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Mancuso (2005) Dialogicidad y Tercera Voz

psicología
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801 .

95 l'A ancuso , Hugo


CDD La p alabra vlv(.I : t orf vert>at y discursiva de
N lchall M. Ooctitln,. • ·d. Buen<J Aires : Paidós ,
2005.
320 p. : 2x14 cm,. 1 tudl s d comunicación)

1 BN 01 'I 'I

1. tu dlo Lil rLJrl o l . Tlcul o

AFrancesca

A Tullio de Mauro,
con devoción de discípulo y amigo.

Cubierta de Gustavo Macri

1" edición, 2005

Quedan rigurosamente prohibidas, si n la autorización escritü de los t itul orc s


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total o pun:ial de Cijl a obra por cuulquier medio o procedi mi e nto, romprcndidois
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Queda h cho el depósito que previene la Ley 11.723


Impreso n l il Argentina· Printcd in Argentina

fmpreso en Color Efo,


Paso 192, Av<lllancda, on junio de 2005
Tirada: 2000 eje mpl a res

1 BN 950-12-2721-9
6. Dialogicidad y tercera voz:
"El problema de los géneros
discursivos"

Si una res/mesta no origina una nueva f1regunta,


pierde m lugar en el diálogo.
M . M . BACHTIN , Estética de la creación verbal

6.1. Introducción

En "El problema de los géneros discursivos" (1952-1953), Michail


M. Bachtin avanza en la problemática relativa al género literario plan-
teada en sus análisis de Dostoievski ( 1929) y Rabelais (ca. 1933)]
radicalizando la noción de género: si hay un esencialismo en Bachtin,
es que la comunicación es genérica.
Hay un giro lingüístico y epistemológico en Bachtin a partir del
libro sobre Rabelais. No lo resuelve ni lo agota, pero se da cuenta de
que su planteo tiene implicancias epislemológicas, que no es neutro.
No obstante, en esta obra no llega a planlear una epistemología origi-
nal de las ciencias humanas más allá que decir que loda la comunica-
ción se produce en el ámbito de un género. Con lo cual se está
ratificando justamente el carácter colectivo, no individual, de la co-
municación.
Para Bachtin las voces son los fantasmas de los géneros; todo lo que :-
se dice ya fue dicho -es una cita-, y dicho además en el ámbito de un
género (que puede ser distinto del nuevo contexto de uso). Las voces
serían las realizaciones pragmáticas de los géneros. Incluso lo que está
permitido enunciar y.lo que no está permitido enunciar está determi-
nado por el género discursivo.
En tal sentido, Rapelais introduce el vocabulario de la plaza públi-
ca, la dimensión esca,tológica del insulto que no aparecía en la otra
literatura, incluso profana. Yes interesante otra cuestión: Bachtin re-
conoce cierta utilidadja la filología ; sólo literalmente pueden enten-
derse ciertas cosas y sólo en su época, después surgen ciertos ruidos
que imposibilitan su copiprensión. Tal vez enuncia esa aparente con-
tradicción porque puede concebir la posibilidad de una recuperación

173
arque.o~~gica de los sentidos, pero con una condición: mediame 1;i
repos1c.10~ del género discu.-sjvo en que fue enunciado. momentos textuales: el reconocimiento del contexto d el texto y el
_ . ~a -ztnic~ recuperacióri arq1teológ'.ca de~ sentirlo ¡7 osib!.e es mediante la rejJo- recon oc imiento del procedimiento y del contexto de acogida.
si~wn_ del .gen~~ discursivo. Es d cu·, la instrucción metalingüística (e l Bachtin pone é nfasis en que determinadas entidades textuales
g~_ne10 d1scUJs1~0 e n el que Íll nun ciado) posibilita una interpreta- perduran a lo largo de l tiempo y siguen produciendo efectos textua-
c10n no. naturalista.
. lnt rpr ió n en la que, al contempl arse e 1 ge- - les en la larga duración. Éste es tal vez uno de los puntos clave de su
nero. d1scurs1vo, . se en ti e nd e que e e texto
· esta' cod'fi d
1 1ca o, no es un planteo; esas entidades textuales, más o menos perdurables a lo largo
reflejo de la realidad cx tralingüí Li a; es un lenóm eno puramente tex- del tiempo, son los géneros discursivos.
tual, no hay una re{; r n 1a a a lgo ~xu-atcxtual.1 Toda obra arústica se inscribe en un género discursivo. De alguna
~ay~~ giro lin . üísti en la E tética de la creación verbal (1979). ~ manera, con una hipótesis complementaria, Bachtin dice que no es
La c1 eac1on des nudo n 1a n si mpre está anclada en una estética posible crear ninguna enunci ación -y mucho menos una obra artísti-
(Croce 1901; o llin gw d 193 , 1946) . ca- sin apelar a un género discursivo . Al recurrir al género, el autor
Ni_ngún gén ro 'S pLiro. uantos má géneros se conozcan 0 cuan- está haciéndose cargo de una serie de significancias que Jo van a afec-
tas mas ve_ces ~e p~1eda ~llcrnar de_ un género a otro, tanto mayor será tar y condicionar. Diríamos que a medida que pasa el tiempo cada vez
la competencia d1scurs1va del em isor/ receptor. Nadie domina abso- es más difícil producir o enunciar si no es desde un género discursivo;
1:1tamente t~dos los géneros discursivos, pero cuanto mayor sea la un género discursivo que tiende, incluso, a tornarse autónomo hasta
1~1queza (vane~ad) text_ual controlable, tanto mayor serán las posibi- un cierto punto.
hdades_expres1~as. S~gun la presuposición, según el contexto, se eli-
ge el genero d1scurs1vo en el cual enunciar un determinado t t
N · .. ex o .
o s1empr~ se ut1hza el mismo género discursivo -ni por el mismo 6.2. Género discursivo y acumulación de sentidos 1

hablante ni con el mismo intedocutor-, dependerá de las relacio- como principio constructivo de la "realidad". Creatividad
nes contextuales
_ . también
, . codificadas
__ . . · No obstante, h ay un punto
comun en las variantes d1atop1cas, d1afásicas 0 diastrásticas , 1·. e. 1os
A Bacht.in le interesaron sobremanera ciertos núcl eos de significa-
¡
uga'.·es neu~ros comu~es, más compartidos, signos que remiten a ción perdurables y fuertes en el plexo cultural (como e l hábito del
una 1deolog1a e~ c:omun ex~en~ida. Claro que igualmente el equí- vestirse, Ja propiedad privada individual y familiar, la familia, la reli-
voco puede ex1st1r pero d1smmuye, al menos si hay intenc· - giosidad) por su capacidad de generación de textos u·anshistóricos (i. e.
. . "[; . . ion a lo largo de la historia, en el ámbito de la larga duración) y que consti-
comun1cat1va
. . ac1htadora" y no "obstaculizadora". H ac1a · esta tesis
·
tiende Bachtm en sus últimos años 1·eafirmando a - 1 tuyen la ''vida". El término vida que utiliza Bachtin no se refiere al de
. • s1 e espesor co-
lectivo de la comunicación. realidad material. En ese sentido, no es una vida que ocurra al mar-
En ~ste p'.·oceso, j~stamente, ti_ene una importancia capital el gé- gen de cualquier significancia anterior. Es una vida que ya está proce-
nero d1scurs1vo. El genero es la mstancia de ined'1ac10n
· - entre d os sada culturalmente y, de alguna manera, es por lo menos consecuencia
pragmática de otros textos. Se definiría como límite de lo textual. Si
existiera una realidad extratextual (cosa que Bachtin aparentemente
dudaba), ésta sé basarí_a en una tradición de acumulación de sen ti dos
l. En cualquier arte de performance y sobre todo en la mu' si'ca e · muy remotos .~ Entonces, lo más probable cualitativamente es que las
¡ . . so llene un
e emen to consustan c1al, que son las instn1cciones d e eiecucio' n En ¡ · ··
. J J ' . · . . :J · a ejeCUCJOn
mus1ca
. . , as msu ucc10nes
. estan o bscs1vamente ex plici• "da d · -
..,, s, es eCJr, en qu e ge- ·
ne10 t1eneque ser ubicada. O cuando nos dii-igimos a alguien . ·1
. . , ecua es son nues-
tras p1·esupos1c1ones sociolin güísticas acerca de Ja capaci'dad · d ¡ 3. Consideremos un ejemplo muy simple y esque m áti co: la e lecció n en un
. . . comprensiva e o
que vamos a decir? AJIJ apa1·ecen van antes dialógicas diastráti'cas (de 1 d ' · ámbito (discursivo~ dete rmin ado de cierta ves Limema. Ante todo, partimos del
. . • • OS IStlll-
. . y competencias lmgü1sticas) )' diafásicas · Adema's , Bac ¡1 tº1n sostiene
tOS estratos · hecho d e qu e normalmente no andamos desnudos e n lugares públicos. Es decir,
que 111ngun h.ablan te domina absolutamente Lodos Jos géneros d'iscu s · El nuesLro uso está pr~cedido de un n. priori (natural) que determina e l uso, lo cual
· 1 .· d · r IVOS. CO·
1_0 a110 e est? es que llen e mayor competencia di scui-siva quien tiene la posibi- es una consecuencia de la co nslr ucció n de un rn acrotexto que prescribe que no
lidad d e domin ar la mayor carnidad d e géneros discu 1-sivos. andemos desn udos, al menos en cie rtas circunstancias que co nsti tuye n su contex-
2. Además curiosameme Eachti11 acepta el título pi-opuesto en la ti·aducción . to (inmediato, media\ o, remoto) de enunciado que de termina ese uso o lo condi-
ciona decididamente, incluso en su negació n. Por ello, podernos cubrirnos más o

174
175
prácticas textuales en tomo a. esas hipotéticas realidades extratextuales Bachtin rechaza una estética romántica en la cual habría una crea-
se den a través de la historia textua l precedente. En tal sentido, cuando ción original que supera el filtro de lo colectivo (i. e. de lo textual pre-
Derrida (1967a) afirma que no xi Le un no-texto (hors-texte), no está cedente) . Entonces, ¿qué se de bería entender, d esde esta teoría , por
diciendo que necesariarnent n hay nada que no sea textual, sino más creatividad?
bien que, si existe algo que n , a textual (o sea, natural), ese algo será Bachtin está muy marcado por la experiencia formalista, pero se
comprendido por nuest ·a n nt a través de una experiencia que es ante niega a reconocer que la única creatividad que queda d~sp~?s de una
todo primordia lm ente L xtu, l. acumulación de sentidos tan grande sea la desautomauzac10n .
Una cuestión qu apar r it radamente en Bachtin es el problema Lo que sí parece indudabl e es que no puede pensar la creación
de la creación v rbal 111 xto teórico, pues admitida la hipótesi estética (coincidiendo con los formalistas) si no es a partir de la expe-
de que no cxist una rcali lad xu·, t xtual-o si existe una hipotética rea- riencia textual precedente. Sea com o continuidad, sea como ruptu-
lidad extrat xtual ti n una m ed ia ió n a umulada muy grande de pro- ra, la creatividad textual se entiende a partir de la acumulación textual
cesos textual -, la u st.ió n s ómo s d be en tender el fenómeno de la precedente, como una réplica. A partir de ahí se constituye, de algu-
creauvidad t xwal, artísti a, est ~ Lica, el spués de una acumulación tan na manera, la idea de lo dialógico. Es dec ir, la crea tividad no es una
grande de t xtualidades, qu inclu o tienen un alto grado de codifica- simple desautomatización, sino que es una réplica. Por eso empieza a
ción, en particular en d terminados géneros discursivos. inu·oducir metáforas explicativas (o quasi explicativas) tales como "con-
textos lejanos", "cronotopos", "exotopía", entre tantas otras.

menos, cambiar los colores d e la vestimenta, sus materiales, pero llegar a la des- 6.3. Diálogo. Modelo triádico
nudez total es remotísimo. En este sentido, resulta improponible un no-texto o
un antitexto de la vestimenta; sería tan remoto que ya no tendría producciones El fenómeno de enunciación parecería ser entendido por Bachtin
de sentido o consecuencias importantes. Además, en d e terminadas circunstancias como un modelo triádico, análogo al de Peirce, constituido por el
(quasi objetivas) hay una gran cantidad de géneros discursivos qu e fuan la etique- autor, el héroe y un tercero.4 Es decir, todo diálogo que se establezca
ta más o menos formal, que aumenta, disminuye o cambia, producto de una acu- entre dos elementos -y eso aparece tematizada en toda obra arústica,
mul ación de sentidos remota y t;x tendid a. Esto según Bachtin ocurriría con un a
entre un autor y un héroe o entre un autor y el subtema, que es una
gran cantidad d e condicionantes culcurales en los cuales estamos sumergidos. Claro
que una situación d e este tipo es casi na tural; podemos comprender que no es na- variante del héroe, en definitiva- siempre va a ser, de alguna manera,
tural pero tiene un a acu mulación de sentidos tan gra nde que funciona hic et nunc concebido pragmática o sociolingüísticamente un tercero que es la
como natural. En este sentido, el planteo bachtiniano es diferente de muchos colectividad hablante .:;
plan Leos posmode rnos que adm itirían la posibilidad de borrar una acumulación
de sentidos tan grande por la sola voluntad rece ptiva. En realidad , es muy dudoso
que se puedan erradicar ciertas prácticas, dada la g.-an cantidad de acumulación
de semidos que existe. Daría la impresión -y no es Bachtin el único autor en el 4. Este tercero parecería variar, según las é pocas de Bac htin y según sus
mundo eslavo que lo pie nsa- de que esa te ndencia a acumular se ntidos que per- exégetas, pero siem_pre, co mo categoría formal, está. presellle. A veces es.o parece
manece n aún más a llá de las diferencias es a lgo muy notorio. Es muy difícil, si no ser el lector, el crítico, el otro ajeno o la lengua. Tauana Bubnova, en la mtroclu c-
imposible, prnducir un borramiento de esa acumulación ele sentidos históricos, ción de la edición en espa1iol de los esc ritos de Bachtin de este período, sostiene
lo que cxplicai-ía una gama d e fe nó1ncnos que de otra mane1·a resultan incom- que en la primera etapa d e Bac htin ese tercero era el ser o Dios y que después
prensibles. Podemos preguntarnos si otrn tanto no ocu1-.-iría, poi· ejem plo, con un terminó siendo la comunidad parl ante, hetero parlante .
concepto muy genérico, básico, de propiedad privada (no en el sentido marxista 5. Otra cuestión es que e n su planteo original, Saussurc se refería a la ne cesi-
de los me dios d e prnd11cció11, si no de la "p equeña" p1·opiedad privada individua l, dad de hacer estudios sincrónicos y diacrónicos. Pero las investigaci ones del
familiar). En tal sentido, enconu·;u· una situación de colectivismo absoluto tam- estructuralismo se c1entraron e n los estudios sincrónicos. A partir de ahí se desa-
bién es muy r emoto puesto qu e hay una acun1ulación de sentidos importante en rrolla el estructuralismo norte america no y llega un momento en que no se puede
el concepto d e propied ad priv(lda; aun u11 anarquista bakuninia no -para ubicar- explicar ninguno de\ los fenóm e nos de la 1·ealidad lingüística cultural simbólica.
nos en el con texto de Bachti11- no se plan teaba la necesidad de no tener el reco- Los d esarrollos norteamei-icanos, co mo el abstraccionismo o la gramática abs u·ac-
nocimiento de propied ad privada si no genérica de ciertas cosas: un saco, un libro, ta, son planteas que e'1 el fondo no ven la din ámi ca de la producción sígnica; son
una mesa .. . Incluso el conccpL<> de familia (ta.1 vez no el de familia monogámica modelos explicativos que, además de ser glotocentristas, son muy abst.-actos des-
burguesa) tiende a pe rmanccer arraigado desd e tiemposrcmotos. de el punto d e vista de Bachtin.

176 \ 177
co mo decía explícitamente Eac htin, en toda enun ia i 11 s<· lll l111 l
En "El problema de los géneros discursJos" (1952-1953), Bachtin
fiesta siempre una ausencia. 7
muestra la dialogicidad monológicam e nte. En un momento, su dis-
Para Bac htin es muy claro: en el análisis de Dostoievski (192 ) ni •
curso, como cualquier discurso cienúfico, ti\ nde a ser monológico;
ga que pueda haber una resolución clialéclica en el sentido h eg li:rno
explica lo dialógico d esde lo monológico. Parecería ser que la
de la tensión de los elementos simultáneos que existen en el texLO
dialogicidad , según Bachtin, está permanentefnente necesitando de
porque siempre faltará algo, siempre habrá un elemento ausente. Esto
momentos monológicos. En slo pareciera eslar más allá de los auto-
es, la no resolución dialéctica no sería una elección del modelo
res posmodernos, qui e ne de a lg un a manera sugieren que lo dialógico sino que, en definitiva, sería una inherencia de la enuncia-
monológico -o como se quiera d nom inar- desaparece Lotalmente ción . Toda enunciación sobreentiende algún tipo de ausencia tal vez
merced a una lec LUra de o n slr u cioni sla. Bachtin no cae en esa irreponible o, por lo m e nos, no recuperable en el momento de esa
obviedad. intersecéión de enunciación, en la tensión de ese enunciado. Posible-
Constan temen Le Bachlin piensa e l problema de la enunciación o mente se pueda reponer desde otro enunciado (tercera voz) que lea
de las consecuencias pragmáticas de la enunciación -que podemos ese enunciado, pero no desde el seno de ese enunciado.
llamar la problemáLica ética de la enunciación- relacionada con la En la última etapa de la obra de Bachlin se explicitan cuestiones
tensión entre el autor y el héroe. epistemológicas que siempre habían estado presentes como preocu-
El héroe -el personaje- es, en su relación con el autor, uno de paciones centrales en sus escritos. Tanto en la introducción del libro
los núcleos más importantes de la obra artística. No se puede pen- so bre Rabelais (ca. 1933) como en la introducción del libro sobre
sar una enunciación artística sin la problemática del autor y el hé- Dostoievski (1929) -sobre todo en este úllimo-, Bachtin comienza rea-
roe. Es obvio que Bac htin se está refiriendo prioritariamente a la lizando una historia metacrílica del autor. Esto es, un a historia de la
enunciación litera ria; pero de alguna manera, considera a esta pro- crítica y una crítica de la crítica acerca de cada uno de estos autores.
blemática como una especie de principio rector de cualquier enun- Esto significa que Bachtin es consciente de que wda obra -en este
ciación artística. caso, el texto sobre Rabelais y el texto sobre Dostoi evski- está prece-
Otro núcleo temático que aparece también reiteradamente en la dida de una tradición crítica con la cual puede coincidir más o no,
obra de Bachtin -y que de alguna manera confluye en sus escritos so- pero que no puede dejar de ser evaluada. Sin embargo, esa evaluación
bre ética- es la cuestión de lo que denomina "tem a'', apelando a una la realiza con una peculiar sensibilidad, porque la efectúa en torno a
categoría bastante extendida en la teoría del arte. la categoría de dialógico versus monológico. De algún modo clasifica,
El tema, para Bachtin, no es solamente el contenido en el sen- hace una taxonomía de esa crítica precedente sobre el autor, e n fun-
tido más tradicional, sino que es la resolución ele la problemática ción de cuán dialógico es ese escrito. En el libro sobre Dostoicvski es
de la tensión entre e l autor, el héroe y la responsabilidad prag- mucho más clara esa actitud.
mática de la enunciación. Es decir, el tema d e la obra es el modo Parecería que Bachtin entiende la oposición dialógico-monológico
como se resuelve en ella esta te nsión . Es el modo de presentación corno dos modelos enunciativos posibles en la historia de los códigos,
y resolución de la dialéctica entre el autor y el héroe y la respon- donde, puede haber -alternativamente, según los períodos, según la
sabilidad. 6 tendencia de los períodos o según la voluntad enunciativa de quien
En algunos fragm entos del texto sobre Dostoievski (1929), esté enunciando en particula1:- una especie de especialización hacia
Bachtin afirma que toda obra -no sólo la de DosLoievski, sino cual- lo dialógico o hacia lo monológico.
quier enunciación- manifiesta siempre un a fuerte tensión entre ele-
mentos simultáneos; la e nunciación es la manifestación de una
tensión enu·e textos coexistentes. Una tensión que no se resuelve ne- 7. Es notable que Bachtin utili ce a pi-incipios y mediados de los años ve inte,
cesariamente en e l ámbito de la obra, entre otras cosas, porque, un término qu e en la actualidad es ce ntral en la crítica de las cien cias sociales:
"ausencia". Es n otable además porque después vuelve a apuecer en la c.-ítica lite-
raria, arústica, e n el discurso fil osófico contem poi-áneo, muy posi blemente vuelta
a e nun ciar poi· personas que no habí an leído a B achtin en los años sesenta. Es
6. A condic ión de no entender "dialéctica" en el sentido hegeli ano, es decir,
curiosa la coincidencia, no sólo terrni nológica, si no en cuanto a la con n otac ión
como la proposició n de un a superación de la tensión, Bachtin reiteradamente se
mi sma que tiene e l término.
a leja de esta idea de la superacióu ele la tesis-antítesis e n la síntesis.

179
178
Esta oposición ta1nbién vale para el principio constructivo de un a Tal vez la diferencia con ciertas corrientes del posmodernismo
ob1-a artística, que puede se 1- más o me nos monológica, más o meno · -no necesariamente con Derrida, quien evoluciona hacia una posición
dialógica. Justamente esta c u stión -cernral en toda esta discusión más cercana a Bachtin que otros posmodernos- es que Bachtin, y por
bachtiniana y que hasta uri cieno punto, si tuviera que elegirse un eso es tan importante el concepto de género discursivo, enfatiza que ,
tema, probablemente sc rí 1 g r an tema que Bachtin reitera a lo lar- si bien no existe una "realidad" extratextual, esto no quiere decir que
go de su obra- encuentra a lgún tipo de clarificación en "Hacia una no exista una "realidad" textual. No existe una realidad extratextual
filosofia del acto éti c o' ( en. 1924). Tal vez leyendo sus escritos sobre que sea natural, a la cual nuestra mente humana tenga acceso, sea a
moral y ética e nunciaLiva se pu da entender mejor esta perspectiva través de las ideas innatas como podrían proponer los racionalistas o
epistemológica d la oposi i ' n rnonológico-dialógico. a través de los sentidos puros, como podrían proponer distintas varian-
Esa cuestión e n tra l para omprender los manuscritos éticos y tes del empirismo (desde el empirismo crítico al positivismo lógico).
para cl a rificar esa op si i n abiendo que no hay una posibilidad de Pero sí existe una cierta realidad textual. Es decir, realidad textual sig-
enunciación sin algun a in stancia monológica. Bachtin enuncia un nifica una cierta permanencia de significancias que producen senti-
principio d e enunci a ·ión di alógica, que es el que lo hace famoso , do a lo largo del tiempo. Ahí tal vez está la diferencia con muchos
popula1- y a tractivo para muchos lectores que lo interpretan de mane- deconstruccionistas o , más ·p recisamente, con otras corrientes del
ra minimalista; pero también, por oposición, se puede entender o afir- posmodernismo no necesariamente deconstruccionistas.
mar que, para Bachtin, no se puede enunciar sin alguna especie de Aquí entonces se llegaría a una primera conclusión -bachtiniana-
instancia monológica. Es decÍI~ para Bachtin, es im/Josible enunciar sino y es la idea de que el diálogo sólo existe justamente porque implica
mediante la construcción de un núcl.eo de sentido. Para enunciar, de alguna una instancia monológica. El diálogo, entendido bachtinianamente
manera, es necesari a la afirmación de una construcción de sentido. (podría decirse con redundancia el "diálogo dialógico") existe porque
Por eso -y con mucha conciencia de ese fenómeno- es que hace es precedido o coexiste con una instancia monológica. Si no existe una
una reseña bastante monológica de obras que leyeron a Dostoievski instancia monológica, si no existe algún tipo de significado potencial-
monológicamente . ,La instancia dialógica en el diálogo con esas mente deconstruible, no podría jamás existir el diferendo. No existe
obras es su libro sobre Dostoievski; en cierto sentido, podría verse la diferencia si no existe el núcleo significativo deconstruible.
así. Pero en determinados géneros discursivos es mucho más mar- De alguna manera, esto le garantiza a Bachtin la negación de la
cada la tendencia hacia la enunciación rnonolÓgica; determinados razón universal. Como no existe una razón humana universal -como
géneros discursivos tienden a especializarse en su instancia podría sostener el cartesianismo, el realismo en sus distintas manifes-
monológica. taciones o un universalismo a posteriori, como podría ser el historicismo
Otro índice sumamente significativo o rasgo marcadamente absoluto de Hegel, Marx o Croce- es que se puede afirmar la no exis-
predcconstructivista o preposrnoderno que aparece en Bachtin es que tencia de ese universal (natural/histórico).
no sólo toda enunciación es enunciación desde una ausencia -como Eso no quiere decir, sin embargo, que no se pueda enunciar corno
decía ya en el libro sobre Dostoievski ( 1929)-, sino que, además, todo si lo universal existiera, sobre eso, de alguna manera están versando
lo que se dice sobre el discui-so vale para este discm·so. Es decir, está las distintas versiones de los manuscritos éticos.
presentado, en todo su dramatismo, el p1·oblema de la autorrefe- Bachtin toma distancia del universalismo a priori; del raciona-
rencialidad del discurso, la no existencia de un metalenguaje absolu- lismo, del empirismo o del positivismo -distintas variaciones del uni-
to en torno a la enunciación . Dicho de otra manera, Bachtin se versalismo a jniori-, pero también toma distancia de una suerte d e
anticipa al discurso posrnodemo acerca de la no existencia de un "fue- universalismo a posteriori, conformado por las distintas variantes del
ra-texto" o de un "no-texto" en términos derridianos. Bachtin también historicismo (clesde los de derecha hasta los de izquierda) . Se ubica
afirma, anticipándose a D errida, que no existe un fuera-texto: toda en una zona indefinida de antiuniversalismo que se construye a par-
enunciación se hace en el ámbito del lenguaje. Toda la realidad obje- tir del diferendo, pero consciente de que la enunciación quasi
tiva lo es -podernos mante nel el término-, pero en términos textua- universalista es posible o que, por lo menos, ésa fue la vocación
les: hay una objetividad tex:tual, pero no hay tina objetividad discursiva de la cultura a lo largo de los siglos.
1

transtextual. Tal vez éste es el planteo límite y lo que convierte a veces a Ilachtin
en tan complejarrlente inasible. Asimismo ha sido por ello leído por

180 181
la izquierda marxista de los años sesenta y setenta como un pensador
marxista o por la derecha revisionista contemporánea rusa como un problema del texto en la lingüística, la filología y otras ciencias huma-
pensador revisionista an Lisoviélico. Es decir, el planteo límite radica nas. Ensayo de análisis filosófico" ( 1959-1961). .
en la aseveración de que lo que existe corno proceso histó1ico es el diferencio, El problema de los géneros está relacionado a lo largo de la histo-
const1-uido a partir d e nlicl o d entidos o significancias en torno a ria de la literatura con la cuestión de las poéticas. Por lo general, se lo
los cuales se construye ju l m ntc el diferendo: i. e. Ja tensión sincró- trató en el ámbito de esos ritos particulares o normativas que eran las
n~ca e~u·e el autor y h ; r e, y entre el autor y el lector. Los género poéticas; si bien no todas las poéticas son normativas ,º. fund.amental-
d1scurs1vos, que d e alguna m an ra son entidades históricas inestables mente normativas, de un modo u otro todas las poeucas uenden a
limitan las apenuras la ignificancia. ' desembocar en algún tipo de normativismo.
Tal vez podría plan l ars la cuestión en estos términos: la vocación Esta idea de normativismo que está relacionada con la poética -y
en~nciativa de la u ltma se basó, justamente, en principios univer- la poética que está relacionada con la cuestión de los géneros- es muy
sahstas. Y porqu ba. ó n principios universalistas es posible Ja significativa. Cada vez que se menciona activ~r:iente a lo larg_º. de la
deconstruc i , n d es r¡uasi universalismo. En el fondo , Bachtin está historia de la literatura o de la historia de la cntlca la problemauca de
presentando dram á ti cam nte una paradoja, incluso va más allá de los géneros, ésta aflora por lo general principalmente en el ámbito de
muchos autores posmodernos. las poéticas. . ,
Bachtin no insiste tanto en el carácter normativo de los generos e
introduce algunas variantes en la disputa tradicional. Primero, el gé-
6.4. La noción de género en la producción teórica bachtiniana nero es una categoría del discurso y no sólo del discurso literario. T~l
vez esto es Jo más novedoso: para Bachtin el género es una categona
Una conclusión posible respecto de los géneros discursivos es que, de enunciación, una categoría discursiva y no una tipología de obra
tal como lo entiende Bachtin, constituyen una cierta mediación en- literaria o de obra artística.
?-e lo q~1e se puede denominar actos de habla y el sistema del lengua- La segunda idea es que el género es un lug~r de 1-:i:diación ~e .lo
je considerado en sµ totalidad. Es decir, el género discursivo es una particular y lo general; no es ni la exclusiva mamfes~cwn de una 1d10-
instancia de mediación -en una primera aproximación- entre Jo in- sincrasia ni tampoco la repetición de una generalidad. Es ~n ~u?:r
dividual y lo colectivo. donde lo particular se está enfrentando a lo general. Esto comc1dma
En algunos de los muchos artículos que tiene Bachtin referidos al con muchos de los planteas hechos en las poéticas que tratan los gé-
género, sobre todo en los dos primeros textos sobre el formalismo neros, pero el énfasis de Bachtin está justamente en la idea de enfren-
(Medvedev/ Bachtin 1928) y sobre el marxismo (Voloshinov/ Bachtin tamiento, de choque, que puede haber en u-e lo particular y lo ~ener~l;
1929), ya se anunciaba la idea de considerar la elección del género enfrentamiento no en el sentido de oposición, sino en un sentido mas
por parte del autor de la obra artística -Ja elección del cotexto en el amplio, esto es, cómo se va a posicionar lo general con respecto a lo
cual la obra tendría sentido- como un indicador ideológico donde se particular, a lo propio. . . . ,
ve la intencionalidad pragmática de la obra. Yla tercera característica que Bachtm le adjudica al genero es que
El género discursivo es aquella instancia comunicativa en donde justamente en esta mediación entre lo particul.ª'. '!lo gener~I se re~ol­
se produce el encuentro entre el lector y el autor; es fundamentalmen- vería, desde el ·p unto de vista teórico, Ja opos1cwn entre d1acro111a '!
te una mediación y, además, el lugar donde se produce la transición sincronía. No es casualidad que en el inicio del artículo sobre los gc-
entre la persp~ctiva sincrónica y diacrónica. Por eso es central para neros discursivos ( 1952-1953) haga una especie de balance de la pro-
entender la ep1stcmología bachliniana; sería el punto de encuentro blemática teórica de la lengua precedente, algo parecido a lo que
del pasado, el presente y el fu turn. realiza al inició del libro sobre Dostoievski (1929) .
La instancia comunicativa donde esa estructura discursiva se pro- Lo que dedne a un género es justamente la relación del auto1: y
duce, esa realización de lo particular en el contimwm de la vida, es el el lector con el l¡iéroe, con el personaje. Lo más importante de la his-
aquí y el ahora. Y ese aquí y ahora no se da directamente, se da toria de la litcrátura -dice Bachtin tanto en La cultura popular en la
mediatizado. Esa mediatización sería el género. Edad Media y el Renacimiento ( 1933) como en Te01ia y estética de la no-
De alguna manera, la definición que Bachtin da de género sería vela (1989)- es cJ género . La literatura, la historia de la literatura,
casi equivalente a la de texto, cttestión en la que se centra en "El no se puede estudiar si no es en una perspectiva de la historia de los
géneros.
182
183
La tesis fundamenta l de Bachtin -que ta mbién aparece en 'T' - Es decir, es un posicionamiento de lo pa rticular con resp ec to a lo ge-
-· l ¡ i eona y
estetzca e.e .ª novela (19 89)- es <¡ue los géneros son entidades previas neral, no es algo individual ni general puro: es una zona de confli cto.
que c_onst1t~yen la institu ció n social que llamamos literatura; son ca- La idea bachtinian a de género es justam ente la manifestació n de
teg~n as soC1ales perceptiva , h á bi lo perceptivos, que construyen 11 ues- la conciencia, pero con relació n a lo social. Yeso aparece claram e nte
tra image n de la rea lid ad .
en el inicio de "El problema de los géneros discursivos" (1952-1953) ,
Bac~tin pie nsa el gén r d iscur ivo d e una manera exa·emadamen- donde sostiene que ninguna de las teorías acerca de l género pudo dar
te. amplia,
. como los orga ni zad res de la vida social , previos a Ja praxis· cuenta de la complejidad de l fen ó meno; de un a man e ra u otra, son
l
1tera1~1a d e a u_tor; e n el linitiva, 1 signo ideológico del que habla en teorías idealistas -que pon en e l é nfasi s e n la creatividad genial de l
sus primeros h brns.
individuo- o son sociológicas, universali stas .9 En cambio, Bachtin
Más aú n, los g ' n r s son los mecanismos que permiten introdu- pone el énfasis en lo sociológico: el conflicto, la tensión, el posiciona-
cirnos sin rónicamcnt n la diacronía de la lengua. miento entre lo particular y lo general. Esta visión del género tal vez
Una id ea qu apa r_ ya e n los primeros escritos es que estamos nos haga entender mucho mejor El marxismo y la j ilosofta del lenguaje
condenado · a ~rodu_ ff en ~na le ngua que es previa, a expresarnos (Voloshinov/ Bachtin 1929) y su concepción de signo ideológico como
en nu es tra paruculand ad - s1 es que ex iste- con un mate 1-1·al "la arena de la lucha de clases".
· L - . . que nos
es a~eno. os generas di sc ursivos se rían posibles entradas a ese Bachtin trata de superar el positivismo sin cae r en una ética o una
contmuum . general, previo • que no es nuestro . Esa ena·ad a es smcron1-
· - · estética de la individualidad en términos románticos, escapa de un
ca pero tiene una repercusión en la diacronía. B sociologismo positivista que piensa la sociología como una ciencia
Para Bachtin los géneros son a·adiciones enunciativas de las cua- natural más y la naturaleza, como una reproducción de leye s
les no .Pº~emos escapar; n~ _p odemos enunciar si no es a partir de la apodícticas y necesarias; pero tampoco cae en una idea de género ro-
n ~goc1ac10n ~on las cond1c10nes e nunciativas encarnadas en estos mántico. En ese sentido parecería estar muy cercano a un m ateri alis-
generos
_ . que tien e n. una existencia más o m enos estable . El genero
' es mo dialéctico o una dialéctica mate rialista no positivista (exactamente,
un habllo perceptivo y" por ende, un hábito enunciativo. gramsciana) .
~n. Teoría y estéti~a de la novela ( l 989), seliala que Jos historiadores En 1928, en el libro con Medvedev, El método formal en los estudios
u:ad1C1onales d~ la hterat~ira distinguieron el género del estilo, enten- literarios, escribe: "una verdadera poética del género sólo puede ser una
diendo por estilo ~I gerno poético individual. En tal sentido, Croce sociología del género" (Medvedev/ Bachtin, 1928 (1994) : 215). Ni un a
pr~fiere po~er el e_nfasis en el estilo; Propp, en el género. Pero Jos sola poética, ni tampoco una simple sociología de género.
v~1an como mstancrns irreconciliables: lo genial, que florecía en me- En todos los textos importantes, con un mínimo de complejidad,
d1_0 de lo_~e~era_J, .ºlo general que ~ra todo Jo que explicaba cualquier se estaría produciendo este encuentro, esta n egociación, entre lo ge-
p1oducc10n md1v1dual. Para Bachtm, en cambio, el género es donde nérico y lo particular. Bachtin es ambiguo; no inclina la balanza hacia
justamente
. se resue
. . lve esta oposición , oposición que , po r o t ra parte, ninguna de las dos tendencias de las modelizaciones tradicionales. No
considera una v1s1ón es tática. El ámbito donde se produce esta _ estaría de acuerdo con la idea de que todos los discursos pueden es-
1 ·- · reso
. uc~o~ es justamente en el género. ~ero el géne1·0, entonces, ¿es algo tar en un pie de igualdad (sus complejidades son innumerables) , pero
md1VJdual o es algo gen eral? Bachtm concluye que es un tono social. tampoco con la idea de que la literatura per se es un área superior de l
discurso . Es un ámbito distinto, en tanto fenómeno de cognición y de
reflexión en torno a Jos límites de la enunciación.
Por momentos habla .de géneros refiriéndose a la literatura, y en
8. En la p os tura opuesta a Bac hr.in se e ncu entra , po 1· e:Jie mplo , Ci·oc e, e 1 mas
-
.
impo rtan te re p1-esentan te de toda una tradic ión crítica de los gén . e otras ocasiones se refiere a los géneros tradicionales e n se ntido
E " e1os. roce, ya aristotélico. Es consciente de esa ambigüedad, no la resuelve. Esto es,
e n ·stetzca ( 1901) -y lo 1·cprod11ce en su idea rio estético posterior so bre t d
0 0
La poesía (1945)-, niega la ex i te n cia de los g éneros Croce d e ' en por momentos habla de literatura como género, que sería esta idea de
. . ., . a 1guna m a nera se
mteresa en foca liza1· la c uesuon en torno a la genialidarl y Ja . ·- ·
, . . ._ ' c1cac1on parucu 1ar;
e n eso es mucho mas p arecido a la v1s1011 d e los formal1'stas Ba ht'
• , - . • . . c C lnen este punto
~e aleja de C1oce, co nsidera qu e los ge11eros u en en una existencia lla mém ¡ b- 9. En realidad, no s~n de tipo sociológico sino universalistas porque, ~n e l fon-
. d fi · · os a o
Je tiva, pero no e 1111uva; tampoco es coi n cidente es ta idea con Ja crítica de Pro do, consideran que lo que ha pasado tenía que pasar po rque estaba previsto e n el
( 1927) o co n la d e Nonhrop Frye. pp
juicio lógico unive rsal.

184
185
literatllra como laboratorio donde se !Jroducen 'éno'1neno . . d
- 1"' d e l a jlrodvcczon · · sz<rnica
- . racial/' . - J' .1 que se an en otros
amuttos
. D l º . '. . ' en generos que no son estrictamente lite- autor, y que va a estar definido por las suposiciones que el autor va a
ra_nos. :_ag~m~ m an e'.·a, Ja l1 tc1-atura para Bachtin es un proceso d tener en relación con el género. En una charla cara a cara, a partir de
p1 oducc1on s1grnca, temen do plena conciencia de q . .: suposiciones, se elige el género de discurso en el cual hablar. Pero ¿qué
·~ .· Al . ue existe una tradi-
C!On ante1 ior. _go p arec ido pi nsa Gramsci [1975] en torno de 1 'd . pasa cuando es absolutamente mediado, cuando no están cara a cara
de literatura nacional com cornplcio de prod . a t ea
• :i ucciones lextuales que d el lector y el autor en el discurso literario propiamente dicho?
cuenta d~ la _ex1~tencia d una tradición textual común. a El género es también un ámbito de pertinencia; Ja práctica va a
Bach tm ms1ste -y es t aparece ta mb1· ~ .· . . estar determinada por la pertinencia de ese ámbito. En el texto escri-
· en ant1c1pado rud1men
tanamente en El marxismoy la.filosofía del lenD?taie (Volosh1'11ov/ B h . - to y difundido por escrito tal vez a lo largo de los siglos no existe la
1929) yen El ·· me't o1l.o fionnal en los estudios literarios
0
- '
( M d d / B ac lln . posibilidad de las suposiciones, de la elección del género según el lec-
1928) e ve ev achun
·f i· ,- e_n qu la le tura s la qu ' de alguna manera completa o de tor.
me e gen ro. ' -
Bachtin presenta también el proble ma de la recontextualización,
Ba c hlin lie nd a n usa r el lé rmino realidad . fi ya lo había tratado en La cultura popular en la Edad Media y el Renaci-
vid~, ioa la qu ~ se a cede a partir del género. La o~1~ ~~~;~ ;a~lar.: e miento (ca. 1933), donde sostiene que en algunas circunstancias deter-
pe1 o ese ha blar de la vida se va a realizar desd 1 . . e a vz a,
gén e ros. · e ª pcispeCtJva de los minadas la recontextualización es necesaria; aun cuando se produzca
la exotopía, por más que se recontextualice. La exotopía se va dar
El génern, para Bachtin es . d . . . sobre todo cuando no existe el contacto inmediato entre el emisor y
de la obra i i Bachf fi . ' qrnen a md1oos de las expectativas
. . . m a 11 ma que el autor -que no desaparece tolal- el receptor. Por más que recontextualice (y eso es bueno para
mente como sostienen las teo11as .- posmodermstas
.
el - -d - es 111s· l'onco
· 1•1- en optimizar la hipótesis de comunicabilidad ent1·e el autor y el recep-
genero esta e alguna manera manifesta ndo sus e . ' tor), la exotopía nunca va a desaparecer.
relación a la enunciación Se presenta xpectauvas con
· · . · · nuevamente esa idea bachti- En la definición del género existen problemas formales, proble-
mana mte1 media entre un a visión positivista y tina v1·s· - 'd l' mas temáticos, pero sobre todo la relación entre el personaj e, el au-
man- uca.
· · E'I autor ~x1ste
· - ion 1 ead1sta ro-
manera pura. ' pero de una manera h1brid a, no e una
tor y el lector, y entre los contenidos temáticos y los problemas
implícitos. La elección del género se puede determinar de una mane-
El género encarna las expectativas del emisor . . ra muy clara cuando hay un contacto cara a cara. Pero en la literatura
a enfrentarse con las del leclor. Es decir la ob . ' e~as expec~auvas van tal como se la entiende -lo escrito, a lo largo del tiempo, a partir de
-. . ' 1a tiene una mmanen
eta, pero esa inmanencia no es perfecta· es una e . - una tradición-, la exotopía es inevitable. La exotopía no es una posibili-
f: · . 1 , ' xpeclat1va que se va
en ~en~a~3a 1leterogen:as _exp_eCLativas que son las del leclo1~ las del dad de recepción entre otras, la exotopía ocune. Por lo general, la obra lite-
me1ca o o as de las mst1tuc1ones lite rarias. raria está lanzada a los contextos lejanos. Determinadas obras literarias
En realidad , el género va a eslar definid 0 d tienen una vida en lo inmediato, pero muchas también tienen una vida
· · en ca a caso por las rela
CJOnes complejas entre e l lector y e l autor p 0 d ~ .- d . . . - a lo largo del tiempo que no puede ser predicha. La exotopía es inevi-
d ¡ - · emos l! a uc1rlo d1c1en-
o que e genero es la hipótesis d e comunicabilidad d 11 d l table y está determinada por la larga duración.
e ector y e
Por ello la convención del género es absolutamente inestable. Las
expectativas del autor que se manifiestan en la elección del género
1O. _El concepto de realidad a J3achtin le resulta exu·ernad . - . no están garantizadas, son una simple opción. Más aún, la historia de
la concibe como una constru cció n , un producto textual La ., a~e1~te tdeolog1co,
to d e la mediación textual. · •ea 1 a es el prnduc-
la literatura es .u na historia de exotopías, de enunciados, produccio-
nes y acogidas exotópicas.
1l. Es interesante esta concepcióu sobre todo . 1 . 1
d e E.co ( 1979 , 1994), Rossi-Landi ( 1968,' 1972) o la de
s1 a vmc11 amosco J 'd
. . .. n as• _eas Hay obras ~ue por algún motivo muy complejo, dificil de explicar,
na ( Rorty 1991; Cullei· 1982). consu ucc1011 norteame nca- perduran (y para eso se recurre a términos como "clásicos", "obra de
12. Autor histórico qu e está e nuncia n do desde un rén e r . .. . arte", "obra superior", p ero en el fondo son términos mitificados, pa-
dad la ma nifiesta a t.-avés de un géuern N
. . .
g . o, que su pa1 Uculan-
. o es e 1 a uto1· genial d e e . d 1.
' vocis). De hecho, lo importan le es que determina-
labras vanas, fll1us
ma11uc1smo,esuna11toratravcsadoportcxttnlidades - i oceo e io- das obras perduran y olras no. Esas obras que perduran se enfrentan
13 B h · .. ' que esta expresánd
. . ac un no utiliza el términ o mercado, pero sí h bl d . . . . ose . . a la exotopía extrema y una exolopía cada vez más manifiesta, donde
ranas. ª ª e 1nsutu c10 11es hte-
las pres uposiciori'~s, las expeclativas de l emisor con respecto al lector
son cada vez más aleatorias. Es como una botella lanzada al océano .
186
187
se puede realmente reconocer qu e existe e l otro. Eso es claro en
Bachtin utiliza un término que es "núcleo" (se sobreent d --
, l · ·fi en e1ia l'\achtin . Existo yo y existen los otros; sería un cogito ampliado y pro-
nuc eo, s1g111 1cativo) . . En "El problema del texto en la· l'mgu1suca, .. , · la
filolog1a y otras c1enoas hum ana . Ensayo de análisis filosófico" ( 1959- blemático.
El saber absoluto pretende garantizar que esa pluralidad de con-
19~1) se refiere~ aquello q~ e pel"Clura, que no se au·eve a designar
iencias se remita a una única conciencia trascendente. Para Bac htin
masl que d · - como nucl eo. Pero . J ustamcnte este núcleo es lo q u e pos1·b·1·- 11 •sa conciencia u-ascendente, si existe, es histórica: ésta es una conclu-
ta_e 1~1ogo. No es lo 1 g1.~l lo que posibilita el diálogo 0 lo que fue
leido,
, sino . .esta perdura 1011 d 1 núcleo. El texto , enlend 1'd o como sión posible.
En Te01ia y estética de la novela ( 1989) , Bachtin señala que parecería
nucleo s1gn~fica~t , legenda, s 1 que perdura. Ese núcleo significante
ser que históricamente, en la civilización europea, la novela fue el
es una co~c1enc1~ au-_av sad ~1 por ou-o~ Lextos. 14 No es un núcleo puro,
mejor género que pudo dar cuenta de esta pluralidad de conciencias.
no es ~na e.s n 1a, sin la 111manenc1a de un texlo multiacentuado.
Eso explicaría que hubiese habido una tradición novelística tan im-
Este nuc/,eo sig;nificcmle e un problema que perdura irresoluto.
, Visto
. así, Ba
, htin n s un posmoderno . El "1-1'zom a " ten d na - un portante.
En cualquier texto (y esto se ve mucho m ejor en la novela) es don-
limite qu e sena .t~n núcl o sig1~ificante, que perdura como problema.
de aparece un testimonio de su temporalidad. La metonimia de su
No es una soluc1on, es lo prev10 a la pregunta. ' 5
época: el cronotopo. En el libro sobre Dostoievski había ya definido
El único uni~ersal e nunciativo que estaría reconociendo Bachtin
es que el género de la siguiente manera:
. la. comumcación
, humana es una instancia dual en 1a que una
conoenoa esta enfrentando a otra conciencia . En este ene:lren tamiento, · El género vive en e l presente p ero siempre remerda su pasado, sus
el lector recono~e u~ n~cleo significante, una tensión, un problema inicios, es representante de la memo ria creativa e n el proceso d el de-
e~ es~ otra coi:oencia. S1 esto se da, es un proceso enunciativo-comu- sarrollo literario y, por eso, capaz de asegurar la 1midad y la continui-
111cat1vo (podna aparentemente no darse). Si se da, el lector está en- dad de ese desarrollo (Bachtin , 1929 (1986): 15 1)
frentando a ºU:ª conciencia, a un resabio o un residuo de una semiosis
precede~te y ajena. ~ <(pende como se lea, se puede reconsu-uir de un Dostoievski es quien tematiza y quien mejor toma conciencia ele
modo mas o menos n eo o haciendo preguntas más idiosincrásicas. Por esto porque crea la novela polifónica. La novela polifónica es una
eso, es perturbadora esta frase de Bachtin: "cada sentido tendrá su fies- nueva definición de subgénero, y también una definición de un tipo
ta ele resurrecci~n ' . (~ach tin 1975, [ 1979] ( 1982): 393). En cualquier de novela que toma conciencia de su existencia como género. Por eso,
momento, . ifiettalquier
d significado
. puede volver a p1-esen tarse, corno problerna, no el género así entendido es un gozne ele transición entre la diacronía y
como signi zca o ~oncluido. Tal vez para Bachtin exista la posibilidad de la sincronía. De alguna manera, el género es una fórmula límite. Una
poder hacerlo siempre, pero no queda claro por qué se da 0 no. Sin especie ele cauce o programa narrativo para el autor que, además, ofre-
embargo, cuando se da, se está reconociendo el núcleo significante y ce indicios interpretativos para el lector.
que hay un otro. Reconocer que hay otro es reconocer que ha Aquí podría entenderse la causa por la cual Eco enuncia la catego-
, 1 .. bl , . . y un
nuc eo p1 o emauc~ que es ~Jeno, que tal vez se puede escuchar, pero ría de lector modelo (1979). El lector modelo es aquel que el autor prefi-
que es otro, a veces 1rreduct1blemente otro. gura como destino ideal de la exotopía del texto. Y además aparece
~se núcleo problemá tico surge de la confrontación del autor con claro en este punto esta idea de que todo signo (en particular todo
su vida, cuando se enf1.-ent~ a esas otras conciencias, ese resabio po- significado) es un programa narrativo imjJlícito (Eco 1975a) . Esto últi-
bre tal vez~~ otra conc1enc1a, esa obra, ese texto; haciendo justamen- mo puede relacionarse con esta idea de Bachtin , para quien el géne-
te la conex1.on ~ntre una conciencia atrave~ada por problemas vitales ro es justamente ti cauce, el programa del autor. El autor, al elegir un
y ou·a conc1enc1a con problemas propios. Este sería el ámbito donde género, está proponiendo un modo de introducirse en la problemáti-
ca de la vida que ~?Lá prese ntando, de la temática; aquello que la teo-
ría de la narrativid~d contemporánea ~enomina fábula. Pa!-ª el lector
, Aquí, habría una. diferencia
. 14. . con la idea lacaniana d e n1u 1- 0 d e J lenguaje.
· E sta la fábula o, dicho ele otro m anera, el genero entendido como fabula, es un
noc1on de nucleo bachurna11a,
• en vez ele impedir la comunicac io'11 , ¡a pos1·b·¡·
1 ita. indicio; un indicio er sentido hermenéutico, ele decodificación correc-
1 e_s lo m1: 1no problema que pregunta. Puede se1· que las preguntas sean
. . 15. No ta, pero simultánearhente un indicio en sentido semiótico, que es re-
d1suntas, pe1 o el nucleo permanece en una categoría vii.al·, u 11 pi·obl ema qu e esta, construido en una exotop ía, en un lugar distinto , desde una
perdurando, que no se puede resolve1-.

188
\ 189
percepción ~iferente. y qu e pretenderá reponer un sentido poten . !- hay un continuurn que se va recortando según los casos. Algo parecido
mente perdido . c1a
pasa con los géneros: las diferencias son diferencias que podrían ex is-
El campo de rep1·esentación modifica. El contexto del autor no 1ir entre variantes.
es el contexto del lecto1· (Ba htin 1952-1953) u . Y finalmente hay una conclusión qu e realiza en Teoría y estética de
1 b. - · · n texto, una solapa-
a 1a, 1 epetida en orro con L xto es otra palab1. p - . la novela (1989) y es que existe una tend encia o intento constante a
_ . . a. e1 o , es otra palabra
que no p1 oduce nmgun e to ? ;Q es otra palab1. codificar determinadas fórmulas . La historia de la novel a muestra que
· · . ' a que produce efec-
tos mopmados? S1empr otra palabra Para al . 1 . cteterminadas épocas buscan canonizar de te rmin adas formas, justa-
· · gun acamsmo exu·e-
mo o cierto posm od rnismo sa otra palabr . 'fi mente para detener este proc eso de constante resemantización
. .. ' a s1gm 1ca que no hay
comun1cac1on posibl . P·u-a Bachtin 1 . ·• exotópica. No dice Bachtin que se logre o que tenga éxito, sino que
• 1 • ' a 1epresen tac10n se modifica
segun os ge n ros y Ja ~ p ·1 d e ¡ · · d es un proceso constante, permanente, firme, consistente en canoni-
- . . ' vo uc1on e la literatura o de los é-
ne1 os, se organiza y 1 limita de mod d'fi _g zar una determinada forma, cualquiera que sea, como la forma mo-
. o 1 eren te como espacio y
como uempo ( ron t pos). Este campo · . • delo de enunciación.
. . _ . es s1emp1e especifico. Pero
en la lit •atura 1 ronotopos llene una sign ·fi .. . Esto tal vez se relacionaría con otro Lema de discusión : la tenden-
d d .- • . i rcac1on esencial. Se pue-
e ec11 categoncamente que el género y las . . . cia de determinados significados en determinadas épocas a estabili-
._ · _ . especies genencas se de-
te1mman p1ec1samente por el cronotopos Est .. d . zarse. No lo postula como una categoría distintiva, sino como un
. . . . . · o qme1 e ecir que el
cronotopm para el lector es el indicador ideológico. reconocimiento de hecho de la tendencia a mantener -canonizar-
Aun en el caso de extrañamiento genérico extremo el te t . determinadas formas estilísticas como formas naturales de enuncia-
a t' · • x o siempre ción. Esto se evidencia, dice Bachtin, al estudiar la novela. En deter-
c ua como una pista, nunca del todo falsa nunca del tod .
· ta d' · s· . • o cierta; es una minadas épocas se tiende a preferir de terminados géneros, que se
pis rstmta. res una pista intertextual, significa que lo qt1e ah· .
sen te es justamente
· . . 1esta pre- postulan -en ciertas historias de género- como géneros discursivos.
un conflicto virtual del -
_ . . autoi con 011-os textos. El Jec-
to1 trata de mediar ese conflicto textual AJ1 bº Esto también ocurre en la enunciación cotidiana, cuando se enun-
bl · ora ien, ese lector del
~r_o ema desde un punto de vista esu·ictamente texn1al lee 1 d 'fi cia a partir de la aceptación casi pasiva de determinadas formas
c10 n d e una u·ad.ic1on ·· esc1ita; en otros términos 11 amo 11ca-. . discursivas. En otras palabras, la historia de la novela muestra que
d d 1 • para e ector es un mdi-
ca or e problema que existe en el texto que es tina rela . . . existe una tendencia irrefrenable en la cultura a tratar de reproducir
5· J . .· CIOn mtertextuaJ indefinidamente determinadas fórmulas (expresivas y, por ende, ideo-
1 e autor llene un problema, eso indica que lo u·ene ta b'. .
fi fi d m 1en 011·0 que lógicas) .
ue un ante de su enunciación (esté o no tematizad )
El problema, en última instancia, es intcnextua~· l.a o . . . d Rossi-Landi en los años sesenta enuncia dos categorías muy im-
Je c t ura es un pro b lema m . tertextual Pero - ' 1 pe1ac10n
. e portantes de la semiótica contemporánea: plusvalía y alienación lin-
. b ·
p1 o lema mtenextu a l. Es una especie de confl' t . .
· ª su vez e objeto es otro
l güística; 16 además propone una hipótesis perturbadora, inquietante:
. rc o u reso u ble de
textua Jrdades heterogéneas con un núcleo en co . en realidad, El capital es el primer tratado de semiótica. En el artícu-
E bl mun. lo fundacional "Para un uso marxista de Wittgenstein" (Rossi-Landi
sa pro emática, en última instancia puede ser ent d 'd
una · bl · · ·. . ' en 1 a como 1968) sostiene la idea de que El capital es un tratado acerca del sig-
p1 o ematJca est1hst1ca. Es el problema que t1º 1
'da 1 · ene e autor con su no, pues el problema del capitalismo es un problema sígnico . La
vz 'pero o manifi es ta estilísticamen te. Esto es lo q d 1 .•
d 1 fi d · · ue a a sensacron fundamentación de esa idea está en esa tendencia permanente, no
e a un ac10n de un género en un determinad .
d d 1 fi d . . o momento; en reah- sólo en la literatura sino en cualquier mecanismo de producción , a
a es a un ac1on de un género en tanto y e11 .
¡ ·· · cuanto podna ser una reproducir, canonizar, crear un canon, como posibilidad de confor-
a terac1on dialectal. No es la fundación de un género de 1 d .
q ue es el . r · . a na a, smo mar la hegemon~a. Por eso es que los marxistas ingleses como
· pe11ecc10nam1ento
. . .• de una modificacio'n es t·1· .. que es
1 1stica Williams o Eagleton hablan del posri10dernismo como reacciona-
~emejante a 1a d1st1nc1on dialectal de la lengua cotidiana d 1 1
Je natural. • e engua- rio, en la medida e'n que sostienen que la h ege monía es un relato
que podría ser fácilrente deconstruido. Para Bachtin esta hegemo-
. En. "El problema de los géneros discU1-sivos" (1952-1953) B h .
~JCe -:1ust.~mente oponiéndose al objetualismo abstracto- ' Jac dt'.n
tintas va. l ' .. . . que as 1s-
11antes mgu1st1cas diafásicas diastráticas d' - .
d 1ac1omcas,
' -· · .
en realidad, '
son difusas se sob . , 1atop1cas y 16. Rossi-Landi recdnoce que las toma de un a lectura desprejuiciada de
• reponen, se superponen; Wittgenstein , Gramsci y, en gran medida, también de Bac htin.

190
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17
nía, esta tendencia a canonizar y a reproducir determinadas for-
de• Peirce, y curiosamente ambos utilizan el tercero como necesario
mas, es lo ql1e produce aq u ell o que Rossi-Landi denomina "aliena-
C'omplemento de l significado. Ambos sostienen, además, que si una
cióa lingüística". Esto se verifi a mu cho más en el lenguaje cotidiano
rt'!lpuesta no origina una nueva pregunta pierde su lugar en el diálo-
que en el le nguaje 1iterario. Apa rece e n cada un a de nuestras con-
1(0 y pasa a formar parte de conocimientos sistemáticos y esencialmen-
versaciones i·eJajadas. En los procesos comunicativos cotidianos, e n
te impersonales.
los más neutros (aparente m nle), cuando se utilizan muletillas, cuan-
Esto nos conduce a ou-o problema, e l de la compresión:
do se cae en el uso de e terminad as formas estilísticas, cuando se re-
produce sin la m á rnínima re fl exión o extrañamiento, es cuando
Escogemos las p alabras según su signifi cado, que de suyo no es
mayor es la plusvalía . La icl a d e Rossi-Landi es que lo que habría de
expresivo, pero puede corresponder o no corresponder a nuestros
p~oducc ión .sí rni ·1 pr~pia clcsap~rece, es subsumido por la hegemo- propósitos expresivos en relación con otras palabras, es decir, con res-
ma y se obvian los p s1blcs o nfl1ctos: se es un ventrílocuo. En esos pecto a la totalidad d e nuestro enunciado. El significado neutro de una
mici-oLexLos se tá repitiendo la id eo logía dominante, no se re- palabra referido a una realidad dete rminada dentro d e las condicio-
flexion a ni se sient Ja f'. rma, n o se está creando sentido alguno nes determinadas reales de la comunicación discursiva genera una
y no se asume lar s pon sab ilid ad de toda comunicación . Son és- chispa d e expresividad. Es justamente lo que tiene lugar en el proceso
tos lo~ casos e n los que se produc e la a li enación lingüística, de la creación lingüística con la realidad concreta, sólo el contacto de
refoi-zandose redundantemente la h egemo nía . la lengua con la realidad que se da en el enunciado es lo que genera
A este proceso Gra msci lo denomina "sentido común"y los forma- la chispa de lo expresivo: esta última no existe ni en el sistema de la
listas "automatización de la forma". Bachtin recupera elementos for- lengua, ni en la realidad objetiva que está fuera de nosotros (Bachtin
ma~is.tas y los lleva a cons~cuencias extremas. En los pequei1os géneros 1952-1953 [1979] (1982): 276-277) .
coud1anos, afirma Bachtm, es donde más marcadamente aparecería
este fenóm eno (Voloshinov/Bachtin 1929) . En este contexto, ¿tiene sentido seguir hablando de la compren-
Cuanto mayor sea la exotopía, más probable será la deconstrucción sión? La vieja idea de la comprensión, cercana a la hermenéutica que-
de sentidos preexisten tes. Pero además de eso, es curioso otro fenó- da trastocada radicalmente.
meno: hay situaciones en las cuales todos nosou·os siempre, inevita- Según Ja hermenéutica, habría un proceso de adecuación de una
blemente (por m ás que seamos agudos filósofos del lenguaje), somos conciencia a otra conciencia. Pero en Ja Leoría bachtiniana no habría
venu-ílocuos: reproducimos un sentido aj e no , puro, casi sin contami- adecuación, sino disputa. La hermenéutica ftja una relación asiméuica
nación .18 Eso es tan inevitable como e l malentendido y como la enu·e la mente lectora que tiene que adecuarse a la mente emisora.
deconstrucción . Evidentemente la hermenéutica mantiene la idea de privilegiar la es-
Esta importancia que Bachtin le da a la comprensión del fenóme- tructura del autor, el modelo estructural del autor: "yo, lector, tengo
no de la alin eació n lingüística en los microtex tos es idéntica a Ja que que comprender lo que ese autor dijo". En el ámbito bachtiniano, la
aparece en las l nvestiga.ciones filosóficas (Wittgenstein 1953) junto con comprensión es la aceptación o, al menos, el descubrimiento del plan
la importancia que ti e nen los textos cotidianos como metonimia del narrativo del autor.
f:m~ionam~ento d el le nguaje. D e esta manera, estos géneros enun- La comprensión del plan narrativo permitiría convertir al lec-
Ciatlvos actuan como formadores y conservadores de sentidos. y es en tor en un lector modelo que puede llegar a deconstruir, incluso, el
la producción d el género (del gran macro género) literario donde modelo narrativo del autor (lector modelo de segundo grado).
encontraría su fractura m ás importante. Pero además, todo proceso dialógico en última instancia se com-
En este punto, llega a un a cuestión clave: la te rcera voz. Hay una pleta en una tercera voz; la relación autor-lector va a encontrar su
relación estrec hísima e nLre la tercera voz de Bachtin y la terceridad conclusión dialó~jca relativa en una tercera voz, que es una metalec-
LUra o metainterpretación dada por una tercera instancia que per-
mite definir la tcrc:eridad de la relación autor-lector. Sin embargo,
17. En el sentid o delinido por Crarnsci. también podría ve~se la tercera voz en la relación del autor con el
18. E11 rigor, es te proceso poctría ser formalizado como una cita sin comillas, héroe, mediada poi· el lector. Asimismo, la tercera voz puede funcio-
u.na citano 1·econocida como tal de las que abundan en la jerga p eriodística, espe- nar como palabra aj,~ na, es una voz que "no es mi voz ni puedo ha-
c1almente en 1os programas d e opi nión.
cer mía".

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Puede entenderse, ta mbién , que se dé un acto de Ji e r-meneutrca
- · ci6n del contexto posibilita ten er un cierto grado de hermen é utica
en La relación dialógi ca e!"ltre el lecto r y el autor, donde e l lector aunque más alien ante .21 Para Bach tin la recontextualización del tex-
como un lect.or modelo de pr im er grado (Eco 1979) acepta el juego to sería simplemente una tarea propedéutica ; la reposición del con-
textual ofrecido por e l a utor' pe ro no lo super·a . La tercera voz es ¡a texto no es el verdad~ro objetivo me todológico. En realidad re poner
que logra ~vitar qu e se cierre e l círculo herm en éutico y, desde e l el contexto de Rabelais es repon e r e l conflicto que tiene Rabelais con
punto de vista d el autor, es una palabra aj ena puesto que no Ja pue- ese contexto, desde una te rcera voz; n o reproducir la respuesta del
de co.ntrolar-, no la pu e de dominar. Tampoco Ja puede predecir, ne- autor a su contexto para releer el conflicto.
cesanamente. Bachtin está presentando en u·es niveles su teoría del diálogo: (a)
E_s la _tercera_voz la qu e permite la resurrección de significados, la en el microdiálogo cotidiano; (b) e n e l diálogo literario e n que ap arece
que 1mp1de el . circulo
. h ermen é uti co · 19 La tercera vo z es e ¡ 1ugar d es- ficcionalizado en un dete rminado contexto una re lac ión entre el au-
de donde se hrsto nza la reunión entre el autor y el lector 0 la relación tor, el héroe y un potencial lector m.odelo; ( c) en el diálogo critico entre
entr~ _el autor y e l héroe. Esta relación puede concebirse como un a la complejidad de una obra y sus lectores críticos exotópicos poste-
re lac 1on contractual, como un proceso de alineación recíproca y even- riores.
tualmente d esnaturalizar e l texto. El análisis estilístico que abarca todas las facetas del estilo es posi-
Ah_ora b'.en, aquí se presenta una paradoja: aparentemente el tex- ble tan sólo como análisis de la totalidad del enunciado únicam ente
to, esta d_estmado a~ ~ctor modelo, aquel del cual el autor predice sus clenu·o de aquella cadena de comunicación discursiva, cuyo eslabón
ex.p ectatrvas _enunc1 a t1vas. Pe ro e n realidad es una apariencia. El in- inseparable representa este enunciado. Es decir, es la totalidad del pro-
evitable desuno d el tex to es el tercero , aquel que no va a ser seduci- ceso lo que tendría que ser objeto de un discurso que sería el discur-
do totalmente por el a utor. so de la semiótica.
. Cuando Bachlin habl a de enton ación dice que está dirigida espe- En "El problema del texto en la lingüística, la filología y otras cien-
c1a~mente al contex~o; la entonación es un bue n ejemplo para enten- cias humanas. Ensayo de análisis filosófico" (Bachtin 1959-1961), se
der alguna de estas r_deas. La e ntonación está dirigida al contexto el insiste en que toda comprensión es dialógica, en este caso sería casi
que puede ace ptar la e ntonación el que está capacitad ' como decir que toda comprensión es dialéctica, en e l sentido de su-
1a entonac1on.- , . ' . o para aceptar
p _ es
.,el p articipe d el mrcrote
. xto
. de ese · d.-¡
mismo 1a ogo. peración de lo anterior. Hay en el artículo una nueva discusión sobre
e10 la entonac1on
• ,
en el contexto le•ano
J
- c. · d e 1a
se pr"er·de , e J en1as1s lo dialógico, la comjmsión dialógica que es una conclusión, que no es una
entonac10n desaparece. 211 adecuación, sino una relectura de un proceso ajeno. La exotopía es el desti-
El cont~xto es tanto el inme diato como el lejano. En realidad, el no inevitable de todo texto , no es una condición extraordinaria del
contexto lejano no es un falso contexto es una amplia · - L · discurso.
' c10n. a repos1-
El texto tiene como destino algún tipo de incomprensión, pero la
incomprensión es, en realidad , una comprensión en otra dimensión.
Es una comprensión desde la tercera voz, la que puede comprender
. 19. La t.e1·cera voz puede e nte nd e rse co m o la escu cha fl o Ja nte: cuando el ana-
hz~do ~~p'.eza a gozar con su di sc urso, la escucha flotante interviene y con la
cosas que de otra manera no podrían ser comprendidas. Desde el
sena lac1on 1ompe el goce y produce supuestam e nte el e f.ccto d e . L - punto de vista del autor universalista, es un autor incomprendido, que
. cu1 a. a cuna que
co nsigue el efecto d e cura Ja d a el ex tra1iar el discurso a l
. _ . . • ,
d ·
pro ucir un e1ecto de
e llega después, no obstante, a una comprensión de la relación autor-
ex u anam1en Lo. Las casualidades terminológicas o de 1·c1 1 héroe y de la relación con su lector y, eventualmente, una tercera voz
_ . eas no son ta es: F1·eud
Bach trn y OJTos a u to res están partiendo d e l mism o pu n lo 1 · · · ' cxotópica con respecto al autor-lector.
. . . • , a misma epoca y casi e l
mi smo lug,11 . Ah1 la tercera voz produ ce la 1·uptLll""t d e l c·1 . 1 h · ·
luga r de _la tercera voz es la exo topía.
< 1c u o ermeneutico. El Hay una copclusión final que se puede hacer: este proceso -tal
20. Esta es oti-a coin cide nc ia con el análisis sobre todo¡ · .1
como lo explica· Bachtin- produce constantemente excedencias sig-
·· - . . . aca rnano. a e n ton a- nificativas, dondé el significado no sólo no es cerrado, sino que es un
c.1011 es 1a ' 'Ja 1·eg1a, el 111consc1e nte sobre todo lingüístico · no se p d el d 'fi
, ue e eco 1 1ca r 1
textualme nte en un contexto le ían.o poi- fu e rza se co rn e t 1 • · d · ··
. , • • • 'J , e a g un tipo e a·a1c1on 1
tex tu al, que es la qu e pos1b1111.a leer lo gue de otra m a n e r a 110 se d -· 1 . La
·· d f" · - po 11a ee1. '
entonac1011, e n e 1rn t1va, es lo qu e nos lleva a ali e narn os a . tJ· - J· 21 . "Si puedo volve1· a pen sar como Rabe lais m e convie rto en Rabclais; e n ese
. . .. . . , en a1 en e juego qu e
1111pos1 b1htasalu-del circulo hen11 e 11éuti co P e rdida la e ilt ·• el aso 110 leí nada, rep ibduzco a Ra bela is''. D e ahí la importancia de m ante n er la
, . . · onac1on, se pue e esca-
par del ci rc ulo her m e ne1mco y ve r las cosas desde ou·a p · distancia de lectura. '
erspect1va .

194 195
p1uLei.u
1 ue i.1gu1L1u1uu11 pu1- exce aenc1a ' un proccs· o d o nd . · 1111
- u11 ·1 ·\a c lltHl o ns10 -raqu · ·1
0 -.. •v .. v ~ , ... _ - ---- - -- --- _

e aparen te esquema.comunicativo abstracto por co1·1·cspo d . E. 111• el alguna m anera es una forma soci al. Corresponde a un modo
1•d d 1 · · - n ncia · n 1wr11pc tiva d · considerar la realidad (la vida) . Esto aparece sobre
rea. I ab ' e· - mte1·can1b10 . . entre autor y lector se ve pe1turbado y. s:i
- .
pe1 tur ac1on no ~olo es mevitable, sino que es incontrolable or m'ís clo ·n la visión del género presente en El marxismo y la filosofía del
que haya fuertesmtentosparaevitarlo . ,p <. 1#11wiriJe (Voloshinov / Bachtin 1929) y El método formal en los estudios li-
El destino del texto es la incomprensión desde el l d . "'mios (Mcdvedev/ Bachtin 1928). En cslos dos textos ya existe una
d 1 L . pun o e vista oría bastante desarrollada acerca de la noción de género como
e autor. o· -que es mcomprensión desde el pLtnto d e vista . - d e 1 autor
modo de ver la realidad. En los escritos de 1952 y 1953, sobre todo en
es comprens1on . desde el pun Lo de vista de otro le t . Al
c 01. respecto hay
una ten d enc1a hegemónica a hacer una conside 1ac1on - ., autor-centns- ' .
"t:I problema de los géneros discursivos ", Bachtin considera que el
. . •ncro tiene una entidad quasi esencial o, por lo menos, estable . Le
ta, una
l 990b) S -1 ten d enc1a a pnvilegiar el punto de . d 1
vista e autor (Man cuso a un valor mucho más estructural a la idea de género; más cercana
·- . o o en una concepción autor-centrista po d 11a -- set- mcompren
.
n algún aspecto a la que podría tener Propp y algunos formalis tas y
swn, · pero . no lo es para el lector · Es de or, es mcomprens1ón sólo si se-
· · .
tructuralistas eslavos de principio de siglo. Es decir, hacia los años
cons1de1
· ·fi a que la perspectiva válida es la del autor, pe1-specuva . que lncuenta, la idea de género de Bachtin es más cercana a una estruc-
m1t1
1 ·1ca al autor como . categoría histórica . 1
' sooa ' Y como categona - de
tura más o menos definible por rasgos permanentes.
e· ase, y que no · - permite ver al autor en el texto · En ot1·0 s te1 ' -mm . os es En los últimos escritos, la concepción de género se acerca a lo que
mcomprens10n porque se mitifica al autor, pero el lector no está o~r- 1 •ría el lenguaje en general; el género es un modo de realización par-
gado a comprender a l autor, sino a leerlo como un el - ticular del lenguaje, un modo de enunciación histórica del sistema
Ln - · 'fi . emento mas de
i pp1oceso
. s1gnr icauvo mucho . más comple·io :.i
q ue es e 1 texto.
general que es el lenguaje.
OI . eso es que Bach tm comienza sus textos sobre Dost . ki En "El problema del texto en la lingüística, la filología y ou·as cien-
Rabelatsb con una crítica de la crítica ' con una d eta 11 ada metacnuca mev_s. y cias humanas. Ensayo de análisis filosófico" (Bachtin, 1959-1961) o en
¡pues sa d·r e que no puede - leer si no es por la med1'ac1'0' n d e esas otras' "Hacia una metodología de las ciencias humanas" (1975), presenta
ecturas
- d' · . 11erenles. El no va a leer sólo el texto d e 1 autor, va a leer las una especie de revisión de su concepción de género y se acerca a una
me iac10nes que hubo . enu·e ese texto (lecl utas - que genero- ese tex- situación intermedia entre una definición esu·uctural del género y un
to )
R b 1· D y su lectura. ·No tiene
· la ilusión de entende r ver d a d eramente a pcrspectivismo (la primera versión de su teoría del género es de los
a e a1s o osto1evski ' recurre a otras le c tL11_as preceden tes y la su a años veinte) .
no es una lectura más verdadera ' sino que es una lectura posterior ' Ya En 1952, en "El problema de los géneros discursivos", presenta una
esas otras. Por eso considera que hay una superposición de cate -- distinción que no es sólo funcional sino casi esencial de los distintos
1Todas · las lecturas son superponibles ' se d an a 1tet_nativa . y acumu gmias. géneros; el uso de los distintos géneros revela, patentiza, las diferen-
auvamente.
· Cada obra es comprendida desde · 1 ·· 1
mu Upes paroahdades . . - cias entre las competencias de los hablantes-oye ntes. Considera el
y, s1 ese proceso se mantiene en el tiempo es 'bl . 1 género un síntoma o, incluso, un signo, una señal de existencia de una
1 1 · · ' post e me uso postu
ar e reconocumento o reposición de una posible sim ' - ' . . - competencia determinada; esto es, el enunciado observacional , la
entre autor y lector(es) .22 etna enunciativa contrastación más evidente de que existen diferencias de competen-
cias enu·e los hablantes-oyentes. Es decir, la concepción de Bachtin en
este artículo es que los distintos hablantes-oyentes tienen una relación
~2. Por eso el lenguaje ti ende a la multiacentualidad · ha - .
muy particular con los distintos géneros, siendo casi nulos o escasos
s:~udo, las conclusiones se van reproduciendo ilimitada' y una plm ah dad de los casos de dominio de la totalidad de los géneros discursivos. La di-
s1on de Lotman : la explosión significativa como finalida men~e. :al _es la co1~cl~­ ferencia enu·e los distintos hablantes-oyentes se con u-asta perfectamen-
en vez de concentrar significados, a pesar de la fuerte d de la ~en11os1s; la se~1os1s te en el pensamiento de Bachtin de los años cincuenta, al verificar las
a una explosión ilimitada de significados (Lotman l 9~~n~enc1a a hacerlo, uen_d: distintas competencias discursivas de los hablantes-oyentes en la utili-
cos ejemplares, los qu e i·ecorrcn los si'glo s, me ( .999))
. 1uso 1os mile · · Losb textos
· clas1-
acumulación de lecturas generadas , las e ua 1es, en c1•c1_.to puntomos, zación de los gén~ros.
t . su· s1sten en Ja Esto evidenciaf en primer lugar, que los géneros tienen un a cier-
yendo un corpus cuantitativo)' analíticamente tan e . , e 1mman consu·u-
na1·io. Piénsese en la bi bliograffa total i·efei-icla a la Il~::~s~en te como.e l .t~xto origi- ta estabilidad, que existe una cierta intersubjetivid ad de formas
Ce1·vantes, Shakcspeare, Racine, Goetlie... · " ªOdisea, V1rg1lio, Dante, estilísticas que é l 1denomina género; el concepto de estabilidad es
\
197
196
central en Ja idea de género de Bachtin y tiene la particularidad d e
ser una estabilidad de la forma estilística. Y en segundo lugar, las ntt·ndiendo la no-conclus1on. - apa1.e nte también
. - como un modo
"inuará de
o de-
distintas competencias entr los hablantes-oyen tes se materializan en 011 lusión (el decir que una historia continua, que .co~-t e .· . 1
las distintas competencias que tienen con (respecto a) los distintos . ocio de concluir la e nunnac10n eiecuva, e
géneros. r un final abierto es un m d · arentemente
unto final existe en todo enunciado, aunque se CJe ap

bi~:~ ~º' po,ibihta cepe"'ac la intencxt~:lidod. Si".° 'e~iaduj~,:


Éste es un fenómen que ve como una anomalía (en sentido
epistemológico) en el uso ele! lenguaje. Existen los géneros, pero nin-
gún hablante o muy po os tienden a dominar todos los géneros •cie de conl'inuumde enunciados.sin sol.uc1on de_co ntmu~a~o .e n un
discursivos . Es un dato de la experiencia. Esto es importante en la vi- , ue exista un cierre permite la cita de ot1 o ~ nunc1 , .
mente, q . , . . . - ¡ . delimita un cieno enunciado,
sión de Bachtin porque marca, señala la enunciación particular. Es nunciado h1stonco. Es dern.' _so.º s1 l~e a definición de la concien-
decir, todo acto ele enunciación, pero también de recepción (por eso f!ja un límite (lo cua! tan:b1en unp. ica ~·~blar de cita de intertexto.
en algunos escritos a partir de los cincuenta a veces utiliza el término la enunciativa y <lemas)' tiene senudo - . . ' - t ¡ · lidad 23
q~e ms1ste
hablante-oyente) es siempre una recepción particular. Pero además, no existe un límite, no habna mte1 tex la .
SI
•. suponemos Bachtm . . , .
mue 1us1mo en la idea de intertextualidad,
si bien siempre es particular, ese particularismo de alguna manera
coincide en una determinada zona espacial y temporal con otros
.rllo~ces, 1 ·mero que teoriza sistemáticamente sobre.'ª
prácticamente es e pn .- . . la idea de que hay un ne-
1 ! ·dad pero tambien 111s1ste en .
hablantes-oyentes. Es decfr, hay particularidades generalizables den-
tro de ciertos ámbitos. ntcrtextua 1 ¡ '· - en la estructura d e 1 I.e 1a to ·~4 El cierre es esencial
1 r" una conc us1on . .· ue osibilita la definición
De algún modo éste sería un modo más flexible y tal vez más rico porque descubre la part1culandad, eds lo q . . ? que implica el texto
de retomar y redefinir dos aspectos que aparecían en El marxismo y la 1 . Es decir la toma e pos1c10n
clt•l particu ansmo. ' ' _ . re En el cierre en definitiva,
filosofía del lenguaje (Bachtin, 1929): la idea de clase y la idea de asime- <'concluye, se define por cua1es su ner . '
tría o de lucha de clases. l' 1'uega su ideología. h ·se res
. d 11·'a elegir entre hacerse o no ace1 .-
A partir de los años cincuenta, Bachtin quiere desarrollar y enri- El hablante-oyente Pº . _ no res onsable de
quecer esa definicion casi publicista, que aparecía en los primeros es- ponsable de la palabra enunnada. Se pue~e ~e1 o. p b'lidad en
. Si de alguna manera se hcua la 1esponsa I
critos, del signo ideológico como "la arena de la lucha de clases". Trata lo que se enuncia. li e no responsabilizarse de la palabra pro-
de superar ciena ideologización presente en algunos de esos prime- lo general, entonces se e g bl de la palabra si de al-
. S. d en cambio hacerse responsa e
ros escritos, debida a él, a Voloshinov o a Medvedev, e intenta avanzar p1a. emanera
pue e, se tiene
.
guna en 'cuenta que nuestros actos tienen siempre
en una explicación más contrastable de un determinado fenómeno,
el de la enunciación en clave genérica. <'Onsecuencias. . . onalmente entre ciertas pers-
El fenómeno de los géneros ( i. e. la mediatización de todo enun- Bachtin es ambiguo, tal vez mtenc1 1 ' m 'e1·sonalidad de los
· - · Reconoce a 1 P
ciado por algún género) le resulta clave para con u·astar que existe una pcctivas que parecen a~~~etic~~~rácter heterogéneo y heteróclito ele
tendencia a la generalización y, simultáneamente, una tendencia ha-
cia la particularización de la enunciación.
Kénl eros y i~c~:~~~~~e:-~ne~ los límites de lo dado puede manifes-
la engua, e · . . E to uede verse como algo
El otro tema que se relaciona con la idea de género y de novela es larse la particularidad de la connenc1~~ , sEs ~nJº uego muy sutil don-
rontraclictorio o como una fuerte tens1on . d .. - n tor
el que Bachtin denomina el problema del cien-e. Toda obra literaria, de lo individual es, 111. mas
- 111. menos, que. la toma e pos1non e -
toda obra artística se define por el cierre. Es decir, el enunciado por-
que se limita, se autodelimita. La intención de conc111sividad, el mar-
co, el límite, la fronte1·a, es lo que de alguna manera da existencia
no ~~ºE1:~é;;;~for~nal
en los estudios literarios (~:dv~dev<~tchti~. 19y~i~-
. . - de género con re lación al realismo
da una d e fi1111non Itera1 w
histórica al enunciado. Más aún, Bachtin, en Teoría y estética de la nove- 1

la (1988) y ou·os escritos relacionados a la novela sen timen tal ("La no-
vela de educación y su significado en la historia del realismo", ca.
23. Por ello es tan l?mponante para Lotman y 1a Escuela, d e Tanu la categoría
1936-1938), postula que se puede realizar una historia de la literatu-
ra, una definición y una tipología de las obras según el cierre, la con- de frontera. 1 • • ·tas corrientes posmoder nas, las que,
24. Es otra diferenci\a unpor tante con c1e1 tambi é n la idea de delimita-
clusión; según cómo e l relato se concluye. Y obviamente está al deco nstruir la idea de ese n cialidad, deconstruyen
rió11 del texto.
198
199
tístico. El realismo también es un tema que interesa mucho a Bachtin
a ~o largo ~e su obra y que esl.á asociado justamente al uso de deter- 7. Ética comunicativa
mmad~s generas. De a lguna mane ra, Bachtin define el uso realista de
determmados gén eros com o la toma de posesión de la realidad para
darle una perspectiva d e aca bado y comprendei·la - · '
d d . genencamente, La naturaleza de la jmlabra fes /.al) r¡ue la hace siemjn-e desear
e~ e el ~unto de vista genera l. El concepto de realidad de Bachtin que /.a oigan, siempre buscar comj1rmsión como res/mesta, y no
esta relac10nado
. , con el con c epto de género poi·que ¡a u tºl ' · - de
1 1zac1on detenerse en un<i. com¡mmsión inmediat.a, sin.o tratar de f>enelrar
d etermmados gen eras es lo qu e permite definir el concepto d ¡· siempr-e más adelante, ilimitadamente.
dad q tT d e rea i-
ue u ·1 iza un e_te rminado artista o un determinado hablante- M. M. B ACHTIN, E lética de la creación verbal
oyente. Y tanto e s as1 qu e lo define como el con1iunt d d.
• • :.i o e me 1os
expresivos de una onen tación colectiva, con vistas al cierre de la rear- 1
dad (Medvedev/ Bachtin ] 928).
. Un. determinado
, tipo de género se define p 01- como - ·
se cierra la
d1scus1on en torno_ . a lo que es la realidad · En cad ·
a enunc1ac10n, · - tal
v.ez, lo que es~~ en Juego (que, por otra parte, siempre se hace a par-
tir de la elecc10n
. de un determinado género , desde una d eterm1na- ·
da perspecava) es una definición de lo que se deb ·d 7. l. Enunciación
realidad. e cons1 erar por
El p1:i~cipio de realidad e.staría d~ ~lguna manera determinado por 7.1.1. Espesor ético: enunciado como posicionamiento en un terreno
la. elccc10n
. de una
_ perspectiva
. gcnenca que nun ca es tota 1mente m-
· ajeno (respuesta) y como productor de consecuencias
chv1dual pero s1. es particular y está limitada a un determinado ru
y en un determm ado colectivo. g p0 Augusto Ponzio destaca que el primer artículo que publica Bachtin
11t•llama "El arte y la responsabilidad" (1919) . Esta problemática de la
rdación entre el arte y la moral es una de las grandes interrelaciones
que aparecen en los temas tratados por Bachtin . El mismo autor afir-
ma que no es un tema menor el de lo moral en la obra de Bachtin
(Ponzio 1998) . Ahora bien, sería interesante traducir en términos tex-
111ales esa problemática.
Para Bachtin existe un colectivo social general, donde hay elemen-
los que ya están dados, que ya poseen una historia, que son previos a
h1 enunciación, y la enunciación es el momento en el cual el hablante
dice "yo también soy".
En las visiones realistas de la enunciación -racionalistas o
rmpiristas-, ese "yo también soy" es secundario, superficial; lo que
rxiste es una única enunciación de un sujeto único, u·anspersonal. Es
drcir, en cualquier manifestación realista que puede ser racionalísta,
rmpirista, teísta u ontológica, el que habla en definitiva es el ser, Dios,
la ·mpiria, la razón universal, y lo que dice siempre es lo mismo. No
hay, en realidad, p ~oceso de creación de ningún significado; es un
prn eso de redunda~cia absoluta destinado a garantizar la transmisión
dl'I único (verdadero) significado (revelado, comprendido, descubier.
10, v rificado) . Ésta ~s también la posición de los formalistas, con Ja
1111i a diferencia de qhe el formalismo plantea una cierta creatividad
di' la esu·uctura superficial, pero no una creatividad en el nivel de la

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