PENSAMIENTO DE VOLTAIRE
QUIEN FUE VOLTAIRE
Fue un escritor, historiador filosofo y abogado francés que perteneció y
represento a los hombres de la Ilustración, un periodo que enfatizo el poder de
la razón humana y de la ciencia en detrimento de la religión, nació el 21 de
Noviembre de 1694 y falleció en 1778 en Paris, Reino de francia.
El desarrollo del hombre en la historia: la conquista de la razón
Cuando Voltaire asume el racionalismo cartesiano (el trato critico de las
fuentes, la búsqueda de hechos claros y evidentes – verdaderos – y a la vez
útiles por intermedio de la razón) y el newtonismo (existencia de una
matemática universal que rige toda la naturaleza y productora de todos los
efectos en esta) cree que por mediación de estas dos llegara a conocer no solo
la historia de una nación sino que le permitiría conocer la historia del mundo
(entendida como historia universal). En la búsqueda de ese conocimiento partió
por definir la historia, la cual entendía como:
La historia es el relato de los hechos que se tienen por verdaderos, al contrario
de la fabula, que es el relato de los hechos que se tienen por falsos.
La diferenciación que hace Voltaire, en relación a la fabula, en su definición de
la historia es fundamental, porque le permite poder demostrar que mediante la
historia se puede encontrar hechos verosímiles, del cual se puede probar su
certeza. Mientras los contadores de fabulas no buscan la precisión de los
hechos, su relato no contara lo verdadero; en tanto Voltaire aduce:
A los historiadores modernos se les exige más precisos detalles, hechos
comprobados, fechas exactas, mayor estudio de los usos, costumbres y leyes,
del comercio, de la hacienda, de la agricultura y de la población. Sucede con la
historia lo que con las matemáticas y la física: su progreso se ha acrecentado
prodigiosamente.
El desarrollo de la historia (como estudio) es el que permite la exactitud del
conocimiento del pasado. Acusa a los historiadores franceses de haber
“imitado” muy mal los primitivos “métodos” de los historiadores romanos (lo que
permitió la creación de fabulas).
En ese desarrollo que aprecia Voltaire en la historia ve el devenir del hombre,
esa evolución, el paso de la ignorancia a la razón, ha transcurrido por etapas
históricas, medidas bajo parámetros culturales dividiéndolas en cuatro edades,
que corresponden a la Grecia clásica, la Roma imperial, Europa del
renacimiento y finalmente el siglo de Luis XIV. Este avance significo un proceso
de perfeccionamiento de la razón humana, que le permite al hombre
comprender con exactitud su época. Voltaire confió tanto en el
perfeccionamiento que llego a creer en primer momento, la idea platónica del
“rey filósofo” (rey ilustrado) del cual saldrá desilusionado, al ser perseguido por
el rey Federico II de Prusia.
Voltaire presumió que la existencia de la razón, en determinas épocas y
civilizaciones es el resultado de un lento proceso natural por el cual pasan
todos los pueblos del mundo civilizado. Por ello defender la presencia de la
razón es a la vez defender la posibilidad de encontrar la verdad histórica,
debido a que la razón tiende a ocultarse a consecuencia de la naturaleza del
hombre (donde pasión e instintos luchan contra la razón) y las ideologías. Por
ello la razón solo reside en algunos “espíritus independientes”, aquellos que
cultivan el saber filosófico.
A manera de resumen comprendo que para Voltaire el sentido y la finalidad del
desarrollo de la historia consistía en mejorar, por medio de la razón, las
condiciones humanas, y como decía él “hacer a los hombres menos ignorantes,
mejores y más felices”. Esta búsqueda de perfeccionamiento del hombre por
medio de la razón debía realizarse dentro de mundo intramundano y temporal,
en oposición a la visión cristiana.
La tolerancia religiosa.
Una de los temas en el cual Voltaire se va a autoproclamar como su
representante fiel, es la lucha por la libertad y tolerancia religiosa. Su desdeño
por las luchas religiosas radicaba en el hecho de considerarlas “estúpidas,
sinsentido e irracionales”, además de aseverar que “por medio del fanatismo
religioso se puede llegar a cometer los más grandes estupideces” ya que al
apelar a la historia como medio esclarecedor de estos problemas, se había
percatado que para 1610 un suceso de esta naturaleza se había cobrado la
vida del rey Enrique IV– al cual Voltaire no dejaba de mostrar su admiración –
en manos de un presumible fanático religioso de la agrupación “Liga Católica” o
Liga Santa de París. Además que las continúas guerras religiosas en Francia
habían provocado que la personas entraran en un estado de conflicto
permanente, al cual Voltaire veía como la presencia de la sinrazón en el
hombre – en 1572 la llamada noche San Bartolomé se cobro la vida de muchos
hugonotes (protestantes) a manos de católicos fanáticos –.
En su Tratado sobre la tolerancia (al iniciar el tratado) se cuenta una historia
sobre la muerte de Marc-Antonine miembro de una familia de hugonotes
comerciantes que muere ahorcado y se acusa a toda la familia de Jean Calas
(padre) por la muerte de Marc. Voltaire al conocer el caso expone su malestar
por la acusación sin pruebas a toda la familia, al abogar por la familia hugonote
escribe el tratado de la tolerancia donde expondrá este caso para conocimiento
general. Para prever estos hechos en un futuro Voltaire recuerda que estas
disputas y acusaciones de carácter religioso, terminan cobrando un alto precio.
Por ello aboga por la tolerancia religiosa como una única forma de concebir una
sociedad con seres poseedores de la razón.
Para el filosofo francés la única forma de vivir sin problemas religiosos es la
tolerancia – ya que no cree que pueda existir una paz perpetua – por ello
afirma que “la sola paz perpetua que puede establecerse entre los hombres es
la tolerancia”. En su Cartas Filosóficas defiende la tolerancia religiosa y la
libertad pensamiento, resalta el modelo inglés, al cual admira, como facilitador
de las denuncias contra el fanatismo religioso (provenientes del cristianismo
protestante como del catolicismo).
Voltaire al admirar el sistema político, económico y social ingles propone que si
Francia aspira llegar a un sistema parecido deberá separar claramente la
política y la religión (separar lo público de lo privado), donde esta última se
encargue simplemente de sus seguidores; mientras el estado debe garantizar
el bienestar general de los hombres.
Al no llegar a concretarse sus propuestas se pregunta a que se debe la no
aceptación de una idea como la suya en Francia, acaso ¿la libertad de
conciencia será una calamidad tan barbará como las hogueras de la
Inquisición? Por ello dice:
“Es indudable que quien persigue a un hombre, que es su hermano, porque
profesa distinto credo es un monstruo, pero el gobierno, los magistrados, y los
príncipes, ¿Cómo deben tratar a los que profesan distinta religión que ellos? Si
son extranjeros poderosos, el príncipe se aliará con ellos. Francisco I, monarca
cristianísimo no tendrá empacho en aliarse con los musulmanes para guerrear
contra el católico Carlos V, como tampoco lo tuvo al darle dinero a los luteranos
de Alemania para suscitar la rebelión contra dicho emperador, pero en cambio
quemara en la hoguera a los luteranos de su reino. Como medida política les
paga en Sajonia y los quema en París. Contraproducente política porque, como
las persecuciones hacen prosélitos, Francia se llenara pronto de nuevos
protestantes que, al principio, siendo pocos se dejaran ahorcar, pero cuando
sean muchos, serán ellos los que ahorquen. Habrá guerras civiles que
culminaran en la noche de San Bartolomé y esa nación se convertirá en algo
peor que los escritores antiguos y modernos han dicho nunca del infierno”.
A pesar de la concepción “negativa” de Voltaire sobre la religión este la
consideraba como parte de la histórica, sin dejar de lado aquella la idea común
entre los demás ilustrados que veían a la religión como:
“…algo carente de todo valor positivo; era un puro error debido a la hipocresía
interesada y sin escrúpulos de un tipo de hombres llamados sacerdotes,
quienes, así parece que pensaban, la inventaron como instrumento para
dominar a las mayorías…
Como dice Collingwood sobre Voltaire y los ilustrados que pensaban que las
palabras como religión (cristianismo), sacerdote, Edad Media, barbarie, etc. no
designaban contenido histórico – filosófico como era para Vico. Ya que Voltaire
creía que la historia tiene una razón para que ocurra las cosas, además que
esta razón tiende a ir en beneficio del hombre, aclarándole y permitiéndole
conocer las cosas de su época.
Pero habría que rescatar que lo más resaltante en este punto, más allá de la
concepción compartida de Voltaire con los demás ilustrados sobre la religión,
es la propuesta que él hace para una Francia que se salía de las guerras
religiosas (siglos XVI y parte del XVII) pero que mantenía una aristocracia muy
conservadora la cual se resistía a los cambios que traía consigo el capitalismo
de corte liberal, que terminara desembocando en lo que Voltaire siempre
desprecio la intervención de la “sinrazón” y la barbarie en los cambios políticos,
lo que pasaría a llamarse la Revolución Francesa de 1789