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M2.2L1 - Resolución Del Conflicto

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CURSO DE CONSEJERÍA CRISTIANA

PREPARADOS PARA ACONSEJAR

MÓDULO 2: RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO - 5 sesiones


I. La comunicación.
1. Ayuda a recoger datos – 19 de noviembre del 2024.
2. Lenguaje usado para aconsejar – 26 de noviembre del 2024.

II. La fuente del problema


1. Raíz del problema – 3 de diciembre del 2024.
II. LA FUENTE DEL PROBLEMA:
1. Lección: Raíz de los problema:
a) El origen de los problemas humanos:
Después de que Dios creó a la primera pareja humana, dice la Bi blia en Génesis 1:27: "
... a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó". Les dio la tarea de "sojuzgar" toda la
Tierra y "señorear" sobre ella, de acuerdo al relato bíblico en Génesis 1:28. Dios creó el
primer ser humano a su imagen y semejanza. Uno de los aspectos de esa semejanza era la
autoridad que Dios delegaba en él para que ejerciera el gobierno mundial, o sea que Adán el
primer hombre debía reflejar en la Tierra la semejanza del gobierno que Dios ejerce en el
universo. Y para ello debía presidir un gobierno real sobre toda la creación, con los valores
divinos.

Cuando Adán y Eva desobedecieron el mandato de Dios y pecaron, Adán perdió el


dominio sobre la creación, y este dominio espiritual cayó en manos del enemigo de Dios.
Ningún ser humano ha podido reconquistarlo plenamente hasta nuestros días. Aunque el
Señor Jesucristo ha recuperado el perfecto gobierno de Dios sobre toda persona que reciba
por fe lo que Él reconquistó, como lo manifiesta la Escritura en la carta a los Hebreos 2:8-9.

Cristo se hizo hombre para unir la brecha de separación entre la raza humana y Dios,
saldó la deuda imposible de pagar por ningún ser humano, con Dios. Jesucristo pagó el
precio del rescate con su propia vida, pero no fue retenido por la muerte sino que resucitó
de los muertos, y fue exaltado al trono del reino celestial de Dios, como soberano Rey de
reyes y Señor de señores.

Hoy los cristianos redimidos por Cristo, continuamos todavía viviendo sujetos a las
dificultades y a los efectos del pecado en nuestra naturaleza humana, aunque en lo
espiritual hemos recuperado el dominio. Esto es consecuencia del pecado que entró al
mundo por la desobediencia de Adán y Eva, y produjo la inversión del gobierno de Dios sobre
la creación, de modo que la naturaleza creada comenzó a dominar a la raza humana. Las
fuerzas de la naturaleza comenzaron a luchar contra el hombre; dice la Biblia que la tierra
comenzó a producir "cardos y espinos".

Desde entonces la responsabilidad del hombre no sería más la de cuidar el huerto de


Edén; sino que ahora con gran esfuerzo y el "sudor de la frente", debemos como humanos
luchar con la naturaleza para arrebatarle todas las cosas que permiten la subsistencia
humana. En realidad, la desobediencia al mandato de Dios por parte de Adán y Eva dio
nacimiento a todos los problemas de la humanidad y a la natural rebeldía que domina los
corazones humanos.

La persona que busca consejo cristiano, es alguien que de alguna forma ha permitido
que el medio ambiente que lo rodea tome control de su vida. Porque alguien que tiene
problemas existenciales, es alguien que se ha sometido al gobierno del pecado en un
universo opuesto a Dios y a sus valores morales y espirituales.
Sucede lo contrario de lo que Dios puso en las manos del primer hombre, precisamente
el mandato de "sojuzgar", de que ejerciera el dominio de su medio ambiente, y el de
"señorear" fue la delegación desde la máxima autoridad del universo al hombre, para que
gobernara el mundo que lo rodeaba, una autoridad delegada por el mismo Gobernante del
universo.

b) La Responsabilidad de cada ser humano frente a los problemas de pecado

Los problemas se generan y se manifiestan en las áreas de nuestro cotidiano vivir y


estos son:
§ En la familia, en la relación de los esposos, en relación de estos con los hijos y de los
hijos entre sí, y también en la relación con los otros parientes.
§ En la iglesia local, en la relación con los hermanos de la congregación y con los
líderes de la iglesia, con la vida corporativa y con el servicio a Dios.
§ En el lugar de trabajo, en relación con la jerarquía laboral y con los compañeros de
trabajo, y también con el mismo trabajo.
§ En las actividades sociales, lo que incluye a los amigos, relaciones humanas y el
noviazgo.
§ En las finanzas, en relación con el presupuesto personal o familiar, y el uso del
dinero.

La relación idílica entre Dios y Adán fue interrumpida cuando Eva escuchó la voz del
diablo, y así surgió el primer gran problema, o el origen de todos los problemas. Este primer
problema interrumpió la comunión de las criaturas con su Creador, y debido a que ni Adán
ni Eva supieron encontrar la solución, prefirieron evadirlo escondiéndose.

Si Adán hubiese confesado el pecado a Dios con arrepentimiento, reconociendo que él


era el único responsable de la desobediencia -en lugar de tratar de justificarse- otra hubiera
sido la historia de la humanidad. Pero Adán no solo intentó justificarse al echarle la culpa a
Eva, sino que indirectamente lo culpó a Dios por haberla creado débil.

La reacción de Adán, y también la de Eva en el huerto del Edén después de haber


pecado, ante la confrontación ante Dios por la desobediencia consumada, fue la de
justificarse y echarle cada uno la culpa al otro. Adán culpó a Eva y Eva culpó a la serpiente.
Esta actitud pecaminosa contaminó los corazones humanos hasta nuestros días.

Veamos algunas actitudes que manifiesta generalmente un pecador para tratar de


evadir su propia responsabilidad y la responsabilidad por su pecado.

Partimos de la base que el dar excusas, o justificarse, o echar la culpa a los demás,
agudizará el problema, porque la persona pretende evadir la responsabilidad de enfrentarlo.
De esa manera el problema queda intacto; por lo tanto, esa vida nunca podrá ser cambiada.
Tomemos algunos ejemplos de actitudes erradas en las que cae el pecador para pretender
evadir su responsabilidad:
a) El pecador que trata de evadir la solución, desestimando la importancia y la urgencia
de solucionar el problema. Es la persona que dice: "En realidad no es un problema
tan importante". "No importa que lo resuelva enseguida". "Simplemente lo ignoraré,
y con el tiempo se irá"
b) El pecador que intenta soslayar el problema, desviando el camino de la solución
hacia otro lado. Es la persona que se excusa diciendo: "De cualquier forma no era lo
que quería". "Ese no era el rumbo que me convenía tomar".
c) El pecador que pretende librarse del problema, retrocediendo o renunciando a
asumir su responsabilidad en el asunto. Es la persona que se justifica diciendo:
"Nunca iba a lograrlo". "Lo mejor es abandonar el asunto". "Mejor me retiro del
asunto, que lo arregle otro".

¿ Cuál es la forma bíblica para hallar la solución y resolver el problema? La Biblia enseña
que hay un solo camino para solucionar el conflicto, y es enfrentar el problema y "atravesarlo
por el centro" hasta las últimas consecuencias. Esto se logra cuando el aconsejado
reconoce su propia responsabilidad, y permite la confrontación bíblica con su pecado o con
el error cometido.

La confrontación ayuda a romper el conflicto y permite el arrepentimiento del pecador


o del causante del problema, y alcanzar la victoria sobre la adversidad que lo perturbaba.
No cabe duda que hay una solución bíblica para cada problema, pero la solución definitiva
la otorga el Señor Jesucristo, quien produce el cambio por medio del Espíritu Santo cuando
la persona decide enfrentar el problema al reconocer su total responsabilidad en el asunto.
Entonces Dios toma la vida del arrepentido y hace que en lugar de que sea aplastado por la
adversidad, pase victoriosamente sobre ella.

c) Tres pasos hacia la solución bíblica de los problemas


§ Primer Paso: CONFESION DE LOS PECADOS: Dice la Biblia en el libro de
Proverbios 28:13: "El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los
confiesa y se aparta alcanzará misericordia ".

El remedio de Dios para los problemas del hombre es la confesión, pues el


encubrimiento de las trasgresiones trae miseria, derrota y ruina al pecador. Aquí la
Palabra de Dios nos dice que la confesión del pecado y su corrección traen consigo
el perdón de Dios y la restauración a la vida de bendición junto a Él.

En la carta de Santiago 5:16 dice: "Confesaos las ofensas los unos a los otros, y orad
los unos por los otros, para que seáis sanados ... ". No cabe duda de que el pecado
tiene que ser confesado ante Dios.

Pero consideraremos ahora la confesión del pecado a otra persona. Cuando


estamos impulsados por nuestra conciencia de confesar un pecado a alguien contra
quien hemos murmurado, no cabe duda que no es fácil encarar la situación con
quien ignora nuestra falta contra él. Para hacerlo, debemos primeramente confesar
la falta a Dios, y luego todo el asunto debe ser llevado a un arrepentimiento genuino.
Con el espíritu de arrepentimiento nos será más fácil preparar un ensayo de cómo le
pediremos perdón a la persona afectada. En la parábola del "hijo pródigo", el joven
le había reclamado al padre su herencia anticipada, y con ella abandonó la casa y
malgastó su dinero, hasta quedarse sin nada, y comenzó a vivir miserablemente, al
punto de pensar en regresar a su casa y trabajar como peón, aunque no sabía si su
padre lo recibiría.

Podemos tomar el ejemplo de cómo se gestó en el hijo el arrepentimiento y cómo


pensó, anticipadamente, que debería hacerlo. Se dijo a sí mismo: "Me levantaré e iré
a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de
ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus jornaleros". Nos enseña la parábola
que la confesión previa a Dios, preparó el corazón del padre, que cuando lo vio venir
de lejos, "fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó".
Entonces el hijo confesó su pecado al padre, según lo había preparado, y le dijo:
"Padre, he pecado Manual de consejería bíblica contra el cielo y contra ti, y ya no soy
digno de ser llamado tu hijo". Pero el padre ya lo había perdonado antes de que se lo
pidiera, y preparó una gran fiesta de recepción por haber recuperado a su hijo.

§ Segundo Paso: EL PERDÓN: Todos los creyentes, a partir de nuestra confesión de


fe en el Señor jesucristo, hemos recibido el perdón de Dios. Dios había anunciado al
primer ser humano que si desobedecía su mandamiento y comía del "árbol de la
ciencia del bien y del mal", sería inevitable la consecuencia: sufriría condenación a
muerte por su falta, de acuerdo a Génesis 2: 1 7. Y esta sentencia fue cumplida
rigurosamente, pues Dios es Dios perfecto en justicia, Él no podía "borrar con el codo
lo que había escrito con su mano".

Así que cuando Dios tuvo que sacar a Adán y a Eva del huerto, por el pecado
cometido, dice la Biblia que "puso al oriente del Edén querubines, y una espada
encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la
vida".

Sin embargo, Dios no abandonó la raza humana a su propio destino para que se
hundiera para siempre. Por amor a su creación Dios se hizo hombre en la persona
del Hijo de Dios, para que como un segundo Adán, sin pecado, pudiera salvar a la
humanidad de la condenación eterna; para ello pagó con su propia vida el precio del
rescate, para que todo el que cree en jesucristo como Salvador personal tenga vida
eterna. De esa manera Dios, el juez Supremo que había condenado eternamente a
la raza humana por la desobediencia de Adán, aplica la justificación de la deuda por
medio de la obediencia perfecta de su unigénito Hijo, convertido en Hijo del Hombre
para redimir a toda la humanidad. De manera que por la fe en lo que jesucristo hizo,
obtenemos el perdón judicial de Dios. Así, Dios, el juez Supremo, nos perdonó.

Pero hay otro perdón y es el que Dios nos da y no manda otorgar por cada falta
cometida contra nuestros semejantes. En el evangelio según san Mateo 6:14-15
dice: "Si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros el
Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro
padre os perdonará vuestras ofensas". Este perdón no es judicial sino paternal. Cada
creyente debe confesar sus faltas al Padre Dios para recibir su perdón paternal, así
como hemos de confesar el pecado a quienes hemos ofendido y solicitar de ellos su
perdón. Solo así se logrará la reconciliación bíblica.

§ Terco Paso: LA RESTAURACIÓN: La Biblia dice que todo pecado confesado y


perdonado, hace que Dios lo pase por alto, como si se olvidara de la falta cometida
y la persona es restaurada a su posición anterior, cuando estaba sin pecado, como
si nunca hubiese ocurrido absolutamente nada.

El acto que sigue es abandonar radicalmente el hábito o la causa que llevó a pecar a
la persona, y colocar en su lugar una virtud divina, o un hábito bíblico; porque si no
hay reemplazo del hábito pecaminoso, en el área del alma donde reinaba el pecado
quedará un lugar vacío, y tarde o temprano, el demonio que "ayudaba" a sostener el
pecado, reforzará su ataque para que la persona reincida en el mismo pecado, o en
otro peor. El camino a la restauración es el que describe la carta de Pablo a los
Efesios 4:22-24: "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre,
que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de
vuestra mente. y vestíos del nuevo hombre. creado según Dios en la justicia y
santidad de la verdad. Por lo cual desechando la mentira, hablad verdad cada uno
con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros" (énfasis mío).

Aquí dice la Palabra de Dios que no solo la mentira debe ser desechada, sino que la
verdad debe ser colocada en su lugar, como un reemplazo. En el versículo 28
continúa diciendo que el que robaba deje de hacerlo, pero en su lugar lo reemplace
por arduo trabajo, y que con su salario dé a quienes padecen necesidad. La
restauración será completada cuando la pauta bíblica se haya convertido, en la
práctica, en un hábito santo.

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