Un texto expositivo es aquel en que se debate un tema de manera
objetiva para poder expresar y dar a conocer hechos, conceptos o
datos. Su principal propósito es el de informar al lector sobre algo
específico. Es por eso que es de carácter explicativo ya que aclara,
explica o detalla la información para que otro la comprenda de la
mejor manera posible. Este tipo de texto se puede encontrar en
cualquier ámbito: educativo, jurídico, informativo, científico,
humanístico, etc.
1. Elegí qué tipo de texto expositivo vas
a hacer
Cuando diseñamos un texto expositivo tenemos que pensar varios
factores, principalmente la audiencia:
Si nuestro texto está destinado a un público general,
como una comunidad educativa o periodística, el texto
será divulgativo.
Si la audiencia es un grupo de especialistas en una
materia determinada, el texto será especializado. Es
decir, tendrá vocabulario técnico y específico de esa
área del conocimiento. Por ejemplo, una tesis
universitaria, un artículo científico, entre otros.
2. Seguí una estructura clara y ordenada
La estructura típica de un texto expositivo es la de introducción,
desenlace y conclusión:
Introducción: es la primera parte de tu texto por lo que
tenés que mencionar el tema central, el enfoque que
vas a utilizar y todos aspectos que creas importante
mencionar, siempre siendo breve. En esta instancia no
se desarrolla ninguna premisa. Debe ser interesante
para que el lector decida continuar leyendo el resto del
texto.
Desenlace: es el cuerpo de tu trabajo por lo que debe
contener la información que querés explicar de forma
concisa, coherente y clara. Asegurate de incluir los
ejemplos o datos necesarios para desarrollar cada
premisa.
Conclusión: la parte final de tu texto tiene que ser una
síntesis de las ideas mencionadas en el cuerpo. Nunca
se incorpora nueva información en la conclusión.
3. Respetá las normas
Un texto expositivo debe:
Ser objetivo.
Estar escrito en tercera persona, nunca en primera.
Tener un lenguaje claro, coherente y preciso.
Contener conectores y otros recursos que faciliten su
lectura.
Citar a cualquier autor cuya obra se haya usado en la
búsqueda de información.
4. Utilizá recursos para garantizar la
fluidez redactiva
Además de conectores podés usar otros recursos lingüísticos para
que el texto sea fácil de leer y claro:
Sinónimos.
Oraciones no demasiado largas: una oración que tiene
más de un renglón de duración generalmente puede
partirse en dos.
La información se debe separar en párrafos paralelos
lingüísticamente, es decir, una premisa no puede ocupar
un párrafo de una carilla completa mientras que otra
tiene tres líneas. Es necesario que exista un balance.
Ahora que ya sabés todo lo necesario para escribir tu propio texto
expositivo recordá el siguiente consejo: siempre es mejor realizar un
borrador y consultarlo con la almohada. Muchas veces al leer el
texto al día siguiente cambiamos de opinión sobre algunos aspectos
o se nos ocurren nuevas ideas.