El Arte Romano y su Influencia
El Arte Romano y su Influencia
EL ARTE ROMANO
ÍNDICE
1. Arquitectura y ciudad.
2. Escultura. El retrato y el relieve hist rico.
3. Explicar la ciudad romana: sus partes y construcciones m s relevantes que la integran, explicando las
distintas tipolog as arquitect nicas.
Seg n la leyenda, la ciudad de Roma fue fundada en el 753 a.C. por R mulo y Remo, descendientes de
Eneas, h roe troyano. Tras una Monarqu a con reyes legendarios, la ciudad se constituye en Rep blica, dirigida
por unos magistrados elegidos anualmente y comienza a extenderse y colonizar nuevos territorios: conquista
Grecia y los reinos helen sticos, y su victoria sobre Cartago le har dominar el Mediterr neo, que acabara
convirti ndose en el Mare Nostrum. Roma controla un enorme territorio desde Hispania hasta Asia Menor.
En el siglo I a.C. el r gimen republicano se encuentra en profunda crisis. Es la poca de las guerras
civiles, en la que aparecen poderes personales cada vez m s fuertes (como el de Julio Cesar), y que dar origen
al Imperio con el gobierno de Octavio Augusto (27 a.C.) Los dos primeros siglos de nuestra era son los de
plenitud (“Pax Romana”): se alcanza la m xima expansi n y triunfa el fen meno de la romanizaci n. Los
pueblos conquistados asumen progresivamente la cultura romana, su arte y su literatura.
Con la crisis del Bajo Imperio (siglos III-V d.C.) algunos emperadores trataron de mantener el prestigio
del Estado con construcciones colosales que no pod an ocultar la anarqu a militar provocada por las continuas
sublevaciones de los ej rcitos de las provincias. Constantino legaliza el cristianismo (a o 313), que pasa a ser
religi n oficial con Teodosio (a o 391). Pero a su muerte, sus hijos se dividen el Imperio: nacen el Imperio de
Oriente (con capital en Constantinopla o Bizancio), y el de Occidente (Roma). Este ltimo ser invadido por los
pueblos germ nicos y desaparecer definitivamente en el a o 476.
Roma hereda la tradici n etrusca y griega que se manifestar en el arte y urbanismo. De los Etruscos,
pueblo agresivo situado en el centro y norte de Italia toman su gusto por el arco de medio punto, la b veda de
medio ca n, el retrato realista... Roma conquist Grecia militarmente y cargamentos enteros de esculturas y
elementos arquitect nicos griegos desembarcaron en Roma, y de este modo, se produce una colonizaci n
cultural de la Grecia vencida sobre la Roma vencedora. Pero el arte romano no es una mera imitaci n del arte
griego porque el hombre romano es muy distinto del hombre griego. Tras un periodo de adaptaci n y
maduraci n durante la Rep blica, aparece con el Imperio de Augusto un arte romano genuino.
El arte romano ser un arte al servicio del poder pol tico: fue un arma pol tica, el pregonero de su
fama y de su imponente grandeza. La gran Roma necesitaba deslumbrar a las gentes y para ello construye
monumentos grandiosos, de enormes proporciones y formas recias. Desde los arcos de triunfo las “Famas”
voceaban con largas trompetas los triunfos de los generales; las estatuas divinizadas de los Emperadores
inspiraban respeto a los vencidos; los templos romanos acog an con benevolencia a los dioses de los pa ses
dominados (polite smo). Los ej rcitos romanos dominaban a los pueblos y su arte los romanizaba: cada ciudad
se convert a en una nueva “urbe romana”
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1. ARQUITECTURA Y CIUDAD ★
Los romanos crearon una civilizaci n urbana, seguros de que se integrar an mejor as a todos los
pueblos conquistados. La ciudad ser el centro de la administraci n del Estado y difusor de la romanizaci n, a
trav s de la lengua (el lat n), el derecho, las calzadas y una arquitectura universal al servicio del Estado.
La ciudad se origina a partir de influencias etruscas y helen sticas, pero debe dar soluci n a las nuevas
necesidades derivadas de la condici n de gran imperio: es necesario construir grandes espacios cubiertos
(bas licas, termas), y se desarrollara mucho la ingenier a civil (calzadas, puentes, presas, acueductos...); esta
nueva tipolog a arquitect nica funcional es lo que le dar un gran valor y originalidad.
• Es una arquitectura al servicio del poder pol tico, el Estado la utiliza para mantener vivo el enorme
poder de los gobernantes. Muchos emperadores pusieron sus nombres en estas construcciones. Este
aspecto determina las dimensiones colosales de las construcciones, se trataba de impresionar y demostrar
la capacidad del Estado. As mismo la utilizaci n de la piedra y el hormig n busca la permanencia en el
tiempo, como el poder de Roma sobre los pueblos conquistados. Adem s, deben responder al esp ritu de
grandiosidad, orden y permanencia, que rigen la pol tica romana.
• Un desarrollo espectacular de los aspectos técnicos y constructivos, hasta el punto de que parte de su
arquitectura puede ser considerada ingeniería.
Uno de los principios técnicos de la arquitectura romana fue la solidez constructiva (firmitas), el primer
aspecto a tener en cuenta cuando se diseñaba un edificio. Prueba de que lo hicieron bien es que muchos de sus
edificios se mantienen en pie dos mil años después.
Para que esta solidez fuese posible utilizaron nuevos materiales de construcción. Se siguió utilizando
la piedra y el ladrillo, pero el material romano por excelencia es el hormigón (opus caementicium): compuesto
por agua, arena, cal y materiales aglutinantes diversos, al secarse, adquiría una consistencia pétrea, pero era lo
suficientemente moldeable que permitía construir formas, como las bóvedas, que de otra forma no hubieran sido
posibles.
Sin esta técnica, hubiesen sido imposibles algunos de los edificios romanos que más admiramos: el
Panteón, el Coliseo o las termas de Caracalla.
El muro romano estaba compuesto por un núcleo de hormigón revestido en sus caras externas por
ladrillo o piedra. La forma del revestimiento daba lugar a los diversos tipos de muro: opus incertum (recubierto
de pequeñas piedras o trozos de material cerámico); opus reticulatum (en el que en el hormigón fresco se
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hincaban pequeñas piezas piramidales de ladrillo o de tufo volcánico); opus quadratum (formados por sillares de
piedra colocados de forma regular, a veces sin usar mortero), etc.
Todos estos materiales constructivos tan baratos se recubr an con m rmoles de diferentes colores,
grapadas las placas con clavos de oro, pero esto era un lujo s lo al alcance de los emperadores, por lo que eran
mucho m s frecuentes los revestimientos con pinturas y mosaicos.
Aunque Roma tomó de Grecia los órdenes arquitectónicos, aportó a ellos singulares novedades. El
estilo dórico griego puro fue pocas veces empleado por los romanos. En cambio tuvo más uso una variedad del
dórico: el orden toscano, con basa y fuste liso, que deriva del arte etrusco. Además, Roma creó aún otro orden:
el compuesto, compromiso entre el jónico y el corintio. El capitel compuesto ofrece las hojas de acanto del
estilo corintio, pero tiene además las grandes volutas tomadas del jónico. Al mismo tiempo, los entablamentos
se enriquecieron considerablemente, predominando en los frisos decoración vegetal, guirnaldas sostenidas por
bucráneos (cráneos de buey), grutescos (seres fant sticos, animales y vegetales entrelazados), etc. La mayor
novedad es la libertad con que los arquitectos imperiales interpretan sus diversas partes.
Otras particularidades del genio constructivo romano serán la concepción axial de los conjuntos
monumentales, y la articulación definitiva de la fachada mediante superposición de órdenes en altura,
empleando por su robustez el dórico o toscano en la planta baja, seguido en los pisos superiores por el jónico, el
corintio y el compuesto.
La gran aportaci n de Roma al urbanismo fue la creaci n de ciudades regulares, con plano en
cuadr cula u ortogonal. Se inspira tanto en la planta hipod mica griega, como en el castro o campamento militar,
rectangular y fortificado con dos v as perpendiculares que se cruzan en el rea central de gobierno y religiosa.
As , las ciudades romanas se constru an en damero, sobre una red viaria formada por calles
pavimentadas paralelas y perpendiculares, entre las que destacan dos grandes ejes o v as: el decumanus (calle
este- oeste) y el cardo (calle norte- sur).
El centro neurálgico de las ciudades romanas era el foro, situado siempre en el cruce del cardo y el
decumanus. En él se desarrollaban las actividades políticas, económicas y algunas de las religiosas, lo que
significaba que era el principal lugar de encuentro de los ciudadanos.
Al principio las ciudades eran abiertas, pero a partir de la crisis del siglo III d.C. y ante las constantes
invasiones de pueblos germ nicos, se rodearon de murallas, con torres cuadradas y redondas que enmarcaban
las puertas de acceso a la ciudad.
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- Domus. Es el tipo de vivienda tradicional romana unifamiliar para los privilegiados o patricios. Se constru an
de forma sim trica en torno a un patio central (atrio) con impluvium.
- Insulae. Son los bloques de viviendas de alquiler colectivas de hasta cinco pisos de altura, generalmente para
los plebeyos. En la parte baja habr a tiendas, “tabernae”.
- Villae. Son viviendas suburbanas que siguen el modelo de la domus, pero con mayores dimensiones, reas
ajardinadas, termas privadas, etc., en ocasiones junto con instalaciones agr colas. Especialmente lujosa es Villa
Adriana, en Tivoli.
La Maison Carrée ★, templo extraordinariamente bien conservado, erigido en Nimes para honrar al
emperador Octavio Augusto, símbolo de su política de unificación del Imperio a través de la romanización de los
edificios públicos, es el arquetipo del templo romano de planta rectangular, basado en las construcciones
religiosas griegas y con clara influencia etrusca.
Los romanos siguieron los modelos griegos de planta rectangular o circular, los órdenes y la forma de
los entablamentos. El santuario etrusco acabaría de perfilar el templo romano aportando un vestíbulo
profundo de columnas espaciadas, eliminando el opistodomo a favor de la cella única y ubicando el templo en
un podio elevado con escalinata única de acceso.
Los romanos ubicaron los centros religiosos en el mismo corazón de sus ciudades y los integraron en el
foro. Convertidos así en una pieza más del trazado urbano, los templos priorizaron la fachada, y las otras caras
del edificio quedaron relegadas. Así, en lugar de la columnata circundante (períptero), los arquitectos romanos
prefieren limitar ésta a la fachada, prolongándola sobre los muros del santuario propiamente dicho, la cella,
mediante semicolumnas adosadas (templo pseudoperíptero). Las columnas siguen los órdenes clásicos, a veces
modificados (toscano o compuesto) y se usan más con fines decorativos que estructurales. La cella sólo alberga
la estatua del dios y el culto se celebra en el exterior. El decorado con figuras, en frisos o sobre el frontón, sólo
aparece en casos excepcionales. En contrapartida, una inscripción informa a menudo sobre las circunstancias de
la edificación.
El Ara Pacis de Augusto ★. Según la restauración más aceptada, constaba de un basamento cuadrado, sobre el
que se elevaba un muro corrido, sin techo, es decir, a cielo descubierto. En el interior se encontraba el Ara o
altar. Fue mandado construir para conmemorar la pacificación de las Galias e Hispania en el año 13 a.C. Su
principal notoriedad la debe a la decoración escultórica, por lo que volveremos a él más adelante.
El Panteón de Agripa ★, es un templo dedicado a todos los dioses, incluidos los emperadores divinizados. El
edificio original fue construido por Agripa en época de Augusto, pero fue destruido por un incendio más tarde.
En el siglo II d.C. (118-125), el emperador Adriano ordenó su reconstrucción al gran arquitecto Apolodoro de
Damasco. Es un edificio grandioso, fruto del gran avance realizado por el arte romano en relación a las técnicas
de construcción griegas. Su gigantesca cúpula de 43,2 m. de diámetro no fue superada hasta el S. XIX en plena
revolución de la arquitectura del hierro. La planta es realmente inusual, con una cella circular, pero con
pórtico rectangular. El pórtico consta de ocho columnas monolíticas de granito, que soportan un entablamento
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con la inscripción del antiguo templo de Agripa. En planta queda dividido por las columnas en tres naves; la
central culmina en unas gigantescas puertas de bronce que dan acceso a la cella. El exterior de la cella se nos
aparece hoy en día, perdido el revestimiento de mármol y estuco, como un muro cilíndrico de seis metros de
espesor desnudo y sin ornamentos. El interior de la cella es lujoso y grandioso. En él se abren ocho nichos, uno
ocupado por la puerta y los otros siete en alternancia de rectángulos y semicírculos. Dos columnas en cada uno
de esos nichos cierran los respectivos vanos. De cada una de las paredes de los macizos intermedios, revestidas
de mármoles incrustados, sobresalen edículos rematados por frontones triangulares o de segmento de círculo.
Encima se eleva un ático con ventanas cubiertas de celosías que proporcionan una iluminación indirecta a los
nichos inferiores.
Sobre el ático se alza la cúpula, verdadera protagonista del edificio. Su estructura de anillos y nervios
configura los casetones (compartimentos rehundidos de forma cuadrada), que, además de aligerar el peso, dan
grandiosidad a la estancia al empequeñecerse conforme se acercan a la parte superior.
Corona la cúpula un óculo o ventana circular de casi 9 m. de diámetro, que es el verdadero foco de luz y
ventilación del recinto. Esta iluminación cenital propiciaba la comunión con la divinidad.
Espacio estático y sereno, su efecto tranquilizante recibe el apoyo de una singular armonía de proporciones, que
el visitante percibe aun sin saber el secreto. Cuando se le dice que la altura a que la cúpula se encuentra es
exactamente la misma que el diámetro de la rotonda (43'20 m) empieza a percatarse de que tenían razón los
griegos al considerar que el secreto de la belleza sensible estaba en el número.
El Panteón ejerció una fascinación permanente en los arquitectos del Renacimiento y del Barroco, y dejó
su huella en obras tan importantes como la Capilla Pazzi y la cúpula de la catedral de Florencia, de Brunelleschi;
o San Carlo alle Quattro Fontane, de Borromini.
• Arquitectura Civil
La arquitectura, además de estar al servicio de los dioses, lo está también al del Estado y la comunidad
social. De ahí el desarrollo privilegiado de los monumentos públicos. Entre estas creaciones, llaman la atención,
en primer lugar, los edificios de carácter político:
La curia, lugar de reunión del Senado y en sus aledaños se alzan tribunas públicas o "rostra", desde
donde los oradores dirigían sus mítines al pueblo.
La basílica Su función originaria era de orden judicial, aunque progresivamente fue adquiriendo un
carácter menos exclusivo, hasta convertirse en local para toda clase de reuniones, especialmente las de negocios.
El éxito de esta estructura está relacionado en gran parte con su perfecta adaptación a la función del edificio: un
local cerrado, normalmente rectangular, organizado interiormente en naves divididas por hileras paralelas de
columnas (en número de dos y a veces más). Se reserva un emplazamiento privilegiado para el estrado del
magistrado, el tribunal, situado frente a la puerta en el extremo de uno de los ejes del edificio. Se desarrolló la
costumbre de destacar este emplazamiento situándolo al amparo de un ábside. Numerosas variaciones de este
plan de base permiten su enriquecimiento, por ejemplo, multiplicando el número de naves o de ábsides. La
Basílica de Majencio en Roma, de principios del siglo IV d.C., constituye el más grandioso ejemplo de basílica.
El papel de la basílica romana como posible origen de la basílica cristiana acrecienta aún más el valor de esta
tipología de edificio.
Las termas ocupan un lugar muy destacado en el mundo romano. No sólo procuran una comodidad e
higiene de la que con frecuencia carecen las viviendas, sino que al mismo tiempo desempeñan un papel social
decisivo como lugar de reunión. Estas obras de ingeniería avanzada puede presentar variaciones en su planta,
particularmente en función de sus dimensiones. Las más importantes, sin embargo, están dotadas de una
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organización idéntica, que consiste en insertar las salas de baño en el interior de un amplio espacio dotado de
jardines, gimnasios, pistas de atletismo y biblioteca. En las Termas de Caracalla (212-235 d.C.), una de las más
monumentales del Imperio, se organizan las salas tradicionales a partir de un eje de gran monumentalidad: el
caldarium (1), sala redonda para el baño caliente; el tepidarium (2), sala para el baño tibio y verdadero centro de
relación; y el frigidarium (3), que contenía una piscina para el baño frío.
• Arquitectura de entretenimiento
El teatro deriva del modelo griego, del que difiere, no obstante, porque el romano se levanta
normalmente a ras del suelo, mientras que aquél aprovechaba la pendiente de una colina para acomodar el
graderío o cavea. La estructura de un teatro es la siguiente: elevada sobre un zócalo se colocaba la scena , donde
se mueven los actores en el curso de la representación. Detrás se alza un gigantesco telón permanente, el frons
scenae, articulado de forma que pueda acomodar tres vanos a lo ancho, tres órdenes de columnas en altura y está
decorado con estatuas. Debajo y en el centro un espacio semicircular, la orchestra, para uso del coro y los
músicos, y, a su alrededor las butacas de las autoridades (pulpitum). El público se sienta en el graderío
semicircular, cavea, distribuido en ima (baja), media y summa cavea (alta) a medida que ascienden las
localidades en altura. El precio de las entradas determinaba la ubicación de los espectadores, que accedían y
evacuaban el recinto a través de vomitorios. Al disponer los teatros en el llano, el espacio que queda bajo las
gradas es aprovechado para galerías conectadas por los vomitorios que permitían el desalojo del recinto
rápidamente.
El exterior de los teatros presentaba dos o más pisos de arquerías, adornadas con diversos órdenes. En
estas construcciones de varios pisos es donde los romanos emplean los órdenes clásicos con arreglo a su
resistencia, es decir, de abajo a arriba, dórico o toscano, jónico, corintio y compuesto. Cabe destacar el teatro de
Marcelo en Roma y el teatro de Mérida ★ en España , uno de los mejor conservados.
Los conciertos musicales y recitales poéticos se celebraban en el odeon, cuya estructura es similar a la
de un teatro, pero de proporciones reducidas para mejorar la acústica.
Novedad romana es el anfiteatro, que como su nombre indica surge de la unión de dos teatros, y sirve
para multitud de espectáculos: cacería de animales y enfrentamiento entre fieras, ejecuciones capitales de los
condenados "ad bestias", combates de gladiadores, etc. Algunos, incluso, estaban acondicionados para contener
agua, donde contendían barcos (naumaquias). Se construyen siempre exentos y, debido a su gran tamaño, en los
exteriores de la ciudad. Su planta suele ser elíptica y bajo la "arena" se abren numerosos corredores y
dependencias para el servicio del anfiteatro. La cávea se dividía, como en los teatros, en tres anillos circulares
con graderíos, bajo los cuales corría un elaborado sistema de pasillos abovedados. Los anfiteatros principales
tenían un monumental toldo (velum) para proteger a los espectadores del sol y la lluvia. El "Anfiteatro Flavio",
llamado más tarde “Coliseo" ★, es el ejemplo más representativo y, quizá, el monumento más grandioso de la
Roma imperial. Sus obras se extendieron entre los años 72 y 80 d.C.; las inició Vespasiano y fue inaugurado por
Tito. De planta elíptica, alcanzaba un aforo de 50.000 espectadores. Por el exterior presenta cuatro órdenes
superpuestos, según la jerarquía arquitectónica adoptada por los romanos: toscano, jónico, corintio y compuesto.
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En España permanecen en pie doce anfiteatros, sobresaliendo los de Itálica y Mérida. Los de Nîmes y Arles en
Francia se siguen utilizando, en la actualidad, como plazas de toros.
En los circos, adaptación del hipódromo griego, se celebraban las carreras de carros (bigas -2 caballos- y
cuadrigas -4 caballos-). Constan de una pista rectangular, cerrándose un extremo en semicírculo y presentando
en el otro las entradas y las carceres o celdas, donde se guardaban los caballos que habían de participar en la
carrera. A todo alrededor y en gradas se disponía el público, y en uno de los lados mayores se elevaba el palco
presidencial. En el centro del terreno estaba la spina, especie de seto o muro de poca altura, adornado con
estatuas y pequeños monumentos. El Circo Máximo de Roma con capacidad para 250.000 espectadores y una
spina de 217 metros fue el más imponente de todos los construidos, y en España quedan restos en Mérida y
Toledo.
• Arquitectura conmemorativa
La arquitectura conmemorativa esta destinado a celebrar, de forma realista o alegórica, los grandes
acontecimientos de la vida pública y a sus responsables: los hombres de Estado de la República y, más tarde, los
emperadores y magistrados.
Los monumentos conmemorativos son variados, encontrándonos con columnas honoríficas, entre las
cuales destacan, como ejemplos más perfectos, la de Trajano y la de Marco Aurelio, trofeos monumentales,
que son los monumentos dedicados a conmemorar una batalla, erigiéndolos habitualmente donde tuvo lugar, y
OBELISCOS que como botín fueron traídos de Egipto.
Pero, sin duda, la mejor muestra del arte conmemorativo de época imperial es el arco de triunfo. El
principio es sencillo: dos pilares unidos por un arco de medio punto, sobre el cual reposa un macizo de
mampostería, el ático. Columnas unidas a las paredes exteriores completan el monumento. Una inscripción
evoca los motivos de la construcción y recuerda los títulos del soberano así honrado, una estatua del cual se alza
a menudo sobre el ático. Suelen presentar variaciones en función de los modos de distribución de las columnas o
del número de vanos, sólo uno en la mayoría de los casos (arco de Tito en Roma, de Trajano en Benevento), a
veces tres (arcos de Septimio Severo y de Constantino en Roma), pero el modelo sigue siendo el mismo. La
función del arco de triunfo, que recuerda a una puerta de la ciudad, es la glorificación del personaje al que está
dedicado.
El Arco de Tito, de 15,4 m. de altura, es el más antiguo de todos los que se conservan en Roma (81
d.C.). Posee un único vano, flanqueado por dos grandes pilares, con bóveda de cañón en el interior. Una línea de
imposta separa el zócalo del cuerpo principal, en el que destacan cuatro semicolumnas con capiteles compuestos,
situados en los ángulos de los pilares. Estas columnas decorativas simulan sostener el entablamento (arquitrabe,
friso con relieves y cornisa ornamentada). Remata el arco un ático con una monumental inscripción en la que el
senado y el pueblo romano dedican el arco al emperador Tito y a su padre Vespasiano. El valor del arco de Tito
reside en su decoración escultórica que trataremos más adelante.
Arco de Constantino ★
El imperio romano requiere una infraestructura que permitiera la comunicaci n entre las distintas partes
del Imperio:
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- Calzadas romanas, su red no ha sido superada en Europa hasta los siglos XVIII- XIX. Ten an varias
capas de cimentaci n y se se alizaban las distancias mediante miliarios de piedra.
- Los puentes evitaban los rodeos en busca de vados y facilitaban la comunicaci n. Se constru an en
hormig n cubierto de piedra. Su longitud y el n mero de arcos de que se compone depende del caudal del r o a
cruzar y de la topograf a. Destaca el Puente de Alc ntara sobre el r o Tajo.
- Los acueductos o conducciones de agua para el abastecimiento de la ciudad. Destaca el de Segovia, de
principios del s. II, y el de Los Milagros en M rida. Pont- du-Gard en Nimes, que es a la vez puente y acueducto.
La ciudad dispone, además, de una serie de obras p blicas, como la red de cloacas para la eliminaci n
de las aguas sucias; faros como la Torre de H rcules en La Coru a; puertos como el de Ampurias y cisternas para
almacenamiento del agua, almacenes p blicos.
• Arquitectura funeraria
Las tumbas con urnas cinerarias o con sarc fagos se situar n en necr polis fuera de la ciudad. Desde el
punto de vista arquitect nico nos interesan exclusivamente las tumbas monumentales, de grandes personajes
como la tumba de Cecilia Metela, en Roma, torre circular p trea de influencia etrusca, y el mausoleo de Adriano
(Castillo de Sant’ ngelo).
• EL RETRATO
En el retrato, además de la influencia etrusca y la griega helenística, fue decisiva la práctica de una cierta
costumbre de los patricios romanos, la de las imagines maiorum, consistente en conservar en las casas los
retratos, tomados de mascarillas funerarias de cera, que rememoraban a los antepasados de manera fehaciente, y
que se portaban en los solemnes cortejos públicos de la época. Además de algunas de estas imágines maiorum de
cera, poseemos representaciones en relieves funerarios, e incluso alguna estatua, como la del Palacio Barberini,
que nos permite ver a un patricio llevando en una procesión dos bustos de sus antepasados (Togado Barberini).
Durante toda la historia del retrato romano van a coexistir dos corrientes, una popular y realista, y otra
aristocrática y solemne, más idealizada, aunque manteniendo la fuerte personalidad romana.
Los escultores romanos trabajan principalmente el mármol, muy abundante en Italia, fundiendo también
muchas esculturas en bronce. En técnica escultórica nadie aventajó a los romanos, que se sirvieron del trépano
para las labores más profundas (especialmente cabello). El tema predilecto es el hombre, el ciudadano romano.
No se interesan por el cuerpo humano embellecido, ya que su misión es seguir a la naturaleza. El artista romano
es un funcionario que hace estatuas y relieves históricos no para lucir su estilo, sino para honrar a las
autoridades; de ahí el anonimato de los artistas.
Su despreocupación por el cuerpo hace que proliferen los bustos, los cuales van evolucionando desde el cuello
(época de Augusto) hasta la media figura (finales s. II).
Los retratos de los emperadores se nos ofrecen haciendo alarde de los poderes que ostentan:
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o Como cónsules "cum imperio", llevan coraza (toracatos) y manto consular y levantan el brazo en señal
de arenga, como el Augusto de Prima Porta.
o El manto extendido por la cabeza y la patena en la mano son atributos del emperador en funciones de
sumo sacerdote (pontifex maximus).
o El emperador heroizado aparece semidesnudo y con una corona de laurel.
o La última fase es la divinización del emperador. El tipo es semejante al anterior, pero con el emblema
del dios al que se asimila.
Normalmente, los retratos se policroman hasta el siglo II, al imponerse en esta fecha la monocromía y quedar el
globo del ojo en blanco, se inicia la costumbre de rehundir la parte de la pupila.
En época de Augusto, el emperador enamorado de Grecia, se manifiesta una corriente idealista. El arte de su
época buscó su inspiración en el griego del siglo V a.C. y fue modélico para todos los movimientos clasicistas
que se produjeron en la Roma de época imperial. Aunque puede decirse que este idealismo del retrato de
Augusto no responde a un criterio esteticista, sino político. A los ojos de los romanos Augusto tenía que aparecer
como un gobernante inteligente, bueno y poderoso. Pese a su edad, la vejez no puede asomar al rostro, pues sería
indicio de decadencia, cuando las energías abandonan al hombre. De ahí esa joven edad madura con que
habitualmente se le representa.
El Augusto de Prima Porta ★ (copia de un original algo posterior al año 20 a.C.) es quizá la
representación más famosa, de tipo cónsul cum imperio, toracato, con corto manto y arengando. Inspirado en el
Doríforo de Policleto con las oportunas variantes. El copista, consciente de que Augusto era ya un dios, lo
representa con los pies descalzos como a un héroe.
En la frontera existente entre el retrato y la estatuaria ideal se encuentra la más original de las creaciones
inspiradas por Adriano, la que más cerca le permitió llegar a la esencia del arte griego, las efigies de Antinoo,
sensuales e ideales a la vez. Muerto en Egipto en misteriosas circunstancias, en el año 130, Adriano sintió tanto
su pérdida que no vaciló en resucitarlo y divinizarlo ante el mundo entero.
De Marco Aurelio ★ se conserva una buena cantidad de retratos; repiten una modalidad estereotipada,
un rostro poco expresivo y melancólico. Pero, sin lugar a dudas, la estatua ecuestre del emperador que Miguel
Ángel instaló en la Plaza del Capitolio de Roma, es la más famosa e importante. Hay constancia de que
existieron muchas estatuas ecuestres, pero una de las pocas conservadas casi íntegra es la de Marco Aurelio.
Todas seguían un patrón constante y tradicional: el emperador montado, en el acto de realizar una revista militar,
vestido de túnica y "paludamentum" y extendiendo el brazo en su saludo al pueblo y al ejército. La estatua
ecuestre de Marco Aurelio es una pieza fundamental en la historia del arte, muy influyente en las estatuas
ecuestres de la Edad Media, fue modelo del primer Renacimiento, y sin ella no se explican las dos obras
maestras del género ecuestre conservadas hoy, el Colleone de Verrochio y el Gattamelata de Donatello. Caballo y
jinete están fundidos en bronce, en dos piezas separadas, pero formando el mismo conjunto plástico. Un Marco
Aurelio algo más flaco y espigado que de costumbre en sus retratos extiende su diestra desde el lomo de un
robusto caballo que levanta airosamente su mano derecha, mientras otras dos patas se asientan en el suelo y la
cuarta lo roza con el borde del casco.
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Desde comienzos del SIGLO IV los retratos manifiestan rasgos que van a definir la estatuaria bizantina.
Es una tendencia al colosalismo y la deshumanización. Los rasgos se esquematizan. Es el comienzo de una
trayectoria que duraría hasta finales de la Edad Media. El retrato de Constantino en el Museo del Capitolio es un
buen testimonio. Dentro de esta tipología cabe destacar también la representación de Arcadio y el grupo de Los
Tetrarcas.
• El relieve histórico
Donde el gusto romano por el realismo testimonial se desarrolla con más intensidad es en la narración de
acontecimientos, en los RELIEVES HISTÓRICOS que decoran los monumentos erigidos para conmemorarlos:
altares, arcos de triunfo y columnas.
El relieve histórico procede de Oriente: egipcios, asirios y persas habían decorado sus monumentos con
relieves representando episodios verídicos, con objeto de exaltar al monarca, halagar al pueblo o atemorizar a los
enemigos. Sin duda, el mayor influjo procede de los relieves asirios y de su minucioso detallismo. Técnicamente
considerado, este relieve romano es de tipo pictórico, pues busca efectos de perspectiva lo mismo que la pintura,
derivando en este sentido del relieve helenístico. Sin embargo, al mundo griego le repugnaba, incluso en la época
helenística, la representación directa, personalizada de los acontecimientos políticos o religiosos asociados a la
vida de la ciudad. Los detalles del friso del Partenón, por ejemplo, ilustran la procesión que cada cuatro años
rendía homenaje a Atenea, pero no se trata de un cortejo preciso, único, sino de la ceremonia de las Panateneas
en general. En Roma, ante todo, se trata de poner de relieve al principal actor del acontecimiento, el magistrado
o el emperador, que aparece en actitud de sacrificio, como dispensador de dones o como vencedor. Cada uno de
estos relieves históricos, que a menudo forman parte de un conjunto organizado, verdadero programa de
propaganda, ilustra simultáneamente el momento particular representado y también, en un plano más general, las
virtudes del hombre público que interviene.
El Ara Pacis de Augusto ★: Obra capital del período imperial. En su parte superior se representa el tema
central, la solemne procesión de inauguración del altar, en dos cortejos paralelos. Desfilan para rendir tributo a la
paz magistrados, sacerdotes, miembros de la familia imperial, entre los que se reconoce al propio Augusto, a
Livia y a Tiberio. Una procesión sin duda inspirada en el friso de las Panateneas del Partenón. La escultura se
dispone en dos planos: medio-relieve el primero y relieve plano el segundo. La razón de esta gradación de
volumen se halla en la jerarquía: la primera fila se reserva a los personajes principales; es más, Augusto aparece
bien destacado, en medio de un cerco de cabezas. Para introducir variedad, unas figuras andan, otras permanecen
quietas. Las cabezas se hallan en todas las posiciones: de frente, de perfil, de espaldas, en tres cuartos. Los niños
contribuyen también a llenar el espacio, añadiendo además una nota pintoresca.
El Arco de Tito: Hacia el 81 d.C. el relieve histórico produce una nueva gran obra en las dos escenas que
decoran el interior del pasadizo del arco de Tito para conmemorar la victoria sobre los judíos.
Aunque muy deterioradas, puede muy bien advertirse cómo el escalonamiento de planos, de mayor a menor
relieve, empleado ya en el Ara Pacis, es mucho más sabio. Se ha producido un recrudecimiento de las tendencias
pictóricas, tallándose para ello en tres planos y buscándose efectos de claroscuro, que han permitido hablar de
que el artista nos hace sentir la ilusión del aire ambiental en la composición. Si el Ara Pacis encarna el tipo de
relieve clásico, el arco de Tito define el relieve barroco o ilusionista.
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Una de las escenas está dominada por la cuadriga en que el emperador Tito, a quien corona la Victoria, desfila en
triunfo. No lo acompañan, como sería de esperar, los magistrados, sacerdotes, vestales, miembros de la familia
imperial y allegados, sino sólo los lictores con sus fasces y las figuras alegóricas de Dea Roma, seguida
dócilmente por la cuadriga imperial, el Genius Populi Romani (con el torso desnudo) y el Genius Senatus (con
toga). Cuando el arco fue levantado, Tito había muerto. Esta circunstancia aconsejó sin duda no representarlo en
compañía de los vivos, sino de figuras alegóricas, aunque el hecho que se conmemoraba fuese histórico. Nacía
así como nuevo género el relieve histórico-alegórico.
El otro relieve es una visión puramente histórica del mismo desfile y no hay en ella nada sobrenatural, sino sólo
la masa de los portadores del botín y de ciertas enseñas en un lugar y momento concretos, el de su entrada por la
Porta Triunphalis. La puerta, vista de escorzo, se sumerge en el fondo del relieve como si éste no existiese. El
tercio superior se rellena con las piezas más características del botín judaico -la Mesa de los Panes, las
Trompetas de plata y el Candelabro de los Siete Brazos, del Templo de Jerusalén-, y con unos estandartes.
La Columna Trajana. ★ No sabemos a quién atribuir la genial idea de levantar esta columna, que si no tuvo
antecedentes, tuvo en cambio una secuela de imitaciones que va desde las columnas de Antonino Pío y Marco
Aurelio hasta la de la Place Vendôme en el centro de París. Su inauguración tuvo lugar en el año 113 d.C.
El destino de la Columna Trajana era triple: señalar hasta donde llegaba el monte desplazado por el foro; cobijar
las cenizas del emperador (como se hizo en una urna custodiada en la cámara mortuoria de uno de los lados del
basamento) y conmemorar la conquista de la Dacia como victoria de Trajano. Las monedas atestiguan que la
columna estuvo coronada en su día por una estatua desnuda de Trajano que desapareció en la Edad Media y que
fue reemplazada por la actual de San Pedro.
La cinta de relieves que rodea al fuste está concebida como una banda enrollada al mismo, y no como los
bajorrelieves labrados en los tambores de las columnas egipcias.
Sobre el alto basamento decorado con minuciosos relieves de armas y pertrechos bélicos, la columna
soporta una cinta helicoidal de 200 metros cubierta del relieve más extenso que la Antigüedad llegó a conocer.
La mitad inferior narra la primera guerra dácica (101-102), que terminó con la creación de un estado vasallo de
Roma; la mitad superior, la segunda guerra (106-107), en que, sin motivo conocido, Trajano cambió de parecer y
decidió convertir a la Dacia en provincia romana. El relato no experimenta más interrupción que la ocasionada
por la figura de una Victoria entre la primera y la segunda guerras. La representación comienza por abajo, donde
el gigantesco dios fluvial del Danubio contempla asombrado el paso de las legiones romanas por un puente de
barcas, una humillación que el río no había experimentado jamás.
Más de 2000 figuras, muchas repetidas, como era licencia aceptada (a Trajano se le ve sesenta veces),
intervienen en la representación de la guerra y de lo que ésta fue de verdad: nada de combates a la brava, ni
turbulencia, sino ingeniería, marchas, travesías de ríos y bosques, fortificaciones, retiradas de heridos,... siempre
más miseria que gloria.
En la obra resplandecen la unidad y la originalidad. Es asombrosa su maestría para producir efectos de
profundidad en un relieve de tan poco bulto. Los escorzos y las torsiones contribuyen a crear la ilusión de esa
profundidad y hasta de número.
Desarrollo de pintura sobre tabla. Restos más importantes, tipo mural (Pompeya y
Herculano). Encontramos diferentes tipologías o estilos:
- Incrustaciones (II a.C.): asemeja paredes rellenas de mármol.
- Arquitectónico (l a.C.), perspectiva para dar sensación de profundidad, con arquitecturas pintadas y paisaje
imaginario (casa de los Misterios -Pompeya- y de Livia -Roma-).
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- Ornamental (I a.C.): despreocupación por la profundidad y aumento de lo decorativo (casa de Lucrecia).
- Ilusionista, (I d.C.): resumen de todos: escenografía fantástica con motivos imaginarios y perspectivas
arquitectónicas (barroquismo conceptual). El estuco da relieve.
Los romanos adoptan el relieve de la época helenística centrándose en lo decorativo. Para ello se utilizan
diferentes soportes como cielorrasos, paredes y, sobre todo, en el suelo. La elaboración se realiza mediante
yuxtaposición, sobre un fondo de cemento, de pequeñas piezas cúbicas de mármol (teselas). Intervenían: pictor
imaginarios (dibujo), pictor parietalis (adapta composición al lugar) y musivaius (teselas). Encontramos
diferentes tipologías o estilos:
- Opus signinum, sobre pavimento liso con polvo de ladrillo en el que se incrustaban las teselas de colores,
formando dibujo sencillo (geométrico) sobre fondo liso.
- Opus sectile o intarsio, incrustan grandes piezas de mármol o de piedras de colores, en trozos regulares o
irregulares, sobre el terrazo que forman pavimentos o paredes.
- Opus tesselatum, para efectos de pura decoración, con teselas menores (8-10 mm), iguales y de distintos
tonos. Apto para dibujos geométricos pero no para escenas. A veces, se combina con el opus vermiculatum
(contorno), y el tesselatum para el relleno.
- Opus vermiculatum, para imitar a la pintura, piezas cada vez más reducidas y gradaciones de color.
Flexibilidad de las alineaciones de piezas.
5. ARTE BIZANTINO
CONTEXTO HISTÓRICO
Bizancio era una colonia griega que se convirtió en Estado cuando el último emperador del Imperio
Romano Teodosio dividió a final del siglo IV el Imperio entre sus dos hijos: a Honorio le dio el Occidental con
capital en Roma y a Arcadio le dio el Oriental con capital en Bizancio (antigua colonia griega) que ahora se pasa
a llamar Constantinopla, en honor a Constantino. El Imperio de Occidente será invadido por los pueblos bárbaros
o germánicos, quedando solo el Imperio de Oriente o Bizantino, que perdurará durante toda la Edad Media desde
el siglo V al XV, cuando será invadido por los turcos en 1453. El emperador más famoso del Imperio Bizantino
será Justiniano que reconstruyó el Imperio extendiéndolo por el Mediterráneo (norte Italia y norte África).
Su cultura tiene influencia helenística, cristiana y oriental y se verá reflejada en su arte. El arte estaba al
servicio del poder del emperador, que gobierna de manera absoluta en lo político y en lo religioso. En el 483 se
produjo el primer cisma religioso con Roma y el patriarca de Constantinopla fue excomulgado. En 1054 el cisma
será definitivo con la formación de la Iglesia Ortodoxa oriental. La etapa más brillante es la de Justiniano (s. VI)
que codificó las leyes y desarrolló una política expansionista por occidente, difundiendo el arte bizantino por
otros ámbitos: Rávena, Venecia y Rusia.
El arte bizantino creará nuevas formas arquitectónicas y decorativas que influirán en oriente (arte ruso) y
en occidente (arte árabe, prerrománico y románico). Será un arte oficial y religioso. Respetó el sentido de la
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proporción y la belleza griega, pero evolucionó hacia un estilo más estilizado, rígido, simétrico y antinaturalista
(típico de Oriente). Las características de la arquitectura bizantina son:
a) Plantas: se emplea tanto la planta basilical, como la central, creando nuevos conceptos, como la mezcla de
planta central y basilical que presenta la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla.
b) Nueva concepción del espacio: se trata de un espacio dilatado, dinámico, elástico, que no puede quedar
limitado por los muros y que se expresa con más holgura en los templos de planta central, pero también en
las cúpulas de las iglesias de planta basilical. La cúpula se abre y dilata hacia el espacio celeste y ambos
(cúpula y cielo) se convierten en el trono del creador que desde allí preside en ademán de bendecir.
c) Cubiertas abovedadas. Los problemas que planteaba la utilización de cubiertas abovedadas fueron resueltos
con definitivo acierto al recoger y superar la tradición y las técnicas romanas, aportando una solución válida
a los empujes mediante el empleo de pechinas (triángulos esféricos), medias cúpulas, bóvedas de cañón,
contrafuertes y muros más gruesos, entre otros elementos de sujeción y contrarresto. La arquitectura
bizantina dio una enorme importancia a la cúpula, que se convierte en algo más que un elemento
arquitectónico: es el símbolo del cielo y del lazo eterno que se quiere establecer entre Dios y los hombres. La
multiplicación de cúpulas sobre pechinas parece ser a veces el fin fundamental de los edificios.
d) La piedra y el ladrillo, usados como materiales constructivos, son cubiertos con desigual riqueza según se
trate de muros interiores o exteriores. En los interiores, el mosaico cubre de forma continua las paredes, en
un lujo ornamental cargado de simbología. Los fondos de los mosaicos son de oro en representación de la
divinidad y el espacio celestial.
f) Capitel bizantino. Es un capitel corintio de hojas diminutas, sobre el que se coloca un cimacio (pirámide
truncada invertida). En muchas ocasiones se labra con una fina labor de trépano.
El emperador Justiniano (527-565) llevó a cabo una política expansiva que le llevó a conquistar, aunque
efímeramente, amplias zonas de Italia, del norte de África y del sur de la P. Ibérica. Estos éxitos llevaron al
basileus a poner en marcha la construcción de importantes edificios en la capital. Destacan, entre ellos, las
iglesias de los santos Sergio y Baco, y, sobre todo, Santa Sofía. En los territorios conquistados en Italia, destacan
las iglesias de San Vital, San Apolinar el Nuevo, y San Apolinar in Classe, todas en Rávena. De inspiración
bizantina son las iglesias de San Marcos de Venecia (s. X) y de San Basilio en Moscú (s. XV).
La iglesia de Santa Sofía de Constantinopla ★, construida en solo cinco años (532-537), representa el
modelo por excelencia de la arquitectura bizantina. Justiniano ordenó su construcción para reemplazar el antiguo
templo, destruido en un incendio. Sus arquitectos, Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, la levantaron en tan
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solo cinco años. Representa por su monumentalidad y simbolismo el poder teocrático del emperador bizantino
que soñó con reconstruir el antiguo imperio romano.
Su planta sigue el modelo centralizado del martyrium paleocristiano: se trata de un espacio basilical de
tres naves, en la que se inscribe una planta de cruz griega que sostiene una gran cúpula.
La aportación más importante es una nueva valoración de la cúpula con un carácter simbólico-religioso.
Su enorme tamaño planteaba el dilema de cómo sostenerla debido a la fuerza que ejercía sobre los muros. La
solución encontrada fue realmente innovadora: la cúpula se sostiene sobre pechinas, elementos que facilitan el
tránsito de la base circular de la cúpula a la cuadrada de la planta y transmite el empuje de la cúpula sobre cuatro
pilares. Tiene su antecedente en la cúpula del Panteón de Roma, pero lo original es que esta cúpula no se apoya
en un muro circular sustentante, sino sobre cuatro pechinas que sirven de enlace a la planta cuadrada. Se apoya
además sobre un tambor con ventanas que iluminan el interior y acentúan la ligereza de la cúpula, utilizando
materiales como vasijas cerámicas huecas y mortero confeccionado con piedra porosa (pómez). El empuje lateral
de esta gran cúpula se contrarresta con semicúpulas cada vez más pequeñas y más bajas sostenidas por pilares
que, a su vez, se contrarrestan con tres nichos abiertos entre ellos. Se lograba así un pleno equilibrio con tensión
contrapuesta de bovedajes en descenso. En los otros dos lados, al norte y al sur, dos naves laterales abovedadas
en medio cañón contrarrestan a la central.
El espacio central del interior consta de dos pisos con arquerías de medio punto. El segundo piso se
utilizaba como tribuna o palco real en un claro simbolismo político- religioso. Los soportes son pilares y
columnas con cimacio, elemento colocado sobre el capitel, decorado con temas bíblicos.
La arquitectura bizantina también deslumbra por su lujo, que se manifiesta en la decoración polícroma
del interior de las iglesias. No es así en su fachada exterior, cuyos materiales más pobres son mostrados sin
ningún recato. En el interior, sin embargo, se oculta el ladrillo con magníficos mosaicos, frescos y mármoles de
colores, sobre los que inciden múltiples puntos lumínicos, creando un espacio místico y envolvente, acentuado
en las ceremonias religiosas por el uso del incienso. Es un espacio dinámico, continuo, de proporciones
grandiosas que respira espiritualidad.
Simbolismo: la enorme cúpula simboliza la bóveda celeste, se concibe como un microcosmos divino y
un espacio donde todo tiene un significado y se pone al servicio del monarca.
Actualmente, tras la conquista de Constantinopla por los turcos en 1453, Santa Sofía fue convertida en
mezquita musulmana y construyeron los grandes escudos con inscripciones coránicas de la segunda planta y los
cuatro minaretes del exterior.
El mosaico fue, junto con la pintura, el principal elemento decorativo del arte bizantino. Aunque se trata
de una técnica antigua que ya había sido utilizada por los romanos, nunca alcanzó el mosaico un nivel artístico
tan elevado como en Bizancio.
La técnica consistía en colocar pequeñas teselas (de mármol, piedra, pasta vítrea, etc.) en una superficie
de cemento. Para colorearlas se usan óxidos metálicos, y a veces se recubren de oro o plata. Las técnicas más
habituales son las conocidas como opus tesselatum, a base de teselas cúbicas, todas iguales y de distintos tonos y
el opus vermiculatum, cada tesela tiene el contorno preciso para que así se puedan realizar todo tipo de escenas
figuradas. Lo normal es que ambas técnicas se alternen, opus vermiculatum para los contornos y opus tesselatum
para los rellenos.
Al contrario que los romanos, que los utilizaron en su última época como pavimento, los bizantinos los
usaron para decorar cúpulas y paredes.
La pericia de los artistas llevó a que se produjeran sorprendentes juegos de luces y sombras que
contribuían a la idea de una arquitectura hecha de luz y espíritu más que de materia. Su papel es, por tanto,
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fundamental como elemento de transmisión del simbolismo de la luz como reflejo de Dios (de ahí los fondos
dorados).
El control de la realización de mosaicos correspondía al taller imperial ubicado en Constantinopla. Este
taller fijaba la iconografía oficial y establecía el lugar del templo en el que podía colocarse cada una de las
figuras. Este hecho evidencia su simbolismo propagandístico como signo del poder imperial, y resulta por ello
un componente más del cesaropapismo bizantino.
Las imágenes son estilizadas y elegantes, propias de un arte elitista y refinado como es el bizantino, pero
además, con una tendencia a la simbolización idealista, propia de un arte eminentemente religioso. Ello implica
una tendencia a la rigidez y el hieratismo de las figuras, muy esquematizadas en sus anatomías, fuertemente
expresivas y proclives a estimular en el espectador la devoción.
Fruto de esta idealización son las composiciones de figuras aisladas, dispuestas en un solo plano, que se
repiten monótonamente. Los fondos son dorados o, en ocasiones, reflejan un ambiente arquitectónico o
paisajístico de rudimentaria perspectiva.
Las figuras están dominadas por la frontalidad, el estatismo y la desproporción, ya que el tamaño es un
indicador de la jerarquía. El dibujo y los colores son planos. El primero no crea volumen, y los segundos apenas
ofrecen gradación cromática. A pesar de ello, la brillantez de los colores da una gran vitalidad a estos mosaicos.
Se trata, por tanto de crear una imagen inmaterial, símbolo de lo sagrado, reflejo de Dios y del poder del
emperador, representante de aquel en la Tierra.
Entre los temas más significativos están el Cristo Pantócrator, como señor todopoderoso, sentado en un
trono y con los Evangelios en la mano, la Virgen, representada de diversas formas (Theotokos o madre de Dios,
Odigitria, que indica el camino de salvación, etc.) y la Déesis, con Cristo en la cruz o en el trono celestial,
flanqueado por la Virgen y San Juan Bautista.
Los mosaicos bizantinos más importantes que se conservan son los de Santa Sofía y, sobre todo, los
de la iglesia de San Vital, en Rávena ★.
En lugar preferente de San Vital, encontramos los famosos mosaicos del emperador Justiniano y de la
emperatriz Teodora, cada uno de ellos acompañado de su séquito. Se realizaron para conmemorar la victoria
del Imperio romano de oriente sobre los ostrogodos, o mejor dicho, la victoria del cristianismo sobre la doctrina
herética arriana profesada por los invasores.
El mosaico de Justiniano nos muestra al emperador el día de la consagración de la iglesia de San Vitale,
en actitud de oferente, acompañado de su corte. A la derecha tiene a sus generales y soldados (uno de ellos lleva
un escudo donde se ve el crismón del Salvador, emblema del emperador Constantino), y a la izquierda los
representantes de la iglesia triunfante, con el arzobispo Maximiano a su lado, a quien se identifica por una
inscripción latina colocada encima suyo y por estar mostrando la cruz. Los sacerdotes que le acompañan llevan
el evangeliario y el incensario litúrgicos. Es decir, es el emperador con los representantes de los poderes fácticos.
A izquierda y derecha del mosaico, para delimitarlo, hay dos columnas corintias adornadas con materiales
preciosos. El mosaico queda encuadrado por una cenefa que simula la corona del basileus hecha de piedras
preciosas.
Dándole la réplica, en el muro derecho de la capilla se encuentra el mosaico complementario de la
basílica Teodora en un programa iconográfico similar.
Todas las figuras están representadas con solemnidad e hieratismo. Justiniano aparece con los símbolos
imperiales de la corona, el halo y el manto de púrpura. Pueden observarse en ellos rasgos del arte romano
clásico: el esfuerzo por individualizar los rasgos o el hecho de que las figuras aparezcan representadas con la
misma proporción.
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Ni el emperador ni su esposa estuvieron nunca en Rávena e incluso no participaban en ese tipo de
liturgias, limitándose a contemplarlas (la emperatriz desde su galería reservada en Santa Sofía), lo que pone de
relieve el carácter propagandístico de esta obra.
COMENTARIOS
PANTEÓN DE AGRIPA
Descripción: Nos encontramos ante una imagen del Panteón de Roma. De arquitecto desconocido y realizado en
época del emperador Adriano. Datada cerca del 120 d. C. Se encuentra en Roma, Italia.
Análisis formal: Se trata de un edificio aislado. Entre los materiales constructivos debemos mencionar
principalmente el hormigón para los gruesos muros, y roca volcánica para la cubierta. A partir de su planta
podemos decir que el edificio consta de dos partes diferenciadas, por un lado, un pórtico de entrada, a modo de
templo griego, que constaría de ocho columnas en su frente, de estilo corintio, por cuatro en sus laterales, con un
friso y coronado por un frontón y una cubierta a dos aguas arquitrabada. El templo propiamente dicho, estaría
formado por unos gruesos muros de hormigón, de hasta 9 metros de grosor, en su parte más ancha, que permitirá
soportar los empujes laterales que ejerce la enorme cúpula que sostiene. Tendría forma de circunferencia y que
albergaría 9 exedras u hornacinas, siendo la décima la puerta de entrada, este espacio estaría cubierto por una
cúpula semiesférica, de 43 metros de ancho por 43 metros de alta, realizada con roca volcánica lo que permite
aligerar su peso y con un óculo en su centro, que permitiría reducir los empujes, además de permitir la entrada de
luz. La decoración es totalmente geométrica, a través de los casetones de la cúpula, y del enlosado, y
seguramente esculturas de los distintos dioses que estarían ubicadas en las exedras de los muros. En su exterior,
probablemente, estuvo recubierto de planchas de bronce, quizá con relieves.
Función y significado: La idea de Adriano era construir un templo que sirviese de culto o de morada a todo el
panteón de dioses greco-romanos. Por tanto su función principal fue religiosa, a partir de la conversión en
religión oficial del cristianismo, en época del emperador Teodosio, el Panteón se convirtió en iglesia cristiana,
manteniendo su función religiosa aunque con un culto distinto. Hoy en día, es una de las mayores atracciones
turísticas de la ciudad de Roma, junto con los foros y el Coliseo.
Comentario: La época de la dinastía de los Antoninos fue una de las épocas de mayor esplendor del Imperio
Romano, no sólo en lo político, donde se llega a la máxima expansión territorial, sino también en lo constructivo.
El Panteón, expresa la conjunción de la estética griega, en su pórtico, con la arquitectura romana, en la gran
cúpula. La arquitectura romana, a caballo entre la arquitectura y la ingeniería, tenía en su propia concepción el
concepto de firmitas, es decir, una solidez y firmeza que le confieren eternidad, lo que ha hecho que muchas de
sus obras hayan llegado hasta nuestros días, como por ejemplo el Panteón. No sólo fue un edificio fascinante en
su época, sino que siguió fascinando siglos después. La complejidad de su construcción tuvo enorme influencia
en el Renacimiento, influyendo a arquitectos como Brunelleschi, quien alcanzó, a través de su estudio, la
solución para la cúpula de Santa María de las Flores en Florencia, y poco después al propio Miguel Ángel en la
cúpula de San Pedro del Vaticano.
COLISEO
Identificación: nos encontramos ante un ejemplo de arquitectura civil y de ocio, conocido como el Coliseo o
Anfiteatro Flavio (70-80 d.C.). Iniciado en la época de Vespasiano e inaugurado por Tito (Alto imperio) como un
regalo al pueblo de Roma festejado con 100 días de festejos, cuenta con 48 metros de altura y 524 de perímetro.
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El nombre de Coliseo procede de la gran estatua de Nerón que se alzaba frente a él. Su verdadera denominación
es la de Anfiteatro Flavio, debido a la dinastía de emperadores reinante.
Descripción y análisis: El nombre de anfiteatro significa dos teatros y es una construcción original romana
exponente de su carácter pragmático. Destinado a la diversión del pueblo. El anfiteatro tiene forma ovalada o
elipse con dimensiones extraordinarias , indicando la capacidad de la arquitectura romana para hacer grandes
obras. Cuenta con materiales muy diversos como hormigón para los cimientos, gradas y bóvedas de cañon;
travertino para los pilares ; toba volcánica, ladrillo con hormigón , mármol y estuco para revestimiento.
En su exterior encontramos cuatro niveles diferenciados. Los tres primeros formados por arquerías de medio
punto enmarcados por columnas con superposición de órdenes: toscano, jónico y corintio. Encima de las
columnas un entablamento o dintel. El espacio entre arco y dintel de forma triangular se llama enjuta. El cuarto
nivel , construido en tiempo de Domiciano , es el atrio con lesemas que son estrechas pilastras corintias que
enmarcan ventanas cuadradas. Se conservan algunas ménsulas que sujetaban los mástiles que servían para fijar
un inmenso toldo que cubría el edificio. El acceso y la salida se realizaba a través de los 80 arcos del piso
inferior. El ritmo es por una parte ondulado ( arcos) compensado por la verticalidad de las columnas adosadas
con función decorativa y no sustentante.
Este edificio podía dar acogida a 50.000 espectadores y era una espacio jerárquico. Estaba dividido en cinco
niveles el más bajo con palcos para senadores y tribunos. Hasta el tercer nivel los asientos eran de mármol y a
partir de aquí de madera para las clases inferiores que veían los espectáculos de pie, el hecho de ser de madera
contribuía a reducir la presión sobre paredes, bóvedas y pilares interiores. La red de galerías permitía un rápido
acceso y evacuación a través de los vomitorios. Probablemente estas galerías estarían decoradas con pinturas o
mosaicos.
Función y significado: Se sitúa esta obra en los comienzos del Imperio que tras la crisis producida por
emperadores como Calígula y Nerón, la dinastía Flavia, que llegó con Vespasiano a la dignidad imperial
consolidó la nueva forma de poder y trajo estabilidad y una gran actividad constructiva y escultórica.
La construcción del Coliseo se puede considerar como un regalo del emperador al pueblo de Roma y por tanto
acto de propaganda . Es un nuevo edificio que indica el carácter funcional de su cultura
Función: Edificio de ocio, entretener dentro del contexto "pan y circo" que ejemplifica la costumbre de los
emperadores romanos de alimentar al pueblo y darle espectáculo para mantenerlo distraído de los asuntos
políticos. Posteriormente, la Iglesia católica lo adopto como un símbolo de los mártires que perecieron en su
arena.
Significado: Ejemplo de duradero aun se mantiene (aunque deteriorado porque durante mucho tiempo sirvió de
cantera), ejemplo del carácter funcional y pragmático de la arquitectura romana ya que era capaz de acoger a
50.000 espectadores y ejemplo de monumentalidad y grandiosidad al servicio de la funcionalidad pero también
de la propaganda del emperador.
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Valoración: Su estructura que permite levantar la cavea a base de superposición de bóvedas , es un ejemplo del
dominio que los arquitectos romanos ejercieron sobre la ingeniería, al igual que la construcción de acueductos,
puentes que aún hoy se conservan en buen estado. Por otra parte la superposición de órdenes, la uníón de arco y
dintel serán elementos que influyan en el Renacimiento.
Este tipo de construcciones se extiende por el Imperio como ejemplo de romanización: como el anfiteatro de
Nimes en Francia y el anfiteatro de Itálica en Hispania.
Conclusión: el Anfiteatro Flavio, por tanto, no solo se erige como uno de los ejemplos más significativos del
pragmatismo y colosalismo romano, sino también por la cantidad de innovaciones técnicas y constructivas que
aglutinas. Por consiguiente, no solo supone un referente en su tipología de anfiteatro sino también de la
arquitectura romana.
TEATRO DE MÉRIDA
Identificación: Nos encontramos ante una imagen del Teatro Romano de Mérida. Edificio de carácter civil
construido hacia el 16-15 a. C. (según un inscripción encontrada en el edificio) bajo la promoción del cónsul
Marco Vipsanio Agripa. Hoy en día disfruta de un buen estado de conservación tras una profunda restauración y
continúa manteniendo su función de espacio para la representación teatral.
Descripción y análisis: El Teatro Romano de Mérida, como otros edificios de la época romana, estuvo
construido con nuevas técnicas arquitectónicas. En este caso destaca por el empleo del Opus Caementicium (una
especie de hormigón), que se vierte sobre una serie de moldes o encofrado dando lugar a la estructura básica,
este hormigón sería recubierto después con mármoles y otros elementos decorativos.
Como observamos en la primera imagen, el teatro romano es un heredero del teatro griego en gran parte de su
disposición, como ejemplo véase el Teatro de Epidauro. No obstante, se llevaron a cabo una serie de
modificaciones que dan lugar a un nuevo modelo. En primer lugar, y siempre respecto al teatro griego, una de las
principales diferencias es que la cavea o grada no se encuentra excavada o construida sobre una ladera natural,
sino que se ha construido con un sistema de arcos que permitía elevarla a gran altura y dar aforo a más de 6.000
espectadores. La cavea se dividía en ima cavea, o parta baja, destinada a la alta sociedad, la media cavea, a
media altura, destinada al resto de la población y por último la summa cavea, destinada a mujeres y niños. La
parte superior de la cavea estaría coronada por un pórtico o galería columnada. El acceso a la grada se realizaba
a través de unos espacios abovedados conocidos como vomitorium.
También con respecto al teatro griego podemos observar un atrofiamiento de la orchestra, que ocupa un espacio
menor además de adoptar una forma semicircular. Por otro lado, encontramos un agrandamiento del escenario o
proscenio, donde se desarrolla la acción dramática, además consta de un Scaenae Frons o frente escénico,
articulado en un doble orden de columnas, que al unirse en sus extremos con la cavea, crea un espacio cerrado,
diferenciándolo también de la concepción abierta del teatro griego. También podemos encontrar unos pórticos
columnados o porticus post scaenam, en la parte anterior del proscenio, por donde se producía la entrada y salida
de los actores a escena.
Función y significado: La función principal del Teatro Romano de Mérida fue la de espacio de ocio y
entretenimiento, donde se llevaron a cabo representaciones de los más grandes dramaturgos de la tragedia griega
como Sófocles o Esquilo, y de las comedias romanas de Plauto o Terencio. A partir del siglo IV, debido a la
oficialización del cristianismo dentro del Imperio, que consideraba las representaciones teatrales como
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pecaminosas, el edificio cayó en deshuso, el paso de los años lo llevó a cubrirlo de tierra, quedando al
descubierto únicamente la parte superior de la cavea. A partir de 1910 comenzaron la excavaciones a las que
siguieron trabajos de restauración. Hoy, además de ser uno de los mayores reclamos turísticos de la ciudad de
Mérida, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993, también ha recuperado, su función original de espacio
de representación teatral, albergando el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
Comentario: Aunque podemos considerar a la arquitectura romana como heredera de la arquitectura griega y
etrusca, debemos decir que no se limitó a copiar las formas precedentes sino que reinterpretó el lenguaje
arquitectónico añadiendo algunas innovaciones, en particular podemos destacar la aportación de nuevas técnicas
constructivas que la acercan más a la ingeniería, además de introducir una gran variedad de tipologías acordes
con una mayor complejidad del mundo romano, como el circo, el anfiteatro, la basílica o el acueducto.
En este sentido cabe hablar de una mayor solidez constructiva o firmitas, debido al empleo de nuevos materiales
como el ladrillo, a menudo revestido con materiales más ricos, pero sobre todo, por el hormigón, una
combinación de cal, arena y materiales aglomerantes diversos, que constituye la gran aportación de la
arquitectura romana y que ha permitido que se conserven muchos de los edificios después de dos mil años de
construcción. El hormigón no sólo permitió dotar de una solidez pétrea a los edificios, sino que además, permitía
construir una gran variedad de formas como bóvedas y cúpulas, con unas dimensiones colosales, que podemos
observar en el Panteón de Agripa, en el Coliseo o en este Teatro Romano de Mérida. La firmitas o solidez de la
arquitectura romana se basó, en el empleo de arcos de medio punto y bóvedas, que superaba el lenguaje
arquitrabado de la arquitectura griega y dando lugar a un nuevo lenguaje arquitectónico donde forma y estructura
quedaban unidos.
También cabe decir, que se continuó trabajando en el sistema arquitrabado y utilizando la piedra a la manera
griega como podemos observar en algunos templos como la Maison Carreé.
Por otro lado, el Teatro Romano de Mérida es un ejemplo del desarrollo e importancia que tuvo en la Antigua
Roma la cultura del entretenimiento y el espectáculo. En este sentido, el teatro era una actividad que se sumaba a
otros espectáculos como la lucha de gladiadores o las carreras de cuádrigas. Generalmente el teatro se
representaba durante festividades o festivales, con un programa que incluía una tragedia y una comedia, y al
finalizar el público aclamaba o pataleaba a los actores y era uno de los espectáculos más habituales y con mayor
número de espectadores de la época romana. La influencia de la tipología del Teatro Romano puede verse hoy en
día en muchos teatros, pero sobre todo auditorios.
ARA PACIS
Descripción: Nos encontramos ante una imagen de los relieves el Ara Pacis, construido alrededor del 13-9 a. C.,
las tallas están realizadas en mármol y corresponden al Alto Imperio Romano. Se trata de representar una
procesión votiva, o celebración del fin de las conquistas en Hispania y la Galia.
Análisis formal: Se trata de un relieve, está realizado en varios planos. El primer plano es un alto relieve, donde
se representan los personajes principales y más relevantes, en este caso el Emperador Augusto César y su
familia. En el segundo plano, realizado en medio relieve encontraríamos otros personajes importantes, quizá
senadores y altos dignatarios, en un tercer plano, realizado en bajo relieve personajes menos importantes. La
utilización de estos tres planos, sería utilizada por el autor para dotar de perspectiva y volumen la representación
además de resaltar la importancia de los personajes con el fin de crear una jerarquía.
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La técnica empleada sería la talla sobre mármol, estuvo policromado, y todavía se conservan restos del color
original. Se trata de una talla totalmente realista, trata de representar la realidad tal y como es percibida, sin
ningún tipo de idealización, recoge ciertas tradiciones griegas como la técnica de paños mojados y el canon
utilizado y otras tradiciones de origen latino-etrusco como el retrato, como bien se puede apreciar en la cara del
emperador coronado con laurel, símbolo de la victoria. Se trata de una talla exquisita llena de detalles y de gran
realismo, los pliegues de los ropajes contribuyen a crear juegos de luces y sombras realzando el volumen, el
acabado es fino y pulido, además se diferencian varias texturas según el material representado, bien sea tela, piel
o cabello.
El relieve está concebido para ser visto de frente por el espectador, por lo que carece de puntos de vista, no se
aprecia mucho movimiento y parece retratar bien el ritmo lento y pausado de una procesión. Tampoco existen
escorzos que aumenten los puntos de vista y su composición es bastante sencilla al disponerse todos los
personajes en fila ocupando el espacio del friso.
Función y significado: Ara Pacis, significa el “altar de la paz”, está construido como una especie de altar de
sacrificios, aunque probablemente nunca se llevara a cabo ninguno. Su función es simplemente conmemorativa,
como apreciamos en algunos relieves, donde se conmemora la victoria contra galos y astures en Hispania y
contra los galos en Galia, últimos focos de resistencia en los territorios ocupados en época del emperador
Augusto. También nos encontramos al final de un periodo de largas luchas intestinas, después de dos triunviratos
rodeados de conspiraciones que llegaron a su fin con la proclamación de Augusto como Emperador y Princeps
Civitatis. Al mismo tiempo tiene una clara función propagandística y de culto al Emperador, propia del Arte
Romano, en la que se trata de ensalzar no sólo el poder del Imperio sino también de la figura del Emperador, una
vez extinguida la República Romana, además sirve para inaugurar un nuevo periodo de paz, conocido como Pax
Romana que se prolongará hasta el siglo III d. C
Comentario: El Arte Romano, en este caso, la escultura romana, parte de la tradición griega, así como de la
tradición latina y etrusca. Así, participa de las formas naturalistas heredadas de los grandes clásicos griegos
como Fidias o Policleto, también en la composición que pudiera recordar la Friso de las Panateneas del Partenón,
y del la corriente realista y tradicional del retrato etrusco que deriva de las “images magiorum”, retratos
realizados en cera de la cara de los fallecidos con el fin de conmemorarlo. A partir de estas dos tradiciones se
configura la escultura romana, pero dotándola de nuevos significados y con un carácter propio. Como decíamos
en el apartado anterior, el Arte Romano, tiene aparejada una función propagandística del poder del Imperio
Romano y por ende de su Emperador, además de su función monumental y conmemorativa, podemos decir que
el Ara Pacis es unos de los primeros ejemplos de este carácter monumental, conmemorativo y propagandístico
propio del Arte Romano que veremos repetirse a lo largo del Alto Imperio a través de nuevas formas como arcos
del triunfo (Tito, Constantino) o columnas (Trajano).
MAISON CARRÉ
Descripción: Arquitectura adintelada. Templo romano: Maison Carrée,(casa cuadrada) emplazado en el mismo
centro del foro de Nimes (Francia) y erigido en honor del emperador Augusto y de su familia. Se construyó en la
segunda mitad del siglo I a.C. en época Imperial.
Análisis formal: Está construido con materiales de la zona: mármol para las columnas, piedra calcárea blanca y
ladrillo para los muros. El templo romano presenta influencia del arte griego, teniendo una estructura parecida de
planta rectangular, elevado sobre un pódium (el estilóbato y estereóbato griego desaparece) que hace que se
acceda al templo mediante una escalera en la parte frontal. Edificio hexástilo (presenta seis columnas en la
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fachada principal), con columnas de orden corintio (orden, de origen griego, en cuyo capitel aparece decoración
vegetal con hojas de acanto), es pseudoperíptero (falso períptero, rodeado de columnas y con algunas de ellas
adosadas al muro de la naos o cella, parte lateral) El entablamento también de estilo corintio, con dintel dividido
en tres franjas y friso corrido con decoración en el mismo. La cubierta es adintelada, cubierta al exterior con
tejado a dos aguas. La cornisa sobresale más que en el templo griego, formado por un frontón triangular y en su
interior el tímpano decorado también en su día con relieves El templo está dividido en dos secciones: pronaos o
pórtico (destaca por su profundidad, que contribuye igualmente a reafirmar la preeminencia de la parte frontal) y
la naos o cella. Los elementos decorativos son escultóricos (columnas corintias, algunas adosadas y relieves que
se encuentran en los capiteles de temática vegetal y geométrica y los relieves en el friso). Llama la atención la
escasez de ornamentación escultórica, la falta de relieves alusivos, la ausencia de representaciones en el frontón
y el friso austero. Es un edificio proporcionado, armónico. Es simétrico. Predomina el eje longitudinal.
Predomina la estructura horizontal de la arquitectura adintelada solo rota por la verticalidad de las columnas. Los
romanos sobre todo en un templo que no es de dimensiones colosales, no realizaron las correcciones ópticas para
dotarle de armonía que sí hicieron los griegos.
Función y significado: Este templo presenta una finalidad religiosa y a su vez una finalidad propagandística del
emperador Augusto, ya que está consagrado al culto divino del emperador. Como los templos griegos la función
del templo romano con es acoger un lugar de culto, sino que es destinado a contener la imagen del dios. Por lo
que en este templo lo importante no es la construcción de espacio interior, sino su aspecto exterior no desde el
punto de vista estético sino más bien político. Los romanos emplearon la arquitectura como instrumento de
romanización del imperio, su mentalidad práctica, que los llevaba a priorizar aspectos funcionales frente a los
aspectos funcionales frente a los aspectos estéticos, les hizo crear una gran tipología de edificios para responder
a las necesidades de una sociedad compleja como la suya. En este caso para el culto a los dioses o al emperador
se establece el templo.
Conclusión: La obra propuesta es un fiel reflejo de las características de la arquitectura romana. Así, este
edificio está situado en un ámbito urbano: Nimes en Francia. Si los griegos habían buscado lugares sagrados
aislados de gran belleza natural, los romanos (que tenían una religiosidad tan ligada a la esfera pública que
incluso divinizaban a sus máximos dirigentes) prefirieron ubicar los centros religiosos en el mismo corazón de
sus ciudades y los integraron en el foro, presente hasta en la ciudad más insignificante. La Maison Carrée,
además de modelo de templo romano, reviste interés como ejemplo de la calculada romanización que se
extendió a todo el Mediterráneo en tiempos del emperador Augusto y que tenía por objetivo cohesionar las
diversas provincias del Imperio. Su construcción se debe a Agripa, mano derecha de Augusto, encargado de
organizar la infraestructura pública de la Galia. Esta obra está extraordinariamente bien conservada, por sus
sucesivos usos a lo largo de la historia, llegó a ser sede del ayuntamiento de Nimes, influyendo desde el punto de
vista artístico arquitectónico en estilos posteriores como el neoclásico.
Descripción: La imagen nos muestra un retrato romano. El retrato junto con el relieve histórico constituyen las
dos expresiones más originales de la escultura romana. Aunque la imagen aparece recortad, podemos deducir
que se trata de una escultura de cuerpo entero, de bulto redondo y esculpida en mármol blanco.
Análisis formal: En cuanto a los aspectos formales, distinguimos un gran naturalismo en la obra, sin duda busca
la copia del natural. La conseguida anatomía y los pliegues del manto nos dan muestra de ello. La obra está
esculpida para ser vista de frente, sin embargo el plano frontal se rompe, con el escorzo del brazo inferior (hoy
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desaparecido) y suponemos del brazo superior (también desaparecido), esa ruptura del espacio abre sin duda, una
multiplicidad de puntos de vista. Por otro lado suponemos una gran influencia de la estatuaria griega clásica, ya
que seguramente adoptaría una postura con contrapposto o similar. En cuanto al tratamiento suponemos cierta
idealización en la talla de la anatomía, de hecho, pensamos que sigue las proporciones y los cánones griegos,
mientras que el rostro muestra mayor realismo, centrándose en los detalles faciales del modelo, para que sea
reconocible, aunque es posible que esconda algunos defectos. La función de la obra no sólo sería la de
representar al emperador, sino simbolizar el poder del emperador y por ende del Imperio Romano, incluso, la
representación semidesnuda del Emperador supone una vinculación del mismo con la divinidad.
Función y significado: El retrato romano parte de dos influencias diferenciadas, por un lado la escultura
funeraria estrusca, que tiene origen en las máscaras funerarias realizadas con cera sobre los difuntos, conocida
como Images Maiorum. Este tipo de escultura había estado presente desde la monarquía etrusca y había
terminado por convertirse en una práctica común entre los patricios de la República. Las máscaras de cera
representaban a los difuntos de forma totalmente realista, ya que representaban el rostro tal y como era, el gusto
por el realismo en el retrato debe por tanto su origen a las Images Maiorum.
Por la otra influencia fue el arte griego, bien clásico o helenístico, había influido notablemente en la estética
romana, que asumió su estilo para si, incluida la idealización. Los escultores romanos, a veces, griegos, que
trabajaban para los romanos, adoptaron proporciones, cánones, contrappostos y otros rasgos típicos de la
escultura griega que adaptaron al gusto romano por el retrato. Desde época de Augusto, final siglo I a. C.,
aparece el retrato del emperador como imagen de poder, se manifiesta con cuatro tipologías básicas, con toga a
modo de pretor, normalmente con una mano alzada arengando al pueblo y otra con un pergamino con las leyes;
con coraza a modo de guerrero, ejemplo conocido de este tipo es el Augusto Primaporta; como Pontificex
Maximus con toga y la cabeza cubierta, o divinizado, como en el ejemplo que tenemos donde se muestra
desnudo o semidesnudo. El retrato imperial se mantendrá dentro de estos parametros durante la etapa del
Principado, donde las diferencias se observan en modas como la barba o el tipo de peinado. Pero a principios del
siglo III d. C. con la crisis del modelo esclavista, el final de las ciudades y la penetración de nuevas religiones
como el Cristianismo o el Mitraísmo, el modelo de representación naturalista comienza a cuestionarse y
aparecen otros modelos, donde el natural o la realidad, la simetría, la proporción o la perspectiva perderán
importancia en pro de una arte más conceptual y simbólico que trata de representar conceptos o ideas, más
acorde con los nuevos tiempos, ejemplos de este tipo de escultura lo encontramos en los Tetrarcas o la
monumental escultura de Constantino.
Esta escultura la situaríamos, por todo lo dicho, dentro del periodo de Alto Imperio, concretamente en la etapa de
la dinastía Julio-Claudia, en el siglo I d. C., ya que con la dinastía de los Antoninos se impone la moda de la
barba como se observa en los retratos de Trajano o Adriano. En cuanto al autor, decir que durante el Imperio
Romano, los escultores y los artistas plásticos en general fueron considerados como meros artesanos, simples
ejecutores de un refinado trabajo manual, las obras carecen de firmas y no existen referencias a los mismos, ya
que en la mayoría de los casos las esculturas eran realizadas por un taller, donde se realizaban múltiples copias
que se distribuían por todo el territorio del Imperio.
Conclusión: A modo de conclusión diremos que el retrato reflejó mejor que ningún otro arte, la sociedad
romana, desde la austeridad patricia de la época republicana, la magnificiencia y poderío de los emperadores,
hasta la crisis tardorromana y el nuevo sentir religioso cristiano. Con la desaparición del Imperio Romano
asistimos también al ocaso de un modo de representar bien de forma realista o bien de forma idealista la
naturaleza. Deberán pasar diez siglos para que conceptos como la proporción, la simetría o la armonía vuelvan a
ser los criterios que definan la belleza y que reaparecerán con el Renacimiento
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RETRATO ECUESTRE DE MARCO AURELIO
Descripción: Se trata del retrato ecuestre del emperador romano Marco Aurelio. Su tipología corresponde
al retrato imperial. Se trata de una obra escultórica exenta o de bulto redondo. El material y técnica con el que
sido realizado es bronce dorado al fuego y a la cera perdida, siguiendo la tradición de los grandes broncistas
griegos, de la que los romanos son continuadores. La obra fue realizada en el año 176 d. C. durante el Alto
Imperio Romano. Se desconoce al autor o autores de esta obra, ya que en aquella época el artista era considerado
un mero artesano al servicio del cliente, en este caso el estado romano. La obra estuvo originariamente ubicada
en la plaza de San Juan de Letrán, en Roma; durante el Renacimiento, Miguel Ángel, la trasladó a la plaza del
Capitolio, en Roma. En todo caso, este tipo de esculturas fueron realizadas para serubicadas en la plaza pública,
como parte de la propaganda imperial y de la configuración de la imagen política del emperador.
Análisis formal: El emperador Marco Aurelio aparece montado sobre un caballo, retratado en actitudde pasar
revista a las tropas. A diferencia de lo que debió de ser habitual (túnica ypaludamentum), el emperador
está vestido con la toga del filósofo y con el brazo extendido, en un gesto que más que de saludo al ejército y al
pueblo romano, parece un gesto de ofrecimiento o de paz. El rostro del emperador ha sido representado de forma
minuciosa con una mezcla de realismo e idealización, como era típico del retrato imperial de la época. Marco
Aurelio aparece barbado, como era habitual en el s. II. El conjunto (caballo y emperador) presenta
una composición equilibrada y cerrada. La posición centrada del emperador, erguido pero equilibrado, la mano
alzada, pero marcando la línea horizontal, en actitud pacífica y no violenta, se complementan con la postura del
caballo, con la cabeza y la cola hacia abajo, y la posición de las patas marcando el centro, a pesar de que una de
las patas delanteras se halle levantada (posiblemente se posaba sobre la figura de un bárbaro vencido, hoy
desaparecida). El jinete monta sin estribos, pues éstos todavía no habían sido introducidos en occidente. El
resultado es un grupo cerrado que inspira serenidad, mesura y equilibrio. La figura del emperador
está desproporcionada respecto al tamaño del caballo, quizás para resaltar su poder y grandeza. Ambas figuras
han sido representadas con suma precisión y riqueza de detalles, desde la anatomía del animal, las crines, la
montura, etc. hasta las sandalias o la riqueza de pliegues en la vestimenta imperial, con su juego de luces y
sombras, y la naturalidad con la que caen sobre la montura. El conjunto es de un realismo veraz, no exento de
idealización por la majestuosidad del porte y la serena actitud del personaje imperial, que no aparece como un
héroe militar, sino como un hombre de paz.
Función y significado: Desde la época de la República romana ya se realizaban este tipo de esculturas
ecuestres, pero será sobre todo con el imperio, cuando se desarrolle, en el marco del retrato imperial, el
de emperadores en actitud de revista militar (adlocutio) y extendiendo el brazo en señal de saludo al pueblo y al
ejército. La única obra que ha llegado hasta nosotros con este esquema fue la de Marco Aurelio (en bronce
dorado al fuego), el resto se han perdido, dada la costumbre de fundir el bronce para reutilizarlo y el carácter
pagano de estas esculturas. Este emperador era un hombre pacífico y de razón, y así aparece retratado, no con los
atributos militares, sino con la toga del filósofo que domina con la razón. El simbolismo se reforzaba con la
presencia de la figura de un bárbaro que se hallaba bajo el caballo, hoy desaparecido, según algunos
historiadores.
Marco Aurelio Antonino Augusto, apodado el sabio, nació en Roma en el año 121; fue emperador desde el año
161 hasta su muerte en el año 180. Fue el último emperador de los llamados Cinco Buenos Emperadores (y el
tercer emperador de origen hispano); está considerado como una de las figuras más representativas de la filosofía
estoica romana, de ahí que se le represente con la túnica del filósofo, como una clara referencia a su dimensión
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intelectual y no sólo político-militar. A pesar de su talante pacifista, su reinado y gobierno estuvieron marcados
por los conflictos militares en Asia, frente al Imperio Parto y en Germania, frente a las tribus bárbaras asentadas
en el limes Germanicus, en la Galia y en río Danubio. La obra más significativa de M. Aurelio, como filósofo,
fue la titulada "Meditaciones", escrita en griego helenístico, durante las campañas militares de la década de 170.
Está considerada como un monumento al gobierno perfecto. La muerte de este emperador es el hito histórico que
marca el fin de la época de mayor prosperidad del Imperio Romano, conocida como la Pax Romana.
Conclusión: Podemos considerar, en consecuencia, el retrato del emperador como un retrato psicológico,
además de político, ya que Marco Aurelio ha sido representado en actitud pacífica y no violenta, como un
filósofo que domina con la razón y no con la fuerza, a la figura del bárbaro bajo las patas del caballo (hoy
desaparecido). Es la imagen del estadista pacifista (a pesar de que la mayor parte de su reinado lo pasó
guerreando contra los enemigos del imperio). La imagen transmite la idea de un poder sereno y sabio, mesurado,
coherente con su función propagandística y política, ya que refuerza una imagen determinada del poder imperial
romana, entonces en la cúspide y plenitud del imperio.
Su influencia histórica será decisiva en la configuración del retrato ecuestre en el Renacimiento, como se aprecia
en el retrato ecuestre del condotiero Gattamelata, de Donatello, o en el Colleone, de A. Verrochio. Ambas obras
serán decisivas, además, en el desarrollo posterior de este tipo de retrato militar, político y propagandístico
durante elBarroco y hasta época más recientes, en las que el poder (militar o monárquico) se revistió de la pompa
y circunstancia de esta tipología para enaltecerse. Si una obra de estas características ha sobrevivido es, según
algunos, porque fue confundida con la estatua ecuestre del emperador Constantino, el que legalizó el culto
cristiano.
SANTA SOFÍA
Descripción: Nos encontramos ante una imagen del interior de la Iglesia de Santa Sofía de Constantinopla,
actual Estambul, también conocida como Hagia Sofia. Fue construida entre el 532 y el 537, sus arquitectos
fueron Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, por encargo del Emperador Justiniano, este templo constituye la
obra cumbre de la arquitectura bizantina.
Análisis: Se trata de un edificio de planta centralizada cubierta por una cúpula sobre pechinas. Las pechinas es
un recurso arquitectónico de forma triangular y volumen esférico que permiten pasar de un espacio cuadrado
entre pilares al espacio circular de una cúpula. Santa Sofía tiene una planta centralizada en la cúpula, aunque
termina siendo ligeramente rectangular debido a la disposición de su estructura. Tiene una gran cúpula central de
33 metros de diámetro que se sostiene a más de 55 metros de altura. La cúpula original fue destruida en un
terremoto en el 558 por lo que se su reconstrucción llevó a cabo una modificación realizándola ligeramente
rebajada y con materiales más ligeros.
La cúpula se sostiene sobre cuatro pechinas que arrancan de cuatro grandes pilares. A partir de esta estructura se
desarrolla un gran sistema de contrafuertes, sobre los que se sostienen dos grandes exedras, (semicúpulas) a su
vez contrarrestadas, en una fórmula en cascada, por cuatro exedras (dos por cada semicúpula principal). Esto
permite contrarrestar los empujes de la gran cúpula central, que se apoya en las bóvedas adyacentes.
En el exterior la cúpula central, no es tan destacable como cabría desear, debido a que la recubre un tambor hasta
un tercio de su altura. Sin embargo, en el interior, es capaz de dejar atónito al visitante, ya que transmite una
sensación de ligereza e incorporeidad, a esta sensación contribuyen los vanos abiertos en su parte baja, que la
iluminan de forma que la cúpula parece flotar en el aire.
Función y significado: En la época de su creación fue un templo cristiano, a partir del Cisma de Occidente en
1054 pasaría a ser un edificio de culto ortodoxo, en 1453 tras la conquista de Constantinopla por los turcos se
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convertirá en una mezquita, se retirarán gran parte de los mosaicos que la decoraban y se introducirán nuevos
elementos islámicos, quizá los más visibles son los 4 minaretes exteriores. Hoy en día, ha dejado de ser un lugar
litúrgico, está convertida en museo y es una de los principales atractivos turísticos de la ciudad de Estambul.
Comentario: En el año 395 d. C. con la muerte de Teodosio I, el Imperio Romano se divide en el Imperio
Romano de Occidente con Honorio y el Imperio Romano de Oriente con Arcadio. En el 476 d. C. cae el Imperio
Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente comienza una época de gran esplendor, con Justiniano
llegará a su apogeo. Justiniano emprenderá una gran labor constructiva en la ciudad de Constantinopla como la
gran muralla con más de 130 torreones que constituye un hito en la historia de la arquitectura militar, otra de las
grandes construcciones será la Basílica de Santa Sofía. El Arte Bizantino, parte del Arte Clásico Romano, los
elementos utilizados en Santa Sofía ya existían en Roma, como la planta centralizada vista en los mausoleos de
Cecilia Metella y con cúpula como es el Pantéon, además de grandes espacios como la planta basilical en la que
también se utilizan exedras en los ábsides. A partir del Edicto de Constantino, la Iglesia cristiana, partiendo de
los elementos constructivos romanos, crea nuevos espacios con nuevos significados, el lenguaje arquitectónico
se dota de un nuevo sentido que se relaciona con lo espiritual, como esta cúpula de Santa Sofía que parece
representar la belleza y la paz espiritual de la Jerusalén Celestial. El Arte Bizantino tendrá una nueva época de
apogeo a partir del siglo X con grandes muestras como San Marcos de Venecia o San Antonio de Padua, se trata
de espacios cupulados inspirados en Santa Sofía, también inspiró la Basilica de San Basilio en Moscú, pero su
influencia en el arte no queda sólo en el ámbito cristiano, ya que el Imperio Turco adoptó sus formas para
construir sus mezquitas, como es ejemplo la Mezquita Azul también en Estambul. El Arte Bizantino tuvo su fin
precisamente en la conquista del Imperio Turco de Constantinopla, en 1453, dando así fin a una tradición de casi
1000 años.
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