INTRODUCCIÓN
Los sistemas educativos en el Ecuador desempeñan funciones vitales para los individuos y la
sociedad, uno de los pilares fundamentales de la educación es contribuir al desarrollo educativo
de los niños y niñas, lo cual se logra a través de la integración y el desarrollo armónico de la
comunidad educativa que conozca y respete sus deberes y obligaciones, permite fortalecer la
educación y encaminarla hacia la calidad. Considera,[ CITATION Bla16 \l 3082 ], que se podría
decir que el objetivo primordial de la educación es entregar a niños y jóvenes sin distinción
alguna los recursos suficientes para llegar a ser personas útiles a la sociedad y al país, “con
conocimientos significativos que establezcan relación con su formación profesional, rica en
valores y con una cultura de acercamiento a la investigación permanente e innovadora” (p.20).
Es ahí entonces en donde se hace necesaria la presencia de un instrumento legal que direccione
las políticas, objetivos y metas del sistema educativo ecuatoriano con el finde que se cumplan
todos los estándares de calidad, encuadrados en el respeto y el Buen Vivir de la comunidad
educativa.
DESARROLLO
La niñez constituye la materia central de la educación inicial, esta materia es una realidad
compleja, tanto por los conocimientos disciplinarios que convergen para su comprensión como
por su aparición tardía en el plano educativo. Los niños desde pequeños construyen patrones de
comportamiento, sistemas de aplicaciones y principios morales que guían sus juicios respecto al
mundo. Crecen y maduran en un mundo de interacciones, a través de ellas se configuran, se
reconocen y se estructuran sus capacidades.
La Constitución de la República del Ecuador (2008), en su artículo 26 estipula que la educación
es derecho de las personas a lo largo de su vida y un deber inexcusable del Estado y, en su artículo
344 reconoce por primera vez en el país a la Educación Inicial como parte del sistema educativo
nacional.
De la misma forma, en el artículo 40 de la LOEI se define al nivel de Educación Inicial como el
proceso de “acompañamiento al desarrollo integral que considera los aspectos cognitivo,
afectivo, psicomotriz, social, de identidad, autonomía y pertenencia a la comunidad y región de
los niños y niñas desde los tres años hasta los cinco años de edad, garantiza y respeta sus
derechos, diversidad cultural y lingüística, ritmo propio de crecimiento y aprendizaje, y potencia
sus capacidades, habilidades y destrezas.
La Educación de los niños y niñas desde su nacimiento hasta los tres años de edad es
responsabilidad principal de la familia, sin perjuicio de que esta decida optar por diversas
modalidades debidamente certificadas por la Autoridad Educativa Nacional”.
Los objetivos institucionales definidos para la Educación Inicial en el Ecuador, derivados del
marco legal que conforman esencialmente la Constitución de la República y Ley Orgánica de la
Educación Intercultural, establecen como objetivo general:
“Garantizar el desarrollo integral de los niños menores de 5 años a través de una educación
temprana de calidad y con equidad; que respete sus derechos, la diversidad, el ritmo natural de
crecimiento y aprendizaje y fomente valores fundamentales, incorporando a la familia y a la
comunidad, en el marco de una concepción inclusiva”.
CONCLUSIÓN
El aprendizaje es ideal para tener una sociedad educada, la educación va de la mano con cada
proceso que se desarrolle en el entorno familiar y social.
Si queremos que nuestros jóvenes y adolescentes sean creativos, críticos, analíticos,
emprendedores, no podemos quedarnos en la idea de que es en la primaria o en la secundaria
que empezaran a adquirir estas capacidades, es a través de la educación inicial que se mejoran
las capacidades de aprendizaje del niño; sus hábitos de higiene, salud y alimentación; el
desarrollo de sus habilidades para la convivencia social y la participación; así como la formación
de valores y actitudes de respeto y responsabilidad en los distintos ámbitos de su vida. No hay
una segunda oportunidad para la infancia. Como se ha señalado, esta es una etapa de oro para
desarrollar y estimular a los niños; por lo tanto, resulta fundamental centrar esfuerzos orientados
al bien de cada niño.