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El Verdadero Significado de la Navidad

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Hace muchos años la primera presidencia de la iglesia declaró lo siguiente:

“Para los Santos de los Últimos Días, la Navidad consta de un elemento recordatorio y uno
profético. Por un lado es un recordatorio de dos acontecimientos grandes y solemnes, que
se recordarán cómo los sucesos más poderosos y más maravillosos de la historia de la
humanidad. Se pre-ordenó que ambos tuvieran lugar antes de la creación de este planeta.
Uno de ellos fue la venida del Salvador en el meridiano de los tiempos, para morir por los
pecados del mundo; el otro es la futura venida del Redentor resucitado y glorificado, para
reinar en la tierra como Rey de reyes.”

El primer regalo:

_____________ No vino en una caja, ni finamente envuelto

_____________ No fue comprado en internet

_____________ Ni en una tienda

_____________ El primer regalo de Navidad fue una dádiva sencilla y sagrada

_____________ No fue oro

_____________ Ni incienso

_____________ Ni mirra

_____________ Fue una dádiva de amor, de vida, de paz y esperanza

_____________ Ofrecida por un Padre a todos sus hijos

_____________ Y de tal manera te amo a ti, y a ti, y a cada uno de nosotros

_____________ Que nos dios a Su Hijo

_____________ Él es el Cristo

_____________ Él es la Navidad

_____________ Él es la dádiva

Porque en la antigüedad los profetas dijeron.

_____________ Y yo Isaías profeticé

“He aquí que una virgen concebirá, y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel” (Isaías
7:14)

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado estará sobre su hombro; y se
llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.” (Isaías
9:4)
_____________Y yo Nefi vi (1 Nefi 11:14-22)

Ángel- ¿Qué es lo que ves?

Nefi- Una virgen, más hermosa y pura que toda otra virgen.

Ángel- ¿Comprendes la condescendencia de Dios?

Nefi- Sé que ama a sus hijos; sin embargo, no sé el significado de todas las cosas.

Ángel- He aquí, la virgen que tú ves es la madre del Hijo de Dios, según la carne

Ángel- ¡He aquí, el Cordero de Dios, si, el Hijo del Padre Eterno! ¿Comprendes el dignificado
del árbol que tu padre vio?

Nefi- Si, es el amor de Dios que se derrama ampliamente en el corazón de los hijos de los
hombres; por lo tanto es más deseable que todas las cosas.

El Rey Benjamín dijo a su pueblo

_____________Y se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, el


Creador de todas las cosas desde el principio; y su madre se llamará María.

_____________ Y yo, Samuel dije: (Helamán 14:2-8)

“He aquí, os doy una señal; porque han de pasar cinco años más y, he aquí, entonces viene el
Hijo de Dios para redimir a todos los que crean en su nombre.

Y he aquí, esto os daré por señal al tiempo de su venida: porque he aquí, habrá grandes luces
en el cielo, de modo que no habrá obscuridad en la noche anterior a su venida, al grado de
que a los hombres les parecerá que es de día.

Por tanto, habrá un día y una noche y un día, como si fuera un solo día y no hubiera noche; y
esto os será por señal; porque os percataréis de la salida del sol y también de su puesta; por
tanto, sabrán de seguro que habrá dos días y una noche; sin embargo, no se obscurecerá la
noche; y será la noche antes que él nazca.

Y he aquí, aparecerá una estrella nueva, tal como nunca habéis visto; y esto también os será
por señal.

Y he aquí, esto no es todo, habrá muchas señales y prodigios en el cielo.

Y acontecerá que os llenaréis de asombro y admiración, a tal grado que caeréis al suelo.

Y sucederá que el que creyere en el Hijo de Dios, tendrá vida sempiterna.”

“Y sucedió que a principios del año noventa y dos, he aquí, empezaron a cumplirse más
plenamente las profecías de los profetas; porque empezó a haber mayores señales y
mayores milagros entre el pueblo.

Pero hubo algunos que empezaron a decir que ya había pasado el tiempo para que se
cumplieran las palabras que a habló Samuel el Lamanita.
Y empezaron a reírse de sus hermanos, diciendo: He aquí, ya se pasó el tiempo, y no se han
cumplido las palabras de Samuel; de modo que han sido en vano vuestro gozo y vuestra fe
concernientes a esto.

Mas he aquí, esperaban firmemente la llegada de ese día y esa noche y otro día, que serían
como un solo día, como si no hubiera noche, a fin de saber que su fe no había sido en vano.

Y sucedió que los incrédulos fijaron un día en el cual se habría de aplicar la a pena de
muerte a todos aquellos que creyeran en esas tradiciones, a menos que se verificase la
señal que había indicado el profeta Samuel.” (3 Nefi 4-6, 8-9)

Lo que no sabían es que en el antiguo mundo, estas profecías se estaban cumpliendo.

Ángel- ¡Salve, Muy favorecida! El Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres.

Ángel- María, no temas, porque has hallado gracias delante de Dios. Y he aquí, concebirás en
tu vientre y darás a luz un hijo y llamarás su nombre Jesús. Este será grande y será llamado
Hijo del Altísimo.

María- ¿Cómo será esto? Porque no conozco varón.

Ángel- El espíritu santo vendrá sobre ti, y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por
lo cual también el santo ser que va a nacer será llamado el Hijo de Dios. Porque ninguna cosa
es imposible para Dios.

María- He aquí, la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.

“Y el nacimiento de Jesucristo fue así: Estando María, su madre, desposada con José, antes
que se unieran, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

Y José, su desposado, como era justo y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo:

_____________ José, hijo de David, no temas recibir a María, tu desposada, porque lo que en
ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús,
porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Y cuando despertó José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y la
recibió como esposa.

Pero no la conoció hasta que ella dio a luz a su hijo primogénito, y llamó su nombre Jesús.”

Pero, ¿recuerdan que el Libro de Mormón nos enseña que se había fijado un día en el cual
se habría de aplicar la pena de muerte a quienes creyeran en las señales?

Y sucedió que todo ese día Nefi imploro fervorosamente al Señor.

_____________ “Alza la cabeza y sé de buen ánimo, pues he aquí, ha llegado el momento; y


esta noche se dará la señal, y a mañana vengo al mundo para mostrar al mundo que he de
cumplir todas las cosas que he hecho declarar por boca de mis santos profetas.
He aquí, vengo a los míos para cumplir todas las cosas que he dado a conocer a los hijos de
los hombres desde la fundación del mundo, y para hacer la voluntad d así la del Padre como
la del Hijo: la del Padre por causa de mí, y la del Hijo por causa de mi carne. He aquí, ha
llegado el momento.” (3Nefi 1:13-14)

En aquellos días subió José de Galilea a Judea, a la ciudad que se llamaba Belén.

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que había hablado el Señor, por medio del
profeta, diciendo:

He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarán su nombre Emanuel, que
interpretado es: Dios con nosotros.

Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de dar a luz.

Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque


no había lugar para ellos en el mesón.

Y había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre
sus rebaños.

Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y
tuvieron gran temor.

_____________ No temáis, porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que serán para todo
el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.

Y esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que
alababan a Dios y decían:

_____________ ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los
hombres!

_____________ Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido y que el Señor
nos ha manifestado.

“Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.

Y todos los que oyeron se maravillaron de lo que los pastores les decían.

Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían
oído y visto, como se les había dicho.” (Lucas 2:17-20)
“Y aconteció que se cumplieron las palabras que se dieron a Nefi, tal como fueron dichas;
porque he aquí, a la puesta del sol, a no hubo obscuridad; y el pueblo empezó a
asombrarse porque no hubo obscuridad al caer la noche.

Y hubo muchos, que no habían creído las palabras de los profetas, que a cayeron a tierra y
se quedaron como si estuviesen muertos, pues sabían que se había frustrado el gran b plan
de destrucción que habían tramado contra aquellos que creían en las palabras de los
profetas; porque la señal que se había indicado estaba ya presente.

Y empezaron a comprender que el Hijo de Dios pronto aparecería; sí, en una palabra, todos
los habitantes sobre la faz de toda la tierra, desde el oeste hasta el este, tanto en la tierra
del norte como en la tierra del sur, se asombraron a tal extremo que cayeron al suelo;
18 porque sabían que los profetas habían dado testimonio de esas cosas por muchos años,
y que la señal que se había indicado ya estaba a la vista; y empezaron a temer por motivo
de su iniquidad e incredulidad.

Y sucedió que no hubo obscuridad durante toda esa noche, sino que estuvo tan claro como
si fuese mediodía. Y aconteció que en la mañana el sol salió de nuevo, según su orden
natural; y entendieron que ese era el día en que había de a nacer el Señor, por motivo de la
señal que se había dado.

Y habían acontecido, sí, todas las cosas, toda partícula, según las palabras de los profetas.

Y aconteció también que apareció una nueva a estrella, de acuerdo con la palabra.”

(3 Nefi 1:15-21)

La Navidad no es un día ni una estación, sino una condición del corazón y de la mente.

Si amamos al prójimo como a nosotros mismos; si en nuestra riqueza somos pobres en


espíritu y en nuestra pobreza somos ricos en misericordia; si nuestra caridad no se gloría en
sí misma sino que es sufrida y benigna; si cuando nuestro hermano nos pide un pan, nos
entregamos a nosotros mismos; si cada día nace repleto de oportunidades y muere
habiendo logrado algo, sin importar cuán pequeño sea; entonces cada día es de Cristo y la
Navidad siempre está cerca.

(En Charles L. Wallis, editor, Words of Life, 1966, pág. 33).

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