Urología
Urología
de Medicina y Cirugía
REMIR
1.ª
edición
UR
UROLOGÍA
Coordinador
Fernando Lista Mateos
Autores
Fernando Lista Mateos
Sara Díaz Naranjo
Blanca Toledo del Castillo
Inés Arajoncillo Saúco
Director de la obra
Juan José Ríos Blanco
NOTA
La medicina es una ciencia sometida a un cambio constante. A medida que la investigación y la experiencia
clínica amplían nuestros conocimientos, son necesarios cambios en los tratamientos y la farmacoterapia.
Los editores de esta obra han contrastado sus resultados con fuentes consideradas de confianza,
en un esfuerzo por proporcionar información completa y general, de acuerdo con los criterios aceptados
en el momento de la publicación. Sin embargo, debido a la posibilidad de que existan errores humanos
o se produzcan cambios en las ciencias médicas, ni los editores ni cualquier otra fuente implicada
en la preparación o la publicación de esta obra garantizan que la información contenida en la misma sea
exacta y completa en todos los aspectos, ni son responsables de los errores u omisiones ni de los resultados
derivados del empleo de dicha información. Por ello, se recomienda a los lectores que contrasten dicha
información con otras fuentes. Por ejemplo, y en particular, se aconseja revisar el prospecto informativo
que acompaña a cada medicamento que deseen administrar, para asegurarse de que la información
contenida en este libro es correcta y de que no se han producido modificaciones en la dosis recomendada
o en las contraindicaciones para la administración. Esta recomendación resulta de particular importancia
en relación con fármacos nuevos o de uso poco frecuente. Los lectores también deben consultar
a su propio laboratorio para conocer los valores normales.
No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, su tratamiento informático, la transmisión
de ningún otro formato o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro
y otros medios, sin el permiso previo de los titulares del copyright.
UR
UR
Índice
M01 Patología urológica no tumoral M02 Patología urológica tumoral
06. Andrología 21
..................................................................................................................
VI
Semiología urológica
y definiciones
01
M01
1.2.
-- Continua. De día y de noche, en todas las posiciones. La causa más
frecuente es la fístula urinaria (en pacientes con antecedentes qui-
rúrgicos previos); y la segunda, el uréter ectópico (que es la causa
más frecuente en niñas). Diagnóstico diferencial
-- De esfuerzo. Se desencadena con el aumento de presión abdomi-
nal (al reír, toser, cargar con peso). Generalmente se produce por de la hematuria macroscópica
un déficit de soporte de la musculatura perineal (por ello es reco-
mendable revisar los antecedentes obstétricos, pacientes obesas,
pacientes añosas…). Se debe tratar inicialmente con ejercicios de •• Según el momento de aparición:
Kegel para la musculatura pélvica y, si es insuficiente, puede colo- -- Inicial. Sangrado uretral o prostático.
carse un cabestrillo suburetral. -- Final. Sangrado del cuello vesical.
Tabla 1
Síntomas Incontinencia de urgencia Incontinencia de esfuerzo
Urgencia (deseo repentino de orinar) Sí No
Aumento de la frecuencia miccional Sí No
Capacidad de llegar al baño después de sentir el deseo No Sí
de orinar
Despertarse para ir al baño durante la noche Sí Generalmente no
Escape durante la actividad física No Sí
Cantidad de orina escapada en cada episodio de incontinencia Abundante, si se produce Generalmente escasa
Diagnóstico diferencial de la clínica de incontinencia urinaria femenina
1
M01 PATOLOGÍA UROLÓGICA NO TUMORAL
-- Total. Vesical o del tracto urinario alto. Se debe recordar que un RECUERDA
sangrado importante de cualquier parte del aparato genitourinario Los cilindros hemáticos aparecen en las glomerulonefritis
puede provocar hematuria total. que producen síndrome nefrítico.
2
Infecciones del tracto
urinario. Cistitis intersticial
02
M01
Las infecciones del tracto urinario (ITU) pueden clasificarse de varias for- Una vez que las bacterias han alcanzado el tracto urinario, tres factores deter-
mas. Se puede hacer una división anatómica entre las ITU altas (infecciones minan el desarrollo de la infección: virulencia del microorganismo, tamaño
renales) y las ITU bajas (cistouretritis, prostatitis). Asimismo, la clasificación del inóculo y mecanismos de defensa del huésped.
puede basarse en la asociación o no de complicaciones. Una ITU no compli-
cada es un cuadro clínico caracterizado por la presencia de escozor miccio- La mayoría de las infecciones adquiridas en la comunidad están producidas
nal, urgencia y frecuencia, acompañado o no por hematuria terminal, dolor por microorganismos gramnegativos, principalmente Escherichia coli (MIR
hipogástrico y, más raramente, febrícula. Dentro de este grupo se podrían 14-15, 116; MIR 11-12, 203), responsable del 85% de estas infecciones y,
incluir las pielonefritis no complicadas, que se presentan como cuadros en menor proporción, Proteus, Klebsiella y Pseudomonas. Entre los gram-
febriles con hipersensibilidad en fosa lumbar, fiebre, náuseas o vómitos. Los positivos, únicamente Staphylococcus saprophyticus tiene relevancia, pro-
factores que convierten la ITU en “complicada” son: presencia de catéteres, duciendo el 10-15% de las ITU en mujeres jóvenes (segunda etiología más
uropatía obstructiva, reflujo vesicoureteral, anomalías anatómicas, insufi- frecuente en esta población).
ciencia renal o trasplante renal. La ITU en el varón debe considerarse esen-
cialmente “complicada” de entrada (MIR 13-14, 121). Alrededor del 30% de las mujeres con clínica miccional presentan recuen-
tos menores de 105 unidades formadoras de colonias por mililitro (105
La reaparición de una infección tras el tratamiento puede deberse a reinfec- UFC/ml); de éstas, tres cuartas partes presentan piuria; en el resto, exis-
ción o recidiva. El primer término expresa la infección nueva por un germen ten pocos datos que demuestren infección, y en general se tratan según
distinto al inicial, mientras que recidiva indica infección por el mismo ger- la clínica. En la orina de las pacientes sintomáticas con piuria se pueden
men. Esta última es mucho más infrecuente que la reinfección y puede estar encontrar (considerándose infección activa) recuentos más bajos (102-104)
ocasionada por litiasis infectiva, prostatitis crónica, fístulas vaginales o intes- de los patógenos habituales. En otras ocasiones, el cuadro se justifica por
tinales, divertículos vesicales infectados, cuerpos extraños, necrosis papilar la presencia de uretritis causada por Neisseria gonorrhoeae o Chlamydia
infectada y otras causas que generan un reservorio de microorganismos que trachomatis.
difícilmente se eliminan con el antibiótico.
El papel patógeno de gérmenes como Ureaplasma urealyticum o Myco-
2.1.
plasma hominis está mal definido, ya que se desconoce su potencial como
uropatógenos aislados.
3
M01 PATOLOGÍA UROLÓGICA NO TUMORAL
2.3.
tible con infección (tira rápida) es suficiente para el diagnóstico de la misma,
sin precisar realización de cultivo (MIR 18-19, 109).
Diferentes ITU y su tratamiento En mujeres embarazadas se recomiendan las pautas largas de tratamiento
(7 días) a partir del segundo episodio, evitando el uso de sulfamidas al
final del embarazo (tercer trimestre), por el riesgo incrementado de ker-
En el tratamiento de la ITU, lógicamente, es fundamental el uso de antimicro- nicterus, y el empleo de quinolonas por el daño producido sobre el car-
bianos. El número empleado de éstos es elevado y las pautas de tratamiento tílago de crecimiento fetal. Tampoco se emplearán pautas cortas en caso
4
02. Infecciones del tracto UR
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR urinario. Cistitis intersticial
•• ITU febril (sospecha de pielonefritis) (MIR 12-13, 125): En pacientes graves u hospitalizados es preciso tratamiento parente-
-- Neonatos (sin sepsis y con niveles de creatinina normal): ampi- ral, y el espectro de antimicrobianos incluye ampicilina (enterococo),
cilina y gentamicina intravenosa 5-7 días pasando a vía oral con ureidopenicilinas (Pseudomonas), cefalosporinas de segunda o tercera
monoterapia según antibiograma hasta completar 10-14 días. Es generación, e incluso aminoglucósidos. Nunca se emplearán pautas cor-
obligado el ingreso hospitalario y el control de niveles tóxicos de tas.
gentamicina.
-- Lactantes mayores de 3 meses o niños: cefixima vía oral durante El antibiótico empleado se seleccionará, por supuesto, sobre la base del cul-
10-14 días siempre y cuando el niño no presente clínica de sepsis, tivo y del antibiograma, y cuando se inicie de forma empírica, habrá que
tenga buena tolerancia oral al antibiótico, buena hidratación, y la tener en cuenta factores que orienten hacia el germen causante: mayor inci-
creatinina sea normal. De lo contrario, precisará ingreso hospita- dencia de Pseudomonas en personas diabéticas y pacientes de UVI, esta-
lario y tratamiento con gentamicina intravenosa durante 5-7 días, filococo en adictos a drogas parenterales, Proteus en pacientes con litiasis
pasando a vía oral con monoterapia según antibiograma hasta com- infectiva (MIR 16-17, 145; MIR 09-10, 101), presencia de sondas, catéteres,
pletar 10-14 días. tratamientos antibióticos previos, entre otros.
Si los niveles de creatinina son elevados, no se han de utilizar de entrada En la evaluación del paciente con pielonefritis y mala respuesta al trata-
aminoglucósidos, y se recomienda cefotaxima como antibiótico empí- miento inicial, es recomendable la realización de una ecografía para descar-
rico. tar obstrucción o litiasis (MIR 14-15, 108).
5
M01 PATOLOGÍA UROLÓGICA NO TUMORAL
ITU en varones gran aumento, y macrófagos que contienen cuerpos ovales grasos. El
tratamiento debe estar guiado por los cultivos, tanto de orina como de
Cualquier ITU en varón debe considerarse como complicada inicialmente, fluido obtenido por masaje prostático, y prolongarse entre 4-16 sema-
ya que hay que asumir que existe afectación del tejido prostático, renal o nas.
que existen problemas concomitantes como obstrucción urinaria, litiasis o
malformaciones urológicas. Cuando se encuentra a un paciente con datos de prostatitis crónica y signos
inflamatorios en el líquido prostático, pero sin historia documentada de ITU
Por todo ello, el tratamiento debe ser más prolongado (mínimo 1 semana), y con cultivos negativos, el cuadro se denomina prostatitis crónica no bacte-
no son adecuados los cursos cortos de tratamiento. riana. En ocasiones, el responsable puede ser U. urealyticum o M. hominis,
pudiendo ser tratados estos casos con doxiciclina o eritromicina, sobre esta
Prostatitis sospecha.
La infección aguda del tejido prostático se presenta como un cuadro sép- Se denomina prostatodinia a un cuadro clínico similar donde predominan las
tico con afectación general del paciente, fiebre elevada, síndrome miccional, molestias perineales o genitales con cultivos negativos y menos de 10 leuco-
artromialgias y dificultad miccional (Tabla 2). En el examen rectal, la prós- citos por campo en el líquido prostático.
tata aparece muy dolorosa e inflamada. El germen más habitual es E. coli.
Durante la inflamación aguda, los antibióticos penetran adecuadamente, Orquiepididimitis
pero una vez que ésta cede, la penetración es más pobre. Por ello, se deben
utilizar cursos largos de tratamiento (3-4 semanas) (MIR 17-18, 137) para En varones adultos menores de 35 años es considerada, en el plano teó-
intentar evitar la persistencia de focos que den pie a una prostatitis crónica. rico, una enfermedad de transmisión sexual, siendo los agentes más fre-
Entre los antimicrobianos empleados, las fluoroquinolonas son las que mejor cuentes C. trachomatis y N. gonorrhoeae (Tabla 3). Por encima de 35 años,
difunden al tejido prostático. los microorganismos más frecuentes son las enterobacterias. El tratamiento
puede llevarse a cabo con las siguientes pautas: 1) quinolonas, 2) ceftria-
RECUERDA xona en dosis única i.m. (125-250 mg) más 10 días de doxiciclina (100 mg/12
En pacientes con SIDA, Cryptococcus neoformans puede h/7 días); se aplicará esta pauta en aquellos casos en los que se sospeche
ser una causa de prostatitis, pues se elimina a través de enfermedad de transmisión sexual.
la orina.
Absceso renal
La prostatitis crónica bacteriana suele presentarse como molestias per- Los abscesos medulares o corticales suelen proceder de un foco de pielo-
ineales o genitales, síntomas irritativos (polaquiuria, tenesmo, escozor) nefritis contiguo o de diseminación hematógena de Staphylococcus aureus,
y episodios de ITU recurrentes causados por el mismo organismo. En procedente de focos cutáneos en usuarios de drogas por vía parenteral
el líquido prostático se evidencian más de 10 leucocitos por campo de (UDVP). El urocultivo en este último caso puede ser negativo. El diagnóstico
Tabla 2
Historia Cultivo líquido
Etiología Clínica Cultivo orina Líquido prostático Tratamiento
ITU prostático
Prostatitis aguda E. coli Cuadro séptico + + Cotrimoxazol, fluoroquinolonas
Nunca hacer masaje prostático ni sondaje
4 semanas
Prostatitis crónica E. coli Irritativo + ± > 10 leucocitos/campo + Cotrimoxazol, fluoroquinolonas
bacteriana con reagudizaciones, 4-16 semanas
sin fiebre ni leucocitosis
Prostatitis crónica •• Ureaplasma Cronicidad, - - > 10 leucocitos/campo - Doxiciclina
no bacteriana •• Mycoplasma empeoramiento
Prostatodinia Desconocida Oscilante - - < 10 leucocitos/campo - •• a-bloqueantes
•• Relajantes musculares
Diagnóstico diferencial de las prostatitis
Tabla 3
Etiología Lesión típica Diagnóstico Tratamiento
Uretritis N. gonorrhoeae •• Asintomática (♀) •• Contacto < 5 días •• Ceftriaxona o espectinomicina
gonocócica •• Exudación uretral matutina (♂) •• Gram de exudado cervical (no en faríngeas)
•• Epididimoprostatitis, salpingitis, síndrome Fitz- •• Cultivo en medio de Thayer-Martin •• Ciprofloxacino
Hugh-Curtis, gonococemia diseminada (déficit C5-C8,
menstruación, embarazo, auxotipo AHU)
Uretritis •• C. trachomatis •• Similar a las UG, pero con menos signos y síntomas Contacto 7-15 días. Excluir gonorrea por Tetraciclinas o macrólidos
no gonocócica •• U. urealyticum •• Epididimitis, proctitis, cervicitis, EIP Gram y cultivo. C. inclusión-Giemsa IFD,
medios celulares
Diagnóstico diferencial de las uretritis
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02. Infecciones del tracto UR
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR urinario. Cistitis intersticial
más fiable se realiza mediante tomografía computarizada (TC). Deben tra- ITU asociada a catéteres
tarse con antibióticos por vía intravenosa y, dependiendo del tamaño y de la
evolución, puede hacerse necesario el drenaje mediante punción percutá- La ITU es la infección hospitalaria más frecuente, y los catéteres urinarios
nea o quirúrgicamente (MIR 15-16, 19). la principal fuente de sepsis. Se calcula que el 1% de cateterismos ambula-
torios transitorios sufren una ITU posterior y que la mayoría de pacientes
Absceso perirrenal con catéter permanente presentan una bacteriuria significativa al cuarto
día de su colocación. Esta bacteriuria puede hacerse sintomática en forma
Es infrecuente. Se localiza entre la cápsula renal y la fascia de Gerota. Lo de cuadros de cistitis, hematuria o episodios febriles, muchas veces auto-
más frecuente es que un absceso cortical se abra a este espacio, pero limitados.
puede ocurrir también por diseminación hematógena. El germen más
común es E. coli, y S. aureus en los casos de diseminación hematógena Entre los factores que aumentan el riesgo de ITU asociada a catéter urina-
(Figura 1). rio se encuentran: sexo femenino, edad avanzada, mala técnica de sondaje,
sistemas de drenaje abiertos y falta de higiene local.
Figura 1
Entre los antibióticos disponibles, parece que las quinolonas son los que
mejor eliminan la película biológica de los catéteres infectados, favore-
ciendo así el tratamiento de la infección; en cualquier caso, éste única-
mente se recomienda si existe sintomatología o en el momento de la
retirada del catéter, por el mayor riesgo de ITU sintomática y sepsis.
2.4.
Cistitis intersticial
Clínica
Suele presentarse en mujeres entre 30-70 años, como un cuadro cistítico
crónico en el que destacan disuria, polaquiuria con nicturia y dolor suprapú-
bico, acompañados en ocasiones de hematuria (20-30%).
RECUERDA
Diagnóstico
El diagnóstico es básicamente por exclusión de otra patología que pueda
ocasionar un cuadro similar (infección bacteriana, tuberculosis, litiasis o
TC en la que se muestra un absceso perirrenal tumor vesical) apoyado en los hallazgos cistoscópicos sugestivos:
•• Petequias submucosas, principalmente trigonales, que aparecen al dis-
tender la vejiga (glomerulaciones).
RECUERDA •• Úlceras de Hunner.
Tratamiento
El diagnóstico es similar al absceso renal, y su tratamiento pasa por el dre- Aunque esta enfermedad raramente supone una amenaza para la vida de la
naje percutáneo o quirúrgico, con la adecuada cobertura antibiótica. paciente, su morbilidad es elevada.
7
M01 PATOLOGÍA UROLÓGICA NO TUMORAL
Desgraciadamente, las diversas alternativas de tratamiento únicamente pue- •• Reflujo secundario. Existen múltiples causas:
den encaminarse a una mejoría sintomática, en la mayoría de los casos con -- Duplicación ureteral. El RVU suele aparecer en el uréter que drena
resultados discretos: el polo inferior del riñón.
•• Distensión hidráulica vesical. -- Divertículos ureterales.
•• Amitriptilina oral. -- Uréter ectópico.
•• Instilación con dimetilsulfóxido (DMSO). -- Ureterocele.
•• Corticoides tópicos o sistémicos. -- Vejiga neurógena.
•• Denervación vesical. -- Riñón multiquístico displásico.
•• Cistoplastias de aumento. -- Agenesia renal.
•• Cistectomía. -- Válvulas de uretra posterior. Es la causa más frecuente de uropatía
obstructiva grave en los niños. Afecta sólo a varones. Evoluciona a
2.5.
enfermedad renal terminal en un 30% de los casos. Se asocia a RVU
en el 50% de los pacientes. El diagnóstico se realiza de la siguiente
forma:
Reflujo vesicoureteral ›› Intrautero. Mediante la detección por ecografía prenatal de
hidronefrosis con oligoamnios.
›› Neonatal. Al detectar a un varón con una masa suprapúbica y
El RVU es el paso retrógrado de orina desde la vejiga hacia el uréter y la chorro miccional débil o micción por goteo.
pelvis renal y puede predisponer a la infección urinaria. La reacción inflama-
toria desencadenada puede dar lugar, secundariamente, a la formación de Clasificación
cicatrices. Si éstas son extensas, se afectará la función renal (nefropatía por
reflujo). Su prevalencia se estima entre el 1 y 3%. Esta entidad es una de las Se basa en la imagen obtenida por CUMS. Existe una clasificación en cinco
causas más frecuentes de HTA en la infancia y subyace en el 30% de las ITU grados que tiene implicaciones pronósticas y terapéuticas (a mayor grado de
pediátricas. reflujo, mayor probabilidad de lesión renal) (Figura 3):
•• Grado I. Reflujo hasta la parte distal de un uréter no dilatado.
Fisiopatología •• Grado II. Reflujo hasta la pelvis renal, pero sin dilatación de los cálices.
•• Grado III. Reflujo con dilatación moderada de los cálices y del uréter.
Puede resumirse como sigue: •• Grado IV. Reflujo hacia un uréter intensamente dilatado, así como más
•• Reflujo primario. Es el más frecuente (70%). Se debe a una anomalía del 50% de los cálices.
congénita de la unión ureterovesical, secundaria a una deficiencia de la •• Grado V. Reflujo masivo con pérdida de morfología calicial normal, con
musculatura longitudinal del uréter intravesical. La entrada normal del uréter muy dilatado y tortuoso.
uréter en vejiga es un trayecto oblicuo submucoso largo que se com-
prime al aumentar la presión intravesical durante la micción quedando Figura 3
de esta forma cerrado el uréter. En el RVU primario es corto o no existe
el trayecto desembocando en 90º lo que provoca un mal funciona-
miento del mecanismo valvular (Figura 78). Afecta más a varones. Es
bilateral en el 50% de los casos. En un 30-50% de los pacientes puede
tener carácter familiar, siguiendo una herencia autosómica dominante
con penetrancia incompleta. Se encuentra en el 35% de los hermanos
de pacientes con RVU, aumentando esta cifra al 50% en los hermanos Grado I Grado II Grado III Grado IV Grado V
menores de 1 año.
Grados de reflujo vesicoureteral
Figura 2
RECUERDA
Diagnóstico
Se debe descartar diagnóstico de RVU en los siguientes casos:
•• Niño o niña con ITU recurrente (febril y/o afebril).
•• Si presenta alteraciones en ecografía renal o DMSA.
•• Niños con hidronefrosis dilatadas de diagnóstico prenatal o posnatal o
con anomalías funcionales o anatómicas (vejiga neurógena, válvulas de
uretra posterior…).
8
02. Infecciones del tracto UR
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR urinario. Cistitis intersticial
Figura 6
Ecografía: hidronefrosis
Tratamiento
Sus objetivos son prevenir la pielonefritis, la lesión renal y sus consecuencias.
La elección del tipo de tratamiento depende de si es primario o secundario
y del grado de reflujo:
•• Profilaxis antibiótica. Esta opción se valorará en niños con RVU leve
si presentan ITU de repetición o signos de daño renal en DMSA (pro-
filaxis secundaria). Se recomienda siempre la profilaxis primaria en
pacientes con RVU grados IV-V. Se pueden emplear dosis bajas de tri-
metoprim-sulfametoxazol, trimetoprim, amoxicilina o amoxicilina-cla-
vulánico.
•• Cirugía (abierta o por vía endoscópica). Se optará por ella en los casos
secundarios y en los primarios que, por su grado y por sus repercusiones
morfológicas a nivel renal, es de esperar que no desaparezcan y/o que
lesionen aún más el riñón.
9
Urolitiasis
03
M01
Los cálculos de oxalato cálcico son los más frecuentes, con cifras en torno al
65%, seguidos por los infectivos y de ácido úrico (alrededor del 15% cada uno),
los de fosfato cálcico (5%) y los de cistina (1-3%). La tercera década es la edad
media de aparición, por primera vez, de la litiasis; salvo en los de cistina, que
suelen ser de aparición más prematura. En España, la incidencia de la litiasis
alcanza al 4,2% de la población, con mayor afectación de varones que mujeres.
Únicamente los cálculos infectivos tienen mayor incidencia en la mujer.
RECUERDA
Figura 1
3.2.
Manifestaciones clínicas
y su manejo agudo
10
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR 03. Urolitiasis
UR
Los cristales de oxalato cálcico dihidratado aparecen como bipirámides tetra- Según las guías clínicas, la urografía intravenosa (UIV) actualmente ha sido
gonales al observarlos con lupa binocular. Los de oxalato cálcico monohidra- desplazada por la TC helicoidal sin contraste (MIR 16-17, 230), que se ha
tado aparecen como cristales alargados que adoptan forma de empalizada, convertido en el nuevo estudio de referencia para las litiasis y permite eva-
formando cálculos de estructura radiada, con aspecto compacto y macizo. luar todo tipo de cálculos.
Entre los fosfatos cálcicos, la brushita es el compuesto más ácido, formando Tratamiento
cristales grandes en forma de abanico de color azul con luz polarizada. Las
apatitas tienen aspecto microgranular o esferocítico. El ácido úrico aparece El manejo agudo del cólico renal se basa en el control del dolor. Para esto,
bajo la lupa como una desordenada aglomeración de cristales. En algunos es preciso conseguir una disminución de la presión dentro de la vía urinaria,
cálculos, los cristales están tan juntos que se asemejan a una masa continua. lo que puede hacerse, sobre todo, con antiinflamatorios, que disminuyen el
dolor y la diuresis al inhibir la síntesis de prostaglandinas. En ocasiones, éstos
La estruvita (o fosfato amónico magnésico) es el componente más carac- resultan insuficientes o están contraindicados (p. ej., en la insuficiencia renal),
terístico de los cálculos producidos por infección por gérmenes urealíticos. pudiéndose utilizar también otros fármacos como los opiáceos. Asimismo, se
Sus cristales tienen formas prismáticas polimorfas, y raramente se observan pueden usar espasmolíticos, que disminuyen la presión intraureteral al relajar
los cristales “en ataúd” que pueden hallarse en el sedimento. La cistina se la pared del uréter, aunque a priori deben evitarse puesto que también dismi-
reconoce fácilmente por su aspecto acaramelado, formando cristales hexa- nuyen el peristaltismo del mismo dificultando la expulsión de la litiasis.
gonales en prismas o láminas.
Existe una serie de situaciones en las que el cólico renal se convierte en una
En teoría, el 90% de los cálculos son visibles en una radiografía simple de urgencia que precisa de hospitalización y, eventualmente, de manipulación
abdomen, aunque este porcentaje es considerablemente menor en las invasiva (derivación urinaria):
radiografías urgentes sin preparación intestinal. Radiológicamente, la mayo- •• Obstrucción grave, principalmente si se acompaña de litiasis mayor de
ría de los cálculos son radioopacos, exceptuando los de ácido úrico y algunas 10 mm.
otras composiciones infrecuentes (sulfamidas, xantina, indinavir). •• Fiebre elevada (> 38 oC) (MIR 13-14, 22).
•• Dolor incontrolable.
El estudio de imagen se completará mediante otras técnicas diagnósticas. •• Riñón único.
La ecografía permitirá visualizar incluso las litiasis radiotransparentes, con
el inconveniente de no ser vistas aquéllas ubicadas en el trayecto ureteral Asimismo, en pacientes diabéticos, por el mayor riesgo de complicaciones,
(salvo las zonas cercanas a la vejiga o al riñón). También se podrá evaluar el es aconsejable, si no el ingreso, al menos una observación estricta. Una situa-
grado de hidronefrosis (MIR 13-14, 21). ción similar ocurre durante el embarazo, donde una dilatación leve de la vía
urinaria puede considerarse “fisiológica”, pero obstrucciones más importan-
La urografía ofrece información morfológica y funcional de ambos riñones tes, o la aparición de fiebre, hacen aconsejable la colocación de un catéter
(Figura 2). ureteral (Figura 3).
Figura 2 Figura 3
Debe tenerse en cuenta que, durante el cólico renal, puede observarse una
anulación funcional, sin que signifique necesariamente deterioro de dicha
unidad renal. Mediante esta técnica se pueden diagnosticar todo tipo de cál- Doble J derecho. Litiasis ureteral derecha. Litiasis coraliforme izquierda
11
M01 PATOLOGÍA UROLÓGICA NO TUMORAL
Litiasis cálcica
Tratamiento de la litiasis renal
En la mayoría de las ocasiones se desconoce el origen de la litiasis cálcica,
aunque se puede hacer una aproximación a los factores de riesgo que influ-
yen en su aparición. Sólo en un pequeño porcentaje de casos existe una
enfermedad de base que puede ser tratada, y de esta forma desaparece la
formación de cálculos cálcicos.
Apuntes •• Hipercalciuria idiopática. Es la causa más frecuente de litiasis cálcica.
del profesor Se define como una excreción urinaria de calcio mayor de 300 mg/24 h
en el varón y 250 mg/24 h en la mujer. De cara a su tratamiento,
las tiazidas disminuyen el calcio urinario, reduciendo la formación de
litiasis. La administración de citrato potásico ayuda a evitar la hipopo-
tasemia y aumenta el citrato urinario, que es inhibidor de la litogéne-
3.3.
sis (Tabla 2).
Tabla 2
Evaluación y tratamiento Absortivas Resortivas Renales
•• Aporte excesivo •• Hiperparatiroidismo •• Acidosis tubular distal
de la litiasis renal •• Síndrome de Burnett •• Inmovilización •• Idiopática
(leche y alcalinos) •• Tumorales
•• Hipervitaminosis D •• Enfermedad de Paget
Este apartado se puede dividir en dos partes. Por un lado, el estudio de la •• Idiopática •• Síndrome de Cushing
litiasis con la finalidad de instaurar un tratamiento preventivo de su forma- •• Sarcoidosis
ción; y por otro, el estudio y tratamiento de la litiasis ya formada.
Causas más frecuentes de hipercalciuria
Tabla 1
Litiasis cálcica (oxalato o fosfato) Litiasis úrica Litiasis cistínica Litiasis infectiva (estruvita)
•• Hipercalciuria idiopática •• Gota primaria Cistinuria Infecciones por microorganismos
•• Hipercalciuria secundaria a hipercalcemia •• Hemopatías productores de ureasa
•• Hiperuricosuria •• Enfermedades digestivas
•• Hiperoxaluria •• Ingesta excesiva de purinas
•• Hipocitraturia •• Fármacos
•• Acidosis tubular renal distal •• Litiasis úrica idiopática
•• Litiasis cálcica idiopática
Tipos de litiasis. Situaciones que favorecen su aparición
12
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR 03. Urolitiasis
UR
coincidente o por falta de calcio en la dieta, lo que permite que exista El tratamiento consiste en aumentar la diuresis diaria (más de 3 l/día), alca-
mayor cantidad de oxalato intestinal para su absorción. La intoxicación linizar la orina por encima de 7,5 y, en caso de que esto sea insuficiente,
por etilenglicol y metoxiflurano puede producir hiperoxaluria, así como puede iniciarse tratamiento con D-penicilamina (250 mg/6 h) o α-mercapto-
la ingesta de vitamina C en altas dosis. En todos estos casos secundarios, propionilglicina (250 mg/6 h).
el tratamiento con colestiramina, una dieta pobre en grasas y la correc-
ción de la malabsorción, en la medida de lo posible, suelen ser medidas Litiasis infectiva
eficaces (MIR 18-19, 144).
•• Hipocitraturia. Excreción de citrato inferior a 300 mg/24 h. General- Los cálculos infectivos de estruvita o de fosfato amónico magnésico (MgN-
mente se asocia a otras anomalías urinarias. Aunque de causa desco- H4PO4-6H2O) se desarrollan en un ambiente alcalino, producido por infección
nocida, puede contribuir una dieta rica en proteínas, hipopotasemia, persistente de gérmenes que hidrolizan la urea, aumentando la cantidad de
enfermedad intestinal o infección urinaria. amonio urinario. Los principales gérmenes que poseen ureasa, además de
•• Hiperparatiroidismo primario. Supone la causa más frecuente de diversas especies de Proteus (MIR 10-11, 116), son Pseudomonas, Klebsiella,
hipercalciuria conocida (véase Sección de Endocrinología, metabolismo Serratia y Enterobacter. La presencia de cuerpos extraños (sondas vesicales,
y nutrición). suturas) favorece su formación.
•• Acidosis tubular renal distal (véase Sección de Nefrología). Enferme-
dad autosómica recesiva. Consiste en la imposibilidad del túbulo distal Para su tratamiento se han empleado diversos métodos, generalmente
para excretar hidrogeniones a la orina (orinas persistentemente alcali- ineficaces. La antibioterapia únicamente mantiene estéril la orina durante
nas) con aumento de la eliminación de calcio a la orina. Existen formas los cursos de tratamiento. Parece más prometedor el uso de inhibidores de
incompletas que se observan en pacientes formadores de cálculos de la ureasa con ácidos hidroxámicos. Éstos son moléculas análogas a la urea
oxalato cálcico y con hipercalciuria idiopática. En éstos probablemente que forman un complejo enzima-inhibidor irreversible. Se utilizan básica-
la acidosis tubular no juegue un papel importante y responden a tiazi- mente dos sustancias de esta naturaleza: el ácido propiónico y el acetohi-
das. droxámico. Su empleo suele venir acompañado de cefaleas, temblores,
•• Otras circunstancias que favorecen la litiasis cálcica. Sarcoidosis, sín- trombosis venosas u otros síntomas neurológicos, por lo que tampoco son
drome de Cushing, diuresis escasa, déficit de inhibidores o anomalías en de gran aceptación.
el pH urinario (alcalosis).
•• Litiasis cálcica idiopática. Aproximadamente en el 80% de los pacien- Todo lo relativo al estudio de la nefrolitiasis expuesto anteriormente se
tes con litiasis cálcica no se demuestra ninguna anomalía en el estudio puede repasar en la Tabla 3.
metabólico.
Tratamiento de la litiasis ya formada (Figura 4)
Litiasis úrica
Los cálculos ya formados no expulsables (> 4-5 mm) precisan de tratamiento
El ácido úrico no disociado es poco soluble en orina. Con un pH urinario de 5, “agresivo”, es decir, necesitan ser extraídos quirúrgicamente o fragmentados
la solubilidad del ácido úrico es únicamente de 100 mg/l, mientras que con un de forma que puedan ser expulsados espontáneamente.
pH de 7 es de 1.580 mg/l. Esto demuestra la gran importancia del pH urinario
en la formación de cálculos de ácido úrico. Aparte de éstos, también existe una A continuación se analizan brevemente las diversas formas de tratamiento:
pequeña proporción de cálculos de urato monosódico y urato amónico. •• Cirugía abierta. Ha sido el tratamiento estándar hasta la aparición de la
litotricia extracorpórea. Aún hoy, es preciso recurrir a la cirugía cuando
El objetivo del tratamiento es reducir el ácido úrico excretado y aumentar el fracasan las ondas de choque o en determinados casos para reducir la
pH urinario, ya que los cálculos más frecuentes en pacientes hiperuricémicos masa litiásica (cálculos coraliformes).
son los de ácido úrico. Por otra parte, este tipo de cálculos son los que mejor •• Endourología. La manipulación endoscópica de la vía urinaria es cada
responden al tratamiento médico mediante quimiólisis por alcalinización día más accesible gracias a las mejoras técnicas. Puede realizarse
urinaria. Pueden administrarse diversos álcalis; el citrato potásico impediría extracción directa del cálculo mediante distintos tipos de pinzas o cesti-
el teórico riesgo de formación de cálculos cálcicos por su efecto inhibidor, llas, o bien fragmentar previamente el cálculo mediante diversas fuen-
pero también pueden tratarse con bicarbonato sódico o citrato sódico. Una tes de energía, como la electrohidráulica, ultrasónica o láser. Se puede
alternativa es la acetazolamida en dosis de 250 mg/día. Cuando, además, la acceder hasta el cálculo mediante ureterorrenoscopia (URS), en los dos
uricemia es alta, puede tratarse con alopurinol. tercios inferiores del uréter; o nefrolitotomía percutánea (NLPC), en las
litiasis renales > 2 cm.
Litiasis cistínica •• Litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC). Las ondas de
choque se transmiten a través de los tejidos corporales con la misma
La cistinuria es un trastorno autosómico recesivo en el que existe un defecto impedancia acústica que el agua hasta alcanzar la litiasis, sobre la que
de absorción, a nivel intestinal y tubular proximal, de los aminoácidos dibá- produce fenómenos de compresión y descompresión que conducirán
sicos: cistina, ornitina, lisina y arginina (COLA), aunque parece que puede a su fragmentación. Prácticamente todos los cálculos son susceptibles
existir un trastorno en el que únicamente se ve afectada la cistina, lo que de tratamiento mediante LEOC. La única limitación serían aquellos cál-
indicaría que, además de un mecanismo de transporte común, existe uno culos no localizables por su pequeño tamaño (< 2-5 mm). Cualquier
independiente para la cistina. litiasis podría ser tratada con LEOC, aunque esto tendrá que ser mati-
zado en función de su tamaño, composición y dureza, localización, par-
Los niveles de cistina en orina de 24 horas son superiores a 100 mg; de ticularidades anatómicas de la vía excretora y paciente, función renal y
hecho, los homocigotos pueden excretar más de 600 mg/día. El diagnóstico tipo de litotriptor disponible. La presencia de hipertensión arterial no
se realiza identificando los característicos cristales hexagonales en orina, o controlada facilita el riesgo de hemorragia durante la sesión de litotri-
por una prueba positiva de nitroprusiato sódico (la orina se tiñe de azul en cia, luego deberá ser estabilizada previamente a la misma y constituye,
pacientes afectados por esta enfermedad: test de Brand). en cierto modo, por ello, contraindicación relativa de LEOC (Tabla 4).
13
M01 PATOLOGÍA UROLÓGICA NO TUMORAL
Tabla 3
Estruvita
Sales cálcicas Ácido úrico Cistina
(fosfato amónico magnésico)
Frecuencia •• Oxalato cálcico: 55-60% 10-15% 5-10% 1-3%
•• Fosfato cálcico: 10-15%
Sexo Varón Mujer Varón Varón = Mujer
Etiología •• Hipercalciuria idiopática Infección por gérmenes ureasa (+) •• Gota (50%) Cistinuria
•• Idiopática •• Idiopática (< 50%)
•• Hiperuricosuria (20%) •• Hiperuricemias secundarias
pH Alcalino Alcalino Ácido Ácido
Radiología Radioopacos Radioopacos Radiotransparentes Radiolúcidos
Morfología •• Formas prismáticas polimórficas Aglomerados de cristales Cristales hexagonales en prismas
de los cristales •• Cristales “en ataúd” desorganizados, a veces formando o láminas
masas continuas
Cristales de fostato Ca
Figura 4
Manejo de la urolitiasis
Crisis Estable
cuadro agudo cuadro crónico
Indican ¿Edad?
o no LEOC ¿Tipo de cálculos?
¿Periodicidad de la clínica?
o cirugía
No complicado Complicado ¿Tipo de síntomas?
¿Viabilidad renal?
Ecografía renal
· Cálcica: acidificar (no útil si oxalato), · Extracorpórea · Ureterotomía
citratos, tiazidas colestiramina (LEOC) · Pielolitotomía
Dilatación
y dieta baja en grasas y rica · Percutánea · Nefrectomía
Ingreso y tratamiento agresivo: en calcio, si hiperoxaluria ultrasonográfica
· Drenaje · Úrica: alcalinizar, alopurinol con microlumbotomía
(catéter o nefrostomía) · Estruvita: acetohidroxámico · Endoscópica
· Tratamiento parenteral: · Cistina: D-penicilamina, vit. B6 vía ureteral
- Antibióticos y alcalinizar
- Remontar hemodinámica Contraindicada en:
- Equilibrio electrolítico · Embarazo
- Narcóticos · Infección
· Obstrucción distal
· Vigilancia estrecha · Aneurismas
· Coagulopatías
· Obesidad
· Arritmia cardíaca
Tratamiento de la litiasis renal ya formada (MIR 10-11, 99) (LEOC: litotricia extracorpórea por ondas de choque)
14
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR 03. Urolitiasis
UR
•• La expulsión de fragmentos litiásicos puede ocasionar un cólico renal MIR MIR 16-17, 230
MIR 13-14, 21; 22
MIR 10-11, 99; 116
y, con menor frecuencia, obstrucción ureteral (steinstrasse o “calle
15
Hiperplasia prostática benigna
04
M01
Figura 1
Fisiopatogenia de la HPB
Diagnóstico
El crecimiento prostático se produce generalmente hacia la uretra, ocasio-
nando obstrucción de ésta y dificultando el vaciamiento vesical (Figura 2).
16
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR 04. Hiperplasia prostática benigna
UR
Figura 2 Figura 4
Tratamiento
Hiperplasia prostática en fase clínica. UIV que muestra impronta prostática
en vejiga (vejiga “en montera”) con uréteres en anzuelo Dentro de las posibilidades terapéuticas, la cirugía continúa siendo el único
tratamiento definitivo para la HPB.
3. Fase de descompensación (Figura 4). Se produce un vencimiento del
detrusor vesical, que es incapaz de vencer la presión uretral, aumen- Ésta puede ser endoscópica Figura 5
tando la sintomatología anterior y pudiendo presentarse retención uri- (RTUP: resección transuretral
naria. Ocasionalmente puede aparecer dilatación ureteral bilateral con prostática) o abierta (adeno-
deterioro de la función renal. Esto se debe a uropatía obstructiva infra- mectomía prostática) (Figura
vesical con pérdida del mecanismo antirreflujo. 5), dependiendo del tamaño
del adenoma. En el 10% de las
Pueden producirse también otro tipo de síntomas denominados “irritati- piezas obtenidas se encontra-
vos”, que son debidos a la alteración funcional vesical y cuya resolución rán focos de adenocarcinoma
es más difícil tras la desaparición de la obstrucción. Entre estos sínto- incidental.
mas se incluyen polaquiuria, tenesmo, nicturia y urgencia miccional (MIR
10-11, 100). Actualmente, parece que estos síntomas son tanto o más Se debe tener en cuenta que
frecuentes que los meramente obstructivos y la tendencia es tratarlos en la cirugía de la HPB no se
de forma independiente, habitualmente con anticolinérgicos o β3-mimé- extirpa la cápsula quirúrgica,
ticos asociados o no a los clásicos tratamientos para la HPB. La HPB es que está constituida por las
la causa más frecuente de obstrucción del tracto urinario inferior en el glándulas prostáticas peri-
varón. féricas comprimidas por el Pieza de adenomectomía prostática
17
M01 PATOLOGÍA UROLÓGICA NO TUMORAL
adenoma, y es el principal origen del carcinoma prostático, por lo que la inter- diagnóstico del carcinoma, si lo hubiese) y que tardan una media de 4 meses
vención quirúrgica no protege del desarrollo de este proceso. en hacer efecto.
Los tratamientos no quirúrgicos incluyen una variedad de fitoterapias, De los a-bloqueantes, el principal inconveniente es la hipotensión.
poco efectivas si se valoran con parámetros objetivos, inhibidores de la
5a-reductasa (finasterida, dutasterida) que reducen el tamaño prostá- En cuanto a las indicaciones de tratamiento quirúrgico, globalmente, sólo un
tico, antagonistas a-adrenérgicos (alfuzosina, prazosina, doxazosina, tera- 10% de los pacientes prostáticos precisará cirugía. La intensidad de las mani-
zosina, tamsulosina, etc.) que relajan la musculatura del cuello vesical y festaciones clínicas subjetivas y la mala respuesta al tratamiento médico
uretra (MIR 15-16, 117; MIR 14-15, 107; MIR 12-13, 124). pueden constituir la indicación para la intervención. Entre las causas “objeti-
vas” que suponen indicación absoluta de tratamiento quirúrgico se encuen-
En principio, estos fármacos deben utilizarse en escalada terapéutica (es decir, tran (MIR 16-17, 143):
iniciar monoterapia con a-bloqueante, independientemente de la sintomato- •• Retención urinaria reiterada.
logía y del tamaño prostático, e ir subiendo según lo necesario) a pesar de la •• Hidronefrosis retrógrada (lesión del parénquima renal por obstrucción
aceptación de estudios como el COMBAT, que parece indicar que en pacien- infravesical).
tes con sintomatología a partir de moderada, y con volúmenes prostáticos por •• Infección urinaria de repetición.
encima de 30-40 cm3, se debe realizar de inicio terapia combinada. •• Litiasis vesical.
•• Hematuria de repetición.
RECUERDA
Como inconvenientes principales de los inhibidores de la 5a-reductasa se MIR MIR 14-15, 107
MIR 13-14, 127
MIR 12-13, 124
encuentran impotencia, reducción del PSA en torno al 50% (dificultando el
MIR 10-11, 100
18
Uropatía obstructiva
05
M01
La uropatía obstructiva se caracteriza por: En deterinadas ocasiones la uropatía obstructiva puede cursar con el desa-
•• Detención del flujo de orina en cualquier punto entre los cálices renales rrollo de una Insuficiencia Renal aguda Postrenal. Esta entidad es la causante
y el exterior (Tabla 1). de entre un 10-15% de los FRA en nuestro medio. La etiología mas frecuente
•• Su relevancia reside en el desarrollo potencial de insuficiencia renal, por suele ser una UPO infrevesical por HBP, sobre todo en mayores de 60 años. En
lo que tiene importancia la obstrucción urinaria bilateral o la unilateral el caso de UPO supravesical destacan como causa las compresiones extrín-
sobre riñón único funcionante. secas por tumores retroperioneales, neoplasias digestivas y ginecológicas las
•• Una obstrucción de más de 1 mes de duración puede dar lugar a un cuales pueden provocar obstrucción ureteral bilateral.
daño renal funcional y estructural permanente.
En estos pacientes, es típico que la orina presente concentraciones de sodio
RECUERDA y potasio similares a las concentraciones plasmáticas, debido a que el uro-
La uropatía obstructiva puede producir glomerulonefritis fo- telio actua como membrana semipermeable para la orina retenida, equili-
cal y segmentaria. brando así dichas concentraciones.
5.2.
producirse una fase de poliuria. Esto se debe a que, a nivel tubular, cuando
se ralentiza crónicamente el flujo urinario, se genera una insensibilidad a
la ADH transitoria (diabetes insípida nefrogénica), de ahí la poliuria.
Clínica
5.3.
La forma de presentación depende de los siguientes factores:
•• Etiología de la obstrucción. Presenta la clínica propia de la enfermedad Diagnóstico
de base.
•• Tiempo de evolución. La aguda suele cursar con dolor (cólico nefrítico),
siendo la crónica más frecuentemente asintomática. El diagnóstico de seguridad, la valoración de la evolución y el pronóstico
•• Lugar de la obstrucción: son ecográficos. Además, son útiles la anamnesis y la exploración física, la
-- Tracto urinario inferior (uretra y vejiga). Cursa con retraso para radiología simple (conveniente en litiasis radioopaca), UIV (confirma una
iniciar la micción, disminución de fuerza y del tamaño del chorro, posible anomalía funcional y útil en litiasis radiotransparente), cistografía,
goteo terminal, hematuria, escozor al orinar, orina turbia, reten- estudio metabólico (útil en prevención de recidivas), TC abdominal, eco-
ción aguda de orina o incontinencia paradójica (“micción por rebo- grafía transrectal, biopsia prostática dirigida, pielografía retrógrada, nefros-
samiento”). tografía, cistoscopia, flujometría, cistomanometría y citología urinaria.
Tabla 1
Intraluminal Intraparietal Extraparietal (compresión extrínseca) Extraparietal (disfunción neuromuscular)
•• Litiasis •• Estenosis congénita •• Uréter retrocavo •• Vejiga neurógena
•• Tumores (hipernefroma, urotelioma) •• Estenosis postinfecciosa •• Riñón "en herradura" •• Vejiga automática: lesión sobre L1-L3
•• Necrosis papilar •• Estenosis postraumática •• Fibrosis retroperitoneal •• Vejiga átona: lesión bajo L1-L3
•• Coágulos •• Estenosis isquémica •• Tumores (próstata, vejiga, ginecológicos) •• Disfunción de la unión pieloureteral
•• Hiperplasia prostática •• Reflujo vesicoureteral
•• Ligadura iatrógena de uréteres
Clasificación de la uropatía obstructiva (MIR 11-12, 105)
19
M01 PATOLOGÍA UROLÓGICA NO TUMORAL
5.4. Figura 1
20
Andrología
06
M01
21
M01 PATOLOGÍA UROLÓGICA NO TUMORAL
22
Tumores renales
07
M02
RECUERDA
Clínica
La tríada clásica (hematuria, dolor y masa en el flanco) ocurre únicamente en
el 10% de los casos y, cuando se presenta así, generalmente se trata de una Realización de una ecografía renal. En la imagen del ecógrafo, riñón derecho
enfermedad avanzada. con quiste simple
23
M02 PATOLOGÍA UROLÓGICA TUMORAL
La realización de punción-aspiración con aguja fina (PAAF) de una masa renal Como en la práctica totalidad de la patología urológica, la UIV está siendo
para su filiación es una exploración agresiva que, debido a su baja sensibili- cada vez más desplazada por las distintas modalidades de estudio con TC,
dad, no se justifica actualmente, excepto en casos excepcionales. pero además, en el adenocarcinoma renal proporciona pocos datos y de
forma indirecta, como puede ser la distorsión del sistema colector, su ocu-
Figura 2 pación o la anulación funcional del riñón. En las placas tomográficas de la
UIV puede observarse la presencia de una masa o una alteración del con-
torno renal.
Figura 3 Ecografía
Quiste complejo
Quiste simple
o masa sólida
TC Observar
Masa sólida
Angiomiolipoma
o quiste complicado
24
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR 07. Tumores renales
UR
25
Carcinoma prostático
08
M02
8.1. Tabla 1
TNM
Carcinoma prostático T: define el tumor
•• T1: tumor inaparente clínicamente (no palpable ni visible por técnicas
El adenocarcinoma prostático es el tumor maligno más frecuente del aparato de imagen):
genitourinario masculino y el segundo en frecuencia general, después del
-- T1a: hallado incidentalmente. Afectación menor del 5% del tejido resecado
-- T1b: hallado incidentalmente. Afectación mayor del 5% del tejido resecado
pulmonar. Sin embargo, si se incluyesen los carcinomas incidentales y los
-- T1c: tumor identificado por punción-biopsia por aumento del PSA
encontrados en autopsia, supera al pulmonar en prevalencia.
•• T2: tumor confinado a la próstata (incluye la invasión de la cápsula prostática
sin exteriorización del tumor hacia el tejido adiposo periprostático):
La hormonodependencia del cáncer prostático parece indicar el papel de los -- T2a: menos del 50% de un lóbulo
andrógenos en su etiología o patogenia. La relación de factores genéticos, -- T2b: más del 50% de un lóbulo
ambientales o infecciosos no ha quedado suficientemente establecida. -- T2c: dos lóbulos
•• T3: extensión del tumor por fuera de la cápsula:
Anatomía patológica -- T3a: extensión transcapsular (sea unilateral o bilateral)
-- T3b: invasión de la(s) vesícula(s) seminal(es)
El 95% de los carcinomas prostáticos son adenocarcinomas originados en la •• T4: tumor fijo o invade órganos adyacentes distintos a las vesículas seminales
zona periférica de la próstata. (cuello vesical, esfínter externo, recto, músculo elevador o pared pelviana)
N: define la afectación ganglionar
Los carcinomas ductales se originan en los conductos prostáticos en lugar de
los acinos, e histológicamente pueden corresponder a carcinomas transicio- •• NX: no se pueden estudiar los ganglios regionales
nales, escamosos, endometrioides o mixtos. Más raros son los carcinosarco- •• N0: no metástasis ganglionares
mas (menos del 1%). •• N1: metástasis a ganglios regionales
M: define las metástasis
El adenocarcinoma prostático, con frecuencia, es multifocal y presenta pobla-
ciones en distinto grado de diferenciación. En esta heterogeneidad se basa la •• M0: no metástasis
clasificación de Gleason, que asigna una puntuación de 1 a 5, según el patrón •• M1: metástasis a distancia:
-- M1a: ganglios linfáticos no regionales
histológico de cada una de las dos poblaciones más representativas de la masa,
-- M1b: hueso
sumando ambas puntuaciones para obtener un resultado final de 2 a 10.
-- M1c: otras localizaciones
Estadificación del carcinoma de próstata
La escala de Gleason se corresponde con el pronóstico de la enfermedad,
independientemente del estadio. Para la estadificación se emplea princi-
palmente la clasificación TNM (Tabla 1 y Figura 1). Diagnóstico
Clínica Tacto rectal
El carcinoma prostático es una enfermedad más frecuente en ancianos, y Continúa siendo el método fundamental de cribado. Son accesibles al tacto
la mayoría de ellos se diagnostica por encima de los 60 años. Clínicamente rectal todos los estadios excepto el T1, que por definición es un hallazgo. Carac-
puede producir síntomas obstructivos del tracto urinario inferior superpo- terísticamente, el carcinoma es duro, nodular e irregular. En general, se puede
nibles a los de la HPB. A éstos puede añadirse la hematuria. El 25% de los realizar un tacto rectal y una determinación de PSA anual a todos los varones
pacientes que refieren retención urinaria aguda presentan un carcinoma por encima de 50 años aunque, de momento, la Organización Mundial de la
prostático. Aproximadamente un 25% de los pacientes presentan metás- Salud (OMS) no aconseja la realización de cribado poblacional sistemático.
tasis en el momento del diagnóstico; éstas pueden producir manifestacio-
nes como dolor óseo, compresión medular, mieloptisis o coagulopatía. Por Marcadores tumorales
fortuna, estos casos se encuentran en claro descenso gracias a la incorpora-
ción del PSA, que facilita el diagnóstico de la enfermedad en estadios tem- Se dispone fundamentalmente de dos marcadores tumorales. La fosfatasa
pranos y comúnmente asintomáticos. ácida prostática (FAP) se emplea en clínica desde hace décadas; es un mar-
26
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR 08. Carcinoma prostático
UR
Figura 1
cador específico, pero su elevación suele indicar extensión extraprostática, La ecografía abdominal no tiene valor en la detección del carcinoma pros-
por lo que no resulta útil en el diagnóstico precoz. El PSA es realmente un tático. La TC y la RM tienen su principal papel en la estadificación gan-
marcador de tejido prostático cuyos niveles suelen encontrarse más eleva- glionar y la valoración de metástasis a distancia. Las primeras metástasis
dos en el cáncer, pero es inespecífico y también están elevados a conse- deben buscarse en los ganglios linfáticos de las cadenas obturatrices e
cuencia de patología benigna (infecciones, sondajes, HPB, etc.). Por este ilíacas.
motivo, se ha intentado aumentar su especificidad para cáncer con otros
parámetros (densidad de PSA, índice PSA/edad, velocidad de cambio del Gammagrafía ósea
PSA, PSA libre), aunque aún no ha quedado establecida la ventaja de éstos
sobre el PSA aislado. Se utiliza para la detección de metástasis óseas; tiene mayor sensibilidad que
la radiología convencional (Figura 3), y debe realizarse en todo paciente en el
Si el PSA es menor de 4 ng/ml, es poco probable que se encuentre un cáncer que se sospechen metástasis (Gleason ≥ 8 y/o PSA ≥ 20).
de próstata. Si es mayor de 10, las probabilidades aumentan, lo que aconse-
jaría una biopsia de próstata ecodirigida. Si está entre 4-10, se pueden utili- Antes de plantearse el tratamiento curativo, en ciertos pacientes con altas
zar los parámetros antes mencionados para valorar la necesidad de biopsia. probabilidades de encontrarse el cáncer extendido, se debe efectuar una
gammagrafía previa para confirmar la no existencia de metástasis óseas y
Pruebas de imagen una TC para descartar metástasis ganglionares (estudio de extensión) (MIR
09-10, 98).
La ecografía transrectal (ETR) (Figura 2) es el método de imagen más útil
para la estadificación local, pudiendo ofrecer información importante RECUERDA
sobre la afectación capsular, de vesículas seminales, cuello vesical o recto.
Las metástasis del cáncer de próstata son osteoblásticas, es
Aunque no existe un patrón característico, suele aparecer como nódulos
decir, forman hueso (la gammagrafía es más sensible, la ra-
hipoecogénicos. La ETR ofrece, además, la posibilidad de dirigir la biopsia diografía simple más específica).
hacia las zonas sospechosas.
27
M02 PATOLOGÍA UROLÓGICA TUMORAL
RECUERDA
Son indicaciones de biopsia prostática el tacto rectal sospe-
choso, la presencia de un nódulo ecográfico y un PSA > 4
(variable la cifra según criterios).
Tratamiento
Opciones terapéuticas
•• Prostatectomía radical. Los pacientes candidatos deben ser individuos
con una esperanza de vida superior a 10 años. Como complicaciones,
se puede encontrar incontinencia (2-57%) (MIR 11-12, 110), estenosis
anastomótica (10%), impotencia (50%) o incluso la muerte (< 5%). En
líneas generales, suele ir acompañada de linfadenectomía íleo-obtura-
triz (salvo en los pacientes con tumores considerados de bajo riesgo). Es
la única técnica que ha demostrado disminuir la mortalidad cáncer-es-
pecífica.
•• Radioterapia. Como tratamiento curativo, los resultados en estadios
localizados se acercan a los de la cirugía. La diarrea crónica, la proctitis, la
cistitis rádica y las fístulas urinarias son complicaciones del tratamiento,
así como la incontinencia y la impotencia a partir de los 2 años de tra-
tamiento. Se ha empleado también radioterapia intersticial (braquitera-
pia) con implantación de yodo-123 (I-123), oro-198 (Au-198), paladio e
iridio. Su indicación queda limitada a tumores pequeños de estadio T1
o T2, y sus resultados son similares a los de la cirugía. En caso de com-
presión medular o dolor por metástasis óseas, la radioterapia sobre la
metástasis puede conseguir el control local de la enfermedad. También
está indicada en caso de márgenes posquirúrgicos positivos, estadios T3
ETR de adenocarcinoma prostático. (A) ETR corte transversal. (B) ETR como complemento, o recidiva bioquímica tras prostatectomía.
corte longitudinal. (C) adenocarcinoma, nódulo hipoecoico •• Hormonoterapia. El adenocarcinoma prostático está compuesto por
en lóbulo derecho
una población heterogénea de células androgenodependientes y andro-
genoindependientes. La supresión hormonal frena el crecimiento de
Figura 3 las primeras, pero no afecta a las androgenoindependientes. Se puede
conseguir disminuir los niveles de andrógenos circulares por distintos
métodos:
-- Castración quirúrgica. Es el método aislado más eficiente, con la
ventaja de que elimina la necesidad de medicación permanente.
Por su rapidez en el efecto supresor hormonal, también está indi-
cada en las compresiones medulares por metástasis.
-- Estrógenos (dietilestilbestrol). Inhiben la secreción de LH. Actual-
mente este método se ha abandonado debido al alto riesgo cardio-
vascular que conlleva.
-- Progestágenos. Inhiben la secreción de LH y actúan como antian-
drógenos, al unirse a los receptores de la dihidrotestosterona.
Es preciso añadir estrógenos para evitar el fenómeno de escape,
que se produce tras varios meses de tratamiento. No son de uso
habitual.
-- Agonistas LHRH. Aunque inicialmente ocasionan un aumento de
los niveles de testosterona, posteriormente suprimen la secreción
de LH y de andrógenos. La elevación transitoria de los andrógenos
Radiografía de columna. Metástasis osteoblásticas puede empeorar el cuadro clínico, principalmente si existe com-
28
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR 08. Carcinoma prostático
UR
promiso medular por metástasis óseas. Esta elevación (flare-up) se cifras de PSA tras prostatectomía radical son superiores a 0,2 ng/ml, se consi-
debe suprimir mediante la administración de antiandrógenos, pre- dera recidiva bioquímica y debe hacer sospechar la existencia de metástasis
viamente a la introducción de inhibidor de la LHRH. a distancia, o bien la existencia de recidiva a nivel local.
-- Antiandrógenos (bicalutamida, flutamida, acetato de ciproterona).
Compiten con el receptor androgénico. Suelen utilizarse con agonis- Tras la realización de radioterapia como tratamiento de cáncer de próstata
tas de la LHRH. El acetato de ciproterona, además de actuar como localizado, los descensos de PSA van siendo paulatinos (a diferencia de la
antiandrógeno, tiene un efecto progestágeno, por lo que actúa a nivel prostatectomía radical) hasta conseguir un valor nadir, que es el valor mínimo
central, disminuyendo los pulsos de LH. alcanzado tras el tratamiento, y que se considerará referencia para el segui-
miento posterior.
•• Quimioterapia. En casos concretos está indicado el empleo de doce-
taxel en pacientes con tumores hormonorresistentes tras agotarse el Existen diferentes criterios para considerar el diagnóstico de recidiva bio-
resto de medidas terapéuticas. Existen otros fármacos para usar en este química tras tratamiento con radioterapia: cuando se constata la existencia
contexto de tumores metastásicos hormonorresistentes: enzalutamida de tres elevaciones sucesivas a partir del valor nadir, cuando se evidencian
y acetato de abiraterona (MIR 17-18, 188). niveles nadir +2 (criterio de la American Society of Clinical Oncology, ASCO),
o con valores nadir +3 (criterio de Philadelphia).
29
Carcinomas
del tracto urinario
09
M02
Entre los factores etiológicos (Tabla 1), se implican las aminas aromáticas,
presentes en las industrias textiles, químicas y del caucho. El humo del Histología e historia natural
tabaco es el principal factor de riesgo (50-60% aparecen en fumadores),
aumentando el riesgo a mayor consumo. También parece que podrían jugar En el carcinoma de células transicionales, hay que diferenciar tres formas
un papel importante los edulcorantes artificiales (sacarina, ciclamato), la de la enfermedad con comportamiento, pronóstico y tratamiento completa-
ciclofosfamida, los acetiladores lentos (mayor riesgo) y muchas otras posi- mente distintos (Figura 1 y Tabla 2).
bles etiologías.
Figura 1
Tabla 1
Carcinomas Factores etiológicos
Transicionales (90%) •• Aminas aromáticas (2-naftilamina): tabaco, industria
(mejor pronóstico) textil, industria del caucho, colorantes
•• Fenacetinas crónicas
•• Sacarina, ciclamato
•• Ciclofosfamida (acroleína)
•• Tabaco: ortofenoles, triptófano
Escamosos (8%) •• Schistosoma haematobium
•• Litiasis, infecciones, catéteres
Adenocarcinomas (2%) •• Cistitis glandular
•• Extrofia vesical
Factores etiológicos de los carcinomas del tracto urinario
30
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR 09. Carcinomas del tracto urinario
UR
estadio. El 25% recurrirán y progresarán en grado y estadio, y únicamente el descrito adenocarcinomas vesicales asociados a la cistitis glandular). Otras
15% acabará desarrollando un tumor infiltrante o metastásico. lesiones benignas serían el adenoma nefrogénico, el pólipo simple, el papi-
loma invertido o el papiloma velloso.
La mayoría de los tumores infiltrantes se encuentran confinados a la vejiga
en el momento del diagnóstico, y sólo un 20-25% presentan extensión gan- Diagnóstico
glionar o metastásica. El 50% desarrollarán metástasis a distancia, a pesar
del tratamiento. La hematuria macroscópica o microscópica monosintomática es el hallazgo
más frecuente, presente en el 75% de los pacientes (MIR 12-13, 126). La
Tabla 2 presencia de microhematuria asintomática, descubierta durante estudios
TNM de cribado, sólo se relaciona con enfermedad significativa en menos del 2%
T: define el tumor de los casos. Pueden encontrarse síntomas irritativos (escozor, polaquiuria,
tenesmo) en el 25-30%, solos o acompañando a la hematuria. La presencia
•• Tis: carcinoma in situ (plano)
de un síndrome cistítico no justificado por infección, o litiasis, debe hacer
•• Ta: carcinoma papilar no infiltrante
•• T1: tumor que invade tejido conjuntivo subepitelial sospechar la presencia de un carcinoma vesical, especialmente por su aso-
•• T2: tumor que invade músculo: ciación con el carcinoma in situ. Con menor frecuencia, el paciente consulta
-- T2a: tumor que invade la mitad interna por dolor en flanco por obstrucción ureteral, pélvico o por edema en miem-
-- T2b: tumor que invade la mitad externa bros inferiores (extensión linfática). La exploración física suele ser irrelevante,
•• T3: tumor que invade tejido perivesical: salvo en la enfermedad avanzada.
-- T3a: microscópicamente
-- T3b: macroscópicamente (masa extravesical) Las citologías urinarias suponen una prueba sencilla y fiable que debe ser
•• T4a: tumor que invade próstata, útero o vagina realizada en todos los casos de hematuria asintomática o sospecha de tumor
•• T4b: tumor que invade pared pélvica o pared abdominal vesical (MIR 10-11, 108). Su sensibilidad depende del grado de diferencia-
N: define la afectación ganglionar ción del tumor vesical; alcanza el 75-100% en tumores de alto grado y car-
cinoma in situ, siendo en este último un método diagnóstico más rentable
•• Nx: metástasis ganglionar regional desconocida
que la ecografía, la TC, la urografía o la biopsia múltiple. Son especialmente
•• N0: ausencia de metástasis ganglionar regional
•• N1: metástasis a un solo ganglio entre 2 y 5 cm útiles en el seguimiento de pacientes sometidos a resección transuretral en
•• N2: metástasis en un ganglio mayor de 5 cm o múltiples no mayores de 5 cm combinación con la cistoscopia.
•• N3: metástasis mayores de 5 cm
Entre las pruebas radiológicas destacan la ecografía (con una sensibilidad
M: define las metástasis
del 80%, pero poco útil para el diagnóstico de las neoplasias del tracto urina-
•• M0: no metástasis rio superior [Figura 2]) y la UIV (capaz de detectar la presencia de tumor en
•• M1: metástasis a distancia el 60% de los casos y, en la actualidad, con poco uso).
Estadificación del carcinoma vesical
Figura 2
El tercer grupo que merece mención aparte es el carcinoma in situ. A pesar
de encontrarse limitado al urotelio, por lo que es superficial, está formado
por células poco diferenciadas con displasia grave. Tiene una alta tasa de
recidiva y progresa hacia tumor infiltrante en el 50-75% de los casos. Este
mal pronóstico le confiere un carácter completamente distinto del carci-
noma in situ de otras regiones, en las que se considera el estadio inicial de
la enfermedad tumoral. El carcinoma in situ puede estar asociado a focos de
carcinoma superficial (26%) o infiltrante (60%), o bien encontrarse de forma
aislada, siendo generalmente multifocal tanto en vejiga como en otros pun-
tos del urotelio.
31
M02 PATOLOGÍA UROLÓGICA TUMORAL
para practicarla. En un 10% de los casos de cistoscopia con citologías positi- no parece mejorar los resultados de la cirugía aislada. Igualmente se
vas no se encuentra tumor en la vejiga, lo que puede deberse a la presencia puede decir de la radioterapia, que únicamente ha demostrado incre-
de carcinoma in situ, tumor en vías urinarias altas, carcinoma ductal de mentar el tiempo libre de recidiva local, sin aumentar la superviven-
próstata o falso positivo de la prueba (generalmente, por inflamación de la cia. La quimioterapia combinada con M-VAC (metotrexato, vinblastina,
pared vesical o por tratamiento concomitante con radioterapia o quimiote- adriamicina, cisplatino) se reserva para pacientes en los que existe afec-
rapia endovesical) (Vídeo 1). tación ganglionar o metastásica, con respuestas completas en el 15-30%
y parciales en el 30-40%. Tras la cistectomía, los uréteres son deriva-
Vídeo 1
dos generalmente a segmentos intestinales o a piel, pudiendo reali-
zarse estomas no continentes o reservorios continentes directamente
al remanente uretral.
RECUERDA
9.3.
Tumores del tracto urinario superior
Realización de cistoscopia diagnóstica en paciente con sospecha de tumor Entre el 2-10% de los tumores uroteliales se encuentran localizados entre
urotelial vesical los cálices y los orificios ureterales. En su etiología están implicados los mis-
mos factores que para el carcinoma vesical, a los que habría que añadir la
La TC se utiliza para la estadificación de la enfermedad infiltrante, pues aporta nefropatía por abuso de analgésicos (fenacetinas) y la nefropatía de los Bal-
información limitada sobre la infiltración tumoral. La RM consigue mejores canes. En el 70-80% de los pacientes aparece hematuria macroscópica; el
imágenes de la cúpula vesical por sus cortes sagitales, pero no aporta mayor dolor cólico por obstrucción ureteral es la segunda queja en frecuencia de
información que la TC. aparición.
32
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR 09. Carcinomas del tracto urinario
UR
Figura 3 Figura 4
Tumor vesical con zonas calcificadas. (A) UIV con defecto de repleción en
pelvis renal derecha. (B) TC en fase excretora con tumoración piélica derecha
MIR MIR 12-13, 126
MIR 11-12, 108
MIR 10-11, 108
33
Tumores testiculares
10
M02
10.1. 10.2.
Etiología y epidemiología Anatomía patológica
Los tumores testiculares representan el 1-2% de las neoplasias en varo- Los tumores testiculares se suelen originar como una masa testicu-
nes, y son las neoplasias sólidas más frecuentes entre los 20-35 años. lar intraparenquimatosa. A partir de ahí, pueden quedarse localizados o
Presentan mayor incidencia a mayor desarrollo de la sociedad, y también metastatizar. La localización más frecuente de metástasis son los ganglios
en la raza blanca más que en las demás. La tasa de curación es superior retroperitoneales (casi siempre es el primer escalón en la diseminación);
al 90%. posteriormente, puede aparecer la afección mediastínica, de vísceras
abdominales y de pulmón.
El 95% de ellos procede de células germinales y, aunque globalmente el
seminoma es el más frecuente, la incidencia varía según el grupo de edad Hay que tener en cuenta que el testículo izquierdo drena a los ganglios
considerado. El 5% restante se reparte entre tumores del estroma gonadal paraaórticos y preaórticos a nivel de L2. El derecho drena a ganglios
(1-2%), linfomas (1%), gonadoblastomas (células germinales y del estroma), interaortocavos, precavos y preaórticos, y también a nivel del hilio renal.
metástasis y otros. La diseminación hematógena es menos frecuente, salvo en el coriocar-
cinoma, vía vasos espermáticos, siendo los puntos más habituales de
Los factores de riesgo para el desarrollo de tumor testicular son teste hipoa- metástasis: pulmón, hígado, hueso y sistema nervioso central, por orden
trófico, disgenesias gonadales, historia familiar de neoplasias testiculares, de frecuencia.
tumor previo en el otro teste, exposición a estrógenos y criptorquidia.
Los tumores testiculares se dividen en dos grupos, tumores que no derivan
Los testículos no descendidos tienen mayor riesgo de desarrollar tumores, de las células germinales (5%) y tumores que derivan de las células germina-
y esta probabilidad aumenta si la situación del teste es intraabdominal. Asi- les (95%); a su vez, estos últimos se dividen en seminomatosos y no semino-
mismo, el testículo contralateral, aunque de localización escrotal, tiene una matosos (Tabla 1):
incidencia mayor; de hecho, el 20% de los tumores en pacientes con crip- •• Seminoma. Puede aumentar el tamaño testicular hasta 10 veces sin
torquidia se desarrollan en el testículo no criptorquídico. Por estas razones, distorsionar su morfología. Ocasionalmente se presenta extrates-
los testículos no descendidos deben descenderse, preferiblemente entre el ticular en mediastino (la más frecuente), retroperitoneo, o región
primer y el segundo año de edad, para facilitar su seguimiento y, con ello, la pineal de forma primaria. Se han descrito tres tipos histológicos:
detección de un eventual tumor (MIR 09-10, 174). seminoma típico, anaplásico y espermatocítico (más frecuente en
individuos mayores de 50 años). El seminoma puro no es productor
Una vez alcanzada la pubertad, un teste criptorquídico no descendido proba- de marcadores tumorales, pero hasta en un 15% de los casos pueden
blemente deba extirparse, dado que estos testículos pierden la capacidad de aparecer células del sincitiotrofoblasto, produciendo elevaciones de
espermatogénesis y conservan su potencial malignizante. No obstante, hay la β-HCG.
autores que prefieren no extirparlos, siempre y cuando se puedan descen- •• Carcinoma embrionario. Tiende a metastatizar de forma temprana.
der a la bolsa escrotal, ya que aún pueden mantener su función endocrina Forma masas más irregulares y heterogéneas que otros tumores.
(secretora de testosterona). •• Tumor del seno endodérmico. Este tumor fue descrito inicialmente
como una forma rara de tumor infantil. Se encuentran elementos de
Otros factores que se pueden encontrar relacionados son las hernias ingui- saco vitelino en el 38% de los tumores testiculares del adulto.
nales infantiles (no demostrado) y la orquitis urliana secundaria al paramixo- •• Coriocarcinoma. En el estudio histológico tiene que contener elemen-
virus causante de la parotiditis (siempre que haya producido atrofia); y, entre tos de sincitiotrofoblasto y citotrofoblasto para ser considerado como
los factores tóxicos, la exposición a radiaciones, fuentes de calor, productos tal. En el momento del diagnóstico, generalmente existen metástasis a
para teñido del cuero y estrógeno intrauterino durante el primer trimestre distancia (suelen ser vía hematógena [MIR 13-14, 125]) y un tumor pri-
del embarazo. Aunque entre un 8-25% de los pacientes presentan historia de mario testicular pequeño. Raramente es puro.
traumatismo testicular, todos los autores parecen estar de acuerdo en que •• Teratoma. Por definición, se encuentra formado al menos por dos
éste supone más bien el motivo por el que se descubre una masa escrotal, y capas distintas de células germinales (endodermo, mesodermo o ecto-
no su origen. dermo).
•• Teratocarcinoma. Tumor mixto con áreas de teratoma y de carcinoma
34
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR 10. Tumores testiculares
UR
10.4.
túbulos del testículo prepuberal normal. De comportamiento benigno,
es excepcional que metastaticen.
RECUERDA Diagnóstico
El tumor de células de Sertoli se ha asociado al síndrome de
Peutz-Jeghers (véase Apartado de Síndromes de poliposis,
en la Sección de Digestivo). La exploración física de una masa indolora, sin signos inflamatorios y de largo
periodo de evolución, debe hacer sospechar un tumor testicular (Tabla 2).
•• Tumores de células de Leydig. Pueden verse cristaloides en su cito-
plasma. Generalmente son benignos aunque algunos pueden metasta- Tabla 2
tizar. Pueden ser hormonalmente activos, produciendo pubertad precoz TNM
o feminización. pTis Intratubular
•• Linfoma. Tanto como localización secundaria o como origen primario
pT1 Testículo y epidídimo sin invasión vascular/linfática
(menos frecuente), una masa testicular en un varón mayor de 50 años
sugiere, en primer lugar, el diagnóstico de linfoma. Tras la orquiectomía pT2 Testículo y epidídimo con invasión vascular/linfática o túnica vaginal
o la biopsia testicular para el diagnóstico de certeza, el tratamiento no pT3 Afectación de cordón espermático
varía respecto a los linfomas habituales. pT4 Escroto
10.3.
Un elemento importante, tanto para su diagnóstico como para el segui-
Clínica miento, son los marcadores tumorales: a-fetoproteína (AFP) y fracción β de
la gonadotropina coriónica humana (β-HCG) (Tabla 3).
La manifestación más frecuente es como masa escrotal indolora. Con mucha La AFP es sintetizada por células del saco vitelino y, por tanto, está pre-
menor frecuencia, el motivo de consulta está originado por la presencia sente en tumores de saco vitelino o seno endodermal, y en los carcinomas
de metástasis ganglionares (masas supraclaviculares o abdominales (MIR embrionarios. El seminoma nunca produce AFP. En cualquier caso, se debe
09-10, 102), o efectos endocrinos (ginecomastia, pubertad precoz). El 10% tener en cuenta que la AFP es un marcador inespecífico, y se podría encon-
de los tumores se presenta como escroto agudo en la urgencia. trar elevado en enfermedades hepáticas benignas o malignas, algunas neo-
plasias pancreáticas y de la vía biliar o en la ataxia-telangiectasia.
35
M02 PATOLOGÍA UROLÓGICA TUMORAL
10.6.
dominal. Así se constatará si la enfermedad está limitada al testículo (estadio
I), o existe afectación de ganglios infradiafragmáticos (estadio II), o si hay
incluso extensión supradiafragmática o a órganos sólidos (estadio III). El sis-
tema de estadificación utiliza múltiples variaciones, pero quizá la clasifica- Tratamiento
ción más aceptada sea la expuesta anteriormente en la Tabla 2.
10.5.
Hasta la fecha no existe un protocolo único de tratamiento, pudiendo
variar incluso de un centro a otro. Siempre se realizará orquiectomía radi-
cal vía inguinal. Posteriormente, el patólogo informará de la estirpe histo-
Diagnóstico diferencial patológica.
36
Manual CTO de Medicina y Cirugía, 1.ª edición. REMIR 10. Tumores testiculares
UR
El cisplatino produce vómitos con mucha frecuencia. Otro El tratamiento de la neoplasia testicular se resume en la Figura 2.
efecto secundario es su nefrotoxicidad.
Masas residuales
•• Estadio IIA-IIB. En este caso, el tumor ya está extendido a ganglios retro- Se define como masa residual la existencia de conglomerados adenopá-
peritoneales y requiere, por tanto, tratamiento agresivo. Se dispone de ticos tras tratamiento quimioterápico o radioterápico. Cuando el tumor
dos opciones: radioterapia sobre las cadenas afectadas (teniendo en primario es un seminoma y existen masas residuales, la actuación a seguir
cuenta el teste afectado, se irradiará a unas cadenas ganglionares u (Figura 3) será: si la masa residual es inferior a 3 cm, tiene muy pocas pro-
otras), o quimioterapia BEP (cisplatino, etopósido y bleomicina). Ambas babilidades de contener tumor residual y no requiere más que observa-
obtienen resultados muy similares. ción. Pero cuando es superior a 3 cm, se debe realizar una PET (tomografía
•• Estadio IIC-III (estadios avanzados). El tumor tiene metástasis gan- por emisión de positrones), si existiera esta posibilidad a nivel técnico,
glionares retroperitoneales superiores a 5 cm, o afectación supradia- pues detecta con una alta sensibilidad y especificidad la presencia de
fragmática o de vísceras sólidas. La radioterapia deja de ser una opción tumor residual. Si no se dispone de una PET o si ésta es positiva, se reali-
terapéutica. La quimioterapia (BEP) es la única posibilidad, presentando zará cirugía de la masa.
una tasa de curación de alrededor del 80%.
Cuando el tumor primario es un tumor no seminomatoso, se debe realizar
Tumores no seminomatosos (Figura 2) exéresis de dicha masa siempre, con independencia del tamaño.
•• Estadio I. Existen tres posibilidades terapéuticas tras la orquiectomía: La histología de estas masas residuales, una vez extirpadas, puede ser:
-- Observación y seguimiento periódico. Tasas de recaídas de un 20%. tejido necrótico hasta en un 50% de las ocasiones, tumor viable en un
-- Linfadenectomía retroperitoneal de estadificación, pues así se tiene 15% y teratoma en un 35% (éstos, dejados a libre evolución, pueden con-
certeza del estadio y se reducen a un 10% las recidivas (en Europa vertirse en teratomas malignos o producir procesos compresivos con su
no está extendida esta práctica). crecimiento).
Figura 2 Figura 3
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M02 PATOLOGÍA UROLÓGICA TUMORAL
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