¿Qué es un anuncio publicitario?
Un anuncio publicitario o spot publicitario es un mensaje de corta
duración que posee fines comerciales o promocionales, es decir,
que busca incentivar el consumo de un bien o servicio determinados. El
mismo puede ser emitido a través de distintos soportes (sonoros,
audiovisuales, escritos, etc.).
Elementos de un anuncio publicitario
Un anuncio publicitario está compuesto por varios
elementos y gran parte del éxito de la estrategia dependerá de
lograr una buena combinación entre ellos.
Veamos cuáles son:
Debe tener componentes, como logos o eslóganes, que le
informen al destinatario quién está emitiendo el mensaje.
Es fundamental mantener una línea coherente de
comunicación en lo que respecta al uso de los colores, las
imágenes, la redacción y demás elementos que pueden
aparecer en un anuncio.
Para que tenga identidad, el mensaje debe tener en cuenta
una serie de aspectos:
Concepto: los anuncios deben estar vinculados a una
estrategia, objetivo y a una audiencia.
Texto: es lo que se conoce como el copy de un anuncio.
Tiene que ser claro, conciso, potente y con un lenguaje que
la audiencia entienda.
Percepción: son componentes que impactan en el sentido
de los usuarios, complementando el texto. Según las
características del anuncio, pueden utilizarse fotografías,
imágenes, audios y vídeos, entre otros.
Contexto: el anuncio debe aludir a una temporalidad,
intencionalidad y situación específica.
Tipos de anuncios publicitarios
En principio, los anuncios pueden clasificarse de acuerdo al medio en el
que se encuentren: impresos, radiales, televisivos, digitales, etc. Sin
embargo, una clasificación más minuciosa es la que atiende a la
construcción del mensaje publicitario, clasificándolos en:
Cabezas parlantes: del inglés talking heads, son aquellos anuncios en
los que una figura (generalmente una celebridad o alguna autoridad
profesional) promociona y recomienda el producto.
Problema-solución: se trata de anuncios que abordan un dilema
existente o futuro, y luego ofrecen como solución al producto o servicio
ofrecido.
Testimoniales: aquellos anuncios en los que uno o varios consumidores
(reales o ficticios) comparten su experiencia de consumo del producto y
lo recomiendan.
Escenas cotidianas: son los anuncios en los que se recrean situaciones
de la vida ordinaria, haciendo énfasis en la presencia y sobre todo la
conveniencia del producto promocionado.
De personaje: se trata de anuncios en los que un personaje ficcional,
generalmente una caricatura, invita a los consumidores a comprar el
producto.
Comparativos: aquellos en los que el producto promocionado se
compara con las marcas de la competencia, abiertamente o de manera
discreta, para evidenciar su superioridad.
Emocionales: en este caso los anuncios no acuden a
ninguna estrategia lógica de convencimiento, sino a las emociones del
consumidor, a través de imágenes, secuencias o relatos conmovedores,
para asociar su marca a dichos sentimientos.
Función de un anuncio publicitario
Como hemos dicho, la función general de todo anuncio publicitario
es invitar al consumidor a probar el producto o servicio ofrecido,
o bien procurar que en el momento de hacer sus compras, el
consumidor tenga presente la existencia del producto. Se trata de
mensajes de tipo persuasivo.
Características de los anuncios publicitarios
Los anuncios publicitarios se caracterizan, a grandes rasgos, por lo
siguiente:
Consisten en pequeñas narraciones o descripciones del
producto o servicio en cuestión, resaltando sus atributos e
invitando al consumidor a comprarlo o a tenerlo en cuenta.
Usualmente contienen imágenes agradables, atractivas y
seductoras, que buscan asociar emociones positivas al
consumo del producto. También es común el uso de canciones
de moda o frases pegadizas (eslóganes). La idea es que el
consumidor recuerde el producto lo más posible.
En el caso de los medios impresos, suelen utilizar letras
llamativas y colores vistosos, o fotografías atrayentes, para
capturar la atención del lector.
Son persuasivos, es decir, procuran convencer al consumidor,
ya sea a través de argumentos, o a través de recursos de tipo
subjetivo y emocional.
Suelen hallarse bajo la normativa especializada que
contempla la ley, de manera tal de proteger a los
consumidores de publicidad engañosa, estafas y
otros delitos similares.