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Gryffindor

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LOS EXPLORADORES DE GRYFFINDOR

En un tranquilo pueblo llamado Gryffindor, un grupo de amigos se reunía cada fin


de semana para explorar a las afueras del bosque; Valentino, un apasionado de la
naturaleza, siempre lideraba las expediciones. Lo acompañaban Vicente, el curioso
inventor, Matías, un soñador con un talento para el arte, y Jerónimo, el artista de la
fotografía. Juntos, formaban un equipo que veía el mundo de maneras distintas,
pero compartían un amor profundo por la naturaleza.
Una mañana brillante, decidieron adentrarse más en el bosque, La brisa suave les
acariciaba el rostro mientras caminaban bajo los árboles ancestrales. Valentino
caminaba adelante, guiando a sus amigos mientras hablaba sobre los diferentes
tipos de plantas y animales que podrían encontrar. “¿Sabían que cada hoja tiene
una historia y que las flores pueden comunicarse entre sí?”, preguntó entusiasmado.
“Esa es una forma de decir que les gusta disfrutar del sol y el agua”, respondió
Vicente con una sonrisa. “Yo preferiría inventar algo que nos ayude a escuchar esas
historias”.
Matías, que iba un poco más atrás, se detuvo de repente. “¡Miren eso!”, exclamó,
señalando un hermoso campo lleno de flores silvestres. “Quiero capturar esta
belleza en mi cuaderno.” Se sentó en el suelo mientras agarraba su lápiz, dispuesto
a dibujar lo que veía.
Jerónimo se acercó a Matías, con la cámara en mano. “¿Me dejas tomar una
fotografía de ti mientras dibujas?”, le preguntó. “Quiero retratar no solo la belleza de
las flores, sino también la pasión que sientes al crearlas”. Matías sonrió y dijo que
si, mientras estaba concentrada en su tarea.
Mientras tanto, Vicente había encontrado algo interesante. Desde donde estaba,
observó un grupo de hormigas trabajando. Atraído por su organización y esfuerzo,
decidió acercarse. “¡Chicos, vengan a ver esto! Las hormigas están construyendo
un camino hacia su hormiguero”, llamó, emocionado por la posibilidad de inventar
algo que imitara su método de trabajo.
Valentino se unió a él y observó atentamente. “Mira cómo se ayudan. Es como si
tuvieran su propia comunidad. Podemos aprender mucho de la naturaleza si la
observamos cuidadosamente”, comentó. Entonces, observando a las hormigas, se
le ocurrió una idea: “¿Qué tal si creamos un proyecto juntos basado en lo que hemos
aprendido hoy?”; Al escuchar eso, a Vicente le brillo su rostro. “Podríamos construir
una imitación de su hormiguero y explicar la importancia de la colaboración en la
naturaleza. ¡Sería un gran experimento!”
Después de una tarde llena de descubrimientos, los amigos continuaron caminando,
cada uno por su lado. Al llegar a una parte despejada del bosque, notaron un viejo
árbol con una corteza desgastada. “Este árbol ha estado aquí durante siglos”,
susurró Valentino, acercándose a tocar su tronco. “Podría contar historias de todo
lo que ha visto”.
“¿Y si hacemos una lectura de cuentos?” propuso Matías emocionado. “Podemos
inventar historias inspiradas en lo que hemos visto hoy, mezclando las experiencias
que hemos tenido con la magia de la naturaleza”. Jerónimo asintió y comenzó a
sacar su equipo para grabar lo que pudiera suceder en aquel momento.
Entonces, cada uno empezó a contar una historia. Valentino habló de un espíritu del
bosque que ayudaba a las plantas a crecer. Matías narró la vida de una mariposa
que, después de muchas transformaciones, aprendió a volar tan alto que tocó las
estrellas. Jerónimo compartió las historias de las imágenes que había capturado, y
Vicente emocionado hablo y hablo sobre las hormigas, cada una representando un
momento eterno.
Y así, mientras el sol se ocultaba tras las montañas, los cuatro amigos se
sumergieron en un mundo donde la naturaleza y sus propias historias se
entrelazaban. Comprendieron que, a través de la observación y la creatividad,
podían “leer” la naturaleza, encontrando voces en los susurros del viento, las hojas
que caían y las criaturas que habitaban ese bosque mágico.
Cuando finalmente regresaron a casa, prometieron seguir explorando y
aprendiendo de la naturaleza, cada uno con su propia vista, pero siempre juntos,
listos para escribir nuevas historias basadas en sus descubrimientos.

FIN

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