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Desarrollo de las fases del

proceso marco general de la


investigación científica en
Educación

U na vez comentada la necesidad de investigar en Educación, así como en qué


consiste ésta y qué se puede analizar con ella, se introducen a continuación
las fases del proceso de investigación científica. Ello conlleva describir las di-
versas acciones a llevar a cabo en los distintos momentos de este proceso.
Para guiar esta descripción tomaremos como referencia las fases del proce-
so de investigación científica descritas en un apartado anterior al comentar
en qué consiste la investigación educativa, y que aparecen resumidas en el
cuadro 3.

Este cuadro incluye cinco fases fundamentales de la investigación científi-


ca, que se describirán ordenadamente en los sucesivos apartados que siguen a
continuación: Fase I) Planteamiento de la investigación, Fase II) Diseño y plani-
ficación de la investigación, Fase III) Ejecución del diseño de la investigación,
Fase IV) Interpretación y reflexión, y Fase V) Redacción y difusión del informe
de investigación.

1. FASE I. Planteamiento de la Investigación

Esta primera fase de la investigación científica está dirigida a delimitar y definir


el tema que se pretende investigar en función de las circunstancias que han pro-
piciado el interés por el mismo. De igual modo, se formulan en ella los objetivos
generales y específicos que se pretenden alcanzar con los resultados de la in-
vestigación (cuadro 5). En esta fase, si se trabaja desde una línea de investiga-
ción empirista-positivista, se pueden llegar a proponer algunas afirmaciones o hi-
pótesis previas sobre los factores que se cree que inciden en la situación o
temática analizada.

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Desarrollo de las fases del proceso marco general de la investigación científica…

CUADRO 5

FASE I DEL PROCESO MARCO GENERAL DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA


EN EDUCACIÓN: PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN

I. Planteamiento de 1. Identificación del tema de investigación o de la situación que precisa


la Investigación ser analizada. En su caso, análisis del contexto de investigación.

2. Propuesta de objetivos a lograr.

3. Si es el caso, formulación de hipótesis de investigación para su


contrastación.

Fuente: Elaboración propia.

El origen de los temas a investigar puede ser diverso; muchas veces surgen
de necesidades institucionales y de la administración educativa, y otras, como en
la investigación en la acción, pueden tener su origen en un grupo o colectivo de
personas que asume la necesidad de modificar una situación con la que interac-
ciona de manera cotidiana, y para ello decide realizar una investigación que le
permita obtener un mejor conocimiento de la misma; por ejemplo, cómo prevenir
la aparición de conflictos en los centros. Esto conduce a las personas a desarro-
llar una mayor consciencia sobre los factores que inciden en el desarrollo de su
actividad cotidiana.

Una buena forma de empezar a delimitar el tema de investigación es ave-


riguar qué se sabe ya sobre el mismo, cómo se ha manifestado en otras cir-
cunstancias, y cómo se ha tratado. A este respecto, la consulta a expertos, o la
lectura de documentos publicados sobre el tema puede ayudar a definir mejor
lo que se necesita estudiar del mismo en un determinado contexto, a formular
más claramente los objetivos de investigación y a decidir cómo empezar a in-
vestigarlo.

Una manera de plantear dicho tema es formulando una pregunta lo más con-
creta posible en función de las circunstancias y contexto específico de la situa-
ción que va a ser investigada, a la que habrá que dar respuesta a través de la
aplicación del método científico. Por ejemplo, ¿Existe relación entre el estilo de
liderazgo de un centro y la aparición de conflictos en el mismo? O bien, ¿Influye
la actitud del profesorado en la motivación de los alumnos hacia el aprendizaje
y en la prevención de conflictos en los centros?, o ¿El estilo educativo que des-
arrollan las familias con sus hijos repercute en la aparición de conflictos en los
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La investigación en la práctica educativa: Guía metodológica de investigación para el diagnóstico...

centros causados por el alumnado? A partir de esta pregunta general inicial cabe
formular los objetivos generales y específicos que se quieran conseguir, la fina-
lidad de la investigación en el ámbito o contexto en que se va a llevar a cabo, y,
si es el caso, algunas respuestas provisionales que parezcan adecuadas para ir
encauzando el estudio, a las que se denominan hipótesis.

Estas hipótesis se plantean sobre la base de conocimientos y experien-


cias previas del propio investigador o de otros investigadores, de la lógica, de
lecturas e investigaciones consultadas, o de otras fuentes de información que
se consideren fiables. Ejemplos de hipótesis para las preguntas de investiga-
ción formuladas anteriormente podrían ser las siguientes: “Un estilo de lide-
razgo impositivo genera frecuentes conflictos en los centros”, o “Una actitud
de comunicación del profesorado hacia los alumnos estimula en éstos la mo-
tivación por el estudio y ayuda a reducir la aparición de conflictos en los cen-
tros causados por el alumnado”, o “Un estilo educativo permisivo de los pa-
dres hacia sus hijos se asocia con la aparición de conflictos en los centros
causados por el alumnado”.

Estas afirmaciones o hipótesis previas también pueden formularse tomando


en consideración algunos criterios que permitan establecer diferencias entre dis-
tintos colectivos, como, por ejemplo, la edad, la experiencia profesional, los nive-
les educativos, etc. Es conveniente especificar estos criterios de manera precisa
en la formulación de las hipótesis para que la información que se obtenga tras
efectuar la investigación se pueda interpretar con facilidad y objetividad; por ejem-
plo: “El estilo de liderazgo impositivo en los centros se expresa más entre los di-
rectores de 50 años o más que entre los que tienen entre 30 y 49 años”, o “El
profesorado con menos de 5 años de experiencia docente muestra menos com-
petencias para motivar al alumnado hacia el aprendizaje que el profesorado que
tiene más de 15 años de experiencia docente”, o “Los padres y madres con ni-
veles de estudios primarios muestran un estilo educativo con sus hijos más per-
misivo que aquellos que poseen estudios universitarios”.

Desde la línea de investigación empirista-positivista se entiende que estas


hipótesis tendrán que ser sometidas a contrastación en un proceso denominado
validación de hipótesis para probar si se cumplen en la realidad y contexto estu-
diado en la forma en que cree el investigador. Este proceso de comprobación o
contrastación de hipótesis requiere diseñar la investigación en la segunda fase
de la misma y planificar adecuadamente los pasos que se han de llevar a cabo
para dar coherencia y consistencia a todo el proceso y para realizar el estudio
con precisión, objetividad y rigor, como señalan los principios de la metodología
científica.

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