SEMANA 12: TEMA A DESARROLLAR: La economía Argentina (1955-1973).
HISTORIA ECONÓMICA, POLÍTICA Y SOCIAL ARGENTINA (RAPOPORT, MARIO Y
OTROS)
LAS CORRIENTES ECONÓMICAS:
El derrocamiento de Perón reabrió los debates en torno a la dirección en la que debería
orientarse el proceso económico.
El proceso de industrialización de las ultimas década haba complejizado extraordinariamente
las estructuras económicas- sociales del país. No existía ya un grupo dominante y habían
florecido múltiples “contradicciones secundarias”, que se superponía a la “contradicción
principal” entre el trabajo y la capacidad.
Para el caso de los países “en vías de desarrollo”, comenzaban a ganar rentabilidad las ideas de
Prebisch y Singer, encarnadas en un organismo dependiente de Naciones Unidas denominado
Comisión Económica para América Latina (CEPAL), bajo la dirección del mismo Prebisch.
Dentro del ala keynesiana en la que podrían colocarse los aportes de Prebisch se cobijaban
también ideas de corte populista y nacionalista que tenían arraigo en diversos sectores del
radicalismo y del peronismo e iban a marcar, sobre todo, el gobierno de Illia.
Ferrer diferencia a su vez dentro de los enfoques liberales una corriente ortodoxa apoyada en
concepciones pre keynesianas que propugnaba una economía abierta con bajos niveles de
protección dentro de los moldes de la economía primaria exportadora y vinculada a los
intereses rurales tradicionales y otra corriente neoliberal que trascendía los límites del
enfoque ortodoxo y estaba relacionada con las nuevas formaciones industriales ligadas al
capital extranjero.
Los cuatro gobiernos del periodo: la Revolución Libertadora (1955-1958); el desarrollismo
(19581962); el gobierno de Guido (1962-1963) y el Radicalismo (1963-1966).
EL DESARROLLISMO
Mientras el gobierno revolucionario se debatía entre la crisis económica y la crisis política, la
división del radicalismo permitió que uno de sus dos sectores revisara a fondo sus bases
doctrinarias y su programa político- económico. El candidato de la UCRI, Arturo Frondizi.
Si bien la industrialización era vista como la solución del problema de subdesarrollo y del
estancamiento agrícola.
Se planteó tres conceptos fundamentales del programa de política económica: critica frontal al
liberalismo económico como camino para el desarrollo, la necesidad de imprimirle al programa
de desarrollo un rito acelerado, y la aplicación de una política de desarrollo a “marcha
forzada” podía realizarse de dos maneras: la primera consistía en potenciar la acumulación de
empresas locales con una drástica redistribución regresiva del ingreso, la segunda, recurrir
masivamente al capital extranjero. La opción de recurrir al capital extranjero era la única
alternativa, posible para sostener lo deseado de la expansión de las fuerzas productivas en un
marco de paz social y legalidad.
Frondizi encontraba una economía con graves problemas estructurales y el comercio exterior
en déficit.
Se dictó la ley de Asociaciones Profesionales, que reconocía solo el mayor gremio de cada
rama de actividad, se sanciono el Estatuto del Docente, que regulaba la misión y los derechos
de los docentes.
El gobierno se fijó como meta principal lograr el autoabastecimiento petrolero, podía activar
un conjunto de economías regionales que en ese momento se encontraban en una posición
particularmente atrasada y contaban con importantes reservas de hidrocarburos, como la
Patagonia y el Noreste. Frondizi mantuvo su posición, una política petrolera en la que los
capitales privados tuvieran participación destacada.
Se decidió que YPF seria el órgano ejecutor de la política petrolera, reestructurando y
dotándolo de mayores recursos. En pocos meses se firmaron diversos contratos directos con
empresas que prontamente comenzaros a invertir y extraer petróleo en las áreas asignadas. En
1958 se firmó el convenio por el cual la Unión Soviética le concedía a la Argentina un crédito
para la adquisición de material petrolero.
El gremio de los petroleros, por su parte, también se incorporó a la cerrada oposición a los
contratos, manifestada en una huelga y una postura intransigente, que termino de horadar el
pacto entre el peronismo y el gobierno. Se declaró el Estado de sitio. La batalla del petróleo
cobraba forma de verdadero enfrentamiento.
Desde el punto de vista político la “batalla del petróleo” tuvo serias consecuencias para el
gobierno, pues comenzó a socavar las bases del acuerdo con el peronismo. Las huelgas, la
declaración del estado de sitio y la posterior aplicación del plan Conintes, diseñado durante el
gobierno de Perón para redimir estados de conmoción interna, llevaron a un progresivo
enfrentamiento entre ambas fuerzas políticas.
LA ECONOMÍA RADICAL
La nueva administración mostro desde el comienzo una perspectiva económica que la alejaba
del desarrollismo y se caracterizaba por un mercado gradualista. Se pretendía alentar un
crecimiento más equilibrado que el desarrollo de ciertos sectores específicos. Buscar en el
largo plazo un sendero de crecimiento sostenido a partir de una nacionalización más eficiente
de los recursos y una mayor estabilidad.
Comenzó a incrementarse el gasto público sin impedir la monetización del déficit. La reforma
de la Carta Orgánica del BCRA permitió al gobierno incrementar los recursos monetarios, la
concesión de créditos al sector privado, créditos especiales para la reactivación industrial, la
capitalización del agro y la construcción de viviendas.
Se estableció un salario mínimo, vital y móvil. Se mantuvieron congeladas las tarifas públicas y
se fijaron precios máximos para un conjunto de bienes de consumo esenciales. Se produjo una
redistribución progresiva del ingreso.
Los legados de Frondizi fueron desmantelados rápidamente por Illia. La UCRP se había opuesto
en forma frontal a la firma de los contratos petroleros y se había comprometido a anularlos en
un eventual acceso al poder, cosa que un efecto llevo a cabo. Las consecuencias, obligo al
estado a compensar a las empresas con fuertes indemnizaciones y provoco un estancamiento
de la producción en un momento en el que el consumo se extendía con lo cual, debió volver a
cubrir la brecha con importaciones de hidrocarburos.
EL NUEVO PODER ECONÓMICO EN LA ARGENTINA DE LOS AÑOS 80 (AZPIAZU)
LA DESILUSIÓN DEL MODELO AGROEXPORTADOR. LOS COMIENZOS
DE LA INDUSTRIALIZACIÓN SUSTITUTIVA
La década de los veinte comienza a poner en evidencia los primeros signos de estancamiento y
debilidad del modelo agroexportador.
La crisis internacional de los años treinta no hace más que dar un nuevo impulso a este
proceso de industrialización vía sustitución de importaciones. En el marco de la política de
estímulo a la producción industrial, esta creció aceleradamente entre 1935 y 1945. El producto
industrial supero por primera vez al agropecuario. Será recién en la década siguiente que la
producción, fundamentalmente metalmecánica, alcanzara el predominio relativo respecto de
aquellos otros sectores.
Las características de la industrialización sustitutiva provocan profundos cambios en la
magnitud de la presencia de los capitales extranjeros y en su forma de inserción.
Al ser la industria y no los servicios el destino de las nuevas inversiones, la magnitud de los
capitales extranjeros invertidos desciende en relación a los incorporados en el modelo
agroexportador.
Al detener la atención en el análisis de los sectores dominantes, se puede comprobar que
están presentes los integrantes nucleares del esquema agroexportador.
LA INVERSIÓN EN LA INDUSTRIA DE LA RENTA AGROPECUARIA
Paulatinamente y mediante la diversificación y/o integración de sus inversores van
conformando un complejo espacio de intereses. Pasan así a ser grandes productores agrícolas
e incursionan más tarde en distintas actividades manufactureras, típicas de la primera etapa
sustitutiva donde en muchos casos, industrializan su propia producción primaria.
Estos proceso de creciente diversificación y/o integración van posibilitando la optimización de
su tasa de retorno. Si bien esta nueva forma de transnacionalización del capital proviene
fundamentalmente de empresas de Estados Unidos, Alemania, y Francia, alcanza a firmas
inglesas.
La prolongada crisis económica que genera la recesión del 30, primero, y los problemas que
impone la segunda guerra mundial, más tarde, así como el creciente liderazgo que alcanza la
economía norteamericana a nivel mundial, fueron mostrando que el ocaso del modelo
agroexportador era irreversible.
Durante la década infame se profundiza la crisis dando lugar a una serie de enfrentamiento
entre estos y los sectores sociales subordinados e incluso dentro de los propios sectores
dominantes con los grupos económicos diversificados.
EL PLAN PINEDO: EL PRIMER PROYECTO ALTERNATIVO DE LOS
SECTORES DOMINANTES
Durante la década del 30 dentro de los sectores dominantes se van delineando dos posiciones
enfrentadas. Por un lado, los grandes productores pampeanos y los capitales ingleses
sostenían la necesidad de no alterar el esquema vigente. Por otro, los grupos económicos
diversificados originados en la industrialización de la renta agropecuaria sostenían la necesidad
de introducir cambios sustanciales, dados las transformaciones verificadas en el plano
internacional (la hegemonía norteamericana). Esta propuesta pretendía incorporarle
modificaciones ciertamente relevantes.
Este proyecto es impulsado por ciertas agrupaciones políticas con fuerte influencia ideológica
como FORJA y por algunas de las líneas nacionalistas de las Fuerzas Armadas. Según el la
industrialización, central en el proceso de desarrollo, debería orientarse a atender la demanda
interna.
En el marco de las disputas en el interior de los sectores dominantes, la expresión orgánica del
proyecto industrialista-exportador fue el programa de reactivación de la economía nacional
propuesto en 1940 por Federico Pinedo, en ese momento ministro de Hacienda. El nuevo
proyecto como aquellos destinados a hilvanar un conjunto de alianzas con el resto de los
sectores dominantes así como con los sectores subordinados que hiciesen posible su
implementación.
El Plan Pinedo proponía que el estado adquiriera los excedentes agrícolas que no encontraban
ubicación en el mercado externo y al mismo tiempo estimulara la producción industrial
exportable y la construcción.
De allí que debido a su considerable efecto multiplicador sobre el nivel de actividad y la
ocupación era necesario poner en marcha un vasto plan de construcción de viviendas
populares.
Por otra parte, el plan también contenía elementos compatibles con los intereses de los
sectores socialmente subordinados al impulsar la industrialización y la ocupación aunque no el
salario real.
Las más afectadas eran quizás las instituciones financieras ya que el Estado, a través del Banco
Central, avanzaba sobre el control de ese sector, no recibiendo aquellas otras ventajas
apreciables a cambio de ello.
La continuidad de la política de la década infame muestra una creciente incapacidad
hegemonizadora. La solución adoptada anteriormente con el tratado Roca-Rucinan, deja de
aparecer como una alternativa para la nación, quedando apenas como una acción de reguardo
para una fracción social muy reducida que antepone sus intereses a las necesidades del
conjunto de la sociedad.
EL PERONISMO: LA INDUSTRIALIZACIÓN DESDE LOS SECTORES
SUBORDINADOS
En estas circunstancias se conforma un proyecto que ya no va a intentar una solución
transformista, de recomposición del antiguo modelo, sino que planteara la posibilidad de una
alternativa distinta basándose en los nuevos y antiguos sectores sociales subordinados,
conteniendo un enfoque radicalmente opuesto al modelo agroexportador.
Al papel del estado como reasignado de recursos para la producción, especialmente al
nacionalizar el comercio exterior y canalizar parte de los recursos obtenidos, vía el
financiamiento masivo y barato, hacia el creciente desarrollo de la industria de bienes de
consumo masivo. El nuevo papel del estado, en la política peronista, extenderá su esfera de
acción no solo a la producción industrial sino también a la prestación de servicios para la
comunidad. Una parte creciente de los recursos estatales se destina la educación, la salud
pública y la seguridad social avanzando de esta forma en la protección de los sectores sociales
que hasta ese momento estaban fuertemente marginados.
La dotación de bienes de capital del país se encontraba, en gran medida, obsoleta,
especialmente por las restricciones de aprovisionamiento que determino la segunda guerra
mundial. A principios de los años `50 se realizan una serie de gestiones con capitales externos
promulgándose la primera ley sobre inversiones extranjeras y se intenta formalizar algunos
contratos para la explotación petrolífera. Los resultados obtenidos fueron absolutamente
magro y ellos mismos pasan a integrar el conjunto de aspectos que la reactivada oposición
lanza contra el gobierno.
LAS CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA SEGUNDA FASE DE LA
INDUSTRIALIZACIÓN SUSTITUTIVA
Durante la década del `50 se consolida el predominio norteamericano en la economía mundial,
produciéndose una intensa transnacionalización de sus capitales. De esta manera las ET
norteamericanas instalan subsidiarias industriales que abastecen los distintos mercados
internos de los países desarrollados y periféricos
Será el gobierno desarrollista de Arturo Frondizi quien creara las condiciones para la
incorporación masiva e los capitales extranjeros.
En efecto, durante dicho periodo, al mismo tiempo que las empresas automotrices incorporan
nuevos equipos, otros capitales extranjeros adquieren firmas nacionales que eran líderes en la
producción de cigarrillos así como un número considerable de otras empresas, especialmente,
metalúrgicas.
El nuevo proceso de acumulación se basara en la articulación de un sector agropecuario, con
un sector industrial amparado por una lata protección contra la competencia de los bienes
importados.
El funcionamiento del modelo sustitutivo semicerrado transitaba su fase de expansión cuando
la revaluación del peso alentaba un incremento de la producción industrial al abaratar en
términos relativos, el precio de los insumos importados.
Al mismo tiempo se producía un aumento del salario real debido al abaratamiento relativo de
los productos agropecuarios. La retracción de las exportaciones y el incremento de las
importaciones demandadas por el sector industrial producían conjuntamente la crisis de la
balanza de pagos. El modelo sustitutivo entraba así en su fase recesiva. La devaluación del
peso traía aparejada, por un lado, un aumento de las exportaciones y por otro un incremento
de los precios relativos de los productos agropecuarios que tendían a deprimir el salario real.
La recomposición relativa de los salarios y de los precios de los productos industriales señalaba
el momento de una revaluación del peso que acompañaba a una nueva fase de expansión.
LAS DOS VARIANTES DE LA INDUSTRIALIZACIÓN SUSTITUTIVA: LA
PROPUESTA CONCENTRADORA VS. LA DISTRIBUCIONISTA
En el funcionamiento del múdelo sustitutivo basado en la expansión del consumo suntuario, el
crecimiento industrial está centrado en la producción de bienes de consumo durables
demandados por el reducido sector de altos ingresos. En la dinámica de la política
distribucionista del aumento del salario real genera fundamentalmente un incremento en la
demanda de los bienes de consumo masivo. Se trata de producciones como la de alimentos o
textiles, cuya expansión, por un lado, acarrea una baja demanda de insumos importados y por
otro un significativo requerimiento de mano de obra.
Las diferencia s entre ambas variantes del modelo sustitutivo están centradas en la distribución
del ingreso, dando lugar su mayor progresividad o regresividad a un tipo de desarrollo
industrial ligado al consumo de los sectores populares, en un caso, o vinculado a los sectores
sociales de altos ingresos en el otro.
EL CAPITAL EXTRANJERO FRENTE AL RESTO DE LOS ACTORES
SOCIALES
En efecto, un nutrido número de ET incorporadas durante la primera fase de la sustitución de
importaciones se expande durante el gobierno desarrollista de A. Frondizi mediante la
ampliación e incorporación de nueva maquinaria y equipo y/o la instalación de nuevas firmas
controladas. De esta manera, durante dicho años, se conjuga la entrada de nuevas ET al
mercado local con la expansión de ET, también de base industrial, radicadas a partir de la
década del 20, que se extienden a numerosas ramas industriales.
LA EVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL PREDOMINIO DEL CAPITAL
EXTRANJERO A COMIENZOS DE LA DÉCADA DEL 70
A partir del proyecto desarrollista, implementado a fines de1958 queda cada vez más claro que
las nuevas empresas que se incorporan a la industria argentina, filiales de las grandes ET van
transformando las características centrales de la actividad manufacturera que se realiza en el
país.
La aparición en el mercado nacional de los huevos productos sustitutos de las importaciones
tradicionales, con la modificación de las anteriores pautas de consumo de amplios sectores de
la vida nacional, se correlaciona con grandes cambios en la configuración de los sectores
productivos y de sus relaciones mutuas.
En la primera fase, que concluye prácticamente con la primera crisis del nuevo modelo
19621963, una parte importante de la metalúrgica nacional, de la industria maderera y del
cuero y un sector numéricamente significativo de la industria textil fueron desplazados
definitivamente del mercado. Además de la caída importante que se produjo en el empleo
afecto al resto de los tradicionales elaboradores de bienes de consumo masivo.
Los nuevos sectores estaban constituidos por las plantas automotrices, las nuevas empresas
petroquímicas y por algunos nuevos productores del sector siderúrgico-ferroso y no ferroso.
Las diferencias entre los nuevos sectores y los tradicionales que habían podido sobrevivir no
cesaron de crecer, reflejándose en las diferenciales tasas de crecimiento del producto, de la
productividad de la mano de obra y de los salarios pagados.
A partir de la crisis de 1962-63 se asiste al más largo periodo de crecimiento continuado que
exhibe la industria argentina moderna, hacia 1973.
Además es necesario señalar que, entre 1963 y 1973 medidos en valores corrientes, otra serie
de variables estructurales siguen ampliándose. Con estos resultados se ha consolidado, en el
seno de la actividad industrial, un sistema oligopólico de fijación de precios. La trascendencia
alcanzada por el capital extranjero durante la segunda etapa de sustitución de importaciones
se expresa estructuralmente en las formas que adopta esa creciente participación en la
producción manufacturera en el marco de una industria fuertemente oligopolizada.
Los grupos económicos centrados en actividades no industriales provienen en su mayoría de la
etapa agroexportadora en la cual constituyeron parte fundamental del bloque dominante,
habiendo mantenido posteriormente su presencia agropecuaria y financiera.
LOS OBJETIVOS DE LARGO PLAZO DE LA DICTADURA MILITAR
El análisis de las motivaciones básicas que sustentaron al régimen militar de 1976 revela la
persistencia de un objetivo fundamental: refundar estructuralmente la sociedad argentina,
tanto en términos económicos-sociales como políticos, consolidando un nuevo proyecto
dominante.
Este objetivo implicaba entonces, en primer lugar, agredir una estructura económico-social
constituida a lo largo de varias décadas en el marco de las distintas etapas de la
industrialización sustitutiva. En segundo lugar, esta reestructuración tenía que producirse
necesariamente a través de una crisis y no mediante una fase de expansión económica, que
lograse así la marginación de ciertos sectores sociales. En tercer lugar, los cambios a producir
en los pilares fundamentales de la industrialización sustitutiva y los rasgos del nuevo patrón de
acumulación deberían volverse irreversibles, en tanto no se buscaba pasar de una variante de
industrialización distribucionista a una concentradora de los ingresos, sino de remover las
propias bases económicas y sociales d aquel modelo.
LOS EJES CENTRALES DE LA REESTRUCTURACIÓN Y EL PAPEL DE LA
POLÍTICA ECONÓMICA
Este intento refundacional debía basarse en la reconstitución de las condiciones de
dominación social mediante el disciplinamiento, la redefinición del estado que no consistía
solo en el achicamiento, sino principalmente en su reorganización.
Esta política se pudo concretar por la intervención a las entidades sindicales y, la supresión de
las convenciones colectivas y del derecho a huelga.
Se eliminaron las transferencias hacia el estado provenientes del sector agropecuario a través
de los derechos a la exportación y la estructura impositiva se tornó crecientemente regresiva.
El conjunto de iniciativas que en diferentes momentos integraron el programa económico de la
gestión militar dio lugar a dos etapas distintas. Entre 1976 y 1979 el proceso económico siguió
los carriles industrialistas.
A partir de 1980, la política económica tuvo otros efectos al converger las altas tasas de
interés, el regazo cambiario y la reducción arancelaria con la distribución regresiva del ingreso
y la redefinición del aparato del estado. Se produjo entonces una profunda crisis que altero,
ahora sí, los patrones de la industrialización sustitutiva.
HISTORIA ECONÓMICA DE LA ARGENTINA EN EL SIGLO XX – CAPITULO 4 (CLAUDIO
BELINI Y JUAN CARLOS KOROL)
LA DINÁMICA DE LA ECONOMÍA POSPERONISTA
Durante las décadas de 1950 y 1960, la economía argentina transito un periodo de crecimiento
caracterizada por la sucesión de ciclos de expansión y contracción.
La fase expansiva era impulsada por el crecimiento de la producción y se veía reforzada con la
puesta en marcha de políticas monetarias y fiscales expansivas. La reactivación económica
expandía la demanda de divisas al mismo tiempo que el incremento del salario real reducía los
excedentes exportables. Estos procesos iban acompañados de una tendencia a la apreciación
de la moneda y un incremento del ritmo inflacionario.
Los efectos depresivos se potenciaban con la aplicación de políticas monetarias y fiscales
restrictivas. Unas vez que he equilibraba la balanza de pagos y se alcanzaba un piso en el nivel
de la actividad económica, el ciclo recomenzaba. En 1960 cuando la mejora de los precios
internacionales de los cereales y las carnes y la expansión de la producción primaria explotable
aliviaron esa traba.
LAS POLÍTICAS ECONÓMICAS
Los intentos de ajuste y las ambigüedades de la política económica militar (1955 - 1958)
El 16 de septiembre de 1955 se realizó una rebelión contra Perón. El contexto económico,
social y político del país se encontró agudizado por el enfrentamiento de Perón con la iglesia
católica. Con esto ganaron los rebeldes tomando el poder de buenos aires.
El derrocamiento de Perón no correspondía al deterioro de la economía, sino a perder el apoyo
de la iglesia católica t del ejército.
Con el contexto político del país se volvía casi imposible la aplicación de políticas de liberación
extrema de la economía.
El “Informe Preliminar” elaborado por Prebisch, identifico tres importantes desaciertos de las
políticas peronistas. En primer lugar, el gobierno había caído en el error de desalentar la
producción primaria a través del control del comercio exterior. En segundo lugar, la política
industrial peronista había alentado en forma excesiva el desarrollo de la industria liviana y
postergando la implementación de las industrias básicas, lo cual había provocado una
demanda desmedida de insumos de importación, acentuando el desequilibrio externo. En
tercer lugar, el déficit de las empresas públicas, la política crediticia expansiva y los
incrementos salariales acordados por encima de los aumentos de la productividad había
originado una aguda inflación.
El complejo contexto político creado por la proscripción del peronismo, la persecución de sus
dirigentes sindicales y la falta de un apoyo político estable ente los partidos antiperonistas
condujeron a cambios y rectificaciones en el rumbo económico oficial.
En octubre de 1955, el gobierno devaluó la moneda, aplazo la aplicación del segundo plan
quinquenal, ordeno la liquidación del IAPI y anuncio el levantamiento de los controles de
precios.
En diciembre de 1957, el gobierno dispuso una reforma bancaria que reintegro parcialmente la
autonomía al banco central, elimino el control de este sobre los depósitos realizados en los
bancos privados y se saneo, a través de la colocación de un bono en el Banco Central, la
cartera de los bancos oficiales, que tenía cuantiosos préstamos incobrables.
La medida más importante tomada por el gobierno militar fue el abandono del bilateralismo y
la integración de la argentina a los organismos internacionales sumergidos en la inmediata
posguerra: el Fondo Monetario Internacional (FMI) Y EL Banco Mundial.
EL PROYECTO FRONDICISTA Y SU TRANSFORMACIÓN
En febrero de 1958, Arturo Frondizi triunfo en las elecciones presidenciales.
La superación de las dificultades económicas argentinas requeria, según este diagnóstico, la
constitución de un frente nacional que integrara al movimiento obrero y al peronismo, y
rompiera así el bloque antiperonista. El ciclo expansivo había finalizado y las dificultades en el
sector externo anunciaban una nueva devaluación. A diferencia de lo que había sostenido
antes de 1955, Frondizi entendía que el estado no podía jugar un papel demasiado activo.
La “batalla del petróleo”, como la denomino el presidente, se proponía a alcanzar el
autoabastecimiento de combustible, cerrando uno de los rubros principales de importaciones.
La política industrial combino dos instrumentos básicos: l sanción de la Ley 14.780 de
inversiones extranjeras, que aseguraba el libre giro de utilidades a as empresas y les confería
un estatus similar al de los capitales nacionales, eliminado los controles establecido por la ley
peronista de 1953, y la Ley 14.781 de promoción industrial, que otorgo al poder ejecutivo
amplias facultades para establecer por decreto regímenes especiales de fomente sectorial.
La nueva política acompañada de un programa macroeconómico destinado a resolver el déficit
externo. Los efectos de este plan sobre la economía se hicieron sentir con crudeza: en 1959 el
PBI descendió y la inflación aumento a un record histórico, los salarios reales cayeron y la
demanda se redujo de manera drástica.
Entre 1959 y 1960, el gobierno siguió escrupulosamente las recomendaciones del FMI
tendientes a reducir el gasto público y eliminar la intervención del estado en los mercados.
También mantuvieron políticas monetarias y crediticias restrictivas.
Se lanzó una dura política de racionalización de la administración estatal y de privatización de
empresas públicas.
La orientación de las políticas ortodoxas se mantuvo firme hasta 1961.
LA CRISIS DE 1962
En marzo de 1962, el triunfo del peronismo en la provincia de Buenos Aire desato una crisis
política que termino con el derrocamiento de Frondizi. Asumiendo la presidencia José María
Guido. Este fue obligado a intervenir todas las gobernaciones provinciales y las
municipalidades, disolvió el congreso y dicto una nueva legislación sobre partidos políticos.
El mercado cambiario había dejado de operar y también se habían suspendido las operaciones
en la Bolsa porteña.
Pinedo (Ministro de Economía) aplico medidas ortodoxas: el Banco Central anuncia el cese de
la intervención sobre el mercado cambiario y la moneda se devaluó. Entonces, la política
económica oficial siguió los lineamientos trazaos por las recetas del FMI.
Así, la política económica oficial profundizo la depresión. La inestabilidad política provocada
por el enfrentamiento entre Azules” y “Colorados” complico más aun la delicada situación. En
1963, un trabajoso acuerdo político condujo al país a la normalización institucional.
LA BREVE RECUPERACIÓN DE LOS SESENTA (1963 – 1966)
En octubre de 1963, Illia asumió la presidencia el principal objetivo era impulsar la reactivación
económica y mejorar la capacidad adquisitiva de la población, por medio de medidas
destinadas a evitar una nueva espiral inflacionaria.
La nueva orientación de las políticas públicas coincidió con una mejora del comercio
exportador argentino, sin embargo el país enfrentaba el problema del incremento de la deuda
externa y el vencimiento de varias obligaciones en el corto y mediano plazo. El gobierno de Illia
desalentó el ingreso de nuevos capitales extranjeros. De esta manera los desequilibrios del
sector externo continuaron restringiendo el crecimiento económico.
En 166, el crecimiento económico se desacelero, a inflación se incrementó y la amenaza de
una nueva crisis de la balanza de pagos reapareció.
LOS EMPRESARIOS Y LOS TRABAJADORES
Luego de 1955 la CGE fue intervenida, el fracaso de la conciliación de cales propuesta por
Lonardi derivo en la intervención militar de la CGT. Se alentaron las desregulaciones de la
economía y de las relaciones obrero – patrones y exigieron la puesta en marcha de políticas de
contención del gasto público.
A partir de 1963, las entidades censuraron las políticas heterodoxas del radicalismo del pueblo
y su aislamiento de las entidades respectivas.
Mientras las entidades empresariales se reorganizaron, diferenciándose y tomando nuevas
posiciones, a partir de 1955, se inició un camino de dura lucha en el campo gremial. El
gobierno militar intervino los sindicatos y persiguió a la dirigencia peronista. La aplicación del
plan de estabilización de 1959 desato una ola de violentas huelgas, duramente reprimidas por
medio de la puesta en marcha del Plan CONINTES.
En medio de la crisis económica más aguda de 1962-1963, los sindicalistas peronistas y los
grupos independientes arribaron a un acuerdo para normalizar la CGT. En 1958, la Ley 14455
de Asociación Profesionales consagro el principio de un sindicato por rama de actividad y
alentó una fuerte centralización de cada gremio.
En término de la distribución del ingreso, la puesta en marcha de políticas ortodoxas y la lenta
reconstrucción de la unidad gremial implicaron una revisión importante en la participación de
los asalariados en el ingreso nacional.
HISTORIA ECONÓMICA DE LA ARGENTINA EN EL SIGLO XX – CAPITULO 5 (CLAUDIO
BELINI Y JUAN CARLOS KOROL)
EL PERIODO DE MADUREZ DEL MODELO MERCADOINTERNISTA
En la década de 1960 el agro pampeano dejo atrás su estancamiento e inicio un periodo de
crecimiento sobre la base de notables transformaciones productivas y tecnologías. El
incremento de la producción coincido con una mejora de los precios mundiales.
El sector manufacturero paso por una nueva etapa marcada por una mayor integración
vertical, gracias al desarrollo de la producción de insumos básicos y la aceleración de su tasa
de crecimiento, apoyada por políticas específicas, la industria comenzó a exportar productos.
Superados los efectos de la crisis de 1962.1963, se inicia una etapa de crecimiento sostenido
que se prolongaría hasta 1974.
El desempeño del sector industrial continuo dependiendo del mercado interno. El conflicto por
la distribución del ingreso no pudo ser resuelto por medio de mecanismos institucionalizados y
luego de la aplicación del pan Krieger Vasena, cuando se intentó frenar la puja distributiva por
medio de las importaciones del estado, al congelarse los salarios, la lucha retorno con mayor
virulencia.
El estallido de la primera crisis de petróleo en 1973 y sus efectos sobre la economía mundial y
la local pusieron al descubierto algunas de las debilidades de la economía argentina. Por fin en
1975, el Rodrigazo cerró el ciclo decenal de crecimiento y sumergió al país en la depresión y la
hiperinflación.
EL PLAN DE KRIEGER VASENA (1967 – 1969)
Se trataba de un programa económico original que combinaba instrumentos clásicos de
estabilización con medidas destinadas a promover el desarrollo económico. El principal
objetivo era detener la espiral de precios y salarios. Buscaba evitar las bruscas transferencias
de ingresos que ese tipo de medidas provocaba.
En primer lugar, se dispuso una devolución de la moneda, esta acción seria compensada por
medio de la ampliación de las retenciones a las exportaciones de los productos primarios y un
programa de reducciones arancelarias destinas a corregir la protección excesiva sobre el sector
industrial.
En segundo lugar, con el propósito de impedir la reanudación de las demandas sindicales a
favor de aumento de salarios se dispuso el reajuste de los convenios, la elevación de los
ingresos hasta alcanzar el nivel de los salarios reales de 1966 y su congelamiento hasta
diciembre de 1968.
La economía real mostro un comportamiento positivo. Sin embargo, la política oficial escondía
algunos desequilibrios que combinados con un complejo escenario político y social, impedirían
su perduración más allá de 1969.
EL CORDOBAZO
El 29 de mayo de 1969 estallo el Cordobazo, una verdadera rebelión popular de obreros y
estudiantes que inauguró un ciclo de movilizaciones sociales que prolongaría hasta 1975.
Provoco una aguda crisis política y quebró la confianza en las políticas económica. Krieger
Vasena se vio obligado a renunciar y fue reemplazado por José María Dagnino Pastore.
Las manifestaciones y las protestas se extendían a todo el país: córdoba, Tucumán, cipolletti y
rosario.
En mayo de 1970, el secuestro y asesinato del general Aramburu por montoneros convenció a
los comandantes militares de la necesidad de derroca al presidente.
DEL LIBERALISMO AL NACIONALISMO ECONÓMICO (1970 - 1973)
En 1970 la junta militar designo como presidente al general Marcelo Levingston. Estuvo al
frente del gobierno solo durante nueve meses, lapso en el cual la movilización popular se
intensifico.
Modifico el enfoque de la política económica y asumió posturas nacionalistas, favorables a las
pequeñas y medianas empresas de capital nacional. Se devaluó la moneda, expandió el gasto
público, implantaron la Ley de “compre argentino” para los contratos del estado y flexibilizo la
política crediticia para las empresas nacionales.
En marzo de 1971 asumió Lanusse e inicio un lento camino hacia la normalización institucional
del país. La prioridad se trataba de negociar salida electoral que permitiera el traspaso del
poder a un candidato aceptable para las Fuerzas Armadas.
EL TERCER GOBIERNO PERONISTA (1973-1976)
La política económica de Gelbard y el Pacto Social
En las elecciones de 1973 Héctor Campora asumió la presidencia. Perón al principio lo apoyaba
pero finalmente presiono hasta conseguir la renuncia de Campora y el vicepresidente. En las
nuevas elecciones ganaron Juan Domingo Perón e Isabel Perón.
La política oficial se basó en un acuerdo entre la CGT, la CGE y el Ministerio de Economía, este
acuerdo fue conocido como el Pacto Social, estos aceptaban una tregua en el conflicto de la
distribución del ingreso.
El plan tuvo efectivo impacto durante la segunda mitad de 1973. Las expectativas inflacionarias
se redujeron en forma sustancial, el nivel de actividad supero el registrado previamente y la
tasa de desocupación cayó. La actividad económica mostro signos de recuperación, aunque no
a la inversión privada.
Estas esperanzas quedaron sepultadas en 1974. La política económica peronista presentaba
gran inconsistencia, ya que, al tiempo que se buscaba aplaca la inflación, se había ampliado el
gasto público y la oferta de crédito. Las tensiones inflacionarias impulsaron a los trabajadores y
los empresarios a la confrontación.
Crisis política y económica. De Gómez Morales a Rodrigo
El 1 de julio de 1974 falleció Perón, asumiendo como presidente Isabel Perón.
Los enfrentamientos políticos y los conflictos sociales del escenario local se profundizaron.
Isabel asigno primero a Alfredo Gómez Morales como Ministro de Encomia y luego a Celestino
Rodrigo.
Este creo el denominado “Rodrigazo”, un de ajuste, con el argumento de eliminar la distorsión
de los precios relativos, impulsó una serie de medidas de shock, que incluyeron una fuerte
devaluación del peso, aumento de los servicios públicos, transporte y combustibles; y topes a
los aumentos salariales acordados en las negociaciones colectivas, con el fin de retrasar
considerablemente los salarios reales. Las medidas dispararon la inflación.
El "Rodrigazo" generó una fuerte oposición del movimiento obrero argentino encabezado por
la Confederación General del Trabajo (CGT), que se concretó en una huelga general (la primera
contra un gobierno peronista) de 48 horas y grandes movilizaciones populares, que causaron la
renuncia del ministro Rodrigo y López Rega.
Finalmente el 24 de marzo de 1976, “ISABELITA” fue derrocada por las fuerzas armadas que
tomaron el poder.