STREET.
Año de 1823.
Harvard College Librarv
Clft of
Archibaid Carv CooüdKe
and
Clarence Leonard Hay
April 7, 1909.
'
-
AL
AL AMABLE, SENSIBLE, Y VIRTUOSO
DR. JOSÉ FERNANDEZ MADRID,
DEDICA ESTE PEQUEÑO ENSAYO
SU SINCERO AMIGO,
VICENTE ROCAFUERTE.
PROLOGO.
" Ergo fungar vice cotia,
Acutum Rcddere quas ferrom valet, exors ipsa secandi."—A rt. Pobí.
- » m« -
Pues que nadie mejor que tú conoce la pureza de mis
intenciones, y mi ardiente entusiasmo por la Independen
cia y felicidad de la America, excusa mi querido Pepe, que
sin tu anuencia, estampe tu nombre al frente de este en
sayo, y que me atreva á dirigirtelo.—Deseo merecer el
honroso titulo de buen Patriota que me ha concedido ya
tu indulgente amistad, consagrando á nuestra Patria como
ciudadano independiente y libre, el escaso fruto de mi lec
tura y mis observaciones. Semejante á la piedra de amo
lar que aunque bota y áspera hace no obstante cortar, asi
yo destituido del suficiente cultivo y natural talento para
persuadir, creo sin embargo poder ser de alguna utilidad,
generalizando conocimientos y propagando ideas, que por
ser en su mayoría de hombres celebres, y lo que es mas,
hallarse comprobadas por la experiencia, me parecen las
mas conducentes al feliz establecimiento de los gobiernos
de América.
Persuadido segun mis cortos alcanzes de que el mayor
mal que pueda sobrevenir á una nacion, es el de caer en
un error de legislacion, y equivocar las bases de su Cons
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titucion, por que son males que despues se convierten en
incurables ; he leido con alguna atencion á Montesquieu,
Rousseau, Mably, Filangiery, Adams, Madison, y Ramil
lon, y el resultado de mis reflexiones, y de lo que he obser
vado en estos Estados Unidos, tierra clásica de la libertad,
há sido el convencimiento de las verdades siguientes.
La Constitucion federal Americana es muy superior á la
Inglesa, á este nuevo gobierno Americano debe correspon
der un nuevo nombre, en la moderna nomenclatura poli-
tica, debemos buscar el espiritu y esencia de las institu
ciones, y no contentarnos con solo su apariencia.
La Constitucion actual de Colombia, proclamada en la
villa del Rosario de Cucuta, es una imitacion hermosa de la
Constitucion Americana modificada á nuestras circunstan
cias, me parece muy superior á la Española, y á la carta
Francesa ; sus bases pueden servir de modelo á los demas
gobiernos que hayan de formarse en America.
El sistema Americano ó de Colombia no solamente es el
mas racional en la teoría, y el mas económico en la prac
tica, sino que es quizás el unico que conviene á nuestro
clima, á nuestra escasa poblacion, á nuestra riqueza, á
nuestra índole, y á nuestro estado de civilizacion.
El sistema Colombiano, popular, electivo, y representa
tivo, es el único que puede fijar en America el verdadero
equilibrio politico, que contrariando las ridiculas maximas
del dogma de legitimidad Europea, asegure á esta preciosa
parte del globo el primer rango en el mundo civilizado ;
haciendo que por sus principios liberales, llegue á ser el
asilo de la virtud, la bienhechora de la especie humana,
la promotora de la felicidad universal, y la verdadera patria
de la filosofía, de la tolerancia religiosa y de la libertad po
lítica.
7
Me habia propuesto escribir extensamente, explicando
y probando con datos positivos cada uno de los capitulos
expresados ; pero solo en algunos meses prodria execu-
tarlo, y el tiempo urge, necesitamos ideas y ligeros ensayos,
que uniformen la opinion, y no obras de literatura. Vaga
sin direccion la chispa del patriotismo, y es preciso dirigir
la al grande objeto de conservar sobre las aras de la Inde
pendencia, la vivifica y brillante llama de la Libertad. La
revolucion que há hecho Freyre en Chile, la caida del vil
tirano de Megico, y la incertidumbre en que se halla el va
cilante gobierno de Lima, exigen que á la mayor brevedad
se pongan de acuerdo nuestras ideas, nos persuadamos de
las desventajas y perjuicios de las Monarquias, y de la gran
disima útilidad del sistema popular, electivo y representativo,
como existe en la Ciudad de Washington, y en la de Santa
Fe de Bogota. Siendo este sistema tan diferente de todos
los demas gobiernos conocidos en los tiempos antiguos
y modernos, y puesto en práctica solo en este nuevo
mundo ; le daré el nuevo nombre de Colombiano, por
estar situada la poblacion de Washington en el Distrito de
Colombia en los Estados Unidos, y ser la Ciudad de Santa
Fe de Bogota, la capital de la Republica de Colombia.
Es tambien un nuevo tributo de justicia que exige la me
moria de aquel grande hombre, de aquel insigne genoves,
que descubrió este nuevo hemisferio. Llamaré pues de
aquí en a delante sistema Colombiano el gobierno popular,
electivo y representativo de Washington y de Santa Fe.
Santa Fé recuerda á Bolivar, y late vivaménte el corazon
de todo generoso Americano, al ver la sublime asociacion
del nombre de Bolrvar con el de Colon, y el de Washing
ton.
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Si logro desviar á algun paisano mio del sistema monár
quico, y atraerlo por convencimiento al partido y regimen
Colombiano, habré conseguido mi objeto ; pues estoy inti
mamente persuadido de que es el único que conviene á
este nuevo mundo. Las razones en que apoyo mi persua
sion y que voy á exponer con la posible brevedad, las he sa
cado de Montesquieu, de Mably, y de Filangierí ; casi todo
lo que voy á decir se encontrará en el primer tomo de la
" Ciencia de la Legislacion,'''' edicion Italiana de Genova
de 1798. No hay casi una sola idea mia, todos los pensa
mientos son Europeos, y con ellos creo sino probar, á lo
menos manifestar, ó hacer entrever, á los que quieran pro
fundizar mas esta question ; " que el Gobierno Monárquico,
si aun puede sostenerse en Europa por muchos años, es incom
patible con la prosperidad de este vasto continente : que el
sistema Colombiano es el único que conviene á las luces del
siglo, y á la situacion actual de la América independiente.11
CAPITULO Io.
Todos los Gobiernos tienen resortes que por un tiempo
los hacen caminar, pero que gastandose despues, hacen
parar la máquina. Las costumbres varian constantemente
con los siglos, los intereses de las naciones cambian con las
nuevas generaciones, y lo que era muy útil en una época,
es muy perjudicial en otra. El Gobierno Español pudo
ser muy ventajoso ahora trecientos años, y en el dia nos
es funestísimo. Toca á la América Independiente variar
su legislacion segun lo exige su nueva situacion politica
consultar la experiencia de los siglos y los fastos de la his
toria, para estudiar los progresos de la razon, y la marcha
verdadera de la civilizacion ; aprovechándose de los erro
res pasados para evitarlos, y formar un sistema guberna
tivo tan nuevo como este mumlo,«y tan pácífico y libre de
tempestades como el gran oceano que le circunda por la
parte occidental. Echemos una rápida ojeada sobre los
gobiernos antiguos que han tenido mas reputacion en el
mundo, para sacar las consecuencias y deducir los princi
pios aplicables á nuestra presente situacion.
El legislador de Lacedemonia, Licurgo, odia la riqueza,
destierra de la Republica el oro y plata, prohibe el comer
cio, establece una perfecta igualdad, destruye la propíedad,
condena el lujo, ensalza la frugalidad, envilece las manu
facturas, y degrada la agricultura entregando exclusiva
mente á los esclavos el cultivo de las tierras. Su único ob
jeto es formar robustos guerreros ; para prevenir las fata
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les consecuencias del ocio en que se hallan, arregla todas
sus acciones, determina por ley la comida, el paseo, y hasta
las conversaciones ; fija los ejercicios gimnásticos, la carrera,
la lucha, el bayle ; solo se propone dar vigor al cuerpo y for
mar valientes guerreros. Para impedir la relaxacion de
costumbres en ámbos sexos se vale de un medio que pa
rece debia fomentarla, manda que las doncellas vayan
siempre con la cara descubierta, que desnudas de pies á
cabeza luchen, en los juegos públicos, con los vígorosos
jóvenes ; persuadido de que el remedio mas seguro contra
las impresiones de la naturaleza, es acostumbrar los sen
tidos á su espectáculo. Fomenta el hurto para adiestrar
á los níños en los ardides de la guerra ; enfin sacrifica so
bre los altares de Díana al débíl infante, que no há nacido
con una constitucion tan robusta, como lo exige su legisla
cion.
El resultado sin embargo ha probado la excelencia de
este sistema, á su sombra prosperó por seis siglos la Re-
publica de Esparta, que por su vigor, fuerza y felicidad ha
íixado la admiracion del mundo.*
A la corta distancia de solo quarenta leguas de Esparta
otro legislador, Solon, funda una republica, siguiendo prin
cipios nteramente opuestos. Sus leyes protegen el comer
cio, animan la agricultura, fomentan las artes, promueven
el trabajo, y atraen por todas partes las riquezas. Con los
auxilios de la industria combate la esterilidad del suelo ;
exige que cada ciudadano tenga un oficio ; que el padre en
sene al hijo á ganar su vida ; establece un tribunal para
averiguar los medios de subsistencia de cada uno ; llama
* Observaré aqui de paao, que las mugeres de Lima andan vestidas de
saya y manto ; que este continuo disfraz las predispone á la hipocresia, y
las conduce á una relaxacion de costumbres muy vergonzosa en una na
cion culta. £1 legislador que quiera mejorar las costumbres de Lima,
debe indispensablemente prohibir el uso de la saya y manto, y obligar á
todas las mugeres á que se paseen por las calles con la cara descubierta,
vestidas con todo el decoro, decencia, y modestia, que distingue al bello
sexo de los Estados Unidos, de Inglaterra, y de Francia.
11
á los extrangeros ; la libertad, la necesidad, y la ley todo
contribuye á favorecer y fijar en la republica la industria,
la habilidad y los talentos. La pereza se castíga como un
delito, las mugeres deben ser caseras y laboriosas ; la pu
reza de costumbres se conserva en ámbos sexos por medio
del mismo trabajo que ocasiona el luxo ; la opulencia y las
riquezas son el objeto de esta legislacion.
Se podria preguntar ahora, ¿cual de las dos legisla
ciones era la mejor ? Y la respuesta seria que cada una
logró el objeto que se propuso, bienque siguiendo caminos
opuestos. Tanto convenia á Esparta la legislacion de
Licurgo, come á Atenas la de Solon. Del mismo modo
tanto conviene en el dia á la Europa un sistema Monar
quico Constitucional, como á la America el sistema Co
lombiano que le es opuesto.
Si de buena fe admitimos estos principios de eterna ver
dad y los aplicamos á la situacion politica de America ; si
guiados por la hermosa constelacion que brilla sobre el
capitolio de Washington, si amaestrados en las teorias
de la moderna filosofia, y felices aplicaciones á la politica
corremos con la antorcha de la historia antigua y moderna
los contornos geográficos de este nuevo mundo ; si ob
servamos sus nuevas producciones, sus nuevos habitantes,
sus extraordinarios manantiales de riquezas, sus nuevos
montes, rios, mares, lagos y cascadas ; nos convenceremos
de que esta nueva parte del globo, exige un nuevo sistema
de legislacion, muy diferente de todo lo que se há cono
cido hasta aquí, pero apoyado siempre en la eterna base de
formas republicanas, como las de Esparta y las de Atenas.
No un sistema como el de Licurgo, que solo convenia á
un gran convento de monges guerreros, ni como el de So-
Ion que solo podia adaptarse á un pais tan pequeño como
la Atica. Entre el nuevo y el antiguo sistema republi
cano debe haber la misma diferencia que existe entre la
naturaleza de estos lugares, la que se observa entre la
orgullosa altura del agigantado Chimborazo y la humilde
12
elevacion del pigmeo Hymeto, entre el estruendoso
oceano que forma el rio Amazonas, y el risuefio arro-
yuelo Cephiso. La colosal naturaleza de América exige
ó requiere en la organizacion de sus nuevas instituciones,
toda la sublimidad de la moderna filosofia, toda la prác
tica de los conocimientos modernos, y de los nuevos
y admirables descubrimientos de nuestro tiempo. Si
el gran Montesquieu, que tanto insiste sobre el influjo
del clima en la legislacion, hubiera podido conocer la
America ; no hay duda, que al aspecto sublime de la cas
cada del Niágara y salto de Toquendama, del rapido San
Lorenzo, y majestuoso Orinoco, hubiera exclamado en
un rapto legislativo / á tan grandiosa y nueva naturaleza,
solo conviene un grandioso y nuevo gobierno de virtud y
de Jilosofia !
Rómulo y Remo fundaron la ciudad de Roma ; el de
recho de la fuerza dicto los reglamentos y las primera leyes
que hizieron, para sujetar á un puñado de bandidos, Roma
destinada á perecer en los primeros dias de su aurora, tan
incapaz de sufrir las cadenas del despotismo, como de go
zar de una tranquila libertad, expuesta á todos los vay-
venes de la anarquia, por la eterna oposicion entre los
dos partidos irreconciliables de la nobleza y del pueblo,
se veia precisada á combatir para no sucumbir, y tenia
que buscar la guerra fuera de su pais, para conservar su
tranquilidad interior.
Sus legisladores conocieron esta verdad, la que sirvió de
base á su legislacion. La conquista fué el grande objeto
de su sistema, y sus leyes fueron las únicas que en aquel
tiempo pudieron conservar al pueblo Romano. Interesaron
en la guerra á todos los ciudadanos, á todas las clases, y ór
denes de la república, el botin se distribuia entre los soldados,
y el trigo que pagaban de contribucion las naciones venci
das, se repartia entre los vecinos de Roma. Se valieron tam
bien del gran resorte de honores y premios. Las coronas,
ese adorno de la Divinidad, del Sacerdocio, y del imperio,
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fueron consagradas al valor, á la victoria, y á la conquista.
Entre las varias que distribuian, la menos apreciable era
aquella que se concedia al general que concluia la guerra y
hacia un tratado de pazcon los enemigos. En esta distinc-
cion de premios es donde se observa maravillosamente el
espíritu de la legislacion Romana. Procurar la paz á la
patria era la accion menos aplaudida, y menos premiada
por la ley.
Para interesar á los cónsules en la guerra fué necesario
establecer, que no pudiesen obtener los honores del triunfo
sino despues de una conquista, ó de una victoria. Enfin
el Sacerdocio, el mismo sacerdocio, tan avariento en Ro
ma como en todos los paises en donde el fanatismo há
usurpado el trono de la religion, estaba interesado en la
guerra. Los dioses de las naciones sojuzgadas eran ado
rados en el capitolio ; y como los supersticiosos Romanos
creian compensar los ultrajes que hacian a los pueblos, in
troduciendo entre ellos su nuevo culto ; se multiplicaban
con la conquista ; los dioses, los templos, y las ofrendas ;
tres manantiales inagotables de riquezas.
Los que obedecian, y los que mandaban ; los que maneja
ban la espada y los que perfumaban con incienso el altar
de los dioses, todos fundaban en la guerra su mas lisonjera
esperanza. Esta rarísima combinacion, esta prodigiosa
unidad de intereses, daba á Roma toda la fuerza exterior
que necesitaba para extender sus conquistas, al paso que
fijaba la tranquilidad en el recinto de sus murallas. Bajo
los auspicios de la guerra, gozó de paz interior, de gloria
exterior, y del sublime beneficio de una soberana Libertad.
Todos estos bienes se acabaron quando no tuvo mas nacio
nes que conquistar ; sus leyes que no tenian ya objeto,
cayeron en desprecio ; la tea de la discordia civil derríbo
los altares de la Patria ; y sobre las tristes ruinas de la
libertad, levanto la tirania el solio imperial de Augusto,
fijando el despotismo y la crueldad, entre los imperiales
monstruos Tiberio, Calígula, y Neron.
II
¡ Que estas lecciones de la historia no sean perdidas para
vosotros, ó paisanos mios, hijos afortunados del brillante
Sol, moradores de las fertisilimas regiones del Ecuador!
Observad que los gobiernos de Esparta, Atenas, y Roma,
son los que han tenido mayor duracion, los que han logra
do mayor gloria, y han merecido mayores aplausos de la
posteridad ; y que todos, aunque diferentes en su primitivo
objeto, han sido Republicanos ; luego en la diversidad de las
antiguas formas republicanas debemos en primer lugar bus
car los elementos de nuestra nueva legislacion. Debemos
imitar estos sistemas, no porque son Griegos ni Romanos,
sino, porque apoyándose en el sentido comun, razon uni
versal, y naturaleza del hombre, convienen á todos los siglos
y á todos los puntos del globo : su espíritu es tan útil hoy,
como lo fué ahora dos ó tres mil años, y lo será eterna
mente miéntras no varie la ' organizacion humana. Las
monarquias Europeas con su bárbaro feudalismo son insti
tuciones modernas, hijas del fanatismo religioso, y de la
estúpida ignorancia de los Godos y de los Vándalos.
Observemos en segundo lugar que la probreza y econo
mia constituyeron la base de la república de Esparta ; el
trabajo y la industria la de Atenas ; la conquista y fuerza
exterior la de Roma ; luego de la reunion de estos tres re
sortes poderosos habilmente colocados, y que tantos pro
digios hizieron en la antigüedad, debemos formar una nueva
máquina política, que convenga á este nuevo mundo ; de
bemos esforzarnos en establecer un gobierno, que tenga por
base la perfecta union de la economia, con la industria y la
fuerza exterior. Si no existiera semejante sistema, seria
necesario inventarle, pero ni aun ese trabajo tenenemos.
Este moderno fenomeno político, fuerte industrioso y eco
nómico, desconocido de los antiguos, brilla en todo su
esplendor en los Estados Unidos. Este es el verdadero
Norte que nos debe servir de guia, el verdadero modelo que
nos hemos de proponer. Deja el sistema Colombiano tan
atras á todas las otras formas, combinaciones y sistemas po
15
liticos, como un magnífico barco de vapor en un dia de cal
ma deja atras en su majestuosa carrera, á una pesada é in-
mobil urca holandesa. El barco elegante, sin velas ni
aparejo, surcando ufáno los mares solo al impulso del vapor,
es la imágen de la República de Washington ó de Colom
bia caminando noblemente á la gloria en el oceano de los
siglos ; mientras que la pesada y fea urca holandesa al paso
que nos recuerda los primeros y groseros ensayos de la
navegacion, nos representa la imágen de la gótica mar
cha de las decrépitas Monarquias.
CAPITULO IIo.
No es muy defícil probar que el sistema Republicano
admitiendo todas las variedades que hemos notado en Es
parta, Atenas, y Roma, y aplicandolas á nuestras localida
des y circunstancias, es el único que conviene á la Amé
rica, al siglo en que vivimos, y á las grandes mudanzas que
ha causado en el mismo mundo el descubrimiento de este
hemisferio, y de sus manantiales de riquezas.
Antiguamente la probeze era el primer grado de virtud,
la única que conducia á la gloria y grandeza. Hoy es todo
lo opuesto, la riqueza es el verdadero fundamento de la
prosperidad nacional ; esta reflexion nos conduce á una
verdad importantísima, yes, que nosotros lo debemos todo
á la mudanza de los siglos, y que para llegar á aquel grado
de grandeza que alcanzaron los antiguos, debemos aunque
animados del mismo espíritu de razon y de despreocupa
cion, seguir caminos muy diversos. Esta es la verdadera
mudanza que se ha hecho en el mundo, y la que continua
mente se esta haciendo por el singular efecto de la insta
bilidad humana.
La industria, el comercio, el lujo, las artes, y los medios
que contribuyeron á debilitar á los Estados, los que quiza'
16
hizieron á Tyro presa de Alexandro, y á Cartago de Es-
cipion, esos mismos medios se hán convertido hoy en los
mas firmes apoyos de la prosperidad de los pueblos. En
efecto desde que la tierra no enmudece yá ante un hom
bre, desde que hán cesado las guerras de conquista, desde
el descubrimiento de la polvora, desde que se pelea por el
comercio y por puntos mercantiles como Malta y Gibral-
tar, desde que las Estatuas, Pinturas, y objetos de las artes
entran en los tratados de paz, desde que las naciones agri-
cultoras han levantado un trono sobre las guerreras ; desde
que las riquezas no corrompen á los pueblos, porque no
son el fruto de la conquista, sino el premio del trabajo y de
una vida muy activa, desde que las riquezas son el primer
objeto de la legislacion, ha habido en el mundo una lenta
revolucion de cuyo influjo no podia sustraerse esta misma
América, fecundísima en oro y plata, y causa primitiva de
estas mismas extraordinarias mudanzas. Desde el descu
brimiento de la América, el espíritu de comercio y los
progresos de la novegacion y geografiia han elevado la In
glaterra al grado de prosperidad y opulencia en que se
halla ; estas mismas causas han ido insensiblemente per
feccionando sus instituciones, y fijando con mas claridad
las bases de su libertad ; es en el dia la nacion mas rica de
Europa, la mejor gobernada y la ménos infeliz. Si en el
curso de este ensayo, logro probar que el sistema Colom
biano es superior al de Inglaterra, por que se há formado
mucho despues, y se adapta mejor á este espíritude mudanza
y perfeccion moral que distingue á nuestro siglo ; sacare
mos en consecuencia que es el gobierno mas digno de imi
tacion, y el que debemos adoptar en todos los puntos en
donde se pueda establacer. Convengo que su aplicacion
es muy difícil, pero no inasequible ni imposible, atendi
endo á los medios de civilizacion que estan á nuestro al-
canze, labor improbus omnia vincit.
Pasó felizmente la funesta epoca de guerras de supers
ticion, y de fanatismo, las luces no pueden retroceder, los
17
pueblos estan ya muy acostumbrados á la tolerancia reli
giosa y saben muy bien distinguir los intereses del cielo de
los de la tierra. Los pasos agigantados de la moral evan
gélica por medio de la moderna institucion de la Sociedad
de la Biblia, los rápidos progresos del sistema Lancasteri-
ano, los portentosos descubrimientos de barcos, imprentas,
y máquinas de vapor, la infinidad de libros y diarios, la ac
tividad de las comunicaciones, la facilidad y ahorro de los
viajes, todo contribuye maravillosamente á propagar las
luces, y á fijar el verdadero sistema de gobiernos, popula
res, electivos, y representativos. Todos saben, hoy que
Minos, Licurgo, Rómulo, Numa, Pompilio y los Monar
quistas absolutos han sido unos impostores ; cuando han
hecho intervenir la Divinidad en la composicion de su le
gislacion, todos estan ya convencidos de que las leyes nun
ca han traído su origen del cielo sino del mismo pueblo ;
que de él solo emanan todos los poderes de los gobernan
tes, que deben vivir con desahogo, y no con un insolente
lujo. Estos principios tan conformes, á la razon, y tan
opuestos á los Imperios y Monarquias prueban que estos
sistemas de realismo son incompatibles con las luces del
siglo, y descubrimientos de la moderna civilizacion. La
ignorancia en que se apoyan, la supersticion que promue
ven, y el costoso boato que exigen, los destierran para si
empre de nuestra América, que debe ser la tierra clásica
de la ilustracion, de la filosofia, de la industria y economia
gubernativa, únicas bases de un verdadero gobierno Co
lombiano.
CAPITULO 111°.
En las Monarquias todos trabajan para una familia ; en
las Repúblicas nadie trabaja para otros ; en las primeras
se nota una gran diferencia entre Príncipes y Reyes, No
3
18
bles y Plebeyos, todos gozan de diferentes fueros y privile
gios ; en las segundas no hay ninguna distincion, todos son
iguales ante la ley ; en aquellas el pueblo es siempre es
clavo, ó tratado como una bestia de carga ; en estas el pue
blo ya es monarca, ya súbdito ; goza de aquella igualdad
social que tanto recomienda la naturaleza ; es monarca
quando hace leyes, crea magistrados, y elije jueces ; es
subdito quando obedece á estas mismas leyes que el se ha
dado ; y ora sea absuelto, ó condenado, lo es por sentencia
de jueces Íntegros de su confianza y elecion.
Quizás á la gran desigualdad social de las monarquias
debe su orígen el uso del Carnaval tan generalizado en
Europa. Es una especie de desahogo que se da al pueblo
oprimido ; agoviado este bajo el peso de la esclavitud en
todo el curso del alio, se disfraza en los tres dias de Carnes
tolendas ; toma el trage de un rey, de un grande ó de un no
ble, olvida su tríste suerte, se entrega á la bebida y en sus
alegres ilusiones cree haber pasado de subdito á monarca ;
sueña efectivamente la verdad que se practica en un siste
ma Colombiano. Este es el gobierno que se acerca mas
al del cielo, sigue siempre un orden de constancia, y de
igualdad, muy conforme al de la naturaleza, que no há
puesto ninguna señal distintiva ni al rey, ni al noble, ni al
plebeyo.
Todos nacen igualmente desnudos, todos estan igual
mente sujetos á las enfermedades miserias y achaques de
la naturaleza, todos mueren igualmente para servir de pasto
á los gusanos, ó á los peces, todos son iguales en todo y por
todo, luego deben tambien ser iguales ante la ley, como lo
son ante la Deidad del firmamento. Esta verdad incon
testable que sirve de base al sistema Colombiano, destruye
todas las fabulas que atribuyen un origen divino á la auto
ridad suprema.
Este nuevo sistema no exige tampoco la perfeccion an
gelical, y las cualidades sobre naturales que quieren supo
ner los defensores de la monarquía ; el hombre es el mis
19
mo, conserva siempre sus pasiones, no las destruye, solo
las calma, y las dirije ácia un objeto de utilidad pública ;
el hábito de pensar le hace moderado y circunspecto, el
deseo de distinguirse por medios honrosos, lo desvia del
vicio, y lo conduce á la virtud ; resultado casi general de
las buenas instituciones, y no las instituciones de la virtud.
Aquí como en todos los demas cuerpos politicos, la inquie
ta ambicion del hombre se entrega al amor del poder ;
este amor tan inherente al corazon humano produce varios
y grandes efectos segun los objetos á que se dirije, y casos
á que se aplica. En Roma produxo á los Curios, Decios,
y Fabios; en los Estados Unidos, á los Washingtones,
Franklines, y Jeffersones ; en España y en Francia servi
les egoistas como Eroles, Eguia, Quesada ; Chateaubriand,
Villéles, y Marcelos.
Donde hay despotismo, dice Montesquieu, no hay virtud,
y por que ? Porque en un gobierno arbitrario como las
monarquias, la autoridad soberana se halla entre las manos
de un tirano, que educado entre las paredes de un palacio,
rodeado de avarientos y corrompidos cortesanos, jamas oye
la verdad, solo escucha la voz de la lisonja, y sigue los
consejos del vicio ; nunca pueda elejir sino ministros mal
vados que alhaguen sus pasiones, y fomenten sus perversos
afectos. Como toda la autoridad emana de un ser tan
corrompido, la virtud huye, los talentos desaparecen, y
nunca nacen en esos legitimos reinados ni los Aristides, ni
los Cimones. En semejante gobierno la indecencia, la
disolucion, la baxeza, la vergonzosa voluptuosidad, la opre
sion, la injusticia, el robo, y todos los crímenes que condu
cen al favor y á la fortuna; son apreciados, estimados,
considerados, aprobados, y casi legitimados por el tácito
consentimiento de una degradada sociedad, que no tiene
bastante valor para reclamar enérgicamente sus usurpados
derechos. El favoritismo es superior á todo, el traidor á
la Patria es el mas poderoso Ciudadano del Estado ; el
que no es opresor, se ve oprimido, el virtuoso tiene que
20
esconder su virtud, y el valiente que disfrazar la nobleza
de su alma ; porque ambas qualidades son funestisimas en
un pais en donde reina el despotismo. ¡ Que pintura tan
exacta es esta de la Corte de Carlos quarto del favoriti
smo de Godoy, y de la persecucion de Jovellanos ! Este
es pues el feliz gobierno que los Santos aliados á punta de
bayonetas quieren hacer adoptar a los Españoles baxo los
auspicios del Dios de San Luis. ;
¡ Que cuadro es este tan parecido á lo que pasaba en los
salones de nuestros antiguos Visires, los Virreyes de Ame
rica ! basta conocer la historia vergonzosa de estos moder
nos Verres, y de sus amos los ineptos reyes de España,
para aborrecerlos cornos los Romanos aborrecieron a los
Tarquinos, para jurar como Anibal sobre las aras de la
Patria, odio eterno á todo principio de Gotica Monarquia,
y de dependencia Europea.
Asi como en la profunda obscuridad de una lóbrega y
tempestuosa noche, se aparece un planeta en el cielo, que
con su palida luz mitiga el horror de las tinieblas, y lleva
un dulce consuelo al corazon del viajero casi desmayado de
fatiga en un camino perdido ; así la aparicion rara de un
Tito, de un Trajano, de un Antonino, ó de un Enrique quar
to mitiga en el alma del hombre virtuoso, el disgusto, el
odio y el terror que le inspira el tenebroso caos de las ne
farias Monarquias.
CAPITULO IVo.
El amor del poder es la verdadera causa que decide
de las acciones del ciudadano, la que le vuelve virtuoso
y justo en los Gobiernos Republicanos. En donde el
Pueblo manda, la Nacion es despota, y por consiguiente
no puede desear sino el bien de la mayoria ; pero la buena
voluntad, y el afecto de esta mayoria no se puede ganar
21
tocando la vihuela y cantando como Godoy, ó imitando
las extravagancias de Potenki : es preciso poseer grandes
talentos y una virtud eminente para fijar la consideracion
de una Nacion que vela, como Argos, sobre sus propios
intereses. El. amor del poder esta intimamente combi
nado en un Gobierno Republicano con el amor patrio;
el que despierta en el corazon el amor de la justicia, el
amor de la gloria, y el amor de la virtud. Sobre las aras
de la Patria se realizan todos los prodigios del heroico
valor y de la generosa virtud ; su sagrada llama enciende,
inflama, abrasa los pechos, y convierte al ciudadno en un
Fabricio, en un Regulo, ó en un Cincinato. Mientras el
valor, el mérito, y la virtud sirvieron de escalones para
llegar á la suprema dignidad de Cónsul ó de Dictador, la
historia Romana abunda de admirables rasgos de heroici
dad ; pero desde que la libertad sucumbió y por consi
guiente expiró la Republica -, desde que César se coronó, y
empezo á reynar el despotismo Imperial, la historia de
Roma presenta el cuadro mas horroroso de la humana de
gradacion. El amor del poder que á la sombra de la li
bertad producia aquellos grandes hombres, como los Ho
racios, los Camilos, los Scipiones, los Cicerones, y Catones ;
ála mortifera sombra del trono imperial solo producia mons
truos horrendos como Seyano, Narciso, y esa infame turba
de viles delatores, dignos favoritos de un Tiberio, de un
Neron, de un Caligula, ó de un Vitelio. O Americanos, ó
paisanos mios, no podemos aborrecer demasiado estas
vivoras imperiales, ¡ que todos los rayos del cielo se des
plomen sobre la cabeza del malvado que aspire á renovar
entre nosotros la funestisima idea de Imperio ó de Mo
narquia !
'11
CAPITULO V».
Me harán quizás la objecion de que las Monarquias
Constitucionales no tienen los defectos de las Monarquias
absolutas ; yo probaré con el mismo Filangieri, en el
curso de este ensayo, que la Monarquia Inglesa la menos
mala de todas, es un sistema de gobierno muy inferior al
del Norte América. Si los vicios arraigados de la apoli-
llada Europa, dividida entre grandes proprietarios y
proletarios, exige la conservacion de una insolente no
bleza y aristocracia heriditaria apoyo del trono ; esas
mismas razones que hacen conservar esos males en Eu
ropa, no existen en America, y por lo mismo debemos
reorganizarnos de un modo diferente, es decir, siguiendo
un sistema opuesto al de Europa, contrario a las ideas
monarquicas, y favorable á las opiniones Republicanas.
En América no hay felizmente esa gran designaldad de
fortunas que se observa en Europa. Nadie tiene 400, ó 600
mil presos de renta, como Medina Celi en España, el Du
que de Bedford en Inglaterra, Sterazi en Alemania, y Chi-
rimitof en Russia. El proprietario mas rico de Lima,
el Marques de Montemira solo posee una renta de 50 á
€0 mil pesos anuales ; el Marques del Toxo del Cuzco, 70
mil pesos. El Conde de la Conquista de Chile de 10 á 15
mil pesos, el Marques de San Jorge de Sante Fe de 30 á
40 mil pesos.
La propriedad está muy dividida en América ; hay mas
tierras que poblacion ; no sucede así en Europa en donde
casi toda la propriedad territorial está en manos de la no
bleza ; esa es la fuerza verdadera de la aristocracia ; el
poder de la nobleza es muy efectivo en Europa, y solo apa
rente en América. Los nobles de Lima, y del nuevo
mundo se contentan con la cinta de una cruz, es un ador
no exterior que solo satisface la pueril vanidad del hombre.
23
sin aumentar las comodidades, ni los gozes de la vida ; es
una moda á la que facilmente se puede renunciar como se
renuncia, á la cinta de un relox, ó al color de un vestido.
En Europa no sucede así, la nobleza no es imaginaria,
tiene un gran influxo por su gran riqueza territorial, exer-
ce los primeros cargos de la nacion, como sucede en In
glaterra, se distingue por la excelente educacion politica
que recibe, y forma un cuerpo intermedio entre la supre
ma altura del trono, y el vil abatímiento del Pueblo. Esta
gran acumulacion de propiedad territorial entre pocas
manos, este gran mal de la desigualidad social impedira
por muchos años á la Europa, gozar de los benificios de
un gobierno republicano. El politico Europeo verdadera
mente ilustrado y patriota no puede pensar por ahora sino
en fixar los principios liberales de una monarquia constitu
cional, al paso que el verdadero politico del nuevo mundo,
debe buscar en el suelo vírgen de América, y en la docili
dad de sus habitantes, la pureza de los principios republica
nos. Nos hallamos en situaciones muy diversas : en Es
paña un buen patriota será un monarquista constitucional,
y en America un republicano decidido. Son muchos y
muy insuperables los obstáculos que los desgraciados Eu
ropeos encuentran en los abusos de la administracion, en
la demasiada ingerencia del gobierno, en la extravagancia
de las leyes civiles, en la barbarie de los códigos feudales,
en el fomento y proteccion que los bárbaros antepasados
dieron á los pastos y caza, en los atentados legales contra
la propriedad pública y particular, en el curso judiciario,
en los abusos del crédito publico, en la enagenacion de las
rentas del principe, en la deuda nacional, en los privilegios
exclusivos de las corporaciones, en las falsas maximas de
politica y en el funesto sistema de contribuciones. Si este
bárbaro y erroneo sistema arruina al mismo tiempo la po
blacion, la agricultura, la industria, y el comercio ; si des
via al hombre del matrimonio, despuebla los campos, ener
va los brazos del artífice, cierra los puertos á las naciones.
24
si amenaza la seguridad del ciudadano y la libertad del
hombre ; si priva al viajero de descanso, y al negociante
de su propiedad ; si espone á uno y á otro á todas las ase
chanzas de una legislacion artificiosa y confusa que siem
bra los delitos con las prohibiciones, y las prohibiciones
con los delitos ; si separa á la ciudad de la ciudad, á la vi
lla de la villa, al pueblo del pueblo ; si promueve la discor
dia entre miembrios de un mismo cuerpo, súbditos de una
misma nacion, hijos de una misma patria ; si el derecho
de gentes es violado por aquellos mismos que le deben pro
teger ; en una palabra, si por cualquier aspecto que se con
sidere este, sistema, es cruel, malo, opresor, perverso é
inicuo, resultará que es necesario cambiarle, que es un
deber en todo ciudadano honrrado rebelarse contra tan bár
baro régimen de gobierno, una virtud el abolirle, y una
heroicidad el remplazarle por otro régimen constitucional,
adecuado á las luces del siglo, sin haber experimentado
los horrores de una sangrienta revolucion. Tal es la triste
y reciente historia de Nápoles, Piemonte, España y Por
tugal ; y tal es la justa causa de la independencia Ameri
cana. Los Austriacos en Italia, y los Franceses en España
llaman insurgentes á los enérgicos liberales, que no quie
ren sujetarse mas tiempo á tan dura y degradante opre
sion; asi como los estúpidos Españoles llaman rebeldes á
los heroicos Americanos, que saben tambien ó mejor que
ellos derramar su sangre en defensa de la justicia, dela in
dependencia, y de la libertad. ¿ Si los desventurados Euro
peos, no pueden conseguir siquiéra un se mi-racional or
den de gobierno, como podrán aspirar al sublime grado de
la moderna democracia ? Para establecerlo en Europa
seria necesario formar una revolucion mas horrorosa, mas
cruel y vergonzosa que la de la misma Francia ; seria in
dispensable sacrificar la nobleza y el clero, formar una
nueva ley agraria, repartir de nuevo las tierras, y enfin
causar transtornos que producirian por lo pronto mayores
males que bienes ; y harían cometer, bajo el pretexto de
2a
Huevas reformas, crímenes que hacen estremecer la hu
manidad, que reprueba la razon, y desecha la sana politica.
En America en donde no existen felizmente esas enve
jecidas trabas y casi insuperables obstáculos, es fácil con
seguir sin mayor trabajo el inefable beneficio de un gobier
no Colombiano ; há bastado para establacerlo, un gene
roso genio como el de Washington. Para seguir tan glo
rioso exemplo nos basta en el dia el noble esfuerzo de un
heroe como Bolivar en Colombia, de un patriota como
O'Higgins en Chile, de un feliz general como San Martin
en el Peru, y de unos gefes ilustrados como los de Buenos
Ayres. La misma situacion de España, la imposibilidad
en que se halla en el dia de corregir los grandisimos defec
tos de su despotica monarquia, nos debe servir de exemplo
para renunciar eternamente entre nosotros á toda idea de
realismo ó de Borbones.
Mientras los Santos Aliados de Verona para afianzar la
paz de la Europa mandan cien mil Franceses á España para
restituir á Fernando septimo al trono despotico de Car
los quarto, y por consiguiente hacer revivir la feliz epoca
del gran Godoy, de la casta María Luisa, y despreocupado
Arzobispo de Galicia, Musquiz, que en favor de su ama la
Reyna, cambiaba el baculo episcopal por el caduceo de
Mercurio. Mientras se empeñan, á nombre del Dios de
San Luis en hacer volver ese dichoso tiempo en que el
mismo sucesor de la corona, ese Fernando uno de los tan
tos nietos de Enrrique quarto, fué victima de la calumnia,
y estuvo preso en el Escorial acusado del atroz crimen de
parricida, mientras pretenden á la dicha de hacer retornar
el siglo de oro de la Santa Inquisicion, prima hermana de
esta tambien Santa Alianza que dispone de los pueblos
como rebaños de carneros, y trata á los hombres como bes
tias de carga, sirve de consuelb á la oprimida humanidad,
ver á la America buscando los principios de sus nuevos
gobiernos, en la fuente mas pura de la mas acrisolada filo,
sofia, y no en el falso, burlesco, y ridiculo dogma de legiti
4
26
tnidad. ¿ No hán logrado los Reyes privar á los Papas de
la autoridad divina que se habian arrogado de disponer de
las coronas, destronarlos, hacerles abrir un cerquillo, y
encerrarlos en un Convento ? ¿No hán conseguido los
Reyes á favor de las luces de la civilizacion sustraherse al
ignominioso yugo del Vaticano, y reducir á zero el ful
minante poder de Roma? Pues del mismo modo y por la
misma causa de las luces del siglo, lograrán los pueblos
sustraerse al orgulloso despotismo de sus monarcas, y por
medio de Constituciones llegarán á poner un freno á su
insaciable avaricia, y devoradora ambicion. Tiempo es
ya de que los Reyes se persuadan, ó hacerlos persuadir
por la fuerza de la razon, de que son unos meros emplea
dos publicos, unos criados de la nacion, como los papas son
hoy los humildes servidores del Emperador de Austria, del
Rey de Francia, y demas grandes potentados de Europa.
De la lucha, entre el poder absoluto y las reclamaciones
del derecho de los pueblos, há salido la revolución general
que se observa en Europa, esa es la causa de la guerra
atroz, iniqua, que sufre la infeliz España victima del inso
lente é inmoral gobierno de Francia.
Goza la America de la grandisima ventaja de estar sepa
rada por dos grandes oceanos de las demas partes del globo,
de no estar como la Europa dividida en tantas naciones, tan
distíntas y tan desiguales, en fuerza, poder, riqueza, idioma,
religion, y costumbres ; rodeadas de vecinos ambiciosos que
se observan y se aborrecen mutuamente. La envidia, los
zelos y el odio que reynan entre Francia é Inglaterra, entre
España y Portugal, entre Italia y Alemania, entre Suecia y
Rusia, no pueden existir en muchos siglos en este vasto con
tinente ; porque todas las nuevas naciones tienen una exten
sion muy grande de terreno y de costas, empiezan todas su
nueva carrera politica poco" mas ó menos, excepto Megico,
con la misma poblacion, la misma fuerza fisica, casi la mis
ma riqueza, tienen todas los mismos usos, el mismo dialecto,
y la misma religion, solo les falta adoptar el mismo sistema
27
de gobierno para formar un nuevo é indestructible equi
librio politico. En America la paz debe ser consequencia
del nuevo gobierno Colombiano ; mientras que en Eu
ropa la guerra debe ser siempre el resultado de la ambi
cion de sus monarcas y de la desigual division de tantos
Estados pequeños, que sirven de juguete á los santos san
tisimos aliados de Rusia, Prusia, Alemania y Francia. La
uniformidad del sistema es la verdadera garantia de una
paz permanente ; á esta uniformidad de gobierno aunque
despotico, se debe atribuir la tranquilidad que há disfrutado
la America por espacio de trecientos años. Apresure-
monos pues á uniformar nuestras instituciones, imitemos á
los primogenitos de la independencia, adoptemos el nuevo
gobierno Colombiano en contraposicion al dogma de legi
timidad. Todo debe ser nuevo en este nuevo mundo,*
hasta el nuevo traje de la razon, debe ser tan brillante en
America, como la admirable y prismatica luz que despide
la cima nevada del majestuoso Chimborazo quando refleja
los refulgentes rayos del sol.
Todo convida y excita á arraygar en este vasto conti
nente el verdadero liberalismo : su situacion geografica, la
extension de sus costas bañadas por ambos oceanos, la fa
cilidad de comunicaciones por los barcos de vapor, la fer
tilidad del suelo, la variedad de sus produciones, la abun
dancia de ríos y economia de transportes, la riqueza de sus
mínas, la salubridad del clima, la indole amable y dócil
* Hay en América un instinto de novedad que percibe inmediamente el
viajero menos curioso. Sobre el magnifico edificio llamado en New-York
City Hall, hé observado sobre el remate de la torre del medio una her
mosa estatua de la Justicia ; está sin benda en los ojos, en la mano dere
cha tiene una elegante Romana moderna, apoya su mano izquiérda sobre
la guarnicion de una espada cuya punta esta clavada en el suelo. Es decir
que la Justicia no es ciega en América como en Europa en donde la pintan
y existe, cou los ojos bendados ; aquí no amenaza á nadie, descanza sobre
la punta de su espada, porque no la necesita, mientras allá la tiene siem
pre levantada pronta á herir á tontas y á ciegas—; que diferenciá tan no
table J ... .
28
de sus habitantes, todos estos son elementos favorables á
la organizacion de un gobierno tan nuevo como admirable.
Nada nos falta ; con un poco de patriotismo y de genero
sidad lograremos levantar un edificio politico tan extraor
dinario y portentoso como el San Pedro de Roma.
CAPITULO VIIo.
Las mismas revoluciones de la religion Catholica á que
dió el primer origen la fabricacion de esta famosa basilica
de San Pedro, que se principio poco tiempo despues del
descubrimiento de este hemisferio, favorecen en America
las ideas de libertad y de republica.
El polytheismo esa religion poetica que alhagaba los
sentidos, que aunque ensalzaba la virtud cubria con miste
rioso velo la fealdad del vicio, y entretenia la corrupcion
del corazon ; que adoraba como á padre de los dioses al
raptor de Europa, y del joven Ganimedes ; que sacrificaba
vergonzosamente á Venus el timido pudor, primer hechizo
de la inocencia y del casto amor ; el Polytheismo que en
tretenia la supersticion del Griego y del Romano, quien de
buena fe creia en los óraculos de Delfos, en las profecias
de la Pythonisa, en el vuelo de los paxaros, en el graznido
de las ócas, en el apetito de los pollos sagrados, y en las
observaciones de los auguros y aruspicios. ¿ Si un sistema
tan absurdo y tan lleno de errores no pudo impedir en Grecia
ni en Roma el perfecto desarrollo de las ideas republicanas ?
¿ quanto mas favor deberán estas encontrar ahora en el sub
lime Christianismo ? En ese precioso código del evangelio
que perfecciona la moral, que destruye la esclavitud, que re
comienda la igualdad, que liga con lazos de benevolencia á
todos los miembros de la sociedad ; que pone en el primer
rango de las virtudes el amor al proximo, y la perfecta abne
gacion de si mismo ; estas dos admirables virtudes son las
.29
verdaderas bases de todo sistema religioso y politico ; esta es
la intima relacion y el punto de contacto que tiene todo
gobierno con la religion. De alli nace el principio, de que
la moralidad del pueblo es la mejor garantia de las institu
ciones civiles, y debe ser el primer objeto de toda legisla
cion. La esencia del Christianismo es republicana y por
lo mismo es la religion que mas conviene á los pueblos
modernos. El triunfo del Christianismo, fué en aquella
epoca, el verdadero triunfo de la filosofia moral y pro
gresos de la razon sobre los fabulosos dogmas, y envejeci
das doctrinas del polytheismo. Los primeros Christianos
fueron los liberales de su siglo, los promotores del nuevo
sistema de razon y filosofia ; fueron perseguidos por los ty-
ranos de su tiempo, como lo son hoy los Constitucionales
y republicanos por los gefes serviles de Europa, que en
lugar de llamarse Tiberio, Neron, Domiciano, Vitelio, se
llaman Alexandro, Fernando, Francisco, y Luis. Debe
mos esperar que asi como Jupiter huyó del capitolio de
Roma, y desaparecio con toda su corte Olympica al as
pecto del glorioso estandarte de la Cruz ; asi desaparece
rán tambien, en el curso de los siglos, de la triste y desgra
ciada Europa sus reyes, y cortes imperiales, al aspecto de
los pavellones republicanos, que llevarán á sus puertos las
riquezas de América, y la fama de su gloria, paz, abun
dancia, y prosperidad, baxo los auspicios de su indepen
dencia y libertad.
El admirable Christianismo hubiera mejorado las insti
tuciones de Roma, y conforme á su espíritu de libertad é
igualdad hubiera hecho revivir el glorioso sistema republi
cano, si los Godos, los Vándalos y todos esos salvages del
Norte no hubieran entonces inundado la Europa. Traxe-
ron consigo la barbarie, la esclavitud, la ignorancia, y la
crueldad ., el Christianismo mitigó al principio los males
que causaron esos feroces invasores, ellos se bautizaron,
pero mezclaron sus antiguas preocupaciones con el nuevo
culto. El Sacerdozio, cansado de padecer se declaró á
30
íavor de los nuevos amos ; de oprimido, se convertió en
opresor, de dia en dia, fué extendiendo su ambicion y po
der, fué á nombre de Dios fixando la ignorancia, usurpando
el derecho de los pueblos, y formando el funesto sistema
politico religioso del altar y del trono que tantas lagrimas
há costado á la humanidad, suscitando las sangrientas
guerras de fanatismo y supersticion.
La avaricia misma del Sacerdocio quito al sublime
Christianismo su primitiva belleza cubriendolo del ridi
culo traje monacal á cuya sombra há prosperado el lu
crativo ramo de novenas, trisagios, fiestas de Santos, in
dulgencias, escapularios, rosarios de Jerusalem, muelas
de Santa Polonia, clavos de la Cruz, y otras invenciones
tan ridiculas como las de los pollos sagrados, yel vuelo de
los paxaros entre los Romanos. Del mismo mal nació el
remedio, de los muros de un claustro salió la reforma re
ligiosa, que segun la opinion del sabio Quincy Adams fue
el grandioso paso que dió el hombre en la carrera de la ci
vilizacion, paso muy superior á los grandes descubri
mientos que acababan de hacerse, y que dexo tan atras al
magnetismo, la polvora, los prodigios de las Indias, y la
misma imprenta, como un gigante dexa atrasen su marcha
á un pigmeo. En esa epoca, en el principio de ese sacu
dimiento que sacó al mundo del ignominioso lethargo en
que yacia, se decubrió la America. Ese germen cienti
fico se ha ido desarrollando poco á poco en el espacio de
300 años, há dado origen á ese portentoso fermento de
ideas y opiniones que puesto (si puedo expresarme asi)
en el gran alambique de la moderna filosofia, há producido
en Europa una atmosfera densa y obscura, casi tan inco
moda como las primitivas tinieblas de la misma ignoran
cia. Esos vapores que, no han podido condensarse allá
por falta de un adequado refrigeratorio, se han recon
centrado al atravesar la gran masa del Oceano, y
han dado en America por resultado, ese puro, claro, y
brillante espiritu de filosofia, que nunca lograrán ver
31
los Europeos mientras exista la Santa Alianza ; ese sistema
admirable de tolerancia Religiosa y Libertad politica sin
mezcla de pueril legitimidad ; entin esta moderna legis
lacion Colombiana que es tan superior á la antigua, como
son superiores las minas de oro y plata de este nuevo
mundo, comparadas á las del antiguo.
La libertad de conciencia, signo característico de la
sabiduría de nuestro siglo, compañera inseparable de la
libertad politica, há triunfado de las guerras funestas que
le há suscitado el orgullo impotente de algunos decrepi
tos Monarcas del Vaticano. La tolerancia religiosa guiada
por el generoso espiritu del evangelio del Samaritano, se
pasea majestousamente en el mundo civilizado, en me
dio de los debiles rayos que aun despide el negro hori
zonte de Roma.
La experiencia de trecientos años nos demuestra que
los Pueblos mas virtuosos son aquellos en donde se ob
serva mayor libertad de cultos, como se verifica en Ingla
terra, Holanda, Alemania, Suiza, Dinamarca, Suecia, y
Estados Unidos. El objeto verdadero de la Religion
es la Moralidad de la Sociedad, y esta se consigue con
mayor facilidad y economia admitiendo la tolerancia
religiosa, y no manteniendo á unos opulentisimos Arzo
bispos que gastan 80, 100, ó 400 mil pesos de renta
como el de Santiago, Lima, y Toledo. Esta verdad que
muy pocos conocian ahora cinquenta años, que hubiera
conducido á una hoguera inquisitorial al que la hubiera
proferido, es en el dia tan general que no hay yá joven
medio aprovechado que no la sepa ; esta revolucion en
las mismas ideas religiosas, y el establecimiento de liber
tad de cultos es la que mas favorece en America, el siste
ma Republicano.
La falta de poblacion exige que quanto antes se pro
clame la libertad de cultos, ese es el medio mas eficaz de
atraher á la America, los caudales y la industria de los
Ingleses, Holandeses, Alemanes y Suizos que son casi
32
todos Protestantes, estos son precisamente los pobladores
que necesitamos, no tanto por que son muy industriosos, y
muy trabaxadores, sino por que tienen una sangre muy her
mosa, un color muy blanco y muy rosado. Protegiendo con
buenas leyes los matrimonios de esta hermosa raza, con las
preciosas Indias de las montañas equinocciales, que tanto se
distinguen por la elegancia de contornos, y perfeccion de
formas, conseguiríamos al cabo de algunos años blan
quear nuestra poblacion. Este objeto es de la mayor im
portancia para nosotros, no solo debemos ocuparnos en au
mentar la poblacion sino en mejorarla, y hacer desapa
recer la variedad de matices que hoy se notan. Para
lograr esta homogeneidad de color que tiene mas trascen
dencia de lo que parece á primera vista, es indispensable
atraer la emigracion de Europa ; esta solo se consigue
con la tolerancia religiosa, que solo puede existir baxo el
estandarte de la Libertad, la que tampoco puede conser
varse sin el firme apoyo del sistema Colombiano popular,
electivo y representativo ; luego este sistema es el unico
que conviene á la America baxo de qualquier aspecto que
se considere.
CAPITULO VII°.
Se que los mayores enemigos del Gobierno Colombiano,
son aquellos abogados y theologos que cubiertos aun del
polvo escolastico, hán pasado muchas vigilias sobre los
libros, hán leido mucho, y han visto poco ; hán aprendido
mucho de memoria, y han cultivado poco su razon, nunca
han pensado nada por si solos, y siempre han admitido las
opiniones de otros sobre la fe de su reputacion : de alli
nace el entusiasmo que profesan á ciertos autores Europeos y
sobre tudo á los Franceses. Para ellos son oraculos infalibles,
;j3
Machiavelli, Rousseau, Montesquieu, Mably, Benjamin
Constant, Lanj unais, y de Pradt ; esa es la verdadera
fuente de sus errores. El sublime genio de los primeros
autores los deslumhra, sus talentos no hay duda son admi
rables pero no infalibles ; hay mucho que aprender en sus
obras, pero tambien mucho que desechar; es preciso no
perder nunca de vista que escribieron baxo de un sistema
despotico monarquico, y que les era imposible presentar
el vaso de la amarga verdad sin endulzar su circumferen-
cia con los errores á la moda, y preocupaciones monarqui
cas de su triempo.
"Cosi all'egro fanciul porgiamo aspersi
m Di soave licor gti orli del vaso,
Succhi amari, ¡ngannato ¡Atonto ei beve,
E dall'inganno auo rita rice»e."....TASO.
El Machiavelli tan leido entre nosotros por lo mismo
que há sido tan prohibido, fue el mas decidido republicano
de su tiempo. Segun la opinion mas general, el escribió su
obra del principe con el único objeto de ilustrar al pueblo,'
y no enseñar á los gefes supremos el arte del despotismo y
tyrania ; y en esto cometió un grandisimo error. Ese fa
moso secretario de la republica de Florencia hubiera sido
eir America un Jefferson, y hubiera dicho la verdad con
toda la franqueza de un hombre libre, si lo hubiera podido
ser ; pero habiendo sido su cara republica, victima de las in
trigas y despotismo de Carlos quinto, tubo que disfrazar
sus sentimentos y decir : " Que un principe que quiere
conservarse debe aprender á ser solamente virtuoso quan-
do lo requiera su interes ; que debe guardar cuidadosa
mente sus riquezas y derrochar las del publico ; que solo
debe cumplir con su palabra quando en ello halle su ven
taja ; que no necesita ser virtuoso sino aparentar serlo ;
que debe manifestarse humano fiel, justo, y religioso, pero
que es preciso aprender á ser todo lo opuesto ; que no debe .
observar todo aquello que es bueno y plausible en los de-
mas hombres, porque las necesidades del Estado lo obliga-
5
I
34
rátí muchas veces á obrar contra la humanidad, y contra la
religion ; que debe en su conducta seguir el viento de la for
tuna, sin alexarse enquanto pueda del bien, pero sin escru
pulo de hacer toda especie de mal y perjuicio quando le
convenga." Este es el verdadero credo y cathecismo po
litico de los reyes. Es el único evangelio de la Santa Alían
za. ¡ Quan diferente seria el lenguage .de Machiavelli
en el dia, sobre todo escribiendo en America, como es
cribio Tomas Paine!
Rousseau fué el primero en Francia que explicó en su
contrato social, y con bastante obscuridad metafisica, los
principios del gobierno. Su opinion de que una repub
lica solo puede existir en un terreno pequeño es falsisima,
para convencerse de tamaño error basta echar la vista so
bre el mapa, y medir la vastisima extension de la repu
blica de los Estados Unidos.
Montesquieu, esa luminosa antorcha de la legislacion, no
nos puede servir en el dia de manual, ni de cartilla politi
ca ; no se atrevió á decir la forma de gobierno que mas
convenia á la especie humana, en su obra inmortal del es
piritu de las leyes se contento con raciocinar mas bien -so
bre todo lo que se habia hecho, que sobre lo que debiá
hacerse.
Quando veo á ese celebre Mably, á ese ilustre defensor
de la libertad escribir recomendando la aristocracia y la
politíca de Solon ; y falso profeta, pronosticar al naciente
gobierno de los Estados Unidos su efimera duracion y
funesto termino ; no puedo menos que compadecer nuestra
extrema debilidad humana, los errores del mismo talento,
y el entusiasmo de los hombres de genio por la antiguedad
con todos sus defectos. No extraño entonces que tantos
Americanos tan respetables por su merito y virtudes sean
adictos al sistema absurdo de las monarquias, y sean Bor-
' bonistas de buena fé. Lexos de perseguirlos y atormen
tarlos, es preciso como dice Jefferson, protejerlos, atraer
los, y dexarlos vivir pacificamente entre nosotros, para que
3¿
sirvan de prueba irrefragable ; " De la seguridad con que
se puede tolerar el error de opinion en un pais en donde libre
mente lo puede impugnar la razon." La verdadera é ilustra
da libertad de imprenta es la valla que los moderaos han
puesto aldespotismo, y ála intolerancia politica, tan injusta
y atroz como la religiosa. Los males y los errores de la
opinion se han perpetuado en la sociedad por no conocer
su origen ; se há tenido el mayor esmero en ocultar la ver
dad á los principes, y estos hán engañando reciprocamente
á los pueblos. Por muchos siglos el silencio há sido la
salvaguardia de la tirania y el garante de los desordenes y
errores de opinion, este letal silencio no puede ya existir,
no se puede guardar mucho tiempo el secreto de los cri
menes. La verdad estampada en efímeras ojas de papel,
corre diariamente los continentes, atraviesa los mares,
cruza las islas, y vuela de un polo al otro.
Desde los desiertos peñascosos de la isla de Santa He
lena, desde la humilde tumba del inmortal Napoleon sale
la lastimosa voz que revela al mundo la mesquindad, inde
cencia y baxeza del ministerio Ingles. Ni el oro, ni el
poder, ni las intrigas, ni las mas astutas precauciones de la
moderna policia, ni la distancia, ni el lugar inaccesible,
hán podido encadenar la verdad, á una roca colocada en
medio del oceano, y sumergir en el abismo de las olas, la
vergonzosa historia del gabinete Ingles con el gran Napo
leon en el destierro de Santa Helena. Dicese que el ser
vil ministro Ingles lord Londonderry se dió la muerte des
pues de haber leido la obra titulada, la Voz de Santa He
lena. La publicidad de los hechos es la salva-guardia de
la virtud, el velo del secreto no puede esconder ya el error
de las opiniones, ni encubrir crímenes que la hypocrita
ambicion há dorado hasta aqui con el nombre de actos in-
indispensables de politica. Despreciando nosotros el
funesto sistema de Machiavelli, solo debemos seguir la
maxima del gran Franklin, " la probidad es la mejor base
de la politica,"—honesty is the best polio/.
3tí
Esa es precisamenta la maxima que no es permitido se
guir en Francia á Benjamin Constant, Lanjuinais, y de
Pradt ; en América, trasladados á Washington serian re
publicanos decididos, pero escribiendo en Europa y para
el despotismo Europeo solo pueden ser los celebres cam
peones de la carta constitucional, los nobles antagonistas del
mezquino ultra egoismo, y los ilustres martyres de su pa
triotica generosidad.
Leamos esos sublimes autores para aprovecharnos de
sus verdades y evitar sus errores, admiremoslos como
modelos de elegancia y de estilo, pero no infalibles en
sus maximas y principios ; renunciemos enfin á esa
ciega sumision á las opiniones agenas, tengamos mas con-
fianza en nosotros mismos, apelemos á nuestro sentido
comun, hagamos uso de nuestra razon que debe brillar
con igual esplendor baxo el hermoso cielo de América
como baxo la atmosfera opaca de la Europa. Sigamos é
imitemos mas bien los consejos y maximas politicas de
Washington, de Adams, de Jefferson, y de Madison ; estos
profundos politicos Americanos han sido gefes supremos de
una gran nacion, no solo hán sabido hablar y escribir, sino
tambien aplicar la teoría abstracta de sus principios, á la
practica de un feliz gobierno ; han realisado el prodigio
que nunca verán los Europeos mientras exista la Santa
Alianza, esa feliz aplicacion de la teoría mas extensa de
los principios liberales á la practica gubernativa, ese feliz
enlaze de la filosofia moral con la felicidad humana, ese
verdadero triumfo de la razon y de la verdad, sobre la es
tupidez, y falso dogma de legitimitad. La Francia rodeada
de ese brillante zodiaco de portentosos autores no há logra
do si quiera poner en execucion su ridicula y legitima carta
octroyée, ni organizar de un modo decente las vergonzosas
discusiones de sus cámaras ; me parece que ese gobierno
con todos sus famosos autores es el peor modelo que
puede ofrecerse á una nacion que empieza la carrera de
su libertad.
37
En la obra de Paine titulada el sentido comun, en el
discurso de Jefferson al tomar el mando de la presidencia,
en el de Bolivar al jurar la Constitucion de Cucuta, y en
la despedida de Washington encuentro el verdadero credo
político que debemos seguir ; hallo todas los principios
de gobierno, de justicia y de razon, y todos las máximas de
generosidad, patriotismo y grandeza que necesitamos en
nuestra actual situacion.
Despues del sentido comun de Paine que es preciso leer
y releer vérsate diurna, vérsate nocturna ; presentaré un
bosquejo de la Constitucion Americana, hare una explica
cion de sus partes comparandolas con la Constitucion In
glesa, y haciendo ver su superioridad sobre aquella. Co
mo la Constitucion Central de Colombia es una imitacion
de la Americana, creo que podrá ser de alguna utilidad
para los gobiernos que se estan formando, y por esa razon
la publico. Si logramos ponerla en execucion, gozar
depaz interior y respeto exterior, abrir los canales de
la industria y del comercio, y propagar la instruccion
pública, podremos á la vuelta de pocos años imitar aun
mas de cerca á nuestros hermanos del Norte, estable
ciendo el sistema federal, que ofrece por ahora muchi
simas dificultades, y há sido causa de las desgracias de Ve
nezuela y de Buenos Ayres, No se pueden conseguir
todas las ventajas en un dia; al tiempo y á la experi
encia tocan perfeccionar las instituciones. Todo nues
tro deber se reduce ahora á preparar el campo politico,
á sembrar la mejor semilla, y á cuidar de que no se
mezcle con ella la zizaña imperial, monárquica, ó bor
bonica.
Los discursos admirables de Jefferson, de Bolivar, y
de Washington terminarán este pequeño ensayo. Feliz
me considerare si puedo contribuir en algo á aumentar
la gloria y prosperidad de mi patria, fijando en Amé
rica el sistema Colombiano popular, electivo y representativo.
1
SENTIDO COMÜN.
—»©-<^-
Del origen y designio del gobierno en general, con unas
breves observaciones sobre la constitucion inglesa.
De tal modo han confundido algunos escritores la socie
dad con el gobierno, que muy poca ó casi ninguna distincion
hacen entre uno y otra, cuando no solamente son entre sí
diferentes, sino que tienen también distinto orígen. Es la
sociedad el resultado de nuestras necesidades, y el gobierno
el de nuestras iniquidades : la primera promueve nuestra
felicidad positivamente, uniendo nuestras afecciones, y el
segundo negativamente, restringiendo nuestros vicios : la
una activa el trato de los hombres, el otro cria las distin
ciones : aquella es un protector, y éste un azote del género
humano.
La sociedad es en todos sus grados un beneficio, al paso
que el gobierno mejor no es mas que un mal necesario, y
por consiguiente en su peor estado se hace intolerable ;
porque cuando sufrimos ó estamos espuestos por causa del
gobierno, á las mismas miserias que podiamos esperimentar
sin él, nuestras calamidades se aumentan con la reflexion
de que hemos causado nuestros padecimientos, por los
mismos medios con que pretendíamos evitarlos. El go
bierno es como el vestido, la divisa de la inocencia perdida ;
los palacios de los reyes están edificados sobre las ruinas
del paraiso. Si el hombre obedeciera uniformemente los
.1U
impulsos de la recta conciencia, no necesitaría de otro
legislador ; pero no siendo esto así, le es necesario sacri
ficar una parte de su propiedad para proveer á la seguridad
y proteccion de las otras, siguiendo el dictámen de la pru
dencia, que le aconseja en cualquier caso escoger de dos
males el menor. Por tanto, siendo la seguridad el verda
dero oéjeto y fin de los gobiernos, es consecuencia clara
que será preferible á todas, aquella forma de gobierno que
pueda garantirnos tan inapreciable bien, con el menor
gravámen posible. ,
Para adquirir una clara y exacta idea del objeto del
gobierno, supongamos un pequeño número de personas
establecidas en un lugar apartado y desprendido del resto
de la tierra ; ellas representarán entonces á los primeros
pobladores de un pais, ó del mundo. En este estado de
natural libertad, la sociedad será su primer pensamiento ;
mil motivos deben sugerírsele : las fuerzas de un hombre
son tan desiguales á sus necesidades, y su espiritu tan
incapaz de uua perpetua soledad, que muy pronto se verá
obligado á solicitar la asistencia y ayuda de otro que recí
procamente necesitará lo mismo de él, en igualdad de cir
cunstancias. Cuatro ó cinco individuos así reunidos po
drian edificar una mediana choza en medio de un desierto ;
pero un hombre solo emplearía casi toda su vida en esta
faena : cnando éste yá hubiese cortado la madera, no po
dría levantarla, ni transportarla á su antojo ; el hambre
entretanto le obligaría á dejar su trabajo, y sus diversas
necesidades le llamarian á diferentes tareas. Las enfer
medades y las desgracias serían para él todas mortales ;
porque aunque ni unas ni otras fuesen graves en realidad,
le inhabilitarían con todo para vivir, y le reducirian á un
estado, que mas bien puede llamarse de muerte que de
vida. .. - . ,
La necesidad, pues, reuniria en sociedad á estos prime
ros, pobladores, los que permaneciendo siempre fieles á la
virtud y á la justicia, vivirían felices sin el apoyo del go
41
bienio, haciendo inútiles las obligaciones de la ley. Pero
como la perfeccion solo se encuentra en el cielo, y los
hombres son tan propensos al vicio, resultaría inevitable
mente que á medida que fuesen superando las dificultades
de la naturaleza, objeto de su union, se irían desentendiendo
de sus deberes, y relajando los vinculos de recíproca be
nevolencia, hasta hallarse en la necesidad de establecer
una forma de gobierno, que supliese la falta de las virtudes
morales.
Un árbol les serviría de casa consistorial, baxo cuyas
ramas podría juntarse la poblacion entera para deliberar
sobre los asuntos públicos. Es mas que probable que sus
primeras leyes tendrían solamente el titulo de reglamen
tos, y que la única pena de su infraccion sería la del des
crédito público. En este primer parlamento todos los
hombres tendrían asiento por derecho natural.
Pero á medida que la sociedad fuese prosperando, los
negocios públicos se irían aumentando igualmente : los
miembros de la comunidad se separarían con el aumento
de la poblacion ; y la distancia seria un obstáculo para que
en todas circunstancias se juntasen todos ellos como al
principio, cuando su número era mas pequeño, sus habi
taciones mas vecinas, y sus negocios públicos de corta enti
dad. Entonces se conocería la ventaja de consentir en
que la parte legislativa fuese dirigida por un número de
individuos escogidos en todo el cuerpo, los cuales tuviesen
el mismo interes que los restantes, y obrasen del mismo
modo que obraría el cuerpo todo, si estuviese presente.
Continuando el aumento de la poblacion, sería necesario
aumentar tambien el número de representantes, y para
atender mejor al interes de cada parte de la comunidad,
se haría indispensable dividirla toda del modo mas conve
niente, y que cada division mandase su numero correspondi
ente de representantes. La prudencia indicaría igualmente
la necesidad de hacer frecuentes elecciones, á fin de que los
elegidos nunca pudiesen tener un interes diferente del de
6
42
los electores ; pues de este modo, pudiendo aquellos volver
á entrar en la clase de estos, serian fieles al público por la
imposibilidad de perpetuarse en el mando ; y como esta
frecuente permuta debe establecer un interes igual entre
todas las partes de la comunidad, éstas se sostendrían mutua
y reciprocamente unidas. En esta union es, pues, en lo
que consisto la fuerza de un gobierno y la felicidad de los
gobernados, no en el detestable nombre de rey.
He aquí el origen y nacimiento del gobierno, que solo
es necesario en el mundo á falta de virtudes morales ; su
objeto y fin es la libertad y seguridad ; y estos principios
de justicia, dictados por la naturaleza y confirmados por la
razon, serán eternos, por mas que una brillante y pomposa
apariencia deslumbre un momento nuestros ojos, por mas
que la armonía lisongée nuestro oido, que las preocupa
ciones estravien nuestra voluntad, y el interes particular
ofusque nuestro entendimiento.
De un principio natural incontrovertible deduzco yo mi
idea acerca del gobierno, y es : que la máquina mas sen
cilla es la que está ménos espuesta á descomponerse, y la
que, una vez descompuesta, se repara con mayor facilidad :
guiado por esta máxima, haré unas breves observaciones
sobre la famosa y decantada constitucion inglesa. Con-
vengámos en que fué buena, respecto á los tiempos de
tinieblas y esclavitud en que se formó ; porque cuando el
mundo todo gemia agoviado bajo el peso de la tiranía, la
menor mudanza hácia el bien era dar un paso á la libertad ;
pero es fácil demostrar que esta constitucion es imperfecta,
sujeta á convulsiones, é incapaz de producir lo que parece
prometer.
Los gobiernos absolutos (aunque son una vergüenza de
la naturaleza humana) tienen en sí la ventaja de ser sen
cillos ; si el pueblo sufre, conoce bien la raiz de donde
dimana su pena, y no está espuesto á confundirse y perderse
en la variedad de causas y de remedios. Pero la consti
tucion de Inglaterra está tan estremadamente complicada.
43
que la nacion puede sufrir por muchos años, sin poder
descubrir en qué parte está el mal que le aqueja ; unos
dirán aquí, y otros acullá, y cada médico político recetará
un emplasto diferente.
Yo bien conozco cuan dificil es desterrar las preocupa
ciones locales y arraigadas ; con todo, si examinamos las
partes de que se compone la constitucion inglesa, hallare
mos que son los despreciables restos de dos antiguas tiranías
con algunos nuevos materiales republicanos. Primero :
los restos de una monarquía tiránica en la persona del Rey.
Segundo : los restos de una monarquía aristocrática en la
institucion de los Pares. Tercero : las nuevas partes re
publicanas en los individuos de la cámara de los Comunes,
de cuya virtud pende la libertad de Inglaterra. Las dos
primeras por ser hereditarias son independientes del pueblo ;
por cuya razon y eu sentido constitucional, no contribuyen
en nada á la felicidad del Estado.
Decir qua la constitucion inglesa es una union de tres
poderes, que se reprimen uno á otro, es una farsa, es co
meter un circulo vicioso de ideas contradictorias. Decir
que la cámara de los Comunes coarta la facultad del rey,
es suponer dos cosas. Primera : que no se debe fiar abso
lutamente del rey, sin recelar el abuso de su autoridad,
y que el deseo vehemente de un poder absoluto es la en
fermedad natural de la Monarquía. Segunda : que la
cámara de los Comunes, teniendo por objeto poner límites
al poder absoluto, se considera ó mas sabia, ó mas digna
de la confianza que la corona. Pero como la misma con
stitucion que da á la cámara de los Comunes el poder de
coartar las facultades del rey, negándole los auxilios que
necesite, concede despues á éste, otro poder para coartar á
la cámara de los Comunes, autorizándole para rechazar
sus proyectos de ley, se supone segunda vez que el rey es
mas sabio que aquellos á quienes antes se suponia roas
sábios que él : ¡ que absurdo ! ! !
Hay cosas sumamente ridiculas en la composicion de la
Monarquía : primero, se escluye á un hombre de los me
dios de instruirse en general, y en particular de los de
informarse de asuntos en que debe deliberar ; con todo
se le autoriza para fallar en materias que requieren la
mayor sabiduría : el estado de un rey lo separa del mundo,
y sin embargo, los negocios de un rey exigen que él co
nozca perfectamente á los hombres ; por lo cual oponién
dose singularmente las diferentes acciones de su vida, y
destruyendose unas á otras, se prueba que su carácter es
absurdo é inútil.
Algunos escritores han esplicado la constitucion ingle
sa del modo siguiente : el rey, dicen ellos, es uno, y el
pueblo es otro : los Pares forman una cámara á favor del pri
mero, y los Comunes otra á favor del segundo ; pero esto
mismo prueba que el gobierno tiene todas las distinciones
de una casa dividida interiormente ; y aunque estas espre
siones parezcan agradables al oido, en vano se pretende
ria desentrañarles el sentido por un analisis exacto de las
complicadas ideas que contienen ; porque dicho analisis
incluye una previa cuestion, á saber: ¿ Cómo pudo el rey
obtener un poder, que el pueblo teme confiar, y que siem
pre está obligado á coartar ? Un poder semejante no
puede ser el don de un pueblo sabio, ni tampoco lo puede
ser de Dios, siendo un poder que necesita de restricciones ;
con todo, la constitucion lo concede y supone que existe.
Mas no siendo esta provision proporcionada á la mate
ria, sus medios tampoco pueden convenir al fin, y por con
siguiente toda ella se destruye por si misma ; bajo el princi
pio de que el mayor peso lleva siempre tras si al menor ;
y que una sola rueda pone en movimiento á todas las de
una máquina ; así basta sabar cual es aquel individuo que
tiene mayor peso, ó poder en la constitucion, para cono
cer cual ha de gobernar : y aunque los otros ó solo parte
de ellos pueden estorbar, ó como suele decirse coartar la
rapidez de su movimiento, sus esfuerzos serán ineficaces
45
miéntras no puedan contenerle ; pues este primer poder ó
autoridad obrará al fin á su antojo, ganando con el tiempo
lo que no tiene en su facultad.
Es claro que la corona es esta parte opresiva en la cons
titucion inglesa, y tambien es evidente que tiene el mayor
influjo y transcendental consecuencia, por ser la única dis
tribuidora de gracias, empleos y pensiones ; pues aunque
los ingleses fuéron bastante sabios para cerrar la puerta á
la monarquiá absoluta, fuéron al mismo tiempo bastante
locos para entregar la llavr al que lleva la corona.
La preocupacion de los ingleses á favor de su gobierno,
por el rey, lordes, y comunes nace mas bien de un orgullo
nacional, que de la ilustrada razon. Los individuos gozan
sin duda de mayor seguridad en Inglaterra que en ningun
otro pais ; pero la voluntad del rey es una ley tan suprema
en la Gran-Bretaña como en Francia ; con esta diferencia,
que en vez de emanar directamente de su boca,es anuncia
da al pueblo bajo la formidable forma de un decreto del
parlamento. La desgraciada suerte de Carlos I. ha hecho
reyes mas sutiles ; pero no mas justos.
Dejando, pues, á un lado todo el orgullo y preocupacion
naciónal á favor del sistema ingles, la pura verdad es, que
si la corona no es tan opresiva en Inglaterra como en Fran
cia, se debe á la constitucion individual de aquellos natura
les, mas bien que á la de su gobierno.
Es indispensable en este tiempo hacer un analisis de los
errores constitucionales en la forma del gobierno ingles ;
porque así como nosotros nunca estamos en aptitud de
hacer justicia á otros, miéntras continuamos bajo el influjo
de un partido domiante ; así tambien somos incapaces de
hacérnosla á nosotros mismos, miéntras estamos dominados
de una ciega pasion : y como un hombre aficionado á una
prostituta es incapaz de conocer la felicidad que promete
una esposa virtuosa ; así una preocupacion á favor de la
constitucion podrida de un gobierno, nos inhabilita para
distinguir y juzgar del mérito de otra buena.
4tí
De la monarquía y sucesion hereditaria.
Siendo el género humano originalmente igual en el or
den de creacion, la igualdad solo pudo ser destruida por al
gunas circunstancias subsecuentes ; las causas de las dis
tinciones de rico y pobre pueden muy bien asignarse, sin re
currir á los duros y disonantes nombres de opresion y ava
ricia. Es la opresion muchas veces consecuencia de la ri
queza ; pero rara ó ninguna vez los medios de ella ; y aun
que la avaricia preserve al hombre del estado de mendigo,
en general le hace tambien demasiado pusilánime para po
der ser rico.
Pero hay otra distincion todavia mayor entre los hom
bres, que no Be puede justificar ni con razones sacadas de la
naturaleza, ni de la religion ; y es la que se nota entre reyes
y vasallos ; por tanto es muy digno de nuestra atencion,
inquirir como vino al mundo una raza tan superior á los
demas hombres, y tan privilegiada, que parece ser de
muy diferente especie, tocándonos tambien indagar si es
tos semi-dioses son mas bien útiles que perjudiciales á la
felicidad del género humano.
En los tiempos primitivos del mundo, segun la cronolo
gía de la Sagrada Escritura, no habia reyes, y por consi
guiente tampoco habia guerras : el orgullo de los reyes ha
sumergido á la especie humana en un abismo de tinieblas
y confusion. La Holanda sin rey ha gozado mas paz en
este último siglo que ningun otro gobierno monárquico de
la Europa. La antigüedad nos presenta á los patriarcas
gozando en los campos de una felicidad pura, que desparece
cuando llegamos á la historia de la monarquía judaica.
El gobierno de los reyes fué primeramente introducido
en el mundo por los paganos, á cuya imitacion le adoptá-
ron los hijos de Israel : y ésta ha sido la invencion mas
47
feliz del diablo para promover la idolatria. Los paganos
tributaban honores divinos á sus difuntos reyes, y el mundo
Cristiano ha perfeccionado el plan de esclavitud, divinizan
do en vidaá los suyos. ¡Cuan impio es el título de Sacra
Real Magestad aplicado á un insecto, que en medio de
su esplendor se va desmoronando y reduciendo á polvo !
En la teoría de la igualidad de derechos no se puede
justificar la elevacion de un hombre á un grado tan supe
rior á los demas, ni tampoco puede defenderse con la au
toridad de la Escritura ; porque la voluntad del Todo-po
deroso desaprueba el gobierno de los reyes, como consta
del profeta Samuel y de Gedeon. Todas las sentencias
de la Sagrada Escritura contra los reyes han sido malicio
samente interpretadas á favor de los gobiernos monárqui
cos ; y esto debe fijar la atencion de los paises, cuyo go
bierno esté todavía por formarse. Dar al César lo que es
del César, es el testo de la Sagrada Escritura que mas se
repite en las córtes, y este no es muy favorable al gobierno
monárquico ; porque los judios, cuando obtuvieron esta
respuesta, estaban sink rey, y solamente sujetos al pueblo
Romano, gobernado entonces por una república que habia
jurado odio eterno á los reyes desde la espulsion de los
Tarquinos. " ".V.
Segun la cronología de Moises, los Judíos vinieron á pe
dir un rey, cerca de tres mil años-despues de la creacion.
Hasta entonces su forma de gobierno (escepto en los casos
estraordinarios, en que intervenia el Altísimo) era una es
pecie de república administrada por un juez y los ancianos
de las tribus : ellos no tenian reyes, y se reputaba un crí
men reconocer baxo este titulo á otro que al Señor de los
Ejércitos ; así cuando se reflexiona sobre el homenage
idolatra que se tributa á las personas de los reyes, no es de
estraliar que el Todo-poderoso, siempre celoso de sus ho
nores, desapruebe una forma de gobierno, que con tanta
impiedad usurpa las prerrogativas de la Divinidad.
La monarquía se considera en la Escritura como uno de
48
aquellos pecados de los Judíos, por el cual se declaró con
tra ellos una maldicion reservada : la historia de este hecho
es digna de toda atencion.
Estando los hijos de Israel oprimidos por los madianitas,
marcháron contra ellos con un pequeño ejercito baso el
mando de Gedeon, y la victoria, por interposicion del Al
tísimo, se declaró á su favor. Los Judíos orgullosos del
triunfo, y atribuyendolo á los talentos de Gedeon, intentá-
ron hacerlo rey diciendole : gobierna sobre nosotros, tú y
tus hijos, y los hijos de tus hijos. Este fué el mayor absur
do ; no solamente le ofrecieron un reyno sino tambien un
reyno hereditario. Pero Gedeon con una piedad propia
de su alma respondió : yo no gobernaré sobre vosotros, ni
mis hijos tampoco gobernarán sobre vosotros, el Señor go
bernara sobre vosotros : estas palabras no necesitan de
mas esplicacion. Gedeon no rehusa el honor ; pero niega
en ellos el derecho de dársalo; y lejos de tributarles espre-
sivas acciones de gracias, les reprende en el estilo sublime
de un profeta, su desafecto é ingratitud á su legítimo sobe
rano el Rey de los cielos.
Ciento treinta años despues incurrieron segunda vez en
el mismo error. No se puede concebir la estremada in
clinacion de los Judios á las costumbres idólatras de los pa
ganos t tomando una vez por pretesto la mala conducta de
los hijos de Samuel, que estaban encargados de algunos
negocios seglares, fueron á casa de aquel venerable profeta,
y comenzáron á decirle á gritos : bien ves* que eres ya vie
jo, y que tus hijos no andan en tus caminos ; establécenos un
rey que nos juzgue, como lo tienen tambien todas las naciones.
Y nosotros observaremos aquí de paso que sus razones eran
malas, en cuanto á que ellos pudiesen ser como las otras
naciones, es decir, como los paganos ; cuando por el con
trario su verdadera gloria consistia en parecerse á ellos lo
* Es ó, la letra la version castellana del limo. S. D. Felipe Scio de San
Miguel, dedicada al Príncipe de Attruias en 1807.
49
menos posible. Desagradó á Samuel este razonamiento ;
porque habían dicho : danos un rey que nos juzgue. Y Sa
muel hizo oracion al Señor— Y el Señor dijo á Samuel : oye
la voz del pueblo en todo lo que te dicen ; porque no te han
desechado a tí, sino á mí ; para que no reine sobre ellos.—
Conforme á todas las obras que han hecho desde el dia que los
saqué de Egipto hasta este dia, como me dejaron á mí y sir
vieron á dioses agenos, así lo hacen tambien contigo.-—Ahora,
pues, oye su voz ; pero protéstales primero, y anñnciales el
derecho* del rey que ha de reinar sobre ellos : esto es, no el
derecho de algun rey particular, sino la conducta general
de los reyes de la tierra, á quienes Israel imitaba con tanta
ansia. Y no obstante la gran distancia de tiempo y dife
rencia de usos y costumbres, el carácter es todavía el mis
mo, y lo sera eternamente.— Y así Samuel refirió todas las
palabras del Señor al pueblo, que le habia pedido un rey. Y
dijo : este será el derecho del rey que ha de mandar sobre vo
sotros : tomará vuestros hijos y los pondrá en sus carros, y
los hará sus guardias de á caballo, y que corran delante de sus
coches;—(Esta descripcion conviene exactamente con el
uso del dia en las cortes de los reyes.)— Y los hará sus tri
bunos y centuriones, y labradores de sus campos y segadores
d.e sus mieses, y quefabriquen sus armas y sus carros.—Hará
tambien á vuestras hijas sus perfumeras, sus cocineras y pana
deras.—(Esto hace alusion al lujo y prostitucion de los
reyes.)—Tomará así mismo lo mejor de vuestros campos, y
vifias y olivares, y lo dará á sus siervos.— Y diezmará vues-
* El limo. Scío, debiendo dedicar su version á un heredero del trono en
los tiempos del despotismo, hubo de interpretar á favor de los reyes al testo
Latino, que dice : et praedic eis jus regis qui regnaturus est supéreos. Y
no es muy estraño que la política religiosa haya contribuido del mismo modo
á alterar el original Hebreo. Es muy natural pensar, que siendo la mente
del Criador castigar al pueblo Judio por haber le pedido un rey no pudo lla
mar derecho sino castigo, la conducta opresiva que habia de observar con
ellos. Los reyes han sido hasta ahora los verdaderos autores de todas lar
desgracias del genero humano.
7
50
tras muses y los esquilmos de las viñas, para darlo á sus eunu
cos y criados.—(Por esto se deja ver que el cohecho, cor
rupcion y favoritismo son los vicios dominantes de los
reyes.)— Tomará tambien vuestros siervos y siervos, y mozos
mas robustos, y vuestros asnos, y los aplicará a su labor.—
Diezmará así mismo vuestros rebaños, y vosotros seréis sus
siervos.— Y clamareis aquel dia, á causa de vuestro rey, que
os habéis elegido: y no ns oirá el Señor en aquel dia, porque
pedistes, tener un rey.—Esta es la razon porque continúala
monarquía : ni el carácter de los pocos reyes buenos que ha
habido despues, santifica el título, ni borra la criminalidad
del orígen. La alta alabanza dada á David, no es como á
á rey sino como hombre grato al Señor.—Mas el pueblo no
quiso dar oidos á las razones de Samuel, sino que dijeron : no,
no; porque rey habrá sobre nosotros.— Y nosotros seremos
tambien como todas las gentes : y nos juzgará nuestro rey y
saldrá delante de nosotros, y peleará por nosotros nuestras
guerras.—Samuel continuó raciocinando con ellos ; pero
infructuosamente ; representoles su ingratitud, y nada apro
vechó : y viéndolos plenamente inclinados á su locura,
grito :—¿ Por ventura no es el presente la siega del trigo ?
Invocaré al Señor, y enviará voces y lluvias (quiere decir
truenos y lluvias, que era un castigo, por el perjuicio que
se le seguia á sus cosechas,) y sabreis y veréis el grande mal
que os habéis acarreado delante del Señor, pidiendo un rey
sobre vosotros.— Y clamó Samuel al Señor, y envió el Señor
voces y lluvias en aquel dia.— Y temió todo elpueblo en gran
manera al Señor y á Samuel : y dijo todo el pueblo á Samuel :
ruega por tus siervos al Señor Dios tuyo, para que no murá-
mos ; porque hemos añadido a todos nuestros peca
dos ESTE MAL DE PEDIR REY PARA NOSOTROS. EstOS pa-
sages de la Escritura son directos y positivos : ellos no dan
lugar á construcciones equívocas. Que el Todo-poderoso
ha estampado en ellos su protesta contra el gobierno
monárquico, es cierto, ó lo que no puede ser, la Escri
tura es falsa.
51
Al mal de la monarquía hemos añadido nosotros el de la
sucesion hereditaria : y así como la primera es una degra
dacion en nosotros mismos, así tambien la segunda, pre
tendida como punto de derecho, es un insulto y una usur
pacion sobre la posteridad ; porque siendo todos los hom
bres iguales en su orígen, ninguno pudo por su nacimiento
tener un derecho para establecer su misma familia con una
perpetua diferencia sobre todas las demas ; y aunque algu
no pudiese haber merecido de sus contemporáneos algun
grado de distincion en la sociedad ; con todo, sus descen
dientes pueden ser indignos de heredarlo.
En segundo lugar, como ningun hombre al principio
pudo poseer otros honores públicos que los que le fueron
dispensados, así tampoco los otorgadores pueden tener au
toridad para dar el derecho á la posteridad : y aunque ellos
pudiéron decir: " nosotros te escogemos para nuestro gefe,''
no pudiéron decir del mismo modo, sin hacer una injusticia
manifiesta á sus descendientes: " vuestros hijos y los hijos
de vuestros hijos reinarán sobre los nuestros para siem
pre :" porque un pacto tan imprudente, tan injusto y tan
contrario á la naturaleza, podría acaso en la próxima suce
sion ponerlos baxo el gobierno de un pícaro ó de un loco.
La mayor parte de los sábios, en sus opiniones reservadas,
han tratado siempre con desprecio el gobierno hereditario ;
con todo, es uno de aquellos males dificiles de desarraigar,
una vez establecido.
Esto es suponer que la presente raza de reyes ha tomado
en el mundo un orígen honroso, cuando al contrario, es
muy probable, que si corriéramos el obscuro velo de la
antigüedad, y los siguiéramos hasta su nacimiento, hallaría
mos que el primero de ellos ha sido, cuando mas, el prin
cipal asesino de alguna cuadrilla de salteadores, y que sus
modales groseros, ó preeminencia en sutileza, le ganó el
título de gefe entre los ladrones ; y que aumentando su
poder, y estendiendo sus rapiñas, intimido á los habitantes
pacíficos é indefensos, hasta hacerles comprar su seguri
dad con frecuentes contribuciones. Con todo, sus electo
res no pensaban en darle derecho hereditario ; porque
una esclusion perpetua de ellos mismos, era incompati
ble con el libre y desordenado principio de vida que
profesaban. Por tanto, la secesion hereditaria en aquellos
tiempos de monarquía, no [Link] una materia de pre
tension, sino nua cosa casual y gratuita ; pero como en
tonces pocos ó ningunos archivos existian, y la tradicion
historica estaba llena de fábulas, fué muy fácil despues
del curso de algunas generaciones, inventar vários cuen
tos supersticiosos, propiamente adecuados, como los de
Mahoma, para hacer tragar al vulgo el derecho heredi
tario. Acaso los desórdenes que amenazaban, ó pare
cian amenazar, por la muerte de un corifeo en la elec
cion de otro nuevo (porque las elecciones entre asesinos
no pueden ser muy tranquilas,) indujo á muchos al prin
cipio á favorecer las pretensiones hereditarias; y por
estos medios sucedió, y ha sucedido despues, que lo que
fué un mero objeto de cuuveuieucia, se lia pretendido
al fin como un derecho.
La Inglaterra despues de la conquista ha conocido un
corto número de monarcas buenos ; pero ha gemido baxo
mayor número de malos : ningun hombre sensato puede
decir que la usurpacion de Guillermo el conquistador
fué muy honrosa : un Frances bastardo que desembarca
con un ejército de bandidos, y él mismo, contra el con
sentimiento de los nativos, se nombre y se establece rey,
es en términos categoricos un orígen muy vil y muy des
preciable ; no hay ciertamente en esto ninguna interven
cion de la Divinidad. Por último, seria inútil emplear
mucho tiempo en esponer la locura del derecho heredi
tario. Si hay hombres tan débiles que lo crean, dejé
moslos que adoren indistintamente al jumento ó al leon,
enhorabuena para ellos.
Con todo, me contentaría con preguntarles, como su
ponen ellos que se estableciéron los primeros reyes. La
53
cuestion no admite sino una de estas tres respuestas, á
saber : por suerte, por eleccion, ó por usurpacion. Si
el primer rey fué tomado por suerte, esto establece un
ejemplo para el otro, que escluye la sucesion heredita
ria. Saul fué por suerte ; sin embargo, la sucesion no
fué hereditaria, ni parece que hubo intencion alguna de
que lo fuese.
Si el primer rey de algun pais fué por eleccion, esto
igualmente establece un ejemplo para el otro, porque
pretender que los primeros electores, que eligiéron no so
lamente un rey, sino una familia perpetua de reyes, qui-
táron el derecho de eleccion á todas las generaciones
venideras, es un absurdo inconcebible, es una opinion que
no encuentra ningun apoyo, ni en la historia sagrada ni
en la profana.
En cuanto á la usurpacion, ningun hombre sensato se
atreverá á defenderla, ni tampoco negará que Guillermo el
Conquistador fué un usurpador : este es un hecho sin con
tradiccion ; y la pura verdad es que la antigüedad de la
monarquía Inglesa esconde la injusticia de su orígen, y no
sufre ningun exámen.
Poco importaria el absurdo de la sucesion hereditaria,
si no fuese su resultado tan fatal para el genero humano.
Seria admisible el derecho de sucesion, y llevaria el sello
de la autoridad divina, si tuviera la virtud de vincular en
una familia el honor, la justicia, la sabiduría, y todas las
cualidades necesarias para gobernar; pero viendo que de
la estirpe real salen mas tontos que hábiles, mas locos que
cuerdos, mas malvados que honrados, debemos pensar que
este orden de sucesion hereditaria es contrario á la natu
raleza, y una de las locuras de nuestra ignorancia. Pronto
se vuelven insolentes aquellos hombres que creen haber
nacido solo para mandar, considerando á sus semejantes
creados como machos de carga para obedecer. Llenos de
orgullo, solo se mueven en un círculo de viles aduladores,
interesados en ocultarles sus verdaderos intereses y los de
54
la nacion ; y cuando toman las riendas del gobierno, son
generamente los hombres mas ignorantes, mas viciosos, y
los mas incapaces de mandar.
Otro de los males que trae la sucesion hereditaria, es
que el trono está espuesto á ser poseido por un menor de
cualquier edad ; en cuyo tiempo la Regencia, obrando á
nombre del rey, tiene toda la oportunidad y ocasion de
hacer traicion á su confianza. La misma desgracia na
cional sucede cuando un rey, abrumado por la edad y en
fermedad, llega al último grado de debilidad humana. En
ámbos casos el pueblo es la victima de los perversos que
pueden intrigar con éxito, por las locuras de la vejez ó de
la infancia.
La mejor razon que se ha dado á favor de la sucesion
hereditaria es, que ella preserva una nacion de guerras
civiles, y si esto fuera cierto seria de bastante peso ; pero
al contrario, es una insolente falsedad con que se ha pre
tendido engañar al género humano. Toda la historia de
la Inglaterra desmiente este hecho: desde la conquista ha
habido treinta reyes, y dos menores, en ese reino desuni
do ; y en ese tiempo se cuentan á lo ménos ocho guerras
civiles y diez y nueve revoluciones ; asf lejos de promover
la paz dicha sucesion hereditaria, la destruye.
La Inglaterra fué por muchos años el sangriento teatro
de la guerra por sostener la monarquía y sucesion heredi
taria, entre las competencias de la casa de York y Lan-
caster. Dos batallas señaladas, fuera de escaramusas y
sitios, se diéron entre Enrique y Eduardo ; dos veces fué
Enrique prisionero de Eduardo, quien tambien lo fué de
Enrique ; y es tan incierta la suerte de la guerra y el
genio de una nacion, cuando la contienda tiene por único
objeto los intereses personales, que Enrique fué conducido
en triunfo desde la prision á palacio, y Eduardo obligado á
huir á una tierra estrangera. Sin embargo, como las tran
siciones repentinas son rara vez permanentes, Enrique á
su turno fué lanzado del trono, y Eduardo llamado segunda
;)5
vez para sucederle : el parlamento fué siempre consigui
ente en su egoísmo, siguiendo el partido mas fuerte.
La guerra comenzó en el reinado de Enrique VIo. y no
se estinguió enteramente hasta Enrique VII". en quien
se unieron las dos familias; comprendiendo un periodo
de 67 años, esto es, desde 1422 hasta 1489.
En conclusion, la sucesion de la monarquía hereditaria
ha cubierto ; no este ó aquel reyno, sino el mundo entero,
de sangre y de cenizas ; es una forma de gobierno repro
bada por la palabra de Dios, y por consiguiente funesta á
todas las naciones.
Si fuéramos á averiguar los estudios, afanes, y negocios
de un rey (y en muchos paises no tienen ninguno,) vería
mos que todos, despues de haber disipado su vida sin ven
taja ninguna para la nacion, consumidos de fastidio, cansa
dos de la vil adulacion de una corte prostituida, se retiran
de la escena, cediendo su lugar á un sucesor que sigue el
mismo orden de inutilidad. En las monarquías absolutas, .
el peso de los negocios civiles y militares recae sobre el
rey : los hijos de Israel en sus pretenciones alegaban esta
razon : " Y nos juzgará nuestro rey, y saldrá delante de
nosotros, y peleará por nosotros nuestras guerras." Pero
en los paises en donde hay constitucion, en donde el minis
terio despacha todos los negocios, en donde el rey no
puede ser ni juez, ni general, como en Inglaterra, seria
muy difícil saber cuales son sus indispensables ocupaciones
en beneficio del pueblo.
Miéntras mas ce acerque un gobierno al sistema de re
pública, ménos tiene que hacer un rey. Es bastante difí
cil encontrar un nombre propio para el gobierno de Ingla
terra. Wiliam Meredith lo llama republica; pero es
indigno de este nombre desde que el corrompido influjo de
la corona se ha valido de los mismos empleos y gracias,
para pervertir á los representantes de la Cámera de los
Comunes (única parte republicana.) El gobierno de
Inglaterra es casi tan monárquico como el de Francia.
56
ó el de España ; pero gustan los hombres disputar sobre
palabras sin entenderlas. Los Ingleses fundan su gloria
en la parte republicana de su constitucion, y no en la
monárquica ; su libertad depende de su representacion
en la Cámara de los Comunes, y faltándole á esta la
virtud republicana, debe necesariamente ser esclava de
la nacion. La constitucion Inglesa esta muy debilitada,
y debe por necesidad perecer dentro de poco tiempo ;
porque la parte monárquica ba emponzoñado la repub
licana, y porque la corona se ha apoderado de todo el
influjo de la Cámara de los Comunes.
En Inglaterra un rey no tiene mas que hacer que de
clarar la guerra y proveer los empleos, lo que es en
términos mas claros, empobrecer la nacion y meterla en
la confusion. ¡ Hermosa ocupacion en verdad, para que
Be le den cuatro miliones de duros de renta anual, y que
se le rindan en este mundo honores divinos ! Un hom
bre honrado é industrioso es mas útil á la sociedad, y
mas grato á los ojos de Dios, que todos los asesinos coro
nados que han vivido hasta ahora.
DISERTACION
SOBRE
DEL
No hay para el hombre asunto mas interesante que el del
gobierno : su seguiridad, sea rico ó pobre, y su prosperi
dad, están intimamente unidas á el ; por tanto es de su in
teres, y aun de su deber, el procurarse algunos conoci
mientos de sus principios y de su aplicacion.
Todas las ciencias y las artes, aunque imperfectamente
conocidas al principio, se han ido estudiando, adelantando,
y llevándose á lo que llamamos perfeccion, por un trabajo
progresivo de las generaciones que se han sucedido ; pero
la ciencia del gobierno se ha quedado atras. Nada se ha
adelantado en el conocimiento de sus principios, y muy
poco se ha perfeccionado su practica hasta la época de la
revolucion Americana. En todas las partes de Europa
continúan las mismas formas y sistemas que se establecié
ron en los tiempos remotos de la ignorancia, y su antigüe
dad tiene fuerza de principio : está rigorosamente prohibi
do el investigar su origen, ó por que derecho existen. Si
se preguntase la razon, la respuesta seria bien fácil : los
gobiernos estan establecidos sobre principios falsos, y em
plean despues todo su poder en ocultarlo.
8
58
No obstante el misterio en que ha estado envuelta la ci
encia del gobierno con el objeto de esclavizar, robar, y
engañar al género humano, es de todas las cosas la menos
misteriosa, y la mas facil de ser entendida. La mas corta
capacidad hallará el hilo de este laberinto, si comienza sus
investigaciones desde un punto cierto. Todas las cien
cias y las artes tienen un punto ó alfabeto en que comien
za el estudio de ellas, y con cuyo auxilio se facilitan sus
progresos. El mismo método debe observarse con res
pecto á la ciencia del gobierno.
En lugar, pues, de embarazar al principio el problema
con las numerosas subdivisiones en que están clasificadas
las diferentes formas de gobierno, cuales son la aristocra
cia, oligarquia, monarquia, &c, el mejor método sera co
menzar por divisiones que pueden llamarse primarias, ó
por aquellas en las cuales se hallan comprendidas todas
las várias subdivisiones de que es susceptible.
Las divisiones primarias son solamente dos.
Primera : gobierno por eleccion y representacion.
Segunda : gobierno por sucesion hereditaria.
Todas las diferentes formas de gobierno, per numerosas
y diversificadas que sean, están clasificadas bajo una ú
otra de estas divisiones primarias ; porque ellas estañó en
el sistema de representacion, ó en el de sucesion heredi
taria. En cuanto á esta forma equivoca, que se llama go
bierno misto, cual fué el último de Holanda, y es el pre
sente de Inglaterra, no debe considerarse como escepcion
de la regla general ; porque sus partes, consideradas sepa
radamente, son ó representativas, ó hereditarias»
Comenzando, pues, nuestra investigacion desde este
punto, tenemos que examinar antes la naturaleza de estas
dos divisiones primarias. Si ellas son igualmente exactas ,
en sus principios, entonces la cuestion es de mera opinion.
Si la una es de un modo demonstra&vo. mejor que la otra,
esta prueba decide nuestra eleccion; pero si una de
59
ellas fuese tan absolutamente falsa que no tuviese de-
recho á existir, la cuestion cae por si misma ; por que eii
todo dilema en que debe ser precisamente aceptada una
de las dos premisas, probada la negativa en la una, se con
vierte en afirmativa para la otra.
Las revoluciones que se van estendiendo ahora en el
mundo tienen Su origen en la indagacion de los derechos
del hombre ; y la presente guerra es una lucha entre el
sistema representativo, fundado en los derechos del pueblo,
y el hereditario, fundado en la usurpacion. Las voces de
monarquia, estado real y aristocrácia por si no significan
nada ; el sistema hereditario, si continuase, seria siempre
el mismo ó peor bajo de cualquier otro titulo.
Las revoluciones del dia tienen un carácter muy pro
nunciado, por fundarse todas en el sistema del gobierno
representativo en oposicion al hereditario. Ninguna otra
distincion abraza mas completamente sus principios.
Habiendo espuesto las divisiones primarias de todo go
bierno con la posible generalidad, procedojen primer lugar
al examen del sistema hereditario ; porque tiene la pri
macia con respecto al tiempo. El sistema representativo
es la invencion del mundo moderno, y no cabe la menor
duda, á lo menos segun mi opinion, en que no hay un pro
blema de Euclides mas matemáticamente exacto, que el
de no tener el gobierno hereditario derecho alguno para exis
tir. Por tanto, cuando nosotros quitamos á algun hombre
(algun rey) el ejercicio del poder hereditario, le quitamos
lo que él nunca ha tenido derecho de poseer, y para lo
cual ninguna ley 6 costumbre pudo ni podrá jamas darle
algvm titulo de posesion.
Los argumentos que se han empleado hasta ahora con
tra el sistema hereditario, han sido principalmente fun
dados sobre su absurdidad é incompetencia para el pre
supuesto fin de todo gobierno. Nada puede presentar
á nuestro juicio, ó á nuestra imaginacion un ejemplo mas
sensible de nuestra estupidez, que el ver caer el gobierno
60
«le una nacion entera, como sucede frecuentemente, en
manos de un niño, necesariamente destituido de esperien-
cia, y muchas veces poco mejor que un loco ; este es un
insulto que se hace á todos los hombres de edad, de carác
ter y de talento del pais. Desde el momento que empe
zamos á raciocinar sobre la sucesion hereditaria, no es
posible dejar de reimos, así como se nos presenta repenti
namente á la imaginacion un automata tan ridiculo, como
es un principe heredero. Pero conteniendo la risa á que
provoca un monifato de esta es specie, dejemos á cualquier
hombre que se haga á si mismo esta pregunta: ¿ Con que
derecho, pues, ha comenzado el sistema hereditario ? y á
buen seguro que encuentre una respuesta que le satisfaga.
El derecho que algunos hombres ó algunas familias
tuvieron para elevarse los primeros á gobernar una nacion,
y establecer éste gobierno como hereditario, no era otro
que el que Robespierre tuvo para hacer lo mismo en Fran
cia. Si éste no tuvo alguno, tampoco aquellos lo tuviéron ;
y si ellos lo tenian, éste tuvo otro tanto ; porque no es posi
ble descubrir superioridad de derecho en alguna familia,
en virtud del cual comenzase el gobierno hereditario.
Los Capetos, los Guelphos, los Robespierres, y Marats,
todos están igualmente en la cuestion del derecho : á nin
guno le pertenece esclusivamente.
Es un paso dado hácia la libertad, conocer que un go
bierno hereditario no podia comenzar con un derecho
esclusivo en alguna familia.
Canonizar de derecho el sistema hereditario, alegando
para ello la influencia del tiempo, es una suposicion absur
da ; porque seria substituir el tiempo á loá principios, ó
hacerle superior á ellos ; cuando al contrario, el tiempo
no tiene mas conexion ó influencia sobre los principios,
que los principios tienen sobre el tiempo. Lo que fué una
injusticia ahora mil años, lo es igualmente el dia de hoy,
y el derecho que se conoce ser justo y legal en el momen
to que se establece, tiene la misma fuerza que si se hu
61
biese sancionado dos mil años atras. El tiempo con res
pecto á los principios es un ahora eterno ; nada influye
sobre ellos, nada cambia su naturaleza y cualidades. Ade
mas, ¿ que tiene que ver con nosotros la duracion de mil
años ? El tiempo de nuestra vida no es sino una corta por
cion de este periodo ; y si nosotros encontramos existente
la injusticia en el momento en que nacemos, en ese mis
mo instante tambien empieza para nosotros ; y comenzan
do desde luego nuestros derechos á resistirla, es lo mismo
que si nunca hubiera existido.
Siendo asi que el gobierno hereditario no podia estable
cerse con un derecho natural en alguna familia, ni derivar
alguno del tiempo despues de establecido, solo nos resta
examinar si lo tiene alguna nacion, para convertirlo en lo
que se llama ley, como ha sucedido en Inglaterra. Yo
digo que no, y que toda ley ó constitucion hecha con este
fin es una traicion contra los derechos de los menores de
la nacion de aquel tiempo en que se hace, y contra los de
las generaciones subsecuentes. Hablaré sobre cada uno
de estos casos. Primeramente de los menores, y del tiem
po en que se hace una ley semejante ; y en segundo lugar,
de las generaciones que han de suceder.
Una nacion, tomando esta palabra en toda su estension,
comprende todos los individuos que la componen, de cual
quiera edad que sean, desde su nacimiento hasta su muer
te : una parte de éstos será de menores, y la otra de ma
yores. La igualdad de la vida no es exactamente una
misma en todos los climas y paises ; pero en general la
minoridad en años, compone el número mayor ; es decir,
que el de las personas de menos de veinte y un años, es
mas grande que e.l de mayor edad. Esta diferencia en el
numero no es necesaria para establecer el principio que
pienso asentar ; pero sirve para manifestar su justicia con
mayor fuerza. El principio seria siempre igualmente
bueno, aunqe la mayoria en años lo fuese tambien en el
numero.
Los derechos de los menores son tan sagrados como los
de los mayores. La diferencia esta únicamente en las
edades de los dos partidos, y no en la naturaleza de los
derechos ; estos siempre son los mismos ; y deben preser
varse inmunes para la herencia de aquellos, cuando lleguen
á mayor edad. Durante la minoridad de éstos, sus dere
chos estan bajo la sagrada tutela de los mayores : los unos
no pueden renunciarlos, ni los otros pueden disponer de
ellos ; y por consiguiente aquella parte de mayores que
forma por aquel momento las leyes de una nacion, gobier
na por pocos afios á aquellos que aun son menores y los
deben reemplazar ; y no tiene ni puede tener derecho
para establecer una ley erigiendo un gobierno hereditario,
6 para hablar mas claramente, una sucesion hereditaria
de gobernadores ; por que estableciendo semejante ley,
cometen el atentado de privar á todos los menores de la
nacion de la herencia de sus derechos, antes de que lle
guen á la mayor edad, y subyugarlos á un sistema de go
bierno, al cual durante su menor edad no podian ni asen
tir ni contradecir. Por tanto, si la ley trata de prevenirse
contra el privilegio que tiene esta parte de la nacion de
ejercer sus derechos en llegando á la edad competente,
como lo habria ejecutado estando habilitada por sus años
al tiempo de establecerse ; entonces innegablemente debe
considerarse como una ley cuyo único objeto es el de qui
taré anular los derechos de todos los individuos de la na
cion que se encuentran en la menor edad cuando se esta
blece : por consiguiente no hubo derecho para establecer
una ley semejante. «-.
Paso ahora á hablar acerca del gobierno hereditario con
respecto á las generaciones venideras ; y á manifestar que
tanto en este caso como en el de los menores, no puede
haber en una nacion derecho alguno para establecerlo.
Una nacion, aunque existente en todos tiempos, está
siempre en estado de renovarse por una continua sucesión ;
su curso no puede detenerse ; cada dia produce nuevos in
t¡3
ilividuos, acerca los menores á la raaturidad, y arrasta los
viejos á la tumba. . En este no interrumpido curso de las
generaciones no hay una parte superior en autoridad á la
otra. Si pudieramos nosotros concebir superioridad en
alguna, ¿ en que instante de tiempo, ó en que siglo del
mundo fijariamos su nacimiento? ¿ A qué causa la atribuiría
mos ? ¿ Por que evidencia la probariamos ? ¿ Por que crite
rio la conoceríamos ? Una sola reflexion nos enseñara
que nuestros antepasados no fueron durante su vida, sino
como nosotros, unos censatarios en el gran fuedo de los
derechos ; el absoluto señorio de éstos, ni ellos lo tuvie
ron, ni lo tenemos nosotros ; pertenence á la entera familia
de los hombres en todas las edades. Pensar de otro modo,
es pensar ó como esclavos, ó como tiranos : comoe sclavos,
porque creemos que alguna de las generaciones pasadas
tuvo autoridad para obligarnos, y como tiranos, porque
creemos tenerla para obligará las que nos han de suceder.
No me parece fuera de proposito procurar definir lo que
deba entenderse por una generacion ; y en que sentido se
usa aquí de esta palabra.
Como que es un termino natural, su significacion es bas
tante clara. El padre, el hijo, y el nieto son distintas ge
neraciones ; pero cuando hablamos de una generacion,
describiendo las persones en quienes reside la autoridád
legal, como distinta de otra con respecto á las personas
que han de suceder, deben ser comprendidas en ella todas
aquellas que son mayores de veinte y un años en equel
tiempo ; y una generacion de esta especie se va renovan
do en la autoridad por aquellos que se hallan entre los
catorce y veinte y un años, esto es, hasta que el numero
de menores que habrá llegado á esta edad, sea mas grande
que el resto que haya quedado de la estirpe precedente.
Por ejemplo : si la Francia, en este ó en algun otro mo
mento, contiene veinte y cuatro millones do almas, doce
millones seran de hombres, y los otros de mugeres. De
los primeros doce millones, seis seran de edad de veinte y
G4
un años, y los otros de menos, y la autoridad de gobernar
residira en los primeros. Pero cada dia había alguna alte
racion, y en el espacio de veinte y un años cada uno de es
tos menores que sobreviven, habra llegado á la edad com
petente, y la mayor parte de la anterior estirpe habra de
saparecido : la mayoria de los que entonces viven, y en
quienes reside la autoridad, sera compuesta de aquellos que
veinte años antes no tenian existencia legal. Estos seran
padres y abuelos á su turno, y en los siguientes veinte y un
años, ó menos, otra raza de menores, llegada á la mayoria,
los reemplazara ; y asi sucesivamente.
Como éste es siempre el caso, y como quiera que cada
generacion es igual en derechos á otra, es consecuencia
clara, que no lo puede haber en alguna para establecer un
gobierno por sucesion hereditaria ; por que seria suponer
se ella misma señora de un derecho superior á las demas ;
esto es, el de determinar por su misma autoridad, como ha
de ser gobernado el mundo en lo sucesivo, y quien deba
gobernarlo. Cada edad y cada generacion es, y debe ser
por derecho, tan libre para obrar por si misma en todos
casos como la edad y la generacion que la ha precedido.
La vanidad y presuncion de gobernar aun desde mas alia
de la tumba, es la mas ridicula é insolente de todas las
tiranias. El hombre no tiene propiedad sobre otro hom
bre ; ni una generacion la tiene sobre las que estan por
venir.
En la primera parte de los derechos del hombre* he ha
blado del gobierno por sucesion hereditaria ; y terminare
aqui con un estracto de esta obra en los dos capitulos
siguientes.
" Primero : Qué derecho tiene una familia para esta
blecerse por si misma con el poder hereditario.
" Segundo : Qué derecho tiene una nacion para esta
blecer una familia particular con tales privilegios.
* Obra que escribio el mismo autor.
Ü5
" Con respecto al primero de estos capitulos (el de esta
blecerse una familia por su misma autoridad, con poder
hereditario independiente de la nacion ;) todo hombre con
vendria en llamarlo despotismo, y cualquiera que intenta
se sostener lo contrario ofenderia su propio entendimiento.
" Con respecto al segundo capitulo (el de establecer
en una nacion á una familia particular con poder hereditario,
no se presenta como un despotismo á primera vista ; pero
si los hombres dan lugar á otras segundas reflexiones, y
las llevan adelante, considerando, cuando no sus propias
personas, las de su posteridad, veran entonces que la suce
sion hereditaria viene á ser para los otros el mismo despo
tismo que las personas que les precediéron reprobáron
para si. Esto es escluir el consentimiento de la gene
racion que sigue, y la esclusion de este consentimiento es
despotismo.
" Consideremos la generacion que emprende establecer
una familia con poder hereditario, separadamente de las
generaciones que se han de seguir.
" La generacion que elige primero una persona, y la
pone á la cabeza de su gobierno, bien sea con el titulo de
rey, ó bien con alguna otra distincion nominal hace su mis
ma eleccion, sea sabia ó loca, como un libre agente de su
misma voluntad. La persona asi elevada no es hereditaria,
sino propuesta y elegida ; y la generacion que la establece no
vive entonces por esto bajo un gobierno hereditario, sino
bajo un gobierno que ella misma ha escogido. Aun cuan
do la persona elevada de este modo, y la generacion que
la eleva, viviesen para siempre, nunca seria sucesion heredi
taria ; y esta solamente se seguiria por muerte de una de
las dos partes.
" Siendo, pues, la sucesion hereditaria un asunto fuera de
cuestion, con respecto á la primera generacion que la es
tablece ; considerémos el carácter de esta misma genera
cion, y sus operaciones con respecto á la generacion que
comienza, y a las demas que la han de suceder.
66
" Ella toma un carácter para el cual no ha tenido ni titulo,
ni derecho ; porque de legisladora pana tambien á testadora-,
y legando el gobierno, afecta hacer un testamento que de
be ejecutarse despues de su muerte ; y no solo atenta á
legar, sino tambien á establecer sobre la generacion veni
dera una nueva y diferente forma, bajo la cual ella misma
no ha vivido. Ella vivid, como se ha observado ya, no
bajo un gobierno hereditario, sino bajo un gobierno hecho
por su misma eleccion ; y ahora intenta, sin mas virtud que
su voluntad, y un testamento que no tuvo autoridad para
hacer, tomar de la generacion que comienza, y las demas
que se han de suceder, el derecho y libre agencia, en vir
tud de la cual ella obró para si misma.
" De cualquier modo que se considere la sucesion here
ditaria, como naciendo de solo la voluntad y testamento
de una nacion precedente, no se presenta al entendimien
to humano sino como un crimen y un absurdo. La letra
A no puede forzar la letra B para tomar de ella su pro
piedad, y dársela á la C ; sin embargo, este es el modo
con que se obra en lo que se llama sucesion hereditaria
por ley : una cierta generacion por un acto de su voluntad
pretende, bajo la forma de una ley, quitar los derechos de
la generacion que comienza, y de todas las otras venide
ras ; y los traspasa á una tercera persona, la cual asume el
gobierno en consecuencia de este traspaso ilicito."
La historia del parlamento ingles nos presenta un ejem
plo de este género ; y que merece ser recordado, como
prueba la mas grande de ignorancia legislativa, y la mayor
falta de principios que se puede encontrar en la historia
de cualquier pais. El caso es como sigue.
El parlamento ingles, en el año 1688, trajo á un hombre
con su muger de Holande (Guillermo y Maria,) y los hizo
reyes de Inglaterra. Ejecutado esto, el dicho parlamento
hizo una ley para traspasar el gobierno del pais á los here
deros de dichos reyes, concebida en los terminos siguien
tes : " Nosotros los señores temporales, espirituales y co
61
muñes, en el nombre del pueblo de Inglaterra, muy humil
de y fielmente nos sometemos nosotros mismos, nuestros he
rederos y posteridades á Guillermo y á María, sus herederos
y posteridades para siempre." Y en una ley siguiente,
citada por Edmond Burk, el mismo parlamento en el nom
bre del pueblo de Inglaterra que vivia entonces, obliga al
dicho pueblo, sus herederos y posteridades, á Guillermo y á
Maria, sus herederos y posteridades hasta el fin del tiempo.
No basta reirse de la ignorancia de semejantes legisla
dores, es necesario probar tambien su falta de principios.
La asamblea constitucional de Francia en 1789, incurrio
en el mismo error que el parlamento de Inglaterra, cuando
establecio una sucesion hereditaria en la familia de los
Capetos, por un acto de la constitucion de dicho año. Que
cada nacion, por el tiempo que vive, tenga derecho á go
bernarse ella misma segun le agrade, debe ser siempre ad
mitido ; pero gobierno por sucesion hereditaria es un go
bierno para otra raza, y no para ella sola ; y asi como aque
llos sobre quienes deba ejercerse, no existian aun, ó eran
menores ; asi tampoco existia el derecho de establecerlo
para ellos ; asumir un derecho semejante seria una traicion
contra el derecho de la posteridad.
Termino aqui los argumentos, con respecto al primer
capitulo sobre el gobierno por sucesion hereditaria y paso
á examinar el segundo sobre el gobierno por eleccion y re
presentacion, ó como puede decirse mas concisamente,
gobierno representativo por contraposicion al hereditario.
Habiendo probado que el gobierno hereditario no tiene
ningun derecho para existir, y que debe escluirse de toda
sociedad, resulta que el gobierno representativo es el me
jor, y el que se debe admitir.
Al contemplar el gobierno por eleccion y representa
cion, no nos detendremos en inquirir como, cuando, ó por
que derecho existe : su origen esta siempre á la vista. £1
hombre mismo es el origen y la evidencia de su derecho :
le pertenece por su existencia, y su persona lo prueba.
(38
La unica verdadera base del gobierno representativo es
la igualdad de derechos. Cada hombre tiene derecho á
un voto, y no mas, en la eleccion de representantes. El rico
no tiene mas derecho para escluir al pobre del derecho de
votar, ó elegir y ser elegido, que el pobre tiene para
escluir al rico ; y siempre que una de las dos partes lo in
tente ó se lo proponga, será una cuestion de fuerza y no de
derecho. ¿Quien es aquel que querría escluir á otro?
Ese otro tiene derecho para escluirlo á el.
Aquello que se llama ahora aristocracia implica una de
sigualdad de derechos, ¿ pero cuales son las personas que
tienen derecho para establecer esta desigualdad ? ¿ Los
ricos se escluiran ellos á sí mismos ? No : Se escluiran
los pobres ? No : ¿ por que derecho, pues, puede alguno
ser escluido ? Seria una nueva cuestion saber si algun
hombre ó alguna clase de hombres tiene derecho para es-
cluirse á sí mismo ; pero sea como fuere, lo cierto es que
ellos no lo pueden tener para escluir á otro. El pobre
nunca delegara un derecho como este al rico, ni el rico al
pobre ; y asumirlo es no solamente asumir un poder arbi
trario, sino arrogarse un derecho para cometer un robo.
Los derechos personales, entre los cuales el principal es el
de votar por sus representantes, son una especie de pro
piedad del mas sagrado caracter ; y aquel que emplease
su propiedad pecuniaria, y valido de su influjo, intentase
quitar ó robar á otro su propiedad de derecho, usaría de
su dinero como si usase de armas de fuego ; y merecería
bien que se le quitase.
La desigualdad debe su origen á la combinacion de una
parte de la comunidad, que escluye á la otra de sus dere
chos. Siempre que se haga un articulo de constitution 6
ley* en que el derecho de votar ó de elegir, y ser elegido,
pertenezca esclusivamente á un numero de personas, que
posea una cierta cantidad de bienes, sea grande ó pequelia ;
es una combinacion de aquellos individuos que poseen es
ta cantidad, para escluir á los que no la poseen : es reves
69
tirse de autoridad ellos mismos, y considerarse como parte
superior de la sociedad para la esclusion de los demas.
Siempre debe considerarse como concedido ú otorgado,
que aquellos que se oponen á la igualdad de derechos, nunca
quieren que la esclusion tenga lugar con respecto á ellos :
y bajo de este aspecto se presenta la aristocracia como un
objeto de risa. Esta vanidad tan lisongera esta sostenida
por otra idea no menos interesada ; y es, que los que se
oponen conciben bien que hacen un juego seguro, en que
pueden tener la suerte de ganar sin el menor riesgo de per
der ; que de cualquiera manera el principio de igualdad
los incluye ; y que si no pueden obtener mas derechos que
las personas á quienes se oponen y quieren escluir, ellos
no habran perdido nada. Esta opinion ha sido yá fatal á
muchos miles, que no contentos con la igualdad de derechos,
han solicitado mas, hasta que lo han perdido todo, y han
esperimentado sobre si mismos la degradante desigualdad
que procuraban establecer sobre los otros.
De cualquier modo que se considere, es peligroso é im
politico, muchas veces ridiculo, y siempre injusto, fundar
en la riqueza el derecho de votar. Si la suma ó cantidad
de bienes de los sugetos en quienes deba recaer el derecho
es considerable, sera escluir la mayoría del pueblo, y unir
la en un interes comun contra aquellos que lo sostienen ;
y como quiera que el poder esta siempre en la mayoría,
esta puede muy bien destruir un gobierno semejante, y sus
apoyos en el momento que quiera.
Si para evitar este peligro se fija como regla para el de
recho una pequefla suma de bienes, esto mismo hace la
libertad despreciable, por ponerla en competencia con
unas cosas accidentales é insignificantes. Cuando una
yegua pariese por fortuna un potro ó una muía que valiese
la suma estipulada, y diese á su dueño el derecho de vo
tar, ó muriendo se lo quitase, ¿ en quien existiría el origen
del tal derecho ? ¿ Seria en el hombre ó en la muía ?
Cuando nosotros consideramos cuantos medios hay de ad
70
quirir bienes sin merito, y de perderlos por desgracia, re-
chazámos la idea de elegir la riqueza por base de los de
rechos.
Pero la parte mas ofensiva en este caso es que esta es-
clusion del derecho de votar indica una nota de infamia
en el carácter moral de las personas escluidas ; y esto es
cabalmente lo que ninguna parte de la comunidad tiene
derecho á pronunciar contra la otra. Ninguna circun
stancia esterior puede justificarla ; la riqueza no es prue
ba de carácter moral, ni la pobreza de falta de el ; por él
contrario, la riqueza es las mas veces la evidencia presun
tiva de la maldad, y la pobreza la evidencia negativa de lx
inocencia. Por tanto, pues, si los bienes, sean pocos ó
muchos, se consideran como una regla para la preferencia,
tambien deben tener parte en la consideracion los medios
que se han practicado para adquirirlos.
La única razon en que puede fundarse con justicia la es-
clusion del derecho de votar, seria el imponerla en lugar
de castigo corporal, por un cierto tiempo, á aquellos que
se propusiesen quitar este derecho á los otros. El dere
cho de votar por sus representantes es el derecho prima
rio, por el cual son protegidos todos los demas derechos.
Quitar éste á un hombre, es reducirlo al estado de la escla
vitud, por cuanto esta consiste únicamente en estar sujeto
á la voluntad de otro ; y aquel que no tiene voto en la
eleccion de sus representantes, se halla en este caso. La
proposicion, pues, de quitarle sus fueros á alguna clase de
hombres es tan criminal, como la de quitarle su propiedad.
Cuando nosotros hablamos del derecho, es necesario unir
á esta palabra la idea del deber. Derecho viene á ser un
deber por reciprocidad. El derecho de que un hombre
goza, le impone la obligacion de garantírselo á otro ; y
aquel que viola esta obligacion, incurre justamente en la
pena de confiscacion de derecho.
La fuerza y seguridad permanente de un gobierno es
proporcionada al número del pueblo que se interesa en sos
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tenerle. La verdadera y mejor politica, pues, debe ser
interesar el todo por la igualdad de derechos ; porque el
peligro se origina de las esclusiones. Es posible escluir
los hombres del dérecho de votar ; pero es imposible escluir-
los del de rebelarse contra esta esclusion ; y cuando se les
priva violentamente de todos los otros derechos, el de la
rebelion viene á ser perfecto y justo.
Mientras que los hombres podian estar persuadidos de
que ellos no tenian derechos, ó que éstos pertenecian á una
cierta clase, ó que el gobierno era una cosa que existia por
un derecho en si mismo, no era dificil gobernarlos por la
autoridad. La ignorancia en que se les tenia, y la super
sticion en que se les instruia, proveia los medios de hacer
lo ; pero cuando la ignorancia ha desaparecido, y la supers
ticion con ella ; cuando perciben el engaño en que han
estado ; cuando reflexionan que el cultivador y el fabri
cante son los medios primordiales de todas las riquezas
que existen en el mundo, aun mas allá de lo que produce
espontáneamente la naturaleza ; cuando comienzan á sen
tir sus consecuencias por su utilidad, y sus derechos como
miembros de la sociedad ; no es posible entonces gober
narlos mas largo tiempo como ántes. El fraude una vez
descubierto, no puede yá repetirse. Intentarlo es provo
car la risa, ó promover una total destruccion.
Que la propiedad será siempre desigual, es cierto. La
industria, la superioridad de talentos, la destreza de mane
jo, la estremada frugalidad, las oportunidades felices, ó lo
contrarío á todas estas causas, ó el medio de ellas, produ
cirán siempre este efecto, sin tener que recurrir á los du
ros y disonantes nombres de avaricia y de opresion : y fue
ra de esto hay hombres, que aunque no desprecian las
riquezas, no se humillarán á la bajeza de los medios de
adquirirlas, ni se incomodaran con el cuidado de ellas mas
de lo que exigen sus necesidades ó- su independencia ;
mientras que en otros hay un gran deseo de obtenerlas por
todos los medios que no son reprensibles : este es el único
72
negocio de su vida, y lo siguen como podian seguir su reli
gion. Todo lo que se requiere con respecto á /os bienes de for
tuna, es obtenerlos con honradez, y no emplearlos criminal
mente ; pero ellos serán empleados con criminalidad, siem
pre que sirvan de regla para derechos de esclusion.
En las instituciones que son puramente pecuniarias, co
mo las de un banco ó una compañia mercantil, los dere
chos de los miembros que componen la compañia, son en
teramente creados por la propiedad que ellos han puesto
en ella ; y ningun otro derecho es representado en el go
bierno de la compañia, sino los que se originan de la pro
piedad ; ni tiene este gobierno conocimiento de alguna
otra cosa que de su propiedad.
Pero el caso es del todo diferente con respecto á la in
stitucion ó gobierno civil organizado bajo el sistema de re
presentacion. Un gobierno semejante tiene conocimien
to sobre todas los cosas y sobre todos los hombres, como
miembros de la sociedad nacional, bien tengan ó no pro
piedad ; y por tanto el principio requiere que todos los
hombres y todo género de derechos sean representados ; y
uno de ellos es, aunque no el mas importante el derecho
de adquirir y disfrutar propiedades. La proteccion de la
persona ele un hombre es mas sagrada que la proteccion
de los bienes de fortuna ; y ademas de esto la facultad de
hacer cualquier trabajo ó servicio, por medio del cual
adquiera el alimento ó mantenga su familia, entra en la na
turaleza de propiedad : esta facultad es una propiedad pa
ra el ; la ha adquirido, y es el objeto de su proteccion tan
to como pueden ser para los otros sus bienes adquiridos
por cualquier medio.
Yo siempre he creido que la seguridad mejor para la
propiedad, sea poca ó mucha, es quitar á todas las partes
de la comunidad, lo mas que sea posible, toda causa de
queja, y todo motivo de violencia ; y esto solamente pue
de conseguirse por una igualdad de derechos. Cuando
los derechos están seguros, lo está por consecuencia la pro
73
piedad ; pero cuando la propiedad sirve de pretesto para
derechos desiguales ó esclusivos, entonces debilita el de
recho de gozar la propiedad, y provoca la indignacion y
el tumulto ; porque no es natural creer que la propiedad
puede estar, segura bajo la garantía de una sociedad inju
riada ensus derechos por la influencia de dicha propiedad.
A la injusticia y mala politica de hacer servir la propie
dad de pretesto para derechos esclusivos, se sigue el absur
do inesplicable de dar á un mero sonido la idea de propie
dad, y agregarle ciertos derechos ; porque ¿ que otra cosa
es un título, que un sonido ? La naturaleza está frecuen
temente dando al mundo algunos hombres estraordinarios,
que llegan á la fama por el merito y consentimiento uni
versal, como Aristoteles, Sócrates, Platon, &c. Estos eran
verdaderamente grandes ó nobles. Pero cuando el gobier
no establece una manufactura de nobles es tan absurdo
como si emprendiese una manufactura de hombres sabios :
sus nobles son todos contrahechos.
Así como la propiedad bien adquirida está mejor asegu
rada por la igualdad de derechos, así tambien la mal gana
da hace consistir su proteccion en un monopolio de ellos.
Aquel que ha robado á otro su propiedad, se empeñará se
guidamente en privarle de sus derechos para asegurarse en
ella ; porque cuando el ladron se hace legislador, se cree
asegurado. La parte del gobierno de Inglaterra, que se
llama la Sala de los Lores, fué compuesta en su origen de
personas que cometieron los robos de que estoy hablando.
Fué una asociacion para la proteccion de la propiedad que
ellos habian usurpado.
La aristocrácia ademas de la criminalidad de su origen
produce un efecto injurioso en el carácter moral y fisico
del hombre : ella debilita como la esclavitud, las faculta
des humanas ; porque asi como el espiritu abatido por es
ta, pierde en el silencio la elasticidad de sus potencias ;
bien por el estremo contrario, cuando esta exaltado
en la imbecilidad. Es imposible que un espiritu que se
entretiene y ocupa de cintas y de titulos pueda jamas ser
grande : las puerilidades de los objetos consumen al hombre.
Es necesario en todos tiempos, y mas particularmente
mientras dura el progreso de una revolucion, y hasta que
el hábito confirme las rectas ideas, que hagamos revivir
frecuentemente nuestro patriotismo, con el recuerdo de
los primeros principios. Para bien entender el espiritu
de las instituciones, es preciso tener siempre a la vista el
orígen de ellas.
Una investigacion de nuestro origen nos demostrará que
los derechos no son dádivas de un hombre á otro, ni de una
clase de hombres á otra ; porque ¿ quién es aquel que seria
el primer donador, ó por que principio, ó con que autori
dad podria el poseer la facultad de darlos ? Una declara
cion de los derechos no es ni una creacion ni una dona
cion de ellos, sino una manifestacion del principio por el
cual ellos existen, acompañada de un por menor de lo que
son en si mismos ; porque cada derecho civil tiene uno
natural por fundamento, que incluye el principio de una
garantia recíproca de estos derechos, de un hombre para
con otro. Así, pues, como es imposible descubrir algun
origen de derecho, que no se derive del mismo hombre ;
asi consecuentemente se sigue que los derechos pertene
cen al hombre por el derecho de su sola existencia, y de
ben por lo mismo ser iguales á todos. El principio de una
igualdad de derechos es claro y sencillo. Todos los hom
bres pueden entenderlo, y entendiendo sus derechos, ellos
conocen sus deberes ; porque donde los derechos de los
hombres son iguales, cada uno debe finalmente ver la ne
cesidad de proteger los de los otros, como que es el medio
mas eficaz de asegurar los suyos propios. Pero si al for
mar una constitution nos apartamos del principio de la
« - 1?J! i
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mos, ó por que principio hallaremos el punto en que nos
hemos de detener para distinguir entre hombres de un mis
mo pais, que parte de ellos deba ser libre y cual no ? Si
la propieded sirve de regla, sera estraviarse enteramente
de todo principio moral de libertad ; porque se atribuyen
derechos á la mera materia, y se hace al hombre el agente
de ella : es á mas de esto presentar la propiedad como una
manzana de discordia, y no solamente escitar, sino justifi
car una guerra contra ella ; porque yo sostengo el princi
pio, que cuando se usa de la propiedad como de un instru
mento para quitar sus derechos á aquellos que por una ca
sualidad no la poseen, es usada para un fin ilegal, como se
rian las armas de fuego en un caso semejante.
La naturaleza en su estado primitivo hizo á todos los
hombres iguales en derechos, p4»" "u eu poder; el debil
no puede protegerse á sí mismo contra el fuerte. Siendo
este el caso, la institucion de la sociedad civil tiene por
objeto formar una ecuacion de poderes, que sean paralelos
y garantes de la igualidad de derechos : las leyes de un
pais cuando son hechas con propiedad, concurren á este
fin. Todos los hombres para au proteccion se valen del
brazo de la ley, como mas fuerte que los suyos mismos :
y por tanto, cada hombre tiene un derecho igual en la for
macion del gobierno, y de las leyes que deben gobernarlo
y juzgarlo. En los paises y sociedades demasiado esten
sas, como en la America y Francia, cada individuo solo
puede ejercer este poder por delegacion ; esto es, por elec
cion y representacion : y de aqui es que nace la institution
del gobierno representativo.
Hasta ahora me he limitado á las materias de principio
solamente : primero, que el gobierno hereditário no tiene
derecho para existir ; que no puede ser establecido por
principio alguno de derecho : y que antes por el contra
rio, es una violacion de todos los principios. Segundo,
que el gobierno por eleccion y representacion tiene su ori
76
que bien sea que el hombre fuese su mismo legislador, co
mo lo seria en aquel primitivo estado de la naturaleza ; 6
bien que ejerciese su porcion de soberania legislativa en sü
misma persona, como podria suceder en las pequeñas de
mocracias, donde todos se pueden juntar para la forma
cion de las leyes, por las cuales deben gobernarse ; ó bien
yá que la ejerciese en la eleccion de las personas que le
han de representar en la asamblea nacional de los repre
sentantes, el origen del derecho es el mismo en todos los;
casos. El primero, como se ha dicho antes, es defectivo
en poder ; el segundo es practicable solamente en demo
cracias de pequeña estension ; el tercero es la mayor es
cala sobre que puede establecerse un gobierno humano.
A las matarías de principios se siguen las de opinion, y así
es necesario hacer una diotinrinn í>ntrp las dos. Si los
derechos del hombre han de ser iguales, no es un asunto
de opinion, sino de derecho, y por consiguiente de princi
pio ; porque los hombres no poseen sus derechos como
otorgamiento de uno á otro, sino cada uno como derecho
propio. La sociedad es el curador de ellos, pero no el
donador : y como en las sociedades dilatadas, como en la
América y Francia, el derecho de los individuos en mate
ria de gobierno no puede ejercerse sino por eleccion y re
presentacion : se sigue consecuentemente, que donde la
simple democracia es impracticable, el único sistema fun
dado en principios es el representativo. Pero como en
cuanto á la parte organica, ó la manera en que las diferen
tes partes del gobierno se han de ordenar y componer, es
ustamente materia de opinion ; es necesario que todas las
partes esten de acuerdo con el principio de igualdad de de
rechos ; y mientras mas religiosamente se adhieran á este
principio ; menos podran introducirse errores materiales,
ni continuaran mucho tiempo en aquella parte que toca á
puntos de opinion.
En todas las materias de opinion el pacto social, ó el
principio por el cual debe gobernarse la sociedad, requie
7?
re que la mayoría de opiniones sea una regla para todo, y
que la minoría rinda una obediencia practica á aquella.
Esto está perfectemente de acuerdo con el principio de
igualdad de derechos ; porque en primer lugar, se supone
lio saberse de antemano, de que partido será la opinion de
un hombre en cualquiera cuestion, bien sea en favor ó en
contra ; bien puede suceder que en algunas cuestiones él
se halle en el número de mayoría, y en otras en el de la
minoría ; y por la misma regla que espera obediencia en
un caso, debe tambien prestarla en el otro. Todos los
desórdenes que se han suscitado en Francia durante el pro
greso de la revolucion, han tenido su origen, no en el prin
cipio de la igualdad de derechos, sino en la violacion de este
principio. El principio de igualdad de derechos ha sido
Tepetidas veces violado, y no por la mayoría, sino por la
minoría ; y ésta ha sido compuesta de hombres que poseian
propiedades, igualmente quede los que no las poseían ; lo que
prueba bien que la propiedad, á mas de lo que la espenencia
enseña, no es mas prueba de carácter, que de derechos. Su
cederá muchas veces que la minoría tenga razon y la ma
yoría no ; pero luego que la esperiencia pruebe ser este el
caso, la minoria vendra á ser la mayoría, y el error se re
formará el mismo por la tranquila operacion de la libertad
de opiniones, y la igualdad de derechos. Nada puede en
toncesjustificar una insurreccion, ni puede jamas ser nece
saria, cuando los derechos son iguales y las opiniones
libres.
Tomando, pues, el principio de igualdad de derechos co
mo el fundamento de la revolucion, y consecuentemente
de la constitucion, la parte orgánica, ó la manera en que las
diferentes partes del gobierno se han de ordenar en la con
stitucion, tocará, como se ha dicho yá, á la materia de
opinion.
Varios metodos se presentaran en una cuestion de este
género, y aunque la esperiencia falta todavia para determi
78
adido suficientemente cual es el peor. Aquel es el peor
que en sus deliberaciones y decisiones esta sujeto á la pre
cipitacion y pasion de un individuo ; y cuando la legislatu
ra entera esta concentrada en un cuerpo, es un individuo
en masa.* En todos los casos de deliberacion es necesa
rio tener un cuerpo de reserva ; y es mucho mejor dividir
la representacion por suerte en dos partes, y dejarlas que
se revisen y corrijan la una á la otra, que no que el todo se
junte y debata á un mismo tiempo.
El gobierno representativo no está necesariamente limi
tado á alguna forma particular : el principio es uno mismo
es todas las formas bajo las cuales pueda ser coordinado.
La igualdad de derechos del pueblo es la raiz de donde di
manan todas, y sus diferentes ramos pueden ser organiza
dos con arreglo á la opinion presente, ó como mejor lo en
sene la esperiencia futura. Por lo que respecta al Hospi-
tal de incurables (como llama Cheesterfield á la Sala de los
Lores en Inglaterra,) el no es sino la escrecencia de la
corrupcion ; y no hay mas afinidad ó semejanza entre al
guno de los ramos de un cuerpo legislativo, originado
del derecho del pueblo, y la dicha Sala de Lores, que en
tre un miembro regular del cuerpo humano y un lobanillo
gangrenado.
En cuanto á la parte del gobierno que se llama ejecutivo,
es necesario en primer lugar fijar una precisa significacion
de la palabra.
No hay sino dos divisiones en que pueda ordenarse el
poder. Primera, deliberar querer ó decretar leyes. Se
gunda, ejecutarlas ó ponerlas en práctica.- La primera
* Este es el gran defecto de la constitucion Española ; pero lejos de
vituperar a sus autores, me parece que merecen los mayores aplausos
por no haber establecido una cámara de pares, que hubiera tenido con
secuencias funestísimas. Es mucho mejor retocar á los ocho años de en
sayos politicos esta parte de la constitucion, haciendo la separacion de las
cámaras de un modo mas conforme á la equidad y á las luces del siglo,
que repugnan la gótica institucion de cámara de nobles y pares.
79
corresponde á las facultades intelectuales del espiritu hu
mano, que raciocina y determina lo que deba hacerse ; la
segunda al poder mecánico del cuerpo humano, que pone
esta determinacion en practica. Si la primera decide y la
última no ejecuta, es un estado de imbecilidad ; y si la últi
ma ejecuta sin que preceda la determinacion de la prime
ra, es un estado defrenesi. El departamento ejecutivo por
tanto es oficial, y esta sujeto al legislativo, como lo esta el
cuerpo al espiritu en estado de salud ; perque es imposible
concebir la idea de dos soberanías, una con respecto al
querer, y otra con respecto al ejecutar. El ejecutivo no esta
revestido con el poder de deliberar si se ha de obrar ó no ;
él no tiene autoridad de discreción en el caso ; porque no
puede hacer otra cosa, que lo que la ley decreta, y esta ob
ligado á obrar con arreglo á ella ; y en esta consideracion
el ejecutivo esta compuesto de todos los departamentos
oficiales que ejecutan las leyes, entre los cuales tiene la
primacia el que se llama poder judicial.
Pero el genero humano ha concebido la idea de que
es necesario otro genero de autoridad, para velar sobre la
ejecucion de las leyes, y cuidar de que sean fielmente eje
cutadas ; y confundiendo esta autoridad superintendente
con la ejecucion oficial, nos encontramos embarazados
acerca del termino de poder ejecutivo. Todas las partes
en el gobierno de los Estados Unidos de America que se
llaman ejecutivo, no son otras que las autoridades para
velar en la ejecucion de las leyes ; y son tan independien
tes del legislativo, que solamente lo conocen por las
leyes, y no pueden ser gobernadas, ó dirigidas por él por
ningun otro medio.
El modo con que esta autoridad superintendente deba,
ordenarse y organizarse, es asunto de mera opinion. Al
gunos pueden preferir un metodo, y otros otro ; y en to
dos los casos en que se interesa la opinion solamente, y no
principios, la mayoria de opiniones forma la regla para
80
ueducer por la razon, y probar por la esperiencia, que sir
ven para guiar nuestra decision en el caso. La una es, no-
revestir jamas á ningun individuo de un poder estraordina-
rio ; porque ademas de ponerlo en la tentacion de hacer
mal uso de él, seria escitar una contienda y conmocion en
el pueblo, por aspirar al empleo ; y la otra es no poner
un poder dilatado ó duradero en las manos de algun nú
mero de individuos. Los inconvenientes que pueden su
ponerse para relevarlos con frecuencia, son menos temi
bles que el peligro que se origina de una larga continua
cion en el oficio.
Concluire este discurso con ofrecer algunas observa
ciones sobrelos medios de preservar la libertad; porque no
es solamente necesario el que la establezcamos, sino tam
bien el que la conservemos.
Es necesario en primer lugar, que hagamos una distin
cion entre los medios que se han usado para destruir el
despotismo, con el fin de prepara la via al establecimiento
de la libertad, y los que se han de usar despues de des
truido.
Los medios de que se hace uso en el primer caso, son
justificados por la necesidad. Estos son generalmente
las insurrecciones ; porque mientras el gobierno estable
cido de despotismo continúa en algun pais, casi no es po
sible que se pueda usar de otro. Es tambien cierto que al
principio de una revolucion el partido revolucionario se
permite á si mismo el ejercicio del poder á su discrecion,
reglado mas bien por las circunstancias que por los princi
pios ; porque nunca se estableceria de otro modo la liber-
dad, y si se estableciera, seria bien pronto trastornada.
Nunca es de esperar que todos los hombres en una revo
lucion hayan de mudar de opinion en un mismo instante :
jamas hubo una verdad ó principio tan irrisistiblemente evi
dente, que fuese creido por todos los hombres á un mismo
tiempo : la razon y el tiempo deben cooperar uno con
otroal establecimie nto final de algun principio ; y por tan
81
to, aquellos que fueren convencidos los primeros, no tienen
derecho para perseguir á los otros, en quienes la convic
cion obra mas lentamente. El principio moral de las re
voluciones es instruir y no destruir.
Si se [Link] establecido una constitucion dos años antes,
como debió haberse hecho, se habrían prevenido, á mi pare
cer, las violencias que despues han desolado la Francia é
injuriado el carácter de la revolucion : la nacion habría
tenido entonces un punto de reunion, y cada individuo ha
bría conocido la senda que debería seguir en su conducta.
Pero en vez de bacer esto, fué substituido en su lugar
un gobierno revolucionario, una forma sin ningun principio
ó autoridad : la virtud y el vicio dependian indistintamen
te de los acontecimientos ; y lo que era patriotismo un dia,
venia á ser traicion al siguiente. Todo esto era conse
cuencia de la falta de una constitucion ; porque la natura
leza, é intencion de una constitucion es prevenir el ser go
bernado porpartidos, estableciendo un principio comun, que
limitará y gobernará el poder é impulso del partido, y que
dirá á todos los partidos : Hasta aquí llegaras, y no mas.
Pero á falta de una constitucion, el hombre mira entera
mente al partido ; y en vez de gobernar los principios al
partido, éste gobierna á los principios.
El deseo de castigar es siempre peligroso en la libertad,
y hace que los hombres se estiendan á interpretar y apli
car mal aun la mejor de las leyes. Aquel que quiere ver
segura su misma libertad, debe librar hasta á su enemigo
de la opresion ; porque el que viola este deber,jestablece
un ejemplar que otro dia le alcanzará á él mismo.
BOSQUEXO
DE LA
Vemos claramente de los principios que dicta el Sen
tido Comun, Io. De que todo gobierno por bueno que sea
es siempre un mal, pero un mal indispensable por nuestra
falta de virtud ; que el objeto de todo gobierno debe ser
la virtud, la libertad, la seguridad y felicidad de la socie
dad. 2°. Que estos bienes tan apreciables no se pueden
conseguir baxo un sistema monárquico como lo comprueba
la experiencia de los siglos, porque esta combinacion po
lítica llamada monarquia, es reprobada por Dios en las
Sagradas Escrituras, solo es útil á unos pocos y perjudicial
á la mayoría ; fomenta los vicios de una corte corrompida,
aumenta la prostitucion de los cortesanos, y se convierte en
la invencion mas feliz del diablo, para propagar la idolatría
y extender las desgracias de la especie humana. 3o. Que
siendo incompatible con la justicia y la igualidad natural
de derechos el establecimiento de una monarquia, y sobre
todo el absurdo disparate de la sucesion hereditaria, re
sulta que solo en un gobierno Colombiano hay mas proba
bilidad encontrar los elementos de la felicidad pública,
único resultado de toda sociedad, y término final de toda
legislacion. . .
Veamos como el patriotismo y la filosofia han combi
nado estos principios en los Estados Unidos, y han formado
la admirable constitucion, que rige estos afortunados pai
ses, en donde se há proclamado por la primera vez en los
fastos de la moderna legislacion la sublime verdad de que,
la soberania reside esencialmente en el pueblo, que de el solo di
manan todos los poderes de la sociedad. Aquí todo el sistema
está fundado en la misma naturaleza moral y física del
hombre ; no hay ni dogma ridiculo de legitimidad, ni orí-
gen divino de leyes. La conveniencia pública propone
todo proyecto de ley, lo discute la fria razon, lo aprueba
la prudencia colectiva de la nacion, representada en un
congreso, y formada la ley, la executa el patriótico desin
teres. No hay necesidad de engañar á los pueblos con
las misteriosas fabulas de Minos en Creta, de Xamolci en
Tracia, de Zaleuco en Locres, de Licurgo en Lacedemo-
nia, y de Numa Pompilio en Roma. Los modernos des
preciando estas rutinas de los antiguos legisladores no lla
man á su auxilio los ardides del sacerdozio, ni se valen de
la supersticiosa religion para perpetuar la ignorancia y re
comendar su legislacion. Al contrario apagando la tea de
la discordia, no protegiendo ninguna secta, y proclamando
la sublime libertad de cultos, procuran propagar las luces,
instruír á los pueblos y excitarlos á la virtud, conduci
endolos solo por las sendas, que indica la luminosa antor
cha de la moral evangelica. Estan convencidos, de que
la nacion que está ilustrada sabe gobernarse por si sola, que
guiada por la luz natural del sentido comun nunca ignora
lo que conviene á su prosperidad, que por medio de dele
gados de su eleccion y confianza, delibera, executa, y hace
justicia ; de donde nace la division de poderes tan bien
definidos por Montesquieu, Poder Legislativo, Poder Exe-
cutivo, y Poder Judicial.
PODER LEGISLATIVO.
La autoridad legislativa está confiada en los Estados
Unidos á un Congreso, que se compone de un Senado, y
de una Camara de Representantes.
El Senado se compone de 48 senadores. Cada estado
elige dos por el término de seis años-; pero esta eleccion no
la hace el pueblo, sino la legislatura de cada estado. Re
84
presenta la propriedad territorial del pais como en Ingla
terra la Cámara de los Lores temporales y espirituales.
Cada senador tiene voz y voto ; todo el cuerpo senatorial
está dividido en tres clases, la primera dexa sus asientos
á los dos años, la segunda á los cuatro, y la tercera á los
seis, de modo que en el periodo de seis años se han mu
dado todos los individuos de esta corporacion. Si por
muerte ó promocion de empleo vaca alguna plaza de se
nador en el intervalo de la legislatura del estado que le há
enviado, entonces el gobernador de dicho estado nombra
un suplente hasta que se vuelva á reunir la legislatura, y
haga una nueva eleccion que llene la vacante.
Para ser senador es preciso tener treinta años cumplidos,
haber gozado por nueve años del derecho de ciudadano de
los Estados Unidos, y ser vecino del estado que lo ha ele
gido en el momento de la eleccion.
El vice-presidente de los Estados Unidos es presidente
del Senado, no tiene voz ni voto sino en el caso de que
esten los sufragios igualmente divididos. Solo el Senado
puede juzgar las causas de crimen de estado, y sus miem
bros prestan para este efecto un nuevo juramento. El pre
sidente de la alta corte de justicia debe presidir el Senado,
en caso de que el presidente de los Estados Unidos, dé
lugar á formacion de causa. Nadie puede ser condenado
por este supremo tribunal sin el voto de las dos terceras
partes de los senadores presentes ; su sentencia solo priva
del empleo al reo, al que despues se le sigue la causa en
los tribunales subalternos, y es juzgado con arreglo a las
leyes.
La legislatura de cada estado prescribe la época lugar y
metodo de eleccion de representantes y de senadores. El
Congreso tiene facultad de alterar, modificar, y aun abolir
estos reglamentos pero no puede mudar el lugar designado
para la eleccion de senadores.
El Congreso debe reunirse á lo menos una vez cada año,
el dia de la reunion es el primer lunes del mes de diciem
bre á menos que una ley particular no designe otro dia.
8.r)
Cada cámara juzga de las elecciones, votos y califica
ciones de sus miembros, determina su reglamento interior,
y conserva un registro de todas sus operaciones. Ninguna
de las dos cámaras puede prorrogar sus sasiones por mas
de tres dias sin el consentimiento de la otra, ni transferirse
á otro lugar que aquel en que estubieren las dos salas.
La Cámara de Representantes se compone de 190 di
putados; el pueblo de los diferentes estados los elije por
el término de dos años. Para ser miembro de la Cámara
de Representantes es preciso ser mayor de veinte y cinco
años, haber sido siete años consecutivos ciudadano de los
Estados Unidos, y vecino del estado que lo elije. Por
cada treinta mil almas se elije un diputado, en este nú
mero se incluyen todos los hombres libres, aun aquellos
que estan obligados á servir por un numero de años, y las
tres quintas partes de qualesquiera otras personas, con ex
clusion de los Indios que no pagan contribuciones. Quan-
do falta un diputado por muerte, ó renuncia u otra causa ; el
poder executivo del estado publica un decreto de eleccion
para llenar tal vacante.
Todas las leyes sobre contribuciones é impuestos deben
emanar de la Cámara de los Representantes, teniendo
el Senado el derecho de adicionarlas, alterarlas, ó re
husarlas.
Ningun proyecto de ley constitucionalmente aceptado,
discutido, y aprobado en ámbas cámaras, puede tener
fuerza de ley hasta que lo haya firmado el poder execu
tivo. Si este no cree conveniente firmarle, lo devuelve á
la cámara de su orígen, acompañándole con sus reparos
sea por falta en las fórmulas ó en la substancia, dentro del
término de diez dias contados desde su recibo.
Las observaciones ó reparos presentados por el poder
executivo se asientan en el registro de las sesiones de la
cámara donde tuvo su orígen el proyecto de ley. Si no
queda satisfecha esta cámara, discute de nuevo la materia,
y resultando segunda vez aprobado el proyecto de ley por
86
una mayoria de las dos terceras partes de ios miembros
presentes, lo pasa con sus nuevas observaciones á la se
gunda cámara. Si en esta segunda cámara, y en este se
gundo exámen lo aprueban tambien, las dos terceras partes
de los miembros presentes, entonces el proyecto tiene
fuerza de ley y tiene que firmarlo indispensablemente el
poder executivo.
Si pasados diez dias no há devuelto el presidente el
proyecto de ley con las objeciones correspondientes, tiene
entonces toda fuerza de ley, y es promulgado como tal, á
menos que corriendo este término, el Congreso se haya
suspendido ó puesto en receso, en cuyo caso deberá pre
sentar las objeciones en la primera próxima sesion.
Las atribuciones del Congreso son decretar los impues
tos y contribuciones, proveer á los gastos de la lista civil,
de la deuda pública, y defensa de los Estados Unidos, ha
cer emprestitos, arreglar el comercio y los áranceles, esta
blecer el metodo y leyes de naturalizacion, acuñar moneda,
castigar á los falseadores de ella, establecer postas, abrir
caminos, fomentar la agricultura, artes, y ciencias ; esta
blecer tribunales inferiores, definir las ofensas contra el
derecho de las naciones, como piraterias y crimenes come
tidos en alta mar, declarar guerra, hacer paz, formar orde
nanzas de mar y tierra, fixar el número de tropas de linea,
conservar la marina, organizar la milicia nacional, dexando
á cada estado el privilegio de elegir sus mismos oficiales,
exercer la legislacion exclusiva del Distrito de Colombia,
enfin hacer todas las leyes necesarias que conduzcan á la
prosperidad pública.
El privilegio del habeas corpus, solo se puede suspender
en caso de rebelion, ó de alta traicion. Por un articulo
adicional está prohibido al Congreso de tratar de religion
y dar preferencia á alguna secta ó culto. Existe en toda
su plenitud la libertad de conciencia, la libertad de la pa
labra, y la libertad de imprenta.
87
No puede existir ningun título de nobleza ; ni puede
admitir ningun ciudadano empleo regalo, ó distincion de
ningun rey ó potentado estrangero.
PODER EXECUTIVO.
El poder executivo está confiado en los Estados Unidos
á un presidente que es elegido por el término de quatro
años ; y para casos de enfermedad, muerte, ó mala con
ducta hay tambien un vice-presidente nombrado al mismo
tiempo, y por el mismo numero de años.
La eleccion del presidente se hace del modo que sigue.
Cada estado elige para este objeto un número de electores
igual á la totalidad de senadores y representantes, por ex-
emplo el estado de Pensilvania que erivia al Congreso 23
diputados y dos senadores, nombra veinte y cinco elec
tores para designar ó por mejor decir elegir un presi
dente.
Los electores se reunen en sus respectivos estados y vo
tan por escrutinio por dos personas de las quales una á lo
menos debe ser de fuera del pais. En la primera vuelta
de escrutinio votan por el presidente ; y en la segunda por
el vice-presidente ; se forman dos listas separadas, en la
una se asientan los votos para el nombramiento de presi
dente, y en la segunda los del vice-presidente : habiendo
regulado los votos, los electores firman y certifican ám-
bas listas, las sellan, y las remiten á Washington al presi
dente del Senado. Este las abre todas en presencia del
Senado y de la Cámara de Representantes ; y el candidato
que reune mayor número de votos es electo presidente ;
siempre y quando esta mayoria de votos forme la mayoría
de todos los electores nombrados para este objeto. Si
nadie reune esta mayoría, entonces se toman los nombres
de los cinco candidatos que reunen mayor numero de vo
88
tos, y la Cámara de Representantes por escrutinio decide
la eleccion ; en este caso los votos se toman por estados, y
no por individuos, cada estado tiene un voto, el estado
de Pensilvania por exemplo que tiene en el Congreso 23
diputados tiene un voto en la eleccion de presidente lo
mismo que el pequeño estado de Rhode Island que solo
tiene una representacion de dos diputados. La mayoría
de los estados es indispensable para esta eleccion. El 4
de Marzo concluyen constitucionalmente las sesiones del
Congreso, si para ese dia no está hecha la eleccion de pre
sidente, el vice- presidente entra á exercer las funciones de
tal, como sucederia en caso de muerte, ó de otra incapaci
dad legal.
Está nombrado vice-presidente el que reune mayor nu
mero de votos, siendo esta mayoría igual á la de electores
nombrados á este efecto ; si nadie reune esta mayoría, el
Senado decide la eleccion eligiendo entre los dos que ha
yan conseguido mas votos.
El Congreso determina el tiempo y dia en que se deben
reunir los electores para el nombramiento de presidente.
En un solo dia debe hacerse la eleccion en la vasta exten
sion de los Estados Unidos que tienen 1700 millas de lon
gitud y cerca de tres millones de millas quadradas.
Para ser presidente es preciso haber nacido en los Esta
dos Unidos, haber residido en ellos catorce años antes de
la eleccion, y ser mayor de 35 años. En caso de muerte
ó de impedimento legal el mando de la presidencia recae en
el vice-presidente, y si este se halla en las mismas circun
stancias que aquel, queda al Congreso la facultad de nom
brar á uno que exerza las funciones de presidente, hasta
que cese la incapacidad del uno ó del otro, ó que se elija
otro presidente.
El presidente recibe una renta anual de veinte y cinco
mil pesos, y no puede disponer de un real del tesoro púb
lico sin los tramítes legales. Sus atribuciones son, man
dar las fuerzas de mar y tierra, la milicia de los Estados
89
Unidos quando está de servicio efectivo, pedir informes u
los gefes sobre las materias que quiera, perdonar á los que
estan sentenciados á muerte por crímenes contra los Esta
dos Unidos excepto quando la cámara de representantes
há hecho la acusacion. Con la aprobacion del senado
puede concluir tratados de paz, nombrar embajadores,
ministros publicos, cónsules, jueces del supremo tribunal de
justicia, y todos los oficiales del exército ; puede dar todos
los empleos de la nacion, y proveer todas las vacantes en
los recesos del senado, hasta la reunion ordinaria, ó ex
traordinaria del mismo senado.
El presidente da cuenta todos los años del estado politi
co y militar de la nacion, de sus rentas, gastos, y mejoras
que puedan hacerse en cada ramo. En circunstancias
extraordinarias puede convocar las dos cámaras ó la una
de ellas ; si entre las dos cámaras se suscita alguna duda, ó
dificultad sobre el dia de su reunion, el las puede empla
zar para el dia que juzgue mas conveniente ; puede sus
pender en sus destinos á los empleados ineptos, ó que de
lincan en razon de su oficio.
PODER JUDICIAL.
El poder judicial de los Estados Unidos está confiado á
un tribunal supremo de justicia, y á todos los tribunales
inferiores que el Congreso juzgue conveniente establecer.
El presidente nombra con aprobacion del Senado á los
jueces, los cuales duran en sus empleos todo el tiempo de
su buena conducta.
El supremo tribunal de justicia toma conocimiento de
los negocios contenciosos de embaxadores, ministros, cón
sules, ó agentes diplomáticos ; casos de almirantazgo yju-
rísdicion marítima, de controversias que resultaren entre
dos estados, ó entre un estado y los ciudadanos de otros,
por pretensiones de tierras baxo concesiones de diferen
12
yo
tes estados. Es tribunal de ultima apelacion tanto en los
negocios de derecho, como en los de hecho, con aquellas
excepciones y regulaciones que hiciere el Congreso.
Todos los crimenes, excepto en el caso de acusacion,
son juzgados por jurados ó por un jury.
En los Estados Unidos solo se reputa crímen de trai
cion, declarar la guerra á la patria ó proteger á sus ene
migos.
LIGERA COMPARACION ENTRE LA CONSTITUCION
AMERICANA Y LA INGLESA.
Por este compendio de la constitucion Americana ve
mos claramente que el Congreso representa del modo mas
racional la soberania del pueblo, que todos los intereses
estan mejor combinados y equilibrados, que en todas las
constituciones monarquicas que conocemos.
El Senado nombrado por la legislatura de cada estado es
decir por los ricos, los proprietaríos y hombres de influxo
de cada pais, representa la propriodad territorial, y llena
mejor su objeto que la cámara de Pares de Inglaterra y de
Francia. Siendo cada Senador elegido por seis años, y
renovandose el cuerpo senatorial cada dos años nunca se
disuelve, siempre existe, luego goza de todas las ventajas
de una corporacion permanente, produce los mismos efec
tos que una cámara de Pares, sin los inconvenientes de
una nobleza hereditaria tan contraria á la igualdad social,
y á la justicia que reclaman las luces del siglo. Los inte
reses aristocráticos ó de los propriétarios estan mejor re
presentados en la institucion de un Senado nacional que en
la cámara hereditaria de los Pares de Inglaterra ; porque
los senadores solo se pueden perpetuar en sus empleos
por su virtud y patriotismo ; el estimulo de una nueva
eleccion los excita al mas exacto cumplimiento de sus obli
gaciones ; como son independientes del poder executivo
91
usan con toda libertad de las facultades que les concede la
constitucion ; tienen un poder mas efectivo y verdadero
que los Pares de Inglaterra, pues gozando de la misma au
toridad legislativa que ellos, tienen á mas la facultad de
openerse al nombramiento de ministros y agentes diplo
máticos, y empleados publicos. Este es un verdadero
cuerpo intermedio que conserva el equilibreo entre los in
tereses del pueblo, y los del poder executivo.
No sucede asi en Inglaterra, el Rey solo tiene la facultad
de nombrar los Pares. Estos son hereditarios, todo lo es
peran de un hombre y nada de la nacion ; se adhieren á la
corona tanto por interes propio como por gratitud ; siempre
unidos al rey forman con el causa comun para gravar con
sus intrigas al pueblo, para oponerse á la reforma de esas
bárbaras instituciones, hijas de la antigua ignorancia y cie
ga supersticion, tan ventajosas para ellos, y tan fatales al
publico. A esta causa deben los lordes espirituales, ó los
obispos de Inglaterra los asientos que ocupan en la cáma
ra de los pares, y las cuantiosas rentas de que disfrutan.
¿ Puede haber cosa mas ridicula que ver un cuerpo de
obispos, discutiendo lapaz, la guerra, los impuestos, y los
intereses de un reyno, quando verdaderos discipulos del
divino Salvador, deben seguir la sublime maxima de San
Matheo cap. 22, verso 21, que no deben mezelarse en'las
cosas que corresponden al Cesar ? En esta parte está per
fectamente de acuerdo con el evangelio, la constitucion
Americana, que excluye de todo cargo civil á los ministros
del altar. Como los talentos no se heredan por la volun
tad del rey, nunca la cámara de pares podrá reunir tantos
hombres de virtud y mérito como un senado que se compo
ne de los hombres mas distinguidos de una nacion civilizada,
elegidos por los patriotas mas ricos y mas sabios del pais.
La cámara de pares orgullosa de sus privilegios, siem
pre guiada por su propio interes, sacrificando todo al espí
ritu de cuerpo, se opondrá siempre á las saludables refor
mas y á la economia que exige el estado de la nacion, dan
do continuos pretextos á las conmociones populares qua
92
se observan en Inglaterra, y al levantamiento de facciones
como el partido de radicales, que se há formado desde al
gunos años por las instigaciones de Hunt y de Watson.
El senado que debe su autoridad no á la voluntad de un
hombre, sino á la eleccion de los ricos y proprietarios, que
han sido ellos mismos elegidos por el pueblo para la legis
latura; tiene interes en seguir la opinion publica ; escu
cha siempre la voz de la nacion, se identifica con ella y go
bierna por conseguiente segun la voluntad general, que es
la verdadera expresion de la ley, segun la definicion mo
derna. Es decir que semejante institucion establece el
verdadero imperio de las leyes y de la razon, aboliendo el
antiguo sistema de privilegios, de nobleza hereditaria, y
gobiernos caprichosos de un hombre.
Feliz America, regocijate de haber roto el tosco cetro
de la bárbara ignorancia goda, de haber borrado hasta las
huellas del funesto feudalismo, y de haber organizado tus
principios de gobierno, sin desviarte de la luminosa senda
que te indica la antorcha de la filosofia, la experiencia de
los siglos, y la sublime moral del Evangelio. Tu senado
es el complemento de la perfeccion legislativa, es una ins
titucion muy superior á la del senado y patricios de Ro
ma, mas adecuada á nuestro siglo y al orden social, que la
cámara de pares de Francia y de Inglaterra.
Pero me dirán algunos, Señor entusiasta de la constitu
cion Americana ¿ Como disculpa V. la desigualdad de
representacion de los diferentes estados, que se nota en
este admirable senado, verdadera imágen de la cámara de
pares de Inglaterra y de Francia ? por exemplo el estado de
Rhode-Island que tiene 1500 millas quadradas, y 76,931
almas envia dos diputados al congreso y dos senadores,
mienstras que el estado de Pensilvania que tiene 42,500
millas quadradas con una poblacion de 810,091 habitan
tes correspondiendole una representacion de 23 diputa
dos en la otra cámara, solo tiene dos representantes en el
senado. Este me parece un verdadero defecto y dificil de
remediar, pero defecto infinitamente mas pequeño que el
93
que se nota en la composicion de la cámara de comunes
de Inglaterra, como despues lo veremos. Como no preten
do probar que la constitucion Americana sea perfecta, poi
que la perfeccion no se halla en este mundo, sino que es
la menos mala, siempre queda vigente mi argumento que
siendo menos defectuosa que la constitucion Inglesa que es
la menos irracional de Europa, debemos en las circunstan
cias en que nos hallamos, seguir de preferencia el espíri
tu Americano, y amoldar nuestras instituciones sobre este
modelo politico, el mejor que se conoce en nuestro siglo.
La Cámara de Representantes está organizada de un
modo diferente. Para ser diputado es preciso ser mayor
de 25 años, haber sido, siete años consecutivos ciudadano
de los Estados Unidos, y en muchos estados es preciso te
ner una corta propriedad como la que se exije en Virginia ;
tanto los electores como los elegidos deben poseer cin
cuenta acres de tierra, ó 25 acres con una casa establecida.
Es indispensable que los diputados tengan una propriedad,*
esa es la garantia de su buena educacion y moralidad, una
propriedad suficiente para vivir independientes del go
bierno, y poder desempeñar las funciones legislativas con
toda la libertad del heroico patriotismo ; no una renta
tan crecida como la que se exige en Francia. Por la le
gitima carta octroyée de Luis XVIII. es preciso para ser
diputado ser mayor de 40 años, y poseer una renta de 2400
pesos ; es decir haber perdido todo el entusiasmo de la
gloria, todo el fuego del amor á la patria ; y todo el gene
roso vuelo de la juventud ; haber llegado á la edad de la
avaricia, en la que por conservar ó aumentar sus rentas
está siempre dispuesto el hombre á prostituirse, y á vender
los intereses de la nacion, como lo estamos viendo practi-
* Aunque en la teoria abstracta de los principios no se debe atender á
la propiedad para estas elecciones, porque seria atribuir derechos á la
materia, una triste experiencia nos enseña que es preciso desviarse un
poco de esta regla ; que la independencia que proporciona á los diputados
una renta moderada, aumenta la energia de sus facultades, y su amor á la
y4
':amente eu esa miserable cámara de serviles Franceses.
Solo se hán propuesto promover la ignorancia, sostener el
absurdo y ridiculo dogma de legitimidad, y ahogar con gri
tos selvaticos, y á punta de bayonetas, la voz de la sabidu
ría, de la razon, y de la patria, quando suele oírse por el
órgano de Benjamin Constant, Manuel, el General La
Fayette, y el General Foix. Tal cámara verdadero taller
de opresion, de egoismo, y de injusticia, há debido decidirse
contra la Peninsula liberal, que es tan tirana en América
como la Francia lo es en Europa. Miéntras el cruel Mo
rales á nombre de su estúpido amo el ilegítimo* hijo del
legítimo Carlos IVo. asuela nuestro pais, quema nuestras
casas, tala nuestros campos, inmola la inocencia, roba y
saquea nuestras propriedades, y nos hace aborrecer mas
que á la muerte el antiguo despotismo Español ; todo Ame
ricano ilustrado forma votos por el triunfo de la España
en su nueva lucha contra la Francia. Hemos abrazado la
causa de la augusta, respectable y moral libertad, y á don
de se encuentren hombres que peleen por sus justos dere
chos, alli estarán nuestros buenos deseos y simpáticos sen
timientos, esos son nuestros hermanos, aunque hayan na
cido en España ó en Turquia. Mas generosos que los
legisladores constitucionales de Cadiz y de Madrid quere
mos libertad para nosotros, y para el mundo entero ; nada
deseamos tener de comun con esa Francia regicida y
leberticida. Despreciamos tanto su democracia corrom
pida con su infernal familia de Jacobinos, como su legitima
y engañosa carta constitucional con su degenerada raza de
Borbones. No hablaré por consiguiente ni de laconstitu-
cion de '86, ni de la convencion donde tuvo tanto ascendien
te el monstruo Robespierre, ni del consejo de los ancianos,
ni del de los 500 ; ni del tribunado ni del senado ; porque
segun mis cortísimos alcanzes me parecen los Franceses tan
inferiores á los Ingles en historia y en politica, como estos
* Diecae que ¡Maria Luisa declaré en Bayona que Fernando VII. no era
hijo de Carlos IV. : confesion de parte releva de prueba.
últimos son interiores á aquellos, en baylarines, cantores, y
charlatanes. Seguiré pues mi comparacion entre la consti
tucion Americana y la Inglesa, para dar una pequeña idea
de la superioridad de la primera sobre la segunda.
La cámara de los comunes de Inglaterra se compone
de 658 miembros á saber :
Condado de Cornwall, 44—de Wilts, 34—de York
30, . . . . . 108
id. Sussex, 28—Dorset, 20—Suffolk, 16—
¡Stafford, 10, . . . 74
id. Devon y Hants, cada uno 26, . . 52
id. Keut y Somerset, cada uno 18, . 36
id. Bucks, Lancaster, y Surry, cada uno 14, 42
id. Lincoln, Norfolk, y Salop, cada uno 12, 36
id. Berks, Nortbampton, Oxford, y Worces-
ter, cada uno 9, . . .36
id. Essex, Gloucester, Hereford, Middlesex,
Northumberland, y Nottingham, cada
uno 8, . . .. » v tt48
id. Cambridge, Cumberland, Hertford, y
Warwick, cada uno 6, . . .24
id. Bedford, Chester, Derby, Durham, Hun-
tingdon, Leycester, y Westmoreiand,
cada uno 4, v¡ ; «- . ' .í. -..~ «¿í -. t«»»t»4P
id. Monmouth, 3—Rutland, 2, . , .>
id. Wales, 24—Escocia, 45—Irlando, 100, 169
Número total 658
Hay en esta cámara 89 miembros que sirven en el exer-
cito, que tienen empleos en la corte y reciben sueldos
del gobierno, esta es la formidable falange que presenta el
ministerio á los ataques de los verdaderos representantes
de la nacion. El sueldo de estos campeones legislativos
es de 1 83,372 libres esterlinas. Hay tambien 59 miem
bros que sirven exclusivamente en la marina, mas no hé
podido averiguar la renta que consumen. Todos los hijos.
96
parientes y relacionados de los pares votan generalmente
á favor del ministerio.
En los pueblos en donde se hace la eleccion de un modo
regular, los diputados estan siempre á favoi de la nacion y
presentan una mayoría que está en relacion de dos á uno ;
pero la irregularidad de las elecciones en ciertos pueblos
que conservan el antiguo privilegio de enviar varios miem
bros al parlamento, pone á disposicion del gobierno un nú
mero total de 181 votos : con esta fuerza invincible ahoga
el ministerio la verdadera voz del pueblo, y á la sombra
de un cuerpo legislativo gobierna á la nacion con todo el
despotismo, que es compatible con la ilustracion de los In
gleses y las luces del siglo.
La poblacion colectiva de todos los pueblos del condado
de Cornwall que envia á la cámara 44 miembros no es
igual á la ciudad de Nottingham, y á esta populosa ciudad
y á todos los pueblos de su condado solo le corresponden
8 representantes en la cámara ; esta desigualdad es mucho
mayor que la que hemos notado en el senado.
En Inglaterra los diputados deben tener 21 años de
edad, son elegidos por siete años, y es necesario que
tengan una renta de 500 libras esterlinas ; los elec
tores que los nombran han de poseer á lo menos 40
schelines de renta. Vemos por el fatal metodo de elec
cion que el rey y sus minístros tienen el mayor influxo en
la composicion de las cámaras.
El parlamento se compone del rey, de la cámara de los
lordes, y de la cámara de los comunes. Como parte inte
grante del cuerpo legislativo el rey tiene el mayor influxo
en sus decisiones. Si la cámara de los comunes discute y
aprueba un proyecto de ley que no sea del agrado de su
majestad ; por medio de sus ministros y de su gran influxo
ataja su curso en la cámara de los pares ; y suponiendo
aun, que fallen aqui sus intrigas, entonces realiza sus deseos
ó capricho, rechanzando la ley con el singular privilegio
del irresistible veto. Este caso es muy raro, y casi nunca
97
debe suceder, pues casi todos los diputados dependen indi
rectamente de la corona. Como á mas de esta facultad
legislativa goza tambien el rey del privilegio de dar exclu
sivamente todos los empleos de la nacion, le es muy fácil
ganando á su partido á los egoistas y ambiciosos, que nunca
faltan en toda representacion nacional, formar una mayoria
vendida á sus intereses. Si por casualidad entra en la
cámara de los comunes un valiente defensor de los dere
chos del pueblo, un elocuente campeon de la libertad, co
mo el padre de Pitt, elevándole á la cámara de los lordes,
con su nuevo rango, le haceñ mudar de opinion de partido
y de carácter. La misma inviolabilidad del rey da mas
audacia al poder executivo para corromper al parlamento,
y hacerle siempre doblar baxo el yugo de su capricho, y
de su omnipotencia ; puede destruir la libertad del pue
blo sin alterar la constitucion, y hacer temblar la nacion,
sin que tiemble la mano que la oprime. El temor acom
paña siempre al opresor en los demas gobiernos, pero en
Inglaterra un rey astuto que aparenta respetar los derechos
del parlamento, un hipócrita que finge ser el mas firme
apoyo de la constitucion cuando la está minando, puede á
la sombra legal del congreso, y sin riesgo de su persona
ser tan déspota como el autocrata de las Rusias, ó el em
perador de los Turcos. Si Jacobo segundo se hubiera
valido del parlamento para restablecer el catolicismo, si
hubiera seguido el mismo metodo que observo uno de sus
antepasados para proscrivirlo, y hacer la guerra al papa ;
si en lugar de imitar el exemplo de Jacobo IIo. su abuelo y
de Carlos Io. su padre, se hubiera propuesto por modelo á
Enrique VIIIo. y á Isabel ; si como ellos hubiera sabido
convertir el parlamento en el ciego instrumento de su fan-
tasia y voluntad ; si no hubiera cometido atentados contra
la constitucion, promulgando nuevas leyes, y aboliendo las
antiguas, sin la intervencion del parlamento ; ciertamente
la corona de Inglaterra no habria pasado de sus sienes á
las del príncipe de Orange. El reynado de Enrique
13
98
VIIIo. y el Protectorado de Cromwell ofrecen pruebas su
ficientes de la flexibilidad del parlamento ante la imperio
sa voluntad, y caprichoso despotismo del rey de Inglaterra.
I No fué, como dice muy bien Filangieri, baxo los auspi
cios del parlamento que el perverso Enrique VIIIo. come
tió tantos atentados contra la libertad, la seguridad pública,
el decoro de las costumbras, y la santidad de la religion ?
¿ No fué con el mismo brazo del parlamento que hizo des
cargar el golpe de hacha, que separó la cabeza de Ana
Bolena, que asesinó á su segunda muger Juana Seymour,
ámbas víctimas desgraciadas del amor que profesaron á
tal monstruo ? ¿ Acaso no fueron las dos cámaras las que
levantaron los cadalsos, y encendieron las hogueras donde
fueron inmolados tantos beneméritos de la patria ? ¿ No
decreto el parlamento que la voluntad del rey tendria fuer
za de ley ? ¿ No adopto como otros tautos principios de
jurisprudencia todas las blasfemias de la mas atroz tiranía?
Que diferencia hay entre la historia de éste rey constitu
cional gobernando con la mejor constitucion Europea, y
los mas horrendos monstruos que ofrece la historia, como
los emperadores Tiberio, Neron, Caligula, y Cómodo. La
única diferencia que hay es, que estos últimos Neron y
Caligula pagaron sus crímenes con una muerte violenta,
mientras que el abominable Enrique VIIIo. murió en su
cama baxo la egida y salvaguardia del parlamento. No
puede haber peor tiranía que la que se egerce á la sombra
y proteccion de un congreso vendido al poder executivo.
Si el usurpador de Megico, ese monstruo auti-Americano,
que sanctificó un viérnes santo enviando á los inflemos á
trecientos patriotas independientes, como él mismo lo
publicó en el parte que dirijió al vi-rey de Megico desde
Salvatierra en el año de 1813 ; si el vil Yturbide, tan per
verso como Enrique VIIIo. hubiera tenido sus talentos, no
hubiera disuelto á viva fuerza el Congreso Megicano ; era
imposible encontrar una reunion de hombres mas débiles,
mas novicios en los ensayos representativos, y mas adecua
99
dos por su misma inesperiencia, y natuaral bondad, para
servir los proyectos de un tirano, que no hubiese sido tan
estúpido como el farsante Augustin Io.
Los Representantes del Congreso Americano son elegi-
dor directamente) por el pueblo : se nombra uno por cada
treinta mil almas : como nada pueden esperar del poder
executivo, no tienen interes en vender sus votos como los
miembros del parlamento Ingles, que esperan todo de su
soberano, ó de los minístros. Su duracion es de dos años,
solo permanecen en Washington los tres meses que dura la
legislatura ; cerrado el Congreso vuelven á sus casas, y no
tienen ocasion de adular á los minístros viviendo siempre
en la corte, como suede con la mayor parte de los diputa
dos Europeos. El influjo de la capital, que es tan pode
roso en las naciones de Europa es nulo en Washington, y
tanto por estas circunstancias, como por la feliz combina
cion de los tres poderes políticos, goza el Congreso Ame
ricano de toda libertad para hacer el bien, y de todas las
ventajas de una representacion nacional, en donde están
perfectamente defendidos los derechos de los ricos en el Se
nado, y los de los pobres en la Cámara de Representantes.
Este consejo Anphicciónico muy superior al de la antigua
Grecia, es el centro comun, en donde se reunen todos los
intereses de los estados particulares, para formar y repre
sentar el gran interes nacional. Es el alma que dá movi
miento á este nuevo cuerpo politico desconocido en la an
tigüedad ; deseado aunque no esparado, de los grandes
hombres como Tacito.* A sus deliberaciones deben los
Americanos el respeto que el mundo les tributa, la gloria
que han adquirido en la última guerra contra la Inglaterra,
la estensa libertad de que gozan, y las riquezas de que dis-
* Nam cuntía» nationes el urbis, populus aut primores'aut singuli re-
gunt : delecta exkis et constituía republica: forma, laudan facilius quam
evenire, vel si evenit, haud diuturna ase potest. ¿ Viendo este error del
gran Tácito, quien podra ser infalible'?
1UU
frutan. Sus leyes han sido hasta ahora dictadas por la
prudencia, discutidas por la moderacion, sostenidas por el
valor, aprobadas por la justicia, y admiradas por la gene
rosidad. Este es el verdadero liberalismo, que su espíritu
de justicia, moderacion, valor, y generosidad, se difunda
por toda la América, desde la bahia de Hudson, hasta el Ca-
ho de Hornos, que sea el signo característico de este nue
vo mundo tal me parece debe ser el voto de todo Ame
ricano ilustrado.
PODER EXECUT1VO.
Siendo siempre el mejor gobierno un mal, aunque muy
indispensable por nuestra falta de virtudes, no podemos
suponer en los gobernantes una superioridad de naturaleza
que no existe ; siendo hombres como los demas, sujetos al
error, á la debilidad de las pasiones, y á los vicios, no es
de esperar, se menejen con la pureza de unos ángeles, pues
no han bajado del cielo ; sino que cediendo al impulso de
la fragilidad humana, se abandonen tanto mas á su egoismo,
quanto mas fácil les sea entregarse á esta natural propen
sion, que es consecuencia de nuestra organizacion fisica.
Una eterna experiencia, dice Montesquieu, manifiesta
que todo hombre esta inclinado á abusar de su poder, que
no para hasta encontrar los limites de su autoridad. Esp.
de las Leyes, 11.4.
Para quitar a los gobernantes los medios de abusar de
su poder, y de aumentar con su viciosa administracion los
males de la sociedad, es preciso restringir sus facultades
en el círculo mas estrecho, que sea compatible con el bien
público ; es necesario poner un freno á su ambicion, obli
garlos á ser virtuosos, rodearlos de trabas y dificultades
que les impidan convertirse en tiranos. Estemos bien
persuadidos de que todo gefe superior abusará del poder
quando lo pueda executar con impunidad, á menos que sea
101
un heroe como Washington, ó como Bolivar ; pero estas
son excepciones de la regla general, fenomenos que se re
producen una vez cada mil años, y que solo prueban que no
habría necesidad de gobierno, si todos fueran tan justos y
tan generosos como ellos.
Siendo pues el objeto del gobierno suplir esta falta de
virtudes en el hombre, es indispensable empezar por re
stringir ó coartar las malas inclinaciones del individuo que
há de gobernar ; suponerlo no un ángel, sino un hombre,
y un hombre malo, pero colocado en tales circunstancias
que su maldad no pueda ser trascendental al pueblo ; que
su verdadero interes le conduzca al bien, que sea virtuoso
por egoismo, y cifre toda su ambicion en promover la tefi-
cidad de los gobernados. En el error ó mas bien en la
locura de querer considerar á los gefes de las naciones co
mo seres privilegiados ó semi-dioses ; que merecen adora
ciones y homenages por el rango que ocupan, há consistido
casi siempre la desgracia del género humano ; sin recurir
á los infinitos exemplos, y á las puebas de esta verdad, que
subministra la historia antigua y moderna, me contentáre
con citar lo que acabamos de ver en Mágico.
La junta gubernativa que se instaló, despues que entra
ron en la capital las tropas del exército trígarante, formó
una regencia, y nombró presidente de este nuevo cuerpo
executivo al General Yturbide. Este tuvo la suerte de
engañar á los beneméritos patriotas, á los ínclitos campeo
nes de la libertad, á los famosos generales Guerrero, Bra
vo, y Guadalupe Vitoria ; y habiendo reunido sus armas á
las de estos, logró realizar la grande obra de la indepen
dencia. Una accion tan brillante y tan feliz hizo olvidar
su conducta pasada, los diez años que fué enemigo de la
independencia, los asesinatos, los robos, y los crímenes que
habia cometido en el Baxio. La junta gubernativa que
conocia que este hombre habia sido hasta entonces ambi
cioso, hipócrita, egoista, y malvado, que no debia el rango
que ocupaba ni á su merito, ni á su patriotismo sino á un
fenómeno de la fortuna, lexos de coartarle sus facultades,
se las amplió haciendole presidente de la regencia, de la
misma junta gubernativa, y de todas las corporaciones ;
asignandole una renta de 1 20 mil pesos, haciendole á nom
bre del pueblo Megicano donacion de veinté leguas qua-
dradas del mejor terreno del Baxio con un millon de pe
sos ; dandole el tratamiento de Alteza, nombrándole gran
Almirante, y enfin subministrándole todos los medios de
avasallar la nacion. Solo una junta gubernativa com
puesta de teologos, abogados, y devotos de la Vírgen de
Guadalupe, pudo figurarse el milagro de la conversion re
pentina del nuevo Augustin Yturbide ; y creer que este
malvado que por diez años habia sido el acérrimo enemigo
de su patria podria corregirse, siguiendo en adelante el ca
mino de la virtud, del honor, y de la verdadera gloria. ¡Que
caro há costado al pueblo Megicano, la credulidád é im
prevision de su junta gubernativa !
Con el poder extraordinario que le confirió la junta,
Yturbide, ensanchó la esfera de su ambicion, sin des
viarse de sus anteriores principios de egoismo, aspiró
á coronarse. Para lograrlo envio emisarios á las pro
vincias, distribuyó dinero, dió grados, confirió honores,
intrigó de todos modos para ganarse un partido, y po
der formar quando le fuese oportuno un congreso, cuya
mayoria vendida á sus intereses, llegára á realizar sus mi
res ambiciosas, cohonestando su imperial usurpacion, con
el aparente voto y sconentimiento unánime del congreso,
triste imágen de la representacion nacional. Logró su
objeto ; se coronó, vinculó en su familia el derecho de go
bernar, hizo declarar á su hijo heredero del trono, á su
padre principe de la union ; renovó todas las góticas insti
tuciones de las monarquias Europeas, estableció la orden
de Guadalupe, nombró una servidumbre de palacio mas
vergonzosa que la de Madrid ; el condescendiente con
greso aprobó sus locuras, sus caprichos, y aun todos los
103
exorbitantes gastos de la imperial farsa de su coronacion.
Pero como la ambicion es una especie de hidropesia moral
que nunca se sácia, no se contento el usurpador con la
flexibilidad del congreso, lo disolvió por que lo diputados
que aun asistian á las sesiones, aunque eran hombres debi
les, conservaban sentimientos de honor, eran incapaces del
grado de baxeza y degradacion que necesitaba el tirano, para
autorizar sus nuevos arrestos, sus proyectos de venganza,
y sus repetidos actos de despotismo, injustica, y crueldad.
Nunca debemos perder de vista el reciente exemplo de
este monstruo imperial, indigno del noble título de Ameri
cano independiente.
Para evitar estos grandes inconvenientes, los legislado
res de los Estados Unidos hán coartado las facultades del
presidente, gefe del poder executivo. No le consideran
como los Ingleses inviolable, incapaz de delinquir, y de
hacer daño, lexos de contemplarlo como un semi-dios lo
tratan como á un hombre, y como tal está sujeto á la res
ponsabilidad de todas sus acciones, á ser accusado por el
congreso, y á ser juzgado como cualquier otro ciudada
no por los tribunales establecidos. Su poder está tan
bien determinado y circunscripto por la ley que nunca
puede aspirar á avasallar la nacion. Siendole impo
sible sacrificar el pueblo á su proprio interes, se ve
compelido á gobernar segun la opinion pública y hacer
todo el bien que esta á su alcanze para distinguirse, y
dexar un nombre grato á la posteridad, único juez im
parcial del mérito de los hombres que hán gobernado.
Hay una diferencia muy grande entre las atribuciones
y facultades del presidente de los Estados Unidos, y la&
del rey de Inglaterra.
INGLATERRA. ESTADOS UNIDOS.
Ia. El rey posee una dignaüad En América no hay rey, el presi-
¡mperial. dente es el primer magistrado, y el
único xefe de la nacion.
1U4
INGLATERRA. ESTADOS UNIDOS.
* 2*. Esta dignidad imperial es per £1 presidente esta nombrado por
petua y hereditaria. cuatro años, y puede volver 6 ser
elegido otros quatro ; ninguno hasta
ahora ha exercido la presidencia
mas de 8 años.
3*. £1 rey solo tiene la facultad El presidente no puede hacer ni
de hacer la paz, la guerra, y formar uno ni otro sin el consentimiento
tratados con las naciones extrange- del congreso.
vas.
4*. El rey solo puede levantar El presidente no tiene ninguna
exercitos, construir fortalezas, y de estas facultades las que estan
equipar esquadras. unicamente reservadas al congreso.
5*. El rey es xefe de todos los El presidente no tiene ninguna
tribunales de la nacion, y es el ori intervencion en el poder judicial,
gen de todo el poder judicial. solo nombra a los jueces con la ap
robacion del senado.
6*. El rey distribuye todos los En América no hay titulos de no
empleos, honores, y privilegios, pue bleza ni dignidades. El presidente
de hacer pares, y crear títulos y dig nombre los empleados publicos, y el
nidades. senado los aprueba.
7*. El rey hace funciones de pa Como no hay en los Estados Uni
pa es el primer xefe y la suprema dos mas que una perfecta toleran
autoridad de la iglesia Anglicana. cia religiosa, y por consiguente nin
guna religion dominante como en
Inglaterra; el presidente no tiene
ninguna autoridad eclesiastica.
8*. El rey es el superintendente El presidente no tiene ninguna de
del comercio, arregla los pesos y estas facultades, que residen unica
medidas, hace acuñar la moneda, y mente en el coogreso.
dar curso 6 justipreciar las monedas
extrangeras.
9*. El rey es proprietario nato de El presidente no tiene nada, las
todos los realengos y tierras vacan tierras realengas y vacantes perte
tes del reyno. necen a la nacion, y su venta pub
lica forma parte de la renta nacio
nal.
litó
INGLATERRA. ESTADOS UNIDOS.
10*. La persona del rey es invio- La persona del presidente no es
lable y sagrada, á ningun poder hu- inviolable ni sagrada, lezos de con
mano da cuenta de sus acciones, se siderarle como á un angel 6 á un
la considera incapaz de hacer mal y ente superior á nuestra especie, se
de delinquir. le considera como á un hombre ca
paz de delinquir, y sujeto como todo
ciudadano á la destitucion de su
empleo, y al castigo de las leyes.
11*. La cámara de los lores tiene En América no hay ningun tí-
trecientos pares cuyos asientos, ho- tulo de nobleza, el pueblo elige
ñores titulos y privilegios son here- las dos cámaras que componen el
ditarios. congreso.
12*. El rey puede disolver el El presidente no tiene estas facnl-
parlamento y hacer reunir otro, tades.
Tiene un veto absoluto.
13*. El rey puede perdonar á un El presidente goza del mismo pri-
delinquente sentenciado & muerte. vüegio, excepto quando el culpado
es acusado por el congreso.
Por el cotejo que acabamos de hacer entre las faculta
des y prerogativas del rey de Inglaterra, y las del presi
dente de los Estados Unidos de América, vemos, que el
primero está reverenciado por sus subditos como un ser
privilegiado, un ser sagrado é inviolable, que no puede ser
malo ni delinquir ; que goza de la omnipotencia de decla
rar guerra, hacer paz, distribuir dignidades, honores, y
riquezas, aparece enfin en medio dela majestad del trono
como un semi-dios sobre la tierra ; miéntras el presidente
delos Estados Unidos está considerado como el primer ciu
dadano, como el benemerito de la patria, sin mas derecho
al mando que la libre voluntad del pueblo, y sin mas cetro
que el que le presta la opinion publica, para gobernar la
Dacion segun sus verdaderos intereses. Si un simple ciu
dadano legalmente electo puede llenar tambien como un
rey el gran objeto de la sociedad ; que es, la conservacion
de la paz y felicidad interior combinada con el respeto, y
fuerza exterior ; no quedará la menor duda de que esta
ultima forma de gobierno será un verdadero progreso de
14
10b
la ciencia de la legislacion ; pues no tendremos entonces
que ocurrir á la ficcion poetica de imaginar ángeles invio
lables, á unos hombres que aunque guiados por la nueva
oriflama de la ridicula legitimidad, y cubiertos con la capa
de la Santa Alianza, no dexan por eso de ser unos misera
bles entes, como Luis, Fernando, Francisco, y Alexandro.
Examinemos pues si esta nueva organizacion del poder
executivo satisface á todos los objetos de la sociedad ; si
tiene la fuerza suficiente para conservar la paz interior, y
el respeto exterior.
Este poder que está confiado á un presidente con la fa
cultad exclusiva de nombrar á los secretarios del despa
cho reune toda la energia de la nacion, y goza de las ven
tajas de la perfecta unidad de mando, único medio de evi
tar las rivalidades que siempre existen, quando está el exe
cutivo dividido en varios miembros. La division del po
der executivo es sumamente peligrosa á la misma libertad
como lo comprueba la historia de los 30 tyranos de Atenas,
la de los decemviros en Roma, la de los directores de Fran
cia, la de los cinco regentes en España, y ultimamente la
regencia de Megico.
En la sesion del 3 de Abril, del año pasado, se vió en el
congreso del Anahuac, el singular caso de oir al enérgico
regente Yañez decir al presidente de la regencia, al mismo
Itrubede ; que era un traidor á la patria, que habia usur
pado todos los poderes, que habia sembrado la discordia
entre los miembros de la regencia para dividirlos, aprove
chándose de esa division, para reasumir en si todas las
facultades del poder executivo, y convertirse en un dés
pota. Este fuerte y acertado ataque hubiera sido sufi
ciente para haber depuesto al traidor lturbide, si el con
greso hubiera tenido mas firmeza de carácter, y no hu
biera estado compuesto de una mayoría de hombres débi
les, y destituidos de toda prevision gubernativa.
Este caso no puede suceder nunca en los Estados Uni
dos, por que el poder executivo está reunido en las manos
107
de un solo individuo responsable de todas sus acciones. Si
arrebatado de una' violenta ambicion intentase volverse
un tirano como Agustin Io. entonces el congreso lo acusa
y lo separa del alto rango que ocupa ; en el mismo cuerpo
legislativo se nombra un tribunal especial para juzgarlo ;
si es delincuente lo declaran incapaz de poder en lo suce
sivo obtener en la republica empleo honroso ó lucrativo ;
degradado yá de este modo, lo entregan á los tribunales es
tablecidos. El presidente es responsable de todas sus ac
ciones y tambien de las suyas los ministros que há elejido.
Esta doble responsibilidad del gefe y de sus agentes, con
tiene siempre al poder executivo en la perfecta linea de
sus deberes.
Aunque la persona del presidente no es inviolable pol
la ley, goza en algun modo de esta ventaja, por el respeto
inseparable de la opinion publica que lo há elejido, por la
pureza de una vida virtuosa y patriótica, por el mismo in
teres que el tiene en conservar el honor y la gloria del alto
rango que ocupa.
No cesa tampoco nunca el poder executivo, por que si
el presidente muere, ó está depuesto, entra á llenar sus
funciones el vice-presidente ; si á este le sucede lo mismo,
le remplaza otro gefe nombrado por el mismo congreso,
segun el orden que para esos casos previene la constitu
cion. Es un cuerpo permanente que vela incesamente
sobre los intereses de la nacion.
Su gran superioridad sobre el sistema Ingles y sobre to
das las monarquias consiste, en que está siempre bien or
ganizado. Nunca puede ser presidente un intrigante ó un
vicioso ignorante. La puerta esta cerrada á la inmorali
dad, á la intriga y á la mediocridad ; solo el genio acom
pañado de la virtud y sabiduría puede en su patriotico
vuelo, elevarse á la soberana altura de la silla presiden
cial. A un inmortal Washington sucede un enérgico
Adams, á este le reemplaza un profundo filoso, un Jeffer-
son, digno rival de Socrates y de Platon, síguelo el sabio
108
politico Madison, quien al despedirse deja colocado en su
alto asiento, al juicioso, prudentisimo, y respetabilisimo
Monroe. Esta brillante constelacion de gefes del poder
executivo, ó de reyes como quieran llamarlos, no la presen
ta la historia de ninguna monarquia. A un Carlos Vo. el
Napoleon de su siglo, le sucede en España un monstruo
de hipocresia como Felipe 11°. y toda esa fatal dinastia
Austríaca que se extinguió en el imbecil Carlos IIo. En
tró despues á reinar la famila de los Borbones, esa raza de
generada que solo há podido divinizar el fántastico capri
cho de los ultras Franceses, como los fanáticos Egipcios di
vinizaron al Buey Apis, y al cocodrilo del Nilo. ¡ Pobre
America ! ¡ desgraciada España ! ¿ cual há sido vuestro
funesto destino desde el legítimo Felipe Vo hasta el ingra
to y cruel Fernando VIIo? ¿ Que habeis tenido, sino inqui
sicion, favoritisimo, discordias civiles, guerras crueles, epi
demias, miserias, y ese pielago de calamidades, en que os
hallais hoy sumergidas ? Este mismo exemplo de España
que se reproduce en las demas naciones de Europa, prue
ba, que el sistema monárquico es esencialmente malo, que
léjos de llenar el gran objeto de la sociedad, que es la fe
licidad pública, lo contraria, causando los vicios de los mo
narcas, incalculables perjuicios á los desgraciados pueblos.
La America del norte es la primera nacion moderna
que há sabido libertase de esta plaga de Faraones, organi
zando de un modo tan racional y tan admirable su nuevo
poder executivo.
La Inglaterra tan fecunda en sabios y enérgicos patrio
tas como Brougham, Mackintosh, Holand, y Wilson ; ese
suelo Britanico tan propicio á la libertad, á la razon y a la
filosofia, há sido gobernado cerca de 50 años por un rey
fatuo como Jorge IIIo. y está mandado en el dia por un
hombre tan inmoral como su hijo Jorge 1111°. Esta extra
vagancia de ver á un pueblo tan grande, valiente y libre
como el pueblo Ingles, mandado por un loco, ó por un
libertino no puede renovarse en los Estados Unidos.
109
La eleccion siempre acertada de un get'e superior que
reune la virtud á la sabiduria, la experiencia práctica
de los negocios públicos, al mas desinteresado patriotis
mo, no está acompañada de los tumultos, revolucio
nes y desgracias, que tanto han abultado los enemigos del
gobierno popular; y el sin número de abogados famélicos,
pagados para escribir á favor de las monarquias.
Sé que todos los famosos autores antiguos y modernos
han reprobado la eleccion popular; y la han considerado
como peligrosa á la misma conservacion de la tranquilidad
pública. Esta opinion solamente prueba que esos grandes
hombres cometieron grandes errores ; que sus sublimes
genios no alcanzaron á descubrir el desarrollo de las cau
sas morales que hán dado orígen á este nuevo sistema ; así
como no pudieron descubrir en la nube de la futuridad á
un Colon, que sacó del medio del oceano un nuevo mundo,
cuyas ricas y variadas producciones, han variado todas las
antiguas relaciones del globo. No es extraño que en el
nuevo pais en donde se há encontrado un nuevo remedio
para cortar eficazmente las tercianas, y la preciosa yerba
del guaco para curar los efectos mortales de la mordedura
de las vivoras, se haya descubierto tambien un nuevo espe
cífico moral, para contener el furor emponzoñado de los
tiranos, y corregir en todo gefe superior la rabiosa inclina
cion al despotismo.
Este error de los antiguos proviene del atraso de los sig
los en que vivieron ; y el de los autores modernos consiste
en que hán juzgado de los efectos de la eleccion popular
de un gefe superior, por los tristísimos resultados que ofrece
la eleccion de un papa, de un emperador de Alemania, y
de un rey de Polonia. Yo convengo tambien con ellos
de que estas elecciones son fatales ; pero hay mucha dife
rencia entre estas, y la de los Estados Unidos, el sistema
de eleccion popular para la primera magistratura es tan
admirable en América, como malo en Europa : compare
mos las unas con la otra, y para no ser muy difuso ciñámo
nos á la eleccion del papa.
110
La gran campana del Capitolio, y los cañonazos dispara
dos del Castillo de San Angelo anuncian al pueblo Romano
la muerte del soberano pontífice. Diez dias despues to
dos los cardenales se encierran en un recinto llamado
cónclave, de donde no pueden salir hasta que esté nombrado
el nuevo papa. Desde ahora muchos años se reune el
cónclave en el palacio del Vaticano ; alli construyen un
número de celdas iguales al de los cardenales existenes ; in
terceptan toda comunicacion con la ciudad; por medio de
ocho tornos, como los de los conventos de monjas, reciben
la comida y quanto pueden necesitar.
El primer dia de la reunion, los cardenales reciben en
sus celdas las visitas de los grandes, duques, príncipes, y
embaxadores ; por la noche el cardenal decano manda to
car la campana de retiro, y el Cardenal Camerlingo acom
pañado de otros tres cardenales visita exactamente todo el
interior del recinto y de las celdas. Las únicas personas
que quedan tambien encerradas son, dos á tres asistentes pa
ra cada cardenal, los maestros de ceremonias, el secretario
del sagrado colegio que lo es tambien del cónclave, el con
fesor, el sacristan, dos médicos, un cirujano, un boticario,
quatro barberos, treinta y cinco criados, un albanil y un
carpintero. Ninguno de estos individuos puede salir á la
calle, y si salen, no les es permitido volver ; toda comu
nicacion está enteramente cortada con la ciudad.
Los maestros de ceremonias anuncian á los cardenales la
hora de la votacion, van á sus celdas, y les dicen de ir á
reunirse en la capilla Sixtina, derigiendoles estas palabras ;
ad capellam domini.
El cardenal decano dice la misma del Espíritu Santo, da
la comunion á los cardenales, pronuncia un discurso, y lee
las bulas y ceremonial relativo á la eleccion. Cada car
denal da su voto por escrito, y lo entrega firmado, y sella
do. Es preciso una mayoria de las dos terceras partes de
los votos para ser elegido papa. Hecha la regularidad de
los votos, y concluida la eleccion entra entonces en la ca
111
pilla, el secretario del sagrado colegio con los maestros de
ceremonias, y se vuelve á cerrar la puerta de la capilla.
El cardenal decano acompañado del primer sacerdote, del
primer diacano y camerlingo se presenta delante del car
denal electo, y le pregunta, si acepta la eleccion ; si la ad
mite, dice el nombre pontificio que quiere tomar. Des
pues que el maestro de ceremonias há redactado la acta de
aceptacion, el nuevo papa seguido de los dos primeros
cardenales diaconos, va al pie del altar, se hinca de rodillas,
hace una corta oracion, se retira, y toma las vestiduras de
soberano pontífice ; es decir, le ponen medias blancas,
unas sandalias de terciopelo roxo con una cruz bordadada
de oro, una sotana blanca, un cingulo con franjas de oro,
una alba, un solideo, y una estola. Vuelve despues al al
tar, y sentado sobre un trono, echa la primera bendicion al
sagrado colegio. El camerlingo le pone al dedo el anillo
del pescador, el papa se lo quita despues, y lo entrega al
maestro de ceremonias para que haga gravar en el, su nom
bre pontificio. Los cardenales vienen despues á la ado
racion, y besan la mano de aquel, que acaban de elevar al
supremo rango de superior y amo suyo. El papa los
abraza á todos alternativamente ; concluida esta ceremonia,
el cardenal primer diacono va á la tribuna de la iglesia de
San Pedro, y desde allí publica el resultado de la eleccion.
La artillería del castillo de San Angelo, las músicas milita
res, y las campanas hacen resonar la atmosfera de los vi
vos acentos de alegria, á que se livra en esos momentos el
pueblo romano. Todos precipitadamente entran en el cón
clave, y el Papa se retira á su celda. Despues de comer,
lo cargan por la tarde sobre unas andas, y lo llevan á la
iglesia de San Pedro que está contigua al Vaticano, va
precedido de la cruz y de unos musicos que van cantando ;
" Ecce sacerdos magnus." Despues de haber orado de
lante del santisimo sacramento, y la confesion de los san
tos apostoles, lo levantan, lo colocan sobre el altar' mayor
y recibe por la tercera vez la adoracion de los cardenales ;
112
entonces regresa al vaticano. Ocho dias despues se cele
bra la coronacion, y mientras dura la ceremonia, queman
delante de su santidad copos de estopa ; cantando, sanete
pater, sic transit gloria mundi.
Observemos que debiendo la eleccion recaer en uno de
los cardenales presentes, es natural que cada uno por si, as
pire al honor de la tiara, que agitado de la mas viva ambi
cion y de las esperanzas del trono, recuerde los defectos de
sus competidores, ponga en movimiento todos los resortes de
la intriga, apure sus recursos, cunte sus votos, se mueva, se
agite, y sacrifique todo á la consecucion de tan alto pre
mio. De la lucha de las pasiones encontradas de cincuenta
á sesenta candidatos, encerrados todos en un mismo recin
to y aspirando todos á un mismo y grande objeto, deben re
sultar esos escandalos, disturbios y disensiones, que casi
siempre suelen acompañar estas eleciones.
En Polonia se reunia tambien en un mismo sitio toda
la nobleza compuesta de grandes, duques y principes. To
dos iban acompañados del pomposo aparto de la dignidad
real á que aspiraban, en caso de choque, que nunca podia
faltar, contaba cada candidato con la fuerza de sus amigos,
y la alianza de las potencias extrangeras. En el fermento
de la enérgica ambicion se suscitaban escenas de horror,
que hacian despreciar esa orgullosa aristocracia, y detestar
el tal sistema de eleccion. Es preciso observar que aqui no
es el pueblo quien elije, sino una insolente nobleza que
aspira al supremo rango, y que reunida en un mismo sitio
se entrega á todo el delirio del deseo de mando ; el odio,
la venganza, la muerte, y las desgracias deben resultar de
semejantes reuniones. Con alguna mas moderacion se
han solido hacer las elecciones de emperador.
En America sucede todo lo contrario, es imposible que
pueda haber querellas ni disturbios, porque los electores
no son ni nobles, ni militares, ni empleados del gobierno,
ni candidatos de la presidencia ; son elegidos para este
único objeto por las legislaturas parciales de cada er:ado.
113
En lugar de juntarse M un mismo paraje como en Italia,
Polonia, y Alemania se reunAi en sus respetivos estados en
una vasta extension de tres millones de millas quadradas ;
227 electora nombrados por la libre voluntad del pueblo 0
desparramados en tatrnargas distancias, sin esperanza de
ser ninguno de ellos elegido, y precisados á votar todos en
un mismo dia, no pueden tener motivo^ ni ocasion de pe
lear, aunque quieran. Como no son ni empleados del go
bierno, ni prettendjgptes de la presidencia, se despojan fa
cilmente de aquellas violentas pasiones, que deben agitar
naturalmente á los interesados electores de Roma, Varsovia
y Francfort. Conservando rflayor despejo y acierto para
dar su voto al ciudadano que juzgan mas benemérito, de
ben tener mas imparcialidad y calma que los Europeos,
porque no ven inmediatamente en el exito de la eleccion
el triunfo d&mi amor propio, y de sus pasiones. Regula
rizados los votos, forman su acta, la cierran, la sellan, la
envian á Washington al presidente del Senado ; y se reti
ran despues con mucha pausa á su casa, á esperar tranqui
lamente al cabo de algun tiempo la decision de la suerte.
¡Cuanto me podria extender sobre esta extraordinaria di
ferencia de elecciones ! pero el tiempo urge, sigamos la
explicacion del poder executivo Americano, y su compa
racion con el de Inglaterra.
Este executivo es enteramente independiente del legis
lativo ; el presidente no es parte constitutiva del Congreso,
como el rey de Inglaterra lo es del parlamento. El pre
sidente no puede impedir la reunion del Congreso el dia
fixado por la constitucion, ó por una ley particular para
este caso, ni puede tampoco oponerse á su disolucion.
Como conservador del órden público, decide cualquiera
contienda que pueda suscitarse entre las dos cámaras sobre
su reunión ó disolucion.
Como executor de la voluntad nacional, ningun decreto
del Congreso tiene fuerza de ley hasta que el lo haya
firmado ; como velador de los intereses publicos puede re
15
114
chazur toda ley del Congreso que le parezca contraria á la
felicidad nacional^ su poder 66 repulsivo no activo, solo se
dirije á impedir el mal y á promover el bien ; tiene poder
4g>ara refrenar las pasiones de ambas cámaras y atajar el
curso de una ley formada por un espíritu de partido que
podría animar á los diputados, y á los senadores. Como
no se le considera infalible, y que se puede equivocar re
chazando por perjudicial una ley que puede ser benéfiea,
entonces remite al Congreso su negativa con las razones
en que la funda. El Congreso entonces vuelve á tomar
en consideracion la ley con* las objeéTones del presidente ;
si despues de este nuevo examen la aprueban segunda vez
las dos terceras partes de los miembros de ámbas cámaras,
la publican, y tiene entonces toda fuerza legal, contra la
voluntad del mismo presidente. Cualquier error del Con
greso lo puede corregir el presidente con su vieto fundado,
y cualquiera equivocacion, capricho ú obstinacion del pre
sidente, la puede corregir el Congreso ; esta es la valla
que separa al executivo del legislativo, la que conserva la
perfecta independencia de cada uno, de donde nace la
harmonia de todas las funciones gubernativas ; de alli pro-
. viene ese orden invariable, que con tanta constancia sigue
la opinion de la nacion, y que conservando siempre la paz
interior, promueve al mismo tiempo todos los medios de fe
licidad pública.
Está muy bien combinado este poder repulsivo del pre
sidente : en esta parte la constitucion Americana es muy
superior á todas las teorias de los vetos absolutos, y sus
pensivos.
Así como el presidente puede oponerse á la voluntad del
Congreso, tambien el Senado que forma parte del Con
greso, puede oponerse á ciertas disposiciones del presi
dente, y en este caso el cuerpo legislativo limita las facul
tades del executivo.
Mandando el presidente todas las fuerzas de mar y tierra,
nombrando y distribuyendo los empleos, resultaria que un
lió
presidente ambicioso llenaría, como Iturbide en Mégfco.
los primeros puestos de criaturas suyas ; y con esta nueva
fuerza civil y militar, podria trastonar el estado, y disolver
á punta de bayonetas el congreso, como lo hizo Napo
leon con el consejo de 500 ; y como últimamente há
sucedido en la capital de Anahuac.
Aunque el presidente nombra los empleados, al Senado
toca aprobar estos nombramientos, y de aqui resulta ser
imposible que un hombre de malas costumbres, intrigante ú
inepto, pueda conseguir un cargo honroso y lucrativo. En
esta nueva maquina politica, no solo las ruedas principales
son excelentes, de nueva invencion, y de patente, sino
tambien las pequeñas, que facilitan el movimiento de
las grandes, dando á todo el sistema un impulso majestuo
so, desconocido hasta ahora en el mundo politico.
Aunque el Senado puede oponerse á la voluntad del
presidente en la aprobacion de los empleados, no tiene fa-
'cultad para nombrar á nadie ; su poder es repulsivo, solo
para prevenir el abuso de confiar los empleos públicos á
viles aduladores ; es un poder negativo y no positivo, aná
logo al poder del presidente sobre el Congreso.
La injerencia del Senado en el departamento executivo
previene é impide todo ataque que intentara contra él la
Cámara de Representantes ; y vice versa, esta cámara sir
ve de escudo al executivo, contra los tiros hostiles que in
tentara dirigirle el Senado. Esta reciproca facultad re
pulsiva del presidente y del Senado, conserva el equilibrio
entre el cuerpo executivo y el legislativo.
Por esta restriccion del Senado se consigue la gran ven
taja de tener siempre excelentes empleados ; y el presi
dente no pierde nada de la fuerza que necesita para el
ejercicio de sus funciones. Baxo de su responsabilidad
puede quitar todos los empleos, y llenar á su antojo las
vacantes hasta la proxima reunion del Congreso. En caso
de guerra ó de urgencia, destituye, quita, comisiona, pone
en movimiento sus grandes recursos, y hace uso de la
116
lucirte espada que le há confiado la nacion para su defensa,
y seguridad ; vela sobre todo, y reconcentra en sí, toda la
energia executiva. La última guerra que la América há
tenido con la Inglaterra es una demonstracion evidente
del vigor de su poder executivo. Lo#vencedores de Wa-
terloo mandados por el General Pakenáham enterrados
sobre las márgenes del Mississipi, y los cadaveres Ingleses,
que cubren las cercanias del lago Erie de donde se despeña
el Niágara, prueban que este sistema de gobierno satisface
á todas las urgencias de la sociedad, que es un fenómeno
político tan maravilloso, como el mismo fenómeno fisico de
la cascada del Niagara.
El presidente no puede por si solo declarar la guerra
como lo hace el rey de Inglaterra. Este es oto nuevo
progreso, toca declararla al cuerpo legislativo. ¿ Que es
una declaracion de guerra ? Es una manifestacion pública
de la conducta que debe observar una nacion con otra, es
una regla que se prescribe, una ley que se promulga, luegtF
debe tener su orígen en el cuerpo legislativo como sucede
en América. Eí Congreso declara la guerra, y propor
ciona los medios de realizarla. La execucion pertenece
exclusivamente al presidente, el dispone solo de los millo
nes que han asignado á este efecto. Ahora últimamente
en el mes de Enero, el Congreso resolvio exterminar los
pirates que infestan la isla de Cuba, y perjudican tanto á
su commercio ; decreto poner á disposicion del executivo
1 50 mil pesos, y al mes salió la expedicion del famoso Co-
modore Porter. Es incredible ver la actividad del execu
tivo y la energia que desplega el gobierno cuando le fran
quea el Congreso los correspondientes auxilios pecuniarios.
Semejante expedicion ni en seis meses, se hubiera podido
formar en España.
El rey,de Inglaterra declara la guerra, pero como por si
solo no la puede sostener, se vale de un subterfugio para
lograr sus deseos, sin lastimar su vanidad. Envia un men-
sage al parlamento pidiendo auxilios para la guerra, los
117
que siempre consigue por las intrigas de sus minístros, y
tambien la seguridad de renovarlos en caso de urgencia.
En semejante caso el presidente sirve tambien su nacion
como el rey de Inglaterra sin necesidad de esos rodeos,
usos antiguos, y fórmulas Inglesas, que traen su orígen del
despotismo del bastardo Guillermo el Conquistador.
El presidente no puede tampoco, como el rey de Ingla
terra, hacer por si solo tratados depaz y de alianza
con las demas naciones ; esto tambien es muy exacto, por
que siendo un tratado depaz una ley pública para los dos
pueblos contratantes, pertenece su decision al cuerpo le
gislativo. No es válido ningun pacto ni tratado de paz
hasta que esté aprobado por las dos terceras partes de los
miembros que componen el Senado. Este artículo de la
constitucion impide que la nacion Americana pueda entrar
en ningun tratado que la sea perjudicial, y suponiendo aun
.que el Senado se dexara corremper, y lo que parece im
posible, aprobara un tratado contrario al interes público ;
el presidente y todos los agentes del executivo serian re
sponsables de sus consecuencias, y castigados segun la
ley.
Como á velador de los intereses públicos pertenece al
presidente aprovecharse del momento favorable para ha
cer un tratado ventajoso, y esta es la razon por que le toca
la iniciativa de estos negociados ; para su ratificacion ne
cesita la aprobacion de las dos terceras partes de los miem
bros del Senado, que puede reunir quando quiera, ó lo ten
ga por conveniente.
En Inglaterra el rey por si solo hace los tratados de paz,
si por error ó por astucia diplomática del adversario hace
un pacto perjudicial á los intereses de la nacion, esta tiene
que sufrirlo, segun la opinion de Blackstone, y llorar su
desgracia atribuyéndola á falta de habilidad del poder exe
cutivo ; solo puede desahogar su enojo, acusando al minís
tro, formándole causa, y aun si es posible castigandole ,
pero nunca puede llegar el de caso castigar al minístro que
118
no há sabido hacer un buen tratado, porque su amo inter
pone su autoridad, y le es muy fácil salvarle, baxo el má
gico escudo de su Real Omnipotencia. ,
Recapitulando todo lo que hemos dicho sobre el poder
executivo, se presenta claramente á la vista, que reune to
das las ventajas de la unidad de mando ; que aunque la
persona del presidente no es inviolable por la ley, logra eu
algun modo de esta prerogativa, por el respeto de la opi
nion pública ; que nunca cesa este poder; que permanece
sin interrupcion, velando siempre sobre los intereses de la
nacion ; que siempre está compuesto de grandes patriotas,
acreditados por sus talentos y virtudes, sin que pueda nunca
elevarse á la presidencia ni un fatuo ni un libertino ; que
la eleccion popular que garantiza la excelencia de los
presidentes no esta, ni puede estar acompañada, de riesgos,
de escandalos, y tumultos, que la facultad repulsiva del exe
cutivo sobre el legislativo conserva el equilibrio y harmo
nia de ámbos cuerpos ; que la facultad repulsiva del Sena
do sobre el executivo contribuye á tener en la nacion ex
celentes empleados, sin disminuir la fuerza que necesita
para llenar sus funciones ; que es mas conforme á los prin
cipios que el Congreso declare la guerra y haga la paz, y
no el presidente ; enfin, que todo tratado que concluya el
presidente, necesita la aprobacion del Senado.
Luego este poder executivo que reune la fuerza de la
unidad, la casi inviolabilidad, la permanencia, la sabiduria,
la ventaja de la eleccion, la facultad repulsiva para impe
dir el mal ; encierra en su admirable organizacion, todos
los medios, recursos, y energias para conservar la paz in
terior, y promover todos los medios de adelantamientos in
ternos. Por otra parte, mandado la fuerza de mar y tierra,
distribuyendo los empleos aunque con 'restriccion, dispo
niendo del dinero necesario para la defensa nacional, y ha
ciendo tratados de paz, tiene quanto necesita para darse á
respetar, y sostener la dignidad que le corresponde en el
inundo político ; luego llena todas las condiciones que exi
119
gen los publicistas en el poder executivo, para asegurar la
felicidad interior y el respeto exterior ; luego es mejor
sistema que el Ingles, y por consiguiente el mejor de todos
los gobiernos conocidos hasta aquí.
PODEK JUDICIAL.
El poder legislativo decreta los impuestos, arregla los
derechos de los ciudadanos y tiene un directo influxo sobre
la propiedad. El executivo distribuye los honores y ma
neja la fuerte espada de la comunidad ; ambos tienen mu
cha trascendencia, y á pesar de los limites que les ha pues
to la prudencia, su energia podria trastornar los derechos
politicos de la constitucion, sin el contrapeso que forma
el poder judicial. Este poder no tiene ni vigor ni volun-
tad, juzgar es su objeto, es el menos peligroso de los tres
para la libertad politica, para llenar sus funciones es pre
ciso que sea perfectamente independiente de los otros dos,
y que este colocado en situacion de poderlos equilibrar,
ganando en duracion lo que pierde en inmediato influxo.
Esta es .la razon por que debe ser limitada siempre la du
racion de los empleos en el cuerpo legislativo, y en el execu
tivo, y sin limites en el judicial. La constitucion Ameri
cana prescribe sabiamante que ningun juez podrá ser re
movido de su oficio, mientras dure su buena conducta. El
hombre de merito que há sido elevado al alto rango de
juez, estando seguro de su integridad, y de que compor
tandose bien, nadie le podra quitar su empleo, falla en to
das causas con perfecta independencia, vela con el mayor
zelo é interes á la conservacion de los derechos politicos,
y se entrega con todo ardor al estudio complicado de una
vasta legislacion, á cuya sombra goza pacificamente'de ho
nores y de conveniencias. También contribuye á aumen
tar la independencia de los jueces la ley, que manda, que
120
nunca se les pueda disminuir el sueldo que tenian, en el
momento de su nombramiento.
Este tribunal supremo de justicia que decide de los asun
tos generales de la union, de los negocios contenciosos
de embaxadores, minístros, consules, y agentes diplomati
cos, tiene alguna semejanza en su organizacion politica,
con el antiguo tribunado de Roma. Este se estableció
para defender la libertad publica contra el despotismo de
las demas autoridades. Los tribunos elegidos entre el
mismo pueblo, estaban armados de un escudo de defensa
contra los ataques de la tirania, pero no tenian lanza para
herir, su poder era negativo, no tenian ninguna interven
cion en la composicion de la leyes, solo podian hacer
modificar ó repeler aquellas, que eran contrarias á la
libertad.
Pero no existiendo en Roma una constitucion claramente
establecida, con sus limites bien prefixados, el poder del
tribunado estaba sujeto á mil abusos que resultaban de la
poca exactitud de ideas sobre la misma libertad, y de las
varias inclinaciones de los individuos que estaban encar
gados de esta autoridad ; laque muchas veces se empleaba
contra el primitivo objeto de su institucion, en destnair, mas
bien que en proteger la libertad politica ; como sucedió en
tiempo de los emperadores. ,
En America no puede nunca suceder este trastorno. La
constitucion está claramente establecida, la libertad publi
ca está circunscrita en un extenso circulo, cuya circunfe
rencia está marcada con puntos tan luminosos y brillantes,
que deslumhran al hombre mas corto de vista. La au
toridad del poder judicial, parecido al tribunado de Roma,
puede observar facilmente cualquiera infraccion de la cons
titucion, le es fácil corregirla insensiblemente, y por una
fuerza moral casi invisible, pero poderosa, destruye todo
proyecto de ambicion, y quita toda esperanza de usurpacion.
La misma organizacion de este poder judicial prueba su
alta importancia para conservar la libertad, la que apoya
121
da sobre la indestructible base de igualdad de derechos, de
eleccion y representacion, forma el admirable sistema po
litico de America.
Veinte y quatro estados con diferente constitucion cada
uno, y diversa organizacion interior estan unidos por el la
zo de la constitucion federal, y forman la gran nacion co
nocida por la republica de los Estados Unidos. Como ca
da estado tiene su gobierno á parte, y sus tribunales com
petentes para juzgar los delitos que se cometen dentro de
sa circulo, no es estraflo que algunos tribunales por igno
rancia, ó por malicia, puedan infringir ó interpretar mal las
leyes generales de la union ; se hace entonces indispensa
ble que exista en la nacion un cuerpo legal que vele sobre
las infracciones de la ley, y conserve siempre el sagrado
depositole la libertad nacional. Este cuerpo velador es el
poder judicial que se compone, Io de una corte suprema
de justicia : 2° de un tribunal de circuito : y 3° de un
tribunal de distrito. Llamaremos, áaestas cortes de justicia
tribunales nacionales, para distinguirlos de los tribunales
particulares de cada estado.
Los tribunales nacionales derivan su poder y jurisdiccion
de dos fuentes principales ; primera de la constitucion ;
segunda de los estatutos y leyes del congreso que sean con
formes alas bases fundamentales dela misma constitucion.
Los tribunales parciales de cada estado derivan tambien
su poder y jurisdiccion; primero, dela constitucion de
cada estado ; segundo, de los decretos y leyes de las res
pectivas legislaturas de los estados de la union, que no
contraríen los principios de sus respectivas constituciones.
La alta corte* de justicia se reune en Washington el
primer lunes del mes de Febrero, concluye sus sesiones en
Marzo, y vuelve á reunirse otra vez el primer lunes del
* Todos estos datos se encontraran en el Digesto de las leyes de los
Estados Unidos, page 366.
16
122
mes de Agosto. Se compone de un presidente y de seis
jueces ; es tribunal de ultima apelacion, y goza de todas las
facultades y jurisdiccion que hemos visto anteriormente.
Todos los Estados Ünidos estan divididos en 14 distritos ;
en cada uno hay un juez nombrado por el presidente y
aprobado por el senado ; cada juez reside en su respectivo
distrito, da audiencia quatro veces al año, y forma lo que
hemos llamado tribunal de distrito. Juzga los crimenes
cometidos en alta mar, falla en las causas de almirantazgo,
presas, contrabandos, y ofensas contra la nacion de los Es
tados Unidos, extiende tambien su jurisdiccion á todos los
casos en donde la pena del delito no pasa de una multa de
cien pesos, de un encierro de seis meses en la carcel pub
lica, ó de un castigo corporal de treinta latigos.
Estos 1 3 distritos estan subdivididos en seis circuitos que
forman los tribunales que hemos llamado de circuito y son
los siguientes.
Los distritos de New-Hampshire, Massachusetts, y
Rhode-Islan forman el primer circuito.
Los distritos de Conneticut, New-York, y Vermont for
man el segundo.
Los distritos de New-Jersey, y Pensilvania forman el
tercero.
Los distritos de Maryland yDelewere el quarto.
Los de Verginia y Norte-Carolina el quinto.
Los de Carolina y Georgia el sexto.
Este tribunal de circuito se reune dos veces al año, se
compone de uno de los jueces de la alta corte de justicia, y
del juez del distrito, su jurisdiccion se extiende á todas las
causas civiles, cuyo valor pasa de 500 pesos, en las quales
está interesado el gobierno nacional, á todos les casos de
litigio entre unestrangero y un ciudadano de distrito, ó vice
versa, con ciertas restricciones, es tribunal de apelacion de
los respectivos tribunales de distrito.
La diferencia mas notable que existe entre el poder ju
dicial Ingles y el Americano es, que los tribunales Ingles
J2:j
es derivan sus facultades y jurisdiccion de loque llaman
ley comun, common lato, 'lexnon scripta' ; mientras que los
tribunales Americanos existen sujetos á los limites que
prescribe una constitucion escrita, y unos mandatos y leyes
escritas, 'lex scripta'. En Inglaterra mucho se dexa á la
discrecion de los jueces, en America, casi todo está prefixa-
do, determinado, y limitado por la ley.
En las demas partes del poder judicial los Americanos
han seguido imitando la jurisprudencia Inglesa.
Pero suponiendo que el poder judicial Americano no ha
ga ninguna ventaja al Ingles, siendole solomente igual ; y
habiendo probado que la organizacion del poder legislati
vo, y la del executivo, es siempre mejor en America que
en Inglaterra, sacaremos en consecuencia que el siste
ma politico de America es superior al de Inglaterra, y es
tambien muy natural que lo sea.
La constitución Inglesa se formó en medio de la igno
rancia, de la contradiccion y barbarie del feudalismo. El
bastardo Guillermo el conquistador tan usurpador en su
siglo, como en el nuestro el vil Iturbide, se hizo dueño de
vidas, de haciendas, y de toda autoridad publica, el pueblo
Ingles que era entonces tan supersticioso y tan estupido co
mo lo es hoy el pueblo Ruso, creia haber nacido para la
esclavitud, y consideraba tambien como el Ruso del dia,
que la mas eminente virtud es la ciega y pasiva obediencia
á su amo y Señor. Los mismos barones, y nobles, pro
fesaban esta absurda fé politica, y estaban persuadidos de
que nada les pertinecia, que gozaban de sus propiedades
por gracia particular, y especial beneplacito del principe.
Nadie puede dudar de esta verdad leyendo la magna car
ta que los barones arrancaron á Juan sin tierra ; esta es la
que há dado origen á todas las convulsiones que há expe
rimentado la nacion, la que há contribuido á establecer el
orden, la que há mejorado las instituciones, formado el es
piritu publico, ensenado al rico á tratar con docoro al po-
124
bre á quien necesita en un dia de eleccion, al plebeyo ú
ver sin odio al noble, y enfin la que há llegado á unir en la
serie de los siglos, la ambicion coartada del principe, con la
parte de libertad de que disfrutan los subditos.
En America, la legislacion há sido el resultado de los
mismos vicios de Europa, corregidos en esta parte del glo
bo, del triunfo de la tolerancia religiosa, de los descubri
mientos cientificos, de la sabiduria, y experiencia de los sig
los. No há sido como en Europa la obra de mil años, y
de mil contrarias circunstancias, de cartas concedidas, y
de guerras desastrozas ; se hizo en una legislatura com
puesta de sabios dignos de la Grecia como los Franklines,
Jeffersones, Madisones, y presidida por el generoso pa
triotismo de Hancock, se vació del tiro, (si puedo expre
sarme asi,) en el mas perfecto molde de la moderna filosofia,
preparado por los sublimes genios de Locke, Sidney, y de
Montesquieu. ¿ Que extraño es entonces que sea tan su
perior la constitucion Americana á la Inglesa ? Lo estra-
ño es que siendo esta verdad tan clara, existan aun entre
nosotros Americanos tan ciegos que no la vean, y que con
tra los intereses de su patria, se empeñen en sostener el
ridiculo sistema de monarquias.
Este nuevo orden de gobierno no solamente es admira
ble en la theoria sino tambien en la practica. La experi
encia há probado que tiene una fuerza incalculable, quan-
do lo requiere la necesidad ; sobre todo una fuerza moral
que se apoya en la ilustracion de la sociedad, y no sobre
pilas de balas, y montones de polvora. Los grandes exer-
citos de Europa al paso que la empobrecen, la exponen
á continuas revoluciones, basta un feliz general como Riego
para trastonar un gobierno, y emplear á la destruccion del
despotismo los mismos instrumentos que el habia creado
para su conservacion. En America como no hay tirania,
no hay tampoco necesidad de grandes exercitos, y esta es
una de las grandes ventajas de su sistema.
INGLES.
PERDIDAS.
NOMBRE B9
= , *0
DE LOS W - ERI y. OO
- o -
COMANDANTES. O DOS -ic r
> [O 3
< a
HE1 Capitan Laugharne, . 26 3 3 *150¡ 150
nEl Capitan Dacres, .... 49 350 15 64 79 287 350
B|E1 Capitan Whinyates, . 22 584 135 *30 *40 70
105 135
El Capitan Carden, ... 49 350 36 68 104 312 350
El Capitan Lambert, ... 49 1210 400 60 101 161 340 400
El Capitan Peake, 20 524 139 5 33 38 134 139
El Capitan Broke, 53 1226 26 58 84 84
El Capitan Barrette, ... 16 192 88 13 47 60 "75 88
El Capitan Maples, 21 548 *150 *20 20
El Capitan Blythe, 16 1» 306 *130 20 14 34 110 130
1|E1 Capitan Barclay, 63 *450 *90 94 184 320 450
El Comodoro Hilyar,. 81 1826 500 5 10 15 15
El Capitan Wales, ... 18 576 128 8 15 23 113 128
El Capitan Manners, 19 408 118 23 42 75 95 118
El Capitan Arbuthnot, , 18 11 33 44 44
El Comodoro Downie, . 95 1950 1050 84 110 194 367i *500
El Capitan Lloyd, 400 63 110 173 173
El Capitan Lockyer, . 42 1200 *50 *100 150 150
El Capitan Hays, 17 15 32 32
El Capitan Falcon,.... 34 ¡ 1364 336 35¡ 42 77 301 336
El Capitan Douglass, 21 i
El Teniente Gordon, 15 197 75 15 23 38 *60 75
El Capitan Dickinson, .. 18 21 612 158 17 281 45 118 158
18 162 50 S 42 60
Total, 625 1056 1711 2929 4075t
jjo bastante exactos.
ri^ de las columnas, proviene délos errores de imprenta.
«
EXE ROTO INGLES.
PERDIDAS.
COMPOSICION
DE LOS
£ » o S
EXERCITOS. o S
ludioí y milicias,
I Tropas veteranas, voluntarios, é 800 50 *75 125
( Indios,
Indios, 600 ¡
Tropas veteranas, 330 > 1330
Milicias de Canada, 400 )
Tropas veteranas y Indios, *50 400 150
S Tropas veteranas, 100 500 *30 *50 80
Indios, 400
Milicias, 150 1
Tropas veteranas, 300 > 1450 150 155 305
Indios, 1000 5
Tropas veteranas y milicias, .. 700 800 100 "300, 400 295
Indios, 100
Tropas veteranas y milicias, .. 350 800 43 .
Indios, 450
Tropas veteranas 6 Indios, *15 *45 60
Tropas veteranas, 108 163 27 286
Tropas veteranas, 1200 291 100 *129 35
Tropas veteranas é Indios, *20 *30 50
25001 *75 *125 *2ü0. 221
125
Montesquieu empieza el libro 17. cap. 18. del Espir. de
las leyes con estas celebres palabras. Una nueva enfer
medad se há manifestado en Europa, há atacado á nues
tros principes, y los obliga á mantener un numero excesi
vo de tropas ; y concluye diciendo ; muy enbreve á fuer
za de tener soldados, no tendremos mas que soldados, y
seremos como los Tartaros. Desde aquella época esta
enfermedad marcial se ha ido agravando, los exercitos se
han ido aumentando, fomentando continuas guerras, y cau
sando la miseria y ruina de la desventurada Europa.
Ese es el resultado que preveiá Montesquieu de la fuerza
armada, y de la energia del gobierno. ¿ Y habra hombre
sensato que escriba a favor de estos gobiernos militares, y
acuse de debilidad al Gobierno Republicano ? El profiundo
politico Jefierson ese ilustre patriarca de la libertad, dixo
en el discurso, que despues veremos, que era el gobierno
mas fuerte del mundo, y la gloriosa guerra que há soste-
nindo contra la Ynglaterra es la prueba mas victoriosa de
esta verdad. Que un hombre imparcial eche la vista sobre
el adjunto quadro de los combates navales, y batallas entre
los Yngleses vencedores en Trafalgar y Waterloo, y los hu
mildes Milicianos y debiles exercitos de los Estados Uni
dos, y que decida la question. Sacará por ultima conse-
quencia que los grandes Estados pueden sostener toda su
dignidad por medio de un sistema liberal, y de una milicia
bien organizada, compuesta de Ciudadanos verdadera
mente ilustrados. Que este sistema tiene sobre todo las
grandes ventajas de la economia.
Para defender una linea de fortulezas de 1 700 millas de
extension con cerca de tres millones de millas quadradas,
el gobierno de los Estados Unidos solo mantiene un exer-
cito de 6000 hombres, y gasta en el departmento de la
guerra dos millones de pesos.
De Pradt en su Congreso de Viena y en otros escritos
há probado que en Francia la fuerza de mar y de tierra
12G
absorbia 60 millones de pesos. Que en toda la Europa
este gasto pasa de 400 millones de pesos, es decir masque
toda la contribucion territorial Europea que es de 300
millones de pesos, y concluye diciendo, que las quatro
quintas partes de impuestos que paga la Europa hán sido
ocasionados por la gurra, y vuelven á ella. Estos datos nos
conducen á ver claramente que el sistema de Monarquia co
mo existe en Europa exige, que el pobre labrador trabaxe
quatro veces mas alia que el Americano : ó que trabax-
ando en ambos paises el mismo numero de horas al dia, el
uno goza de quatro veces menos del fruto de su trabaxo
que el otro, el primero vive en la miseria, y el segundo en
la abundancia, el cultivador de allá, es esclavo de su amo
y señor, el de acá por su misma dignidad de hombre, esco
mo Rey de la naturaleza, y vive tan libre como el ayre que
respira. Luego baxo de este nuevo punto de vista es tam
bien preferible el sistema Colombiano al Monarquico.
Una cortisima comparacion entre los recursos y gastos
de los Estados Unidos y los de las Naciones mas poderosas
de Europa como Francia, é Ynglaterra, explicará mas cla-
ramiente las ventajas incalculable de la economia del Go
bierno Republicano.
ESTADOS UNIDOS.*
Poblacion, de 11 á 12,000,000.
Capital de tierras, y propiedad particular, . . # 7,200,000,000.
Renta de este Capital, 360,000,000.
Renta de la Nacion 22,000,000.
Gastos de la Nacion, 22,000,000.
Deuda Nacional, 100,000,000.
YNGLATERRA.
Poblacion de las 3 Yslas Britanicas, 20,000,000.
Capital en tierras y propiedad particular, 18,000,000,000.
* Todos estos datos estan sacados de la obra titulada, " The resour-
ces of tue United States of America ; by John Bristed." Edicion de
New-York, ano. de 1818.
127
. $900,000,000,
. 230,000,000.
. 300,000,000.
. 3,600,000,000.
FRANCIA.
28,000,000.
Capital en tierras y propiedad par. en 1817. . . 12,000,000,000.
600,000,000.
. 140,000,000.
. . 250,000,000.
Las tres Islas Britanicas tienen una superficie de 100 mil
millas quadradas y contienen 20 millones de habitantes ;
la Francia tiene cerca de trecientas mil millas quadradas, y
unapoblacion de 28 millones de almas. La Inglaterra con un
terreno tres veces mas pequeño, y un suelo infecundo com
parado con el de Francia tienemas fuerza, mas riquezas, y
mayor poblacion relativa, de donde puede provenir tan no
table diferencia ? Ciertamente no se puede atribuir á la falta
de talento y habilidad de los franceses, por que es un Pueblo
sumamte vivo, alegre, y dotado de las mas felices faculta
des intelectuales. Solo hallaremos la causa de esta dife
rencia en la diferencia de gobiernos. La Inglaterra ha
gozado siempre de alguna libertad, y á la sombra de su
liberalismo há llegado al rango de prosperidad que excita
nuestra admiracion. La Francia há sido siempre la des
graciada esclava de sus Reyes, de sus clerigos, y anarquis
tas ; baxo de una ú otra forma de gobierno el desventurado
pueblo Frances* há sido en todas epocas victima del des-
* Tabla chronologica de las guerras que há tenidoFrancia con Yngla-
térra por el espacio de 700 años.
Fecha. Duracion. Fecha. Duracion. Fecha. Duracion. Fecha; Duracion.
1141 1 ano. 1492 un mes. 1627 2 1776 7
1161 25 1512 2 1666 1 1793 9
1224 5 1521 6 1689 10 1803 11
1254 5 1549 1 1702 11 1813 14
1339 21 1557 2 1744 4
1368 52 1562 2 1756 7 700anos 256rfe guerra
1422 49
Haciendo un computo de la perdida de soldados de ambas naciones, no
J28
gotismo 6 supersticion ; en el periodo de 700 años nunca
há gozado de tres años seguidos de paz ; siempre há estado
envuelto enguerras, ó disensiones civiles causadas por la
ambicion de sus gobernantes ; de este mismo paralelo entre
Francia e Ynglaterra nace el axioma politico ; de que las
Naciones prosperan en razon directa del grado de liber
tad de que gozan baxo los auspicois de la Razon y de la
Moralidad.
A esta verdadera libertad, hija de la virtud, debe la
Nacion de los Estados Unidos, los portentosos progresos
que há hecho en el corto espacio de 45 años. Su pobla
cion ha aumentado en este periodo de cerca de 9 millones
de habitantes ; su capital total asciende á la inmensa suma
de #7,200.000,000, el gasto anual de la Nacion solo es de
22 millones de pesos, mientras que el de Francia que solo
tiene un poco mas del doble de la poblacion Americana es
de 250 millones de pesos,y el de Ynglaterra de 300 millones
de pesos. Esta gran economia en la administracion pub
lica es la prueba mas decisiva á favor del sistema Repub
licano. Para conservar sobra el trono á un hypocrita tan
caduco como Luis 1 8, La Francia gasta seis millones de
pesos. La España da á su ingrato y cruel Fernando dos
millones y medio de pesos. Comparense estos gastos ex
cesivos de estos legitimosy Reales impostores, con la eco
nomia de un benemerito y virtuoso presidente de los Es
tados Unidos, y saquense depues las consequencias.
habrá exageracion en suponer que han perecido lo menos cada año, 10 mil
hombres, lo que forma una suma de 26 millones de victimas sacrificadas
al capricho de dos Reyes rivales ; en el largo periodo de 700 años no há
gozado aun la Francia de tres años seguidos, depaz, sosiego y tranquilidad,
ese es el efecto de las Monarquias, la consequencia forzosa del dogma de
legitimidad ¿ y no bastará la experiencia de 700 años para' hacernos abor
recer el tal sistema de Monarquias, y excitarnos á ensayar el nuevo sis
tema Colombiano ?
129
Tabla de los sueldos de los primeros empleados de los Estados
Unidos.
El Presidente de los Estados Unidos tiene una renta anual, de $25,000
El Vice-Presidente de los Estados Unidos, 5,000
El Secretario de Estado, 5,000
Los Secretarios de hacienda de guerra, y marina cada uno, 4,000
Los Embajadores en las cortes Europeas, tienen, 9,000
Nada prueba mas el vicio radical del sistema monarqui
co ó destructor de la felicidad publica, que la comparacion
de la economia de los gastos de un gobierno tan bien
constituido como el de los Estados Unidos, con el si
gílente presupuesto de la nacion Mexicana, publicado
en el Diario Redactor de México del Martes 7 de Enro,
de 1823. .
RESUMEN.
Casa Imperial, $1,500,000
Ministerio de estado 333,820
Ministerio dejusticia y negocios eclesiásticos, 709,240
Ministerio de hacienda, 3,473,202
Ministerio de guerra y marina 9,759,53o
Gastos generales imprevistos de todos los ministerios, 442,198
Para pago de réditos corrientes de capitales procedentes de la
deuda pública reconocida, 1,000,000
Para cubrir el deficit del año anterior y pago del último prés
tamo forzoso, 2,800,000
Presupuesto de gastos de la representacion nacional, inclusos
los de su secretaria y redaccion del periódico, 310,750
Suma total, 20,328,740
Un hombre tan cruel, y despreciable como Yturbide,
que en el año de '20 no era mas que un miserable coronel
de milicias, con honores de coronel de exercito, que á pe
nas tendría dos mil y cuinientos pesos de sueldo ; un oficial
adocenado que por sus crimines, y por un golpe de fortuna
logró ponerse sobre la cabeza una corona, ó come decia muy
17
13U
bien Franklin, una peluca de oro, no se contentó con la renta
de 120 mil pesos que le asignó la simplisima junta guverna-
tiva de Mégico. Estableció la monarquia no en beneficio
de la nacion, sino en provecho suyo, solo para gozar de un
millon y medio de pesos de renta. El pensó primero en
el luxo de su palacio, que en la comodidad del pueblo ; in
capaz de poder servir á su patria por su ignorancia, ó por
su cobardia,* la sacrificio á su avaricia, legitimó sus aten
tados con el titulo de emperador y la farsa de su corona
cion. Solo porque se dixo emperador, fue necesario dar á
este malvado una renta de millon y medio de pesos, mien
tras que el virtuoso y sabio presidente de los Estados Unidos
solo goza de 25 mil pesos de sueldo anual. Fue necesario
para sostener su orgullo, y asegurar su quantiosa renta gas
tar nueve millones en el establacimiento militar, mientras
los Estados Unidos solo gastan dos millones en ese mis
mo ramo : ¡ que diferencia de recursos y riquezas entre el
floriciente estado de la nacion Americana, y la miserable
situacion de Mégico ! Mégico es opulento, solo en el
nombre ; lo será, quando por medio de la economia de un
gobierno patriotico y liberal, saque de su fecundo suelo
los elementos inculcalables de riquezas que posee. Ytur-
bide con su fatua coronacion, y gotico sistema, cegó todos
los manantiales de la prosperidad publica. Como refina
do egoista descubrió el verdadero secreto de la legitimidad,
el secreto de engañar á los pueblos, de arrancarles su sub
sistencia, de robarles el fruto de su trabajo, de reducirlos
á la miseria, y á la esclavitud, para vivir el y su familia, en el
luxo, en la opulencia, en el hechizo de los placeres, en el
encanto de jardines, quintas, y palacios. Este es el sistema
* Nunca ha dado Yturbide una batalla en que hayan peleado seis mil
hombres, oficiales amigos suyos me han asegurado, que no sabe mandar
dos regimientos juntos ; su cobardia es igual á su crueldad.
131
monarquico, ruinoso, y antisocial, que hemos de desterrar de
América ; el mejor modo de conseguirlo, es imitar el espí
ritu de las instituciones del norte. Los legisladores de
Cucuta, son dignos de la gratitud nacional, merecen el ti
tulo de benemeritos de la patria, por haberse penetrado
en tiempo de esta importantisima verdad, y haber formado
la constitucion que rige hoy la gloriosa republica de Co
lombia, sobre el modelo que nos há dexado Washington,
Franklin, Hámilton, y esa serie de grandes hombes que
tanto honor hacen á la parte mas septentrional del nuevo
mundo.
Constitución
REPUBLICA DE COLOMBIA.
En el Nombre de Dios, autor y Legislador del Universo.
NOS los Representantes de los Pueblos de Colombia,
reunidos en Congreso general cumpliendo con los deseos
de nuestros comitentes en orden á fijar las reglas funda
mentales de su union y establecer una forma de gobierno
que les afiance los bienes de su libertad, seguridad é igual
dad, cuanto es dado á una nacion que comienza su carrera
política, y que todavia lucha por su independencia, orde
namos y accordamos la siguiente Constitucion.
CAPITULO I.
DE LA NACION COLOMBIANA Y DE LOS COLOM-
. BIANOS.
SECCION I.
De la Nacion Colombiana.
Art. 1. La Nacion Colombiana es para siempre .é irre
vocablemente libre é independiente de la Monarquia espo-
añola ; y de cualquiera otra potencia ó dominacion estran
134
gera, y no es, ni será nunca el patrimonio de ninguna fam
ilia ni persona.
Art. 2. La soberanía reside essencialmente en la Na
cion. Los magistrados y oficiales del gobierno, investidos
de cualquiera especie de autoridad, son sus agentes ó comi
sarios y responsables á ella de su conducta pública.
Art. 3. Es un deber de la Nacion proteger por leyes
sabias y equitativas la libertad, la seguridad, la propiedad
é igualdad de todos los Colombianos.
SECCION II.
De Los Colombianos.
Art. 4. Son Colombianos :
Primero—Todos los hombres libres nacidos en el terri
torio de Colombia y hijos de estos.
Segundo—Los que estaban radicados en Colombia al
tiempo de su transformacion politica, con tal que perma
nezcan fieles á la causa de la independencia.
Tercero—Los no nacidos en Colombia que obtengan
carta de naturaleza.
Art. 5. Son deberes de cada Colombiano, vivir someti
do á la Constitucion y á las leyes ; respetar y obedecer á
las autoridades que son sus órganos ; contribuir a los gas
tos públicos ; y estar pronto en todo tiempo á servir, y
defender á la Patria, haciéndole el sacrificio de sus bienes
v de su vida, si fuere necesario.
135
TITULO II.
DEL TERRITORIO DE COLOMBIA T DE SU GOBIERNO.
SECCION I.
Del Territorio De Colombia.
Art. 6. El Territorio de Colombia es el mismo que
comprendian el antiguo vireinato de la Nueva Granada y
capitanía general de Venezuela.
Art. 7. Los pueblos de la extension expresada, que
estan aun bajo el yugo español, en cualquier tiempo en
que se liberten, harán parte de la republica con derechos
y representacion iguales á todos los demas que la com
ponen.
Art. 8. El territorio de la república será dividido en
departamentos ; los departamentos en provincias , las pro
vincias en cantones ; y los cantones en parroquias.
SECCION II.
Del Gobierno de Colombia.
Art. 9. El gobierno de Colombia es popular repre
sentativo.
Art. 10. El pueblo no egercerá por si mismo otras
atribuciones de la soberanía que la de las elecciones pri
marias ; ni depositará el egercicio de ella en unas solas
manos. El poder Supremo estará dividido para su ad
ministracion en legislativo, executivo, y judicial.
Art. 11. El poder de dar leyes corresponde al con
greso ; el de hacer que se egecuten, al Presidente de la
república ; y el de aplicarlas en las causas civiles y crim
inales, á los tribunales y juzgados.
136
TITULO m.
DE LAS ASAMBLEAS PARROQUIALES Y ELECTORALES.
SECCION 1.
De las Asambleas Parroquiales y escrutinio de sus elecciones,
Art. 12. En cada parroquia, cualquiera que sea su
poblacion, habrá una asamblea parroquial el último do
mingo de julio de cada cuatro años.
Art. 13. La asamblea parroquial se compondrá de los
sufragantes parroquiales no suspensos, vecinos de cada
parroquia, y será presidida por el juez ó jueces de ella
con assistencia de cuatro testigos de buen crédito en quie
nes concurran las cualidades de sufragante parroquial.
Art. 14. Los jueces, sin necesidad de esperar ningu
nas órdenes, deberán convocarla indispensablemente en
dichos periodos para el dia señalado en la Constitucion.
Art. 15. Para ser sufragante parroquial se necesita :
Primero—Ser Colombiano.
Segundo—Ser casado ó mayor de ventiun años.
Tercero—Saber leer y escribir ; pero esta condicion
no tendrá lugar hasta el año de 1840.
Cuarto—Ser dueño de alguna propiedad raiz que
alcance al valor libre de cien pesos. Suplirá este defecto
el egercitar algun oficio, profesion, comercio ó industria
útil con casa ó taller abierto sin dependencia de otro, en
clase de jornalero ó sirviente.
Art. 16. La calidad de sufragante parroquial se pierde :
Primero—Por admitir empleos de otro gobierno, sin
licencia del congreso, teniéndolo con renta, ó egerciendo
otia confianza en el de Colombia.
Segundo—Por sentencia en que se impongan penas
aflictivas ó infamentes, si no se obtiene rehabilitacion.
137
>
Tercero—Por haber vendido su sufragio, 6 comprado el
de otro para si, ó para un tercero ; bien sea en las asam
bleas primarias, en las electorales ó en otras.
Art. 17. El egercicio de sufragante parroquial se sus
pende :
Primero—En los locos, furiosos ó dementes.
Segundo—En los deudores fallidos y en los vagos de
clarados por tales. #
Tercero—En los que tengan causa criminal abierta has
ta que sean declarados absueltos, ó condenados á pena no
aflictiva ni infamatoria.
Cuarto—En los deudores á caudales públicos con plazo
cumplido.
Art. 1 8. El objeto de las asambleas parroquiales $g.
votar por el elector ó electores que corresponden al cantón.*''
Art. 19. La provincia á quien corresponda un solo
representante nombrará diez electores, distribuyendo su
nombramiento entre los cantones que tenga con propor
cion á la poblacion de cada uno.
Art. 20. La provincia que deba iíómbrar dos ó mas
representantes, tendrá tantos electores cuantos correspon
dan á los cantones de que se compone ; debiendo elegir
cada canton un elector por cada cuatro mil almas, y otro
mas por un residuo de tres mil. Todo canton, aunque no
alcance á aquel número, tendrá siempre un elector.
Art. 21. Para ser elector se requiere:
Primero—Ser sufragante parroquial no suspenso.
Segundo—Saber leer y escribir.
Tercero—Ser mayor de veinticinco anos cumplidos, y
vecino de cualquiera de las parroquias del canton que va
á hacer las elecciones.
Cuarto—Ser dueño de una propiedad raiz que alcance
al valor libre de quinientos pesos, ó gozar de un empleo
de trecientos pesos de renta anual, ó ser usufructuario de
bienes que produzcan una renta de trecientos pesos anua
18
138
les, ó profesar alguna ciencia, 6 tener un grado cien
tifico.
Art. 22. Cada sufragante parroquial votará por el
elector, ó electores del canton, espresando publicamente
los nombres de otros tantos ciudadanos vecinos del mismo
canton, los cuales serán indispensablemente asentados en
su presencia en un registro destinado á este solo fin.
Art. 23. Las dudas ó controversias que hubiere sobre
cualidades ó formas en los sufragios parroquiales, y las que
jas que se suscitaren sobre cohecho ó soborno, se decidi
rán por los jueces y testigos asociados, y su resolucion se
llevará á efecto por entonces : pero quedando salva la re
clamacion al cabildo del canton.
s ^Art. 24. Las elecciones serán publicas ; y 'ninguno
podrá presentarse armado en ellas.
Art. 25. Las elecciones esterán abiertas por el término
de ocho dias, concluido el cual la asamblea queda disuel
ta ; y cualquier otro acto mas allá de lo que previene la
Constitucion ó la ley, no solamente es nulo, sino atentado
contra la seguridad pública.
Art. 26. Apenas esté concluido el acto de elecciones,
el juez ó jueces que hayan presidido la asamblea, remitirán
al cabildo el registro de las celebradas en su parroquia en
pliego cerrado y cellado.
Art. 27. Luego que esten recogidos los pliegos de las
asambleas parroquiales, el cabildo del canton, presidido
por alguno de los alcaldes ordinarios y en su defecto por
uno de los regidores, se reunirá en sesion pública. En su
presencia serán abiertos lospliegos de las asambleas parro
quiales, y se irán formando listas y cotejos de todos los vo
tos, asentándolos en un registro.
Art. 28. Los ciudadanos que resulten con el mayor
número de votos, se declararán constitucionalmente nom
brados para electores. Cuando ocurriere alguna duda por
igualdad de sufragios se decidirá por la suerte.
V
13Ü
Art. 29. El cabildo del canton remitirá al de la capi
tal de la provincia el resultado del escrutino que ha veri
ficado ; y dará tambien pronto aviso á los nombrados pa
ra que concurran á la capital de la provincia en el dia pre
venido por la constitucion.
SECCION II.
De las asamblea* electorales ó de Provincia.
Art. 30. La asamblea electoral se compone de los
electores nombrados por los cantones.
Art 31. El dia Io. de Octubre de cada cuatro años
reunirá la asamblea electoral en la capital de la provui
y procedera á hacer todas las elecciones que le corres
ponden, estando presentes, por lo menos, las dos terceras
partes de los electores. Presidirá su reunion el cat
de la capital, mientras la asamblea elige un presiden!
entre sus miembros, que será el que obtenga mayor nú
ro de votos.
Art. 32. Los articulos 24 y 25 .son comunes á las
asambleas electorales.
Art. 33. El cargo de elector durará por cdatro años.
Las vacantes se llenarán cuando sea necesario por los que
sigan en votos. *
Art. 34. Son funciones de las asambleas electorales,
sufragar : .?;>;
Primero—Por el presidente de la república.
Segundo—Por el vicepresidente de la misma.
Tercero—Por los senadores del departamento. ~
Cuarto—Por el representante ó representantes diputa
dos de la provincia.
Art 35. Los votos de estas cuatro clases de elecciones
se asentarán en cuatro registros diversos ; y la misma
140
asamblea electoral procederá á hacer el escrutinio de la
última.
Art. 36. Para ser representante de una provincia se
equiere haber obtenido la pluralidad absoluta ; esto es, un
voto mas sobre la mitad de todos los de los electores que
han asistido á la eleccion.
Art. 37.^ Los représentantes serán nombrados de uno
en uno, evasion permanente ; y se declarán elegidos los
que obtengan la indicada mayoría. Si ninguno la hubiere
alcanzado, los dos que hayan tenido el mayor número en
trarán en segundo escrutinio y será representante el que
reuna la pluralidad. Los casos de igualdad se decidirán
por la suerte. ^*
Aut. 38. Perfeccionadas de esta manera las elecciones
representante ó representantes el presidente de la
asamblea electoral avisará sin demora alguna á los nom
brados, para que asistan á la próxima reunion ; y ^regis
tros se remitirán en pliego cerrado y sellado á la cámara
da representantes.
'íArt. 39. Con igual formalidad y sin hacer escrutinio,
serán remitidos al cabildo de la capital del departamento
los registros de las votaciones para presidente de la repú
blica, para vicepresidente de la misma, y para senadores,
á fin de que luego que se hayap rosnido allí los pliegos de
todas las asambleas provinciales, los dirija oportunamente
á la cámara del senado para que tenga lugar lo prevenido
en la seccion quinta del tit. IV.
141
TITULO IV.
DEL PODER LEGISLATIVO.
SECCION I.
De la division, límites y funciones de este Poder.
Art. 40. El congreso de Colombia estará dividido en
dos cámaras, que serán la del senado y la de represen
tantes.
Art. 41. En cualquiera de las dos podrán tener orígen
las leyes ; y cada una respectivamente podrá proponer á
la otra reparos, alteraciones ó adiciones para que las exa
mine, ó rehusar á la lei propuesta su consentimiento por
una negativa absoluta.
Art. 42. Se exceptuan las leyes sobre contribuciones
ó impuestos, las cuales no pueden tener orígen, sino en la
cámara de representantes ; pero quedando al senado el
derecho ordinario de adicionarlas, alterarlas ó rehusarlas.
Art. 43. Los proyectos ó proposiciones de ley que
fuesen adoptados conforme á las reglas de debate, sufrirán
tres discusiones en sesiones distintas, con el intervalo de
un dia, cuando menos, entre unas y otras ; sin cuyo requi
sito no se podran determinar.
Art. 44. En el caso de que la proposicion sea urgente
podrá dispensarse esta última formalidad, precediendo una
discusion y declaracion de la urgencia, en la misma cá
mara donde tenga su principio. Esta declaracion y las
razones que la motivaron, se pasarán á la otra cámara jun
to con el proyecto de lei para que sea examinado. Si
esta cámara no cree justa la urgencia devuelve el proyecto
para que se delibere con las formalidades legales.
142
Art. 45. Ningun proyecto ó proposicion de ley recha
zado por una cámara, podrá ser representado de nuevo,
hasta la sesion del año siguiente ; pero esto no impedirá
que algunos de sus artículos compongan parte de otras pro
posiciones no rechazadas.
Art. 46. Ningun proyecto ó proposicion de ley con-
stitucionalmente aceptado, discutido y determinado en am
bas cámaras, podrá tenerse por ley de la república hasta
que no haya sido firmado por el poder executivo. Si este
no creyere conveniente hacerlo, devolverá el proyecto á
la cámara de su orgíen, acompañándole sus reparos, sea
sobre falta en la fóormulas, ó en lo substancial, dentro del
termino de diez dias contados desde su recibo.
Art. 47. Los reparos presentados por el poder exe
cutivo se asientan en el registro de las sesiones de la cáma
ra donde tuvo la ley su orígen. Si no queda esta satisfa-
cha, discute de nuevo la materia : y resultando segunda
vez aprobada por una mayoría de las dos terceras partes
de los miembros presentes, la pasa con los reparos á la otra
cámara. El proyecto tendra fuerza de ley, y deberá ser
firmado por el poder executivo, siempre que en esta otra
cámara lo aprueben tambien las dos terceras partes de los
miembros presentes.
Art. 48. Si pasados los diez dias, que señala el arti
culo 46, no hubiere sido de vuelto el proyeto con las ob
jeciones, tendrá fuerza de ley, y será promulgada como
tal ; á ménos que, corriendo este término, el congreso se
haya suspendido ó puesto en receso, en cuyo caso de
berán presentársele las objecciones en la primera próxima
sesion.
Art. 49. La sancion del poder executivo es tambien
necesaria para que tengan fuerza las demas resoluciones,
decretos, estatutos y actos legislativos de las cámaras, ex
cepto los que sean de suspension y emplazamiento de sus
sesiones ; los decretos, en que pidan informes, ó den comi
siones en los negocios de su incumbencia ; las elecciones
143
que les corresponden ; los juicios sobre calificacion de sus
miembros ; las órdenes para llenar algunas vacantes en las
cámaras ; las reglas de sus debates y policia interior ; el
castigo de sus miembros, y de cuantos les falten al debido
respeto ; y cualesquiera otros actos en que no sea necesa
ria la concurrencia de ambas.
Art. 50. Las proposiciones que hayan pasado como
urgentes en las dos cámaras, serán sancionadas ó devueltas
por el poder executivo, dentro de dos dias, sin mezclarse
en la urgencia.
Art. 51. Al pasarse las deliberaciones de una cámara
á otra, y al poder executivo, se expresarán los dias en que
se discutió la materia ; la fecha de las respectivas resolu
ciones, inclusa de la urgencia cuando la haya ; y la expo
sicion de las razones y fundamentos que las han motivado.
Cuando se omita alguno de estos requisitos deberá vol
verse el acto dentro de dos dias á la cámara donde se note
la omision, ó á la del orígen si hubiere ocurrido en ambas.
Art. 52. Siempre que una ley haya de pasarse al po
der executivo para su sancion, se estenderá por duplicado
en la forma correspondiente, y se leerá en las dos cáma
ras. Ambos originales serán firmados por sus respectivos
presidentes y secretarios, y se presentarán luego al presi
dente de la república por una disputacion.
Art. 53. Sancionada ú objetada la ley por el presi
dente de la república, con arreglo al articulo 46, devolve
rá á las cámaras con el secretario del despacho respectivo,
uno de los dos originales con su decreto para que se dé
cuenta en ellas. Este original se conservará en el archivo
de la cámara donde la lei tuvo su orígen.
Art. 54. Para la* promulgacion de la ley se usará
siempre de esta fórmula : El Senado y Cámara de Repre
sentantes de la República de Colombia, reunidos en Congreso,
fyc. decretan.
144
SECCION II.
De la atribuciones especiales del Congreso.
Art. 55. Son atribuciones esclusivamente propias del
congreso :
Primera—Fijar cada año los gastos públicos en vista de
los presupuestos que le presentará el poder executivo :
Segunda—Decretar lo conveniente para la admini
stracion, conversacion, y enagenacion de los bienes na
cionales :
Tercera—Establacer toda suerte de impuestos, dere
chos ó contribuciones, velar sobre su inversion y tomar
cuenta de ella al poder executivo y demas empleados de
la república.
Cuarta—Contraer deudas sobre el crédito de Colom
bia :
Quinta—Establecer un banco nacional :
Sexta—Determinar y uniformar el valor, peso, tipo y
nombre de la moneda :
Séptima—Fijar y uniformar los pesos y medidas :
Octava—Crear las cortes de justicia, y juzgados inferio
res de la república :
Novena—Decretar la creacion ó suspension de los
empleos públicos, y señalarles sueldos, disminuirlos ó
aumentarlos :
Décima—Establecer reglas de naturalizacion :
Undécima—Conceder premios y recompensas per
sonales á los que hayan hecho grandes servicios á Co
lombia : .
Duodécima—Decretar honores públicos á la memoria de
los grandes hombres :
Décimatercia—Decretar la conscripcion y organizacion
de los exércitos ; determinar su fuerza en paz y guerra, y
señalar el tiempo que deben existir :
145
Décimacuarta—Decretarla construccion y equipamento
de la marina, aumentarla ó disminuirla :
Décimaquinta—Formar las ordenanzas que deban regir
las fuerzas de mar y tierra :
Décimasexta—Decretar la guerra en vista de los datos
que le presente el poder executivo :
Décimaseptima—Requerir el poder executivo para que
negocie la paz :
Décimaoctava—Prestar su consentimiento y aprobacion
á los tratados de paz, de alianza, de amistad, de comercio,
de neutralidad y cualesquiera otros que celebre el poder
executivo :
Décimanona—Promover por leyes la educacion pública
y el progreso de las ciencias, artes y establecimientos úti
les ; y conceder por tiempo limitado derechos exclusivos
para su estímulo y fomento :
Vigésima—Conceder indultos generales cuando lo exija
algun grande motivo de conveniencia publica :
Vigésimaprimera—Elegir la ciudad que deba servir
de residencia al gobierno, y variarla cuando lo juzgue
conveniente :
Vigésimasegunda—Fijar los límites de los departa
mentos, provincias y demas divisiones del territorio de
Colombia, como sea mas conveniente para su mejor ad
ministracion :
Vigésimatercia—Permitir, ó no, el pasó de tropas de
otro estado por el territorio de Colombia.
Vigésimacuarta—Permitir, ó no, la estacion de escua
dras de otro estado en los puertos de Colombia, por mas
de un mes :
Vigésimaquinta—Conceder, durante la presente guerra
de independencia, al poder executivo aquellas facultades
extraordinarias que se juzguen indispensables en los lugares
que inmediatamente estan sirviendo de teatro á las ope
raciones militares ; y en los recien libertados del enemigo ;
19
146
pero detallándolas cu cuanto sea posible, y circunscribien
do el tiempo que solo será el muy necesario :
Vigésimasexta—Decretar todas las demas leyes y orde
nanzas de cualquiera naturaleza que sean ; y alterar, re
formar ó derogar las establecidas. El poder executivo
solo podrá presentarle alguna materia para que la tome
en consideracion ; pero nunca baxo la fórmula de ley.
SECCION III.
De las funciones económicas, y prerogativas comunes ú
ambas Cámaras y á sus miembros.
Art 5G. Cada Cámara tiene el derecho de establecer
los reglamentos que deba observar en sus sesiones, deba
tes y deliberaciones. Conforme á ellos podrá castigar á
cualquiera de sus miembros que los infrinja, ó que de otra
manera se haga culpable, con las penas que establezca ;.
hasta expelerlos de su seno, y declararlos indignos de
obtener otros oficios de confianza ó de honor en la Repúb
lica, cuando así se decida por el voto unánime de los dos
tercios de los miembros presentes.
Art. 57. Ninguna de ellas podrá abrir sus sesiones sin
la concurrencia de la pluralidad absoluta de sus miembros ;
pero en todo caso el número existente, cualquiera que sea,
deberá reunirse y compeler á los ausentes á que concur
ran del modo y bajo las penas que las mismas Cámaras
establezcan.
Art. 58. Una vez abiertas las sesiones de cada año
bastará la concurrencia de las dos terceras partes de los
miembros presentes para que continúen las sesiones, con
tal de que estas dos terceras partes nunca sean menos de
los dos tercios de la pluralidad absoluta.
Art. 59. Las Cámaras en la casa de sus sesiones go
zarán del derecho exclusivo de policía ; y fuera de ella en
todo lo que conduzca al libre egercicio de sus atribucio
147
nes. En uso de este derecho podrán castigar, ó hacer
que se castigue con las penas que hayan acordado, á
todo el que les falte al debido respeto, ó que amenaze
atentar contra el cuerpo ó contra la inmunidad de sus
individuos; o que de cualquiera otro modo .desobedezca
ó embaraze sus órdenes y deliberaciones.
Art. 60. Las sesiones de ambas Cámaras serán púb
licas pero podrán ser secretas cuando ellas lo crean
necesario.
Art. 61. El proceder de cada Cámara constará solem
nemente de un registro diario en que se asienten sus de
bates y resoluciones ; el cual se publicará de tiempo en
tiempo, exceptuando aquellas cosas que deben reservarse,
segun el acuerdo de cada una y siempre que lo reclame
la quinta parte de los miembros presentes deberán expre
sar nominalmente los votos de sus individuos sobre toda
mocion ó deliberacion.
Art. 62. Cada Cámara elige de entre sus miembros
un Presidente y un Vicepresidente ; cuyas funciones se
rán anuales, desde una sesion ordinaria hasta otra ; y
nombrará de dentro ó fuera de su seno, un secretario.—
Tambien nombrará los oficiales que juzgue necesarios para
el desempeño de sus trabajos ; asignando á estos emplea
dos las correspondientes gratificaciones.
Art. 63. Las comunicaciones entre las Cámaras y el
Poder Executivo, ó entre si mismas, se harán por el con
ducto de los respectivos presidentes ó por medio de dipu
taciones.
Art. 64. Los senadores y representantes tienen este
carácter por la Nacion y no por el departamento ó pro
vincia que los nombra : ellos no pueden recibir órdenes ni
instrucciones particulares de las asambleas electorales,
que solo podrán presentarles peticiones.
Art. 65. No podrán ser senadores ni representantes
él Presidente y Vicepresidente de la República ; los mi
nistros de la Alta Corte de Justicia ; los secretarios del
148
Despacho ; los intendentes, los gobernadores y los demas
empleados públicos á quienes se prohiba por lei ; los otros
podrán serlo con tal que suspendan el personal egercicio
de sus empleos mientras duren las sesiones. Cuando un
senador ó representante sea nombrado para otro destino
público, quedará á su eleccion admitirle ó rehusarle.
Art. 66. Los miembros del Congreso gozan de inmu
nidad en sus personas y en sus bienes, durante las sesiones
y mientras van á ellas ó vuelven á sus casas ; excepto en
los casos de traicion, ó de otro grave delito contra el órden
social ; y no son responsable por los discursos y opiniones
que hayan manifestado en las Cámaras ante ninguna autori
dad ni en ninguno tiempo.
Art. 67. Los Senadores y representantes obtendrán
del tesoro nacional una indemnizacion determinada por la
lei ; computándose el tiempo que deben haber invertido
en venir de sus casas al lugar de la reunion, y volver á el
las concluidas las sesiones.
SECCION IV.
Del tiempo, duracion y lugar de las sesiones del Congreso.
Art. 68. El Congreso se reunirá cada año precisa
mente, verificando la apertura de sus sesiones ordinarias
el dos de Enero.
Art. 69. Cada reunion ordinaria del Congreso, dura
rá noventa dias. En caso necesario podrá prorogarla
hasta por treinta dias mas.
Art. 70. Las Cámaras residirán en una misma par
roquia ; y mientras se hallen reunidas, ninguna podrá
suspender sus sesiones por mas de dos dias, ni emplazarse
para otro lugar distinto de aquel en que residieren, sin su
mutuo consentimiento ; pero si conviniendo en la transla
cion difiriesen respecto del tiempo y lugar; el Poder
149
Ejecutivo tendrá la intervencion de fijar un termino me
dio entre los extremos de la disputa.
SECCION V.
Del escrutinio y elecciones correspondientes al Congreso.
Art. 71. En los años de elecciones se reunirá el Con
greso en la Cámara del Senado. En su presencia se
abrirán los pliegos de las elecciones del Presidente y
Vicepresidente de la República, y de los Senadores de los
departamentos ; y se formarán listas de todos los sufragios
de las asambleas electorales, asentándolos en el registro
correspondiente á cada clase de elecciones. El escrutinio
se hace públicamente por cuatro miembros del Congreso
y los secretarios.
Art. 72. Para ser Presidente de la República se
necesitan las dos terceras partes de los votos de los elec
tores que concurrieron á las asambleas provinciales. Se
declarará pues, Presidente al que resulte con esta ma
yoría.
Art. 73. Siempre que falte la mayoría indicada, el
Congreso separa los tres que reunan mas sufragios y pro
cede á elegir uno de entre ellos. El que optuviere en
esta eleccion los votos de las dos terceras partes de los
miembros presentes será el Presidente de la República.
Art. 74. Si hecho el escrutinio ninguno resultare elec
to, el Congreso contrae la votacion á los dos que hayan al
canzado mayor número de votos en el acto antecedente.
Art. 75. La eleccion del Presidente se hará en una
sola sesion que será permanente.
Art. 76. El Vicepresidente de la República será ele
gido con las mismas formalidades que el presidente.
Art. 77. El Congreso declarará Senadores á los que ha
yan alcanzado la pluralidad absoluta de votos de los elec
tores de cada departamento que concurrieron á la eleccion.
150
Art. 78. Si no concurriere á favor de ninguno, ó de
algunos, la mayoría indicada, el Congreso tomará un nú
mero igual ó si no lo hubiere, aproximado al triple de los
que falten entre los que tengan mas votos. Hecha esta
separacion, procederá á elegir entre estos, uno por uno
los que hayan de nombrarse. Cuando en el escrutinio no
resulte eleccion, se repetirá el acto conforme al articulo 74.
Art. 79. En los casos de duda por causa de igualdad
en materia de elecciones la suerte decide.
Art. 80. Cuando falte algun senador ó representante
por muerte, renuncia, destitucion ú otra causa, se llenarán
las vacantes por el Congreso, escogiendo uno entre los
tres que en los registros de las ssambleas electorales se si
gan con mayor número de votos ; pero si en dichos
registros no quedare este número, la respectiva Cámara,
expedirá órdenes para que se nombre otra persona de la
manera prevenida en esta Constitucion. La duracion del
así nombrado solo será hasta las proximas elecciones
ordinarias.
Art. 81. Si una misma persona fuere nombrada á la vez,
por el departamento de su naturaleza y por el de su vecin
dad, ó por la provincia de su naturaleza y la de su vecin
dad, subsistirá el nombramiento por razon de la naturaleza.
Art. 82. El Congreso pasará aviso á los que resulten
nambrados en los destinos de Presidente, Vicepresidente
y senadores para que occurran á posesionarse en el dia
que se les asigne.
Art. 83. En esta primera vez nombra el actual Con
greso, el Presidente, el Vicepresidente de la República, y
los Senadores.
SECCION VI.
De la Cámara de Representantes.
Art. 84. La Cámara de Representantes se compone
de los diputados nombrados por todas las provincias de la
República conforme á esta Constitucion.
151
Art. 85. Cada provincia nombrará un Representante
por cada treinta mil almas de su poblacion. Pero si cal
culada esta, quedare un exceso de quince mil almas, ten
drá un representante mas. Y toda provincia, cualquiera
que sea su poblacion, nombrará por lo menos un Repre
sentante. El actual Congreso señalará por medio de un
decreto el número de representantes que deba nombrar
cada provincia hasta tanto que se formen censos de la
poblacion.
Art. 86. Esta proporcion de uno por treinta mil con
tinuará siendo la regla de la lepresentacion, hasta que el
número de representantes llegue á ciento ; y aunque se
aumente la poblacion no se aumentará por eso el número,
sino que se elevará la proporcion hasta que corresponda
un representante á cada cuarenta mil almas. En este
estado continuara la proporcion de uno por cuarenta mil
hasta que lleguen á ciento y cincuenta los representantes ;
y entonces, como en el caso anterior, se elevará la propor
cion á cinquenta mil por uno. En todos estos casos se
nombrará un representante mas por un residuo que alcance
á la mitad de la base.
Art. 87. No podrá ser representante el que ademas
de las cualidades de elector, no tenga :
Primero—La calidad de natural ó vecino de la provin
cia que lo elige.
Segundo—Dos años de residencia en el territorio de la
República inmediatamente antes de la eleccion. Este
requisito no excluye á los ausentes en servicio de la
República ó con permiso del Gobierno, ni á los prisione
ros, desterrados ó fugitivos del pais, por su amor ó servicios
á la causa de la independencia.
Tercero—Ser dueño de una propiedad raiz que alcance
al valor libre de dos mil pesos ; ó una renta ó usufructo
de quinientos pesos anuales, ó ser profesor de alguna
ciencia.
152
Art. 88. Los no nacidos en Colombia necesitan, para
ser representantes, tener ocho años de residencia en la
Republica, y diez mil pesos en bienes raices ; se excep
túan los nacidos en cualquiera parte del territorio de
América que el año de 1810 dependia de la España; y
que no se ha unido á otra nacion extrangera ; á quienes
bastará tener cuatro años de residencia, y cinco mil pesos
en bienes raices.
Art. 89. La Cámara de Representantes tiene el de
recho exclusivo de acusar ante el Senado al Presidente de
la República, al Vice-Presidente y á los ministros de la
Alta Corte de justicia en todos los casos de una conducta
manifiestamente contraria al bien de la República, y á los
deberes de sus empleos ó de delitos graves contra el orden
social.
Art. 90. Los demas empleados de Colombia tambien
estan sujetos á la inspeccion de la Cámara de representan
tes, y podrá acusarlos ante el Senado por el mal desem
peño de sus funciones, ú otros graves crímenes. Pero esta
facultad no deroga ni disminuye la de otros gefes y tribu
nales para velar en la observancia de las leyes ; y juzgar,
deponer y castigar segun ellas á sus respectivos subal
ternos.
Art. 91. El tiempo de las funciones de Represen
tante será de cuatro años.
Art. 92. A la Cámara de Representantes corresponde
la calificacion de las elecciones, y cualidades de sus res
pectivos miembros, su admision y la resolucion de las
dudas que sobre esto puedan ocurrir.
SECCION VII.
De la Cámara del Senado.
Art. 93. El Senado de Colombia se compone de los
senadores nombrados por los departamentos de la Repúb
153
lica conforme á esta Constitucion. Cada departamento
tendrá cuatro senadores.
Art. 94. El tiempo de las funciones de los senadores
será de ocho años. Pero los senadores de cada departa
mento serán divididos en dos clases : los de la primera,
quedarán vacantes al fin del cuarto año, y los de la se
gunda al fin del octavo ; de modo que, cada cuatro años,
se haga eleccion de la mitad de ellos. En esta vez la
Cámara en su primera reunion sacará á la suerte los dos
senadores de cada departamento, cuyas funciones hayan
de espirar al fin del primer período.
Art. 95. Para ser Senador se necesita ademas de las
calidades de elector :
Primero—Trienta años de edad.
Segundo—Ser natural ó vecino del departamento que
hace la eleccion :
Tercero—Tres años de residencia en el territorio de la
República inmediatamente antes de la eleccion con las ex
cepciones del art. 87.
Cuarto—Ser dueño de una propiedad que alcance al
valor libre de cuatro mil pesos en bienes raices ; ó en su
defecto el usufructo ó renta de quinientos pesos anuales, 6
ser profesor de alguna ciencia.
Art. 96. Los no nacidos en Colombia no podrán ser
senadores, sin tener doce años de residencia, y diez y seis
mil pesos en bienes raices. Se exceptúan los nacidos en
cualquier parte del territorio de la América que en el año
de 1810 dependia de la España y que no se ha unido á
otra nacion estrangera, á quienes bastará tener seis años
de residencia y ocho mil pesos de bienes raices.
Art. 97. Es una atribucion especial del Senado eger-
cer el poder natural de una Corte de Justicia, para oir,
juzgar y sentenciar á los empleados de la República acu
sados por la Cámara de Representantes en los casos de lo»
articulos 89 y 90.
Art. 98. En los casos en que el Senado hace las
20 •
154
funciones de corte de justicia, la Cámara de Representan
tes escoge uno de sus miembros para que haga las veces de
acusador; el cual procederá conforme a las órdenes é ins
trucciones que le communique la Cámara.
Art. 99. El Senado instruye el proceso por si mismo
6 por comision emanada de su seno, reservándose la sen
tencia que la pronunciará él mismo.
Art. 100. Siempre que una acusacion propuesta ante
el senado es admitida por él, queda de hecho suspenso de
su empleo el acusado, y la autoridad á quien corresponde
provee la plaza interinamente.
Art. 101. Nadie podrá ser condenado en estos juicios
sin el voto unánime de las dos terceras partes de los sena
dores presentes.
Art. 102. Las determinaciones del Senado en estos
casos, no podrán extenderse á otra cosa que á deponer de
su empleo al convencido, y declararlo incapaz de obtener
otros honorificos, lucrativos ó de confianza en Colombia ;
pero el culpado quedará sin embargo sugeto á acusacion,
prueba, sentencia y castigo segun la ley.
Art. 103. En los casos en que el senado lo juzgue
conveniente asistirá á sus juicios, para informar ó instruir
en el derecho, el Presidente de la Alta Corte de Justicia,
ó alguno de sus miembros.
Art. 104. Los decretos, autos y sentencias que pro
nuncie el Senado en estos juicios, deben egecutarse sin la
sancion del Poder Executivo.
155
TITULO V,
DEL PODER EXECUTIVO
SECCION I.
De la naturaleza y duracion de este poder.
Art. 105. El Poder Executivo de la República, estará
depositado en una persona con la denominacion de Presi
dente de la República de Colombia.
Art. 106. Para ser Presidente se necesita ser ciuda
dano de Colombia por nacimiento, y todas las otras cuali-
ades que para ser senador.
Art. 107. La duracion del Presidente será de cuatro
años, y no podrá ser reeligido mas de una vez sin inter-
, mision.
Art. 1 08. Habrá un Vicepresidente que egercerá las
funciones de presidente en los casos de muerte, destitu
cion ó renuncia hasta que se nombre el sucesor que será
en la proxima reunion de las asambleas electorales. Tam
bien entrará en las mismas funciones por ausencia, enfer
medad ó cualquiera otra falta temporal del presidente.
Art. 109. El Vicepresidente de la República debe
tener las mismas calidades que el Presidente.
Art. 110. El Presidente del Senado suple las faltas
del Presidente y Vicepresidente de la República ; pero
cuando estas sean absolutas, se procederá inmediatamente
a llenar las vacantes, conforme á esta Constitucion.
Art. 111. La duracion del Presidente y Vicepresi
dente nombrados fuera de los periodos constitucionales,
solo será hasta la próxima reunion ordinaria de las asam
bleas electorales.
Art. 112. El Presidente y Vicepresidente reciben por
sus servicios los sueldos que la lei les señala ; los cuales
nunca serán aumentados ni disminuidos en su tiempo.
156
SECCION 11.
¡Je las funciones, deberes y prerogativas del Presidente de la
República.
Art. 113. El Presidente es gefe de la administracion
general de la República. La conservacion del órden y
tranquilidad en lo interior, y de la seguridad en lo exterior
le está especialmente cometida.
Art. 114. Promulga, manda executar y cumplir las
leyes, decretos, estatutos y actos del Congreso, cuando
conforme queda establecido por la seccion I. del titulo IV.
de esta Constitucion, tengan fuerza de tales ; y expide los
decretos, reglamentos é instrucciones que sean conveni
entes para su execucion.
Art. 115. Convoca al Congreso en los períodos seña
lados por esta Constitucion, y en los demas casos extra
ordinarios en que lo exija la gravedad de alguna ocur
rencia.
Art. 116. Dicta todas las órdenes convenientes para
que oportunamente se hagan las elecciones constitu
cionales.
Art. 1 1 7. Tiene en toda la República el mando su
premo de las fuerzas de mar y tierra, y está exclusiva
mente encargado de su direccion ; pero no podrá man
darlas en persona sin previo acuerdo y consentimiento del
Congreso.
Art. 118. Cuando, conforme al articulo anterior, el
Presidente mande en persona las fuerzas de la República,
ó alguna parte de ellas, las funciones del Poder Executivo
recaerán por el mismo hecho en el Vicepresidente.
Art. 119. Declara la guerra en nombre de la Repúb
lica, despues que el Congreso la haya decretado, y toma
todas las medidas preparatorias.
Art. 120. Celebra los tratados de paz, alianza, amis
tad, treguas, comercio, neutralidad y cualesquiera otros,
157
<;on los príncipes, naciones ó pueblos extrangeros ; pero siu
el consentimiento y aprobacion del Congreso, no presta ni
deniega su ratificacion á los que esten ya concluidos por
los plenipotenciarios.
Art. 121. Con previo acuerdo y consentimiento del
senado nombra toda especie de ministros y agentes diplo
máticos, y los oficiales militares desde coronel inclusive
arriba.
Art. 122. En los recesos del Senado puede dar en
comision dichos empleos cuando urgiere su nombramiento,
hasta que, en la próxima reunion ordinaria ó extraordinaria
del Senado, sean provistos conforme al articulo anterior.
Art. 123. Tambien le corresponde el nombramiento
de los demas empleados civiles y militares, que no reserve
á otra autoridad la Constitucion ó la ley.
Art. 124. Cuida de que la justicia se administre
pronta y cumplidamente por los tribunalas y juzgados de
la República, y de que sus sentencias se cumplan y exe-
cuten. '.
Art. 125. Puede suspender de sus destinos á los em
pleados ineptos, ó que delincan en razon de su oficio ; pero
avisará al mismo tiempo al tribunal que corresponda,
acompañándole el expediente ó documentos que motiva
ron su procedimiento para que siga el juicio con arreglo á
las leyes. . .
Art. 126. No puede privar á ningun individuo de su
libertad, ni imponerle pena alguna. En caso de que, el
bien y seguridad de la República, exijan el arresto de al
guna persona, podrá el Presidente expedir órdenes al
efecto ; pero con la condicion de que dentro de cuarenta
y ocho horas, deberá hacerla entregar á disposicion del
tribunal ó juez competente.
Art. 127. En favor de la humanidad puede cuando lo
exija algun grave motivo, conmutar las penas capitales de
acuerdo con losjueces que conozcan de la causa, bien «ea
-á su propuesta ó á la de aquellos.
158
Art. 128. En los casos de conmocion interior á mano
armada, que amenace la seguridad de la Republica ; y en
los de una invasion exterior y repentina, puede, con previo
acuerdo y consentimiento del Congreso, dictar todas aquel
las medidas extraordinarias que sean indispensables, y que
no esten comprendidas en la esfera natural de sus atribu
ciones. Si el congreso no estuviese reunido, tendrá la
misma facultad por si solo ; pero lo convocará sin la menor
demora, para proceder conforme á sus acuerdos. Esta
extraordinaria autorizacion será limitada únicamente á
los lugares y tiempo indispensablemente necesarios.
Art. 129. El Presidente de la República al abrir el
Congreso sus sesiones anuales le dará cuenta en sus dos
Cámaras del estado politico y militar de la nacion ; de sus
rentas, gastos y recursos ; y le indicará las mejoras ó re
formas que pueden hacerse en cada ramo.
Art. 130. Tambien dará á cada Cámara cuantos infor
mes le pida ; pero reservando aquellos cuya publicacion
no convenga por entonces, con tal que no sean contrarios
á los que presenta.
Art. 131. El Presidente de la República mientras
dura en este empleo, solo puede ser acusado y juzgado
ante el Senado en los casos del articulo 89.
Art. 1 32. El Presidente no puede salir del territorio
de la República durante su presidencia, ni un. año despues
sin permiso del Congreso.
SECCION ra.
Del Consejo de Gobierno.
Art. 133. El Presidente de la República tendrá un
consejo de gobierno que será compuesto del Vicepresi
dente de la República, de un ministro de la Alta Corte de
Justicia nombrado por él mismo, y de los secretarios del
despacho.
159
Art. 134. El Presidente oirá el dictámen del consejo
en todos los casos de los articulos 46—119—120—121 —
122—123— 125—127— 128, y en los demas de gravedad
que occurran, ó que le parezca ; pero no será obligado á
seguirle en sus deliberaciones.
Art. 135. El Consejo llevará un registro de todos sus
dictámenes, y pasará cada año al Senado un testimonio
exacto de él, exceptuando solamente los negocios reserva
dos mientras haya necesidad de la reserva.
SECCION IV.
De los secretarios del Despacho..
Art. 136. Se establecen para el despacho de los nego
cios, cinco Secretarios de Estado, á saber : de Relaciones
Exteriores ; del Interior ; de Hacienda ; de Marina y de
Guerra. El Poder Executivo puede reunir temporalmente
dos secretarías en una.
Art. 137. El Congreso hará en el número de ellas las
variaciones que la experiencia muestre, ó las circunstan
cias exijan ; y por un reglamento particular que hará el
Poder Executivo, sometiéndole á su aprobacion, se asigna
rán á cada secretaria los negocios que deben pertenecerle.
Art. 138. Cado secretario es el órgano preciso é in
dispensable, por donde el Poder Executivo libra sus
órdenes á las autoridades que le estan subordinadas. Toda
órden que no esté autorizada por el respectivo secretario,
no debe ser egecutada por ningun tribunal ni persona
pública, ó privada.
Art. 139. Es de la obligacion de los Secretarios del
Despacho, dar á cada Cámara con anuencia del poder
executivo cuantos informes se les pidan por escrito ó de
palabra en sus respectivos ramos, reservando solamente lo
que no convenga publicar.
Í60
TITULO VI.
DEL PODER JUDICIAL.
SECCION I.
De las atribuciones de la Alta Corte de Justicia, eleccion y
duracion de sus miembros.
Aiit. 140. La Alta Corte de Justicia de Colombia se
compondrá de cinco miembros, por lo menos.
Art. 141. Para ser Ministro de la Alta Corte de Justi
cia, se necesita :
Primero—Gozar de los derechor de elector.
Segundo—Ser abogado no suspenso :
Tercero—Tener la edad de treinta años cumplidos.
Art. 142. Los Ministros de la Alta Corte de Justicia
serán propuestos por el Presidente de la República á la
Cámara de Representantes en número triple. La camara
reduce aquel numero al doble, y lo presenta al Senado
para que este nombre los que deben componerla. El mis
mo orden se seguirá siempre que por muerte, destitu
cion ó renuncia sea necesario reemplazar toda la Alta
Corte, ó alguno de sus miembros. Pero si el Congreso no
estuviere reunido, el Poder Executivo proveerá interina
mente las plazas vacantes hasta que se haga la eleccion en
la forma dicha. En esta vez serán nombrados por el
actual Congreso.
Art. 143. Corresponde á la Alta Corte de Justicia el
conocimiento :
Primero—De los negocios contenciosos de embajadores,
ministros, consules ó agentes diplomáticos.
Segundo—De las controversias que resultaren en los
tratados y negociaciones que haga el poder executivo :
Tercero—De las competencias suscitadas ó que se sus
citaren en los tribunales superiores.
Art. 1 44. La lei determinará el grado, forma y casos
en que deba conocer de los negocios expresados, y de
cualesquiera otros civiles y criminales que se le asignen.
Art. 145. Los ministros de la Alta Corte de Justicia
durarán en sus empleos todo el tiempo de su buena con
ducta.
Art. 146. En periodos fijos determinados por la lei,
recibirán por este servicio los sueldos que se les asignaren.
SECCION n.
De las Cortes superiores de Justicia y Juzgados inferiores.
Art. 147. Para la mas pronta y fácil administracion
de justicia, el Congreso establecerá en toda la República
las Cortes superiores que juzgue necesarias, ó que las cir
cunstancias permitan crear desde ahora, asignándoles el
territorio á que se extienda su respectiva jurisdiccion, y
los lugares de su residencia.
Art. 148. Los ministros de las Cortes superiores,
serán nombrados por el Poder Executivo á propuesta, en
terna, de la alta Corte de Justicia. Su duracion será la
expresada en el articulo 145.
Art. 149. Los juzgados inferiores subsistirán por ahora
en los términos que se prescribirá por lei particular, hasta
tanto que el Congreso varie la administracion de justicia.
21
162
TITULO VII.
DE LA ORGANIZACION INTERIOR DE LA REPÚBLICA.
SECCION I.
De la administracion de los departamentos.
Art. 1 50. El Congreso dividirá el territorio de la Re
pública en seis ó mas departamentos para su mas facil y
cómoda administracion.
Art- 151. El mando politico de cada departamento
residirá en un magistrado con la denominacion de Inten
dente, sujeto al Presidente de la República, de quien será
el agente natural é inmediato. La lei determinará sus
facultades.
Art. 152. Los Intendentes serán nombrados por el
Presidente de la República, conforme á lo que prescriben
los articulos 121 y 122. Su duracion será de tres años.
SECCION II.
De la administracion de las provincias y cantones.
Art. 153. En cada provincia habrá un Gobernador
que tendrá el régimen inmediato de ella con subordina
cion al Intendente del departamento, y las facultades, que
detalle la lei. Durará y será nombrado en los mismos
terminos que los Intendentes.
Art. 154. El Intendente del departamento es el gober
nador de la provincia en cuya capital reside.
Art. 155. Subsisten los cabildos ó municipalidades de
los cantones. El Congreso arreglará su número, sus limi
tes y atribuciones y cuanto conduzca á su mejor adminis
tracion.
163
TITULO VIII.
DISPOSICIONES GENERALES.
Art. 156. Todos los Colombianos tienen el derecho
de escribir, imprimir y publicar libremente sus pensami
entos y opiniones, sin necesidad de examen, revision ó
censura alguna anterior á la publicacion. Pero los que
abusen de esta preciosa facultad sufrirán los castigos á que
se hagan acreedores conforme á las leyes.
Art. 157. La libertad que tienen los ciudadanos de
reclamar sus derechos ante los depositarios de ia autoridad
pública, con la moderacion y respeto debidos, en ningun
tiempo será impedida ni limitada. Todos por el contrario
deberán hallar un remedio pronto y seguro, con arreglo á
las leyes, de las injurias y daños que sufrieren en sus per
sonas, en sus propiedades, en su honor y estimacion.
Art. 158. Todo hombre debe presumirse inocente
hasta que se le declare culpado con arreglo á la lei. Si
antes de esta declaratoria se juzga necesario arrestarle ó
prenderle, no debe emplearse ningun rigor, que no sea in
dispensable para asegurarse de su persona.
Art. 159. En negocios criminales ningun Colombiano
puede ser preso sin que preceda informacion sumaria del
hecho, por el que merezca segun la lei ser castigado con
pena corporal.
Art. 1 60. En fraganti todo delincuente puede ser ar
restado, y todos pueden arrestarle y conducirle á la pre
sencia del juez, para que se proceda inmediatamente á lo
prevenido en el articulo anterior.
Art. 161. Para que un ciudadano pueda ser preso, se
necesita :
Primero—Una órden de arresto firmada por la autori
dad á quien la lei confiará este poder :
Segundo—Que la órden exprese los motivos para la
prision :
164
Tercero—Que se le intime y dé una copia de ella.
Art. 162. Ningun alcaide ó carcelero puede admitir
ni detener en la prision á ninguna persona, sino despues de
haber recibido la orden de prision ó arresto, de que habla
el articulo anterior.
Art. 163. El alcaide ó carcelero no podrá prohibir al
preso la comunicacion con persona alguna, sino en el caso
de que la orden de prision contenga la clausula de incomu
nicacion. Esta no puede durar mas de tres dias, y nunca
usará de otros apremios ó prisiones que los que expresa-
mente le haya prevenido el juez.
Art. 164. Son culpables y están sujetos á las penas de
detencion arbitraria :
Primero—Los que sin poder legal arrestan, hacen ó
mandan arrestar á cualquiera persona :
Segundo—Los que con dicho poder abusan de él, ar
restando ó mandando arrestar, ó continuando en arresto á
cualquiera persona fuera de los casos determinados por la
lei, ó contra las formas que haya prescrito, ó en lugares
que no estén pública y legalmente conocidos por cárceles :
Tercero—Los alcaides ó carceleros que contravengan á
lo dispuesto en los articulos 162 y 163.
Art. 165. En cualquier tiempo en que parezcan des
vanecidos los motivos que hubo para el arresto, detencion
ó prision, el arrestado será puesto en libertad. Tambien
la obtendrá dando fianza en cualquier estado de la causa
en que se vea que no puede ponerse pena corporal. Al
tiempo de tomar la confesion al procesado, que deberá ser
á lo mas dentro de tercero dia, se le leerán integramente
todos los documentos y declaraciones de los testigos, con
los nombres de estos ; y si por ellos no los conociere se le
darán todas los noticias posibles para que venga en cono
cimiento de quienes son.
Art. 166. Nadie podrá ser juzgado por comisiones
especiales, sino por los tribunales áquienes corresponda
el caso por las leyes.
ltía
Art. 167. Nadie podrá ser juzgado, y mucho menos
castigado sino en virtud de una lei anterior á su delito ó
accion, 7 despues de habérsele oido ó citado legalmente ;
y ninguno será admitido, ni obligado con juramento, ni con
otro apremio, á dar testimonio contra sí mismo en causa
criminal ; ni tampoco lo serán reciprocamente entresí, los
ascendientes y descendientes y los pa rientes hasta el cuarto
grado civil de consanguinidad, y segundo de afinidad.
Art. 168. Todo tratamiento que agrave la pena de
terminada por la lei, es un delito.
Art. 169. Nunca podrá ser allanada la casa de ningun
Colombiano, sino en los casos determinados por la lei, y
bajo la responsabilidad del juez que expida la orden.
Art. 170. Los papeles particulares de los ciudadanos,
lo mismo que sus correspondencias epistolares, son inviola
bles ; y nunca podrá hacerse su registro, examen ó inter
ceptacion, fuera de aquellos casos en que la lei expresa
mente lo prescriba.
Art. 171. Todo juez y tribunal debe pronunciar sus
sentencias con expresion de la lei, ó fundamento aplicable
al caso.
Art. 1 72. En ningun juicio habrá mas de tres instan
cias, y los jueces que hayan fallado en una, nunca podrán
asistir á la vista del mismo pleito en otra.
Art. 173. La infamia que afecta á algunos delitos,
nunca será trascendental á la familia, ó descendientes del
delincuente.
Art. 1 74. Ningun Colombiano, excepto los que estu
vieren empleados en la marina ó en las milicias, que se
hallaren en actual servicio, deberá sujetarse á las leyes
militares, ni sufrir castigos provenidos de ellas.
Art. 1 75. Una de las primeras atenciones del Con
greso será introducir en cierto género de causas el juicio
por jurados ; hasta que bien conocidas prácticamente las
ventajas de esta institucion, se extienda á todos los casos cri
mínales y civiles á que comunmente se aplica en otras nacio
nes, con todas las formas propias de este procedimiento.
Art. 176. Los militares en tiempo de paz no podrán
acuartelarse, ni tomar alojamiento en las casas de los de-
mas ciudadanos sin el consentimiento de sus dueños ; ni
en tiempo de guerra, sino por órden de los magistrados ci
viles conforme á las leyes.
Art. 1 77. Ninguno podrá ser privado de la menor por
cion de su propiedad, ni esta será aplicada á usos públicos,
sin su propio consentimiento, ó él del cuerpo legislativo.
Cuando alguna pública necesidad legalmente comprobada
exigiere que la propiedad de algun ciudadano se aplique á
usos semejantes, la condicion de una justa compensacion
debe presuponerse.
Art. 178. Ningun género de trabajo, de cultura, de
industria, ó de comercio será prohibido á los Colombia
nos, excepto aquellos que ahora son necesarios para la
subsistencia de la república, que se libertarán por el Con
greso cuando lo juzgue oportuno y conveniente.
Art. 1 79. Se prohibe la fundacion de mayorazgos, y
toda clase de vinculaciones.
AnT. 1 80. No se extraerá del tesoro común cantidad
alguna en oro, pláta, papel ú otra forma equivalente, sino
para los objetos é inversiones ordenadas por la ley ; y
anualmente se publicará un estado y cuenta regular de las
entradas y gastos de los fondos públicos para conocimien
to de la nacion.
Art. 181. Quedan extinguidos todos los títulos de ho
nor concedidos por el gobierno Español ; y el congreso no
podrá conceder otro alguno de nobleza, honores ó distin
ciones hereditarias, ni crear empleos, ú oficio alguno cuyos
sueldos ó emolumentos puedan durar mas tiempo que él de
la buena conducta de los que los sirvan.
Art. 182. Cualquiera persona que egerza algun em
pleo de confianza ú honor baxo la autoridad de Colombia
167
no podrá aceptar regalo, título ó emolumento de algun rei,
principe ó estado extrangero, sin el consentimiento del
congreso.
Art. 183. Todos los estrangeros de cualquiera nacion
serán admitidos en Colombia : ellos gozarán en sus perso
nas y propiedades de la misma seguridad que los de-
mas ciudadanos, siempre que respeten las leyes de la
república.
Art. 184. Los no nacidos en Colombia que durante
la guerra de la independencia han hecho ó hicieren una ó
mas campañas con honor, ú otros servicios muy importan
tes en favor de la república, quedan igualados con los natu
rales del pais en su aptitud para obtener todos los empleos
en que no se exija ser ciudadano de Colombia por na
cimiento, siempre que concurran en ellos las mismas
cualidades.
TITULO IX.
DEL JURAMENTO DE LOS EMPLEADOS.
i
Art. 185. Ningun empleado de la república podrá
egercer sus funciones sin prestar el juramento de sostener
y defender la constitucion, y de cumplir fiel y exactamente
los deberes de su empleo.
Art. 1 86. El presidente y vicepresidente de la repú
blica prestarán este juramento en presencia del congreso,
en manos del presidente del senado. Los presidentes del
senado, de la cámara de representantes, y de la alta corte
de justicia, lo prestarán en presencia de sus respectivas
corporaciones ; y los individuos de estas lo harán á su vez
en manos de sus presidentes.
Art. 187. Los secretarios del despacho, los minístros
de las cortes superiores de justicia, los intendentes departa -
1Ü8
mentales, los gobernadores de provincia, los generales de
exército y demas autoridades principales juran ante el
presidente de la república, ó ante la persona á quien el
cometa esta funcion.
TITULO X.
DE LA OBSERVANCIA DE LAS LEYES ANTIGUAS.
Interpretacion y reforma de esta Constitucion.
Art. 188. Se declaran en su fuerza y vigor las leyes
que hasta aqui han regido en todas las materias y puntos
que directa ó indirectamente no se opongan á esta cons
titucion, ni á los decretos y leyes que expidiere el con
greso.
Art. 1 89. El congreso podrá resolver cualquiera duda
que ocurra sobre la inteligencia de algunos artículos de
esta constitucion.
Art. 190. En cualquier tiempo en que las dos terce
ras partes de cada una de las cámaras juzguen conveniente
la reforma de algunoss artículos de esta constitucion, po
drá el congreso proponerla para que de nuevo se tome en
consideracion, cuando se haya renovado, por lo menos, la
mitad de los miembros de las cámaras que propusieron la
reforma ; y si entonces fuere tambien ratificada por los dos
tercios de cada una, procediéndose con las formalidades
prescritas en la seccion 1 del título IV, será valida, y hará
parte de la constitucion ; pero nunca podrán alterarse las
bases contenidas en la seccion 1 del título 1, y en la 2 del
título II.
Hi9
Art. 191- Cuando ya libre todo 6 la mayor parte d
aquel territorio de la república, que hoi está baxo del po
der Español pueda concurrir con sus representantes á per
feccionar el edificio de su felicidad : y despues que una
práctica de diez ó mas anos haya descubierto todos los in
convenientes o ventajas de la presente constitucion, se
convocará por el congreso una gran convencion de Co
lombia, autorizada para examinarla ó reformarla en su to
talidad.
Dada en el primer congreso general de Colombia, y
firmada por todos los diputados presentes, en la
villa del Rosario de Cúcuta, á treinta de Agosto,
del año del Señor, de mil ochocientos veintiuno.—
Undécimo de la INDEPENDENCIA.
¡
Et Presidente del Congreso,
DR. MIGUEL PEÑA»
Et Vicepresidente del Congreso,
RAFAEL, OBISPO DE MERIDA DE MARACA1BO.
Luis Ignacio Mendoza. Diego B. Urbaneja.
Vicente Azuero. Josef Antonio Yanes.
Diego F. Gomez. Manuel Benitez.
Josef I. de Marquez. Pedro F. Carbajal.
Antonio María Brizeño. Alejandro Osorio.
Joaquin Fernandez de Soto* Josef Cornelio Valencia. '
Josef Antonio Borren. Joaquin Barrero.
Miguel de Zárraga. Salvador Gamacho.
Francisco de P. Orvegozo. Josef Manuel Restrepó.
Dr. Ramon Ignacio Mendez. Casimiro Calvo.
Mariano Escobar-. Juan Bautista Estevez.
Ildefonso Mendez. Gabriel Brizeño.
Josef F. Blanco. Francisco Josef Oíí
170
Domingo B. y Brizeño. Lorenzo Santander.
Josef Maria Hinestroza. Josef Ignacio Balbuena.
Miguel Dominguez. Nicolas Bailen de Guzman.
Bartolomé Osorio. Pacifico Jaime.
Josef Antonio Paredes. Bernardino Tobar.
Juan Ronderos. Miguel Ibañez.
J. Prudencio Lanz. Josef de Quintana Navarra.
Manuel María Quijano. Policarpo Uricoechea.
Sinforoso Mutiz. Josef A. Mendoza.
Miguel de Tobar. Carlos Alvarez.
Josef Gabriel de Alcalá. Vicente A. Borrero.
J. Francisco Pereira. Andres Rojas.
Joaquín Plata. Francisco Gomez.
Dr. Félix Restrepo. Cerbellon Urbina.
Pedro Gual. Francisco Conde.
El diputado Secretario, El diputado Secretario,
Francisco Soto. Miguel Santamaría.
El diputado Secretario,
Antonio Josef Caro.
Palacio del gobierno de Colombia en el Rosario de Cú-
cuta á 6 de Octubre de 1821.—Cúmplase, publiquese y
circúlese. Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello
provisional de la república, y refrendado por los minístros
secretarios del despacho.—SIMON BOLIVAR.—Hai un
sello.—El minístro de marina y guerra, Pedro Brizeño
Méndez—El minístro de hacienda y relaciones exteriores,
Pedro Gual—El minístro del interior y de justicia, Diego
B. Urbaneja.
Es copia—El secretario del interior Restrepo.
I
*
IDEAS
SOBRE EL
Esta Constitucion de la República de Colombia que ha
merecido los aplausos del sabio Quincy Adams, y de todos
los 'verdaderos políticos de este afortunado pais, no es
federal, solo es central. Los legisladores de Cúcuta han
sido muy liberales en sus princípios, y por consiguiente
muy amantes al federalismo, todos lo desean, y todos
aspiran al feliz momento de verlo introducido entre noso
tros. ¿ Que Americano instruido puede existir, que no sea
un ardiente defensor de este complemento de perfeccion
legislativa. ? Pero no se llega á la perfeccion de ninguna
ciencia ó arte, sin la práctica de sus princípios, que se
adquiere con el tiempo y con la experiencia. No está
en el orden de la natraleza nacer, crecer, y llegar á la
edad madura al mismo tiempo ¿No reputarian por
loco al padre de una tierna niña, que se empeñase en hacer
la caminar á los seis meses de edad, y por fuerza quisiera
verla correr ? ¿En sus fántasticos ensayos no expondría
la existencia de este objeto de su cariño, ó á lo menos no
atrasaría su natural desarrollo, violentando su misma,
organizacion? V'
Los verdaderos patriotas que con el mas tierno cariño
paternal hán visito nacer la Indepedencia,;y saben derra
mar su sangre por la defensa de la libertad, son demasiado
prudentes, para pretender forzar la naturaleza ; tienen
demasiada experiencia para arriesgar los preciosos frutos
»
172
de la Independencia, rqueriendo precipitadamente llegar
á' una perfeccion, que debe necesariamente resultar de la
misma concentracion de poderes y de la prosperidad
pública.
Electrizados todos los pueblos de la América meridio
nal con la grandiosa idea de la independencia, arrebatados
del noble deseo de seguir las huellas de la sublime libertad
de nuestros hermanos del norte ; empezaron á formar go
biernos separados y federados, y destruyeron por la propia
debilidad del federalismo, la preciosa union de que necesita
ban, para fixar las bases indestructibles de la independencia-
Este indiscreto espíritu de perfeccion federal ; nos divi
dió en lugar de unirnos, proporcionó á los Españoles la en
trada de Carthagena, y há mantenido el germen de las di
sensiones civiles, que por tantos años han despedazado á la
república de Buenos Ayres. ¿ No hemos aguantado tre
cientos años el duro yugo de un baxú enviado de España,
que venia tan bien impuesto del estado de América, como
lo podria estar un habitante de la luna, si cayera de repente
sobre nuestro planeta ? Despues de la larga y servil mo
deracion que hemos manifestado á un gobierno estrangero,
egoista, y enemigo de nuestra felicidad, no seria una ver
gonzosa falta de virtud y patriotismo el no querernos suje
tar á un gobierno de nuestra libre eleccion, a una consti
tucion liberal que tiene toda la fuerza necesaria para fixar
la independencia, desarrollar el germen de la verdadera
libertad, y ponernos en estado de llegar á la perfeccion
federal, objeto del deseo universal ? Tengamos un poco de
paciencia, formemos gobiernos centrarles, fuertes, y enérgi
cos, y entonces conseguiremos el placer de imitar mas de
cerca á los hijos de Washington. Que Mégico, el Perú,
Chile, Nueva-Granada, y Buenos-Ayres formen, como aa-
tes, grandes estados, separados unos de otros, sin estar cada
uno interiormente debilitado por el sistema federal ; tra
bajemos ahora á la perfecta union de voluntades, fuerza y
-energia de todos los Americanos ; fixemos la independen
•
173
fcia sobre la verdadera base de la libertad, y lograremos
fixar un excelente sistema de federacion ; de federacion
general entre todas las republicas, y parcial en el seno
de cada una de ellas, como existe en~ el Norte América.
Esta debe ser la obra del tiempo, de la experiencia,
y de la ilustracion que tenemos que adquirir. Sigamos el
exemplo del estado de Nueva-York que há preferido con
servar por veinte años una constitucion defectuosa, mas bien
que exponerse al riesgo de continuas variaciones. Ilus
trado el pueblo y deseoso de mejorar sus instituciones,
nombró una convencion en el año '21 ; y alli se discutió y
aprobó la constitucion que gobierna hoy este estado ; esta
mudanza se há hecho sin ruido, sin conmociones, ni tumul
tos, de un modo casi imperceptible, como lo requiere la
sana política, y lo exige la humanidad. No seamos servi
les en nuestras imitaciones, hagamos siempre uso de nues
tra razon, para aplicar felizmente á nuestro suelo las me
jores teorias gubernativas, sin perder nunca de vista el re
sultado de nuestra propia experiencia. Union, union, y mas
union, debe ser el constante deseo de todo patriota ; la union
por medio de un gobierno central como el de Colombia, es
la que constituye la fuerza ; la fuerza es la que há de fixar la
independencia, y há de contenerá los enemigos de la liber
tad. En este momento es importantísimo que los pueblos
como los individuos, esten dispuestos á la generosidad, que
sacrifiquen ante las aras de la patria, sus zelos, sus intereses,
sus rivalidades, y pasiones. Soy amantísimo de aquel siste
ma federal que debe resultar de la ilustracion popular, y del
vigor de unas instituciones que solo pueden prosperar baxo
la fuerte egida de una constitucion central. En el estado
de atraso, de intolerencia religiosa, y de miseria en que
nos hallamos, me parece la hydra federal el mas cruel ene
migo que se pueda presentar ; el único que puede aun
dar vantajas á los obstinados Españoles. Como desconfio
de mi propia opinion, que puede extraviar mi ardiente pa
triotismo, hé consultado sobre este punto á varios habitan-
.... W.
171
tes de costa firme ; y todos han opinado del mismo modo,
despues de haber sido y ser aun tan entusiastas como yo
del sistema federal.
Acaba de llegar á estos paises el minístro de Colombia,
el honorable Señor Jose María Salazar patriota tan dis
tinguido en la jurisprudencia por su integridad y talento,
como en la literatura por su gusto exquisito y brillante
imaginacion. Como testigo ocular, de los funestos efec
tos que há producido en Colombia el espíritu de federa
lismo, le hé escrito suplicandole me dé su opinion sobre
materia tan interesante ; hé aqui su contestacion.
AL SEÑOR VICENTE ROCAFUERTE.
Philadelphia, 26 de Jumo, de 1 823.
Me pregunta, V. mi querido amigo, cual es mi modo
de pensar sobre el sistema de gobierno que mas conviene
á nuestros paises, en la epoca presente; es decir, en el na
cimiento de su independencia : si la federacion ó la forma
central, si diversos estados ó uno solo en los antiguos virrei
natos ó capitanias generales. Como desea V. una res
puesta pronta por el motivo que me indica, y me dispensa
por^fconsiguiente de largos discursos incompatibles con sus
deseos y mis ocupaciones del momento, me ceñire á los
estrechos limites de una breve carta, y para llenar el va
cio de ideas y reflecsiones copiaré á V. lo que otros de
nuestros paisanos han escrito sobre el mismo asunto.
Supongo que estamos convenidos en la forma republi
cana y en todos los principios esenciales á la sociedad, que
han consagrado las luces del siglo en que vivimos : la so
berania radical de la nacion, su actual egercicio por los
respresentantes, la division de los poderes, los derechos de
libertad, propiedad y seguridad bien conocidos y explica
dos en las constituciones modernas, han venido á ser en po
lítica, como aquellas verdades matemáticas que sirven de
prueba á todo sin necesitarla para sí.
175
Tambien supongo que la cuestion que ventilamos no es
puramente abstracta, y que no se trata de la conveniencia
y bondad absoluta de un sistema, cualquiera que sea, sino de
hallar su meríto relativo, dado el tiempo y las circunstan
cias. Es muy facil acumular lugares comunes y repetir
doctrinas trilladas ; pero muy dificil aplicarlas con tino,
discernimiento y juicio, á los pueblos que se pretenden
gobernar.
Desechando de nuestros escritos toda intolerencia polí
tica, no menos funesta al genero humano que la religiosa,
creamos de buena fé á los federalistas y á sus contrarios,
igualmente animados de motivos dignos, y de sentimientos
patrióticos. Quieren los primeros copiar en su pais el
gran modelo que hace la dicha de los Estados Unidos del
Norte, y desean los segundos un sistema enérgico que salve
la nave del estado de los peligros que la amenazan, y dé al
mismo tiempo á sus instituciones la solidez y consistencia
de que necesita una nacion que empieza su carrera.
Si hubieramos de considerar en si mismo el sistema fede-
ratiyo, y tal como los Estados-Unidos lo practican, nues
tros votos serían en su favor. Quantas veces, mi caro ami
go, hemos admirado este gobierno cuyo influjo en la felici
dad pública se reconoce por todas partes, y cuyo movi
miento há comparado V. con razon, á la marcha magestuo-
sa del barco de vapor ! Bien trazada la linea que divida el
poder nacional del de cada estado particular, y rivalizan-
dose todos útilménte en industria y meríto, la armonía de
las partes constituye la belleza del todo.
¡ Ojalá que nuestros paises de Mégico y de la América
del Sur acaben de recobrar su independencia, y preparen
los materiales precisos para levantar algun dia un edificio
de igual solidez ; mas la cuestion debe reducirse por ahora,
al partido que debemos tomar en la crisis actual, y mien
tras carezcamos de dichos medios, en cuyo caso me parece
el sistema federal sugeto a graves inconvenientes.
176
Yo no entraré en el por menor de las diferencias notables
de uno y otro pais al tiempo de su transformacion política :
V. las conoce demasiado para que jo necesite de incul
carlas. Estas diferencias deben influir en la adopcion y
modificacion del sistema político, si es verdad que las leyes
dicen referencia á las costumbres y estado de ilustracion
de los pueblos : no perpetuemos las preocupaciones y los
abusos ; pero hagamos reformas graduales y bien calcula
das, si queremos que ellas produzcan el mayor bien po
sible.
En Venezuela y Nueva Granada se estableció desde el
principio el sistema federativo, y los hombres reputados
mas sabios en uno y otro pueblo, fueron sus corifeos. No
hubo provincia que no establiciese sus tres poderes sobe
ranos y todo el aparato de estado independiente : las mas
pequeñas se modelaron por las grandes sin consultar su falta
de hombres y de medios, y bastaba tener el derecho aunque
no hubiese posibilidad de egercerlo : las erogaciones fueron
casi siempre superiores á los íngresos, y en lugar de quedar
fondos suficientes para la defensa general, un deficit enor
me en las rentas daba aliento á nuestros contrarios, y hacia
escasear el pan y el vestido á los defensores de la patria.
No fue este el solo mal que sufrimos : la maxima del go
bierno Español de dividir pra reynar, habia infundido en
las capitales y pueblos subalternos una rivalidad que de
generaba en aversion : establecido el sistema federal se
desplegó en toda su fuerza este mal principio, y se creyó
el momento oportuno de reclamar derechos y formar nue
vos planes de sociedad : sucedió la guerra civil, cuyo ca
rácter es siempre terrible, y convertimos contra nues
tros pechos las armas destinadas contra el enemigo comun.
Cartagena y Monpos, Popayan y Cali, Pie de Cuesta y Gi
ron, Bogotáy las provincias representadas en congreso, pre
sentaron el triste cuadro de nuestras discordias intestinas,
y aunque la natural dulzura de nuestro caracter apaciguó
por fin los animos, se quito algun tiempo á nuestra sangre el
177
noble destino de ser derramada por la patria, progresando
entre tanto sus enemigos.
Enseñados por la experiencia de lo pasado los amigos
del federalismo, yá no pretenden llevarlo al extremo y se
contentan con la federacion de los departamentos contra
diciendo la de las provincias. Pero se han dividio geo
gráfica y políticamente estos departamentos ? ¿Se sabe su
numero y los censos de su poblacion ? ¿Se cuenta con la
voluntad de las provincias interesadas en las respectivas
demarcaciones ? ¿Se tienen hombres á propósito para for
mar los diversos ramos de la pública administracion 1 ¿ No
perjudicarán estas atenciones al objeto primero de asegu
rar nuestra independencia, sin la cual toda idea de libertad
es una quimera ? Sino se resuelven previamente estas
cuestiones no podemos hablar áhora de federalismo.
Dejemos al tiempo, á la experiencia, y á la buena inten
cion, la consolidacion final de nuestro sistema politice De
mos entretanto á los gobiernos interiores la latitud com
patible con las circunstancias, dotando á las municipalida
des popularmente electas, de las facultades precisas para
hacer los arreglos locales que convengan, y que ellas mas
que nadie, deben conocer ; pero de modo que no se emba
race la accion del gobierno general, ni se le prive de los
medios de la comun defensa, y felicidad pública.
No me permite el tiempo estender ahora y coordinar
estas ideas : esta es obra de V. cuyas luces son claras en
tales materias. Yo solo doy á V. mi sincera opinion
para complacer la amistad y concurrir de algun modo al
servicio que trata V. de hacer á la patria. Si hay error
en mis expresiones, la falta no es de mi corazon, sino de mi
espíritu.
Soy de V.
Muy sincero amigo.
JOSÉ MARÍA SALAZAR.
n... .
J78
Esta es la opiuion de los hombres sensatos, y verdade
ros patriotas de Colombia. Pueblos de Mégico y del
Perú, vosotros que empezais ahora vuestra carrera de in
dependencia, aprovechaos de la experiencia de vuestros
hermanos de Santa Fé, de los veteranos de la libertad, que
sucumbieron con su funesto sistema de federalismo, al me
nor impulso del exército Español. Reflexionad sobre las
funestas consequencias que traé consigo el precipitado esta
blecimiento del federalismo. Los siguientes rasgos copia
dos de la Gazeta de Colombia, aclararán, mas este punto,
y darán á conocer mejor las opiniones de los ilustrados
patriotas de aquel suelo, tan propicio al desarrollo de la
libertad, y filosofiá moral de la América.
Bogotá, Noviembre 24, de 1822»
Los pueblos lo mismo que los reyes desean que se les
adulej ha dicho un celebre escritor. Príncipes, majistra-
dos, particulares, naciones, todos aspiran á oír lisonjas ; y
tan peligroso es á la felicidad de una sociedad prodigar
adulaeiones á los que dirijen sus negocios, como prodigar
selas al pueblo. La tirania, y la arbitrariedad son por lo
comun el funesto resultado de la ceguedad en que la vil
lisonja precipita á los gobernantes, y álos gobernados.
Los unos marchan procurando ensanchar su autoridad
hasta llegar al despotismo, los otros solicitan relajar todo
freno hasta llegar á la anarquía. No vacilan mucho los po
líticos de mejor credito en preferir el despotismo de uno
solo, á la tirania de muchos, ó á la tirania popular ; y bas
taria para suscribir á sus opiniones recordar las arbitrarie
dades de los Eforos en Lacedemonia, y las turbulencias de
Roma en la época de los tribunos. Nuestra vijilancia
para no caer en uno ú otro de tan terribles escollos, es de
absoluta necesidad, si queremos vivir bajo el réjimen mas
tranquilo y dichoso : y somos sin duda felices, cuando lejos
de que nuestros escritores hayan adulado al gobierno jus
tificandole en todas sus acciones, y provocandole á la usur
179
pacion, tal vez han dejado correr sus plumas con uu poco
de exaltacion ó severidad, y siempre han hecho valer los
derechos imprescriptibles del pueblo. Mas ; ¿ somos
igualmente cautos con respecto á este mismo pueblo? No
sin duda : escritos corren en que amagandole con su sobe
rania y derecho de reformar, ú organizar de nuevo la Re
pública, se provoca á sus representantes á que traspasen
sus facultades, y hagan variaciones que no estan en su
poder. Ya lo dijimos, y tal vez no nos habriamos decidido
á tratar esta materia, si no se nos hubieran anticipado otros
escritores de conocidas luces, y visto la opinion del colom
biano ilustre, que por su eminente consagracion á la feli
cidad de su patria, por sus profundos conocimientos, y
laudable desinteres merece nuestros respetos y debe me
recer nuestra confianza y deferencia. ,
Pocas mas razones podremos aducir contra la opinion
de organizar la República en tres grandes departamentos
federados, descomponiendo su organizacion actual, despues
de las que ha alegado el escritor de La Indicacion en el nu
mero 16 para sostener la regularidad de nuestra constitu
cion, y la necesidad que tenemos de ser muy prudentes en
su reforma, y las del Insurgente en el numero 1 1 , con
fesando las ventajas que todavia debe reportar la República
de su actual sistema de concentracion.
Convengamos en que los derechos del pueblo para elejir
sus representantes y majistrados, y los del ciudadano con
sistentes en que se respeten su libertad, seguridad, y pro
piedad, tan asegurados pueden quedar organizandose el
territorio en diez departamentos pequeños, como en tres
grandes distritos federales ; por consiguiente, la suma de
felicidad politica á que aspira llegar un ciudadano, ó toda
la sociedad, ni se aumenta ni se disminuye por la division
territorial del estado. La division de los poderes, sus atri
buciones, el derecho del ciudadano, son ya principios in
dudables, y que se acomodan á Jos sistemas federativos, ó
centrales. Esto asentado, debemos partir en pos de estas
uto
verdades : la. Si la independencia de Colombia estará ma*
segura bajo el sistema federal : 2a. Si este sistema salva,
y allana las dificultades que oponen sus partidarios á la ac
tual organizacion de la República.
Vis imita fortior es un axioma reconocido en la pre
sente cuestion, y el escritor del periodico El Insurgenteha.
apuntado las ventajas que ha ganado Colombia y que aun
debe ganar, de la concentracion de fuerzas, de luces, y
de poder, ventajas que como él declara, no se encuentran
en la federacion. Y ello es cierto, que un gobierno que
tuviera necesidad de consultar ó por lo menos de contem
porizar con la voluntad de tres lejislaturas distintas y de
tres majistrados poderosos para ocurrir á los intereses co
munes de la nacion, seria un gobierno sin accion, sin fuerza,
sin enerjia, y absolutamente nulo. Cada uno de los tresdepar-
tamentos fijaria sus gastos, sus rentas, la fuerza armada, y el
continjente con que deberia asistir en la federacion ; si una
circunstancia urjente é imprevista [Link] re
cursos que los que se tenian señalados, si se suscitaban ce
los y querellas entre los departamentos, sin duda que se
negaria al gobierno jeneral el auxilio, y se entraria en con
testaciones que justificasen la urjencia : de aqui resulta
rian, sino resentimentos y disputas impertinentes, al menos
largas dilaciones, que darian lugar al progreso del peligro,
y proporcionarían al enemigo un triunfo seguro. Apela
mos en comprobacion de esto á la dolorosa esperiencia de
la primera época de la revolucion : el congreso, ó el go
bierno federal ordenaba una medida, la lejislatura, ó el
gobierno provincial la contradecía : aquel meditaba un
plan, y disponia su ejecucion ; este le oponia mil obje
ciones, y suspendia su curso : el uno veia en todo el terri
torio federal los puntos ó negocios que exijian su atencion
y providencias, y el otro no las consideraba necesarias sino
en el recinto de su jurisdiccion. Todo era cuestiones^
contestaciones, debilidad, y desunion ; llegó el enemigo,
y puso termino á la disputa, de un modo desastroso. Los,
181
Estados Unidos, esa tierra de libertad, donde la masa jene-
ral del pueblo tiene cierto grado de ilustracion, y por
consiguiente tiene una idea justa de los derechos del hom
bre libre, se vieron espuestos á gran peligro en la ultima
guerra con los ingleses, no por que les faltasen recursos,
ni amor á la patria, ni valor, sino por que el sistema fede
ral produce naturalmente debilidad en la accion del go
bierno. Ahora bien : la guerra con España no se ha ter
minado, y á decir verdad, no entrevemos todavia su tér
mino; la ilustracion publica apenas ha empeza á plantearse :
nos faltan todos los hombres de luces que han sepultado
Ruis de Castilla, Boves, Morales, Morillo y Sámano : esta
mos en contacto con dos pueblos limitrofes, el uno erijido
en monarquia, y el otro vacilante aun en el sistema político
que deba adoptar : un congreso de soberanos ha de reu
nirse en Verona, y no sabemos, si Colombia, ó la América
toda será uno de los enfermos que ha de quedar desau-
ciado por esta nueva clase de médicos que disponen de la
vida politica de los pueblos : un ejército respetable amena
za todavia en el Alto-Perú la independencia de los hijos del
sol y sin duda la de Colombia. Y ¿ es en tales circunstan
cias que debemos hacer una reforma tan sustancial, cam
biando fuerza por debilidad, union por discordia, unidad
por division? ¿ Seremos tan locos que arriesguemos nuestra
existencia politica, adoptando un sistema de contradicion,
donde deben deliberar tantas voluntades sin acuerdo, y
mandar tantas cabezas en oposicion i ¿ Y nuestros pueblos
podrán sufrir el recargo de las contribuciones que son ne-
cessarias para sostener los gobiernos departamentales, sus
legislaturas, tribunales, oficinas, &a. ? Confesamos de muy
buena fé, que estas consideraciones convencen nuestro en
tendimiento, y nos persuaden de que la proxima lejislatura
de 1823, aun cuando estuviese. plenamente autorizada por
la nacion para cambiar las leyes fundamentales, todavia no
deberia emprender una transformacion que podría facil
mente conducirnos á nuestro esterminio.
i 82
Decimos mas en favor de nuestro sentimento : ocupados
actualmente de la empresa de dar consistencia y estabili
dad á la República, estamos forzados á arrancar de raiz
los jérmenes de division que arrojaron los Españoles en
nuestros corazones, obligandonos á vivir incomunicados, y
desconocidos.—El venezolano, el cundinamarqués, el qui
teño no pueden considerarse individuos de la misma fa
milia y miembros de la misma sociedad, sino en virtud de
las íntimas relaciones que les ofrece la actual composicion
de la República. La federacion aleja unos de otros, y es
tablece una gran distancia en sus conexiones, y si como es
facil, se van enjendrando celos y rivalidades, la guerra
civil no dejaria de ser el resultado. Al contrario en el pre
sente sistema ; todo conspira á estrechar intimamente á
los habítantes del Orínoco, con los de Guayaquil ; al hijo
de Caracas, con el de Quito ; al audaz llanero, con el
tímido indíjena ; al habitante de los' abrasadores arenales
de la costa, con el de las eladas cimas de Tunja. Que los
empleos sigan turnando entre todos los Colombianos, sea
cual fuere el lugar de su nacimiento y el de la residencia
del tribunal, ó corporacion ; que la lejislatura sirva de me
dio para quc se conozcan los ciudadanos del norte y los del
sur, que allí se familiaricen, contraigan amistades, se comu
niquen reciprocamente sus luces, y se auxilien—que la di
vision del territorio en pequeños departamentos sofoque y
estermine los celos de las provincias con sus antiguas
capitales, y refrene la ambicion que podría inspirar un
mando estenso ; que las provincias se persuadan de la
igualdad con que figuran en la organizacion actual ; tales
son las ventajas reales, positivas que debemos procurarnos,
como que son la base sobre que consolidaremos la union
mas íntima, sin la cual no podremos disfrutar de indepen
dencia, de libertad, ni de paz. Y si meditasemos un poco
sobre la heterojeneidad de nuestra poblacion, necesaria
mente deduciríamos que es casi imposible mantener su
equilibrio sin el sistema de concentracion absoluta de po-
183
der, y de fuerzas. Este punto nos parece digno de serias
consideraciones, y mas para meditarse que para escribirse.
Nos tranquilizamos con la idea de que no habrá quien
nos irrogue el agravio de suponernos capaces de negar
al pueblo el derecho de cambiar, ó reformar las leyes fun
damentales : nada de esto. Lo que negamos es, que sea
conveniente en nuestro presente estado, usar de tal dere
cho. Persuadidos de que los principios jeneralmente re
conocidos son inmutables, y que solo sufren las modifica
ciones que requieren las circunstancias, hemos descen
dido á averiguar, si estas permiten la práctica y uso del de
recho de reforma, sacando en claro que debemos sacrificar
á la union cuantos beneficios nos pudiera proporcionar un
sistema de debilidad, en razon de que nuestros elementos
se combaten y se chocan resistiendo la homojeneidad. La
idea de Bentham relativa á la igualdad nos parece aplica
ble al asunto de que tratamos : él dice que la igualdad
consiste en disminuir cuanto sea posible, la desigualdad,
por que lo demas es una idea quimérica. Así, partiendo
del principio de que la concentracion nos da fuerza, vigor
y respeto, y de que no es posible que ningun sistema
reuna las ventajas de todos los otros, nos debemos contraer
solo á disminuir, cuanto sea posible, las desvantajas que
en él pudieran encontrarse. Bajo este supuesto seguire
mos desenvolviendo el 2". punto del presente artículo, y
terminaremos indicando algunas reformas que podrian in
tentarse por la próxima lejislatura, las cuales en nuestro
concepto coasiliarian suficientemente la necesidad y ven
tajas del actual sistema de organizacion, y las que desean
proporcionar á los pueblos los federalistas. Protestamos
que solo ofrecemos nuestras opiniones particulares, sin
ánimo de formar partido, ni de prevenír al gobierno, sino
solo por el puro deseo de que no se turbe nuestra tran
quilidad interior, que se discuta amistosamente la cuestion,
y la mediten los pueblos, y sus dignos representantes,
itf4
Bogotá, Diciembre Io. de 1822.
Procedemos á indagar, si el proyecto de federar tres
grandes departamentos allana las dificultades que alegan
ios federalistas contra la organizacion actual ; antes de
todo es preciso que se nos haga la justicia de pensar que
no estamos en la creencia de que nuestra constitucion sea
una obra perfecta. La juzgamos susceptible de reformas,
y sin duda que las sufrirá al paso que vayamos recibiendo
las nociones del tiempo y de la esperiencia, y que nos re
lacionemos con otros pueblos de la tierra de una manera
que quede afianzada nuestra existencia política. Reforma
remos nuestro código fundamental, no ensangrentando las
pajinas que debamos añadirle, ni marchando por las huel
las de los reformadores de las instituciones de Solon, sino
conduciendonos con la circunspeccion y tranquilidad que
nos produzcan buenos y seguros resultados. De este-
modo haremos un bien, sin esponernos á causar un gran
mal.
Dicen los federalistas que una sola lejislatura compues
ta de representantes de distintas provincias no puede ha
cer leyes que consulten el diverso caracter, diverso clima,
y diversas necesidades de los pueblos. Nos parece que
la misma dificultad deben tocar las lejislaturas de los tres
grandes departamentos, y lo demonstramos. La lejislatura
de toda la antigua Venezuela no podría hacer una ley
igual para la provincia de Caracas que cultiva diversos
frutos, para la de Guayana que empieza á cultivar algu
nos, para la de Barinas, y Barcelona que se ocupan de
preferencia en la cria de ganados, y para Mérida y Trujillo
que solo cultivan lo que han de consumir sus habitantes :
la misma lejislatura encontraría en su propio territorio
latitudes diferentes, necesidades opuestas : j la misma dis
posicion no podria consiliar el clima suave de la provincia
de Caracas con el abrasador del Apure y Orinoco, y con
el helado de Mérida, ni el caracter y costumbres del pue
185
blo que habita la cordillera, con el de los habitantes de las
planicies.
La lejislatura de Cundinamarca ó antes N. G. tocaria
iguales dificultades, dando leyes al Magdalena, cuya agri
cultura provee al comercio de esportacion, al Istmo que
todo es mercantil, á Bogotá y Tunja que solo siembran lo
que han de consumir, á Neiba que cria ganados, á Antio-
quia que es minera, y al Socorro que es manufacturera ; los
climas, y el caracter de todos los habitantes de este vasto
territorio no siendo iguales ni siquiera semejantes, estarían
en contradiccion con la felicidad que les deberia propor-
cioner la lejislacion. Lo mismo decimos del departamento
del Sur. Resultaría por consiguiente que ó se debian ha
cer las leyes consultando el interes y prosperidad de la
mayor parte del pueblo, ó se deberian formar tantas lejisla-
turas cuantas fueran las provincias, cantones y parroquias
que difiriesen en clima, usos y costumbres. Si lo primero,
no sabemos por que no sea concedido á la lejislatura jene-
ral de la República seguir este principio, y si lo segundo,
veríamos establecer un sistema absurdo, irregular y anár
quico. Por otra parte ¿quien es el que ha dicho que los re
glamentos de comercio, ó de agricultura no puedan ser tan
varios como son las posiciones, necesidades, y utilidades
de los pueblos ? Lo ignoramos, y pareciendonos esta es
pecie de lejislacion muy distinta de la lejislacion organica
y civil de un estado, no creemos que ella ofenda la union,
la igualdad, y los derechos de la República.
La distancia de los estreñios al centro es otra objecion
que oponen los federalistas al actual sistema orgánico de
Colombia. Si bajo el pié de federarse tres grandes depar
tamentos se conviene en que es preciso que exista un cen
tro común donde se arreglen los negocios jenerales de la
federación, y se les dé impulso, veremos que aun subsis
ten los inconvenientes que ofrecen las grandes distancias ;
pero sino ha de haber ni gobierno jeneral, ni legislatura
Comun, entonces convendremos en que en parte se han
18ü
allanado esas dificultades. Y solo en parte, por que ef
habitante de Guayana tendrá siempre que hacer el largo y
costoso viaje á Caracas, el de Veraguas, Cartajena, y Pam
plona á Bogotá, y el de Cartago á Quito—Estos viajes son
hoy dilatados con respecto á la actual capital de la Repúb
lica, porque nuestros caminos no se han mejorado, ni he
mos tenido facilidad de acortar la navegacion de nuestros
ños, y costas ; pero en actitud de remover estas dificulta
des, y en la necesidad demonstrada de susistir unidos bajo
el sistema actual, nos parece pequeño sacrificio, y muy li-
jero mal el de atravesar esas distancias para concurrir á
la lejiilatura. Ademas de que como lo hemos ofrecido,
indicaremos otros remedios a este inconveniente.
Presumimos que no debe haber influido poco en les
federalistas la diminucion de consideraciones que han es.
perimentado una ü otra de las antiguas capitales. Cree
mos que esta diminucion ha sido el efecto de la necesidad,
y no de las pasiones ; pero observamos, que otras muchas
ciudades que yacian en el desprecio y el abatimiento se
han nivelado á sus antiguas capitales, y que habiendose
producido un bien á la mayor parte del pueblo con la
actual organizacion politica ella es justa y conveniente.
Cumaná, Maracaibo, Tunja, Popayan, Panamá Cartajena,
Quito, Bogotá, y Caracas, están colocadas á un mismo ni
vel en razon de los majistrados y oficinas que la ley les ha
concedido, y una provincia no es considerada mas que la
otra. Si el gobierno supremo reside en Bogotá es un ac
cidente, y debemos decirlo, que fué una medida tan ne
cesaria que sin ella quizá no se habria terminado todavia
la guerra del sur. Igualadas, pues, cuanto es posible las
provincias, y los departamentos, y sofocados por esta razon
los celos antiguos, claro es que la presente organización ha-
hecho un bien sensible y que la existencia y tranquilidad
de la Republica se espondrian, á un verdadero riesgo, si
hiciésemos ahora imprudentemente un cambio repentino.
^Nfccs po,r el contrario, si sé adoptasen Jets reformas parciales
187
r,
que propondremos la igualdad se estenderia á mas objetos,
los recursos que solicita el hombre oprimido, el inocente,
estarían mas á su alcance, y un otro dia, ya con la esperi-
encia y sin los escollos de la época actual podríamos dar
pasos mas avanzados y seguros.
Si la federacion no disminuye las distancias, ni iguala
los climas, y caracter de los pueblos, y por el contrario es
capaz de inspirar celos, y rivalidades ¿cual es la razon en
tonces de sostituirla al sistema actual ? A la verdad que la
desconocemos, y no nos puede caber que hombres que
amen sinceramente á la patria se decidan de buena fe por
una mutacion tan peligrosa, y tan incapaz de derramar en
los pueblos toda la felicidad que se imaginan. Si el terri
torio se fuese dividiendo en provincias, de modo que cada
una de ellas quedase de un clima igual fuese habitada de
hombres de un mismo caracter, usos y costumbres, conve
nimos en que seria útil y ventajosa una federacion, en vir
tud de la cual cada provincia tuviese un gobierno particu
lar, y una lejislatura ; pero si tal division es absolutamente
impracticable, y los pueblos bajo el actual réjimen pueden
disfrutar de los mismos beneficios que bajo la federacion,
no es posible que nos deefiiamos por ella. .
Imajinémonos ventajas reales y practicables, y no venta
jas puramente ideales, pongamos en la balanza las unas y
las otras, recorramos toda la República investigando su
estado presente, su populacion, su ilustracion, los progresos
que ha hecho, y decidámonos por el puro amor á la patria
á escojer lo mas útil y conveniente á la sociedad en jene-
ral, y á cada individuo en particular. Pero antes de deci
dirnos pensemos bien en lo que tenemos : reflexionemos
que dado un paso en falso, nos será muy dificil y acaso im
posible volver atras : y tengamos presente que estamos en
buen camino y que siguiendo la accion lenta pero indefec
tible del tiempo, nosotros llegaremos indudablemente á la
perfeccion deseada, y entonces nos aplaudiremos de nues
tra prudencia. Por ultimo si despoes de pesadas todas
las razones y todos los inconvenientes, á juicio de hombres
sensatos y decididos amantes de su patria, la federacion
fuese mas ventajosa que el sistema de concentracion, no
sotros reuniremos nuestros votos y abjuraremos de buena
fé nuestras opiniones.
QUE PRONUNCIÓ
h&toW* -tnufyí» ,,¿5."XuiI -tU üUii,fK>3 0-#íí»Uy jnil 'aiXlii)^.
'
EN EL AÑO DE 1801.
AL TOMAR POSESION DEL ALTO MANDO DE PRESIDENTE DB LOS
ESTADOS UNIDOS.
¡..«:¡;í>\.¿ ¡ . ~ . ' ; .-.« /..y ,. yi., «*.-¡ nr
CIUDADANOS :
Leamado á cumplir con los deberes de primer Gefe del
poder executivo de nuestra Patria ; me aprovecho de la
presencia de muchos de mis conciudadanos que aqui veo,
para darles mis mas expresivas gracias por el favor que
han tenido á bien hacerme ; para declarar sinceramente
que estoy convencido de que el cargo que hoy se mecon-
fiá es muy superior á mis talentos, y que solo puedo con
siderarlo con aquella inquietud, y terrible presentimento
que justamente inspiran la grandeza del empleo, y la pe
quenez de mis facultades intelectuales. Al considerar
un pueblo naciente, que esparcido sobre un vasto y fértil
suelo, atraviesa todos los mares con las ricas producciones
de su industria, comercia con naciones que conocen la
fuerza y olvidan el derecho ; al ver, repito, este pueblo ca
minando rapidamente á un destino impenetrable á toda
prevision humana ; al contemplar la trascendencia de estos
objetos ; al ver depender del resultado y auspicios de este
dia, el honor, la felicidad, y las esperanzas, de esta amada
Patria, me estremezco, y me anonado ante la magnitud de la
empresa. Francamente desesperaria del excito, si la pre
sencia de muchos que aqui veo, no me recordase que en
dignidades establecidas por nuestra constitucion
190
encontraré recursos de sabiduriá, virtud, y zelo, con qui
enes puedo contar en todo lance y dificultad. A vosotros
pues, Señores, que estais encargados de las soberanas fun
ciones de la legislacion, y á todos nuestros asosiados, á vo
sotros me vuelvo con toda confianza, imploro vuestras
luces y consejos, para que me ayudeis á guiar con seguri
dad, la nave en que estamos embarcados en medio de los
conjurados elementos de un mundo agitado.
En la lucha de opiniones que hemos tenido, la viveza de
la discusion y el espíritu de partido han presentado á veces
«n aspecto que ha podido engañar á extrangeros poco
acostumbrados á pensar libremente, y á publicar y escribir
lo que piensan ; pero hoy que todo esta decidido por la
voz de la Nacion, anunciada por las fórmulas de la consti
tucion, todas las voluntades se someten y ceden á la volun
tad de la ley, y se reunen dirijiendo su comun esfuerzo
al bien general. Debemos tambien tener presente este sa
grado principio ; que aunque la voluntad de la mayoría
deba en todos casos prevalecer, esta voluntad debe ser ra
cional para ser justa ; que la minoría posee derechos
iguales, que iguales leyes deben proteger, y que no pueden
violarse sin incurrir en el crímen de opresion. Unámonos
pues, conciudadanos, moral y fisicamente, estrechémonos
con esos lazos de harmonia y buen afecto, sin los quales la
libertad y aun la misma vida pierden todo su hechizo. Re
flexionemos que habiendo desterrado de nuestra Patria, esa
intelorancia religiosa, que en la serie de los siglos há cos
tado al genero humano tantas lagrimas y tanta sangre, ha
bríamos ganado muy poco, si dexarámos subsistir entre no
sotros esa intolerancia política tan tiránica como criminal,
sola capaz de engendrar atroces y sangrientas persecu
ciones. - iyaaq?o uijt y .kebjgtíi eí .ioííoíW» ' '
Mientras el antiguo mundo estaba entregado á las con
vulsiones, y conmovido con los agonizantes transportes del
hombre furioso que en medio del estrago y desolacion bus
caba su perdida libertad, no es extraño que llegase hasta
191
estos pacíficos paises el ruido de la agitacion, que el peli
gro hiciese mas impression sobre unos que sobre otros, y
que hubiese diferencia de opiniones sobre los medios de
conservar la seguiridad pública ; pero una diversidad de
opinion no constituye una diversidad de principios ; hemos
dado diferentes nombres á hermanos que convienen en un
mismo principio. Nosotros somos Todos Republicanos
todos Federalistas. Si hay algunos entre nosotros que for
men votosporladisolucion de esta union, y deseen ver muda
das las formas republicanas, dexemoslos vivir pacificamente
entre nosotros para que sirvan de prueba irrefragable, de
la seguridad con que se puede tolerar, EL ERROR DE
OPINION en un pays en^donde libremente lo puede im
pugnar la razon. Sé que muchos hombres honrados pien
san que no puede ser fuerte un gobierno repúblicano, y
que el nuestro no lo es bastante. ¿Pero en la marea llena de
tan feliz ensayo abandonaría el ilustrado patriota este
gobierno que tan energicamente ha protegido hasta aqui
su libertad, por el teórico y fantástico temor de que este
gobierno, que ofrece al mundo las mas lisongeras esperan
zas, no pueda conservarse por falta de vigor y de fuerza? No
lo creo, pienso al contrario, que es el gobierno mas fuerte
del mundo, el único en donde el hombre á la voz legal de
la Patria quiera volar baxo el estandarte de la ley para
repeler toda violacion del orden público, como lo haria en
defensa de su propriedad particular. Dicese siempre que
el hombre no puede gobernarse por si mismo. ¿ Como
pueden entonces estos mismos hombres encargarse del
gobierno de sus semejantes ? ¿ Acaso para mandarlos han
baxado del cielo angeles en figura de Reyes ? que la His
toria responda á esta cuestion.
Sigamos con valor y confianza nuestros principios re
publicanos y federales, conservemos nuestra adhesion y
union al gobierno representativo. Felizmente separados
y por un vasto oceano, de las llamas devo
Í92
bastante elevacion de alma para no someternos á la degra
dacion de otros pueblos ; poseedores de un vasto y her
moso suelo, bastante grande para nuestros descendientes
hasta la milésima generacion ; penetrados del justo cono
cimiento de la igualdad de nuestros derechos ; acostumbra
dos á gozar del uso de nuestras propias facultades, de los
beneficios de nuestra industria individual, del honor y ho-
menage que tributan nuestros ciudadanos al merito de las
acciones, y no a la casualidad djsl nacimiento; ilustrados
por una benigna religion, que aunque profesada y practi
cada en diversas formas tienen todas por objeto inspirar la
virtud, la probidad, la verdad, la templanza, la gratitud, y
el amor del proximo ; adoradores de una divina providencia
que manifiesta en sus disposiciones su deleyte en promo
ver en este mundo la suerte del hombre, ofreciendole en el
otro mayor felicidad ; colmados de tantos beneficiosiqué
nos falta pues, para formar un pueblo floreciente y afortu
nado ? Solo una cosa, un gobierno sabio y económico, un
gobierno que impidiendo á los hombres el perjudicarse
unos á otros, les dé plena libertad para exercer su in
dustria, y gozar del fruto de su trabajo; un gobierno que no
arranque de la boca del hombre industrioso, el pan que
ha ganado con su sudor. Esta es la perfeccion de un bu
en gobierno, y esta es la que necesitamos para completar el
círculo de nuestras felicidades.
Al entrar, 6 Conciudadanos, en el exercicio de los de
beres que encieran quanto teneis de mas precioso é
interesante, me parece natural explicaros lo que yo en
tiendo por principios esenciales de nuestro gobierno, y los
que deben por consiguiente arreglar su administracion :
los circunescribiré en el mas pequeño circulo que pueda,
estableciendo solo principios generales, sin atender á sus
restricciones.
Justicia ígual y exacta á todos los hombres de qualquier
estado que sean, y qualesquiera que sean sus opiniones,
políticas 6 religiosas.
193
Paz, comercio y honrosa amistad con todas las da
ciones, sin entrar con ninguna en alianza gravosa.
Proteccion á la plenitud de los derechos de los gobier
nos de los Estados, como los mas adequados á nuestros in
tereses domésticos, y los mas firmes baluartes contra toda
disposicion anti-republicana.
Conservacion del Gobierno general en toda su fuerza
constitucional, esa es la ancora de esperanza de nuestra
paz interior y seguridad estertor.
Un cuidadoso esmero en conservar al Pueblo el derecho
de eleccion, ese es el correctivo suavft y seguro de los abu
sos que poco á poco se van introduciendo, y que solo puede
cortar despues la espada de la Revolucion, quando no se
han preparado anticipadamente los remedios en tiempos
de tranquilidad.
Sumision absoluta á la decision de la mayoria, princi
pio vital de las Repúblicas, que no tiene mas tribunal de
apelacion que el de la fuerza, verdadero principio vital y
causa inmediata del despotismo.
Una milicia nacional bien disciplinada que inspire con
fianza en tiempos de paz y tambien en los primeros mo
mentos de guerra, hasta que se organize y la reemplaze
la tropa de linea.
Sujecion de la autoridad militar á la civil. Economia
en los gastos públicos para no gravar con muchos derechos
á la industria. Exactitud en el pago de nuestras deudas, y
sagrada conservacion de la fé pública.
Fomento de la agricultura y del comercio, su compa
ñero inseparable.
Propagacion de todos los conocimientos, y delacion de
los abusos ante el tribunal de la razon.
Libertad de religion, libertad de imprenta y libertad in
dividual, baxo la salva-guardia del habeas-corpüs, y del
juicio de jurados con toda imparcialidad.
principios forman la brillante constelacion que
precedido, y la que há guiado nuestros pasos en
25
194
un siglo de revoluciones y de reformas. Ellos deben com
poner el credo de nuestra fe politica, el texto de la in
struccion civil, la piedra de toque para probar los servicios
de aquellos en quienes depositamos nuestra confianza. Si
por desgracia nos desviasemos de ellos en momentos de
error ó de ínquietud, apresuremonos, á volver sobre nues
tros pasos, y á volver á entrar en el único sendero que
conduce á la paz, á la libbrtad, y á la seguridad.
Voy pues ó Conciudadanos, á tomar el puesto que me ha
beis asignado. Hé adquirido bastante experiencia en los
empleos subalternos qjpe hé exercido, para conocer las difi
cultades de este nuevo, el mas elevado de todos; estoy con
vencido de que rara vez cabe al hombre., imperfecta cria
tura, la suerte de retirarse de un alto rango con la reputa
cion y favor que causaron su elevacion.
Sin pretender á ese supremo grado de confianza que de
positasteis en el primer heroe dé nuestra revolucion, en
ese grande hombre xfue há merecido por sus eminentes ser
vicios el primer rango en el amor de su Patria, y la mas
brillante página en el tomo de la verídica historia, yo solo
reclamo de vosotros ese grado de confianza que es indis
pensable para dar fuerza y llevar á debido efecto la admi
nistracion legal de vuestros negocios. Por falta de luces
podré muchas veces equivocarme ; aun el bien que pueda
hacer, parecerá un mal á los ojos de aquellos que no
estan en situacion de dominar la perspectiva del terreno.
Yo reclamo vuestra indulgencia á mis errores, que
nunca procederán de malas intenciones, y vuestra
proteccion contra los errores de aquellos que puedan vitu
perarme, lo que no harian si pudieran ver el enlace y con
junto de todas las partes del gobierno. Me es muy lison
jero ver en vuestros nuevos sufragios la aprobacion de mi
conducta pasada; mi futura solicitud es conservar la buena
opinion de aquellos, que de antemano me hán favorecido ;
oonciliarme el buen concepto de los demas, proporcia
195
nandoles todo el bien que pueda, y ser el instrumento de la
Libertad y felicidad de la Nacion.
Confiado en la proteccion de vuestra buena voluntad
entro sumisamente en el exercio del empleo, que siémpre
estaré pronto á dexar, en el momento que conozoais que
podeis bacer eleccion mas acertada. Dignese aquella
Divina Providencia que arregla los destinos del Universo,
presidir á nuestros consejos, y darles la direccion mas fa
vorable á la Paz y prosperidad de la PATRIA.
i.
DEL PRESIDENTE
i AL PRESTAR EL JURAMENTO
DE LA
CONSTITUCION DE COLOMBIA,
Señor,
" El juramento sagrado que acabo de prestar en calidad
de presidente de Colombia, es para mí un pacto de con
ciencia, que multiplica mis deberes de sumision á la ley,
y á la pátria. Solo un profundo respeto por la voluntad sob
erana me obligaría á someterme al formidable peso de la
suprema magistratura. La gratitud que debo á los repre
sentantes del pueblo, me impone ademas la agradable obli
gacion de continuar mis servicios por defender con mis
bienes, con mi sangre, y con mi honor, ésta Constitucion,
que encierra los derechos de los pueblos hermanos, liga
dos por la libertad, por el bien, y por la gloria. La
Constitucion de Colombia verá junto con la independen
cia el ara santa en la cual haré los sacrificios. Por ella
marcharé á las estremidades de Colombia á romper las
cadenas de los hijos del Ecuador, á convidarlos con
Colombia despues de hacerlos libres.
Seflor : espero que me autoriceis para unir con los
vínculos de la beneficencia á los pueblos que la natu
198
raleza y el cielo me han dado por hermanos. Com
pletada esta obra de vuestra sabiduría, y de mi celo,
nada mas que la paz nos puede faltar para dar á
Colombia toda dicha, reposo, y gloria. Entonces, se
ñor, yo os ruego ardientemente no os mostreis sordo
al clamor de mi conciencia y de mi honor, que me pi
den á grandes gritos que no sea mas que ciudadano.
Yo siento la necesidad de dejar el primer puesto de
la republica, al que el pueblo señale, como á gefe
de su corazon. Yo soy el hijo de la guerra, el hom
bre que los combates han elevado á la magistratura :
la fortuna me ha sostenido en este rango, y la victo
ria lo ha confirmado. Pero no son estos los títulos
consagrados por la justicia, por la dicha, y por la vo
luntad nacional. La espada que ha gobernado á Co
lombia no es la balanza de Astrea, es un azote del
genio del mal que algunas veces el cielo deja caer
á la tierra para el castigo de los tiranos, y escarmiento
de los pueblos. Esta espada no puede servir de nada
el dia de la paz, y éste debe ser el último de mi po
der; porque asi lo he jurado para mi, porque lo he
prometido á Colombia, y porque no puede haber re
pública, donde el pueblo no está seguro del ejercicio
de sus propias facultades. Un hombre como yo es
un ciudadano peligroso en un gobierno popular : es una-
amenaza inmediata á la soberanía nacional. Yo quie
ro ser ciudano para ser libre, y para que todos lo
sean. Prefiero el título de ciudadano al de libertador,
por que éste emana de la guerra, aquel emana de las
leyes. Cambiadme, señor, todos mis dictados por el
de buen ciudadano. " .' 1
¡ Qué vivo entusiasmo excita en el 'ardiente pecho de
todo sensible patriota, la heroica franqueza de estas pala
bras ! " Yo soy el hijo de la guerra, el hombre que los
combates hán elevado á la magistratura : la fortuna me há
--
199
sostenido en este rango, y la victoria lo há continuado.''
" Un hombre como yo^ es un ciudádano peligroso en un go
bierno popular, es una amenaza inmediata á la soberania
nacional."
Aprended de un heroe Americano, ó tiranos legítimos de
Europa, el verdadero lenguage de la virtud, de la razon, y
de la gloria.
i Que Americano virtuoso puede oir con indiferencia
este nombre sagrado, sinónimo de grandeza virtud y pa
triotismo ! Este Washington es la gloria del genero hu
mano, el heroe de los siglos, el verdadero grande hombre
de la imparcial historia : fue tan prudente como Fabio, tan
activo como Marcelo, tan desinteresado como Cincinato ?
mas sublime que Cesar, mas admirable, mas generoso y
mas digno de la posteridad que el mismo genio de la guer
ra, reproducido eu nuestros dias en el celebre Napoleon.
Su alma celestial fue muy superior á la del ambicioso ven
cedor de Marengo : siempre fuerte, nunca sucumbió á la
tentacion de una corona, ó de una corte imperial ; idóla
tra de la verdadera gloria, prefirió la felicidad de su patria
al falso brillo de un mezquino trono ; colgó su espada des
pues de haber atado la victoria á su carro triunfal ; vuelto
á la clase de simple ciudadano, rodeó su casa de campo de
coronas de laurel, mas brillantes y mas inmarcesibles
que todas las coronas monárquicas del globo ; consagró
el resto de sus dias á la virtud y á la beneficencia ; en su
retiro hizo revivir la noble sencillez de los antiguos re
publicanos de Roma ; y dexó á la América la gloria de
haber producido al verdadero hijo de la libertad, terror y
confusión de los despotas ; al insigne heroe de generosi
dad que há sido mas útil á su nacion, y mas grato á la
especie humana, que todos los gefes que le han precedido
en los fastos de la historia. Al despedirse de sus conciu
dadanos, y al dexar el mando de la presidencia, pronun
26
202
ció el siguiente discurso, que es un modelo político por la
solidez de los pensamientos ; aunque no lo sea por la ele
gancia del estilo.
Amigos y Conciudadanos,
No estando distante la época de la nueva eleccion de
un ciudadano para administrar el gobierno ejecutivo de
los Estados Unidos ; y habiendo llegado ya el tiempo en
que debeis ocupar toda vuestra atencion del nombramiento
de la persona en quien haya de depositarse tan alta con
fianza, me parece muy apropósito, especialmente en cuan-
to puede convenir á la mas libre expresion de la voz púb
lica, informaros que he resuelto rehusar se me cuente en
el número de los candidatos entre quienes ha de recaer la
«leccion.
Al mismo tiempo yo os suplico me hagais la justicia de
creer, que no he tomado esta resolucion, sino despues de
haber considerado muy detenidamente todos aquellos vín
culos que ligan un buen ciudadano á su patria ; y que al
hacer esta declaracion que exige la situacion en que me
hallo, no me mueve ni una tibieza de zelo por vuestros
futuros intereses, ni una falta de respetuosa gratitud por
todos vuestros favores pasados, sino que me hallo firme
mente convencido de que esta medida es compatible
con ámbas. ,
Cuando admití, y continué en el alto empleo á que dos
veces me han elevado vuestros sufragios, hice el constante
sacrificio de mis inclinaciones á la idea del deber, y á la
deferencia, de lo que parecia ser vuestro deseo. Esperaba
incesantemente que me habría sido permitido volver mas
pronto al retiro de que me habian sacado con repugnancia,
sin faltar á la debida consecuencia de causas, que no me
era permitido desatender.
203
Antes de mi última eleccion, mis ardientes deseos me
habian impelido á preparar un discurso, declarándoos
francamente mi intencion ; pero tuve que renunciar á
esta idea, al reflexionar con toda madurez, la crítica y
complicada situacion de nuestros negocios con las nacio
nes extrangeras, y al escuchar el unánime consejo de per*
sonas que tantos derechos tienen á mi confianza.
Es para mí un objeto de alegría ver que vuestras relacio
nes exteriores ó interiores no ofrecen yá ninguna incom
patibilidad entre el cumplimiento de mis deseos, y los
sentimientos del deber y conveniencia de la nacion; y por
grande que sea la indulgencia con que teneis la bondad
de considerar mis servicios, estoy persuadido de que en
las felices circunstancias en que se halla la patria, no de
jaréis de aprobar la resolucion que he tomado, de renun
ciar á todo mando.
Expliqué en su debido tiempo las intenciones con que al
principio accepté tan dificil encargo. Diré ahora única
mente, que en cumplimiento de tan alta confianza, he con
tribuido á la organizacion y administracion del gobierno,
con las mejores intenciones y los mayores esfuerzos, de
que es capaz mi frágil entendimiento. Conociendo desde
luego la inferioridad dé mis talentos, la experiencia ha au
mentado diariamente, y quizá mas á los ojos de los otros,
mis justos motivos de desconfianza : y á cada momento el
incesante peso de los años me advierte, que el silencio del
retiro me es tan necesario como me será agradable. Con
vencido de que si algunas circunstacias han dado cierto
mérito á mis acciones, estas han sido muy efímeras, me
queda el consuelo de creer que cuando mi eleccion y la
prudencia me convidan á dejar la escena, el patriotismo no
me lo prohibe.
Al considerar anticipadamente el momento en que voy
á terminar la carrera de mi vida política, no puedo conte
ner dentro de mi pecho el profundo reconocimiento
204
de la deuda de gratitud que hé contraido con mi cara patria,
por los honores que me ha conferido, por la constante con
fianza con que me ha sostenido, y por las ocasiones que
me ha presentado de manifestarle mi inviolable adhesion
por medio de servicios útiles y permanentes, bien que
inferiores mi ardiente celo. Si la patria ha sacado
algunas ventajas de estos servicios, recordemos siem
pre en alabanza vuestra, y como ejemplo instructivo de
nuestra historia, que en medio de circunstancias en que las
pasiones diversamente agitadas estaban expuestas á ex
traviarse, baxo de apariencias á veces dudosas, de reveses
de fortuna frecuentemente tristes, y en situaciones en que
casi siempre la falta de suerte anima el espíritu de la crí
tica, la constancia de vuestros auxilios ha sido el mas firme
apoyo de mis esfuerzos, y la verdadera garantia de los
planes que sirvieron para ponerlos en ejecucion.
Esta idea de que estoy profundamente penetrado, y que
me acompañará hasta el sepulcro, avivará los incesantes
votos que dirijiré al cielo para que continue derramando so
bre vosotros sus pruebas de beneficencia ; para que se per
petue vuestra union y vuestra fraternal amistad ; para que
conserveis siempre inviolable el sagrado depósito de la libre
constitucion que os habeis dado ; para que la virtud y sabi
duria brillen en todos los ramos de vuestra administracion ;
enfin, para que sea completa la felicidad de estos estados,
baxo los auspicios de la libertad, preservando tan prudente
y cuidadosamente el uso de este benficio, que os procure la
gloria de recomendarla al aplauso, al afecto y á la admira
cion de todas las naciones, en donde todavia no es cono
cida.
Aqui deberia quizás suspender el discurso : pero la soli
citud por vuestra felicidad, que solo se acabará con mi vida,
el recelo del peligro en que naturalmente os hallais, y que
me desvela, me impele en esta ocasion á presentar á vues
tra solemne consideracion, y á recomendar á vuestro fre-
% /.'
¡tí
205
cuente examen, algunos sentimientos, que son el resultado
de mucha reflexion, de no poca observacion, y que me pa
recen absolutamente importantes á vuestra prosperidad,
como nacion. Los espondré con tanta mas libertad quanto
que solo vereis en ellos los consejos desinteresados de un
buen amígo, que al despedirse de vosotros, no puede tener
el menor interes personal en alucinaros. Me anima tam
bien el dulce recuerdo de la indulgente bondad, con que
recibisteis mis sentimientos en otra ocasion bastante pa
recida á esta.
El amor de la libertad está tan intimamente ligado con
las fibras de vuestro corazon, que creo inútil mi reco
mendacion para aumentar y corroborar este sentimiento.
Tambien os es grata ahora la unidad del gobierno que
os constituye en una nacion. Así debe ser ; por que esta
union es la principal columna del edificio de vuestra ver
dadera independencia, la base de vuestra tranquilidad in
terior, de vuestra paz exterior, de vuestra seguridad, de
vuestra prosperidad, y de esa misma libertad que sabeis- .
apreciar tan altamente.
Siendo facil preveer, que no dexarán de trabajar
artificiosamente por diversos puntos y baxo varios pre
textos para debilitar en vuestros animos la conviccion de
esta verdad ; (porque este es el punto de vuestra fortaleza
política, contra el qual se dirijirán activa y constante
mente las baterías de vuestros enemigos externos é inter
nos, aunque frecuentemente de un modo disfrazado y en
gañoso ;) es de la mas trascendental importancia, que se
pais graduar el inmenso valor que vuestra union nacional
dará á vuestra prosperidad colectiva é individual ; que
cultiveis la habitual, firme y cordial adhesion á sus
principios', acostumbrandoos á pensar y á hablar de
esta union, como del paladio de vuestra seguridad y felici
dad política ; velando en su conservacion con inquieto zelo ;
intimidando al que sugiera la sospecha si quiera, de que
puede por algun acontecimiento disolverse ; y mirando
206
con ceñuda indignacion toda tentativa que conduzca á
enagenar algun territorio de nuestro pais, todo esfuerzo
dirigido á debilitar los sagrados lazos que reuniendo en
tre sí las varias provincias, forman hoy un todo, un con
junto perfecto.*
Para este objeto teneis en vuestro favor todas las razones
de sympatía y de mitres. Ciudadanos de una patria co
mun, por nacimiento ó por eleccion, esta patria tiene de
recho á reconcentrar nuestros afectos. El titulo de Ame
ricano, que os pertenece en vuestra capacidad nacional,
debe siempre exaltar mas el justo orgullo de vuestro patri
otismo, que todo otro nombre derivado de etimologias lo
cales. Con ligeros matices de diferencia, teneis todos la
misma religion, los mismos usos, hábitos y principios po
líticos. Todos habeis combatido por una misma causa, y
habes triunfado juntos. La independencia y libertad de
que gozais, es la obra de vuestros consejos, de vuestros es
fuerzos reunidos, de vuestros comunes peligros, reveses y
victorias.
Pero por grande que sea la impresion que hagan estas
consideraciones sobre vuestro talento y discrecion, facil
mente las podrán repeler aquellos que apelan mas inme-
diatemente á vuestro interes parcial. Baxo de este punto
de vista, cada porcion del pais encuentra las mas podero
sas razones para guardar* y conservar la union de la to
talidad.
El Norte en su libre comunicacion con el Sur, siendo
ambos igualmente protegidos por las leyes de un gobierno
comun, encuentra en las producciones del mediodia, nue
vos recursos para sus empresas mercantiles y marítimas,
y preciosos materiales para su industria fabril. El sur en
ese mismo tráfico, aprovechandose de la actividad del nor-
* Pueblos nuevos de América', meditad bien estas profundas reflexio
nes del verdadero oráculo de la independencia. Odio eterno al que pre«
tenda desunirnos; union, union, y siempre union.
207
te, fomenta su agricultura, y extiende su'comercio. El
norte empleando en los propios canales de su industria á
los marineros, dá nuevo vigor á su navegacion particular;
y al paso que contribuye por diferentes modos á entrete
ner, y aumenta ría mas á general de la navegacion nacional,
no pierde de vista la futura proteccion de una fuerza'mariti-
ma, que no está en estado de poderse proporcionar por si
solo. El Este en su comercio con el Oeste, que de dia en
dia va aumentando con los progresos de las communicacio-
nes por tierra y agua, encuentra una ventajosa salida á las
mercancias que importa, y á las que fabrica en su territorio.
El Oeste saca del Este quanto necesita para su cultivo, y
prosperidad ; y lo que quizas es de mayor importancia to
davía, es la forzosa situacion en que se halla de asegurar á
sus productos una facil salida, que depende del peso, influ-
xo y futura fuerza marítima de la parte Atlántica de la
Union ; la que se puede solamente conseguir por la indi
soluble comunidad de intereses, obrando todos como una
sola nacion. Debe ser intrínsecamente efímero, todo
calculo que forme el Oste para gozar de estas ven
tajas esenciales, ya sea que las saque de su propia fuerza
separadamente, ó de una alianza apóstata y desnaturaliza
da con una potencia extrangera.
Conociendo cada una de las partes el particular é in
mediato interes de la Union, la total combinacion de
ellas no dexará de encontrar en la masa unida de medios y
de esfuerzos, mayor energia, mayores recursos, ma vor segu
ridad para oponerse al peligro interno, menos motivos para
interrumpir la paz con las naciones extrangeras, y lo que
es aun mas apreciable, el privilegio de evitar por medio
de la Union, las querellas y guerras que afligen tan fre
cuentemente á las naciones vecinas, quando no estan uni
das por los lazos de un mismo gobierno; basta su propia
rivalidad para producir estas desgracias, que estimulan y
acibaran alianzas extrangeras y enemigas, intrigas y pasio
nes. Por medio de la Union, se evitan igualmente la ne
208
cesidad de esos ruinosos establecimientos militares, acia
gos á la libertad, baxo de qualquier forma de gobierno, y
reputados particularmente hostiles á la libertad republi
cana : baxo de este punto de vista debe considerarse vues
tra Union, como el firme apoyo de la libertad, y el
amor de la una os debe hacer amar la conservacion de
la otra.
Estas poderosas razones persuaden á todo hombre re
flexivo y virtuoso, y manifiestan que la continuacion de la
Union es el primer objeto y principal deseo del patriotis
mo. ¿Dúdase de que un solo gobierno pueda abrazar
tan vasto sistema ? Hágase pues la experiencia. Es un
delito en este caso atenerse á meras especulaciones.
Debemos esperar el mas feliz exito, de una buena or
ganizacion del todo, auxiliada del gobierno de las respecti
vas divisiones. Siempre es digno de emprenderse tan
hermoso y completo ensayo. Mientras la experiencia no
haya probado que es impracticable esta Union, que ra
zones poderosas y obvias tanto recomiendan, y que
tanto interesa á todas las partes de nuestro pais ; ten
dremos siempre justos motivos para desconfiar del pa
triotismo de aquellos, que se empeñan en debilitar sus lazos,
y desunirnos. Contemplando las causas que pueden tur
bar vuestra Union, se presenta como objeto de seria inqui
etud, el que haya habido pretextos, para caracterizar parti
dos, con las diferencias geograficas, de Norte, Sur, At
lantico, y Occidental. Aprovechandose de estas diferen
cias, algunos mal intencionados, quieren hacer creer que
hay una verdadera diferencia de miras, y de intereses lo
cales. Uno de los ardides de que se vale el espíritu de
partido para adquirir influxo en ciertos distritos, es el de
desfigurar las opiniones y planes de los demas territorios.
No os podeis resguardar demasiado contra los zelos y odios
que resultan de estas falsedades ; ellas desunen á los que
deben estar ligados por los lazos de una fraternal benevo-
encia. Los habitantes de la parte occidental acaban de
2oy
recibir una buena leccion ; ellos han visto en el tratado que
el executivo há concluido con España, y que el Senado
há ratificado unanimamente, con general aplauso de todos
los Estados-Unidos, una prueba decisiva, del poco funda
mento de las sospechas que circulaban entre ellos,de que la
política del gobierno general, y la de los estados Atlanticos
era contraria á sus intereses, con respecto al Misisipi.
Ellos han presenciado la formacion de los dos tratados he
chos con la Inglaterra, y con la España, que les aseguran
en el curso de nuestras relaciones exteriores todas las ven
tajas, que podian desear para afianzar su prosperidad. ¿ No
les dictará su prudencia buscar la conservacion de estos
beneficios en la misma Union que se los há procurado ?
I No cerrarán sus oidos en lo succesivo á las insinuaciones
de esos consejeros, si los hay, que pretendan separarlos de
sus hermanos, para unirlos con los extrangeros ?
Es indispensable un gobierno general, para asegurar la
permanencia y eficacia de nuestra Union. No lo pode
mos reemplazar por una alianza entrelas partes, por estre
cha que sea ; tendría como todas las demas alianzas que
hasta ahora han existido, el inevitable inconveniente de
estar expuestas á disensiones y á una disolucion. Con
vencidos de esta importantísima verdad, habeis mejorado
vuestro primer ensayo, adoptando una nueva constitucion
mas adequada á estrechar los lazos de una intima union ;
y á dar mas vigor á la administracion de vuestros intere
ses comunes. El gobierno, obra de nuestra propria
eleccion en la que no ha intervenido el miedo ni el influ-
xo ; adoptado despues de mucha reflexion, y de una ma
dura deliberacion ; perfectamente libre en sus prin
cipios, en la distribucion de sus poderes ; que combi
na la seguridad con la energia, y encierra en si mis
mo los medios de corregir sus propios defectos, tiene
un justo título á vuestra confianza y proteccion. Respeto
á su autoridad, obediencia á sus leyes, sumision á sus de
210
mentales de la verdadera libertad.* El derecho que tie
ne el pueblo para organizar y alterar la forma de su go
bierno, es la base indestructible de nuestro sistema políti
co ; pero es un sagrado deber en todos, sostener la consti
tucion que existe, hasta tanto que varie, ó forme otra
un acto público y auténtico de la voluntad de todo el
pueblo. t
El mismo principio del poder y derecho que tiene el pue
blo para establecer su Gobierno, presupone en cada indi
viduo la obligacion en que se halla de obedecer al gobier
no establecido.f
Destruye este principio fundamental, todo obstáculo que
se oponga á la execucion de las leyes; tiene la mas funesta
trascendencia toda combinacion ó toda asociacion que se
forme, baxo cualquier carácter, con el objeto verdadero
de dirijir, censurar, contrariar, ó intimidar las deliberacio
nes y el curso regular de las autoridades constituidas.^
Estas reuniones sirven á reorganizar una faccion, á darle una
fuerza artificial y extraordinaria ; á substituir á la voluntad
delegada de la nacion, la voluntad de un partido que se
compone muchas veces de una corta minoría de la socié-
dad, pero siempre audaz y artificiosa ; enfin, á convertir la
administracion pública, segun los triunfos alternativos de los
diferentes partidos, en un espejo ustorio, en donde se refle-
xan los proyectos incoerentes y mal concertados de una
faccion ; en lugar de ser el organo respetable de planes
benéficos, trazados por la prudencia de los consejos, y
modificados por los mutuos intereses.
Aunque estas asociaciones puedan á veces ser útiles al
interes del pueblo, es mas probable, que con el curso del
* Este es el verdadero dogma de legitimidad.
t Por haber desatendido á esta gran verdad duran las disensiones de
Buenos Ayres.
% Es preciso mucha precaucion conlas sociedades políticas secretas. La
libertad de imprenta es la mas segura garantía de la tranquilidad pública'.
211
tiempo y circunstancias se convertirán en poderosos re
sortes, de que se valdrán los hombres astutos, ambiciosos,
y desmoralizados, para arruinar el mismo poder del pueblo,
usurpando las riendas del gobierno y destruyendo des
pues los mismos andamios que los hán elevado á su in
justa dominacion.
Para conservar vuestro gobierno, y vuestro presente
estado de felicidad, es indispensable que no solamente
lo sostengais, repeliendo toda oposicion irregular al
reconocimiento de su autoridad ; sino que tambien
sufoqueis cuidadosamento todo espíritu de innovacion
sobre sus propios principios, por especiosos que se
an los pretextos que aleguen los contrarios. Puedese
tambien executar un metodo de ataque, y es, el de hacer
alteraciones, segun el orden constitucional, que disminui
rán la energia del sistema, minandolo de este modo, yá que
no lo pueden directamente derribar. En todas las mu
danzas á que os conviden, acordaos que el tiempo y la cos
tumbre son á lo menos tan necesarios para fixar el verdade
ro carácter de un gobierno, como en las demas instituciones
humanas ;* que la experiencia es la prueba mas segura
que se puede ofrecer, de la bondad de la constitucion que
rije en un pais ; que la facilidad de variar por influxode la
meras suposiciones y opiniones, expone á una continua mu
danza que resulta de la variedad ilimitada de hypotheses
y de ideas ; acordaos sobre todo, que para el activo de
sempeño de vuestros intereses comunes, en un pais tan ex
tenso como el nuestro, es indispensable dar al gobierno
toda la fuerza que sea compatible con la perfecta seguri
dad de la libertad.! Semejante gobierno con los poderes
bien distribuidos, es el mas seguro protector de la misma
* Basta la época de quarenta y cinco años para persuadirnos á imitar
este admirable sistema de Washington.
i Provincias de Guadalaxara, Campeche, y Guatemala, reflexionad
5 la importancia de la union, y de una fuerza nacional.
212
Libertad. A la verdad que solo es algo mas que nominal
el gobierno que no, tiene bastante fuerza, para poder atajar
las empresas de una faccion, para contener á cada ciuda
dano en los limites de su deber, prescritos por las leyes ;
y para proporcionar á cada uno el seguro y tranquilo goze
de los derechos de su persona, y de su propiedad.*
Yo os hé hablado yá del espiritu de partido en el Es
tado, con respecto á las diferencias geograficas ; conside
randolo ahora baxo de un punto de vista mas extenso,
permitidme preveniros con toda seriedad, contra los funes
tos efectos del espíritu de partido en general.
Este espiritu, es desgraciadamente inseparable de
nuestra naturaleza, tiene sus raices en las mas fuertes
pasiones del corazon humano. Existe en todos los gobier
nos, baxo diferentes formas, mas ó menos sofotado, con
tenido ú oprimido ; pero frequentemente abunda dema
siado en los gobiernos de forma popular ; y este es ver
daderamente nuestro peor enemigo.
El mas cruel despotismo es el que resulta del alterna
tivo domínio de un partio sobre otro ; cada uno animado
del espiritu de venganza tan natural á toda disension civil,
se entrega á todos los crimenes atroces de crueldad, que
se han cometido en todos tiempos, y lugares. De alli
nacen los desórdenes, las disgracias que gradualmente
van inclinando los ánimos á buscar la seguridad y
reposo en el poder absoluto de un individuo, y tarde ó
temprano el Gefe de la faccion vencedora ó mas astuto ó
habil que sus rivales, hace servir esta disposicion del pue
blo á sus miras de ambicion, y se eleva al fin, al supre
mo mando sobre las ruinas de la Libertad pública.
Sin llevar á tal extremo esta consideracion (que es pre
ciso no perder nunca de vista) basta conocer los grandes
males y desastres crueles del espiritu de partido, para que
* Apliquese esto á ta Huraña, y iuz°;i-esf.. ♦
213
sea del deber y del interes de toda Nacion ilustrada,
reprimirlo y sofocarlo.
Solo sirve para dividir la opinion, y para debilitar la
administracion pública ; agita la sociedad con zelos infun
dados y falsas inquietudes, enciende el odio de unos contra
otros, fomenta á veces el tumulto, y la insurreccion. Abre
la puerta al influxo y corrupcion del extrangero, que halla
facil acceso al gobierno por los conductos del partido y
de sus pasiones. De este modo la voluntad y política
de una Nacion se sujetan á la voluntad y política de otra.
Algunos opinan de que en los paises libres, los partidos
sirven de útil freno á la administracion del gobierno, y
que contribuyen a hacer revivir el espiritu de libertad.
Esto puede ser verdad hasta cierto punto ; y en un gobierno
monárquico, el patriotismo puede ver con indulgencia y
aun favorecer este espiritu de partido ; pero no se debe
fomentar en gobiernos populares y electivos : por la mis
ma tendencia de estas instituciones, sobrará siempre este
espiritu en todos los casos de utilidad pública. Siendo su
exceso tan constantemente peligroso, la fuerza de la
opinion pública debe emplearse en contenerlo y modifi
carlo. Es indispensable velar sobre el fuego que no se
há de apagar, para impedir que la llama se convierta en in
cendio, porque entonces quemaria, en vez de calentar.
Es tambien muy importante, que en un pais libre, el
hábito de pensar haga bastante cautos á los que estan en
cargados de la administracion publica, para no salir de sus
respectivos círculos constitucionales, evitando en el exer-
cicio de las facultades de un departamento, toda ingeren
cia en la esfera de los otros. La tendencia del espiritu de
usurpacion, es de consolidar los poderes de todos los de- 1
partamentos en uno solo, creándo de este modo un verda
dero despotismo baxo de cualquier gobierno.* Basta para
* Eso es loque hizo Yturbide antes de coronarse, usurpó los poderes de
la regencia, como lo publicó el Señor Yañez en !a sesion del Congreso
del 3 de Abril de 1822.
214
probar la verdad de esta proposicion, conocer que siempre
domina en el carazon del hombre el deseo del poder,
y la inclinacion á abusar de su fuerza. La experien-
de los tiempos antiguos y modernos, y de nuestro pro
pio paÍs, nos manifi sta la absoluta necesirlad de restrin
gir el exercicio de los poderes políticos, dividiendolos,
distribuyendolos en diferentes ramos, y constituyendolos
de modo que cada uno sea el guardian y protector de la
causa pública, contra la usurpacion de los otros. Su con
servacion es tan necesaria é importante como su insti
tucion. Síen la opinion del pueblo, la distribucion y mo
dificacion de los poderes constitucionales tiene defectos,
corregídlos por los mismos medios que prescribe la cons
titucion. No consintais nunca que los enmiende la usur
pacion, por que si esta puede alguna rara vez conducir al
bien, es mas que regular, que se convierta en el arma mas
segura para destruir los gobiernos libres. El exemplo de
la usurpacion trae consigo infinitamente mayores males
permanentes, que el pequeño y efímero bien, que puede
ocasionar por lo pronto.
La religion y la moralidad! son las verdaderas bases de
todas las leyes y costumbres que conducen á la prosperi
dad política. En vano pretendería al título de patriota,
el que intentara destruir estas firmes columnas de la feli
cidad humana, estos poderosos apoyos de los hombres y
de los ciudadanos. Igualmente los deben respetar y amar
el político, y el devoto. No bastaria un tomo para hacer
Ver la intima conexion de la felicidad pública con la parti
cular. Hagamos una simple observacion—¿ Que garantia
tendria la propiedad, la reputacion, la vida, si faltase el
i sentido moral, el deber religioso, en que se apoya el jura
mento, que sirve de base á toda averiguacion judicial en
los tribunales de justicia ? Convengamos, aunque con mu-
t Pensad, reflexionad mucho sobre estas importantes maximas : este es
el verdadero credo politico.
215
cha desconfianza, en la suposicion, de que sea posible conse
guir la moralidad sin religion. A ese grado de virtud po
drán quizas llegar algunos genios superiores, de una edu
cacion muy refinada ; pero la razon y la experiencia nos
manifiestan que la masa de la nacion no podrá adquirir la
moralidad que exige la libertad, sin el firme apoyo de los
verdaderes principios de la religion.*
Es un principio incontrovertible y de eterna verdad que
la virtud ó la moralidad es la verdadera base de todo go
bierno popular y libre. ¿ Y que verdadero amigo de la
libertad puede ver con indiferencia los esfuerzos que se
hacen para trastornar los cimientos de la fabrica, quitando
todo espíritu de religion ?
Es de la mas alta importancia promover en general los
medios de instruccion. Mientras mas fuerza dá á la opi
nion pública el sistema de gobierno, mas necessidad hay
de conocimientos y de ilustracion.
En vuestra adhesion al credito público hallareis un rico
manantial de fuerza y seguridad ; el modo de conservarlo
es usar de él con la posible economia ; evitando por medio
de la paz los motivos de gastos ; pero sin perder de vista,
que son verdaderos ahorros ciertos gastos hechos oportu
namente para prepararse á los peligros, quando llegue el
caso de repelerlos ; poniendo el mayor esmero en no acu
mular la deuda, no solo eximiendose de inútiles cuentas,
sino tambien haciendo los mayores esfuerzos para pagar en
tiempo de paz, las deudas que se hayan contraido en guerras
inevitables ; seria poco generoso cargar la posteridad con
obligaciones que nosotros debemos llenar. Toca al cuer
po representativo la execucion de este principio, pero
tambien es indispensable que coopere á ello la opinion
pública. Para facilitarle el cumplimiento de su deber, es
* Filósofos j^Ateistas á la moda, reflexionad sobre esta sublime máxima,
que dista tanto de vuestro irreflexivo atolondramiento, como del intole
rante fantismo de vuestros antagonistas !
216
tnuy importante que os persuadais, que es preciso que hay»
una renta para el pago de las deudas, que no puede haber
rentas sin impuestos, y que no se pueden imaginar contri
buciones que no sean molestas y gravosas : la dificul
tad intrínseca que resulta de la eleccion de los medios mas
adequados, (que es siempre una eleccion de dificultades,)
os debe decididamente inclinar, á interpretar bien la con
ducta del gobierno, á sujetaros sumisamente á las medidas
que haya tomado para conseguir las rentas, que en qual-
quier tiempo, pueden exigir las necesidades públicas.
Observad buena fe y justicia con todas las naciones, cul
tivad la paz, y vivid en buena harmonia con ellas. La re
ligion y la moral aconsejan esta conducta ; ¿ y podrá la
buena política dexar de recomendarla ? Quan digno debe
ser de un pueblo libre é ilustrado, que dentro de poco há de
se'r una gran nacion, dar al genero humano el magnanimo y
nuevo esemplo, de ver á un pueblo guiado porlos mas puros
principios de justicia, y de benevolencia ! ¿ Quien puede
dudar que en el curso del tiempo y de los acontecimien
tos, seremos abundantemente premiados por los sacrificios
que hoy exige la' firme adhesion á este plan ? ¿Será posible
qué la divina Providencia haya separado de la virtud, la
felicidad permanente de una nacion 1 Hagamos á lo me
nos el noble ensayo, asi lo recomíenda todo sentimiento gen
eroso, que eleva la naturaleza humana. Ya sabemos que
es imposible conseguir la dicha por medio de los vicios.
Para la execucion de este plan, es muy esencial re
nunciar á esas fuertes y constantes antipatias acia unas
naciones, y violentos afectos acia otras ; es indispensable
tratarlas á todas sin pasion, con iguales sentimientos de
justicia y de amistad. La nacion que entretiene habitual-
mente odio ú cariño á otra nacion, es en algun modo es
clava de su rencor ó cariño, y cualquiera de los dos basta
para desviarla de sus deberes y verdaderos intereses.
La antipatia de una nacion á otra, predispone al insulto,
á la injuria, á reñir porJigeras apariencias, á ser orgulloso
21Í
é intratable, quando ocurren eventuales y efímeras causas
de disputa. De alli provienen las frecuentes colusiones, las
querellas rencorosas, obstinadas y sangrientas. La nacion
guiada por un espíritu de odio y de venganza, impele á
veces al gobierno á declarar una guerra, que es contraria á
los verdaderos cálculos de la política. El gobierno á ve
ces sigue la inclinacion de la nacion, y adopta por pasion,
lo que la razon reprueba ; otras veces se vale de esta ani
mosidad, para llevar adelante sus proyectos de hostilidad,
solo inspirados por el orgullo y otros funestos motivos de
ambicion ; casi siempre la paz, y á veces tambien la liber
tad de la nacion sucumben, y ambas son víctimas de
esta pasion odiosa.
Igualmente el fuerte amor de una nacion acia otra, pro
duce un cúmulo de males. La simpatia de la nacion fa
vorita, facilitando la ilusion de un interes comun é imagina
rio que no existe, é inspirando á la una los resentimientos
de la otra, la envuelve en querellas y en guerras, en que
no tiene interes, ni suficiente motivo para justificar la
agresion. Se perjudica, concediendo á la nacion amiga
privilegios que niega á las otras, renunciando sin necesi
dad á las ventajas que debia conservar ; excita los zelos,
la mala voluntad y el deseo de represalia, en los pueblos á
quienes há privado de su favor ; enfin, abre el camino á los
ciudadanos ambiciosos, inmorales, y estimula los ilusos (que
estan vendidos á la nacion favorita) para que puedan sin
riesgo sacrificar los intereses de su patria, y se vuelvan facil
mente traidores, sin odio, y aun á veces con popularidad,
dorando la baxeza de sus perversas miras de ambicion,
con la apariencia del virtuoso sentimiento del deber, de
deferencia respetuosa á la opinion pública, y de plausible
zelo por la felicidad nacional.
£1 patriota verdaderamente independiente é ilustrado,
mira siempre con inquietud esas simpatías, conociendo las
infinitas sendas por donde puede introducirse el influxo
extrangero : cuantas oportunidades tiene para mezclarse
28
218
con tos alectos domésticos, para practicar todos ios ardides
•le la seduccion, para extraviar la opinion pública, para in
fluir en los consejos públicos, ó para contrariarlos. Se
mejante aticion de una nacion pequeña ó débil á otra gran
de y poderosa, condena la una á ser el satelite de la otra.
Hacedmc, paisanos mios, la gracia de creerme : un pue
blo libre debe velar constantamente con inquieto zelo, so
bre los insidiosos ardides ó astucias d«l influir» estrangero.
La historia y la experiencia nos prueban, que el influxo
estrangero es el mas cruel enemigo de todo gobierno re
publicano. Pero este zelo, para ser útil, debe ser im
parcial ; de otro modo, en lugar de ser ventajoso, se con
vertiría en instrumento del mismo influxo, que se pretende
evitar. Los que estan animados de esa excesiva parcia
lidad acia una nacion, y de odio ácia otra, solo ven el pe
ligro de un lado, y contribuyen con su ceguedad á favorecer
los manejos y las intrigas del influxo de la otra parte. Los
verdaderos patriotas que se resisten á las seducciones de
la nacion favorita, son mirados como hombres sospecho
sos y odiados, mientras que los incautos, esos instrumentos
del influxo extrangero, usurpando el aplauso y confianza del
pueblo, venden sus mas caros intereses.
Al extender nuestras relaciones mercantiles, nuestra
gran regla de conducta con las naciones extrangeras debe
ser, tener con ellas la mas corta conexion política que se
pueda. Cumplir con la mas perfecta buena fé, todos los em
peños que hasta aqui se hayan contraido.
Detengámonos aquí un poco.
La Europa tiene consideraciones muy diferentes de las
nuestras, sus primitivos intereses no tienen con los nues
tros la menor relacion, ó muy remota. Debe estar ne
cesariamente envuelta en frequentes guerras, cuyas causas
nos son esencialmente estrañas. Sería pues muy impru
dente, ligarnos con lazos artificiales á las comunes vicisi
tudes de su política, ó á las combinaciones y alianzas de sus
amistades ó enemistades.
219
Nuestra separacion, y situacion distante, nos ponen en
estado de seguir un rumbo diferente. Si con la union
formamos un solo pueblo con un buen gobierno, no
está distante la época en que podamos desafiar todo in
sulto extrangero; quando depende de nosotros tomar
una actitud tan imponente, que en todo tiempo podamos
hacer respetar escrupulosamente nuestra neutralidad;
quando las naciones beligerantes al ver la impossibilidad
de conquistarnos, no se ariesgarán á provocarnos por lige
ras causas ; quando podemos elegir la paz ó la guerra, segun
lo dicte nuestro ínteres, guiado por la justicia ; ¿ por qué
hemos de renunciar á las ventajas de tan favorable posi
cion ? ¿Por qué hemos de abandonar nuestro propio suelo
para buscar auxilios en el ageno ? ¿Por qué hemos de mez
clar nuestros destinos con los de otras nacíones, comprome
tiendo la paz y prosperidad de nuestra patria, con los en
redos de la ambicion, y las intrigas de rivalidad, interes,
humor ó capricho de la Europa ?
Nuestra verdadera política consiste, en no formar alian
zas permanentes con ninguna porcion del mundo extran
gero ; en tanto, entiendo, que nos hallemos como ahora, en
libertad de elegir; no vayais tampoco á creer, que soy capaz
de recomendaros la perfidia y la falta de cumplimiento á los
pactos existentes. Yo sostengo la maxima, no menos apli
cable á los negocios públicos que á los particulares, de que
la honradez es la mejorpolítica. Lo repíto pues ; cumplid
con toda exactitud con las obligaciones que habeis contrai
do, pero en mi opinion es inútil, y seria imprudente, el ex
tenderlas.
Teniendo gran cuidado de formar establecimientos ade-
quados para ponernos en un pie respetable de defensa,
podemos entonces contar con alianzas del momento, para
los casos extraordinarios.
Amistad y libre comercio con todas las naciones, son las
máximas que recomienda la política, la humanidad, y el
interes.
220
Aun en nuestras conexiones mercantiles, debemos guar
dar la misma imparcialidad ; es preciso no conceder ni so
licitar favores y privilegios exclusivos. Consultemos el
curso natural de las cosas, adelantemos, j abramos por
medios suaves, los canales del comercio, sin violentar
nada ; establezcámonos con suficiente poder, para dar al
giro un curso constante, para definir los derechos de los
negociantes, y para que el gobierno los pueda proteger :
hagamos los mejores pactos mercantiles que permitan las
actuales circumstancias y la opinion pública ; pero que no
sean permanentes, que se puedan alterar ó variar segun lo
dictare lo prudencia, 6 la variedad de tiempos. No perda
mos nunca de vista que es una locura buscar los favores
desinteresados de una nacion ; que estos se pagan siem
pre con el sacrificio de una parte de la independencia ;
que esta proteccion nos pone en la dura condicion de dar
valores reales y efectivos por gracias nominales, exponien
donos á que nos tachen de ingratitud, quando cesemos de
sacrificarnos. El mayor error que una nacion puede co
meter, es esperar y confiar en la generosidad de otra na
cion. Es una ilusion que la experiencia debe disipar, y
que un noble orgullo debe repeler.
Al ofreceros, ó compatriotas, los consejos de un antiguo y
tierno amigo vuestro, no me atrevo á esperar que hagan
toda la impresion que desearia, que contengan el torrente
habitual de las pasiones, que impídan á nuestra patria
seguir el curso, que el destino há señalado á las demas na
ciones ; pero si pudiere si quiera lisonjearme de que serán
de algun provecho ó utilidad, que contribuirán á calmar
las furias del espíritu de partido, á prevenir los funestos
efectos del influxo extrangero, y á precaveros contra los
falaces ardides del falso patriotismo, habré logrado mi ob
jeto, estaré bastante premiado, con la esperanza de vues
tra felicidad, único objeto de mi solicitud.
En el cumplimiento de mis deberes oficiales, no me hé
apartado de los principios que acabo de exponer: los do-
-
221
cumentos publicos y otras pruebas de mi conducta, mani-
festararán á vosotros, y al mundo entero, hasta que grado
los hé seguído ; el testimonio de mi conciencia me asegura
que bé creído á lo menos haberme siempre guiado por el
los. Mi proclama de 22 de Abril de 1 793 es la manifes
tacion de mi plan con respecto á la guerra de Europa.
Sancionado por vuestra aprobacion pública, y por el con
sentimiento de las dos cámaras del Congreso, siempre me
há governado el espíritu de esta medida, de la que no me
há podido desviar, ni el influxo, ni las tentativas que han
hecho para intimidarme.
Despues de un maduro exameu, j de haber recojido los
mejores datos que pude conseguir, me convencí de que en
las circunstancias en que se hallaba nuestra patria, no solo
tenia derecho, sino que era su deber é interes, conservar
una posición neutral. Una vez resuelta la neutralidad,
me propuse, en quanto dependiera de mí, sostenerla con
moderacion, con constancia, y con firmeza.
Es inútil, por ahora, entrar en los pormenores de las
consideraciones que conciernen el derecho que nos asiste
para guardar esta conducta. Solo observaré, que segun
mi opinion en la materia, este derecho, lexos de haber sido
repelido por las potencias beligerantes, há sido admitido
por todas.
Sin extenderse á mas razones, se infiere el derecho de
guardar una conducta neutral, del deber, que la justicia
y la humanidad imponen á una nacion que obra libre
mente, de conservar inviolables con las de mas naciones,
sus relaciones de paz y de amistad.
Vuestra experiencia y reflexiones apreciarán los mo
tivos de interes que hay para observar esta conducta.
Me há movido siempre la poderosa razon de aprovechar el
tiempo, para madurar y fixar nuestras nuevas instituciones,
para caminar sin interrupcion á ese grado de fuerza y de
prosperidad que debe dar á nuestra patria (hablando hu
manamente) el dominio de su propia fortuna.
222
Aunque en el examen de los acaecimientos de mi
administracion, no hay ningun yerro de intencion,
conozco sin embargo demasiado mis defectos, para sa
ber que es probable haya cometido muchos errores.
Qualesquiera que puedan ser, ruego ardientemente al
Todo-Poderoso, se digne evitar 6 mitigar los males que pu
edan ocasionar. Me acompañará la esperanza de que mi
patria nunca cesará de mirarlos con indulgencia, y que des
pues de 45 años de un zelo desinteresado, y de una vida
consagrada á su servicio, olvidará las faltas de mi poca ha
bilidad ; asi como en breve tiempo seré yo mismo olvi
dado, en la eterua mausiuii del descanso.
Confiando en esto y en todo, en la bondad de mi pa
tria ; animado del ardiente amor, tan natural á un hombre
que vé en este suelo el lugar de su cuna y el de sus ante
pasados por muchas generaciones ; me retiro, y llevo la
lisonjera esperanza de encontrar en mi soledad, el dulce
placer de vivír como mis demas compatriotas, baxo el be
nigno influxo de las buenas leyes de un gobierno libre :
este há sido siempre el objeto favorito de mi corazon, y
espero, que sea el justo premio de nuestros afanes, traba
jos, y peligros.
GEO. WASHINGTON.
Estados Unidos 17 de Septiembre, de 1796.
PE DE ERRATAS.
La premura del tiempo y la circunstancia de haberse impreso ésta
obra en una oficina donde nadie entendia una palabra de Español] la ha
recargado de erratas que ha sido imposible evitar. Pero como su objeto
no es el literario sino el patriótico, se anotaran aqui solo aquellos errore»
que produzcan un defecto esencial en su lectura.
Algunos Capitulos no tienen titulo, y tal vez ni merecen el nombre de
tales ; si sequiere, seran párrafos, por lo que no disputaremos ; esperando
que el patriota lector supla estas, y otras mayores faltas que encontrare,
en obsequio de la intencion del que escribe y de la causa que urgia esta
publicacion—la Patria.
Página Linea Dice Léase
9 13 aprovechandose, aprovecharse
15 19 probeze, pobreza
38 23 auguros y aruspicio?, augures y arúspices
id. 24 no pudo impedir, favoreció
85 7 de 190, ahora de 212
86 16 y 17 hacer, contraer
87 wft. cinco, tres
89 9 proveer proveer por sí
( 36
83 iult. me parece, que parece
pero defecto, es
97 28 Jacobo IIo, Jacobo Io
no 30 la misma, la misa
113 4 227 26fc
TABLA DE MATERIAS.
. wvvv
Pagina
Dedicatoria 3
Prologo 5
E Pluribus Unum. El sistema Colombiano es el que mas conviene á la
America Independiente.
Párrafo I» 9
II»
m» 15
n
' IV» 20
V» 22
VI» 28
VII» 32
SENTIDO COMUN.
Del origen y designio del sobierno en general, con unas breves ob
servaciones sobre la constitucion Inglesa 39
De la monarquia y sucesion hereditaria 46
Disertacion sobre los primeros principios del gobierno ... 57
bosquexo de la constitucion americana 82
Poder Legislativo ..; 83
Poder Executivo 87
Poder Judicial
Ligera comparacion entre la constitucion Americana y la Inglesa .. 89
90
Poder Legislativo 91
Poder Executivo 100
Poder Judicial . 119
constitucion de la republica de colombia. 133
Ideas sobre el federalismo 171
Discurso del Presidente Thomas Jbpperson 189
Discurso del Presidente Simon Bolívar 197
Washington 201
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