4.
El tesoro del desierto
En un caluroso verano, Diego y su hermana Sofía encontraron un mapa antiguo entre las
cosas de su abuelo. Mostraba un desierto con una “X” marcada cerca de unas rocas. Sin
dudarlo, emprendieron la aventura con una brújula y una mochila llena de provisiones.
El camino fue arduo. Los días eran sofocantes y las noches heladas. En el tercer día,
encontraron las rocas del mapa. Cavaron durante horas hasta que descubrieron un cofre.
Dentro, en lugar de oro, había un cuaderno lleno de dibujos y anotaciones.
Era el diario de un explorador que había usado ese lugar como refugio mientras buscaba el
“verdadero tesoro”: el agua subterránea que podría salvar a las aldeas cercanas.
Inspirados, Diego y Sofía regresaron al pueblo y compartieron la información. Gracias a
ellos, los aldeanos encontraron un manantial que cambió sus vidas.