Introducción: Candida es un género de hongos levaduriformes que incluye múltiples
especies, siendo Candida albicans la más común y relevante en infecciones humanas. Son
comensales normales en la microbiota humana, presentes en la piel, mucosas y tracto
gastrointestinal, pero pueden volverse patógenos oportunistas, causando candidiasis en
condiciones de inmunosupresión.
Fisiología y Estructura: Candida sp. son levaduras de forma ovalada, que pueden formar
seudohifas o hifas verdaderas en condiciones de infección. Crecen rápidamente en medios
de cultivo y son grampositivas. Su estructura celular permite la formación de biofilms, lo que
facilita su adherencia a superficies y contribuye a su resistencia en infecciones.
Patogenia e Inmunidad: La virulencia de Candida depende de varios factores, como la
capacidad de adherirse a las células del huésped, formar biofilms y producir enzimas como
proteasas y fosfolipasas que dañan los tejidos. Los factores de inmunidad celular y humoral
del huésped son clave para evitar la invasión, ya que Candida puede aprovechar cualquier
desequilibrio inmunológico para infectar.
Epidemiología: Las infecciones por Candida son comunes en ambientes hospitalarios y en
personas con inmunosupresión, dispositivos médicos (como catéteres), o alteraciones en la
microbiota por antibióticos. La candidiasis es prevalente en personas con VIH/SIDA,
pacientes con cáncer, diabéticos y aquellos con cuidados intensivos prolongados.
Enfermedades Clínicas: Las infecciones incluyen candidiasis superficial, como la
candidiasis oral (muguet) y vulvovaginal, y candidiasis sistémica o diseminada, que afecta a
órganos internos y es grave en pacientes inmunodeprimidos. Las infecciones invasivas
pueden involucrar el sistema nervioso central, endocardio, y otros órganos, siendo
potencialmente mortales.
Diagnóstico en Laboratorio: Se diagnostica mediante cultivos de muestras clínicas, que
muestran crecimiento de colonias blancas y cremosas. Las pruebas de identificación
incluyen la tinción Gram y la observación microscópica de levaduras y hifas. También se
utilizan pruebas bioquímicas y moleculares para identificar especies específicas de
Candida.
Tratamiento: Las infecciones superficiales suelen tratarse con antifúngicos tópicos como el
clotrimazol o nistatina, mientras que las infecciones sistémicas requieren tratamiento con
antifúngicos sistémicos como fluconazol, anfotericina B o equinocandinas. La prevención se
centra en mejorar la higiene, manejo de catéteres y el control de factores de riesgo en
pacientes vulnerables.