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El Clasicismo Oriental.

La Compilación Justinianea

A fines del siglo IV y comienzos del siglo V, tanto la legislación como la práctica de la mitad oriental del
Imperio estaba también influida por las categorías del derecho vulgar. El verdadero derecho que los
hombres utilizaban para solucionar sus controversias estaba basado en un derecho consuetudinario
helenístico autóctono, que nunca pudo ser definitivamente suplantado por el derecho oficial de los
emperadores. Como el derecho vulgar y el derecho helenístico tenían una estructura análoga, a veces
resulta difícil discernir los verdaderos componentes de la vida jurídica oriental.
Por eso resulta curioso el hecho de que en estos lugares se intentare una vuelta al derecho romano
clásico, cuando las escuelas de derecho de Atenas, Alejandría, Cesarea, Antioquía, Bérito y
Constantinopla, realizan notables esfuerzos por rescatar lo mejor del derecho romane.
La más importante de estas escuelas fue la de Berita
(Beirut), fundada hacia el año 239, y llamada por los jurisconsultos de la época: "madre del derecho". Ya
del siglo V conocemos la organización de sus estudios y el nombre de sus doctores ecuménicos, como
Patricio, Cirilo, Demóstenes, Doni-no, Leoncio y Amblicio, quienes, mediante cursos anuales, se
dedicaron con esmero al estudio de las constituciones imperiales y de la jurisprudencia clásica.
En el año 425 se fundó la otra escuela de renombre, la de Constantino la, quien producirá los hombres y
el ambiente propicio para la compilación de Justiniano.

El emperador reformó la enseñanza por medio de la misma constitución que promulgó el Digesto,
suprimiendo las escuelas de Cesarea y Alejandría donde "enseñaban profesores
obaroceros una ligober cente la", mantenielas la escuela de
Esta reforma estableció un nuevo plan de enseñanza para la ciencia del derecho que se desarrollaba en
cinco años. A los estudiantes de primer año se los llamaba lustiniani novus
-nuevos Justinianos— ya que su estudio se concentraba en las Institutas del emperador; a los del
segundo año, se les llamaba: edictales; a los del tercer año se los llamaba papinianistas, en honor de
Papiniano, cuyas obras estudiaban junto a la de otros prudentes clásicos; a los del cuarto año se los
llamaba lytae, vocablo que quiere significar que los adelantos por ellos alcanzados le permite superar
todas las dificultades; a los del quinto año se los califica como prolytae, por su mejor preparacion que los
anteriores.
"La enseñanza se apoyaba directamente en los textos clásicos y en las colecciones de constituciones,
cuyo contenido se exponía y explicaba paso a paso. A este método exegético correspondía también la
producción literaria de los profesores
orientales de Derecho..." 16
"Desde luego, comparada con la jurisprudencia clásica, la erudición de los bizantinos produce la
impresión de falta de vida y de ser ajena a la realidad; los bizantinos no eran ni juristas prácticos ni
pensadores originales y su férrea creencia en la autonomía del texto les hizo quedar como aprisionados
en el mundo conceptual de un gran pasado. Incluso los talentos menos significativos de la época clásica
les superan, quizás ya no precisamente en saber aprendido, pero sí, en todo caso, en independencia de
criterio, en capacidad crítica y en sentido práctico. Pese a todo, los juristas de Berito y Constantinopla
tienen un gran mérito: fueron ellos los primeros en encontrar de nuevo el camino del estudio e inteligencia
de los clásicos saliendo de la superficialidad de los siglos anteriores; es probable que, sin su actividad, del
espíritu de la jurisprudencia como en el Occidente del imperio" 17
clásica hubiera pasado a la compilación justinianea tan poco

Si bien de ninguna manera puede acreditársele al trabajo clasicista un mérito creador, es necesario
comprender sus aportes como una contribución histórico-jurídica a la misión universal del derecho
romano, ya que sus obras, quizás por sus simplificaciones, hicieron más comprensibles los razonamientos
clásicos.
"La vertical caída del arte jurídico clásico en el derecho vulgar destrozó la materia jurídica clásica hasta el
punto de que ésta era adecuada para servir como abono de la cultura a la evolución jurídica germánica de
la Alta Edad Media y el clasicismo de los juristas bizantinos del siglo V determinó que la obra de los
clásicos no pereciera, sino que siguiera operando a través de la codificación justinianea hasta nuestros
días" 18 -
Pero no obstante los esfuerzos realizados por los juristas bizantinos, el ambiente no era el mismo que
había permitido elevar la actividad jurídica hasta los umbrales de la perfección, por ello es que el
clasicismo sólo es un, intento de restauración
no logrado.
La concentración del poder imperial impedía un ambiente propicio a la creación intelectual y los datos
jurídicos con que se manejaron los teóricos orientales, aunque creídos clásicos, muchos de ellos venían
contaminados por el fenómeno de ocultamiento y vulgarización
En este ambiente se produce la compilación más extraordinaria que haya conocido el hombre en materia
jurídica: el Corpus luris Civilis, tarea emprendida por Justiniano que va a permitir la supervivencia del
derecho romano hasta nuestros días.
Al conjunto de la obra jurídica compilada bajo las órdenes del emperador (Institutas, Digesto, Código y
Novelas) se las conoce a partir del año 1585, en la publicación de Dionisio de Godofredo, como Corpus
luris Civilis, en contrapo-sición al Corpus luris Canonici por el cual se ordenaban la disposiciones de
derecho canónico.
La obra realizada entre los años 527 y 565 será estudiada en detalle al examinar el tema de las fuentes
del derecho.
Con la muerte de Justiniano termina para nosotros el estudio del derecho romano, en sentido estricto,
que, como habíamos dicho, comprende desde la fundación de Roma (753
a. C.) hasta la muerte del monarca bizantino (565 d.C.).

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