"El sol es vida, y que pueda entrar en casa es un regalo.
Por lo tanto, cuanta más luz natural
directa o indirecta haya en un hogar, mejor", nos cuenta Raffaela Perrone, directora operativa
del Área de Diseño de IED Barcelona. De hecho, está sobradamente contrastado que
exponernos a la luz solar estimula las defensas, fortalece los huesos gracias a la asimilación de
vitamina D, mejora el ánimo y alivia el dolor. ¡Hasta existe la helioterapia, un tipo de sanación
que se basa en tomar el sol! Por todo ello, lo ideal no es solamente que nuestro hogar reciba
toda la luz de este tipo posible: ¿Qué tal si, además, intentamos crear espacios apetecibles
cerca de las ventanas donde llevar a cabo las tareas del día a día? Puedes acercar a ellas un
sillón en el que leer, un escritorio en el que trabajar, e incluso, puedes probar a colocar un
banco bajo alguna de tus ventanas, y convertirlo en un pequeño refugio al sol.
3. Quita esa lámpara del techo
¿Quién no tiene la típica lámpara de techo en medio de la habitación? Pues si es tu caso,
¡deshazte de ella lo antes posible! O, al menos, procura que su luz se proyecte hacia el propio
techo, que es el consejo que nos da Perrone. De cualquier modo, según ambas profesionales,
lo mejor es poseer espacios con luces indirectas. De hecho, Olmo apuesta por instalar entre
tres y cuatro puntos diferentes para crear "un ambiente acogedor, agradable y cómodo".
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