ORATORIA Y RETÓRICA: MARCO TULIO CICERÓN
1.-INTRODUCCIÓN
La oratoria, en sus dos vertientes, política y forense, sólo puede tener una existencia
fecunda y brillante en el marco de un Estado que garantice las libertades políticas y la
independencia judicial. Estas condiciones se cumplían satisfactoriamente en Roma,
donde las libertades republicanas, conquistadas paulatinamente por la plebe tras la
expulsión de los reyes, y el innato sentido jurídico del pueblo romano crearon un clima
apropiado para el desarrollo de este género.
La oratoria tuvo su momento de esplendor durante el período republicano; tras la
implantación del régimen imperial se conservó artificialmente en las escuelas de
retórica, con escasa repercusión en la vida real.
2.-PERÍODO PRECLÁSICO
Catón (234-149 a.C.), padre de la prosa literaria latina, es también considerado el primer
representante de la oratoria romana. Catón era un homo novus, ningún miembro de su
familia había desempeñado cargos públicos. El arma de su carrera política fue la fuerza
de su elocuencia. No dudaba en atacar la corrupción allá donde brotase sin importarle la
categoría social o política de los acusados. Mandó guardar la copia de sus discursos, con
lo que se convierte en el padre de la oratoria romana. Cicerón pudo leer alrededor de
ciento cincuenta discursos catonianos; hasta nosotros han llegado fragmentos de unos
ochenta. Su estilo era brusco, cortado y seco; iba directo al asunto sin preocuparse
demasiado de la expresión.
Alrededor del siglo II a.C. la influencia griega se manifiesta también en la oratoria, que
deja de ser, tal y como la concebía Catón, un arma en las luchas políticas y forenses
para convertirse además en un arte regido por unas normas fijas. Estas normas se
enseñan en escuelas dirigidas por rhetores griegos. La retórica, enseñanza de la oratoria,
será a partir de ahora la disciplina fundamental en la formación integral del ciudadano
romano y ni siquiera decaerá cuando la oratoria pierda su vigencia bajo el régimen
imperial. Dentro de esta época destacan Lucio Emilio Paulo o Sulpicio Galba.
3.-PERÍODO CLÁSICO
La época de Cicerón (80-43) fue políticamente la más agitada de la historia de Roma.
La oratoria, que se hace imprescindible para defender las propias ideas políticas y
refutar las contrarias, vive su época de esplendor en estos años de tensión y adquiere
una perfección que ya no podrá ser superada.
Los jóvenes con ambición política siguen formándose en las escuelas de retórica
griegas, que se habían instalado en Roma en el silo anterior, e incluso van a la misma
Grecia a perfeccionar su elocuencia. Rivalizan dos tendencias fundamentales: en unas
escuelas se enseña el ampuloso asianismo, cuyo modelo griego es Isócrates; en otras, el
aticismo, que se remonta a la sobriedad de Lisias.
Numerosos oradores rivalizaron en la curia y en el foro en este medio siglo decisivo
para el ulterior desarrollo del mundo occidental, pero todos fueron eclipsados por
Cicerón, único cuyos discursos se conservan.
4.-MARCO TULIO CICERÓN (106-43 a.C.)
Nace en Arpino (Lacio) en el año 106 a.C. Como todo homo novus que quiere seguir la
carrera política, hace sus primeras armas en el foro. Marcha a Roma para completar su
formación durante un par de años. Regresa a Roma tras la muerte de Sila, avalado ya
por su elocuencia, y comienza su carrera política: cuestor en Siracusa en el 76, edil en el
69, pretor en el 66 y finalmente cónsul en el 63.
En el año 49, decepcionado de la política, se refugia en el estudio y la literatura sin
olvidar su faceta de orador; a este período se debe la mayor parte de sus tratados.
Tras el asesinato de César (44) vuelve a la palestra política y toma partido por Octavio,
pronunciando contra Marco Antonio 14 discursos (Filípicas). En el año 43 fue asesinado
por los sicarios de éste.
Entre los discursos que conservamos podemos mencionar:
Pro Roscio Amerino, In Verrem, De lege agraria, In Catilinam (las cuatro catilinarias
son los discursos más célebres de este autor), In Pisonem, Pro Milone, las Filípicas,…
Cicerón compuso también diversos tratados de retórica en los que expone sus ideas
sobre la formación del orador y el desarrollo del discurso. Los más importantes son:
• De oratore (55). Está escrito en forma dialogada. Abarca tres libros y en ellos se
exponen las cualidades fundamentales de un orador.
• Brutus (46). En él se ofrece una visión de conjunto de la historia de la oratoria
romana.
• Orator (46). Describe al perfecto orador y estudia las figuras de dicción y de
pensamiento, la armonía de la frase y el ritmo.
Como orador, aprovecha todos los recursos para conseguir sus propósitos. Sabe ser
patético, irónico e ingenioso. En sus discursos de juventud se deja notar un gusto por el
estilo ampuloso, pero conforme pasan los años va ganando en sobriedad, combatiendo
el asianismo en los tratados de retórica escritos en los últimos años.
Como literato, sus discursos tienen un valor insuperable; sirvieron de modelo
principal a las escuelas de retórica que proliferaron en el siglo siguiente y han formado
a humanistas de todas las épocas.
Durante la Edad Media y el Renacimiento, Cicerón fue considerado sin discusión el
príncipe de las letras latinas.