Tema 5.
La influencia germánica y árabe en la historia lingüística de la península ibérica
1. El romance en Al-Ándalus
Hablamos de mozárabe, romandalusí o romance andalusí, que es la lengua romance
hablada por los cristianos en los dominios islámicos de Hispania durante la Edad Media.
En cuanto al término “mozárabe”, a lo largo del tema se ha ido combinando la
terminología “mozárabe” con la de “romandalusí”. Sin embargo, F. Corriente propone
que se hable de romandalusí, ya que piensa que es conveniente diferenciar entre la
etiqueta sociocultural y la lingüística. El término “mozárabe” equipara el dialecto
romance de Al-Ándalus con el habla de los cristianos de esa zona. Cuando, al menos en
un primer momento, los muladíes (los cristianos que se convierten al islam) también se
comunicarían en esa lengua. F. Corriente dice que es un poco contradictorio hablar de
mozárabe, ya que no sólo los mozárabes hablaban la lengua romance de Al-Ándalus.
En el ámbito de la inmediatez comunicativa tanto cristianos como musulmanes hablarían
la lengua habitual en aquel momento, el mozárabe. Mientras que, en el ámbito de la
distancia comunicativa, los cristianos usarían el latín y los musulmanes usarían el árabe
clásico. Será a partir de los movimientos de intolerancia religiosa que se producen a
mediados del siglo IX cuando el latín empiece a ser desplazado como lengua de cultura
(lengua de la administración) por el árabe clásico. A causa del alto nivel de cultura y la
alfabetización, a finales del siglo IX y principios del X ya serán muchos los mozárabes
que usarán preferentemente el árabe.
Como característica fundamental del mozárabe se ha destacado su carácter conservador,
debido en primer lugar por el carácter jurista de la Bética (área culturalmente apegada a
Roma, que se romaniza pronto) y, en segundo lugar, como suele ocurrir con toda lengua
minorizada, la amenaza de desaparición era grande, por lo que este motivo hará que se
refuercen los rasgos conservadores y un fuerte rechazo a innovaciones que puedan
acentuar el proceso de desintegración lingüística.
A medida que avanza la Reconquista, se va produciendo una revalorización social de la
lengua romance y una reintroducción en ambientes cultos mozárabes de alfabeto latino.
Los dialectos romances del norte habían seguido caminos evolutivos distintos al romance
que se hablaba en Al-Ándalus.
Hay otro aspecto muy debatido: el de la influencia del mozárabe en otras lenguas
romances peninsulares. Por ejemplo, algunos autores dicen que la diferenciación entre el
gallego y el portugués (misma lengua en su primer momento, luego diferenciación) se
debe a la presencia de mozarabismos en la Lusitania reconquistada. Algo parecido se ha
dicho del catalán y el castellano, conforme avanza la Reconquista en Castilla estos
dialectos fueron introduciendo mozarabismos. Es probable que en las zonas
reconquistadas tempranamente sí se hubiera producido una influencia del mozárabe, pero
esto es más difícil de sostener para las zonas reconquistadas más tarde. Para el siglo IX
no quedaría ningún mozárabe en la zona de Andalucía y el dialecto ya habría desaparecido
en el sur de Al-Ándalus.
El mozárabe desempeñó un papel importante como transmisor de arabismos a las lenguas
romances, ya que estaba en contacto con el árabe. Los préstamos del árabe hispánico
muestran huellas de su adaptación previa a las características del mozárabe.
1.2. Fuentes del romandalusí (o mozárabe)
Al intentar reconstruir este dialecto e intentar conocer sus características nos enfrentamos
al problema de la conservación de manifestaciones escritas. Los textos más conocidos y
estudiados serán las jarchas, pero también tenemos las moaxajas, composición típica de
la literatura árabe hispánica, donde al final de un poema se escribía un estribillo que debía
mostrar en estilo directo el lamento de la joven enamorada.
También podemos recurrir a otras fuentes como los repertorios de términos de botánicas
y medicina, los cuales están escritos en árabe y hacen referencia a términos de la
naturaleza, glosarios árabes y obras de autores andalusíes procedentes de Al-Ándalus
como Ibn Quzman. Se hacen transcripciones de algunas palabras de origen latino que
escuchan en boca de los cristianos de Al-Ándalus. Ibn Quzman fue uno de los escritores
de este tipo de textos. El hecho de que estén escritos en árabe presenta una ventaja
respecto a los dialectos norteños, ya que los dialectos norteños eran fieles a la tradición
latina escrita y en el caso de las fuentes escritas del mozárabe lo que tenemos son textos
transcritos de una emisión oral con caracteres arábigos, que nos permiten hacer una
intuición de la posible pronunciación afectiva de esos sonidos consonánticos. Sin
embargo, la escritura en caracteres arábigos también plantea problemas, ya que tienen que
ver con la representación de sonidos que suponemos que existían en mozárabe, pero no
en árabe. Por ejemplo, en árabe no existe el sonido [p], tampoco la palatal lateral, ni la
nasal palatal, ni la palatal africada sorda, y no se representaban las vocales.
La toponimia mozárabe, tanto la que se ha conservado como la que no, pero aparece
registrada en los libros de Repartimientos, también es una fuente valiosa para el
mozárabe. Y, por último, el léxico pervivido, es decir, las palabras que nos han llegado a
la actualidad y que seguramente provienen del mozárabe, también nos da información
sobre ciertas características del mozárabe.
1.3. Características lingüísticas
1.3.1. Diferenciación geográfica
Otra de las incógnitas difíciles de resolver es la diferenciación geográfica del mozárabe.
Algunas fuentes hablan de tendencias fonéticas diferenciadas dentro del mozárabe de Al-
Ándalus, pero lo cierto es que no podemos saber hasta qué punto el mozárabe era una
lengua fragmentada en el territorio de Al-Ándalus. C. Lleal dice que es de suponer que el
mozárabe presentara una gran homogeneidad debido a su carácter conservador, pero esto
no impide que pueda haber tendencias dialectales, ya que en un territorio tan amplio debía
existir la diferenciación.
1.3.2. Rasgos fonético-fonológicos
VOCALISMO
- Diptongación de /e̜/ y /o̜ / tónicas. Podemos encontrarla en ejemplos de toponimia,
y los resultados se presentan heterogéneos. También se da la diptongación en
términos que en otros dialectos no se da, en palabras como OCULUM > “ojo” en
cast. medieval, pero en mozárabe WEIYO.
- Conservación de diptongos /ai/ y /au/. Vemos ejemplos en textos mozárabes de
términos como YANAIR, que proviene de IANARIU(M) (se ha conservado la
palatal en posición inicial), CAULE, que da “col”. Topónimos como Bailén o
Mairena y términos como ORECLA (forma conservadora, “oreja”). También
tenemos algunos topónimos que recogen el estadio de evolución del diptongo /ai/
a /ei/.
- Apócope de /-o/ final. Este fenómeno no es típico en castellano. Tenemos el
ejemplo de Teruel < TURIOLU(M) por influjo del árabe, aunque en las jarchas
parece conservarse esta vocal en posición final, por ejemplo, en filyo < FILIU(M).
CONSONANTISMO
- Conservación de F- inicial. Fenómeno muy habitual en mozárabe, conservamos
testimonios como FURNUN, que da “horno” en castellano. En algún testimonio
más tardío encontramos formas como IBRAIR (“febrero”) < FEBRUARIU(M).
En ocasiones vemos que en los textos escritos con caracteres arábigos se emplea
la grafía fā por /b/ y bā por /p/. Ejemplos: VENI > fen; VIMINE(M) > fimen;
POCULU(M) > búcaro. Este cambio de grafía es debido a que el árabe no tiene
bilabial oclusiva /b/ y eso puede ser que motive la utilización de una grafía que
representa una consonante labial que el árabe no tiene.
- Conservación de palatal proveniente de /g + e,i/ e /i/ inicial. Se manifiesta de
manera recurrente en las jarchas. Tenemos el caso de [Link] < GERMANA
+ ELLA. En castellano se pierde esa palatal cuando no está en sílaba tónica.
- Conservación de /pl-/, /kl-/ y /fl-/. Estos grupos consonánticos parecen
conservarse en mozárabe, así documentamos ejemplos como: c(o)luca y plantayn
< PLANTAGINE(M).
- Palatalización de /l-/. Ha sido muy debatido este fenómeno, en castellano no
ocurre, pero en leonés y catalán sí. Para el mozárabe se ha postulado una
palatalización de la lateral en posición inicial, pero tenemos muy pocos ejemplos.
Por ejemplo, Yengua buba (“lengua de buey”) < LINGUA / Yuca < (A)LUCA. Lo
curioso y lo que se ha dicho es que no solo se documentan casos de la
palatalización de la lateral, sino también casos de yeísmo, ya que para representar
la lateral palatal en testimonios arábigos se representaba con LY-.
- Mantenimiento de /-ll-/ geminada. Otra cuestión debatida es el mantenimiento de
la geminada lateral /-ll-/. Ariza es firme defensor de que en mozárabe se conserva
la geminada lateral latina, es verdad que las palabras que provienen de una
geminada latina se representan con dos grafías correspondientes a la lateral en
árabe. Por ejemplo, FULLIGINE(M) > fullin. Ha sido muy debatido porque no
son muchas las lenguas romances occidentales donde se produce la conservación
de las geminadas, ya que la simplificación de las geminadas es una característica
de la Romania occidental por sustrato celta.
- Palatalización de /k`l/, /g`l/ y [lj]. Tenemos documentada la palatalización de estos
grupos, por síncopa los dos primeros. Filyolo < FILIOLU(M). Welyos <
OCULU(M).
- Evolución de los grupos /kt/ y /ks/. La evolución de estos grupos no es demasiado
clara, en algunos casos parece que podemos hablar de una palatalización /
debilitamiento de la velar en posición implosiva. Por ejemplo, noxte <
NOCTE(M). También, maxsella < MACSELLA.
- Mantemiento de /-mb-/. Parece bastante regular el mantenimiento de este grupo
consonántico. Por ejemplo, qolonba < COLUMBA.
- /-l/ se conserva o vocaliza. Tenemos casos heterogéneos de la /-l/ en posición
implosiva, en algunos casos se conserva y en otros se vocaliza. Por ejemplo, dolĉe
< DULCE(M); fauchi < FALCE(M).
- Sonorización: en testimonios contradictorios. Tenemos testimonios
contradictorios en cuanto a la sonorización, como es el caso de “búcaro” <
POCULU(M) donde no ha sonorizado, pero también FIGO < FICU(M) o
ABREQAN donde sí ha sonorizado.
- Sibilantes. En cuanto a las sibilantes, su representación con sin está mostrando
que en mozárabe existía una pronunciación apicoalveolar, ya que la sin en árabe
representa un sonido prepalatal, por ejemplos tenemos xucur < SECURU(M).
Seguramente se está produciendo una asimilación con la consonante siguiente,
por lo que el timbre de la sibilante sería dental en STEPHANUM > istiban.
1.3.3. Rasgos morfosintácticos
- Verbo:
• Alternancia de formas /ei/, /eio/ para el futuro de primera persona singular.
El futuro en romance es AMARE + HABEO: de esta forma tendremos
[amar aj(o)] → [áβjo], porque ese verbo auxiliar se va a desgastar mucho
fonéticamente: [amarajo] > [amarai̯ ] > [amarei̯ ] > [amaré] amaré.
• Conservación de la dental /t/ en 3ª persona. No es general en todas las
lenguas romances. En algunos dialectos hispánicos sí pudo haberse
conformando con más frecuencia. En posición final la dental sorda y
sonora se neutralizan → tornarad.
• Alternancia de la conservación de /-e/ en los infinitivos. El árabe no
representa sistemáticamente las vocales, entonces no sabemos si es
apócope o tendencia a la ausencia de la vocal en el califato árabe. Los
datos del vocalismo son casi reconstruidos. Ejemplos: demandare o ber.
• En algunas jarchas tenemos formas diptongadas del verbo ser. Nos
referimos a las formas provenientes de 3ª persona del singular del verbo
EST o formas del subjuntivo SEDEAT > sea. Son formas que no se dieron
en castellano. Ejemplo: yed es enfermo (EST) ahí tenemos la
diptongación.
- Preposiciones y conjunciones: el mozárabe no parece tan reacio a mantener las
consonantes dentales a final de palabra. Parece que se mantiene la consonante
final en AD y en la conjunción ED. Suponemos que al conservarse se estaba
produciendo la conservación en la oralidad.
- Sustantivo:
• Inclusión del artículo árabe al junto con nombres que provienen del latín.
Esto se da en árabe y, por supuesto, también en mozárabe. Ejemplo: al –
caía > alcayata.
• Plurales en -es. Los femeninos en -es no son habituales en castellano,
excepto si provienen de la 3ª declinación latina. -as > -es como si se diera
un cierra en la vocal. Imela → fenómeno fonético de algunos dialectos
árabes consistente en que el sonido [a], generalmente cuando es largo, se
pronuncia en determinadas circunstancias como [e] o [i] (cierre a > e; e >
i). Parece que este cambio de -as > -es se debe al fenómeno de imela árabe.
Ejemplo: lanches en lugar de lanzas.
• Diminutivos -ELLUM en formas derivadas apreciativas del mozárabe:
raban(i)ello.
- Pronombres:
• La forma del pronombre personal de la primera persona que parece
atestiguarse en mozárabe es [eu], también se documenta el pronombre
demostrativo que hace referencia ille/illa para designar a la tercera
persona. Luego tenemos como formas de dativo en mozárabe (mibi, tibi),
sin embargo, la forma latina no era mibi, sino MIHI, esta primera forma
con /b/ se crea por analogía.
• Flexión genérica del posesivo, por ejemplo, la distinción de género entre
suo/sua. En mozárabe también existirá esta distinción genérica.
• También documentamos pronombres interrogativos como qui/que. Aquí
vamos a encontrarnos con el problema del vocalismo, porque en árabe no
se representaban las vocales. Sin embargo, pese a las controversias parece
que sí que hay casos.
SINTAXIS
- Omisión del artículo: esto es debido a la influencia del árabe (seguramente), por
ejemplo, a raiio de maniana.
- Presencia del dativo ético: pronombre que indica cierta implicación del
enunciador en el enunciado, carga pragmática sobre lo que se dice. Son frecuentes
en la lengua cotidiana y en estructuras de estilo directo como las jarchas. El dativo
ético está en el pronombre me, algo que se sigue usando actualmente, por ejemplo,
“El niño no me come nada” (hace referencia al beneficiario indirecto de la acción).
¿cánd me vernad mon habibi? “¿Cuándo me vendrá mi amado?”.
- Elipsis del verbo copulativo: estos verbos no existen en árabe, esto hace que en
las jarchas no aparezcan. Ejemplo: com(o) si filiyolo alyeno “como si fuese hijo
ajeno”.
1.3.4. Rasgos léxicos
No todo el léxico mozárabe es de origen andalusí. También se documentan cultismos y
préstamos de otras lenguas, como por ejemplo la palabra bálsamo, que procede del griego.
Arcaísmo del mozárabe, pero Santiaguito prefiere hablar de conservadurismo del
mozárabe. Son formas conservadoras que fueron desechadas por otras romances
peninsulares o extrapeninsulares que se mantuvieron en el mozárabe. Ejemplo:
*GARRIRE → ‘charlar’, ‘hablar; IANNA → abrir’.
Mozarabismos del español
Características de los mozarabismos del español (para saber que una palabra española es
de origen mozárabe):
- /tʃ͡/ procedente de [kj], [tj] y [k+e,i], ejemplo chícharo, corcho > CORCEUM
- Otras palatalizaciones procedentes de otros grupos como CENACULU(M) >
cenacho.
- Sonorización de /p-/ PASTINACAM > biznaga.
- Conservación de sordas intervocálicas, capuz > CAPUT.
- Imela (palabras donde vemos una palatalización de alguna vocal latina sin que haya
motivo latino vulgar para ello) la /a/ que puede pasar a /e/ o a /i/. CAMPANIA >
campiña.
Evolución de /-st-/ >/ts/ > [θ] interdental: engarzar.
No palatalización de la dental en el grupo /kt/, pleita > PLACITA, no se ha producido la
palatalización de la dental.
EJERCICIOS
1. Contesta brevemente a las siguientes preguntas:
a. ¿Qué diferentes vías de penetración de germanismos menciona Lapesa?
Unos pertenecen al fondo común germánico, otros son exclusivos de un dialecto, algunos
entraron independientemente en cada país, tomados del habla de los respectivos
invasores. Lo hay propagados a través del latín vulgar y por intermedio del bajo latín.
Tuvieron especial poder de difusión los germanismos introducidos por los francos, a
través del latín tardío o del primitivo romance de la época merovingia. Falda, helmm,
companio wardon y wisa.
b.¿Qué indica que España no se llame Gotia o alguna variante toponímica
similar?
No se llamó Gotia debido a la pronta romanización de los visigodos, perdiendo así la
postura de dominio y debilitando en ellos el sentido particularista de raza. Romanizados
pronto, abandonaron el uso de su lengua, que en el siglo VII se hallaba en plena
descomposición. No hubo en España un periodo bilingüe tan largo como en Francia.
c. ¿Cuál es la herencia germánica en la fonética del español?
Se ha propuesto como posible influencia de los germanos la falta de sonorización de las
consonantes oclusivas intervocálicas, ya que las sordas eran más fuertes que las sonoras,
pero en general, la influencia germánica en el sistema fonológico de las lenguas romances
peninsulares es prácticamente inapreciable, solo se verá en el léxico.
d.¿Cómo se explica la etimología de los numerosos topónimos gallegos en -iz?
Muchos restos de onomástica visigoda se conservan fosilizados en la toponimia. Las
villas y fundos tomaban el nombre de su poseedor, indicado en genitivo latino -ICI: tal es
el origen de Guitiriz (< Witerici), Mondariz, Gomariz, Rairiz, Allariz, Gomesende,
Hermisende, Guimaraes (< Vimarinis), Aldán, Gondomar (< Gundemari), Sendim (<
Sendini), concentrados principalmente en Galicia y Norte de Portugal. Esas regiones, que
habían pertenecido al reino suevo, sirvieron de refugio a los visigodos cuando huyeron
de la invasión árabe.
Aunque el patronímico español en -ez, -iz sea de origen prerromano, su propagación o
consolidación hubo de ser ayudada por los numerosos genitivos góticos latinizados en -
rici > -riz (Roderici, Sigerici, Gunterici, etc.) que se ponían a continuación del nombre
individual para indicar el paterno.
e. ¿A qué se refieren los términos mozárabe, mudéjar y morisco?
Mozárabe hace referencia a los cristianos que viven bajo el dominio musulmán en Al-
Ándalus, mudéjar se utiliza para designar a los musulmanes que permanecieron viviendo
en territorio reconquistado por los cristianos y se llama moriscos a los musulmanes que
se quedan en la Península después de 1492 y se adaptaron a la religión cristiana. Los
muladíes son los cristianos que se habían convertido al islam.
f. ¿Podríamos decir que en Al-Ándalus se daba una situación de diglosia?
Sí, había una situación de doble diglosia. Por un lado, tenemos los cristianos en la
inmediatez comunicativa utilizarían el mozárabe o romandalusí mientras que en la
distancia comunicativa utilizarían el latín, pero en el caso de los musulmanes también
tenemos existe esa distinción, en la inmediatez hablan en el árabe hispánico, pero en la
distancia hablarían árabe clásico, el árabe en el que estaba escrito el Corán.
g. ¿Cómo se explica la evolución CASTELLA > Cazalla?
El grupo /-st-/ se invirtió y convirtió en una dentoalveolar sorda que siguió los procesos
de evolución de sibilantes de forma patrimonial. Es relativamente frecuente que la /e/
evolucione a /a/ por imela inversa en un grado.
h.¿Tiene el árabe alguna implicación en la evolución de las sibilantes castellanas?
La evolución autóctona de ciertas consonantes y grupos latinos en español había
producido tres sonidos que ya tenían el árabe, aunque de forma completamente
independiente. Se suele afirmar que el paso de s a prepalatal fricativa sorda (como de
SAPONE y SUCU) ha sido por influencia morisca, pues el árabe no tenía una /s/ igual a
la castellana y la transformaba en prepalatal fricativa sorda. Lo que escuchaban los árabes
era una sibilantes de tipo apical, y al intentar imitar ese sonido los árabes producían una
prepalatal. Puede motivar un trueque de sibilantes, es habitual encontrar SAPONEM.
Hasta el s. XVII podemos encontrar formas como moxca o caxco, se ha dicho que la s en
contacto con una velar podría haberse también pronunciado de forma más exagerada a la
manera morisca, por lo que la sibilante podría tener un timbre más prepalatal.
i. ¿Es cierto que en español solo algunas de las palabras que empiezan por al-
son las que han incorporado en su evolución el artículo árabe?
No todas las palabras que empiezan por al- son de origen árabe, pero los sustantivos
españoles de origen árabe, en su gran mayoría, han incorporado a sus respectivos lexemas
este elemento al- sin valor de artículo, por lo que pueden ir acompañados de artículos y
determinativos romances y conservar al- en la derivación. Los arabismos españoles
reflejan de ordinario la asimilación árabe del lam (artículo) del artículo a las llamadas
letras solares (dentales, sibilantes, l, r y n), pero no faltan casos de /l/ no asimilada a la
“solar siguiente”, como aldea o altramuz. La incorporación de al- (o sus formas
asimiladas) al lexema de los arabismos españoles contrasta con la ausencia de tal
elemento en los arabismos del italiano, por ejemplo azúcar vs zucchero. ADMORDIUM
en su evolución debería *amuerzo, pero tenemos almuerzo por analogía con muchas
palabras provenientes del árabe que se inicial con esa secuencia al-. Es algo habitual el
hibridismo que se puede dar con palabras de origen latino con el artículo árabe. Al-MINA
almena.
j. ¿Es la voz causativa del árabe la responsable de la existencia de verbos
causativos en español como aminorar, ablandar, acalorar, etc.?
Aunque se haya puesto en relación, no, la mayoría tienen el prefijo a- proveniente del
prefijo latino AD-, que con su /d-/ asimilada a la consonante siguiente, o pérdida ante
vocal en español, formaba multitud de verbos causativos. Algunas veces se ha atribuido
a influjo árabe porque se caracteriza por anteponer un álif a la raíz trilítera, cuya primera
consonante toma posición implosiva.
k. ¿Son los fenómenos que menciona Lapesa en la p. 143 indiscutiblemente
producidos por el contacto con el árabe?
No, todos los fenómenos que menciona tienen paralelo en otras lenguas románicas y
bastantes cuentan con precedente latino; a lo largo de la historia del español, desde el
Cantar de Mio Cid hasta el lenguaje coloquial de hoy, se registran numerosísimas
muestras de unos y otros, a pesar del freno impuesto por la norma culta, más racional que
expresiva. No se trata, pues, de sintagmas prestados por el árabe, pero el arabismo,
innegable en las traducciones medievales, hubo de contribuir a que tuvieran en la
Península mayor arraigo que en francés o italiano. También podría decirse que son
tendencias de la oralidad que se manifiestan en lo escrito. En la morfología hay elementos
del árabe que se han integrado en la gramática, hasta, ojalá, pero la influencia en la
sintaxis es más discutible.
l. ¿Cómo explica Lapesa la decadencia del arabismo y cómo se manifiesta?
Lapesa explica que los arabismos hispánicos han variado según las épocas. Hasta el s. XI,
mientras la Península estuvo orientada hacia Córdoba, se introdujeron sin obstáculo ni
competencia. Durante la Baja Edad Media continúa pujante la influencia arábiga, aunque
lucha ya con el latinismo culto y con el extranjerismo europeo. Después se inicia el
retroceso, Villalobos en 1515 censura a los toledanos porque empleaban arabismo que
“ensucian y ofuscan la polideza y claridad de la lengua castellana”. Nuevas técnicas,
modas e intereses suceden a los medievales, y la cultura musulmana, en franca
decadencia, no podía ofrecer nada comparable al “espléndido Renacimiento europeo”.
Mientras los moriscos permanecieron en España, su vestido, costumbres y usos tenían
valor de actualidad; desde su expulsión quedaron como recuerdo. Se manifiesta en que
muchos términos árabes fueron desechados, por ejemplo alfayate y alfajeme no
resistieron la competencia de sastre y barbero. Otros arabismos han sido recluidos en el
habla campesina o regional. Pero la gran mayoría subsisten con plena vida, muchos de
ello fundamentales, caracteriza al léxico hispano-portugués frente a los demás romances.
La intransigencia religiosa puede explicar el decaer de palabras que se asocian con la
“religión enemiga”.
2. Comenta críticamente el siguiente texto, indicando algún ejemplo de los calcos a
los que se refiere el autor:
“[E]s indudable que ha habido contaminaciones semánticas a través del bilingüismo
mozárabe y, en mucha menor medida, mudéjar [...], pero no es menos cierto que muchos
de los pretendidos calcos semánticos que se han sugerido, aceptados por el prestigio de
sus supuestos descubridores y en circulación como buena moneda, no tienen más base
que la fantasía, escasamente apoyada en balbuceos arabísticos y mal guiados escarceos
por el á[rabe] c[lásico], por lo que deben ser revisados y excluidos de mención científica
seria”
(Corriente, Federico (1992): Árabe andalusí́ y lenguas romances, Madrid: Madrid
Mapfre, p. 151)
- ¿Podrías mencionar otros fenómenos fonéticos y morfosintácticos del castellano
cuya supuesta influencia árabe ha sido discutida?
Comentar los aspectos achacados al árabe y de los que no tenemos constancia segura,
como decir que la aspiración andaluza viene del árabe o el orden de las palabras.
En el artículo de Lapesa. Desde el punto de vista sintáctico no se puede intuir una
influencia tan grande como en el léxico. Arabismo fraseológico, los que tienen que ver
con la consolidación de ciertas expresiones hechas como refranes. Hay algunos que
parecen más o menos claros, pero otros han sido muy discutidos, por ejemplo, la
influencia semántica en palabras como infante, que en latín significa que no habla, y en
el sentido de hijo de un rey parece que podría haber tenido algún tipo de influencia de la
semántica árabe, pero no está muy claro. Tampoco el compuesto hidalgo. Es un ámbito
de investigación que presenta muchas lagunas.
3. Analiza las siguientes jarchas, señalando las características lingüísticas más
destacables en los diferentes planos:
1) yā mamma mio al-h̥abībi
bay-s̆e e no me tornad̥e
g̊ar ke fareyo yā mamma
in no mio ‘inā’ les̆ad̥ e (p. 75)
2) adamey filiolo alieno e el a mibi
kered-lo de mib kat̥ are s̆uo al-raqībi (p. 91)
3) g̊ar k(i)en lebarad de al-g̊ayba nawb tanto
yā olios̆ de al-‘ās̆iqi s̆inon tu (p. 104)
4) benid la bas̆ qa e yo on s̆ in el(l)e
kasrando mio qoragon por el(l)o (p. 119)
5) des̆ k(u)and mio sidel(l)o benid
tan bona al-bis̆āra
kom raya de s̆ole yes̆id
en Wādalh̥aǧāra (p. 131)
(Apud Solá-Solé, Josep M.a (1990): Las jarchas romances y sus moaxajas, Madrid:
Taurus)
A continuación se ofrecen algunos étimos, y su significado, relacionados con algunas de
las voces que aparecen en el texto:
RADIUS, -II ‘rayo’
TORNO, TORNARE ‘volver’
LAXO, LAXARE ‘soltar, dejar, abandonar’
EXEO, EXIRE ‘salir’ VADO, VADERE ‘irse’ MAMMA, -AE ‘mamá’
ALIENUS, -A, -UM ‘ajeno’
CAPTO, CAPTARE ‘coger, quitar’
LEVO, LEVARE ‘cargar, llevar’
QUAERO, QUAERERE ‘buscar > querer’ ADAMO, ADAMARE ‘amar intensamente’
COR, CORDIS ‘corazón’
hebr. ֶ“ פַּ◌סחPésaj”, gr. Πάσχα “Pascua” ‘Pascua’
GARRIO, GARRIRE ‘hablar, decir’
Comentario
A la hora de realizar el comentario hay que hablar un poco de qué son las jarchas y los
problemas de interpretación textual. También hay que comentar las grafías, las que no
tienen implicación de diferenciación fonética y las que sí la tienen:
- Sin implicación: ‘ke’ / ‘que’ no suponen ningún cambio fonético subyacente.
- Con implicación: ‘ceber’ / ‘caballo’ porque la grafía b representa un sonido y la u
otro.
La jarcha es un tipo de texto especial porque lo que tenemos es una transliteración del
árabe. La mayoría de las vocales que vemos son una reconstrucción del editor. Algunas
veces se una la grafía k y otras veces la q.
kat̥ are < CAPTARE [kattáre] (2.1) hay investigadores que creen que en mozárabe se
conservan las geminadas. Esto puede ser argumento para defender esa -t- intervocálica,
una dental más fuerte que aparece señalada con un símbolo debajo: t ̥
En adamey (2.1) AD, (AD)AMA(U)I > amé, se ha perdido la dental, no hay
fricatización. No sabemos si la d era fricativa u oclusiva. En todo caso, aparece
conservada en este contexto.
Sidel(l)o (5.1) se representa con una sibilante dental: /s ̪ / > / t ͡ s/
- Alveolares: sería como la castellana, sería apicoalveolar. Representada con s ̆ in
(4.1), que en árabe es prepalatal. Ese sonido apicoalveolar se parece al prepalatal
[x] que se representa con la prepalatal fricativa sorda [s ̌ ] en mozárabe.
- Laterales: seguramente se conservaron las geminadas como en el(l)e (4.1) o en
el(l)o (4.2). En la bas ̆ qa (4.1) se ha reducido la geminada lateral. ĬLLA > [ella]
> [ela] > [la]; ĬLLUM > [ello] > [elo] > [lo]
- Palatales: en (4.2) tenemos una palatal: qoragon < CORATIONE(M). [tj] > [tʃ] en
mozárabe. Les ̆ ad̥ e (1.4) y yes ̆ id (5.3) en ambos casos está implicada una grafia
x que fonéticamente es un grupo -ks-. [ks] > [i̯ s] > [ʃ].
o En yes ̆ id la palatal viene del diptongo.
o En cuanto a la lateral palatal /ʎ/ no parece que provenga de la geminada porque esta
se conserva. En filiolo (2.1) la i está representando la lateral palatal: FILIOLU(M),
ALIENU(M), ŎCULUS [oi̯ los] > [óʎos] → [lj] > [ʎ]. En castellano se produce
la deslateralización; en mozárabe se conserva este estadio.
Morfosintaxis:
- Los sustantivos que terminan en -e, como /sole/ pueden ser tanto femeninos como
masculinos. Esto ocurre en mozárabe y también en español. La Romania
occidental prefiere el plural con la vocal final -i.
- El hibridismo de las jarchas se observa en el artículo: por un lado, tenemos en la
bas ̆ qa (4.1) artículos romances, y por otro, tenemos artículo árabe en al-g ̊ ayba
(3.1).
- Falta de actualización, pues no hay artículo en el sintagma: raya de s ̆ ole (5.3). El
árabe no suele actualizar estos sintagmas, entonces se puede deber a influencia
del árabe.
- Posesivos: mio al-h̥ abībi (1.1), s ̆ uo al-raqībi (2.1), no tenemos contextos de
formas femeninas, pero el hecho de que aparezca -o final alude al masculino,
entonces parece que sí existe esa alternancia.
- Pronombres personales: me (1.2) dativo; tu (3.2); bay-s ̆ e (1.2), valor reflexivo.
- Si hay pronombres interrogativos y exclamativos en este texto, porque hay
locuciones en estilo directo. Es un texto de contenido lírico y el uso de enunciados
exclamativos es de esperar para actuar como vehículo de la expresión de las
emociones. Ke (l. 3) pronombre interrogativo exclamativo. QUI/QUAE, QUI, >
que, ke. K(i)en < QUĔM (3.1) → ‘quien’ es un tipo de interrogativa retórica.
o Voz: todas las formas son activas. La voz pasiva está normalmente, y sobre todo en
los dialectos romances peninsulares, está asociado con los contextos de la
distancia comunicativa y, por lo tanto, no esperaríamos encontrarlos en un
testimonio como este que refleja la oralidad de la doncella que se queja del amo.
o Formas no personales del verbo: kasrando (4.1) ‘(está) apenando mi corazón por
él’ parecería como una forma de perífrasis sin el verbo estar. kat̥ are (2.2) →
infinitivo.
- Interjecciones: aparece siempre la misma → yā (1.1,1.3,3.2). Parece que esta
interjección introduce siempre un vocativo. Es una partícula del árabe que se
incrusta en estos estribillos de la moaxaja.
- Conjunciones: hibridismo que se da en este nivel in (1.4). Hay conjunciones
propiamente romances, como e < ĔT (1.2). Va a ser la conjunción más habitual
en castellano medieval, que aparecerá de forma conservadora et, pero la
pronunciación más generalizada será la de [e].
(3.2) s ̆ inon condicional + adverbio de negación que tiene un carácter adversativo
en este contexto. ‘quien sino tu’
QUANDO > k(u)and (5.1) valor temporal reforzado por des ̆ .
Sintaxis intraoracional: comentaremos las relaciones entre las oraciones: qué tipos de
complementos se dan, cuáles son las particularidades de esos complementos, casos de
subordinación, coordinación, yuxtaposición...
- Función de sujeto: hay muchos sujetos pronominales. Es muy habitual la aparición
de sintagmas con posesivo que nunca se utilizan con el artículo: mio ‘inā’ (1.4),
mio qoragon (4.2). En mozárabe no se representa la combinación de artículo +
posesivo que es habitual en castellano medieval, que encontramos, por ejemplo,
en el mio coraçon. Aparecen verbos sin sujeto expreso, como fareyo (1.3) o
adamey (2.1). Esto pasa porque son lenguas pro-drop.
- No siempre aparece MDO (marcación diferencial de objeto) en las jarchas.
Parecería entonces que es común cuando el objeto es un pronombre si se usa la
MDO, pero si se trata de un sintagma no aparece la MDO → adamey filiolo alieno
(2.1). No sabemos si la ausencia de la preposición se explica porque sea un texto
lírico.
- En función de dativo tenemos en 1.2. bay-s ̆ e e no me tornad̥ e → dativo ético. Este
tipo de dativos es muy común en los contextos coloquiales, y quizá eso explicaría
que pasara en un texto como este que representa un estilo directo.
- Orden de palabras: orden que parece un tanto forzado, está motivado por esa
sintaxis hibrida que vemos en las jarchas. Adamey filiolo alieno e el a mibi →
orden VO. kered-lo de mib kat̥ are s ̆ uo al-raqībi → VOS.
- Yā mamma mio al-h̥ abībi bay-s ̆ e e no me tornad̥ e → coordinación copulativa, es
lo más habitual.