Introduccion A La Anatomia
Introduccion A La Anatomia
ANATOMIA
1. La anatomía regional (anatomía topográfica):
Considera la organización del cuerpo humano en función de sus partes o segmentos principales: un cuerpo principal, que
se compone de la cabeza, el cuello y el tronco (subdividido en tórax, abdomen, dorso y pelvis/periné), y las parejas de
miembros superiores e inferiores. Todas las partes principales pueden subdividirse en áreas y regiones.
La anatomía regional reconoce también la organización corporal por capas: piel, tejido subcutáneo y fascia profunda que
cubren las estructuras más profundas de músculos, huesos y cavidades que contienen vísceras (órganos internos).
Anatomía sistémica:
La anatomía sistémica es el estudio de los distintos sistemas
orgánicos que funcionan conjuntamente para llevar a cabo
funciones complejas.
▪ Términos combinados:
o Inferomedial: significa más próximo a los pies y al plano medio; por ejemplo, las porciones anteriores de
las costillas discurren inferomedialmente.
o Superolateral: indica más próximo a la cabeza y más lejos del plano medio.
▪ Superficial, intermedio y profundo: se refieren a la posición de estructuras con respecto a la superficie del
cuerpo, o a la relación de una estructura con otra subyacente (por debajo de) o suprayacente (encima de).
▪ Externo: significa fuera, o más lejos, del centro de un órgano o cavidad, mientras que interno: significa dentro, o
más próximo, del centro, independientemente de la dirección.
▪ Proximal y distal: se usan al comparar posiciones más próximas o más lejanas, respectivamente, de la raíz de un
miembro o de la vista central de una estructura lineal
▪ Términos de lateralidad:
o Bilateral: son las estructuras pares con componentes derecho e izquierdo (ej: los riñones).
o Unilaterales: estructuras que se encuentran de un solo lado (ej: el bazo).
o Ipsolateral u homolateral: algo que ocurre en el mismo lado que otra estructura del cuerpo. Por ejemplo,
el pulgar y el dedo gordo del pie derechos son homolaterales.
o Contralateral: significa que ocurre en el lado opuesto del cuerpo en relación con otra estructura: la mano
derecha es contralateral a la mano izquierda.
▪ Términos de movimiento:
Los movimientos de flexión y extensión ocurren generalmente en los planos sagitales en torno a un eje transverso.
▪ La flexión: indica doblamiento o disminución del ángulo entre los huesos o partes del cuerpo. Para las
articulaciones por encima de la rodilla (p. ej., el codo), la flexión indica movimiento en una dirección
anterior.
▪ La extensión: indica enderezamiento o aumento del ángulo entre los huesos o partes del cuerpo. La
extensión suele producirse en una dirección posterior.
La articulación de la rodilla, rotada 180º en relación con otras articulaciones, constituye la excepción puesto que la
flexión se realiza con un movimiento posterior, y la extensión con uno anterior.
▪ La flexión dorsal (dorsiflexión) describe la flexión en la articulación talocrural, que se produce al subir una
cuesta o al levantar del suelo la parte anterior del pie y los dedos.
▪ La flexión plantar: dobla el pie y los dedos hacia el suelo, como al ponerse de puntillas.
▪ hiperextensión: la extensión de un miembro, o de parte de él, más allá de los límites normales
hiperextensión puede producir lesiones, como ocurre en el «latigazo cervical» (hiperextensión del
cuello en una colisión de automóvil por alcance posterior).
Los movimientos de abducción y aducción ocurren generalmente en un plano frontal en torno a un eje anteroposterior.
▪ Abducción: significa alejamiento del plano medio (p. ej., al separar el brazo lateralmente del cuerpo)
▪ Aducción: indica el movimiento opuesto, de acercamiento hacia el cuerpo.
▪ En la abducción de los dedos (manos o pies): el término indica la separación entre ellos al alejarse del 3.
er dedo (medio) de la mano, situado en la posición neutra, o del 2.º dedo del pie en posición neutra. El
3. er dedo de la mano y el 2.º dedo del pie se abducen medial o lateralmente al alejarse de la posición
neutra.
▪ La aducción de los dedos es el movimiento opuesto: los dedos, previamente separados, se acercan al 3.
er dedo de la mano, o al 2.º dedo del pie, situados en posición neutra.
▪ La flexión lateral (inclinación lateral) a derecha o izquierda: es una forma especial de abducción que
ocurre sólo en el cuello y el tronco. La cara y la parte superior del tronco se dirigen anteriormente,
mientras la cabeza y/o los hombros se inclinan hacia la derecha o la izquierda, con lo cual la línea media
del cuerpo se dobla lateralmente. Es un movimiento compuesto que ocurre entre muchas vértebras
adyacentes.
la flexión y la extensión del pulgar se realizan en el plano frontal, y la abducción y la aducción en el plano sagital.
La pronación y la supinación son los movimientos de rotación del antebrazo y la mano que desplazan el extremo distal
del radio (el hueso largo lateral del antebrazo) medial y lateralmente en torno y a través de la vista anterior de la ulna
(cúbito, el otro hueso largo del antebrazo), mientras el extremo proximal del radio gira sin desplazarse.
▪ La pronación: gira el radio medialmente, de modo que la palma de la mano mira posteriormente y el
dorso anteriormente.
▪ La supinación: es el movimiento rotatorio opuesto, el radio rota lateralmente y se descruza de la ulna, y el
antebrazo pronado vuelve a la posición anatómica.
▪ La eversión: aleja la planta del pie del plano medio y la gira lateralmente. Cuando el pie está en eversión
total, también se halla en dorsiflexión.
▪ La inversión: acerca la planta del pie hacia el plano medio (la planta mira medialmente). Cuando el pie
está en inversión total, también se halla en flexión plantar.
▪ La oposición: es el movimiento que pone en contacto el pulpejo del 1.er dedo (pulgar) con el de otro
dedo. Este movimiento se utiliza para pellizcar, abotonar una camisa o agarrar una taza por su asa.
▪ La reposición: describe el movimiento del pulgar desde la oposición hasta su posición anatómica.
▪ La protrusión: es un movimiento hacia delante, como al protruir la mandíbula (mentón), los labios o la
lengua.
▪ La retrusión: es un movimiento hacia atrás, como al retraer la mandíbula, los labios o la lengua.
▪ Los términos similares protracción y retracción se utilizan más habitualmente para los movimientos
anterolaterales y posteromediales de la escápula sobre la pared torácica, cuya consecuencia es el
desplazamiento de la región del hombro anteriormente y posteriormente.
▪ La elevación: asciende o mueve una parte hacia arriba, como ocurre en los hombros al encogerlos, en el
párpado superior al abrir el ojo, o en la lengua al impulsarla contra el paladar (cielo de la boca)
▪ La depresión: desciende o mueve una parte hacia abajo, como los hombros al deprimirlos buscando una
postura más cómoda al estar de pie, el párpado superior al cerrar el ojo o la lengua al alejarla del
paladar.
Variantes anatómicas:
▪ Un cambio anatómico generalmente no tiene efecto sobre la función normal.
▪ Una anomalía congénita o defecto de nacimiento suele ser una variante evidente al nacer o poco después
debido a la forma o función aberrante. Los defectos de nacimiento también pueden variar de leves a graves.
Aunque muchos pueden tratarse, otros son letales.
▪ existen variantes considerables en los patrones de ramificación de estructuras neurovasculares (venas, arterias y
nervios). Las venas son las que varían más, y los nervios los que menos.
SISTEMA TEGUMENTARIO:
Debido a que la piel es fácilmente accesible y constituye uno de los mejores indicadores del estado general de salud, su
observación cuidadosa es importante en la exploración física. La piel se toma en consideración en el diagnóstico
diferencial de casi todas las enfermedades.
La piel proporciona:
• Protección del cuerpo frente a los efectos ambientales: como erosiones, pérdida de líquidos, sustancias
nocivas, radiación ultravioleta y microorganismos invasores.
• Contención de las estructuras corporales: (p. ej., tejidos y órganos) y de las sustancias vitales (especialmente los
líquidos extracelulares), lo que previene la deshidratación, que puede ser grave en las lesiones cutáneas
extensas (p. ej., quemaduras).
• Regulación térmica: mediante la evaporación del sudor y/o la dilatación o constricción de los vasos sanguíneos
superficiales.
• Sensibilidad: (p. ej., al dolor) mediante los nervios superficiales y sus terminaciones sensitivas.
• Síntesis y almacenamiento de vitamina D.
• la epidermis o capa superficial: es un epitelio queratinizado, es decir, con una capa superficial córnea y fuerte
que cubre y protege la capa basal profunda, regenerativa y pigmentada. La epidermis carece de vasos sanguíneos
y linfáticos. La epidermis avascular se nutre a través de la dermis vascularizada subyacente.
• la dermis, una capa de tejido conectivo más profunda: es una densa capa de colágeno entrelazado y fibras
elásticas. Estas fibras proporcionan tono a la piel y le confieren su fortaleza y resistencia, el patrón predominante
de fibras de colágeno determina la tensión característica y los surcos de arrugas de la piel. La dermis recibe
irrigación de arterias que penetran en su cara profunda y forman un plexo cutáneo de anastomosis arteriales.
La piel también recibe terminaciones nerviosas aferentes, sensibles al tacto, la irritación (dolor) y la temperatura. La
mayoría de las terminaciones nerviosas se hallan en la dermis, pero algunas penetran en la epidermis.
La capa profunda de la dermis contiene folículos pilosos, asociados a músculos lisos erectores y glándulas
sebáceas. La contracción de los músculos erectores del pelo provoca la erección de este, causando la «piel de
gallina».
Las líneas de tensión (líneas de Langer): tienden a discurrir en espirales longitudinales en los miembros, y
transversalmente en el cuello y el tronco. Las líneas de tensión en los codos, las rodillas, los tobillos y las muñecas son
paralelas a los pliegues transversales que aparecen al flexionar los miembros. Las fibras elásticas de la dermis se deterioran
con la edad y no son reemplazadas; por lo tanto, en los individuos de edad avanzada la piel se arruga y cuelga al perder su
elasticidad.
• La evaporación de la secreción acuosa (sudor) de las glándulas sudoríparas de la piel constituye un mecanismo
termorregulador para la pérdida de calor (enfriamiento).
• En la pérdida o conservación del calor corporal intervienen asimismo las pequeñas arterias (arteriolas) en el
interior de la dermis, que se dilatan para llenar los lechos capilares superficiales con el fin de irradiar calor (la piel
tiene un aspecto rojo), o se contraen para minimizar la pérdida de calor en la superficie (la piel, especialmente en
los labios y las puntas de los dedos, aparece azul).
• Otras estructuras o derivados de la piel son las uñas (de manos y pies), las glándulas mamarias y el esmalte
dentario.
Tejido subcutáneo: tambien llamado fascia superficial se sitúa entre la piel (dermis) y la fascia profunda, está formado
tejido conectivo laxo y grasa almacenada, que contiene glándulas sudoríparas, vasos sanguíneos, vasos linfáticos y nervios
cutáneos, los cuales discurren en este tejido y solo lanzan sus ramas terminales a la piel.
El tejido subcutáneo es el mayor depósito de grasa corporal del organismo y su espesor varia considerablemente, según
el estado nutricional del individuo.
El tejido subcutáneo tambien ayuda en la conservación del calor en la termorregulación y sirve como almohadilla
protectora de la piel ante la compresión de las prominencias óseas, como en las nalgas. La distribución del tejido
subcutáneo según sexo es:
Los retináculos de la piel (ligamentos cutáneos): son pequeñas bandas fibrosas que, en gran número, se extienden a
través del tejido subcutáneo y unen la cara profunda de la dermis con la fascia profunda subyacente. La longitud y la
densidad de estos retináculos determinan el grado de movilidad de la piel sobre las estructuras profundas.
• Allí donde los retináculos cutáneos son más largos y escasos, la piel es más móvil, como ocurre en el dorso de la
mano.
• Donde los retináculos son cortos y abundantes, la piel se halla firmemente unida a la fascia profunda subyacente,
como ocurre en las palmas de las manos y las plantas de los pies
Los retináculos de la piel son largos, pero particularmente bien desarrollados, en las mamas, donde constituyen los
ligamentos suspensorios de la mama para la sujeción del peso.
FASCIAS, COMPARTIMENTOS FASCIALES, BOLSAS Y ESPACIOS POTENCIALES
Es una capa de tejido conectivo denso y organizado, desprovisto de grasa, que cubre la mayor parte del cuerpo
paralelamente y en profundidad a la piel y el tejido subcutáneo.
son espesas láminas de fascia profunda que rodean a los compartimientos fasciales los cuales contienen grupos de
músculos con funciones similares y que comparten la misma inervación. Estos tabiques se extienden centralmente
desde el maguito fascial circundante y se insertan en los huesos.
la propia fascia profunda nunca discurre libremente sobre el hueso, sino que se inserta en el periostio que recubre al
hueso.
La fascia profunda casi no posee flexibilidad y rodea a los músculos, especialmente a los de los compartimientos fasciales
de los miembros, esta fascia limita la expansión excéntrica de los vientres de los músculos esqueléticos al contraerse.
la sangre se expulsa al comprimir las venas de los músculos y compartimientos. las válvulas en el interior de las venas solo
permiten el paso de la sangre en una dirección (ascendente) lo cual impide que la sangre se regrese cuando los músculos
se relajan.
• la fascia profunda
• los músculos que se contraen
• las válvulas venosas
Cerca de determinadas articulaciones (eje: carpo y la articulación talocrural) la fascia profunda se engruesa y forma un
retináculo que mantiene los tendones en su debida posición al cruzar la articulación.
Posee tejido adiposo en diferente cantidad y está situada entre las superficies internas de las paredes musculoesqueléticas
y las membranas serosas que tapizan las cavidades corporales. Entre estas fascias tenemos a la: fascia endotoracica, fascia
endoabdominal (fascia transversalis) y endopelvica, estas últimas dos forman la fascia extraperitoneal.
Son sacos cerrados o envoltorios de membrana serosa (una fina membrana de tejido conectivo que secreta líquido para
lubricar una superficie interna lisa) suelen estar colapsadas.
Habitualmente situadas en zonas sometidas a fricción, las bolsas permiten que una estructura se mueva más libremente
contra otra.
• Las bolsas subcutáneas: se encuentran en el tejido subcutáneo entre la piel y las prominencias óseas, como el
codo y la rodilla.
• Las bolsas subfaciales: se hallan por debajo de la fascia profunda.
• Las bolsas subtendinosas: facilitan el movimiento de los tendones sobre el hueso.
Las vainas sinoviales tendinosas: son un tipo especializado de bolsas alargadas que envuelven los tendones y
habitualmente los engloban cuando atraviesan los túneles transversos osteofibrosos que fijan los tendones en su lugar.
Hay bolsas colapsadas en torno a muchos órganos importantes (p. ej., el corazón, los pulmones y las vísceras abdominales)
y estructuras (p. ej., porciones de tendones). Esta configuración es muy semejante a la de un gran balón vacío que rodee
una estructura, como un puño. El puño queda así rodeado por dos capas del balón vacío, pero no se halla dentro de este,
que sigue vacío.
El corazón está rodeado por el saco pericárdico (pero no en su interior). Cada pulmón está rodeado por un saco pleural
(pero no su interior), y lo mismo cabe decir de las vísceras abdominales con respecto al saco peritoneal.
En estos casos, la capa interna del balón o saco seroso (la adyacente al puño o la víscera) se denomina lámina visceral; la
capa externa del balón (o la que se halla en contacto con la pared corporal) recibe el nombre de lámina parietal.
Esta doble capa de membranas circundantes, humedecidas en sus superficies opuestas, confiere libertad de movimientos
a la estructura rodeada cuando esta se halla en un espacio confinado, como el corazón dentro de su saco fibroso
(pericardio) o los tendones flexores dentro de los túneles fibrosos que los mantienen contra los huesos de los dedos.
SISTEMA ESQUELÉTICO
El sistema esquelético puede dividirse en dos partes funcionales:
• El cartílago: es un tipo de tejido conectivo semirrígido que forma las partes del esqueleto donde se requiere más
flexibilidad; por ejemplo, donde los cartílagos costales unen las costillas al esternón. Asimismo, las superficies
articulares de los huesos que intervienen en una articulación sinovial están recubiertas por un cartílago articular
que les proporciona superficies lisas, de baja fricción y deslizantes para efectuar libremente los movimientos.
Los vasos sanguíneos no penetran en el cartílago (es avascular); por lo tanto, sus células obtienen el oxígeno y
los nutrientes por difusión.
La proporción de cartílago y hueso en el esqueleto cambia a medida que la persona crece; cuanto más joven, más
cantidad de cartílago posee. Los huesos del recién nacido son blandos y flexibles porque están compuestos
principalmente por cartílago.
• El hueso: un tejido vivo, es un tipo de tejido conectivo duro, altamente especializado, que compone la mayor
parte del esqueleto. Los huesos del adulto proporcionan:
▪ Soporte para el cuerpo y sus cavidades vitales; es el principal tejido de sostén del organismo.
▪ Protección para las estructuras vitales (p. ej., el corazón).
▪ Base mecánica para el movimiento (acción de palanca).
▪ Almacenamiento de sales (p. ej., calcio).
▪ Aporte continuo de nuevas células sanguíneas (producidas por la médula ósea en la cavidad
medular de muchos huesos).
Periostio: es un tejido conectivo fibroso cubre como una funda todos los elementos del esqueleto, excepto donde hay
cartílago articular, es el que rodea los huesos.
o El periostio y el pericondrio nutren las caras externas del tejido esquelético. Pueden depositar más
cartílago sobre el hueso (particularmente durante la consolidación de las fracturas) y proporcionan la
interfase para la inserción de los ligamentos y tendones.
• El hueso compacto
• El hueso esponjoso (trabecular).
Se diferencian por la cantidad relativa de materia sólida y por el número y el tamaño de los espacios que contienen. Todos
los huesos poseen una delgada capa superficial de hueso compacto en torno a una masa central de hueso esponjoso,
excepto donde este último queda reemplazado por la cavidad medular.
Dentro de la cavidad medular de los huesos del adulto, y entre las espículas (trabéculas) del hueso esponjoso, hay médula
ósea amarilla (grasa) o roja (que forma las células sanguíneas y las plaquetas), o una combinación de ambas.
Otras formaciones están en relación con el paso de un tendón (a menudo para dirigirlo o mejorar su acción de palanca) o
para controlar el tipo de movimiento que ocurre en una articulación. Algunos de los detalles y características de los huesos
son los siguientes:
• Cuerpo: es la masa principal de un hueso; en los huesos largos, la diáfisis del hueso; en las vértebras, las porciones
anteriores que soportan peso entre los discos interventriculares.
• Capítulo: pequeña cabeza articular redondeada (p. ej., el capítulo del húmero).
• Cóndilo: área articular redondeada, semejante a un
nudillo; con frecuencia es una estructura par (p. ej.,
los cóndilos lateral y medial del fémur).
• Cresta: reborde óseo (p. ej., la cresta ilíaca).
• Epicóndilo: eminencia superior a un cóndilo (p. ej., el
epicóndilo lateral del húmero).
• Cara, carilla o fosita: área plana y lisa, habitualmente
cubierta de cartílago, donde un hueso se articula con
otro (p. ej., la fosita costal superior sobre el cuerpo de
una vértebra para articularse con una costilla).
• Foramen (agujero): paso a través de un hueso (p. ej.,
el foramen obturado).
• Fosa: hueco o área deprimida (p. ej., la fosa
infraespinosa de la escápula).
• Surco: depresión alargada (p. ej., el surco del nervio
radial del húmero).
• Cabeza: extremo articular grande y redondeado
(p. ej., la cabeza del húmero).
• Línea: elevación lineal (p. ej., la línea del músculo
sóleo de la tibia).
• Maléolo: proceso (apófisis) redondeado (p. ej., el
maléolo lateral de la fíbula [peroné]).
• Cuello: porción relativamente estrecha proximal a la
cabeza.
• Incisura: muesca en el borde de un hueso (p. ej., la
incisura isquiática mayor).
• Proceso: extensión o proyección con un propósito
principal, forma característica o que se extiende hacia
una dirección particular (p. ej., proceso articular,
proceso espinoso o proceso transverso de la
vértebra).
• Protuberancia: abultamiento o proyección ósea
(p. ej., la protuberancia occipital externa).
• Espina: proceso semejante a una espina (p. ej., la
espina de la escápula).
• Trocánter: gran elevación roma (p. ej., el trocánter mayor del fémur).
• Tróclea: proceso articular semejante a un carrete que actúa como una polea (p. ej., la tróclea del húmero).
• Tubérculo: pequeña eminencia elevada (p. ej., el tubérculo mayor del húmero).
• Tuberosidad: gran elevación redondeada (p. ej., la tuberosidad isquiática).
Desarrollo óseo:
Todos los huesos derivan del mesénquima (tejido conectivo embrionario) por dos procesos diferentes:
En la osificación endocondral las células mesenquimatosas se condensan y diferencian en condroblastos; estas células se
dividen en el tejido cartilaginoso en crecimiento y forman un molde de hueso cartilaginoso.
• Centro de osificación primario: así llamado porque el tejido óseo que forma reemplaza a la mayor parte del
cartílago en el cuerpo principal del molde óseo. El cuerpo de un hueso osificado a partir del centro de osificación
primario es la diáfisis, que crece a medida que el hueso se desarrolla.
• Centro de osificación secundario: la mayoría de estos centros aparecen después del nacimiento en otras partes
del hueso en desarrollo; las partes de un hueso osificado desde estos centros son las epífisis. Los condrocitos
situados en medio de las epífisis se hipertrofian, y la matriz ósea (sustancia extracelular) interpuesta se calcifica.
La fusión epifisaria de los huesos ocurre progresivamente desde la pubertad hasta la madurez. La osificación de los huesos
cortos es similar a la del centro de osificación primario de los huesos largos. Sólo hay un hueso corto, el calcáneo (hueso
del talón), que desarrolla un centro de osificación secundario.
• Muchas venas gruesas salen también a través de forámenes cercanos a los extremos articulares de los huesos.
• Los huesos con médula ósea roja contienen numerosas venas gruesas.
• Los vasos linfáticos son también abundantes en el periostio.
• El periostio está ricamente inervado por nervios sensitivos (nervios periósticos) portadores de fibras de la
sensibilidad dolorosa.
• El periostio es especialmente sensible al desgarro y a la tensión, lo que explica el dolor agudo que producen las
fracturas óseas.
• El hueso recibe un número escaso de terminaciones sensitivas.
• Dentro del hueso, los nervios vasomotores causan constricción o dilatación de los vasos sanguíneos, lo que regula
el flujo sanguíneo a través de la médula.
ARTICULACIONES:
Las articulaciones son las uniones entre dos o más huesos o partes rígidas del esqueleto.
Clasificación de las articulaciones Se describen tres tipos de articulaciones, según el modo en que se articulan los
huesos o el tipo de material que los une:
1. Articulaciones sinoviales: las articulaciones se unen mediante una cápsula articular (compuesta por una membrana
fibrosa externa tapizada por una membrana sinovial serosa) que abarca y engloba una articulación o cavidad articular.
• La cavidad articular de una articulación sinovial, como la rodilla, es un espacio potencial que contiene una
pequeña cantidad de líquido sinovial lubrificante, secretado por la membrana sinovial. Dentro de la cápsula,
el cartílago articular cubre las superficies articulares de los huesos; todas las demás superficies internas están
revestidas por la membrana sinovial. El periostio que reviste la parte extraarticular de los huesos participantes
se une con la membrana fibrosa de la cápsula articular.
2. Articulaciones fibrosas: las articulaciones se unen mediante tejido fibroso. La amplitud de los movimientos que se
producen en una articulación fibrosa depende, en la mayoría de los casos, de la longitud de las fibras que unen los
huesos articulados.
• Las suturas del cráneo son ejemplos de articulaciones fibrosas. Estos huesos se unen entre sí, ya sea
entrelazados a lo largo de una línea sinuosa o bien por solapamiento.
o En una articulación fibrosa de tipo sindesmosis: se unen los huesos mediante una lámina de tejido
fibroso, ya sea un ligamento o una membrana fibrosa. Por lo tanto, las articulaciones de este tipo son
parcialmente móviles. La membrana interósea del antebrazo es una lámina de tejido fibroso que une
el radio y la ulna mediante una sindesmosis.
o La dentoalveolar (gonfosis o alvéolo): es una articulación fibrosa en la cual un proceso semejante a
una clavija queda encajado formando una articulación alveolar entre la raíz del diente y el proceso
alveolar del maxilar o la mandíbula. La movilidad de esta articulación (un diente flojo) indica un estado
patológico que afecta a los tejidos de soporte del diente.
3. Articulaciones cartilaginosas: se unen mediante cartílago hialino o fibrocartílago.
• En las articulaciones cartilaginosas primarias, o sincondrosis: los huesos están unidos por cartílago hialino,
el cual permite que se doblen ligeramente en las primeras etapas de la vida. Las articulaciones cartilaginosas
primarias suelen ser uniones temporales, como las que están presentes durante el desarrollo de un hueso
largo, en las cuales las epífisis y la diáfisis óseas están unidas por una lámina epifisaria. Las articulaciones
cartilaginosas primarias permiten el crecimiento longitudinal del hueso. Cuando finaliza el crecimiento, la
lámina epifisaria se convierte en hueso y las epífisis se fusionan con la diáfisis.
• Las articulaciones cartilaginosas secundarias o sínfisis: son articulaciones fuertes, ligeramente móviles,
unidas por fibrocartílago. Los discos intervertebrales fibrocartilaginosos, situados entre las vértebras, están
formados por tejido conectivo que une las vértebras entre sí. Estas articulaciones aportan potencia y
absorben los choques; además, confieren una notable flexibilidad a la columna vertebral.
ARTICULACIONES SINOVIALES:
Las articulaciones sinoviales son las más habituales y permiten movimientos libres entre los huesos que unen. Son
articulaciones de locomoción, típicas en casi todas las articulaciones de los miembros.
• Ligamentos extrínsecos: estos ligamentos participan en las articulaciones sinoviales que suelen estar reforzadas
por ligamentos accesorios, que son externos a la articulación.
• Ligamentos intrínsecos: constituyen un engrosamiento de una parte de la cápsula articular.
Los seis tipos principales de articulaciones sinoviales se clasifican según la morfología de las superficies articulares y/o el
tipo de movimientos que permiten:
Tipos de músculos (tejido muscular): Las células musculares, a menudo denominadas fibras musculares debido a su
forma alargada y estrecha en estado de relajación, son células contráctiles especializadas. Están organizadas en tejidos
que mueven partes del cuerpo, o modifican temporalmente la forma (reducen total o parcialmente el perímetro) de los
órganos internos. El tejido conectivo asociado conduce fibras nerviosas y capilares a las células musculares, uniéndolos en
haces o fascículos.
1. Los músculos estriados esqueléticos: son músculos somáticos voluntarios que componen los músculos
esqueléticos del sistema muscular que mueve o estabiliza los huesos y otras estructuras (p. ej., el bulbo ocular).
2. El músculo estriado cardíaco: es un músculo visceral involuntario que constituye la mayor parte de las paredes
cardíacas y de las partes adyacentes de los grandes vasos, como la aorta, y bombea la sangre.
3. Los músculos lisos (no estriados): son músculos viscerales involuntarios que forman parte de las paredes de la
mayoría de los vasos sanguíneos y órganos huecos (vísceras), y mueven sustancias a través de ellos mediante
contracciones secuenciales coordinadas (pulsaciones o contracciones peristálticas).
MUSCULO ESQUELETICO:
• Todos los músculos esqueléticos, que suelen denominarse simplemente «músculos», poseen porciones
contráctiles (una o más cabezas o vientres) carnosas y rojizas, compuestas por músculo estriado esquelético
• Algunos músculos son carnosos en su totalidad, pero la mayoría presenta además otras porciones blancas
no contráctiles (tendones), formadas principalmente por haces de colágeno organizados, que proporcionan
un medio de fijación.
• Los músculos son órganos de locomoción (movimiento), pero también proporcionan soporte estático, dan
forma al cuerpo y aportan calor.
Los músculos pueden dividirse o clasificarse según su forma, y conforme a ella denominarlos:
• Los músculos planos: tienen fibras paralelas, a menudo con una aponeurosis; por ejemplo, el músculo oblicuo
externo del abdomen (plano y ancho). El sartorio es un músculo plano y estrecho con fibras paralelas.
• Los músculos penniformes: son semejantes a plumas en cuanto a la disposición de sus fascículos. Pueden ser
unipenniformes, bipenniformes o multipenniformes; por ejemplo, el músculo extensor largo de los dedos
(unipenniforme), el recto femoral (bipenniforme) y el deltoides (multipenniforme).
• Los músculos fusiformes: tienen forma de huso, con un vientre grueso y redondeado y extremos adelgazados;
por ejemplo, el bíceps braquial.
• Los músculos convergentes: se originan en un área ancha y convergen para formar un solo tendón; por ejemplo,
el pectoral mayor.
• Los músculos cuadrados: tienen cuatro lados iguales; por ejemplo, el recto del abdomen entre sus intersecciones
tendinosas.
• Los músculos circulares o esfinterianos: rodean las aberturas u agujeros corporales y los comprimen cuando se
contraen; por ejemplo, el orbicular del ojo (que cierra los párpados).
• Los músculos con múltiples cabezas o vientres: tienen más de una cabeza de inserción o más de un vientre
contráctil, respectivamente. Los músculos bíceps tienen dos cabezas de inserción (p. ej., bíceps braquial), los
músculos tríceps tienen tres cabezas (p. ej., tríceps braquial), y los músculos digástrico y gastrocnemio tienen dos
vientres. (Los del primero se disponen en tándem; los del segundo, en paralelo.)
CONTRACCIÓN MUSCULAR
Los músculos esqueléticos funcionan por contracción: traccionan, nunca empujan. Cuando un músculo se contrae y
se acorta, una de sus fijaciones suele permanecer estable y la otra (más móvil) queda atraída hacia él, lo que a menudo
produce un movimiento. Las inserciones de los músculos se denominan habitualmente origen e inserción:
• Origen: suele ser el extremo proximal del musculo, que permanece fijo durante la contracción muscular.
• Inserción: suele ser el extremo distal, móvil.
Tipos de contracción:
• Contracción refleja: Aunque los músculos esqueléticos se denominan también músculos voluntarios, ciertos
aspectos de su actividad son automáticos (reflejos) y, por lo tanto, fuera del control de la voluntad.
Por ejemplo, los movimientos respiratorios del diafragma, controlados la mayor parte del tiempo por reflejos
estimulados por las concentraciones de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre (aunque podemos controlarlos
voluntariamente dentro de ciertos límites), y el reflejo miotático, que produce un movimiento al distenderse el
músculo cuando se golpea su tendón con un martillo de reflejos.
• Contracción tónica: Incluso cuando están relajados, los músculos de un individuo que conserva la consciencia casi
siempre se hallan ligeramente contraídos. Esta ligera contracción, denominada tono muscular, no produce
movimiento ni resistencia activa (a diferencia de la contracción fásica), pero confiere al músculo una cierta firmeza
que ayuda a estabilizar las articulaciones y a mantener la postura, mientras el músculo se mantiene dispuesto a
responder a los estímulos apropiados.
El tono muscular suele faltar sólo cuando el sujeto se halla inconsciente (como durante el sueño profundo o bajo
anestesia general) o después de una lesión nerviosa que ha producido una parálisis.
• Contracción fásica: Existen dos clases principales de contracción muscular fásica (activa):
1) contracción isotónica: en la cual el músculo modifica su longitud en relación con la producción
de movimiento.
Existen dos clases de contracciones isotónicas:
• La más evidente es la contracción concéntrica: en la cual se produce un movimiento
como resultado del acortamiento muscular; por ejemplo, al levantar una copa, empujar
una puerta o dar un golpe. La capacidad para aplicar una fuerza excepcional por medio
de la contracción concéntrica es a menudo lo que distingue a un atleta de un aficionado.
• La contracción excéntrica: en la cual un músculo se alarga mientras se contrae, es decir,
experimenta una relajación controlada y gradual sin dejar de ejercer una fuerza continua
(en disminución). las contracciones excéntricas son tan importantes como las
concéntricas para los movimientos funcionales coordinados, como andar, correr y bajar
objetos (o descender uno mismo).
A menudo, cuando el músculo principal para un determinado movimiento está llevando a cabo una contracción
concéntrica, el músculo antagonista está realizando una contracción excéntrica coordinada.
2) contracción isométrica: en la cual no varía la longitud del músculo, no hay movimiento, pero
la fuerza (tensión muscular) está aumentada por encima de los niveles tónicos, para resistir
frente a la gravedad u otra fuerza antagónica. Este último tipo de contracción es importante
para mantener la postura erguida y cuando los músculos actúan como fijadores, o músculos
coaptadores.
Mientras que la unidad estructural de un músculo esquelético es una fibra muscular estriada, la unidad funcional es una
unidad motora, formada por una neurona motora y las fibras musculares que esta controla. Cuando una neurona motora
de la médula espinal recibe un estímulo, inicia un impulso que contrae simultáneamente todas las fibras musculares
inervadas por esa unidad motora.
FUNCIONES DE LOS MÚSCULOS:
Los músculos desempeñan funciones específicas para movilizar y posicionar el cuerpo:
• Un motor principal (agonista): es el músculo principal encargado de producir un determinado movimiento del
cuerpo. Se contrae concéntricamente para producir el movimiento deseado, realiza la mayor parte del trabajo
requerido y gasta la mayor parte de la energía necesaria para ello. Para la mayoría de los movimientos existe un
solo motor principal, pero en algunos intervienen dos, que se reparten el trabajo por igual.
• Un fijador: es el músculo que estabiliza las partes proximales de un miembro mediante una contracción
isométrica, mientras ocurren movimientos en las partes distales.
• Un sinergista: es el que complementa la acción del motor principal. Puede ayudarlo directamente al proporcionar
un componente más débil o con más desventaja mecánica para el mismo movimiento, o bien de forma indirecta,
por ejemplo, al servir de fijador de una articulación participante cuando el motor principal actúa sobre más de
una articulación. No es raro que intervengan varios sinergistas para ayudar a un motor principal en un
determinado movimiento.
• Un antagonista: es un músculo que se opone a la acción de otro.
▪ Un antagonista primario: se opone directamente al motor principal, pero los sinergistas también
pueden oponerse como antagonistas secundarios. Mientras los movilizadores activos se contraen
concéntricamente para producir el movimiento, los antagonistas se contraen excéntricamente,
con relajación progresiva para producir un movimiento suave.
Musculo coaptador: Cuando la tracción de un músculo se ejerce a lo largo de una línea paralela al eje de los huesos a los
que está unido, constituye una desventaja para producir el movimiento. En vez de ello, este músculo actúa para que se
mantenga el contacto entre las superficies articulares de las articulaciones que cruza (es decir, se opone a las fuerzas de
luxación).
SISTEMA CARDIOVASCULAR
El sistema circulatorio, que transporta líquidos por todo el organismo, se compone de los sistemas cardiovascular y
linfático. El corazón y los vasos sanguíneos componen la red de transporte de la sangre, o sistema cardiovascular, a través
del cual el corazón bombea la sangre por todo el vasto sistema de vasos sanguíneos del cuerpo. La sangre lleva nutrientes,
oxígeno y productos de desecho hacia y desde las células.
Circuitos vasculares
El corazón se compone de dos bombas musculares que, actúan en serie y dividen la circulación en dos partes:
El ventrículo derecho del corazón impulsa la sangre pobre en oxígeno que procede de la circulación sistémica y la lleva a
los pulmones a través de las arterias pulmonares. El dióxido de carbono se intercambia por oxígeno en los capilares
pulmonares, y luego la sangre rica en oxígeno vuelve por las venas pulmonares al atrio (aurícula) izquierdo del corazón.
Este circuito, desde el ventrículo derecho a través de los pulmones hasta el atrio izquierdo, es la circulación pulmonar.
El ventrículo izquierdo impulsa la sangre rica en oxígeno, que vuelve al corazón desde la circulación pulmonar, a través
del sistema arterial (la aorta y sus ramas), con intercambio de oxígeno y nutrientes por dióxido de carbono en los capilares
del resto del cuerpo. La sangre pobre en oxígeno vuelve al atrio derecho del corazón por las venas sistémicas (tributarias
de las venas cavas superior e inferior). Este circuito desde el ventrículo izquierdo al atrio derecho es la circulación
sistémica.
Vasos sanguíneos
Hay tres clases de vasos sanguíneos:
La sangre, a alta presión, sale del corazón y se distribuye por todo el cuerpo mediante un sistema ramificado de arterias
de paredes gruesas. Los vasos de distribución finales, o arteriolas, aportan la sangre rica en oxígeno a los capilares. Estos
forman un lecho capilar, en el cual se produce el intercambio de oxígeno, nutrientes, productos de desecho y otras
sustancias con el líquido extracelular. La sangre del lecho capilar pasa a vénulas de paredes delgadas. Las vénulas drenan
en pequeñas venas que desembocan en otras mayores. Las venas de mayor calibre, las venas cavas superior e inferior,
llevan la sangre pobre en oxígeno al corazón.
La mayoría de los vasos del sistema circulatorio tiene tres capas o túnicas:
• Túnica íntima: un revestimiento interno compuesto por una sola capa de células epiteliales extremadamente
aplanadas, o endotelio, que reciben soporte de un delicado tejido conectivo. Los capilares se componen sólo de
esta túnica, además de una membrana basal de soporte en los capilares sanguíneos.
• Túnica media: una capa media compuesta principalmente por músculo liso.
• Túnica adventicia: una capa o lámina más externa de tejido conectivo.
La túnica media es la más variable. Las arterias, las venas y los conductos linfáticos se distinguen por el grosor de esta
capa en relación con el diámetro de la luz, así como por su organización y, en el caso de las arterias, por la presencia de
cantidades variables de fibras elásticas.
ARTERIAS:
Las arterias son vasos sanguíneos que transportan la sangre a una presión relativamente elevada (en comparación con
las venas correspondientes), desde el corazón, y la distribuyen por todo el organismo. La sangre pasa a través de arterias
de calibre decreciente. Los diferentes tipos de arterias se distinguen entre sí por su tamaño global, por las cantidades
relativas de tejido elástico o muscular en la túnica media, por el grosor de sus paredes con respecto a la luz, y por su
función. Hay tres tipos de arterias:
Las anastomosis (comunicaciones): entre diversas ramas de una arteria proporcionan numerosas posibles desviaciones
del flujo sanguíneo si la vía habitual está obstruida por una compresión debida a la posición de una articulación, por un
proceso patológico o por una ligadura quirúrgica. Si un conducto principal está ocluido, generalmente los conductos
alternativos de menor calibre pueden aumentar de tamaño tras un cierto período, lo que permite una circulación colateral
o una vía alternativa que irriga las estructuras distales al bloqueo. Sin embargo, las vías colaterales requieren tiempo para
abrirse adecuadamente, y no suelen ser suficientes para compensar una oclusión súbita o una ligadura.
VENAS:
Las venas generalmente devuelven la sangre pobre en oxígeno desde los lechos capilares al corazón, lo que les confiere
su aspecto de color azul oscuro.
Las grandes venas pulmonares son atípicas al llevar sangre rica en oxígeno desde los pulmones al corazón. Debido a que
la presión sanguínea es menor en el sistema venoso, sus paredes (específicamente la túnica media) son más delgadas en
comparación con las de las arterias acompañantes. Normalmente las venas no pulsan, ni tampoco emiten un chorro de
sangre cuando se seccionan. Hay tres tipos de venas:
• Las vénulas:
▪ son las venas de menor tamaño.
▪ Las vénulas drenan los lechos capilares y se unen con otras similares para constituir las venas
pequeñas. Para observarlas es necesario emplear medios de aumento.
▪ Las venas pequeñas son tributarias de venas mayores, que se unen para formar plexos venosos
(red venosa), como el arco venoso dorsal del pie. Las venas pequeñas no reciben
denominaciones específicas.
• Las venas medias:
▪ drenan los plexos venosos y acompañan a las arterias de mediano calibre.
▪ En los miembros, y en algunos otros lugares donde el flujo de sangre resulta dificultado por la
acción de la gravedad, las venas medias poseen válvulas.
▪ Las válvulas venosas son cúspides (colgajos pasivos) de endotelio con senos valvulares similares
a copas que se llenan desde arriba. Cuando están llenas, las cúspides valvulares ocluyen la luz del
vaso, impidiendo el reflujo de sangre en sentido distal, haciendo el flujo unidireccional (hacia el
corazón, pero no en sentido inverso.
▪ El mecanismo valvular también divide las columnas de sangre venosa en segmentos más cortos,
reduciendo la presión retrógrada. Ambos efectos hacen que sea más fácil para la bomba muscular
venosa superar la fuerza de gravedad para regresar la sangre al corazón.
▪ Como ejemplos de venas medias se incluyen las venas superficiales que tienen denominación
(venas cefálica y basílica del miembro superior y venas safenas mayor y menor del miembro
inferior), y las venas que reciben el mismo nombre que las arterias a las que acompañan.
• Las venas grandes: poseen anchos fascículos longitudinales de músculo liso y una túnica adventicia bien
desarrollada. Un ejemplo es la vena cava superior.
• Las venas son más abundantes que las arterias.
• Las paredes de las venas son más delgadas, su diámetro suele ser mayor que el de las arterias acompañantes. Las
paredes delgadas de las venas les permiten tener una gran capacidad de expansión, lo que utilizan cuando el
retorno de sangre al corazón queda dificultado por compresión o presiones internas (p. ej., tras inspirar
profundamente y luego contener la respiración; es decir, en la maniobra de Valsalva).
• Debido al mayor diámetro de las venas y a su capacidad para expandirse, típicamente sólo el 20 % de la sangre
se encuentra en las arterias y el 80 % en las venas.
Venas satélites: son las que acompañan a las arterias profundas, las rodean en una red irregular de ramificaciones.
Esta disposición sirve como intercambio de calor a contracorriente: la sangre arterial caliente cede calor a la sangre venosa
más fría cuando esta vuelve al corazón desde un miembro frío. Las venas satélites ocupan una fascia relativamente poco
flexible, o vaina vascular, junto con la arteria que acompañan. A consecuencia de ello, quedan estiradas y aplanadas
cuando la arteria se expande durante la contracción cardíaca, lo que ayuda a conducir la sangre hacia el corazón y
constituye una bomba arteriovenosa.
Las venas sistémicas son más variables que las arterias, y las anastomosis venosas, o comunicaciones naturales directas
o indirectas entre dos venas, son más frecuentes.
La congestión venosa que sufren los pies calientes y cansados después de un día fatigoso se alivia al descansarlos más
altos que el tronco (del cuerpo), lo que ayuda al retorno de la sangre venosa al corazón.
CAPILARES SANGUÍNEOS
• Para que el oxígeno y los nutrientes que llegan por las arterias ejerzan su acción beneficiosa en las células que
componen los tejidos del cuerpo, deben salir de los vasos que los transportan y penetrar en el espacio
extravascular entre las células, es decir, el espacio extracelular (intercelular) donde viven las células.
• Los capilares son simples tubos endoteliales que conectan los lados arterial y venoso de la circulación y permiten
el intercambio de materiales con el líquido extracelular (LEC) o intersticial.
• Los capilares se disponen generalmente en forma de lechos capilares, o redes que conectan las arteriolas y las
vénulas. La sangre entra en los lechos capilares procedente de las arteriolas, que controlan el flujo, y drena en
las vénulas.
La presión hidrostática en las arteriolas impulsa la sangre al lecho capilar y a través de este, y también impulsa la salida de
oxígeno, nutrientes y otros materiales celulares en el lado arterial de los capilares (corriente arriba) hacia los espacios
extracelulares, lo que permite el intercambio con las células del tejido circundante.
En cambio, las paredes capilares son relativamente impermeables a las proteínas del plasma. Corriente abajo, en el lado
venoso del lecho capilar, la mayor parte de este LEC, que ahora contiene productos de desecho y dióxido de carbono, se
reabsorbe hacia la sangre a consecuencia de la presión osmótica por las concentraciones más altas de proteínas dentro
del capilar.
Anastomosis arteriovenosas: permiten que la sangre pase directamente desde el lado arterial de la circulación al venoso,
sin transcurrir por los capilares. Los cortocircuitos arteriovenosos son numerosos en la piel, donde desempeñan un papel
importante en la conservación del calor corporal.
SISTEMA LINFOIDE:
Aunque se halla ampliamente distribuido por todo el cuerpo, la mayor parte del sistema linfoide (linfático) no es aparente
en el cadáver, aunque es esencial para la supervivencia.
una cierta cantidad de proteínas plasmáticas se filtran hacia el espacio extracelular, y algunos materiales que se originan
en las células de los tejidos que no pueden atravesar las paredes capilares, como el citoplasma de las células desintegradas,
penetran continuamente en el espacio donde viven las células. Si estos materiales se acumularan en el espacio extracelular
se produciría una ósmosis inversa, acudiría aún más líquido y se originaría un edema (exceso de líquido intersticial que se
manifiesta por tumefacción).
Sin embargo, la cantidad de líquido intersticial permanece bastante constante en condiciones normales, y las proteínas y
los desechos celulares normalmente no se acumulan en el espacio extracelular, debido a la acción del sistema linfoide.
El sistema linfoide constituye una especie de «desagüe» que permite drenar el exceso de líquido hístico y de proteínas
plasmáticas al torrente sanguíneo, así como eliminar los desechos procedentes de la descomposición celular y la infección.
Los principales componentes del sistema linfoide son:
• Plexos linfáticos, o redes de capilares linfáticos: que se originan en un fondo ciego en los espacios extracelulares
(intercelulares) de la mayoría de los tejidos. Al estar formados por un endotelio muy fino y carecer de membrana
basal, pueden penetrar fácilmente en ellos el líquido hístico sobrante, las proteínas plasmáticas, las bacterias,
los desechos celulares e incluso células enteras (específicamente los linfocitos).
• Los vasos linfáticos: constituyen una amplia red distribuida por casi todo el cuerpo, compuesta por vasos de
paredes delgadas con abundantes válvulas linfáticas. En el sujeto vivo, los vasos presentan un abultamiento en los
puntos donde se hallan las válvulas linfáticas muy próximas entre sí, lo que les otorga un aspecto de collar de
cuentas.
Los troncos linfáticos son grandes vasos colectores que reciben la linfa de múltiples vasos linfáticos. Hay capilares
y vasos linfáticos en casi todos los lugares donde hay capilares sanguíneos, a excepción, por ejemplo, de los
dientes, el hueso, la médula ósea y todo el sistema nervioso central. (El exceso de líquido hístico drena aquí en el
líquido cerebroespinal.)
• La linfa (del latín lympha, agua transparente): es el líquido hístico que penetra en los capilares linfáticos y circula
por los vasos linfáticos. Suele ser transparente, acuosa y ligeramente amarillenta, y tiene una composición similar
a la del plasma sanguíneo.
• Los nódulos (ganglios) linfáticos: son pequeñas masas de tejido linfático que se localizan a lo largo de los vasos
linfáticos; a través de ellos se filtra la linfa a su paso hacia el sistema venoso. Los linfocitos son células circulantes
del sistema inmunitario que reaccionan frente a los materiales extraños.
• Los órganos linfoides son las partes del cuerpo que producen linfocitos: el timo, la médula ósea roja, el bazo, las
tonsilas (o amígdalas) y los nodulillos linfáticos solitarios y agregados en las paredes del tubo digestivo y del
apéndice.
Los vasos linfáticos superficiales: son más numerosos que las venas en el tejido subcutáneo, se anastomosan libremente,
convergen hacia el drenaje venoso y lo siguen. Estos vasos finalizan luego en los vasos linfáticos profundos, que
acompañan a las arterias y reciben además el drenaje de los órganos internos.
Tanto los vasos linfáticos superficiales como los profundos atraviesan los nódulos linfáticos (habitualmente varios grupos)
a medida que se dirigen proximalmente, y van aumentando de calibre al ir uniéndose con los vasos que drenan otras
regiones adyacentes.
Los vasos linfáticos grandes desembocan en los grandes vasos colectores, denominados troncos linfáticos, que se unen
para formar el conducto linfático derecho o el conducto torácico.
• El conducto linfático derecho: drena la linfa que procede del cuadrante superior derecho del cuerpo (lado
derecho de la cabeza, del cuello y del tórax, además del miembro superior derecho). En la base del cuello
penetra la unión de las venas yugular interna y subclavia derechas, o ángulo venoso derecho.
• El conducto torácico: drena la linfa del resto del cuerpo.
Los troncos linfáticos que drenan la mitad inferior del cuerpo se unen en el abdomen, donde a veces forman
un saco colector dilatado, o cisterna del quilo. Desde este saco (si está presente) o desde la unión de los
troncos, el conducto torácico asciende hasta el tórax, lo atraviesa y penetra en el ángulo venoso izquierdo (la
unión de las venas yugular interna y subclavia izquierdas). Aunque este drenaje es el típico para la mayor parte
de la linfa, los vasos linfáticos comunican libremente con las venas en muchas partes del cuerpo. Por lo tanto,
la ligadura de un tronco linfático, o incluso del propio conducto torácico, puede tener sólo un efecto
transitorio, ya que se establece un nuevo patrón de drenaje a través de anastomosis linfaticovenosas más
periféricas, y posteriormente interlinfáticas.