NOTAS
La dictadura del proletariado
Por eJ DR. E. ZELLWEGER (*)
Consejero Constitucional del Primer
Ministro del Gobierno de Libia
En el informe que, sobrB el proyecto de la Constitución
soviética actualmente en vigor, p:riesentó Stalin el 25 de no-
v,.iembre· de 1936 ante el VIH Congrem extraordirlario cLe los
Soviets, elogiaba "el ca,rácter eminentemente democrático, ob-
servad.o sin reservas" die esa Constitución. Pero esto no le im-
pedía declara'I' en otro pasaje c:Le su informe:
* El profesos Eduardo Zellweger es itoliano de n~cin1ien to ; sin emborgo, su vasta educación
jurídica es eminentemente suiza. . Después de recibir el grado de doctor en Derecho en la Univer·
dad de Berna, ha ocupado numerosos cargos de diversa índole. Según una reseña biográfica que
tenemos a la vista, fué director, desde 1924 a 1930, del Secretariado de la Nueva Asociación
Helvética de Suizos, cargo que le obligó a vivir cinco o seis años en el extranjero. Ha ejercido la
profesión de abogado en Zurich durante (1930-1945) el período que duró la segunda Guerra Mun-
dial. Ha sido, en fin, durante esa época miembro del Tribunal de Casación del Cantón de Zurich,
y chdc 1943 a 1945 perteneció al Co11sejo Nacionol Sui,o. En 19-15 fué nombrado Embajador de
!::~;iz:i en Yugoslavia, puesto que desempeñó hasta 1930. En este año realizó un viaje de estudios
a los Estados Unidos. A partir de 1951 fué encarga.do de la cátedra de Derecho Internacional
en la Universidad de Zurich. Pertenece, además, a la Comisión Internacional de Juristas y a
su Consejo Ejecutivo. En la actualidad ha sido designado Cons~jero constitucional del Primer Mi·
nistro del Gobierno de Libia.
El profesor Zellweger, como puede desprenderse , entre otros motivos, por su larga tstancia
en B"lgrado, es un conocedor excepcional del sistl!ma y doctrina comunistas, que ha estudiado
con gran minuciosidad. Por otra parte, las numerosas Iengu:\s que posee le capacitan par:i
trabaj:u en aquellos temas con disposiciones lmic:1.s. Admir.l en sus trabajos el equilibrio con
que en todo momento ha sabido valorar la doctrina de Stalin y sus epígonos. Sus estudio1
monográficos, plenos de seriedad y madurez, le sitúan entre los inve:;tigadores del comunismo
n1ás capacitados.
Hemos decidido traducir este artkulo suyo, aparecido en el número 3 del ºBuIIctin de la
Commission Internationale ele Juriste:;" (noviembre de 1955), ele La Haya, con el fin de que
los lectores adviertan aquellas cualidades de equilibrio apuntadas en nuestro autor, fas cuales,
como 15e sabe, diffcilmente se encuentran entre los cultivadores occidentale.11 de estos problemas,
y conozcan el estado actual de uno de los más cc.m11lcjos embrollos del doctrinal comunista,
la dictadura del proletariado. - (Nota del T.).
186 Boletín del Seminario de Derecho Político
"Debo conf2sar que, en efecto, el proyecto dia la nue-
va Consitituciión mantien.e el régimen de la dictadura
de la clase obrera, al igual que conserva sin alteracio-
nes la posición dirigente d'.Sl Partido ccmu•iis·a de la
U. R. S. S. (Grandes aplausos.) Si los respeta.bles crí-
ticm consideran s~to como un defecto d21 proy.edo de
Constitución, no podemos más que lamentarolo. Nos-
otros, to'.cheviquE.:.;, lCJ consid?rJ.mcs corno un n;érito
más de este proyecto. (Grandes aplausos.)" ( l).
En un estudio consagrado a la Constitución staliniana de
1936, Vychinski ha dedarado, ai hablar d·s la rolación entre
este "carácter eminentemente democrático y observado sin
reservas" y el principio de, la di.ctadura del proletariado:
"Es un error fundamental pensar que el principjo
de la democracia popular, proclamado en la nueva Cons-
titución, lim1ta en alguna medida el principio de la dic-
tadura del proletariado." (2).
El principio de la dictadura del proletariado constituye la
piedra angular de la doctrina soviética del Estado y del Dere-
cho. Apenas 1r.encionado por Marx, este princ¡pio ha sido daS-
envuelto por Len'n y Stalin. Constituye, por otra parte, la
car,act,s·rís:ica más rnlevante rJiel tir,o nmwo de E~/ado qu? la
Unión Soviética y los países satélites encarnan.
Para definir la dictadura del piI'oletar;1adb Lenin se ha valido
dJe una metáfara. Ha hablado de fuerza directriz, de transmi·
siones y de pala.neas. Palancas y transmisiones S'.)n los sindi-
catos. los Soviets (es decir, los órganos ejecutivos y legislat'ivos
elegidos, lbs detentadores del Poder del Estado, en el sentido
tradi;.:ional), las cooperativas y la Un.;ón de la Juventud Co1mu-
nista. La fuerza directriz es el Partido Comunista. Lo que hay
die ¿orpr endente en esta enumeI"aic.iór\ es que los Sovi'.')ts, es
1
decir, los órganos del Estado previstos eq la Constitución es-
crita, se citan en segundo 1ugar. Se.gún la terminología de los
estatutos del Partido, Soviets, sindicatos, cooperativas, etcéten,
caen bajo la denominación común de "organizaciones exterio-
res diel Partido". Stalin escribía, a propósito del papel del Par-
tido en la dictadura del proletariadlO:
"El Partido realiza la dictadura del proletariado.
"El Partido,, vanguardia del proletariado, ejerce direc-
tamente el poder, es el dir.igente" (Lenin). Es en este
sentido que el Partido toma el poder, que e1 Partido
gobierna el país. Bero no es pir,eci&J cr2er q u,e eJ Pairtido
realiza la d1ctaorura del proletari1aido fuera del poder del
Estado, sin el poder del Estado, o que el Partido gobier~
(!) J. STALIN: "Sur le projet de b Con,titution de I' tl. R. S. S.", en J. Stalin: Le,
Queslio.-r.J du Lb!inisme (~Ío!'l.:,.n:: Mai:on d.'t<li:i::m en Iangnes étrangCres, 1949), pág. 697.
(2) Citado por V. GSOVSKI: "The Soviet Conc:ept of Law", Fordham Law Review, págs. 21,
33 1 Vol. i, Núm. 2, 1938, pág. 42.
Boletín del Seminario de Derecho Polltico 187
na el país fuera de los Soviets, y no por medb de ?o,,
Sovtetis. Esto no significa, sin embargo, que el Part ido
deba ser identificado con los Soviets, con el poder del
Esita,:::10. El Partido es el núc!Eo del p ~·j er. P,0r.:> no es
el poder del Estado y no puede ser identificado con
el." (3).
La última frnse. de la cita preced-ente no debe conducir a
esta opinión errónea, a saber que los Soviets-los órganos d:el
Estado, en el sentido habj.tual de la palabra-son, has.ta cierto
punto, independientes del Partido, o que gozan de w1a r eiativa
posición autónoma al lado d€1 éste. Como en otro tiempo, los
términos de la resolución del XII Congreso del Partido, sobre
las re,Iaciones de éste ccn el Estado, permanecen hoy en vigor:
"Es particularmente peligroso para la misión histó-
rica del Partido Comunista poner en oposición el Estado
Soviético de una parte, y la clase obrera y el Par~id:>
,de otra. El antagonismo entre el Estado Soviética... y
la dictadura del Partido es en la actualidad el arma
d.e agí:tación más importante de todos los enemigos de
nuestro Partido y re.v iste en sus manos un carácter
netamente contra-revolucionario.. . P c<r esta razón el
XII Congreso subraya con gran cuidado la necesidad
de, atener::e a un.a táctica que ... asegurará al Partido la
direcdón efectiva de todos los órganos soviéticos y es-
pecia.lmente de los económicos, de, la República sovié-
tica." (4).
Destaca en. algunas de las fuentes me.n cionadas más arriba
-:Y la ex,peri,encia hi~tórica lo confirma-el hecho de que la
dictadura del Proletariado debe ser absorbida por la dictadlura
de,} Partido. El Partido, por su parte, está organizado de ma-
nera que el derecho de gobernar que le ha sido reconocido, s: a
ejercido por la dirección y por otros órganos del mismo, por el
grupo, en fin, de los que detentan efectivamente el poder en
el seno del Partido.
Es inútil des.'.!ribir aquí la orientación especial que ha reci-
b' :·e el principk:> de ia d'lctadura ct.21 Pro:etaria,jo bajo ld.
autocracia staliniana. Esta derogación del' principio de la direc-
ción colectiva ha hallado, a la muerte de Stalin, un fin, en
todo caso provisional. Para caracterizar el régimen staliniano
mencionemos, sobre todo, unos comentarios de Boris Meissner:
"El Partido permanece, sin duda, conforme al ca-
rácter totalitario del régimen staliniano, como la fuerza
política determinante de esta dictadura estacionaria,
(3) J. SJ'ALIN: "A propos des Qnestions du Lé1~inismc", en J. Sta1in : uOeu vres·• (Moscou:
tfaison d'Edition en lang,.¡es étranghcs 1 1954), Vol. 8, pág. 43
(4) "Dvebadtzatyi Syezd R. K. P . '.b)" [Doce Congreso del Partido C omun ista (bok!icviquc )
ruso], en KPSS v resolyuts:yakh i reshcniyakh, syezr!ov, konfe, entsii i plenum.ov Tsk lEI Partido co ..
munista de la. U. R. S. S. ~ través de sus resoluciones , Congrems , C.,nrerencias v reuniones plenarias
del Comité Central); 7 a. edición, Moscú, 1954; Vol. I, pág,. 685-666.
183 Boletín del Seminario de Derecho Político
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¡pero, ante todo, sólo en tanto en cuanto que es un
instrumento en manos del órgano supr:emo de la jerar-
qwa. Esta habíai logrado una extensa autonomía y se
había constitUÍdo en dirección. autocrátka diel Estado.
Esta transformación llegó a ser particularmente apa-
rente en el curso de; la segunda guerra mundial, duran-
te la cual, siguiendo los términos de la Constitución io-
líti.ca general, el gobierno fué ejercido por e.1 Comité
Nacional de Defensa (G. K. O.)._ Aunque este gabinete
de guerra no fué, de.5d.e el punto de vista de su constitu-
ción, más que UJila emanación rest,ringh:fr:1. del Buró Po
lítico (Politburo), era un órgano del Estado y no del
Partido. Cuando fué disueUo el G. K. O., al día siguien-
te de finalizada la guer11a, sus funciones volvieron dr:)
nuev10 al Politburo algunas de ellas, y otras, a la. comi-
sión de la Vice-Presidencia del Consejo, o "pequeño
Consejo de Ministros", es deck, a un órgano de los So-
viets. Como estos dos órganos se recobraron uno y
otro, desde el pun.to de vista de sus miembros, en una
larga medida, sería fastidioso entrar en extensas consi-
deraciones sobre sus düe.rencia.s desde el punto de vista
del derecho constitucional. Según la constitución po!íti.
ca general, estos dos órganos no representan más qu~
las d'i!erentes manifestaciones de la misma direcclón
autocrática del Estado, la cual recibe su existencia de
la voluntad soberana del jete." (5).
¿Bajo que formas el Partido ejerce, enfrente del Estado,
su der.scho de gobernar? ¿Según qué rr.ótodos l.a d:r2cción de la
organización administrativa, basada en el texto de la Consti-
tución escrilta, será l1evadia a cabo por el Partido? ¿Cómo será
asegurada la soberanía de la estructura del Partido sobre la
estructura del Estado?
En una obra muy reciente sobre el d,~recho constitucional
wviético, publiJCada en. 1948 ;rpr el Instituto d,o Ciencias Ju-
rídicas die la Academia de Ciencias de Moscú, se lee:
"Los preceptos del Partido tienen la: fuerza de, una
decisión práctica, tienen fuerza de ley. Sin embar.go,
no se deduce de aquí que los preceptos del Partido man
una ley o una orden e11. sentido jurídico. Los preceptos
del Partido no crean, por sí mismos, el derecho, pero
definen su fun.damento, la orientación y su oportuni-
dad. Los ,preceptos del Partido no constituyen más que
el núcleo del Derecho, al igual que el Partido no es
otra cosa que el núcleo del poder del Estado." (6).
Este pasaje sigr1ifica que, pcxr lo meno3 todas las dispffiicio·
nes jUJríd'i;;as de cierta importancia, deben s2r pr:c:viamente
(5) BORIS MEISSNER: lluss/and im UmbrncT,, Fr:mdort, 1951, pág. 7.
(6) A. ASKERO\," y otros: Soretskoe gosoudarstvenoe pravo [Derecho Público Soviético], Moscú,
1948, pág. 286.
!Joietln del Seminario de Derecho Político 189
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propuestas, discutidas y adoptadas, sino a la letra, al menos
en e.I contenido esencial, por los órganos competentes del
Partido. Y son después los órganos soviéticos competentes, es
decir, los órganos del Estado creados por la Constitución es-
crita, quienes pueden ocuparse de ello más concretamente:
publi.:'.ar, &egún el pirocedimien.to de promulgación previsto en
la Constitución escrita, las leyes o decretos adoptados por el
Partido. El procedimiento de adopción de una regla jurídica,
previsto por la Constitución. escrita, está, pues, precedido de
una fase en el curso de la cual la regla es ap,robada por el Par-
tido. A este, respecto es necesario advertir la amplia publicidad
que se h,a dado a las resoluciones del Partido que han influído
sobre la legislación de los órganos del Estado; esta publicidad
tiene Por objeto grabar en la conciencia del pueblo e¡ pap,21
rectm· del Partido.
En la correspondencia cambiada entre el Comité Central del
Partido Comunista de Y.ugoeslavia y el Comité Central del
P. C. de Ja Unión Soviética, que precedió al conflicto "komin-
formista", f,ué reprochado al Comité Central yugoeslavo el he-
cho de que, no siguiera el sistema de elaboración de las leyes
que acaba de indicarse. En su respuesta el Comité Central yu-
goeslavo ha reconocido implícitame,ite aquel sistema, cuando
declaraba a manera de justificación:
"Todas las decisiones importantes sobre cuestiones
políticas y sociales, adoptadas por el gobierno, son de-
cisiones del Partido o debert su e.xistencia a la iniciati-
va de éste, y el pueblo las acepta como tales. Nosotros
estimamos, pues, que es superfluo especificar el hecho
de que una decisión haya sido tomada con ocasión de
tal o cual conferencia del Partido." (7).
La legislación en la Unión Soviética se efectúa, pues, en
la ma.yor parte de los casos, de la man.era siguiente: el Par-
tido determina en una resolución el contenido de la ley, y 103
órganos del Estado --a los que la Constitución ha conferido
Ja oportuna competencia- promulgan después la ley corres-
ponctiente. Los preceptos del Partido son urta orden dirigida
a los órganos legislativos del Está.do, orden que seirá regular-
mente cumplida. Pero sucede también que los decretos del Co-
mité Central del Partido tienen inmediatamente fuerza de ley,
es decir,, que sin pasar por todo el procedimiento le,gislativo
previsto por la Constitución escrita, estos decretos, sin ningu-
na oposidón, son reconocidos y observados como veroaderas
normas jurídicas. Es esta la razón por la que los dos prime-
ros planes quinquenáles, por ejemplo, entraron en vigor des-
pués de haber sido direutidos y aprobados por el Comité Cen-
tral del Partido. Su adopción ulterior por el Soviet Supremo
no habría de ser más que una simplie formalidad!. La jornada
(1) The Soviet-Yugoslav Disp11te. Londres: Royal lnstitute of International Affairs, 1948, pág. 27.
190 Boletín del Seminario de Derecho Político
de si-ete horas fué, en su tiempo, aceptada por virtud de una
mera resolución del Partido. La situación jurídica Y la res-
ponsabilidad de los di!rectores de empresas industriales del
Estado- fueron reglamentadas en. 1929 por un decreto del Co-
mité Central del Partido, etcétera. Numerosos decretos y or ..
denanzas han sido publicadas en el "Diario Oficial de la
Unión Soviética" como "decretos comunes del Consejo de Mi-
nistros y del Comité Central del Partido". A3í o,~urrió. por
ejemplo, el 28 de febrero de 1949, fecha en que fué publicado
un decreto firmado por Stalin, del Consejo de Ministros, y
y Malenkov, del Comité Central del Partido, a cuya virtud los
precios oficiales de venta al detalle eran disminll'Ídos del 10 al
30 por 100, en los ar1tículos de consumo más corrientes.
Los ejemplos citados son sufidentes, sin duda, para poner
en claro la influencia decisiva del Partjdo en materia de le-
gislación.
El control del PaTtido sobre el aparato administrativo del
Estado está asegurado en las mismas proporciones. En este
domi:n;o es preciso hacer resaltar, en toda su singularidad ca-
racterística, el "droit d'injonction" del Partido para can el
Ministerio Público. Diversas obras, al tratar deJ derecho pú-
blii3o, declaran expresamente que el Procurador General cum-
ple siempre las tareas que le son confiadas por el Partido o el
Gobierno (8). Esta relación entre el Partido y el Ministerio
Público constituye la base de intervención de éste en los asun-
tos de depuración del Partido. El Partido no posee e¡ derecho
de castigar. Pe,ro al hacerse uso de su "droit d'injanction" so-
bre el Ministerjo Público, está en camino de disponer del
aparato represivo del Estado para procede,r a, las ,::epura(::ones
en su seno. El hecho de que el Partido no ¡:;osea ningún siste-
ma coercitivo que le fea prop:o, coDstituvc u , r-ctv:.) imoor-
tante partl. controlar el Mini!ster:o del Interior. La importan-
cia capital de este control se advierte, entre otros ejemplos, en
la correspondencia (ya mencionada) habida entri:,~ los Comi-
tés Centrale,s de los Partidos Comunistas de Yugoeslavia y de
la Unión Soviética. En una carta de 27 de marzo de 1948, el
Comiité Central del P. C. d3 la Unión Soviética comunicaba a
la dirección de los camaradas yugoeslavos el reproch2 siguiente:
"Hay un hecho característico, y es que el secretario
de la Comisión Central para la Dirección de los Cua-
dros, es al mismo tiempo Ministro de la Policía, lo qm
quiere decir que los cuadros del Partido están someti-
dos al control del Ministe,rio de la Policía. S:gún la
do~trina marxista, es el Partido quien deb~ contro!ar
todos los órgaTJ.os del Estado. Luego, en Yugoe:1lavia e5
el Ministro de la Policía quien controla al Partido." (9).
(8) Ver JULJ,AN TOWSTER: Political Power in the URSS, 1917-1947. New York, 1948,
pág. 309.
(9) The Soviet-1:'ugoslav Dispute, op. cit. supra, pág. 15.
Boletín del Seminario de Derecho Político 191
El Comité Central del Partido Comunista yugoeslavo res-
pondió así a este reproche, el 13 de abril de 1948:
"El hecho de que el secretario enicargado de la orga-
nización interna del Partido yugoeslavo sea al mismo
tiempo Ministro de Seguridad Nacional no entorpece la
iniciativa propia de los organismos d:el Parti:rk> que, en
V!€lrd8!d, no están sometidos al control de la S ~guridad.
Este control (~jercido por el Partido) es realizado por
el Comité Central del P. C. yugoeslavo, dJet que uno de
los miembros e,s nuestro Ministro de Seguridad Na-
cional." (10).
Los Tribunales son también, como ha dicho Vychinski, las
"Agencias de la Dictadura del Proletariado" ( 11) . Puede hallar-
se en un informe muy importan.te sobre la cuestión del Trabajo
Forzado, redactado en 1953 por el Comité ad hoc de las Nacio-
nes Unidas, una document.acióri auténtica, harto instructiva,
acerca de la posición y tareas de los tribunales, según la teoría.o
soviética del Der€Cho. Según esta teoría, no es deber del juez
aplicar la ley conforme a· 1as exigencias de la lógica bar-guesa;
onro mucho más debe, Sªn tirub,2 ar. eiecutar la ley en tanto
que es expresión de la políflca del Partido y del Gobierno. "Nos-
otros exjgimos abiertamente a nuestros jueces que apliquen la
política de la dictadura del proletariado. Esta política está ade-
cuada con los intereses del pueblo socialista y se expresa en
las leyes del Estado socialista" (pg. 487). Los preceptos del Par-
tido ron tmnsmitido~. a los tribunales. por ejemplo, por media-
ción del Ministerio Público, que -como ~e ha Í!ridic.aido más
arTiba- d:eb2 con.formarse con las instrucc ·on~s q,~.~ re.cib :ó
no sólo del Gobierno, sino también del Partido.
El partido dirige y vigila los órganos de los poderes legisla-
tivo y ejecutivo, en fin, con la ayuda de lo que se llama "grupos"
o "fracciones" del Partido, en los cuales se vuelven a encontrar
los miembros de estos poderes como partes del P. C.:
"Los grupos del partido estári. organizctdos para todos
los congresos, conferencias, y en el seno de tedas los ór-
ganos elegidos del Estado, de los Sindicatos, de las Coope_
r,ativas y de las otras organizaciories de masct que
cuenten más de tres mi,e mbros del Parti:1o. El papel
de estos grup<:>L5 es:
---ra,umentar de todas las maneras posibles la influencia
del Partido;
--'hacer adop.tair las líneas directrices del Parfrfo por
quienes no son miembros del mismo;
-reforzar la disciplina d'el Partido y ct.31 Es•ado;
---combatir la Burocracia;
(10) JbiJ., p&g. 25.
(11) Citado por GSOVSKI: Soviet Civil Law. Ann Arbor : Univcrsity of Michigan , 1943,
Vol. I, p61. 250.
191 Boletín del Seminario de Derecho Polltico
-vigilar la ejecución de las órdenes del Partido y de los
Soviets.
"Para el trabajo en curso, cada grupo del Pa:rtido eli-
girá ·un secretario". (Art. 67 de los Estatutos de 1952.)
"Los grupos del Partido están subordinados a los
organismos correspondientes del Partido (al Comité
Central del P. C. de la Unión Soviética, al Comité Cen-
tral del P. C. de una,
República de la Unión, o los Comi-
tés del P. C. de un Territorio, de una Provincia, de una
Región, de una Circunscripción o de una Ciudad)."
"En todas circunstancias, cada grupo del Partido
deberá observar estrictamente y sin desfallecer las ins-
trucciones de los órganos ejecutivos del Partido." (Ar-
tículo 68 de, los Estatutos de, 1952.) ( 12).
Todo miembro del P. C. empleado en _una ofidna pública
que llegase a rehusar cumplir, en el ejercicio oficial de sus
funciones, las instrucciones del comité del Partido del que de-
pende, se le estimará culp•able de violación. d,3 la dis;;1p1ina del
Partido y se verá excluido del mismo. (Artículo 3, letra f, de los
Estatutos de 1952). La expulsión diel Partido equivale a una
verdadera "c8Jpitis diminutio'·. Para el excluido, "life has lost
its flavour" (Prof. John HazarJ) (la v:d:i ha pcrdUo su t:abor).
Los lazos del Partido con el Ejército, la Marina de Guerra
y el Servicio de Comunicaciones son particularmente estrechos
y obedecen a unas reglas jurídicas especiales. Así es qu2 las
se.:!ciones materialmente competentes del Partido (que reciben
el nombre de Departamentos del Comité Central del P. C. de
la Unión Soviética) son incorporadas orgánicamente a los Mi-
nisterios correspondientes, es decir, que el Departamento Mili-
tar y el Departamento de Comunicaciones del Comité Central
funcionan, respectivamente, como servicio J::.Qlítico principal
para el Ejército y la Marina de Guerra y como servicio político
de los Miniaterios de Ferrocarriles, de J:a Ma:rina Mercante y
de la Navegación Interior.
"La misión del Departamento Militar del Comité
Central, como servicio político principal del Ejércitó, es
educar al soldado a fin de que sea capaz de altas accio-
nes militares y se halle siempre presi:o a cumplirlas,
y de convertirlo en un sostén convencido del régimen.
"Las tareas del Partido en el Ejército y en la Marina
de Guerra soviéticas están dirigidas por las administra-
ciones políticas principales del Ejército y de la Marina
de Guerra de la U. R. S. S., y en e,1 Servicio de Comu-
(12) Ouslav Komounistitcheskoi Partii So,·ef,.\o,·o Soyou=a [Estatutos del Partido Comunista
de la U. R. S. S.], adoptados por el XIX Congreso del P,,rtido en octubre de 1952 (Moscú, 1953).
Exifte una versión inglesa; véase Current Digesl o/ Soviet Press de 10 de enero de 1953,
pág. 14 y u.
Boletln del Seminario de Derecho Político 193
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nicaciones por las administraciones políti~a.5 de los Mi·
nisterios de Ferrocarriles, de la Marina Mercante y de
la Navegación Interior de la U. R S. S., que detentan los
poderes de los departamentos del Comité Central del
Partido Comunista de la Unión Soviética.
"Las organizaciones del Partido en e1 Ejército, en la
Marina de Guerra y en el Servicio de Comunicacione3
funcionan sobre la base de instrucciones especiales di:c-
tadas por el Comité central". (Artículo 64 de los Esta-
tutos del Partido de 1952.)
El Partido posee el poder inconc,uso de destituir a los miem-
bros de un Soviet que son a la vez miembros del Partido, en
otros términos, posee el poder de relevar de sus funciones a los
miembros comurustas de una oficina pública. Esta competen-
cia ha sido expresamente reconocida al Partido en el artículo
62 de los Estatutos de 1923. En el artículo 95 de lo.s Estatutos
de, 1925, se decía, no obstante, que la destitución de funciones
debía ser pronunciada teniendo presente la Constitución y las
disposiciones legislativas a las que estaba sometida la ofi.;ina
soviética en cuestión. En los Estatutos de 1939, la destitución
de funciones fué introducida entre las sanciones disciplinarias
que el Partido pcxlía imponer a sus miembros. En los Estatutos
actualmente en vigor, que- datan de 1952, la disposición corres-
pondiente sobre este asunto no existe. Pero en la práctica el
Partido posee, como en otro tiempo, el poder de destituir a
sus miembros de las funciones públicas que les habían sido
conüadas. La exclusión del P,artido o-simplemente-de uno de
los órganos ejecutivos del mismo entraña, normalmente, la
destitución de la función pública ejercida por la persona ex-
clUida.
Si se quiere comparar la organización del Estado soviético
con el cuerpo humano, e1 pode-r ejecutivo supremo del Partido
sería el cerebro, y los grupos del Partido en los distintos órga-
nos de la Administración soviética tendrían su sitio en los
centros nerviosos. Esta relación descrita entre el Partido y la
organización administrativa del Estado muestra que es e1 Par-
tido quien fija su posición frente a la máquina estatal, Y que las
normas de los Estatutos del Partido prevalecen sobre las de la
Constitución escrita.
La posición dominante del Partido, tal como ha sido expues-
ta hasta aquí, permite y garantiza al mismo tiempo la realiza-
ción del principio de la «unidad. de poderes", principio al que
se adapta toda la doctrina soviética del Derecho y deJ Estado.
Esta doctrina rechaza con energía el principio de Ja separación
cte poderes, principio que, según la convicción del mundo J.ibre,
constituYe el bastión del Estado de Derecho. La navegación del
pl"lllcipio de la separación de poderes, y su sustitución por el
prmcipio contrario, constituye una grave amenaza sobre el Es-
tado de Derecho. Pero la subordinación de.e Estado al Partido
B.-13.
194 Boletln del Seminario de Derecho Polltico
deDe terminar en una negación total del carácter jurídico de1
Estado mismo y, por este camino, en la "injusticia sistemática".
Lo mismo en la Unión Soviética que entre sUs satélites, la
actividad del Estado está determinada por normas jurídicas.
Los órganos administrativos y los tribunales actúan según las
leyes, ordenanzas, decretos, etc. (Principio de la legalidad so-
cialista o democrática.) El Partido, por el contrario, no está
ligado por estas normas. La dictadura del prolet::i.ri:=tdo implica
de manera absoluta la noción de tuerza. Sin la fuerza no hay
dictadura, si es que se toma la palabra "dictadura" en sentido
estricto (Stalin) (13). El Partido, en tanto que es soporte de
la Dictadura Pqpu1ar puede, pues, sin ser entorpecido por nin-
guna norma jurídica existente, dar unas instrucciones que
contravengan al derecho establecido, no obstante, su propia
iniciativa. Se deduce, pues, de todo esto, una contradicción
entre el de,recho establecido y la "oportunidad revolucionaria".
Esta contradicción debe siempre ser decidida en favor de la
oportunidad revolucionaria (14). El funcionario públi:co o el
juez deben abstenerse de aplicar una regla jurídica que, en un
caso concreto, es incompatible con IH oportunidad revolucio-
naria, es decir con el interés de la clase que detenta el poder.
Si a despecho de eso, un juez, por ejemplo, decide un caso cual-
quiera según la ley, su juicio no será ejecutado.
Según Jorge Jelline.k, lo que caracteriza a toda regla jurí-
dica es la seguridad paira quienes están somet;dos a ella, v el
hecho de que esta regla obliga, para todo el tiempo que dure
su validez, al Estado mismo:
"La orden dada a sus órganos de aplicar la regla ju-
rídica no es un puro acto arbitrario gel Estado, como
la teoría opuesta-si quiere ser lógica consigo misma-
debe afirmar; se trata de la observación de un deber.
El Estado se obliga frente a unos sujetos, por medio del
acto legISlativo--de cualquier manera que nazca la
ley-, a aplicar y ejecutar el Derecho." ( 15).
La dictadura del proletariado no puede respetar tal crite-
rio, como no fuere en la medida en que su "Derecho" no entra
en contradicción con el fin fijado: servir en toda circunstancia
a la clase dirigente. Alfredo Leutwein señala oportunamente
a este respecto:
"La ll:amada "legalidad democrática" exige, cierta-
mente, la sumisión incondicional de los órganos del
Estado a las leyes establecidas por los Stalinianos, pues
estas leyes están destinadas a servir la causa de la clase
(13) J. STALIN: Oerwres (Moscú: Maison d'Edition en Langues Etrangeres, 1954), Vol. 8,
pág. 44.
(14) GSOVSKI: Soviet Civil Law, <>p. cit. supra, pig. 1G2.
(15) Allgemeine Staaulehre. 2.• edición. Berlfo, 1905, págs. 359 y lll,
ÉoÍetln del Seminario de Derecho Poilt1co 19$
dirigente. Pero a esta sumisión se señalan algunas eix-
cepciones, especialmente donde se revela que la aplica-
ción de las normas jurídicas no puede servir más a este
fin, a consecuencia de una modificación de la situación
en general, o porque, en un caso no previsto por la re
gla, su aplica.ción no puede alcanzar Ya su fin. Es, pues,
evidente qUe en el Estado staliniano unos órganos infe-
riores pueden ponerse por encima de las leyes, sin que
su comportamiento sea castigado como una violación
cualquiera del Derecho." (16).
Es precil9amente robre este punto, a saber: la subordina-
ción cte lbs órganos administrativos del Estado, ligados por las
reglas jurídicas a la máquina del Partido, que no está sujeto
a tal sumisión, lo que arrastra de manera característica a la
crítica de éstos por parte de los comunistas que comienzan a
tener conciencia de las libertades y derechos del individuo. He
aquí lo que ha escrito el comunista yugoeslavo Djilas, el 31 de
diciembre de 1953, en "Borba", órgano central del P. C. yu-
goeslavo (este modo suyo de pensar no ha sido de ninguna
manera censurado por el Comité Central de su Partido):
"No es, en ningún caro, deber de los órganns del
Estado (sobre todo de los Tribunales, del Seirvicio de
Seguridad y de la Mi.licia) agravar la lucha de clases.
Su misión, por el contrar;o, consiste en obligar a la
observación y ejecución de las leye-5. Según mi criterio,
e8tos órganos, que son verdaderamente los principales
interesados, deben pznsar todo con gran cuidado, para
evitar toda influencia del Partido sobre su ira.bajo; y e;;
que, sin eso, no podrán impedir que, a despecho de las
mejí:.r,es intenciones, no lleguen a s-er más qutJ órganos
anti-democráticos y no actúen más que en el grado d~
las circunstancias, sobre la base de modelos políticos e
ideológicos prefabricados y unas condiciones subjetivas
y IocaI,es.
Hasta el fin, ios órganos del Estado y de las Leyes de-
ben ser, pues, del pueblo, y no órganos de interese,s su.b-
jeflivos y de las ~oncepciones de cualquver ·- ~rganizac'ón
política. Tales son las conse~uencio.s de la lucha por el
Estado de Derecho y la Democraci<h."
(Traducción, por FERMIN SOLANA PRELLEZO.)
(16) ALFRED LEU'tW!IN: b.e ldeolog/e des Unrechtr. Editada por el Comité d'Enqu~te
des Juristes Libre,. Berlín-Oeste, pág. 19.