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Sintesi Tema 2 Patrimonio

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PATRIMONIO CULTURAL

TEMA 2: LA DIMENSIÓN CULTURAL DE LA SOCIEDAD

LOS PROCESOS DE PATRIMONIALIZACIÓN DE LA CULTURA

ÍNDICE

1. El concepto de cultura
2. De la cultura como patrimonio al patrimonio como cultura
3. Dimensiones del patrimonio

1. EL CONCEPTO DE CULTURA

Concepto complejo: múltiples definiciones. Es un concepto polisémico y, en consecuencia,


resulta amplio y abstracto. De forma sintética, podemos definir la Cultura como el sistema de
creencias, ideas y valores que comparte una comunidad. Bajo esta perspectiva, algunos autores
han propuesto entender la Cultura como una FÁBRICA DE SIGNIFICADOS (Geertz, 1993).

Pero hasta llegar a este sentido actual de lo cultural, tenemos que repasar las diferentes
concepciones con que se ha entendido la Cultura a lo largo de la historia.

ANTECEDENTES AL CONCEPTO MODERNO DE CULTURA

Etimológicamente, “cultura” proviene del latín colo, cultivar. ¿Y qué entendemos por una
persona ‘cultivada’? Una persona culta, erudita. Con ello anticipamos una de las consideraciones
que tradicionalmente se han vinculado a la cultura: su capacidad para convertirse en un
instrumento de educación y, como consecuencia, de distinción social.

Haciendo un breve repaso histórico, en la Roma clásica la Cultura se asoció con el


perfeccionamiento de las capacidades del ser humano, a través de la educación. En el
Renacimiento, período histórico en que se vuelve la mirada hacia la Antigüedad clásica como
principal referente, se recuperó aquella noción de ‘cultura’ y se entiende:

• como un bien poseído por la mente (sabiduría o conocimiento),


• como el resultado de un proceso (obras de arte)
• como el estado de desarrollo de una sociedad (civilización o civilidad)

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Por tanto, la cultura implicaba un proceso de educación o erudición, para alcanzar un mayor
grado de progreso mediante la adquisición de una serie de virtudes o habilidades humanas. Y,
como consecuencia, era una herramienta que permitía distinguir las elites cultas (que tenían
acceso al conocimiento y el saber) de las masas ignorantes. Esta concepción elitista de la cultura
se mantuvo en el tiempo y ha tenido una gran repercusión hasta nuestros días.

De hecho, nos lleva a hablar de las DOS CONCEPCIONES SOCIO-HISTÓRICAS DE LA CULTURA:

1.1.- EL CONCEPTO HUMANISTA DE CULTURA

Implica un concepto jerárquico y piramidal (selectivo y elitista, puesto que excluye). Bajo este
concepto, la cultura tiene un papel destacado como INSTRUMENTO DE DOMINACIÓN, en tanto
que se ha entendido y utilizado como un recurso para jerarquizar las diferentes formas de
conocimiento, en dos sentidos:

• Dentro de nuestro sistema cultural, se ha entendido la cultura en términos de Alta


Cultura frente a la Cultura Popular.
• Fuera de nuestro sistema cultural, esta concepción humanista de la Cultura ha llevado
a los pueblos colonizadores a diferenciar entre Culturas Avanzadas (occidentales o de
las sociedades colonizadoras) frente a las Culturas Atrasadas (primitivas o salvajes,
características de las sociedades colonizadas, cuyos patrones de organización,
producción, etcétera, eran muy diferentes a los occidentales. En consecuencia, las
consideran atrasadas con respecto al nivel de progreso tecnológico de Occidente).

En definitiva, y ya sea dentro o fuera de nuestro sistema cultural, el concepto humanista de


Cultura debe entenderse siempre como una estrategia de distinción social, que implica ciertas
limitaciones:

• Desde una visión clasista: Alta cultura / Cultura popular


• Desde una perspectiva etnocentrista (entendida como la capacidad de juzgar en
términos de inferioridad a aquellas culturas diferentes a la propia, en base a un criterio
de comparación de ‘los otros’ frente a ‘nosotros’): Cultura occidental / No occidental
• Desde una visión idealista de alcanzar un supuesto estado de desarrollo: Cultura
popular / Civilización
• Desde una visión nacionalista: Cultura nacional / Otras culturas nacionales

Este concepto de Cultura humanista, aplicado al ‘patrimonio cultural’, quedaría representado


por las grandes obras maestras del arte y los monumentos históricos, de tal modo que, bajo esta
perspectiva, el Patrimonio cultural se identifica con el Patrimonio Nacional de alta cultura.

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1.2.- El concepto antropológico

La concepción antropológica de la Cultura surge con el desarrollo del pensamiento


antropológico, en el siglo XIX, en Inglaterra. En 1871, Edward B. Tylor trató de encontrar una
definición que fuera representativa de la diversidad cultural. Aunque la Antropología en sus
inicios, durante el siglo XIX, estuvo al servicio de la diferenciación clásica e idealista entre
pueblos civilizados (occidentales o colonizadores) y primitivos (colonizados), Tylor dio un paso
más allá al definir la Cultura como un conjunto complejo que incluía el conocimiento, las
creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera hábitos y capacidades
adquiridos por el hombre como miembro de una (cualquier) sociedad. Es decir, bajo esta
perspectiva, la cultura abarcaba el modo de vida de cualquier grupo humano.

Desde esta otra consideración antropológica de la Cultura, se enfatizan otras cuestiones:

• Alteridad: el concepto de ‘alteridad’ u ‘otredad’ hace referencia a la condición de


pertenecer y reconocer ‘otros’ contextos socioculturales, que son diferentes y ajeno al
de un determinado grupo social.
• Diversidad: reconocimiento de otras prácticas sociales y culturales en sí mismas.
• Relativismo cultural: Posición por la que un comportamiento cultural determinado no
ha de ser juzgado en base a los patrones de otro. Es decir, es la capacidad de considerar
las creencias y las costumbres de otros pueblos desde el contexto de su propia cultura
y no de acuerdo a nuestros propios parámetros culturales (es lo contrario del
etnocentrismo.

Desde una perspectiva antropológica, la cultura ha de entenderse como todo un sistema de


símbolos, ideas o valores en continuo proceso de transformación (es una construcción social),
como un sistema simbólico significativo (en palabras de Geertz, como una fábrica de
significados). Según esta otra visión, la cultura es: constitutiva (o construida socialmente),
simbólica (transmite una información o mensaje), universal (de todos los grupos humanos y no
sólo de unos pocos relacionados con las elites o alta cultura), aprendida (no genética),
compartida (común a más de un individuo), colectiva (transmitida públicamente), práctica
(cotidiana), plural (hay más de una) y relativa (perteneciente a un grupo concreto y particular).

Desde la concepción antropológica, el patrimonio cultural puede incluir cualquier producto


humano. De hecho, esta es la noción que ha guiado durante la segunda mitad del siglo XX la
ampliación del concepto de patrimonio hacia la definición del ‘Bien Cultural’ (capaz de

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englobar todo tipo de bienes, tanto materiales como inmateriales, siendo muy reciente el
reconocimiento de éstos últimos).

La cultura consiste, antropológicamente hablando, en un proceso de construcción de sentido


en el que no todos los que participan ocupan la misma posición, pero siempre se produce en
un contexto socio-histórico concreto. Además, la cultura puede ser concebida en un sentido
manifiesto y en un sentido latente:
• Sentido latente: la cultura es un sistema significante que abarca toda producción
humana (todo es cultural)
• Sentido manifiesto: ejercicio de dar sentido al mundo y significado a sus componentes.
Además, en este sentido, la cultura es algo reconocido en forma de rasgos o productos
calificados explícitamente como culturales (no todo es cultura, sólo entrarían en esta
categoría aquellos elementos y bienes que se consideran representativos e
identificativos de ciertas prácticas y grupos sociales). Así, por ejemplo, cuando se hace
referencia a costumbres, tradiciones, creencias, etc. que se atribuyen a un colectivo,
se está hablando en el sentido manifiesto de lo cultural.
En el sentido manifiesto, la cultura es un instrumento para el proceso de reificación. Es
decir, permite hacer referencia a grupos humanos como entidades eminentemente
reales, por rasgos que se considera que son inherentes a ellos, como si fueran naturales
(aunque en realidad son siempre construidos socialmente).

La construcción de la realidad en la que vivimos tiene una dimensión cultural con doble
vertiente:

• De un lado, está la “cultura” como conjunto de símbolos que son representativos de


“nosotros” y “los otros”: nos identificamos por comparación, en base a los rasgos que
consideramos que nos diferencian de otros grupos: las imágenes estereotipadas del
comportamiento y actitudes del grupo (banderas, cocina, bailes, ceremonias, etc.)
• De otro lado, la práctica más o menos inconsciente de darnos significado a nosotros
mismos y a todo lo que nos envuelve (aquello que nos caracteriza internamente como
grupo).

En ambos casos, la vertiente manifiesta de lo cultural está relacionada con la construcción de


identidades y este no es un proceso natural sino, por el contrario, social, capaz de transformarse
con el paso del tiempo.

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CONSTRUCCIÓN IDENTIDAD

1) La construcción de nuestra identidad, compartida con otros (identidad colectiva), se lleva


a cabo en un doble proceso de adscripción externa (categorización) y autoadscripción
(identificación) (Jenkins, 1997).

2) La identificación colectiva se construye sobre el reconocimiento de algún origen o unas


características compartidas con otra persona o grupo, que lo diferencian de otros (Hall,
2003).

3) la identidad es el resultado de “una confrontación dialéctica constante entre el bagaje


sociocultural-simbólico identificado por el grupo como genuino y las circunstancias globales
«objetivas» que enmarcan, constriñen o delimitan la reproducción del propio grupo”
(Pujadas, 1993:63).

4) El patrimonio representa simbólicamente una identidad bajo la idea de un pasado


percibido como inmemorial e inmutable y unos elementos revestidos de verdadera
autenticidad.

5) La identidad colectiva puede ser familiar, de comunidad religiosa, de asociación, nacional,


regional, local, etc. El patrimonio, como representación identitaria, es un campo de
confrontación simbólica entre versiones distintas de identidad o entre grupos sociales.

6) De todos los niveles de identidad, el nacional es el que implica mayor abstracción y


mayor esfuerzo en su definición (Cohen, 1982). Surge con la definición de un modelo
Estado-Nación que incluye la delimitación de un territorio cuyas fronteras enmarcan el
espacio de soberanía de un Estado que se identifica con un pueblo. Desde entonces, el
mundo se percibe compuesto por un mosaico de múltiples identidades nacionales. El
modelo de Estado-Nación es una de las bases principales del actual proceso de activación
patrimonial.

2. DE LA CULTURA COMO PATRIMONIO (en un sentido latente) AL


PATRIMONIO CULTURAL (en un sentido manifiesto)

IMPORTANTE CAMBIO CONCEPTUAL

• Si CULTURA = PATRIMONIO
Toda práctica cultural puede ser entendida como patrimonio

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• Pero PATRIMONIO = CULTURA (PATRIMONIO CULTURAL)
Implica la selección, jerarquización y control de ciertos modos culturales estereotipados.
Durante mucho tiempo se identificó el patrimonio cultural con la Alta cultura (producida
y representada por las clases dominantes).

¿Por qué es importante distinguir entre el patrimonio cultural y la cultura como patrimonio?

• Porque es necesario tener presente que no es lo mismo el patrimonio cultural que la


cultura como patrimonio, son dominios diferentes.
• Porque podemos entender la cultura como patrimonio (o lo que es lo mismo, que toda
práctica cultural pueda ser entendida como patrimonio). Pero también podemos ver
cómo algunas partes de la cultura son patrimonializables (y esto implica la asignación de
valor a algunos bienes culturales).
• Porque cuando nos referimos a patrimonio cultural hacemos referencia a un proceso en
que se seleccionan y controlan ciertos modos culturales estereotipados.
• Porque es preciso tener presente que durante mucho tiempo se identificó el patrimonio
con la alta cultura. Oponiéndose la misma a la cultura popular (folclore)

3. DIMENSIONES DEL PATRIMONIO

PATRIMONIO CULTURAL

• Fenómeno de carácter moderno


• Presenta múltiples dimensiones interrelacionadas. Bajo el término de patrimonio
cultural tienen cabida diferentes dimensiones que por lo general se presentan de forma
conjunta (no son excluyentes sino, en la mayoría de casos, complementarias).

3.1. DIMENSIÓN SIMBÓLICA-IDENTITARIA

Capacidad simbólica de condensar una identidad mediante el manejo de un sistema de


símbolos. Así pues, la eficacia simbólica del patrimonio cultural debe estar en su capacidad para
movilizar y provocar adhesiones (en base al reconocimiento de identidades colectivas).

Procesos construcción patrimonial identidad:


o Clásico “nosotros del nosotros”
o Turístico “nosotros de los otros”. En este sentido, puede tener un carácter
conflictivo cuando confluyen diferentes visiones.

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3.2. DIMENSIÓN POLÍTICA

El problema del sujeto y objeto patrimonial es político porque supone la legitimación de ciertas
demarcaciones a través de relaciones de poder asimétricas. Lo que está en juego es la
producción y distribución de bienes, y en este proceso intervienen diferentes mediadores o
agentes culturales.

3.3. DIMENSIÓN ECONÓMICA

Se ha convertido bajo la lógica del mercado capitalista en un importante potencial económico,


que nos permite entender:

• Los bienes patrimoniales como bienes escasos e irrepetibles. Y esto les confiere un
valor añadido: el concepto de escasez es el principio en el que se fundamenta la ley de
la oferta y la demanda que rige nuestro sistema de mercado.
• Lógica consumo: Patrimonio como espectáculo y consumo turístico. El patrimonio
cultural es un producto atractivo que atrae a la industria turística. Como fenómeno
turístico tiene lugar la mercantilización del patrimonio, es decir:
o el patrimonio se presenta como un producto atractivo
o La Cultura se entiende como consumo
o Los bienes y recursos patrimoniales se conciben como mercancías (en
la medida en que son mercancías consumibles).

Consecuencias mercantilización turística:

Poner el acento en los intereses económicos y el consumo de los bienes patrimoniales


al servicio del turismo, trae consigo importantes impactos medio ambientales y
fomenta intereses inmobiliarios-turísticos (especulativos) frente a los intereses
sociales.

Todo ello produce como resultado una grave degradación ecológica y patrimonial.

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