Conjunción (gramática)
Conjunción, palabra o conjunto de ellas que enlaza preposiciones, sintagmas o palabras, como su etimología de origen
latino explica: cum, ‘con’, y jungo, ‘juntar’; por lo tanto, ‘que enlaza o une con’. Constituye una de las clases de nexos. No
debe confundirse con los marcadores del discurso.
Forma
La conjunción es una parte invariable de la lengua que se utiliza para enlazar oraciones y establecer relaciones de
jerarquía entre ellas, además de explicar el tipo de relación semántica o de significado que existe entre ellas. Por
ejemplo, en Luisa va a trabajar y Raul se queda en casa se enlazan dos oraciones para construir una mayor, el tipo de
relación que hay entre ambas es de igualdad, de forma que se pueden intercambiar, y se suman los significados de
ambas.
La conjunción sólo tiene significado gramatical y no posee significado léxico; su significado lo adquiere en las relaciones
oracionales que puede presentar. Valor aditivo: Luisa compra y vende objetos. Valor de oposición: Carmen trabaja y no
todos los días, etc...
Hay otros muchos nexos, en su origen preposiciones, que encabezan oraciones y que adquieren valor de conjunción,
aunque no tengan forma conjuntiva. A estas construcciones se les llama giros conjuntivos. Por ejemplo:
Al + inf. = Cuando + verbo conjugado: Al cantar el gallo, San Pedro lloró = Cuando cantó el gallo... +
Por + inf. = Porque + verbo conjugado: Por venir tarde, no entró = Porque vino tarde... +
Con + inf. = Aunque + verbo conjugado: Con ser tan listo, no aprobó = Aunque era tan listo... +
De + inf. = Si + verbo conjugado: De llover hoy, nos refugiaremos en el kiosco = Si llueve hoy, nos
refugiaremos... +
Para + inf. = Para que + verbo conjugado: Hemos venido para cantar = Hemos venido para que cantemos +
Igualmente, existen algunos adverbios y pronombres que pueden funcionar como conjunciones. Si son adverbios, se
denominan adverbios conjuntivos, como por ejemplo cuando, mientras, donde, como, así etc... Entre los pronombres,
están los llamados pronombres relativos (que, quien-es, el-la-los-las cual-es, cuyo etc...) y pronombres que pueden
funcionar en correlaciones distributivas, como uno... otro, etc...
Por otra parte, existen determinadas construcciones que agrupan preposiciones, sustantivos, conjunciones y otros
elementos a fin de formar las llamadas locuciones conjuntivas, equivalentes a nexos o conjunciones; forman un vasto
repertorio que expresa los más curiosos matices: de manera que, así que, a fin de + inf, por más que, pese a que, antes
de que, después de que, etc...
Existe además un grupo de conjunciones correlativas que aparecen en dos partes, de forma correlativa, una parte en
la primera proposición unida y otra parte por lo general encabezando la segunda: "Hasta tal punto le tenía antipatía, que
vino para matarlo".
En español, las conjunciones se clasifican en propias e impropias.
Conjunciones propias son las que unen oraciones o elementos del mismo nivel sintáctico, grupo nominal o adjetivo,
como son las conjunciones coordinantes o coordinativas: y, ni, pero, sino...: Luis caminaba triste y pensativo.
Conjunciones impropias son las que enlazan oraciones dependientes, como son las locuciones o partículas
subordinantes: cómo, cuándo, que, porque, para que... Las conjunciones subordinantes degradan la oración en que se
insertan y la transponen funcionalmente a una unidad de rango inferior que cumple alguna de las funciones propias del
sustantivo, del adjetivo o del adverbio: Dijo que vendría. Lo hizo porque quiso.
Las conjunciones, según los distintos tipos de relaciones o enlaces oracionales que presentan, pueden adquirir valores
significativos diversos, y se clasifican en dos tipos: coordinantes o subordinantes.
Conjunciones coordinantes o coordinativas
Las conjunciones coordinantes son: consecutivas, copulativas, adversativas, disyuntivas, explicativas,
distributivas o coordinadas.
Conjunciones consecutivas
Una frase es el resultado de la otra. Son: con que, luego, así que
Conjunciones coordinadas
Las conjunciones coordinadas son: y/e, o/u, sino y pero.
Conjunciones copulativas
Las conjunciones copulativas sirven para reunir en una sola unidad funcional dos o más elementos homogéneos e
indican su adición. Son: y, e, ni, que. Y es la conjunción más usada en la lengua coloquial: Sergio ‘y’ Daniel pasean; se
repite frecuentemente en el lenguaje infantil, como expresión sucesiva de enunciados: El perro es mi amigo ‘y’ lo quiero
mucho ‘y’ juega conmigo. Este uso pleonástico se mantiene en la lengua popular de las narraciones, y como recurso
expresivo intensificador. Se emplea e cuando la palabra siguiente empieza por i o hi, para evitar la cacofonía: Se
reunieron ‘e’ hicieron los trabajos. Vinieron los padres ‘e’ hijos. La conjunción ni equivale a y no y señala la adición de
dos términos, pero implica que sean negativos: No hizo los trabajos ‘ni’ estudió. A fin de marcar la expresividad, se
antepone a veces a todos los términos unidos: ‘Ni’ tengo trabajo ‘ni’ dinero. La conjunción copulativa que es de uso
arcaizante, aunque también figura en locuciones con valor intensificador: Y tú llora ‘que’ llora. Lo mismo da que da lo
mismo.
Conjunciones adversativas
Las conjunciones adversativas son las que contraponen dos oraciones o términos sintácticos. La contrariedad puede ser
parcial o total; la parcial expresa una corrección o restricción en el juicio de la primera oración, de modo que la
coordinación es restrictiva: mas, pero, aunque. Existe una serie de conjunciones que proceden de formas lingüísticas
más extensas y que se han gramaticalizado total o parcialmente que se usan como nexos adversativos: sin embargo,
empero, con todo, a pesar de, no obstante, más bien, excepto, salvo, menos...
Si hay incompatibilidad entre las dos oraciones coordinadas de manera que la afirmativa excluya totalmente a la
negativa, la coordinación es exclusiva: sino, sino que, antes bien, al contrario: No lo hizo Juan ‘sino’ Pedro.
Las conjunciones adversativas más utilizadas son pero y sino: Iría contigo ‘pero’ no puedo; mas está reducida a la lengua
escrita y principalmente a la lengua literaria y expresa una corrección más suave que pero: Hizo un juramento, ‘mas’ en
vano; empero pertenece al estilo literario afectado; pero y mas, pueden encabezar una cláusula con sentido enfático.
¡’Pero’, Juan, si tú no estabas!
Conjunciones disyuntivas
Las conjunciones disyuntivas indican alternancia exclusiva o excluyente: o, u, se coloca entre los términos que indican la
alternancia o antepuesta a cada uno de ellos: Llamó Pedro o Juan. Se emplea u cuando precede a una palabra iniciada
por o u ho: Lo hará uno ‘u’ otro, también para evitar la cacofonía. Otras veces, o indica que los términos unidos son
equivalentes y sirven para designar una misma realidad: Todo ocurrió ‘o’ sucedió en un momento.
Conjunciones explicativas
Son aquellas que unen proposiciones que expresan lo mismo, pero de distinta forma, a fin de explicarse mutuamente.
Son por lo general giros aislados entre comas como o sea, esto es, es decir, mejor dicho, id est, es más: Se fue al otro
mundo, es decir, se murió.
Conjunciones distributivas
Las conjunciones distributivas indican distribución o alternancia; repiten los términos: o... o,tanto...como..; se emplean a
veces unidades
Conjunciones subordinantes o subordinativas [editar]
Las conjunciones subordinantes se dividen en tres grandes grupos:
las que introducen subordinadas sustantivas.
las que introducen subordinadas adjetivas, también llamadas de relativo (que en vez de conjunciones son
en realidad pronombres relativos)
las que introducen subordinadas adverbiales, tanto si introducen proposiciones circunstanciales como si
introducen proposiciones lógicas.
Las conjunciones subordinantes o subordinativas que introducen subordinadas sustantivas introducen oraciones
que desempeñan las funciones propias de un sintagma nominal (sujeto, atributo, complemento directo, complemento
indirecto, suplemento, complemento del nombre). Las conjunciones sustantivas se clasifican según la función que la
oración sustantiva desempeñe dentro de la oración principal. Se utiliza que, conjunción completiva, para la función de
sujeto y de complemento directo: Me molestó ‘que’ no me lo dijeras; Dijo ‘que’ lo haría. A veces, se emplea que con
alguna preposición, por ejemplo en función de suplemento: Él se convenció ‘de que’ era importante. También se emplea
si para las interrogativas indirectas: "Me pregunto si vendrá". También pueden utilizarse pronombres y adverbios
interrogativos: "Me preguntó cómo vendrían". "Me preguntó cuántos vendrían".
Las proposiciones subordinadas adjetivas van introducidas por pronombres relativos (que, quien, el cual, cuyo y sus
variantes), que desempeñan al mismo tiempo una función sintáctica dentro de la proposición subordinada que
introducen. Estos pronombres relativos pueden ir precedidos de preposición o no. "El libro que me prestaste era muy
bueno". "El libro de que me hablabas era bueno."
Dentro de las adverbiales existen generalmente dos grupos de conjunciones que introducen proposiciones subordinadas:
las que introducen proposiciones circunstanciales de tiempo, modo, lugar y comporación, y las que indican
operaciones o relaciones lógicas entre la proposición subordinada y la proposición principal como son la causa,
la consecuencia, la consecuencia inesperada o no deseada llamada concesión, la finalidad y la condición.
Las que introducen proposiciones subordinadas adverbiales circunstanciales pueden ser meras conjunciones,
adverbios conjuntivos, giros conjuntivos o locuciones conjuntivas y pueden indicar
Tiempo (cuando, al + inf., mientras, después de que, antes de que).
Lugar (donde, adonde, por donde, en donde, desde donde...)
Modo (como, según, conforme, como si, de la forma, manera, modo que).
Comparación (tan... como; más... que; menos... que). En este último caso se utilizan nexos discontinuos o
correlativos.
Las que introducen proposiciones subordinadas adverbiales lógicas pueden indicar:
Causa (porque, ya que, por + inf., etc...)
Consecuencia, esto es, implicación o seguimiento lógico (así que, por tanto, pues, conque, así pues, de forma,
manera, modo o suerte que)
Concesión, esto es, consecuencia inesperada o no deseada, esto es, complicación (aunque, por más que, a
pesar de que, con + inf., pese a que, etc...)
Finalidad, aplicación (para que, a fin de que, con el cometido, intención o propósito de que, a fin de + inf.,
etc...).
Condición (si, caso que, en el caso de que, de + inf., como etc..)
Pronombre
En lingüística y gramática, un pronombre es la clase de palabra que funciona sintácticamente como un sintagma
nominal, pero que, a diferencia de este, carece de contenido léxico propio, y cuyo referente lo determina su antecedente
o la situación comunicativa. Sustituye a sustantivos, sintagmas nominales o incluso textos, mencionados antes o
después de ellos, cuyo significado copian para usarlo en otro contexto, sin poseer en sí mismos significado fijo. En la
pragmática o situación comunicativa se refieren con frecuencia a personas o cosas reales extralingüísticas más que a
sustantivos del contexto. A esta propiedad de referirse a otros elementos tanto lingüísticos como extralingüísticos se la
denomina deíxis.
Generalmente el pronombre no admite adjetivos; la excepción la constituyen los que indican identidad, como mismo en
"él mismo", o los números, como en "ellos tres".
Poseen persona y la mayor parte de las veces género, número y caso (solamente en los pronombres personales hay
caso).
Clases de pronombres
Por su significado pueden ser clasificados en
personales
de sujeto
de objeto
reflexivos
recíprocos
tónicos
átonos
demostrativos
posesivos
relativos
interrogativos o exclamativos
indefinidos
numerales
Pronombres personales
Son las palabras con las que nombramos a cualquiera de las tres personas gramaticales sin emplear un sustantivo. Se
llaman pronombres porque sustituyen o equivalen a un nombre o sintagma nominal.
Por ejemplo: "Él canta", donde «Él» hace referencia a una persona (Pedro, Juan, etc.)
Pronombres personales tónicos
PERSONA SUJETO OBJETO
1ª pers. YO MÍ, CONMIGO
2ª pers TÚ, USTED TI, CONTIGO
3ª pers ÉL,ELLA, ELLO SÍ,CONSIGO
1ª pers.pl. NOSOTROS, NOSOTRAS NOSOTROS, NOSOTRAS
2ª pers.pl. VOSOTROS,VOSOTRAS, UDS. VOSOTROS,VOSOTRAS, UDS.
3º pers.pl. ELLOS, ELLAS SÍ,CONSIGO
Pronombres personales átonos
PERSONA SINGULAR PLURAL
1ª pers ME NOS
2ª pers TE OS
3ª pers LO, LA, LE, SE LOS, LAS, LES, SE
Pronombres recíprocos
Expresan la reciprocidad de la acción verbal hacia un sujeto plural o múltiple, o se produce a la vez entre dos o más
individuos que la ejercen los unos sobre los otros.
Las formas de estos pronombres son 3, y solo en plural (ya que el sujeto es siempre plural o múltiple por naturaleza):
Nos, para la primera persona.
Os, para la segunda persona.
Se, para la tercera persona.
Por ejemplo: "Sandra y yo no nos hablamos", donde «nos» hace referencia a Sandra y a mi mismo.
Pronombres reflexivos
Reflejan la acción verbal hacia el sujeto; es decir, el que realiza la acción verbal (sujeto) es el mismo el que la recibe
(objeto))
Las formas de estos pronombres son:
Pronombres personales reflexivos
PERSONA SINGULAR PLURAL
1ª pers me nos
2ª pers te os
3ª pers se se
Por ejemplo: "Berta se lava las manos", donde «se» hace referencia a Berta, que es también quien hace la acción.
Pronombres demostrativos
Son los que sirven para señalar o mostrar la persona, animal o cosa designados por el elemento nominal al que
acompaña o al que sustituye
Pueden llevar acento diacrítico, que los diferencia de los determinantes y de los adjetivos demostrativos.
Son fuertemente deícticos y sitúan su significado en el espacio y en el tiempo: «éste» como más próximo en el espacio y
el tiempo al que habla; «ése» como más lejano en el espacio y el tiempo al que escucha, y «aquél» como más lejano en
el espacio y el tiempo a ambos.
Las formas de estos pronombres son:
Pronombres demostrativos
SINGULAR PLURAL
masculino femenino neutro masculino femenino neutro
Cercanía éste ésta ésto éstos éstas éstos
Distancia media ése ésa éso ésos ésas ésos
Lejanía aquél aquélla aquéllo aquéllos aquéllas aquéllos
Por ejemplo: "Éste sabe mucho", donde «Éste» hace referencia a alguien que está próximo a quien habla.
Pronombres posesivos
Son pronombres que indican propiedad. Tienen la misma forma que los adjetivos posesivos, de hecho, el pronombre
posesivo se forma con un artículo más un adjetivo posesivo.
Las formas de estos pronombres son:
Pronombres posesivos
SINGULAR PLURAL
UN POSEEDOR masculino femenino neutro masculino femenino
1ra persona el mío la mía lo mío los míos las mías
2da persona el tuyo la tuya lo tuyo los tuyos las tuyas
3ra persona el suyo la suya lo suyo los suyos las suyas
VARIOS POSEEDORES
1ra persona el nuestro la nuestra lo nuestro los nuestros las nuestras
2da persona el vuestro la vuestra lo vuestro los vuestros las vuestras
3da persona el suyo la suya lo suyo los suyos las suyas
Por ejemplo: "El nuestro es mejor que el tuyo", donde «nuestro» y «tuyo» hacen referencia a objetos que pertenecen a
nosotros y a vos, respectivamente.
Pronombres relativos
Son pronombres que se refieren a un sustantivo (antecedente) que ya conocemos dentro de la oración (aunque a veces
no aparece dentro de ella). Cuando el antecedente (sustantivo o sintagma nominal) aparece en la oración, se llama
antecedente expreso. Si el antecedente al que se refiere el relativo no aparece de forma explícita, se le llama
antecedente omitido.
Como sustituyen a un sustantivo o sintagma nominal, pueden cumplir las mismas funciones sintácticas que éstos.
Las formas de estos pronombres son:
Que: puede ir acompañado de artículos o preposiciones. Por ejemplo:
"El hombre que me habló era mi tío"
"El chico del que me hablaste se fue"
Cual: puede ir acompañado de artículos o preposiciones. Por ejemplo:
"Encontró una piedra en la cual había una inscripción"
"El amigo del cual te hablé, es ingeniero"
"Las puertas por las cuales entramos, estaban rotas"
Quien, Quienes: pueden ir acompañados por preposiciones. Por ejemplo:
"Los primos de quienes te hablé, viven lejos"
"El empleado a quien me dirigí, no me escuchó"
Cuyo, Cuyos: pueden ir acompañados por algunas preposiciones.
Por ejemplo:
"El niño a cuyos padres conozco no está"
Pronombres numerales
Constituyen el núcleo de un sintagma nominal, e indican la cantidad
del sustantivo al que sustituyen.
Pronombres numerales cardinales
Tienen las mismas formas que los determinantes numerales
cardinales. Indican la cantidad exacta de un sustantivo, pero el
sustantivo no aparece en la oración.
Por ejemplo:
"Tengo un libro" --> "Tengo uno"
"El camión cargó treinta sacos" --> "El camión cargó treinta"
Pronombres numerales ordinales [
Al igual que los cardinales, tienen la misma forma que
los determinantes numerales ordinales, y se utilizan
para señalar el lugar que un objeto ocupa en una serie
ordenada de objetos, animales o personas, pero sin
nombrar en la oración a los objetos, animales o
personas.
Por ejemplo:
"Suban al quinto piso" --> "Suban al quinto"
"Llegué en séptimo lugar" --> "Llegué séptimo"
Pronombres interrogativos
Son las palabras usadas para preguntar, de manera directa (con signos de interrogación), o indirecta. Ortográficamente
se distinguen de los pronombres relativos en que llevan tilde.
Los pronombres interrogativos son:
Qué: se usa para preguntar algo sobre las cosas. Cuando hay preposición, ésta precede al pronombre interrogativo
Por ejemplo:
¿Qué es eso?
¿Para qué quieres el vaso?
No me dijo qué quiere.
Quién/es: se usan para hacer una pregunta sobre personas. Cuando se usa preposición, ésta precede al pronombre
interrogativo.
Por ejemplo:
"¿Quiénes llamaron?"
"¿Con quién vas a ir?"
"Me contó con quién va a ir"
Cuál/es: siempre piden una selección de una lista real o imaginaria
Por ejemplo:
"¿Cuál es tu número de teléfono?"
"¿Cuáles son sus comidas favoritas?"
"Quiero saber cuál es su nombre"
Cuánto/s, Cuánta/s: se usan para preguntar sobre una cantidad.
Por ejemplo:
"¿Cuánto tiempo necesitas?"
"¿Cuántos libros hay en la estantería?"
Pronombres indefinidos
on aquellos que no tienen término definido, son los que expresan nociones de cantidad, identidad o de otro tipo de
manera vaga o indeterminada. Sustituyen a una persona o cosa no concreta o cuya determinación no interesa a los
interlocutores. Dado que sustituyen al sustantivo, funcionan como tal.
Las formas que pueden tomar los pronombres indefinidos son varias y muy variadas, algunas de ellas son:
Pronombres indefinidos
SINGULAR PLURAL
masculino femenino neutro masculino femenino
uno una uno unos unas
alguno alguna algo algunos algunas
ninguno ninguna nada ningunos ningunas
poco poca poco pocos pocas
escaso escasa escaso escasos escasas
mucho mucha mucho muchos muchas
demasiado demasiada demasiado demasiados demasiadas
todo toda todo todos todas
varios varias
otro otra otro otros otras
mismo misma mismo mismos mismas
tan, tanto tanta tanto tantos tantas
alguien
nadie
cualquiera cualesquiera
quienquiera quienesquiera
demás demás
Por ejemplo:
"Otro no lo hubiese hecho"
"Cualquiera puede hacerlo"
"No queda ninguno"
pronombres expletivos
Son aquellos que se utilizan sin ser necesario su uso, y sirven para enfatizar la acción.
Por ejemplo: "Él solito se comió un pollo entero". Podría decirse "Él solito comió un pollo entero", pero la frase pierde
fuerza y expresividad; por tanto se trata de un uso meramente enfático y en realidad no se trata de una clase de
pronombres definida.
Preposición
La preposición es la clase de palabra invariable que introduce el llamado sintagma preposicional. Constituye un tipo de
nexo en tanto que liga. Podemos definir la preposición como una clase de palabra invariable que tiene la función de
relacionar palabras o grupos de palabras subordinando, al menos en español, la que viene después de la preposición a
la que viene antes con una noción de significado sumamente abstracto.
Origen [editar]
En el latín, la lengua precursor de las lenguas románicas, las preposiciones trabajaban junto con los morfemas de caso
en la asignación de roles temáticos (significados) y marcas casuales (permisos que reciben los nombres para aparecer
en el sintagma cumpliendo una función sintáctica). Con los cambios fonéticos que desaparecieron el sistema de flexión
nominal latino, por la pérdida de ciertas consonantes finales, el uso de las preposiciones se hizo tan extensivo que en las
lenguas románicas finalmente reemplazó totalmente al caso morfológico del latín.