ID E INVITAD A TODOS ALO BANQUETE.
DOMUND HORA SANTA
Vengo, Jesús mío, a visitarte. Te adoro en el Sacramento de tu amor, en todos los
Sagrarios del mundo.
Te adoro, sobre todo, en donde estás más abandonado y eres más ofendido.
Te ofrezco todos los actos de adoración que has recibido desde la institución de este
sacramento y recibirás hasta el fin de los siglos.
Te ofrezco principalmente las adoraciones de tu Santa Madre, de San José y de las
almas más enamoradas de la Eucaristía.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén
Ángel de mi Guarda, ve y visita en mi nombre todos los Sagrarios del Mundo. Di a
Jesús muchas cosas que yo no sé decirle, y pídele su bendición para mí. Amén.
Canto:
LECTURA DEL EVANGELIO:
Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo: "El Reino de los Cielos se
parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se
negaron a ir.
De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: "Mi
banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores
animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas".
Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo,
otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron
y los mataron.
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con
aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.
Luego dijo a sus servidores: "El banquete nupcial está preparado, pero los
invitados no eran dignos de él.
Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren".
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron,
buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.
Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no
tenía el traje de fiesta.
"Amigo, dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?". El otro
permaneció en silencio.
Entonces el rey dijo a los guardias: "Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera,
a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes".
Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos". Palabra de Dios
Momento de silencio para la reflexión personal. (Música de fondo.)
Preces:
Unidos como Iglesia, con el corazón dispuesto y a una sola voz respondamos:
“Id e invitad a todos al banquete”.
1. Señor, nos encontramos confundidos y desilusionados, las guerras, las
enfermedades y el hambre física y espiritual de tus hijos nos atemoriza y nos
sofoca; por ello, te pedimos nos consueles con tu Palabra.
“Id e invitad a todos al banquete”.
2. Jesús, Palabra viviente, no permitas que nos apartemos de ti, enciende
nuestro corazón, para que siempre anhele tu compañía y que así, unido a ti,
encienda otros corazones llevándoles el mensaje de la salvación.
“Id e invitad a todos al banquete”.
3. Padre nuestro, guía a tu Iglesia, para que, caminando en sinodalidad, cumpla
con tu misión de evangelizar a cada persona y a cada pueblo hasta los
confines de la tierra.
“Id e invitad a todos al banquete”.
4. Señor, te pedimos por quienes dejaron su patria para consagrar su vida a la
Misión, que tu Palabra los ilumine y que tu presencia los conforte en los
momentos difíciles.
“Id e invitad a todos al banquete”.
5. Señor, que, en esta Jornada Mundial de las Misiones, retomemos la
concienciade nuestro bautismo y nuestra responsabilidad con el cumplimiento
de tu Misión.
“Id e invitad a todos al banquete”.
COMUNIÓN ESPIRITUAL
Señor Jesús, creo firmemente que estás en el Santísimo Sacramento. Te adoro como
Dios verdadero, aquí oculto. Por mis pecados te pido Perdón. Y porque te amo sobre
todas las cosas. Deseo recibirte espiritualmente en este momento. (un momento de
silencio) habiéndome unido a Ti, te doy gracias y me someto eternamente a tu Santa
Voluntad. Amén
“Querido Jesús, deseamos agradecerte porque hasta en tus últimos momentos nos
tuviste presentes y con amor, nos entregaste a María como nuestra Madre. Asimismo,
deseamos recordarla a ella y brindarle nuestro amor y cariño”
Canto:
ORACIÓN FINAL:
NOS DESPEDIMOS DE NUESTRA MADRE SANTÍSIMA, DULCE MADRE...
ID E INVITAD A TODOS ALO BANQUETE.
DOMUND HORA SANTA 2
Lector 1
Vengo, Jesús mío, a visitarte. Te adoro en el Sacramento de tu amor, en todos los
Sagrarios del mundo.
Te adoro, sobre todo, en donde estás más abandonado y eres más ofendido.
Ángel de mi Guarda, ve y visita en mi nombre todos los Sagrarios del Mundo. Di a
Jesús muchas cosas que yo no sé decirle, y pídele su bendición para mí.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén
Lector 2
“El DOMUND es el día en que, de un modo especial, la Iglesia universal reza
por los misioneros y colabora con las misiones.
Se celebra en todo el mundo el penúltimo domingo de octubre, el “mes de las
misiones”.
Solo el encuentro con el Resucitado ilumina nuestra vida y hace arder nuestro
corazón. Lo han experimentado los misioneros y misioneras, quienes, con su
corazón ardiente, nos muestran el camino hacia los hermanos más pobres y
necesitados, y la presencia del Señor vivo en medio de ellos.
Ese encuentro personal con Cristo hace que los ojos de las personas se abran y
mueve a la acción. Así, los misioneros se ponen en camino y entregan su vida
para que el Evangelio llegue a todos los rincones del mundo”
Canto:
Lector 3
En comunión con todo el pueblo de Dios, oremos y presentemos a Jesús
sacramentado, las necesidades de las Iglesias de los distintos continentes y la
misión que se vive en cada uno de ellos.
Oramos diciendo: Fortalece con el fuego de tu Espíritu a todos los
misioneros.
Lector 4
Por el continente africano y todos los que realizan la misión evangelizadora para
que fortalecidos por la gracia y sabiduría del Espíritu continúen ofreciendo la
ayuda fraterna y solidaria dando respuesta a los desafíos de las situaciones
sociales y políticas, reflejadas en la pobreza y la migración.
Oremos: Fortalece con el fuego de tu Espíritu a todos los misioneros.
Lector 5
Por el continente americano y por la misión de la Iglesia para que la fe en
Jesucristo dinamice la esperanza y la valentía profética para trabajar por la paz, la
justicia y el respeto a la dignidad de todos.
Oremos: Fortalece con el fuego de tu Espíritu a todos los misioneros.
Lector 6
Por el continente europeo y la misión de la Iglesia, para que el Espíritu del Señor
haga renacer la experiencia profunda de la fe, el sentido de trascendencia, y la
sensibilidad para recobrar la memoria histórica del patrimonio espiritual con el que
cuentan.
Oremos: Fortalece con el fuego de tu Espíritu a todos los misioneros.
Lector 7
Por el continente de Oceanía y por la misión de la Iglesia para que en apertura y
respeto a las diferentes culturas se comparta la alegría del Evangelio, el plan
salvífico de Dios para su pueblo.
Oremos: Fortalece con el fuego de tu Espíritu a todos los misioneros.
Lector 8
Por el continente asiático y por la misión de la Iglesia en este continente que
camina hacia su propia identidad, transformándose en Iglesia evangelizadora para
sí misma y para los demás, desde la pureza de un corazón que busca a Dios a
través de la meditación y la contemplación. Y por quienes a causa de la fe en
Cristo y su compromiso a favor de los que sufren son perseguidos.
Oremos: Fortalece con el fuego de tu Espíritu a todos los misioneros.
Lector 9
Por todos nosotros para que vivamos con generosidad, alegría y esperanza nuestro
ser de discípulos y misioneros colaborando en el proyecto del Reino de Dios en el
aquí y el ahora que nos toca vivir.
Oremos: Fortalece con el fuego de tu Espíritu a todos los misioneros.
ORACIÓN FINAL
Señor, a ¿quiénes nos falta por invitar a tu fiesta?
Guía nuestros pasos hacia ellos e inspíranos el gesto y la palabra oportuna
para que, a través de nuestra cercanía, nuestra ternura, nuestra compasión
y nuestro anuncio de esperanza.
Te pedimos de un modo especial por todos los misioneros y misioneras que
te anuncian entre los más pobres.
Haz que juntos, ellos y nosotros, apoyados en oración, pegados a Ti llevemos
incasablemente al mundo tu invitación al Banquete de la fraternidad, al que
nos congrega cada domingo y al que no tendrá fin, en el cielo.
Santa María de la fiesta de bodas, ruega por nosotros. Amén