María del Carmen Arreaza Villahermosa 1º B3
Actividad Tema 6
I parte
En el documental se muestra el temperamento que tienen los bebés desde sus
primeros meses de vida. El temperamento es la base biológica que posee cada
individuo desde que nace e indica la manera de ser de una persona a lo largo de su
vida. El temperamento es lo que diferencia a una persona de otra. Cuando en diversas
situaciones las personas tienen diferente reacción frente a problemas o cualquier
obstáculo esto se debe a su temperamento.
En los primeros días de vida, es muy importante para el niño tener un contacto
emocional sano con los padres. Esto lo podemos observar cuando el padre o la madre
le acaricia la cara al bebé, cuando los padres juegan con el niño y le sonríen, el niño
siente la cercanía y el cariño de sus padres. Cabe destacar que es muy importante a
esta edad del bebé la interacción con el exterior, pues es importante que el niño tenga
contacto con personas que no pertenezcan a su entorno. Cuando el niño llega a los
tres meses de vida, empieza a desarrollar y aprender de sus emociones como; la
frustración, la alegría, la tristeza, el enfado, el miedo, la sorpresa etc.
Para entender mejor este desarrollo emocional, podemos visualizarlo con los ejemplos
que plantea el documental;
Las primeras emociones de un niño las observamos en los primeros días de vida. El
niño muestra sus necesidades y emociones llorando. Por ejemplo; cuando el bebé
tiene hambre, sueño o necesita que le cambien el pañal la única forma que tiene de
comunicarlo es mediante el llanto.
Más tarde, cuando el bebé cumple los tres meses de vida, empieza a controlar y a
desarrollar sus emociones. Lo podemos visualizar cuando un niño reclama la atención
de sus padres y al no conseguirlo empieza a experimentar emociones de enfado,
frustración, tristeza…
En el documental hemos visto una serie de experimentos que realizan los
investigadores para observar las emociones de los más pequeños.
Bajo mi punto de vista, uno de los experimentos más interesantes es cuando le dan al
menor su juguete favorito y tras dejarle un tiempo para jugar e interaccionar con él,
terminan obstaculizando el juguete con una lámina transparente. Los niños claramente
podían observar su juguete e intentaban alcanzarlo, pero obviamente era imposible
conseguirlo. Muchos de los niños al ser conscientes de que no podían conseguirlo
mostraban su frustración. Otros intentaban buscar la ayuda del investigador e incluso
algunos al ver que era imposible obtener su juguete, se mostraban pasivos a la
situación.
Esto se debe al temperamento, cada niño posee un temperamento diferente que
conlleva que en estas situaciones actúen de una forma determinada.
Otro de los experimentos que más me han llamado la atención ha sido el de la caja de
sorpresas. Los investigadores tenían como objetivo observar la emoción que le
provocaba al bebe la caja de sorpresa. Tras someter a varios niños a este experimento,
observamos que a algunos les provocaba alegría ver salir el muñeco de la caja, a otros
les provocaba mucho miedo e incluso a otros les era indiferente.
Para finalizar, cabe destacar el experimento del espejo. Los niños son capaces de
reconocerse a partir de los dieciocho meses. Es muy curioso la reacción que presentan
los menores al observarse por primera vez en el espejo. Algunos piensan que el niño
del espejo es otro diferente e intenta buscarlo por detrás de éste. Otros
automáticamente son conscientes de que son ellos mismos y se tocan la nariz, ya que
anteriormente los investigadores se la habían pintado con pinturas.
En mi opinión el documental me ha parecido muy interesante ya que muestra que
desde que nacemos cada persona posee su temperamento, el cual lo diferencia de
otras personas. Además, éste nos va acompañar por el resto de nuestros días. Ha sido
muy cautivador observar como el individuo va desarrollando sus emociones poco a
poco y ha hecho que sea consciente de lo inteligentes que son los bebés a pesar de su
corta edad.
II parte
Resumen del tema 6
1. Introducción histórica y algunas delimitaciones conceptuales:
autopercepción, autoconciencia, autoconcepto, identidad y
autoestima.
Freud desarrolló una teoría de personalidad en la que el yo actuaba como regulador de
las otras peticiones, aunque no estaba dotado de autoconciencia.
Allport subrayó el concepto de yo dentro de su teoría, destacando algunas de las
propiedades que son objeto de estudio en la concepción actual sobre sí mismo.
Rogers le atribuyó su teoría de personalidad, que influye en el futuro y que permite la
comprensión del pasado, además destacó el sí mismo. En las últimas décadas, el
estudio del sí mismo se ha convertido en una de las áreas más destacadas para nuestra
disciplina
En los últimos años hay que destacar también la línea de investigación cuyo objetivo es
averiguar la relación que existe entre la unidad del self y el bienestar psicológico. Se
destaca las aportaciones de Linville y Higgins, desde la perspectiva de los múltiples
yoes y la propuesta de McAdams, centrada en la unidad del sí mismo.
Se ha planteado que el sí mismo influye en la manera mediante la cual interpretamos
el mundo y explica por qué la gente actúa de forma diferente, si está motivado o si se
siente implicado
La autopercepción, hace referencia a la distinción del niño de que existe
independientemente de otras personas y objetos. En los primeros tres meses
de vida, el ser humano empieza a hacer diferenciaciones del sí mismo con
respecto a los demás. Estas distinciones se basan en diferencias sensoriales
asociadas con el sí mismo. Tras este descubrimiento, la persona se va haciendo
consciente de relaciones acción- consecuencia. Por ejemplo (mover los brazos
hace que se mueva el juguete colgado de la cuna)
Entre los 8 y los 9 meses los bebés empiezan a mostrar signos de autorreconocimiento
cuando ven su imagen reflejada en un espejo.
Desde los tres meses hasta el año y medio de vida el niño desarrolla un sentido del sí
mismo que implica que su propio cuerpo no cambia a través de las situaciones, que sus
experiencias son distintas a las de otros objetos y personas y que las consecuencias
pueden relacionarse con las propias acciones. Así se desarrolla el sí mismo como un
agente activo, independiente y causal. Consiste en un desarrollo cualitativo más allá de
la autopercepción y hace referencia a la capacidad del niño para reflexionar sobre sí
mismo.
El autoconcepto empieza a desarrollarse a los tres años de edad y se desarrolla casi
completamente hasta el final de la adolescencia y se completa en la vejez. Entre los 3-6
años, las descripciones de los niños se centra en los rasgos y características
observables. Entre los 6 y 8 años ya es posible compararse uno en mismo en distintos
momentos, aunque la valoración sigue siendo positiva.
Durante los 8-11 años, el autoconcepto ya incluye rasgos referidos a destrezas y
relaciones interpersonales, así como la comparación con otros niños, aquí la valoración
de uno mismo ya es positiva y negativa
En los 14 años se incluyen las habilidades sociales que influyen en las relaciones con
los demás
Entre los 14-17 años se pueden diferenciar los atributos en función de situaciones y
roles diferentes
Entre los 17-21 años se incluye información sobre los roles que se desempeñan, los
valores morales y las creencias personales.
La autoestima constituye la dimensión valorativa del yo: hace referencia a lo que
siento respecto a cómo soy, en qué medida valoro mis características, hasta qué punto
estoy orgulloso de mis capacidades y logros y me siento avergonzado por mis
limitaciones y fracasos.
2. Enfoques teóricos y de investigación en el estudio del sí mismo
2.1Enfoque fenomenológico (el yo como experiencia): El sí mismo real
y el sí mismo ideal de Carl Rogers
El enfoque fenomenológico es el intento de entender a la gente desde la
perspectiva en la que se ven ellos a sí mismos y al mundo que les rodea. Cada
persona percibe el mundo de una manera única.
Para Freud, el yo representa todo aquello que es sano y racional en la vida mental,
posee una función ejecutiva que intenta encajar las necesidades del “ello” con las
exigencias del “súper-yo”
Para Freud el yo se desarrolla en la infancia mediante las interacciones sociales del
niño con los adultos y con sus padres. Aquellos que se sienten valorados y queridos
por sus padres desarrollan un concepto del yo positivo y se valoran bien y mucho a
sí mismos.
Respecto a la motivación inconsciente de Freud, en sus últimas formulaciones
distinguió dos tipos de instintos:
Instintos de vida: abarca aspectos como el sexo, el amor y los lazos entre
los humanos
Instintos de muerte: abarca aspectos relacionados con la destrucción de
cosas y personas
Según Freud, estos instintos se combinaban entre si siguiendo una
polaridad antinómica de atracción-repulsión. Lo importante de esto es la
proporción en que uno u otro actúa, según predomine uno de ellos se
producirán consecuencias diferentes en la personalidad
Uno de los aspectos más importantes de Freud fue la explicación de los
mecanismos de defensa
La ansiedad aparece cuando se tiene un concepto del yo que no es coherente con
la realidad personal. En estos casos, el sujeto transforma el autoconcepto negativo
en una imagen idealizada, falsa e irreal, que se expresa con estándares muy altos y
desajustados con respecto a su propia realidad. La ansiedad es el factor principal
que pertenece al rasgo de neuroticismo.
Para Sullivan, el sí mismo tenía una base social e interpersonal que provenía de las
primeras relaciones madre-hijo. El sí mismo se desarrolla por el contacto con los
demás y por las valoraciones del niño sobre cómo es valorado por los demás. Esto
se asociaría al “yo bueno” (asociado con experiencias agradables) “yo malo”
(asociado con dolor y amenazas a la seguridad) y el “no yo” (partes del sí mismo
rechazadas porque se asocian con una ansiedad intolerable)
Los autores de la “teoría de las relaciones objetales” consideran que el interés de
la persona se centra en buscar la relación con los demás más que en satisfacer los
instintos destacamos los siguientes:
1) Las representaciones del sí mismo son múltiples. Pues existen varios sí mismos
basados en una diversidad de elementos, que pueden estar integrados en un
sentido coherente del sí mismo o ser parciales y estar en conflicto entre ellos.
2) Las representaciones del sí mismo están cargadas de emotividad, se organizan
con diversas emociones, como alegría, tristeza, excitación sexual, vergüenza…
3) Las representaciones del sí mismo se relacionan con los elementos
motivacionales de la personalidad, intentando buscar el placer y evitar el dolor.
4) Las representaciones del sí mismo pueden ser conscientes o inconscientes
5) El individuo desarrollo representaciones del sí mismo, de los demás y de su sí
mismo en relación con los demás. El individuo organiza estas representaciones
dentro de su sistema del sí mismo, intentando que todos los elementos estén
cohesionados, integrados y en coherencia.
2.3Enfoque cognitivo (el yo como procesador de información): El sí
mismo como prototipo y esquema
El yo es entendido como un conocimiento relevante para el yo y responsable del
sentido de identidad y continuidad personal
Para Kelly el sí mismo podría ser un rol al que se le aplican los constructos, buscando
predicciones sobre el propio comportamiento. El sí mismo puede ser un constructo
cuyos dos polos se construyen por diferencia y semejanzas con los demás. Recordemos
que para Kelly el ser humano como científico es alguien que predice y controla la
realidad y que realiza predicciones sobre esos eventos basándose en su teoría personal
del mundo. Kelly propuso los 11 corolarios, los cuales, se definen como el
razonamiento juicio o hecho que es consecuencia lógica de lo sucedido anteriormente.
Además, construyó una técnica de medida para evaluar el contenido y la estructura del
sistema de constructos de las personas mediante el REP
Rogers considera que el sí mismo es un sistema organizado formado por las teorías
que cada uno tiene sobre sí mismo y sobre el resto del mundo. Este autor piensa que la
gente busca relacionarse con los demás y ensalzar su autoestima. La valoración
organísmica y la necesidad de recompensas para uno mismo, según este autor generan
el “verdadero yo”
Rogers llamó a su terapia “centrada en el cliente” porque creía que era el paciente el
que debía decir lo que estaba mal, así como hallar formas de mejorar. Con esta terapia
buscaba la apertura a la experiencia, la vivencia existencial, la confianza organísmica, la
libertad experiencial y la creatividad
Markus propuso que la gente forma estructuras cognitivas sobre el sí mismo tal y
como lo hace sobre los otros fenómenos, estas estructuras reciben el nombre de
“esquemas de sí mismos” provienen de la propia experiencia y que dirigen el
procesamiento de información relacionada con el sí mismo.
2.4 Enfoque cognitivo- social (el yo como presentación social y cultural):
El sí mismo privado- público, el sí mismo independiente-
interdependiente.
Trandis y Markus y Kitayana demostraron que la diferencia entre unas culturas y otras se
encontraba en el grado en que el yo privado se entiende como algo independiente. La
identidad propia se basa en lo que uno posee y en lo que se consigue, pues se valora ser
independiente y autosuficiente.
La concepción independiente del yo se define por las relacione interpersonales o por la
participación en una unidad más mayor. La identidad se basa en el número de miembros de
grupo, las relaciones y el equilibrio entre ellos. La concepción interdependiente del yo se ha
observado en estudios realizados en Filipinas, India, China, Japón, África, Latinoamérica y parte
de Europa. En estas sociedades, las propias opiniones o habilidades son secundarias respecto
al funcionamiento del conjunto de grupo.
Markus y Kitayana consideran que en las culturas occidentales el individuo se representa a sí
mismo como una configuración de atributos internos que lo diferencian de los demás. En estas
sociedades se admite que cuando la conducta no se basa en la libertad, elección y autonomía
personal es poco auténtica e incompleta. Los individuos que actúan de forma autónoma para
alcanzar sus metas han mostrado mayores niveles de actualización del self, mayor vitalidad y
mayor bienestar que aquellos cuyas metas están influenciadas por otras personas.
En las culturas orientales, se ha encontrado que las teorías destacan el papel individual en el
control y en la autonomía no son predictivas del comportamiento, ya que el self parece estar
basado en las relaciones sociales que pueden establecerse con las personas del entorno. Lo
importante para la afirmación del yo no es el individuo, sino el conjunto de relaciones que
existen entre las personas y las obligaciones sociales.
Por otro lado, Berry y Cols encontraron que las expectativas de las personas que pertenecen a
países occidentales son más internas que aquellas que pertenecen a países orientales. En
relación con las emociones, los estudios indican que el reconocimiento de expresiones
emocionales y la valoración de los acontecimientos son los causantes de las emociones.
En conclusión, los resultados empíricos procedentes de la investigación parecen señalar la
existencia de factores universales y particulares de cada cultura en relación con las
características de personalidad.
3. ¿Uno o múltiples yoes? Consecuencias para el bienestar del individuo
e implicaciones para la Psicología Clínica
3.1 Los procesos de autoverificación y autoensalzamiento de Swann y
Brown
Esta idea está relacionada con el pensamiento de Kelly acerca de las características que posee
el ser humano de intentar predecir el control ambiental. Una de las formas de acercarse a este
control es mediante la observación de la conducta propia y ajena.
Los humanos tendemos a esforzarnos por mantener la concepción que tenemos de nosotros
mismos, modificando y seleccionando aquellos ambientes sociales que satisfacen nuestros
deseos de feedback.
Este tipo de proceso motivacional recibe el nombre de consistencia o auto verificación, esto se
refiere a los esfuerzos del individuo por en encontrar armonía entre las percepciones de sí
mismo y la información que llega. Procuramos ser conocidos por quienes somos o quienes
creemos ser intentando mantener una imagen de nosotros mismos segura, fiable y
cohesionada.
La alta necesidad de auto verificación se caracteriza por:
1) Necesidad de poner al mismo nivel nuestros si mismos privados y nuestros si mismos
públicos, tendemos a escoger situaciones que confirman nuestro auto concepto,
incluso si la información recibida no es beneficiosa para nuestra autoestima.
2) Se prefieren relaciones con personas que nos perciben como nosotros mismos
3) Se recuerdan mejor las experiencias que son congruentes con la propia imagen
4) Se busca confirmación, a través de uno mismo y de los demás
5) Se asume por igual el éxito y el fracaso siempre que ambos sean conscientes de la
imagen que se tiene de uno mismo
Las personas tienden a buscar seguridad. En situaciones de incertidumbre, se prefiere lugares
conocidos o estar con personas en las que confiamos. Uno de los ejemplos sería lo que sucede
en las residencias y colegios mayores, los estudiantes tienden a buscar compañeros de
habitación que presenten imágenes y opiniones similares con las ideas que ellos tengan. Otra
de las investigaciones afirma que en las parejas suelen darse relaciones asentadas en la
emisión de información negativa de un miembro sobre el otro.
El mantenimiento de este tipo de relaciones se encontraría justificado porque un miembro de
la pareja posea una imagen negativa de sí mismo. Un ejemplo de este tipo de relación serían
las mujeres atractivas, agradables e inteligentes que abandonan a los hombres a los que
gustan y las traten bien por otros hombres que son desagradables con ellas. Respecto a las
relaciones matrimoniales los individuos están interesados por ser vistos por sus parejas tal y
como se ven ellos mismos.
Se ha demostrado que las personas con autoconceptos positivos prefieren interactuar con
evaluadores que proporcionan evaluaciones favorables, mientras que la gente con
autoconceptos negativos prefiere interactuar con evaluadores que proporcionan evaluaciones
negativas. Estos datos sugieren que las personas buscan aquellas relaciones sociales que les
proporcionen feedback, esta tendencia es más intensa y frecuente cuanta mayor inestabilidad
y seguridad posean las personas respecto de su concepción del yo.
Hay un estudio que demuestra que las personas que se perciben a sí misma como agradables
tienen relaciones más favorables con lo demás que aquellas otras que se perciben como
desagradables.
Otro proceso de tipo motivacional es el autoensalzamiento, intento de encontrar información
que mantenga o eleve nuestra autoestima, procuramos ser conocidos por lo que nos gustaría
ser. Debido a esto, las personas buscan información que les sea favorable, recuerdan mejor los
éxitos que los fracasos, es más probable que vean lo bueno en ellos mismos que en los demás
y que se asocien con personas valoradas socialmente y que les den información positiva sobre
ellos mismos, aunque los engañen y desean ser conocidos no por como son sino por cómo les
gustaría ser. Además el autoensalzamiento se puede relacionar con el rasgo de extroversión.
Cuando preferimos información negativa sobre nosotros mismos es porque tememos que una
evaluación positiva no realista nos conduzca con el tiempo a la desilusión y a golpes más
grandes para nuestra autoestima.
3.2 Discrepancias entre yoes; La propuesta de Higgins
En su teoría Higgins destaca tres tipos de yoes:
- Si mismo real (creencias sobre lo que somos y sobre los atributos que poseemos y
sería nuestro autoconcepto)
- Si mismo ideal (creencias sobre cómo nos gustaría ser y se relaciona con los
sentimientos positivos asociados con conseguir las exigencias establecidas por
personas importantes para nosotros desde pequeños)
- Sí mismo del deber (compuesto por lo que pensamos que es nuestro sentido del
deber, responsabilidades y obligaciones se relaciona con los sentimientos negativos
asociados con el incumplimiento de las obligaciones y responsabilidades establecidas
por personas importantes desde la infancia)
Cuando el sí mismo es diferente de cualquiera de los otros dos de las personas experimentarán
un estado afectivo negativo. La diferencia entre quién soy realmente y quién me gustaría ser
se corresponde psicológicamente con una situación de ausencia de resultados positivos. Si la
persona no alcanza las esperanzas y los deseos que le son propios, esta persona será
vulnerable a sentimientos de desánimo, de desapego e insatisfacción.
Por ejemplo, si en el sí mismo actual de una persona aparece la creencia de poseer una
“apariencia física normal” mientras que en su sí mismo ideal le gustaría “parecer una modelo”
cuando algo active en la memoria de esta persona que está lejos de su objetivo, le producirá
tristeza, la decepción o la insatisfacción.
3.3 El modelo de autocomplejidad de Linville
El modelo de Linville parte del supuesto de que el sí mismo está representado cognitivamente
y dependen del contexto social, de la experiencia y de los rasgos de personalidad. Considera
que lo individuos nos diferenciamos en el número de facetas del yo que poseemos. Según
Linville las personas bajas en autocomplejidad experimentan mayores variaciones en su estado
afectivo en respuesta a los acontecimientos vitales, ya que los sentimientos negativos se
generalizan a distintos aspectos del yo. Sin embargo, las personas altas en autocomplejidad se
verían menos afectadas por los antibajos de la vida, puesto que los afectos negativos se
asocian con aspectos concretos del yo que no afectan a otras personas.
Algunas personas pueden tener un autoconcepto bastante simple, formado por categorías
grandes, como cuando un hombre dice “no soy nada sin ella” lo que significa que todo su
autoconcepto está dedicado a esa relación. Sin embargo, otras personas pueden tener un
autoconcepto más diferenciado. Esta persona diría que tiene muchas partes en su
autoconcepto: relaciones, familia, trabajo, pasatiempos, amigos, etc. Para estas personas un
fracaso en una de estas relaciones es amortiguado debido a que hay muchos aspectos del ser
que no son afectados por ese suceso. Pero si una persona tiene una complejidad del ser baja,
en este mismo ejemplo podría verse devastada ya que la persona se define en función de ese
aspecto único.
3.4 La unidad del sí mismo: La historia de vida de McAdams
McAdams se ha centrado en el estudio de sí mismo como unidad. Este autor propuso el
estudio del self a partir de las narrativas de las historias de vida.
Las historias de vida consisten en un método clínico en el que se utiliza el relato que hace
alguien de su propia vida. Estas historias recogen interpretaciones personales de procesos de
cambio, de toma de decisiones, de sucesos críticos vividos y de la perspectiva global de sí
mismo de la persona que las narra.
La narrativa es el elemento tradicional en función del cual los seres humanos dan sentido a las
acciones que realizan a lo largo del tiempo. McAdams considera que las personas tendemos a
crear unidad y propósito en la vida a través de la formulación consciente e inconsciente de su
texto dominante: una historia de vida dinámica e internalizada, que integra el pasado, el
presente y el futuro de la persona en un contexto social e histórico.
Las investigaciones de McAdams y cols, han demostrado que un estilo de vida más
“generativo” se relaciona con historias de vida muy volcadas en el compromiso y ayuda a los
demás