SIGLO XVIII-LA ILUSTRACIÓN
I-INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
Es una época de fuerte influencia francesa debido fundamentalmente al
surgimiento de la Ilustración en este país, que se caracteriza por la defensa de la
razón frente a la fe y la confianza, por tanto en la ciencia y en la educación como
forma de lograr el bienestar del pueblo.
El siglo XVIII comenzó en España con un cambio dinástico. Tras la muerte de
Carlos II de Hasburgo, estalló la guerra de secesión, que enfrentó al archiduque
Carlos de Austria y al francés Felipe de Borbón por el trono de España.
Tras quince años de guerra, también tuvo implicaciones en el escenario europeo,
las paces de Utrecht y de Rastadt pusieron fin al conflicto. El nuevo rey de España,
Felipe V subió al trono en el año 1700. El nuevo rey centralizó el gobierno quitando
derechos a algunos territorios.
El nuevo rey importa el modelo político francés, convirtiéndose así en un monarca
absoluto. En la segunda mitad del siglo se empieza a hacer una política
denominada despotismo ilustrado ( “ todo para el pueblo, pero sin el pueblo “ )
La sociedad continuó siendo estamental, aunque la burguesía empieza a adquirir
importancia en detrimento de la nobleza y el clero.
La economía es todavía agraria, pero empiezan a cobrar importancia las
actividades industriales. El comercio gana en dinamismo gracias su progresiva
liberalización y a la aparición de compañías privadas.
II- CARACTERÍSTICAS DE LA ILUSTRACIÓN.
1- La razón.
Es el principio fundamental, en cuyo nombre se combaten la superstición y el
oscurantismo. Su aplicación determina el desarrollo de las ciencias
experimentales y el método científico se convierte en el modelo de otros
estudios.
2- Progreso.
Aporta una visión optimista del mundo que se fundamenta en la filosofía
positivista, que defiende la capacidad del ser humano para dominar la
naturaleza.
3- Libertad.
La libertad como derecho humano pasa a ocupar un primer plano y se defiende
la dignidad de las personas como requisito de una sociedad moderna.
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4- Reformas.
Para alcanzar el progreso social, económico y cultural, los ilustrados proponen
la modernización de la sociedad desde arriba.
. el centralismo se convierte en la organización ideal para el poder
absoluto ya que permite el control del Estado.
. el laicismo tiñe la concepción de la estructura del Estado. Se propugna
la separación entre iglesia y estado.
5- La educación.
La educación se convierte en el instrumento fundamental del progreso y debe
llegar a todos los individuos. Se desarrolló en relación a esto un nuevo género
que es el ensayo.
III- MOVIMIENTOS LITERARIOS DEL SIGLO XVIII
En la primera mitad de siglo todavía existe una literatura barroca – movimiento
literario anterior- donde destaca un autor como Torres Villaroel.
En la segunda mitad surge el neoclasicismo.
En las últimas décadas aparece el movimiento siguiente que es el prerromanticismo.
IV- NEOCLASISCIMO
Caracterizado por un ideal estético basado en la razón y la sobriedad formal,
rechazaba los excesos de la imaginación y de la expresión propios del Barroco. El arte
clásico – Grecia y Roma- se convierte en la referencia y el modelo de los ilustrados,
por eso este movimiento se llama neoclasicismo.
Características:
1- Las obras literarias, guiadas por la razón debían ser un reflejo de la realidad
y manifestar un espíritu crítico ante el mundo que les rodea.
2- Los autores debían imitar a los escritores grecolatinos ajustándose a los
cánones clásicos que fijaban las normas específicas de cada género.
3- La literatura tenía una intención didáctica: los autores no debían escribir
para entretener sino para transmitir enseñanzas.
V- GÉNEROS:
1. El ensayo.
Durante el siglo SVII el ensayo fue la forma literaria más cultivada en prosa,
debido a que era el género más eficaz para difundir los propósitos de los
reformadores ilustrados. Los ensayistas más destacados fueron Feijoo y
Jovellanos.
A) Benito Jerónimo Feijoo ( 1676-1764)
La obra de Feijoo se recogió en el Teatro crítico universal y las
Cartas eruditas y curiosas. Su finalidad fue divulgar el conocimiento,
criticar las costumbres de la sociedad española y desterrar las
supersticiones.
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Feijoo emplea un estilo sencillo en el que usa múltiples ejemplos y
anécdotas que hacen las ideas más cercanas y accesibles. Es
considerado el precursor del ensayo contemporáneo en España.
B) Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811 )
Consigue en sus obras la intención didáctica y crítica del
neoclasicismo con un estilo que muestra una gran sensibilidad
artística. Sus obras más importantes son la Memoria para el arreglo
de la policía de espectáculos y diversiones públicas y el Informe
sobre la ley agraria, en el que plasma su ideario político y social
reformador.
2- La prosa.
En el siglo XVIII, la prosa de ficción se centra en el análisis de la realidad y
en la crítica de las costumbres, lo que aproxima al ensayo o al género
epistolar. En este campo destaca la obra de José Cadalso.
José Cadalso (1741-1782 )
Realizó continuos viajes por Europa, lo que le proporcionó una
formación cosmopolita que se refleja en las Cartas marruecas y las
Noches lúgubres, sus dos obras más importantes.
1- OBRAS
Cartas marruecas: es una obra inspirada en las Cartas persas
del ilustrado francés Montesquieu. Contiene noventa cartas en
las que Cadalso realiza un análisis crítico de las creencias,
costumbres y modos de ser de la sociedad española del siglo
XVIII. Las cartas están escritas por tres personajes: Gazel, un
joven árabe que visita España, su preceptor Ben-Beley y el
español Nuño, amigo de Gazel. El diálogo que se establece
entre los personajes permite introducir diferentes perspectivas
sobre el mismo tema. Sus opiniones se ilustran con relatos y
anécdotas cargados de humor e ironía.
Noches lúgubres: es un diálogo en el que un joven se lamenta
por la muerte de su amada. Tanto en el tema que trata como por
la expresión de los sentimientos personales, algunos críticos han
considerado esta obra un precedente del Romanticismo del siglo
XIX.
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3-La poesía
La poesía del siglo XVIII respondió a las normas de la época: se rechaza la
expresión de las emociones, se busca el buen gusto, se huye del exceso y se
persigue la utilidad de la poesía. Las dos corrientes poéticas preferidas por los
autores neoclásicos son la poesía lírica y la poesía didáctica.
Los principios neoclásicos en la poesía se manifiestan a través de dos
tendencias: la lírica clasicista, en la que predomina una visión armónica e
idealizada de la naturaleza, y la poesía social y filosófica, que exalta los
principios culturales de la Ilustración. El poeta que desarrolla ambas
tendencias en su obra es Juan Meléndez Valdés.
El principal poeta de la poesía lírica neoclásica española es Juan Meléndez
Valdés. Su obra se divide en dos etapas: una primera de poesía rococó, en
la que los poemas manifiestan el gusto por lo decorativo, la sensualidad y la
elegancia; y una segunda de tono más reflexivo, en la que expresa las ideas
de la Ilustración.
La poesía didáctica neoclásica es expresión de los presupuestos de la
poesía neoclásica.
La fábula fue un género muy cultivado por los ilustrados, ya que
responde a la preocupación didáctica de la época. Se trata de una
composición narrativa en verso en la que animales o seres inanimados
protagonizan una historia que contiene una enseñanza o una moraleja.
Los fabulistas españoles más importantes son:
Tomás de Iriarte fue un traductor y poeta satírico. En sus Fábulas
literarias, recoge el ideal ilustrado de que el arte debe servir a la
difusión de la virtud. Afirmaba ser el primero en introducir este género
en la literatura.
- Félix María Samaniego fue músico y escritor, autor de las Fábulas
morales. En esta obra ridiculiza defectos, satiriza costumbres y
aconseja un correcto comportamiento, siguiendo el propósito ilustrado
de reforma de la sociedad, el arte y las costumbres.
4-El teatro
Durante el siglo XVIII el panorama teatral estuvo marcado por el debate
que hubo entre los defensores del teatro popular barroco, cuyo fin era el de
entretenimiento del público, y los autores ilustrados, quienes exigían una
renovación del teatro guiados por los principios neoclásicos.
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Los dramaturgos ilustrados restablecen los preceptos clásicos: el
mantenimiento de la regla de las tres unidades – tiempo, lugar y acción-; la
organización en cinco actos; la estricta separación de los géneros; la
verosimilitud en la acción y el decoro en el lenguaje. Además, pensaban
que en las obras debían huir de la mera diversión y contribuir a la reforma
de las costumbres de la sociedad. El autor más representativo fue Leandro
Fernández de Moratín.
Leandro Fernández de Moratín ( 1760-1828 )
Su estilo se corresponde con su propósito literario: crear una
comedia sobria, sin adornos superfluos, en la que se muestren las
conductas, errores y virtudes de la clase media. Sus principales obras
son La comedia nueva o El café, en la que el autor se propone
reforma el teatro del periodo anterior, y El sí de las niñas
La obra El sí de las niñas critica un tipo de educación que
obliga a aceptar ciegamente la voluntad de los padres y a ocultar los
verdaderos sentimientos. Esta educación impide que las mujeres tengan
libertad en el momento de elegir marido.
Cuenta la historia de Francisca, una joven de dieciséis años a la que su
madre obliga a casarse con don Diego, casi cincuenta años mayor que
ella. Pero Francisca está enamorada del joven don Carlos, sobrino de
don Diego. Cuando don Diego descubre los sentimientos de Francisca,
renuncia a su deseo de casarse con ella para que la chica pueda
contraer matrimonio con alguien más joven al que ama.
La obra sigue una estructura lineal y sencilla, debido a su
finalidad didáctica. Está dividida en tres actos y el desenlace
representa el triunfo de los ideales ilustrados de la verdad y la virtud. En
este caso se trata del triunfo de los sentimientos sinceros por encima de
la hipocresía social y el egoísmo personal.
Esta obra se caracteriza por un lenguaje claro e inteligible, en
consonancia con el objetivo didáctico de la obra. Además, con su estilo
el autor consigue revelar el carácter de cada personaje.