Material
preparatorio
del Jubileo 2025
5. Laicos en el
corazón del mundo
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II
ACCIÓN CATÓLICA GENERAL
LAICOS EN EL CORAZÓN DEL MUNDO
El Concilio Vaticano II, como queda expuesto en una función solo pasiva en la Iglesia. Como
las catequesis anteriores, tuvo como cuestión advirtió Guardini, la Iglesia había “despertado en
principal la misma Iglesia, en sí misma las almas”. Sonaba, como se ha dicho más tarde,
considerada (ad intra) y en su relación con el “la hora de los laicos”1. Esto que, ya antes del
conjunto de la sociedad (ad extra). En este Concilio había empujado a desarrollar una rica
ejercicio de autorreflexión, los padres conciliares “teología del laicado”, en realidad obligaba a una
colocaron en su lugar justo el papel que los laicos reconsideración global de la eclesiología2.
tienen en la vida de la Iglesia y en su misión. Esto El Concilio avala con sus enseñanzas un hecho
aparece, sobre todo, en el capítulo IV de Lumen patente: la participación de los laicos en todos los
gentium, en la Constitución pastoral Gaudium et ámbitos de acción eclesial y su testimonio en los
spes y en el Decreto Apostolicam actuositatem, ambientes e instituciones sociales resultan
dedicado al apostolado seglar. imprescindibles para la evangelización, a nivel
práctico, y manifiestan genuinamente el misterio
Este reconocimiento, en el ámbito de la doctrina
de una Iglesia que, sin ser mundana, es enviada al
y de las orientaciones del magisterio, fue
corazón del mundo para transformarlo desde
precedido por la experiencia. La riqueza del
dentro según la dinámica del reino de Dios (cf. Jn
asociacionismo eclesial en los decenios previos al
17,14-18). Este es, sin duda, uno de los mayores
Concilio y, en modo particular, de la Acción
frutos del Concilio, que hoy siguen reclamando
Católica, fue el cauce por el que muchos seglares
una recepción lúcida y audaz.
descubrieron que no podían quedar relegados a
1. Los miembros del Pueblo de Dios
En una catequesis anterior, ya consideramos el son gobernados; aquellos son los clérigos, estos
impresionante giro que supuso el capítulo II de son los laicos4. Eran otros tiempos: esta
Lumen gentium, dedicado a la Iglesia como Pueblo insistencia institucional y juridicista venía en
de Dios3. Esta visión desmantelaba el imaginario buena parte como reacción a la crisis planteada
de una Iglesia piramidal, una organización por el protestantismo y su pretensión errónea de
formada por “profesionales” de la religión, sus que la verdadera Iglesia de Cristo era tan solo
únicos miembros activos ―clero y religiosos, con invisible y espiritual.
el Papa y los obispos a la cabeza―, a la cual se Calmado el espíritu polémico y en el nuevo
adscribían los demás solo como beneficiarios contexto de la era secular, llegó el momento de
pasivos. Tal era la caracterización común de la subrayar lo que parece más obvio. La definición
Iglesia hasta el siglo pasado, una “sociedad de del laicado, hasta entonces establecida solo por
desiguales”, que el magisterio enseñaba con oposición a los clérigos y los religiosos, era
palabras que hoy nos resultan chocantes: en la menester realizarla en positivo, sobre la base de
Iglesia unos tienen el derecho y el deber de una teología bautismal. Como bien resume
enseñar y otros el de aprender, unos santifican y Francisco: “Los laicos son simplemente la
otros son santificados, unos gobiernan y otros inmensa mayoría del Pueblo de Dios”5.
1
Cf. Juan Pablo II, Christifideles laici, nn. 2, 45.
2
Cf. Yves Congar, Jalones para una teología del laicado (1953).
3
Catequesis 3: “Iglesia, ¿qué dices de ti misma?”.
4
Afirmaciones de este tipo las encontramos, por ejemplo, en el magisterio de los papas del siglo XIX y en el documento sobre la Iglesia que el
Concilio Vaticano I (1870) no tuvo tiempo de promulgar.
5
Francisco, Evangelii gaudium, n. 102.
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 2
Efectivamente, “laicos” (del griego laos, Rey. Ellos realizan, según su condición, la
“pueblo”) son los miembros del Pueblo de Dios misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia
―al servicio del cual algunos son consagrados y en el mundo” (LG 31).
como ministros―; como tales, ellos son la Iglesia
que vive y actúa realizando su misión en medio La imparable evolución del lenguaje puede llevar
del mundo. a cierta confusión, pues en el uso ordinario, no
eclesial, “laico” ha venido a significar algo ajeno u
“Por laicos se entiende aquí a todos los opuesto a lo “religioso”, incluso con
cristianos, excepto los miembros del orden connotaciones de hostilidad al cristianismo
sagrado y del estado religioso reconocido en (laicismo). Por eso, a menudo se especifica
la Iglesia. Son, pues, los cristianos que están diciendo “cristianos laicos”, o se usan otros
incorporados a Cristo por el bautismo, que términos sinónimos: “fieles”, “seglares” o
forman el Pueblo de Dios y que participan de “bautizados”..
las funciones de Cristo: Sacerdote, Profeta y
a) Una misma dignidad
“Todo lo que se ha dicho sobre el Pueblo de Dios En consecuencia, todos en la Iglesia tenemos la
se refiere sin distinción a los laicos, religiosos y misma “dignidad de los hijos de Dios” (LG 9),
clérigos” (LG 30). El Concilio, al colocar la “dignidad cristiana” (LG 18): “existe entre todos
consideración sobre el Pueblo de Dios antes que una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y
ninguna otra distinción de vocaciones y la actividad común para todos los fieles en la
condiciones de vida en la Iglesia, puso en valor la construcción del Cuerpo de Cristo” (LG 32). Por
fundamental importancia de la fe y de los obvio que esto parezca, un lastre de siglos de
sacramentos de la iniciación cristiana. Por ellos, asimilación a formas mundanas ha extendido una
cada bautizado es engendrado en la Iglesia para mentalidad extraña al evangelio, por la cual
la vida eterna, recibiendo la filiación divina, por la algunos podrían buscar, bajo una capa de
unión con Jesucristo y la unción del Espíritu Santo religiosidad, un pedestal para sus ansias de honor
(LG 33). La salvación, la llamada a la santidad y a y poder. De este modo, unos llegan a veces a
la misión son, ciertamente, compartidas por aparecer en la Iglesia investidos de una dignidad
todos en la Iglesia. mayor que otros, lo cual se ve acompañado de
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 3
formas, usos y actitudes poco justificables, si entre vosotros” (Mt 20,26; Mc 10,46). El Concilio
recordamos las palabras del Señor: “no será así viene a enderezar esta visión torcida.
b) Todos llamados a la santidad
Lo mismo cabe decir de la llamada a la santidad: santidad. […] Cada uno, según sus dones y
“Para todos, pues, está claro que todos los funciones, debe avanzar con decisión por el
cristianos, de cualquier estado o condición, están camino de la fe viva, que suscita esperanza y se
llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la traduce en obras de amor” (LG 41). No se trata,
perfección del amor” (LG 40). El modo de vida de pues, ni de una santidad falsamente espiritual, ni
los que abrazan lo que tradicionalmente se solamente fundada en el activismo. La santidad,
denomina “consejos evangélicos” ―pobreza, sobre todo, no se trata de una especialidad en la
castidad, obediencia― es, ciertamente, un gran Iglesia, solo reservada a algunas almas más
bien para la misma Iglesia y para el mundo, y un sensibles, objeto de una predilección divina y
continuo estímulo para el seguimiento radical de depositarias de una “vocación”. Todos en la
Cristo. A ello dedica el Concilio alguna atención Iglesia tenemos una vocación que debemos
cultivar con empeño y con la ayuda del Señor;
(LG 39; 43-46; decreto Perfectae caritatis). Ahora
todos hemos sido llamados, desde el bautismo, a
bien, atrás quedó el tiempo en que se solía llamar
la perfección de la vida cristiana, a la madurez
a la vida consagrada “estado de perfección”, en
espiritual, eclesial y apostólica. El reto es,
oposición a la mediocridad espiritual que se
precisamente, vivir y crecer en esta clave de
suponía a la mayoría de los cristianos.
vocación y misión, contando con la ayuda de la
Los cristianos, pues, no tenemos excusas gracia y con la necesidad continua de perdón,
para no ser santos: “En los diversos géneros de manifestando la misericordia de Dios en una vida
vida y ocupación, todos cultivan la misma llena de buenas obras.
c) Carácter secular
El modo específico en que los laicos son como el alma anima el cuerpo (LG 38, tomando la
llamados “según su condición” a desarrollar su comparación de la Carta a Diogneto), o como la
vocación bautismal a la santidad y a la misión lo levadura fermenta la masa. En esta función, los
denomina el Concilio “carácter secular” (LG 31). laicos no se hallan como delegados de la
En ello, los laicos tienen su “vocación propia” o jerarquía eclesiástica, con encomienda pastoral
“especial”, que consiste en “buscar el Reino de alguna, sino que, por el bautismo y la
Dios ocupándose de las realidades temporales y confirmación, reciben la misión directamente
orientándolas según Dios” (LG 31); “hacer “del Señor” (LG 33). La luz y la fuerza que, a
presente y operante a la Iglesia en los lugares y través de la presencia y la acción de los cristianos
circunstancias donde ella no puede llegar a ser la laicos, permiten “iluminar y orientar” la entera
sal de la tierra sino a través de ellos” (LG 33). Se sociedad según Dios son la contribución más
trata, en definitiva, del modo encarnado en que la clara de la Iglesia a la humanización de la
Iglesia, a través sobre todo de los laicos, vive y sociedad (GS 34-35; 40).
actúa en medio del mundo, de forma análoga a
d) Complementariedad de clero y laicos
El Concilio esclarece la relación entre clero y sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio
laicos como una relación de complementariedad, ministerial o jerárquico están ordenados el uno al
de colaboración y de servicio mutuos: “El otro” (LG 10). De hecho, se caracteriza la misma
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 4
noción de sacerdocio ministerial en función del a la “potestad de orden”, por tanto, al ministerio
sacerdocio real de todos los bautizados. En ordenado.
breve, el ministerio existe para servir, y no tiene
Con todo, el desarrollo de una mayor
sentido fuera de este servicio. Existe una
participación laical se encuentra germinalmente
necesidad recíproca entre los miembros del clero
en los textos conciliares. El Concilio enseña que la
y los laicos, que se manifiesta en relaciones de
diversidad de dones, ministerios y funciones es
servicio y de cooperación, movidos por el mismo
reunida por el mismo Espíritu en la unidad del
amor
Cuerpo de Cristo (LG 32) y que esta variedad se
La extensión del Reino no es un asunto clerical, realiza en una “unidad de misión” que surge del
sino que concierne a “todos” los bautizados; lo único mandato misionero de Cristo (AA 2). Ha
cual no excluye que “muchos” dediquen sus sido en los años posteriores cuando se ha hecho
energías al apostolado e, incluso, que “algunos” un despliegue mayor de esta comunión de vida y
realicen tareas que, de suyo, el Concilio sigue misión en el seno de la Iglesia y cada una de sus
entendiendo como propias del clero, en las que comunidades, según la noción de “sinodalidad”:
los laicos tendrían una función de suplencia (LG todos caminamos unidos en la comunión y la
35). Hoy percibimos en estas afirmaciones cierto misión, lo cual debe expresarse en un estilo, unas
tono concesivo, que no parece describir de estructuras y unas acciones eclesiales donde
manera suficiente la participación real del laicado todos puedan sentirse partícipes.6 La
en la vida y la misión de la Iglesia. Igualmente complementariedad entre ministros ordenados y
ocurre con la consideración de la Acción Católica los diversos ministerios, vocaciones y carismas va
como “cooperación en el apostolado más allá de una mera colaboración en la que los
jerárquico” (AA 20). En el fondo, late quizá una laicos tuvieran una función delegada, y podría
cautela acerca de la noción de “potestad de designarse más bien como una
jurisdicción”, que el Concilio presupone vinculada “corresponsabilidad diferenciada”7.
6
Cf. Comisión Teológica Internacional, La sinodalidad en la vida y la misión de la Iglesia (2018).
7
XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, Una Iglesia sinodal en misión (informe de síntesis de la primera sesión, 4-29 de
octubre de 2023).
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 5
2. La unción bautismal: sacerdotes, profetas y reyes
La corresponsabilidad en la vida y la misión de la configura con Cristo Sacerdote, Profeta y Rey.
Iglesia se funda en la común vocación bautismal. Ulteriores consagraciones solo pueden
Esta vocación tiene tres dimensiones, especificar la bautismal, para una dedicación al
caracterizadas tradicionalmente según el triple servicio del pueblo de Dios o una expresión más
munus u “oficio” de Cristo: sacerdotes, profetas, significativa, institucionalmente mediada, de los
reyes. Así se expresa en la unción postbautismal valores del Reino. Sacerdotes y personas
con el santo crisma, signo de la nueva identidad consagradas no son “supercristianos”, si bien su
de los cristianos como miembros de un “pueblo específica vocación debe expresar y estimular un
mesiánico”. No existe consagración más sublime radical compromiso por el Reino.
que la que recibimos en el bautismo y que nos
a) Consagrar el mundo
La primera de las vertientes de la unción la mediación única del Redentor (LG 62). Esto
bautismal es la que caracteriza a los miembros de exige que no haya división ni incoherencia entre
la Iglesia como “sacerdotes”. Del único una y otra vertiente del sacerdocio ―existencial y
sacerdocio de Cristo participa la entera Iglesia, cultual―, siendo este el modo en que la Iglesia
“reino de sacerdotes”, “sacerdocio santo”, puede ir consagrando el mundo a Dios. Todo esto
“comunidad sacerdotal” (LG 10-11; Ap 1,6; 1Pe se expresa y realiza, principalmente, en la
2,4-10). Cada cristiano goza del “sacerdocio Eucaristía, de la que los laicos no son meros
común de los fieles”, “sacerdocio real” (LG 10). La receptores pasivos:
noción de sacerdocio está vinculada a la
“En efecto, todas sus obras, oraciones, tareas
condición “sagrada” (del latín sacer, sacra,
apostólicas, la vida conyugal y familiar, el
sacrum) de la Iglesia y de sus miembros,
trabajo diario, el descanso espiritual y
convocados por Dios para su alabanza y la
extensión de su Reino. Su ejercicio comprende corporal, si se realizan en el Espíritu, incluso
una vertiente cultual ―“al recibir los las molestias de la vida, si se llevan con
sacramentos, en la oración y en la acción de paciencia, todo ello se convierte en sacrificios
gracias”― y también existencial ―“con el espirituales agradables a Dios por Jesucristo
testimonio de una vida santa, con la renuncia y el (1Pe 2,5), que ellos ofrecen con toda piedad a
amor que se traduce en obras”― (LG 10). Dios Padre en la celebración de la Eucaristía
A los fieles, Cristo “los une íntimamente a su vida uniéndolos a la ofrenda del cuerpo del Señor.
y misión, dándoles también parte en su función De esta manera, los laicos, como adoradores
sacerdotal para que ofrezcan un culto espiritual que en todas partes llevan una conducta sana,
para gloria de Dios y salvación de los consagran el mundo mismo a Dios” (LG 34).
hombres” (LG 34), colaborando de este modo con
b) Testigos con obras y palabras
Ser profetas implica ser portadores de un mismo Cristo, de quien los cristianos hemos sido
mensaje de parte de Dios. Tal mensaje es el constituidos testigos, con obras y palabras:
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 6
“El pueblo santo de Dios participa también del particular por el hecho de que se realiza en las
carácter profético de Cristo dando testimonio condiciones generales de nuestro mundo” (LG
vivo de Él, sobre todo con la vida de fe y amor, 35). En ello se muestra la “índole secular” que da
y ofreciendo a Dios un sacrificio de alabanza, coloración propia a la vocación laical, “para que la
fruto de unos labios que aclaman su fuerza del Evangelio brille en la vida diaria,
familiar y social” (ibid.). Esto ha de realizarse a
nombre” (LG 12).
través de una verdadera y propia acción
La veracidad del testimonio cristiano no se funda evangelizadora, “anuncio de Cristo comunicado
principalmente en la fuerza de argumentos ni en con el testimonio de la vida y con la palabra”, que
pruebas empíricas, sino en el “sentido exige una decidida coherencia de “la profesión de
sobrenatural de la fe”, suscitado y sostenido por la fe con la vida de fe” (ibid.).
el Espíritu de la verdad, por el cual se recibe y
El Concilio reconoce, además, que el Espíritu
transmite el Evangelio como palabra que
Santo reparte entre los fieles “dones”, “gracias
proviene de Dios y que, por tanto, tiene en su
especiales” o “carismas”, con los cuales “hace que
autoridad el principal motivo de credibilidad (DV
estén preparados y dispuestos a asumir diversas
5).
tareas o ministerios que contribuyen a renovar y
“El Pueblo de Dios, bajo la dirección del construir más y más la Iglesia” (LG 12). Estos
magisterio al que obedece con fidelidad, dones capacitan a muchos laicos para realizar
recibe, no ya una simple palabra humana, sino diversas funciones en la vida y la misión de la
la Palabra de Dios (cf. 1Tes 2,13). Así se Iglesia y para ayudar a la extensión del Reino a
adhiere indefectiblemente a la fe transmitida través de una ilimitada riqueza de testimonio,
a los santos de una vez para siempre (Jud 3), la que los laicos realizan capilarmente en todos los
lugares y todas las circunstancias, ya sea de
profundiza con un juicio recto y la aplica cada
forma individual como, también, asociada. De las
día más plenamente en la vida” (LG 12).
orientaciones del Concilio sobre el apostolado
El ejercicio de esta función profética por los laicos seglar nos ocupamos más adelante.
“adquiere una nota específica y una eficacia
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 7
c) Al servicio de una nueva humanidad
El reino de Cristo se hace realidad y se extiende transformación de la sociedad según el proyecto
en una doble vertiente: por un lado, en cada uno de Dios. La “Acción Católica” lleva, incluso en el
de los bautizados, por la libertad y la victoria nombre, una clara evocación de este aspecto,
sobre el pecado; por otro lado, en el servicio a los que busca la incidencia de los valores cristianos
demás, imitando la humildad y la paciencia de en la realidad social.
Cristo rey, cuyo trono fue la cruz, “a quien servir
Acerca del vasto campo de acción social donde
es reinar” (LG 36). Ser reyes es, pues, imitar a
los cristianos están llamados a ejercer su influjo,
Cristo, sirviéndolo en los hermanos.
merece la pena releer con detenimiento la
Al considerar la participación de los cristianos en segunda parte de la Constitución pastoral
el oficio real de Cristo, el Concilio lleva hasta sus Gaudium et spes, un auténtico vademécum de la
consecuencias más prácticas la intención de Pío Doctrina Social de la Iglesia, que trata
XI al instaurar la fiesta de Cristo Rey, en la específicamente cinco aspectos: el testimonio y
esperanza de que se extendiera su reinado en la defensa de la vida matrimonial y familiar (GS
todos los ámbitos sociales8. Esto es algo que se 47-52), el fomento integral y universal de la
espera principalmente de los laicos, a través del cultura (GS 53-62), el desarrollo económico y
servicio que desempeñan en favor de la social según la justicia (GS 63-72), la política
3. El “apostolado seglar”
La creciente participación de los laicos en la vida que es palabra sinónima a “misión”, es único y de
y la misión de la Iglesia, por el ejercicio de su él son partícipes todos en la Iglesia según su
triple condición de sacerdotes, profetas y reyes condición, sin que sea legítimo establecer
con Cristo, justifica que el Concilio dedique un compartimentos estancos. No existen, pues,
decreto al asunto, Apostolicam actuositatem. La misiones distintas, que laicos, sacerdotes o
expresión “apostolado seglar”, que el Concilio religiosos realicen cada cual por su cuenta, sino
emplea, ha caído en cierto desuso. La razón es una misión única en la que unos y otros cooperan
que, gracias en buena medida al impulso del según su vocación propia. Comprender esto así es
mismo Concilio, ya ha calado en la Iglesia que la signo de una madurez de la conciencia misionera
evangelización es la misión de todos, de tal en la Iglesia, que debe seguir creciendo, y que ha
manera que hoy nos llega a resultar extraño quedado expresada en algunos textos
hacer más especificaciones: “La vocación emblemáticos en años posteriores: Evangelii
cristiana, por su misma naturaleza, es también nuntiandi (Pablo VI), Redemptoris missio (Juan
vocación al apostolado” (AA 2). El “apostolado”, Pablo II) y Evangelii gaudium (Francisco).
a) Algunos campos específicos
Con todo, no es superfluo señalar las de la Iglesia y, en especial, del Concilio está
responsabilidades y posibilidades que, en íntimamente ligada a la vocación laical y señala el
concreto, corresponden a la inmensa mayoría de terreno más específico del apostolado de la
los bautizados. La riqueza de enseñanzas sociales mayoría de los cristianos.
8
Pío XI, encíclica Quas Primas (1925).
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 8
El primer campo que el Concilio menciona al otros” (AA 13). En el terreno de la cultura (GS 53-
respecto es la vida matrimonial y familiar (LG 35; 62), el Concilio dedica un decreto especial a las
GS 47-52; AA 11). Frente a las fuertes tendencias instituciones católicas de enseñanza
a deconstruir el matrimonio, disolviendo esta (Gravissimum educationis), de las que se subraya
institución natural por diversos motivos su importante responsabilidad en la educación de
culturales e ideológicos, el Concilio lo vincula a la la juventud y en la formación en todos los niveles.
misma acción divina de la creación, cuando Dentro de este apartado, puede englobarse
afirma: “El mismo Dios es el autor del también el decreto Inter mirifica que el Concilio
matrimonio” (GS 48). La familia, fundada sobre el dedicó a los medios de comunicación, que ya en
amor de los esposos, “es una escuela del más rico aquellos años daban claras señales de su
humanismo” y “constituye el fundamento de la potencial. No podían prever los padres conciliares
sociedad” (GS 52). Además, por el sacramento el impacto social que tendría la extensión de las
del matrimonio, “los cónyuges cristianos son comunicaciones en la era digital, que ha abierto a
fortalecidos y como consagrados para los los cristianos un nuevo y vasto campo de
deberes y dignidad de su estado” (GS 48). “En evangelización.
esta especie de Iglesia doméstica los padres han
En el mundo laboral y económico (GS 63-
de ser para sus hijos los primeros anunciadores
72), la presencia y el testimonio de los laicos es
de la fe con su palabra y con su ejemplo” (LG 11).
imprescindible. No puede minusvalorarse
Más allá del ámbito familiar, por su parte,
tampoco el papel decisivo que los laicos están
también los niños y los jóvenes están llamados a
llamados a desempeñar en los asuntos públicos,
ejercer un papel protagonista en la misión (AA 11-
en la política entendida como promoción del bien
12).
común, tanto a nivel nacional como internacional
En todos los ambientes sociales ―profesional, de (GS 73-90; AA 14). En relación con esta vertiente
convivencia y vecindad, de ocio, cultural, política del testimonio cristiano hay que
artístico, deportivo…―, se ha de desarrollar un considerar también el decreto Dignitatis
apostolado que es “hasta tal punto un deber y humanae sobre la libertad religiosa, que el Concilio
una obligación propia de los laicos que nunca reivindica en un contexto internacional de grave
podrá ser realizada convenientemente por conculcación de este derecho.
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 9
b) Funciones, ministerios y carismas
La evangelización en todos estos ámbitos, donde error muy pernicioso, que, allí donde se da, daña
se expresa más claramente el carácter secular y la la comunión y la misión.9
vocación propia laical, no excluye la participación
Queriendo subsanar estos posibles desvíos, el
en otros aspectos de la vida y de la misión
Concilio da algunas advertencias que no han
eclesiales, tal como ha quedado dicho más arriba.
perdido su vigencia hoy. Hablar de dones o
Ha sido una inmensa riqueza para la Iglesia la
“carismas” (LG 12) es constatar, desde la fe, que
creciente asunción de funciones y ministerios por
Dios provee a su pueblo de las luces y las fuerzas
parte de los laicos en los ámbitos de la catequesis
que necesita en cada momento histórico y cada
y la formación, la liturgia, la atención a pobres y
situación concreta. No se da el milagro de la
enfermos, los diversos servicios que sostienen y
comunidad cristiana sin esta realidad espiritual,
animan la comunidad cristiana, también en
por la cual Dios suscita las personas que en cada
responsabilidades de administración y de
caso pueden llevar adelante los muchos trabajos
asesoramiento a nivel parroquial y diocesano. El
de la evangelización y embellecen la Iglesia con
establecimiento de organismos de consulta, para
su vida de santidad y su multiforme actividad. El
la elaboración de las decisiones en el orden
criterio para discernir y para regular el ejercicio
pastoral y de gestión de las comunidades y de las
de estos dones, en favor de la renovación y del
diócesis (delegaciones diocesanas, consejos
pastorales y de economía) son un buen modo de
garantizar y fomentar la participación laical. Esto
expresa bien el hecho de que las tareas de la vida
y la misión eclesiales no deben recaer
exclusivamente en miembros del clero o en
personas consagradas, sino que conciernen a
todo el Pueblo de Dios.
Igual que en los ámbitos no eclesiales, estos
cauces organizativos pueden generar, también
en la Iglesia, hábitos y estilos de acaparamiento
de funciones, que sustituyen la lógica evangélica
del servicio por la dinámica mundana del poder.
Es lo que se denomina clericalismo: la
enfermedad del autoritarismo que, considerada
típica del clero, se puede extender al laicado más
colaborador. Esta deriva lamentable, además de
ser signo de la concupiscencia que nos inclina a
todos al egoísmo, se funda en un total
malentendido eclesiológico: como si la
promoción del laicado consistiera en que haya
algunos laicos escogidos, una nueva élite eclesial,
que pudiera, al fin, ocuparse de las cosas de las
que antes solo se ocupaba el clero. Esto es un
9
Cf. FRANCISCO, Carta al Cardenal Marc Ouellet, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina (19 de marzo de 2016).
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 10
crecimiento de la Iglesia, como señaló san Pablo, incompatible con dinámicas de dispersión
es el bien común eclesial: “A cada uno se le da la nacidas de impulsos de exclusividad y
manifestación del Espíritu para el bien proselitismo. Además de este criterio general
común” (1Co 12,7). Este criterio hace acerca de la comunión y el bien común eclesial, el
concretamente posible la armonía entre la Concilio pone en manos de los pastores la
diversidad y la unidad en la Iglesia, gracias a una responsabilidad de no apagar el Espíritu y de
comunión concretamente vivida que se difunde a discernir en los dones “su autenticidad y la
todos, “buscando unidos el mismo fin libre y regulación de su ejercicio” (LG 12).
ordenadamente” (LG 18; AG 28). Esto es
c) Apostolado asociado y Acción Católica
Todas las acciones de apostolado son auténtico trata de asociaciones que no nacen de una
testimonio en la medida en que expresan la vida iniciativa fundacional, sino que constituyen un
que surge de la comunión con Cristo y con la modo orgánico de participación en la misión de
Iglesia y tienden a extenderla. Esto admite que el toda la Iglesia. Es la manera de asegurar esto que
apostolado pueda ser individual, pero también la el Concilio afirma acerca de la instauración de la
posibilidad y la conveniencia de un apostolado Iglesia en un lugar:
organizado y asociado.
“La Iglesia no está verdaderamente fundada,
Cuando los dones que Dios suscita en su Iglesia ni vive plenamente, ni es un signo perfecto de
implican iniciativas que generan nuevas Cristo entre los hombres, mientras no exista y
agregaciones de fieles, el Concilio afirma, en trabaje con la Jerarquía un laicado
primer lugar, el derecho que asiste a los laicos “a propiamente dicho. Porque el Evangelio no
fundar asociaciones, a dirigirse y a afiliarse a las
puede quedar profundamente grabado en las
ya fundadas” (AA 19). Este derecho corresponde,
mentes, la vida y el trabajo de un pueblo sin la
sin duda, a una gran necesidad y conveniencia de
presencia activa de los laicos. Por ello, ya
estabilidad y profundidad en los procesos de
formación y una mayor incidencia de las acciones desde la fundación de la Iglesia se ha de
evangelizadoras en campos específicos, según los atender sobre todo a la constitución de un
fines diversos de cada asociación. Además de una laicado cristiano maduro” (AG 21).
advertencia general sobre “la relación debida con El Concilio resume así las características o “notas”
la autoridad eclesiástica”, el Concilio señala de la Acción Católica (AA 20):
seguidamente: “Hay, sin embargo, que evitar la
dispersión de fuerzas que surge al promoverse, En primer lugar, no asume un fin
sin causa suficiente, nuevas asociaciones y específico, sino “el fin apostólico de la
trabajos, o si se mantienen más de lo conveniente Iglesia” en su conjunto: evangelización,
asociaciones y métodos anticuados” (ibid.). Sería santificación y formación.
oportuno evaluar si estas cautelas guardan hoy o
Además, constituye un ámbito de
no su valor.
responsabilidad de los laicos, que asumen
De entre las diversas formas posibles del su dirección y el discernimiento de las
apostolado asociado, el Concilio se detiene a acciones que deba emprender.
describir aquellas “recomendadas y promovidas
por los Sumos Pontífices y por muchos obispos, A través de la Acción Católica se visibiliza el
de quienes recibieron el nombre de Acción laicado de una diócesis como “un cuerpo
Católica” (AA 20). Con este u otro nombre, se orgánico” que actúa unido.
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 11
Finalmente, su actividad no se desarrolla venido en llamar “pastoral de conjunto”, según
según planes particulares, sino que “actúan un estilo “sinodal”, “con lo que al mismo tiempo
bajo la dirección superior de la propia aparecerá mucho más clara la unidad de la
Jerarquía”. diócesis” (CD 17). En definitiva, la Acción Católica
es la forma asociada de apostolado seglar que
Fácilmente puede reconocerse en esta expresa la responsabilidad de la Iglesia de
caracterización el interés por involucrar al laicado fomentar la madurez cristiana y apostólica de los
en la pastoral diocesana a través de lo que se ha todos fieles.
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 12
Para reflexionar y dialogar
1. “Los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo
de Dios” (Francisco). Describe un hecho que manifieste la
conciencia (o falta de ella) del papel del laico en la vida de la
Iglesia y en su misión.
2. ¿Te sientes ayudado y acompañado por la Iglesia en tu
vocación a la santidad y a la misión? ¿Cómo? ¿Qué echas en
falta?
3. Haz una lista con los ambientes e instituciones en los que
participas y donde, personalmente, podrías difundir tu
testimonio de vida cristiana. ¿Cómo podría ayudar en este
testimonio y qué otros campos de apostolado se abrirían si te
unes a otros cristianos en tu parroquia?
Notas
Catequesis sobre el Concilio Vaticano II - Laicos en el corazón del mundo 13
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