Ideas Debate N 30 Ed 38ec23e1c3
Ideas Debate N 30 Ed 38ec23e1c3
LIBR
CLAPES UCO2024
16 DE MAYO, 2024
n°
Santiago, Chile
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El presente documento fue elaborado por nuestra directora de Comunicaciones, Marta Sánchez,
basándose en las ponencias de los expositores que participaron en la presentación del Libro: "Chile
2050: Un País. Cuatro Presidentes", realizado el 16 de mayo de 2024 en el Salón de Honor de la
Universidad Católica.
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Libro: "Chile 2050: Un País. Cuatro
Presidentes"
RESUMEN
Este libro editado por el exministro de Hacienda Felipe Larraín y publicado por
Ediciones UC cuenta con los potentes discursos realizados en 2023 por los
expresidentes Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, en
el Salón de Honor de la Pontificia Universidad Católica, tras aceptar la invitación de
CLAPES UC a pensar el Chile del 2050.
Cada exmandatario fue el orador principal de cada uno de sus seminarios para luego
pasar a un panel de conversación con expertos de alto nivel, donde se abrió el debate
para valorar el país que entre los distintos gobiernos se fue construyendo,
independientemente de su color político.
Este espíritu fue el que predominó en la ceremonia que tuvo como protagonistas al
Presidente de la República, Gabriel Boric; al Premio Nobel de la Paz y expresidente
de Colombia, Juan Manuel Santos; al Rector de la Pontificia Universidad Católica,
Ignacio Sánchez; a la directora de Ediciones UC, María Angélica Zegers; y al Director
de Clapes UC.
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INDICE
RESUMEN ........................................................................................................................................... 3
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IGNACIO SÁNCHEZ, RECTOR DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA
El libro que se presenta ha sido editado por el director de Clapes UC, profesor de la
Facultad de Economía y Administración de esta universidad, Felipe Larraín, Doctor
en Economía por la Universidad de Harvard, quien durante los dos mandatos del
Presidente Sebastián Piñera lideró la cartera de Hacienda.
Aceptaron esta invitación los expresidentes Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos
Escobar, Michel Bachelet Jeria y Sebastián Piñera Echeñique, quienes con gran
generosidad desde su experiencia y visión de liderazgo nos desvelaron su mirada de
futuro respecto de los múltiples desafíos que como país hemos de abordar para
avanzar hacia un crecimiento sostenido y estable en el que seamos capaces de
conciliar los aspectos económicos, social y ambiental.
Las expresiones, que dan cuenta de lo anterior, son por ejemplo las del expresidente
Eduardo Frei cuando señala: “Tenemos un gran futuro si lo hacemos entre todos y
lo hacemos bien”.
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O, por ejemplo, cuando el expresidente Ricardo Lagos, cuya participación en este
ciclo se produjo algunos meses antes de anunciar su retiro de la vida pública,
manifestó: “Más allá de izquierdas y derechas y en igualdad de condiciones es
indudable que las discusiones que tengamos serán muy relevantes y que en algún
momento alcanzaremos un consenso, porque todos más allá de nuestra postura
política queremos lo mejor para Chile”.
Vemos en este libro que el proceso de construir una mejor sociedad es permanente
y que es posible encontrar puntos de encuentro y también las diferencias que nos
enriquecen. La carátula de este libro, creo que es muy emotiva, demostrar cómo
cuatro presidentes de la República se unen para el futuro del país.
El futuro de Chile depende sin duda de nuestra capacidad para capitalizar los avances
y logros y afrontar con valentía los desafíos pendientes. Cada paso cuenta en la
construcción del país que deseamos para las generaciones venideras y la presencia
del actual Presidente de la República en este lanzamiento pone esa mirada de
presente y de futuro en este camino.
En este libro Clapes UC nos invita a todos a pensar Chile en el 2050 relevando la
experiencia de quienes han gobernado nuestro país.
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MARÍA ANGÉLICA ZEGERS, DIRECTORA DE EDICIONES UC
“Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano
en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerlo y él se acostumbra a mandar; de
donde se origina la usurpación y la tiranía”. Estas palabras fueron pronunciadas por
Simón Bolívar en un discurso previo a dejar el gobierno. Del mismo modo, el primer
Presidente de Estados Unidos, George Washington, se enfrentó a un dilema similar
cuando estaba a punto de convertirse en el primer Presidente del país
norteamericano en dejar el cargo. Se cuenta que ante la sospecha de quienes creían
que Washington seguiría gobernando, transformándose en monarca, el propio rey
Jorge III afirmó que si resistía las tentaciones de mantenerse en el cargo se
convertiría en “el mejor hombre del mundo”.
El libro que hoy presentamos ofrece la mejor de las respuestas a esa disyuntiva. Los
cuatro exmandatarios que el año pasado aceptaron la invitación de Clapes UC a
reflexionar sobre sus gobiernos y sobre los desafíos, riesgos y oportunidades del
futuro, manifiestan un genuino interés por el mejor progreso de nuestro país. Se
trata del primer ciclo conjunto de reflexiones de expresidentes de Chile enmarcados
en el mismo objetivo, recoger sus ricas experiencias, matizadas ahora por el realismo
político que otorga haber estado al frente de la gestión superior de los asuntos
públicos durante sus respectivos gobiernos. Antes nunca fue posible.
En el siglo XX, cinco mandatarios (Errázuriz Echaurren, Montt, Aguirre Cerda, Ríos y
Allende) fallecieron en el ejercicio del cargo. Otros se apartaron de la actividad
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pública al dejar la presidencia, y algunos se limitaron a consignar en sus memorias
su visión de lo ocurrido al mando del país, pero sin agregar propuestas y reflexiones
de futuro.
La Universidad Católica, que siempre ha tenido un especial interés por invitar a sus
campus a los candidatos presidenciales para debatir sobre sus propuestas de
gobierno, consideró indispensable agregar, ahora a través del ciclo organizado por
Clapes UC, el complemento de la visión de los expresidentes, y se encargó a
Ediciones UC la preparación de este volumen que sistematiza las exposiciones
vertidas en el Salón de Honor el año pasado. Esto no solo asegura su permanencia
en el tiempo, sino que permite que los múltiples liderazgos y las variadas, informadas
e interesantes miradas que allí se congregaron, puedan ser difundidas en Chile y el
mundo, alimentando un debate público que como en pocos otros momentos de
nuestra historia requiere desprenderse de la pequeñez contingente y ser
impregnado del interés y amor por el mejor destino de Chile que demuestran las
voces aquí presentes.
Hay virtudes republicanas que deben enorgullecernos y que respiran como aliento
vital de estas páginas y que son el trasfondo de decisiones muy difíciles, actos de
generosidad, cegueras incomprensibles de remediar y, sobre todo, una voluntad
genuina de establecer y contribuir entre todos a generar caminos de diálogo y
entendimiento. Hay campo para muchas políticas permanentes de Estado, y no sólo
en relaciones exteriores. Como país joven necesitamos la unidad en lo medular y la
energía realizadora que esta depara.
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En nuestro pasado, han sido los historiadores quienes han interpretado los anhelos
más profundos de los gobernantes que habitaron La Moneda. Gracias a esta
iniciativa que hoy nos congrega, son ellos ahora los que tienen la primera y más fiel
de las voces.
Por todo esto, nos enorgullece y alegra haber dado vida a esta publicación que
representa fielmente nuestro propósito como editorial académica: transmitir a la
sociedad el conocimiento que se genera en la universidad y, así contribuir con el
compromiso público que orienta todos los esfuerzos de esta casa de estudios.
La emoción que hoy nos embarga es palpable al contemplar esta gran audiencia aquí
presente y ser conscientes de los cientos que nos siguen a través de medios digitales.
Este encuentro es un claro testimonio del vigor de nuestro espíritu republicano y de
la fortaleza democrática de nuestra nación.
Mirando esta realidad, desde Clapes UC nos propusimos establecer una instancia de
diálogo que nos permitiera honrar nuestra misión de aportar a la generación de
políticas públicas de calidad y con proyección de futuro. Aprovechando, por qué no,
la posición única, transversal y de liderazgo de los expresidentes de la República, los
invitamos a pensar el Chile de los próximos 30 años, el Chile al 2050, con el norte fijo
en aquellas propuestas que permitieran seguir soñando con un país desarrollado.
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Piñera; posteriormente (el 2 de agosto) expuso el expresidente Eduardo Frei; y,
finalmente, nos honró con su presencia (el 5 de septiembre) la expresidenta Michelle
Bachelet.
En esas fechas no nos imaginamos que estos encuentros cargados de sus análisis,
visiones y proyecciones se convertirían en un documento de gran valor histórico.
Pasarían de ser seminarios presidenciales al libro: “Chile 2050: Un País. Cuatro
Presidentes”, que hoy nos honramos en presentar.
La generosidad y, por sobre todo, el gran sentido republicano que caracterizó cada
uno de estos encuentros motivó a que conocida la trágica muerte del expresidente
Piñera todos los mandatarios estuvieran de acuerdo en dedicarle este libro a la
memoria de Sebastián Piñera Echeñique. Además, en este libro quedó plasmado el
último documento escrito del expresidente Ricardo Lagos, quien anunció su retiro
de la actividad pública hace pocos meses.
Por eso, nos inspira un gran optimismo el que los cuatro últimos presidentes de Chile
aceptaran el desafío de acudir a nuestra casa a hacer propuestas para que, sin dejar
de considerar el pasado reciente, pudiéramos volver a ilusionarnos con la anhelada
aspiración de ser un país desarrollado.
Imposible no mencionar en este punto la invitación a soñar lo imposible que nos hizo
en su intervención el expresidente Piñera, con quien tuve el honor de colaborar y
compartir por tantos años. Nos dijo que Chile enfrenta enormes desafíos, muchos y
muy complejos, pero que detrás de cada uno de ellos lo que realmente hay son
enormes oportunidades.
Ese fue el sello, dijo, con que en sus dos mandatos se enfrentaron a las poderosas
crisis que le tocó encarar, como el terremoto 2010 o la pandemia de 2020. Crisis
poderosas ante las cuales no cabía amilanarse, nos subrayó, porque una de sus
convicciones más íntimas es que nunca debemos olvidar que tenemos a nuestro
favor “el más poderoso recurso renovable de los seres humanos: la imaginación (...)
Parafraseando a Walt Disney: “Si podemos soñarlo podemos hacerlo”.
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Para el Presidente Piñera se hacía insostenible “seguir con estos niveles de
demagogia, populismo e irresponsabilidad (...) Esa política en base a las redes
sociales y a la encuesta del día no conduce a ninguna parte”, nos dijo.
Lo cierto es que hoy más que nunca necesitamos seguir soñando a Chile para que
nuestra aproximación al desarrollo se vea potenciada primero, por el crecimiento
económico como motor principal dadas las oportunidades que una economía
dinámica entrega a la sociedad toda, pero especialmente a los más vulnerables, a los
que buscan o quieren mantener y mejorar sus empleos y salarios, a las Pymes que
luchan por salir adelante. Por supuesto, el crecimiento no es lo único en el camino
al desarrollo, pero ¡Por Dios que ayuda!
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Y hacia delante no se vislumbra un quiebre de tendencia significativo, ya que para
2024 el país se expandiría en torno a su magro potencial actual, esto es, en torno al
2,5%, según las estimaciones del Banco Central.
¿Qué hacer? Para comenzar, abrir instancias de diálogo como esta y trabajo
conjunto entre el sector privado y público, donde exista disposición a avanzar en los
cambios que son buenos para el país, es decir, aquellos que promuevan el
crecimiento, el empleo y mejoren la calidad de vida de la población. En definitiva,
cambios que nos permitan avanzar hacia el desarrollo.
Fue bien tajante al decirnos que “si no hay crecimiento económico, no hay nada; si
no hay inversión, no hay nada; si no hay modernización social y productiva, es muy
difícil alcanzar el desarrollo”.
La actual fragmentación política nos está impidiendo acordar las reformas que
necesitamos con urgencia y esto los expresidentes lo abordaron desde distintos
ángulos. Los quiero llevar a pensar, por ejemplo, en la cantidad de años consumidos
intentando lograr una buena reforma de pensiones.
“¿Será posible avanzar de una manera clara en torno a un conjunto de factores que
dependen de nosotros poder llevar a la práctica?”, se preguntó el exmandatario,
quien abogando a elevar la mirada aseveró: “Si somos capaces de establecer un
ámbito de tareas concretas para desarrollar de aquí a los próximos 10 años,
habremos dado un paso muy importante para el Chile que, entre todos, queremos
construir”.
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Otra urgencia, que fue destacada es la construcción de un modelo de desarrollo
sostenido y sostenible, aprovechando las ventajas que nos entrega la globalización
y nuestras propias ventajas internas.
Argumentó que “se debe repensar nuestro modelo de desarrollo para que no sea
causa de nuestro rezago y de nuestra vulnerabilidad”. No obstante, y mirando el
presente, pero con visión de futuro ella señaló: “Necesitamos que quienes están en
política piensen en el país y no piensen en sí mismos y sus intereses electorales de
corto plazo. Necesitamos que se priorice una mirada país”.
Estas oportunidades que identificaron los presidentes pasan también por tener una
población con una formación adecuada a los nuevos temas que están emergiendo
en nuestra sociedad. De hecho, uno de los pilares fundamentales, que también cruzó
de manera transversal este ciclo de seminarios, fue la educación. Hubo consenso en
que debemos trabajar en mejorar la calidad educativa, asegurando un acceso
equitativo y de calidad a todos los niveles.
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transversal y el diálogo constructivo. Debemos fomentar espacios de colaboración,
donde todos los sectores de la sociedad tengan la oportunidad de expresar sus
preocupaciones y propuestas. Esto nos permitirá construir consensos y encontrar
soluciones colectivas a los desafíos que enfrentamos.
Partimos con el expresidente Eduardo Frei, quien nos dejó el siguiente mensaje:
“Estoy convencido de que podemos lograr ser un país de oportunidades en lo
político, en lo social, en lo económico, y también en lo institucional”.
Luego, el expresidente Ricardo Lagos nos asegura: “Es indudable que las discusiones
que tengamos serán muy relevantes y que en algún momento alcanzaremos un
consenso dentro de las normas que se han estipulado, porque todos, más allá de
nuestra postura política, queremos lo mejor para Chile”.
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El ejercicio que hicimos en este mismo salón el año pasado en tan ilustre compañía
es un ejemplo concreto de que podemos mirar con optimismo el futuro de nuestro
país. Este libro es una herramienta para todos nosotros. Les invito a aprovecharla
para construir un Chile más próspero y equitativo.
Mis relaciones con Chile comenzaron cuando yo era periodista y visité Santiago en
el año 1985 para abogar por el diario La Tercera que estaba siendo víctima de la
censura en representación de la Sociedad Interamericana de Prensa. Recuerdo la
conversación que tuve con el general Pinochet que como se imaginarán no fue nada
fácil, y esas relaciones continuaron después cuando fui ministro de Comercio, de
Hacienda, de Defensa y, finalmente, Presidente.
Con el Presidente Piñera tuve una relación muy fructífera y muy bonita. Lo conocí
cuando él fue a Colombia y yo era ministro de Defensa. Después vine a visitarlo
cuando yo era Presidente electo y él acababa de asumir como Presidente. Fue a mi
posesión el 7 de agosto del 2010 y en el trayecto se enteró de la tragedia de los
mineros, de los 33 mineros, y se regresó esa madrugada. Dejó a su canciller
representándolo y con mi canciller decidimos que Sebastián fuera el primer
Presidente en ser invitado a una visita de Estado y así fue dos meses después en
visita de Estado a Colombia.
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De esa visita recuerdo muy bien ese espíritu competitivo que tenía Sebastián,
porque me dijo: “Presidente Santos apostemos a ver a quién le va mejor en los
próximos 4 años”, nunca definimos los indicadores, entonces nunca tuvimos que
pagar la apuesta.
Pero, ¿por qué fue tan exitosa la alianza del Pacífico? Por una idea de Sebastián
Piñera, porque cuando estábamos creando la Alianza dijo: “Hagamos algo diferente
a esas instituciones burocráticas internacionales con grandes sedes; hagamos algo
sin sede y dejémosle al sector privado, que son los que verdaderamente se integran,
porque esta es una integración comercial y económica, que tomen las iniciativas.
Mientras que nosotros, los presidentes, seremos los que evaluemos esas iniciativas
y las aprobamos o no”. Esa fue la clave del éxito de la Alianza del Pacífico, que
infortunadamente por ideología y por razones políticas se ha venido abajo, pero que
hay que revivir.
Recuerdo también las visitas de Sebastián con Cecilia y su familia a Colombia. Como
le gustaba bucear en una de esas oportunidades se fue a bucear y al otro día se fue
a bucear el presidente Calderón con mi hijo menor y se perdió en el mar por 45
minutos, ¡imagínense lo que eso significó! Pero por fortuna Sebastián no se perdió.
Con Cecilia y Sebastián también fuimos a una visita maravillosa a uno de los sitios
más lindos en Colombia, que es en la Sierra Nevada de Santa Marta llamado “Ciudad
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Perdida”, con el pueblo originario más antiguo que existe en América, que ha
preservado mejor la cultura prehispánica, los koguis.
Además, tengo una deuda de gratitud con Sebastián Piñera, porque cuando
estábamos iniciando el proceso de paz con la guerrilla, esta quería que Cuba fuera
uno de los garantes y Venezuela un facilitador. Eran cuatro países, nosotros
escogimos a Noruega como uno de los garantes y llamé a Sebastián para decirle que
necesitaba compensar la participación de Venezuela como facilitador con alguien de
la derecha que neutralice a Venezuela y él me dijo: “Yo lo hago”. Y lo hizo y el papel
de Chile fue muy importante en todo el proceso de la negociación y sigue siendo una
presencia muy importante y por eso tengo esa deuda de gratitud.
La última vez que vi a Sebastián Piñera fue el día después de la conmemoración del
golpe, el año pasado. Fui a desayunar a su casa con su excanciller Alfredo Moreno y
le dije que después de haber conversado con Ricardo Lagos y con Michelle Bachelet
él tenía una oportunidad de oro, porque todos los expresidentes piensan que con
usted se puede dialogar, se puede negociar, se puede llegar acuerdos y aquí hay la
oportunidad de cerrar el capítulo constitucional en Chile: juegue ese papel. El quedó
entusiasmado, después su canciller me dijo que infortunadamente no se logró, pero
creo que todavía existen las condiciones para cerrar ese capítulo constitucional.
La otra razón para sentirme muy honrado de estar hoy aquí es que este acto es un
ejemplo para mi país, para la región y para el mundo. El papel de los exmandatarios
siempre ha sido motivo de controversias. El expresidente López de Colombia decía
que los expresidentes éramos como unos muebles viejos que hay que mandar al
cuarto de San Alejo. El expresidente Felipe González nos asemeja a los jarrones
chinos, que nadie sabe dónde ponerlos, entonces los ponen en los rincones y cuando
se caen y se rompen los hacen a un lado rápidamente. Pero lo que también sé es que
hay demasiados expresidentes que siguen aferrados al poder o se vuelven o nos
volvemos incómodos e inconvenientes.
En el año 2010, cuando llegué a la presidencia, hice dos cosas. Primero, copié al pie
de la letra lo que hizo Abraham Lincoln cuando llegó a la presidencia: estudié los
programas de mis rivales en las elecciones, los llamé y escogimos de mutuo acuerdo
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sus propuestas que podríamos incorporar en mi programa de gobierno. Los invité a
ser parte de mi gabinete a todos los candidatos que compitieron conmigo en la
elección presidencial y todos aceptaron. Y eso nos dio una gran gobernabilidad,
porque todos los partidos estaban ahí representados. En el Congreso tuvimos
mayorías amplias y pudimos hacer prácticamente todas las reformas que teníamos
en mente.
Lo segundo que hice fue enviar de regalo a todos los expresidentes colombianos un
libro que se llama El club de presidentes, que escribieron Nancy Gibbs y Michael
Duffy, que me había regalado el expresidente Jimmy Carter. En ese libro se describen
las relaciones, el respeto y la colaboración que lograron los últimos 13 presidentes
de Estados Unidos -desde Herbert Hoover hasta Barack Obama-, una especie de club
de buenos consejos, donde los ancianos de la tribu ofrecían su colaboración
desinteresada sin interferir en el mandato del Presidente vigente. Ese club como
todos sabemos lo terminó Donald Trump y la polarización acabó con las buenas
maneras y el espíritu patriótico que caracterizaron las relaciones entre
exmandatarios y mandatarios en las décadas previas.
Debo reconocer que mi regalo surtió poco efecto, tal vez el único que leyó el libro y
lo puso en práctica fue Belisario Betancur, cuya altura intelectual y ética le impidió
bajar al barro de la política interna para criticar y entorpecer la labor de sus
sucesores. De hecho, hoy hay consenso de que ha sido el mejor y más respetuoso
expresidente de nuestra historia reciente.
Hoy en Colombia, por desgracia los expresidentes están dedicados a la política, a las
redes sociales, a las peleas y, por eso, muchos afirman que la dirigencia colombiana
se parece a un grupo de perros y gatos. Así nos llaman, pero esa polarización también
existe entre los líderes de muchos otros países de la región y del mundo, lo cual
limita la efectividad de las democracias. Y esa polarización también existe entre las
naciones, lo cual hace casi imposible la integración o la cooperación en momentos
como éste cuando más se necesita. Las diferencias entre los expresidentes chilenos
y entre los demás autores que aparecen en este libro son más de matices. Felipe
Larraín decía -y con razón- que al haber tantos consensos se facilita la participación
transversal y el diálogo constructivo.
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Me puse la tarea brevemente de escoger algunos conceptos de los cuatro
expresidentes, porque en la mayoría todos están de acuerdo. Por ejemplo, el
expresidente Frei dice que todos los gobiernos de la Concertación definieron
políticas de Estado permanentes. Ese fue el factor fundamental del éxito de Chile en
su época de oro, eran políticas de Estado donde estaban todos de acuerdo e hicieron
a un lado ese mal que tanto ha afectado América Latina, el llamado caudillismo o el
complejo de Adán, que cada gobernante cree que con él comenzó el país o el mundo
y hacen caso omiso de todo lo que viene atrás.
Ese también es uno de los factores fundamentales para diferenciar América Latina y
Asia. ¿Por qué Asia progresó tan rápido y América Latina no? Entre otras cosas
porque da continuidad a las políticas, permite además liderazgos de largo plazo y
construir sobre lo construido. Por eso es que, me atrevo a sugerirles a ustedes aquí
en Chile, que hay que volver a recuperar el espíritu de la Concertación. Todo proceso
de paz militar o política requiere de gestos, de pasos para llegar a eso y recuperar
ese espíritu de la Concertación, en este momento, sí que es importante por las
reformas que están discutiendo.
Hay una oportunidad de oro Señor Presidente del Senado (presente en el Salón de
Honor). Me han dicho que usted es un una persona que tiene mucha habilidad para
mediar, si logra que los senadores de la derecha y de la izquierda se pongan de
acuerdo y se ponen de acuerdo con el gobierno para aprobar las reformas, donde
todos tienen que ceder algo; el Presidente Boric, hay que reconocerlo, ha
demostrado también su disposición a conciliar, pero la oposición también tiene que
demostrar su posición a conciliar. Ahí tiene una oportunidad para sembrar
nuevamente el espíritu de la Concertación para quién venga el año entrante y gane
las elecciones encuentre un país no polarizado sino un país con espíritu de
Concertación; eso sería un paso importantísimo y un ejemplo para el resto del
mundo.
Ricardo Lagos hace una pregunta: ¿Qué es Chile por sí solo? Y él responde: “Nada”,
haciendo referencia, por supuesto, al papel de Chile en la integración
latinoamericana y en el mundo. ¿Cómo afecta lo que está sucediendo en la región y
el mundo a Chile? Es una discusión de mucho calado, de mucha profundidad y hoy,
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infortunadamente, el multilateralismo que Chile ayudó a crear está debilitándose.
La cooperación y la integración es cada vez más difícil, nunca había visto a América
Latina más desintegrada que ahora, y eso nos causa un terrible perjuicio, sobre todo,
en un momento donde tenemos a nivel mundial tantos desafíos, retos y riesgos
existenciales. Nunca habíamos tenido un riesgo, como el actual, de una guerra
atómica, el cambio climático cada vez nos está asolando más, estamos viviendo el
momento más frío de Chile en mucho tiempo y el mundo en los últimos 11 meses
ha vivido la temperatura más alta en la historia y todavía no nos ponemos de
acuerdo sobre qué hacer de manera efectiva para combatir el cambio climático. Las
pandemias regresan inexorablemente, van a regresar y la inteligencia artificial es
otro reto y riesgo existencial para el mundo, que hay que operar para encausarla
hacia el bien y no hacia el mal.
América Latina tiene una gran oportunidad en este momento, tenemos el 45% del
comercio de alimentos en un mundo donde los alimentos se van a requerir cada vez
más. Tenemos, tal vez, las mejores condiciones para generar energías limpias: eólica,
solar, minerales críticos y aquí en Chile tienen el litio y el cobre. Ustedes tienen una
oportunidad de oro, tenemos la mayor biodiversidad del mundo: el agua. O sea,
tenemos una gran oportunidad como región, pero si no nos integramos, si no
cooperamos, si no hablamos como una sola voz, no vamos a poder influir en esta
discusión a nivel mundial.
Michelle Bachelet hacía énfasis en muchas cosas, pero hay una que es muy relevante
hoy día: “Hay que cuidar nuestra democracia”. Y tiene toda la razón. Las
democracias son como decía Lincoln un experimento que hay que consentir todos
los días y hay que mejorar todos los días. Las democracias están a la defensiva. En
una reciente entrevista de The Economist decía: hoy hay 93 países con regímenes
autoritarios y solo 73 con regímenes democráticos, y la democracia está en la
defensiva. Y, ¿por qué? Porque la polarización, las redes sociales la hacen
inefectivas. Aquí se mencionaba a George Washington, que en su discurso de
despedida dijo: ´No quiero ser más Presidente, pero le digo a los demócratas del
futuro no se les olvide una palabra fundamental: moderación, porque la moderación
es la base de la capacidad de las sociedades de hacer transacciones entre los
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diferentes intereses, si hacen a un lado la moderación, las democracias no
funcionan”. Y eso es lo que está pasando hoy en día, hemos perdido la capacidad de
ser moderados, de ser mesurados, nos hemos ido a los extremos, por eso hay que
hacer un gran esfuerzo para poder recuperar esa moderación.
Esa moderación también debe estar dentro del estilo de los modelos económicos.
He sido partidario de la llamada Tercera Vía. Escribí un libro con el exministro Tony
Blair sobre la Tercera Vía, inclusive organizamos una cumbre en Cartagena el año
2011 de los presidentes de la Tercera Vía. Estuvieron el Primer Ministro Tony Blair y
los expresidentes Bill Clinton, Felipe González, Fernando Enrique Cardoso y Ricardo
Lagos, pero cualquier presidente de la Concertación hubiera podido ir, y fueron los
presidentes que tuvieron los mejores desempeños en sus respectivos países de los
últimos 50 a 60 años. Y, ¿a qué se reduce la Tercera Vía? A una frase: “El mercado
hasta donde sea posible y el Estado hasta donde sea necesario”. Ese enfoque
pragmático es el que tenemos que también recuperar. El sector privado y el sector
público tienen que jugar como los toreros al alimón, no como adversarios sino como
socios. Y, por supuesto, regulándose de forma adecuada, ahí tenemos un trabajo
muy importante para hacer.
Por último, Sebastián Piñera, ¿cuál fue el tema que yo escogí de su escrito? La
seguridad, el crimen organizado. Él decía que la lucha contra el narcotráfico, el
crimen organizado y el terrorismo requiere un cambio radical y puso el dedo en la
llaga: el problema número uno de América Latina desde México hasta Argentina es
la inseguridad, es el crimen organizado.
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Sebastián Piñera hablaba de la inteligencia y, por experiencia propia, digo que tiene
toda la razón, la inteligencia es la forma de luchar contra el crimen organizado,
contra la delincuencia y es la forma más efectiva. Por supuesto, que hay que aplicar
la ley y la justicia, juegan un papel muy importante, y también las fuerzas armadas y
la policía, pero la inteligencia es fundamental. En Colombia nosotros
desvertebramos los que se consideran los carteles más poderosos del mundo: con
inteligencia. Y pudimos tener un país con los mejores índices el año 2017 de nuestra
historia reciente, hace 50 a 60 años, haciendo una combinación de mano dura, pero
acompañada de libertad.
Aquí estuvo Felipe González hace unas semanas, diciendo algo muy cierto: la libertad
y la seguridad van de la mano. No puede haber seguridad sin libertad y no puede
haber libertad sin seguridad. ¿Y eso qué quiere decir? Que esa tendencia de
responder solamente con mano dura, porque el país está inseguro puede sonar muy
bonita, pero a la larga es contraproducente. La mano dura exclusivamente lo que
hace es beneficiar al crimen organizado, por eso la parte de la inteligencia y de la
inteligencia estratégica también es tan importante.
Por ejemplo, Chile y Colombia. Cuando fui ministro de Defensa estaba Michelle
Bachelet y creamos Ameripol, recuerdo que a la cabeza del director de los
Carabineros estaba el general Alejandro Bernales, quien después murió en un
helicóptero en Panamá, que había llegado desde Colombia. Con Bernales se creó
Ameripol con la idea de que colaboráramos todos en América Latina para combatir
la delincuencia y el crimen. No sé por qué, Presidente Boric, la OEA ha estado
reticente en darle apoyo a Ameripol, usted podría liderar eso, porque este es el
problema número uno de toda América Latina, en todas partes el crimen organizado
le está ganando terreno, control territorial a los estados en todos los países, repito
desde México hasta Argentina.
Hubo un estudio reciente del International Crisis Group -del cual hago parte de su
junta directiva- sobre los carteles mexicanos y cómo utilizan los medios, la
tecnología, las redes sociales para infiltrar al Estado, para reclutar gente y para hacer
delincuencia. Es impresionante: son mucho más efectivos que los Estados, por eso
se necesita más colaboración.
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Quedan muchos temas como el de la educación, que a todos nos concierne, el
desafío demográfico y hasta una palabra muy chilena el problema de la
permisología.
Pero como el tiempo apremia, queridos amigos, este libro y este evento dan fe de
que es posible hacer cambios, avanzar y generar progreso, cuando las reformas se
proponen y se construyen sobre la base del diálogo y del respeto a las personas, a
las instituciones y a la democracia. Las voces de los queridos expresidentes, con
quienes he compartido escenarios y desafíos en distintos momentos de mi vida
pública, y la presencia muy significativa del Presidente Boric: Presidente, yo se lo
digo de corazón, usted ha sorprendido al mundo, de usted no esperábamos ese
talante tan republicano y esa madurez política que usted ha tenido y su presencia
aquí en este evento tiene un simbolismo muy, muy importante, que ojalá en mi país
eso se pudiera repetir.
Todos estos son ejemplos y la mejor confirmación de que hay una forma cordial y
decente de hacer política, pensando en el bien común antes que en el halago de la
personalidad. El respeto a las ideas ajenas, el buen trato con los adversarios, la
preferencia de los argumentos sobre los insultos, el apego a la Ley y al Estado de
Derecho y la defensa irrenunciable a las instituciones democráticas son la garantía
de un mejor futuro.
Esto que hoy destaco en Chile lo quisiera para Colombia, para mi país, para todos los
países de la región y para todos los países del mundo: civilidad, amabilidad y
convivencia. Por ello, me siento tan honrado de presentar este libro que hoy encierra
propuestas e ideas que merecen la mayor consideración y que el Presidente Boric y
quien lo sucedan harían muy bien en tener en cuenta, porque cada exmandatario y
cada analista se despojaron de su ropaje ideológico y su coraza personal para
plantear soluciones y caminos viables para el país.
Decía que cuando se tiene claro el puerto de destino todos los vientos son
favorables. Esta obra recoge visiones diversas que tienen en común el mismo puerto
de destino: un Chile democrático, sostenible, con más desarrollo y más equidad.
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Por eso queridos amigos, porque en medio de las diferencias todos ustedes miran
hacia un mismo puerto les auguro vientos favorables.
Había un comentario en el libro de Jeannette von Wolfersdorff donde hacía una cita
que me pareció muy interesante: el ser humano tiene la capacidad de reaccionar
inmediatamente si le va a llegar un pelotazo, ante el riesgo de un pelotazo se mueve
inmediatamente para tratar de evitar que le llegue; pero ante riesgos que se perfilan
de más largo plazo en el tiempo, que no se perciben como inmediatos, por ejemplo,
la crisis climática, le cuesta mucho más moverse. Y cuando hay desafíos que son
estructurales, el crecimiento, la productividad, la desigualdad y la crisis climática
cuesta mucho más que las instituciones se muevan que si les llegara un pelotazo.
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prospectivar los desafíos del futuro y empezar a actuar desde ya. Y este libro creo
que nos ayuda en esa dirección.
Debo decir, además, que para mí ha sido muy enriquecedor el contacto directo con
los expresidentes, con todos ellos, porque más allá de las legítimas diferencias y de
querellas que tuvimos en el pasado -cuando ocupo la palabra “querella”, no la ocupo
judicialmente, que fue una confusión fácil, sino como disputa pública-, sentí siempre
su afecto, su respeto y una cierta solidaridad que creo viene dada por la conciencia
única de las dificultades del cargo y esa famosa soledad que inevitablemente se
expresa en el ejercicio del mismo.
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Conversamos siempre de eso y, de hecho, él me mencionó y lo hace en su
intervención también, la importancia de Asia Pacífico, en su gobierno nos
integramos a la APEC, pero también de países que no hemos visto muchas veces
desde Chile. Me mencionó Indonesia y este año voy a tener una gira en el segundo
semestre a India e Indonesia, dos países donde esperamos abrir mercados
importantes para nuestro país. Indonesia es el cuarto país con más habitantes del
mundo y la India el primero. Por lo tanto, el potencial que existe allí es tremendo.
Así que esa relación con los expresidentes ha sido tremendamente enriquecedora y
por eso esta conversación que se da acá ojalá se pueda expandir y pueda llevarse a
otros espacios. Es importante la gente que está aquí presente, pero cómo esta
conversación va más allá, extraño a más estudiantes aquí, poder dialogar con más
estudiantes también. Creo que eso es tremendamente relevante.
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El expresidente Frei en su ponencia hace una cita al clásico libro de 1959 de Aníbal
Pinto Santa Cruz, “Chile, un caso de desarrollo frustrado”. Y la parte que elige el
expresidente Frei para citar dice: “Los problemas de Chile no son del extranjero, sino
son inherentes a Chile y tienen que ver con nuestra disposición a cambiar”.
Me gustaría recoger otra cita del prólogo que me parece que es muy importante y
anticipatoria, recordemos que esto fue escrito en 1959, pero me parece que en el
contexto tanto nacional como mundial es una cita que debiéramos tener en cuenta.
Dice: “El segundo aspecto que queremos subrayar en este libro es al que se refiere
a la gran contradicción del desenvolvimiento chileno. Esta es la que se viene
planteando desde antiguo entre el ritmo deficiente de expansión de su economía y
el desarrollo del sistema y la sociedad democrática. Tal contradicción ya la vislumbró
Don Francisco Antonio Encina a comienzos de siglo, pero no hay duda que con el
tiempo se ha venido agravando y quizás se aproxime a un punto de ruptura. Como
lo anotamos en otras páginas, el desequilibrio tendrá que romperse o con una
ampliación sustancial de la capacidad productiva y un progreso en la distribución del
producto social o por un ataque franco contra las condiciones de vida democrática
que, en esencia, son incompatibles con una economía estancada”.
Tenemos camino avanzado en ese sentido, hoy todas las fuerzas políticas, por lo
menos las que tienen representación parlamentaria, dicen, al menos, estar
comprometidas con las instituciones democráticas. Pero a las instituciones hay que
cuidarlas. El expresidente Frei lo menciona en su intervención que recoge el libro:
“Las instituciones muchas veces pareciera que no importan, pero son
tremendamente importantes para el desarrollo de un país”. En el ejemplo en el libro
“Por qué fracasan los países” está muy bien retratado aquello.
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En septiembre del 2023, en la época en que se realizaron muchas de estas ponencias
porque hay varias que hacen referencia a la conmemoración de los 50 años del
Golpe, en el marco de esta conmemoración invité a los cuatro expresidentes a firmar
un compromiso por la democracia. Me dijeron, en ese momento, que era ingenuo,
que era muy difícil poner a cuatros sectores distintos de la política chilena.
Recordemos que estaba representada con el expresidente Piñera la derecha, con el
expresidente Frei la Democracia Cristiana, con la expresidenta Bachelet y el
expresidente Lagos lo que fue la Concertación, también el expresidente Frei, pero
hoy la Democracia Cristiana no forma parte del Gobierno. Entonces, era difícil hacer
esa síntesis.
Sin embargo, lo logramos y el expresidente Piñera jugó un gran rol en eso. De hecho,
terminamos de redactar el documento en conjunto en mi oficina. Creo que esa señal
respecto del compromiso de la democracia, que creo que una de sus frustraciones
fue no poder convencer a su sector político de que también lo firmara, esa
conciencia más allá de la trifulca diaria de la política es tremendamente relevante.
Hoy para algunos podría parecer tentador el renunciar a ciertas libertades propias
de un estado de derecho y democrático para garantizar o tratar supuestamente de
garantizar mayor seguridad en el corto plazo. Y en eso ponen como ejemplo a otros
países que están avanzando en esa dirección, donde ya se han hecho modificaciones
constitucionales para permanecer en el poder de manera permanente o de manera
prolongada más allá de lo que su mandato original les establecía.
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El expresidente Piñera recalcaba que el uso y abuso de las redes sociales, las
encuestas semanales y la preocupación por cuántos puntos subo y cuántos puntos
caigo, cómo caigo mejor, le ha hecho muy mal también la democracia. Creo que es
importante que quienes tenemos responsabilidades de Gobierno y, sobre todo, de
Estado somos capaces de mirar más allá de esa coyuntura semanal, de la tentación
del “like”, de la tentación del “retweet”.
Hoy ustedes pueden revisar en redes sociales, hay muchos presidentes actualmente
en ejercicio que están permanentemente peleando y discutiendo a través de redes
sociales. Como diputado era muy bueno para eso, como Presidente he aprendido
que las responsabilidades de mi cargo me obligan a tener otra conducta respecto a
estos temas, porque soy el Presidente de todos los chilenos y chilenas. Y esa
conciencia se tiene que expresar y creo que los expresidentes, los cuatro, de quienes
aprendí, tenían muy claro aquello.
En esto los gringos tienen una frase que me hace mucho sentido, que dice
“Democracy has to deliver”, la democracia tiene que cumplir. Hoy uno de los
problemas que tenemos es que la democracia y las instituciones no están
cumpliendo con las expectativas de la ciudadanía. Y creo que el mejor ejemplo, que
lo ponía Felipe Larraín, es el caso de la Reforma de Pensiones: más de 10 años
llevamos discutiendo una reforma del Sistema de Pensiones y aún no somos capaces
de ponernos de acuerdo. Hoy la reforma que nosotros presentamos como Gobierno
está en discusión en la Comisión de Trabajo del Senado y espero que las palabras del
expresidente Santos hayan hecho eco aquí, sé que el presidente del Senado sí, pero
también pienso en el senador Coloma que me hacía algunos gestos que no pude
identificar, pero que espero hayan sido de aprobación y de entusiasmo con las
palabras del expresidente Santos.
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En ese sentido, hay esperanza. El que hayamos logrado, en conjunto con el senador
García, con la mesa del Senado, con la mesa de la Cámara y antes con el senador
Coloma y con el diputado Mirosevic como presidentes de ambas cámaras, un
acuerdo de un fast track en materia de leyes de seguridad y hoy un fast track en
materias de Pacto Fiscal, es tremendamente relevante porque significa que hay
espacios institucionales en los cuales es posible que la política, independiente de las
diferencias contingentes, se ponga de acuerdo.
El expresidente Frei mencionaba los problemas que implica cuando hay una baja en
la calificación de riesgo por parte de las agencias que evalúan, en este caso Fitch
Ratings. Chile tuvo una baja en la calificación de riesgo en el último tiempo y va a
haber una nueva evaluación pronto. Y cuando fue esta baja en la evaluación de
riesgo, todos pusieron el grito en el cielo, pero no leyeron las razones por las cuales
se bajó en la evaluación de riesgo y las razones principales expresadas por la agencia
eran la falta de consenso político respecto y en particular a las reformas más
importantes.
Por lo tanto, es muy relevante que seamos capaces de lograr ese consenso y por eso
hemos insistido tanto y también modificado nuestras posiciones originales. Hay
algunos que plantean que aquello es una voltereta. En esto reitero algo que dije en
Enade: la política no es para fanáticos, el que crea que en política va a conseguir el
100% de sus aspiraciones lo que deja entrever esa posición es que no está dispuesto
a dejarse convencer por argumentos que entregue tu interlocutor. Por lo tanto, cree,
como decía el expresidente Lagos, que su verdad es única.
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Una buena política es aquella que se funda sobre la base de un pacto social justo,
donde las personas perciben que existe solidaridad recíproca, sentido de comunidad
y cohesión social, que la expresidenta Bachelet pone mucho énfasis en su
intervención, son condiciones básicas de democracias estables y vías exitosas al
desarrollo.
Ahora, la pregunta clave es: ¿podemos alcanzar el desarrollo en 2050? Pienso que,
si fuéramos capaces de ponernos de acuerdo en torno a un conjunto de políticas
públicas claves y las tratáramos como políticas de Estado, tendríamos gran parte del
recorrido realizado. La cita a la que hacía alusión Felipe Larraín respecto de la
presentación del expresidente Lagos. Cito: “Ponerse de acuerdo en un ámbito de
tareas concretas, de aquí a los próximos 10 años”.
Uno, industrialización y modelo de desarrollo. Acá hay algo que todos los
expresidentes mencionan y que me parece clave, que hemos logrado no sin
esfuerzo, pero de una manera que es virtuosa en Chile y que el expresidente Santos
la destacaba respecto a la convergencia de diferentes sectores políticos en generar
políticas de Estado, en materia de energías, las energías renovables no
convencionales, por ejemplo.
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Miren ustedes cómo se vinculan estos temas. Quiero mostrarles un ejemplo, ayer le
mandaba al ministro Grau la siguiente noticia: “Compañía japonesa invertirá US$
114 millones de dólares en HIF”. HIF es la primera planta que está produciendo -y,
de hecho, ya envió a Inglaterra barcos- hidrógeno verde en la Región de Magallanes.
Y tenemos hoy varios proyectos para poder sacar adelante esta industria. Eso es una
política de Estado y espero que seamos capaces de sostenerla.
La Estrategia Nacional del Litio, que fue muy cuestionada por sectores empresariales
chilenos en su momento, ha suscitado un tremendo interés por parte de inversores
privados, porque es una colaboración público-privada, donde el Estado juega un rol
importante, donde mantenemos la declaración del litio como mineral no metálico
no concesible, pero donde la colaboración público-privada es fundamental y donde,
además, se establece un aspecto que también es muy importante de cara a la
responsabilidades que tenemos con el mundo: la protección de los salares y la
investigación.
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adquisición de conocimiento. No me acuerdo en qué comentario se decía o se
mencionaba esto, pero el hecho de que las máquinas cuando aprenden algo
inmediatamente lo comparten entre todas las máquinas, o sea, cuando una aprende
algo inmediatamente queda establecido para todas. A diferencia del ser humano
que cuando aprende algo tiene que, primero, tener la disposición de compartirlo,
que no siempre es obvia, lo hemos visto, por ejemplo, en el caso de las vacunas que
es complejo, pero después tiene que enseñarlo, que es tremendamente complejo.
Y el otro, que tomo algo que decía Joseph Ramos en su intervención, es el vínculo
con la educación técnica. En Chile hemos puesto mucho énfasis durante las últimas
décadas de la educación universitaria profesional, pero poco de la educación
técnica. Tenemos un problema respecto de la proporción de profesionales y
técnicos, hoy estamos sacando muchos más abogados de los que se necesitan y, de
hecho, eso ha generado, por dar un ejemplo de la profesión que estudié, mucho más
de lo que se necesita. Por lo tanto, precarizando esas carreras y frustrando los
sueños de miles de estudiantes que fueron a la universidad con esta promesa
meritocrática y, sin embargo, lo que más se necesita son carreras técnicas, que
parecieran tener una suerte de mal prestigio por una cuestión como de estatus mal
entendido, pero que hoy tienen mejores salarios que estas carreras profesionales.
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En particular, el vínculo con los Liceos Técnicos Profesionales (LTP) es fundamental
y tenemos que poner un nuevo centro, esto lo hemos estado discutiendo con el
ministro Cataldo.
Acabamos de aprobar la Ley Corta de Isapres y una de las virtudes que tiene es el
fortalecimiento de Fonasa a partir de la posibilidad de contratos de seguros
complementarios. Ahí hay un desafío tremendo respecto a la protección social. Hoy
el 84% aproximadamente de los chilenos estamos en Fonasa y ahí hay un desafío
tremendo, lo conversaba ayer con la ministra Aguilera, donde tenemos que poner
mucho énfasis.
Pero no sólo en eso, sino también en la protección social, por ejemplo, para las
personas con capacidades diferentes o con discapacidad. Inauguraba hace poquito
en Rancagua el Centro Teletón en conjunto con el sector privado y no se imaginan
cómo esos hitos les cambian la vida a miles de familias.
Una cosa que nosotros estamos haciendo desde el Gobierno es sentando las bases
de un Sistema Nacional de Cuidados que, en la línea de lo que fue el Chile Crece
Contigo, aspira a, primero, reconocer el trabajo de cuidados que es un trabajo no
remunerado, que principalmente realizan las mujeres en Chile, que entrega un
tremendo porcentaje del PIB chileno y que sostiene la sociedad. Sin las personas que
cuidan, hay muchos que no podrían trabajar. Reconocer, valorizar y socializar la
labor de cuidados es tremendamente importante. Después, me voy a referir
brevemente, como concepto, qué es lo que significa aquello.
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Entonces, protección social. Esto ha sido muy discutido y ha sido parte del debate
en los últimos años, pero desde mi perspectiva hay ciertos aspectos de la vida en
comunidad que no debieran ser objeto de negocio, sino que debieran entenderse
como derechos que pueden ser provistos por instituciones públicas o privadas, pero
que debieran ser espacios comunes. Michael Walzer en su libro “Las esferas de la
justicia” hacía referencia justamente a esto. La educación, la salud, las pensiones.
Y, por último, el cuarto punto, delincuencia, que hoy es quizás de lo más relevante o
de las preocupaciones mayores de la ciudadanía. Ahí hacía una alusión bien
importante el expresidente Santos, que pido que se escuche por los diferentes
sectores políticos y, particularmente, porque veo que está nuestra prensa nacional
acá, que ojalá esto se reproduzca.
Y, por eso, una de las cosas de las que, como Presidente, estoy convencido es que
tenemos que invertir mucho más en cultura y en deporte, porque barrios donde
logramos recuperar los espacios públicos, cultura, deporte y educación pero con
estos ámbitos, son barrios donde la gente se conoce más, son barrios más
organizados y, por ende, más seguros.
Uno de los problemas que genera el miedo, lo decía el expresidente Santos, es que
en Chile existe una percepción de inseguridad que es de las mayores del mundo y
Chile no es de los países más inseguros del mundo. El problema de la percepción de
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inseguridad tenemos que tomarlo muy en serio porque la sola percepción respecto
a la inseguridad genera de por sí una limitación en el ejercicio de derechos que son
fundamentales.
Por eso, afirmo sin ningún tipo de remilgo, que sin seguridad no hay libertad. Y por
eso la seguridad es una prioridad para este Gobierno desde la perspectiva que estoy
planteando, el fortalecimiento de las policías, la eficacia en la persecución del delito
y, también, la cohesión social a través de la cultura, el deporte y la educación. Eso es
parte esencial de nuestra visión de sociedad.
Una de las cosas que decía el expresidente Frei en su intervención es que Chile no
tiene metas, que hoy no hay metas. Permítanme discrepar de esa afirmación. He
puesto metas bien concretas -las comentábamos con Karen Thal, que está acá y
ofició de anfitriona en la última Enade- para nuestro Gobierno.
Crear 760 mil empleos, hemos creado ya 470 mil. Me interesa en algún momento,
quizás juntarnos con Felipe y poder discutir esas cifras, porque en su introducción -
lo anoté, de hecho- me pareció de un pesimismo exagerado, una visión pesimista de
la economía que no me cabe ninguna duda que podemos acercarnos. Quizás, desde
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mi rol, estoy más optimista, pero creo que podemos acercar posiciones, si lo
hacemos en torno a datos, no solamente a percepciones.
Un pequeño dato, me alegra que Felipe -esto no lo hago con un ánimo pendenciero,
sino porque creo que es importante- haya ajustado sus cifras de expectativas de
crecimiento al alza, porque en la introducción del libro hoy nos dijo 2,5%, en la
introducción del libro decía entre 1,25 y 2,25. Entonces, veo que ya se actualizó al
2,5 y lo invito a actualizarla un poquito más arriba y los vamos a sorprender en esto.
Y por eso el Pacto Fiscal es importante. Uno de los proyectos del Pacto Fiscal es no
solamente la creación de la Banca Nacional del Desarrollo -y está Stephany Griffith-
Jones quien ha sido una gran impulsora de aquello desde la Academia y que hoy está
en el Banco Central-, la actualización del Servicio de Evaluación Ambiental, sino
también la Ley de Permisos Sectoriales, que todos mencionan y todos los
expresidentes la mencionan acá.
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largo plazo, como la minería o el hidrógeno verde. Las líneas base de la evaluación
ambiental no pueden cambiar en el camino.
Entonces, estoy convencido, pero convencidísimo que Chile puede más y que
tenemos las oportunidades y las condiciones para hacerlo. Eso requiere también
mejorar el clima de confianza entre los diferentes actores. Nosotros no hemos
tenido una relación fácil con el sector privado, lo sabe Karen. Hemos tenido una
relación más bien distante y difícil entre Gobierno y gran empresariado.
Pero estoy convencido de que es necesario -y por eso mi discurso en la Enade apuntó
en esa dirección- mejorar esa relación, porque la colaboración público-privada es la
que va a generar el crecimiento en Chile. Pero para eso se requiere confianza y la
confianza es un intangible que cuesta mucho construirlo.
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Chile tiene, sin lugar a dudas, mucho que aprender de sus expresidentes, de quienes
aún están vivos y de quienes han fallecido, y de su larga historia. Para pensar en el
futuro es importante conocer nuestra historia, también para no repetir los errores
que hemos cometido en el pasado y los momentos trágicos que hemos vivido.
Somos una larga posta que hoy, y en esto concuerdo con lo que decía el expresidente
Piñera, tiene una serie de desafíos que constituyen tremendas oportunidades. Y soy
optimista respecto al futuro inmediato y de largo plazo de Chile.
Para eso, para que esto se concrete, tenemos que ser capaces también de que la
institucionalidad y, en particular, quienes estamos en política, seamos capaces de
ponernos de acuerdo.
Estos son los desafíos que tenemos en nuestra patria, no me cabe ninguna duda que
podemos lograrlo.
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